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Francisco Rubio

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  1. Jarauta: El fraile carlista que luchó contra los Estados Unidos. Aunque las ansias apuntaban hacia el Palacio Nacional, la cita se estrellaría justo en la confluencia de las calles Tacuba y Santo Domingo, la frontera norte de la Plaza Mayor, el Zócalo. Por el empedrado de la primera golpeaban las botas, las bayonetas caladas y las banderas ebrias de victoria. Por la segunda marchaba el tumulto en himno de garrotes, piedras, pistolones, fusiles y escupitajos. Era el general Winfield Scott. Era el padre Celedonio Domeco de Jarauta. El caballo más albo del batallón. La mula más cerril de la ciudad. Las barras y las estrellas. El pendón de las 3 garantías. Orgullo. Dignidad. Heridas. Sudores. Coraje. Lágrimas: 14 de septiembre de 1847, 08:30 horas. - ¡Viva México, mueran los yankees! Remangado el hábito franciscano, desnudas las piernas y sandalias, el ardor remeda galope sobre el cuadrante de Santa Catarina, hoy calle Nicaragua, para seguir hasta La Perpetua, hoy calle de Venezuela. Tenso el ambiente tras las inesperadas descargas desde el callejón de López, desbocada la fiebre, desnuda la sed de muerte, desatado el instinto, la tropa avanza por dos vías: las calles de San Francisco, hoy Francisco I. Madero, y la de San Andrés, luego Tacuba. “Una descarga de fusilería ordenada por el fraile -narra, puntual, testigo de los hechos, Antonio García Cubas en su libro Mis Recuerdos, fue contestada por los yanquis-, a la vez que por otros puntos lejanos se escuchaban las detonaciones de las armas de fuego, pues eran los momentos de la conflagración general en la ciudad.” (Alberto Barranco Chavarría; Septiembre Negro, Yankees en el Zócalo.) ¿Pero quién era el fraile franciscano Celedonio Domeco de Jarauta? Nuestro protagonista nació el 3 de marzo de 1813 en el poblado de Malón, Zaragoza, España. Fue hijo de Ramón Domeco de Jarauta e Ignacia Micaela Ortiz. Celedonio realizó sus primeros estudios en Malón tomando muy joven el hábito de la orden de San Francisco. Al suprimirse las comunidades monásticas en la primera mitad de la década de 1830 se unió a la lucha que sostuvo Don Carlos María Isidro de Borbón por la causa tradicional, iniciando su primera participación en las guerrillas y estando bajo el mando de Ramón Cabrera. De esta forma entró en esa interesante tradición que se ha llamado “curas de trabuco” y que se ha presentado en España y en toda Iberoamérica. En 1840 Celedonio Domeco Jarauta sale de España ante el Abrazo de Vergara y las campañas de Espartero que pondrían fin a la primera guerra carlista. Primero sale a Francia y de ahí a Cuba, isla en la que permanecería durante cuatro años. (González Esparza Mauricio. Español de nacimiento, Mexicano de corazón. Celedonio Domeco de Jarauta: Un sacerdote guerrillero en el mundo de la guerra México-Estados Unidos. UAA. Ags. 2018). Lamentablemente lo turbulento del periodo ha hecho difícil encontrar bibliografía acerca de la participación de Domeco Jarauta durante los años dentro de la lucha carlista. En 1844 Jarauta sale de Cuba para llegar a México. En Puebla es donde Celedonio obtiene una parroquia que obtuvo del Obispo Francisco Pablo Vázquez. El período de 1844 a 1847 se convierte en una etapa que le permite a Jarauta conocer a los mexicanos y a los extranjeros que pasan por la antigua ruta de Cortés. Sin embargo, esa tranquilidad se rompe al estallar la guerra entre México y Estados Unidos. Rápidamente el padre Jarauta se une como capellán en el ejército mexicano, pero no satisfecho con sólo brindar el indispensable apoyo religioso, decide tomar las armas para actuar de forma directa ante la invasión estadounidense. Pasa de ser capellán a líder de una guerrilla que con el tiempo sumaría más de cien hombres y que se convertiría en una de las más temidas por las tropas norteamericanas. El antiguo soldado carlista pide ser dado de alta como guerrillero, junto con Domingo Tovar, para luchar contra las tropas estadounidenses el 13 de marzo de 1847. Con una montura, dos pistolas y algunos caballos, que recibe del ayuntamiento de Veracruz, inicia una lucha desigual que lo inmortalizaría. Una de sus acciones más destacadas ocurrió el 3 de junio de 1847, cuando el padre Jarauta atacó en la comunidad de San Vicente, población cercana