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"Nos atacan porque somos poderosos": poder latino, el futuro de EEUU está en sus manos

Por El Español, 06/11/18


Insultada por el presidente Trump, la comunidad latina es la más numerosa entre las minorías. Su continuo crecimiento es clave para determinar el rumbo político de EEUU

Foto: Seguidores de Beto O'Rourke, candidato demócrata por Texas, durante un mitin electoral en Austin, Texas. (Reuters)
Seguidores de Beto O'Rourke, candidato demócrata por Texas, durante un mitin electoral en Austin, Texas. (Reuters)

"Nos atacan porque saben que somos poderosos. Quieren que nos sintamos la minoría porque saben que somos la mayoría". De origen mexicano, la treinteañera Cristina Tzintzun se define en su web como una líder de la lucha por los derechos civiles. Nacida en Estados Unidos, es la fundadora de Jolt, una organización que busca empoderar a una de las minorías que más han sufrido el verbo racista del presidente Donald Trump, cuya retórica ha inflamado de manera obscena el orgullo supremacista desde la Casa Blanca.

Cristina apunta bien cuando señala la fuerza de los latinos en Estados Unidos. La población de origen hispano la componen alrededor de 58 millones de personas (el 34,4% inmigrantes, el 65,6% nacidos ya en suelo estadounidense), lo que supone un 18% de toda la población, la mayor del país por detrás de los blancos. De entre las minorías es, además, la segunda que crece a un mayor ritmo, solo por debajo de los asiáticos. Los de origen mexicano son mayoría dentro de los latinos, suponen el 63,3% (36 millones), seguidos de puertorriqueños, salvadoreños, cubanos y dominicanos. Y sí, los españoles estamos incluidos dentro de la lista de latinos y ocupamos la novena posición.

El crecimiento de la comunidad latina es uno de los elementos del cambio de paisaje en un país cuya demografía es hija de las numerosas migraciones con las que se ha ido transformando. En Texas son ya el 40% de la población y en cuatro años podrían ser mayoría. "La imagen de Texas es la de un vaquero, un hombre blanco en el campo, pero la verdad no es esa", afirma Tzintzun a El Confidencial, para quien "Texas es jóvenes latinos y afroamericanos. Somos un estado muy joven donde las personas de color ya somos la mayoría, aunque hasta ahora no se ha demostrado en nuestro Gobierno".

Desde que George W. Bush asumiera en 1995 el cargo de gobernador de Texas (antes de acceder al Gobierno de la nación), ningún demócrata ha ocupado este puesto. De los dos senadores que corresponden a cada estado del país, los ciudadanos de Texas hace décadas que solo envían republicanos a Washington DC. El último demócrata elegido por votación data de 1988. En 2016, Donald Trump le sacó nueve puntos a Hillary Clinton. Y en 2008, año del fenómeno Barack Obama, el difunto John McCain le sacó casi 12. La historia reciente indica que dominan los 'cowboys' del Texas rural, que fichan republicano.

Si los latinos son un 40% de la población, y votan de forma mayoritaria demócrata, ¿por qué la demografía no se refleja en el voto? Es cuestión de tiempo. Como explica Cristina Tzintzun, solo el 46% de los latinos de Texas tiene hoy derecho a votar. Es decir, solo el 46% tiene la ciudadanía y además la mayoría de edad. "Eso va a cambiar rápido en los próximos 10 años. Uno de cada tres latinos tiene menos de 18 años y cada año en los próximos 10, un promedio de 200.000 latinos va a cumplir la mayoría de edad", anuncia Tzintzun, que apunta también a uno de los grandes males del país para explicar por qué la demografía no altera el color rojo en Texas: la falta de información sobre cómo participar en unas elecciones. "Hay muchos jóvenes que no saben cómo registrarse porque son los primeros de su familia en poder hacerlo". Y en estados como Texas, con gran poder de los republicanos, sus dirigentes no suelen gastar mucha energía en ejercitar la pedagogía electoral.

A nivel nacional, más de 29 millones de latinos tienen derecho a participar en las elecciones de este martes, lo que supone un 12,8% del total de ciudadanos con derecho a voto. Son cuatro millones más de los que pudieron participar en las elecciones de medio mandato de 2014, cuando la participación global fue de un escuálido 35,9% y solo una cuarta parte de los latinos con derecho a voto participó. Tal y como destacaba el analista electoral John Zogby a El Confidencial, "son un grupo esencial para los demócratas". Fueron parte de lo que se denomina la "coalición Obama", que llevó al primer afroamericano a la Casa Blanca, pero su baja participación también fue clave para entender el descalabro demócrata en las elecciones de medio mandato de 2010 y 2014.

Siete estados del país concentran el 71% de la población hispana. Uno de ellos es California, donde son el 30% de los ciudadanos elegibles para el voto en un estado que los demócratas dan por descontado. En Nuevo México son ya el 42,6%. Los demócratas esperan renovar allí con facilidad el asiento para el Senado que está en juego en estas elecciones y recuperar el puesto de gobernador, ahora en manos republicanas. En Texas, donde los latinos elegibles para el voto son casi el 30%, la apuesta por colorear de azul el estado parece que tendrá que esperar, aunque los demócratas han conseguido algo que parecía imposible: que haya batalla por la plaza para el Senado entre el republicano Ted Cruz (que busca renovar mandato) y el demócrata Beto O'Rourke.

 

Beto O'Rourke se dirige al público durante un mitin electoral en Austin, Texas. (Reuters)
Beto O'Rourke se dirige al público durante un mitin electoral en Austin, Texas. (Reuters)

"Muchos no entienden nuestra comunidad, piensan que lo único que nos preocupa es la inmigración. Y es cierto que nos importa, e incluso los demócratas tienen miedo de hablar de este asunto", admite Cristina Tzintzun, "pero no saben hablarnos de otros asuntos, como el seguro médico, que es lo que más nos importa. Beto O'Rourke lo ha hecho mejor en ese sentido". Jolt, la organización que dirige Tzintzun, apoya a O'Rourke, que nació en El Paso, localidad fronteriza con Ciudad Juárez y donde el Partido Republicano es casi residual.

Aunque las encuestas siguen beneficiando a Ted Cruz, los republicanos han tenido que pisar el acelerador para no verse sorprendidos por quien muchos ven como una de las grandes esperanzas demócratas de futuro a nivel nacional. Cruz, que perdió las primarias presidenciales de los republicanos en 2016, ha tenido que utilizar la carta Donald Trump con un mitin masivo en Houston para movilizar a su electorado. En un ejercicio de amnesia pragmática, ambos ignoraron los insultos y descalificaciones mutuas en 2016, incluidas mofas de Trump sobre el aspecto de la mujer de Cruz o su sugerencia de que el padre del candidato texano tuvo algo que ver con el asesinato de John F. Kennedy.

Que Texas esté en disputa hasta el último minuto puede ser un anuncio de lo que está por venir a nivel estatal y nacional si la comunidad latina se involucra en las próximas citas electorales. Con una tensión social como pocos recuerdan, Cristina Tzintzun ve a Estados Unidos en un cruce de caminos histórico, donde tendrá que elegir entre la senda de la división, "con un país que no promueva la democracia", o la de la diversidad, "con un país hecho por todos y de todos". Este martes, algunos quieren recuperar, al menos, la senda de la cordura.

 

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