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Gerión

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  1. Muy bueno. Son más conocidas las expediciones científicas del XVIII, pero ésta en pleno 1570 es todo un hallazago. El tema de la botánica tiene una importancia capital en la ciencia hispana, que hay que estudiar y valorar como se merece, algo evidentemente derivado de la exhuberante floresta hispanoamericana, y podría inspirar todo un catálogo de soluciones en torno a su gestión, explotación, y trascendencia incluso filosófica (de la exhuberancia botánica a la exhuberancia humana, política...).
  2. Hasta donde yo sé, no existe. Me parece una cuestión principal y por eso lo de aislarla, darle un nombre y enfocarla como merece. Pero en lo que he visto, en el mejor de los casos (por ejemplo, en Maeztu) sólo ha habido una sensación general de que ninguna plataforma política moderna da en todos los clavos, y en el caso más usual, pero aún así poco tratado, sólo ha habido comentarios dispersos (como el de JR Bravo, que realmente fue un comentario de unos segundos). Como ejemplo de lo que digo, en la misma Escuela de Oviedo he recogido diferentes alternativas políticas: -Iván Vélez: apoyo incondicional a VOX. -Pedro Insua, Santiago Armesilla: crítica frontal a VOX (y a la vez al PSOE) y planteo de alternativas inequívocamente izquierdistas. -Gustavo Bueno Sánchez: apuntó la posibilidad de una deriva patriótica del PSOE. -Tomás García: apoyo a una coalición PP-VOX-Ciudadanos. Alguno se agarrará a lo "fructífero" del pensamiento bueniano -en general, hispánico- al dar tal dispersión y complejidad de propuestas. También se compara con esa dualidad que es "la derecha y la izquierda aristotélica". Pero es necesaria cierta inteligencia política consensuada, compartida y un plan específico de acción. Si ese mismo abanico de opciones es el plan, tiene que haber como decía una unidad entre todos los agentes que supere la división oficial de la "guerra de mercado", y no lo parece: de momento los que llegan a cada plataforma política de destino se amoldan y le parecen jurar una fidelidad más fuerte que a la red de origen de tipo hispanista.
  3. La "resolución del dilema de Bravo" no tiene un consenso compartido por el colectivo hispanista, es el principal escollo a resolver, y además, su talón de Aquiles. Debería darse más visibilidad e importancia, porque en muchos otros campos hay consensos más o menos claros y compartidos. Pero falta este punto tan fundamental que es el de la operación política. En medio de esta confusión, imperan los que sí tienen claro qué guerra quieren luchar.
  4. No es nada fácil. No tengo soluciones, son más bien croquis al vuelo. La constancia, la firmeza y la perseverancia creo que es lo único que se puede plantear. Hay mucho que construir aún. Lo único "bueno" es que esto va para largo, así que los análisis seguirán vigentes. Aunque empiece una guerra, y aunque termine, no creo que esto cambie las cosas, es decir, seguramente se acabe estando igual o peor.
  5. No te falta razón. Hay otra vertiente, más argentinista, de este proceso de construcción hispana, y es la de un "dominó Sur-Norte" de tal forma que la integración argentino-brasileña sería la base, para primero pasar a una unidad suramericana, ni siquiera latinoamericana (Alberto Buela) y sólo entonces, pensar en proyectarse en México o incluso España, que deberían liberarse de sus demonios respectivos. No es incompatible con todo lo anterior.
  6. Sobre este diseño político para superar el dilema de Bravo, mi formación bueniana me obliga a rechazar frontalmente una operativa de tipo armonista o pacifista. El armonismo es pretender coger dos plataformas enfrentadas en guerra y ponerlas en una mesa de negociación. Se intentó en la Transición y se ha visto que realmente, seguimos en una guerra desde 1936. De ahí la alternativa de corte belicista. El diseño bélico debe moverse en un plano diferente al de la "guerra de mercado", es decir, la teatralizada en la sociedad, o guerra horizontal. La guerra opuesta, vertical, sería la infiltración en ambas plataformas políticas y el golpe interno para tomar su control. Esto no es un armonismo porque subyacería de base una continuidad real, material, imperial, entre los golpistas de uno y otro bando. Debería hacerse en las dos primeras plataformas políticas en lucha de España y Brasil, coordinándose con la élite mexicana, a la que, por las razones comentadas, considero de alguna manera univocista. Puedo equivocarme. El resto de naciones irían a remolque. Un operativo político así ahora mismo es impensable porque faltan muchos mimbres, esto no es más que un croquis rápido de cómo podría llegarse a una constitución política definitiva y real. Debido a las grandes inercias, lo más probable es que el curso de la historia acabe en cualquier otra solución.
