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elprotegido

Sobre las vacunas del coronavirus

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No se ha abordado mucho en el foro la cuestión de las vacunas del coronavirus. Con el proceso de vacunación ya muy avanzado en Occidente, propongo un intercambio de opiniones con los foristas interesados. Hay algunos puntos en los que no tengo las ideas muy claras y por ello creo que una discusión sobre el asunto, si se origina, puede ser útil. Por supuesto sin ánimo de polemizar. 

Vaya por delante que soy completamente contrario al movimiento antivacunas en sentido amplio y a la mayoría de argumentos esgrimidos contra las vacunas del Covid. Reconozco, de todos modos, que es verdad que no todos los contrarios a la vacunación por Covid son antivacunas en sentido absoluto y que algunos de los argumentos contrarios a la vacunación del Covid merecen ser tenidos en consideración (muchos otros, por el contrario, son completamente delirantes). Considero que las vacunas que se están usando representan, pese a todas las limitaciones, un avance importante para proteger a muchas personas que podrían morir de Covid con relativa facilidad y una contribución para superar la pandemia. 

Uno de los puntos importantes que se discuten hoy es el de la obligatoriedad de la vacunación. Para empezar, hay que señalar que la obligatoriedad es necesariamente algo que puede tener extensión variable. En efecto, la medida puede variar de exigir la vacunación a personas que trabajan en determinados sectores a imponerla a grupos más amplios, o incluso al conjunto de la población. 

Por ejemplo, en Francia se impuso la obligatoriedad de la vacunación para un sector muy concreto: los sanitarios y personas que trabajen en la atención de personas frágiles. Por el contrario, en la mayoría de países de la UE no existe ningún tipo de medidas de obligatoriedad. Por lo general, en los países occidentales se sigue una aproximación al asunto basada en incentivos (pase sanitario, etc), que ya recibe duras críticas por parte de los refractarios a la vacunación. Diferente es el asunto en varios países de otras latitudes. Destaca el caso de Rusia, donde la vacunación está en una fase más atrasada y, probablemente a causa de ello, las autoridades de Moscú han impuesto importantes medidas que convierten a la vacunación en obligatoria de facto para amplios sectores de la población:

https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20210729/paises-obligatoria-vacuna-covid-19-11903169

http://elpais.com/sociedad/2021-06-29/rusia-trata-de-impulsar-la-vacunacion-contra-la-covid-mientras-registra-cifras-record-de-mortalidad.html

En mi opinión, las medidas implantadas recientemente en países como Francia e Italia, indicadas más arriba, son las mínimas que deberían tomarse. Mi duda es si la obligatoriedad debería extenderse todavía más. A mi juicio, debería como mínimo empezarse por llevar a cabo de algún modo acciones más decididas para que las personas consideradas de riesgo estuvieran todas vacunadas, véase imponer la vacunación obligatoria para este sector. La cuestión de imponer la vacunación al conjunto de la población es sin duda problemática y probablemente excesiva (aunque sinceramente creo que en otras épocas no se habrían andado con tantos remilgos en tiempos de pandemia), y en todo caso inaplicable en España. Sobretodo cuando el debate actual es si pedir el pase sanitario para poder tomar un avión o ir al interior de un bar es algo totalitario o no, sin estar muy claro quien va ganando. 

Me cuesta, en cualquier caso, llegar a entender las reticencias a la vacunación. Puedo llegar a entenderlo ligeramente en el caso de las personas que siendo jóvenes y gozando de un buen estado de salud no tengan preocupación alguna por contagiarse, pues yo mismo nunca he tenido un miedo excesivo a enfermar del Covid, además de vivir sólo y tener poco contacto habitual con personas mayores o frágiles. Pero cuando esa clase de argumentos se presentan por parte de personas que claramente podrían pasarlo muy mal si pillaran el virus, sin duda estamos presenciando un comportamiento suicida que puede tener graves consecuencias. En cualquier caso, mi modo de ver la cuestión es que no habiendo que pagar nada para vacunarse y los efectos secundarios de la vacuna siendo rarísimos y conocidos, la oposición a vacunarse me parece, como digo, absurda. Lo peor que puede pasar es que la vacuna funcione mal y no te proteja demasiado, lo cual tampoco te coloca en una situación peor que la anterior.

En mi opinión, es claro que una parte de este comportamiento a mi juicio irracional es debida al movimiento antivacunas* y a la propaganda complotista. No es de extrañar, y estaba cantado, que los habituales abonados al conspiracionismo se sumaran también al delirio alrededor de las vacunas del Covid (microchip de Bill Gates, 5G, etc). Sectores que practican un conspiracionismo más comedido están de un modo u otro por oponerse y poner palos en las ruedas al proceso vacunación, como mínimo. Sospecho que esta tendencia es bastante importante, si no mayoritaria, dentro de la derecha. Sin duda, el tema tiene importantes implicaciones políticas, y una vez más vemos al comportamiento tribal imponerse en la elección de una postura u otra. 

