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"Llenen la Tierra, sean fecundos"

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Ayer el Papa Francisco hizo, de cara a la Navidad, un alegato de la fecundidad frente a la ideología imperante en muchos países que lleva a las familias a no comprometerse con la concepción, o más allá, en general a no comprometerse con la fecundidad de las buenas obras.

Un soplo de aire fresco en un tiempo donde el individualismo, la comodidad, la cultura de la deuda o las ideologías con transfondo malthusiano están vaciando naciones enteras de nuevas generaciones.

Cita

 

00078_19122017-740x493.jpgLlenen la tierra, sean fecundos”: El Papa Francisco recordó que se trata del primer mandamiento que Dios dio a nuestros padres. Y ha añadido que “Donde está Dios, hay fecundidad”.

La reflexión que ha hecho el Papa Francisco en la Misa matutina de hoy, celebrada en la Casa de Santa Marta, ha sido en torno a la esterilidad y la fecundidad.

El Pontífice Francisco invitó a mirar la cuna vacía “en espera del Niño” y mirar también nuestro corazón para que no permanezca “cerrado, como un objeto de museo”, ha advertido,  porque Dios “es fecundo y quiere que todos nosotros lo seamos, viviendo por los demás y dando vida”.

Las lecturas del día presentan el nacimiento de Sansón y de Juan Bautista que el ángel había anunciado a dos mujeres estériles o que tenían demasiados años como el caso de Isabel. El Santo Padre recordó que en aquel tiempo la esterilidad era una vergüenza, porque el nacimiento de un hijo se consideraba una gracia y un don de Dios.

El Papa ha observado: “Me vienen a la mente (…) algunos países que han elegido la vía de la esterilidad y padecen esa enfermedad tan mala que es el invierno demográfico. Los conocemos. No tienen hijos. No. Que el bienestar, que esto, que esto otro… Países vacíos de niños y esto no es una bendición. Pero esto es algo pasajero. La fecundidad siempre es una bendición de Dios”.

“Dar la vida”

Ay de nosotros si no somos fecundos a través de las buenas obras”, subrayó el Papa, valorando la fecundidad material y espiritual: “El hecho de dar la vida”. Francisco dijo que una persona puede ser célibe, como los sacerdotes y los consagrados, pero debe vivir igualmente “dando la vida a los demás”.

“La fecundidad es un signo de Dios” –ha señalado el Papa– y ha advertido de que el diablo quiere la esterilidad: “Quiere que cada uno de nosotros no viva para dar vida, tanto física como espiritual, a los demás. Que viva para sí mismo: el egoísmo, la soberbia, la vanidad. Engordar el alma sin vivir para los demás. El diablo es el que hace crecer la cizaña del egoísmo y no nos hace fecundos”.

“Nuestro corazón es una cuna”

“Aquí hay una cuna vacía. Podemos verla –ha comentado el Papa–. Puede ser símbolo de esperanza porque vendrá el Niño; puede ser un objeto de museo, vacío durante toda la vida. Nuestro corazón es una cuna. ¿Cómo es mi corazón? ¿Está vacío – siempre vacío – pero abierto para recibir continuamente la vida y dar la vida? ¿Para recibir y ser fecundo? ¿O será un corazón conservado como un objeto de museo que jamás ha sido abierto a la vida ni a dar la vida?”.

El Santo Padre Francisco ha sugerido al final de su homilía mirar esta cuna vacía y decir: “Ven Señor, llena la cuna, llena mi corazón e impúlsame a dar la vida, a ser fecundo”.

 

 


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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Me parece una excelente idea que hayas abierto este hilo. El Papa acierta de pleno en esta cuestión. Y sorprende que ni siquiera cuando el Papa acierta le presten oídos esos que se dicen conservadores. En las palabras del Santo Padre está la solución al problema demográfico y al problema de la inmigración que tanto les preocupa algunos. Si fuésemos fecundos, tal como nos enseña la doctrina católica de siempre, no recibiríamos tanta inmigración. Pero estos conservadores sólo saben lloriquear como mujerzuelas y no plantean ninguna solución. Sólo quieren berrear un poquito para reclamar atención. Pero no quieren la solución, porque eso exigiría que se replanteasen su modo de vida y su fe malthusiana; por ello ni siquiera se toman la molestia de hacerse eco de las palabras del Papa.

