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  1. Gerión

    Geopolítica española e iberoamericana.

    Ahora es al revés, somos democráticos "en lo grande" (elegir a un pelele) y poco democráticos "en lo pequeño" (autoridad familiar, paterna, del profesor, libertad de decisión y actuación).
  2. Una interesante ponencia de Jesús Laínz, ensayista, sobre el "Pasado, presente y futuro del separatismo catalán". El vídeo es largo pero el grueso de la ponencia e ideas dura los primeros 50 minutos. Especialmente recomendable, por lo repugnante, es la colección de citas racistas y supremacistas que aporta a partir del minuto 30. Básicamente dibuja varias fases. 1. Constatación del triunfo económico catalán. En torno a 1840, Barcelona es una ciudad industrializada junto con sus alrededores, el resto de España no. Balmes hace notar esta distinción, subrayando que el centro del país no tiene la vitalidad económica que sí tiene la periferia. 2. Cataluña como la región "más española de España". Entre 1840 y 1898, la Cataluña colonialista fue la región más implicada en la industria y el comercio colonial con Cuba y Filipinas. Fue también la región más belicista, más antiseparatista, la que más alentó la reclutación para someter las rebeliones cubanas. En la despedida a los voluntarios catalanes embarcándose a Cuba, hay enfervorecidas muestras de apoyo a España y una multitud de banderas de España, contra los separatistas (cubanos). La prensa catalana se queja de que el Arco de Triunfo de recepción de las tropas que viajan a Cuba no es "lo bastante español", porque se parece a la Puerta de Alcalá madrileña, "que es italiana". Obtuvo además importantes protecciones económicas que fomentaron su industria textil, hasta el punto de propiciar el que los Estados Unidos (con importante industria algodonera e intereses en Cuba, pero alejados con aranceles) dieran el paso de atacar a España. 3. Comienzo de la fase del odio. Tras el desastre del 1898 y la pérdida de Cuba tras el ataque americano, hay un giro de 180 grados: sólo siete días después de la última batalla, los periódicos describen a Cataluña como "anclada a un barco que se hunde". Hasta entonces, el catalanismo era mínimo. Los payeses no se tomaban en serio a los catalanistas, sólo una persona por comarca se interesaba. Pero comienza la agitación antiespañola en los 1900. Hacen suya la Leyenda Negra de la vieja propaganda retomada por los EEUU en la guerra. Empiezan a afirmar que "los catalanes y los vascos" no tienen nada que ver con lo ocurrido en América (cuando en realidad, España acababa de ser el último país en abolir la esclavitud por los intereses de las plantaciones de los industriales catalanes). 4. Supremacismo racial. En el primer tercio del XX, Pompeyo Gener y otros empiezan a asegurar que los catalanes son racialmente superiores a los españoles. El argumento es múltiple: los catalanes son arios, europeos, germánicos, francos, "en el camino del Superhombre", frente a los semíticos españoles, donde sólo se adivina "la cruel bestia africana". Aseguran que la altitud, la bioquímica y los aires de la Meseta, por su baja presión y la rareza de algunos elementos, impiden el desarrollo del cerebro. Daniel Cardona afirma que "un cráneo de Ávila jamás será como un cráneo del valle de Vic". Aparece un editorial en el 1926 que recomienda a las catalanas que no mezclen su sangre con los castellanos/españoles, por "impurificar la raza catalana". Se consideran "anticatalanas" dichas uniones. 5. Supremacismo lingüístico. Tras la caída de la Alemania nazi, el argumento racial se deja de lado y se vira a un discurso centrado en la lengua. Ahora, catalán es quien habla la lengua catalana. Se toma toda la ingeniería romántica de que una lengua es el constituyente básico de una nación. 6. Apoyo del socialismo. En torno a 1970. La izquierda española, enferma de Leyenda Negra, comulga con el nacionalismo catalán, empieza a trasladar su discurso de proletarios oprimidos y burgueses opresores, a un discurso de "naciones oprimidas" y "naciones opresoras". Los socialistas se hacen antinacionalistas españoles, pronacionalistas catalanes y federalistas, cambian el nombre del comité estatal de "Comité Nacional" a "Comité Federal". 7. Viraje al nacionalismo cívico. Surge en torno a 1990-2000, les sirve para integrar a los charnegos. Constituye la etapa posmoderna del nacionalismo catalán. Ahora es catalán "quien se siente catalán", dejando de lado el origen biológico e incluso la lengua. Por tanto, un catalán de sangre y habla catalana, pero que no es nacionalista, es "menos catalán" que un charnego o incluso que los "nou catalans" (pakistaníes, magrebíes) que se adhieran al nacionalismo catalán. 8. "La pela" o nacionalismo económico. Es la última vuelta de tuerca, y vuelve a los orígenes. Nos encontramos en una fase en la que se intenta decir a la gente que aunque no sean catalanes de sangre, ni se sientan catalanes, ni hablen catalán, "les conviene" apoyar la independencia porque les va a rentar económicamente a su bolsillo (su negocio, inversión, etc.). Hasta tal punto, que se pone el ejemplo de Irlanda, que abandona el fomento del gaélico justo cuando se independiza, por el interés económico del uso de la lengua inglesa.