Como decía al principio, algunas de las objeciones presentadas a las vacunas me parecen razonables. Es cierto que puede crear inseguridad el hecho que el proceso de obtención de vacunas que ha durado tan poco. Es cierto también que muchas corporaciones pueden haberse enriquecido ilegítimamente. Sin embargo, entiendo que las consideraciones sanitarias que evocaba al inicio se imponen, especialmente cuando se ha comprobado que la vacunación disminuye de manera significativa (aunque no completa) el riesgo de enfermedad grave o muerte y que los efectos secundarios resultan prácticamente despreciables. 

*cuya estrecha relación con el movimiento pro-eugenesia fue explicada por @Hispanorromano en el foro:

https://www.corazonespanol.es/forums/temas/1948-¿origen-del-movimiento-antivacunas/

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Interesante hilo, @elprotegido. Vaya por delante que mi opinión en este tema es completamente personal, pues no tengo los fundamentos suficientes como para poder opinar de otra manera, ya que mi conocimiento sobre la medicina es tan básico como el de cualquier persona no formada.

Y vaya por delante también, que todas las veces que me han vacunado en mis cincuenta y tres años, han sido de manera obligatoria sin que mi voluntad importase mucho al respecto. Es decir, me vacunaron cuando era niño y mis padres decidían por mí, también cuando realicé el servicio militar obligatorio y el ejército hizo lo propio, y finalmente en otra ocasión con motivo de un accidente en el que fueron los médicos de urgencias quienes lo decidieron. Así que no soy persona a quién le preocupe demasiado que otros decidan por mí cuando se trata de hacer el bien, mucho menos si yo no tengo formación o capacidad suficiente al respecto. La confianza está para eso.

Y en este punto es en el que me quiero detener, pues me parece importante: La confianza. El problema que encuentro con toda esta polémica de la vacuna, más allá de que sea más o menos efectiva, o de los posibles efectos secundarios que conlleve y los evidentes intereses que pueda haber tras su desarrollo y distribución, que por lógica debe haberlos, es el hecho de que estamos asistiendo a un proceso de evidenciación de otro proceso anterior, muy destructivo, como es el de la quiebra de la confianza social merced a la constante confrontación política en la que vivimos.

Llevamos décadas sembrando la desconfianza en personas e instituciones, para alimentar los intereses particulares de cada cual y cada grupo. Y quizás más tiempo contemplando como a nivel particular y en las instituciones, también hay personas que se corrompen y corrompen a los demás, para alimentar sus propios intereses. Pero la sociedad se basa en la confianza: La que necesariamente debe haber entre personas que se ponen en manos de otras para infinidad de asuntos, pensando que el otro le va a proporcionar un bien sin causarle ningún mal, bajo el fundamento de que uno mismo haría lo mismo por el otro. Se quiera o no, el concepto de amar al prójimo como a uno mismo, más allá de ser cristiano, es natural y necesario para que cualquier sociedad fructifique. Sin embargo y como decía, llevamos mucho tiempo transgrediendo y atacando dicho principio, y eso se está poniendo gravemente de relieve en las relaciones, en temas por ejemplo como el de la vacuna.

Confiar en el otro es una necesidad natural, pese a que muchos se empeñen hoy en alimentar ese supuesto espíritu crítico liberal, que en realidad nos esclaviza a la propia desconfianza, a la duda, a la ignorancia, al orgullo o al miedo. Al interés particular de cada uno que nos impide darnos y recibir a los demás, como sin ir más lejos son por ejemplo, las teorías de la conspiración que vierte cada grupo interesado en denostar o poner en cuestión a otro. La desconfianza en realidad es un mal que disuelve la sociedad y las relaciones y conduce a la dictadura, pues no de otro modo, instalada la primera, se puede resolver el conflicto relacional que genera. Necesitamos como el agua confiar en los demás para poder vivir en sociedad, y eso solo se logra, bien de forma imperfecta a través de leyes duras que garanticen la convivencia -pax romana-, bien de manera perfecta a través de un orden moral que nos permita dilucidar y concluir el bien de manera libre - la paz de Cristo-. ROMA ó el AMOR. Las mismas letras dispuestas en uno u otro sentido, cuyo significado da contenido pleno a nuestra civilización.

