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Europa: Hacia el colapso demográfico - Un análisis desde el catolicismo

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Recojo en este hilo uno de los temas que se debatieron el pasado año en un congreso realizado por la Diócesis Complutense de Alcalá de Henares, con motivo de la celebración del cincuenta aniversario de la encíclica "Humanae Vitae" sobre la regulación de la natalidad, y los veinticinco años de la "Veritatis Splendor" sobre cuestiones fundamentales relacionadas con la Enseñanza Moral de la Iglesia .

El congreso se definió con el título "El triunfo de la vida y la verdad del amor humano", congregando a varios participantes que, desde diferentes perspectivas y disciplinas, trataron de poner en evidencia la actualidad y urgencia de los contenidos abordados por dichas encíclicas, en el marco moral de la Doctrina Social de la Iglesia.

El punto al que me refiero, y que he querido traer a debate por haberlo abordado ya en otras ocasiones en el foro, es el que se refiere al suicidio demográfico de Europa, concretamente y por centrarnos, el caso español que, desde la ponencia realizada por el Dr. Javier Ros Codoñer, presenta sin duda un panorama absolutamente desolador, si nuestra sociedad no comienza ya a dar un giro importante a sus políticas y modos de entender la vida y la sociedad.

La ponencia de D. Javier Ros, que puede verse en el video adjunto, junto a la de otros ponentes, se titula: "EUROPA, HACIA EL COLPASO DEMOGRÁFICO Y CULTURAL", y aborda más o menos pormenorizadamente, el declive demográfico de nuestra sociedad y los interrogantes de presente y futuro que esta realidad plantea. Trato a continuación de resumir y comentar un poco los datos e ideas que se presentn, aunque aconsejo ver el video pues la conferencia, y en general todo el congreso, resulta bastante interesante e ilustrativa. Creo que he puesto bien el enlace al video, de todas formas, si comenzara desde el principio, podéis ir al minuto 1:07:48

La ponencia comienza exponiendo que, desde comienzos del S.XX (curiosa coincidencia con el desaste del 98), España ha seguido una tendencia demográfica continuada de carácter negativo, que ha tenido tres momentos de especial preocupación por haberse situado la cifra de defunciones por encima de la de los nacimientos. El primer momento fue el de los años de la llamada Gripe Española por motivos obvios, luego vinieron los años de la Guerra Civil también por motivos evidentes (ambas causas pueden entenderse como catastróficas), pero el tercer momento es el actual en el que, desde 2015 y sin existir causa catastrófica que lo justifique, nuestro país vuelve a tener un saldo negativo en su crecimiento vegetativo, que va aumentando parejamente al descenso en el número de matrimonios, lo que revela que en esta ocasión se trata de un fenómeno puramente socio cultural motivado por las ideologías, o casi me atrevería yo a decir por la pérdida de los ideales de nuestra cultura. Un dato que no conocía es que, incluso la época del Baby Boom, como se conoció a los años sesenta y principios de los setenta, fue en realidad un repunte de la natalidad dentro de una misma tendencia negativa que venía dándose desde comienzos de siglo con respecto a la natalidad tradicional española.

Según datos del INE, el numero de nacimientos, desde 2008 hasta el 2016, que son los datos manejados en la ponencia, se ha reducido en más de un 21% hasta situarse por debajo del índice de fecundidad necesario para el equilibrio estable de la población, y la tendencia no parece haber cambiado. De otro lado, la tasa de mortalidad, sobre todo a causa del envejecimiento, se ha situado por encima de la de países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Actualmente estamos entre los diez países del mundo con una tasa de población más envejecida y se espera que de aquí a una década, de seguir la tendencia, seamos el segundo país más viejo del mundo, solo por detrás de Japón.

Por otra parte se apunta también un importantísimo desequilibrio en cuanto a lo que se refiere a la densidad de población que, en 2017 se situó para toda España en una media de 92 habitantes por Km2 pero con enormes desequilibrios distributivos ya que, provincias como Madrid o Barcelona cuentan con tasas entre 700 y 800 habitantes, frente a otras como Teruel o Soria cuyas medias son de apenas 9 habitantes, por citar los puntos extremos. Todo ello sin mencionar que se trata de medias que no observan que, en cualquiera de los casos la población se centra en las capitales, dejando el mundo rural, en ocasiones completamente despoblado. Las regiones más afectadas por la pérdida de población, llegando en algunos casos a unas pérdidas del 75% con respecto a los años 90, son las regiones de Galicia, Castilla y León, norte de Extremadura y sur de Aragón; en general las zonas del interior y de la fachada atlántica. Y las más pósperas en cuanto a población, con incrementos que llegan a superar el 300% con respecto a la citada década de los 90, las regiones de Madrid, algunos puntos de norte cantábrico, Cataluña, Baleares, Valencia, Murcia y Andalucía; en general la capital, las zonas industriales y la España mediterránea.

Entre las causas de dicho envejecimiento y pérdida de población, se pueden distinguir cuatro grandes motivos. Por una parte las causas económicas relacionadas con las dificultades que atraviesan los jóvenes a la hora de emanciparse, casarse y formar una familia. Por ejemplo, la caída de los contratos fijos o indefinidos a jornada completa en un 30% respecto a la primera década del siglo, mientras que de otro lado ha aumentado la contratación eventual o por horas en más de un 80%, cifras que si bien señalan a priori un aumento del empleo, sin embargo esconden un aumento significativo de la precariedad laboral.También se señalan en este grupo de causas económicas, el coste de mantener a los hijos que, según los datos presentados, se sitúa en torno a los 15.000 euros por año, los primeros años, lo que supone más del 80% del salario medio de un trabajador, dificultando enormemente así la tarea de emprender o aumentar la familia.

