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Gerión

¿Opiniones sobre los "gilets jaunes"?

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No es cierto que la gente conozca el orden católico. Generaciones de anticristianos han creado un verdadero mundo pagano o gnóstico que es el que respiran muchos de la cuna a la tumba.  Por eso he traído perfectamente el ejemplo azteca, porque es lo más parecido. Y por eso hablo tantas veces de la necesidad de evangelización y pseudoevangelización en muchos de mis mensajes.

Yo mismo me pongo como ejemplo: por lecturas y a través de un extenso trabajo he podido reconectar con la Tradición, pero no ha sido fácil: el mero estudio y valoración del cristianismo te aleja, en estos momentos, de la sociedad, ya que dejas de comulgar con los dioses imperantes (individualismo, voluntarismo, animalismo,  antinatalismo), que antes o después conectan con Lucifer. No soy el único que ha experimentado esto: nuevos "conversos" que he conseguido personalmente para la "causa" me hablan de tener que dejar de hablar con antiguos amigos o conocidos, adoradores de esos otros dioses, por múltiples discusiones derivadas de las lógicas diferencias en el entendimiento del mundo que de la adoración a un dios u otro se derivan. Es un proceso duro. La educación oficial con páginas enteras dedicadas a los triunfos de los imperios protestantes, la intelectualidad vendida dando un discurso antihispánico, el bombardeo de propaganda, etcétera, hacen mucho daño.

Estar continuamente tomando esa distancia con todas las explosiones de inconformismo acaba siendo contraproducente para el mismo interés misionero. No lo digo específicamente por el 15M, ni por los gilets jaunes, lo digo por el estado general de degeneración occidental en el que la gente se está teniendo que organizar y reformar, reevangelizar, desde las mismísimas bases, casi sin guía, boca a boca.

Antes o después harán falta caudillos, Corteses del tercer milenio capaces de mancharse los pies de barro, visualizar a toda esta gente como verdaderos tlaxcaltecas modernos y encabezándolos y coordinándolos hacia el derribo de la Sierpe. Podemos quedarnos sin mancharnos, observándolo desde la distancia como místicos desde la cueva, sembraremos ideas, pero los místicos no conquistaron América para la Cristiandad, fueron los conquistadores. En esta crítica meto también a intelectuales ateos como Gustavo Bueno que tampoco se quería remezclar con el 15M, tratándolos de no sé qué. El sabio no se quiso manchar de barro.  Se podrá argumentar que no es el momento, pero no aceptaría que jamás se planteara ese momento, sea para esta generación o para dentro de mil generaciones.

Lo de andar quemando coches no es el grueso del problema. Siempre hay algún cabestro haciendo de todo, pero de lo que se trata es del fallo generalizado del modelo vigente en Occidente para dar un proyecto de vida y de país a todos sus constituyentes.

 

 

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Es cierto que mucha gente desconoce hoy el orden católico pero, a diferencia de aquellos aztecas que vivían en un mundo donde no existía otro orden que el que les llevaba a los sacrificios, hoy esa gente sí tiene la oportunidad de conocer ampliamente el orden tradicional que ha dado forma a su civilización a poco que se interese. No es una situación parecida porque entonces no tenían otra salida que rebelarse o someterse al poder de aquellas castas dominantes en América, sin embargo hoy hablamos de la voluntad o no de conocer y recuperar el orden moral perdido que, durante siglos ha permitido y conjugado la convivencia en Europa, con el añadido de que la experiencia acumulada permite también observar y evitar los posibles errores que se hayan cometido en otras épocas de nuestra historia. Es una cuestión de voluntad más que de desconocimiento.

La degeneración de Occidente se fundamenta en gran medida en la degeneración del pensamiento y la política pero, las estructuras que permiten su recuperación siguen vivas y vigentes hoy en día aunque falta voluntad de conversión. Es más cómodo señalar al otro como culpable de las propias desdichas y desde ese señalamiento pedir su linchamiento. Eso es tan antiguo como la propia crucifixión de Cristo pero, el cristianismo, para ser genuino debe hacerse semejante a Cristo, cuyo reino no es de este mundo, y no semejante al mundo farisáico interesado sobre todo en el poder sobre las personas y las cosas de este mundo.

Claro que es una cuestión difícil y resulta duro ser un cristiano auténtico, más que dificil incluso resulta heróico, por eso mismo la gente prefiere la otra vía, mucho más cómoda y menos comprometida ya que la responsabilidad siempre es del otro y todos los problemas se resuelven eliminándolo. Lo jodido es amar al otro y hacer uno mismo ese examen de conciencia que te pone a diario en comparación con el Dios auténtico, porque es ahí donde uno contempla sus propias miserias y bajezas. Pero es que no estamos aquí para endiosarnos sino para hacer realidad ese reino de Dios donde impere la verdad, el amor, la justicia, el orden, la paz y la belleza, y ese imperio no se compra ni se alcanza por la vía de la violencia, aunque en determinados momentos sea necesario emplear la fuerza. Ese es el fuego verdadero que aquilata el oro y destruye la impureza.

La evangelización comienza en el Evangelio, no en la tradición, pues es ahí donde nace esta. No se trata de buscar respuestas en la tradición pasada sino en las fuentes que la fundamentaron en su día y le dan todo el sentido que puedea tener aún hoy. Hay que ir más abajo, ser más humildes, hincar la rodilla ante el Dios verdadero para comprender por que nuestra tradición es tan grande y universal. Entonces es cuando uno ve la propia grandeza de su persona, y también cuando comienzan a resbalarle todas esas consignas violentas que alimentan a la muchedumbre hacia la posesión de las cosas. No se trata de refugiarse místicamente en una cueva sino de tener valor para emprender el solitario camino de la perfeción que tan maravillosamente describiera uno de nuestros más grandes literatos, San Juan de la Cruz, quién en sus versos del "Monte de la perfección" lo describía de la siguiente manera:

«Para venir a gustarlo todo no quieras tener gusto en nada. Para venir a saberlo todo no quieras saber algo en nada. Para venir a poseerlo todo no quieras poseer algo en nada. Para venir a serlo todo no quieras ser algo en nada.

Para venir a lo que gustas has de ir por donde no gustas. Para venir a lo que no sabes has de ir por donde no sabes. Para venir a poseer lo que no posees has de ir por donde no posees. Para venir a lo que no eres has de ir por donde no eres.

Cuando reparas en algo dejas de arrojarte al todo. Para venir del todo al todo has de dejarte del todo en todo, y cuando lo vengas del todo a tener has de tenerlo sin nada querer.

En esta desnudez halla el espíritu su descanso, porque no comunicando nada, nada le fatiga hacia arriba, y nada le oprime hacia abajo, porque está en el centro de su humildad

Los caudillos del tercer milenio serán aquellos que sepan guiar al pueblo por el buen camino. Así es como fue en España en la antigüedad y también en América donde tuvo mucho más valor e importancia la labor misionera que la de pura conquista ya que, esta última encontraba su orden y justificación en la primera, y todas las grandes leyes, costumbres y tradiciones que allí arraigaron, lo hicieron por estar fundamentadas en esa verdad sencilla y nada violenta del amor de Dios.

