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elprotegido

racismo Gobineau, padre de los identitarios

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Arthur de Gobineau, quien inventó el racismo moderno y es el padre intelectual de los identitarios (lo sepan o no), basa su famosa obra "Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas" sobre una tesis principal: El auge y la decadencia de las civilizaciones se explica solamente por la composición racial de la nación y, en particular, de su élite. Mientras ésta se mantenga blanca, afirma Gobineau, y sólo entonces, la nación sobrevivirá. El declive de las civilizaciones se explicaría, por tanto, solamente por la "bastardización" racial de la élite blanca.

Éste podría ser un resumen bastante tosco y rápido de lo esencial de la obra de este pensador. A partir de ahí, Gobineau se dedica a recorrer todas las civilizaciones humanas una por una y tratando de ligar la caída de cada una de ellas con su tesis central.

Tras exponer esta tesis, Gobineau, que no es estúpido, afirma explícitamente su consecuencia directa, que contradice lo que había enseñado siempre la recta filosofía cristiana: La irreligión, la impiedad, las malas costumbres, etc, no son la causa del declive de las civilizaciones. En todo caso, una simple consecuencia de haber mezclado la raza.

La tesis de Gobineau, que sienta las bases de todo el pensamiento racista posterior (sin ir más lejos, Hitler la sostiene en el Mein Kampf), se revela, pues, de naturaleza tremendamente subversiva y progresista: Observar las buenas costumbres -como siempre ha enseñado la Iglesia- tiene una importancia a lo sumo secundaria, pues lo que cuenta de verdad es mantener la pureza de la raza. No necesito demostrar que semejante tesis habría sido calificada de delirante e inconcebible por cualquier filósofo escolástico. 

Todo lo anterior es plenamente asumido por los identitarios actuales -como he dicho, herederos directos de Gobineau- aunque en la mayoría de los casos no han leído a Gobineau. Por ejemplo, considero "progre" todo lo que no sea denigrar a los negros, pero no me hables de la castidad, de la que me burlo en cualquier ocasión. Occidente puede ser todo lo degenerado que quiera si se mantiene blanco.

Por concluír, a título de curiosidad, sólo veo dos ideas de Gobineau no asumidas por el identitarismo actual:

En primer lugar, Gobineau pone a las razas negra y amarilla al mismo nivel (el del betún) por lo que respecta a sus capacidades. La raza amarilla es retratada con la misma crueldad que la raza negra. Eso contrasta fuertemente con el identitarismo actual, que considera a la raza amarilla como igualmente capacitada que la blanca y a la negra como muy inferior. El motivo se debe probablemente a cuestiones de índole "geopolítica" que interfieren en el asunto.

En segundo lugar, Gobineau es un erudito amante de cierto rigor. Y, más importante, es hombre de su tiempo. Por lo tanto, en su obra no vemos aparecer en ningún momento al George Soros o al judío de turno tratando por todos los medios de bastardear a la raza blanca. Nada de "Plan Kalergi": Todos los fenómenos de mestizaje son descritos por Gobineau como procesos espontáneos y en gran parte inevitables, no como llevados a cabo por la acción premeditada de una minoría de poderosos. Esta segunda apreciación enlaza con el hilo sobre las conspiraciones, pues se confirma una vez más que el pensamiento de tipo conspiracionista es de origen recentísimo y que antes nadie pensaba en estos términos.


Esta publicación ha sido promocionada como contenido independiente

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elprotegido, tu análisis de Gobineau me parece perfecto. Es un poco el padre de los identitarios, como bien dices. Cifrar la decadencia de las civilizaciones en la mezcla de razas, y no en la irreligión o la corrupción de las costumbres, es una explicación materialista de cuño progre que, efectivamente, se da de bruces con el cristianismo.

Por tus palabras, me parece que has leído directamente a Gobineau. Yo también quiero leerlo, pues me gusta leer sin intermediarios a los ideólogos que critico (aunque esto no sea posible en todos los casos). ¿Recomiendas alguna edición? Me imagino que serán preferibles las antiguas, que sólo se podrán encontrar el librerías de viejo.

Al parecer Gobineau mantuvo una intensa correspondencia con Tocqueville. Ambos eran amigos, pero este último le afeaba en privado las consecuencias anticristianas de sus teorías. Esta correspondencia sólo se publicó en francés, pero tengo mucho interés en leerla.

Resultan también muy interesantes las diferencias que trazas entre Gobineau y los identitarios actuales. Por un lado, los identitarios no desprecian tanto a la raza amarilla y eso bien podría tener una explicación geopolítica. Creo que también podría tener que ver con The Bell Curve, un libro de la factoría yanqui que ponía a los amarillos por las nubes con la intención de pasar por respetable en ámbitos científicos (para denigrar a los negros y que no nos señalen como racistas, tendremos que pagar el peaje de elevar a los amarillos). Por otro lado, Gobineau explica la bastardización como el resultado de procesos espontáneos o desde luego naturales, no como el resultado de un plan maestro pilotado por una única persona, además de raza judía. Y es que al lado de los delirios identitarios, hasta una persona gravemente equivocada como Gobineau parece razonable.

Tenía entendido que Gobineau no tenía en baja estima a los judíos. Creo que los clasificaba dentro de la raza blanca. Pero no estoy seguro. ¿Dice algo en el libro? Por otra parte, ¿qué opinión tenía de árabes y persas? Fue diplomático en Persia y creo que consideraba a este país como una de los manantiales de la raza aria. Muchos orientalistas de la época desarrollaron ideas racistas de este tipo, en parte fascinados por el sistema de castas.

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Precisamente en un libelo que leí hace bastantes años -entonces andaba yo indagando cosas sobre los antiguos cántabros- fue como descubrí lo que decís, al francés Gobineau como uno de los padres fundadores, si no el padre fundador... de los delirios germanistas. Ese hombre, aunque francés, caracterizaba a su propia nación como un ejemplo de un sistema jerárquico de sello indoeuropeo en el que la élite dominante sería la de una minoría de origen germánico que se había impuesto sobre un pueblo inferior a ellos, el de los galorromanos.

Creo que ese es el referente que tomaron sus émulos españoles, con Ortega entre ellos, solo que otorgándoles a los visigodos el papel de los francos, y a los hispanorromanos el papel de los galorromanos con Gobineau.

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Excelentes aportaciones, sobre todo la que ha hecho elprotegido acerca de la figura del conde de Gobineau. 

Nuevamente podemos observar que, el racismo se extendió originalmente en "ámbitos progres" y nacionalistas. Tirando un poco del hilo y aprovechando el planteamiento que hace después Hispanorromano, sobre la oportunidad de leer al autor en sus primeras ediciones, me he encontrado con que la editorial que publicó su obra en Barcelona en 1937, fue la editorial Apolo, propiedad de Emilio Pascual Monturiol, un liberal republicano nieto del célebre inventor Narcís Monturiol, bastante afanado al parecer en difundir en España ese tipo de pensamiento de corte europeo.

En la biblioteca Virtual de Cervantes hay publicada una referencia a aquella editorial que entre otras cosas señala lo siguiente: 

Cita

Hacia 1938, Apolo ofrecía al mercado seis colecciones distintas: Manuales de Iniciación, Psicoanálisis y Antropología, Sociología y Ensayos, Biografías, Grandes Novelas y la colección Freya, cuyo nombre de diosa nórdica revela el idioma germánico de muchos de sus grandes autores (Thomas Mann, Stefan Zweig). Sin lugar a dudas, el período de la II República es el más fructífero en cuanto a publicaciones de Apolo: biografías como La vida de Saint-Just, de Emmanuel Aegerter (1931), Vida de Sarah Bernhardt, de G. G. Geller (1933) o la Vida de Jesucristo, de Charles Dickens (1934); ensayos de tema político como La situación real de Rusia, de Levón Trotski (1931), El enigma del despertar de China, de T. S. H. Thompson (1931), El socialismo, de Émile Durkheim (1931), Más allá del comunismo, de Alexis Marcoff (1932); o grandes novelistas europeos como Gog (1931) o Palabras y sangre (1932), de Giovanni Papini, La curación por el espíritu (1932), Veinticuatro horas en la vida de una mujer (1934) o La lucha contra el demonio (1936), de Zweig, La montaña mágica (1934) o Los Buddenbrook (1936) ,de Mann.

