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Seguimiento de la guerra en Ucrania

Corazón Español

Trasladamos a un hilo propio todo lo concerniente a la guerra en Ucrania, por ser merecedor el tema de un espacio propio, dada su afección a todas las naciones occidentales.

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Sin duda, la invasión rusa de Ucrania está sirviendo para que muchos sujetos protagonistas de formación y propagación de opinión en la sociedad, que hasta ahora se habían mantenido en modo "incógnito", o dicho de otro modo, tratando de mantener cierto fondo de misterio acerca de sus filias (lo que sin duda despertaba curiosidad y permitía que fuesen aún más seguidos), finalmente se estén quitando la careta, dejando al descubierto su verdadera filiación e intenciones a la hora de expresar públicamente sus opiniones.

Juan M. de Prada es quizás uno de esos "nadadores a dos aguas", pero hay más. Ayer mismo, el afamado y mediático Coronel Baños, publicó un hilo en la red social del pajarito, apoyado poco después por el conocido presentador del mundo del misterio que tanto renombre y exposición le ha proporcionado, junto a todas sus huestes mediáticas, en el que reconocía abiertamente su filiación rusófila y su fascinación por Putin, llegando a definir la invasión rusa como una trampa occidental en la que el lider ruso habría caído ingenuamente.

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Recomiendo leer todo el hilo del coronel, o releer los escritos de Prada, pues en todo ello se refleja de manera bastante clara, la adhesión de estos personajes a las tesis que manejan los euroasianistas seguidores de la Cuarta Teoría política de A. Dugin.

En relación a esto, cosa de la que extrañamente se está hablando poco en este asunto de la guerra ruso-ucraniana, y que a mi modo de ver, es el principal motivo, producto en gran medida del choque entre euroasianistas  y otanistas, recomiendo también leer el siguiente artículo publicado por el propio Aleksander Dugin, poco antes de la invasión rusa, donde en líneas generales viene a definir perfectamente las mismas tesis que defienden ahora personajes como Baños, De Prada o tantos otros opinadores adscritos, consciente o inconscientemente, a la tesis de la legitimidad rusa.

Cita

El futuro del Estado ucraniano

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Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera


En medio de la tormentosa propaganda que Occidente ha desencadenado sobre la cuestión ucraniana – que va desde un llamado a la repatriación de los ciudadanos estadounidenses y europeos en Ucrania hasta la filtración por parte de los medios de comunicación de que el gobierno de Kiev ha comenzado a trasladar la infraestructura gubernamental y las instituciones más importantes a la frontera occidental del país – resulta difícil pensar o hablar de otra cosa.
Y ni hablar de la invasión, algo que el gobierno de Rusia jamás ha tenido dentro de sus planes. Pero uno puede preguntarse: ¿por qué Rusia invadiría Ucrania ahora? ¿Por qué no lo hizo en el 2014 cuando la situación le era mucho más favorable? Es por esta razón que descartamos de antemano semejante hipótesis, ya que el Kremlin no quiere solucionar este problema por la fuerza, aunque el resultado final fuera totalmente desfavorable para Rusia. Por lo tanto, debemos concluir que Occidente quiere que Rusia invada Ucrania y hace todo lo que esta a su alcance para que eso ocurra.

¿Qué ganaría Estados Unidos con ello? Pues el divorcio definitivo entre Rusia y Europa, además de la consolidación de la OTAN (la cual se está desmoronando frente a nosotros) y el pretexto perfecto para imponer toda clase de sanciones. Se espera que estas últimas provoquen una sublevación de las élites rusas contra Putin, ya que los activos de la élite rusa en el extranjero desaparecerían (o, al menos, eso es lo que ellos creen). Los estadounidenses consideran todo eso un excelente plan.

En caso de que los rusos no deseen invadir Ucrania se les puede obligar a que lo hagan de todos modos y de una forma bastante sencilla: en caso de que las Fuerzas Armadas ucranianas lancen una operación de castigo sobre el Donbass, Rusia tendrá que responder. Tanto las fuerzas apertrechadas para la guerra como las que no están preparadas para el combate se encuentran ahora desplegadas en las fronteras ucranianas. En caso de que Rusia no responde ante semejante ataque al Donbass, entonces las fuerzas ucranianas tomaran esto como una señal de debilidad y atacaran Crimea: todo volverá a empezar y los objetivos no cumplidos anteriormente volverán a la palestra. Incluso es posible que los ucranianos ni siquiera esperen a tomar Crimea para lanzar otra clase de ofensivas.

Esto nos lleva a asumir que Washington o, más bien, la elite globalista que está en el poder actualmente en los Estados Unidos (Biden y compañía) junto con los halcones británicos (que moralmente no se diferencian de su contraparte estadounidense y que están ávidos de volver a jugar a la geopolítica ahora que han dejado atrás el Brexit) han planeado todo esto. De ser cierto esto último, las historias sobre la invasión de Ucrania comienzan a tener sentido.
De todos modos, es improbable que la OTAN se involucre en este conflicto, lo cual tal vez decepcione a quienes se han preparado para un apocalipsis nuclear. Occidente no esta planeando desatar la Tercera Guerra Mundial, pero si quiere arrastrar a Rusia hacia un conflicto regional intenso. Esto significa que solo nos quedan dos opciones: luchar o no luchar. Occidente tiene a su disposición todos los medios necesarios para que no luchemos y conocemos muy bien lo que ha pasado anteriormente. Tras el golpe de Estado del 2014, la reunificación con Crimea y la liberación del Donbass, Washington esperaba desencadenar en cualquier momento una serie de acontecimientos irreversibles. El hecho de que hasta ahora el conflicto permaneciera dormido se debió al hiato que generó la administración Trump, que no estaba interesada en asuntos geopolíticos externos y espera resolver varios asuntos domésticos primero. El nacionalismo norteamericano de Trump – de carácter paleoconservador – era compatible con la multipolaridad. El hecho de que Trump se enfrentara con los globalistas (al Pantano, el cual nunca desapareció del todo) causó la ruptura del presidente de los Estados Unidos con la política exterior de los estrategas norteamericanos y llevó a que muchos catalogaran a Trump de rusófilo. Por supuesto, Trump no sentía la menor simpatía por Rusia, pero sí detestaba a los globalistas. Pero semejante acusación era ya suficiente como para sacarlo del poder. La geopolítica atlantista volvió a la Casa Blanca de la mano de Joe Biden junto con los “halcones” liberales y los neoconservadores. Era cuestión de tiempo que todos ellos decidieran reactivar la trampa ucraniana, la cual había permanecido activa todo este tiempo. Ahora ha llegado el momento oportuno para hacerla estallar.

Hasta ahora pareciera que Washington desea desencadenar una invasión rusa. Tal vez Rusia no desee que esto acontezca, pero no podemos ignorar el hecho de que una operación de castigo sobre el Donbass comience. Nada de esto depende de Moscú, mientras que Kiev únicamente está ganando tiempo. Ninguno de los dos quiere realmente un derramamiento de sangre de semejante magnitud y la OTAN sin duda no intentará salvar a nadie, ni siquiera si tiene como único objetivo derramar una mayor cantidad de sangre eslava. No obstante, Washington seguirá intentando llevar a cabo su agenda, por lo que Estados Unidos continuará ignorando las advertencias de Rusia sobre la expansión de la  OTAN y conoceremos muchas más calumnias como las hechas por Elizabeth Truss con respecto a Rostov y Voronezh. Tal actitud no solo revela la incompetencia de los globalistas con respecto al mundo ruso (incluida Ucrania) sino también su total indiferencia hacia estos temas, ya que no sienten ningún interés en aprender los nombres de ciudades y pueblos en un idioma desconocido. Todos ellos hablan de la invasión y actúan como si ella ya hubiera sucedido. De cualquier manera, en eso consiste la guerra híbrida: actuar como si todo ya hubiera acontecido.

Moscú continuará rechazando la guerra y sin duda tal actitud es la más honorable. Sin embargo, existen acontecimientos que se salen de nuestro control y por lo tanto deberíamos imaginarnos el siguiente escenario: se llega a un punto de no retorno y se produce una invasión en Ucrania. Los diarios occidentales ya han anunciado en voz alta como sucederá semejante despliegue militar: en algunas ocasiones lo describen de forma muy realista y en otras de manera bastante delirante. No obstante, todos los escenarios coinciden en que la parte oriental de Ucrania junto con Kiev será invadida por los rusos y que solamente la parte occidental continuará resistiendo indefinidamente. Sin duda, ello implicará la instauración de bases militares de la OTAN en los restos occidentales de Ucrania cuya capital sería Lviv. Sería desde allí que se desplegarían acciones terroristas contra la zona controlada por los rusos.

Lo interesante es que este escenario se parece mucho a las guerras que enfrentaron a los príncipes de Vladimir y Galitzia-Volinia por el trono de Kiev. En ese entonces Kiev había perdido por completo su importancia y se había convertido en una ciudad provinciana de tercera categoría. A partir de este momento estas dos partes del mundo ruso tomaron caminos muy distintos: el principado de Vladimir, y más tarde el de Moscú, se convirtió en un poderoso imperio, mientras que los rusos occidentales se convirtieron en una subcategoría étnica despreciada por el resto de la Europa Oriental católica. Fue el precio que pagó el arrogante Príncipe Daniil de Galicia por haber recibido la corona de manos del Papa… Occidente siempre promete ayudar a los cristianos orientales con el único fin de abandonarlos cuando llega la hora de la verdad. Lo mismo sucedió durante la caída de Constantinopla o cuando Saakashvili lanzó su invasión contra Osetia del Sur.

Pero es aquí donde se encuentra lo interesante: muchos consideran que los partidarios del mundo ruso y la geopolítica eurasiática reclaman una expansión desproporcionada de nuestras fronteras. No obstante, en la política todo empieza en base a una idea, en este caso la reconstrucción de las fronteras de Rusia-Eurasia y el mundo ruso. De todos modos, es mejor mantener ciertas reservas frente al futuro de Ucrania Occidental: resulta imposible integrar de forma etno-sociológica, histórica y psicológica esta región a Eurasia – con excepción de la Rutenia Transcarpática y toda una constelación de pueblos ortodoxos de Volinia –. Cuando Stalin volvió a integrar los territorios de Ucrania Occidental al Imperio, lo único que se consiguió fue aumentar su rusofobia y rechazar toda unidad. Este hecho parece estar conduciendo al colapso del Estado ucraniano actual.

Por supuesto, Occidente desea convertir estos territorios en su patio trasero, opción que debemos sopesar con cuidado (no sin antes liberar a los rutenos y a todos los pueblos que quieran estar de nuestro lado). De no tomar en cuenta todo esto, incluso en el caso hipotético de liberar toda Ucrania (algo a lo que los atlantistas nos obligan) debemos recordar siempre que la parte occidental jamás querrá hacer parte de nuestros proyectos políticos e intentará socavar desde adentro cualquier gobierno neutral y equilibrado que instauremos en Ucrania o en la entidad política que la reemplace. Por otro lado, las instituciones políticas ucranianas, tal y como existen ahora, son tan inmundas que dejarlas tal y como están ahora resulta algo imprudente. Además, no podemos desatar un régimen de terror en contra de un pueblo hermano, lo que nos lleva a tener que luchar contra el horror de Galicia-Volinia de forma indefinida. Ni siquiera Stalin fue capaz de integrar estos territorios y él hizo gala de medios bastante duros.

Uno podría preguntarse: ¿acaso no sería mejor dejar las cosas como están? ¿De qué sirve crear un nuevo Estado ucraniano si no logramos llevar a cabo un renacimiento de los pueblos eslavos? Zájidna Ukrayína puede seguir llamándose “Ucrania” (aunque, por supuesto, nosotros rechazaremos tal apelativo) o convertirse en “Bandera-stan”, eso no importa. Sin embargo, nuestro objetivo es construir un nuevo territorio a partir de la parte rescatable de ese país.
Otra aclaración: tanto Crimea como el Donbass han dejado de ser parte de Ucrania, pero resulta miope y poco digno fragmentar estas regiones en lugar de permitirles tener un papel histórico relevante. Debemos salvar a todos los que quieran ser salvados dándoles los medios para que se mantengan. A los ucranianos occidentales esto no les importa y se oponen a cualquier reunificación.

Sobrepasar los límites del “Gran Espacio” que nos ha sido asignado puede conducirnos al colapso. Solo debemos apoderarnos de aquello que podemos asimilar y defender de forma realista. Stalin entendió esto muy bien con respecto a Europa, buscando en varias ocasiones la “finlandización” o “neutralización” de la misma. No fuimos capaces de asimilar Europa del Este y continuar reteniéndola a la fuerza hubiera sido un suicidio.

Todos estos puntos no son más que especulaciones geopolíticas y la verdad carezco de información clasificada o contactos importantes. Este no es más que un análisis y en el planteamos la hipótesis de que si se produce una invasión – ¡y sólo dentro de este marco! – podemos decir que la cuestión de los territorios occidentales de Ucrania tendrá que ser tratada con delicadeza y mucha reserva. Construir un imperio – o revivir un imperio perdido – es un arte complicado, ya que no es un proceso lineal o monótono.

Para quienes no hayan leído los hilos que en este foro hemos dedicado al tema, respecto a qué pretende la Cuarta Teoría política de Dugin y en su contexto, qué abarca el proyecto eurasiático que Putin está desarrollando, a mi juicio ya con tanques en los campos y calles de Ucrania, recomiendo leer este otro artículo, recogido igualmente en la propia web del filósofo ruso.

EL NEOEURASIANISMO DE ALEXANDER DUGIN Y EL PROYECTO DE LA UNIÓN EURASIÁTICA

Como curiosidad, nótese el siguiente mapa que encabeza el artículo e ilustra el proyecto geopolítico internacional al que estarían aspirando los euroasianistas y demás seguidores de la Cuarta Teoría Política. Son lo que Dugin denomina como "grandes espacios" culturales, a los que nuevo mundo posmoderno y multipolar debe aspirar.

