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HIstorial de publicaciones de Gerión

  1. Gerión

    ciencia Grandes científicos de España

    22) Traje espacial por Emilio Herrera Emilio Herrera diseñó el primer traje espacial de la historia de la astronáutica, y colaboró con Juan de la Cierva y Leonardo Torres Quevedo en sus investigaciones. Su traje espacial fue utilizado como diseño previo de los modernos trajes de astronauta, pero como tantos otros pioneros de España, ha obtenido un mayor reconocimiento fuera que dentro de nuestras fronteras. Emilio Herrera Linares fue uno de los pioneros de la aviación española, participó en diversos concursos internacionales, y fue uno de los primeros que sobrevoló el estrecho de Gibraltar en 1914. De las labores que en estos años llevaba a cabo el Ateneo se creó en 1901 el Laboratorio de Mecánica Aplicada, más tarde llamado, en 1928, Escuela Superior de Ingeniería Automática, del que será nombrado director, dedicado a la fabricación de instrumentación científica. Ese mismo año ingresó en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid, entidad de la que fue presidente en 1910. Entre los trabajos del Laboratorio destacó el del cinematógrafo de Gonzalo Brañas, el espectrógrafo de rayos X de Cabrera y Costa, el micrótomo y panmicrótomo de Santiago Ramón y Cajal. En 1935, inventó el primer traje espacial de la historia, para acompañar un globo aerostático que debía alcanzar los 25.000 metros de altitud, y colaboró con Juan de la Cierva y Leonardo Torres Quevedo en sus investigaciones. Su traje espacial fue denominado escafandra estratonáutica. Escafandra estratonáutica Fue utilizado como diseño previo de los modernos trajes de astronauta, pero presentaba algunas de las características fundamentales. Tenía micrófono, aparatos de control, permitía respirar en las capas más altas de la atmósfera, podía tomar muestras del entorno y soportaba la presión en el espacio. El interior consistía en una funda hermética recubierta de un armazón metálico articulado, con pliegues para los hombros, cadera, codos, rodillas y dedos para dar movilidad. El exterior estaba cubierto de caucho, material impermeable al aire. El casco disponía de una visera con tres capas de cristal: una que era irrompible y otras dos con filtros infrarrojos y ultravioletas, todas ellas con un tratamiento antivaho. En general, el invento constituía un gran avance en la época. El principal problema era la temperatura del interior. La Escuela de Mecánicos del Aeródromo Militar de Cuatro Vientos fue el principal laboratorio de pruebas donde ensayaron a diferentes grados bajo cero, pensando en las condiciones en las que habría de utilizarse. Para evitar el frío extremo adaptaron un calentador eléctrico a la escafandra. Surgió otro problema, pues la temperatura corporal elevaría la programada por el calentador. Pese a todo, los experimentos realizados con aquella complicada vestimenta concluyeron que el traje podía ser utilizado hasta 18.000 metros de altitud, una altura bastante considerable en la época. El vuelo que probaría la eficacia de su traje espacial estaba programado para 1936, pero su pertenencia al bando leal al Gobierno de la II República causó su persecución en la España franquista y la cancelación de su proyecto. Su primer traje espacial, de seda vulcanizada, fue reutilizado como tela de chubasquero para las tropas. Científico y aviador, fue un alto mando del ejército republicano durante la Guerra Civil. Emigrado en 1939 primero a Chile y luego a Francia, Emilio Herrera fue ministro de Asuntos Militares del Gobierno de la República española en el exilio entre 1960 y 1962. Este fue el motivo por el cual haya obtenido un mayor reconocimiento fuera que dentro de nuestras fronteras. Herrera continuó redactando artículos para revistas científicas, y viviendo también de los derechos de algunas de sus patentes, como la de un flexicalculador para resolver funciones e integrales elípticas o la de un sistema de doble proyección geográfica. Fue nombrado consultor de la UNESCO en Física Nuclear, pero sus convicciones antifranquistas le hicieron dimitir cuando España entró en la ONU. No pudo ver la gesta espacial del 20 de julio de 1969, cuando el hombre pisó por primera vez la luna, ya que había muerto dos años antes en Ginebra. Cuando la primera nave pisó el suelo de la Luna, Neil Armstrong recordó a Herrera, según relataría el español Manuel Casajust Rodríguez, empleado de la NASA y discípulo de Herrera: "Me dijo que de no ser por el invento de mi maestro nunca habría llegado a la Luna", explicó el discípulo a su regreso a España desde Cabo Cañaveral, donde Armstrong le regaló en señal de gratitud una de las rocas extraídas en la superficie lunar durante su viaje. Según refirió su ayudante, el piloto Antonio García Borrajo: "Cuando los norteamericanos le ofrecieron a Herrera trabajar para su programa espacial con un cheque sin limitaciones en ceros, él pidió que una bandera española ondeara en la Luna, pero le dijeron que sólo ondearía la de Estados Unidos". Herrera rechazó la oferta. ESPAÑA ILUSTRADA: TRAJE ESPACIAL POR EMILIO HERRERA
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    1) Félix de Azara. Naturalista y precursor de las teorías de evolución. Félix de Azara (Barbuñales, provincia de Huesca, 18 de mayo de 1742 - ibídem, 20 de octubre de 1821). Fue un militar, ingeniero, explorador, cartógrafo, antropólogo, humanista y naturalista español. Era hermano del diplomático José Nicolás de Azara. Realiza sus estudios en la Universidad de Huesca y luego en la Academia militar de Barcelona de dónde sale como cadete en 1764. Sirve en el regimiento de infantería de Galicia y obtiene el grado de lugarteniente en 1775. Fue herido en la expedición contra Argel y sobrevivió de milagro. Rechazó en 1815 la Orden de Isabel la Católica en protesta por los ideales absolutistas que reinaban en España. España y Portugal, por el Tratado de San Ildefonso de 1777, fijaban las fronteras de sus posesiones en América del Sur. Se eligió a Azara para formar parte de los comisarios encargados de delimitar con precisión las fronteras españolas. Parte hacia Sudamérica en 1781 para una misión de algunos meses y se quedará durante 20 años. Según sus propias palabras, inicialmente se dirigió a Asunción, capital de Paraguay, para realizar los preparativos necesarios y esperar al comisario portugués. Dada la tardanza del comisario portugués, Azara decidió emprender un viaje por su cuenta y realizar un mapa de la región. En sus viajes, tomó interés en los animales de las zonas que visitaba. Así, a pesar de saberse ignorante sobre el tema y creer que antes que él ya lo habrían hecho los viajeros y naturalistas de América, decidió apuntar sus observaciones y esperar a acabar sus otras obligaciones para publicar los materiales. Así, desprovisto de conocimientos científicos, se dedica al estudio de los mamíferos y las aves que encuentra. La única bibliografía de la que dispone es una traducción al español de las obras de Buffon (1707-1788). Azara está convencido de que los animales descritos por Buffon son los mismos que él se encuentra en América. A partir de ese momento, en cuanto descubre diferencias, lo que ocurre a menudo, critica rigurosamente al naturalista parisino y más aún a Charles Nicolas Sigisbert Sonnini de Manoncourt (1751-1812) quien dio a Buffon los datos sobre los pájaros de la Guayana. Su falta de formación como naturalista le lleva a cometer algunos errores de juicio. Así, confunde las bataras de Paraguay (pertenecientes al género Myrmothera Vieillot, 1816) que él observa con los hormigueros de la Guayana descritos por Sonnini (pertenecientes al género Thamnophilus Vieillot, 1816). Azara describió 448 especies, de las cuales la mitad eran nuevas. Finalmente, fue llamado de vuelta a España en 1801 al cabo de 20 años de privaciones, sufrimientos y después de haber sobrevivido a diversos peligros, desde ataques de indios hasta serpientes venenosas. No aportó animales disecados, sino únicamente sus manuscritos sobre los mamíferos y reptiles del Paraguay y del río de la Plata (Essais sur l´histoire naturelle des Quadrupèdes, París, 1801, y la versión española: Apuntamientos sobre la historia natural de los quadrúpedos del Paraguay y Río de la Plata, Madrid, 1802), los Apuntamientos para la historia natural de las Paxaros del Paraguay y Rio de la Plata (tres volúmenes, Madrid, 1802-1805). Haciendo prueba de gran generosidad, el mismo Sonnini tradujo la obra al francés en 1809 bajo el título Voyages dans l’Amérique méridionale, par don Félix de Azara (cuatro volúmenes, de los cuales el tres y el cuatro corresponden a los "Páxaros del Paraguay", y atlas, París). Gustav Hartlaub (1814-1900) editó en 1837 un índice de las especies de aves descritas por Azara. Varias especies le fueron dedicadas: el pájaro Synallaxis azarae por Alcide Dessalines d'Orbigny (1806-1876) en 1835 y los roedores Dasyprocta azarae por Martin Lichtenstein (1780-1857) en 1823, Akodon azarae Johann Fischer von Waldheim (1771-1853) en 1829 y Ctenomys azarae por Michael Rogers Oldfield Thomas (1858-1929) en 1903. También la "comadreja overa", una zarigüeya americana, recibió el nombre Didelphis azarae por Hershkovitz en 1969. Pero se la conoce más por Didelphis albiventris. También se le ha dedicado una cresta en la Luna, la Dorsum Azara en 26° 42' N y 19° 12' O de unos 105 km de longitud. La ciudad de Azara en la provincia de Misiones fue nominada en su memoria por su trabajo en la región. En la Ciudad de Posadas (Misiones) la primera y centenaria Escuela N°1 lleva su nombre junto a una calle en el casco histórico de la ciudad. También se dice de él que, al igual que otros, pudo anticiparse a la teoría evolucionista de Darwin al conocer que las especies cambiaban. Lo cierto es que Darwin tenía en gran estima los trabajos publicados por el militar español citándole numerosas veces en su libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo en el que hace numerosas menciones a sus indagaciones y en su famoso libro El origen de las especies y una vez en el Origen del hombre. Por otro lado, Leoncio López-Ocón detalla en su Breve historia de la ciencia española, la influencia que tuvo la publicación en francés de Essais sur l'histoire naturelle des quadrupèdes de la province du Paraguay en la que expone sus teorías sobre evolución haciendo referencia al estudio de Enrique Alvarez López. En dicho trabajo detallan las ideas que pudieron influir sobre el evolucionismo Darwinista. Darwin usaba las observaciones de Azara para sustentar las suyas. Prueba de ello lo encontramos en dos de sus obras: The Descent of Man y en The variation of animals and plansts under domestication. Un ejemplo de selección o mejora lo hallamos cuando dice: "El hombre según sus deseos puede elegir los caballos y yeguas de qualquiera raza y hacer que sólo estos individuos escogidos las continúen... Y está en su arbitrio el mejorarlas sobre lo que sería naturalmente". A continuación citamos unas palabras de Darwin en la que cita textualmente a Azara: "Apoyándome en la elevada autoridad de Azara puedo añadir a estas observaciones: que la carrancha se alimenta de gusanos, moluscos acuáticos, limacos, saltamontes y ranas; que mata a los corderillos arrancándoles el cordón umbilical; y que persigue al gallinazo con tanto encarnizamiento, que este último se ve obligado a expeler la carnaza tragada por él recientemente. Azara afirma que a menudo se reúnen cinco o seis carranchas para dar caza a grandes aves y aun a las garzas reales. Todos estos hechos prueban que este ave es muy variable en sus gustos y que está dotada de una gran espontaneidad". Colaboró con José Artigas en el establecimiento de pueblos en las fronteras entre la Banda Oriental (actual Uruguay) y el Imperio del Brasil, cuya fundación más importante fue el pueblo de Batoví. Su principal biógrafo fue el Dr. Julio Rafael Contreras Roqué (1933-2017), destacado científico argentino que publicó varios volúmenes que pueden descargarse gratuitamente (Tomo I, Tomo II y Tomo III). Curiosamente, falleció en uno de los aniversarios del natalicio del sabio aragonés. El ilustrado español que inspiró a Darwin | Sociedad | Ciencia - Abc.es La biblioteca carpetana: Félix de Azara. Naturalista y precursor de las teorías de evolución. Félix de Azara, el español que inspiró a Darwin, en 'Documentos RNE' - RTVE.es
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    20) Descubrimiento de Persépolis por García de Silva y Figueroa García de Silva y Figueroa fue el primer occidental en identificar las ruinas de Takht-e Jamshid como Persépolis, la antigua capital del Imperio persa durante la dinastía de Aqueménida. En 1618, fue el primer europeo en ofrecer la primera descripción de la escritura cuneiforme que en aquella civilización se practicaba. Un gran hallazgo para la arqueología universal. Persépolis está situada a 70 kilómetros de Shiraz, en el sur del actual Irán. Literalmente significa "la ciudad persa". Era la antigua capital del Imperio persa durante la época aqueménida, fundada por Darío I en 520 a. C., y ampliada por su hijo Jerjes I y su nieto Artajerjes I. Mientras las capitales administrativas de los reyes aqueménidas fueron Susa, Ecbatana y Babilonia, la ciudadela palaciega de Persépolis mantuvo la función de capital ceremonial, donde se celebraban las fiestas de Año Nuevo. Construida en una región remota y montañosa, Persépolis era una residencia real poco conveniente, y era visitada principalmente en primavera. La urbe fue incendiada y el Palacio de Jerjes fue destruido por orden de Alejandro Magno en 330 a. C., posiblemente como revancha de la guerra panhelénica contra los persas. En 316 a. C., Persépolis era todavía la capital de Persia, una provincia del nuevo Imperio macedónico. La ciudad decayó gradualmente durante el periodo seléucida y las épocas posteriores. En el siglo III, la cercana ciudad de Istakhr se convirtió en centro del Imperio sasánida. El paradero de Persépolis fue poco a poco difuminándose y la identidad de los restos de esta ciudad había permanecido oculta a lo largo de los siglos. Las ruinas reciben el nombre actual de Takht-e Jamshid que significa "el trono de Jamshid", un héroe mítico. El sitio fue objeto de numerosas visitas por los occidentales del siglo XIV al siglo XVIII. Las simples observaciones anecdóticas de los comienzos fueron sustituidas progresivamente por trabajos cada vez más descriptivos. Click para ampliar Ruinas de Persépolis El sitio fue mencionado ya en 1318 por un monje viajero de nombre Odorico, en 1474 por un viajero veneciano llamado Josaphat Barbaro. El misionero portugués Antonio de Gouvea visitó el sitio en 1602, observando las inscripciones cuneiformes y las representaciones de “animales con cabezas humanas”. Pero no sería hasta 1619, cuando un occidental identificase estos restos con la ciudad de Persépolis, apoyándose en textos griegos. Fue el embajador de España en la Corte de Abbás el Grande, sha de Persia. En 1612, Felipe III decidió enviar una embajada al sha Abbas I el Grande de Persia, en respuesta a otra que había arribado a Madrid en 1610, con el objetivo de entablar una alianza entre ambas potencias contra el expansivo Imperio otomano que suponía una auténtica amenaza. Un antiguo destacado militar en la guerra de Flandes, García de Silva y Figueroa, fue seleccionado para encabezar esta misión diplomática a la corte del sha Abbas I, del Imperio Safávida. García de Silva y Figueroa era natural de Zafra (Badajoz) donde nació en 1550. Estudió Leyes en Salamanca, y después de servir en los Tercios de Infantería de Flandes y ser un antiguo paje de Felipe II fue nombrado gobernador de Badajoz. Prestó después sus servicios en la Secretaría de Estado de Felipe III. Era hombre de autoridad y de vasto saber, acreditado por sus informes y observaciones en geografía, en historia natural, en arqueología y en la generalidad de los conocimientos humanos. Fue esta hoja de servicios la mejor garantía para llevar a cabo el proyecto diplomático. Los objetivos diplomáticos eran de suma importancia: tratar de la expansión de Abbas I en el golfo Pérsico, observar de cerca su relación con los ingleses de cara a mantener el monopolio comercial portugués en el Índico y con la intención manifiesta de que "el persa persevere en la guerra contra el Turco para que (éste) no progrese en el Mediterráneo". La expedición partió del puerto de Lisboa el 8 de abril de 1614 a bordo de la nave capitana de la Armada de la India, y en noviembre del mismo año llegó a Goa, capital de la India portuguesa, una colonia asiática perteneciente a la Monarquía hispánica gracias a la unión de las Coronas de España y Portugal, que en 1580 acaparó Felipe II. Tuvo serios problemas con los portugueses, que se defendían hasta lo irracional de presuntas "injerencias castellanas", e incluso permaneció retenido en esta ciudad casi dos años. Continuó el viaje bordeando las costas de Omán y atravesando el peligroso estrecho de Ormuz, hasta llegar a Bandar Abbas en octubre de 1617. Llevaba consigo un impresionante séquito 100 criados y otros centenar de camelleros, encargados de la conducción estos animales cargados de equipajes y de regalos destinados al Sha. Fue bien recibido en Isfahán, sin embargo no consiguió ninguno de sus objetivos. García de Silva recorrió casi toda Persia, parte de la Mesopotamia y del Asia Menor, visitando Shiraz y Qom, entre otras ciudades. Entonces descubrieron que el Sha no se encontraba en la capital, Kazwin, sino en el mar Caspio. De esta forma decidió permanecer los meses venideros de invierno en Shiraz para acudir al encuentro del soberano en primavera. El 6 de abril de 1618, fecha marcada en los anales de la arqueología, Silva contemplo las ruinas de Takht-e Jamsid, la ciudad palacio que fundó Darío I el Grande, y después de un detallado estudio las identificó con las ruinas de Persépolis. La noticia se conoció rápido en Europa después de que el embajador Silva enviara una carta contando sus descubrimientos a su amigo el marqués de Bedmar. Esta misiva causó una gran impresión en los círculos ilustrados de Europa, y fue rápidamente traducida al latín y al inglés. Una de sus conclusiones fue que los símbolos cuneiformes que adornaban los templos no eran ornamentos, sino una forma de escritura. Fue el primer europeo en ofrecer la primera descripción de la escritura cuneiforme: "Existe una impresionante inscripción tallada en jaspe negro. Sus caracteres son todavía claros y brillantes, increíblemente libres de daño y deterioro a pesar de su muy grande edad. Las letras mismas no son ni caldeo, ni hebreo, ni griego, ni árabe ni de ningún pueblo que pueda haberse conocido hasta ahora o que haya existido jamás. Son triangulares, en la forma de pirámides u obeliscos diminutos, como están ilustradas en el margen y son todas idénticas excepto por su posición y ordenación. Sin embargo, los caracteres resultantes de la composición son extraordinariamente diferentes." Mandó hacer dibujos de las más notables esculturas y de algunas inscripciones. Durante sus viajes acumuló una extraordinaria colección de antigüedades y obras de arte de gran valor, que se llevó consigo al emprender el viaje de vuelta a España, iniciado en 1619. En la India portuguesa fue nuevamente retenido hasta febrero de 1624. Durante el largo viaje de regreso el llamado "mal de Luanda" le sorprendió en alta mar, en el océano Atlántico, produciéndole la muerte, sin que se sepa del paradero de su colección. Silva dejó escrito una crónica completa de sus viajes, tratándose de la mejor descripción de Persia de su época: Totius legationis suae et indicarum rerum, Persidisque comentarii. Describe sus ciudades, su geografía y sus costumbres tales como las prácticas funerarias del zoroastrismo, la práctica de la tauromaquia en las ciudades y el cultivo de palmeras datileras en el sur de Persia. Esta crónica fue traducida al francés por el holandés Abraham de Wicquefort en 1667. El manuscrito se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. ESPAÑA ILUSTRADA: DESCUBRIMIENTO DE PERSÉPOLIS POR SILVA Y FIGUEROA La increíble aventura de Silva y figueroa, su olvido y su recóndita tumba marina en el océano... | Espejo de navegantes
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    19) Jaume Ferrán y Clua. La primera vacuna contra el cólera y otras enfermedades. Jaume Ferran i Clua, también conocido en castellano como Jaime Ferrán Clúa (Corbera de Ebro, Tarragona, 1 de febrero de 1851 - Barcelona, 22 de noviembre de 1929) fue un ilustre médico y bacteriólogo español, que descubrió una vacuna contra el cólera y otras vacunas contra el tifus y la tuberculosis. Hijo del médico del pueblo, realizó los estudios primarios en el Colegio San Luís Gonzaga de Tortosa, el Bachillerato en Tarragona, en 1873, se licenció en Medicina en la Universidad de Barcelona y, en 1879, obtenía la plaza de médico titular de Tortosa. Allí comenzó a interesarse por la naciente bacteriología, siguiendo muy de cerca las investigaciones de Pasteur, en su rudimentario laboratorio. En 1884, la Real Academia de Medicina premiaba su Memoria sobre el parasitismo bacteriano y el municipio barcelonés le enviaba a Marsella para que estudiara la amenazadora epidemia de cólera. Convencido de su etiología bacteriana, recién descubierta por Koch, prepara cultivos atenuados de Bacillus virgula con los que logra la primera vacuna de germen conocido aplicada al hombre. Al estallar la epidemia de cólera, en 1885, Ferrán es llamado a Valencia, donde procede a la inoculación masiva de la población de Alcira y de otros lugares. A pesar del éxito obtenido, se desata la polémica; prevalece el criterio de quienes opinan que es peligroso el método ferraniano, y el Gobierno prohíbe la vacunación. Comisiones científicas acuden de todas partes a examinar el controvertido hallazgo. Por desgracia, Ferrán es más genial que convincente; y acaban por emitir dictámenes desfavorables el propio Ramón y Cajal y la comisión francesa presidida por Brouardel. No por eso faltarían partidarios convencidos en España, Francia y Alemania; figuras de la talla de Calmette y Ehrlich rendirían tributo de admiración al procedimiento inmunitario de Ferrán, que había abierto el camino de otras vacunas bacterianas. Su memoria, publicada en Valencia en 1886, sería vertida al francés en 1893, con el título: L'inoculation préventive contre le choléra morbo asiatique. Más tarde, al frente del Instituto Municipal de Higiene de Barcelona, desarrolló Ferrán una eficaz labor sanitaria. Realizó interesantes investigaciones sobre la inmunología del tifus abdominal y la difteria y propuso un método supraintensivo para la vacunación antirrábica. Originales fueron sus observaciones sobre las variaciones morfológicas de algunas bacterias, base para su descubrimiento de la vacuna anti-Alfa que trataba de aprovechar para la inmunidad específica, una de las fases evolutivas del bacilo de Koch (Nueva bacteriología de la tuberculosis, 1920). Como en otras ocasiones vio como sus trabajos sirvieron para que otros se llevasen el reconocimiento mientras que a él sólo se le valoró la labor de abrir camino en esas investigaciones. Asi lo describió Marañón: «Más precursor que realizador, estudioso de demasiados temas con escasos medios». Honrado ya por todos en sus últimos años -que dedicó a tareas humanísticas- murió en Barcelona en 1929. Fue premio de la Academia de Ciencias de París (Francia) en 1907. La batalla del doctor Jaume Ferran i Clua contra el cólera La biblioteca carpetana: Jaume Ferrán y Clua. La primera vacuna contra el cólera y otras enfermedades.