  3. Gerión

    Geopolítica española e iberoamericana.

    Es así, tal cual. Y es que en nuestra cultura hay, otra vez lo mismo, un interesante equilibrio no resuelto, ni ha de resolverse, porque viene de la mismísima Santísima Trinidad (Dios Padre y Dios Hijo), entre la Idea y la Materia, don Quijote y Sancho, el Imperio y la Nación. En el nivel quijotesco, imperial, ideal, plantearemos la geopolítica global, universalista... en el nivel sanchesco, nacional, material, nos mancharemos con el barro y la basura de nuestras naciones y repúblicas ennegrecidas y empequeñecidas. Pero ambos tienen que estar. No encuentro otro encuadre para poder satisfacer estos temas, por esa tentación cosmopolita que comentas, que realmente tiene el peligro de degenerar en gnosticismo, hiperidealismo antimaterial, que es lo que practica el progresismo, olvidando ya no sólo al banquero, sino al asesino, la historia, la sangre, la biología, el género y... todo.
  4. Gerión

    Geopolítica española e iberoamericana.

    El tema es que en todos estos desarrollos estoy partiendo de una base, que no tiene por qué ser cierta, pero es que si no, nos vamos a una discusión sin fin, y es la de que "España es hispánica" (también México e Iberoamérica en general). Si se parte de la base de que lo que hay en España o la misma España no es hispánica, entonces entramos en ese sin fin, en la inconcreción, en la Nada en suma. Esa inconcreción es una tentación muy típica de culturas y religiones universalistas como la nuestra, ya que encontramos Patria en todo lugar (La Patria es la Esfera, decían nuestros marinos y cosmógrafos), y creo que también es una de las respuestas a la pregunta de por qué los pueblos hispanos han aceptado tan de buen grado la Leyenda Negra sobre su propia historia: porque en nuestro universalismo no nos cuesta "salir" de lo nuestro. Así tenemos al actual pretendiente carlista (el de verdad, no el comunista) diciendo que se siente "más occidental que español", entre otras cosas por su vida a caballo entre varias naciones, y entonces directamente apagamos, nos vamos y podemos cambiar el nombre del foro y del hilo a Corazón Universal. Es lógico. A mí también me pasa. Pero mi opinión aquí, opinión más bien "de trabajo" porque también tengo mis dudas internas, afortunadamente, es que al menos para poder dibujar geometrías y ejes, en algunos momentos la geopolítica tiene que caminar independientemente de la ideología, y pretenderemos así que el México del PRI es hispánico, que la España de Pedro Sánchez es hispánica, y que nos dará absolutamente igual que por ellos desfilen en estos momentos banqueros, corruptos, narcos, ladrones, y nazis (como en Cataluña); toda esta gente no vive más de 80, 90 años; la geometría nacional dura siglos. Si no, nos lleva a cosas como preferir la balcanización de una España en pedazos católicos antes que mantener una unidad liberal (como proponían los primeros separatistas vascos y catalanes), o entregar nuestro país a otro ente que parece "más universalista" (creo que por eso somos tan europeístas ahora) que el nuestro en su estado actual, o preferir no trazar caminos porque los han transitado antes los "malos", que lógicamente dependerán de núcleos y coagulaciones allende el Pirineo y el Bravo, porque tienen más recursos (de todas formas, la España católica también dependía de esas coagulaciones transpirenaicas, lo que ocurre es que en otros tiempos, como los del románico, todo era un verdadero continuo).