Fuente: Ripoll Sintes, Blanca (2015). «Semblanza de Editorial Apolo (ca. 1920 - ca. 1953)». En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes - Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos
(siglos XIX-XXI) - EDI-RED: http://www.cervantesvirtual.com/obra/editorial-apolo-ca-1920--ca-1953-semblanzas/

 

Aquí rescato algunas citas que he encontrado de la obra que señala nuestro compañero elprotegido:

Cita

Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (1854)
Conde de Gobineau. Editorial Apolo, Barcelona, 1937

¿Hay entre las razas humanas diferencias de valor intrínseco realmente serias y es posible apreciar estas diferencias? [...] (*) un negro de la costa occidental de África (...) recuerda involuntariamente la estructura del simio (*). Vienen luego las tribus cuyo aspecto halaga menos todavía que el del negro congoleño el amor propio de la humanidad. Tiene la Oceanía el mérito particular de proporcionar los ejemplares más degradados, más abyectos, más repugnantes de esos seres miserables, formados, al parecer, para servir de transición entre el hombre y el bruto puro y simple. [...]

He observado ya que, de todos los grupos humanos, los que pertenecen a las naciones europeas y a su descendencia son los más bellos. (...)

¿Poseen todos los hombres, en idéntico grado, el poder ilimitado de progresar intelectualmente? Dicho en otras palabras, ¿poseen las diferentes razas humanas la facultad de igualarse unas a otras? Esta cuestión es, en el fondo, la de la perfectibilidad indefinida de la especie y de la igualdad de las razas entre sí. Sobre ambos puntos contesto negativamente. (*)

(...) el Europeo no puede aspirar a civilizar al negro que no logró transmitir al mulato más que una parte de sus aptitudes; que ese mulato, a su vez, unido a la sangre de los blancos, no creará tampoco individuos perfectamente aptos para emprender algo más que una cultura mestiza de un grado más avanzado hacia las ideas de la raza blanca, me siento autorizado a establecer la desigualdad de las inteligencias entre las diferentes razas.

La raza blanca poseía originariamente el monopolio de la belleza, de la inteligencia y de la fuerza. A raíz de sus uniones con las otras variedades, aparecieron mestizos bellos pero carentes de vigor, fuertes pero desprovistos de inteligencia, y si inteligentes sumamente feos y débiles. (...) Esto nos demuestra que toda civilización proviene de la raza blanca, que ninguna puede existir sin el concurso de esta raza, que una sociedad no es grande ni brillante sino en el grado que conserva al noble grupo que la creara, y en que este mismo grupo pertenece a la rama más ilustre de la especie.

 


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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hace 18 horas, Hispanorromano dijo:

elprotegido, me encanta lo que has escrito y lamento habértelo "pisado" involuntariamente con un copia-pega cutre que publiqué casi simultáneamente.

Tu análisis de Gobineau me parece perfecto. Es un poco el padre de los identitarios, como bien dices. Cifrar la decadencia de las civilizaciones en la mezcla de razas, y no en la irreligión o la corrupción de las costumbres, es una explicación materialista de cuño progre que, efectivamente, se da de bruces con el cristianismo.

Por tus palabras, me parece que has leído directamente a Gobineau. Yo también quiero leerlo, pues me gusta leer sin intermediarios a los ideólogos que critico (aunque esto no sea posible en todos los casos). ¿Recomiendas alguna edición? Me imagino que serán preferibles las antiguas, que sólo se podrán encontrar el librerías de viejo.

Al parecer Gobineau mantuvo una intensa correspondencia con Tocqueville. Ambos eran amigos, pero este último le afeaba en privado las consecuencias anticristianas de sus teorías. Esta correspondencia sólo se publicó en francés, pero tengo mucho interés en leerla.

Resultan también muy interesantes las diferencias que trazas entre Gobineau y los identitarios actuales. Por un lado, los identitarios no desprecian tanto a la raza amarilla y eso bien podría tener una explicación geopolítica. Creo que también podría tener que ver con The Bell Curve, un libro de la factoría yanqui que ponía a los amarillos por las nubes con la intención de pasar por respetable en ámbitos científicos (para denigrar a los negros y que no nos señalen como racistas, tendremos que pagar el peaje de elevar a los amarillos). Por otro lado, Gobineau explica la bastardización como el resultado de procesos espontáneos o desde luego naturales, no como el resultado de un plan maestro pilotado por una única persona, además de raza judía. Y es que al lado de los delirios identitarios, hasta una persona gravemente equivocada como Gobineau parece razonable.

Tenía entendido que Gobineau no tenía en baja estima a los judíos. Creo que los clasificaba dentro de la raza blanca. Pero no estoy seguro. ¿Dice algo en el libro? Por otra parte, ¿qué opinión tenía de árabes y persas? Fue diplomático en Persia y creo que consideraba a este país como una de los manantiales de la raza aria. Muchos orientalistas de la época desarrollaron ideas racistas de este tipo, en parte fascinados por el sistema de castas.

Sí, he leído parte del libro de Gobineau, aunque no he llegado al final. Me falta el último capítulo, donde trata desde la caída del Imperio Romano hasta la actualidad (la del siglo XIX, obviamente). Es un libro que voy leyendo de manera muy esporádica y que de hecho debí empezar hace ya unos dos años. De todos modos, la tesis principal de la obra está descrita en la introducción. Los capítulos siguientes, que constituyen el núcleo del libro, consisten en ir recorriendo la historia de las civilizaciones caso por caso. Se podría decir que el ensayo es un recorrido a gran escala por toda la historia humana donde a cada suceso importante se le pretende dar una explicación de tipo racial, haciéndolo encajar con la tesis primaria.

La edición que tengo es la que ha citado el Español, aunque no en papel sino en formato electrónico. No he leído nada del original francés, que es lo que probablemente convendría hacer.

Sobre el intercambio de cartas con Tocqueville, no lo conocía y parece interesante. Trataré de leer algo a la mayor brevedad.

Por lo demás, según creo recordar, en su ensayo Gobineau no presta atención especial a árabes y judíos. Desde luego, no hay trazas de antijudaísmo de ningún tipo, y pienso que podría afirmarse que la cuestión judía es algo muy residual en su pensamiento, salvo que cambiara de opinión posteriormente. Tendría que volver a releer el primer capítulo, donde trata las civilizaciones de Oriente Próximo, para poder contestar con certeza. Ahora bien, creo que árabes y judíos son clasificados por Gobineau dentro de los pueblos semitas, a los que considera en gran parte blancos (aunque les atribuya mezcla con elementos negros) y, por lo tanto, como capaces de establecer civilizaciones. En cualquier caso, nada muy llamativo sobre árabes y judíos se me ha quedado en la memoria.

Lo que sí recuerdo con claridad es su descripción del sistema de castas, la India, los brahamanes, etc. Dedica gran cantidad de páginas a todo eso, alabando la supuesta perfección de dicho sistema. Posteriormente, al tratar las civilizaciones griega y romana, su origen se atribuye a las migraciones de los arios de oriente empujados por las razas amarillas. La civilización romana es tratada con enorme desprecio a partir del momento en el que deviene un Imperio, algo que naturalmente no sorprende.

Por lo demás, lo que es, es, y reconozco que se trata una obra muy trabajada en la que el autor demuestra gran erudición y altura intelectual. Lástima que Gobineau pusiera su indudable talento al servicio de una causa tan desviada.

No sé si me dejo algo, ya lo añadiré de ser así.

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En la página wikipedia francesa dedicada al ensayo, citan un extracto referido (en términos elogiosos) a los judíos:

https://fr.wikipedia.org/wiki/Essai_sur_l'inégalité_des_races_humaines

Viene a decir que desde esta raza elegida no vive sus dominios, sólo quedan desiertos y arenas.

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Español, muy buena la investigación que has realizado sobre la editorial que publicó en España por primera vez la obra racista de Gobineau. He de confesarte que no me sorprende que esa casa editorial estuviese vinculada al republicanismo progresista. Hace tiempo realicé una pequeña investigación sobre el tema y vi cosas bastante curiosas; por ejemplo, en Acción Social Obrera, un periódico vinculado a la CNT, se recogieron durante una temporada amplios extractos de un libro de Gobineau sobre el Renacimiento; en otro periódico del bando republicano en Cataluña, fechado en 1937, se recogía la inclusión del libro de Gobineau sobre la desigualdad de las razas en la "Biblioteca Popular" de Vic.

Como no he leído el libro de Gobineau, no sé si el espíritu de la obra se puede clasificar como progresista o mejor sería considerarlo de derechas (aunque con tics progresistas). Lo que sí sé es que, mientras que en la derecha de la época no se hablaba bien de Gobineau, en la izquierda no se le percibía como un enemigo ideológico.