Aunque el Santo Padre se refiere a la fecundidad en un sentido más amplio, dejo tres noticias relacionadas con el tema:

El noroeste envejece y se vacía mientras los jóvenes huyen a Madrid por trabajo - elEconomista.es

Alerta roja poblacional - ESdiario

Un demógrafo analiza el invierno demográfico de España: un problema de valores más que de dinero - ReL

Éste es uno de los cuatro o cinco temas fundamentales que hay ahora mismo. Así que prometo tratarlo asiduamente. Perdonad que de momento no me extienda más.

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Este hilo podría combinarse muy bien con el sugerido por mí en el que se demuestre cómo jerarcas católicos de países focos de emigración se posicionan contra la pulsión emigrante.

Es decir, el cuadro completo con que se manipula y recorta la posición de la Iglesia es más bien el siguiente:

- en los países superpoblados con flujos emigrantes la Iglesia llama a la responsabilidad para no tener hijos sin ton ni son así como desaconsejan la emigración.

- en los países gélidos y receptores de emigración, la Iglesia llama a ser piadoso en la acogida de los que, pese a las recomendaciones se lanzan sobre un espejismo paradisíaco, al tiempo que advierten del peligro antinatalista.

Esa es la panorámica completa, el que diversos grupos de intereses cuartea con ánimo manipulador, pero que nos muestra una vez cuál es la única institución que vela por el bien común, el de todos, que no es otra cosa lo católico.

Ese cuadro es el que, bien expuesto, aniquilará el discurso viciado de los indigenismo se de los pueblos ensoberbecidos o amedrentados.

Como dice Francisco, el malo es el gran azuzador de este tipo de egoísmos.

Os animaría a traer los enlaces que mejor demuestran lo expuesto.

Como resumen: la Iglesia dice que la emigración masiva es perjudicial tanto para los pueblos emisores como para los receptores y apela a una paternidad responsable. No acepta la infecundidad ni promueve la natalidad desenfrenada, no fomenta la emigración ni la famosa "sustitución étnica".

 

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Efetivamente, el control poblacional es uno de los temas más interesantes que se pueden abordar, e implica innumerables facetas y factores que se relacionan directamente con la realidad social que vivimos.


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hace 11 horas, don Fernandito dijo:

Este hilo podría combinarse muy bien con el sugerido por mí en el que se demuestre cómo jerarcas católicos de países focos de emigración se posicionan contra la pulsión emigrante.

Es decir, el cuadro completo con que se manipula y recorta la posición de la Iglesia es más bien el siguiente:

- en los países superpoblados con flujos emigrantes la Iglesia llama a la responsabilidad para no tener hijos sin ton ni son así como desaconsejan la emigración.

- en los países gélidos y receptores de emigración, la Iglesia llama a ser piadoso en la acogida de los que, pese a las recomendaciones se lanzan sobre un espejismo paradisíaco, al tiempo que advierten del peligro antinatalista.

Esa es la panorámica completa, el que diversos grupos de intereses cuartea con ánimo manipulador, pero que nos muestra una vez cuál es la única institución que vela por el bien común, el de todos, que no es otra cosa lo católico.

Ese cuadro es el que, bien expuesto, aniquilará el discurso viciado de los indigenismo se de los pueblos ensoberbecidos o amedrentados.

Como dice Francisco, el malo es el gran azuzador de este tipo de egoísmos.

Os animaría a traer los enlaces que mejor demuestran lo expuesto.

Como resumen: la Iglesia dice que la emigración masiva es perjudicial tanto para los pueblos emisores como para los receptores y apela a una paternidad responsable. No acepta la infecundidad ni promueve la natalidad desenfrenada, no fomenta la emigración ni la famosa "sustitución étnica".

Hombre, yo creo que el concepto de "paternidad responsable" ya encubre una trampa que ha posibilitado que lleguemos a donde estamos hoy.