al puerto de la Antigua, a una fuerza de Estados Unidos que conducía un convoy de barriles de aguardiente, la lucha fue reñida, pero luego de haber perdido 100 hombres los estadounidenses se retiraron dejando el cargamento en manos del fraile. (Zamacois, Historia de México, Desde sus tiempos más remotos, hasta nuestros días. Tomo XII, 1880, pag.701). Rápidamente la fama del padre español Celedonio crece a tal grado que los estadounidenses envían a uno de sus hombres más hábiles y crueles, el capitán “texano” Samuel H. Walker, para encabezar la contraguerrilla en la región de Puebla y Veracruz. La tropa de Walker estaba compuesta en su mayoría de voluntarios “texanos” que habiendo luchado durante la llamada guerra de independencia de Texas tenían un especial rencor contra los mexicanos. En el poblado de Huamantla, Tlaxcala, se enfrentarían los dos hombres en una de las últimas batallas de la guerra. El fraile carlista contra el aventurero estadounidense, el guerrillero de fe contra el soldado de fortuna. Walker tenía como objetivo capturar una batería de cañones, pero no contaba que el padre Celedonio y sus hombres le harían frente. Una lanza y un disparo acabarían con la vida del capitán estadounidense y la retirada desordenada de los llamados “diablos texanos”. Es de esta forma que se convierte en “el dirigente guerrillero más famoso de la guerra […] Su fama se propagó y generó la escritura de poemas sobre sus proezas y la acusación de los estadounidenses en el sentido de que, en realidad, ni siquiera era un sacerdote: para los estadounidenses, Jarauta se convirtió en el odiado símbolo tanto de los guerrilleros como de los curas que alentaban la resistencia”. (Guardiano Peter. La marcha fúnebre). “Muy pronto, la fuerza invasora comprendió que todo hombre, dinero o provisiones que necesitara hacer llegar desde Veracruz hasta el altiplano sólo podía desplazarlos en caravanas escoltadas por cientos o incluso miles de soldados; no obstante, incluso esas caravanas a menudo perdieron muchos hombres y carromatos de provisiones […] Jacob Oswandel escribió que los guerrilleros ‘combatieron como otros tantos tigres’: más tarde, dijo que él y sus camaradas voluntarios preferían enfrentar a diez soldados mexicanos regulares que a un guerrillero. No obstante, no todos los mexicanos apoyaban la guerra de guerrillas y algunos se mostraban de acuerdo con los estadounidenses respecto de que la línea que separaba a los guerrilleros de los bandidos era realmente muy delgada. […] Los daños que la guerrilla causó entre la población civil fueron superados por la respuesta de los estadounidenses, quienes cada vez con mayor frecuencia hacían responsable a la población civil de las actividades de los guerrilleros. […] Winfield Scott decretó que multaría a las autoridades que no capturaran y entregaran a los guerrilleros, a los que el general describió como ‘asesinos y ladrones’ […] Levinson afirma que la guerra de guerrillas desgastó a los estadounidenses[…] La posibilidad de que esa guerra hubiera podido continuar de manera indefinida provocó que los soldados y los civiles estadounidenses se mostraran ansiosos por salir de México […] y también hizo que algunos estadounidenses comprendieran que la anexión de todo el país llevaría a una guerra interminable. Además, es probable que la guerrilla haya provocado que las exigencias territoriales del gobierno de James K. Polk se redujeran. Sin embargo, la acción de los guerrilleros fue extremadamente costosa para la población civil mexicana (por las represalias de los norteamericanos) y por sí misma no habría sido suficiente para derrotar al ejército estadounidense mientras éste pudiera aprovisionarse comprando sus alimentos en México”. (Guardiano Peter. La marcha fúnebre). Lamentablemente la victoria de los ejércitos estadounidenses y la traición del gobierno liberal de México frustraron los planes del padre Celedonio, siendo capturado y fusilado en Guanajuato el 18 de julio de 1848, sin respetar su condición eclesiástica ni tener un juicio, tal era el miedo que provocaba el padre Jarauta entre estadounidenses y liberales mexicanos. Dejo para la posteridad su patriotismo y su fe, tal y como lo recogieron contemporáneos: “Soy español de nacimiento, mexicano de corazón y amante de Aguascalientes con el alma y con la vida. El pueblo le aplaudía, le rodeaba, le amaba.” (González, 1992, 157).