Se añaden a estas las causas relacionadas con los estilos de vida propios de la modernidad, como la competitividad y la eficiencia que obligan a prolongar la vida académica y la entrada en el mundo laboral, causando un importante retraso de la edad para contraer matrimonio y procrear. De estas resulta que, los jóvenes con mayores estudios, y por tanto con mayor recorrido académico, son los que tienen mayores posibilidades de encontrar trabajo, encontrándose al final de sus carreras con tasas de empleo en torno al 50%. Mientras que los jóvenes con menos estudios tienen que enfrentarse a tasas cercanas al 70%, lo que les lleva igualmente a tener que esperar años antes de poder emprender la creación de una familia. La situación es directamente desquiciante ya que retrasa actualmente la edad del matrimonio por encima de los 35 años, cuando en los años 70 del pasado siglo era de 25 años, con la consecuencia evidente de un retraso en la edad media de la maternidad, que es de las más altas del mundo, con todos los problemas de salud y reproductividad que conlleva emprender la concepción y crianza a partir de determinada edad. Por encima de los 30 años ya se considera embarazo de riesgo, cosa que desmotiva evidentemente a muchas parejas a la hora de procrear. A todo lo anterior o como consecuencia de ello, hay que sumar la enorme caída en el número de matrimonios que, desde los años 90 ha descendido en un 25% mientras que se ha triplicado el número de parejas de hecho, con lo que esto conlleva de falta de compromiso frente a la procreación.

También se apunta a un descenso demográfico por causas técnicas, es decir a aquellas que apuntan al control demográfico. Al reducirse la población y aumentar la edad de la maternidad, tambien se reduce el número de mujeres en edad de procrear y su miedo a procrear, lo que conlleva una espiral dificil atajar. Según los datos ofrecidos en la ponencia, todos provenientes de fuentes oficiales, más del 70% de las parejas utilizan siempre métodos anticonceptivos en sus relaciones, alrededor de un 12 % los utiliza eventualmente y solo un 17% más o menos no los utilizan nunca, siendo el preservativo y la píldora los principales métodos empleados. Además hay que sumar el aborto que, desde su despenalización hasta 2017, se han practicado más de dos millones de interrupciones voluntarias por medios mecánicos, a los que se tendrían que añadir los incontables abortos provocados por la ingesta de la píldora del día después que, si bien su uso es legal, no deja de tratarse igualmente de una forma ilegal de aborto libre en las primeras instancias de la concepción. El control de la natalidad se convierte así en el verdadero gran genocidio que ha conocido la propia humanidad, muy lejos en cifras de esos otros, aunque no menos gravosos, con los que unos y otros se señalan históricamente para justificar así sus propios métodos genocidas. Esto último es un apunte mio.

Finalmente se apuntan también, como causas del colapso demográfico, elementos estructurales de la cultura occidental moderna, es decir, causas culturales como es la lógica individualista motivada por “el consagrado derecho a la libertad”, que se ha apoderado del discurso cotidiano llevando así a despreciar a "las masas", o lo que siempre se ha entendido como "el pueblo", dotándo a las nuevas generaciones de una tremenda superficialidad a la hora de abordar los problemas comunes. Superficialidad que se ve acrecentada por el discurso del odio y el consumo en las redes sociales que invitan a despreciar al prójimo y a satisfacer con inmediatez cualquier deseo. En definitiva se denuncia una realidad generada en gran medida a través de los medios de comunicación social, que han invadido lo existencial hasta la esfera de lo intimamente privado, llevándonos hacia un modelo de sociedad narcisista en la que el individuo tan solo se relaciona consigo mismo y sus deseos, quedando así la corporalidad humana sometida a un discurso hedonista desprovisto de trascendencia, donde difícilmente tienen cabida la concepción de la vida, la procreación de los hijos, el atento cuidado familiar de los ancianos y desposeídos o simplemente cualquiera que se encuentre alejado de las modas, modernismos y tendencias actuales.

Todo esto ha generado una sociedad caracterizada en gran medida por el nihilismo y la desilusión, pero sobre todo por una gran pérdida de la esperanza o confianza en el futuro, frente a las promesas que sembró la modernidad. Los grandes discursos ideológicos del pasado siglo XX han ido cayendo uno tras otro, sin que ninguno de ellos haya sido capaz de lograr ningún avance moral de la sociedad, más allá de lo que falsamente preconizan los eslóganes políticos, ni mucho menos han sido capaces de proporcionar el bienestar social que prometieron. Una realidad a la que además hay que sumar ahora los anuncios catastrofistas del cambio climático y la supuesta necesidad ecológica del control demográfico para prevenir la superpoblación, que van generando poco a poco una conciencia social de  “injusticia” ante la posibilidad de traer hijos al mundo. Idea que se ve reforzada además por la proliferación incesante de una creación cultural basada en la distopía, como las afamadas series de "Los juegos del hambre", "El corredor del laberinto", etc, planteándose así un futuro en clave catastrófica por culpa del ser humano, que en definitiva resulta aterrador y mueve a la conciendcia a concluir que el futuro de la humanidad no es un buen lugar para tener hijos. Es decir, ingeniería social de primer orden.