Personalmente ignoro si la vacuna que nos han puesto puede mañana tener consecuencias graves para la salud, y de igual forma estoy convencido de que detrás de dicha vacuna, puede haber intereses políticos y económicos que escapen al interés general en acabar definitivamente con la pandemia. Cronificar una enfermedad puede ser un gran negocio y una manera eficiente de generar deuda y voluntades cautivas. Ignoro por ejemplo por qué se han puesto todos los huevos en el canasto de la vacuna, o por qué, al nivel de estado, se ha invertido tan poco presupuesto en investigar una vacuna propia que nos libere del interés de las multinacionales farmacéuticas, o aún otra solución definitiva diferente a la vacuna, pero intuyo que dichos intereses y negocios puedan estar detrás de todo ello.

Sin embargo y a pesar de todo eso, moralmente pienso que no se puede estar en contra de la vacunación por dos sencillas razones. La primera y más obvia es porque no se puede desconfiar de tantísima gente como ha trabajado contrarreloj para ofrecer algo que en teoría puede salvarnos de una enfermedad mortal. Sería como escupir en el rostro de quien de buena fe te ofrece la mano, aún sabiendo que detrás de él puede esconderse algún indeseable. Y la segunda y más importante, porque si anteponemos nuestras dudas y prejuicios a la confianza hacia quienes están trabajando por librarnos de esta, probablemente mañana, cuando llegue otro problema, no encontremos a nadie dispuesto a echarnos una mano, y además corremos el riesgo de contagiar a otros con nuestra desconfianza y contribuir así a que nunca salgamos de esta, pues nos guste o no, de momento no tenemos otra solución frente al virus. Por la propia naturaleza de las cosas y las personas, necesitamos confiar. En los médicos, en los investigadores y en las instituciones, aún a sabiendas de que no todo el trigo estará limpio.

Así es que, en cuanto a la obligatoriedad o no de la vacuna, personalmente la veo como un mal necesario que llegado el caso se debería implantar, al menos entre los sectores de población más expuestos o con capacidad de trasmitir el virus, aunque obviamente preferiría que fuese la confianza y el sentido común, los que hiciesen el trabajo. Prefiero obedecer al Amor antes que a Roma, pero si perdemos el sentido del primero, siempre nos quedará el camino del segundo para volver a encontrarlo.

Finalmente hay otro aspecto que me parece igual de importante, como es el de tomar consciencia, ya no solo de la necesidad de confiar y vacunarnos, aún aceptando los riesgos que esta puede conllevar, sino también la de entender que, si solo nos vacunamos nosotros, y dejamos a los países pobres en manos del virus y los mercados, tarde o temprano las vacunas que nos estamos poniendo en el primer mundo, dejarán de ser efectivas por el propio proceso de mutación y evolución natural del virus. O destinamos enormes esfuerzos económicos y políticos en hacer llegar la vacuna a todo el mundo cuanto antes (u otra solución mejor que podamos encontrar), o más pronto que tarde veremos aparecer nuevas cepas más virulentas que harán inservibles los remedios que se han logrado, y entraremos así en un círculo vicioso de intereses políticos y de mercado, que poco o nada bueno nos pueden traer.

 

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Yo estoy vacunada. Confío en quienes ostentan esas profesiones que han hecho posible la vacunación. Sobre los anti vacunas, tengo en mi familia, por desgracia a varias personas soltando magufadas, gracias a tanta desinformación por las redes. Al final, se han vacunado (aún tengo que confirmarlo de un@), pero las estupideces te las sueltan.

Me parecen un peligro muy grave para la infancia, ósea el futuro; y para todos en salud respecto del COVID, las pseudo teorías contra la vacunación. Y ojo, que después irían contra los tratamientos tratantes para enfermedad.

 Es muy difícil no haber leído algo de estas pseudo teorías, porque los medios les han dado titulares capciosos, o ese programa del misterio que dice ir en nave, en la televisión. Y en fin, creo que el diablo sabe actuar muy bien.

 No pienso que llevemos la marca de ninguna bestia. Más bien, que nuestra bestialidad se va a cargar el planeta y a las personas, no sólo físicamente, sino interiormente. Por lo tanto, yo, en mi opinión, qué, naturalmente no es ciencia; tengo un presentimiento muy, muy malo. Y creo que nos van a seguir pasando cosas muy graves. Una película virus se nos ha hecho realidad. A ver qué película nos vuelve a tocar. Porque Dios las riendas es que las está soltando, según vamos siendo de mal agradecidos y malas personas; sin propósito ni ejercicios  a enemienda, sino todo lo contrario. No nos manda castigos, no lo creo. Lo prometió. Pero nos va a ir dejando poco a poco de proteger, sujetar, males que acechan este mundo para su destrucción. Hay bien mucho y grande, y hay mal también. Así es la dualidad de esta vida. Nuestra libertad inteligente, debe saber elegir al Señor. Fidelidad. No hay nada a cambio de nada. Dar y recibir, y al contrario.