  2. Jarauta: El fraile carlista que luchó contra los Estados Unidos. Aunque las ansias apuntaban hacia el Palacio Nacional, la cita se estrellaría justo en la confluencia de las calles Tacuba y Santo Domingo, la frontera norte de la Plaza Mayor, el Zócalo. Por el empedrado de la primera golpeaban las botas, las bayonetas caladas y las banderas ebrias de victoria. Por la segunda marchaba el tumulto en himno de garrotes, piedras, pistolones, fusiles y escupitajos. Era el general Winfield Scott. Era el padre Celedonio Domeco de Jarauta. El caballo más albo del batallón. La mula más cerril de la ciudad. Las barras y las estrellas. El pendón de las 3 garantías. Orgullo. Dignidad. Heridas. Sudores. Coraje. Lágrimas: 14 de septiembre de 1847, 08:30 horas. - ¡Viva México, mueran los yankees! Remangado el hábito franciscano, desnudas las piernas y sandalias, el ardor remeda galope sobre el cuadrante de Santa Catarina, hoy calle Nicaragua, para seguir hasta La Perpetua, hoy calle de Venezuela. Tenso el ambiente tras las inesperadas descargas desde el callejón de López, desbocada la fiebre, desnuda la sed de muerte, desatado el instinto, la tropa avanza por dos vías: las calles de San Francisco, hoy Francisco I. Madero, y la de San Andrés, luego Tacuba. “Una descarga de fusilería ordenada por el fraile -narra, puntual, testigo de los hechos, Antonio García Cubas en su libro Mis Recuerdos, fue contestada por los yanquis-, a la vez que por otros puntos lejanos se escuchaban las detonaciones de las armas de fuego, pues eran los momentos de la conflagración general en la ciudad.” (Alberto Barranco Chavarría; Septiembre Negro, Yankees en el Zócalo.) ¿Pero quién era el fraile franciscano Celedonio Domeco de Jarauta? Nuestro protagonista nació el 3 de marzo de 1813 en el poblado de Malón, Zaragoza, España. Fue hijo de Ramón Domeco de Jarauta e Ignacia Micaela Ortiz. Celedonio realizó sus primeros estudios en Malón tomando muy joven el hábito de la orden de San Francisco. Al suprimirse las comunidades monásticas en la primera mitad de la década de 1830 se unió a la lucha que sostuvo Don Carlos María Isidro de Borbón por la causa tradicional, iniciando su primera participación en las guerrillas y estando bajo el mando de Ramón Cabrera. De esta forma entró en esa interesante tradición que se ha llamado “curas de trabuco” y que se ha presentado en España y en toda Iberoamérica. En 1840 Celedonio Domeco Jarauta sale de España ante el Abrazo de Vergara y las campañas de Espartero que pondrían fin a la primera guerra carlista. Primero sale a Francia y de ahí a Cuba, isla en la que permanecería durante cuatro años. (González Esparza Mauricio. Español de nacimiento, Mexicano de corazón. Celedonio Domeco de Jarauta: Un sacerdote guerrillero en el mundo de la guerra México-Estados Unidos. UAA. Ags. 2018). Lamentablemente lo turbulento del periodo ha hecho difícil encontrar bibliografía acerca de la participación de Domeco Jarauta durante los años dentro de la lucha carlista. En 1844 Jarauta sale de Cuba para llegar a México. En Puebla es donde Celedonio obtiene una parroquia que obtuvo del Obispo Francisco Pablo Vázquez. El período de 1844 a 1847 se convierte en una etapa que le permite a Jarauta conocer a los mexicanos y a los extranjeros que pasan por la antigua ruta de Cortés. Sin embargo, esa tranquilidad se rompe al estallar la guerra entre México y Estados Unidos. Rápidamente el padre Jarauta se une como capellán en el ejército mexicano, pero no satisfecho con sólo brindar el indispensable apoyo religioso, decide tomar las armas para actuar de forma directa ante la invasión estadounidense. Pasa de ser capellán a líder de una guerrilla que con el tiempo sumaría más de cien hombres y que se convertiría en una de las más temidas por las tropas norteamericanas. El antiguo soldado carlista pide ser dado de alta como guerrillero, junto con Domingo Tovar, para luchar contra las tropas estadounidenses el 13 de marzo de 1847. Con una montura, dos pistolas y algunos caballos, que recibe del ayuntamiento de Veracruz, inicia una lucha desigual que lo inmortalizaría. Una de sus acciones más destacadas ocurrió el 3 de junio de 1847, cuando el padre Jarauta atacó en la comunidad de San Vicente, población cercana al puerto de la Antigua, a una fuerza de Estados Unidos que conducía un convoy de barriles de aguardiente, la