Nótese también como en ese proyecto, la Hispanidad ha sido convenientemente descabezada, dejando a España y Portugal en el marco de lo que el filósofo denomina como civilización occidental anglosajona, y lo que él denomina como Civilización Latinoamericana, como espacio con raíces propias independientes de Europa. Algo que sin embargo, no hace con el norte.

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Cabría mencionar, que esa inclusión de la Península Ibérica en el espacio liberal anglosajón, nos convierte automáticamente en enemigos a batir (cosa que explica perfectamente las constantes injerencias y agresiones de Rusia a España, durante los últimos años), pues para quién no haya leído o seguido a Dugin (uno de los consejeros y personajes más influyentes del actual presidente ruso y su política), el liberalismo o primera teoría política es el enemigo al que deben doblegar los seguidores de su Cuarta Teoría, si fuese necesario incluso mediante el uso la guerra, antes de poder delimitar las líneas del nuevo marco geopolítico internacional y multipolar que ellos defienden. Cosa esta que está sirviendo de banderín de enganche para tantos tradicionalistas que creen ver en Rusia un adalid de la tradición.

Recomiendo a este respecto ver el siguiente video donde el propio Dugin, en español, da una charla introductoria a su teoría, y en donde deja clara (en el turno de preguntas) su disposición belicista si fuese necesario para lograr sus objetivos:

En resumen, lo que podría estar en juego es la construcción de Occidente. De nuestra civilización tal como la conocemos, con todos sus aciertos y errores o desviaciones, para poner en práctica un nuevo orden mundial, basado en no se sabe bien qué tradiciones culturales, que abarcan desde el anarquismo hasta el absolutismo, en palabras del autor, que a la postre se dirimirían posteriormente y sin remedio mediante el clásico uso de la fuerza. Dicho de otro modo y sin tantos sofismas, una nueva suerte de imperialismo, en la que nosotros somos el enemigo. Así que ojo con los análisis de todos esos opinadores de tribuna, porque en esa enemistad nos pueden poner a todos de frente unos contra otros, sin que advirtamos de donde nos vienen los tiros.

Para concluir y ya en lo cercano referido a la guerra de Ucrania, decir que no soy especialmente otanista y liberal, pero realista y coyunturalmente creo que, nos guste o no actualmente pertenecemos a esa alianza y es la única defensa militar posible que tenemos frente a graves agresiones externas. Además creo que debemos defender los lazos que nos unen con Europa, por ser parte integral de esta, por lo que a corto plazo soy partidario de mantener una política común con Europa y la OTAN, y a medio y largo plazo pienso que deberíamos volver a proyectar nuestros intereses hacia América para retomar conjuntamente de algún modo, la reconstrucción del proyecto inacabado de la Hispanidad, antes de que otros vuelvan a usurpárnoslo, como ya ocurrió con el mundo anglosajón y el liberalismo, que a nadie se le escapa a influencia euroasiática actual en América del sur y sus posibles derivadas.

Y en lo que se refiere a Ucrania en general, por muy liberal que sea el gobierno de Zelensky o muy expansionista la política de la OTAN, la invasión rusa me parece un ataque y una agresión infames que merecen todo el reproche del mundo y todas las medidas posibles para rechazarlo, porque toda esa charlotada de la multipolaridad y los grandes espacios vitales que predica esta gente, se me antojan excusas huecas para recuperar y extender un imperio y una cultura, frente a otra, que no tiene nada de orgánico más allá de la vulgar pretensión de poder y riqueza que pueda haber en cualquier otro envite imperialista. Así es que, no sé qué narices hacen estos supuestos estrategas y tradicionalistas pro rusos, defendiendo intereses que precisamente buscan laminar y sustituir las raíces y tradiciones culturales que han dado origen al mundo en el que ellos viven actualmente, gracias a Dios.

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Yo no tengo idea de quien ha sido menos malo en este conflicto Rusia-Ucrania, lo que sí lo tengo oído desde hace años a los ucranianos es que ahí iba a haber una guerra y que el país acabaría partido en dos. 

Probablemente acierte de Prada con que se ha ignorado por occidente y sus medios hasta que se ha dado este desenlace. 

Cómo no se ni conozco me resulta aventurado posicionarme. Pero tengo claras dos cosas, una de ellas es el disgusto de ver cada vez mayor número de Españoles -se supone que patriotas- que asumen la causa rusa como propia haciendo propaganda activa de sus argumentos. La otra es que, nos guste o no, ahora mismo estamos en la OTAN, y no es inteligente andar jugando con fuego flirteando con Guatepeor. 

 

 

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hace 1 hora, Vanu Gómez dijo:

Probablemente acierte de Prada con que se ha ignorado por occidente y sus medios hasta que se ha dado este desenlace. 

No creo que Occidente haya ignorado nada. Creo que es bien conocedor de las intenciones rusas, que a la vista están desde hace tiempo. Rusia quiere recuperar su imperio y la Alianza Atlántica quiere evitarlo, es así de simple desde mi punto de vista. La cuestión, como bien has señalado, es ver con quién estamos nosotros, o mejor dicho, en qué lado del mapa tenemos más posibilidades de proyección.

Dejo otro artículo firmado por Dugin en enero, en el que describe claramente  el camino que pasa por la situación actual, hacia el objetivo final euroasiático. La OTAN tendrá su parte de culpa en esta historia, no lo pongo en duda, pero de ahí a pretender que a Rusia no le quedaba otra que hacer lo que ha hecho, media un mundo. Precisamente el que tratan de construir.

Cita

A la Reconquista de Eurasia

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Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera


Los disturbios que han acontecido en Kazajistán han vuelto a despertar el interés en la reunificación del espacio postsoviético, que es hasta el día de hoy un problema que no se ha resuelto. El agravamiento del enfrentamiento con Ucrania según el guion de una posible “invasión rusa” y las “líneas rojas” trazadas por Putin hacen parte de una misma lucha geopolítica.

¿A qué se refiere Putin cuando habla de líneas rojas? Se refiere a que si la OTAN sigue expandiéndose hacia el Este, es decir, hacia el espacio postsoviético (o post-imperial), terminará por enfrentarse a Moscú. Por lo tanto, es una negación del statu quo estratégico que surgió tras el colapso de la URSS, además de poner en duda la incorporación de los países bálticos a la OTAN, sin hablar de la política estadounidense en toda la región. Putin lo ha dicho una y otra vez: “Cuando Rusia era débil, vosotros os aprovechasteis de nuestra situación y nos arrebatasteis lo que históricamente nos pertenecía; ahora nos hemos recuperado de la debacle liberal y de la influencia que tenían los atlantistas en el gobierno ruso durante las décadas de 1980 y 1990. Estamos dispuestos a retomar el dialogo, pero esta vez desde una posición de fuerza”. Tales afirmaciones no se han limitado al discurso, sino que han sido puestas en práctica en Georgia en el 2008, en Crimea y el Donbass en el 2014, y luego en Siria. Hemos conseguido recuperar nuestra influencia en ciertas zonas y Occidente lo único que ha hecho es imponernos sanciones. Ni las amenazas que algunos oligarcas rusos dirigen contra Putin ni los intentos de los liberales (5ª columna) de hacer una revolución en las calles han servido de nada. En cambio, Rusia a consolidado cada una de sus iniciativas en el espacio postsoviético.

Nuestro objetivo debe ser Reconquistar Eurasia, es decir, destruir las redes de influencia estadounidenses en el espacio postsoviético.
El aspecto geopolítico prima sobre el aspecto jurídico, ya que este último no hace sino legitimar el primero. Mientras que a los perdedores se les quita el derecho a “decir algo”, los vencedores tienen el derecho a hacer todo lo que quieran. Esa siempre ha sido una constante dentro del realismo político: aquello que hoy definimos como fuerza mañana se convertirá en una realidad jurídica.

Rusia ha pasado a convertirse, durante la presidencia de Putin, de un país débil en uno de los tres polos emergentes del actual mundo multipolar. Ha llegado la hora de consolidar este estatuto, lo cual significa que debemos controlar una zona que va mucho más allá de nuestras fronteras nacionales. No por nada Estados Unidos tiene bases militares por todo el mundo. Es más, Washington y Bruselas incluso buscan aumentar y consolidar su presencia en varias partes del mundo y no es porque tengan el “derecho” a hacerlo, sino porque ellos pueden y quieren. Putin les dice que ya no pueden hacer lo que quieran y deben detenerse; además, exige que debe cesar cualquier interferencia en la zona de influencia rusa. Un país débil que haga semejantes declaraciones será destruido y es por eso que Putin esperó durante 21 años con tal de que Rusia recuperará su proyección geopolítica. Rusia ya no es un Estado débil, pero si nuestros enemigos consideran que lo seguimos siendo, entonces es mejor que lo comprueben.

Todo lo que ha acontecido en Bielorrusia, Ucrania, Georgia, Moldavia y Kazajistán ha sido parte de esta lucha. Y es por eso que Moscú debería cambiar el nombre de la Unión Económica Euroasiática y llamarla simplemente Unión Eurasiática (es decir, una unión no meramente económica, sino geopolítica) que incluya a varias entidades del espacio postsoviético. Se puede negociar que las naciones más rusofobas se conviertan en actores neutrales, pero es necesario que toda la zona de influencia postsoviética deje de ser el patio de juego de los estadounidenses. Esto implica no solo eliminar las bases militares, sino también las redes que puedan ser usadas para llevar a cabo cambios de régimen, como las “revoluciones de colores” en Ucrania durante el 2013-2014, las protestas en Bielorrusia durante el 2020 y lo que ahora está sucediendo en Kazajistán. Occidente no solo ataca el hecho de que apoyemos a Lukashenko y supuestamente estemos preparando la “invasión” a Ucrania, sino que también crítica nuestro despliegue de tropas de la OTSC en Kazajistán, la cual tiene como misión reprimir las redes de terroristas islamistas, nacionalistas y gulenistas financiados por ellos. Occidente también apoya a personajes nefastos como Zelensky, Maia Sandu, Saakashvili, Tikhanovskaya y Abliazov. Estados Unidos y la OTAN interfieren por todos los medios en los acontecimientos que suceden en el espacio postsoviético, mientras que al mismo tiempo protegen a sus lacayos. Según ellos, estas operaciones no deberían importarle a Moscú, como si todavía fuéramos gobernados geopolíticamente desde el exterior como sucedía durante la década de 1990, momento en que la 5ª columna atlantista se hizo con el poder y nos convirtió en un objeto y no en un sujeto de las relaciones internacionales. No obstante, ha llegado la hora de convertirnos en un sujeto y romper este marco de acción.

¿Qué significa exactamente que Rusia se convierta en un sujeto de las relaciones internacionales? Significa que ha llegado la hora de que Moscú impulse el proceso de integración eurasiático, el cual ha sido aplazado durante mucho tiempo. En caso de que Washington no este dispuesto a aceptar el estatus de neutralidad de Ucrania, entonces, como bien ha dicho Putin, deberá responder militar y logísticamente con tal de cumplir sus objetivos. De lo contrario, las cosas seguirán un rumbo distinto. Otros escenarios a tener en cuenta serían liberar a Ucrania de toda influencia estadounidense y derrocar al ilegitimo y corrupto régimen liberal-nazi de Kiev o como mínimo partir a este país en dos entidades diferentes: una en el Este (Novorossia) y otra en el Oeste que no incluya la región rutena de los Cárpatos. No basta tampoco con simplemente reconocer la existencia de DPR y la LPR como entidades autónomas o “finlandizar” Ucrania como lo ha propuesto en varias ocasiones la sexta columna. Es necesario crear una entidad no necesariamente independiente que abarque toda la margen izquierda de Ucrania y que se extienda hasta Odessa y otras provincias adyacentes.

Claro, semejante decisión es muy impopular, pero inevitable a la larga. Ahora que Rusia se encuentra en ascenso, es necesario que todas las regiones al occidente de sus fronteras sean liberadas de cualquier presencia atlantista, polaca, sueca, austriaca o estadounidense. Es un imperativo geopolítico.
Semejante decisión sería un ejemplo para todos y países como Georgia y Moldavia comprenderían que si no se pliegan habrá guerra. Nuestros vecinos comprenderán que es mejor no tentar la suerte: Georgia intentó hacer eso durante la época de Saakashvili y sabemos cómo terminó todo. Por otra parte, los intentos de Ereván de acercarse a Occidente llevaron a que Moscú le diera luz verde a Bakú para que retomara por la fuerza lo que le pertenecía. Y todavía queda el problema de Transnistria. Las líneas rojas están por todas partes y depende de Moscú decidir qué es lo que pasará con todos estos territorios. Al parecer Putin ha ido perdiendo la paciencia ante las continuas provocaciones de Occidente. Una vez que estos conflictos congelados empiezan a calentarse, las cosas se pondrán mal.

Ahora bien, el gobierno de Nazarbáyev en Kazajistán empezó muy bien, mucho mejor que lo que acontecía en otros países y sin duda mucho mejor que en Rusia, ya que esta última era gobernada por el atlantismo durante la década de 1990. Nazarbáyev fue el primero que propuso la creación de una Unión Euroasiática, el establecimiento de un orden multipolar, la integración euroasiática e incluso redactó una Constitución. Desgraciadamente, Nazarbáyev se fue alejando con el tiempo de estas propuestas. Cuando hable con él me dijo que asumiría el liderazgo del Movimiento Euroasiático después de jubilarse, ya que ese era su destino. Sin embargo, durante los últimos años de su gobierno, por alguna razón, viró hacia Occidente y apoyó el deseo de nacionalizar a las élites kazajas. Los atlantistas se aprovecharon inmediatamente de la situación y fue así como las redes de islamistas, gulenistas y nacionalistas, patrocinados por las élites liberales y cosmopolitas kazajas, comenzaron a preparar un “plan B” con tal de derrocar tanto a Nazarbáyev como a su sucesor Kasim-Yomart Tokáev. Este plan fue puesto en marcha durante el 2022, justo antes de que acontezca la fatídica conversación entre Putin y Biden de la cual puede depender la paz o la guerra de muchas naciones.