Todo lo señalado hace que el matrimonio y la familia tradicional se sitúen en las periferias culturales de la sociedad moderna, que poco a poco se va viendo cada vez más marginada por la fuerza de los medios de comunicación, estudios sociales y políticas públicas ideologizados, que se encargan de difundir a cambio del modelo tradicional, conceptos como la monogamia sucesiva, el amor confluyente, el amor líquido, las relaciones abiertas o poliamor y las relaciones dentro del abierto abanico de multi identidades queer. A lo que hay que añadir que, en numerosas ocasiones, el niño ya no es, socialmente hablando, un fin en sí mismo ni tiene un valor incondicional. Incluso en el peor de los casos empieza a dejar de ser una "inversión" humana más o menos accesible al matrimonio para convertirse en un simple objeto de deseo o satisfacción individual de uno de los miembros con independencia del otro. De este modo, la persona, antes incluso de nacer, pasa a formar parte del catálogo de gustos, deseos y propiedades que la modernidad consumista ofrece al individuo. De esta forma y aunque se siga procreando, actualmente el niño es el gran ausente ya que, aunque las parejas sigan organizándose y esforzándose por el niño, en gran medida lo hacen desde su propio y particular punto de vista sin tener en cuenta el desarrollo integral y objetivo del niño como sujeto individual.

Las consecuencias que se señalan de todo esto son numerosas y de distinto calado, con una caída demográfica que puede situar a nuestro país, a mediados de este siglo en torno a los cuarenta millones de habitantes, con una población de más de 65 años superior al 35%, el doble que en la actualidad, frente a un escaso 50% en edad laboral avanzada.

Esto conlleva cambios importantes en las políticas de jubilación, donde ya comienzan a aparecer propuestas para prolongar la vida laboral, los periodos de cotización o dualizar el sistema de pensiones de forma que el Estado solo cubra parte de las necesidades, ante la imposibilidad futura de mantener un presupuesto cada vez más elevado y con menores ingresos. Cosa que a su vez incide en la espiral del ánimo antinatalista en la sociedad.

De igual forma y con el envejecimiento de la población, que conlleva el aumento de patologías relacionadas con la ancianidad, aumentará el gasto sanitario y el dedicado a cuidados de larga duración, que se calcula puede crecer en torno a los seis mil millones de euros por década.

En cuanto a la despoblación de las áreas rurales por fallecimiento de las generaciones ancianas y éxodo de los jóvenes a las ciudades, debido a las causas citadas, se prevé que seguirá aumentando ante la falta de posibilidades para el desarrollo familiar, produciéndose así el abandono cada vez mayor de tierras de labor y pastoreo, que aumentarán de esta forma la desertización en algunas zonas y el asalvajamiento de otras con el consiguiente riesgo y coste ecológico, antropológico y económico que esto conlleva, produciéndose de esta forma en aras de una modernidad sin sentido, la pérdida definitiva de un inmenso, rico e histórico patrimonio rural y cultural, especialmente en el norte por ser una de las zonas más afectadas por la despoblación y la difícil orografía.

Una de las pocas consecuencias positivas que puede tener este proceso demográfico, será la que seguramente ocurra con el mercado de la vivienda, salvo intervenciones de parte que yo no descarto, pues se prevé una verosímil caída de precios a medio plazo dada la saturación de fincas construidas y el excendente fruto de las herencias, a medida que vayan muriendo los actuales propietarios. No obstante, esto también afectará al coste de los mantenimientos pues al haber una gran demanda subirán los precios.

Otra de las consecuencias que se prevén por el envejecimiento poblacional y la caída de la natalidad será la reducción significativa del número de alumnos en las escuelas y universidades a mediados de siglo, con una considerable una pérdida de la oferta laboral en dicho ámbito, una reducción de costes en el área de la enseñanza, y un deterioro igualmente de la oferta educativa.

Finalmente se considera que a medio plazo será inevitable también, un aumento y primacía de "nuevos" valores conservadores debido al envejecimiento poblacional, cosa que el autor pone en comparativa con la gerontocracia en la extinta Unión Soviética y países comunistas de los años 80 que llevaron finalmente al derrumbre del Telón de Acero, entiendo que augurando un posible derrumbre igualmente de nuestro modelo actual, sin otro orden tradicional que lo sustituya, tal como ha ocurrido en esos paises.

Ante este panorama y como única respuesta institucional, empeñada de otro lado en mantener las políticas sociales actuales, se menciona aquel informe de la ONU titulado "Migraciones de Reemplazo: ¿Una Solución ante la Disminución y el Envejecimiento de las Poblaciones?" que llamaba a sustituir a la población europea con inmigrantes de reemplazo y se sugería la necesidad de que España recibiera 12 millones de inmigrantes hasta 2050 para equilibrar la población y mantener la fuerza de trabajo. Ante esta situación se plantea la pregunta de ¿por qué se busca la solución en la inmigración y no en el apoyo a la familia? y ¿qué motivos puede haber para apostar por la vía migratoria y no por un cambio de políticas que promuevan el crecimiento de la natalidad nacional?

Ante esta situación se exponen tres líneas estratégicas a fin de lograr una mejora de la natalidad en España. La primera y de forma urgente, sería la puesta en marcha de políticas familiares, donde el compromiso fiel del hombre y la mujer abiertos a la vida, sea verdaderamente protegido por las leyes y actualizado en todo su potencial generador de desarrollo social. Pero cuidando mucho de que dichas políticas no tengan una simple finalidad natalista como ocurre en los países nórdicos donde el único fin es la procreación como sea, ya que la familia es el "ecosistema propio de la vida humana" y por tanto una verdadera política, debe ser aquella que defienda integralmente la dignidad humana y los valores de la "institución familiar tradicional", no como un mero sujeto pasivo receptor de ayudas sino como un agente activo y primordial de la sociedad.

En segundo lugar y a largo plazo, emprender un replanteamiento cultural serio y efectivo, de forma que el valor de la persona humana vuelva a ser puesto en el centro de la sociedad frente a la constante ruptura actual entre lo humano y lo no humano. Es decir, plantear desde ya mismo con la vista puesta en el medio y largo plazo, una regeneración social que debe partir desde el análisis profundo de la realidad en la que vivimos y las consecuencias hacia las que nos aboca la posmodernidad: animalismo, transhumanismo, etc.