En cuanto a la sustitución étnica, suponiendo que se dé, se daría por el abandono de los sustituidos. Es decir, primero decides no tener hijos y luego hay alguien que te sustituye. Primero te marchas y luego te sustituye alguien. El orden es importante. Los demagogos invierten el orden: según ellos, primero vienen de fuera y luego desaparecemos.

Como no se ha cansado decir la Iglesia, la emigración no favorece a los países de origen, pues les priva de un capital humano muy importante para su desarrollo. Lo mismo sucede cuando, por ejemplo, muchos profesionales cualificados españoles se marchan a trabajar a Inglaterra. Esta emigración de sur a norte acaba favoreciendo al norte.

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Sin entrar en detalles, siempre he pensado que bajo ese concepto de paternidad responsable (que en el mundo civil se podría traducir como planificación familiar), se esconde en realidad cierta falta de fe hacia la Divina Providencia. Como creyente no puedo más que pensar que, si Dios me da hijos, también me va a dar los medios necesarios para que los pueda criar y educar. En cambio, si voy poniéndole objeciones a la vida, que en definitiva puedo entenderla como creyente, como manifestación de Dios, en realidad estoy poniéndole objeciones a Dios.

Ya digo, sin entrar en detalles aunque si queréis lo comentamos. Puede que sea algo talibán en esto pero es lo que creo.

 


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No creí que fuese un concepto tan discutible. Creo que a partir de cierto número de niños por madre  sí se podría hablar de irresponsabilidad, siempre dependiendo de las circunstancias.

O creéis que no? 

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En 20/12/2017 a las 22:49, El Español dijo:

Sin entrar en detalles, siempre he pensado que bajo ese concepto de paternidad responsable (que en el mundo civil se podría traducir como planificación familiar), se esconde en realidad cierta falta de fe hacia la Divina Providencia. Como creyente no puedo más que pensar que, si Dios me da hijos, también me va a dar los medios necesarios para que los pueda criar y educar. En cambio, si voy poniéndole objeciones a la vida, que en definitiva puedo entenderla como creyente, como manifestación de Dios, en realidad estoy poniéndole objeciones a Dios.

Ya digo, sin entrar en detalles aunque si queréis lo comentamos. Puede que sea algo talibán en esto pero es lo que creo.

 

 

Pues pienso lo mismo que tú, estimado El Español. Efectivamente, "paternidad responsable" bien podría ser una traducción de la famosa "planned parenthood". A principios del siglo XX, los neomalthusianos publicaban en España una revista con el título de "Generación Consciente":

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"Paternidad responsable" viene a ser un sinónimo de "generación consciente".  Estas revistas neolmalthusianas promovían también los métodos que hoy se conocen como "planificación familiar natural" en el ámbito católico.

No pretendo enmendarle la plana a la Iglesia. Si la Iglesia dice que estos métodos son válidos o si maneja el concepto de "paternidad responsable", lo acepto; pero no dejo de señalar que, en mi opinión, en todo esto hay algo averiado que nos ha llevado a la situación actual.

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hace 11 minutos, don Fernandito dijo:

No creí que fuese un concepto tan discutible. Creo que a partir de cierto número de niños por madre  sí se podría hablar de irresponsabilidad, siempre dependiendo de las circunstancias.

O creéis que no? 

 

No lo se, no sabría decirte pero cuantificar una cuestión así me resulta extraño. Donde yo me crié habia una familia que sumaban entre los padres y los hijos 18 personas, y no era gente pudiente precisamente. Además el padre murio joven de un cancer, con apenas cincuenta y tantos, con lo que les resultó aun más dificil de salir adelante. No se si se podría calificar eso de irresponsable, pero aquella familia era un clan en si misma, capaz de lo que fuese por ayudarse entre ellos. Un caso digno de admirar. Hoy todos se han casado y tienen familia, trabajo, etc, salieron adelante. ¿Fe, casualidad…? no lo se

hace 3 minutos, Hispanorromano dijo:

No pretendo enmendarle la plana a la Iglesia. Si la Iglesia dice que estos métodos son válidos o si maneja el concepto de "paternidad responsable", lo acepto; pero no dejo de señalar que, en mi opinión, en todo esto hay algo averiado que nos ha llevado a la situación actual.