lucha fue reñida, pero luego de haber perdido 100 hombres los estadounidenses se retiraron dejando el cargamento en manos del fraile. (Zamacois, Historia de México, Desde sus tiempos más remotos, hasta nuestros días. Tomo XII, 1880, pag.701). Rápidamente la fama del padre español Celedonio crece a tal grado que los estadounidenses envían a uno de sus hombres más hábiles y crueles, el capitán “texano” Samuel H. Walker, para encabezar la contraguerrilla en la región de Puebla y Veracruz. La tropa de Walker estaba compuesta en su mayoría de voluntarios “texanos” que habiendo luchado durante la llamada guerra de independencia de Texas tenían un especial rencor contra los mexicanos. En el poblado de Huamantla, Tlaxcala, se enfrentarían los dos hombres en una de las últimas batallas de la guerra. El fraile carlista contra el aventurero estadounidense, el guerrillero de fe contra el soldado de fortuna. Walker tenía como objetivo capturar una batería de cañones, pero no contaba que el padre Celedonio y sus hombres le harían frente. Una lanza y un disparo acabarían con la vida del capitán estadounidense y la retirada desordenada de los llamados “diablos texanos”. Es de esta forma que se convierte en “el dirigente guerrillero más famoso de la guerra […] Su fama se propagó y generó la escritura de poemas sobre sus proezas y la acusación de los estadounidenses en el sentido de que, en realidad, ni siquiera era un sacerdote: para los estadounidenses, Jarauta se convirtió en el odiado símbolo tanto de los guerrilleros como de los curas que alentaban la resistencia”. (Guardiano Peter. La marcha fúnebre). “Muy pronto, la fuerza invasora comprendió que todo hombre, dinero o provisiones que necesitara hacer llegar desde Veracruz hasta el altiplano sólo podía desplazarlos en caravanas escoltadas por cientos o incluso miles de soldados; no obstante, incluso esas caravanas a menudo perdieron muchos hombres y carromatos de provisiones […] Jacob Oswandel escribió que los guerrilleros ‘combatieron como otros tantos tigres’: más tarde, dijo que él y sus camaradas voluntarios preferían enfrentar a diez soldados mexicanos regulares que a un guerrillero. No obstante, no todos los mexicanos apoyaban la guerra de guerrillas y algunos se mostraban de acuerdo con los estadounidenses respecto de que la línea que separaba a los guerrilleros de los bandidos era realmente muy delgada. […] Los daños que la guerrilla causó entre la población civil fueron superados por la respuesta de los estadounidenses, quienes cada vez con mayor frecuencia hacían responsable a la población civil de las actividades de los guerrilleros. […] Winfield Scott decretó que multaría a las autoridades que no capturaran y entregaran a los guerrilleros, a los que el general describió como ‘asesinos y ladrones’ […] Levinson afirma que la guerra de guerrillas desgastó a los estadounidenses[…] La posibilidad de que esa guerra hubiera podido continuar de manera indefinida provocó que los soldados y los civiles estadounidenses se mostraran ansiosos por salir de México […] y también hizo que algunos estadounidenses comprendieran que la anexión de todo el país llevaría a una guerra interminable. Además, es probable que la guerrilla haya provocado que las exigencias territoriales del gobierno de James K. Polk se redujeran. Sin embargo, la acción de los guerrilleros fue extremadamente costosa para la población civil mexicana (por las represalias de los norteamericanos) y por sí misma no habría sido suficiente para derrotar al ejército estadounidense mientras éste pudiera aprovisionarse comprando sus alimentos en México”. (Guardiano Peter. La marcha fúnebre). Lamentablemente la victoria de los ejércitos estadounidenses y la traición del gobierno liberal de México frustraron los planes del padre Celedonio, siendo capturado y fusilado en Guanajuato el 18 de julio de 1848, sin respetar su condición eclesiástica ni tener un juicio, tal era el miedo que provocaba el padre Jarauta entre estadounidenses y liberales mexicanos. Dejo para la posteridad su patriotismo y su fe, tal y como lo recogieron contemporáneos: “Soy español de nacimiento, mexicano de corazón y amante de Aguascalientes con el alma y con la vida. El pueblo le aplaudía, le rodeaba, le amaba.” (González, 1992, 157). Esta publicación ha sido promocionada como contenido independiente
  3. Francisco Rubio