Para finalizar y en este caso ya desde una perspectiva puramente católica y eclesial, se plantea la necesidad imperante de una "Nueva Evangelización" como modo de llegar al hombre actual, exclavo de la soledad existencial que causa la sociedad de consumo, la tecnologízación y las redes sociales, y que a pesar de todo sigue pidiendo ayuda e interrogándose ante las cuestiones existenciales.

Concluye citando a Pablo VI en la encíclica Humanae Vitae que da origen a la ponencia: "esto supone, como sabéis, una acción pastoral, coordinada en todos los campos de la actividad humana, económica, cultural y social; en efecto, solo mejorando simultáneamente todos estos sectores, se podrá hacer no sólo tolerable sino más fácil y feliz la vida de los padres y de los hijos en el seno de la familia, más fraterna y pacífica la convivencia en la sociedad humana, respetando fielmente el designio de Dios sobre el mundo".

 

 


Esta publicación ha sido promocionada como contenido independiente

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Excelente esta reseña. No he visto aún la conferencia, por falta de tiempo, pero no creo que sea más brillante que tu exposición. Has tocado todos los puntos importantes con enorme acierto.

De los argumentos que planteó el orador, el que menos me convence es el económico. Por descontado, la inestabilidad laboral o de cualquier otro tipo no ayuda a los nacimientos. Hay que fomentar la estabilidad en todos los ámbitos. Pero no creo que la gente esté dejando de tener hijos porque ande justa de dinero. De hecho, creo que ese tipo de argumentación es contraproducente, pues introduce el "cálculo" en la decisión de casarse y tener hijos. Y el problema de esta sociedad postcristiana es precisamente que calcula demasiado; que cosas que antes se dejaban a la voluntad de Dios y a los impulsos naturales cristianamente encauzados, ahora se someten a una exagerada racionalización, que lleva a postergar y finalmente a desistir.

De momento dejo ese breve apunte, que es sólo una opinión que quizá no compartáis, pero pienso seguir participando en el hilo, pues me parece del máximo interés. Conviene hacer de este hilo un buque nodriza para tratar de todas estas cuestiones.

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Comparto tu opinión acerca de la cuestión económica pues me parece muy acertada, es más, si nos fijamos en los tres momentos históricos del último siglo en los que el índice de mortalidad ha superado al de nacimientos, podemos comprobar cómo precisamente el actual, coincide en el tiempo con una de las épocas históricas donde el nivel económico de los españoles ha estado muy por encima de lo que ha venido siendo la media histórica con lo que, no puede aducirse en este caso una falta de recursos para justificar el descenso demográfico.

De todos modos, el autor de la conferencia creo recordar que también lo mencionaba de pasada, aunque no estoy seguro ya que iba tomando apuntes de las ideas principales a medida que la escuchaba y puede que se me pasasen algunos comentarios. Tendría que volver a verla para asegurarlo.

Pero sí es cierto que actualmente bastantes parejas condicionan el hecho de tener hijos, al de disfrutar de una condición económica sólida y saneada. Esto es algo con lo que me he topado a menudo, sobre todo en mujeres, y en el que ese factor de "cálculo" está muy presente. Sin embargo pienso también que, realmente no sería tanto por una verdadera necesidad económica como por cierta impregnación de un espíritu economicista que, al menos en España se instaló con fuerza a raíz del auge del liberalismo y el "milagro económico" que llegó con Aznar, reforzándose aún más así, el materialismo que las ideologías de izquierda habían desarrollado anteriormente. Así que, más que hablar de "causas económicas" que han provocado el suicidio demográfico, podríamos hacerlo de las "ideologías económicas" que lo han motivado.

Esto es algo que hecho un poco en falta en el análisis pues, entre los cuatro grandes grupos de causas que se señalan, las ideológicas no aparecen como grupo principal sino insertas en las culturales, cuando a mi juicio las ideologías tienen el peso suficiente para formar, no ya un grupo propio sino hasta para considerarlas el núcleo vertebrador del resto de causas mencionadas.

Con la llegada de la democracia se afianzó primero la concepción materialista del socialismo, que cristalizó después con el auge del liberalismo económico promovido desde la derecha popular. Finalmente ese tándem se concretó en aquello que se vino a llamar burbuja económica, que no fue sino un cambio de paradigma por el que el providencialismo secular de nuestra cultura se trastocó en el mercantilismo protestante en el que vivimos, y el cálculo económico pasó así a ser la parte esencial e inevitable para la formación de las familias en detrimento del impulso natural encauzado por la fe.

Hasta ese momento, disponer de una vivienda y los recursos necesarios para emprender la tarea de formar una familia, era algo a lo que de alguna forma podía aspirar la inmensa mayoría de españoles, a poco que se sacrificasen unos años pero, con el incremento brutal del gasto público desordenado que vino de la mano del socialismo, junto al de la carestía de vida, especialmente la vivienda, consecuencia de la especulación liberal, y sobre todo con la "hipotequización" de la vida pública y privada que vino de la mano de los mercados financieros para cubrir mediante deuda toda esa "necesidad creada", actualmente es difícil  cuando no imposible para muchos jóvenes, plantearse siquiera la idea de formar una familia sin echar los cálculos que abarcan toda su vida laboral. Lo que antes se lograba en una década de esfuerzo laboral del 'pater familia', ahora requiere el esfuerzo de ambos cónyuges durante cuatro o cinco décadas, sin la estabilidad laboral y familiar, ni la confianza en el futuro que había hace cuarenta años. Y además con una serie de necesidades creadas y demandas públicas añadidas, que antes no existían.