En apoyo de la tesis de elprotegido me gustaría citar un artículo de 1923. El artículo es muy interesante; relata cómo el libro de Gobineau fue despreciado e ignorado en Francia. En cambio, en Alemania se recibió con fervor y desde el grupo de Wagner (por cierto, progre) se empezó una labor de promoción que al final acabó llegando a Francia, aunque allí fue rechazado por la extrema derecha de la Acción Francesa. Es decir, realmente Gobineau fue mal recibido en Francia y si al final tuvo cierto éxito fue porque se le promocionó intensamente desde Alemania, por los motivos que cabe suponer. Pero de momento no recojo el artículo completo (si acaso lo haré más adelante) y me centro en los párrafos finales que prueban el punto del progresismo del que hablaba elprotegido:

Cita

He hablado de un problema de literaturas comparadas. Se plantea al examinar la distinta situación que ocupan en Francia y en Alemania las obras de Gobineau. No me refiero solo al hecho de que en Francia no se aprecie bien el enorme valor de L'inégalité y sean preferidas sus novelas y sus recuerdos de viaje, al paso que en Alemania sucede lo contrario. Considero principalmente el hecho de que los peores enemigos de Gobineau en Francia son las gentes de Action Française y todos los teorizantes de la derecha, mientras que en Alemania sus más ardientes defensores son los portaestandartes de la Contra-Revolución. ¡Qué ejemplo para los que creen aún en el valor in se de una idea! Imperialista allende, bolchevista aquende el Rin. Pero los hombres de la derecha, en Alemania y en Francia, concuerdan en reconocer su gran valor, y la fuerza profética de algunos libros suyos. Lo que difiere es la interpretación. Algún día me entretendré en demostrar que le atacan y le defienden con los mismos argumentos, y falsificando el pensamiento verdadero de Gobineau.

De esa oposición política (iba a decir: politiquera) acabo de ver un ejemplo muy divertido. Para el homenaje colectivo a la memoria y a la obra de Gobineau que preparamos actualmente unos amigos y yo, hemos obtenido la adhesión de cuantos representan en Francia el pensamiento libre y el pensamiento revolucionario; un corto número de escritores alemanes, llamados de «izquierda», han aceptado colaborar con nosotros, y el pobre Maximilian Harden, que no pierde ocasión de mostrar su ininteligencia y su incomprensión de las cosas del espíritu, me contesta que «para alabar a Gobineau debía dirigirme a Thomas Mann, a la Deutsche Tageszeitung y a los asesinos de Rathenau».

Que los partidarios de las ideas absolutas mediten sobre
esta historieta.

Paul Collin, El Conde de Gobineau, publicado en la revista España, n.º 390, 6 de octubre de 1923.

En resumen:

- En Francia, la extrema derecha (Acción Francesa) era radicalmente contraria a Gobineau. Sólo se adhirieron al homenaje los librepensadores y revolucionarios (otra forma de referirse a socialistas, comunistas, anarquistas e izquierdistas variados).

- En Alemania, apoyaba a Gobineau la extrema derecha ("los asesinos de Rathenau") pero también la izquierda.

- El artículo que cito es encomiástico hacia Gobineau, pues se trata de hacerle un homenaje. La revista España, donde se publicó, era de orientación progresista. En el mismo número escriben Manuel Azaña y otros representantes de la izquierda republicana, e incluye un artículo contra Mussolini.

- Por lo tanto, cabe deducir que en los países católicos y latinos, como España y Francia, Gobineau fue mal visto por la derecha, como es lógico, mientras que la izquierda, enfrentada a la civilización católica, lo vio con buenos ojos. En los países germánicos apoyó a Gobineau todo el espectro político, seguramente por razones nacionalistas, pero también porque todo el espectro político, incluida la derecha, estaba contaminado de progresismo anticristiano. Por eso es un error considerar a la derecha de países protestantes como equivalente a la derecha española o de otros países latinos. El eje ideológico no es trasladable entre civilizaciones que profesan distintas religiones.

Edito para añadir una nota para elprotegido.- Quizá le he puesto un título un tanto sensacionalista al artículo de portada. Soy muy malo para los títulos. No dudes en cambiarlo si crees que se pasa de sensacionalista o simplemente si se te ocurre algún título más representativo.

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hace 4 minutos, Hispanorromano dijo:

Español, muy buena la investigación que has realizado sobre la editorial que publicó en España por primera vez la obra racista de Gobineau. He de confesarte que no me sorprende que esa casa editorial estuviese vinculada al republicanismo progresista. Hace tiempo realicé una pequeña investigación sobre el tema y vi cosas bastante curiosas; por ejemplo, en Acción Social Obrera, un periódico vinculado a la CNT, se recogieron durante una temporada amplios extractos de un libro de Gobineau sobre el Renacimiento; en otro periódico del bando republicano en Cataluña, fechado en 1937, se recogía la inclusión del libro de Gobineau sobre la desigualdad de las razas en la "Biblioteca Popular" de Vic.

Como no he leído el libro de Gobineau, no sé si si el espíritu de la obra se puede clasificar como progresista o mejor sería considerarlo de derechas (aunque con tics progresistas). Lo que sí sé es que, mientras que en la derecha de la época no se hablaba bien de Gobineau, en la izquierda no se le percibía como un enemigo ideológico.

En apoyo de la tesis de elprotegido me gustaría citar un artículo de 1923. El artículo es muy interesante; relata cómo el libro de Gobineau fue despreciado e ignorado en Francia. En cambio, en Alemania se recibió con fervor y desde el grupo de Wagner (por cierto, progre) se empezó una labor de promoción que al final acabó llegando a Francia, aunque allí fue rechazado por la extrema derecha de la Acción Francesa. Es decir, realmente Gobineau fue mal recibido en Francia y si al final tuvo cierto éxito fue porque se le promocionó intensamente desde Alemania, por los motivos que cabe suponer. Pero de momento no recojo el artículo completo (si acaso lo haré más adelante) y me centro en los párrafos finales que prueban el punto de elprotegido:

En resumen:

- En Francia, la extrema derecha (Acción Francesa) era radicalmente contraria a Gobineau. Sólo se adhirieron al homenaje los librepensadores y revolucionarios (otra forma de referirse a socialistas, comunistas, anarquistas e izquierdistas variados).

- En Alemania, apoyaba a Gobineau la extrema derecha ("los asesinos de Rathenau") pero también la izquierda.

- El artículo que cito es encomiástico hacia Gobineau, pues se trata de hacerle un homenaje. La revista España, donde se publicó, era de orientación progresista. En el mismo número escriben Manuel Azaña y otros representantes de la izquierda republicana, e incluye un artículo contra Mussolini.

- Por lo tanto, cabe deducir que en los países católicos y latinos, como España y Francia, Gobineau fue mal visto por la derecha, como es lógico, mientras que la izquierda, enfrentada a la civilización católica, lo vio con buenos ojos. En los países germánicos apoyó a Gobineau todo el espectro político, seguramente por razones nacionalistas, pero también porque todo el espectro político, incluida la derecha, estaba contaminado de progresismo anticristiano. Por eso es un error considerar a la derecha de países protestantes como equivalente a la derecha española o de otros países latinos. El eje ideológico no es trasladable entre civilizaciones que profesan distintas religiones.

Interesante reflexión, especialmente en lo que atañe a las diferencias Claras entre derecha española y la de los países sectarios. Máxime cuando vivimos tiempos de obsesivo empeño por "homologar" la derecha española a la europea.

No cejan con el estribillo.

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hace 22 horas, Hispanorromano dijo:

Español, muy buena la investigación que has realizado sobre la editorial que publicó en España por primera vez la obra racista de Gobineau. He de confesarte que no me sorprende que esa casa editorial estuviese vinculada al republicanismo progresista. Hace tiempo realicé una pequeña investigación sobre el tema y vi cosas bastante curiosas; por ejemplo, en Acción Social Obrera, un periódico vinculado a la CNT, se recogieron durante una temporada amplios extractos de un libro de Gobineau sobre el Renacimiento; en otro periódico del bando republicano en Cataluña, fechado en 1937, se recogía la inclusión del libro de Gobineau sobre la desigualdad de las razas en la "Biblioteca Popular" de Vic.

Como no he leído el libro de Gobineau, no sé si el espíritu de la obra se puede clasificar como progresista o mejor sería considerarlo de derechas (aunque con tics progresistas). Lo que sí sé es que, mientras que en la derecha de la época no se hablaba bien de Gobineau, en la izquierda no se le percibía como un enemigo ideológico.