Yo opino lo mismo, en esto soy muy rarito, lo se.


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Hay que tener en cuánta que las mismas palabras encierran significados diferentes su se dicen con malicia.

Este sería un caso similar al de "muerte digna". Según quién lo diga, cómo cambia el significado!!!

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Esos casos excepcionales, capaces de conformarse en clanes, son admirables. No creo que la mayor parte de familias de un país fuesen capaces de emularlo.

Nada que ver con situaciones actuales donde un tercer hijo no "planeado" supone un "shock"... 

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El problema es que hemos llegado un punto en donde el discurso social, ha impuesto que pensar en un embarazo sea casi sinónimo de pensar en una enfermedad. Las diferentes campañas de planificación familiar (por cierto, planned parenthood mueve lo que no está escrito), publicidad de medios anticonceptivos, etc, ha ocasionado esa extraña realidad. Si hoy le dices a una muchacha joven si se plantea tener hijos, la mayoría te mira con cara rara y en el mejor de los casos te responden que cuando sean mayores. Como dice el Papa en esa homilía, vivimos en una 'nación enferma', pero precisamente de lo contrario que difunden los que consideran el embarazo una enfermedad.

Como bien dices acerca del significado de las palabras, se emplean términos que en principio implican dignidad, pero en cambio esconden el verdadero significado, que es el de convertir la vida humana en algo indigno.


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hace 42 minutos, don Fernandito dijo:

Hay que tener en cuánta que las mismas palabras encierran significados diferentes su se dicen con malicia.

Este sería un caso similar al de "muerte digna". Según quién lo diga, cómo cambia el significado!!!

Sí, es verdad que las palabras pueden tener connotaciones diferentes según quien las pronuncie. Cuando la Iglesia habla de "paternidad responsable" no lo hace con malicia. Pero a veces las palabras tienen una carga muy profunda que pasa por encima del contexto. En el caso de "paternidad responsable" parece que se esté dando a entender que el tener muchos hijos sería algo irresponsable y en definitiva pecaminoso. O que si eres pobre no deberías tener hijos. Y claro, como aquí nadie es rico, ¿quién va a tener hijos?

La Iglesia siempre ha enseñado que el número de hijos lo decide Dios y que entrar en cálculos no es bueno. En todo caso lo preferible sería la abstinencia; los llamados métodos de planificación natural sólo serían un recurso aceptable en casos muy extremos. El problema es que de esos casos extremos para los que estaba previsto inicialmente hemos pasado a aceptarlo en todos los casos. Sucede lo mismo que cuando se acepta el aborto en casos extremos: se termina aceptando en todos.

Supongo que en esto pueden influir las vivencias familiares. Mi padre tiene catorce hermanos y, pese a las penalidades que han podido pasar, te puedo asegurar que eran más felices que cualquier hijo único de ahora. Además eso le ha dotado de una red familiar que te puede ser mucha ayuda en momentos críticos. ¿Qué será de los hijos únicos cuando sean mayores; sin padres, sin hermanos, sin familia extensa y probablemente sin hijos? No estoy planteando que tener catorce hijos sea lo normal. Ni pretendo juzgar a las familias que, como mis propios padres, tengan pocos hijos o no los tengan. Las circunstancias sólo las conoce cada uno y no es lícito juzgar las decisiones que se tomen en conciencia, Tampoco se puede decir un número ideal de hijos, porque eso sería entrar en el cálculo. Pero la situación que tenemos en España y en Europa no se resuelve teniendo dos o tres hijos.

Editado por Hispanorromano. Motivo:

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Si os fijáis, con ese tipo de razonamientos, poco a poco se avanza en la idea de que es uno mismo de quién dependen en último término las cosas. Se acaba abandonando a Dios y erigiéndose uno mismo en su lugar. Es un peligro real y  muy cierto.