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    18) José de Acosta: precursor de la Antropología cultural moderna José de Acosta fue un antropólogo y jesuita que desempeñó importantes misiones en América a finales del siglo XVI efectuando análisis sobre hombres, animales, plantas, mareas, vientos y volcanes en la América hispana. Sus observaciones antropológicas y biológicas en el Perú deslumbraron a la ciencia europea, por lo que fue considerado como el precursor de la Antropología Cultural moderna. Enunció que los indígenas y animales habrían llegado a América desde Asia atravesando el estrecho de Bering y adaptándose al medio ambiente, por lo que se convirtió en un precursor de la Teoría de la Evolución Natural de las Especies, anticipándose a Charles Darwin tres siglos antes. Tras el descubrimiento y colonización de América, la Iglesia española comenzó una tarea de evangelización de los indígenas precolombinos mediante la organización de expediciones misioneras. Muchos de estos misioneros se dedicaron a conocer aquellos pueblos, con sus lenguas, culturas y religiones, nuevas especies animales y vegetales, paisajes geológicos jamás imaginados, realizando grandes aportaciones a las ciencias de la Modernidad. Eso mismo es lo que hizo José de Acosta y misionero que dedicó su vida a las ciencias y a la evangelización. Nació en 1540 en Medina del Campo, y pertenecía a una familia burguesa de origen judía conversa. Estudió en la Compañía de Jesús de Medina del Campo. Se formó en ciudades españoles y portuguesas, pasando siete años en la universidad de Alcalá de Henares desde 1559 hasta 1567, cursando estudios de filosofía, sagradas escrituras, derecho canónico y teología. Desde 1566 se dedicó a la docencia en Ocaña, Plasencia, Segovia, Salamanca y Alcalá de Henares hasta que su vida cambiaría por completo cuando supo que la Compañía Jesuita le requirió para misionar en las Américas. Llegó a Lima, capital del Virreinato del Perú en abril de 1572, donde el provincial le encargó visitar los principales colegios de su jurisdicción, llegando a ser provincial de la compañía. Fue catedrático en San Pablo, y en la Universidad de Lima impartió cursos de latinidad, retórica, arte y teología. En 1586, se trasladó al Virreinato de la Nueva España y, tras pasar allí dos años, regresó a la España peninsular. En Arequipa y La Paz predicó a los indios, observando sus costumbres y mentalidad, y meditando cuales serían los medios más adecuados para su correcta evangelización. Por tal razón, fue comisionado para redactar catecismos y confesionarios en castellano, quechua y aimará. Durante su estancia en el Perú y México, se dedicó también al estudio de su Antropología cultural, botánica, zoología, mineralogía y geografía física, analizando las novedades que no tenían parangón en Europa. Observó las costumbres, ritos y creencias de los indios, recogiendo muestras sobre la botánica, la flora, la fauna, las mareas, los vientos alisios, las corrientes marinas, las interrelaciones entre los volcanes y los terremotos, y hasta acertadas observaciones geofísicas sobre las variaciones de la declinación magnética. Fue una gran información que más tarde servirían de base para su obra. De su experiencia americana y gracias a su cercanía con el rey Felipe II pudo publicar varias obras: De Procuranda Indorun Salute son seis libros escritos en latín en 1575 sobre su experiencia evangelizadora y la salvación de los indígenas. De Natura Novi Orbis es un compendio de dos libros Peregrinación del hermano Bartolomé Lorenzo y De promulgando Evangelio apud barbaros, impresos conjuntamente en un volumen de 1589 al regresar a España. Está dedicada a la geografía y naturaleza de América. En esta obra discutió la forma del cielo y de la Tierra. Copérnico había publicado en 1543 su De revolutionibus orbium caelestium, y por eso consideró la zona sublunar subordinada a la celeste. Por lo que insistió en la exposición de novedades y exotismos americanos, formando el Nuevo Mundo parte del mundo habitado o Ecumene. Para Acosta el mundo moral es continuidad del natural, siendo el libre albedrío lo más definitorio de lo humano. Su pensamiento es mezcla del católico tradicional, basado en las Sagradas Escrituras y la Patrística, y el científico innovador; con la moral como mejoramiento espiritual y temporal de los indios. Acosta aportó gran cantidad de información referente a metales, plantas, especies botánicas como patata, coca, guayabo, palta o aguacate y especies animales como chinchilla, vizcacha, cuy, tominejos, entre otras. En De la propiedad y virtud admirable de la piedra imán para navegar, fue precursor en el estudio de las variaciones magnéticas, explicando la existencia o inexistencia de antípodas, zona tórrida o equinoccial, posible existencia de antípodas, meteorología, civilizaciones azteca y peruana, etc. En De promulgando evangelio apud Indos, clasificó a los indios en tres grupos éticos: los que conocen la escritura y poseen cierto grado de civilización; los que no saben escribir, pero poseen gobierno, sociedad organizada y religión; y, por último, los salvajes, viviendo unos como bestias, y poseyendo otros rudimentos de organización. Sus observaciones fisiológicas sobre la población andina, habituada a vivir a más de 4000 metros de altitud, le han valido que algunos científicos modernos le consideren el precursor de la medicina astronáutica. Durante su tiempo, los europeos trataron de resolver la cuestión de la concepción del Universo, acorde con las Sagradas Escrituras. José de Acosta creyó como una probabilidad para no contradecir a las Sagradas Escrituras que el origen del hombre se encuentra en Adán, del que derivaron los pueblos y razas de toda la Tierra, por lo que llegó a suponer que el origen del indígena precolombino no es distinto al del resto de habitantes de Asia o Europa. Pero José de Acosta fue un científico moderno que prefirió ignorar las creencias clásicas y basar su método de investigación en datos empíricos, aportando explicaciones razonables a muchos fenómenos naturales. Así, al referirse al origen de los primeros pobladores de las Indias escribió: "porque no se trata qué es lo que pudo hacer Dios, sino qué es conforme a razón y al orden y estilo de las cosas humanas"; concluyendo que "es más conforme a buena razón pensar que vinieron por tierra los primeros pobladores de las Indias". Mediante el razonamiento y de acuerdo a sus estudios antropológicos intuyó que los indígenas americanos debieron llegar por tierra o alguna estrecha franja de terreno desde la Siberia nororiental de Rusia atravesando el estrecho de Bering hasta alcanzar la actual Alaska, habitando todo el continente hacia el sur. Según escribió: "El nuevo orbe, que llamamos Indias, no está del todo diviso y apartado del otro orbe. Y por decir mi opinión, tengo para mí días ha, que la una tierra y la otra en alguna parte se juntan y continúan a lo menos se avecinas y allegan mucho." Ese estrecho fue descubierto por Virtus Bering en 1741 en el océano Pacífico, lo que permitió deducir que los hombres que llegaron procedían de Asia. En efecto, durante el último periodo glaciar se produjeron continuos avances y retrocesos de la capa de hielo que cubre el casquete polar. En las fases más frías, el crecimiento de los glaciares provocó un descenso de cerca de 100 metros en el nivel del mar. Las partes donde el mar registra menor profundidad, entre Siberia y Alaska, quedaron conectadas por un pasillo que facilitó el paso de hombres y animales a través de lo que hoy es el mar de Bering. Se planteaba el gran interrogante sobre el origen de los habitantes indígenas y animales: "Cómo era posible haber en Indias, animales que no hay en otra parte del mundo?" Esta simple y contundente pregunta desafiaba no solamente la tradición clásica en geografía y en historia natural sino también en las Sagradas Escrituras. José de Acosta admitía la generación espontánea de algunas especies animales en un determinado y único territorio, como ratas, ranas y avispas: "Esto no es caso propio de Indias, sino general de otras muchas regiones y provincias de Asia, Europa y África; de las cuales se lee haber en ellas castas de animales que no se hallan en otras; y si se hallan, se sabe haber sido llevadas de allí." Por ello se le considera el fundador de la Paleobiogeografía histórica. Pero también comprobó la presencia de especies iguales a las europeas como osos, jabalíes, zorros, lobos o jaguares que no han sido transportadas por los colonizadores o llegadas a nado por el océano, razón por la cual intuyó la existencia del estrecho, una manera muy novedosa para su tiempo. Con respecto a guanacos, pacos o monos de cola prensil, admitió la teoría de las creaciones sucesivas, o incluso a la teoría de la adaptación al medio, haciéndolas emigrar en busca de lugares propicios, o eliminándolas por selección natural si no se adaptaron al entorno. El mismo José de Acosta postuló que la fauna americana podría ser una evolución de la europea, asiática o africana que al dispersarse sufrieron una mutación adaptándose al medio. Esta evolución explica la diferenciación entre especies como por ejemplo: "en el linaje de los simios ser unos sin cola y otros con cola, y en el linaje de los carneros ser unos rasos y otros lanudos, unos grandes y recios, y de cuello muy largo, como los del Perú; otros pequeños y de pocas fuerzas, y de cuellos cortos, como los de Castilla." Fue la primera explicación de la historia de la ciencia que trató la dispersión geográfica de las especies en relación con su adaptación al medio. Esta hipótesis, fundamentada en sus diversas observaciones, la generalizó a todos los animales del planeta y también a los humanos, lo que explica la diferenciación racial de las etnias "como en el linaje de los hombres, ser unos blancos y otros negros, unos gigantes y otros enanos". Por este concepto, por la explicación sobre el origen y naturaleza de la vida en el Nuevo Mundo, es considerado un precursor de la teoría de la evolución natural de las especies, anticipándose a Charles Darwin tres siglos antes cuando publicó su Origen de las especies. Toda su experiencia y las obras ya publicadas fueron aprovechadas más tarde para redactar los siete volúmenes que componen su obra antropológica más importante, Historia natural y moral de las Indias. En que se tratan las Cosas notables del Cielo y elementos, metales, plantas y animales de ellas y los ritos, ceremonias, leyes y gobierno y guerras de los indios. Es un compendio que agrupa una serie de escritos monográficos de geografía, botánica, zoología, y filosofía natural y cultural de las sociedades americanas, destacando los aspectos políticos y religiosos. En su introducción lo explicó de la siguiente forma: "Así que aunque el mundo nuevo ya no es nuevo sino viejo, según hay mucho dicho y escrito de él, todavía me parece que en alguna manera se podrá tener esta Historia por nueva, por ser conjuntamente Historia y en parte Philosofía, y por ser no sólo de las obras de naturaleza, sino también las de libre albedrío, que son los hechos y costumbres de hombres. Por donde me pareció darle nombre de Historia Natural y Moral de Indias, abrazando con este intento ambas cosas." El primer volumen, que apareció ya en 1583 en Perú, fue el primer libro impreso en este territorio, se ocupa de la esfericidad de la Tierra y de las características de los hemisferios meridionales y occidentales. El segundo estudia el clima, temperatura y lluvia en la zona tropical. El tercero trata de los vientos, océanos y las tierras. El cuarto estudia los minerales, plantas, y animales. El quinto está dedicado a la cultura mexicana, y el sexto a la peruana. Por lo tanto, cuatro son de historia natural y tres de historia moral, y de ahí que lo titule como una Historia natural y moral. En ellos comenta las novedades con respecto a Europa, excluyendo los hechos y acontecimientos de los españoles que residían en América, y todo los que afectaba a la evangelización ya que su intención es estudiar el significado de la naturaleza y sus fenómenos. Utiliza la historia moral como un concepto diltheano, considerando que el estado de los pueblos indígenas, y su cultura, constituyen una disciplina nueva para la ciencia y las humanidades: la antropología cultural. La Historia natural y moral de las Indias fue editada de forma completa en Sevilla en 1590. Causó tanto impacto en Europa que pronto fue traducida al italiano en 1596, al francés en 1597, al holandés en 1598, al alemán en 1601, al latín en 1602 y al inglés en 1604. Los científicos europeos le definieron como el "Plinio del Nuevo Mundo". La influencia de José de Acosta llegó hasta el científico alemán Alexander von Humboldt, dos siglos después, quien tomó el sistema descriptivo de la Historia natural y moral como base para la elaboración de sus ideas y para la creación de su obra más importante: Cosmos. Sus últimos años de vida los pasó entre Italia y España. Durante su estancia en Roma, publicó algunos tratados en latín y, al volver a España, fue nombrado visitador de su orden en Andalucía y Aragón. De regreso a Roma en 1592, participó en la V Congregación General de la Compañía de Jesús, en la que fue acusado de "cristiano nuevo" y rebelde. En Valladolid se dedicó a la predicación y a la enseñanza, y en Salamanca redactó Sermonario en tres tomos. Reivindicado por sus compatriotas, fue elegido rector del Colegio de Salamanca, cargo en el que falleció a los 59 años, en 1600. ESPAÑA ILUSTRADA: ANTROPOLOGÍA CULTURAL MODERNA POR JOSÉ DE ACOSTA La biblioteca carpetana: José de Acosta. Cronista de Indias antropólogo, naturalista y protector de indios. DESCUBRE CASTILLA: José de Acosta. Un científico entrañable
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    17) Francisco Hernández de Toledo. La primera expedición científica de la era moderna La expedición de Francisco Hernández en 1570 fue una hazaña científica excepcional: la primera gran investigación sobre la naturaleza en América. Aquel descubrimiento científico del Nuevo Mundo es considerado el primer estudio científico moderno. La conquista de América fue una hazaña que requería gran competencia política y religiosa, pero también un enorme interés por la cultura amerindia y curiosidad científica. A partir de los siglos XV y XVI, las ciencias conocen un fuerte desarrollo en toda Europa, jugando España un papel esencial. Entonces, las ciencias mejor desarrolladas fueron la náutica y la cartografía, como corresponde a las necesidades de la época, y también las ramas de la física relacionadas con la construcción y con el arte militar. Las ciencias naturales, la botánica o la zoología, eran las parientes pobres de este desarrollo científico debido a la falta de clasificación. Para que una ciencia se desarrolle es necesario el estudio de sus elementos, el orden según criterios o sus propiedades y la clasificación por géneros, especies y familias. Así lo hizo el romano Plinio el Viejo en su Historia Natural, y así lo hará en el siglo XVIII, el sueco Carlos Linneo, el primer naturalista moderno. Pero en el siglo XVI, la botánica y la zoología no disponían de clasificaciones científicas, encargándose un médico castellano, Francisco Hernández, de estudiar y clasificar la naturaleza americana. La expedición de Francisco Hernández en 1570 fue una hazaña científica excepcional: la primera gran investigación sobre la naturaleza en América fue el primer estudio científico moderno. Francisco Hernández, nacido en Puebla de Montalbán (Toledo) en 1514, emprendió una carrera brillante: bachiller en artes y filosofía, estudiante de medicina en la Universidad de Alcalá de Henares, ejerciendo la vocación en Toledo y Sevilla. Se relacionó profesionalmente con las más ilustres personalidades de la época que estaban relacionados con la ciencia, la técnica y el arte: Andrés Vesalio, médico belga de Carlos V y luego de Felipe II; Juanelo Turriano, matemático e ingeniero italiano que construyó un ingenio hidráulico para subir agua desde el Tajo hasta el alcázar de Toledo o las campanas del Escorial; Juan Herrera, el arquitecto más importante del renacimiento español que finalizó las obras del Escorial; o Benito Arias Montano, reputado traductor políglota, consejero de Felipe II y primer bibliotecario del Escorial. En Sevilla sigue los pasos del médico Nicolás Monardes, que fue el primero en informar sobre los productos naturales procedentes de América y sus propiedades curativas. Esta es la gran novedad científica del momento: los españoles están descubriendo los secretos de la medicina natural amerindia, sus plantas y fórmulas. En 1560, Hernández entra en la escuela médica del Monasterio de Guadalupe, donde los frailes jerónimos hacían disecciones anatómicas o practicaban la cirugía. Se trata de la antesala en la formación de los grandes médicos del reino, era llamado el Protomedicato. Y en 1567, es nombrado médico de cámara del rey Felipe II. Su dedicación más importante fue la de naturalista, donde realizó sus grandes aportaciones científicas. Se ocupó del jardín botánico de los hospitales de Guadalupe, estudió la flora y fauna de varias comarcas de Andalucía y Extremadura, realizó experimentos con animales disecados, y tradujo y realizó unos amplios comentarios científicos en castellano de la Historia natural de Plinio, una de las fuentes de conocimiento de la naturaleza más importantes de su tiempo. Hernández se convierte en un auténtico sabio renacentista, conocedor de materias científicas como la medicina, la botánica, la mineralogía, la geología y cosmografía o las lenguas clásicas. El monarca, sabedor de los grandes conocimientos que atesora Hernández, en 1570 le nombra Protomédico de todas las Indias, y propone marchar a América para estudiar la naturaleza. Su misión era retratar la tierra, los minerales, los animales y las plantas del extenso virreinato de la Nueva España. Con respecto a las plantas debía efectuar una relación de los vegetales de uso medicinal, tenía que informar sobre su método de cultivo y enviar a España aquellas plantas descubiertas. Por último, debía escribir una Historia sobre la naturaleza del territorio. Felipe II quiere conocer qué hay allí y qué utilidad puede tener para los europeos, poniendo a disposición de Hernández los recursos materiales y humanos considerables, entre los que se encontraban un asistente, su hijo Juan, un "técnico", el cosmógrafo Francisco Domínguez y amplio equipo de médicos, botánicos, herborizadores, dibujantes o amanuenses. El proyecto, ideado por orden de Felipe II, está considerada la primera expedición científica de la Edad Moderna.  La expedición partió de Sevilla en agosto de 1570, y tras seis meses de viaje, llegó a Veracruz en febrero del año siguiente. Allí recoge muestras y material botánico, los estudia y los clasifica, siempre con especial interés por las plantas medicinales, durante ocho años de intenso trabajo de campo por la altiplanicie central, el mar del Sur (Pacífico), Oaxaca, Michoacán, Panuco (Somolinos), etc. Residió en la ciudad de México, ocupado en ordenar los materiales recopilados, realizar experimentos sobre las propiedades terapéuticas de los vegetales y redactar una historia natural de la Nueva España. El método de investigación científica de Hernández es un perfecto ejemplo pionero en ciencia experimental que determinaría el desarrollo del mismo durante los próximos siglos. Consistente en un sistema de fichas normalizadas sobre cada especie animal, vegetal y mineral, basado en un cuestionario escrito de tipo descriptivo y acompañado de dibujos. Con este sistema Hernández pudo recabar información por correo desde los lugares más remotos de la Nueva España. Tras disponer de la información, el equipo científico viaja, confronta los datos con las realidades, recoge materiales y los analiza. Así hubo por aquellos años, por todo el virreinato, un equipo de expertos buscando hierbas y piedras, estudiando animales, analizando plantas y frutos. Hernández se concentró en la clasificación de aquellas especies que llegaban. El resultado de años de trabajo fue una espléndida recopilación de una gran cantidad de información científica, no solo botánica medicinal sino sobre la historia natural de esos territorios. Los logros de Hernández fueron espectaculares: 22 volúmenes escritos en latín, escrito en este idioma para garantizar la universalidad de la obra, que se convirtieron en la enciclopedia natural más importante del mundo. Describe 3.000 especies vegetales incluyendo árboles, arbustos, frutos y yerbas. Introduce plantas exóticas como el cacao, el tomate, el tabaco, el estramonio, el maíz, la papaya, el peyote, el chili, o el ají. También describe plantas que venían de Filipinas o el área del Índico, como la canela o el clavo. Recoge más de 400 animales de la fauna mejicana incluyendo mamíferos, ovíparos, reptiles e insectos, y treinta y cinco minerales utilizados en medicina. Por la amplitud de sus informaciones y por lo avanzado de su método de investigación, Hernández se convierte en la principal referencia de los naturalistas europeos. Su trabajo, aunque muy anterior, es el antecedente más importante de las Reales Expediciones Botánicas del siglo XVIII. Tras siete años de trabajo, Hernández regresa a España, y en Madrid comienza la traducción de su obra al nahuatl, la lengua de los mexicas y los aztecas, muriendo en 1587. A Felipe II le fueron entregados minerales, plantas vivas, simientes, raíces, herbarios, pieles, plumas, animales disecados, y pinturas de animales y vegetales. Uno de sus logros más importantes fue el hecho de haber sido el pionero en la utilización de algunos remedios vegetales para la medicina farmacológica europea. Hernández dejó sus volúmenes en la biblioteca de El Escorial: cuatro volúmenes escritos en latín, once libros de láminas coloreadas, varios libros de herbarios y un índice. De los cuatro libros escritos, tres estaban dedicados al reino vegetal y uno a vegetales y animales. En 1580, los manuscritos fueron entregados al doctor Nardo Antonio Recchi, médico de cámara de Felipe II, quien resumió los textos hernandianos en 516 capítulos agrupados en cuatro libros: Cuatro libros sobre temas médicos de la Nueva España. Esta sinopsis no fue publicada en la vida del autor, pero tuvo una gran influencia en los ambientes científicos de la época y ser conocida antes de finalizar el siglo por científicos de categoría como José Acosta, Della Porta o Aldrovandi y Clusio. En 1615, apareció en México la primera edición de Hernández: Cuatro libros de la naturaleza y virtudes de las plantas, la enciclopedia de materia médica más importante del mundo. Entre 1630 y 1651, la obra de Hernández fue redactada de nuevo por un gran mecenas de la cultura, el príncipe Cesi, uno de los pioneros de la utilización de la sistemática vegetal y destacado de la Academia dei Lincei. Se trata del Rerum Medicarum Novae Hispaniae Thesaurus (Tesoro de las cosas medicinales de Nueva España), conocido como El Hernández. La modernidad e importancia de los descubrimientos científicos de Hernández ejercieron una enorme influencia en Europa. Científicos de tiempos posteriores citarían su legado y reprodujeron en sus textos muchos de los fragmentos del naturalista español, algunos de los cueles fueron: Ray, Jussieu, Tournefort o Linneo. Otros científicos españoles siguieron la labor emprendida por Hernández, retratando la naturaleza del nuevo mundo con grandes aportaciones para la ciencia del momento: Cristóbal de Acosta, médico burgalés, que viajó por África y Asia, publicó en 1578 su Tratado de la drogas y medicinas de las Indias Orientales, y también un volumen sobre Remedios específicos de la India Oriental y de la América. El sabio jesuita José de Acosta, natural de Medina del Campo, recorre México y Perú entre 1571 y 1587, estudiando gentes y plantas, animales y tierras, narrándolo en su Historia natural y moral de las Indias. Benito Arisa Montano acumuló las mejores investigaciones de su tiempo en una Historia natural que circula intensamente en Europa. El jesuita jienense Bernabé Cobo recorre durante más de 30 años México, las Antillas y Perú, y en 1653 publica su Historia del Nuevo Mundo. La ciencia española de los siglos XVI y XVII estaba a la cabeza de Europa. La increíble historia de Francisco Hernández. 1571...la primera expedición científica de la historia moderna | Espejo de navegantes ESPAÑA ILUSTRADA: EXPEDICIÓN CIENTÍFICA AL NUEVO MUNDO POR FRANCISCO HERNÁNDEZ La biblioteca carpetana: Francisco Hernández de Toledo. La primera expedición científica de la era moderna.