  7. Exactamente es eso que comentas. La lucha existe porque la verdad está repartida. Si hubiera verdad en una sola, no habría lucha, simplemente la otra colapsaría. Reconozco que este tema es uno a los que más doy vueltas, porque me parece fundamental en el dibujo de un operativo político conducente a la reunidad hispana.
  8. Gerión

    cultura Biblioteca Hispánica

    Acaba de salir "Nuestro hombre en la CIA. Guerra fría, antifranquismo y federalismo", de Iván Vélez, sobre la intromisión norteamericana en el tardofranquismo y el moldeado de unas estructuras culturales y políticas que son hegemónicas en la actualidad: plurinacionalismo, federalismo... con el objeto de destruir la capacidad política de España.
  9. Este doble golpe sería un dibujo de "solución" del "dilema de Bravo", para el cual acabo de abrir un hilo. Pero es que lo tenemos repetido en decenas de países. Quizás sólo un golpe en los tres o cuatro principales "solucionaría" el tema.
  10. José Ramón Bravo García es un pensador cercano a la Escuela de Oviedo. Escuchadle si no lo habéis hecho, su único defecto -para un puntillista cascarrabias como un servidor- es una excesiva rusofilia, pero en todo lo demás, creo que es de las voces más finas, incluso por encima de otros de esa misma Escuela con más años y fama. En honor a él, bautizo un dilema que me parece uno de los temas más importantes a estudiar, tanto para comprender su génesis como para ver cómo salir de aquí, y que planteó él mismo en una de sus últimas intervenciones. ¿Qué es el dilema de Bravo? 1. Se reconocen en la lucha política de la Hispanidad dos grandes plataformas políticas: la plataforma de la izquierda y la plataforma de la derecha. 2. La izquierda abjura de la estética hispánica: indigenismo hispanoamericano, plurinacionalismo peninsular, Leyenda Negra, europeísmo, complejos, importación cultural... Sin embargo, éticamente, se opone al Norte: desde la ideología latinoamericanista de la Patria Grande frente a EEUU, hasta la hermandad sureña mediterránea de los PIGS frente a Alemania. 3. La derecha abraza la estética hispánica: imaginario católico, imperial, valoración del pasado, de los símbolos patrióticos hispanos... Sin embargo, éticamente, se entrega a los esquemas del Norte: muchos de los simpatizantes hispanistas coquetean con una entrega a EEUU, principal "problema" a nivel global contra la unidad hispana. ¿Cómo se come esta incongruencia? ¿Son erróneas estas tesis de partida (una crítica rápida: la izquierda también es entreguista al progresismo neoyorquino, commieforniano, gabacho/la derecha confía en la hispanización de EEUU) o tienen algo de verdad? Parece fundamental analizar si estas plataformas tienen génesis hispánica, si tienen destino hispánico, si es posible reconducirlas, si es posible componer algo con ambas, si tiene que surgir algo nuevo que las destruya, y ante todo lo anterior, cuáles son los métodos más efectivos. Esto viene de antiguo: los reaccionarios pretendían traer monarcas extranjeros a las naciones hispanas a cualquier coste. Recordemos la entrada de Maximiliano en México o Amadeo en España. México quizá es el que tiene el dilema "más avanzado" en el sentido de haber aplastado la reacción más que otros países, reuniendo los dos cetros de alguna forma (estética y ética). Pero, a sabiendas de la importante carga masónica de la nación mexicana y de su esquizofrenia aztequista, ¿realmente ha sido un triunfo?
  11. Yo creo que esto se arregla con un "doble golpe interno" en el PP y el PSOE. Pero ojo, no para poner a dos peleles europeístas. Matizo: se arreglaría.
  12. No son patriotas. El españolismo antihispano es como el vasquismo antiespañol. No recogen el cuerpo entero del ahogado en el río, sino que le cortan un brazo y juegan con él. El resultado es el de siempre, la entrega de la Península o el territorio desmembrado de turno a alguna de las federaciones continentales que constituyen imperios realmente existentes. La patria a la que sirven es la del imperio que saquee el territorio de turno. Por ejemplo, el PNV sería patriota de la Anglosfera, y el españolismo europeísta, de Francia o Alemania.