 

 Me resulta sospechoso, que toda esa energía se centre en hacer pseudo ciencia, habiendo podido hacer tesis que inundasen redes, en cómo podríamos llenar de árboles "sanos" la capital, que es un socarral insalubre; o de cómo podríamos hacer vivienda asequible para que nuestros hijos vivan y nos dejen vivir. Y etcétera, etcétera. En vez de tener la cabeza donde debería de estar, estamos a por las uvas del zorro. Todo muy del gusto del diablo. Y por cierto, tampoco ayuda nada que personas como Don Juan Manuel de Prada, haya asumido magufadas, y se dedique a difamar, nos tilde de  "vacunaditos", que si se han saltado pasos al aprobar vacunas… Don Juan Manuel, recuerde los trabajadores en confinamiento. No sabría yo trasmitirle el miedo y la carga que han soportado algunos gremios. Sin mascarillas, atendiendo clientes. Eso hay que vivirlo. O esos que murieron solos, sacados hasta de noche en bolsas específicas para esto en hospital, por militares. Puff, pena, no, cosas siguientes.

 Respecto de cómo se logran las vacunas, que si con fetos, etc. a mí me falta información científica y mientras no me la den las personas en quienes debo confiar, no pretendan inocularme sandeces como que soy culpable y llevo a la bestia marcada. ¿Y sus hijos vacunados por usted que llevan?. Para mí la ciencia no la enseñan ni periodistas ni televisión ni tuitee, face..


 Yo lo que tengo muy claro, es  que la penalidad está en esta vida. Y que seguimos empeñados en hacer aún más triste irte de aquí con semejantes panoramas. Hasta morir es amargo.
En nuestra fábula de vida, no parece hayamos comprendido que es sobre lo carnal y lo real, sobre lo que estamos obligados a materializar al Señor. Porque los Católicos, además de participar en hacer este mundo mejor y sano, podemos tener ideas libres, si, pero ¿Le hemos preguntado a la Iglesia de Cristo si podemos vacunarnos? Hasta donde yo sé, si podemos. Y también sé, que querer matarnos o matar a los débiles, es contrario al Señor. La teoría de inmunidad rebaño a pelo, es una forma de asesinato. Tampoco se puede vacunar sólo  a los débiles, porque se trata de preservar vidas.
 
tampoco existen medicinas inocuas, como no lo será el haber corrido con las fases previas a la vacuna, pero esos ensayos protocolarios si se han hecho. Pero, es que es una de esas armas que tenemos contra el virus. Y recordemos que Católicos también han trabajado contra este virus, desde la ciencia. 
 Esa televisión se ha comportado como la derecha. De vergüenza. Con tal de criticar al gobierno todo ha valido y sigue valiendo, aunque nos muramos de asco. Normal, que haya una izquierda creciendo, y el ateísmo con desprecio a Dios. Es lo que nos hemos buscado. ¿Adónde se ha visto, que un sujeto de izquierdas se declare más compasivo que un sujeto que comulga?. Por poner un ejemplo, que hay mil. ¿Cómo? ¿Qué cualquier ser diga, afirme, que mi fe en Cristo no va a superar su bondad, solidaridad, fuerza y energía para los cambios necesarios para una sociedad más justa?   NI DE CO.. 

No ha existido jamás una revolución para la justicia a todos los niveles que afectan a la vida como con Nuestro Señor, Jesucristo. Ósea, que para hacer política y maniobras para coger el poder, supuestamente porque todas las ideologías pretenden que son la ansiada justicia, válgales todo; pero, ni por asomo pretendan usar mi Fe, nuestra Fe, para sus falsedades, porque si ahora tenemos castigo, peor será lo que nos vendrá. Y las vacunas, han sido un uso cínico por parte de T O D O S. La izquierda incluida, que tiene mucha labia, y hasta la fecha, sólo ha llevado su marxismo a crimen, pobreza, falta de libertad y aburrimiento supino. Muy al estilo que el liberalismo, poco se llevan en males. 
 Si los trabajadores de ciencia estuviesen pensando mientras trabajan en política, o los médicos, o cualquiera trabajo; no se haría igual, sino fatal. Los políticos a lo suyo, a embarrar el clima social, que como somos tan comedidos en este país… Con la de cosas que se podrían hacer si comulgasen algo juntos, un algo siquiera. 
 

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hace 19 horas, Berenguela dijo:

Sobre los anti vacunas, tengo en mi familia, por desgracia a varias personas soltando magufadas, gracias a tanta desinformación por las redes.