    Damos la bienvenida a Francisco Rubio

    Es preocupante, realmente preocupante que como hispanos y católicos estemos apoyando, o copiando, a líderes que nada tienen que ver con nuestra causa por mucha propaganda que nos vendan para apoyarlos. El destino debe prevalecer por encima de la coyuntura. me alegra haber encontrado este espacio. Muchas gracias, Inés, le agradezco sus palabras y claro, la fe es el lazo más importante de todos, que nos hermana :)
  4. Francisco Rubio

    Trump y la orfandad de la derecha

    Trump y la orfandad de la derecha En 2016 Trump sacudió el tablero del mundo entero, no fue el primero, pero su victoria en la primera potencia del mundo dio un gran impulso a los políticos de lo que se ha llamado derecha populista o derecha alternativa. Estos políticos comparten el rechazo a una globalización que diluye los poderes nacionales, el temor, a veces justificado y en otros casos infundado, a la inmigración, una actitud distante a la cultura y la ciencia por considerarlas emparentadas con las élites tecnócratas y políticamente correctas. Desde la familia Le Pen, pasando por Orbán, Farage, Wilders, Abascal, Duterte y Bolsonaro, los líderes de hablar directo, de apelar al pueblo, de soluciones rápidas y firmes, han marcado la agenda política en el mundo con un impacto del que aún no sabemos su duración y alcance, pero del que podemos vislumbrar consecuencias funestas. Las victorias de estos personajes son efímeras, semejan reacciones de cuerpos moribundos que tratan de luchar contra los síntomas, pero no contra la enfermedad que los origina. Los movimientos políticos basados en la división, en la revancha en lugar de la justicia, en el reclamo de pasados mejores, no tienen un futuro prometedor a largo plazo por diversos motivos, desde el declive demográfico de sus votantes hasta la fragilidad ideológica que los sustenta, una fragilidad que los orilla a aceptar como campeones a personajes sin escrúpulos como Trump o Duterte, que si bien son capaces de proporcionar deslumbrantes victorias, serán un lastre que terminará hundiendo estas nuevas derechas, así como los esfuerzos de personas sinceras, por los escándalos y abusos de estos personajes. Este hundimiento ya ha comenzando de manera visible en Estados Unidos con la derrota de Trump ante Biden, un triunfo por demás simbólico pues incluso la televisora aliada de Trump, Fox, se sumó hace unos días a la censura del todavía presidente estadounidense cómo un ejemplo de lo que dijo Nicolás Gómez Dávila: Cualquier derecha en nuestro tiempo no es más que una izquierda de ayer deseosa de digerir en paz. Los escándalos de Trump seguirán dañando a aquellos que lo respaldaron o emularon. Una vez liquidado el hombre naranja, sea por la persecución de la justicia norteamericana a manos de la élite dominante, o capitulando al negociar con esos grupos de poder, los demás líderes de la derecha alternativa en el mundo comenzarán a perder fuelle. No hay un referente con el cual puedan sustituir la pérdida de la Casa Blanca ni un sustento ideológico en el que puedan replegarse. Lamentablemente