Todo esto, más que una causa económica es sobre todo ideológica, pues qué otra cosa sino el economicismo materialista, es lo que ha llevado a considerar al dinero como principio causal de nuestras vidas, y a los mercados como providencia de nuestras necesidades. Una barra de pan para comer y unos ladrillos con los que construir una vivienda digna, siguen realizándose con los mismos materiales que se hacían hace cien años, lo único que ha cambiado es la especulación ideológica y económica que se ejerce sobre la materia y las personas, hasta traspasar los límites de lo humanamente aceptable. De ahí que muchos, no aceptando tal estado de cosas, tampoco quieran aceptar la obligación natural de traer nuevas vidas al mundo. Decisión que luego se ve reforzada por todo lo que se señala en el análisis de la conferencia, y sobre todo por la tendencia natural al placer y la comodidad, que el materialismo consumista actual se encarga de consolidar aún más.

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Dejo un artículo que me pareció valioso, al margen de alguna excursión a terrenos ecologistas. Sostiene que las principales causas de este fenómeno son de orden espiritual y religioso. Y me parece que en esto da en el clavo.

Cita

El ocaso de los bebés

19/11/2019 - 11:07 Opinión

Por Jaime Septién. Periodista. Licenciado en Comunicación por la Universidad Iberoamericana (México).

Para nadie es un secreto que The New York Times (NYT) es un periódico liberal. Por ello no deja de sorprender que en su reciente edición dominical dedicó su Sunday Review (Revista Dominical) al pánico en el que están entrando los hacedores de políticas por la caída de las tasas de fertilidad en el mundo, especialmente en Occidente.

Bajo el título de “El fin de los bebés”, el extenso reportaje de Anne Louie Sussman se pregunta si la vida moderna se ha convertido en una vida hostil a la reproducción humana y qué consecuencias puede tener el hecho que muchos países –pone el primer ejemplo en Dinamarca—estén por abajo, muy por debajo de las tasas de reemplazo poblacional.

Lo primero que queda en claro en los países nórdicos –según el doctor Soren Ziebe, ex presidente de la Sociedad Danesa de Fertilidad—es que la disminución de bebés no es solo el resultado de que más personas elijan deliberadamente no tener hijos: muchos de sus pacientes son parejas mayores y mujeres solteras que quieren una familia, “pero pueden haber esperado hasta demasiado tarde” para formar una familia.

Dinamarca es un caso célebre, apunta Sussman en su reportaje para NYT, pues si algún país puede “abastecerse” de bebés es éste. Es uno de los más ricos del mundo, los nuevos padres disfrutan de doce meses de licencia familiar remunerada y otros “servicios” del Estado. Pero la tasa de fertilidad de Dinamarca, de 1.7 nacimientos por mujer, está aproximadamente a la par de la de los Estados Unidos. “Un malestar reproductivo se ha asentado sobre esta tierra feliz”, dice la periodista de NYT.

Los ricos no quieren hijos

El mundo en general ha visto bajar su tasa de fertilidad a niveles alarmantes. En prácticamente todos los países han disminuido los bebés y mueren más personas de las que nacen. Pero el hecho es mucho más marcado en los países ricos, lo cual representa un profundo fracaso: “de los empleadores y los gobiernos para hacer compatibles la paternidad y el trabajo; de nuestra capacidad colectiva para resolver la crisis climática para que los niños parezcan una perspectiva racional; de nuestra economía global cada vez más desigual”, escribe Sussman.

Más adelante señala que hay una diferencia enorme entre cuántos hijos quieren y cuántos hijos en realidad tienen los habitantes de 28 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. En este sentido, las mujeres informaron un tamaño de familia promedio deseado de 2.3 niños en 2016, y los hombres deseaban 2.2. Sin embargo, el promedio no llega a 2 hijos por familia. “Algo nos impide crear las familias que pretendemos querer, pero ¿qué es?”

“Hay tantas respuestas a esta pregunta como personas que eligen reproducirse”, dice la periodista de NYT. Agrega que, a nivel nacional, lo que los demógrafos llaman “fertilidad de bajo rendimiento” encuentra explicaciones que van desde la evidente ausencia de políticas favorables para la familia en los Estados Unidos hasta la desigualdad de género en Corea del Sur y el alto desempleo juvenil en el sur de Europa. Todo esto, “ha provocado preocupaciones sobre las finanzas públicas y la estabilidad de la fuerza laboral y, en algunos casos, ha contribuido al aumento de la xenofobia”.

Es casi una “norma” pensar que existe el egoísmo de las mujeres. “Pero el instinto de explorar la vida sin hijos –escribe Sussman– no se limita a las mujeres. En Dinamarca, uno de cada cinco hombres nunca se convertirá en padre, una cifra similar en los Estados Unidos”, añade. Y luego señala que el tema tiene que ver, casi directamente, con las “opciones” de éxito que nos dio el capitalismo; opciones entre las que tener hijos muestra un estilo de vida más bien “quijotesco”.

Religión e hijos

Algunos estudiosos han encontrado dos características de la vida moderna que se correlacionan con la baja fertilidad: el tema de estar enrollados en el trabajo y la disminución de la religiosidad. Lo uno va unido a los otro, pues lo que da ahora trascendencia y sentido de la vida es el trabajo y no la relación con Dios.

Si el trabajo se convierte en dios entonces el deseo de tener hijos, de formar una familia, de “atarse” a formas concretas de compromisos para toda la vida, le resta a la gente “libertad” de movimiento y capacidad de “triunfar” tomando opciones laborales extremas, que exigen la entrega 24/7 de la persona.