Desgraciadamente eso es un mal muy extendido. Yo tengo un familiar cercano que nos ha llegado a llamar imbéciles a mi mujer y a mí por vacunarnos. Se pasa el día difundiendo todo lo que le llega desde ese círculo vicioso de propaganda subversiva, que tiene su núcleo en el empresario del toro y el partido de las siglas verdes. Creen todo lo que les llega de ahí, y del partido, como si fuesen inspiraciones divinas.

Esta gente está llegando a poner su ideología y sus fobias por encima incluso de la familia y las relaciones humanas. Todos somos imbéciles o gilipollas menos ellos, que están muy bien informados. Y luego van de patriotas, católicos y garantes de la civilización cristiana. Anda que no se puede estar más desnortado.

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Pues si Español. Talibanismo  a la occidental. Se han metido de lleno en el lodazal político/social. Sus primerizos ya estaban ahí con otro color.

Fíjese que curioso, su toro es parecido a ese que pusieron sin permiso legal, y que han imitado en 2017, enfrentándole con otra imagen puesta ilegalmente. 
 https://www.wipo.int/wipo_magazine/es/2018/02/article_0003.html
 

Sus peleas. Poder y dinero. Todo vale en sus guerras, la salud, la Fe, lo que se tercie.

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El tema que has planteado es de lo más interesante, @elprotegido, y yo diría necesario. Estoy muy de acuerdo en todo lo que afirmas. También me han parecido muy buenas las intervenciones del Español y de Berenguela.

La obligatoriedad de la vacunación a la hora de viajar es una cosa que ya existía. Si querías viajar a determinados países tenías que aportar una cartilla de vacunación completa o un certificado médico. Antes del Covid, si un español quería viajar a Canadá, tenía que aportar esa cartilla o certificado para conseguir el visado. Lo mismo si un africano o un indio querían viajar a España. Con lo de los vuelos low cost en la UE la gente se ha debido de creer que todo el monte es orégano. Pero de toda la vida se ha tenido que aportar una cartilla de vacunación para viajar fuera de esos espacios protegidos. Curiosamente, están contra de la UE los que se han criado entre sus algodones y ahora no son capaces de concebir que en el resto del mundo las cosas funcionan de otra forma.

Imponer la obligatoriedad de la vacuna a médicos, enfermeras  y cuidadores de residencias es absolutamente razonable. Me parece de auténtica locura que haya quien lo cuestione. ¡Sólo faltaría que puedan transmitir enfermedades mortales los que tratan habitualmente con enfermos y ancianos!

Imponer la obligatoriedad de la vacuna a toda la población entraría también dentro de lo normal, aunque no parece lo más aconsejable en este contexto, por las dudas que hay con la vacuna y por la fuerte contestación. Ya aporté el documento de que en el franquismo la vacunación era obligatoria. Resulta irónico que la mayor parte de franquistas ahora estén en el movimiento antivacunas, quizá porque se han criado a los pechos de internet. Cuando se trata de una enfermedad contagiosa, la libertad del individuo pasa a un segundo plano. Aunque la democracia nos haya acostumbrado mal, no existe un "derecho a contagiarse y contagiar" y el Estado puede imponer perfectamente la vacunación obligatoria en una situación de crisis. Ignoro qué procedimientos pondría en marcha el régimen de Franco para hacer valer esa obligatoriedad de la vacunación. Imagino que serían multas y pequeñas penas de cárcel, porque realmente no sería necesario más al ser cuatro gatos los que se negarían. No me cabe la menor duda de que se habrían contemplado penas mayores de cárcel y hasta la pena capital de haberse dado un movimiento antivacunas en plena expansión de una pandemia. Lo mismo que se contemplaba la pena capital para el estraperlo -una cosa a primera vista tan nimia como la venta de alimentos al margen del circuito estatal- en una situación de hambre.

Dicho eso, recalco que no vería aconsejable la obligatoriedad total de la vacuna en este momento. Hay dudas sobre la eficacia de las vacunas o sobre sus efectos secundarios (algunas de ellas razonables) y hay un fortísimo movimiento de contestación, ya no de esta vacuna sino de todas las vacunas, que no se ha querido atajar en su momento y que sólo puede ir a más. Tengo dos amigos que no se han querido vacunar: uno está de lleno en el movimiento complotista y antivacunas (de todas las vacunas) y el otro está en la línea de un complotismo light del tipo que alienta Vox. No quiero que les fuercen a estos amigos si no quieren vacunarse y no voy a enemistarme con ellos porque no se vacunen. Además, me parece que aumentaría su desconfianza si se impone alguna medida coercitiva.