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    16) Observaciones astronómicas por José Joaquín Ferrer Uno de los más grandes científicos europeos del Siglo de la Ilustración fue José Joaquín Ferrer, gracias las aportaciones a la astronomía, cartografía e hidrografía tanto en Europa como en América. Entre España y América vivió José Joaquín Ferrer y Cafranga, un comerciante y astrónomo natural de Pasajes, donde nación en 1763. Fue un extraordinario astrónomo, notable empresario y viajero incansable. Criado desde pequeño en el entorno del comercio colonial y tránsito marino que se desarrollaba en el puerto de su villa y más directamente por su familia. Fue su padre, contador de la Real Armada, quien le introdujo en las ciencias matemáticas, en la navegación y en la cosmografía. Terminado sus estudios, se sintió atraído por la marina, pero siguiendo los consejos de su familia, aceptó un empleo que le había ofrecido un pariente suyo en la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas. En 1780, en viaje de negocios de su compañía mercante, partió a la capital venezolana, pero el barco fue apresado a mitad de travesía por la flota inglesa comandada por el almirante Rodney. Fue llevado a una cárcel de Inglaterra donde le quedaron recuerdos de malos tratos y la propagación de una epidemia que acabó con muchos de sus compañeros de infortunio. Tras el rescate, influenciado por su familia, decidió quedarse allí y estudiar matemáticas y astronomía, además de aprender el idioma inglés a la perfección, un dominio que le permitiría más tarde publicar en EEUU e Inglaterra. Cuando regresó a España en 1786. Entonces, su padre lo convenció para que tomara parte de la expedición de la marina española que partiría al año siguiente desde Cádiz en la fragata Pájaro, con el objetivo de realizar tareas geográficas en Perú. Aquella expedición le proporcionó una reputación como científico, además en América consiguió una considerable fortuna gracias a sus negocios sobre análisis y estudios geográficos, cartográficos y astronómicos. Todo esto le sirvió para que una importante compañía mercante se hiciera con sus servicios. Tuvo que viajar de nuevo a Cádiz y desde allí partió otra vez a América, esta vez con rumbo a Veracruz, en el virreinato de Nueva España (México), al mando de una expedición financiada por su empresa. Durante su segunda expedición, compaginó las misiones náuticas con las actividades comerciales. Se ocupó de la determinación geográfica, una tarea que consiste en fijar la posición y altura de ciudades y montes mediante observaciones astronómicas, y mediante esta técnica averiguó la posición geográfica y la altura de las cotas de Onzaba, Perote, Xalapa y Enceo, siendo sus resultados muy apreciados en Europa y América. De nuevo en Cádiz, realizó colaboraciones en el Observatorio Astronómico de San Fernando y entró en contacto con importantes marinos científicos ilustrados de su generación como Cosme Churruca y Dionisio Alcalá Galiano, quien publicó en 1858 la Biografía del astrónomo español don José Joaquín de Ferrer y Cafranga, o como el bilbaíno José de Mazarredo, con los que compartió conocimientos y experiencias en astronomía y náutica. Nuevamente viajó a América en 1799, pero esta vez fue a Estados Unidos, a Nueva York, donde se instaló durante una década y desde donde viajó con frecuencia a Cuba y a otras islas del Caribe, bien por motivos puramente científicos o por negocios mercantiles. Allí realizó importantes observaciones astronómicas al tiempo que mantenía sus actividades empresariales. Ferrer determinó la posición geográfica de varias ciudades de Estados Unidos, mostrando que muchas habían sido determinadas de manera errónea, en base a coordenadas inexactas. Su investigación concluyó, tras seguir desde Kinderhook un eclipse total del sol ocurrido el 16 de junio de 1806, que la aureola visible alrededor de la Luna no correspondía como se creía a la atmósfera del satélite, sino que se debía a un efecto solar. Aquella investigación fue seguida mediante un cronómetro de Arnold, un círculo de reflexión y un telescopio que había sido diseñado y construido por Edward Troughton. Todas estas observaciones aparecieron en la importante publicación Transactions of the American Philosophical Society, publicada por la Sociedad Filosófica Americana de Filadelfia, de la que fue miembro, y le granjearon una fama notable como uno de los astrónomos más importantes de su tiempo. Con las contribuciones efectuadas por Ferrer, la geografía americana dio un salto cualitativo. Astrónomos como Joseph Lalande, François Aragó y Jean Baptiste Delambre se interesaron por las determinaciones geográficas y reconocieron lo adecuado de las conclusiones que Ferrer había extraído de sus estudios en los EEUU y en las islas caribeñas. Su trabajo, Astronomical observations... for determining the geographical positions of various places in the United States, publicado en 1809, es considerado como un clásico en el establecimiento de las posiciones geográficas de la moderna Norteamérica, en la que se subraya el valor de las observaciones astronómicas, las matemáticas y la geodesia. En 1811 se trasladó a Cuba, en donde determinó la posición geográfica de la isla, así como la del canal de Bahamas, Puerto Rico, Santo Domingo y las islas de Barlovento. El mundo académico europeo comenzó a advertir la talla científica de aquel marino pasaitarra, por eso viajó a Inglaterra en 1813. Se instaló en Londres y colaboró en los progresos del Observatorio de Greenwich, donde concluyó algunas mediciones y contactó con astrónomos que le suministraron instrumentos de precisión. Tras el final de la Guerra de la Independencia española en 1814, llegó a Francia y se instaló en París, ciudad en la que continuó ejerciendo su actividad astronómica. Allí mantuvo contactos con ilustres astrónomos a través de los cuales sería nombrado socio del Instituto Nacional de Francia y de la Junta de Longitudes. Pierre-Simon Laplace le llamaba el "sabio astrónomo español". A finales de 1814, regresó a España y se instaló, de nuevo, en Cádiz. Consiguió ser miembro de la Real Academia de la Historia, y de las Real Sociedad Económica de Vascongadas y de Cádiz. Pero rechazó la dirección del Observatorio Astronómico de San Fernando, en la Isla de León, que hubiese sido su más importante cargo académico. Durante este tiempo, realizó estudios en diversas provincias españolas, mantuvo contactos con los astrónomos Churruca y Felipe Bauzá, y correspondencia con los científicos extranjeros Joseph Jerome Le François de Lalande, Jean Baptiste Joseph Delambre, Dominique François Jean Arago, Alexander von Humboldt, Franz Xaver Zach y Pierre Simon de Laplace, entre otros. Según la publicación Connaisances des temps, publicada por la Junta de Longitudes de París en 1815, Ferrer concretó la situación geográfica de la isla de Barlovento, Cuba, Puerto Rico, del canal de Bahamas y de Ohio, entre otros lugares. También determinó el diámetro de la luna y el del paralelaje solar. Vivió en Madrid en 1815 y, finalmente, fijó su residencia en Bilbao en 1817 hasta su muerte en 1818. ESPAÑA ILUSTRADA: OBSERVACIONES ASTRONÓMICAS DE JOSÉ JOAQUÍN FERRER
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    15) Fidel Pagés, descubridor de la anestesia epidural Fidel Pagés Miravé (Huesca, 26 de enero de 1886 - Madrid, 21 de septiembre de 1923) fue un médico militar español. Descubridor de la anestesia epidural. Hizo los estudios secundarios en Huesca, estudiando la carrera de medicina en la Universidad de Zaragoza, donde recibió su título en medicina y cirugía con honores (1908). El mismo año ingresó en el cuerpo médico del ejército, siendo enviado a Melilla, donde ejerció en el Hospital Militar con el rango de segundo oficial médico. Después de ser ascendido en 1911 a primer oficial médico, sirvió en Tarragona, Toledo, Madrid (donde obtuvo el doctorado), Ciudad Real, y de nuevo en Madrid. En 1913 se casó, siendo destinado a Mahón, retornando a Madrid en 1915 para trabajar en el Ministerio de la Guerra, después de una breve estancia en Alicante. Ese mismo año obtuvo el primer puesto en las oposiciones para ingresar en el Hospital Provincial de Madrid. En 1917, durante la Primera Guerra Mundial, examinó campos de prisioneros de guerra en Austria-Hungría, mientras trabajaba en el hospital militar de Viena. En 1919 se convirtió en editor fundador de la Revista Española de Cirugía, en donde publicaría en 1921 un artículo llamado Anestesia metamérica, al mismo tiempo que en la Revista de Sanidad Militar. En este artículo describía la anestesia epidural. En este artículo describía 43 operaciones llevadas a cabo utilizando la anestesia epidural. Desde 1920 fue asignado al Hospital Militar de Urgencia de Madrid, aunque también estuvo destinado brevemente en Melilla en 1921 como consecuencia del desastre de Annual. En 1922 fue ascendido a Comandante Médico. El 21 de septiembre de 1923 murió en un accidente de tráfico mientras volvía a Madrid desde sus vacaciones en Cestona (Guipúzcoa), a la altura de Quintanapalla (Burgos), en la llamada cuesta de la Brújula. Reconocimiento Su trabajo pronto fue olvidado, entre otras razones por no ser traducido, de modo que cuando en 1931 el cirujano italiano Dogliotti presentó la anestesia epidural, la cual había descubierto independientemente, recibió el crédito de su descubrimiento. Solamente con el paso del tiempo, una revista científica argentina reivindicó la autoría del médico español, que fue entonces reconocida por Dogliotti. Dibujo original de Fidel Pagés en la técnica de anestesia epidural. Posteriormente, ya desde 1932 numerosos científicos recordaron que el verdadero descubridor de la anestesia epidural fue Fidel Pagés, suponiendo el reconocimiento final por toda la comunidad científica internacional. En memoria de Pagés, la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) concede cada dos años el premio que lleva su nombre desde 1957. Además, el Ministerio de Defensa español creó en junio de 2007 el Premio a la Investigación en Sanidad Militar Fidel Pagés Miravé. Fidel Pagés Miravé, el olvidado descubridor de la anestesia epidural Un recuerdo sobre Fidel Pagés, descubridor de la anestesia epidural - Cuaderno de Cultura Científica
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    14) Alonso de Santa Cruz. Cartas de navegación magnéticas Alonso de Santa Cruz (1505-1567) fue un cartógrafo, cosmógrafo e historiador sevillano. Trabajó al servicio de España en la Casa de Contratación de Sevilla como cosmógrafo (1535) además de participar en el Consejo de Indias. Trabajó durante años en la elaboración del Padrón Real en donde se plasmaban todos los descubrimientos geográficos de los marinos españoles en el nuevo mundo. Participó en la expedición de Sebastián Caboto en 1526 en la búsqueda de las islas de las especias o islas Molucas regresando a Sevilla en 1530. Fue designado Contino de la Casa Real en 1540. Viajó a Lisboa para recabar información de mapas portugueses donde mantuvo relación con Joao de Castro y Pedro Nunez. En el viaje de Sebastián Caboto, el padre de Alonso (Francisco de Santa Cruz) aportó bienes a la expedición, cuyo aporte fue el mayor de todos los armadores a excepción del Rey e hizo partícipe a su hijo de la travesía como veedor, debido a la gran inversión que en ella se hacía. La expedición intenta descubrir la ruta más corta hacia el pacífico. Plasmó la primera carta de carácter magnético en 1533 lo que hace erróneo pensar que fue Halley el primero en desarrollar la cartografía magnética. Halló el modo de presentar lineas de ángulo constante a los meridianos en los mapas. Señaló además la necesidad del uso de relojes para la medición de las longitudes. Según Lamb ideó un método empírico de trazado de mapas, según el cual, "las líneas de rumbo rectas eran verdaderas y los meridianos seguían siendo rectas paralelas". Fue designado por la reina Juana como "nuestro cosmógrafo" examinando cartas náuticas e instrumentos de navegación. Alonso también diseñó nuevos instrumentos náuticos como un instrumento para medir la longitud por las distancias de la luna y los planetas además de inventar otro instrumento para calcular la longitud mediante la desviación de la brújula. Alonso también enseñó astronomía y cosmografía en la corte de Carlos I (1563-1567). Existen divergencias acerca de la invención de las cartas esféricas, cuando los ingleses se las atribuyen a Wright y los españoles a Alonso de Santa Cruz y Martín Cortés aunque finalmente recae el mérito en el holandés Mercator. Alonso detectó la inexactitud de las cartas planas y la necesidad de realizar cartas esféricas. Alonso de Santa Cruz es uno de los autores más olvidados de España, de hecho hay fuentes que destacan la posibilidad de existencia de obras inéditas de este autor incluso de que algunas obras fueron desprovistas de capítulos enteros al referirse a métodos no del todo humanos por los descubridores en América. De especial importancia es el "Libro de las longitudes" donde se detallan diferentes maneras de determinar este tipo de información en travesías marítimas. Obras Como cartógrafo, geógrafo y cosmógrafo, diseñó y fabricó instrumentos para fijar la longitud y trazó, a petición de la Junta de Pilotos, una carta de marear; en 1540 realizó diversos planisferios con proyecciones diferentes; en 1542 un mapamundi del que únicamente se conserva un ejemplar en la Biblioteca Real de Estocolmo, además de concluir una primera redacción del Islario general de todas las islas del mundo como parte de una proyectada Geografía Universal que había de unirse a la Historia Universal; en 1550, según declaraba él mismo en carta al emperador, confeccionó mapas de diversas naciones. En 1555 escribió el Libro de las longitudines o longitudes y una Geografía del Perú, que con un conjunto de astrolabios y cuadrantes presentó al Carlos. Finalmente, en 1566 emitió un dictamen sobre la Demarcación de las islas Molucas. Consta además, sin que pueda determinarse la fecha, la ejecución de un plano de la ciudad de México. Con el Atlas incorporado al Islario general, el mapamundi de Estocolmo, firmado como «archicosmographum» del César Carlos y no publicado hasta 1892, es el mejor testimonio de las innovaciones cartográficas de Santa Cruz. Además, como historiador, en 1546 redactó una Historia Universal; continuó la obra de Hernando del Pulgar escribiendo la crónica de los últimos años del reinado de los Reyes Católicos, comenzando en 1490, obra poco elaborada y escasamente original, y la más personal Crónica del Emperador Carlos V que escribe entre 1550 y 1552; en los mismos años recopila materiales para el libro Árboles de los linajes. Realiza la traducción del De origine ac rebus gestis regum Hispaniae del catalán Francesc Tarafa, publicada en Barcelona en 1562, y un año después redacta una dura Censura de los Anales de la Corona de Aragón de Jerónimo Zurita. Otras obras que quedaron sin publicar, y de las que no es posible fijar fecha, son El libro de los blasones, De la caballería del Toisón, Nobiliario general y Lo que sucedió en Sevilla en tiempos de las comunidades. De otras materias, escribió un Abecedario virtuoso, destinado a la educación del príncipe Carlos, el Astronómico Imperial de 1550, manuscrito conservado en la Biblioteca de la Universidad de Salamanca, una respuesta a las Consultas de Carlos V sobre el impuesto de alcabalas y un Memorial sobre instrucciones a los descubridores que presentó a Felipe II en 1556, donde defendía que las expediciones se hiciesen por cuenta de la Corona y que los capitanes tomen nota cuidadosa de los datos de localización, condiciones de la tierra y otras circunstancias, además de traducir y glosar algunos textos de Aristóteles. La biblioteca carpetana: Alonso de Santa Cruz. Cartas de navegación magnéticas.
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    13) Jorge Juan: el hijo pródigo de las luces Jorge Juan: marino, ingeniero, matemático, astrónomo, viajero, diplomático, espía y promotor de tertulias literarias y científicas. Fue uno de los personajes del siglo XVIII que mejor encarnó el espíritu de la Ilustración española, convirtiéndose en un gran promotor de la reforma náutica y científica. Desarrolló su actividad innovadora y reformista al servicio de los primeros reyes Borbones, convirtiéndose en una de las autoridades científicas que renovaron la Marina española. Con muy poco presupuesto, consiguió que la España del siglo XVIII volviera a recuperar el protagonismo y esplendor que merecía el todavía mayor Imperio universal tras una larga decadencia por los Habsburgo en el siglo anterior. Sin duda fue el modelo de científico y marino del Siglo de las Luces. Jorge Juan Santacilia nació en Novelda el 5 de enero del año 1713 en la finca El Fondonet, propiedad de su abuelo Cipriano Juan Vergara. Descendía de dos ilustres familias: la de su padre Bernardo Juan y Canicia era de Alicante y provenía de la rama de los condes de Peñalba; su madre, Violante Santacilia y Soler de Cornellá, pertenecía a una hacendada familia de Elche. Habitaban en su casa de Alicante de la plaza del Mar, pasando sólo temporadas de descanso en Novelda. A los tres años de edad quedó huérfano de padre, estudiando las primeras letras en el colegio de la Compañía de Jesús de Alicante bajo la tutoría de su tío Antonio Juan, canónigo de la colegiata. Poco después, estudió Gramática en Zaragoza, ya que esta materia constituía una enseñanza preparatoria para otros estudios superiores. A los doce años, recibió el hábito de la Orden de Malta en dicha isla, en la religión de San Juan de Jerusalén, pasando al cabo de un año a ser paje del gran maestre Antonio Manuel de Villena, que le concedió el título de comendador de Aliaga en Aragón (su primer título a los catorce años), teniendo para ello que haber combatido contra los galeotes moros, cosa que debió influir en su vocación de marino. La condición de caballero de la Orden de Malta implicaba el celibato durante toda la vida. En 1729, con dieciséis años de edad, ingresó en la Real Compañía de Guardias Marinas, escuela naval militar fundada por Patiño en 1717 en Cádiz. Y, al año siguiente, pasó a la Academia de Guardias Marinas donde se impartían modernos estudios técnicos y científicos con asignaturas como geometría, trigonometría, observaciones astronómicas, navegación, cálculos de estima, hidrografía, cartografía, etc., completando una formación humanística con otras clases de dibujo, música y danza. Durante tres años, alternó los estudios con las operaciones navales en el Mediterráneo, destacando de inmediato por su gran aplicación y alto nivel de conocimiento. Fue un alumno aventajado, siendo conocido por sus compañeros con el sobrenombre de Euclides. Las avanzadas teorías de Newton eran divulgadas en esta reserva científica, de la que habrían de salir técnicos muy cualificados para la Armada. Cádiz era una puerta abierta a la Europa ilustrada, a las corrientes enciclopedistas y al comercio con América, en una España dieciochesca que se resistía al avance de las nuevas ideas. El mismo Voltaire tenía una casa comercial en Cádiz. Todo esto debió de influir en la formación del joven Jorge Juan que en 1734, con 21 años de edad, finalizaba sus estudios de Guardia Marina, tras haber navegado durante tres años por el Mediterráneo, participando en numerosas expediciones, bien para castigar a los piratas, en la campaña de Orán, en la escuadra que acompañó a Nápoles para sentar en el trono al futuro rey Carlos III de España. Entre otros maestros en el arte de navegar tuvo como general al marqués de Mari, su capitán en la Academia de Cádiz, y como comandantes al conde de Clavijo, al célebre Blas de Lezo y a Juan José Navarro, después marqués de la Victoria. Justo en aquel año de 1734, Felipe V recibió la solicitud de su primo el rey Luis XV de Francia, para que una expedición de la Academie Royale des Sciences de Paris formada por Louis Godin, Pièrre Bouger y Charles M. de la Condamine, viajase a Quito, en el Virreinato del Perú, para medir un arco de meridiano terrestre y obtener el valor de un grado que pudiese ser comparado con otras mediciones practicadas por Maupertius en Laponia. Fue la llamada Expedición Geodésica franco-española. Esta fue la expedición científica española más importante durante la primera mitad de la centuria ilustrada. Lógicamente un arco correspondiente a un radio menor sería más pequeño que el de otro radio mayor, siendo sus ángulos iguales. De estas mediciones se obtendrían distintos valores para los diferentes arcos medidos, que determinarían con exactitud la forma de la Tierra. Este problema que venía planteándose desde los griegos, se convirtió en el siglo XVIII en una polémica que duraba casi un siglo, alcanzando el punto de determinar si tenía forma de melón, como decían académicos como Cassini, partidarios además de la mecánica cartesiana, o de sandía, como defendía Maupertius y otros sabios como Newton, Halley y Huygens, apoyándose en la teoría de la gravitación universal (los cuerpos pesaban menos en el Ecuador), o en las experiencias del péndulo (no oscilaba con la misma frecuencia en diferentes lugares). Contra estos últimos estaba casi todo el mundo, incluida la España ilustrada de Feijóo, y sería la famosa expedición la que zanjaría la polémica a favor de ellos. Y, efectivamente, la Tierra está achatada por los polos. Felipe V, admirador de los sabios franceses, quiso participar en la empresa y en una Real Orden del 20 de agosto de 1734 ordenaba elegir a dos de sus más hábiles oficiales, que acompañasen y ayudasen a los académicos franceses en todas las operaciones de la medida, no sólo para que así pudiese hacerse con mayor facilidad y brevedad, sino también para que pudiesen suplir la falta de cualquier académico, o de todos, temible en tantas navegaciones, y diferencias de climas, y para continuar, y aún hacer enteramente ellos solos en caso necesario la medida proyectada, para dar después cuenta de ella a la Academia Real, participando además en la mitad de los gastos de la expedición. También ordenó que eligiesen dos personas en quienes concurrieran no sólo las condiciones de buena educación, sino la instrucción necesaria para poder ejecutar todas las observaciones y experiencias al objeto, y cuyo resultado fuese fruto de sus propios trabajos, con independencia de los extranjeros. Sorprendentemente eligieron, no a dos oficiales, sino a dos jóvenes guardias marinas, Jorge Juan y Santacilia y Antonio de Ulloa y de la Torre-Guiral, que si bien habían finalizado sus estudios brillantemente, no tenían más que veintiuno y diecinueve años y carecían de graduación militar, por lo que se les ascendió al empleo de tenientes de navío. Desde el primer momento surgió una amistad y comprensión que se prolongó toda la vida, repartiéndose el trabajo según las instrucciones recibidas; Jorge Juan sería el matemático, Antonio de Ulloa el naturalista. Las tareas encomendadas eran muy diversas: llevar diario completo del viaje y de todas las medidas físicas y astronómicas, cálculos de longitud y latitud, levantar planos y cartas, descripción de puertos y fortificaciones, análisis de costumbres, estudios de botánica y mineralogía, y elaboración de un informe secreto sobre la situación política y social de los virreinatos, además de un control policíaco sobre los académicos franceses, dado que su paso por las colonias suponía obtener datos que caerían en manos de los ministros de Luis XV. Con todas estas instrucciones partieron de Cádiz el 26 de mayo de 1735 en compañía del marqués de Villagarcía, que acababa de ser nombrado virrey del Perú, a bordo del navío El Conquistador, Jorge Juan, y en la fragata Incendio Antonio de Ulloa. Llegaron el 7 de julio a Cartagena de Indias, pero hasta el 15 de noviembre no lo hicieron los académicos franceses, y juntos emprendieron la ruta por Guayaquil para arribar a Quito. La medición del grado de meridiano se prolongó desde 1736 a 1744 debido a las grandes dificultades que tuvieron que superar. Allí se les conocía como los caballeros del punto fijo. El sistema seguido consistía en una serie de triangulaciones que requerían poner señales en puntos o bases elegidas, tanto en el llano como en las cumbres de 5000 metros de altura. Las ciudades de Quito y Cuenca, situada tres grados más al sur de la primera, limitaron los extremos de la medición geométrica o triangulación; entre ambas, una doble cadena de montañas paralelas facilitaba la elección de vértices a una y otra parte del gran valle que las une. Decidieron separarse en dos grupos: Godín con Juan, y La Condamine y Bouguer con Ulloa; ambos grupos efectuarían las medidas en sentido contrario, con