En apoyo de la tesis de elprotegido me gustaría citar un artículo de 1923. El artículo es muy interesante; relata cómo el libro de Gobineau fue despreciado e ignorado en Francia. En cambio, en Alemania se recibió con fervor y desde el grupo de Wagner (por cierto, progre) se empezó una labor de promoción que al final acabó llegando a Francia, aunque allí fue rechazado por la extrema derecha de la Acción Francesa. Es decir, realmente Gobineau fue mal recibido en Francia y si al final tuvo cierto éxito fue porque se le promocionó intensamente desde Alemania, por los motivos que cabe suponer. Pero de momento no recojo el artículo completo (si acaso lo haré más adelante) y me centro en los párrafos finales que prueban el punto del progresismo del que hablaba elprotegido:

En resumen:

- En Francia, la extrema derecha (Acción Francesa) era radicalmente contraria a Gobineau. Sólo se adhirieron al homenaje los librepensadores y revolucionarios (otra forma de referirse a socialistas, comunistas, anarquistas e izquierdistas variados).

- En Alemania, apoyaba a Gobineau la extrema derecha ("los asesinos de Rathenau") pero también la izquierda.

- El artículo que cito es encomiástico hacia Gobineau, pues se trata de hacerle un homenaje. La revista España, donde se publicó, era de orientación progresista. En el mismo número escriben Manuel Azaña y otros representantes de la izquierda republicana, e incluye un artículo contra Mussolini.

- Por lo tanto, cabe deducir que en los países católicos y latinos, como España y Francia, Gobineau fue mal visto por la derecha, como es lógico, mientras que la izquierda, enfrentada a la civilización católica, lo vio con buenos ojos. En los países germánicos apoyó a Gobineau todo el espectro político, seguramente por razones nacionalistas, pero también porque todo el espectro político, incluida la derecha, estaba contaminado de progresismo anticristiano. Por eso es un error considerar a la derecha de países protestantes como equivalente a la derecha española o de otros países latinos. El eje ideológico no es trasladable entre civilizaciones que profesan distintas religiones.

Edito para añadir una nota para elprotegido.- Quizá le he puesto un título un tanto sensacionalista al artículo de portada. Soy muy malo para los títulos. No dudes en cambiarlo si crees que se pasa de sensacionalista o simplemente si se te ocurre algún título más representativo.

Con respecto a lo primero que dices, el libro de Gobineau me parece más bien conservador, aunque hay que tener en cuenta que se escribió a mediados del XIX, por lo que quizá en aquella época no se percibió como conservador.

Por lo que respecta al título, me parece acertado y sintetiza perfectamente la idea principal del mensaje.

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Quizá pueda ser interesante traer algún texto de Charles Maurras en el que hable sobre Gobineau. Leí algo en su día, pero me llevaría tiempo buscarlo.

Rebajo por un momento el excelente nivel que le habéis dado al hilo el Español y el Protegido para comentar algunos textos de BBJ, con la promesa de no volver a hacerlo en una temporada.

Me ha llamado la atención este mensaje que firma un tal Nietzscheano:

Cita

Me he vuelto racista

Hasta hace unos 2 años me consideraba de izquierda, creía que todos éramos iguales. En un principio solo estaba contra la inmigración musulmana, es decir, lo normal. Conocía los estudios de James Flynn sobre el cociente intelectual de negros y blancos, pero siempre creí que los negros eran menos inteligentes por la discriminación y la pobreza (él mismo lo dice).

La primera vez que entré a un artículo de Metapedia sobre el racismo me pareció un montón de basura pseudocientífica. Sin embargo, comencé a darles la razón en algunas ideas; por ejemplo que los negros hacen música con ritmos repetitivos, como el rap, regaee, regaetón, trap, etc. Esto es muy evidente cuando entras a una lista de reproducción en Youtube: ves a un negro y ya puedes asumir que vas a escuchar una música de sonidos bajos, sin melodía y con letras vulgares. Se empezaron a atar cabos en mi mente. Me pregunté: ¿Por qué la India, un país muy pobre, está lleno de niños superdotados, y en África subsahariana no hay casi ninguno, ni siquiera en las zonas más ricas? ¿Por qué no hay científicos negros? ¿Por qué no hay filósofos negros? Los artistas negros con talento son muy pocos, y la mayoría son mestizos.

Después de leer y pensar mucho, finalmente llegué a la conclusión de que los negros son genéticamente inferiores a los blancos. La razón más probable es que han evolucionado en un clima cálido durante miles de años, de ahí su color de piel. El calor dificulta el pensamiento y estimula los instintos primitivos (sexo, violencia, tribalismo). Este efecto se puede observar en todo el mundo: el norte de la India es más inteligente que el sur, el norte de Asia más que Indochina, el norte de Europa más que el Mediterráneo, etc. Hay una relación directa entre la pigmentación y el IQ. Además, sus cuerpos son más fuertes, como el de los Neandertales, que tampoco tenían muchas luces; por otra parte, los asiáticos son la raza más débil y tienen el IQ más alto.

Lo peor es que no soy ario, tengo una bisabuela negra. El 10% de mi genética es negra, mi piel es amarilla y mis labios un poco gruesos, aunque tengo el pelo lacio y nariz aguileña. Pero soy superdotado, estudio filosofía, me interesa la ciencia, tengo una personalidad INFJ según el indicador Myers-Briggs, siempre fui el chico más inteligente de mi clase, etc. Pienso que a partir de un 80% de genética blanca/árabe/judía/hindú/asiática las probabilidades de que seas un genio son bastante similares a si fueras 100% blanco. Pero si tienes más de un 50% de genética negroide es casi imposible que lo seas. La humanidad está dividida en dos grupos totalmente diferentes: los euroasiáticos y los negroides. La diferencia entre un blanco y un árabe es grande, pero la diferencia entre un blanco y un negro es brutal. No hay comparación posible.

Soy racista, muy racista. Pero mi racismo es científico, no tiene nada que ver con esos psicópatas que insultan a los negros por ser "feos". Eso es racismo vulgar. Los negros merecen respeto porque también son humanos. El único problema es que su raza no produce genios; si están bien educados pueden llegar a ser muy buenas personas, pero nunca serán Mozart, Kant o Einstein. Y esa gente es la que hace la diferencia, sin ellos no existiría la civilización.

Hay una gráfica que me impactó y fue el detonante principal de mi racismo:
 

 
proxy.php?image=https%3A%2F%2Fwww.popula



Y a eso hay que agregarle esta noticia:

Por qué el coeficiente intelectual (IQ) está decayendo desde 1975 - BBC News Mundo

Es es el fin de la civilización. Para el año 3000 todos seremos negros con un IQ promedio de 80 puntos, ni siquiera habrá chinos. ¿Cómo administrará esa gente las bombas atómicas? ¿Quién va a construir los cohetes espaciales y los ordenadores?

Y no me agrada ser racista, al contrario, me siento fatal. Pero no podemos caer en sentimentalismos, la naturaleza es cruel. No quiero tener hijos con una mujer blanca (follarla sí, por supuesto), y si un Estado nazi me obligara a ser esterilizado, no me opondría, siempre que se haga de un modo científico.

Necesitamos un plan de eugenesia, es urgente. El futuro de la Humanidad está por encima de todos nosotros.

https://www.burbuja.info/inmobiliaria/threads/me-he-vuelto-racista.1118880/#

Puede que sólo sea un neonazi que se disfraza de rojo para difundir su mensaje. Pero la trayectoria que relata me parece plausible y conozco algún caso similar. Vemos que pone mucho énfasis en la ciencia. Y al final dice que su apuesta por la eugenesia se debe a su amor a la Humanidad. No es difícil que desde el ideario progre se evolucione a una versión racista del mismo. Realmente los primeros progres tenían ideas como las que expone este sujeto. Por cierto, muy curiosa la división que hace de la Humanidad en eurasiáticos y negroides. Se percibe el tufillo geopolítico.

Este otro mensaje lo publica un sujeto que firma con el repugnante seudónimo de killthepoor :

Cita

Grande entre los Grandes, Bernie Sanders propone financiar abortos en países pobres

Que Trump se meta su muro por el culo, esta es la verdadera solución a la inmigración, y todos los problemas que acarrea, hay que promover el aborto y finaciarlo en paises pobres, como Mexico, hay que evitar por todos los medios que nazca mas gente en este mundo superpoblado, grande Bernie Sanders.

Sobrepoblación: Bernie Sanders propone financiar abortos en países pobres

https://www.burbuja.info/inmobiliaria/threads/grande-entre-los-grandes-bernie-sanders-propone-financiar-abortos-en-paises-pobres.1216857/#

Más adelante, remacha:

Cita

Cada morochito del africa, cada sudaca, y cada habitante de este planeta, esta respirando, por lo tanto esta generando dioxido de carbono, lo que esta ahogando al planeta, ahora yo no se si el cuento del calentamiento gueval sera realidad, pero si sirve para justificar medidas que reduzcan la natalidad en el mundo, y eventualmente la reducción de la población, me parece algo positivo.