  5. Arquitectura diplomática iberoamericana Esta publicación se puede entender como continuación del texto de la página 3. Voy a intentar recoger aquí los esquemas y arquitecturas de actuación diplomática (frente al estilo descriptivo o de "objetivos" del texto anterior mencionado) con mayores posibilidades para la consecución de un polo geopolítico iberoamericano, de la forma más realista que pueda. Seguiré los dos niveles propuestos anteriormente, el nivel basal o nacional, y el nivel cortical o imperial. I. Nivel basal: la Anfictionía Iberoamericana El nivel basal, nacional (la Patria grande) o hispánico se compone de las naciones que son herederas, o se independizan de los imperios y reinos de Hispania. Se corresponde en gran medida con los 22 países de la Comunidad Iberoamericana, así que me baso en éstos. Se sugiere la siguiente arquitectura con tres niveles de integración, y se propone el nombre de Anfictionía Iberoamericana para este esquema multinivel de integración, o cualquier otro: 1. El Triángulo México-Brasil-España o troika iberoamericana. De estos 22 países, hay tres a día de hoy que sobresalen en poder económico, a saber: Brasil, México y España, con un PIB entre 1 y 3 billones. Los demás países no alcanzan el billón de PIB. Esta troika supone el 68% de la economía de la Comunidad Iberoamericana. Las proyecciones sugieren un Brasil y un México entre 5 y 10 billones de PIB y una España entre 2 y 3 a mediados del XXI; el resto de naciones se mantendría por debajo de 2. Hay otras troikas posibles, pero lo cierto es que Iberoamérica queda rota con la salida de una de estas tres naciones, que se corresponden, además, con los polos suramericano, norteamericano y europeo de la estructura triangular propuesta. Este triángulo debería tomar el papel que el eje francoalemán tiene en Europa. Es más fácil poner de acuerdo a 3 naciones que a 22, así que deberían ser las encargadas de liderar y espolear el proceso. De hecho, la primera Cumbre Iberoamericana se constituyó inicialmente con un diálogo entre España y México al que se sumó Brasil. También han demostrado esa capacidad hace muy poco, tras formar la Unión Iberoamericana de Universidades. 2. La Alianza del Pacífico y el Mercosur. De los múltiples esquemas de integración que existen en la región iberoamericana, algunos de ellos completamente olvidados, muchos inoperantes, parece que estos dos son los que han conseguido levantar algo la cabeza. Son también los bloques que más han atraído la atención internacional, así que desde el iberoamericanismo tendríamos también que centrar la atención en ellos. Lo han hecho porque reúnen, cada uno de ellos, una forma de entender la economía, la liberal y la proteccionista; los países de cada bloque se entienden políticamente entre sí y pueden avanzar más rápido hacia la unidad. Además de estos procesos de unidad en paralelo, es necesario reforzar los mecanismos de concertación que ya existen entre estos dos bloques si se quiere avanzar en la unidad global iberoamericana. Por la misma razón también es necesario profundizar la relación entre el Sistema Iberoamericano (organismos vinculados a la Cumbre iberoamericana) y estos dos bloques. 3. El Grupo de Integración. El conjunto de la troika y los dos bloques anteriores supone el 88% de la economía de la Comunidad Iberoamericana. El 12% restante está compuesto por trece naciones, de menor tamaño, economías más modestas y con otros problemas estructurales y políticos, que constituyen este "Grupo de Integración". Este grupo debería ir recibiendo apoyo del resto (inversiones, infraestructuras) para mejorar sus posiciones, y finalmente ser integradas en el esquema iberoamericano global. A día de hoy algunos países de este grupo son los que han participado en el llamado "socialismo del siglo XXI" o "bolivarianismo", a los que se añade la Cuba comunista. II. Nivel cortical: Agenda Intraimperial y Extraimperial El nivel cortical corresponde con el resto del Orbe, es el nivel suprahispánico. Cualquier propuesta a nivel basal es inaplicable si no se contempla la inserción del bloque iberoamericano en su conjunto en el contexto global. Divido aquí la diplomacia del bloque iberoamericano en dos agendas, ambas necesarias y complementarias; la agenda intraimperial y la agenda extraimperial. IIA. LA AGENDA INTRAIMPERIAL La agenda de diplomacia intraimperial se da entre los bloques que componen el imperio norteamericano, con el objetivo de esquematizar y diagramar una tetrarquía o n-arquía en el escenario de administración de la decadencia imperial noteamericana, proceso en el cual el bloque iberoamericano debería mantener su unidad, a la vez que el poder imperial es aceptado, pero delegado. Se asume primero una realidad y es que el conjunto iberoamericano está inserto en el imperio norteamericano. El imperio norteamericano a día de hoy, año 2018, tiene el siguiente aspecto: en negro los países del "núcleo interior", formado por EEUU y los anglosajones, que tienen una política absolutamente seguidista. En azul, los países del "perímetro exterior", vinculados por tratados militares de defensa mutua con EEUU. Las tres naciones de la troika iberoamericana están fuertemente insertas en dicho imperio. Brasil está incluido en el