Tiene mucha razón el @Español al cifrar el origen del problema en la desconfianza. La confianza es muy importante para que una sociedad y una nación marchen bien. Confiar en el otro es una necesidad natural, como bien ha explicado el Español. Lógicamente, conviene ser un poquito desconfiados en algunos contextos y con determinadas personas, pero desconfiar permanentemente de todo y de todos es un disparate autodestructivo y lesivo para la sociedad. Y esto lo aplico no sólo a personas cercanas sino también a las lejanas e incluso a los gobiernos. Por mucho que uno mantenga una actitud crítica y combativa frente a este gobierno y frente al sistema que nos ha tocado, tampoco es sano, ni ajustado a la realidad, estar todo el día pensando que el gobierno de turno nos quiere envenenar, que su único propósito en la vida es violar a nuestros hijos y toda esa serie de enormidades que se han hecho comunes en ciertas franjas ideológicas. Ese tipo de pensamiento ya entra en la sociopatía e incluso en la psicopatía, además de ser todo lo contrario a la actitud cristiana, al pensamiento tradicional y contrarrevolucionario. Es gnosticismo para consumo de las masas.

Me parece alarmante toda esta situación que se ha creado en torno al coronavirus. Más que por el virus en sí, por la ola de desconfianza, complotismo y malos sentimientos que ha desatado. Y ya es un asunto que toca a la seguridad nacional. Rusia está metida a fondo en la propaganda antivacunas. Hace poco se descubrió que una empresa radicada en Moscú ofrecía buenas sumas a blogueros e influencers occidentales para que hiciesen propaganda antivacunas, pero eso no es ni la punta del iceberg. Se trata también de un asunto de seguridad nacional, de guerra declarada contra nuestras sociedades por quien nos quiere ver destruidos, pero a nadie parece importarle el tema. Ni un solo periódico español ha informado sobre este asunto. Y se está pasando por alto que, pese algunas declaraciones protocolarias, Vox está siendo el principal impulsor de esta oposición a las vacunas y a toda medida de contención del virus, en una vertiente light del complotismo que resulta todavía más insidiosa. Ni que decir tiene que si Vox está en esa versión light, la derecha extraparlamentaria está en la versión dura. Las neofalanges y los cretinos que las dirigen se han sumado con entusiasmo a la fiesta esperando que ésta sea su oportunidad. No hay ni un solo partido de este sector que se libre. Al final no son más que los mariachis de Ayuso. Lo de siempre.

El asunto es más grave de lo que pudiera parecer a primera vista. El escritor que ha mencionado @Berenguela es el más activo defensor de la tesis del complot y hasta viene acuñando el vocabulario que luego utilizan los antivacunas, como esa palabra absurda de "tragacionista" para referirse a los que creen que existe el virus y que es bueno vacunarse o protegerse de él. Hace pocos días me percaté de que J. M. Gambra, Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista, había publicado la siguiente nota, que en principio uno recibe como agua de mayo porque es de un sentido común que escasea:

Cita

Nota de la Jefatura Delegada sobre la vacunación contra el covid-19

12 junio, 2021

Esta Jefatura no sostiene como propia doctrina alguna sobre la moralidad de la vacunación y, en especial, no concede autoridad ninguna a algunos artículos propagados entre los tradicionalistas según los cuales sería del todo inmoral el uso de las vacunas que hayan empleado líneas celulares procedentes de abortos provocados. Al parecer, las vacunas que el Gobierno Español (quizás de forma totalitaria) se ha reservado ofrecer en exclusiva, entran todas ellas en esa categoría. Por tanto, la afirmación de esos artículos, hecha sin señalar ni excepciones ni circunstancias atenuantes de ninguna clase, implica que sería pecado mortal usar esas vacunas y que en él incurriría todo aquel que con plena advertencia se dejara vacunar, cualquiera que fuera su situación o necesidad. Lo cual haría del vacunarse en España un pecado similar, por ejemplo, a la blasfemia, que jamás puede decirse, ahí se hunda el mundo. Esa declaración absoluta y carente de toda distinción podría provocar desmedidos escrúpulos de conciencia en algún anciano o enfermo que, rechazada la vacuna, correría grave riesgo de contraer el covid-19 y morir.

Por esa razón, esta Jefatura no respalda en modo alguno dichos artículos y, también, porque son escritos elementales, carentes de discernimiento e indignos de la Comunión Tradicionalista. La Comunión no considera función suya ni tiene autoridad para resolver nuevas dificultades de moral personal. En lo teórico, se conforma con difundir los principios tradicionales de la sociedad política y, sólo cuando trata de hechos indudables, expresa juicios prudenciales sobre ese terreno. También evita dar por sentadas opiniones populares y simplistas, como la existencia de un nuevo orden mundial organizado u otras conjeturas sobre conspiraciones de imposible comprobación que esos artículos utilizan para fundar su tesis. Menos aún se atreve a juzgar sobre previsiones científicas como los posibles resultados de las vacunas para la salud, cosas igualmente usadas en los escritos mencionados.