 


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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hace 2 horas, El Español dijo:

Es cierto que mucha gente desconoce hoy el orden católico pero, a diferencia de aquellos aztecas que vivían en un mundo donde no existía otro orden que el que les llevaba a los sacrificios, hoy esa gente sí tiene la oportunidad de conocer ampliamente el orden tradicional que ha dado forma a su civilización a poco que se interese. No es una situación parecida porque entonces no tenían otra salida que rebelarse o someterse al poder de aquellas castas dominantes en América, sin embargo hoy hablamos de la voluntad o no de conocer y recuperar el orden moral perdido que, durante siglos ha permitido y conjugado la convivencia en Europa, con el añadido de que la experiencia acumulada permite también observar y evitar los posibles errores que se hayan cometido en otras épocas de nuestra historia. Es una cuestión de voluntad más que de desconocimiento.

La degeneración de Occidente se fundamenta en gran medida en la degeneración del pensamiento y la política pero, las estructuras que permiten su recuperación siguen vivas y vigentes hoy en día aunque falta voluntad de conversión. Es más cómodo señalar al otro como culpable de las propias desdichas y desde ese señalamiento pedir su linchamiento. Eso es tan antiguo como la propia crucifixión de Cristo pero, el cristianismo, para ser genuino debe hacerse semejante a Cristo, cuyo reino no es de este mundo, y no semejante al mundo farisáico interesado sobre todo en el poder sobre las personas y las cosas de este mundo.

Claro que es una cuestión difícil y resulta duro ser un cristiano auténtico, más que dificil incluso resulta heróico, por eso mismo la gente prefiere la otra vía, mucho más cómoda y menos comprometida ya que la responsabilidad siempre es del otro y todos los problemas se resuelven eliminándolo. Lo jodido es amar al otro y hacer uno mismo ese examen de conciencia que te pone a diario en comparación con el Dios auténtico, porque es ahí donde uno contempla sus propias miserias y bajezas. Pero es que no estamos aquí para endiosarnos sino para hacer realidad ese reino de Dios donde impere la verdad, el amor, la justicia, el orden, la paz y la belleza, y ese imperio no se compra ni se alcanza por la vía de la violencia, aunque en determinados momentos sea necesario emplear la fuerza. Ese es el fuego verdadero que aquilata el oro y destruye la impureza.

La evangelización comienza en el Evangelio, no en la tradición, pues es ahí donde nace esta. No se trata de buscar respuestas en la tradición pasada sino en las fuentes que la fundamentaron en su día y le dan todo el sentido que puedea tener aún hoy. Hay que ir más abajo, ser más humildes, hincar la rodilla ante el Dios verdadero para comprender por que nuestra tradición es tan grande y universal. Entonces es cuando uno ve la propia grandeza de su persona, y también cuando comienzan a resbalarle todas esas consignas violentas que alimentan a la muchedumbre hacia la posesión de las cosas. No se trata de refugiarse místicamente en una cueva sino de tener valor para emprender el solitario camino de la perfeción que tan maravillosamente describiera uno de nuestros más grandes literatos, San Juan de la Cruz, quién en sus versos del "Monte de la perfección" lo describía de la siguiente manera:

«Para venir a gustarlo todo no quieras tener gusto en nada. Para venir a saberlo todo no quieras saber algo en nada. Para venir a poseerlo todo no quieras poseer algo en nada. Para venir a serlo todo no quieras ser algo en nada.

Para venir a lo que gustas has de ir por donde no gustas. Para venir a lo que no sabes has de ir por donde no sabes. Para venir a poseer lo que no posees has de ir por donde no posees. Para venir a lo que no eres has de ir por donde no eres.

Cuando reparas en algo dejas de arrojarte al todo. Para venir del todo al todo has de dejarte del todo en todo, y cuando lo vengas del todo a tener has de tenerlo sin nada querer.

En esta desnudez halla el espíritu su descanso, porque no comunicando nada, nada le fatiga hacia arriba, y nada le oprime hacia abajo, porque está en el centro de su humildad

Los caudillos del tercer milenio serán aquellos que sepan guiar al pueblo por el buen camino. Así es como fue en España en la antigüedad y también en América donde tuvo mucho más valor e importancia la labor misionera que la de pura conquista ya que, esta última encontraba su orden y justificación en la primera, y todas las grandes leyes, costumbres y tradiciones que allí arraigaron, lo hicieron por estar fundamentadas en esa verdad sencilla y nada violenta del amor de Dios.

 

Este mensaje es importantísimo, sobre todo la diferencia que muy agudísimamente establece Español entre la situación de aztecas, etc, con respecto a los que hoy TENIENDO ACCESO a la Palabra la desconocen de forma voluntaria, la niegan y la rechazan. El paralelismo sería más acertado si lo comparamos con judíos y moriscos de antes de los decretos. Incluso podríamos ir más allá y hacer un paralelismo de lo que sucedió con los falsos conversos y la política preventiva a la que se vio obligada la Monarquía Católica como -está de moda la expresión- "cordón sanitario". Todos estamos viendo el uso que intentan hacer los identitarios de la Cruz o incluso cómo un sector de llamados "conservadores" católicos hace cosas de lo más estrambóticas, llamando a la desobediencia al Papa, etc.

Se puede aducir, ciertamente, la escasa formación en catequesis en amplios sectores del pueblo, inundación de propaganda, etc. Pero la situación no es para nada comparable. Existe una negación voluntaria y consciente. Como hemos dicho varias veces, si el FUERO INTERNO (*) se resiste, no hay "tu tía". Esto no es desidia o dejadez o derrotismo. en este último caso solo el rezo de terceros y la acción MILAGROSA puede derribar el muro interno.

Hubo razones sabias y con este fundamento que determinaron que sobre los indígenas americanos no actuase la Inquisición mientras que con conversos de las otras religiones del Libro sí que se aplicase. No fue una cuestión arbitraria.

(*) cuando hablamos de fueros en el universo hispanocatólico, el "interno" es el más infranqueable de todos, quien verdaderamente se niega a creer no puede ser doblegado sin una gracia especial de por medio.

 

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Este artículo analiza las pintadas que han dejado las revueltas y concluye que el grueso de acciones violentas es obra de gente de extrema izquierda:

Cita

"Bajo los adoquines, la rabia"

TESTIGO DIRECTO

Video thumbnailParís se convierte en un campo de batalla. Atlas
 
 
 
 
 
 
 
  • Cuesta averiguar la ideología de los radicales que se enfrentaron ayer con la policía en París
  • Sus pintadas dan pistas: dominio anarco, alguna ultraderechista, muchas contra Macron y algún eco del 68
  • En cambio, los borrokas profesionales tenían objetivos claros en su pillaje: cascos, gafas, alcohol

¿Cómo saber qué ideología tienen los radicales que este sábado se han enfrentado con la policía? Mientras los expertos debaten, este corresponsal ha recogido más de 60 pintadas hechas en el Arco de Triunfo y alrededores. Son su firma. Entre las identificadoras hay muchas más anarquistas y anticapitalistas que ultraderechistas. Muchas genéricas. Macron es la diana personal. Y también se ve algún eco del 68.