prefirieron la coyuntura al destino, el del caudillismo al de la construcción de un movimiento vivo y que trascendiera personalismos, eligieron los temores y los odios en lugar de las ideas, únicamente les queda agitar la bandera del miedo ante el creciente horror del Islam en Europa, pero siguen sin tener una base más allá sobre la que puedan descansar un pensamiento a futuro, podrán con suerte instaurar regímenes autoritarios para responder al desafío musulmán, pero enfrentaran el mismo destino que sus predecesores del siglo XX porque carecen de un proyecto real más allá del pánico y la nostalgia. La derecha alternativa al final del día son los hombres insensatos que edificaron su casa sobre arena. No permitamos los católicos que nos devoren las arenas ni los cantos de sirena.
  5. Francisco Rubio

    Trump y la orfandad de la derecha.

    Muchas gracias, y efectivamente son los puntos centrales de mi texto, los ha enumerado de una forma muy clara. Y sí, no es mi intención herir a nadie, por el contrario es mi deseo que podamos ver el panorama de una forma más amplia y no quedarnos sólo observando las hojas por agradables que nos parezcan. El hecho de considerar a Trump cómo una facción más del progresismo no lo profundice en mi texto, me parece que desarrollar esa idea es muy interesante por lo cierta de la tesis, en el fondo Trump es liberal y progre, sólo hay que ver quien es su yerno, su carrera y que apoya el aborto en casos de abuso e incesto. No creo que restaría protagonismo a mi texto, por el contrario le daría mayor cuerpo a la idea central profundizando la naturaleza progresista del movimiento de Trump. Espero de verdad que desarrolle más esa idea. Sería un honor que pusieran mi artículo en la portada.
  6. Francisco Rubio

    Damos la bienvenida a Francisco Rubio

    Muchas gracias, visitaré el fuero acerca de México. No se preocupe que lo hecho con afecto vale igual o más que los conocimientos. Creo que puede ser un buen espacio para aporte de los grandes lazos que nos unen. Gracias, mi estimado, pero no permitamos que nos amedrente la corrección política, sea de izquierda o derecha, las señales de esos lideres de la llamada derecha populista hacen fácil prever que el tiempo nos dará a razón a los que permanecemos escépticos.
  7. Francisco Rubio

    La era del capitalismo de la vigilancia

    Es completamente cierto, creo que el ejemplo de China es un reflejo de lo que nos espera en Occidente, aquí usarán el pretexto de defender la libertad y evitar ataques terroristas pero en el fondo esconden algo más siniestro y es lo que nos comenta esta publicación.
  8. Francisco Rubio

    Trump y la orfandad de la derecha.

    Gracias, Vanu, estoy convencido que los católicos e hispanos no podemos caer en los engaños de una derecha que se dice provida y anti globalista cuando en los hechos deja claro que no.
  9. Francisco Rubio

    Damos la bienvenida a Francisco Rubio

    Muchas gracias, mi estimado, es un gusto y un honor poder participar en este foro español y católico.
  10. Francisco Rubio

    Trump y la orfandad de la derecha.