De otro lado tenemos otro peligro, grave a mi entender, que es el hecho de que cuando instituciones como la Iglesia hablan en esos términos, aunque lo hagan con la mejor de las intenciones, se acaba difundiendo una idea subyacente de que, si eres pobre y tienes muchos hijos, eres culpable. Y eso puede ser un lastre insuperable para muchas personas.

Frases de esas del tipo "esa familia pare hijos como conejos" o similares, todos las hemos oído en alguna ocasión. Y eso, además de implicar un juicio injusto, conlleva una perdida del sentido original de quienes somos.


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En 21/12/2017 a las 0:25, El Español dijo:

Frases de esas del tipo "esa familia pare hijos como conejos" o similares, todos las hemos oído en alguna ocasión. Y eso, además de implicar un juicio injusto, conlleva una perdida del sentido original de quienes somos.

Efectivamente, eso pasa mucho en la vida real. La gente generalmente hace comentarios negativos sobre las familias numerosas. Y si no son ricos, que es lo más habitual, estos comentarios pueden legar a ser muy maliciosos. En Burbuja este tipo de comentarios están a la orden día; mientras por otro lado echan pestes todo el día de la inmigración, aparentemente sin ver una contradicción entre ambas posturas.

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    • Por Español
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    • Por Español
      Entrevista a Mons. Ricardo García, obispo de Yauyos, Perú.
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    • Por Español
      Con motivo de la próxima festividad del Corpus Christi, Día de la Caridad, que este año se celebra el 3 de junio con el lema «Compromiso social y caridad transformadora», los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, han hecho público un mensaje en el que invitan a «desenmascarar la injusticia por medio de la denuncia profética, socorrer al necesitado mediante la asistencia y colaborar en la organización de estructuras más justas por medio de la transformación social».
       