el fin de comprobar su exactitud. La medida empleada era la toesa equivalente a 1,98 metros. Después de varias comprobaciones, había que complementar estas observaciones físicas con las astronómicas; además, el instrumental adolecía de graves defectos, por lo que hubo que repetir numerosas veces los cálculos, llegando a tener que construir Godín, Juan y el relojero Hugot, un instrumento de 20 pies de largo para facilitar las mediciones. Más tarde, en 1748 Ulloa describía en su Relación Histórica del Viaje a la América meridional muchas de las dificultades y sufrimientos que tuvieron que soportar: "Nuestra común residencia era dentro de la choza, así porque el exceso del frío y la violencia de los vientos, no permitían otra cosa, cuando porque de continuo estábamos envueltos en una nube tan espesa que no dejaba libertad a la vista.... cuando se elevaban las nubes, todo era respirar su mayor densidad, experimentar una continua lluvia de gruesos copos de nieve o granizo, sufrir la violencia de los vientos y con ésta, vivir en continuo sobresalto, o de que arrancaran nuestra habitación y dieran con ella y con nosotros en el tan inmediato precipicio, o de que la carga de hielo y nieve, que se amontonaba en corto rato sobre ella, la venciese y nos dejase sepultados." Además de participar con los franceses en las mediciones, por tres veces tuvieron que interrumpir su trabajo y andar el largo camino desde Quito a Guayaquil por orden del virrey de Lima, para solucionar cuestiones relacionadas con la defensa marítima del Virreinato en sus costas y plazas, fortificándolas contra los ataques del almirante inglés Anson, y participando en la construcción y mando de las fragatas Belén y Rosa del Comercio. Con el conocimiento exacto de la forma y magnitud de la Tierra, se podía cartografiar situando correctamente longitud y latitud, y de hecho Jorge Juan y Antonio de Ulloa realizaron cuarenta de las cien cartas modernas del mundo. Juan estableció como valor del grado de Meridiano contiguo al Ecuador, 56.767.788 toesas, en un cálculo que fue el más aproximado de todos. La unidad de medida pasó a ser el metro, y con ello un sistema métrico decimal adoptado universalmente. Después de nueve durísimos años, decidieron regresar en navíos distintos, con el fin de asegurar que uno de los duplicados de las notas y cálculos llegara a su destino. Embarcaron en el puerto de El Callao sobre las fragatas francesas Liz y Deliberance, el 22 de octubre de 1744. Jorge Juan llegó a Brest con la Liz el 31 de octubre de 1745. Desde allí se dirigió a París para cambiar impresiones sobre su obra y contrastar algunas particularidades observadas por él y Godín en sus observaciones astronómicas, conociendo a los célebres astrónomos Marian, Clairaut y La Caille, autores de las fórmulas que tantas veces habían empleado. Conoció a Reaumur, inventor del termómetro, y a otros célebres académicos que, en compañía de La Condamine y Bourguer, reintegrados a sus actividades, le votaron como miembro de la Royal Academie des Sciences. Antonio de Ulloa tuvo más dificultades. Apresada su fragata por los ingleses que declararon la guerra a Francia durante la travesía, tuvo que arrojar al agua la documentación comprometida, no así lo referente a la medida del grado, observaciones físicas y astronómicas, y noticias históricas, que entregó no sin advertir del interés que todas las naciones de Europa habían mostrado en esta empresa. Le llevaron preso cerca de Portsmouth, pero interesándose por sus papeles los comisarios y comunicándolo al Almirantazgo, el duque de Bedford le concedió la libertad expresando que la guerra no debía ofender a las ciencias ni a las artes ni a sus profesores. Pasó a Londres, donde el ministro de Estado conde de Harrington, que fue embajador en España y guardaba un grato recuerdo de su estancia, le presentó a Martin Folkes, presidente de la Royal Society, quien se había hecho cargo de los papeles desde el Almirantazgo, y habiéndolos estudiado y viendo su valor científico los conservó y se los devolvió, no sin antes haberle propuesto junto al conde de Stanhop, ser miembro de la Royal Society. Además de las mediciones, Antonio de Ulloa en sus estudios sobre la minería fue el primero en hablar del platino, como mineral diferente de la plata y el oro. Al llegar a Madrid había muerto Felipe V, y fueron recibidos con indiferencia en el despacho de Marina y en la secretaría de Estado. Jorge Juan estuvo tentado de pedir destino en su Orden de Malta, pero el general de la Armada, Pizarro, viejo amigo de Chile, les presentó al marqués de la Ensenada, quien vio en ellos a las personas ideales para desarrollar su política naval y de armamentos, apreciando su valía. A partir de entonces se inicia una etapa de trabajo fecunda y una relación de amistad con Ensenada, que duraría toda la vida y permanecería inalterable aún después de su caída. Fernando VI aceptó la elección nombrándoles capitanes de fragata, interesándose por el informe Memorias secretas, o parte reservada de la misión que les llevó al Ecuador, por tratarse del estado político de aquellas provincias, redactadas con una madurez y espíritu liberal sorprendente por su juventud. Ensenada advirtió la importancia del trabajo realizado por los dos jóvenes marinos, decidió publicar las Observaciones astronómicas y physicas hechas de orden de S. M. en los Reynos del Perú y los cuatro volúmenes de la Relación Histórica del viaje a la América Meridional. Aunque ambos aparecieron formados por los dos marinos, la autoría del primero corresponde a Jorge Juan, quien mostró los resultados científicos de la medición, evidenciando su dominio del cálculo infinitesimal y de la astronomía física newtoniana. Antonio de Ulloa se encargó de redactar el segundo, en el que efectuó una espléndida aproximación a la realidad de aquellos territorios y proporcionó una importante información sobre la historia, geografía, etnografía y muchas otras cuestiones del virreinato peruano. El trabajo de los dos jóvenes fue terminado en 1748, año en el que fue publicado y editado en una tirada de 900 ejemplares. Tres años antes que la edición francesa de La Condamine, aparecida en 1751. Las Observaciones de Jorge Juan suscitaron ciertos reparos, al aceptar éste por evidente el sistema de Copérnico, que todavía en Roma provocaba un cierto rechazo. Pero el jesuita padre Burriel defendió sus escritos, y para evitar la censura se acordó figurase en la segunda edición de 1773, un preámbulo de Jorge Juan titulado Estado de la Astronomía en Europa. A partir de entonces, Jorge Juan pasó a convertirse en pieza clave para realizar los proyectos del marqués de la Ensenada, principal responsable administrativo de la renovación de la Marina española en el siglo XVIII. Fiel seguidor de la acción organizadora y reformista de José Patiño y José Campillo, sus predecesores en la secretaría de Marina, Ensenada acometió un enorme plan basado en la renovación científica y técnica, el fomento de la construcción naval y la potenciación de la Armada. Durante su gobierno se impulsó la construcción de barcos y se mejoraron las instalaciones navales, introduciendo los diques de carenar en seco; se importaron técnicos e instrumentos científicos y se fomentaron los viajes de estudios al extranjero para ampliar conocimientos y aprender las más avanzadas técnicas industriales. Jorge Juan demostró su eficacia cada vez que fue requerido, desarrollando una próspera actividad hasta su fallecimiento, en 1773. Su alto nivel de preparación en cuanto a conocimientos técnicos y científicos le hicieron imprescindibles para organizar las misiones durante los reinados de Fernando VI y Carlos III. Su actividad no quedó enmarcada a asuntos relacionados con la Marina, sino también con la minería, la hidráulica o la siderurgia. Fue además un gran gestor y renovador de centros docentes, un hábil diplomático e, incluso, cuando las circunstancias lo exigieron, fue capaz de transformarse es espía, culminando con éxito la peligrosa labor que le había sido encomendada. Concluida esta misión, ese mismo año de 1752, el marino alicantino se reincorporó a su nuevo destino como director de la Academia de Guardias Marinas, cargo de mucha responsabilidad, donde Jorge Juan puso en práctica un ambicioso proyecto de reforma de la institución que afectaba especialmente a la estructura docente de la Academia de Guardias Marinas. Allí implantó las enseñanzas más avanzadas de la época; contrató a profesores competentes y relegó a quienes no consideraba capacitados; mejoró el nivel de las enseñanzas, potenciando el de las matemáticas e introduciendo el estudio del cálculo inferencial e integral; instauró la realización de certámenes públicos; fortaleció la formación teórica de los alumnos más aventajados para convertirles en buenos oficiales científicos; e implantó sus nuevos manuales y textos científicos. En Cádiz, no sólo tuvo tiempo para la enseñanza teórica de los conocimientos, sino también para la investigación y el desarrollo de nuevos proyectos, experimentando con cálculos matemáticos la manera de construir navíos ligeros y veloces, sin descuidar su seguridad y resistencia. Las directrices que impuso fueron que el navío se ha de construir con la menor cantidad de madera y herraje posible, pero ha de tener toda la madera y herrajes necesarios para mantenerse firme. Así mismo estudió la fuerza del mar y del viento, construyendo modelos de naves que remolcaba para comparar sus distintas resistencias, y comprobando con cometas la acción del viento sobre las velas. Todos estos estudios trascendieron, hasta el punto que en 1753 el almirante Howe vino a comprobarlo personalmente, quedando sorprendido de la velocidad, maniobrabilidad y buen gobierno de los navíos. Durante estos años, en 1753, junto con Louis Godín fundó el Observatorio Astronómico de Cádiz, dotándolo con los mejores aparatos de la época y manteniendo correspondencia de sus observaciones con las Academias de París, Berlín y Londres. Fue institución anexa a la Academia para el adiestramiento e instrucción de los cadetes. REAL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO DE CÁDIZ Al regresar de la misión londinense, en junio de 1750, Ensenada lo ascendió a capitán de navío, reconociendo la valía personal del marino para la consecución de sus planes reformistas. Además, se le encomendó la dirección de las obras de los arsenales españoles, así como la renovación y modernización de toda la construcción naval. En el siglo XVIII el transporte marítimo y la defensa naval eran decisivos para el mantenimiento del Imperio y el auge del comercio; el país que disponga de mejores navíos sería el que domine. Conscientes del retraso de España, centraron sus esfuerzos la tecnología naval. Pero Juan, descontento por el sistema de construcción naval inglés, ideó un nuevo modelo español que, aprobado por el rey en 1752. Para su puesta en práctica, primero reunió en Madrid a los técnicos traídos de Inglaterra y, durante 9 meses, diseñó y trazó los planos para toda clase de buques y sus diferentes piezas, estableciendo un conjunto uniforme de reglas y redactando el Nuevo método de construcción naval, un sistema propio de arquitectura de buques en el que aplicó sus conocimientos de mecánica, hidráulica y cálculo diferencial e integral. Este método se implantó de modo general en todos los departamentos, imponiéndose en los astilleros de Cartagena, Cádiz, El Ferrol y La Habana, organizando arsenales, construyendo diques en El Ferrol y Cartagena, contratando constructores como Bryant y Tournel. También implantó el sistema industrial inglés basado en la división del trabajo: miles de obreros se repartían en los diques, astilleros, hornos, fábricas de jarcia y lonas, etc. Con estas normas se construyeron navíos como el Aquilón y el Oriente. Su actividad en este período no cesaba, y también es faceta poco conocida. Hizo más de treinta viajes por la geografía española, recabando su criterio sobre los temas más diversos. Además de supervisar la construcción de los diques y organizar los arsenales, se ocupaba de la tala de árboles para la construcción de las naves, solucionaba los problemas en las minas de Almadén y Linares, en los canales de riego de Murcia y Aragón, en la fábrica de cañones de Santander; sentó las bases para una moderna cartografía de España, y pedían su intercesión hasta para abrir una cátedra de matemáticas en Alicante. Uno de aquellos viajes fue el que hizo a Ferrol en 1751 para supervisar los trabajos del nuevo arsenal que se estaba construyendo en Esteiro en sustitución del ya obsoleto astillero existente en La Graña. Allí surgió un grave accidente que a punto estuvo de costarle la vida. A finales de 1553, y ayudado por el ingeniero Francisco Llobet, comenzó a dirigir las obras, estableciendo una serie de mejoras en el calado de los muelles y la ubicación de los talleres de mantenimiento y planificación, además de un poblado adjunto a la base naval para albergar a los trabajadores y militares. Con 12 gradas de construcción, el arsenal de Ferrol fue el mayor de Europa en su tiempo. También diseñó sus dos diques secos de carena, supervisó la puesta en funcionamiento del primero de ellos y trajo a la ciudad, en 1762, las fábricas de jarcias y lonas de Sada. En el arsenal de La Carraca, sito en Cádiz, la intervención de Jorge Juan, en 1753, consistió en elaborar un proyecto junto con José Barnola para adecuar las instalaciones a las nuevas técnicas. Y, al año siguiente, en 1754, se trasladó al puerto de Cartagena para participar en las obras de sus muelles, sobre los planos del ingeniero militar Sebastián de Feringán, construyendo en su dársena los dos primeros diques de carenar en seco del Mediterráneo, que estuvieron finalizados en 1759. También planeó las bombas de vapor para el achique de los diques, proyecto que no pudo concluir debido a su fallecimiento. Unos años antes, en 1750, se desplazó a la sierra de Alcaráz para evaluar sobre el terreno el proyecto de un canal de trasvase presentado por Feringán para abastecer con agua de los ríos Castril y Guardal las tierras de Lorca y Totana. También hizo varias visitas a las minas más importantes de España. En 1751 y 1752, estuvo en las minas de mercurio de Almadén, y en 1758 inspeccionó las minas de plomo de Linares, ideando sistemas de ventilación de las galerías. En 1754, estuvo en el complejo siderúrgico de La Cavada, en Santander, importante productor de cañones para la Armada española. En junio de 1754, fue nombrado ministro de la Junta General de Comercio y Moneda, con el encargo de examinar y mejorar el peso, la liga y la afinación de los metales para la fabricación de monedas. Pero en ese mismo verano, una conspiración destituyó al marqués de la Ensenada que había sido su protector. Durante este tiempo Jorge Juan fundó en Cádiz la Asamblea Amistosa Literaria, que reunía los jueves en su casa eruditos como Luis Godín, José Aranda, Gerardo Henay, Diego Porcel, José Infante, Francisco Canibell, José Nájera, Francisco Iglesias, Pedro Virgili, y José Carbonell, muchos de los cuales eran profesores de la Academia de Guardias Marinas y del Colegio de Cirugía de Cádiz. Comentaban y debatían los avances científicos y presentaban a discusión proyectos y memorias. Esta institución pretendía que fuese el embrión de una futura Academia de Ciencias y donde él mismo daba cuenta de sus observaciones. Allí, disertando sobre astronomía, artillería, navegación y construcción, surgió la idea de escribir su gran obra Examen Marítimo, que publicaría muchos años después. En 1757, publicó el primer libro salido de la imprenta de la Academia, se trataba de su Compendio de Navegación para el uso de los Caballeros Guardia Marinas. En esta obra había reunido sus conocimientos en cuestiones de tipos, tintas y papeles, y que produjo bellos ejemplares, todos obras de texto. Para entonces, su fama trascendía las fronteras y en toda Europa se le conocía como el "sabio español". Un ejemplo fue la dedicatoria que en 1956 el conde de Stanhope imprimió en una edición latina de los Elementos de Euclides. Ya era miembro de la Real Sociedad Científica de Londres, de la Real Academia de Ciencias de Berlín y correspondiente de la de París. En 1760, fue nombrado jefe de Escuadra. Toda esa intensa actividad hizo que su salud empeorase, teniendo que reponerse de unos cólicos biliares en el balneario de Busot, su Alicante natal. En 1765, fue elegido miembro de la Academia de Agricultura de Galicia, y de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que fue académico honorario en 1768, académico de mérito en 1768 y consiliario en 1770. En septiembre de 1766, cumplida su labor en Cádiz, cuando preparaba su regreso a Madrid, el rey Carlos III le nombró embajador extraordinario en la Corte de Marruecos para una difícil misión política. Durante tres reinados fue Jorge Juan indispensable para la Monarquía española y otra vez fue elegido como la persona más idónea para efectuar aquella misión: negociar los preliminares de un tratado de paz y comercio. Partió desde Cádiz, en febrero de 1767, en compañía del embajador de Marruecos en España, Sidi Ahmet el Gazel, con regalos para el soberano musulmán y con una comitiva formada por unas 30 personas. Tras desembarcar en Tetuán, llegaron a Marrakech en mayo de 1676, donde les recibió el sultán. Después de intensas negociaciones, a finales de año se firmó el Tratado de Paz y Comercio entre las Cortes hispana y marroquí. Fue un acuerdo muy favorable para España ya que sus 19 artículos permitieron la paz perpetua por tierra y mar, la libertad de navegación, el uso de los puertos marroquíes para naves españolas, el reconocimiento expreso de todas las plazas y presidios que tenía España en las costas africanas, y el establecimiento de consulados. Tras seis meses de actividad diplomática, Jorge Juan retornaba a la península desembarcando en Cádiz con la salid muy maltrecha. Entonces, se dedicó al estudio de todo tipo de asuntos solicitados por las Secretarías de Estado y del Consejo de Castilla. Unánimemente considerado infalible, su opinión era requerida en la solución y el estudio de arduas cuestiones políticas. Pero en junio de 1768 tuvo otra vez que buscar alivio para los cólicos biliares en las aguas y baños de Trillo. En mayo de 1770, fue nombrado por la Corte para la dirección del Real Seminario de Nobles, su último puesto de servicio. Esta era una institución educativa, antes prestigiosa, pero ahora estaba en franca decadencia. Tras la expulsión de los jesuitas, contaba a su entrada con tan sólo 13 alumnos. Con su autoridad moral y su capacidad de organización y trabajo, cambió los planes de estudios, potenciando la enseñanza de las matemáticas, la astronomía y la física; saneó la economía tras efectuar una total reforma administrativa y docente; completó las Ordenanzas; aumentó el número de profesores competentes y exigió a todos un mayor cumplimiento; todo ello con prudente y sabia dirección. A su muerte contaba con 82 alumnos. Durante su etapa como director del Semanario, Jorge Juan publicó en Madrid en 1771, su Examen Marítimo Teórico Práctico. Esta obra estaba dividida en dos volúmenes: el primero estaba dedicado a la mecánica del buque, y el segundo a su construcción y maniobra. Fue el mejor tratado europeo del siglo XVIII por su gran aportación a la ingeniería naval y a la mecánica de fluidos. Tan pronto como apareció, fue conocida y traducida en toda Europa. Sería la piedra angular de la teoría de la construcción naval, la primera escrita con cálculos matemáticos. En ella, analizaba la dinámica del buque, su estabilidad, su relación con el empuje de las olas, esfuerzos a que está sometida la arboladura, etc., y todo basado en la experiencia, pues según él reconoció: "En el Marinero, todo ocupado al riesgo, al trabajo y á la fatiga, no cabe quietud para estudio tan dilatado y prolixo; y el estudioso, que requiere tranquilidad para la contemplación, no se acomoda al afán y fatiga extrema del otro, únicas maestras que enseñan con facilidad las resultas que por solo theórica fuera casi imposible descubrir." Pero desgraciadamente, en España, tras la caída de Ensenada y por cuestiones políticas, poco a poco fue sustituido el modelo de construcción naval estudiado por Juan, perfeccionado en el inglés, por el modelo francés, que siempre había rechazado, con el natural regocijo de los ingleses que vieron con tranquilidad como los planes de recuperación naval de España quedaban estancados. En esto tuvo que ver Julián de Arriaga, miembro también de la Orden de Malta, que ocupó la Secretaría de Marina durante 20 años, y fue el encargado de desplazar los planes de Juan. Poco antes de morir Jorge Juan, con la autoridad e independencia de criterio que le caracterizaban, escribió una dura carta a Carlos III advirtiendo del peligro de esta errónea subordinación ciega al modelo francés, previendo graves pérdidas, como ocurriría en Trafalgar 32 años después. En aquel desastre, los ligeros navíos ingleses, seguramente inspirados en los estudios de Jorge Juan, dieron al traste con la pesada flota hispano-gala. Los últimos años de su vida los dedicó a continuar la tarea de revisar y preparar la reedición de sus Ovservaciones Astronómicas y Physicas, que fueron publicadas en 1773, meses después de su muerte. Jorge Juan murió, a los 60 años de edad, el 21 de junio de 1773, en su casa de la plazuela de Afligidos de Madrid, a causa de un ataque de alferecía que se le complicó con otro apopléjico. Fue enterrado en la iglesia de San Martín. La noticia de su muerte apareció en la Gazeta de Madrid en su número del martes 6 de julio. Seis años más tarde, Benito Bails, ilustre discípulo suyo le describió así: "Don Jorge Juan, era de estatura y corpulencia medianas, de semblante agradable y apacible, aseado sin afectación de su persona y casa, parco en el comer, y por decirlo en menos palabras, sus costumbres fueron las de un filósofo cristiano. Cuando se le hacía una pregunta facultativa, parecía en su ademán que él era quien buscaba la instrucción. Si se le pedía informe sobre algún asunto, primero se enteraba, después meditaba, y últimamente respondía. De la madurez con que daba su parecer, provenía su constancia en sostenerlo. No apreciaba a los hombres por la provincia de donde eran naturales; era el valedor, cuasi el agente de todo hombre útil." Años después, Luis María de Salazar, otro ilustre marino y ministro de Marina, elogió los logros conseguidos por Jorge Juan para la ciencia española en su Discurso sobre los progresos y estado actual de la Hidrografía en España: "Decir pues lo que en beneficio del Estado trabajó y escribió don Jorge Juan fuera obra larga, así como parece incomprensible que sobre tantos méritos, tanto útiles desvelos y tan importantes como notorios servicios, hubiese sido tan escaso el premio, que si por cierto se entra luego en cotejo con los que tan liberalmente se prodigan de ordinario a otros hombres superficiales, parece que el corazón se conmueve, y como que al hacer tales reflexiones se siente oprimido de un grave desconsuelo y amargura." ESPAÑA ILUSTRADA: JORGE JUAN: EL HIJO PRÓDIGO DE LAS LUCES