Creo que Moscú debería reafirmar su apoyo militar a Tokáev, pero es tiempo de que se acaben las políticas laxas de integración con respecto a Kazajistán. Glaziev ha hecho un análisis minuciosos y objetivos que revela como la UEE ha sido saboteada por los kazajos y Lukashenko. Kazajistán debe seguir siendo parte de la OTSC y Rusia sin duda debe socorrer a sus aliados. Pero este proceso no debe acabar con la liquidación de los miembros de organizaciones terroristas, sino que debe conducirnos a la eliminación de todos los obstáculos y problemas que impiden la integración de nuestros países. ¡Occidente continuará atacándonos, pero nosotros simplemente les diremos que no es asunto de ellos y que nuestros aliados nos han llamado! Si esta operación quiere ser exitosa deben prohibirse y destruirse en Kazajistán tanto las ONG´s y estructuras occidentales como las células terroristas que operan en el país (ya sean estas liberales, islamistas o gulenistas).

Si es imposible evitar el estallido de una guerra, la única alternativa que nos queda es ganarla. La UEE o, para ser más precisos, la Unión Euroasiática debe convertirse en una realidad. Minsk y la capital de Kazajstán, como sea que llame, así como Ereván y Bishkek, deben comprender que de ahora en adelante hacen parte de un “Gran Espacio”. Nuestros amigos tienen problemas y el atlantismo constantemente intenta destruirnos y desintegrarnos. Ni siquiera los regímenes que son poco pro-rusos se salvan. Estos problemas se acabarán una vez que se produzca una verdadera integración eurasiática.
Y creo que el aspecto militar es el más eficaz. Los rusos nunca han sido buenos negociando, pero han ganado todas las guerras defensivas que han luchado.
Después de que reunifiquemos el Asia central llegará el turno de los países bálticos. El hecho de que ellos hagan parte de la OTAN es una verdadera anomalía geopolítica y por tanto será necesario obligarlos a elegir entre la neutralidad o … lo que sucede si no eligen la neutralidad.

Finalmente, está el problema de Europa Oriental, especialmente porque su integración dentro de la OTAN es un obstáculo para la Gran Rusia, especialmente porque compartimos muchos lazos históricos y culturales con estos países, siendo muchos de ellos eslavos, ortodoxos o que tienen orígenes eurasiáticos bastante claros. Ellos son nuestros hermanos, pero lamentablemente hacen parte de la OTAN… La mejor solución sería que se convirtieran en un vector de integración entre nosotros y los países de Europa Occidental, lo que permitiría desarticular proyectos como el Nord Stream 2. En eso todos nosotros coincidimos, pero lamentablemente la realidad es otra: Europa Oriental se ha convertido en un “cordón sanitario”, es decir, en la clásica herramienta al servicio de la geopolítica anglosajona diseñada para evitar la integración del continente europeo con Eurasia. De vez en cuando, este cordón se rompe, pero ahora está bajo el control de nuestros enemigos. En el momento en que Rusia se vuelva cada vez más fuerte, seremos capaces de quitarlo.

El Báltico y Europa Oriental hacen parte de nuestra agenda geopolítica de mañana. No obstante, ahora está en juego el espacio postsoviético-postimperial. Eurasia es nuestro hogar y nuestra principal tarea es ponerlo en orden.

 

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Si alguien pudiera proporcionar un enlace de descarga al libro que se referencia en el siguiente artículo, se lo agradecería.

Cita

El libro que predijo las guerras de Putin

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En 1997 el filósofo Alexander Dugin publicó Fundamentos de Geopolítica en el que traza el camino para que Rusia recupere su papel dominante en la esfera internacional. Y entre sus recomendaciones incluye invadir Georgia, ampliar su presencia en el Mar Negro, anexar Ucrania, sacar a Reino Unido de la UE y dividir a Estados Unidos. ¿Suena conocido?

“No hay argumentos históricos para justificar la afirmación de que una nación ucraniana separada existía antes del periodo soviético: la proclamación de una nación ucraniana fue solo el resultado de las acciones del Imperio Austro-Húngaro para satisfacer su interés de gran potencia”, escribió Vladimir Putin en un artículo publicado en julio del año pasado en el sitio oficial del Kremlin y repartido a todos los altos cargos del régimen. El texto de 7.000 palabras resume los argumentos repetidos en los últimos días por el presidente ruso para sostener sus aspiraciones sobre territorio ucraniano. Pero estos a su vez replican otro texto, publicado hace 25 años por el filósofo y cientista político ruso Alexander Dugin que muchos han comenzado a desempolvar por estos días para intentar entender la actual crisis y eventualmente proyectar lo que puede venir a futuro.

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El libro de 600 páginas, titulado Fundamentos de Geopolítica: el futuro geopolítico de Rusia, se lee, según el analista estadounidense Alex Hollings, como “el manual de instrucciones de Putin”. Dividido en ocho capítulos y subcapítulos, el texto no sólo hace un largo análisis sobre el decisivo rol de la geopolítica en el mundo, sino que define los principales pasos que debe seguir Rusia para recuperar la posición dominante que tuvo no sólo durante los años de la Guerra Fría sino incluso antes, en la época del imperio zarista. Y varios de estos puntos suenan dramáticamente similares a algunos acontecimientos del último tiempo. Sólo por citar algunos, Dugin no sólo recomienda que para lograr ese objetivo es necesario invadir Georgia y anexar Ucrania, sino también promover la separación de Reino Unido de la UE y alimentar las divisiones internas en Estados Unidos.

Según Hollings, si bien “oficialmente hay pocas evidencias que sugieran que el presidente ruso mantenga una copia de Fundamentos de Geopolítica en su velador, hay altas posibilidades que la actual generación de asesores y estrategas militares estén muy bien versados en los escritos de Dugin”. Razones para ello hay. El libro fue escrito por el filósofo y politólogo ruso en colaboración con el general Nikolau Klokotov, quien entonces era miembro de la Academia militar que forma a la oficialidad de las Fuerzas Armadas rusas. E incluso, según sostiene John Dunlop, investigador emérito de la Hoover Institution y uno de los más reconocidos expertos estadounidenses en Rusia, “Lionel Ivashov, entonces jefe el Departamento Internacional del Ministerio de Defensa ruso también habría participado como asesor” en la elaboración del libro.

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Vehículos militares rusos en Crimea. AFP

Dugin, además, no sólo fue a fines de la década del 90 consejero del entonces presidente de la Duma, el parlamento ruso, Gennadi Seleznev, y abogó entonces por lograr que sus principios de geopolítica fueran enseñados en las escuelas, sino además logró que pocos años después su libro pasara a ser texto obligatorio en la Academia militar rusa, donde fue profesor. Paralelamente llegó a dirigir el Departamento de Sociología y Relaciones Internacionales de la Universidad Estatal de Moscú, cargo que perdió luego de un reclamo firmado por más de 10 mil personas por sus declaraciones tras la muerte de un grupo de activistas rusos en medio de las tensiones por la anexión rusa de Crimea en 2014. “Mátenlos, mátenlos, mátenlos a todos (los responsables), no debería haber más diálogo. Como profesor también creo lo mismo”, aseguró entonces en una entrevista.

“Probablemente no ha habido otro libro publicado en la Rusia del periodo post-comunista que haya tenido una influencia comparable en las élites militar, política y de expertos internacionales”, escribió John Dunlop. El libro no sólo agotó todas sus ediciones sino que, como recordó un artículo de la revista Foreign Policy, se sigue enseñando en la academia militar rusa y otros institutos militares rusos e instaló a la geopolítica como una disciplina clave para la élite dirigente del país. “Las ideas de Dugin se convirtieron en un ‘virus”, como él mismo dijo. Fueron reimpresas en docenas de manuales y libros de textos; las librerías empezaron a tener una sección especial de geopolítica y la Duma formó un comité de Geopolítica”, apunta el periodista y escritor Charles Clover en su libro Black Wind, black snow; the rise of russian new nationalism.

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La visión de Dugin

Dugin recoge en su obra los fundamentos de la geopolítica para proyectar el futuro de Rusia. Y para ello se inspira en los planteamientos del padre de esa disciplina, el británico Halford Mackinder, y del alemán Karl Haushofer, cuyas ideas influyeron en la estrategia expansionista de Hitler. Según el filósofo ruso, históricamente el mundo se ha dividido entre las potencias marítimas y las potencias terrestres. Las primeras las identifica como Atlanticistas, con Estados Unidos a la cabeza, y los segundos que reúnen a Rusia y Europa continental los denomina Eurasiáticos. Y si bien reconoce que los primeros ganaron la Guerra Fría –incluso dedica un capítulo especial a ese punto, en el que aborda el concepto del fin de la historia de Francis Fukuyama y el choque de civilizaciones de Samuel Huntington- sostiene que el futuro será para Rusia, si sigue el camino que él recomienda.

Y esto se basa en una premisa no propuesta por él, sino por Mackinder –el padre de la geopolítica- quien aseguraba a fines del siglo XIX en su libro El pivote geográfico de la Historia que “quien controle Europa del Este controlará el pivote del mundo, quien controle el pivote del Mundo dominará la Isla del Mundo, y quien domine la isla del Mundo dominará el Mundo”. Por eso para Dugin la clave es reconfigurar al mapa de alianzas y los espacios de influencia a nivel mundial y sepultar el viejo orden nacido tras la Segunda Guerra Mundial. Para ello es necesario restablecer primero la posición dominante de Rusia perdida tras el colapso de la Unión Soviética, recuperando su influencia en los territorios que formaron parte del imperio soviético, para luego potenciar una nueva red de alianzas que coloque a Eurasia en el centro de la escena internacional.

Para alcanzar ese objetivo Putin ya ha dado algunos pasos. La invasión de Georgia en 2008 para supuestamente apoyar a la población rusa de Osetia del Sur le permitió ampliar su presencia en el Mar Negro a través de la República de Abjasia –territorio seperado de Georgia que sólo es reconocido por dos países, Rusia y Nicaragua. A ello se sumó seis años después la anexión de Crimea, donde opera la Flota rusa del Mar Negro, primer paso del actual conflicto con Ucrania, país que en la concepción de Dugin es parte integral del territorio ruso y forma la llamada Nueva Rusia. Acontecimientos a los que se sumaron en los últimos años la separación de Reino Unido de la Unión Europea y la creciente polarización e inestabilidad política de EE.UU.. En ambos casos se denunció la interferencia rusa.

En la visión geopolítica de Dugin, Reino Unido entra dentro de la esfera de Estados Unidos y los Atlanticistas y no forma parte efectiva de Europa continental. Por ello, luego de lograr su salida de la UE la apuesta de Rusia debe ser, según el filósofo ruso, reforzar una nueva red de alianzas que define como los ejes Berlín-Moscú, Moscú-Tokio y Moscú-Teherán. “El primero se enfoca en la separación de los ex estados soviéticos de Europa de los Atlanticistas, específicamente, sacándolos de la Unión Europea y de la Otan; el eje Moscú-Tokio busca combatir a China, y el eje Moscú-Teherán apunta a influir en el mundo islámico”, señala Chace A. Nelson, analista del cuerpo de oficiales de la Marina de Estados Unidos. Y en el caso del eje Berlín-Moscú, agrega Nelson, “Dugin busca sacar a Reino Unido y Francia de Europa, aumentar sus vínculos con Alemania y absorber al resto de Europa”.

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Manifestantes con carteles llamando a detener la guerra en Ucrania frente a la Cancillería de Alemania en Berlín. AFP

En este nuevo mapa europeo, la visión de Dugin ve a Finlandia como parte integral de Rusia, a las repúblicas bálticas de Lituania y Letonia con un estatus especial en la esfera rusa y a Estonia como parte de la esfera de influencia de Alemania. Ello sin contar que la nueva Rusia debe recuperar su presencia en todas las repúblicas que formaron parte de la Unión Soviética, ya sea anexándolas, en el caso de las que eran parte de sus límites territoriales o estableciendo estatus especiales, en el caso de las naciones de Europa del Este. Pero el proyecto de quien ha sido considerado por algunos como el “Rasputín de Putin” o “el filósofo más peligroso de la actualidad” no termina ahí como agrega Nelson. “Dugin aspira además a desestabilizar Gran Bretaña promoviendo tendencias separatistas en Escocia, Irlanda y Gales”, asegura el analista.

El mundo que diseña Fundamentos de Geopolítica no puede, sin embargo, separarse de otro libro, probablemente el más famoso del politólogo ruso, la Cuarta Teoría Política, lectura obligada de los actuales líderes de los movimientos nacionalistas y populistas de Europa. Una visión antiliberal y antiglobalización del mundo. Para Dugin las tres teorías políticas anteriores fracasaron, el marxismo, el fascismo-nazismo y el liberalismo, por eso es la hora de la cuarta, que define como “populismo integral”. “La Cuarta Teoría Política es una posición crítica a la política moderna, colonial, modernista y hegemónica, una forma de retorno a todas las identidades para luchar contra el universalismo unificador y el individualismo liberal”, aseguró el propio Dugin en una entrevista al periódico argentino Perfil.

 

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hace 4 horas, Español dijo:

No creo que Occidente haya ignorado nada. Creo que es bien conocedor de las intenciones rusas, que a la vista están desde hace tiempo. Rusia quiere recuperar su imperio y la Alianza Atlántica quiere evitarlo, es así de simple desde mi punto de vista. La cuestión, como bien has señalado, es ver con quién estamos nosotros, o mejor dicho, en qué lado del mapa tenemos más posibilidades de proyección.

Dejo otro artículo firmado por Dugin en enero, en el que describe claramente  el camino que pasa por la situación actual, hacia el objetivo final euroasiático. La OTAN tendrá su parte de culpa en esta historia, no lo pongo en duda, pero de ahí a pretender que a Rusia no le quedaba otra que hacer lo que ha hecho, media un mundo. Precisamente el que tratan de construir.

 

No digo ignorar en el sentido de desconocer sino el de hacer como que no ve. Hablo fundamentalmente de los medios de masas y de lo que ha estado sucediendo en el Donbass. Estamos viendo el desenlace de un embrollo con ninguna parte inocente pintado casi como si fuese un brote agresivo unilateral. 

A eso me refería. Estamos a este lado de la raya, eso es un hecho incontestable. Ahora bien, personalmente me veo incómodo con buena parte de los compañeros de una nave que no podemos permitir que se hunda. 