En una esquina de la avenida de la Grande Armée (la prolongación de los Campos Elíseos), en un edificio de postín, esta mañana se leía: "Bajo los adoquines, la rabia". Un eco del mayo del 68 y su célebre "Bajo los adoquines, la playa". La otra referencia a la revuelta estudiantil estaba en el Arco de Triunfo. Concretamente, en el pilar que recuerda la campaña española de Napoleón. Bajo los nombres de Tarragona, Sagunto, Valencia se podía leer: "Mayo 68 diciembre 2018".

No estaba hoy permitido acceder a la rotonda del Arco, donde arde la llama perpetua en honor al soldado desconocido. Porque estaban limpiando el monumento. Porque la policía científica estaba trabajando (según TF1 recogiendo huellas). Porque el presidente Emmanuel Macron iba a visitar el monumento nada más aterrizar de su viaje a la cumbre del G20 en Argentina. Es uno de los lugares emblemáticos del patriotismo francés, visitado por más de un millón de personas al año. De ahí la importancia de la ocupación por los chalecos amarillos. Y el duro mensaje de Macron contra los que lo han ensuciado.

Antes de que la policía me mandara a la acera pude anotar 17 pintadas. Con la firma de la A (anarquista) alguien escribió: "Cortamos cabezas por menos que esto" en referencia a la Revolución francesa. Al lado: "Derribemos la burguesía".

En tono anticapitalista podía leerse: "Clase contra clase", "No a la guerra entre los pueblos, no a la paz entre las clases", "Hay razón para la revuelta" y un "Osad cambiar todo" con aroma 68.

Ya habían borrado la palabra "dimisión" tras el nombre de "Macron", pero aún no lo habían hecho con "Macron queremos tu culo" quizá porque esta no se veía desde lejos.

Una cruz de Lorena dejaba constancia de la presencia de grupos ultras. Con el mismo spray amarillo escribieron otros mensajes. Pero no eran legibles. Hubo quien escribió "Estoy aquí" o "Pico pa Macron". Y quien sintió el peso de la historia: "Fin de régimen". Y quien se acordó de otro: "Justicia para Adama" en referencia a Adama Traoré un joven muerto en comisaría.

Robos y saqueos

Pero no todos los borrokas que este sábado arrasaron el centro de París tenían preocupaciones revolucionarias. Las bandas aprovecharon para romper y robar.

Un hombre que no quiere dar su nombre pero lleva 35 años de portero de un inmueble "elegante" lo explica así: "son bandas de la periferia vestidas de oscuro y sin chaleco amarillo. Bajaron cuando la copa del mundo. Y hoy. La policía los tiene fichados, los detiene pero los jueces los sueltan".

En la avenida de la Grande Armée, por la mañana quedaban las carcasas de una decena de coches quemados y un número mayor de motos y bicis en amasijos metálicos. La dueña de Optical Center sale de su tienda arrasada y donde la alarma suena todavía. "Nos han robado todas las gafas". Y había cientos nos detalla el vigilante. Las gafas se guardan en un bolsillo y tienen "salida" fácil.

Otra constante, el alcohol. Bares, supermercados, tiendas de vino. En esta avenida hay tres. Saqueadas y quemadas. Aquí no hay tiendas de marca. Pero sí concesionarios de coches y motos. En cuatro, rompieron los cristales. Pero sólo se llevaron los cascos. Que sirven en la vida "civil" y en noches de bronca. Coinciden en la explicación dos encargados de dos tiendas de Harley Davidson y Honda que barren vidrios rotos.

Claro que siempre hay quien tiene razones políticas para justificar el saqueo y la destrucción. En esta misma calle se leía en una pintada: "Pillaje = reparto de la riqueza". O este recordatorio de que el conflicto empezó por el aumento de las tasas al gasoil: "Tasas. Alto al saqueo del pueblo". La otra alusión al lado ecologista de la protesta era ésta: "No a las emisiones de gases.., lacrimógenos".

Apología de la violencia

La "firma" de varios grupos de 'hooligans' era visible en varias calles aledañas al Arco de Triunfo. BSN 85 (Brigada Sur de Niza, supuestamente disuelta) o ACAB (acrónimo de 'All cops are bastards', todos los polis son unos bastardos, importada del Reino Unido donde identifica 'hoolligans' y usada por cabezas rapadas y anarquistas).

La apología de la violencia era evidente. Así podía leerse "Quemad", "Quemar el Elíseo", "Esto no es una revolución, es una insurrección".

La policía y singularmente los antidisturbios (Compañías Republicanas de Seguridad, CRS) estaban en la diana: "CRS esclavos", "CRS tontos, inútiles", "Policía en todas partes, justicia en ninguna".

Las sucursales de bancos de la zona fueron otro objetivo de los borrokas. Incluida la del Bank of China (el banco estatal de la China comunista). Persiana y cristales rotos. Y un mensaje. "Abajo el Estado, sus 'maderos' y la patronal". Otra mano había añadido: "Y el sexismo y el colonialismo".

Pero el centro de la protesta es, sin duda, el presidente de la República: "Macron, vete"; "Macron disparas sobre el pueblo", Macron, a prisión". "Jódete Macron". Hubo quien encontró la referencia histórica "Macron, Dios Sol" parafraseando el sobrenombre del absolutista Luis XIV. Pero bastantes dejaron sueltos sus bajos instintos: "Macron cómeme la polla", "Macron, puta", "Macron, hijoputa" o "Macron no te damos por culo; la sodomía es entre amigos".

Resulta arriesgado sacar conclusiones de unas pintadas. Pero aportan pistas valiosas sobre las motivaciones de la "rabia" de los borrokas que han incendiado el centro de París. Por eso, he dejado para el final estas dos: "París es nuestra" y "Arde Babilonia".

https://www.elmundo.es/internacional/2018/12/02/5c042224fc6c83bd748b45d5.html

No sé si será concluyente un análisis en función de las pintadas. Pero desde luego de esas pintadas se desprende un aire ultraizquierdista e incluso nihilista. El elemento ultraderechista parece ser minoritario pese a que han aparecido imágenes de banderas con la céltica o con el Sagrado Corazón.

En España hay identitarios que están intentando copiar la protesta con escaso éxito. Parece que lo intentan vender de dos maneras:

1) Como un frente rojipardo (o nazbol) contra el sistema:

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2) Como una "revolución de la raza blanca":

Todos los chalecos amarillos.. son blancos. ni moros ni negros

Breitbart (Steve Bannon) apoya la protesta y cita el pederasta e ideólogo identitario Renaud Camus:

Cita

Camus noted the protests were “exemplified by the fact that practically all protesters belong to the indigenous, colonised, invaded, conquered people, the ‘natural’ French people,” and added that those he termed “replacers” were “emphatically absent” from the protests.