Sin duda, esta Jefatura reprueba, como cualquier católico, el repugnante trasiego de las empresas farmacéuticas que hayan empleado órganos de abortos provocados, si es que se han producido. Pero, sin asumir ninguna de ellas, recalca la existencia de otras opiniones que, dando por sentada la utilización de tales métodos en la fabricación de vacunas y manifestando su condena, son mucho más matizadas y razonables en el orden moral que los artículos en cuestión. Entre otras, la de Danilo Castellano («La vacuna anti-COVID. Un complejo problema bioético y biojurídico», Verbo nº 593-594, pp. 201-217) o la del Padre Arnaud Sélégny, «¿Es moralmente segura la vacuna contra el Covid-19?» (Tradición Católica, marzo 15, 2021).

José Miguel Gambra

Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista

Nota de la Jefatura Delegada sobre la vacunación contra el covid-19 « Comunión Tradicionalista

Pero hay un inconveniente que hace que no pueda alegrarme mucho por esta nota tan razonable. La nota se publicó el 12 de junio y yo no me he enterado de ella hasta mediados de agosto. ¿Cómo es posible si sigo a diario varias cuentas tradicionalistas en Twitter? Pues se explica porque ninguno de estos tradicionalistas con presencia en las redes sociales ha dado publicidad a esta nota, por la evidente razón de que están en contra. De hecho, yo me enteré de esta nota porque vi que unos tradicionalistas ponían a parir al firmante. Así están las cosas. Si no respetan la autoridad de su Jefe político, ni la que conceden la edad y el estudio, ¿cómo van a respetar la autoridad del Papa? ¿Cómo van a respetar la autoridad de nadie? Desconfianza, rebelión contra toda autoridad y duda sistemática: el verdadero programa de la Revolución. Aún más grave que esto, son varios los sacerdotes católicos que están inmersos a tiempo completo en la propaganda antivacunas dentro de las redes sociales. Alguna persona de derechas a la vieja usanza, como Gambra, se ha mostrado escandalizada, con razón, ante este hecho. Antes los sacerdotes eran personas serias, preparadas y prudentes en sus juicios, venía a decir esta persona.

Pero mi alarma no es tanto por el factor político como por la observación de que algo muy profundo se ha quebrado en la sociedad. Por la desconfianza sistemática que comentaba el Español, por esa rebelión contra toda autoridad y también por un nivel de idiocia concertada por internet que me hace temer que esta sociedad tiene los días contados de seguir este rumbo. Por decirlo de una manera suave, si una sociedad cree que obligar a los médicos y cuidadoras a vacunarse es un terrible atentado contra la libertad individual o que, en lo relativo a las vacunas, se aplica aquel lema de las abortistas de "mi cuerpo, mi decisión" que se ha visto en muchas pancartas, es obvio que esa sociedad ha renunciado a vivir y se está aplicando la endura cátara. Una sociedad así no puede sobrevivir ni puede hacer absolutamente nada frente a otras sociedades no occidentales con mayor que empuje que desprecian esas supercherías de malcriados. Curiosamente, son los autoproclamados defensores de Occidente frente a esas otras sociedades los que más están impulsando este suicidio, en la reacción del moribundo que golpea a su cuidador en sus últimos estertores.

No quiero ser pesimista y me quedo con lo que dice el Español sobre la confianza. Confío en que estas personas solamente están momentáneamente equivocadas y en algún momento recuperarán -o recuperaremos, porque quizá deba incluirme- la cordura. Confío en que Dios proveerá y poco a poco se irán solucionando los problemas, con la buena voluntad de todos, y saldremos de esta situación de peste neumónica que también está trastocando las almas.

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Si hay algún lector o miembro del foro que no se ha vacunado por creer que esta vacuna concreta no es lo suficientemente segura, no quisiera que se sienta aludido por mis críticas. Pues no van dirigidas a las personas que manifiestan un escepticismo razonable ante esta vacuna, ni en general a personas individuales. Lo comento sobre todo por @Vanu Gómez y algún forero más que tenía dudas razonables sobre esta vacuna. Creo que aquí todos respetamos esas dudas razonables y no pretendemos censurar a la persona que, tras evaluar los pros y los contras, haya preferido no vacunarse. Yo mismo estuve pensando en no vacunarme por tener un problema de circulación y posibles trombos antes de la vacuna. Hay motivos perfectamente razonables por los que uno puede evitar la vacuna y tampoco nos compete a nosotros juzgarlos.