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Español, el libro de Dugin lo puedes encontrar aquí:

https://agdugintranslate.gitbook.io/foundations-of-geopolitics/

Hay que tener en cuenta dos cosas:

- Es una traducción automática

- No tenemos la plena seguridad de que el texto esté completo, ya que procede de una versión digital en ruso. El libro nunca se ha publicado en otro idioma que el ruso. Dugin con frecuencia quita y altera pasajes en las diferentes traducciones de sus libros (tal como hacía Hitler con el Mein Kamof, retirando pasajes que pudieran disgustar a españoles o franceses). No hay que descartar que haga lo mismo con la edición digital, aunque sea la edición digital en ruso.

Si te animas a leerlo, ya nos contarás. Me pasaron el enlace el otro día y no he tenido tiempo echarle un ojo.

Prometo aportar más en este hilo en próximos días.

 

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Pues yo pienso que nos han cocinado un polvorín futuro. Nos están montando una guerra. La Atlántica. Vamos por el montaje de la cocina. Aún no está funcionando. A la atlántica le interesan los conflictos largos. Al menos, así pareció siempre. Y al Putin ese, cuánto antes acaben, mejor para el. 

 Que es una invasion también por parte del Putin, que ve nazis, y él es análogo.

 La cosa parece que empezó antes. En 2014 tal vez al estilo que habían antaño en America, los usanos (sus mandatarios y dólares. A la gente de a pie la excluyo, por supuesto), como ponía, los usanos, habrán injerido para jorobar la gobernación y meter sus compinches. Como un golpe, pero con otras tretas. Por dónde pasan con sus injerencias: Arrasan.

 Me resulta despreciable estar en la otan. Las mentiras de medios rusos. Es bochornoso también como están cortando la libertad de expresión a medios rusos. Como nos quieren hacer estar en permanente desasosiego. Ya no me extraña que haya gente negacionista de todo. Que mundo más tarado.

 Son los dos bandos igualitos. Aquí, al estar en occidente, nos apabullan con información fake, sesgada.. Hasta imágenes de videojuegos en tv en referencia a esta "guerra".

 Si hubo matanza indiscriminada de rusos. Hasta los quemaron vivos. Si no llegaron al poder limpiamente.. Tantas cosas. No va a ser el malo de la película Putin, y los buenos la otan. Siempre con sus películas usanas.

 Al final mi mal presentimiento, se va a realizar. La única verdad que se ha dicho es: Nazificar. Eso es lo que está pasando. Va a ir creciendo. Al final va a ser muy difícil saber dónde estar. Tal vez lo mejor, sea desconectar de todo. Porque nos, estamos preparados para luchar en la vida diaria, sin violencia física. No fuerza ni razones de peso tenemos para qué. ¿A qué llaman patria tantos ahora?. Si usan a la gente y nada más. Son guerras por tener el poder, imponer tu modo de ver la vida, robar mucho, aplastar a otras criaturas De Dios.. Muy asqueroso todo.

 ¿Ahora mismo cuánto sufrimiento llevan los que les haya tocado de lleno esta porqueria?.

 Sus guerras. Yo no me adhiero a ninguna. Ni a ninguno. Son despreciables. Vamos camino a nuevos modos de nazismo.

 Yo no apoyo a ninguno.

 Pd: Entre hace muchos días. Y he visto que no cerré la sesión. Habrá parecido que no me iba de aquí.😂

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Yo me siento como en una propaganda, de un bando que engloba muchas posturas políticas. Donde se están usando mentiras.

 Y siento, que los ucranianos, tal vez, no sean tan diferentes a los rusos. Sino que han estado llenos de odios. Tal vez, hubo un tiempo muy pasado, donde el no haber sido fieles a su fe Cristiana, ya les abrió la veda a cualquier cosa. 
 Porque si la lengua es una de las bazas de su conflicto. El que una parte quiera ser occidental y otra rusa. Con lo que han pasado, y siguen igual.

 Tal vez los pueblos tenemos que pagar el haber politizado sin Nuestro Señor, o el haberlo usado para hacer el mal. Tal vez la Rusia zarista fue tan culpable como la madre España Católica. Y estamos pagando nuestros pecados. Y ninguna forma política nos va a traer paz. 
 Si la lengua puede traer masacres. Si de repente un país puede entrar en esa alianza otan. ¿Quién garantiza que un día no seamos nosotros los sacrificables?. Tenemos lenguas, tenemos conflictos con algunos vecinos. 
 ¿La otan, es como aquel anuncio de que si dice pulpo es animal acuático, asentimos y ya?.

Pienso que las tierras aquellas donde hubo cristianismo, no van a encontrar paz, tras tanta sangre que se han hecho. Y desconozco sus culturas, pero tal vez, no sean tan distintos. Aunque no hablen la misma lengua todos y tengan formas diferentes de ver la vida. Con sus matices, se repite polvorín de la antigua Yugoslavia. Entonces, no comprendo el globalismo de la misma otan. Para según qué hay unión. Y en otros sitios, locura total.  ¿De verdad se llevaban tan mal los ruso/ucranianos con los ucranianos? O ha sido la política la que ha causado todo esto. 
 Es tan extraño todo. Salimos de pandemia casi, y a un conflicto armado. 
 Y repito. Aquí adolecemos de esas cosas. Situación estratégica para eso que llaman geopolítica. Mal llevadas relaciones con algunos veciños. Lenguas que nos hacen enfurruñarnos. Y como esas dos bandas de estar gobernados: la capitalista y la de izquierdas. Yo no jaleo guerras entre iguales. Lo que no quiero para mi no se lo deseo al otro.
 

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Hay que leer a las dos partes también 

https://twitter.com/m_frunze17/status/1499052856359407632?s=21

Interesante este hilo. Femen incluidas. La gente se vuelve loca por unas posiciones radicales, o vive en la más absoluta idiotez cotidiana, tragándonos todo lo que nos cocinan.

 Si que hay vía de solución sin masacrar. Pero no quieren. Seguramente unos cuantos. Las armas al final, son como el dinero. Que cuanto más se muevan, mejor para los dueños y los mismos que las producen y venden. 
 Pienso que a los comunistas hay que leerlos igual que a los capitalistas. Eso de buenos y malos, está obsoleto.

Y poder mantener distancia, de esas masacres fratricidas. Porque el hermano de San Pedro, fue primero discípulo de San Juan Bautista. Y le llevo al mismo Señor. Por esas tierras donde ahora se matan, este Santo Apóstol, hizo la fe. Es vomitivo, insufrible, que esos hermanos, fruto de San Andrés, se estén matando. Mientras todos opinamos. Unos países den razón a Rusia y otros al gobierno de Ucrania.

 No creo que sea una guerra para los católicos. Es una guerra sin derecho. No lo veo. 

 

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En 2/3/2022 a las 14:52, Español dijo:

Sin duda, la invasión rusa de Ucrania está sirviendo para que muchos sujetos protagonistas de formación y propagación de opinión en la sociedad, que hasta ahora se habían mantenido en modo "incógnito", o dicho de otro modo, tratando de mantener cierto fondo de misterio acerca de sus filias (lo que sin duda despertaba curiosidad y permitía que fuesen aún más seguidos), finalmente se estén quitando la careta, dejando al descubierto su verdadera filiación e intenciones a la hora de expresar públicamente sus opiniones.

Juan M. de Prada es quizás uno de esos "nadadores a dos aguas", pero hay más. Ayer mismo, el afamado y mediático Coronel Baños, publicó un hilo en la red social del pajarito, apoyado poco después por el conocido presentador del mundo del misterio que tanto renombre y exposición le ha proporcionado, junto a todas sus huestes mediáticas, en el que reconocía abiertamente su filiación rusófila y su fascinación por Putin, llegando a definir la invasión rusa como una trampa occidental en la que el lider ruso habría caído ingenuamente.

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Recomiendo leer todo el hilo del coronel, o releer los escritos de Prada, pues en todo ello se refleja de manera bastante clara, la adhesión de estos personajes a las tesis que manejan los euroasianistas seguidores de la Cuarta Teoría política de A. Dugin.

En relación a esto, cosa de la que extrañamente se está hablando poco en este asunto de la guerra ruso-ucraniana, y que a mi modo de ver, es el principal motivo, producto en gran medida del choque entre euroasianistas  y otanistas, recomiendo también leer el siguiente artículo publicado por el propio Aleksander Dugin, poco antes de la invasión rusa, donde en líneas generales viene a definir perfectamente las mismas tesis que defienden ahora personajes como Baños, De Prada o tantos otros opinadores adscritos, consciente o inconscientemente, a la tesis de la legitimidad rusa.

Para quienes no hayan leído los hilos que en este foro hemos dedicado al tema, respecto a qué pretende la Cuarta Teoría política de Dugin y en su contexto, qué abarca el proyecto eurasiático que Putin está desarrollando, a mi juicio ya con tanques en los campos y calles de Ucrania, recomiendo leer este otro artículo, recogido igualmente en la propia web del filósofo ruso.

EL NEOEURASIANISMO DE ALEXANDER DUGIN Y EL PROYECTO DE LA UNIÓN EURASIÁTICA

Como curiosidad, nótese el siguiente mapa que encabeza el artículo e ilustra el proyecto geopolítico internacional al que estarían aspirando los euroasianistas y demás seguidores de la Cuarta Teoría Política. Son lo que Dugin denomina como "grandes espacios" culturales, a los que nuevo mundo posmoderno y multipolar debe aspirar.

Nótese también como en ese proyecto, la Hispanidad ha sido convenientemente descabezada, dejando a España y Portugal en el marco de lo que el filósofo denomina como civilización occidental anglosajona, y lo que él denomina como Civilización Latinoamericana, como espacio con raíces propias independientes de Europa. Algo que sin embargo, no hace con el norte.

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Cabría mencionar, que esa inclusión de la Península Ibérica en el espacio liberal anglosajón, nos convierte automáticamente en enemigos a batir (cosa que explica perfectamente las constantes injerencias y agresiones de Rusia a España, durante los últimos años), pues para quién no haya leído o seguido a Dugin (uno de los consejeros y personajes más influyentes del actual presidente ruso y su política), el liberalismo o primera teoría política es el enemigo al que deben doblegar los seguidores de su Cuarta Teoría, si fuese necesario incluso mediante el uso la guerra, antes de poder delimitar las líneas del nuevo marco geopolítico internacional y multipolar que ellos defienden. Cosa esta que está sirviendo de banderín de enganche para tantos tradicionalistas que creen ver en Rusia un adalid de la tradición.

Recomiendo a este respecto ver el siguiente video donde el propio Dugin, en español, da una charla introductoria a su teoría, y en donde deja clara (en el turno de preguntas) su disposición belicista si fuese necesario para lograr sus objetivos:

En resumen, lo que podría estar en juego es la construcción de Occidente. De nuestra civilización tal como la conocemos, con todos sus aciertos y errores o desviaciones, para poner en práctica un nuevo orden mundial, basado en no se sabe bien qué tradiciones culturales, que abarcan desde el anarquismo hasta el absolutismo, en palabras del autor, que a la postre se dirimirían posteriormente y sin remedio mediante el clásico uso de la fuerza. Dicho de otro modo y sin tantos sofismas, una nueva suerte de imperialismo, en la que nosotros somos el enemigo. Así que ojo con los análisis de todos esos opinadores de tribuna, porque en esa enemistad nos pueden poner a todos de frente unos contra otros, sin que advirtamos de donde nos vienen los tiros.

Para concluir y ya en lo cercano referido a la guerra de Ucrania, decir que no soy especialmente otanista y liberal, pero realista y coyunturalmente creo que, nos guste o no actualmente pertenecemos a esa alianza y es la única defensa militar posible que tenemos frente a graves agresiones externas. Además creo que debemos defender los lazos que nos unen con Europa, por ser parte integral de esta, por lo que a corto plazo soy partidario de mantener una política común con Europa y la OTAN, y a medio y largo plazo pienso que deberíamos volver a proyectar nuestros intereses hacia América para retomar conjuntamente de algún modo, la reconstrucción del proyecto inacabado de la Hispanidad, antes de que otros vuelvan a usurpárnoslo, como ya ocurrió con el mundo anglosajón y el liberalismo, que a nadie se le escapa a influencia euroasiática actual en América del sur y sus posibles derivadas.

Y en lo que se refiere a Ucrania en general, por muy liberal que sea el gobierno de Zelensky o muy expansionista la política de la OTAN, la invasión rusa me parece un ataque y una agresión infames que merecen todo el reproche del mundo y todas las medidas posibles para rechazarlo, porque toda esa charlotada de la multipolaridad y los grandes espacios vitales que predica esta gente, se me antojan excusas huecas para recuperar y extender un imperio y una cultura, frente a otra, que no tiene nada de orgánico más allá de la vulgar pretensión de poder y riqueza que pueda haber en cualquier otro envite imperialista. Así es que, no sé qué narices hacen estos supuestos estrategas y tradicionalistas pro rusos, defendiendo intereses que precisamente buscan laminar y sustituir las raíces y tradiciones culturales que han dado origen al mundo en el que ellos viven actualmente, gracias a Dios.

Excelente análisis. En mi opinión, lo de Baños y de Prada estaba bastante claro desde hace ya varios años. De todos modos, a estas alturas ya no puede haber ningún asomo de duda de cual es su postura, salvo en caso que rectifiquen.

No tengo mucho que añadir a vuestros comentarios por el momento, salvo una observación: Es evidente por muchas razones que presentar este conflicto como un choque entre Rusia y la OTAN es una tomadura de pelo. En cualquier caso, no deja de ser gracioso que los que hablan constantemente de "multipolaridad" y "abandonar la retórica de la Guerra Fría" respondan simpre con "¿y la OTAN/EEUU?" ante cualquier crítica hacia Rusia. Para esta gente, toda oposición a Rusia siempre está comandada por EEUU y la OTAN (además de Soros)... pero si alguien señala alguna coincidencia o afinidad entre la URSS y la Rusia actual es un anticomunista anclado en los años 50. Pero esta es sólo una de las muchas, burdas contradicciones de estos propagandistas.