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“La crisis en la reproducción acecha en las sombras, pero es visible si la buscas. Aparece cada año que las tasas de natalidad alcanzan un nuevo mínimo. Está en el flujo persistente de estudios que vinculan la infertilidad y los malos resultados de nacimiento con casi todas las características de la vida moderna: envoltorios de comida rápida, contaminación del aire, pesticidas”, escribe Sussman.

Pero, en el fondo, la crisis de fertilidad tienen que ver sobre la falta de reflexión sobre los “dones inmateriales” que heredamos de nuestros padres y de la falta de sentido que encuentra hoy el ser humano en la “continuidad genética”. El impulso de preservar “un pedacito de nosotros” en el nuevo ser, ya no está dentro de los parámetros de la modernidad. Tampoco el sentido de preservar “un pedacito” de los que nos dieron el ser (mucho menos de quien nos donó la vida) en tener hijos.

Publicado originalmente en Aleteia.

El ocaso de los bebés

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hace 6 horas, Hispanorromano dijo:

Dejo un artículo que me pareció valioso, al margen de alguna excursión a terrenos ecologistas. Sostiene que las principales causas de este fenómeno son de orden espiritual y religioso. Y me parece que en esto da en el clavo.

artículos como este destrozan la idea de la gran sustitución proque los estados discriminan a extranjeros contra nacionales, que Caritas hace lo mismo, etc, y que hay un plan para acabar con la raza blanca... pues bien, lo de Dinamarca y otros ejemplos cierra bocas, bloquea argumentos económicos también.

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Las noticias que llegan sobre la baja natalidad son también terribles en este final de año:

Solo La Rioja se salva del descalabro de la natalidad que sufre España

¿Por qué La Rioja tiene mejores datos? No tengo ni idea, pero quizá la variación es tan pequeña que ni merece tenerse en cuenta.

Sobre este tema, me ha llamado la atención un mensaje en BBJ:

Cita

Charla coloquio sobre la despoblación, como afecta a la vivienda y demás

Buenas noches.


Durante este puente he estado en mi comarca de origen, y el Domingo pasado asisti a una charla coloquio en la casa de la cultura municipal sobre la despoblación de la comarca. La charla estuvo genial, muy bien documentada y muy aclarativa, le abrio los ojos a muchos que a buen seguro a día de hoy aún están sudando. La dieron un historiador y un geografo que me parecieron muy buenos.

Os cuento datos para no aburriros, la comarca pertenece al interior de una provincia de la España profunda, provincia que podría ser León, Zamora, Lugo, Ourense, Palencia, etc, etc. El lugar es igual, es lo mismo en todos los sitios, la comarca esta formada por 6 municipios.

Datos:

- Población 1940/1950 - 40.000 habitantes (datos aproximados, dado que en aquella época el censo no era del todo exacto).
- Población actual - 10.000 habitantes.

Perdida en 70 años de las 3/4 partes de la población.

Datos que nos han dado:

- En 25 años aproximadamente la comarca desaparece literalmente.
- No tiene solución conocida, salvo un milagro.
- Perdida del valor de las viviendas, terrenos y demás propiedades inmobiliarias.

En este punto ha sido en el que muchos han empezado a murmurar, y uno de los que estaba en el publico ha tomado la palabra diciendo que eso de que las viviendas no van a valer nada era totalmente mentira, incluso lo relaciono con Podemos...........
El geografo le explico que sino existe población, ¿quien va a querer las viviendas, y para que?. El paisano replico que el no vendía las suyas por menos de tanto, y ahí ya algunos empezaron con las risas.
El geografo le volvio a replicar que era igual lo que el pensara, que sin población, logicamente no se necesitan las viviendas, si nadie quiere una vivienda su valor es 0.

En ese punto la cara de la gente empezo a cambiar y se empezaron a dar cuenta del problema.

Después os sigo contando.

Charla coloquio sobre la despoblación, como afecta a la vivienda y demás | Burbuja.info

Esta crónica lo que retrata es que a la gente le importa un pimiento lo que está pasando hasta que percibe que puede afectar a su bolsillo, en este caso a sus pisitos. Triste, muy triste. Pero lo más curioso es que tenga que venir un geógrafo a explicarles que sus pisos y propiedades se van a depreciar a medida que esas zonas se vayan despoblando. ¿No entienden que sin hijos que tomen el relevo no hay futuro? Quizá la propaganda malthusiana se ha enseñoreado tanto de España que hasta verdades tan cristalinas como éstas les resultan inaccesibles a algunos compatriotas.

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hace 7 horas, Hispanorromano dijo:

Las noticias que llegan sobre la baja natalidad son también terribles en este final de año:

Solo La Rioja se salva del descalabro de la natalidad que sufre España

¿Por qué La Rioja tiene mejores datos? No tengo ni idea, pero quizá la variación es tan pequeña que ni merece tenerse en cuenta.

Sobre este tema, me ha llamado la atención un mensaje en BBJ:

Esta crónica lo que retrata es que a la gente le importa un pimiento lo que está pasando hasta que percibe que puede afectar a su bolsillo, en este caso a sus pisitos. Triste, muy triste. Pero lo más curioso es que tenga que venir un geógrafo a explicarles que sus pisos y propiedades se van a depreciar a medida que esas zonas se vayan despoblando. ¿No entienden que sin hijos que tomen el relevo no hay futuro? Quizá la propaganda malthusiana se ha enseñoreado tanto de España que hasta verdades tan cristalinas como éstas les resultan inaccesibles a algunos compatriotas.

es un problema de perspectiva vital, gente que se crió en un ambiente que excluía la posibilidad de que algo así sucediera, ahora está sucediendo pero como que somos sociedades que esperamos que las cosas cambien como caídas del cielo... que va a llegar un madrileño y va a comprar la casa del abuelo arruinada pagando un dineral por ello, como si hubiera suficientes madrileños con suficiente dinero y tiempo para comprar los cientos de miles de viviendas y fincas muertas de risa que van quedando en nuestros pueblos...