“The problem is that the protesters themselves are so far too close to the picture, too much inside it, to realise that their fight is part of the general struggle against global replacementism, Davocracy”, he said.

French Writer: Yellow Vests Are Against 'Davocracy' Elites

Creo que va a ser necesaria una regleta de color a la hora de enjuiciar las diversas revueltas que ocurran en Francia:

  • Si en la foto salen negros o marrones ==> Es terrorismo y pillaje de la chusma ("racaille")
  • Si en la foto salen blancos ==> Es una sana revuelta del pueblo contra los opresores

Un líder identitario español daba su apoyo al pueblo francés que se "revela" (sic) y lo ilustraba con la foto de un comercio ardiendo. Espero que luego no se sorprendan si VOX les come la tostada.

Por muy cabrón que sea Macron o por mucho que suban los carburantes, no entiendo que se quemen comercios y coches, que se destrocen monumentos o se saqueen tiendas. Son una minoría, como nos comentaba elprotegido, y la mayoría de chalecos amarillos hacen una protesta pasiva o pacífica. Pero hay gente que se apunta al carro sólo cuando ve esas acciones violentas. En la extrema izquierda se comprende, porque es su espíritu, pero no se comprende que alguien de derechas sintonice con esas formas de protesta.

No me preocupa demasiado que caiga Macron pese a que es el único líder europeo que ha respaldado claramente la unidad de España en el caso catalán. Sin embargo, me da la impresión de que con estas protestas se busca crear inestabilidad en Francia y en Europa para beneficio de terceros. Algo leí de protestas similares en Bruselas y en Alemania, mientras en España intentan copiar el modelo. De repente parecía que estaba ardiendo toda Europa. Es evidente que los medios rusos están volcados en apoyar estas revueltas al tiempo que exageran la violencia, para dar la imagen de que Francia se derrumba por momentos. Pero parece también que lo están apoyando medios trumpistas como Breitbart. Aquí en España la prensa está dando una imagen apocalíptica de Francia (o ésa es la impresión que he sacado yo), pero según me cuentan en algunas zonas ni se ha notado la protesta. Como apuntaba El Español, parece una campaña propagandística enfocada en las próximas elecciones europeas.

En resumen, comprendo la protesta por la subida de carburantes y sintonizo con la Francia rural marginada, pero no veo claros los beneficios de estas acciones y los episodios de violencia me parecen injustificables desde una óptica cristiana o simplemente contrarrevolucionaria. Lo que no quiere decir que esté contra toda violencia en todos los casos.

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He llegado a la conclusión de que se está tratando de crear una visión apocalíptica a lo largo y ancho de Europa para favorecer caos y desórdenes que luego son magnificado mediáticamente.

Hasta tal punto lo veo claro que estoy subiendo el pie de mi otrora más enérgico euro excepticismo.

 

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La reconstrucción de la unidad europea es un proyecto que en conciencia no deberíamos abandonar por muchos motivos: culturales, históricos, religiosos, económicos, sociales y de fuerza frente a la presión de otros bloques internacionales. El reto es cómo transformar el euroexcepticismo -en gran medida orquestado desde fuera para impedir la unidad europea- por un discurso europeísta pero opuesto al euro mercantilismo que impera hoy en Europa. La construcción de una Europa unida no puede fundamentarse en ese materialismo económico que bajo el signo del euro nos gobierna y priva de soberanía, privándonos así también de las verdaderas raíces que fundamentan Europa. Hay que recuperar esas raíces y sacar del templo a los mercaderes de almas, verdaderos responsables del origen de todas esas revueltas.

Ayer estuve en casa de mi madre y me sorprendió mostrándome los cuadernos de trabajo de cuando era niño -ya sabéis, cosas de esas que siempre guarda el amor de una madre-. Había una página en donde estaba escrita la frase: "La señal de los cristianos es el signo de la cruz. El cielo y la tierra son un regalo de Dios", sin duda dictada en alguna clase de religión ya que por aquel entonces yo era muy chico como para reflexionar algo así. Esa era la educación que recibíamos de niños, y no por puro adoctrinamiento como machaconamente se insiste hoy en enseñar cuando se habla del pasado nacional, sino porque aquello resumía la realidad de quiénes somos, y proyectaba nuestros anhelos infantiles hacia un futuro común que durante siglos dió sentido a España. No diré ¡Qué tiempos! porque era tan niño que ni siquiera me acuerdo de ello, sin embargo, me sirve para reflexionar sobre el significado de ese signo que durante siglos fue el distintivo de la Hispanidad, uno de los mayores proyectos sociales y políticos que el mundo ha conocido, hasta que el mercantilismo protestante vino a destruirlo todo: Desde Europa hasta América y desde la tierra hasta el cielo, unido todo ello bajo el signo de la cruz. Ese fue el proyecto que incardinó a España en la historia del mundo, dándole un papel relevante en la historia de la humanidad. Y ese es el verdadero proyecto que deberíamos recuperar, como españoles y europeos, porque es el único proyecto universal capaz de volver a unirnos y hacer grande a España y Europa en el conjunto de la humanidad.

Falsarios o ignorantes serán todos aquellos que pretendan otro proyecto que no sea el que se fundamenta bajo el signo de la cruz.

Por cierto, leo hoy en prensa que Macrón ha renunciado temporalmente a la subida de los carburantes en Francia, que motivó originalmente las protestas. Me alegro sinceramente por los franceses aunque espero que, el hecho de haber sido la violencia, la precursora en gran medida de ese supuesto cambio estratégico de la política de su gobierno, no se convierta en un ejemplo para Europa que nos lleve hacia la busqueda de soluciones violentas a los problemas sociales e injusticias que nos aquejan. Francia posee el dudoso honor de ser históricamente el vivero de semillas de infinidad de revoluciones violentas y errores sociales que han causado la muerte a millones de personas y dado origen a innumerables injusticias y sufrimientos por todo el mundo. Espero que esta no se convierta en otra de esas semillas del mal como fueron en su día la revolución del XVIII o el mayo del 68, entre otras.

https://www.larazon.es/internacional/dialogo-para-apagar-la-ira-de-los-chalecos-amarillos-HI20828168


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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Tesis sobre el origen de los chalecos amarillos:

1) Protesta de la Francia rural:

La Francia vacía que explica a los ‘chalecos amarillos’ | Internacional | EL PAÍS

2) Revuelta promovida por Rusia:

Pro-Russia Social Media Takes Aim at Macron as Yellow Vests Rage - Bloomberg

Russian accounts fuel French outrage online | World | The Times

Soupçons après l'interview d'un gilet jaune sur Russia Today - L'Express

Elecciones europeas: Le Pen se frota las manos con la crisis de los chalecos amarillos de cara a las europeas

3) Revuelta promovida por EEUU:

Según medios rusos, Donald Trump está detrás del movimiento de los "chalecos amarillos" en Francia

Chalecos amarillos: ¿Por qué medios oficiales de Rusia aseguran que Estados Unidos está detrás de la protesta? | Mundo | Europa | El Comercio Perú

TR Diplomacy en Twitter: "La tensión entre EEUU y La UE: Las protestas de los chalecos amarillos en Francia [#GiletsJaunes] La crisis entre Ucrania y Rusia Trump: “Francia debe pagar por la OTAN”… https://t.co/d1Hy4hOcMF"

Trump aviva el fuego parisino: Corean ¡Queremos a Trump! Amo Francia

Tesis compatibles: puede que Rusia apoye la revuelta y acuse a EEUU para encubrir su pista y de paso dañar a EEUU. O puede que tanto Rusia como EEUU tengan mucho que ganar en esto. Lo que no excluye que en su inicio sea una protesta real de la Francia despoblada.