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    12) Bernardino de Sahagún, primer etnógrafo del nuevo mundo Bernardino de Sahagún (Sahagún, Reino de León, le. 1499 - México, 5 de febrero de 1590) fue un misionero franciscano, autor de varias obras en náhuatl y en castellano, consideradas hoy entre los documentos más valiosos para la reconstrucción de la historia del México antiguo antes de la llegada de los españoles. De entre sus escritos descuella la Historia general de las cosas de la Nueva España, verdadero monumento etnográfico, compuesto de doce libros, que apenas tiene precedentes comparables en ninguna lengua. Sahagún fue, a juicio de Jerónimo de Mendieta, el más experto de todos en la lengua náhuatl. Su nombre original fue Bernardino de Rivera, Ribera o Ribeira. Hacia 1520 se trasladó a Salamanca para estudiar en su universidad, por entonces un centro de irradiación del Renacimiento en España. Allí aprendió latín, historia, filosofía y teología. Hacia mitad de la década, decidió entrar en la orden franciscana, y probablemente fue ordenado hacia 1527. Dos años después, en 1529, partiría hacia la recién conquistada Nueva España (México) en misión con otra veintena de frailes, encabezados por fray Antonio de Ciudad Rodrigo. Sus primeros años en la Nueva España trascurrieron en Tlalmanalco (1530-1532), para luego ser guardián (y probablemente fundador) del convento de Xochimilco (1535). En 1536 y por orden real, el arzobispo de México Juan de Zumárraga funda el imperial Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco. Desde el comienzo, el fraile franciscano enseñará latín allí. El propósito del Colegio era la instrucción académica y religiosa de jóvenes nahuas, fundamentalmente aquellos hijos de pipiltin (nobles). Con algunas interrupciones, fray Bernardino estuvo vinculado al Colegio hasta su muerte. Allí formó discípulos que luego serían sus colaboradores en sus investigaciones sobre la lengua y la cultura nahuas; los nombres de algunos de ellos son conocidos: Antonio Valeriano, de Azcapotzalco; Martín Jacobita y Andrés Leonardo, de Tlatelolco y Alonso Bejarano, de Cuautitlán. Pasó luego por los conventos de Xochimilco, Huejotzingo y Cholula; fue misionero en las regiones de Puebla, Tula y Tepeapulco (1539-1558); definidor provincial y visitador de la Custodia de Michoacán (1558). Pero desde 1547 se consagró casi totalmente a la construcción de su obra histórico-antropológica. Obra que habría de traerle no pocos problemas: en 1577 (o 1578) sus trabajos fueron confiscados por orden real, probablemente por temor a que el valor que Bernardino asignaba al estudio de la cultura de los antiguos mexicanos y a que sus métodos misionales que, en cierta medida, respetaban las costumbres ancestrales, pudieran ser un obstáculo para la evangelización. Una parte de la campaña en su contra pudo venir de sectores religiosos disconformes con sus métodos misionales, pero no fueron las razones religiosas las más importantes y que llevaron a impedir la publicación de su obra, sino políticas, como lo demuestra el hecho de que las tres copias que fray Bernardino hizo del trabajo, acabasen en la biblioteca del Palacio Real (dos de ellas fueron regaladas por los reyes posteriores), y no en archivos religiosos. La situación de la España de la segunda mitad del siglo XVI era de intolerancia ante el avance protestante. En este clima, no podían ser bien vistas por las autoridades coloniales las investigaciones de Sahagún sobre el mundo azteca, considerado pagano por los europeos. Obras Durante su larga vida, fue autor de un gran número de obras en náhuatl, español y latín. La única impresa durante su vida fue Psalmodia cristiana y Sermonario de los Santos del año, en lengua mexicana, ordenado en cantares o psalmos para que canten los indios en los areytos que hacen en las Iglesias, México, 1583. Escribió además: Evangelario en lengua Mexicana; Sermonario de dominicas y de santos en lengua mexicana; Postillas sobre las Epístolas y Evangelios de los Domingos de todo el año, con la colaboración de sus alumnos de Tlatelolco; Tratado de la Retórica y Teología de la gente mexicana, también náhuatl; Coloquios y Doctrina Cristiana con que los doce frailes de San Francisco enviados por el papa Adriano VI y por el emperador Carlos V convirtieron a los indios de la Nueva España; Arte de la lengua mexicana, con su vocabulario aprendiz; Vida de San Bernardino de Siena, en náhuatl; Tratado sobre el matrimonio dentro del Manual del Cristiano; un Calendario; Arte adivinatoria; y un Vocabulario trilingüe. Pero su obra monumental, que le llevó treinta años de arduo trabajo, son las tres versiones de la Historia general de las cosas de la Nueva Españaque, con loable empeño, y recogiendo la tradición oral que le trasmitían sus alumnos, enviaba al Consejo de Indias para su publicación, el cual lo archivaba por razones políticas. Los tres ejemplares acabaron en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid, donde todavía se conserva una. Otra de ellas, compuesta de doce libros es conocida también como Códice florentino porque uno de los manuscritos, después de innúmeras peripecias, terminó en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia. La obra, escrita al principio en náhuatl y luego traducida por el propio autor al español y desde el punto de vista indígena es un tesoro de conocimientos etnográficos, arqueológicos e históricos y no se publicó hasta 1829. Por su método de trabajo, basado en la recolección en las fuentes de testimonios de los ancianos, el análisis detallado, y la compilación bilingüe (náhuatl-español), y por los resultados que obtuvo al investigar sobre la cultura de los antiguos mexicanos, eruditos como León-Portilla y Garibay lo han considerado como el primer antropólogo de América. El etnólogo Miguel Acosta Saignes afirma por ejemplo: Sahagún fue un genial precursor de la etnografía... Con irreprochable método que siglos más tarde habría de hacer suyo la etnografía, Sahagún preparó una sinopsis de la obra que se proponía, para recoger, conforme a ella, el material necesario. Consultó informantes, a quienes consideró absolutamente idóneos, y sometió el material recogido y elaborado a sucesivos mejoramientos hasta cuando, ya cernido, consideró suficiente su empeño. Deseoso de no faltar a la verdad y para que cada quien pudiese en el futuro juzgar sobre su atingencia, anotó las circunstancias en las cuales recogió informes, los nombres y conocimientos de quienes con él trabajaron y los repasos a los cuales hubo de someter la Historia. La biblioteca carpetana: Bernardino de Sahagún. Primer etnógrafo del nuevo mundo
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    11) Barco de rueda de palas por Blasco de Garay El marino e inventor Blasco de Garay contribuyó al desarrollo de la navegación con importantes innovaciones, siendo la más relevante de ellas el desarrollo de la rueda de palas en barcos como sustituto de los remos y velas, que ya se había utilizado en el siglo IV en China y Bizancio. También se le atribuye la realización de las primeras pruebas de máquina de vapor aplicada a la navegación en el año 1543. Un barco de vapor es un buque propulsado por turbinas de vapor. Consta elementalmente de una caldera de vapor, de una turbina de vapor o máquina de vapor y de un condensador refrigerado por agua. La transmisión se consigue con un cigüeñal en las máquinas de vapor o con una caja reductora en el caso de usar turbinas. Blasco de Garay nació alrededor del año 1500, en Barcelona. Fue inventor y capitán de la Armada española durante el reinado de Carlos V. Propuso al emperador un sistema de navegación que contenía una gran caldera de agua hirviendo y unas ruedas de palas a ambos lados de la embarcación para hacer propulsar las naos y embarcaciones mayores en ausencia de marejadas, sin necesidad de utilizar la fuerza del viento o el trabajo de remeros. A pesar de los obstáculos y contradicciones que experimentó este proyecto, el emperador convino que se ensayara, verificándose en el puerto de Barcelona el 17 de julio de 1543. El experimento se efectuó en una nao de 200 toneles denominada Trinidad, venida de Colibre hasta Barcelona para descargar trigo, su capitán fue Pedro de Scarza. Garay contó con varios testigos entre los que estaban: Enrique de Toledo, el gobernador Pedro de Cardona, el tesorero Rávago, el vicecanciller, el maestro de Cataluña Francisco Gralla, y varios capitanes situados dentro de la nao y en el exterior. Click para ampliar Esquema de una máquina teórica de Garay Los informes de aquellos testigos fueron positivos, destacando la rapidez en los giros y asegurando que la nao se desplazaba a legua por hora cuando menos. Por el contrario, Blasco sufrió el enfrentamiento con su enemigo, el secretario real de la Hacienda, Rávago, quien sostuvo que andaría dos leguas cada tres horas, que resultaría muy complicado y costoso su desarrollo, y que había mucho peligro de explosión de la caldera. A pesar de las dificultades y contradicciones el proyecto de Garay fue apreciado por Carlos I quien promovió su desarrollo aportando 200.000 maravedíes para los gastos, y concedió otras mercedes. Pero a la hora de llevarlo a la práctica, Rávago, fuera por superstición o por otra razón, desautorizó el proyecto. De haber obtenido fondos para la investigación, la importancia de los ingenios de Garay podía haber sido inmensa. Más adelante, Garay envió un documento al rey, en donde exponía nuevas innovaciones, tales como: sacar buques de debajo del agua, aun cuando estuviesen sumergidos a cien brazas de profundidad, con sólo el auxilio de dos hombres; un aparato para que cualquiera pudiera estar sumergido bajo el agua todo el tiempo que le conviniese; otro aparato para descubrir con la simple vista objetos en el fondo del mar; la manera de mantener bajo el agua una luz encendida; o el medio de convertir en dulce el agua salobre. También colaboró con Diego de Salazar y con Diego López de Ayala en la traducción de la Arcadia de Jacopo Sannazaro, en 1549. Click para ampliar Esquema de la máquina exhibida por Garay en Barcelona en 1543 Este descubrimiento está contemplado en los documentos del Archivo General de Simancas y acreditado por el director del Archivo, Tomás González Hernández, en 1825, y por el historiador Joaquín Rubió i Ors, en 1880. ESPAÑA ILUSTRADA: BARCO CON RUEDA DE PALAS POR BLASCO DE GARAY Blasco de Garay - Wikipedia, la enciclopedia libre
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    10) Mateo Orfila, el padre de la toxicología Mateo Orfila (1787-1853) fue un médico menorquín nacido en el seno de una familia humilde de Mahón en Menorca. Orfila se dedicó al estudio de la medicina tras renunciar a la carrera de marino como pretendían sus padres ya que poseían un negocio de marina mercante. Orfila viajó a Valencia con tal propósito en 1804 ampliando sus conocimientos químicos gracias a las obras de los más destacados autores franceses de la época como Lavoisier y Berthollet. Más tarde se desplazó a Barcelona recibiendo una pensión de la Junta de Comercio de esta ciudad para que viajara a Madrid y ampliara conocimientos con Proust durante 2 años. Éste regresó a Francia por lo que decidió ir a París con el profesor Fourcroy en 1806, para continuar sus estudios de Química y Mineralogía. Se dedicó al estudio de la Medicina en París, organizando durante su estancia cursos de química y de otras ciencias como la botánica, la anatomía o la medicina. Se doctoró en medicina en 1811 con la Tesis sobre las características químicas de la orina en las ictericias titulada Nouvelles recherches sur les urines des ictèriques, dedicándose por entero al estudio de la toxicología. En 1816 fue nombrado médico de cámara de Luis XVII. Sus principales obras fueron: Traité des Poisons, también conocido como Toxicologia Générale y Elements de chimie médicale (París, 1817). En 1819 consiguió por oposición la plaza de profesor de Medicina tras nacionalizarse francés, ocupando la cátedra de química en 1823 llegando a ser Decano de la Facultad de Medicina de París y obteniendo un gran reconocimiento lo que le llevó a formar parte de varias Academias científicas francesas de la época. Como Decano consiguió gestionar puesta en marcha de varias instituciones como el jardín botánico de Luxemburgo, el museo anatómico Mateo Orfila, o el museo de anatomía patológica de Dupuytren entre otros. En el plano de la toxicología formuló el concepto de antitóxico refiriéndose a aquellas sutancias que neutralizan los tóxicos. Sus conocimientos sobre toxicología le sirvieron en la resolución de casos judiciales sobre envenenamientos al analizar los tejidos en vez de las evacuaciones ya que en estas últimas, los venenos pueden hallarse alterados o no encontrarse. Por ello, desarrolló el análisis de tejidos y la autopsia para el análisis de las sustancias. Supo ver que aunque los tóxicos se introduzcan por las vías digestivas, pueden distribuirse por el torrente sanguíneo a las vísceras, de ahí la importancia de su análisis químico. En su obra Traité des exhumations juridiques (1831) logró divulgar la práctica de la investigación forense en la sociedad francesa en la cual no se hallaba muy bien vista la aplicación de estos métodos. Durante la década de los años 30 del siglo XIX hubo un incremento en los casos de envenenamiento por arsénico en Francia lo que llevó a las autoridades a contratar peritos y expertos para poder investigar las verdaderas causas de las muertes. Uno de los casos más conocidos fue el de la Señora Lafarge. Lafarge contrajo matrimonio con un hombre de Tulle. Tras un año, éste desarrolló una enfermedad muy fuerte con vómitos. Mme Lafarge fue acusada de asesinato. Durante los análisis, varios grupos de médicos franceses no encuentran arsénico en el cuerpo del hombre envenenado. Orfila utilizó en cambio métodos nuevos (método de Marsh) y el instrumental más novedoso encontrando pequeñas cantidades de arsénico. Gracias a estas nuevas técnicas Mme Lafarge fue condenada a cadena perpetua. Este caso provocó una gran división en la sociedad francesa que se encontraba dividida entre los que apoyaban a Orfila y sus detractores como François-Vincent Raspail. A su muerte hizo que le realizaran a sí mismo la autopsia que confirmó el diagnóstico de la neumonía que le había llevado a la muerte. Algunas de sus obras pueden consultarse en la biblioteca digitalizada de Google como esta: Lecciones de medicina legal y forense en la que se describen numerosos toxicos en la que pueden verse láminas de muchas especies de animales y plantas venenosos. La biblioteca carpetana: Mateo Orfila. El padre de la toxicología
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    9) Origen de la física moderna por Domingo de Soto El fraile dominico y teólogo Domingo de Soto está considerado como el promotor de la Física Moderna. Fue el primero en establecer que un cuerpo en caída libre sufre una aceleración constante. Su teoría del movimiento uniformemente acelerado y la caída de los graves fue el precedente de la Ley de la Gravedad de Newton. Domingo de Soto estudió en la Universidad de Alcalá de Henares y, desde 1516, en la de París. En la capital francesa amplió sus estudios en la filosofía nominalista. En 1520, regresó a la Universidad de Alcalá para ocuparse de la cátedra de metafísica. En 1525, ingresó en la Orden de los Predicadores Dominicos. En 1532, ingresó en la denominada Escuela de Salamanca, la fundadora de la Ciencia Económica Moderna, mientras impartía teología como catedrático de la Universidad de Salamanca durante dieciséis años. Fue uno de los grandes alumnos de Francisco de Vitoria. Escribió numerosas obras de teología, derecho, filosofía y lógica, entre las que destacaron De iustitia et iure (1557) y Ad Sanctum Concilium Tridentinum de natura et gratia libri tres (1547), de orientación tomista y De dominio (1534), de orientación iusnaturalista. También comentó varios libros de física y lógica aristotélica, el más importante fue Quaestiones super octo libros physicorum Aristotelis (1551), sobre cinemática y dinámica. Domingo de Soto fue el primero en establecer que un cuerpo en caída libre sufre una aceleración uniforme con respecto al tiempo y su concepción sobre la masa fue extremadamente avanzado en su época. En su libro Quaestiones explica la aceleración constante de un cuerpo en caída libre de esta manera: "Este tipo de movimiento propiamente sucede en los graves naturalmente movidos y en los proyectiles. Donde un peso cae desde lo alto por un medio uniforme, se mueve más veloz en el fin que en el principio. Sin embargo el movimiento de los proyectiles es más lento al final que al principio: el primero aumenta de modo uniformemente disforme, y el segundo en cambio disminuye de modo uniformemente disforme." Soto ya relacionaba dos aspectos de la física: el movimiento uniformemente disforme (movimiento uniformemente acelerado) y la caída de graves (resistencia interna). En su teoría combinaba la abstracción matemática con la realidad física, clave para la comprensión de las leyes de la naturaleza. Tenía una claridad rotunda acerca de este hecho y lo expresaba en ejemplos numéricos concretos. Anteriormente a Soto, hubo varios autores contemporáneos que llegaron a describir el movimiento de un cuerpo en caída con dos variables independientes: el tiempo y el espacio; lo que no les permitió llegar a la descripción correcta. Otro español, llamado Diego Diest, partió de utilizar una sola variable, pero utilizó de forma errónea la espacial. En cambio, Soto describió el movimiento con una sola variable independiente: el tiempo. Este hecho está comprobado en la obra de William Wallace llamada The Enigma of Domingo de Soto: Uniformiter Disformis and Falling Bodies in Late Medieval Physics. Clasificó los diferentes tipos de movimiento en: Movimiento uniforme respecto al tiempo: "Es aquel por el que el mismo móvil en iguales intervalos de tiempo recorre iguales distancias, como se da perfectamente en el movimiento extremadamente regular del cielo." Movimiento disforme con respecto al tiempo: "Es aquel por el cual, en partes iguales de tiempo son recorridas distancias desiguales, o en (tiempos) desiguales, (espacios) iguales." Movimiento uniformemente disforme con respecto al tiempo: "Es el movimiento de tal modo disforme, que si dividimos según el tiempo, (la velocidad de) el punto medio de la proporción excede (la velocidad de) el extremo más lento lo que es excedida por el más rápido." "El movimiento uniformemente disforme respecto al tiempo es aquel cuya disformidad es tal, que si se le divide según el tiempo, es decir, según las partes que se suceden en el tiempo, en cada parte del movimiento del punto central excede del movimiento extremo el menor de esa misma parte en cantidad igual a aquella en la que él mismo es superado por el movimiento extremo más intenso." De Soto describió el movimiento de caída libre como ejemplo de movimiento unifórmemente acelerado por primera vez, cuestión que sólo apareció posteriormente en Galileo: "… este tipo de movimiento propiamente sucede en los (graves) naturalmente movidos y en los proyectiles. Donde un peso cae desde lo alto por un medio uniforme, se mueve más veloz en el fin que en el principio. Sin embargo el movimiento de los proyectiles es más lento al final que al principio: el primero aumenta de modo uniformemente disforme, y el segundo en cambio disminuye de modo uniformemente diforme." Por lo tanto era aplicable la Ley de la velocidad media para calcular el tiempo de caída: "Esta especie de movimiento es la propia de los cuerpos que se mueven con movimiento natural y la de los proyectiles." "En efecto, cada vez que cae una masa desde una cierta altura y en el seno de un medio homogéneo, se mueve al final más de prisa que al principio. Pero el movimiento de los proyectiles es más lento al final que al comienzo, y así el primero se intensifica, y el segundo se debilita uniformemente." Movimiento diformente disforme con respecto al tiempo: "Es el movimiento en tal modo disforme, que si es dividido según el tiempo, no ocurre que el punto medio de cada parte en la misma proporción excede (en velocidad) a un extremo cuanto es excedido por el otro. Este tipo de movimiento es el que esperamos en los animales, donde se observa el aumento y la disminución." Este fue un descubrimiento clave en física, y base esencial para el posterior estudio de la gravedad por Galileo Galiley e Isaac Newton. Ningún científico de las Universidades de París y de Oxford de aquella época había conseguido describir la relación entre movimiento uniformemente disforme en el tiempo y la caída de los graves como lo hizo Soto. Este hecho debería reconocer tal descubrimiento al español. Domingo de Soto publicó sus ideas sobre la caída de graves en la obra Quaestiones super octo libros physicorum Aristotelis, en 1551. Esta obra fue publicada en varias ciudades italianas, influyendo en personajes como Benedetti o Galileo. Sus ideas son originales y que no corresponden a un conocimiento colectivo de la época. Fue un logro tan avanzado que los autores Juan José Pérez Camacho e Ignacio Sols Lucía en su trabajo Domingo de Soto en el origen de la ciencia moderna, publicado en 1994, terminaron escribiendo que: "Ante el resultado de nuestro análisis de las aportaciones de Domingo de Soto a la física, proponemos esta consideración: es en la década que abraza las obras de Copérnico (1543), Soto (1551) y Benedetti (1554) donde debemos situar la línea divisoria entre la ciencia del Renacimiento y la ciencia moderna. Tras una lenta maduración, al fin sus ideas contaron con un magnífico aliado en Galileo Galilei." Otro de los que llamaron la atención de las aportaciones de Soto fue el historiador francés de principios del siglo XX Pierre Duhem. Este teorema de caída de graves es el principio que Galileo buscaba en 1604 para establecer el fundamento de la cinemática. En sus primeras investigaciones partió de una concepción equivocada porque consideraba que la velocidad aumentaba con respecto al espacio de la caída en lugar de con el tiempo. Así escribió: "El cuerpo que cae naturalmente va incrementando continuamente su velocidad a medida que la distancia desde el punto de partida aumenta." Con posterioridad, al darse cuenta de su error, formuló matemáticamente el movimiento uniformemente acelerado, pero éste se había definido 50 años antes por de Soto. Galileo citó a Soto en dos ocasiones aunque no relacionadas con la caída de graves. Sin embargo las concepciones de Soto como mínimo le llegaron de manera indirecta a través de discípulos de Soto. Pero Soto no solamente acertó en la cinemática, sino también en la dinámica. En su libro Quasetiones planteaba la resistencia interna de los cuerpos: "Lo que es movido es una resistencia, que ha de ser superada por la fuerza motriz." Pérez y Sols plantean que no hay duda sobre el carácter de esta resistencia (que hoy llamaríamos masa inerte) como en primer lugar interna y no sólo resistencia externa del medio, y en segundo como proporcional al peso. Eso se desprende de sus textos y los ejemplos que puso. Concluyen que aunque no lo haya formulado explícitamente, si uno parte de todas sus concepciones y preguntase a Soto ¿con qué velocidad caen los graves en el vacío?, Soto habría respondido: "Todos los cuerpos caen en el vacío con la misma velocidad, que aumenta uniformemente disforme con el tiempo de caída." Participó en la comisión de teólogos y juristas de la denominada Junta de Valladolid de 1550-1551, el primer debate oficial sobre los Derechos Humanos, donde se discutió la forma de proceder en la conquista de América por España y la naturaleza de los indios. En este debate, también fue llamado de los justos títulos o Polémica de los naturales, los frailes Juan Ginés de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas discreparon como líderes de dos modelos de colonización antagónicos. Soto se inclinó en su resumen hacia las tesis del este último. Otra de las materias de las que se interesó Domingo de Soto fue la Economía, tan característico entre los miembros de la Escuela de Salamanca, los fundadores de la Ciencia Económica Moderna. Analizó numerosos problemas como la usura, los contratos, la actividad del intercambio mercantil, la determinación del precio justo, así como las variaciones del mismo. Llegó a recomendar desde su cargo, ciertas intervenciones en precios. Rothbard lo criticó porque, en su opinión, Soto rompió con la tradición escolástica de la defensa del precio de mercado como precio justo. Su obra más importante es De Iustitia et Iure, de 1557, escrito en Salamanca, de la que se publicaron al menos 27 ediciones en los 50 años siguientes a su primera edición. En 1545, fue enviado al Concilio de Trento en calidad de teólogo imperial de Carlos V ante la imposibilidad de que fuera Francisco de Vitoria. En sus intervenciones defendió la Escolástica y atacó el Protestantismo y el Nominalismo como desviaciones de la doctrina cristiana. Esta tesis fue desarrollda más ampliamente en obras posteriores, sobre todo en Ad Sanctum Concilium Tridentinum de natura et gratia libri tres, publicado en Venecia, en 1547. Frente a la tesis luterana de que la Fe basta por sí sola como justificación ante Dios, Soto afirmaba, al igual que los demás teólogos católicos, que la Fe es inseparable de la Caridad y que sin ésta se convierte en una abstracción vacía de contenido. En 1548, intervino, como teólogo católico frente a los protestantes, en la redacción del Interim de la Dieta de Augsburgo. Allí coincidió con el también dominico Pedro de Soto, confesor real, a quien sustituyó en el cargo en 1548. Ambos intentaron, pero no consiguieron, impedir la influencia que sobre el emperador Carlos V tenía el cardenal Granvela. El emperador le ofreció el nombramiento como obispo de Segovia, que no lo aceptó, y el de confesor personal, que dos años de oficio renunció al mismo para continuar su trabajo en Salamanca. ESPAÑA ILUSTRADA: ORIGEN DE LA FÍSICA MODERNA POR DOMINGO DE SOTO Domingo de Soto: un Español en el Origen de la Fí**sica Moderna | De Verdad digital, diario independiente La biblioteca carpetana: El enigma de Domingo de Soto. Movimiento uniformemente acelerado y lacaída de los graves.