No sabría dónde ubicar a este demente. En su firma insulta a los votantes de Vox, lo que indica que tal vez sea rojo, pero también podría ser neonazi o libertario. El caso es que, sea lo que sea, es un progre. Le aplauden gran cantidad de foreros. Conecta perfectamente con el espíritu predominante en BBJ.

Este otro mensaje sí parece escribirlo un neonazi, con el seudónimo de succero:

Cita

Los que tenemos hijos blancos podemos estar tranquilos, reinarán sobre la chusma mestiza

La única patria verdadera es la familia, la sangre. De buena sangre blanca salen grandes hombres y mujeres, de la mezcla con sangre animal salen subhumanos. Y Dios dio el imperio del mundo a los humanos, no a los simios. Los vírgenes perdedores se mezclan y con ello condenan a sus quimeras a la servidumbre. Nada se pierde, ellos mismos son la escoria de la raza blanca. Están destinados por Dios a servir a nuestros hijos. Ellos heredarán la tierra. Somos la élite y nuestros hijos lo serán aún mas.

https://www.burbuja.info/inmobiliaria/threads/los-que-tenemos-hijos-blancos-podemos-estar-tranquilos-reinaran-sobre-la-chusma-mestiza.1216911/#

Pero, ante un forero que le sugiere el origen protestante de esas ideas, contesta enfurecido:

Cita

No soy cristiano así que no soy protestante ni nada por el estilo. Tampoco musulmán o judío. Que limitadísima es la mononeurona católica. Queréis inquisición y asesinar gente. Después os quejáis de que os queman vivos. Lo merecéis. Sois asesinos, si no matáis es porque no podéis.

Esto lo podría firmar cualquier progre de ahora o de los tiempos del Frente Popular. Puede que este sujeto sea neonazi, pero la carga progre es evidente. El caso es que todavía no he conocido a ningún racista que no tenga repleta la cabeza de ideas progres.

Estas ideas pretenden una defensa de Occidente y de la raza blanca, pero son bastante destructivas para esas dos realidades. Véase, por ejemplo, cómo este racista prefiere que desaparezca la raza blanca y la civilización occidental antes de que la disfruten los negros y los panchitos (y todo esto en un hilo que simplemente alertaba de la infecundidad femenina, aunque desde presupuestos racistas: ¿Qué piensan las mujeres sobre la extinción blanca por no tener hijos, habéis hablado con ellas de esto? | Burbuja.info)

Burbuja1.png

¡Mejor nos extinguimos antes que vernos contaminados por los marrones! Muy representativo del pathos identitario y burbujil. Al final detrás de todas estas defensas de la raza blanca hay un escasamente disimulado interés en destruirla, en la misma onda que los progres. En nombre de la raza no proponen otra cosa que el harakiri definitivo.

Es importante lo que comentaba elprotegido en su artículo sobre Gobineau. Este pensador francés, en lugar de atribuir la decadencia de la civilización a la irreligión y la corrupción de las costumbres (como haría un cristiano o un escolástico), la atribuye a la mezcolanza racial. Sin advertir que quizá ha invertido los términos, pues esa mezcolanza racial podría ser la consecuencia natural de la irreligión e inmoralidad previa. Con gran tino, nos decía elprotegido que estos racistas pensaban que "Occidente puede ser todo lo degenerado que quiera si se mantiene blanco". Un ejemplo de hoy mismo:

Burbuja2.png

¡El porno no es un problema! ¡Sólo lo es si aparecen negros! ¡Algún jueguecito pero sin nada de degradación! Están enfermos y no lo saben.

Todo estos mensajes que cito los he podido captar en las últimas 24 horas de Burbuja. Si en 24 horas se capta esto, os podéis imaginar lo que supone este mensaje repetido los 365 días del año, para un público por lo general bastante idiotizado y gregario. Si me quisiera cargar Occidente, no se me ocurriría mejor idea que inundar la Red de este tipo de mensajes para destruir los pocos impulsos regeneradores que puedan quedar en las mentes occidentales.

Prometo tratar cosas más elevadas en próximos mensajes. Tirando del hilo que nos aportó el Español sobre la editorial que publicó el libro de Gobineau, he descubierto el fascinante mundo racial de la Frenología, que defendían los progres de la época y que, sin embargo, era rebatida por el tradicionalista Balmes.

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Mi pronóstico es que el identitarismo racista es perfectamente hibridizable con la izquierda radical revolucionaria, de hecho confluyen en muchísimos aspectos.

Y si es hibridizable... pues se hibridizará. La cuestión es si el proceso solo provocará más división entre sus contingentes o llevaría a que el híbrido fuese un ente que aunase ambas corrientes. Más bien creo que por su naturaleza les llevaría a más división y dispersión.

 

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Desde luego, es bien curioso que en la Barcelona de 1937, en plena orgía sangrienta de la Segunda República, se publicase el libro de Gobineau. Imagino que entonces habría una férrea censura en el bando republicano. Así que si publicaron el libro, sería por qué tampoco lo encontraban muy opuesto a su cosmovisión atea, pese al aristocratismo de Gobineau.

Esta edición se puede encontrar en internet, en archive.org:

Gobineau, Joseph A. De. Ensayo Sobre La Desigualdad De Las Razas Humanas [1937] : Joseph Arthur de Gobineau : Internet Archive

Francisco Susanna realiza la traducción y el prefacio. En dicho prefacio critica algún aspecto de Gobineau, pero el tono general es bastante encomiástico. Copio una parte del final en la que Francisco Susanna también aprovecha para hacer un encendido elogio de la Eugenesia:

Cita

Con todo, estar, inarmonías entre el conjunto y los detalles no alteran lo esencial de la doctrina o sea la irreducible desigualdad de las razas, la extinción gradual de los grupos racialmente superiores y, por último, la decadencia y quizá el fin del mundo civilizado, conclusiones, dicho sea de paso, que distan bastante de justificar la menor sombra de optimismo y mucho menos el optimismo de quienes pretenden ¡ilusos! reivindicar para su pueblo la nobleza y virtudes de la extinguida raza aria.

Afortunadamente —y sirva lo que vamos a decir de confortamiento a los lectores— la humanidad no ha sido nunca enteramente esclava de sus instintos, como muestran serlo las especies inferiores, y en el caso presente, como en tantísimos otros, ha sabido hallar en su privilegiada inteligencia el instrumento adecuado para reaccionar eficazmente contra aquel supuesto peligro, restableciendo la vitalidad de la especie. Un admirable ejemplo de ello lo tenemos, de un lado, en el florecimiento de esta ciencia novísima, la Eugenesia, en la que los biólogos tienen puestas hoy todas sus esperanzas, y que, utilizando la fuerza formidable de la herencia, junto con la fuerza, más formidable aún, encerrada en el átomo, se propone lograr la refundición de la humanidad en un sentido de superación humana en todos los órdenes de la vida; de otro, en el modo cómo, ante el pesimismo inscrito en el corazón del Ensayo, reaccionan las nuevas generaciones, ávidas de sobreponerse a todo fatalismo y de imponer una vez más a la materia los dictados de un espíritu creador y libre que tantas maravillas ha deparado
ya, durante la última mitad de siglo, en el campo de la actividad científica y que tantas y tantas posibilidades encierra, incluso en el orden moral, llevado de su inextinguible afán de mejoramiento y poderío.

En resumen, pues, diremos que, aun cuando la teoría de las razas no esté exenta de lunares y aun cuando las consecuencias sacadas de ella hayan sido muy otras que las que cabía aceptar de los principios en que se asienta, éstos no han sido en modo alguno invalidados. Las grandes directivas que el genio de Gobineau imprimiera al problema de las razas subsisten íntegramente. Y esto lo reconoce el propio Elle Faure, que es quien mayor número de objeciones ha opuesto a la doctrina . Por lo demás, como estudio psicológico de las razas, el libro es de una profundidad y veracidad indiscutibles. En este aspecto, las perspectivas que ante nuestras miradas proyecta el autor son tales, que forzosamente hemos de reconocer como fundada la opinión según la cual no puede jactarse nadie de conocer verdaderamente a su propia patria, cualquiera que ésta sea, ni en el pasado ni el presente, a menos de haber recorrido una a una las páginas de este Ensayo.

Obviamente, una cosa así sería impensable en el bando nacional. No creo que los nacionales hubiesen editado el libro, pero de hacerlo, no lo habrían precedido de un prólogo tan elogioso hacia las ideas de Gobineau y hacia la eugenesia. Eso sólo podían hacerlo los rojos.

