Esta es una respuesta a:   Iberoamérica, ¿República o Monarquía? A mi modo de ver la realidad nacional republicana de Hispanoamérica es tan fuerte y constituyente que es impensable volver a imponer la Corona como cabeza política de aquellas tierras. Pero este problema se puede acometer usando las mismas ideas de los Libertadores, que tenían propuestas "monarquizantes". Bolívar andaba buscando un Rey extranjero para Hispanoamérica. Francisco de Miranda proponía una figura del "Inca" que vendría a ser como un presidente-Emperador de la América independizada. Algo parecido a lo que acabó siendo Napoleón. Un proyecto de tan calado como el propuesto creo que llevaría aparejada la aparición de nuevas instituciones. Puede plantearse algo parecido a lo que es la ENA en Francia (la Escuela Nacional de Administración, la nobleza laica francesa), es decir una Alta Escuela Anfictiónica Iberoamericana de diplomacia, hiper-elitista, de la que saldrían esos nuevos Incas de la Anfictionía iberoamericana. Este tipo de cosas sí que es admisible por los republicanos y para los católicos sería un sustituto monárquico relativamente similar. Estos Incas tendrían que ser completamente independientes de los partidos políticos y todos los mecanismos "corruptores", serían sin más los Primeros Diplomáticos o Árbitros de la Anfictionía y su labor sería similar a la que tiene el Rey actual en España, que al contrario de lo que dicen, tampoco es una monarquía sino una república coronada. El mismo Rey de España o la Casa Real podría patrocinar o intervenir periódicamente en esa Escuela Anfictiónica para dar cierta imagen de continuidad y respetabilidad a esa estructura.   Hispanoamericanismo contra iberoamericanismo y la inclusión de Brasil La inclusión de Brasil es una de las grandes dudas del proyecto hispanista. Sin él, el proyecto en la práctica se reduciría a lo que es hoy la Alianza del Pacífico, es decir México, Colombia, Perú y Chile. La Argentina está muy vinculada geoestratégica y económicamente a Brasil, y México está completamente secuestrado por los EEUU, por lo que en la práctica ese proyecto sería un "Superméxico" de corte neoliberal y muy vinculado a Estados Unidos, un "tentáculo" sur del mismo, como es ya en la práctica la cadena de regímenes de derecha, ya que dependería del polo norteamericano casi en exclusiva. Sí puede ser imaginable que una Argentina asqueada de un proteccionismo inoperante y ante un Brasil antiargentino y anti-Mercosur, acabe apostando por ese Superméxico, constituyendo finalmente la Hispanoamérica Unida del blog del mismo nombre o de los vídeos del MUNHISP. Sería seguramente un proyecto diseñado "de norte a sur", produciendo el quiebre del eje brasileño argentino y puede que se entendiera como un éxito relativo por los geoestrategas norteamericanos, ya que ellos siempre han diseñado su frontera geopolítica en Colombia (México y Colombia como países 100% alineados a EEUU), por eso acaba de entrar como partner de la OTAN  pero no más allá (a Argentina se le negó la entrada en los 1990); este Superméxico aseguraría una hegemonía norteamericana plena hasta el Plata.    Tengamos en cuenta que ese Superméxico no tendría tanta profundidad geopolítica y se constituiría más como una "Hispanidad de la Montaña" (andina y de la Sierra Madre), perdiendo la mitad de la Cuenca del Plata, impidiendo el eje Plata-Amazonas-Orinoco y haciéndonos dependientes de la hegemonía en el Océano (que no tenemos) para mover mercancías entre las diferentes tierras, a menos que se invente una gigatuneladora transandina. Este "montañismo" es algo parecido a lo que se imaginaban los aliados que era la Alemania nazi en 1945, una "micro-Alemania alpina" dispuesta a dar guerra. La realidad es que sin la gran cantidad de espacio arable y las grandes llanuras suramericanas, en mi opinión el proyecto nace bastante capado. ¿Podría funcionar? Sí, sobre todo si EEUU lo patrocina y monta con él unas cuantas "Coreas hispanas" para contener a un Brasil que por la razón que sea se haya vuelto antiamericano. Pero el escenario más probable es que EEUU siga confiando en patrocinar a Brasil, que es más pequeño que ese Superméxico, y continúe el esquema de "contención anglolusa" de los países hispanos, que ya están convenientemente fragmentados y seguirían estándolo. El plan actual de los demócratas es que EEUU fagocite México y quizás Centroamérica en la Unión Norteamericana y mantener Colombia, Perú y Chile como estados-tapón, mientras permite cierto subimperialismo de Brasil. Ante estas cosas me convence más la inclusión de lo luso, aunque es lógico que haya dudas. El dueto Argentina-Brasil, que se puede permitir ciertos orgullos, y que culturalmente está más atado (sobre todo Argentina) a Europa que a Estados Unidos, es suficientemente grande pero a la vez suficientemente pequeño para complementarse con ese Superméxico "de igual a igual" para darle a lo hispano las dimensiones que merece y así, en conjunto, competir en la liga de los grandes y llevar la frontera geopolítica al Río Grande, en vez de a Colombia. Aún así, ni siquiera todos juntos podrían librarse tan fácilmente de la hegemonía norteamericana, seguramente habría que seguir asumiéndola, pero en menor grado, creo que se podría dejar de hablar de Hispanoamérica como "tentáculo sur" de EEUU para empezar a hablar de Iberoamérica como un proto-polo independiente. ¿Se puede encuadrar el hispanoamericanismo en un proyecto iberoamericanista? No sólo se puede, sino que se debe. A pesar de todo lo anterior, sí que veo con todo el sentido del mundo, que en el seno de una Anfictionía iberoamericana pueda haber diferentes bloques, y ese Superméxico se constituya como una Federación Hispanoamericana (una extensión de la Alianza del Pacífico) dentro de la Anfictionía, que se puede constituir así como una Confederación de varias velocidades (paralelismo con la Eurozona y la Unión Europea). De esa forma podríamos dibujar a medio plazo Tres Grupos Anfictiónicos: España, Hispanoamérica y Brasil, o en su variante en la terna Unión Europea, Alianza del Pacífico y Mercosur, que vienen a ser los mismos tres polos (norteamericano, suramericano, peninsular) que propongo en otros desarrollos. La divisoria entre estos tres Grupos sigue grandes fronteras geográficas (el Atlántico y los Andes) o lingüísticas (frontera español-portugués). La relación entre esos Grupos puede ser de tipo confederal, y en su interior, federal. Algo de esto ya está ocurriendo, con los proyectos de Pasaporte Común del Mercosur y el Pasaporte Único de la Alianza del Pacífico, de forma independiente y no compartida entre ellos. De hecho, este planteamiento permite que la integración en paralelo de la Alianza del Pacífico (puede que extendida a Hispanoamérica), del Mercosur (puede que reducido a Brasil) y la Península en el seno de la Unión Europea, pueda verse como una fase previa y necesaria, antes de la Constitución Anfictiónica que supondría la integración de orden mayor de estos tres bloques en uno solo de ámbito iberoamericano.  
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