el desastre es monumental y está a la vuelta de la esquina, no más de dos décadas y los últimos jubilados que mantienen cierto espíritu y saber vivir en un pueblo vayan dejándonos y lo que vendrá es... el auténtico desierto demográfico, muchos pueblos quedarán condenados a rocambolescas decisiones que vayan tomando los gobiernos, entregando territorios a empresas, fundaciones, asociaciones, etc. para cosas que igual no gusten a los circundantes... (por ejemplo, los identitarios están preocupados porque los gobiernos entreguen pueblos vacíos a refugiados).

yo todas las semanas me veo alguno de los capítulos de una televisión local en que lo vas viendo, a cada pueblo que van es lo mismo y sus habitantes los ven en menos de dos décadas terminados.

para mí este es el principal problema concreto de España, pero creo que cada vez hay más gente que no lo ve así, en BBJ se repite el argumento de que no es nada malo el que se despueblen los pueblos, gente como Losantos es radicalmente contrario a la idea de intervenir ahí, que se deje a la gente hacer e ir a donde le da la gana, etc.

el problema es -valga la redundancia- de que no se ve como un problema, quizás no estaría mal ir elaborando una lista de razones por las cuales el despoblamiento rural es algo negativo.

 

 

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Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

Cita

Un problema concreto

Noli foras ire, in te ipsum reddi.

Es ya un tópico conocido el de la disminución catastrófica de la natalidad francesa o de los países escandinavos. Con desprecio hablamos de ciertos pueblos que no son capaces de mantener su población en un estado, si no creciente, al menos estacionario. Como contraste se habla con orgullo de la pujante natalidad de España. Los cuarenta millones son cosa de mañana.

Sin embargo, conviene a veces poner en tela de juicio estas afirmaciones aceptadas generalmente. Conviene consultar estadísticas para refrescar algunos hechos. En 1900 nacían en España 36 niños por cada mil habitantes. En 1944, en continua disminución, nacen tan sólo 22.

La providencial disminución de la mortalidad española, operada paralelamente, hace que todavía aumente nuestra población total.

Pero la disminución de la mortalidad del país es obra meramente técnica. Una mejor higiene, unos médicos más sabios y unos enfermos mejor educados bastan para lograrlo. La disminución de natalidad, por el contrario es un problema fundamentalmente ético. No son pues, los efectos, son las causas las que nos hacen meditar sombríamente ante las estadísticas demográficas españolas.

Si no estuviera demostrado hasta la saciedad, la vista de los datos particulares de las provincias españolas bastarían para descartar las causas económicas. Albacete, Cáceres y Badajoz, provincias agrícolas y pobres, mantienen las cifras más altas de natalidad. Cataluña y Vizcaya figuran entre las más bajas.

Como Landsberg muy bien advierte, todos los desórdenes sociales de nuestra época no parten de la falta de medios económicos, sino de la desorbitación de las necesidades. El pensamiento medieval señalaba precisamente a cada hombre lo que necesitaba para vivir in suo ordine. Al faltar hoy la idea del orden, del límite, un aumento indefinido del nivel de vida siempre parecería limitado.

En el terrible descenso de la natalidad española hay, pues, que conceder la primacía a un factor espiritual, al abandono de la idea de servicio como concepción fundamental de la vida para reemplazarla por una mera visión hedonística de la existencia. Y aquí radica cabalmente la gravedad del problema; porque la esencia de toda cultura consiste en la vocación de servicio a los fines trascendentes que la caracterizan y, cuando ésta se pierde, la cultura fatalmente muere.

Importa, pues, que nuestra juventud considere el problema crudamente. La sociedad española pierde a pasos agigantados la idea de servicio. No basta una política demográfica estatal que conceda cartillas de familia numerosa con exención en los billetes ordinarios. Es preciso que otra vez los hombres y las mujeres de España crean con fe viva lo que nuestros abuelos creyeron: que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo.

José Fraga Iribarne

Alférez, 30 de abril de 1947, Año I, número 3, página 6.

Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

Señalo algunos hechos que llaman la atención:

1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.


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Muchas gracias por el artículo hispanorromano. Creo que es muy urgente tener perspectiva histórica de el problema demográfico, para entender sus causas y sus agentes. 

Me parece a mí, que en el caso de Europa se juntan el hambre y las ganas de comer. Es indudable que los problemas de la "vieja Europa" vienen de muy lejos, pero eso no excluye que no haya una agenda antinatalista muy concreta liderada por ciertos lobbies de USA, que si bien no tienen su principal objetivo en la Europa moribunda, sí los tienen en los países en vías de desarrollo, y por tanto sí que la sufrimos como daño colateral. Al margen de ello, sería ingenuo pensar que alguien puede ser neutral a una ideología perversa. 

Frecuentemente además, España sirve como proxy de Hispanoamérica para la infiltración internacional. 

El principal problema al que como ciudadanos de a pie nos enfrentamos es, en mi opinión, que después de la Segunda Guerra Mundial, el puritanismo darwinista y malthusiano se ha escondido detrás del telón de multitud de organizaciones pantalla y no declaran abiertamente sus objetivos.  Eso ralentiza sus pasos, pero también dificulta el debate, lo que sin duda les favorece.

 

 

 

 

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hace 8 horas, javier dijo:

El principal problema al que como ciudadanos de a pie nos enfrentamos es, en mi opinión, que después de la Segunda Guerra Mundial, el puritanismo darwinista y malthusiano se ha escondido detrás del telón de multitud de organizaciones pantalla y no declaran abiertamente sus objetivos.  Eso ralentiza sus pasos, pero también dificulta el debate, lo que sin duda les favorece.