TIAR, Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca; España, en la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte. México no está vinculado por medios de tratados de defensa mutua, pero lo está en la práctica con su economía fuertemente dependiente del Norte, así como con los tratados de Bucareli que imponen un vasallaje energético y militar. La constitución de un polo de poder iberoamericano está en contra de toda geoestrategia norteamericana, al menos de momento, pero a pesar de ello, intentaré aquí reincidir en formas de salir de esta "jaula geopolítica" y es acudiendo al concepto de tetrarquía imperial y a los de las soluciones romana, francesa y brasileña. El concepto de tetrarquía, o solución romana, se obtiene del desarrollo del Bajo Imperio Romano y nos servirá para poner un antecedente y ofrecer un relato. Ningún imperio es eterno; antes o después surgen mecanismos de desgaste, redistribución y delegación de poder. En el caso romano, tenemos el sistema de tetrarquías que dividieron administrativamente el imperio en cuatro grandes pedazos. Posteriormente acabaron deviniendo en diarquías (Occidente y Oriente) antes del definitivo colapso. Aunque pueda parecer lo contrario, la fragmentación como un evento negativo, lo cierto es que las tetrarquías y diarquías ayudaron al Imperio y le insuflaron vida (en Oriente, mil años más). Es esperable que el imperio de los EEUU sufra procesos similares: se programa aquí que los pedazos, entendidos éstos como la UE, Japón, Corea, Iberoamérica, los mismos EEUU, o el CANZUK pueden constituir una tetrarquía o n-arquía en el seno del imperio norteamericano, que mantengan su vinculación militar, económica y cultural, pero que empiecen a sufrir procesos calmados y calculados de delegación de poder, que le vendrán bien también a la potencia hegemónica, los EEUU, la cual no podrá mantener el ritmo ante las nuevas realidades. La solución francesa consiste en seguir la excepción diplomática y militar que constituye Francia en el seno del imperio norteamericano. Francia tiene su propio armamento nuclear; se llega a retirar de la estructura militar de la OTAN en los años 1960 bajo el gaullismo; organiza sus propias expediciones militares en la Françafrique sin que nadie les tosa. Considero que Francia ha hecho un auténtico juego de equilibrismo diplomático desde la Segunda Guerra Mundial, complementado con una campaña de prestigio cultural que le ha permitido convencer a los norteamericanos de su "grandeur" (que no existe en la realidad) y así mantener cierta independencia de nivel subimperial, aceptando de todas formas un vasallaje en el nivel superior hacia el imperio norteamericano. Durante un tiempo, la España de Franco siguió, de alguna forma, esta solución francesa, aceptando el imperio norteamericano sin dudas, pero manteniendo cierta independencia en la práctica. El buen entendimiento entre De Gaulle y Franco evidencia este paralelismo de soluciones. La solución brasileña consiste en una aceptación sin fisuras, en lo militar y cultural, del imperio norteamericano, pero con el lanzamiento en paralelo de una diplomacia extraimperial (que trataremos más adelante) que le ha llevado a constituir los BRICS, el IBAS y otras iniciativas. Brasil es de todas formas "el más norteamericano de los BRICS" y desde los Estados Unidos pocas veces se duda de esto. Esta agenda extraimperial le permite cierto juego. Tanto el caso brasileño como el francés constituyen casos modernos de esa delegación de poder "consentida" por el hegemón norteamericano. Pero ni uno ni otro suponen rupturas violentas del esquema imperial. Su relativo éxito, y su comparación con el fracaso de esquemas de ruptura geopolítica como el del socialismo bolivariano, me inclinan a pensar que el camino no rupturista es más efectivo. Se representa aquí una de esas posibles n-arquías en el seno imperial norteamericano, en este caso se visualiza una triarquía occidental o atlántica entre EEUU, Francia e Iberoamérica, y sus espacios dependientes (Anglosfera, Francofonía, Iberofonía). Esta misma tríada, además, existió (en la forma de España, Francia, EEUU) y fue aliada en tiempos de la independencia norteamericana; los cuales nos pueden proporcionar otro relato histórico de apoyo. Los mecanismos diplomáticos para la consecución de esta tetrarquía son muy incipientes, aunque la Cumbre UE-CELAC, los acuerdos Japón-UE y Canadá-UE (CETA), la constitución del CANZUK, o la integración de la misma UE pueden verse como unos primeros tanteos en este proceso. Pueden proyectarse Asociaciones Estratégicas entre Iberoamérica (como conjunto) y EEUU, Francia, Japón, Alemania y otros bloques subimperiales. IIB. LA AGENDA EXTRAIMPERIAL La agenda de diplomacia extraimperial contacta Iberoamérica con otras plataformas imperiales como es China, Rusia, India o el Islam. Hablé de esto en el post de los Foros Intercontinentales, que enlazo a continuación para no extenderme más:
  6. Gerión

    Iniciativa: Cuadernos Hispánicos

    A ver qué os parece esta misiva que pienso ir enviando a autores: Tengo una lista personal de 14 foreros de Burbuja que no compartiré aquí por mantener el anonimato a los que pienso mandarles esto.
  7. Gerión

    Geopolítica española e iberoamericana.