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    8 ) Determinación de pesos atómicos por Enrique Moles Químico y físico español, Enrique Moles consiguió una gran relevancia internacional durante la primera mitad del siglo XX por determinar el peso atómico de varios elementos orgánicos. Sus valores hallados fueron incorporados a la tabla periódica internacional. Enrique Moles Ormella nació en Barcelona, en 1883. Estudió farmacia en Barcelona y Madrid, doctorándose, en 1906, con la tesis titulada Procedimientos de análisis de silicatos seguidos en el análisis cuantitativo de algunas micas españolas. En 1907, ocupó el cargo de profesor auxiliar supernumerario gratuito en la Universidad de Barcelona. Fue pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios para trabajar en Alemania, en las ciudades de Leipzig y Munich, entre 1908 y 1911. En 1908, publicó su primer trabajo de investigación, en colaboración con Antonio Novellas y el profesor Karl Drucker, titulado Formulario-guía de farmacología, terapéutica y análisis químico-farmacéuticos. En Leipzig se doctoró en ciencias químicas con Wilhelm Ostwald, cuya tesis fue titulada Revisión químico-física del peso atómico del flúor. Contribución a la química del mismo elemento. Durante estos años tradujo varias obras de bacteriología y patentó algunas medicinas. Una nueva beca le llevó a Zurich, en 1912, y más tarde a Ginebra, entre 1915 y 1917, donde trabajó con Philipe Guye y comenzó a investigar a través de métodos fisicoquímicos para la determinación de los pesos atómicos. Sobre esta materia trató la tesis con la que alcanzó el doctorado en ciencias físicas por la Universidad de Ginebra, tras superar las dificultades administrativas que ello supuso. En la Escuela de Química de aquella universidad ejerció como docente en 1916 y 1917, impartiendo un curso sobre técnicas de precisión en el estudio de los gases. En 1927, ingresó en la Universidad Central de Madrid para impartir la cátedra de química inorgánica, cargo que desempeñó hasta 1936. Y, en 1934, entró como miembro en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales con su discurso Del momento científico español 1785-1825. Su labor docente fue excepcional; fue el maestro de las nuevas generaciones de químicos españoles; tuvo como discípulo a Augusto Pérez-Vitoria; y promovió nuevos planes de estudios en diversas carreras. En estas instituciones apoyó la apertura de una especialidad de química física como ya existía en otros países cuyo resultado fue la fundación del Instituto Nacional de Química y Física. También llevó sus actividades docentes hasta Hispanoamérica, principalmente en el año 1930, e impartió lecciones en Argentina, Uruguay y Cuba que le reportaron un merecido prestigio. Como miembro de la secretaría de la Comisión de Pesos Atómicos de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada, solicitó la oficialidad del idioma español y la organización de un congreso internacional en Madrid. Finalmente, el IX Congreso de Investigación Química Pura y Aplicada se celebró en la capital española del 5 al 11 de abril de 1934, resultado exitoso. Su gran aportación a la investigación científica la efectuó en el Laboratorio de Investigaciones Físicas que dirigía Blas Cabrera, siendo jefe de la sección de química física. Las investigaciones que le aportaron mayor prestigio fueron las relativas a la determinación de pesos atómicos. Según sus análisis, sólo la teoría de las densidades límites de los gases, enunciado por Marcellin Berthelot, tenía validez para establecer los pesos atómicos y moleculares sobre la base exclusiva de datos experimentales, en ausencia de otras hipótesis. Parecía un planteamiento teórico muy simple, pero la ejecución práctica de cálculos en temperatura, densidad y pesos requería una gran complejidad y precisión. Estas investigaciones fueron iniciadas en Ginebra y continuadas en Madrid alcanzando un alto reconocimiento internacional. Para determinar los pesos con la mayor pureza posible puso en marcha técnicas altamente sofisticadas: - la desecación de los gases, para evitar la humedad en las muestras; - la determinación de los coeficientes de corrección a introducir como consecuencia de la absorción de los gases por las paredes del vidrio; - la corrección para la contracción del vidrio al trabajar en vacío; - el empleo de filtros de vidrio prensado para la purificación de los gases; y otras muchas técnicas. Enrique Moles determinó los pesos atómicos de flúor, bromo, yodo, oxígeno, nitrógeno, azufre, sodio, argón, y otros cuantos más. También se ocupó de otras materias, como la determinación de los volúmenes moleculares. Hasta 1924, no existía una tabla de masas atómicas vigentes por parte de la Comisión Internacional de los Elementos. Tras los resultados de Enrique Moles, la Comisión Española emitió un informe que reunía las correcciones propuestas por los investigadores firmantes, entre los que se encontraban, además de Moles, Blas Cabrera, José Rodríguez Mourelo y Ángel del Campo. Estos valores de pesos atómicos fueron incorporados a la tabla periódica por la Comisión Internacional. Todas estas aportaciones le valieron un gran reconocimiento internacional y los premios Cannizzaro, Van´t Hoff y Solvay. Durante la Guerra Civil, fue director general de pólvoras y explosivos del gobierno de la II República. Al terminar la guerra se exilió a Francia, trabajando para el Collége de France de París. En 1941, regresó a España y fue encarcelado, para ser liberado en 1945. Bajo el Régimen franquista, Moles nunca consiguió volver a ocupar sus anteriores cargos. Ya sólo pudo emplearse durante diez años más como consejero técnico en el laboratorio farmacológico IBYS, llevando investigaciones de menor relevancia. Aunque en España no fue tratado como merecía, tenía una gran prestigio internacional y, en 1951, Moles fue nombrado secretario de la Comisión Internacional de Pesos Atómicos de la Unión Internacional de Química. Entre los estudios dedicados a otras materias destacaron los de magnetoquímica, realizados en colaboración con Cabrera, y los estudios sobre disolventes no acuosos, tanto orgánicos como inorgánicos. También tuvieron resonancia los numerosos trabajos relativos a la aditividad de los volúmenes moleculares en compuestos inorgánicos en forma cristalina, en los que llegó a establecer la estructura de los hidratos, que más tarde confirmó Eugen W. Biltz. Se le atribuyen 264 publicaciones científicas, la mayoría de ellas están incluidas en los Anales de la Sociedad Española de Física y Química. A toda su trayectoria hay que sumarle varias traducciones de obras de farmacia y bacteriología. Los trabajos de Moles se pueden dividir según la obra Enrique Moles, La vida y obra de un químico español: 1. Magneto-química: Medidas del magnetismo del hierro y del níquel resolviendo dificultades encontradas por Piccard 2. Disoluciones: Solubilidades de gases en diversos solventes y mezclas y propiedades de los disolventes 3. Pesos atómicos: Determinación de los pesos atómicos, materia por la que Moles obtuvo reconocimiento mundial 4. Volúmenes: Determinación de volúmenes moleculares 5. Farmacia: Estudios sobre las propiedades y usos de los peroxihidróxidos o perhidroles 6. Industrial ESPAÑA ILUSTRADA: DETERMINACIÓN DE PESOS ATÓMICOS POR ENRIQUE MOLES
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    7) Bartolomé de Medina. Obtención de plata, beneficio de patio. Bartolomé de Medina (Sevilla, España, 1497-Pachuca de Soto, México, 22 de enero de 1585) fue un metalurgista español, radicado años más tarde en Pachuca, México donde descubre el Beneficio de Patio, procedimiento minero para separar la plata o el oro de otros metales, mediante el uso de mercurio y sales Biografía Nacido en 1497 en Sevilla y fallecido en 1585, se convirtió en un próspero comerciante de dicha ciudad. Más conocido por su "proceso de patio". Éste proceso de obtención de plata supuso la fuente de plata primaria hasta 1900 cuando se sustituyó por el proceso de cianuración. Embarcó en la expedición de Francisco Montejo tras serle revelado por un químico alemán (llamado maestro Lorenzo) los secretos para extraer de mejor forma el oro y la plata. Al no serle permitido ir a tal viaje al alemán, viajó sólo e intentó aplicar el método descrito por éste. Llegó a Nueva España en 1554 aplicando este método: «Muela muy fino el mineral, revuélvalo con revoltura salmuera cargada, agregue azogue y mezcle bien. Repita la revoltura diariamente por varias semanas. Cada día tome una muestra del mineral hecho lodo y examine el azogue. ¿Ve? Está brillante y titilante. Al paso del tiempo debe oscurecerse conforme los minerales de plata se descomponen por la sal y la plata forma aleación con el azogue. La amalgama es pastosa. Lave el mineral empobrecido en agua. Queme el sobrante de la amalgama; se va el mercurio y queda la plata». Experimentó sin obtener resultados positivos pero siguió investigando hasta que descubrió que era necesario un ingrediente más, el "magistral", catalizador de sulfato de cobre que produjo la reacción esperada y revolucionó en sus minas de plata el método de amalgamación conocido como "beneficio de patio" que fue aplicado durante más de 300 años. Lo que seguramente ocurrió fue que el alemán le transmitiese un método de los antiguos griegos en los que usaban clorargirita AgCl mientras que en las minas de Pachuca se encontraba en forma de sulfuro de plata AgS. Lo que Medina hizo fue descubrir el proceso de lixiviación clorurante en el que el sulfuro se oxida a sulfato en presencia de cloro, de ahí el uso de la salmuera). El cloruro de plata formado reaccionaba con el mercurio para dar lugar a la plata metálica que habría de ser separado por calor más adelante. Según: CuSO4 + 2NaCl --> CuCl2 + NaSO4 Ag2S + 2NaCl +2O2 --> Na2SO4 + 2AgCl 2AgCl + 2Hg --> 2Ag + Hg2Cl2 Ag +Hg --> amalgama El método consistía en la amalgamación de la plata con mercurio purificado en un patio ventilado, en forma de tortas. El mineral era troceado y juntado con salmuera (agua muy salada), se añadía sulfuro de cobre o hierro y se le añadía el mercurio. después de mezclarlo bien y esperar varias semanas. El cloruro de cobre o hierro al reaccionar sulfuros con sal común hacía que luego el mercurio reaccionase con la plata a medida que iba liberándose en forma de cloruro argéntico. Más tarde se calentaba la amalgama para recuperar la plata y el azogue. En 1555 el Virrey Luis de Velasco le otorgó la patente de creación a Bartolomé de Medina por el Proceso de patio y le dotó de derechos sobre la explotación mediante este método. Numerosos sitios no reconocieron su patente y derechos e hizo que el empresario empezara a tener problemas económicos por lo que pidió a Felipe II una cuantía por su descubrimiento. Medina murió pobre en Pachuca. El azogue o mercurio se convirtió así en un mineral estratégico del imperio gracias a la mina de Almadén en España y al yacimiento de Huancavelica en Perú. En 1571, Pedro Fernández de Velasco introducía en el Reino de Perú este sistema. Se cree que los altos niveles de mercurio en el hemisferio sur pudieron estar determinados por el uso de esta técnica en la extracción de plata. Beneficio de Patio Antecedentes En 1527, embarcó en la expedición de Francisco de Montejo. Los ensayos de Bartolomé de Medina tuvieron desde sus comienzos gran resonancia, e interesaron mucho al rey. Medina, desde Jilotepeque (Xilotepec, estado de México), el 29 de diciembre de 1555, se dirige al virrey don Luis de Velasco y Castilla, en los siguientes términos: «Digo yo, Bartolomé de Medina: que por cuanto yo tuve noticia en España, de pláticas con un alemán que se podía sacar la plata de los metales sin fundición, ni afinaciones y sin otras grandes costas; y con esta noticia determiné venir a esta Nueva España dejando en España mi casa e mi mujer e hijos, y vine a probarlo por tener entendido que saliendo con ello, haria gran servicio a Nuestro Señor e a su Majestad e bien a toda esta tierra y venido que fui a ella, lo probé muchas y diversas veces y habiendo gastado mucho tiempo, dineros y trabajo de espíritu y viendo que no podía salir con ello, me encomendé a Nuestra Señora y le suplique me alumbrase y encaminase para que pudiese salir con ello e le ofrecí que en su nombre haría limosna de la cuarta parte de todo. el provecho que ubiese de la merced que el ilustrísimo señor visorrey en nombre de su Majestad me hiciese, dándolo a pobres y plugo a Nuestra Señora de alumbrarme y encaminarme a que saliese con ello e visto por el ilustrísimo señor don Luis de Velasco el gran servicio que de ello redundaba a la hacienda real de su Majestad, y generalmente a toda esta tierra, me hizo merced en nombre de su Majestad de que nadie dentro de seis años no lo pudiese usar, si no fuese pagándomelo con un tanto, que a nadie pudiese llevar más de trescientos pesos de minas y por que yo quiero cumplir la promesa que ofrecí, he comunicado con el ilustrísimo Visorrey don Luis de Velasco a parecido no haber obra más aceta en esta tierra, que el ayudar a la conservación, que sustentación de la casa e Colesio de las niñas u uerfanas del colegio de la ciudad de México, por tanto, digo por ésta firmada de mi nombre, que daré al factor e diputados que son e fueren de la Cofradía del Santísimo Sacramento y Caridad de la ciudad de México a cuyo cargo está el dicho colesio y casa de Nuestra Señora en las niñas uerfanas pobres que allí están y estuvieron recogidas y no en otra cosa por ser conforme ala promesa que fize e porque así lo cumpliré e di y entregue ésta, firmada de mi nombre al ilustrísimo señor Visorrey don Luis de Velasco para que su Señoría Ilustrísima la dé de su mano al dicho rector y diputados que es fecha en el pueblo de Jilotepeque a veinte y nueve de diciembre de mil y quinientos cincunta y cinco años.-Bartolomé de Medina-». Bartolomé de Medina, era un próspero comerciante en Sevilla cuando tuvo contacto con un metalúrgico alemán que él llamaba “el maestro Lorenzo”, quien le transmitió los secretos para beneficiar plata y oro con un sistema distinto y sustancialmente más barato que el que en ese entonces se usaba. Después de varios experimentos en España, decidieron venir a América para aplicar su sistema. El Gobierno español negó el permiso de viaje al alemán por lo que Medina se trasladó solo, escogió Pachuca por su creciente fama como centro minero y por su cercanía a la ciudad de México. Medina empezó a construir la hacienda de la Purísima Concepción en las faldas del cerro de la Magdalena, junto al río de las Avenidas. Ahí puso en práctica al pie de la letra las instrucciones que recibiera del alemán: «Muela muy fino el mineral, revuélvalo con revoltura salmuera cargada, agregue azogue y mezcle bien. Repita la revoltura diariamente por varias semanas. Cada día tome una muestra del mineral hecho lodo y examine el azogue. ¿Ve? Está brillante y titilante. Al paso del tiempo debe oscurecerse conforme los minerales de plata se descomponen por la sal y la plata forma aleación con el azogue. La amalgama es pastosa. Lave el mineral empobrecido en agua. Queme el sobrante de la amalgama; se va el mercurio y queda la plata». A pesar de sus esfuerzos, el método no funcionaba. Descubrió que faltaba un agente catalizador, el magistral sulfato de hierro (o cobre), que finalmente produjo la reacción esperada. Descripción Este proceso permitía beneficiar de un modo económico los minerales de plata; para esto, era necesario mezclar el mineral pulverizado con agua, sal, mercurio, y otros compuestos. Se extendían las "tortas" en patios muy grandes, donde se debían incorporar los reactivos; Dar los repasos, es decir, mezclar con ayuda de animales y cuidar que las reacciones se efectuaran adecuadamente a fin de que la plata formara amalgama con el mercurio. Después de varias semanas se lavaba la torta para retirar los materiales indeseables y la mencionada amalgama se pasaba a un horno especial donde, con mucho cuidado, se volatizaba el mercurio y quedaba la plata en forma esponjosa, y finalmente se fundía para obtener las barras del blanco metal. Este proceso se le conocía también como beneficio de patio. Etapas del beneficio 1. Trituración y molienda. Separada la mena que se destina a amalgamación y a la fundición (a ésta, las de rica ley), se tritura con mazos o molinos (éstos, del tipo de atahonas o arrastras), y se tamiza; obteniéndose así, la harina. 2. Montones. Con la masa molida, en eras o patios circulares o rectangulares, al aire libre o bajo techado, se hacen montones de unos 18 a 35 quintales. De donde el nombre de beneficio de patio o 1 por patio que se dio al método de Medina. 3. Ensalmorado. Adición de sal común, previo humedecimiento de los montones a razón de 2.5 a 3 libras por quintal (se sobreentiende que se trata de sal limpia); Se traspalean los montones. 4. Curtido. Si lo exige la naturaleza de la llena se añade magistral. Por obtenerse el magistral por tostación de piritas de cobre y hierro, resulta ser una mezcla de sulfatos de cobre y óxidos de hierro. Se añade de 8 a 12 libras de magistral por montón. A veces se agrega cal, según la naturaleza de la llena y la cantidad relativa de magistral que se ha añadido, aun en cantidades mayores o menores a las indicadas. 5. Incorporo. Adición de azogue: 10 a 12 libras por montón. 6. Repasos. Trilla con los pies (en los últimos tiempos coloniales, se utilizaron caballerías) de los montones extendidos en el patio formando tortas; primero sólo unas veces por día; luego, mayor número, y todo el tiempo que se considere necesario para que el azogue absorba la máxima cantidad de plata, de acuerdo con un previo ensayo menor, de la riqueza de la llena, y de las tentaduras que se realizan durante los repasos. Estos duran desde unas semanas a 2 o 3 meses, según la naturaleza de la mena, el clima y las circunstancias sean o no favorables. 7. Lavado. Cuando se considere que la masa está ya en sazón, se echa en tina con agua, donde es agitada; separándose la pella o amalgama de plata, de los Iodos finos o lamas y arenosos o relaves o jales o jalsontes (argentíferos). 8. Separación de la pella. Se exprime la masa y con ella se confeccionan las piñas, que son sometidas al desazogado. 9. Desazogado. Separación de la plata (a veces junto con pequeñas cantidades de oro) del azogue, por destilación en vasijas corrientes en la época. 10. Fundición y apartado. Por último, el metal, ya separado se sometía a fundición; y apartado del oro en las casas de Apartado. Consecuencias Bartolomé de Medina no se podía contentar con las normas generales o el esquema que acaba de hacerse. Es evidente que hubo de dar reglas concretas relativas a las dosis precisas, número y fuerza de los repasos, normas para graduar la temperatura de la masa, para conocer los defectos del beneficio y sus remedios y el modo de descubrir cuándo la operación ha llegado a su fin. Reglas que, establecidas por Medina, pasaron de azoguero a azoguero, en el curso de tres siglos y medio, constituyendo en cierto modo su patrimonio técnico y valioso, aun ignorando las más de las veces a quien las estableció. En 1571 o 1572, Pedro Fernández de Velasco introducía en el reino del Perú el beneficio de Medina, adaptándolo a las minas y condiciones climáticas de Potosí y de la altiplanicie peruano-boliviana en general, mediante el beneficio de cajones, recibiendo nuevo impulso las minas de Potosí que ya comenzaban a decaer. Posteriormente, Álvaro Alonso Barba inventa en Bolivia, en 1590, su célebre beneficio de cazo y cocimiento. La biblioteca carpetana: Bartolomé de Medina. Obtención de plata, beneficio de patio.
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    6) Julio Cervera, el ingeniero militar español que inventó la radio 11 años antes que Marconi Julio Cervera fue el ingeniero y comandante del Ejército español que inventó el primer sistema técnico de radiotelefonía de voz inalámbrica, es decir, la primera Radio. Su patente quedó registrada en 1902, más de una década antes que el italiano Marconi, como siempre se había pensado. Julio Cervera Baviera nació en Segorbe (Valencia) el 26 de enero de 1854. Estudió Ciencias Físicas y Naturales en la Universidad de Valencia. Tras entrar en el Ejército como cadete de caballería en Valladolid, en 1878 cursó estudios en la Escuela de Ingenieros Militares de Guadalajara. Llegó a ser Comandante de Ingenieros del Ejército español, convirtiéndose en un militar y científico experto en diseño de tranvías. En 1877, la Armada le envía a Marruecos. Tras años de exploraciones en el territorio publicó dos libros: Geografía militar de Marruecos (1884) y Expedición geográfico-militar al interior y costas de Marruecos (1885). En 1886, con el patrocinio de la Sociedad Española de Geografía Comercial, Cervera comando la Expedición científica al Sáhara Occidental junto al geólogo Francisco Quiroga y el intérprete Felipe Rizzo. Participó en la Guerra Hispano-Americana de 1898, encargado de reforzar las instalaciones de defensas y comunicaciones. Una vez finalizada la guerra, y centrándose ya en su faceta de ingeniero, el comandante Cervera estuvo trabajando en Londres durante 3 meses con Guillermo Marconi y su ayudante, George Kemp hasta finales de 1899. En diciembre de ese mismo año, tras resolver las dificultades técnicas de su investigación, obtuvo sus primeras patentes de la telefonía sin hilos. Así lo explica el profesor honorífico de Comunicaciones de la Universidad de Navarra Ángel Faus, quien tras siete años de investigación publicaba La Radio en España. 1896-1977. Para la redacción del libro, cuya investigación está respaldada por más de 8.000 documentos procedentes de los archivos históricos españoles, consultó más de 50 archivos y bibliotecas, además de una veintena de colecciones completas de publicaciones periódicas nacionales e internacionales. Desafiando las tesis de muchos especialistas europeos y basándose en los originales de dos patentes inéditas en Inglaterra y Alemania, atribuye a Julio Cervera la invención del primer sistema técnico de la radio con estas palabras: "el inventor de la radio no es Marconi, ni John Ambrose Fleming, ni Lee de Forest, Fesseden o David Sarnoff, sino el español Julio Cervera Baviera". A principios de siglo XX, Cervera consiguió inventar una máquina telegráfica sin hilos capaz de transmitir la voz humana. Durante los años 1901 y 1902, mantuvo emisiones regulares de voz sin cables entre Tarifa y Ceuta durante tres meses consecutivos, así como entre Jávea e Ibiza, estableciendo así el segundo y tercer servicio regular en la historia de la radiotelegrafía mundial. El primer sistema regular de transmisión inalámbrica fue puesto en marcha por Marconi en 1898 entre la isla de Wight y Bournemouth. Cierto es que Marconi inventó la telegrafía sin hilos antes que Cervera, demostrando su eficacia en diciembre de 1901, pero se trataba de una telegrafía para transmitir señales, no sonidos. Es por ello que, según las investigaciones realizadas por Ángel Faus, Julio Cervera desarrolló la radio once años antes de que lo hiciese Marconi, el cual no trabajó en la radio hasta 1913. Esto le convierte en el pionero indiscutible de la radiotelegrafía en España y la radiotelefonía en el mundo entero. La patente alemana fue inscrita en el registro de Berlín de 1900, después de que Julio Cervera presentase en Madrid su primera solicitud de patente sobre telegrafía sin hilos. También registró patentes en Francia, Suecia, Noruega, Estados Unidos, Bélgica, Suiza, Portugal, Italia, Austria y Dinamarca. Más tarde, solicitó el registro de patentes en el Reino Unido, donde trabajaba Marconi. Allí las patentes se consiguieron sin oposición del italiano y su entorno empresarial, lo que indica que se trataba de un sistema distinto. El español no tuvo problema alguno con el italiano, que en ese momento no mostraba interés alguno por desarrollar la radio. En ese momento ningún científico ni técnico en el mundo hablaba de telefonía de voz sin hilos. El 22 de marzo de 1902, fundó en Madrid la Sociedad Anónima Española de Telegrafía y Telefonía sin Hilos y registró sus patentes de ingeniería ante el notario Antonio Turón y Biscá. Cervera fue trabajador incansable que no consiguió el respaldo institucional y mediático necesario para que sus avances técnicos tuvieran trascendencia. Al contrario que Marconi, que tenía el apoyo del diario The Times, uno de los más influyentes en Europa del momento, anunciando cada objetivo que conseguía. Esa fue la razón por la que muchos atribuyen la invención de la radio a Marconi. Pero tras las investigaciones de Ángel Faus, los medios de comunicación extranjeros fueron los que sacaron a la luz este descubrimiento. Julio Cervera fue reconocido justamente como el padre de la comunicación sin hilos. En agosto de 1899 Cervera presentó, además, la patente del Telemando de equipos y sistemas, antecesor del mando a distancia tan común en aplicaciones civiles y militares. Marconi investigó estos aspectos años después. Las patentes de Cervera son cuatro años anteriores a los primeros diseños del audión de Lee de Forest y también al funcionamiento del robot teledirigido de Leonardo Torres Quevedo en Paris. Sus estudios son aplicables a la explosión de minas y torpedos a distancia, al movimiento de máquinas terrestres y marinas, etc. Otra notable contribución fue la creación en 1903 de la Internacional Institución Electrotécnica en Valencia, que daba títulos propios de ingeniero mecánico, electricista y mecánico-electricista, denominados libres. Fue una de las primeras experiencias de educación a distancia de todo el mundo. En 1908 pasa a llamarse Institución de Enseñanza Técnica ofreciendo cursos en disco. Publica la revista Electricidad y Mecánica desde 1905 hasta al menos 1920. También fue el creador del diseño del antiguo tranvía de Tenerife. Además, escribió un libro sobre dos territorios de la España Africana La Isla del Perejil y Santa Cruz de Mar Pequeña. ESPAÑA ILUSTRADA: RADIOTELEFONÍA INALÁMBRICA POR JULIO CERVERA La biblioteca carpetana: Julio Cervera. El ingeniero militar español que inventó la radio 11 años antes que Marconi. Tres patentes inéditas atribuyen al segorbino Julio Cervera la invención de la radio - Levante-EMV