      Mensaje con motivo de la festividad del Corpus Christi, Día de la Caridad 2018
      “Compromiso social y caridad transformadora”
      La Solemnidad del Corpus Christi nos invita a contemplar y celebrar el gran don de la presencia real de Cristo vivo entre nosotros en su cuerpo entregado y en su sangre derramada para la vida del mundo.1 De manera muy especial, es una llamada a entrar en el misterio de la Eucaristía para configurarnos con él. Este misterio, en palabras de Benedicto XVI, “se convierte en el factor renovador de la historia y de todo el cosmos [pues], en efecto, la institución de la Eucaristía muestra cómo aquella muerte, de por sí violenta y absurda, se ha transformado en Jesús en un supremo acto de amor y de liberación definitiva del mal para la humanidad”.2
      A la luz de este misterio de amor renovador, liberador y transformador, que es la Eucaristía, invitamos a todos los cristianos, en particular a cuantos trabajáis en la acción caritativa y social, a un compromiso que sea liberador, que contribuya a mejorar el mundo y que impulse a todos los bautizados a vivir la caridad en las relación con los hermanos y en la transformación de las estructuras sociales.
      Tu compromiso mejora el mundo
      Transformados interiormente por la contemplación del amor incondicional de Jesucristo, que entrega su vida para liberarnos del mal y hacernos pasar de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida, queremos recordar a todos y cada uno de los cristianos, así como a los hombres y mujeres de buena voluntad que quieran escucharnos, el mensaje de la campaña institucional de Cáritas: “Tu compromiso mejora el mundo”.3
      Somos conscientes de que, hoy, no está de moda hablar del compromiso. Es más, para muchos, en esta cultura de lo virtual, de lo inmediato y pasajero, la preocupación por los demás se considera como algo trasnochado. Sin embargo, el compromiso en favor de los más débiles y por la transformación del mundo, es la más noble expresión de nuestra dignidad, de nuestra responsabilidad y solidaridad.
      Para los cristianos, el compromiso caritativo y social, el ser con los demás y totalmente entregado a ellos, camina en paralelo con nuestra configuración con Cristo. Se trata de un compromiso que nace de la fe en la Trinidad. Los cristianos creemos en un Dios, que es Padre, que ama incondicionalmente a cada uno de sus hijos y les confiere la misma dignidad; un Dios Hijo que entrega su vida para liberarnos del pecado y de las esclavitudes cotidianas, haciéndonos pasar de la muerte a la vida; un Dios Espíritu que alienta el amor que habita en cada ser humano y nos hace vivir la comunión con todos, tejiendo redes de fraternidad y de solidaridad al estilo de Jesús, que “no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por todos”(Mt 20,28). Desde esta configuración con Cristo, os proponemos un cuádruple compromiso:
      1. Vivir con los ojos y el corazón abiertos a los que sufren: Hemos de abrir los ojos y el corazón a todo el dolor, pobreza, marginación y exclusión que hay junto a nosotros. Convivimos con una cultura que ignora, que excluye, oculta y silencia los rostros del sufrimiento y la pobreza. Sin embargo, no podemos ignorarlos. Como dice el papa Francisco, “la pobreza nos desafía todos los días con sus muchas caras marcadas por el dolor, la marginación, la opresión (…), el tráfico de personas y la esclavitud, el exilio, la miseria y la migración forzosa”.4 Este desafío resulta “cruel”, cuando constatamos que estas situaciones no son el fruto de la casualidad, sino la consecuencia de la injusticia social, de la miseria moral, de la codicia de unos pocos y de la indiferencia generalizada de muchos.
      2. Cultivar un corazón compasivo: La multiplicación y la complejidad de los problemas pueden saturar nuestra atención y endurecer nuestro corazón. Frente a la tentación de la indiferencia y del individualismo, los cristianos debemos cultivar la compasión y la misericordia, que son como la protesta silenciosa contra el sufrimiento y el paso imprescindible para la solidaridad.
      3. Ser capaces de ir contracorriente: Esta invitación al compromiso no es algo superficial o periférico. Pone en juego dimensiones tan hondas como la propia libertad. En la vida, podemos seguir la corriente de quienes permanecen instalados en los intereses personales y pasajeros o podemos vivir como personas comprometidas al estilo de Jesús, actuando contracorriente y poniendo los medios para que los intereses económicos no estén nunca por encima de la dignidad de los seres humanos y del bien común.