    Arquitectura diplomática iberoamericana Esta publicación se puede entender como continuación del texto de la página 3. Voy a intentar recoger aquí los esquemas y arquitecturas de actuación diplomática (frente al estilo descriptivo o de "objetivos" del texto anterior mencionado) con mayores posibilidades para la consecución de un polo geopolítico iberoamericano, de la forma más realista que pueda. Seguiré los dos niveles propuestos anteriormente, el nivel basal o nacional, y el nivel cortical o imperial. I. Nivel basal: la Anfictionía Iberoamericana El nivel basal, nacional (la Patria grande) o hispánico se compone de las naciones que son herederas, o se independizan de los imperios y reinos de Hispania. Se corresponde en gran medida con los 22 países de la Comunidad Iberoamericana, así que me baso en éstos. Se sugiere la siguiente arquitectura con tres niveles de integración, y se propone el nombre de Anfictionía Iberoamericana para este esquema multinivel de integración, o cualquier otro: 1. El Triángulo México-Brasil-España o troika iberoamericana. De estos 22 países, hay tres a día de hoy que sobresalen en poder económico, a saber: Brasil, México y España, con un PIB entre 1 y 3 billones. Los demás países no alcanzan el billón de PIB. Esta troika supone el 68% de la economía de la Comunidad Iberoamericana. Las proyecciones sugieren un Brasil y un México entre 5 y 10 billones de PIB y una España entre 2 y 3 a mediados del XXI; el resto de naciones se mantendría por debajo de 2. Hay otras troikas posibles, pero lo cierto es que Iberoamérica queda rota con la salida de una de estas tres naciones, que se corresponden, además, con los polos suramericano, norteamericano y europeo de la estructura triangular propuesta. Este triángulo debería tomar el papel que el eje francoalemán tiene en Europa. Es más fácil poner de acuerdo a 3 naciones que a 22, así que deberían ser las encargadas de liderar y espolear el proceso. De hecho, la primera Cumbre Iberoamericana se constituyó inicialmente con un diálogo entre España y México al que se sumó Brasil. También han demostrado esa capacidad hace muy poco, tras formar la Unión Iberoamericana de Universidades. 2. La Alianza del Pacífico y el Mercosur. De los múltiples esquemas de integración que existen en la región iberoamericana, algunos de ellos completamente olvidados, muchos inoperantes, parece que estos dos son los que han conseguido levantar algo la cabeza. Son también los bloques que más han atraído la atención internacional, así que desde el iberoamericanismo tendríamos también que centrar la atención en ellos. Lo han hecho porque reúnen, cada uno de ellos, una forma de entender la economía, la liberal y la proteccionista; los países de cada bloque se entienden políticamente entre sí y pueden avanzar más rápido hacia la unidad. Además de estos procesos de unidad en paralelo, es necesario reforzar los mecanismos de concertación que ya existen entre estos dos bloques si se quiere avanzar en la unidad global iberoamericana. Por la misma razón también es necesario profundizar la relación entre el Sistema Iberoamericano (organismos vinculados a la Cumbre iberoamericana) y estos dos bloques. 3. El Grupo de Integración. El conjunto de la troika y los dos bloques anteriores supone el 88% de la economía de la Comunidad Iberoamericana. El 12% restante está compuesto por trece naciones, de menor tamaño, economías más modestas y con otros problemas estructurales y políticos, que constituyen este "Grupo de Integración". Este grupo debería ir recibiendo apoyo del resto (inversiones, infraestructuras) para mejorar sus posiciones, y finalmente ser integradas en el esquema iberoamericano global. A día de hoy algunos países de este grupo son los que han participado en el llamado "socialismo del siglo XXI" o "bolivarianismo", a los que se añade la Cuba comunista. II. Nivel cortical: Agenda Intraimperial y Extraimperial El nivel cortical corresponde con el resto del Orbe, es el nivel suprahispánico. Cualquier propuesta a nivel basal es inaplicable si no se contempla la inserción del bloque iberoamericano en su conjunto en el contexto global. Divido aquí la diplomacia del bloque iberoamericano en dos agendas, ambas necesarias y complementarias; la agenda intraimperial y la agenda extraimperial. IIA. LA AGENDA INTRAIMPERIAL La agenda de diplomacia intraimperial se da entre los bloques que componen el imperio norteamericano, con el objetivo de esquematizar y diagramar una tetrarquía o n-arquía en el escenario de administración de la decadencia imperial noteamericana, proceso en el cual el bloque iberoamericano debería mantener su unidad, a la vez que el poder imperial es aceptado, pero delegado. Se asume primero una realidad y es que el conjunto iberoamericano está inserto en el imperio norteamericano. El imperio norteamericano a día de hoy, año 2018, tiene el siguiente aspecto: en negro los países del "núcleo interior", formado por EEUU y los anglosajones, que tienen una política absolutamente seguidista. En azul, los países del "perímetro exterior", vinculados por tratados militares de defensa mutua con EEUU. Las tres naciones de la troika iberoamericana están fuertemente insertas en dicho imperio. Brasil está incluido en el TIAR, Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca; España, en