Cosas bastante curiosas:

 

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¡Sorpresa! O quizá no tanto....

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¿Quién lo mueve en España? Por lo que he visto hay dos grupos diferenciados: uno de extrema izquierda y otro de extrema derecha:

Chalecos Amarillos España denuncia que la extrema derecha quiere controlar el movimiento - Contrainformación

El perfil de un organizador que estuve estudiando detenidamente era de extrema derecha: tenía entre sus favoritos la página de DN. Pero al mismo tiempo estaba obsesionado con las conspiraciones y daba charlas sobre ovnis y sobre los "políticos pederastas".  Este perfil conspiracionista parece que también está apareciendo en Francia:

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La importancia de las las redes sociales para inflamar la protesta:

The "Yellow Jackets" Riots In France Are What Happens When Facebook Gets Involved With Local News

En fin, veremos cómo evoluciona. Parece que nos esperan tiempos agitados.

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Parece cada vez más clara la línea rupturista de cara a las europeas del entrante año y cómo van confluyendo acontecimientos que parecen llevar a un desafío anti EU.

Ojo, volviendo a posicionarnos en nuestro tema particular no es adecuado achacarle la culpa a elementos externos (rusos, trumps o qué sé yo) sino dejarlo en que ellos están interesados y van azuzando como pueden.

No habría desórdenes sin un problema real, no perdamos eso de vista antes de señalar a nadie.

En España tenemos un problema rural de auténtica magnitud del que casi nadie hace caso pirque aún no ha cristalizado en algo concreto pero quizás VOX pueda comenzar a cosechar resultados de impacto.

 

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A mí me gustaría que una "internacional antiprogresista" se hiciera cargo de las protestas y de un vuelco entero, diera la vuelta a la UE como una tortilla sin que se desgajaran las piezas, si esto es posible. Quizás con esa avanzadilla que hablábamos de SCC y algunos españoles en Bruselas, se podría plantear. Cómo hacer de Europa un ente armónico sin convertirla en una orgía masónica.

Exigiría un gran caudal diplomático y gente de altura, porque es casi una refundación de la misma. 

Aunque la cosa amaga más bien a la implosión. De todas formas, si la UE es una cosa que deja salir corriendo a Puigdemont como un conejo feliz, es normal que nadie apueste un duro por ella.

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¿Por qué en las últimas horas los CDR están utilizando también chalecos amarillos?

Cita

Hasta 15 horas han aguantado los CDR bloqueando la AP-7 a la altura de L'Ampolla (Tarragona). Durante todo el sábado, varios grupos ataviados con chalecos amarillos se han instalado en la vía y montado barricadas para impedir el paso de los vehículos. Una protesta que se ha alargado hasta bien entrada la noche ante la pasividad de los Mossos d'Esquadra. 

Desde las 7:00 am de este sábado decenas de miembros de los CDR se han apostado en la carretera provistos de chalecos amarillos,  para asemejar su protesta con la de los activistas franceses que llevan cuatro fines de semanas seguidos poniendo en jaque al presidente, Emmanuel Macron, y han atravesado la vía con neumáticos, bidones, quitamiedos y ramas para impedir la circulación, lo que ha dejado bloqueados durante horas a numerosos vehículos, sobre todo camiones, y obligado a desviar el tráfico por la carretera N-340.

Los CDR ponen fin al bloqueo de la AP-7 por decisión propia tras 15 horas de pasividad de los Mossos

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Parece que en Bruselas también ha habido protestas fuertes:

Miembros de los 'chalecos amarillos' atacan la sede del Parlamento Europeo en Bruselas - RT

Ya son 400 detenidos durante protestas de 'chalecos amarillos' en Bruselas - Sputnik Mundo

Y se dice que el Gobierno belga vive sus últimas horas al retirarle su apoyo los nacionalistas flamencos de NV-A (los amigos de Puigdemont).

Este tipo de revueltas sin líderes pueden empezar por una cosa pero no se sabe dónde terminan. Creo recordar que la Revolución Francesa empezó por una revuelta por la subida del pan. Por lo visto Macron retiró la subida de carburantes que había motivado la protesta. Pero la protesta sigue igual de fuerte y tiene visos de internacionalizarse.

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Intentos de copiar el modelo en España que se quedan en nada:

Chalecos amarillos: Los chalecos amarillos llegan a Oviedo y la lían en el Antiguo: insultos, amenazas y destrozos - La Nueva España

Estos chalecos amarillos de Madrid me resultan familiares :)

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Me parece grave que Bannon, en presencia de Marine Le Pen, se congratule de que París está ardiendo:

"Paris brûle", se réjouit Steve Bannon devant Marine Le Pen | Le Huffington Post

Me parecen también graves las declaraciones de Salvini y de Trump apoyando a los chalecos amarillos, lo que ha motivado una respuesta un tanto débil del Estado francés:

Francia a Trump: "No participamos en los debates de EE.UU., deje que nuestra nación viva su vida" - RT

Hasta Erdogán se ha sumado a la fiesta:

PressTV-‘Yellow vests’ reveal Europe’s failed democracy: Erdogan

Se está hablando, incluso en BBJ, de la posible injerencia extranjera (como apoyo más que como causa):

Francia: Bulos, redes sociales y chalecos amarillos | Internacional

Sospechan que Rusia podría haber manipulado a los "chalecos amarillos" | El Nuevo Día

Trump le ha hecho un Maidán a Macron. Explicación insaiz

Una cosa es segura: en las redes sociales se está intoxicando a tope, por ejemplo, publicando imágenes de otros países y momentos para crispar el ambiente. En este caso, Dugin publicaba unas escenas sangrientas que en realidad eran de España:

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J. J. Esparza escribe una larga crónica desde París en la que apoya el fenómeno y atribuye el pillaje a los inmigrantes (o cómo convertir una protesta por la subida de la gasolina en una apología de la raza blanca):

Cita

EL PARÍS DE LOS CHALECOS AMARILLOS

Lo que está pasando en Francia no se puede decir

Europa / 09 diciembre, 2018 paris-chalecos-amarillos-770x434.jpg

Cerca de 1.500 detenidos, más de un centenar de heridos de diversa consideración, París tomado por 8.000 policías, psicosis general y serias amenazas para el futuro político de Macron. Este era anoche, a las 21,00 horas, el balance de la cuarta manifestación de los Chalecos Amarillos (Gilets Jaunes), una protesta popular que está sacando a la superficie todas las tensiones acumuladas en la sociedad francesa. Y son muchas tensiones.