      4. Ser sujeto comunitario y transformador: Los cristianos estamos llamados a ser agentes de transformación de la sociedad y del mundo, pero esto sólo es posible desde el ejercicio de un compromiso comunitario, vivido como vocación al servicio de los demás. Esto quiere decir que hemos de poner todos los medios a nuestro alcance para la creación de comunidades, que sean signo y sacramento del amor de Dios. Comunidades capaces de compartir y poner al servicio de los hermanos los bienes materiales, el tiempo, el trabajo, la disponibilidad y la propia existencia. Comunidades capaces de poner a la persona en el centro de su mirada, palabra y acción.
      La caridad es transformadora
      Para todos aquellos que trabajan en el ámbito de la acción caritativa y social de la Iglesia, este compromiso transformador se hace todavía más urgente al tomar conciencia de la fuerza transformadora de la caridad. La doctrina social de la Iglesia habla permanentemente de ella.
      Recordemos un texto antológico del papa Francisco: «La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere responde a él con todas sus fuerzas. En este marco se comprende el pedido de Jesús a sus discípulos: “¡Dadles vosotros de comer!” (Mc 6,37) lo cual implica tanto la cooperación para resolver las causas estructurales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres como los gestos más simples y cotidianos de solidaridad ante las miserias muy concretas que encontramos» (EG, nº 188). De acuerdo con estas enseñanzas del Santo Padre, podemos concluir que la acción caritativa no es mera asistencia. La caridad, además de ofrecer los gestos más simples y cotidianos de solidaridad, promueve el desarrollo integral de los pobres y coopera a la solución de las causas estructurales de la pobreza.
      Los obispos españoles también hemos insistido en esta dimensión transformadora de la actividad caritativa y hemos manifestado que «nuestra caridad no puede ser meramente paliativa, debe ser preventiva, curativa y propositiva. La voz del Señor nos llama a orientar toda nuestra vida y nuestra acción desde la realidad transformadora del reino de Dios».5 Esto implica desenmascarar la injusticia por medio de la denuncia profética, socorrer al necesitado mediante la asistencia y colaborar en la organización de estructuras más justas por medio de la transformación social.
      Pidamos al Espíritu una mística social transformadora
      En la plegaria eucarística hay dos momentos especialmente significativos en los que se manifiesta la fuerza transformadora de la Eucaristía. Son las dos “epíclesis” o invocaciones al Espíritu Santo que hacemos en la celebración eucarística. En la primera pedimos al Padre que envíe su Espíritu para que el pan y el vino se conviertan en el cuerpo y la sangre del Señor. En la segunda, invocamos la acción del Espíritu sobre la comunidad eclesial para que sea una sola cosa en Cristo y haga así posible la salvación de los que participan de ella. En ambas epíclesis los cristianos expresamos el dinamismo transformador que encarna la celebración eucarística y descubrimos la necesidad de ser instrumentos de renovación del cosmos y de la humanidad, desde la comunión con Cristo. Pidamos, hoy, al Espíritu Santo que esta mística social y transformadora de la Eucaristía nos ayude a comprometernos en la transformación del mundo y en la promoción de una caridad transformadora en todas nuestras organizaciones caritativas y sociales. Sabemos que la tarea no es fácil, pero la caridad no está para dejar las cosas como están ni consiste en hacer lo que siempre se ha hecho en el campo social. La caridad denuncia la injusticia y promueve el desarrollo humano integral, nos impulsa a la conversión de nuestros criterios y actitudes, de nuestra manera de pensar y de actuar, para colaborar con el Señor en el acompañamiento a las personas y en la transformación de las estructuras que generan pobreza, discriminación y desigualdad.
      Comisión Episcopal de Pastoral Social
      Notas:
      1 Cfr Jn 6,48-58.
      2 BENEDICTO XVI, Exhortación Apostólica Sacramentum caritatis, nº 10.
      3 CARITAS ESPAÑOLA, Campaña Institucional 2017-2018, Tu compromiso mejora el mundo, Madrid, 2017.
      4 Mensaje en la Jornada Mundial de los Pobres, nº 5, 2017.
      5 CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Iglesia, servidora de los pobres, nº 42, Madrid, 2015
    • Por Español
      Os dejo una conferencia del catedrático Luis Suárez Fernández sobre la historia del catolicismo en España, donde se centra en dilucidar qué elementos han enriquecido mutuamente, tanto a la Iglesia católica como a la propia España. Si no habéis tenido oportunidad de verla anteriormente, os la recomiendo, está impartida con un lenguaje sencillo y abundante en detalles y datos de valor que permiten enriquecer nuestro conocimiento patrio.
       