la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte. México no está vinculado por medios de tratados de defensa mutua, pero lo está en la práctica con su economía fuertemente dependiente del Norte, así como con los tratados de Bucareli que imponen un vasallaje energético y militar. La constitución de un polo de poder iberoamericano está en contra de toda geoestrategia norteamericana, al menos de momento, pero a pesar de ello, intentaré aquí reincidir en formas de salir de esta "jaula geopolítica" y es acudiendo al concepto de tetrarquía imperial y a los de las soluciones romana, francesa y brasileña. El concepto de tetrarquía, o solución romana, se obtiene del desarrollo del Bajo Imperio Romano y nos servirá para poner un antecedente y ofrecer un relato. Ningún imperio es eterno; antes o después surgen mecanismos de desgaste, redistribución y delegación de poder. En el caso romano, tenemos el sistema de tetrarquías que dividieron administrativamente el imperio en cuatro grandes pedazos. Posteriormente acabaron deviniendo en diarquías (Occidente y Oriente) antes del definitivo colapso. Aunque pueda parecer lo contrario, la fragmentación como un evento negativo, lo cierto es que las tetrarquías y diarquías ayudaron al Imperio y le insuflaron vida (en Oriente, mil años más). Es esperable que el imperio de los EEUU sufra procesos similares: se programa aquí que los pedazos, entendidos éstos como la UE, Japón, Corea, Iberoamérica, los mismos EEUU, o el CANZUK pueden constituir una tetrarquía o n-arquía en el seno del imperio norteamericano, que mantengan su vinculación militar, económica y cultural, pero que empiecen a sufrir procesos calmados y calculados de delegación de poder, que le vendrán bien también a la potencia hegemónica, los EEUU, la cual no podrá mantener el ritmo ante las nuevas realidades. La solución francesa consiste en seguir la excepción diplomática y militar que constituye Francia en el seno del imperio norteamericano. Francia tiene su propio armamento nuclear; se llega a retirar de la estructura militar de la OTAN en los años 1960 bajo el gaullismo; organiza sus propias expediciones militares en la Françafrique sin que nadie les tosa. Considero que Francia ha hecho un auténtico juego de equilibrismo diplomático desde la Segunda Guerra Mundial, complementado con una campaña de prestigio cultural que le ha permitido convencer a los norteamericanos de su "grandeur" (que no existe en la realidad) y así mantener cierta independencia de nivel subimperial, aceptando de todas formas un vasallaje en el nivel superior hacia el imperio norteamericano. Durante un tiempo, la España de Franco siguió, de alguna forma, esta solución francesa, aceptando el imperio norteamericano sin dudas, pero manteniendo cierta independencia en la práctica. El buen entendimiento entre De Gaulle y Franco evidencia este paralelismo de soluciones. La solución brasileña consiste en una aceptación sin fisuras, en lo militar y cultural, del imperio norteamericano, pero con el lanzamiento en paralelo de una diplomacia extraimperial (que trataremos más adelante) que le ha llevado a constituir los BRICS, el IBAS y otras iniciativas. Brasil es de todas formas "el más norteamericano de los BRICS" y desde los Estados Unidos pocas veces se duda de esto. Esta agenda extraimperial le permite cierto juego. Tanto el caso brasileño como el francés constituyen casos modernos de esa delegación de poder "consentida" por el hegemón norteamericano. Pero ni uno ni otro suponen rupturas violentas del esquema imperial. Su relativo éxito, y su comparación con el fracaso de esquemas de ruptura geopolítica como el del socialismo bolivariano, me inclinan a pensar que el camino no rupturista es más efectivo. Se representa aquí una de esas posibles n-arquías en el seno imperial norteamericano, en este caso se visualiza una triarquía occidental o atlántica entre EEUU, Francia e Iberoamérica, y sus espacios dependientes (Anglosfera, Francofonía, Iberofonía). Esta misma tríada, además, existió (en la forma de España, Francia, EEUU) y fue aliada en tiempos de la independencia norteamericana; los cuales nos pueden proporcionar otro relato histórico de apoyo. Los mecanismos diplomáticos para la consecución de esta tetrarquía son muy incipientes, aunque la Cumbre UE-CELAC, los acuerdos Japón-UE y Canadá-UE (CETA), la constitución del CANZUK, o la integración de la misma UE pueden verse como unos primeros tanteos en este proceso. Pueden proyectarse Asociaciones Estratégicas entre Iberoamérica (como conjunto) y EEUU, Francia, Japón, Alemania y otros bloques subimperiales. IIB. LA AGENDA EXTRAIMPERIAL La agenda de diplomacia extraimperial contacta Iberoamérica con otras plataformas imperiales como es China, Rusia, India o el Islam. Hablé de esto en el post de los Foros Intercontinentales, que enlazo a continuación para no extenderme más:
  8. Fíjate lo que te digo, quizá la lucha para recuperar el Campo se tiene que dar en el seno de la Ciudad. Por ejemplo, la valoración neodesarrollista que se está gestando en las ciudades de Occidente obliga a una remirada al Campo. Será de momento un Campo "pasado por la Ciudad", pero es lo que tenemos y hay que aprender a valorarlo. Yo soy de esos que ve "Hispanidad" en un diseño de una carrocería, o en un producto industrial, tanto como lo ve en una iglesia románica.