París. Una crónica a pie de calle de José Javier Esparza.- Lo que está pasando en Francia no se puede decir. Porque, si lo dices, todo el establishment se te echa encima y te llama fascista. Como no se puede decir, se silencia. Pero el silencio no hace que el problema desaparezca, al revés: lo mete bajo tierra y lo hace engordar hasta que estalla, y de manera imprevisible. Entonces todo el mundo lo ve, pero nadie sabe ya su nombre. Y como ya nadie sabe su nombre, tampoco se puede decir. Solo queda el escombro de las calles rotas y el negro de los incendios, y también la cólera que volverá a despertar.

Macron y la gasolina

Empecemos por el principio. A comienzos de 2018, el presidente Macron evalúa los aprietos financieros del Estado y decide subir aún más el precio de los carburantes en las gasolineras: es una medida que le reportará una gran cantidad de ingresos netos, vía impuestos indirectos, y que podrá maquillar perfectamente en nombre de la lucha contra el cambio climático. Macron, sí: el mismo que había suprimido el impuesto sobre las grandes fortunas nada más llegar al poder. Pero el pasado mes de mayo, una vendedora de cosméticos, Priscilla Ludovsky, lanza en las redes sociales una petición para que baje el precio de los carburantes: si se trata de luchar contra las emisiones contaminantes -se pregunta Patricia-, ¿por que se sube el precio sólo para los automovilistas, y no para los combustibles del transporte aéreo y marítimo? En realidad estamos ante una subida camuflada de impuestos. Y eso en un país donde los ingresos por impuestos ya representan un 18,7% del PIB (en España es el 9%) y cuyos ciudadanos soportan el mayor esfuerzo fiscal de la Unión Europea: cada francés destina una media del 57,41% de sus ingresos a pagar impuestos (en España, la cifra, altísima, está algo por debajo del 50%). ¿Para quién gobierna Macron? ¿Por qué elimina el impuesto a los ricos y, por el contrario, sube los impuestos a la depauperada clase media?

Y ahora viene la pregunta más incómoda: ¿Dónde van a parar esos impuestos? Porque la percepción general es que el dinero de los impuestos se pierde en unos servicios sociales colapsados, mal gestionados y precarios, a todo lo cual no es ajena la llegada de cientos de miles de inmigrantes ilegales en los últimos dos años. Datos de este verano: sólo en el área de Sena-Saint Denis, al noreste de París, la cifra de inmigrantes clandestinos alcanza el número de… ¡400.000 personas! En esa región de la connurbación parisina hay un 28% de la población que vive por debajo del umbral de la pobreza. Pero, ¡cuidado!, ya hemos tocado dos líneas rojas: una, la de las políticas “climáticas”; otra, la de la inmigración.

La Francia de a pie… en coche

Porque esto tampoco se puede decir, por supuesto. Y sin embargo, existe. El jueves, recién llegado a París, me dio por caminar desde Denfert-Rocherau, donde te deja el autobús del aeropuerto de Orly, hasta el municipio de Le Kremlin-Bicetre, a las afueras de la capital. Ocho kilómetros de aglomeración urbana, a pie enjuto, donde el cartel más habitual es “Carnicería Halal”, para el consumidor musulmán. La perdida de poder adquisitivo se puede cuantificar; la pérdida de identidad, no, pero no por ello deja de ser dolorosa. Lo acaba de recordar Robert Menard, alcalde de Beziers, fundador en su día de Reporteros sin Fronteras y, hoy, una delas figuras más destacadas de la “derecha transversal” francesa.

Esta pérdida de identidad no es sólo étnica: es, también y sobre todo, política. Por decirlo en dos palabras, cada vez menos franceses se reconocen en el modelo político vigente. Crece la sensación de que la República se ha convertido en el cortijo de una casta político-económico-mediática que vive cada vez más alejada del ciudadano común. Este es un proceso de fondo que viene de tiempo atrás, que se ha traducido en el crecimiento exponencial del Frente Nacional y en la aparición, en el ala izquierda, de la Francia Insumisa, pero que en realidad se mueve por debajo de los partidos y de las convocatorias electorales. Donde más visible se hace este proceso es seguramente en las provincias, fuera de París: allí es donde más se palpa la impresión de haber sido dejados de la mano de Dios, y allí es donde más ha arraigado el fenómeno de los Chalecos Amarillos.

Sigamos: el 18 de octubre, una ciudadana desconocida, Jacline Mouraud, lanza en facebook un video que hace furor donde denuncia la política de “caza al automovilista” del Gobierno francés: subida de la gasolina, persecución de los coches diesel, aumento de todas las tasas, proliferación hasta el infinito de radares sancionadores, peajes para entrar en las ciudades… ¿Qué ha hecho el conductor francés para merecer esto? Y sobre todo, ¿qué quiere hacer Macron con todo ese dinero? ¿Una piscina en el Eliseo?, se pregunta madame Mouraud. En otras condiciones, el vídeo de esta mujer no habría pasado de ser una talentosa interpelación de una ciudadana cualquiera a un Gobierno depredador, pero, en el ambiente social que se vive hoy en Francia, fue la chispa que encendió el fuego. Millones de franceses se vieron reconocidos en la protesta. El 17 de noviembre se produjo la primera manifestación masiva: gentes del común, lo mismo franceses de cepa que hijos de inmigrantes, de izquierdas o de derechas, todos unidos por la exasperación de una clase media que ya no puede más. Sin partidos, sin sindicatos. Como símbolo, un chaleco amarillo como el que todos tenemos en nuestro coche (en francés, gilet jaune), esa prenda cuyo único mensaje es “Yo conduzco”. Y desde entonces, cuatro fines de semana consecutivos de protestas que no han dejado de crecer en intensidad y extensión, y que este sábado han traspasado incluso las fronteras de Francia.

Cuatro fines de semana, sí. Y los que vendrán, porque esto se ha ido ya de madre. La principal responsabilidad fue de Macron, porque el presidente, subido en una nube de soberbia cada vez más densa, optó por desdeñar las protestas de los Gilets Jaunes. Haciéndole coro, todos los grandes medios de comunicación y la mayoría de la clase política entraron en el discurso oficial: “las medidas fiscales son necesarias (por el cambio climático, ya se sabe) y las protestas obedecen a oscuras motivaciones”, venían a decir. La peor de las respuestas posibles a un problema que va mucho más allá de la gasolina y que arraiga bien hondo en la conciencia política de los franceses. La semana pasada, las encuestas decían que cerca del 80% de la ciudadanía veía con simpatía el movimiento de los Chalecos Amarillos. Sólo entonces el Gobierno rectificó proponiendo una moratoria en los nuevos impuestos. Pero era demasiado tarde. Como por justicia poética, mientras los Chalecos Amarillos convocaban su nueva movilización, Macron anunciaba un viaje a Marrakech para firmar el pacto de la ONU sobre migraciones. Una vez más se hacía visible qué preocupa a cada cual, la inmensa fosa que separa a la clase dominante y a los ciudadanos. Y Macron, también una vez más, acabó rectificando y canceló su viaje. Y también aquí era ya demasiado tarde.