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hace 16 horas, Hispanorromano dijo:

Español, el libro de Dugin lo puedes encontrar aquí:

https://agdugintranslate.gitbook.io/foundations-of-geopolitics/

Hay que tener en cuenta dos cosas:

- Es una traducción automática

- No tenemos la plena seguridad de que el texto esté completo, ya que procede de una versión digital en ruso. El libro nunca se ha publicado en otro idioma que el ruso. Dugin con frecuencia quita y altera pasajes en las diferentes traducciones de sus libros (tal como hacía Hitler con el Mein Kamof, retirando pasajes que pudieran disgustar a españoles o franceses). No hay que descartar que haga lo mismo con la edición digital, aunque sea la edición digital en ruso.

Si te animas a leerlo, ya nos contarás. Me pasaron el enlace el otro día y no he tenido tiempo echarle un ojo.

Prometo aportar más en este hilo en próximos días.

 

Te agradezco el enlace, Hispanorromano. Estuve haciendo una búsqueda rápida, pero por lo visto no la hice bien, ya que no encontré el libro, y sin embargo ahí estaba, incluso traducido al inglés. De todos modos y para evitar posibles interferencias o malentendidos devenidos de traducir una traducción previa, he recurrido a bajarme el original en ruso en formato txt, para pasarlo después por el traductor de Deepl y a continuación corregir a mano el formateado del texto y los pequeños errores sintácticos propios de la traducción automática (esto último por encima, ya que no me lo he llegado a leer todo a fondo), y la cosa pienso que ha resultado en una versión en español, bastante comprensible y fácil de leer diría yo. Puede que la única que haya circulando por ahí en nuestra lengua, ya que no he logrado encontrar nada en español excepto artículos que lo referencian. Finalmente he hecho una copia en pdf que os dejo a continuación por si os interesa leerlo:

"Fundamentos de geopolítica: el futuro geopolítico de Rusia" - Aleksandr Duguin - Traducido al español. PDF

Ante todo debo insistir en mencionar que de momento, solo lo he leído a vuela línea al objeto de revisar la traducción, y por lo leído (que pienso releer con detenimiento) me parece que se trata de una obra imprescindible para comprender todo lo que está ocurriendo y lo que posiblemente está por ocurrir. Por lo menos en lo que afecta a Rusia en concreto y a Europa en general, de la que formamos parte y nos afecta, aunque esto último también estará determinado por lo que los propios europeos hagamos, además de otros factores externos que puedan condicionar nuestro futuro. En todo caso, el libro recoge perfectamente el fundamento de la política actual rusa, seguramente habida cuenta de la influencia que ha tenido en la formación de las élites que hoy gobiernan aquella nación, y por tanto, resulta clave para poder situarse ente los acontecimientos actuales y futuros, hasta el punto que tras leerlo, resultan huecos y bastante superficiales la infinidad de argumentos y análisis que uno oye en los medios y redes, en favor de uno y otro bando, pues te das cuenta hasta qué punto estamos inmersos en un plan preconcebido décadas atrás, que se ha venido desarrollando paulatinamente, aunque no siempre siguiendo rectamente las líneas directrices marcadas en la obra.

La primera idea que me vino a la mente mientras lo leía, es que se trata de la visión de una Rusia por venir, propia de un demiurgo. Duguin recoge en esta obra los frutos y restos de la historia de las naciones y pensadores que componen o han intervenido en la configuración internacional del continente euroasiático, y con ello crea un nuevo mapa futuro en el que Rusia es la principal protagonista. El corazón (como él lo denomina) de Eurasia. Un super imperio con capital en Moscú. Concretamente en lo que se refiere al espacio de la Europa Occidental, en el eje Berlín-Moscú, aunque el texto aborda igualmente la construcción de toda Eurasia, como dice el autor parafraseando al belga Jean Thiriart, quien es uno de los muchos pensadores, en los que se apoya para elaborar su teoría euroasiática, desde Vladivostok hasta Dublín.

El libro aborda todos los aspectos propios de la configuración de una nación, más aún, de un imperio: sociedad, religión, política, comercio, etc, y si hay algo que destaca fuertemente, al menos a mi juicio, es el reconocido antiatlantismo del proyecto y el no menos evidente aunque no confeso, anticatolicismo,  ya que en buena medida culpa a Roma de la destrucción del viejo imperio, desde la propia separación de las iglesias en el 1054, por la que el estado actual de cosas vendría a ser el producto final de aquella separación.

En lo que se refiere concretamente al tema de Ucrania, al que el autor dedica un capítulo entero, cabe destacar la fragmentación étnica en la que divide el territorio, por diversos motivos que expone en el libro,  que curiosamente es bastante coincidente con el mapa que dejó ver Lukashenko en un reciente video que ha recorrido las redes estros días.

 

Dejo a continuación un par de fragmentos del capítulo que dedica a Ucrania para que valoréis vosotros mismos. Hay que recordar que el libro está escrito en 1997:

Cita

(...) Ucrania, como estado, no tiene significado geopolítico. No tiene un mensaje cultural particular de significado universal, ni singularidad geográfica, ni exclusividad étnica. El significado histórico de Ucrania se refleja en su propio nombre "Ucrania", es decir, "periferias", "territorios fronterizos". En la era de Kievan Rus, los territorios de la actual Ucrania eran el centro del estado de los eslavos orientales, para quienes en ese momento Vladimir (más tarde Moscú) eran las afueras del este ("Ucrania"), y Novgorod era el norte. Pero a medida que Rusia pasó de ser un estado eslavo a un imperio euroasiático, las funciones geopolíticas de los centros más grandes cambiaron radicalmente de significado. Moscú se convirtió en la capital del imperio, y Kiev se convirtió en un centro secundario donde convergieron las influencias de Eurasia y Europa Central. No se trataba de ninguna síntesis de culturas. Lo más probable es que las capas ortodoxas puramente rusas más arcaicas estuvieran sujetas a la influencia dinámica más "moderna" de Europa occidental, especialmente a través de Polonia en el oeste y Austria-Hungría en el suroeste. Sin duda, la cultura y el idioma ucranianos son originales y únicos, pero carecen de un significado universal. Los asentamientos cosacos, que formaron, en gran medida, la etnia ucraniana, se distinguieron por la independencia, una estructura ética, económica y social especial. Pero todos estos elementos no son suficientes para la independencia geopolítica, y el mapa potámico de Ucrania, donde los ríos principales (Dniéster, Dnieper, etc.) fluyen paralelos entre sí, explica el lento desarrollo del estado ucraniano.

Por esta razón, la existencia independiente de Ucrania (especialmente dentro de sus fronteras modernas) solo puede tener sentido como un "cordón sanitario", ya que los elementos que son opuestos en la orientación geopolítica no permitirán que este país se una ni al bloque oriental ni al occidental en su totalidad, es decir ni a Rusia-Eurasia, ni a Europa Central. Todo esto condena a Ucrania a una existencia títere y al servicio geopolítico de la estrategia talasocrática en Europa. En este sentido, el papel de Ucrania es similar al de las repúblicas bálticas. Sobre esta base, en un momento se discutió seriamente el proyecto de crear una "federación Mar Negro-Báltico", es decir, un típico "cordón sanitario" de una formación geopolítica subversiva que sirve para provocar inestabilidad en Europa del Este y preparar las condiciones previas para toda una serie de conflictos armados. La existencia de Ucrania dentro de las fronteras actuales y con el estatus actual de un "estado soberano" es idéntica a dar un golpe monstruoso a la seguridad geopolítica de Rusia, equivalente a una invasión de su territorio.

La existencia futura de una Ucrania unitaria es inaceptable. Este territorio debe dividirse en varias zonas correspondientes a la gama de realidades geopolíticas y etnoculturales. (A continuación, Duguin hace en su libro una división de Ucrania en cuatro regiones, bastante coincidentes con el mapa mencionado anteriormente)

(...)

El factor ucraniano es el lugar más vulnerable de la zona occidental de Rusia. Si en otros lugares el peligro de la destrucción de la viabilidad geopolítica del corazón es potencial, y la lucha posicional por el sistema geopolítico euroasiático se fija solo objetivos preventivos, entonces el hecho de la existencia de la "Ucrania soberana" está en el nivel geopolítico, una declaración de guerra geopolítica por parte de Rusia (y esto no es tanto un asunto de Ucrania en sí, cuanto de atlantismo y poder marítimo). El punto no es que la propia Ucrania elija conscientemente el papel del "cordón sanitario" atlántico, aunque en algunos casos esto no puede ser más que un paso consciente, sino que en realidad comienza a cumplir este papel, tan pronto como deja de activarse activamente en procesos de integración con Moscú o (al menos) no se descompone en componentes geopolíticos separados.

El problema ucraniano es el principal y más grave problema al que se enfrenta Moscú. Si los problemas del Norte y el “trapezoide polar” están conectados con el futuro lejano de Rusia y Eurasia, si el desarrollo de Siberia y la batalla por Lenaland son importantes para el futuro cercano, si, finalmente, la estrategia posicional para reorganizar el sur de Asia tiene una importancia actual pero preventiva para Rusia, la geopolítica de Occidente y El centro de esta geopolítica, el “problema ucraniano” requiere una respuesta inmediata de Moscú, ya que estamos hablando de infligir un verdadero golpe estratégico a Rusia, a lo que el “eje geográfico de la historia” simplemente no tiene derecho a no responder.

 

Más ampliamente, en lo que se refiere a Europa occidental, recojo a continuación algunos fragmentos de los capítulos que dedica a lo que el autor denomina como la península euroasiática, que él divide en dos Oestes, el de la Europa atlántica y el de la continental y más próxima a Moscú:

Cita

Así, en la actualidad, el problema geopolítico del Occidente planetario en el sentido más amplio se divide para Rusia en dos componentes: Occidente como América y Occidente como Europa. Desde un punto de vista geopolítico, estas dos realidades tienen significados diferentes. Occidente, como Estados Unidos, es el enemigo geopolítico total de Rusia, el polo de una tendencia que está directamente opuesta a Eurasia, sede y centro del atlantismo. La guerra geopolítica posicional con Estados Unidos ha sido y es la esencia de toda la geopolítica euroasiática desde mediados del siglo XX, cuando el papel de Estados Unidos se hizo evidente. Al respecto, la posición de Heartland es clara, es necesario contrarrestar la geopolítica atlantista de Estados Unidos en todos los niveles y en todas las regiones de la tierra, tratando de debilitar, desmoralizar, engañar y, en definitiva, derrotar al enemigo en la medida de lo posible. Al mismo tiempo, es especialmente importante introducir el desorden geopolítico en la realidad interna estadounidense, fomentando todo tipo de separatismo, diversos conflictos étnicos, sociales y raciales, apoyando activamente todos los movimientos disidentes, grupos extremistas, racistas, sectarios que desestabilizan los procesos políticos internos en los Estados Unidos. Al mismo tiempo, tiene sentido apoyar las tendencias aislacionistas de la política estadounidense, las tesis de aquellos círculos (a menudo republicanos de derecha) que creen que Estados Unidos debe limitarse a sus problemas internos. Este estado de cosas para Rusia es beneficioso en sumo grado, incluso si el "aislacionismo" se lleva a cabo en el marco de la versión original de la Doctrina Monroe, es decir, si Estados Unidos limita su influencia a las dos Américas. Esto no significa en absoluto que Eurasia deba, al mismo tiempo, renunciar a la desestabilización del mundo latinoamericano, buscando sustraer ciertas regiones del control de los Estados Unidos. Todos los niveles de presión geopolítica sobre los Estados Unidos deben usarse simultáneamente, al igual que la política anti-eurasiática del atlantismo simultáneamente "patrocina" los procesos de colapso del bloque estratégico (Pacto de Varsovia), unidad estatal (URSS) y más etno- fragmentación territorial, bajo el pretexto de la regionalización de Rusia su progresiva desintegración hasta la completa aniquilación. Heartland se ve obligado a pagar Sea Power en la misma moneda. Esta simetría es lógica y justificada. Todo esto es la tarea central de la "geopolítica externa" de Rusia en relación con los Estados Unidos, por lo que un análisis más detallado escapa al alcance de este trabajo.

La segunda realidad, también denominada Occidente, tiene un significado diferente. Esto es Europa, cuyo significado geopolítico ha cambiado drásticamente en las últimas décadas. Siendo tradicionalmente una metrópoli para otras partes del planeta, Europa se encontraba por primera vez en la situación de una colonia estratégica, cultural, económica, política, etc. El colonialismo estadounidense es diferente de las formas más explícitas y rígidas del pasado, pero su significado sigue siendo el mismo. Europa por el momento no tiene una geopolítica propia y una voluntad geográfica propia, sus funciones se limitan al hecho de que sirve como base auxiliar de los Estados Unidos en Eurasia y el sitio del conflicto más probable con Eurasia. Esta situación conduce automáticamente a que la línea antiamericana se convierta en una alternativa geopolítica común a los estados europeos, uniéndolos bajo un único proyecto que nunca antes existió. La unificación de Europa en Maastricht es la primera señal del surgimiento de Europa como un organismo completo e independiente, que pretende recuperar su significado histórico y soberanía geopolítica. Europa no quiere ser ni rusa ni americana. Después del final de la Guerra Fría, esto se manifestará en su totalidad.

Ahora surge la pregunta: ¿cuál es, en términos generales, la actitud de Eurasia hacia su península occidental?

Desde un punto de vista puramente geopolítico, Eurasia está claramente interesada en sacar a Europa del control del atlantismo, los Estados Unidos. Esta es una prioridad. En Occidente, Rusia debe tener fronteras marítimas, esto es un imperativo estratégico para el desarrollo geopolítico de Eurasia. Fue la ausencia de tales fronteras, la presencia en su lugar de una línea terrestre que cruzaba Europa por el medio, de forma artificial y por la fuerza, lo que finalmente condujo a la pérdida geopolítica de la URSS. Por lo tanto, la tarea es no repetir errores y corregir la situación. Eurasia solo estará libre del Poder del Mar cuando los océanos se conviertan en sus fronteras estratégicas en el Norte, Este, Sur y Oeste, tal como en el caso de América. Sólo entonces el duelo de civilizaciones procederá en igualdad de condiciones.