En la parte que habéis leído, no sé si habéis visto algo que parece una crítica a la idea de patria. Ahora mismo no sé en qué contexto hace la crítica -puede que entonces el patriotismo tuviese connotaciones revolucionarias-, pero cito el fragmento en cuestión de Gobineau:

Cita

La patria substraía al individuo a la educación domestica para librarlo desnudo, en un gimnasio, a los inmundos apetitos de maestros escogidos por ella. Llegado a la edad adulta, lo casaba cuando ella quería. Cuando también lo quería, le quitaba la mujer para cederla a otro, o le atribuía hijos que no eran suyos o le privaba de los propios para que perpetuasen el nombre de una familia en vísperas de extinguirse. Si poseía un mueble cuya forma no satisficiese a la patria, la patria confiscaba el escandaloso objeto y castigaba severamente a su propietario. Que vuestra lira contaba con una cuerda o dos de más de lo que juzgaba bueno la patria, el destierro. En fin, de circular el rumor que el triste ciudadano así atropellado acataba demasiado fielmente los incesantes caprichos, constantemente renovados de su nervioso e irascible déspota; en una palabra, de suponer, sin necesidad de comprobarlo, que se trataba de un ciudadano inmoderadamente honrado, la patria, agotada la paciencia, le colgaba el zurrón en la espalda y lo mandaba detener y conducir —malhechor de nuevo cuño— a la frontera más próxima, diciéndole: ¡Vete y no vuelvas!

Si, contra tantas y tan horribles exigencias, la víctima, algo trastornada, intentaba rebelarse siquiera de palabra, el castigo era la muerte, a menudo con torturas, el deshonor, la ruina infalible de la familia entera del culpable, la cual, rechazada por todas las personas bastante virtuosas para condenar el crimen, pero no lo suficiente para exponerse al castigo de Arístides, debía tenerse por muy afortunada de escapar al homicida furor de todos los patriotas de encrucijada.

En recompensa de tanta abnegación, ¿otorgaba la patria compensaciones verdaderamente magníficas? Sin duda; autorizaba plenamente a cada cual para decir de sí mismo, delirante de orgullo: Soy Ateniense, soy Lacedemonio, Tebano, Argio, Corintio; títulos fastuosos, estimados, por encima de todos los demás, en un radio de diez leguas cuadradas, y que, más lejos y en el propio país griego, podía, en ciertas circunstancias, exponer a una tanda de latigazos a quien de ello se alabase. En todo caso, era una garantía de odio y de menosprecio. Como colmo de ventajas, el ciudadano se jactaba altivamente de que era libre, puesto que no estaba sometido a un hombre, y que si se humillaba con un servilismo sin par era a los pies de la patria. Tercera y última prerrogativa: si obedecía a leyes que no emanaban del extranjero, esa dicha, por entero independiente del mérito intrínseco de la legislación, se llamaba poseer la isonomía, y reputábase incomparable. He aquí todas las compensaciones, y no he agotado aún la lista de las obligaciones.

El vocablo patria encubría en definitiva una pura teoría. La patria no era de carne y hueso. No hablaba, ni andaba, ni mandaba de viva voz, y cuando se mostraba violenta, no podía uno excusarse hablando con su persona. La experiencia de todos los siglos ha demostrado que no hay peor tiranía que la que se ejerce en provecho de ficciones, seres de suyo insensibles, despiadados, y de una impudencia sin límites en sus pretensiones. ¿Por qué? Porque las ficciones, incapaces de velar por sus propios intereses, delegan sus poderes a unos mandatarios. Éstos, que no se considera actúen por egoísmo, adquieren el derecho de cometer las mayores atrocidades. Cada vez que pegan en nombre del ídolo del cual se llaman los sacerdotes, son siempre inocentes.

La patria necesitaba de representantes. El sentimiento ario, que no pudo resistir la importación de aquella monstruosidad cananea, mostróse reducido por la proposición de confiar la delegación suprema a las más nobles familias del Estado, punto de vista conforme con sus ideas naturales. En verdad, en las épocas en que estuvo abandonado a sí mismo, no admitió nunca que las verdaderas distinciones del nacimiento constituyesen un derecho exclusivo al gobierno de los ciudadanos. En lo sucesivo estuvo bastante pervertido para admitir y soportar las doctrinas absolutas, y, sea que se conservase, en las nuevas constituciones, uno o dos magistrados supremos llamados ora reyes, ora arcontes, sea que el poder ejecutivo residiese en un Consejo de nobles, la omnipotencia atribuida a la patria fué ejercida únicamente por los jefes de las grandes familias; en una palabra, el gobierno de las ciudades griegas tomó completamente por modelo el de las ciudades fenicias.

En una reseña, no sé si de Azorín o de Baroja, se dice que Gobineau era un encendido partidario de la descentralización y de las patrias carnales.

En Wikiquote encuentro una cita de la correspondencia de Tocqueville con Gobineau:

Cita

Vuestra doctrina es (…) una suerte de fatalismo, de predestinación si Vd. quiere; diferente no obstante de la de de San Agustín, jansenistas y calvinistas (estos últimos son los que se os parecen más por lo absoluto de la doctrina), respecto de que en la de Vd. hay un lazo muy estrecho entre el hecho de la predestinación y la materia. Así Vd. habla sin cesar de razas que se regeneran o se deterioran, que toman o pierden capacidades sociales que ellas no tenían por una transfusión de sangre diferente, creo que son sus propias expresiones. Esa predestinación me parece, os lo confesaré, cocina de puro materialismo. (…) ¿Qué interés puede haber en persuadir a pueblos viles que viven en la barbarie, en la molicie o en la servidumbre, que siendo tales por la naturaleza de su raza no hay nada que hacer para mejorar su condición, cambiar sus costumbres o modificar su gobierno? ¿No ve Vd. que de su doctrina nacen naturalmente todos los males que la inigualdad permanente alumbra, el orgullo, la violencia, el menosprecio del semejante, la tiranía y lo abyecto bajo todas sus formas?

En el libro Nietzsche y el espíritu latino encuentro detalles interesantes, algunos de los cuales me constan por otras vías. Tocqueville acabó medio enfadado con Gobineau por considerar sus ideas anticatólicas. Wagner, que era paganizante y que había sido el máximo difusor de Gobineau, en su última época (Parsifal) se acercó al cristianismo y se alejó de Gobineau. Nietzsche leía a Gobineau y se inspiró en él. Capturo esa parte del libro:

Gobineau-Nietzsche-Wagner.png

En esta página en inglés se estudia la correspondencia de Gobineau y Tocqueville con abundantes citas de ambos. El debate es de lo más interesante. Pero como está en inglés, me limito a señalar dos cosas que desconocía y que me llaman la atención:

1) En una de las cartas, Gobineau reconoce que en sus inicios fue ateo y hegeliano:

Cita

It is true that once I was a Hegelian and an atheist

Trata de argumentar que es católico ante las críticas de Tocqueville, pero esa confesión revela un aspecto que puede ser determinante en su ideas.

2) Por lo visto, al final de su vida, Gobineau abandonó el catolicismo -si es que su adhesión fue sincera- y viró hacia el paganismo, llegando a reclamarse descendiente del mismísimo Odín:

Cita

Years after Tocqueville’s death, his doubts were confirmed. Gobineau abandoned Catholicism and in all seriousness began to worship the old pagan gods of the Vikings. And in his last book, he actually attempted to trace his ancestry back to Ottar Jarl, a Norwegian pirate settled in Normandy who had been a member of a royal race that claimed to be descended from Odin.

Parece que elprotegido estuvo muy acertado al designar a Gobineau como "padre de los identitarios".

El tema de Gobineau daría para un hilo propio (si lo consideráis conveniente, se puede segregar esa parte). Hay un artículo crítico con Gobineau del falangista Eugenio Montes, aunque se mantiene en un tono literario. El carlista Francisco Elías de Tejada dedico todo un libro a rebatir a Gobineau (se pueden traer extractos).También constan todo tipo de críticas por parte de Charles Maurras, Jacques Bainville y otros líderes de la Acción Francesa.

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El pasaje que citas de Gobineau sobre la patria lo recuerdo bien. Viene precedido por una parte en la que elogia la sociedad helénica primigenia, que según él se componía se una agrupación de clanes arios, estructurados de forma patriarcal. Todo eso habría sido sustituído por el progresivo crecimiento de las polis y por la afluencia de sangre negra desde oriente.