La “extrema derecha”

El movimiento de los Gilets Jaunes es una protesta social transversal, sin patrocinios políticos ni sindicales. Ningún partido del sistema puede apadrinar una protesta que no tiene nada que ver con los discursos habituales del feminismo, el cambio climático, la integración de los “refugiados”, etc. El Frente Nacional de Marine Le Pen le ha expresado su simpatía, pero a distancia, y la Francia Insumisa de Melenchon, después de un intento de acercamiento, ha optado por retirarse porque su líder salió descalabrado. Como no hay posibilidad de “recuperar” al movimiento para el mundo político oficial, ni siquiera en sus márgenes, la mayoría mediática, que tiene horror al vacío, opta por recurrir a la etiqueta maldita: son “extrema derecha”. Y no, no es verdad.

“Nadie sabe quiénes son los Chalecos Amarillos ni cómo se están organizando. En realidad los Chalecos Amarillos somos todos”, dice Martial Bild, director de la cadena de televisión independiente TV Libertés. Lo sabían nuestros clásicos: “¿Quién mató al Comendador? Fuenteovejuna, señor”. Por cierto que el panorama de la libertad de expresión en Francia está seriamente erosionado (un estudio reciente señalaba a Francia como el país occidental con menos libertad de expresión) y TV Libertés ha tenido que recurrir a Internet para poder emitir. También esto forma parte del paisaje de crisis que vive el país, de ese creciente divorcio entre los ciudadanos y la clase dominante, clase a la que pertenecen la mayoría de los medios de comunicación.
Después de la manifestación anterior, la del 1 de diciembre, el fenómeno explotó. La violencia se desató en las calles. Todos vimos las imágenes. También todos vimos el sorprendente empeño de la mayoría de los medios por presentar como “extrema derecha” a los grupos de antisistema que enarbolaban banderas anarquistas. En la televisión, la casta dominante político-mediática cargaba unánimemente contra los Gilets Jaunes, desde el filósofo millonario Bernard-Henry Levi hasta el ex revolucionario Daniel Cohn-Bendit, el célebre “Dani el Rojo” de Mayo del 68. “Soy alérgico al color amarillo, y no es difícil saber por qué”, clamaba Daniel en una cadena de radio. “¡Por la estrella amarilla de los judíos perseguidos por los nazis!”, respondía, aplicado, el conductor del programa. “Exactamente”, ratificaba el ex revolucionario, triunfal. Y bien, he aquí lanzado ya el anatema: Chaleco amarillo = Fascismo. ¿Y hay algo de fascista en los GJ? Sí, claro: los contestatarios se oponen a las sabias y humanitarias decisiones de un poder que sólo vela por nuestro bien, y eso es fascismo, es decir, ese fascismo genérico en el que entran hoy todos los que disienten del dogma oficial.

La nota dominante de esta última semana, hasta ayer mismo, ha sido el intento del Gobierno francés y de la mayoría mediática, valga la redundancia, por atribuir a la “extrema derecha” la violencia de las manifestaciones. En el ejercicio, la prensa ha llegado a límites de ridículo verdaderamente bochornosos, como considerar “fascista” la Cruz de Lorena, que fue el símbolo elegido por el general De Gaulle para llamar a la resistencia en 1941 y que algunos manifestantes exhiben estos días en sus banderas tricolor (y que, por cierto, incluso Macron ha añadido ahora a su blasón presidencial), o alertar de la presencia de grupos monárquicos al ver una bandera con la flor de lis, ignorando que era la bandera regional de la Picardía, que lleva, en efecto, la flor de lis. Son sólo dos ejemplos de adónde estamos llegando.

La violencia

“Chalecos Amarillos somos todos los ciudadanos, creo yo”, me dice también madame Aude Dugast, una típica universitaria parisina que llega a nuestro encuentro cerca de Notre Dame a bordo de su bicicleta. “El problema son los casseurs -me matiza-, y esos no son Chalecos Amarillos”. ¿Los “casseurs”? Bien, expliquemos someramente la cuestión. Desde hace muchos años, Francia en general y París muy en particular viven episódicas oleadas de violencia urbana. En el origen de esa violencia hay dos “tribus”, valga el término, muy bien caracterizadas. Una es lo que aquí llaman la “racaille”, o sea la chusma, que generalmente coincide con la población marginada de los barrios de la periferia de París, casi unánimemente inmigrada en los últimos quince años, y que ha creado en sus dominios auténticas “no go zones” donde la policía ni va. Cuando hay bronca, la racaille emerge con enorme violencia y se dedica al saqueo y al pillaje, generalmente ondeando banderas de sus países (Argelia, Mali, etc.). Además de la “racaille” están los “casseurs”, y estos son otra historia: son los black bloc, los grupos anarquistas antisistema, y por regla general no vienen de barrios marginales, sino que son los hijos descontentos de la buena sociedad. “Casser” quiere decir romper, interrumpir, cortar, y eso es exactamente lo que hacen. Así que cuando hay trastornos del orden, como ha ocurrido en las manifestaciones de los Chalecos Amarillos, llegan los casseurs y aprovechan la circunstancia para multiplicar la violencia, y enseguida aparece la racaille que saca partido del caos y arrasa con lo que puede, y es prácticamente imposible retomar el control.

El pasado fin de semana hubo más de setenta detenciones. Se detuvo a esos Chalecos Amarillos por llevar sprays de pintura -algo sorprendente en una ciudad llena de pintadas- y petardos. Sólo uno tenía antecedentes; todos los demás eran ciudadanos comunes. Sobre todos han recaído penas de cárcel. Curiosamente, no se detuvo a ninguno de los que realmente causaron las violencias que todos vimos en la tele.

¿Cómo no va a crecer la exasperación?

Como el Gobierno no puede decir que los responsables de la violencia son jóvenes marginados de los barrios inmigrantes, porque sería muy políticamente incorrecto, la casta dominante se ha inventado un eufemismo significativo: francilien, o sea, “franciliano”. Francilien es un neologismo introducido hace muy pocos años para designar a los residentes en Ile de France, la gran región urbana de París, con más de doce millones de habitantes, y donde se acumula la mayor parte de la inmigración del país. Y así, por obra y gracia del eufemismo, que tiene estas cosas, ahora ya sabremos de quién se trata cuando el Gobierno diga “franciliano”: no de un habitante cualquiera de la Ile de France, sino de un inmigrante.