Por lo tanto, Rusia tiene dos opciones: la ocupación militar de Europa, o tal reorganización del espacio europeo que haga de este sector geopolítico un aliado estratégico confiable de Moscú, preservando su soberanía, autonomía y autarquía. La primera opción es tan poco realista que no debería ser discutida seriamente. La segunda opción es complicada, pero factible, ya que el medio siglo que Europa pasó en la posición de colonia americana dejó una grave huella en la conciencia europea.

Una Europa amiga como aliado estratégico de Rusia solo puede surgir si está unida. De lo contrario, el adversario atlántico encontrará muchas formas de dividir y dividir el bloque europeo, provocando un conflicto similar al de las dos guerras mundiales. Por lo tanto, Moscú debería contribuir a la unificación europea tanto como sea posible, especialmente apoyando a los estados de Europa Central, principalmente a Alemania. La alianza entre Alemania y Francia, el eje París-Berlín (proyecto de De Gaulle), es la columna vertebral sobre la que es más lógico construir el cuerpo de la Nueva Europa. Alemania y Francia tienen una fuerte tradición política antiatlántica (tanto de derecha como de izquierda). Siendo potencial y oculto por el momento, en un momento determinado se declarará a todo pulmón. Moscú, por otro lado, debe guiarse por esta línea ahora, sin esperar el desarrollo final de los acontecimientos.

La tarea de Moscú es arrebatar a Europa del control de los Estados Unidos (OTAN), promover su unificación, fortalecer los lazos de integración con Europa Central bajo el signo del principal eje de política exterior Moscú Berlín. Eurasia necesita una Europa amistosa y aliada. Desde un punto de vista militar, no representará una amenaza seria en sí mismo (sin los Estados Unidos) durante mucho tiempo, y la cooperación económica con la Europa neutral podrá resolver la mayoría de los problemas tecnológicos de Rusia y Asia a cambio de recursos y asociación militar estratégica.

(...)

La fórmula principal para analizar la geopolítica del "Occidente ruso" es el principio: "Europa es europea, Rusia es rusa". Aquí, en general, se debe actuar de la misma manera que en el caso del mundo islámico, nuevas fronteras son inevitables, algunas regiones deben dividirse de nuevo, pero en todos los casos la tarea principal sigue siendo la creación de entidades amigas-neutrales en el Occidente, con máxima libertad etnocultural, económica y social, pero con una dependencia estratégica de Moscú. El objetivo es la máxima "finlandización" de toda Europa, pero es necesario comenzar con la reorganización de los espacios que están muy cerca directamente de Rusia.

(...)

...el elemento conector de toda la estructura debería ser Prusia, el estado alemán con el predominio de la confesión protestante, común a los escandinavos. El bloque protestante-escandinavo debería ser la extensión norte de Prusia, Berlín. Por lo tanto, todo este espacio, habiendo comenzado a realizarse como un todo único, no puede prescindir de la restauración geopolítica de la unidad prusiana. Por el momento, Prusia no existe, sus tierras están repartidas entre Alemania, Polonia y Rusia. En consecuencia, falta el requisito previo más importante para la creación de una Federación Báltica "neutral" políticamente y amiga de Moscú. De ahí la imposibilidad práctica de organizar esta región de acuerdo con los principios euroasiáticos.

A nivel puramente teórico, el problema se resuelve en dos etapas:

1) Se está recreando un nuevo espacio etno-confesional dentro de los límites de la Prusia histórica. Los iniciadores son Moscú y Berlín. De aquí se desprende la lealtad de la figura axial nombrada hacia Rusia, que dará vida a esta formación, cediendo parte de las tierras prusianas adquiridas durante la Segunda Guerra Mundial (región de Kaliningrado).

2) Alrededor de Prusia, comienza el proceso de unificación estratégica de los estados bálticos en un solo bloque. El bloque incluye Noruega, Suecia, Alemania, Estonia, Finlandia-Carelia, Dinamarca y posiblemente Holanda. Se delega un estatus especial a Polonia, Lituania y Letonia. Una condición obligatoria es la retirada de todos los países de la OTAN y la creación de una zona desmilitarizada en el Báltico. En el futuro, el control estratégico pasará a Moscú y las Fuerzas Armadas de la Europa "neutral", es decir, al complejo de defensa de Eurasia.

El único elemento débil de este sistema es Polonia y Lituania, donde la denominación predominante es el catolicismo. Estas tierras fueron la principal palanca de la geopolítica talasocrática dirigida contra Eurasia y la posibilidad de crear un bloque continental. Además, en la historia hay un precedente de una independencia política significativa del principado polaco-lituano, y algunos historiadores (en particular, Spengler) incluso hablan de la existencia de una “civilización báltica” especial, geográficamente coincidente, en términos generales, con las fronteras históricas de Polonia y Lituania. Solo ciertas condiciones históricas no permitieron que esta civilización se desarrollara por completo y la hicieron "abortiva" (término de Spengler). Hay que admitir que este problema no tiene en absoluto una solución positiva, ya que está formulado de la siguiente manera: o el espacio polaco-lituano existirá como una realidad geopolítica independiente (y luego se convertirá en un obstáculo insuperable para la política pro-eurasiática, unidad báltica con el eje en Prusia), o sus fragmentos se integrarán en otros bloques geopolíticos, mientras que él mismo será desmembrado y aplastado de raíz. Cualquier integración sobre una base católica en esta región creará tensión tanto en relación con el Este (Moscú), como con el Norte (el mundo protestante de Escandinavia), y con el Oeste (Alemania). En consecuencia, en Polonia y Lituania, el principal socio geopolítico de Eurasia deberían ser las fuerzas que insisten en la orientación no católica de las políticas de estos países, partidarios de la "socialdemocracia" laica, "neopagans", "etnocentristas", protestantes, Círculos religiosos ortodoxos, minorías étnicas. Además, las tensiones étnicas en las relaciones polaco-lituanas son un elemento extremadamente valioso que debe explotarse y, si es posible, exacerbarse.

(...)

Europa debería ser europea, y Europa central debería ser centroeuropea, es decir, toda la identidad lingüística, étnica y espiritual de los pueblos de Europa debe florecer y ser fomentada por Berlín, cuya prioridad debe ser exclusivamente geopolítica y social, y en ningún caso racial. Moscú también es responsable de muchos grupos étnicos centroeuropeos debido al parentesco racial con ellos (eslavismo). Además, fue el etnocentrismo y la arrogancia nacional y racial de los alemanes lo que más de una vez condujo a sangrientos conflictos en Europa. Durante toda la reorganización geopolítica de Europa, Rusia debe actuar como garantía de que Berlín separará estrictamente geopolítica y raza, "suelo y sangre", para excluir deliberadamente tragedias como la aventura de Hitler. Cualquier signo de nacionalismo alemán en materia de reorganización geopolítica de Europa debe ser reprimido sin piedad por el mismo Berlín; todos los procesos deben desarrollarse sobre la base de la más estricta observancia de los "derechos de los pueblos", plena autonomía de las culturas, religiones y lenguas.

Moscú debería hacerse las mismas exigencias a sí mismo ya sus aliados. El principio étnico debe ser fomentado y apoyado activamente por el centro geopolítico sólo en un aspecto positivo, como una realidad afirmativa, como una autoidentificación nacional. Por supuesto, no se puede esperar la completa desaparición de las tensiones interétnicas y la manifestación de los aspectos negativos de la autoafirmación nacional, pero justo en este momento debe entrar en juego activamente el principio del centralismo geopolítico como árbitro supraétnico supremo, resolviendo conflictos internos. problemas, sobre la base de los intereses políticos y estratégicos vitales del conjunto euroasiático.

Este principio es universal para todas las regiones en las que se deba establecer el Nuevo Orden Euroasiático, tanto internas para Rusia como externas. Pero en el caso de Occidente, Europa, esto es especialmente importante, ya que los problemas étnicos en estos espacios están en la raíz de todos los conflictos más terribles que sacudieron el siglo XX.

 

(...)

 

El Gran Espacio Europeo debería formarse en torno a la más continental de las potencias europeas en torno a Alemania, y más precisamente en torno a Mitteleuropa, es decir, Europa Central.

 

Dentro del plano religioso, como ya he mencionado, Duguin culpa al catolicismo de la perdida y sentido del imperio, por lo que para su proyecto imperial euroasiático, la geoestrategia y fundamentos de la ortodoxia son fundamentales.

Cita

La disputa sobre el "filioque", es decir, sobre el descenso del Espíritu Santo solo del Padre o del Padre y el Hijo (1), en términos teológicos, anticipa el desarrollo posterior de dos tipos de civilizaciones cristianas y poscristianas: racionalista-individualista occidental y místico-colectivista oriental. La adopción por Occidente de una enmienda al Credo de Nicea relativa al "filioque" fijó finalmente la orientación hacia la llamada teología racionalista. "subordinacionismo", es decir, sobre la introducción en la realidad Divina de relaciones jerárquicamente subordinadas, menospreciando la naturaleza misteriosa y supramental de la Trinidad.

Paralelamente al tema del filioque, un importante punto de discordia fue la idea de la supremacía de la Sede de Roma y máxima autoridad teológica del Papa. Fue también una de las consecuencias del "subordinacionismo" católico que insistía en una jerarquía estricta y directa incluso en aquellas materias que están bajo el signo de la acción providencial del Espíritu Santo para salvar al mundo. Tal posición contradecía completamente la idea de la autonomía lingüística de las Iglesias locales y, en general, la máxima libertad tradicional de la ortodoxia en el campo de la realización espiritual.

Y finalmente, el último aspecto importante de la división de las iglesias en orientales y occidentales fue el rechazo por parte de Roma de la doctrina patrística del Imperio, que no es solo un aparato administrativo secular subordinado toscamente a las autoridades eclesiásticas, como querían los papas presentarlo, sino un misterioso organismo soteriológico que participa activamente en el drama escatológico, como "obstrucción para la venida del Anticristo", "katehon", "retención", como se menciona en la Segunda Epístola del Apóstol Pablo a los Tesalonicenses.

La supraracionalidad de la acción divina (la primacía de la teología mística apofática), la libertad espiritual y lingüística de las iglesias locales (ascendiendo a la glosolalia de los apóstoles en el día de Pentecostés), y la doctrina del papel sagrado del Imperio y los emperadores (la teoría de la sinfonía ortodoxa) son los puntos principales que determinan las especificidades de la ortodoxia, en contraste con el catolicismo, que en realidad niega estos aspectos del cristianismo.

(...)

Palamas contra Tomás de Aquino es la fórmula teológica que refleja la esencia del dualismo geopolítico del Oriente cristiano y el Occidente cristiano. La contemplación mística de la Luz del Tabor, la sinfonía de las autoridades y la glosolalia litúrgica de las iglesias locales (Ortodoxia) frente a la teología racionalista, los dictados papales en los asuntos mundanos de los reyes europeos y el dominio del latín como única lengua litúrgica sagrada (Catolicismo). Hay una confrontación geopolítica entre los dos mundos, que tienen una orientación cultural diferente, un dominante psicológico y una estructura política específica diferente.

Este es el esquema más general de los fundamentos de la geopolítica ortodoxa. Obviamente, en tal situación, la tarea principal de Bizancio y la Iglesia ortodoxa era preservar su estructura, proteger los límites de su influencia política y espiritual y defender su independencia. Además, la ortodoxia en tal situación tenía dos oponentes geopolíticos principales:

1) el mundo no cristiano, cuya presión se manifestó tanto en las incursiones de los bárbaros en las afueras del imperio, como en la presión masiva de los turcos islamizados;

2) el mundo cristiano de Occidente, que era considerado no solo como la tierra de la "herejía latina", sino también como un mundo de apostasía, como un país de personas que conocían la verdad y la salvación, pero las abandonaron, los traicionó.

En una imagen tan original y completa del lugar geopolítico de la ortodoxia, es muy fácil discernir todos aquellos problemas geopolíticos que preocuparán a la Iglesia oriental y los estados ortodoxos durante muchos siglos después del colapso de Bizancio. Los emperadores bizantinos en algún momento se enfrentaron a la doble amenaza del “turbante turco o la mitra latina”. Teniendo en cuenta la peculiaridad de la actitud teológica hacia Occidente y Roma, es fácil entender a aquellos ortodoxos que optaron por el "turbante turco" en aquellos casos en que no se dio el tercero.

(...)

Después de la caída del Imperio bizantino, la geopolítica de la ortodoxia se vio privada de la inequívoca función teológica y escatológica que tuvo en la era del "reino milenario" de los siglos V al XV. Doscientos años de "Moscú la Tercera Roma" son adyacentes a este período "sagrado", que para la conciencia ortodoxa es idéntico al período de la Tradición en toda regla. Tras la escisión y las reformas de Pedro, comienza un período más ambiguo, durante el cual Rusia, sin embargo, sigue, en los términos más generales, la antigua línea geopolítica, aunque pierde rigor doctrinal. Todo el período posbizantino se caracteriza por el dualismo en el marco de la propia ortodoxia, donde la ortodoxia rusa, directamente conectada con la geopolítica del Estado ruso, se opone a la línea greco-fanarótica del Patriarcado de Constantinopla, que encarna un tipo de ortodoxia, estrictamente separado de la implementación política y el desempeño de funciones instrumentales en la estructura general del Imperio Otomano.

La propia Rusia adopta la tradición bizantina de confrontación con la "mitra latina y el turbante turco" y se ve obligada a defender los intereses de la ortodoxia en solitario a nivel geopolítico y estatal. Esta línea obliga a Rusia a participar en la política de los Balcanes, donde se enfrenta a una serie de tendencias geopolíticamente hostiles, incluida la constante influencia antirrusa "fanariota".