Muy bien apuntado, Javier. Vivimos una época donde el progresismo se ha hecho fuerte tras un grueso muro de puritanismo pseudo moral que impide ver el largo alcance de las propuestas. Así tenemos, por ejemplo, a toda una pléyade de ecologistas puritanos proponiendo "nuevos modos de vida saludables" que impiden ver el fin último de sus propuestas, como son la desaparición de la agricultura y ganadería tradicionales, la extinción de aquellas especies que impiden el desarrollo de las mega urbes, y los modos de vida artificiales que ponen al hombre al servicio de los animales y lo que es aún peor, al de las corporaciones que tratan de hacerse con el control de la natalidad.

 

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Esta información es tremenda:

Cita

León pierde en diez años un 41% de los asalariados de menos de 35 años, y un 46% de las rentas que generaban

2020010809332674795.jpg

Los recursos de los jóvenes siguen cayendo pese a la recuperación y lastran sus condiciones de vida

Pero algunos creen que es prioritario hablar de la autonomía de León.

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Es lo que tiene estar representados hoy mayormente por trileros y timadores de medio pelo que, usan para su abuso de las mismas técnicas que los magos y prestidigitadores, haciendo que la gente preste su atención en lo que no tiene mayor importancia para que en cambio, lo que sí la tiene, pase desapercibido y pueda perpetuarse el engaño.

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lo que ya está sucediendo y vendrá sucediendo en las próximas décadas en la España que quede fuera del extrarradio de un ramillete de urbes es algo de dimensiones históricas, sospecho, que inédito, literalmente en la mayoría de pueblos en un día normal lo que hay son personas de 70 años para arriba... al cabo de dichas dos décadas tenemos una inmensa bolsa de casas vacías... y nuestros políticos dedican su quehacer en cuestiones la mayoría de ellas absurdas.

en una democracia liberal burguesa es radicalmente imposible reaccionar a este tipo de desafíos pues el establecimiento de objetivos, metas, etc, a medio plazo es imposible, ni siquiera el pararse a reflexionar sobre si lo que está acaeciendo ha de ser "corregido" o no.

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Cómo dice el Papa Francisco, no nos encontramos ante una etapa de cambios, sino ante un cambio de etapa.  El occidente cristiano apóstata se muere por falta de fe. Yo no pierdo la esperanza, este masivo colapso es también una solemne purificación. Dios está actuando con mano fuerte y el mundo lo percibirá con más claridad en los próximos años. 

Y es que no es un fenómeno aislado, Europa y USA nos llevan la delantera. Sería interesante analizar y delimitar lo que solemos denominar contaminación anglosajona. Escuchando una entrevista de Bill Kristol a Charles Murray, refiriendose a su libro Coming Apart, uno puede entender que en USA también culpan a la globalización del precario estado de la clase trabajadora, que en los últimos 30-40 años ha evaporado su capital social: matrimonio, hijos, vecindad, comunidades. El advenimiento de Trump, no se puede entender sin ese masivo colapso de la clase media nortemericana. 

Tambien resulta interesante la entrevista del mismo escritor en la institución Hoover: 

 

 

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      Una vez más, por aprecio a estos amigos dejo solo el enlace para enviar las visitas a la fuente.

      Solo comento la foto que ponen de un congreso internacional identitari que hubo un México. Ahí se plasma el cáncer que han supuesto y parece que aún sigue suponiendo aquella enfermedad llamada CEDADE. En dicha foto veo al ex-cabecilla de CEDADE, Pedro Varela -uno de esos nazis que se dicen católicos- junto a Salvador Borrego -que si bien no era nazi, de hecho es un mestizo que además se declara hispanista y favorable a la mezcla racial propiciada por la Monarquía Católica,  sí que simpatizó con ellos por una cuestión que quizá un día podamos comentar- uno de los "revisionistas" más importante en lengua española, así como el también mexicano Alberto Villasana, un escritor, analista, publicista, "vaticanista" con gran predicamento entre los católicos mexicanos, abonado totalmente a la errática acusación contra el papa Francisco... posando junto a tipos como David Duke, ex-dirigente del Ku Kux Klan, algo que lo dice todo.

      Si mis rudimentarias habilidades en fisonomía no me fallan, en el grupo hay otro español, supongo que también procedente del mundillo neonazi de CEDADE.

      Imaginemos la corrupción de la idea de Hispanidad que supone semejante injerto, semejante híbrido contra natura.

      Nuestra querido México tiene la más potente dosis de veneno contra la hispanidad, inyectado en sus venas precisamente por ser un país clave en ella. Es el que otrora fuera más próspero,  el más poblado, también fue y en buena parte sigue siendo muy católico, esta en la línea de choque con el mundo anglo y... los enemigos de nuestra Hispanidad no pueden permitir una reconciliación de ese país consigo mismo ni con la misma España, puente clave en la necesaria Reconquista o reconstrucción. Si por un lado está infectado por el identitarismo amerindio -el indigenismo- por el otro la reacción está siendo narcotizada por un identitarismo falsohispanista, falsotradicionalista o como queramos verlo, en el cual CEDADE juega, como vemos, un factor relevante.

      Sin más, dejo ahí otra vez más mi sincera felicitación al autor de ese escrito. Enhorabuena por su clarividencia y fineza, desde luego hace falta tener personalidad para ser capaz de sustraerse a esa falsa polarización con que se está tratando de aniquilar el hispanismo.

       





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    • La libertad sexual conduce al colapso de la cultura en tres generaciones (J. D. Unwin)
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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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