    • Por Español
      El Santo Padre Francisco ha hecho pública esta semana su Exhortación apostólica titulada 'Gaudete et Exsultate' (Alegraos y regocijaos), donde hace un llamamiento a la santidad de todos los católicos. El documento, en el que se referencian muchas realidades de los primeros siglos del cristianismo que siguen estando muy presentes en los tiempos actuales, pretende renovar de forma llana y humilde el llamado a la santidad al que todos los católicos estamos implicados, y del que cada vez, por desgracia, estamos más apartados. Merece la pena leerlo, por supuesto sin detenerse tanto en las formas como en el fondo del mensaje.
       
      INTRODUCCIÓN A LA EXHORTACIÓN APOSTÓLI CAGAUDETE ET EXSULTATE DEL SANTO  PADRE FRANCISCO
      SOBRE EL LLAMADO A LA SANTIDAD EN EL MUNDO ACTUAL
      1. «Alegraos y regocijaos» (Mt 5,12), dice Jesús a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada. En realidad, desde las primeras páginas de la Biblia está presente, de diversas maneras, el llamado a la santidad. Así se lo proponía el Señor a Abraham: «Camina en mi presencia y sé perfecto» (Gn 17,1).
      2. No es de esperar aquí un tratado sobre la santidad, con tantas definiciones y distinciones que podrían enriquecer este importante tema, o con análisis que podrían hacerse acerca de los medios de santificación. Mi humilde objetivo es hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió «para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor» (Ef 1,4).
      El documento completo puede leerse y descargarse en este enlace.
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    • El terrorismo estocástico y el atentado de Nueva Zelanda
      El pasado octubre se produjo una cadena de sucesos que me hizo pensar que estamos ante una nueva era de terrorismo inducido a través de internet. El día 23 de octubre, George Soros y otros adversarios de Trump empezaron a recibir cartas bomba que no llegaron a causar ninguna víctima. El 27 de octubre un sujeto abrió fuego contra una sinagoga de Pittsburgh y dejó 11 muertos y 7 heridos. El anterior día 26 se produjo otra noticia de la que no se informó en España: Gregory Bush asesinó a dos transeúntes negros; minutos antes había intentado entrar en una iglesia negra para perpetrar una matanza. En cuestión de una semana se produjeron tres acciones terroristas de inspiración identitaria y se dio la casualidad de que los tres terroristas tenían una intensa actividad en internet, donde difundían teorías de la conspiración típicas de la nueva ultraderecha: el Gran Reemplazo, el Plan Kalergi, el Genocidio Blanco, Soros llena EEUU de inmigrantes hispanos, etcétera.

      (...)Hace tiempo alguien habló de terrorismo estocástico para referirse a este nuevo fenómeno en que las comunicaciones masivas, especialmente las redes sociales, inspiran actos de violencia al azar que son estadísticamente predecibles pero individualmente impredecibles. Es decir, cada acto y cada actor es diferente, y nadie sabe quién lo cometerá ni dónde ocurrirá el próximo acto, pero es probable que algo termine ocurriendo. No puedo programar a nadie para que cometa un atentado en tal fecha y lugar, como a veces se decía fantasiosamente en algunas películas de espías, pero sí puedo inundar esa mente colmena que es internet con la suficiente intoxicación como para que alguien termine cometiendo una acción terrorista contra los enemigos que voy designando. No sé cuándo ocurrirá el acto terrorista ni dónde se llevará a cabo, pero es probable que termine ocurriendo un acto terrorista que a su vez facilite los siguientes actos, pues el terrorismo es ante todo propaganda. 
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    • Publicación  en JM de Prada continúa su descarrilamiento: ""
      Prada critica el 155. Dice que es arbitrario y en general da a entender que el Estado español se está excediendo en la represión.

      Por eso decía que la explicación que ofreció a su anterior artículo es insuficiente. Dijo que el hablaba de la nación en sentido cultural, pero ese hecho no explicaría por qué se opone al encarcelamiento de los organizadores de la revuelta separatista o por qué le parece excesivo el 155. Tampoco explicaría la comparación que hizo de Cataluña con Kosovo, ni la afirmación de que los "poderes internacionales" ya habían decidido que Cataluña no fuese independiente.

      En su página oficial de Facebook se refirió a los que criticaron sus declaraciones a La Vanguardia como "alimañas" y "fachas paulovianos". Y, lo que es más preocupante, apareció por ahí un tradicionalista dando a entender que, en el fondo, Oriol Junqueras era un patriota español, y Prada pareció suscribirlo.

      Creo que algunos carlistas están incurriendo en la ideologización que suelen denunciar en otros. Parece como si, por llevar la contraria a los liberales, estuviesen cayendo en esquemas ideológicos igual de cerrados e irreales. Tal vez deberían someter el foralismo a una revisión crítica. No digo que lo abandonen, pero podrían adaptarlo a las circunstancias actuales, que no son las mismas que en el siglo XIX o en la Reconquista, que es cuando tenía sentido conceder privilegios a los territorios que se fuesen incorporando.

      Una vez que media Cataluña ha mostrado su voluntad de separarse de España, no tiene mucha aplicación el esquema foralista ni cabe esperar que esos catalanes vayan a recuperar el amor a España porque se les hable de fueros o se les reconozcan sus rasgos diferenciales. Si no hay lealtad, sería suicida ahondar en el reconocimiento de las diferencias.
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