Y finalmente, en el período soviético, la geopolítica, por paradójico que parezca, continúa la estrategia planetaria general del Estado ruso, expandiendo las esferas de influencia de Rusia a expensas de países y pueblos tradicionalmente hostiles a la ortodoxia. Por supuesto, no se puede hablar aquí sobre la continuidad dogmática de los soviets en relación con la Iglesia ortodoxa rusa, pero al mismo tiempo, no se debe olvidar que la evidencia dogmática ya se perdió irremediablemente bajo Pedro, y se sacudió durante el período del cisma. Y si se toma el punto de vista del "sergianismo", se pueden considerar los éxitos geopolíticos de la superpotencia soviética, que conquistó la mitad del mundo, tradicionalmente hostil a los cristianos ortodoxos rusos y a nuestro estado, como los éxitos de la Iglesia rusa y la geopolítica ortodoxa. Esta última tesis es, sin duda, muy controvertida, pero igual de controvertida es, en rigor, la identificación de la Rusia pospetrina de Romanov con un Estado verdaderamente ortodoxo. Aunque en el primer y segundo caso hay una clara continuidad geopolítica.

En nuestro tiempo, cuando no hay Rusia zarista ni soviética, pero hay un moribundo y lisiado, saqueado y vendido a Occidente, nuestro eterno enemigo, el país, podemos comprender toda la historia geopolítica de la Ortodoxia de manera imparcial y objetiva e identificar sus constantes que deben dibujarse en las tablillas del nuevo estado del poder que quiere llamarse "ruso".

 

Finalmente, aunque el libro aborda muchos otros temas y aspectos interesantísimos para comprender la deriva del pueblo ruso, quisiera detenerme en el capítulo donde el autor aborda lo que considera el aspecto étnico sagrado de las sociedades, desde una perspectiva que evidencia a las claras el carácter gnóstico de todo el proyecto y del propio pensamiento del autor, que no olvidemos influye notablemente en la política y desarrollo de lo que hoy conocemos como Rusia y toda su área de influencia, geográfica y social. Destaco esta distinción que hace del mundo, del hombre, para justificar en fin toda la génesis y desarrollo de su proyecto de orden global:

Cita

Gente del norte

El Norte Sagrado define un tipo humano especial, que puede o no tener su encarnación biológica, racial. La esencia del "nordismo" radica en la capacidad de una persona para construir cada objeto del mundo físico y material a su arquetipo, a su Idea. Esta cualidad no es un simple desarrollo de un principio racional. Por el contrario, la "razón pura" cartesiana y kantiana no es capaz de superar con naturalidad la delgada línea entre "fenómeno" y "noúmeno", pero es precisamente esta capacidad la que subyace en el pensamiento "nórdico". El hombre del Norte no es sólo blanco, "ario" o indoeuropeo por sangre, lengua y cultura. El hombre del Norte es un tipo específico de ser dotado de una intuición directa de lo Sagrado. Para él, el cosmos es un tejido de símbolos, cada uno de los cuales apunta a un Primer Principio Espiritual oculto a la vista. El hombre del Norte es un "hombre soleado", Sonnenmensch, que no absorbe energía como la materia negra, sino que la libera, vertiendo desde su alma ríos de creación, luz, fuerza y sabiduría.

Una civilización puramente nórdica desapareció junto con la antigua Hiperbórea, pero fueron sus mensajeros quienes sentaron las bases de todas las tradiciones existentes. Fue esta "raza" nórdica de los Maestros la que estuvo en los orígenes de las religiones y culturas de los pueblos de todos los continentes y colores de piel. Se pueden encontrar rastros del culto hiperbóreo entre los indios de América del Norte, y entre los antiguos eslavos, y entre los fundadores de la civilización china, y entre los nativos del Pacífico, y entre los alemanes rubios, y entre los chamanes negros de África occidental. y entre los aztecas de piel roja, y entre los huesudos mongoles. No hay tales personas en el planeta que no tengan el mito del "hombre soleado", Sonnenmensch. La verdadera Mente espiritual, superracional, el Logos divino, la capacidad de ver a través del mundo su Alma secreta son las cualidades que definen al Norte. Donde hay Pureza Sagrada y Sabiduría, el Norte está invisiblemente presente, sin importar dónde estemos en el tiempo o el espacio.

Gente del Sur

Un hombre del Sur, el tipo de Gondwana es exactamente lo contrario del tipo "nórdico". El hombre del Sur vive rodeado de efectos, manifestaciones secundarias; mora en el cosmos, al que reverencia, pero no comprende. Adora lo exterior, pero no lo interior. Conserva cuidadosamente las huellas de la espiritualidad, su encarnación en el entorno material, pero no puede pasar de lo simbolico a lo simbolizado. El hombre del Sur vive de pasiones e impulsos, antepone lo material a lo espiritual (que simplemente no conoce) y honra a la Vida como máxima autoridad. El hombre del Sur se caracteriza por el culto a la Gran Madre, la materia que genera la diversidad de formas. La civilización del Sur es la civilización de la Luna, que recibe su luz del Sol (Norte), la conserva y la transmite durante algún tiempo, pero periódicamente pierde contacto con ella (luna nueva). Hombre del Sur Mondmensch.

Cuando la gente del Sur está en armonía con la gente del Norte, es decir, reconocen su autoridad y su superioridad tipológica (más que racial), reina la armonía entre civilizaciones. Cuando reclaman la primacía de su relación arquetípica con la realidad, surge un tipo cultural distorsionado que puede definirse colectivamente como idolatría, fetichismo o paganismo (en el sentido negativo y peyorativo del término).

Como en el caso de los paleocontinentes, los tipos puros del norte y del sur existieron solo en la antigüedad. La gente del Norte y la gente del Sur se opusieron en las edades originales. Más tarde, pueblos enteros del norte penetraron en las tierras del sur, fundando civilizaciones a veces pronunciadas como "nórdicas" del antiguo Irán, India. Por otro lado, los sureños a veces se fueron mucho más al norte, trayendo su tipo cultural, finlandeses, esquimales, chukchi, etc. Poco a poco, la claridad original del panorama sacro-geográfico se fue nublando. Pero a pesar de todo, el dualismo tipológico de "pueblo del Norte" y "pueblo del Sur" ha persistido en todos los tiempos y en todas las épocas, pero no tanto como un conflicto externo de dos civilizaciones diferentes, sino como un conflicto interno dentro de la misma civilización. El tipo del Norte y el tipo del Sur, a partir de un cierto momento de la historia sagrada, se oponen en todas partes, independientemente del lugar específico del planeta.

 

(...)

Proyecto Resurrección del Norte

El "norte mundialista rico" está globalizando su dominio sobre el planeta a través de la escisión y destrucción del "Segundo Mundo". Esto en la geopolítica moderna se llama el "nuevo orden mundial". Las fuerzas activas de la antitradición consolidan su victoria sobre la resistencia pasiva de las regiones del sur, a costa del atraso económico preservando y protegiendo la Tradición en sus formas residuales. Las energías geopolíticas internas del "Segundo Mundo" se enfrentan a la elección de insertarse en el sistema del "cinturón del norte civilizado" y finalmente cortar los lazos con la historia sagrada (el proyecto del mundialismo de izquierda), o convertirse en un territorio ocupado con el permiso de restauración parcial de algunos aspectos de la tradición (el proyecto del mundialismo de derecha). Es en esta dirección que los acontecimientos se están desarrollando hoy y se desarrollarán en un futuro próximo.

Como proyecto alternativo, es posible formular teóricamente un camino diferente de transformaciones geopolíticas, basado en el rechazo de la lógica mundialista Norte-Sur y en el retorno al espíritu de la genuina geografía sagrada tanto como sea posible al final de la oscuridad. años. Este es el proyecto del "Gran Retorno" o, en otra terminología, la "Gran Guerra Continental".

En los términos más generales, la esencia de este proyecto es la siguiente.

1) "El Norte rico" se opone no al "Sur pobre", sino al "Norte pobre". "Poor North" es un ideal, un ideal sagrado de un retorno a los orígenes nórdicos de la civilización. Tal Norte es "pobre" porque se basa en el ascetismo total, en la devoción radical a los valores más altos de la Tradición, en el sacrificio total de lo material en aras de lo espiritual. El "Norte Pobre" existe geográficamente sólo en los territorios de Rusia que, siendo, en esencia, el "Segundo Mundo", se opuso sociopolíticamente hasta el último momento a la aceptación definitiva de la civilización mundialista en sus formas más "progresistas". Las tierras del norte euroasiático de Rusia son los únicos territorios planetarios que no han sido completamente desarrollados por el "Norte rico", habitado por pueblos tradicionales y que constituyen la terra incognita del mundo moderno. El camino del "Norte Pobre" para Rusia significa un rechazo tanto a la integración en el cinturón mundialista como a la arcaización de sus propias tradiciones y su reducción al nivel de folclore de una reserva étnico-religiosa. El "Pobre Norte" debe ser espiritual, intelectual, activo y agresivo. En otras regiones del "Norte rico", también es posible una potencial oposición al "Norte pobre", que puede manifestarse en un sabotaje radical por parte de la élite intelectual occidental del curso fundamental de la "civilización comercial", un levantamiento contra el mundo de finanzas para los valores antiguos y eternos del Espíritu, la justicia, el sacrificio de uno mismo. El “Norte pobre” inicia una batalla geopolítica e ideológica con el “Norte rico”, abandonando sus proyectos, haciendo estallar sus planes por dentro y por fuera, socavando su impecable eficiencia, frustrando sus maquinaciones sociopolíticas.

2) El "sur pobre", incapaz de resistir por sí solo al "norte rico", entra en una alianza radical con el "norte pobre (euroasiático)" y comienza una lucha de liberación contra la dictadura del "norte". Es especialmente importante atacar a los representantes de la ideología del "sur rico", es decir, por aquellas fuerzas que, trabajando para el "Norte rico", defienden el "desarrollo", el "progreso" y la "modernización" de los países tradicionales, lo que en la práctica sólo significará un alejamiento cada vez mayor de los restos de la sagrada Tradición.

3) El "Norte pobre" del Este euroasiático, junto con el "Sur pobre", que se extiende por la circunferencia de todo el planeta, están concentrando sus fuerzas en la lucha contra el "Norte rico" del Oeste atlantista. Al mismo tiempo, ideológicamente, se pone fin para siempre a las versiones vulgares del racismo anglosajón, la glorificación de la "civilización técnica de los pueblos blancos" y la propaganda mundialista que la acompaña. (Alain de Benoist expresó esta idea en el título de su famoso libro "El Tercer Mundo y Europa: Estamos unidos en la lucha" "L'Europe, Tiersmonde meme combat"; naturalmente, se refiere a la "Europa espiritual", sobre el " Europa de los pueblos y tradiciones", y no de la "Maatstricht Europa de los mercaderes".) Intelectualidad, actividad y espiritualidad del verdadero Norte sagrado devuelve las tradiciones del Sur a la Fuente Nórdica y eleva a los "sureños" a un levantamiento planetario contra el único enemigo geopolítico. La resistencia pasiva de los "sureños" adquiere así un punto de apoyo en el mesianismo planetario de los "norteños", que rechazan radicalmente la rama viciosa y antisagrada de aquellos pueblos blancos que han emprendido el camino del progreso técnico y el desarrollo material. Estalla una Revolución Geopolítica planetaria supraracial y supranacional, basada en la solidaridad fundamental del “Tercer Mundo” con aquella parte del “Segundo Mundo” que rechaza el proyecto del “Norte rico”.

Si este es el pensamiento y las líneas directrices que está siguiendo Putin, el futuro que nos espera es descorazonador. Tanto por el ansia imperialista de Rusia, como por la fuerte oposición que va a hacer EEUU, como también por el papel de China, que olvidé mencionarlo pero, está considerada como uno de los principales enemigos para el desarrollo del proyecto euroasiático, y por tanto, es de prever que se generen también tensiones en ese flanco en algún momento, que acaben perjudicándonos a todos. Esto es en definitiva una lucha por el poder mundial.

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¡Excelente! Muchas gracias por tu trabajo, Español. Te comentaré sobre esto más adelante. De momento apunto una cosa breve: algunas líneas trazadas en ese libro de 1997 han sufrido modificaciones en la última década:

1) Ahora Dugin quiere una alianza con China y Turquía en vez de una confrontación. Esto se ha visto en los últimos 5 años.

2) Ahora Dugin es contrario a la Unión Europea. En 2007-2009 los líderes políticos en la órbita de Dugin eran rabiosamente pro-UE en clave antiamericana. Pero a a partir de 2011 esto cambió y la UE se fue convirtiendo en el enemigo a aniquilar. Toda la política del Kremlin está dirigida ahora a dinamitar a la UE para impedir una respuesta a sus acciones.

Berenguela:

Me va a perdonar, pero no estoy nada de acuerdo con lo que dice. Por ejemplo, lo que afirma sobre el incidente en la casa de los sindicatos de Odesa no es lo que ocurrió. Seguí aquel hecho, examinando fotograma a fotograma, y no es como cuenta la propaganda rusa, que usó aquel hecho -orquestado por ellos en parte- para legitimar su anexión de Crimea y del Dombás, y la política expansionista de ahora. Pero más allá de hechos concretos del pasado, hay varios hechos indiscutibles del presente que no entiendo por qué no se quieren ver:

1) Rusia ha invadido Ucrania. Punto. Aquí no tiene nada que ver la OTAN. Ucrania no es de la OTAN y nunca ha estado en la agenda darle entrada a la OTAN, como -comprensiblemente- pedían los ucranianos. La verdadera motivación de Putin no es la OTAN y lo ha dejado claro en sus discursos. Ahora, al quedarse con Ucrania, Rusia tendrá frontera con varios Estados OTAN, así que no cuela esa idea de que Rusia sólo quiere alejar a la OTAN de sus fronteras. Rusia tiene presencia militar en Moldavia a pesar de que este país recoge en su Constitución la neutralidad obligatoria del país. Rusia ha atacado a Finlandia y Suecia, que no están en la OTAN. La OTAN y EEUU no han mandado tropas y han dicho por activa y por pasiva que no las van a mandar. A ver si dejamos de agitar el espantajo de la OTAN para justificar el imperialismo ruso. Esto lo dice hasta gente muy de izquierdas que simpatiza con Rusia y que es radicalmente anti-OTAN.