La manera en la que describía la armonía tribal en esa sociedad de clanes me recordó a los que hoy se llaman libertarios, que en realidad poca diferencia suelen tener con los identitarios.

Por otro lado, ese apego hacia las "patrias carnales" y el rechazo a la patria como idea la he visto también en algunos tradicionalistas.

Finalmente, decir que desconocía los detalles biográficos sobre Gobineau que aporta Hispanorromano. Sin duda, su defección final hacia el odinismo es la consecuencia lógica de su doctrina racial. 

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Aporto cosillas que encuentro sobre el tema, a fin de de intentar comprender a Gobineau y su impacto en la sociedad de aquella época.

Ortega y Gasset hace una mención a Gobineau un tanto ambigua. Por un lado dice que no suscribe sus teorías, a modo de pliego de descargo, pero por otro lado da entender que esas teorías serían la explicación de la decadencia española:

Cita

Puede, sin duda, una organización administrativa desacertada acarrear una decadencia política y económica, pero nunca una decadencia integral, una decadencia histórica como la nuestra. ¿Por ventura la mengua española se reduce a la falta de brillantez de nuestro comercio y de nuestra industria? Desgraciadamente no es así: se trata de que la actividad total de la raza ha sufrido una progresiva desviación de la línea clásica de la cultura; a esto llamo decadencia histórica, y esto es lo que aún está por explicar. Ni por un momento me ocurre ensayar una explicación de tan pavoroso enigma, pero formulo mi protesta de que se hallen para efectos de tanto valor trágico causas tan mínimas. Mal me parece todo intento de reconstruir la historia sobre la hipótesis de la desigualdad de las razas, pero al menos esta hipótesis tiene grandeza y hondura suficientes para que se la ponga la tienda tras las variaciones seculares. El libro del conde de Gobineau, donde por primera vez se ensaya, convierte la historia en una sorda tragedia fisiológica, más no en una bufonada. Según Gobineau, la cultura, ampolla ideal de esencias odorantes y densas que constituyen lo humano, es manufactura de una de las razas puras originales. La primera mezcla de dos sangres distintas fue beneficiosa, como en los árboles frutales un primer injerto. Pero la historia es un inmenso epitalamio, una estentórea canción de bodas, que canta una vez y otra, con inconsciente alegría, la fusión de las razas. Alegremente los pueblos se han ayuntado: todas las luchas acabaron en pompas conyugales; la sangre, vehículo de la tradición moral e intelectual de cada grupo étnico, ha ido antecogiendo materias contradictorias y haciéndose un licor confuso, donde van disueltas las cosas más hostiles. Así nacieron las razas decadentes que llevan en sus venas el principio de desorientación.

No creo que esta teoría sea cierta; la he mentado únicamente para indicar que la explicación de nuestra decadencia exige motivos tan radicales, por lo menos, como los propuestos por Gobineau.

No viene de hoy ni de ayer nuestro desmedramiento: la sustancia española está enferma hace siglos, y es su mal tan profundo, que no hallaremos en la historia de España político con genio suficiente para atribuirle los inferidos daños. De no ver esto, de empequeñecer nuestra malaventura, de abufonar esa historia de España, es de lo que acuso al sistema de afirmaciones catalanistas, dejando todo mi respeto para las personas que se entretienen sustentándolo. Hay que ponerse, una vez siquiera, con toda precisión, el problema de la cultura; hay que obligarse, una vez siquiera, a contestar «técnicamente» a esta pregunta: ¿Qué es la cultura?

Ortega y Gasset, Obras Completas, Tomo I, pp. 82-83 [Versión PDF].

Cito los párrafos que comentaba de Azorín. El ensayo se titula Gobineau y la República:

Cita

Los juicios de Gobineau sobre las indicadas materias se encuentran en una obra póstuma del autor: La troisieme Republique française et ce qu'elle vaut (Strasburgo y París, 1907). Comencemos por decir que Gobineau hace depender todos los males de la Francia actual —o, por lo menos, los más y los principales— del exceso de centralización y de la falta de patriotismos locales. ¡ Patriotismos locales ! Ya tocamos un punto, si de vital interés en Francia (díganlo nuestros queridos amigos de la Acción francesa), de no menos vitalidad en España. A este problema capital se hallan ligados otros muchos de diversa índole. Es el que, ante todo, salta a la vista, el del Estado y las naciones ; secuela lógica suya es también el de los idiomas nacionales.

Azorín elogia las lenguas regionales y cree que servirán a la cohesión nacional:

Cita

Con ello, contra lo que se cree, se fortalecerán los lazos del Estado y serán más cordiales las relaciones mutuas entre españoles. Este fomento de los patriotismos locales, nacionales, es una de las lecciones que Gobineau nos muestra en su libro.

[....]

Luego Gobineau, a los males señalados opone como remedio la descentralización política. Y en esto se nos antoja que no va tan descaminado como en lo demás.

[...]

Hagamos, para terminar, algunas consideraciones sobre la descentralización. Gobineau ve en esta tendencia un remedio a los males de la tercera República. ¡Descentralización! Mucho se ha debatido este problema en España. Cuestión es esta que puede preocupar seriamente a un espíritu liberal. La marcha de las sociedades humanas es hacia las grandes unificaciones; todo en el caminar de la humanidad tiende hacia la universalización. Se ansia que, aun subsistiendo las fronteras, sea todo el planeta la Patria espiritual del hombre, y que, aun contando con las diferencias de lenguas y de razas, los dolores, las preocupaciones, los afanes de unos pueblos sean sentidos en otros también.

Azorín simpatiza con  Gobineau en este aspecto de la descentralización, pero no en su doctrina de la desigualdad de razas:

Cita

Es falsa, primeramente, la teoría de la superioridad de las razas, expuesta por el caprichoso escritor, y queda, sin la veracidad de esa doctrina, privada de su mas firme sustentáculo la política del pangermanismo. ¿ En virtud de qué un pueblo pretende dominar por las armas a otro? No podrá ser en virtud de la cultura. Abominamos de culturas que apelan para expandirse a tales procedimientos. Impongan pacíficamente su saber quienes tengan fe en su bienhechora virtualidad.

Anteriormente, en la misma línea, hace una interesante reseña de un libro de un padre escolapio del siglo XVIII:

Cita

Ni en el siglo XII, por ejemplo, se tenía menos inteligencia que ahora, ni un germano es más inteligente que un latino. Lo que varía de la Edad Media hasta ahora es la cantidad de conocimientos adquiridos (no la calidad del cerebro) ; lo que puede distinguir a un hombre de otro, pertenecientes a distintas razas, lo que vulgarmente se llaman razas, es también el mayor o menor grado de ilustración y de cultura. Pero ¡hablar de superioridad étnica! Y ¡fundamentar en esa superioridad ingénita, esencial e indestructible, el derecho a la dominación y regimiento del mundo!

Hay un librito en castellano —lo hemos recordado también—, un librito primorosamente escrito, publicado en el siglo XVIII, y en que por adelantado se refutan las teorías de Gobineau y se echa por tierra el catafalco del pangermanismo. Ese libro lo escribió un escolapio —el P. Ignacio Rodríguez— , y se titula Discernimiento filosófico de ingenios para artes y ciencias. Uno de los capítulos de esa obra, el VIII, lleva el siguiente título : «El ingenio en todas las naciones es el mismo.» Por ingenio debe entenderse inteligencia. La inteligencia es la misma en todas las naciones —como es la misma en todas las épocas de la Historia, por más que nosotros tengamos ahora ferrocarriles, teléfonos, automóviles, aeroplanos, y no los tuvieran nuestros antecesores de la Edad Media, de la Antigua y aun de edades más remotas—. La inteligencia alcanza en todas las razas un nivel uniforme y constante; esta es la verdad científica ; y la ciencia en esta ocasión marcha de par —¡ oh, pangermanistas !— con la verdadera democracia y con la justicia social.