  9. Reincido siempre en esta Hispanidad de vanguardia, robótica, de "aluminio, neón y cemento" si se quiere, porque siempre veo este patrón ruralista en la defensa de lo hispano, y tiene que estar ahí pero en este mundo ya no basta con eso. Por añadir un poco mi posición que creo que ya he dejado clara, el tema de las megaciudades lo veo un poco como el proteccionismo o las bombas nucleares. Podemos estar de acuerdo o no, pero si el enemigo maneja ese arma, te va a ganar, porque va a generar cultura o va a imponer un poder que no vas a poder contestar. De hecho creo que el triunfo de los identitarios, constituidos casi desde el principio como tribu urbana global, se debe entre otras cosas a la falta de una Teoría de la Ciudad por parte de otras "escuelas" como puede ser la hispanocatólica, pero creo que esto no tiene base histórica porque precisamente el Imperio español se constituye desde el principio desde la Ciudad (empezando por México- Tenochtitlán y las decenas de ciudades fundadas a lo largo y ancho de América), y no desde la Aldea que fue más bien una característica de la colonización etnoterritorial anglosajona en las Trece Colonias. De la Ciudad permeó a la Aldea, aunque es cierto que de la Aldea peninsular permeó previamente a la Ciudad mexicana. Valoremos este doble flujo. Habría que ver, por ejemplo, cuánto de la cultura "hispana" en EEUU y en el mundo entero, el interés por hablar español, etc., realmente es producto de la megaciudad. Por otro lado, volviendo a Barcelona, ha sido la megaciudad multiespañola la que ha asegurado el fracaso de la ruptura del país; Barcelona misma (no tanto con neón y cemento, sino con trencadís y hierro colado) ha sido nuestra "bomba nuclear" frente al separatismo. Por supuesto que también hay males radicados en la ciudad, pero también hay mucho bueno. Y además en ese proceso de recubrimiento del territorio por la ciudad, de alguna forma igual que el imperio español sobre el inca, la ciudad se superpone sobre el campo y debe absorber algo de ese sustrato, creo que la cosa va más por esa vía. No creo que haya que tener miedo al Globo y a la aldea global, creo que la Hispanidad puede conquistar esa urbanidad Global y algo ha hecho ya, juro que mis ojos han visto decenas de chinos, en China, cantar canciones en español (aunque sea pop cutre caribeño), gracias a esa Hispanidad de aluminio.
  10. No sólo las leyes genéticas, que casi en estas cosas es lo de menos, me refería más bien a las leyes físicas y de mercado en general y su influencia en el desarrollo orgánico de las sociedades y naciones. Para mí una ciudad es el mayor organismo que es capaz de crear un hombre; miento, el mayor es el Imperio. A este tipo de cosas me refiero con lo de "orgánico". Y con lo natural, exactamente lo mismo, en la naturaleza del hombre está el imaginar espacios habitables de toda escala, incluida la megaciudad. Por lo demás, la Ciudad y el Camino son dos de los hechos más importantes de todo imperio; además, sin Ciudades no hay Caminos y sin Caminos no hay Fe porque no llega, creo que la cita era "por los caminos del imperio romano caminaron los apóstoles". Soy un orgulloso urbanita, no puedo evitarlo, y además creo sinceramente que sin una potente Teoría de la Ciudad que no pase por su destrucción, el hispanismo no va a ningún lado: garantizado. El liberalismo económico fue hegemónico un tiempo, pero estamos entrando en un mundo de nacionalismos desarrollistas y proteccionistas, es lo lógico porque estamos en un proceso de descomposición del imperio norteamericano, a la vez que se alzan otros imperios como el chino, indio y ruso, y cada pedazo busca su nuevo encuadre. El liberalismo moral, por otra parte, creo que sólo sobrevive una generación, a pesar de su molesta estridencia, me preocupa menos porque ese esquema ideológico es suicida y se autoelimina del tablero rápidamente.