2) Rusia está bombardeando Ucrania y matando ucranianos por puro afán imperialista. Los ucranianos se defienden. Los agredidos no son los rusos sino los ucranianos, que son los que ven arrasadas sus ciudades y se tienen que esconder en refugios. ¡Me importan un carajo los rusos ahora mismo! ¡Los niños que se tienen que esconder en refugios son ucranianos! ¡Las ciudades arrasadas están en Ucrania, no en Rusia! ¡Los refugiados que huyen son de Ucrania, no de Rusia! No es aceptable equiparar a rusos con ucranianos en este trance. Lo dice también gente de izquierdas con impecable historial anti-OTAN.

3) En menos de un mes, Rusia se ha anexionado Bielorrusia y está a punto de anexionarse Ucrania. Por Dios, ¿cuándo vamos a abrir los ojos? ¿Cree que se va a parar ahí? ¿Qué cree que pasará con Polonia una vez que Rusia tome el control de Ucrania?

4) Putin y sus ministros han amenazado con bombas nucleares en las últimas semanas. Esto no lo había hecho ni la URSS. Si no abrimos los ojos con eso, entonces merecemos morir. Claro, que si les pasamos en su día que derribaran un avión de pasajeros (MH17) y secuestraran otro, es normal que vayan subiendo el tono de las amenazas, como hace cualquier matón hasta destruir a su víctima.

5) RT y Sputnik son cadenas del Estado ruso que difunden mierda racista y de extrema izquierda, además de basura antiespañola y anticatólica, contra el Papa, etc. Son un arma de guerra del Estado ruso, dicho por su misma directora. Las debimos cerrar nosotros mismos cuando tomaron parte en el golpe separatista de Cataluña. La "libertad de expresión" que rige en un país no incluye a los Estados extranjeros, y mucho menos cuando nos amenaza con bombas nucleares e interfiere de forma destructiva en todo lo relacionado con España. ¡A ver si en el Londres de los años 40 había que respetar la libertad de Goebbels emitiendo desde Radio Berlín!

6) Las milicias rusas del Dombás están llenas de neonazis. El Grupo Wagner (el Blackwater de Putin) es neonazi y ha cometido salvajadas por todo el mundo, por ejemplo, desollar vivos a sirios y filmarlo. Rusia dirige la Internacional neonazi y racista, además de financiar y apoyar a toda la extrema derecha occidental. Al lado de eso, los 1500 soldados del Batallón Azov son una puñetera broma. Que además se ha contado mal la historia. Es neonazi el líder de esa unidad, Andrey Biletski, pero no creo que lo sean todos los miembros: he visto conciertos benéficos de Azov donde tocaban grupos de izquierdas con la camiseta del Che Guevara. No hay partidos nazis con representación parlamentaria significativa en Ucrania. ¡Hay más nazis en España ahora mismo! Y esos grupos nazis de Ucrania eran discípulos del ruso Dugin hasta 2014. Los rusos dicen que los ucranianos son nazis para deshumanizarlos y justificar su guerra. Eso, y la excusa de la OTAN, es el equivalente a las "armas de destrucción masiva" en Irak. Por cierto, ¿ha visto que VOX ha bloqueado las declaraciones de condena a la invasión rusa en Madrid, en el Parlamento de Aragón y de Cataluña? ¿Ha oído que su líder de Andalucía se declaró en contra de recibir refugiados ucranianos? ¿Ha leído los artículos en el periódico de VOX justificando la invasión rusa o mostrando una calculada indiferencia, entre ellos varios del halcón Bardají que apoyó la invasión de Irak? ¿No le dice nada que muchos de los líderes mediáticos que apoyaron la Guerra de Irak en 2003 ahora apoyen la invasión rusa?

7) Rusia, desde los zares, ha seguido una política de descatolización de todos los territorios que ocupa. Política que se puede ver en toda su crudeza en esta entrevista a Dugin que publicamos en el foro. ¿Cómo puede permanecer indiferente un católico ante eso? ¿Y ante esto?

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¿Qué importan las consideraciones "geopolíticas" ante todo esto? ¿Qué nos importan a nosotros, como católicos y españoles, las razones históricas y geopolíticas que esgrime Rusia? ¿No tenemos ningún deber con esos católicos ucranianos y con los polacos? Con eso no estoy diciendo que España deba intervenir militarmente en el conflicto. Casi mejor que no, teniendo en cuenta como está el panorama aquí. ¿Pero es mucho pedir que no se demonice a los ucranianos mientras Rusia los bombardea? ¿Es mucho pedir que no se equipare a David con Goliat? ¿Es mucho pedir que no se le haga el juego a un déspota que nos amenaza con bombas nucleares?

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hace 20 horas, elprotegido dijo:

Excelente análisis. En mi opinión, lo de Baños y de Prada estaba bastante claro desde hace ya varios años. De todos modos, a estas alturas ya no puede haber ningún asomo de duda de cual es su postura, salvo en caso que rectifiquen.

No tengo mucho que añadir a vuestros comentarios por el momento, salvo una observación: Es evidente por muchas razones que presentar este conflicto como un choque entre Rusia y la OTAN es una tomadura de pelo. En cualquier caso, no deja de ser gracioso que los que hablan constantemente de "multipolaridad" y "abandonar la retórica de la Guerra Fría" respondan simpre con "¿y la OTAN/EEUU?" ante cualquier crítica hacia Rusia. Para esta gente, toda oposición a Rusia siempre está comandada por EEUU y la OTAN (además de Soros)... pero si alguien señala alguna coincidencia o afinidad entre la URSS y la Rusia actual es un anticomunista anclado en los años 50. Pero esta es sólo una de las muchas, burdas contradicciones de estos propagandistas.

Toda la justificación dada, desde las excusas que ha presentado Moscú para invadir Ucrania, hasta la propaganda que propaga y repiten como loros sus corífeos, es de un falaz que espanta, además de miserable

¿Por qué debe desmilitarizarse Ucrania, mientras su vecino invasor acumula uno de los ejércitos más poderosos del mundo? ¿Por qué es un peligro para Rusia tener a un vecino armado, próximo o incluso miembro de la OTAN, y no es igual de peligroso para Ucrania, tener a un vecino como Rusia, armada con miles de ojivas nucleares? ¿Por qué se le debe negar el derecho a defenderse? ¿Por qué Rusia no puede admitir una frontera dura con la OTAN en Ucrania, pero tras invadirla si puede admitir tenerla con Polonia? ¿Acaso es más valiosa entonces, la vida del pueblo ruso que la del ucraniano? ¿Por qué Ucrania, cuyas raíces históricas anteceden incluso a las del principado de Moscú (ya que apelan tanto a la historia), no puede pertenecer a la UE y compartir proyecto e intereses con el resto de Europa pero, en cambio, debe ser sometida a los intereses de la Rusia actual, y su destino permanecer obligatoriamente subordinado al de la Federación Rusa y el dictado de Moscú, tal como le ocurre por ejemplo a su vecino del norte? ¿Acaso no es eso una semejanza más que escandalosa con el imperio soviético?

En fin, estoy seguro de que podríamos exponer estas y muchas más contradicciones en el relato con el que Rusia vende esta historia al mundo, que a fin de cuentas solo busca "camuflar" el verdadero sentido de esta guerra, como es el ansia imperialista desmedida de V. Putin junto a su corte y gobierno? Hay que ser muy ingenuo o muy miserable para aceptar participar de ese relato, y quiero pensar que en la mayoría de casos será más por ingenuidad que por otra cosa, pero con todo, no me cabe duda de que también hay muchos miserables, que llevan a engaño a los ingenuos. 

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hace 15 horas, Hispanorromano dijo:

¡Excelente! Muchas gracias por tu trabajo, Español. Te comentaré sobre esto más adelante. De momento apunto una cosa breve: algunas líneas trazadas en ese libro de 1997 han sufrido modificaciones en la última década:

1) Ahora Dugin quiere una alianza con China y Turquía en vez de una confrontación. Esto se ha visto en los últimos 5 años.

2) Ahora Dugin es contrario a la Unión Europea. En 2007-2009 los líderes políticos en la órbita de Dugin eran rabiosamente pro-UE en clave antiamericana. Pero a a partir de 2011 esto cambió y la UE se fue convirtiendo en el enemigo a aniquilar. Toda la política del Kremlin está dirigida ahora a dinamitar a la UE para impedir una respuesta a sus acciones.

Encantado, aunque dada la riada de intoxicación informativa que circula por las redes y los medios de comunicación, creo que es una obligación exponer todos estos hechos, que para la mayoría pasan inadvertidos y, en cambio, creo que son fundamentales para entender lo que ocurre. Por cierto, me ha resultado curioso que en ningún medio (al menos los que yo he tenido la oportunidad de ver) se haya mencionado nada acerca de todo esto hasta ahora, y precisamente hoy, en el telediario de la noche de La Sexta, hayan hecho referencia a Duguin y su influencia sobre Putin y el imperialismo euroasiático de la Geopolítica Rusa ¿Será casualidad u obra de algún periodista que lee el foro? En cualquier caso, me alegro de que comience a hablarse de todos estos temas que llevamos años tratando en el foro.

En cuanto a los apuntes que haces, comparto tu opinión, aunque más bien pienso que se trata de un hecho coyuntural, más que estructural. Hay que pensar que las relaciones y equilibrios entre naciones han cambiado mucho desde los años noventa y por tanto, la realidad posterior que ha ido surgiendo a raíz del auge del terrorismo islámico, las guerras posteriores, las revoluciones y las crisis económicas, haya causado un cambio de estrategia, que no obstante no creo que modifique el objetivo último del proyecto euroasiático.

Rusia sigue siendo un gigante pobre, necesitado de un socio capitalista e industrial que financie y posibilite su mega proyecto pan continental, pero como eso no lo ha logrado en Europa Occidental, como era su propósito y posiblemente por error de cálculo estratégico, es deducible que haya tenido que recurrir a financiarse a través de otros socios, pasando a considerarnos desde ese momento como parte de lo que denomina Occidente americano, aplicándonos así la política que en principio tenían pensada solo para aquel continente, como hemos podido ver aquí en los últimos años:

"debilitar, desmoralizar, engañar y, en definitiva, derrotar al enemigo en la medida de lo posible. Al mismo tiempo, es especialmente importante introducir el desorden geopolítico (...), fomentando todo tipo de separatismo, diversos conflictos étnicos, sociales y raciales, apoyando activamente todos los movimientos disidentes, grupos extremistas, racistas, sectarios que desestabilizan los procesos políticos internos...".

Desestabilizar y aniquilar la actual entente europea, le permitiría presentarse finalmente como salvador de esta y hacerse con su control, tal y como apuestan todos los movimientos correligionarios que ha ido engordando durante todos estos años, a izquierda y derecha. Esto le permitiría posteriormente soltar las amarras con China y extraer directamente de este lado del continente la riqueza que necesita, para así pasar a una siguiente fase en la que entiendo que abordaría el problema chino.

De alguna forma puede que estuviéramos ante una especie de versión moderna del pacto Ribbentrop-Molotov, en este caso para repartirse a Europa. Rusia se anexa el cinturón de las ex repúblicas soviéticas díscolas, sin la condena de Pekín, mientras se financia con el gas y el petróleo que le vende a China, y a cambio ésta se asegura la energía necesaria para desarrollarse como primera potencia mundial, mientras se quita de en medio a un rival como es Europa, que quedaría así potencialmente subordinada por las consecuencias debilitantes de la guerra y la extrema dependencia de las materias primas que proceden de Oriente. Si esto fuese así, lo cualk no me parece descabellado y creo que encaja bastante bien con la realidad actual, al igual que ocurrió en la IIGM, no creo que tardasen mucho en surgir tensiones entre ambos socios, habida cuenta que pretenden un mismo territorio y hegemonía.

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    • https://www.mundorepubliqueto.com/2020/05/01/no-todo-lo-que-brilla-es-oro/

      Una vez más, por aprecio a estos amigos dejo solo el enlace para enviar las visitas a la fuente.

      Solo comento la foto que ponen de un congreso internacional identitari que hubo un México. Ahí se plasma el cáncer que han supuesto y parece que aún sigue suponiendo aquella enfermedad llamada CEDADE. En dicha foto veo al ex-cabecilla de CEDADE, Pedro Varela -uno de esos nazis que se dicen católicos- junto a Salvador Borrego -que si bien no era nazi, de hecho es un mestizo que además se declara hispanista y favorable a la mezcla racial propiciada por la Monarquía Católica,  sí que simpatizó con ellos por una cuestión que quizá un día podamos comentar- uno de los "revisionistas" más importante en lengua española, así como el también mexicano Alberto Villasana, un escritor, analista, publicista, "vaticanista" con gran predicamento entre los católicos mexicanos, abonado totalmente a la errática acusación contra el papa Francisco... posando junto a tipos como David Duke, ex-dirigente del Ku Kux Klan, algo que lo dice todo.

      Si mis rudimentarias habilidades en fisonomía no me fallan, en el grupo hay otro español, supongo que también procedente del mundillo neonazi de CEDADE.

      Imaginemos la corrupción de la idea de Hispanidad que supone semejante injerto, semejante híbrido contra natura.

      Nuestra querido México tiene la más potente dosis de veneno contra la hispanidad, inyectado en sus venas precisamente por ser un país clave en ella. Es el que otrora fuera más próspero,  el más poblado, también fue y en buena parte sigue siendo muy católico, esta en la línea de choque con el mundo anglo y... los enemigos de nuestra Hispanidad no pueden permitir una reconciliación de ese país consigo mismo ni con la misma España, puente clave en la necesaria Reconquista o reconstrucción. Si por un lado está infectado por el identitarismo amerindio -el indigenismo- por el otro la reacción está siendo narcotizada por un identitarismo falsohispanista, falsotradicionalista o como queramos verlo, en el cual CEDADE juega, como vemos, un factor relevante.

      Sin más, dejo ahí otra vez más mi sincera felicitación al autor de ese escrito. Enhorabuena por su clarividencia y fineza, desde luego hace falta tener personalidad para ser capaz de sustraerse a esa falsa polarización con que se está tratando de aniquilar el hispanismo.

       





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    • La libertad sexual conduce al colapso de la cultura en tres generaciones (J. D. Unwin)
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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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