Hay Chalecos Amarillos para rato

La llegada de los casseurs y de la racaille eran el gran temor de todo París el viernes, hasta niveles de psicosis social realmente notables. Ejemplo de campo: en casa de unos amigos, en el París rico, llega una niña muy asustada porque en el colegio le han dicho que los Chalecos Amarillos han robado fusiles y van a asaltar las casas. En realidad, se trataba simplemente de un asalto rutinario a una armería que no tenía nada que ver con los Gilets Jaunes. Pero este bulo, como otros muchos, corrió hasta el punto de que miles de vecinos de los barrios del centro (Arco del Triunfo, Ile de la Cité, Bastilla, etc.) cogieron sus bártulos el sábado bien temprano y abandonaron la ciudad.

Cenando esa noche en el Grand Colbert, uno de los mejores clásicos de la gran cocina francesa, muy cerca del Louvre, miraba uno alrededor y veía a la Francia que no lleva chaleco amarillo, la que apenas se siente concernida por la crisis, sin la exasperación de esa otra gente, la de a pie, que va a seguir pagando impuestos salvajes para que Macron combata el cambio climático mientras su gobierno firma el pacto de la ONU para las migraciones, cosa que tiene mucho mérito para un país y para un París donde ya no cabe nadie más. Hace apenas cinco años, muchas de esas familias de clase media podían permitirse cenar en el Grand Colbert una vez cada tres meses, por ejemplo. Hoy ya nadie puede permitirse esas alegrías.

Esta mañana, sábado 8 de diciembre, París parecía desierto. Furgones policiales por todas partes, tanquetas, comercios cerrados, 8.000 policías patrullando la ciudad. Poco a poco, sin embargo, la gente empezó a abrir sus tiendas fuera de las zonas de riesgo. Numerosos comercios habían colgado chalecos amarillos en los escaparates. También había chalecos bien visibles, exhibidos en el salpicadero, en muchos de los coches que circulaban por la ciudad. Porque los Chalecos Amarillos son estos, no la racaille ni los casseurs. Macron ha retrocedido en su subida de la gasolina, pero los Gilets Jaunes piden más: quieren que baje el brutal esfuerzo fiscal ciudadano, que se reintroduzca el impuesto sobre las grandes fortunas, que se mejoren las pensiones… Le Monde ha examinado el conjunto de las reclamaciones de los Chalecos Amarilos y ha concluido que la mitad corresponden al programa del Frente Nacional y un tercio al de la Francia Insumisa. La izquierda ya ha anunciado que presentará en breve una moción contra Macron. Nadie le arrienda la ganancia, porque lo que está bullendo en la calle no se va a calmar ni siquiera con eso.

Cocotte minute: esa es la expresión que se usa en francés para decir “olla a presión”, y ese es exactamente el retrato perfecto de la sociedad francesa en este momento. Un enorme malestar se acumula sin que la clase política sepa entenderla y sin que la clase mediática sepa explicarla. Hay quien evoca una atmósfera semejante a la revolución de 1848. El veterano Xavier Rauffer va más lejos: “A lo que más se parece esto es a Rusia en febrero de 1917”, dice. Fue la revolución que derrocó al zar.

https://gaceta.es/europa/francia-chalecos-amarillos-analisis-paris-jose-javier-esparza-20181209-0530/

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hace 5 horas, Hispanorromano dijo:

Estos chalecos amarillos de Madrid me resultan familiares :)

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¿La rubia es la tal Melisa del Hogar Social?


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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hace 8 horas, El Español dijo:

¿La rubia es la tal Melisa del Hogar Social?

Es la que aparece en primer plano, sí.

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Sí, es Melisa. La prensa se ha hecho eco:

Los chalecos amarillos llegan a España: un detenido en Oviedo... y apoyo de Hogar Social

Con el posible atentado en Estrasburgo se van a complicar las cosas.

El domingo un amigo me comentaba que Francia está en una guerra civil. Yo le dije que eso era un poco exagerado, pero sé que no le voy a convencer porque ésa es la percepción que existe en España. Pero sobre todo es la percepción que existe en internet y en los llamados "medios alternativos". Y la guerra civil no sería sólo por los chalecos amarillos, sino por el terrorismo, las "no-go zones", los barrios donde supuestamente se aplica la charia y la guerra racial que, según ellos, existe en las calles de Francia. O sea, ha triunfado la vulgata que transmiten los "medios alternativos" según la cual Francia estaría a punto de colapsar. No sé realmente cómo estará Francia, porque si no vives allí no puedes opinar con propiedad. Pero si esa imagen ha triunfado, es posible que se acabe convirtiendo en realidad. No creo que le quede mucho tiempo Macron y en las próximas elecciones es probable que arrase Marine Le Pen. Con lo que ya prácticamente toda Europa estará en sintonía con Rusia.

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    • La diversificación de la propaganda rusa: PACMA, Podemos y ultraderecha
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    • Publicación  en JM de Prada continúa su descarrilamiento: ""
      Prada critica el 155. Dice que es arbitrario y en general da a entender que el Estado español se está excediendo en la represión.

      Por eso decía que la explicación que ofreció a su anterior artículo es insuficiente. Dijo que el hablaba de la nación en sentido cultural, pero ese hecho no explicaría por qué se opone al encarcelamiento de los organizadores de la revuelta separatista o por qué le parece excesivo el 155. Tampoco explicaría la comparación que hizo de Cataluña con Kosovo, ni la afirmación de que los "poderes internacionales" ya habían decidido que Cataluña no fuese independiente.

      En su página oficial de Facebook se refirió a los que criticaron sus declaraciones a La Vanguardia como "alimañas" y "fachas paulovianos". Y, lo que es más preocupante, apareció por ahí un tradicionalista dando a entender que, en el fondo, Oriol Junqueras era un patriota español, y Prada pareció suscribirlo.

      Creo que algunos carlistas están incurriendo en la ideologización que suelen denunciar en otros. Parece como si, por llevar la contraria a los liberales, estuviesen cayendo en esquemas ideológicos igual de cerrados e irreales. Tal vez deberían someter el foralismo a una revisión crítica. No digo que lo abandonen, pero podrían adaptarlo a las circunstancias actuales, que no son las mismas que en el siglo XIX o en la Reconquista, que es cuando tenía sentido conceder privilegios a los territorios que se fuesen incorporando.

      Una vez que media Cataluña ha mostrado su voluntad de separarse de España, no tiene mucha aplicación el esquema foralista ni cabe esperar que esos catalanes vayan a recuperar el amor a España porque se les hable de fueros o se les reconozcan sus rasgos diferenciales. Si no hay lealtad, sería suicida ahondar en el reconocimiento de las diferencias.
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    • La tesis del complot del 11-M que promueve Villarejo
      Desde hace semanas el comisario Villarejo, encerrado por graves delitos, promueve una teoría de la conspiración sobre el 11-M que, en los titulares de Pedro J. Ramírez, apuntaba primero a Marruecos y luego a Francia. Al principio no se le dio mucho crédito en las redes sociales, pero en los últimos días, por la cercanía con el 11 de marzo, está cobrando fuerza en los canales de intoxicación habituales. Explico por qué la tesis carece, en mi opinión, de fundamento y es un ataque contra el pueblo español.
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