  11. De acuerdo completamente. Por ejemplo, el crecimiento y concepto de un mega-Madrid está volcado a intentar luchar en la liga de las grandes, de las ciudades globales. Esto no es casualidad, es algo que se ha planificado así. La contrapartida es que Castilla ha muerto. Lo mismo se podría decir en América con las "megalatinas", que han fagocitado todo el rico campo indio de la época virreinal. Sin embargo, creo que renunciar a la megaciudad es como renunciar a la pólvora, un país exclusivamente rural no compite. A veces lo he discutido con otra gente y he soltado que serían deseables las dos cosas, un tejido rural potentísimo (como la Castilla renacentista plagada de ricas villas y ciudades, en lo actual correspondería con un mix agroganadero e industrial, como el tejido alemán) junto a unos hubs hipermodernos de primera categoría más de servicios (Madrid-DF-Buenos Aires- Sao Paulo...). Claro, el dinero y la población no da para todo. Pero hay países que son así. La Península, que en el rendimiento agro es más bien una "costra de yeso" no sé hasta qué punto puede permitirse esta hiper-población, pero otras zonas del orbe hispano sí; por ejemplo el Cerrado brasileño podría dar de comer a 1000 millones de personas, con eso empiezas a invertir los flujos de potencial y el centro neurálgico empieza a estar en tu territorio. Claro que ahora estoy hablando a contracorriente de la tendencia global que va por la disminución de la población. Aunque luego ves la tendencia de las potencias como EEUU y en vez de disminución hay proyectado un crecimiento continuado todo el siglo hasta los 500 millones, así que a veces parece que el decrecimiento se lo hacen tragar a las regiones competidoras para apartarlas del tablero.
  12. No creo que sea reversible a menos que haya un colapso tecnológico o de estructuras fuerte tipo caída del imperio romano, a corto plazo no lo veo, tendríamos que tener incluso escenarios de fragmentación del espacio digital (varios Internets), cosas que nos parecerían impensables aunque la Historia da muchas vueltas. Este proceso de conquista del campo por la ciudad sería un paso más del curso histórico, frente al conflicto campo/ciudad de siglos pasados. El campo es definitivamente derrotado y ahora todo es ciudad. Habrá quien lo valore negativamente, yo propongo valorarlo positivamente porque el ser humano no es estúpido, no es más que un desarrollo orgánico y natural. Nuestra nación no deja de ser esa que rompió todas las escalas con viajes interoceánicos. Suelo proponer por eso un «hispanismo de vanguardia» que asuma estos procesos, frente al tradicionalismo clásico que se queda parado o lo rechaza por completo.
  13. No te falta razón, aunque quizás eso apoye más bien la idea de que el Campo ya no existe, siendo el campo castellano un cortijo del PP, el andaluz del PSOE, el catalán del PDCat/ERC, instalados cómodamente en los sillones de Madrid, Sevilla y Barcelona respectivamente. De cualquier forma el etnosupremacismo de los últimos no se ha dado en los otros. Es inconcebible que quisieran echar a los descendientes de extremeños de Madrid o Sevilla, o que se hablara del «gen madrileño» como responsable de la prosperidad de la ciudad. En un futuro ya se verá pero la infestación tiene unas coordenadas muy localizadas a día de hoy. Hace tiempo quizá era lo contrario, celosos gatos castizos madrileños frente a cosmopolitas barceloneses. Y lo dejo aquí, que desvirtúo el tema del hilo.
  14. Tan cierto es que el nacionalismo catalán tiene origen (y capital) urbano, como que los nazis "tractorianos" son a día de hoy su principal soporte electoral y demográfico; sin el campo catalán no existiría problema separatista, en ese sentido no se libra ni uno ni otro. De hecho, me consta que una de las posibles líneas de trabajo en connivencia con la UE para aplastar el nacionalismo, en caso de que se pusiera levantisco de nuevo, es hundir económica y definitivamente el agro catalán. Lamentablemente no puedo sentir ninguna pena por ellos, habiendo llevado a Cataluña al borde de la guerra civil.
  15. El conflicto es lógico, porque el discurso tradicionalista exige que las familias nativas de cada lugar sean las que se reproduzcan y mantengan el legado y se queda corto ante estas realidades. Mi opinión es que con la desaparición física de los pobladores de la tierra, ese "antiguo rural" ya no existe, quizás no existirá de nuevo, y ahora lo que tenemos es otra realidad, que es la cosmópolis multihispana, herencia de la modernidad y de la tecnología (viajes en barco antes, hoy en avión) que normalmente se presenta como megaciudad (Madrid, Barcelona, el DF, Bogotá, São Paulo, Buenos Aires), pero que desborda el propio espacio físico de la ciudad y permea al territorio, llenando hoy algunos pueblos. Como en toda cosmópolis lo lógico es que aparezcan tribus urbanas (ya no tribus rurales), como la de los identitarios, defendiendo "su" ciudad, "su" cosmópolis, así que es normal que el discurso tome tintes urbanos porque "todo es ciudad ya". Toca quizás subrayar cómo es un "hispanocatolicismo urbano", y en este caso creo que la Barcelona españolista, al menos la de hace unas décadas, puede ser un gran ejemplo; las soluciones que se encuentren en la ciudad se aplicarán a los pueblos. La cosmópolis multihispana es un "nuevo Reino" dentro del Imperio; seamos, también, una tribu urbana.
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