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    5) Gómez Pereira. "todo lo que conoce existe, luego yo existo". Gómez Pereira (Medina del Campo, 1500 – ¿1558?) fue un filósofo, médico y humanista español, natural de Medina del Campo. Fue un afamado profesional de la medicina, aunque dedicó su tiempo a ocupaciones muy diversas, como los negocios, la ingeniería y, sobre todo, la filosofía. En el campo de la medicina fue un claro exponente del rechazo de los conceptos medievales y proponiendo la aplicación de métodos empíricos; por lo que se refiere a la filosofía, es de orientación nominalista y sus razonamientos son un claro precedente de la corriente cartesiana. Biografía Nació en el año 1500, en Medina del Campo. Era el segundo de cinco hermanos; su padre, llamado Antonio Pereira, poseía una pequeña tienda de "xerguería", es decir, de jergas o tejidos y paños de baja calidad en dicha villa; su madre, de nombre Margarita de Medina, murió en 1515 y sus hijos pasaron al cuidado de su tía Ana de Ávila. Se lo supone descendiente de una familia de judíos conversos procedentes de Portugal. Aunque no es seguro, pues la fuente es un vecino que testificó contra él en un pleito: «El dicho licenciado Pereira es onbre baxo e de baxo estado e calidad, porque su padre, es muy público y notorio que quando los rreyes catolicos, de gloriosa memoria, echaron a los jvdios de Castilla, el padre del dicho licenciado Pereyra se fue huyendo destos rreynos a Portugal e después boluio e se vino cristiano, e aun estuvo en la ynquisicion» Cristóbal de Galgo, Corregidor de Medina, año 1546 Sin embargo, tampoco se puede descartar que fuera converso, pues se sabe que hasta su matrimonio Gómez Pereira vivió con sus padres en una calle llamada Serranos que se sitúa donde los investigadores ubican la antigua judería de la villa («desde que nació e se crio en la mesma calle do este testigo vive e mora, que se dice calle de Serranos»). Gómez Pereira estudió filosofía natural en la Universidad de Salamanca con el profesor Juan Martínez Silíceo (luego arzobispo de Toledo entre 1545 y 1557); allí, al parecer, intervino activamente en las disputas entre realistas y nominalistas, inclinándose por estos últimos al rechazar la autoridad de los viejos maestros frente al conocimiento que proporciona la experiencia y la razón. También estudió medicina en la misma universidad, concluyendo en el año 1520 sus estudios. Posteriormente regresó a Medina donde se estableció como médico. Se casó con Isabel Rodríguez e instaló su casa en la Rúa Nueva (actualmente denominada calle Padilla) y de manera simultánea a su tarea como médico se ocupó de las actividades comerciales heredadas de su familia. Así, se sabe que era poseedor de un considerable capital que invertía en negocios muy diversos. Muchas veces fue encargado de tomar las rentas reales y gestionaba la recaudación de varias parroquias; además tenía sus propias bodegas y traficaba con sus vinos, también alquilaba habitaciones en su casa a los mercaderes que iban a las «Grandes Ferias del Reino» que tenían lugar en Medina. Falleció sin haber tenido hijos en una fecha no precisada, algunos sostienen que en 1558, aunque se conservan documentos de fechas posteriores: la patente del Molino de Sifón en 1563 y un documento notarial de 1567, que podrían demostrar que aún vivía en esos años. Su fama como médico rebasó los confines de Medina, ejerciendo en Burgos, Segovia, Ávila y otras ciudades importantes de Castilla. Incluso llegó a la corte de Felipe II desde donde fue reclamado para asistir al príncipe Carlos, malogrado heredero al trono que había sufrido un grave accidente y que, gracias a su intervención, pudo vivir hasta 1568. Se interesó, además, por la construcción de artilugios hidráulicos; de hecho, con su compañero Francisco Lobato diseñó un molino de sifón capaz de funcionar como aceña sin necesidad de represar el agua, que patentó en 1563. Click para ampliar Molino de Sifón de Francisco Lobato y Gómez Pereira En el folio 26 del Manuscrito de Francisco Lobato, el ingeniero medinense explica que decidió diseñar un molino muy especial, por iniciativa del rey Maximiliano II de Austria, que por esas fechas (ca. 1550) se hallaba pasando una temporada en Valladolid, refugiado a causa de las guerras contra los protestantes. El futuro rey de Bohemia tuvo el capricho de navegar por el río Duero, para lo que mandó construir una galera y ordenó retirar todas las construcciones que entorpeciesen la navegación, es decir, pesquerías y aceñas. Tal acción perjudicaba muchísimo a los lugareños, lo que indujo a Lobato y Pereira a diseñar un molino capaz de moler con la fuerza del agua sin ocupar el cauce del río. Lobato sigue explicando que hicieron un modelo que probaron en el río Zapardiel y que «molió y se meneaba con razonable fuerza [...], pero era tanta el agua que chupaba, que en medio día no quedaba gota...». Aunque el modelo fue perfeccionado con un azud que volvía parte del agua al río, el soberano se desentendió del proyecto y este cayó en el olvido. Lobato se quejaba amargamente de que, a pesar de las promesas de financiación de los Habsburgo «teníamos ya gastados 150 ducados, [...] y nunca se me pagó cosa ninguna, que algún día se lo tengo que pedir.» (op. cit.). Pero Gómez Pereira ha pasado a la Historia sobre todo por sus escritos, particularmente por sus obras Antoniana Margarita (Medina del Campo, 1554) y Novae veraeque Medicinae (Medina del Campo, 1558). "Novae veraeque Medicinae" Su contenido es exclusivamente médico. Se centra en el estudio de las fiebres (sus causas y sus tipos) y en ciertas enfermedades concretas como la lepra o la viruela, entre otras. En esta obra, que dedicó al infante don Carlos, se enfrenta a las ideas de Galeno y de Aristóteles, así como a la tradición medieval del "magister dixit". Su método es totalmente empírico y racional, basándose en su experiencia como médico como criterio supremo de verdad y utilizando métodos curativos sencillos: «En no tratándose de cosas de Religión, no me rendiré al parecer y sentencia de algún filósofo, si no está fundado en la razón». Gómez Pereira consideraba que el calor febril es engendrado por el propio cuerpo como un sistema de defensa para expulsar el daño que le afecta y, de este modo, la naturaleza restablece el equilibrio natural de todo organismo. Es pues una concepción totalmente moderna de la fiebre como una reacción contra las enfermedades. En cuanto a sus estudios sobre enfermedades como la lepra o la viruela, entre otras, llegó a conclusiones que años después fueron elogiadas por el historiador y médico Antonio Hernández Morejón. "Antoniana Margarita" Cuando René Descartes publicó su Discurso del método en 1637 fueron muchos los que pusieron en duda la originalidad de sus razonamientos. La causa fue el posible plagio a un filósofo español que conocían los eruditos en la materia en aquellos años como Pierre Daniel Huet, Isaac Cardoso o Voltaire, entre otros. La publicación en cuestión era Antoniana Margaritade Gómez Pereira, publicada en 1554 en España, casi un siglo antes. Las semejanzas entre la obra de Descartes y la de Gómez Pereira son evidentes, tanto a la hora de definir el alma de las bestias, su automatismo, como en el método y el silogismo utilizado. Descartes llegó a la deducción de Cogito ergo sum (Pienso luego existo), mientras que Gómez Pereira utilizó la expresión: quidquid noscit, est, ergo ego sum (todo el que conoce existe, luego yo existo). En palabras de Menendez Pelayo Descartes utiliza las mismas palabras textuales y los mismos ejemplos que Gómez Pereira: Si en las primeras líneas Descartes glosa a G. Pereira, en las últimas compendia lo que había dicho Vallés, copiando hasta sus palabras textuales y sus ejemplos: quare cum illorum peritiam non agnoscamus, superest ut ad peritiam authoris referatur velut quod horologium, motu gnomonis et pulsatione cymbali, metiatur et distinguat nostra tempora, refertur ad peritiam artificis. El obispo de Avranches Pedro Daniel Huet (1630-1721) afirmó: Nadie defendió con más calor, ni enseñó más a las claras esta doctrina (la del automatismo) que Gómez Pereira en su Antoniana Margarita, el cual rompiendo las cadenas del Lyceo en que había sido educado, y dejándose llevar de la libertad de su genio, divulgó en España ésta y otras muchas paradojas. Otra apreciación interesante sobre Gómez Pereira la hace el abate Lampillas, quien afirma que fue el primero en sacudirse el peripato (escuela de Aristóteles) y el Galenismo (en medicina). Para otro médico de la Universidad de Cophenague, Olaus Boorrichius, que Descartes hubiera tomado esas ideas sobre el cogito y el automatismo animal sin mencionar a Gómez Pereira suponía un descrédito, como escribió en una de sus epístolas en 1667. No faltaron apoyos a Descartes que denigraron la obra del español, como Pierre Bayle (1647-1706), Diderot (1713-1784) y d´Alembert (1717-1783) que, en sus palabras: "Descartes fue el primer filósofo que se atrevió a tratar a las bestias como puras máquinas: pues, Gómez Pereira, que lo dijo un tiempo antes que el, apenas merece que se hable aquí de él, cayó en esta hipótesis por puro azar." Llegó a ser tanta la influencia de los enciclopedistas que hasta el padre Feijóo repitió la cantinela de que Gómez Pereira había llegado por azar a ese razonamiento. Leibniz afirmó en sus correspondencias que las tesis de Descartes se corresponden con las de Gómez Pereira pero que no puede creer que este lo leyera. Otras críticas efectuadas en España fue la publicación en la misma Medina del libro Endecálogo contra Antoniana Margarita (1556) por Francisco de Sosa, en la que se burla satirizando con animales la obra del filósofo para finalmente sentenciar que el libro "sea sepultado en los infiernos". La citada obra de Pereira únicamente ha sido traducida del latín al español en el año 2000 lo que da una idea de la importancia que se le ha dado en su propio país. El ensayista Menendez Pelayo afirmó que: "en psicología experimental, Gómez Pereira esta, a no dudarlo, más adelantado que la filosofía de su tiempo, más que la del siglo XVII, más que Bacon, más que Descartes. Ninguno observa como él los fenómenos de la inteligencia." La biblioteca carpetana: Gómez Pereira. "todo lo que conoce existe, luego yo existo" Gómez Pereira 1500-1558
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    4) Generador portátil de Rayos X por Mónico Sánchez Inventor e ingeniero, Mónico Sánchez fue pionero de la radiología y electroterapia. Pasó a la historia de la ciencia por inventar un generador portátil de rayos X y corrientes de alta frecuencia en 1909, que salvó la vida a miles de militares que combatieron en la I Guerra Mundial. Además, desarrolló otras varias innovaciones en el campo de la electromedicina. Mónico Sánchez Moreno nació en 1880, en Piedrabuena, una villa de la provincia de Ciudad Real que basaba su economía rural en la agricultura de secano y en la ganadería. A principios del siglo XX, esta villa tenía una población de 3.810 habitantes, siendo la mayoría analfabeta. El padre de Mónico se dedicaba a la fabricación de tejas y ladrillos, mientras que su madre lavaba ropa ajena en el paraje del río Tabla de la Yedra, ayudado por Mónico, el menor de cuatro hermanos. En 1901, a pesar de que ni siquiera tenía el bachiller elemental, Mónico marchó a Madrid para estudiar ingeniería eléctrica, en plena implantación del alumbrado eléctrico y de la electrificación del tranvía sustituyendo al de tracción animal. Cuando llegó a la capital, la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid estaba cerrada por las huelgas estudiantiles. Mónico decidió matricularse en un curso a distancia de electrotecnia, impartido por The Electrical Institute of Correspondence Instrucion de Londres y dirigido por el ingeniero Joseph Wetzle. A pesar de que el temario se impartía en inglés y del desconocimiento por completo esta lengua, siguió el curso durante tres años de forma rigurosa mientras aprendía este idioma. Al finalizarlo, el propio Joseph Wetzler, que se movía en los entornos de Thomas Edison, se puso en contacto con el joven español para promocionarle como empleado en una empresa de Nueva York. El 12 de octubre de 1904, con 23 años y a penas recursos económicos, Mónico se embarcó en Cádiz con destino a Nueva York. Esta era la capital económica y cultural del mundo, que sufría una efervescencia de inmigrantes para construir sus primeros rascacielos, y que la mayoría no encontraría el sueño americano. Empezó a trabajar de ayudante de delineante y pronto se matriculó en el Instituto de Ingenieros Electricistas, un centro de formación profesional. Más adelante, pudo asistir a un curso de electrotecnia de unos meses de duración en la Universidad de Columbia, perfeccionando sus conocimientos sobre tecnología eléctrica. Era la época del desarrollo de las corrientes eléctricas, cuando las centrales eléctricas de Nueva York quemaban carbón y petróleo en abundancia. La energía resultante movía dinamos que producían la electricidad, pero surgía el problema de su distribución hasta los tranvías y las bombillas de las casas. Thomas Edison, propietario de la compañía General Electric, defendía el uso de la corriente eléctrica continua, un flujo perpetuo que implicaba grandes pérdidas en forma de calor por la resistencia de los cables. Mientras tanto, aparecía el ingeniero serbio Nikola Tesla, en la empresa Westinghouse, que propuso utilizar una corriente eléctrica alterna, en la que el flujo varía cíclicamente. La solución era magistral ya que minimizaba las pérdidas. Sin embargo, Edison no aceptó las evidencias de Tesla e inició una campaña para demostrar los peligros que la corriente alterna suponía para los ciudadanos. Así pues, se dedicó a electrocutar animales en público, sobre todo perros y gatos, llevando al extremo de su siniestro espectáculo la electrocutación de un elefante. Mientras tanto, Tesla reaccionó y demostraba en teatros que la corriente alterna no era tan peligrosa. Su propio espectáculo consistía en pasar por su cuerpo un flujo de corriente alterna en medio de una tormenta de relámpagos, pero protegido por un suelo aislante de corcho bajo sus pies. Lo más probables es que Mónico Sánchez, tan apasionado de la electricidad, acudiera a ver estos espectáculos públicos. De aquella rivalidad salió vencedora la corriente alterna de Nikola Tesla, que es la que actualmente se emplea en la distribución eléctrica en todo el mundo. Y mientras Tesla y Edison se empeñaban en su guerra de corrientes eléctricas, surgía la figura de otro gran científico, Wilhelm Conrad Röntgen, que descubría los rayos X hacia el año 1895. Investigaba la fluorescencia producida por rayos catódicos mediante ensayos con tubos de vacío y descargas eléctricas de alto voltaje, pero encontró un tipo de nueva radiación invisible que podía atravesar la materia e impresionar placas fotográficas. Incapaz de definir ese tipo de radiación misteriosa la denominó "X". Cuando ganó, en 1901, el premio Nobel de Física, sus aparatos de rayos X se vendieron con éxito, pero eran voluminosos, estáticos y caros, llegando a pesar más de 400 kilogramos. Click para ampliar Mónico Sánchez y su Generador de Rayos X. Mónico Sánchez fichó como ingeniero de la Van Houten and Ten Broeck Company, dedicada al diseño y fabricación de aparatos de radiología y electromedicina para hospitales. En esta empresa pudo desarrollar la innovación por la que pasó a la historia de la ciencia universal, el Aparato Portátil de Rayos X y Corrientes de Alta Frecuencia, que fue patentado en 1908. Su generador de rayos X estaba basado en la corriente de alta frecuencia, y era capaz de producir tensiones de 100.000 voltios con una corriente continua o alterna de 25. La máquina de Mónico Sánchez suponía toda una revolución que cambió el panorama del diagnóstico médico para siempre. Hasta el momento, la máquina de Röntgen no era muy práctica para aplicaciones a gran escala. Su coste de fabricación era altísimo y su instalación completa era complicada, ya que se trataba de un sistema de máquinas voluminosas que llegaban a pesar varios cientos de kilos. Además, para hacerla funcionar, necesitaba la energía de un generador eléctrico capaz de producir corrientes de alto voltaje. Estas adversidades hacían que el aparato de rayos X de Röntgen solo se pudiera utilizar en algunos hospitales. En cambio, el portátil de Mónico Sánchez tenía escasos 10 kilogramos de peso y ocupaba el volumen de una pequeña maleta de viaje. Supuso un gran avance en comparación a los equipos de Röntgen, porque permitía ser transportado con sencillez y desplegado en unos minutos. Para su funcionamiento, sólo necesitaba ser enchufada a la red eléctrica, no necesitaba generadores. Mónico Sánchez se había ganado la admiración de los ingenieros neoyorquinos. La empresa Collins Wireless Telephone Company de Newark (New Jersey), le contrató como ingeniero jefe con la intención de vender su portátil de rayos X, que pasó a llamarse The Collins Sánchez Portable Apparatus. Frederick Collins ofreció 500.000 dólares a Mónico Sánchez por su invento. Se dedicaba especialmente al desarrollo de la telefonía sin hilos, llegando a fusionarse con otra, crearon una gran empresa, la Continental Wireless Telephone and Telegraph Company. Mónico Sánchez participó en el equipo de ingenieros que desarrolló el primer teléfono sin hilos, capaz de comunicarse a más de cien kilómetros. El problema es que este aparato, con un micrófono de carbón, se calentaba poco a poco y terminaba ardiendo a los 15 minutos de conversación continuada. La empresa de Collins comenzó una gran campaña de propaganda para vender acciones, sugiriendo que la telefonía móvil en coches, trenes y barcos ya era una realidad. Además de este invento, registró otra patente, una máquina para la métrica precisa de diversos parámetros eléctricos como la resistencia o el aislamiento. En 1909, el Aparato Portátil de Rayos X y Corrientes de Alta Frecuencia fue presentado con notable éxito en la III Feria de la Electricidad, una exposición de tecnología eléctrica, celebrada en el Madison Square Garden de Nueva York. Se conserva una foto en la que Mónico Sánchez aparece junto altos directivos de la General Electric de Thomas Edison y de la Westinghouse de Nikola Tesla. En los carteles se leía: "No wires. No poles. No Franchises. The Collins Wireless Telephone Co." (Sin cables. Sin postes. Sin franquicias. La compañía telefónica inalámbrica Collins). Lo cierto es que más que una realidad, la telefonía sin hilos de la Collins Wireless Telephone Company resultó una estafa y cuatro ejecutivos, incluido Collins, acabaron denunciados y sentenciados a prisión. El veredicto judicial aludía a un presunto fraude en sus demostraciones en lugares públicos, limitadas a conversaciones breves para que los teléfonos no produjeran chispas. Cuando estalló el escándalo, Mónico ya había abandonado la empresa y regresado a Nueva York, donde, en solitario, fundaba la Electrical Sánchez Company. En 1910, intervino en el V Congreso Nacional de Electrología y Radiología de Barcelona, donde firmó contratos de compraventa de varios aparatos. Para comercializar su invento en Europa, fundó la European Electrical Company, aunque su fabricación continuaba en EE.UU. Entre 1909 y 1911, logró inventar otras máquinas, tal y como aparece en las patentes numeradas como 46537, 49075 y 51029, sobre aparatos de rayos X portátiles y generadores de alta frecuencia. El éxito de su invento en Europa, le hizo regresar a España en 1912 con 32 años y convertido en un emprendedor millonario. En 1913, construyó con su propia fortuna un centro de alta tecnología en su pueblo natal: el Laboratorio Eléctrico Sánchez. Ocupaba una superficie de 3.500 metros cuadrados, donde montó su laboratorio y fábrica de aparatos portátiles de rayos X. Debido a que Piedrabuena carecía de electricidad, instaló un sistema de conducción de agua potable y una central eléctrica abastecida por el carbón llegado en carros tirados por mulas. Apenas un año más tarde, el centro era ya una realidad y casi todo el pueblo disponía de electricidad y agua. Entre sus empleados más cualificados estaba un soplador de vidrio alemán que contrató para la elaboración de tubos de vacío. Los portátiles de rayos X se habían vendido a médicos de toda Europa y América, pero este revolucionario invento además salvaría miles de vidas en la I Guerra Mundial. Se personó en Francia para conseguir un contrato de venta de sus portátiles mediante concurso, entre los que estaba Marie Curie. Tras entrevistarse en Burdeos con autoridades y radiólogos, ganó el concurso. Así, el Ejército francés compró 60 unidades de aparatos Sánchez para el auxilio de los heridos en sus ambulancias de campaña, lo que contribuyó a reducir el número de bajas durante la guerra. Mujeres tan grandes para la ciencia como Marie Curie en un bando y Lise Meitner en el otro pudieron utilizar aparatos como este para mejorar el tratamiento de los heridos recorriendo los frentes. Solo en Francia, sacaron más de un millón de radiografías, en las cuales se veían los huesos rotos y las balas alojadas que podrían ser mortales. Condecorado por el Gobierno francés, Mónico regresó a su laboratorio para atender pedidos que llegaban de todas las partes del planeta. Colaboró en revistas científicas nacionales y extranjeras, ofrecía conferencias y asistía a congresos siendo nombrado Doctor Honoris Causa en Ciencias Electrotécnicas por la Escola Livre de Engenharia do Rio de Janeiro y por universidades de diversos países. Sus innovaciones continuaron en el terreno de la electrofísica y la electromedicina. Aportaba máquinas de electroterapia, generadores de corriente y de onda corta, o accesorios como visores para radioscopias, chasis para radiografías, tubos protectores, etc. Diseñó un inhalador de ozono destinado al tratamiento de afecciones bronquiales con vapores de eucalipto. También desarrolló un cauterizador eléctrico de tejidos, invento que utilizaba para tratar daños dermatológicos. Otro de sus innovaciones revolucionarias para la época fue un bisturí eléctrico. A lo largo de su vida hizo muchísimas demostraciones públicas de los beneficios que proporcionaba su generador portátil de altas frecuencias. Para ello empleaba tubos y bombillas con pequeñas cantidades de materiales radioactivos, que producían extrañas luminiscencias y fulguraciones. Eran los precursores de los actuales tubos de neón. El responsable de la sección médica del laboratorio y fábrica de Mónico Sánchez era su yerno, el doctor José Estébanez López, él y otros médicos fueron los divulgadores de sus innovaciones, consiguiendo curar el terrible ántrax o rebajar la tensión arterial humana. Mientras tanto, Mónico Sánchez tuvo que hacer frente a otras dificultades de carácter socio-político: primero, su pueblo era una pequeña villa mal comunicada y con cierto ruralismo que originó un resentimiento de la clase dominante por ser demasiado moderno, y un desprecio de la clase obrera por ser demasiado adinerado. Mónico celebró la caída de la Monarquía y la llegada de la II República en 1931, pero cuando comenzó la Guerra Civil, sufrió la hostilidad de ambos bandos implicados. Primero, los milicianos y autoridades locales afines a la república incautaron sus instalaciones y actividades del laboratorio. Un día fueron a detenerlo, pero como no estaba se llevaron a su segundo al mando, que fue asesinado. Después, en época franquista, la política autárquica denegó los permisos de importación, lo que propició su ruina económica. Además, sufrió el fallecimiento de la esposa y de cinco de sus seis hijos, circunstancias que poco a poco pusieron fin a la industria. Aunque continuó diseñando todo tipo de aparatos novedosos, nunca conseguía reunir un equipo de expertos colaboradores, ni volvió a la primera línea del mercado de aparatos radiológicos. Hacia el final de su vida en 1961, dejó de vender sus aparatos y tuvo ciertas dificultades económicas, siempre innovando para elevar el nivel de vida de las personas. A pesar de que la tecnología ha avanzado muchísimo en ese campo, este aparato ha sido utilizado hasta hace pocos años por numerosos servicios médicos rurales. Tras su muerte el Laboratorio Eléctrico Sánchez se cerró. En la actualidad está ocupado por un colegio, un centro de salud y un centro cultural. Muchos de los aparatos que fabricó en su pueblo a partir de 1913 se exponen hoy en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, con sedes en La Coruña y Madrid. El físico Manuel Lozano Leyva, catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla, narra la apasionante vida y magníficos logros en su libro El gran Mónico. Asegura que se ha convertido en un ejemplo por el cual "en condiciones más adversas que las actuales, es posible no sólo salir adelante, sino llevar a cabo proezas admirables". Según la física, Rosa Martín Latorre, que fue comisaria de una exposición en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología sobre el inventor castellano-manchego: "Es complicado encontrar a alguien innovador, atrevido y osado, capaz de salir de un entorno rural, de hacerse ingeniero sin saber inglés y de convertirse en un emprendedor. Mónico Sánchez fue un personaje muy singular." ESPAÑA ILUSTRADA: GENERADOR PORTATIL DE RAYOS X POR MÓNICO SÁNCHEZ