  13. Se puede explicar también observando los movimientos de la frontera de la civilización hispánica, el "limes hispánico". Con Napoleón se movió, ya que la Hispanidad pierde la Península y la Luisiana, regalada por el corso a los anglos con un lacito. Hubo una reacción. En las independencias hispanoamericanas no se movió, simplemente donde había una estructura política, surgieron varias. En 1898, sin embargo, hubo un retroceso frente a EEUU, que al igual que Francia, no pertenece a la comunidad hermana. Esto explicaría también la relativa indolencia de los monarcas (tanto Austrias como Borbones) respecto a las intrusiones portuguesas en la Suramérica castellana asignada por Tordesillas. Preferían dejar eso a los lusos, entendiéndolo como cuestiones internas, y avanzar el limes en el Norte. Aún en 1787, dos días antes de la implosión imperial, se confiaba en una reunificación con Portugal. Por finalizar, se puede señalar la guerra de las Malvinas como una de las últimas grandes operaciones de tambaleo de ese limes, y también ahí todos se alinearon con Argentina, con las tristes excepciones que se conocen. Esta cuestión del limes está heredada de la Reconquista. Todos los reinos avanzaban en paralelo, hacia el Sur, contra la civilización opuesta, mientras mantenían unas fronteras verticales entre sí, no constituyentes del limes, que más o menos han permanecido por milenios. Añadir que la partición del mundo observada en Tordesillas supuso en lo teórico la anulación final de ese limes, por la cubrición completa del orbe (la esfera no es un plano infinito). La estructura interna de lo que ocurre ahí, un avance de reinos en paralelo sin pisarse (dos hemisferios no intersecados), como columnas de un mismo ejército, es exactamente igual a la partición de los territorios peninsulares que se hace en la Reconquista. Una especie de reescalado de lo que ocurrió aquí. Durante siglos se respeta, de ahí la nula presencia castellana en África o la India, y la nula presencia portuguesa en el Caribe.
  14. Integrar el Sáhara no es lo mismo que integrar a Marruecos. EEUU no despreció Texas o California, aunque hubiera hispanos. El Sáhara es lo mismo, a nuestra escala y a este lado. Por población, el Sáhara no deja de ser el "barrio musulmán de Canarias", un poco como la Melilla musulmana, o como la Filipinas mora. No creo que se pueda argumentar el que sean una nación diferente -Marruecos lo es-, se les puede conceder por orgullo, como instrumento político, pero no nos engañemos, históricamente es un desierto poco poblado y de paso. La especificidad saharaui, igual que la guineana se debe a la presencia de España. El terrorista saharaui a través de su "izquierdismo" se me asemeja más a un etarra vascongado que a un yihadista. Ahí tienes la vinculación católica. Mantener ese territorio, una mordida en plena África musulmana y además francófona es difícil, pero eso ya es otra cosa, la imposibilidad práctica, que no teórica. La pérdida o abandono del Sáhara debería contrapesarse con la toma de las mordidas equivalentes, tipo Gibraltar, Belice o las Guayanas. Estos intercambios son difíciles y se enquistan más tiempo del que parece.
  15. La Hispanidad es blanca, negra, india y malaya, sentenció Maeztu. Guinea sólo puede entender su nación desde la Hispanidad, aunque allí estén muchos enfermos de su versión propia de la Leyenda Negra creyendo que "les colonizó el más tonto de Europa", nosotros, en vez de tener la bota francesa encima como sus "afortunados" vecinos. Así lo explican los literatos guineanos. Todo el proyecto de Guinea pasa por entenderse dentro de la Hispanidad, más allá de eso no dejaría de ser una región más de la amplísima África francófona, perdiendo su identidad y especificidad. El Sáhara nació como proyecto de vincular Canarias y Guinea ¡por tierra! Así pensaban incluso en el siglo XIX, ese siglo tan denostado: pues aún tenían el espíritu fuerte como el hierro. Su mismísima fundación es por tanto también hispana, sin las Canarias y sin Guinea no hay Sáhara. La invasión marroquí es un tema que está por resolver. Eritrea y Timor se liberaron de Etiopía e Indonesia; el problema del Sáhara y su enquistamiento sólo se entiende por la peligrosidad del proyecto hispano. Similar al tema de Gibraltar y Malvinas. Realmente Guinea y el Sáhara son lo suficientemente pequeñas para ser provincias españolas. España en 1890 aún era pentacontinental, tenía Cuba, tenía Puerto Rico, tenía Guinea, tenía el Sáhara y tenía las Filipinas; quitando a Filipinas que es un monstruo demográfico y merece su asiento propio, todo lo demás puede albergarse bajo el paraguas español peninsular. Y no olvidemos al África lusa. Angola y Mozambique están sufriendo un ataque diplomático actualmente, ambos han sido incluidos en la Commonwealth y se plantea con ello el primer desmembrado oficial de la Lusofonía por parte de su amo caníbal anglosajón. El proyecto de la Iberofonía plantea su rescate a través del acercamiento de la CPLP (Comunidad de Países de Lengua Portuguesa) a la CIN (Comunidad Iberoamericana de Naciones) conformando así el espacio hispano en el ámbito diplomático, bajo el membrete de "iberófono". Angola es lo suficientemente grande y está lo suficientemente "lusizada" (y cristianizada) para ser el principal ariete hispano en África, sobre todo por la intervención de Brasil (y del africanismo hispano como el cubano, aquí nuevamente las izquierdas tomaron el testigo imperial), conformando un polo de desarrollo en torno a sí misma y con ramificaciones hacia nuestra Guinea y Mozambique.
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