¿Quienes con más razón que los españoles que conquistaban a América podrían creerse superiores a las razas indígenas que trataban de sojuzgar? Había alguna más diferencia entre españoles e indios que ahora entre germanos y latinos. Pues el autor del Discernimiento de ingenios llega a establecer la paridad de inteligencia entre aquellos antecesores nuestros y los indios que ellos debelaban. Y si la inteligencia era idéntica, si el cerebro de unos y otros producía igual cantidad y calidad de inteligencia, ¿cómo se podrá hablar de razas, ni qué nos importará que unos tengan tal traza y pergeño humanos y otros los tengan diversos? Y cuenta que entonces se tenía para la dominación el motivo religioso. Pero en estos tiempos, deshecho ese trampantojo de las superioridades étnicas, ¿qué razón podría alegarse para la esclavización de un pueblo por otro? Copiemos las palabras del autor del Discernimiento hablando de los indios conquistados por los españoles en América : «Sean los que hayan sido sus errores e ignorancia en las cosas más obvias a los europeos, como algunos pretenden, siempre sacaremos que ésta tuvo principio en la falta de instrucción, la que ninguno saca del vientre de su madre. Luego que, además de la noticia del Evangelio, se les infundieron los conocimientos y secretos de las artes, han acreditado que son hombres como nosotros, y que entre españoles antiguos y modernos, si hay alguna diferencia de ingenios, será tan imperceptible que se podrá pesar por escrúpulos.» Y el autor añade : «La falta de cultura no prueba privación de ingenio.» Notables son estas aserciones, y hoy podríamos añadir algo más. Hoy no encontramos razón ninguna para la dominación de un pueblo sobre otro. Desechada la razón étnica, la de la cultura, la de los conocimientos humanos —esos conocimientos de que habla el P. Ignacio Rodríguez— no puede servirnos tampoco. ¿Dónde está la superioridad de cultura en la historia del mundo de los germanos sobre los latinos?

Azorín, Entre España y Francia, Gobineau y la República [Versión en PDF]

 

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    • By Hispanorromano
      El otro día terminé el libro Política de la familia, de Ferdinando Loffredo, un intelectual fascista que en la posguerra trabajó desde la Acción Católica. El libro es muy recomendable para toda persona que esté interesada en reactivar la natalidad española, pues aborda todas las cuestiones esenciales, desde la Religión hasta el feminismo. Siempre que leo algún libro anoto referencias que luego investigo en internet, pues generalmente me dan pistas útiles sobre multitud de temas. En esta ocasión la investigación me ha llevado por algunos derroteros que creo interesante compartir con vosotros antes de que se pierdan en mi memoria.
      Tenemos la idea de que la eugenesia es una cosa más bien de derechas. Un profesor de demografía recoge así la historia de la eugenesia en España [introduzco algunas notas en rojo]:
      El último párrafo no dice la verdad y si lo cito es por no mutilar el escrito. Este profesor de demografía es progresista y, como tiene mala conciencia por la responsabilidad del progresismo en la eugenesia y en los subsiguientes genocidios, se ve obligado a añadir este párrafo final según el cual el franquismo habría continuado con la eugenesia. Primero, se confunde al hablar de César Vallejo Nájera. El tan mentado doctor se llama Antonio, no César,  y a poco que uno lea su obra "Eugenesia de la Hispanidad" se da cuenta de que lo que propone en realidad es una antieugenesia. Esto era muy común en la época: se utilizaba el nombre de eugenesia para cosas que, según la perspectiva actual, no son eugenesia. La Iglesia, por ejemplo, decía que la mejor eugenesia era la moral católica. Pero bueno, este tema se puede tratar aparte si alguien tiene dudas.
      El caso es que tenemos varias realidades comprobadas:
      Las ideas eugenésicas son introducidas en España por sectores progresistas. Las defienden muy especialmente anarquistas, republicanos y socialistas. Las derechas se oponen radicalmente. Los únicos periodos en los que las que el eugenismo es reprimido son la Dictadura de Primo de Rivera y la de Franco, es decir los dos únicos periodos en que la sociedad y la política giran hacia la derecha. La democracia -y esto no lo cuenta el profesor de demografía- rehabilita la eugenesia con el aborto eugenésico y la esterilización de deficientes. Queda claro que el eugenismo es una idea progresista y no hay ningún estudioso académico serio que discuta el hecho, aunque algunos lo intenten minimizar, como nuestro profesor de demografía, inventando una falsísima eugenesia franquista.
      En el caso del racismo, el origen progresista e ilustrado también está claro para muchos estudiosos de prestigio, pero pesa mucho la idea de que el racismo sería una cosa de derechas por las asociación que todos hacemos con el régimen nacionalsocialista. Por ello, es algo más difícil encontrar estudios académicos en español que expongan esta raigambre progresista del racismo. Y sobre todo al público general le choca mucho la idea de que el racismo pueda ser algo de izquierdas. Veamos si puede aportar alguna luz esta reseña de un libro sobre el hispanomericanismo durante la Restauración:
      Tres conclusiones que se pueden extraer de aquí:
      El "Día de la Raza" lo instituyó el liberalismo de la Restauración y lo mantuvo sin problemas la Segunda República. Es Franco el que lo cambia al "Día de la Hispanidad" con el aplauso de la Falange y de las derechas, que veían ese término mucho más adecuado. Los derechoides que se aferran a la primera denominación quedan retratados en su ignorancia. Quienes empiezan con los discursos raciales son los progresistas, entre ellos los krausistas, pues parten de la misma concepción naturalista y biologicista del hombre que da lugar a la eugenesia. El progresismo está en el origen de todas estas ideologías que reducen al hombre a la animalidad. Los conservadores y los reaccionarios de la época se oponen a esa interpretación racial. Los reaccionarios, como Menéndez Pelayo, exaltan la latinidad española frente a la raza germana, que asocian -con razón- al progresismo y a la barbarie. Habría mucho que hablar sobre estos temas. Y se podrían poner muchos más ejemplos. Pero de momento expongo estos breves apuntes para explicar la raigambre progresista de algunas ideas que hoy han asumido las derechas.

      Esta publicación ha sido promocionada como artículo
    • By elprotegido
      Arthur de Gobineau, quien inventó el racismo moderno y es el padre intelectual de los identitarios (lo sepan o no), basa su famosa obra "Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas" sobre una tesis principal: El auge y la decadencia de las civilizaciones se explica solamente por la composición racial de la nación y, en particular, de su élite. Mientras ésta se mantenga blanca, afirma Gobineau, y sólo entonces, la nación sobrevivirá. El declive de las civilizaciones se explicaría, por tanto, solamente por la "bastardización" racial de la élite blanca.
      Éste podría ser un resumen bastante tosco y rápido de lo esencial de la obra de este pensador. A partir de ahí, Gobineau se dedica a recorrer todas las civilizaciones humanas una por una y tratando de ligar la caída de cada una de ellas con su tesis central.
      Tras exponer esta tesis, Gobineau, que no es estúpido, afirma explícitamente su consecuencia directa, que contradice lo que había enseñado siempre la recta filosofía cristiana: La irreligión, la impiedad, las malas costumbres, etc, no son la causa del declive de las civilizaciones. En todo caso, una simple consecuencia de haber mezclado la raza.
      La tesis de Gobineau, que sienta las bases de todo el pensamiento racista posterior (sin ir más lejos, Hitler la sostiene en el Mein Kampf), se revela, pues, de naturaleza tremendamente subversiva y progresista: Observar las buenas costumbres -como siempre ha enseñado la Iglesia- tiene una importancia a lo sumo secundaria, pues lo que cuenta de verdad es mantener la pureza de la raza. No necesito demostrar que semejante tesis habría sido calificada de delirante e inconcebible por cualquier filósofo escolástico. 
      Todo lo anterior es plenamente asumido por los identitarios actuales -como he dicho, herederos directos de Gobineau- aunque en la mayoría de los casos no han leído a Gobineau. Por ejemplo, considero "progre" todo lo que no sea denigrar a los negros, pero no me hables de la castidad, de la que me burlo en cualquier ocasión. Occidente puede ser todo lo degenerado que quiera si se mantiene blanco.
      Por concluír, a título de curiosidad, sólo veo dos ideas de Gobineau no asumidas por el identitarismo actual:
      En primer lugar, Gobineau pone a las razas negra y amarilla al mismo nivel (el del betún) por lo que respecta a sus capacidades. La raza amarilla es retratada con la misma crueldad que la raza negra. Eso contrasta fuertemente con el identitarismo actual, que considera a la raza amarilla como igualmente capacitada que la blanca y a la negra como muy inferior. El motivo se debe probablemente a cuestiones de índole "geopolítica" que interfieren en el asunto.
      En segundo lugar, Gobineau es un erudito amante de cierto rigor. Y, más importante, es hombre de su tiempo. Por lo tanto, en su obra no vemos aparecer en ningún momento al George Soros o al judío de turno tratando por todos los medios de bastardear a la raza blanca. Nada de "Plan Kalergi": Todos los fenómenos de mestizaje son descritos por Gobineau como procesos espontáneos y en gran parte inevitables, no como llevados a cabo por la acción premeditada de una minoría de poderosos. Esta segunda apreciación enlaza con el hilo sobre las conspiraciones, pues se confirma una vez más que el pensamiento de tipo conspiracionista es de origen recentísimo y que antes nadie pensaba en estos términos.
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