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    3) Psicología diferencial y caracteriología por Juan Huarte de San Juan Médico y humanista del siglo XVI, Juan Huarte de san Juan fue un innovador de la caracteriología, considerado como el primer iniciador de la orientación fisiológica y experimental de la psicología moderna. Junto con Luis Vives, fue precursor de la psicología diferencial y aplicada, realizando innovaciones en la orientación profesional y eugenesia, con interesantes aportaciones a la neurología, pedagogía, antropología, patología y sociología. Fue uno de los primeros filósofos modernos en ocuparse a fondo de la estructura antropológica, fisiológica, anatómica y psicológica del hombre sobre bases científicas. Su gran obra Examen de ingenios para las ciencias tuvo una enorme repercusión en Europa. Click para ampliar Juan Huarte de San Juan nació en 1529 en San Juan de Pie del Puerto, villa que aún pertenecía al Reino de Navarra. Provenía de una familia hidalga vascongada. Estudió humanidades en Huesca, y medicina en la universidad de Alcalá de Henares. Probablemente fue regidor de Huesca, vivió también en Granada y en Baeza. En esta ciudad andaluza comenzó sus estudios de medicina y letras, que continuó en Alcalá de Henares desde 1553 a 1559, año en que recibió el título de doctor en medicina. Se casó con Águeda de Villalba, tuvieron y tuvieron varios hijos. Está enterrado en la iglesia de Santa María, de Linares. Fue médico en Linares y Baeza, donde murió. Huarte estuvo influenciado por la filosofía griega (especialmente por Platón, Aristóteles, Hipócrates y Galeno), por los clásicos romanos y por Santo Tomás. Intentó conciliar el método experimental de conocimiento con sus convicciones religiosas y su concepción espiritual de la vida. Para establecer las bases de su tesis, recurrió tanto a la historia sagrada como a lo que él llamaba filosofía natural, pero la verdad última corresponde a la fe religiosa: "Sólo nuestra fe divina nos hace ciertos y firmes para siempre jamás", señalando en este contexto que "la filosofía y la medicina son las ciencias más inciertas de cuántas usan los hombres". Estuvo a favor del conocimiento objetivo de la realidad, frente a tanta corriente subjetiva de la Europa de su tiempo: "la verdad no está en la boca del que la afirma, sino en las cosas de que se trata". Concedió una importancia primordial a las leyes de la naturaleza, fuente irrenunciable de verdad, y quien la observa con atención "aprenderá mucho en la contemplación de las cosas naturales". Siguiendo a Pitágoras y a Platón, partió del supuesto de que el alma es inmortal, mientras que el cuerpo no debe ser entendido como un mecanismo dotado de una casualidad irreversible y superior al espíritu. Por eso, concluyó que el hombre es un animal racional capaz de dominar sus pasiones y reflejos irracionales. Huarte había leído a Erasmo, su filósofo preferido fue Durando, aunque sentía preferencia por las enseñanzas de San Pablo, el cual era también iluminado y empírico. Defendió que la inteligencia depende del temperamento, tesis que llamó Organicidad del entendimiento. Creyó en la espiritualidad del alma humana, y admitió cierto grado de inteligencia animal. Rozó el dogma católico al hablar del temperamento de Jesucristo. Rechazó el argumento de autoridad, y sostuvo que no hay que buscar causas sobrenaturales cuando se pueden encontrar naturales. Su propósito fue examinar las disposiciones y temperamentos de los individuos, aconsejando que cada cual se dedique a lo que está más capacitado. Fue uno de los primeros filósofos modernos en ocuparse a fondo de la estructura antropológica, fisiológica, anatómica y psicológica del hombre sobre bases científicas. Y, al igual que Luis Vives, su obra está destinada a la pedagogía. Para Huarte: "Tienen los hombres dos géneros de nacimiento. El uno es natural, en el cual todos son iguales, y el otro es spiritual", una máxima contendida en todo el ideario de la educación en la época de la Ilustración. Pero limitaba el culto a la razón: "El entendimiento es la potencia más noble del hombre y de mayor dignidad, pero ninguna hay que con tanta facilidad se engañe acerca de la Verdad." Su concepto del hombre respecto a la sociedad es democrático y anti-jerárquico, rechazando la hidalguía, tan característica de los vascos y navarros de su época: "Porque hay infinitos hijos dalgo pobres, e infinitos ricos que no son hidalgos." Para Juan Huarte, el mérito de un hombre debe medirse únicamente por lo que hace en su vida: "Y así todo el tiempo que el hombre no hace ningún hecho heroico se llama hijo de nada, aunque por sus antepasados tenga nombre de hijo dalgo." Y el mismo criterio crítico aplica a la institución monárquica: "Porque no basta que el Rey o Emperador explique su voluntad, porque si no es justo y con razón, no se puede llamar Rey." Distinguió entre ciencias del entendimiento (teología, escolástica, dialéctica, filosofía natural, filosofía moral, teoría de la medicina y práctica de la jurisprudencia), de la memoria (lenguas, teoría de la jurisprudencia, teología positiva, cosmografía y aritmética), y de la imaginación (poesía, elocuencia, música, práctica de la medicina, astronomía, arte militar, matemáticas, arte de gobernar, pintura, urbanidad, arte de rezar, técnicas y arte de decir buenas palabras). Localizó las actividades mentales en el cerebro y concedía una gran importancia al clima, que ejercía una enorme influencia sobre el carácter y conducta del hombre. Por eso creía en la teoría de los cuatro humores (lo seco, lo húmedo, lo caliente y lo frío), que se disponen en el cuerpo mediante los cuatro líquidos básicos del organismo (la cólera, la bilis, la flema, y la sangre). Huarte se adelantó a su época al proponer un método científico para el diagnóstico y evaluación de la inteligencia basado en la medicina de Hipócrates y Galeno y en la filosofía natural. Las cualidades que verdaderamente contaban eran las tres positivas: el calor determina la imaginativa, de modo que los imaginativos tienen el cerebro caliente; la humedad era responsable de la facultad de la memoria; y la sequedad del entendimiento, la más notable de las potencias del alma. Afirmaba que "Del calor y la frialdad nacen todas las costumbres del hombre", para concluir que "estas dos cualidades alteran nuestra naturaleza más que ninguna." Según el predominio de estas tres facultades en el cerebro (imaginativa, memoria y entendimiento) determinaba una persona imaginativa, memoriosa o inteligente. Pero para Huarte, una equilibrada combinación de elementos y humores produce un hombre equilibrado y perfecto, atribuyendo la grandeza de la Grecia clásica a su clima templado. "Cuatro condiciones ha de tener el celebro para que el ánima racional pueda con él hacer cómodamente las obras que son de entendimiento y prudencia. La primera es buena compostura; la segunda que sus partes estén bien unidas; las tercera que el calor no exceda a la frialdad, ni la humedad a la sequedad, la cuarta que la sustancia esté compuesta de partes sutiles y muy delicadas." Su gran obra fue Examen de ingenios para las ciencias, publicado en Baeza, en 1575, obra destinada a convertirse en uno de los tratados científicos más importantes y leídos de su tiempo, con gran influencia y repercusión en Europa. Es un tratado por el cual puso en relación la morfología y fisionomía del cerebro con las capacidades psíquicas de las personas. El objetivo era el de averiguar y especificar la vocación y aptitud que cada hombre posee para desempeñar una determinada profesión: "Y hallé por mi cuenta que cada ciencia pedía su ingenio determinado y particular." Para Huarte, todo individuo que se dedique a una actividad en desacuerdo con su disposición natural no podrá ser nunca feliz y se dañará tanto a sí mismo como a la comunidad. El objetivo final de sus enseñanzas, y el de la ciencia general "es ordenar la vida del hombre y enseñarle qué es lo que ha de hacer y de qué se ha de guardar, para que, puesto en razón, se conserve en paz la República". Para ello, escribió sobre higiene, alimentación, sexualidad, estructura del cerebro, cambios producidos en el hombre por la edad y otros asuntos relacionados con el organismo físico y psíquico. Es decir, para Huarte, las cualidades de los individuos (rasgos psicológicos) dependen de la estructuración de los humores y, por tanto, el cuerpo determina las capacidades neurológicas y facultades psicológicas. Si en cada individuo predomina una determinada facultad psicológica frente a otras, deberá emplearse en aquellas profesiones que mejor pudieran desarrollarlas dependiendo de su constitución corporal y no solo de su vocación personal. De manera resumida, su examen de ingenios para las ciencias consiste en analizar las cualidades que necesita el desempeño de cada oficio y profesión, al mismo tiempo conocer las habilidades innatas de cada individuo, y orientar a cada cual hacia aquel sector de la producción que ejercite mejor su ingenio. Resulta una profesiografía: el estudio de la profesión desde el punto de vista de las tareas que se ejecutan y las habilidades humanas requeridas (ingenios). Un siglo más tarde, el ilustrado francés Montesquieu repitió esta tesis en su obra De l´esprit des lois: "Comment les hommes sont différents dans les diverses climats", con diferentes palabras, pero el mismo mensaje del español, aunque no lo cite la Enciclopedia Larousse. El Examen de ingenios para las ciencias fue dedicado al rey Felipe II, influyó en Miguel de Cervantes, tomando el adjetivo ingenioso para caracterizar a su hidalgo Don Quijote, y también en el dramaturgo isabelino inglés Ben Jonson. Sus intuiciones influyeron posteriormente a filósofos como Bacón, Descartes y Montesquieu. Sus estudios sobre el cerebro humano hicieron que psicólogos como Lavater, Cabanis y Gall le considerasen precursor de la Frenología. En cuanto a la filosofía, fue el innovador inconsciente de no pocos sistemas materialistas y del empirismo sensualista. Por ser el primer médico en describir una teoría organicista, según la cual la inteligencia está determinada por su fisionomía, ha sido considerado el precursor de la caracteriología, la psicología diferencial, la psicología aplicada y la orientación profesional. Además escribió interesantes aportaciones a la eugenesia, neuropsicología, pedagogía, antropología, patología y sociología. Otro humanista español contemporáneo que innovó en psicología moderna fue Luis Vives. Por eso, llegaron a publicar más de setenta ediciones y traducciones del Examen de IngeEnios en los principales idiomas de la Europa de la Modernidad; se tradujo al francés en 1580 (24 ediciones), al italiano (7 ediciones) en 1582, al inglés en 1594 (6 ediciones), y se publicaron varias ediciones en flamenco, latín y alemán. Al alemán, por ejemplo, fue traducido por Lessing. Fue incluido en el Índice de libros prohibidos, a causa de sus teorías sobre lo que la Inquisición entendió como un determinismo materialista del hombre. Esta institución religiosa no podía permitir que la libertad de acción y espiritualidad humana quedase condicionada por unos rasgos físicos y psicológicos innatos, sin voluntad de decisión. A pesar de que fue prohibido en Portugal en 1581, y en España en 1583, circularon ediciones clandestinas venidas de Leyden (1591), Amberes (1593 y 1607), y Amsterdam (1652). Se permitió sin embargo que circulase por España e Hispanoamérica una edición expurgada, redactada por Juan Huarte, y publicada por su hijo en Baeza, en 1594. Se han publicado 26 ediciones españolas hasta 1930. ESPAÑA ILUSTRADA: PSICOLOGÍA DIFERENCIAL Y CARACTERIOLOGÍA POR JUAN HUARTE DE SAN JUAN
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    2) Agustín de Betancourt Agustín de Betancourt y Molina nació en el Puerto de la Orotava (Tenerife) en 1758. Se le considera el principal ingeniero militar español de los siglos XVIII y XIX y uno de los mejores ingenieros mecánicos de Europa. Click para ampliar Su trabajo varió desde las máquinas de vapor y los globos aerostáticos hasta la ingeniería estructural y el planeamiento urbanístico. Como educador, Betancourt fundó y dirigió la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales en 1802 y también fue inspector del Instituto del Cuerpo de Ingenieros de Comunicaciones en San Petersburgo. Como diseñador de planos urbanísticos y constructor, Betancourt supervisó los planos urbanísticos y la construcción en San Petersburgo, Kronstadt, Nizhny Novgorod y en otras ciudades rusas. Era políglota: hablaba español, latín, francés, ruso, alemán e inglés. Betancourt pertenecía a una familia noble relacionada con Jean de Bethencourt que participara en la conquista de las Islas Canarias. Sus padres trabajaban en el sector de la maquinaria y tintes textiles. Su madre y la hermana de su padre presentaron trabajos científicos sobre colorantes textiles y su padre, era miembro fundador de la Sociedad Económica de La Laguna, siendo también mecánico textil. En particular la Memoria sobre la forma de obtener el color carmesí, probablemente la primera memoria científica firmada por una mujer en Canarias. Aprendió francés de su madre y ciertos conocimientos en ciencias de su padre estudiando después en el convento de los dominicos de La Orotava. Tras su paso por las milicias provinciales entre 1777 y 1778, viaja a Madrid para continuar sus estudios, no regresando jamás a su ciudad natal. Como miembro de familia pudiente en 1778 marchó a estudiar a Madrid en los Reales Estudios de San Isidro, regentado por su primo materno. Los primeros trabajos realizados en 1783 para la Corona fueron dedicados a la inspección del Canal Imperial de Aragón, tras la ruptura de la presa del Bocal, un estudio o inspección de las minas de Almadén. La mejoras propuestas por éste quedaron reflejadas en tres memorias en el año 1783. También consiguió la creación y ascensión del primer globo aerostático en España en el mismo año, tan sólo unos meses después de que lo hicieran los hermanos Montgolfier en Francia (el primero fue realizado en 1709 por el brasileño Bartolomeu de Gusmao, no por los hermanos Montgolfier en 1783 como suele creerse). Viajes a Francia e Inglaterra En 1784 viajó a Francia en compañía de Alfonso de Nava para estudiar arquitectura y arquitectura subterránea y formándose en la École Nationale des Ponts et Chaussées (Escuela Nacional de Puentes y Caminos). En 1785 llevó a cabo muchas investigaciones técnicas, estudiando sobre la purificación del carbón de piedra en los hornos del Jardin des Plantes parisino, donde se extraía betún de hulla, reflejándose luego en la Memoria sobre la purificación del carbón piedra y modo de aprovechar las materias que contiene, dedicada a Carlos III, en la que describe los altos hornos de Irlanda y los del Jardin des Plantes de París, proponiendo un nuevo tipo de horno. Con la llegada de su hermano, José de Betancourt, comenzaron la búsqueda de máquinas en colaboración con otros pensionados españoles en varias regiones francesas. A su regreso a Madrid en 1785 discute con el Conde de Floridablanca sobre la posible creación de una escuela de Puentes y Calzadas a imitación de la francesa. Posiblemente colaboró con Louis Proust en un método de blanqueo de la seda. A su vuelta a París en 1785 se dedica sobre todo a la hidráulica y diseña un modelo de telar de cintas anchas de rasoliso y tafetán. En 1787 se asocia comercialmente con el relojero franco-suizo Breguet en la venta de relojes. Durante este año se crea el Real Gabinete de Máquinas siendo nombrado como su director aunque tomara posesión del cargo en 1792. También comenzó a realizar diseños de máquinas hidráulicas y a estudiar diseños mecánicos y adquirir máquinas por encargo del Conde de Floridablanca para la creación del Gabinete de Máquinas en Madrid. En 1788 realiza un diseño de una máquina para crear cintas para adorno de mujeres. En 1788 viajó a Inglaterra, donde hiciera una labor de reconocimiento de los puertos ingleses con cometidos de espionaje industrial y científico de los modelos desarrollados por los ingleses. Estuvo en Birmingham para investigar sobre las máquinas de vapor, En particular la máquina de vapor de doble efecto, patentada por la empresa de Boulton y Watt en 1789. Éstos no le dejaron observarla pero sí la vio funcionando cerca del puente de Blackfriars en una fábrica de harinas además de un nuevo telar mecánico. Regreso a París (diciembre 1788-julio 1791): A su regresó a Paris en 1792 escribió para la Academia de las Ciencias de París la Memoria sobre una máquina de vapor de doble efecto, siendo así el introductor de dicho ingenio en el continente. Poco después, en 1790 se inicia la construcción de una fábrica de harinas de los hermanos Perier, cuyos molinos funcionaban con una máquina de vapor de doble efecto. También crea un modelo de telar mecánico, una máquina eólica para desaguar terrenos pantanosos. Otro desempeño del que tuvo que hacerse cargo es de recabar instrumental para la expedición Malaspina en 1792 así como el llevar a cabo "la colección de modelos hidráulicos" para el Gabinete de Máquinas. El embajador español Fernán Núñez envía a Madrid un Índice de los modelos y memorias de don Agustín, como anticipo del Catálogo del Gabinete. En 1791 recibe la orden de su traslado a España llevando consigo toda la colección de 359 planos, 99 memorias y 270 máquinas para el Real Gabinete. En julio de ese año, Betancourt y Peñalver realizan la Memoria sobre los medios para facilitar el comercio interior, en donde se realiza la propuesta de lo que sería una futura Escuela de Caminos y Canales, cuestión discutida anteriormente con Floridablanca. En 1792 se abre al público en el Retiro el Real Gabinete de Máquinas. En 1793, decide viajar a Inglaterra junto a su familia con el encargo de desarrollar nuevos inventos y máquinas. En 1794 se inicia la construcción de máquinas de vapor para su utilización en plantas azucareras, siendo a su vez destinado a Cuba para la construcción de caminos e ingenios azucareros. Recibe en Inglaterra varios premios como el de la Society for the Encouragement of Arts por el diseño de una máquina para cortar plantas en ríos y canales y el de el Royal Board of Agriculture de Whitehall por una máquina de moler sílex. En 1796 Betancourt sale de Inglaterra junto a otros españoles tras el inicio de hostilidades entre ambos países. Durante una corta estancia en Francia desarrolla una especie de telégrafo óptico junto con su amigo Breguet, presentando al directorio la memoria que entra en conflicto con los intereses de Claude Chappe, inventor del primer telégrafo, por lo que queda archivado el expediente. Antes de abandonar Francia patenta junto a Breguet un modelo de prensa hidráulica Durante 1797 viaja a España y comienza su viaje a Cuba que termina rápidamente tras el apresamiento por una fragata inglesa de la embarcación donde reunía todo el instrumental científico y técnico, liberando a los viajeros en Lisboa unos días más tarde. Godoy le ordena reponer el cargamento perdido por lo que se ofrece a viajar a París con el encargo. Durante su estancia en Francia entre 1797 y 1798 se reabre el pleito sobre el telégrafo. Una comisión de expertos incluyendo a Laplace, Lagrange, Borda, Prony, Delambre, Coulomb y Charles comparan ambos telégrafos, el de Betangourt y el de Chappe informando favorablemente sobre un nuevo tipo de telégrafo del español. La influencia de Chappe opone su utilización en Francia mientras que en España parece que puede tener alguna posibilidad. Por esta razón Betancourt deja en suspenso su proyecto en Cuba y comienza a pensar en el desarrollo de líneas de telégrafos en España. A su vuelta a España comienza el desarrollo del proyecto que consistiría en conectar mediante telégrafo Madrid con Cádiz. Además pasa a adquirir la Real Fábrica de Algodón de Ávila para su explotación comercial. La decisión del secretario de Hacienda de parar la construcción de torres de telégrafos deja al proyecto con apenas unas pocas torres construidas entre Madrid y Aranjuez. Durante los siguientes años se le designa para realizar una inspección del Canal de Castilla, del cual presenta un informe junto con Peñalver, presenta una esclusa de émbolo buzo. También examina la rotura de la presa de puentes de Lorca y lleva a cabo reparaciones y construcciones en numerosos puentes entre Madrid y Barcelona. En el año 1802 comienzan los Estudios de la inspección general de caminos y canales, considerado el inicio de la Escuela de Caminos, siendo Betancourt quien diseñara los estudios de los primeros años. En 1803 empezó a escribir con José Lanz el Ensayo sobre la composición de las máquinas, publicado en París en 1808 con el título Essai sur la composition des machines, convirtiéndose en un libro de texto de gran difusión en toda Europa. En 1807, Betancourt fue nombrado corresponsal de la Academia de Ciencias de París (irónicamente, también J. Watt fue nombrado corresponsal en esa misma sesión). Poco después abandonó definitivamente España, trasladándose a París, donde presentó a la Academia de Ciencias su Memoria sobre un nuevo sistema de navegación interior, en la cual describió una esclusa de émbolo que había inventado en 1801, e inventó con Breguet el termómetro metálico. Época rusa y sus últimos años Realiza en 1807 durante el periodo prebélico un viaje a Rusia donde es recibido por el zar en San Petersburgo siendo invitado junto al ministro Rumiántsev a visitar varias industrias de importancia para el país. En mayo de 1808 regresa a París enterándose de los acontecimientos en España durante el inicio de la guerra de independencia. En septiembre vuelve a Rusia dejando en manos de Breguet los asuntos económicos en Francia como ya hiciera anteriormente. A finales de 1807 viajó a San Petersburgo invitado por el Zar Alejandro I de Rusia y permaneció allí durante seis meses. Tras regresar a París para presentar con José Lanz el Ensayo ..., regresó a Rusia, donde permaneció hasta su muerte al servicio del zar Alejandro I. Nombrado mariscal del ejército ruso, quedó adscrito al Consejo Asesor del Departamento de Vías de Comunicación. Posteriormente fue nombrado Inspector del Instituto del Cuerpo de Ingenieros y, en 1819, Director del Departamento de Vías de Comunicación. A lo largo de los 16 años de su estancia en Rusia alternó la dirección académica del Instituto de Ingenieros con numerosas obras públicas, como el puente sobre el Málaya Nevka, la modernización de la fábrica de armas de Tula o la fábrica de cañones de Kazán, la draga de Kronstadt, los andamiajes para la Catedral de San Isaac o la Columna de Alejandro I, el canal Betancourt de San Petersburgo, la Catedral de la Transfiguración de Nizhni Nóvgorod, la fábrica de papel moneda, el picadero de Moscú, la navegación a vapor en el río Volga, sistemas de abastecimiento de aguas, ferrocarriles, etc. A partir de 1822 comenzó a tener problemas con el Zar y fue sustituido en la dirección del Instituto, quedando relegado hasta su muerte en 1824. La biblioteca carpetana: Agustín de Betancourt Agustín de Betancourt - Wikipedia, la enciclopedia libre
  22. Algo que me parece fundamental, sorprende que hayamos llegado a 2018 sin este sistema. Esto convertiría en los títulos españoles en algo valioso porque abrirían las puertas de dos espacios, el europeo y el iberoamericano, así que nos daría puntos: IBEROAMÉRICA EDUCACIÓN Universidades de Iberoamérica buscan un sistema para la homologación de sus títulos EFECartagena (Colombia)22 sep. 2018 https://www.efe.com/efe/espana/portada/universidades-de-iberoamerica-buscan-un-sistema-para-la-homologacion-sus-titulos/10010-3757573 El secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), Mariano Jabonero, dijo hoy a Efe que las universidades de la región iniciarán un proceso voluntario para homologar títulos académicos basado en "una red de mutua confianza y mutuo reconocimiento". Jabonero, quien asiste al segundo encuentro de la Cátedra Cartagena en Integración Iberoamericana, explicó que el objetivo en el mediano y largo plazo es crear un "Anexo Americano" tal y como existe en Europa, donde se denomina "Anexo Europeo".
  23. En el caso de Chile habrá reconocimiento automático: España reconocerá los títulos de Chile sin homologación 16/05/2018 Redacción Internacional https://iberoeconomia.es/internacional/espana-reconocera-los-titulos-de-chile-sin-homologacion/ Los títulos universitarios de Chile tendrán validez en España sin necesidad de homologar. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha anunciado el acuerdo de reconocimiento mutuo de títulos profesionales y grados académicos de educación superior universitaria. Una medida que responde al “deseo de desarrollar las relaciones entre ambos pueblos y colaborar en las áreas de la Educación, la Cultura y la Ciencia”. El acuerdo apunta que tendrán validez en España los títulos profesionales y grados académicos de licenciatura, magister y doctorado, todos ellos obtenidos en universidades chilenas con reconocimiento oficial del Ministerio de Educación de la República de Chile. Por su parte, en el país latinoamericano serán reconocidos los títulos, diplomas y grados académicos oficiales de educación superior universitaria, otorgados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Reino de España o por las Universidades españolas autorizadas oficialmente.
  24. Gerión

    cultura Música de la Hispanidad

    Pues no te cortes, no soy ningún entendido musical y realmente para mí todo esto es un descubrimiento reciente, así que, por favor. (Entiendo que a la web no le supone sobrecarga todo lo que podamos poner porque sólo son enlaces a Youtube)
  25. Gerión

    cultura Música de la Hispanidad

    ¡Excelente!
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