    Trump y la orfandad de la derecha. En 2016 Trump sacudió el tablero del mundo entero, no fue el primero, pero su victoria en la primera potencia del mundo dio un gran impulso a los políticos de lo que se ha llamado derecha populista o derecha alternativa. Estos políticos comparten el rechazo a una globalización que diluye los poderes nacionales, el temor, a veces justificado y en otros casos infundado, a la inmigración, una actitud distante a la cultura y la ciencia por considerarlas emparentadas con las élites tecnócratas y políticamente correctas. Desde la familia Le Pen, pasando por Orbán, Farage, Wilders, Abascal, Duterte y Bolsonaro, los líderes de hablar directo, de apelar al pueblo, de soluciones rápidas y firmes, han marcado la agenda política en el mundo con un impacto del que aún no sabemos su duración y alcance, pero del que podemos vislumbrar consecuencias funestas. Las victorias de estos personajes son efímeras, semejan reacciones de cuerpos moribundos que tratan de luchar contra los síntomas, pero no contra la enfermedad que los origina. Los movimientos políticos basados en la división, en la revancha en lugar de la justicia, en el reclamo de pasados mejores, no tienen un futuro prometedor a largo plazo por diversos motivos, desde el declive demográfico de sus votantes hasta la fragilidad ideológica que los sustenta, una fragilidad que los orilla a aceptar como campeones a personajes sin escrúpulos como Trump o Duterte, que si bien son capaces de proporcionar deslumbrantes victorias, serán un lastre que terminará hundiendo estas nuevas derechas, así como los esfuerzos de personas sinceras, por los escándalos y abusos de estos personajes. Este hundimiento ya ha comenzando de manera visible en Estados Unidos con la derrota de Trump ante Biden, un triunfo por demás simbólico pues incluso la televisora aliada de Trump, Fox, se sumó hace unos días a la censura del todavía presidente estadounidense cómo un ejemplo de lo que dijo Nicolás Gómez Dávila: Cualquier derecha en nuestro tiempo no es más que una izquierda de ayer deseosa de digerir en paz. Los escándalos de Trump seguirán dañando a aquellos que lo respaldaron o emularon. Una vez liquidado el hombre naranja, sea por la persecución de la justicia norteamericana a manos de la élite dominante, o capitulando al negociar con esos grupos de poder, los demás líderes de la derecha alternativa en el mundo comenzarán a perder fuelle. No hay un referente con el cual puedan sustituir la pérdida de la Casa Blanca ni un sustento ideológico en el que puedan replegarse. Lamentablemente prefirieron la coyuntura al destino, el del caudillismo al de la construcción de un movimiento vivo y que trascendiera personalismos, eligieron los temores y los odios en lugar de las ideas, únicamente les queda agitar la bandera del miedo ante el creciente horror del Islam en Europa, pero siguen sin tener una base más allá sobre la que puedan descansar un pensamiento a futuro, podrán con suerte instaurar regímenes autoritarios para responder al desafío musulmán, pero enfrentaran el mismo destino que sus predecesores del siglo XX porque carecen de un proyecto real más allá del pánico y la nostalgia. La derecha alternativa al final del día son los hombres insensatos que edificaron su casa sobre arena. No permitamos los católicos que nos devoren las arenas ni los cantos de sirena.
  11. Francisco Rubio

    Damos la bienvenida a Francisco Rubio

    Gracias, mi estimado, así lo haré :)
  12. Francisco Rubio

    Damos la bienvenida a Francisco Rubio

    Muchas gracias por la bienvenida. Soy Francisco Rubio desde México y quiero agradecerles la oportunidad de participar en este espacio. He leído poco de este foro, pero me parece grato ver católicos que son leales a la Iglesia, al Papa y no se dejan engañar por los cantos de sirena de algunos movimientos y políticos que aparentemente defienden nuestra fe y nuestros valores. Un saludo.
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