Quisiera mostrar un ejemplo del tipo de actitud que considero irrazonable, lindante con la locura y peligrosa para la seguridad nacional. Enrique de Diego ayer escribía esto en su periódico digital (las negritas son mías):

Cita

La hecatombe y su respuesta

30/08/2021

Redacción
Editorial.

La hecatombe ya está aquí y exige una respuesta. Buena parte de las poblaciones de todo el planeta han sido infectadas deliberadamente por sus Gobiernos, en un genocidio planificado de psicópatas. Un artículo en The Lancet publicado por la Universidad de Oxford confirma que los timo vacunados, objeto de una solemne estafa contra su salud y su vida, portan 251 veces la carga de Coronavirus en sus fosas nasales respecto a los no vacunados. Eso significa que son portadores de la enfermedad y súper contagiadores. Como pone de manifiesto el Dr. Peter McCullough, eso convierte al personal sanitario en súper contagiador y los hospitales en tremendos focos de infección.

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Lo dramático es que la infección alcanzará a los no timo vacunados y se cebará en los timo vacunados, cono ya viene ocurriendo en los ancianos de las residencias, provocando una espiral sin salida. El genocidio está en marcha y va hacia su culminación. El de los infraseres, del que habla Coto Matamoros, está ya hecho. Unos por obediencia debida, otros por perezosos y no buscar información, otros por el pánico televisivo, otros por llevar años confiando en unos políticos que les han traicionado…Pero son los timos vacunados, infectados por la proteína Spike, los que representan un peligro actualmente.

Pongamos un supuesto. ¿Qué tendríamos que hacer si nos encontráramos en las dichas de Auschwitz y pudiéramos evitar el asesinato en masa? Tendríamos que utilizar la fuerza a nuestro alcance, la violencia legítima, en defensa de los más débiles, y actuar. Es la situación en el momento presente. Sólo hay que ponderar las posibilidades de éxito, pero la situación requiere violencia. Nuestros gobiernos han conspirado y son altamente corruptos, han llegado a la bajeza moral de promover un genocidio contra su propio pueblo, no hay palabras para describir su traición, han perdido toda legitimidad de ejercicio, y han entrado en el supuesto de tiranicidio, por el que su muerte es legítima y deseable.

En primer lugar, las sociedades desarmadas, deben pasar a la desobediencia civil. El Estado no tiene suficientes lacayos para llevar a la práctica nítidamente totalitarias. Pero para la solución pasa por los derrocamientos de los gobiernos y su sometimiento a justicia sumarísima. En ese sentido, es conveniente que el pueblo se arme, que los no timo vacunados consigan armamento. Las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional han sido inoculados con el veneno de muerte y van a sucumbir; cuando sean conscientes de la suerte que les ha deparado el Gobierno y los partidos políticos en quienes tanto confían y a quien tanto obedecen la ira les consumirá, cuando vean lo que han hecho con sus familias, van a entrar en paroxismo. Habrá llegado el momento de derrocar a los genocidas.

La hecatombe y su respuesta – Rambla Libre

Es uno de los muchos ejemplos que se podían poner, porque este tipo de escritos están a la orden del día. Algunos amenazan con acciones terroristas contra médicos y personas vacunadas. Merced a la propaganda de internet, una parte no desdeñable de la población española se ha desvinculado de la realidad y se ha internado por un camino muy peligroso para salud mental, física y moral de la nación. Y este tipo de mal avanza si no se le combate, ya que es inasequible a cualquier razonamiento o prueba. Tenemos un grave problema, que se va a manifestar ante cualquier situación de emergencia (no sólo sanitaria sino también, por ejemplo, militar) a la que se enfrente España. Por eso también es un tema de seguridad nacional.

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Interesantes aportaciones. La mía va a ser muy breve. Primero, decir que pasé la infección en octubre de 2020 y seis meses después me pusieron una única dosis de la vacuna de Moderna. Es decir, no me he negado a vacunarme.

Por mi parte ha sido una actitud prudencial. Sencillamente, he valorado los pros y los contras. He conocido a personas que han fallecido por el dichoso virus. Personas cercanas también. Por tanto, sé que el virus mata. Por contra, no he conocido aún ningún fallecido por la vacuna. No digo que no los haya, pero yo no conozco a ninguna de esas personas, y eso me hace pensar que es más peligroso el virus que la vacuna. 

También he valorado otro elemento: la disparidad de los fabricantes. Las vacunas están siendo fabricadas en EEUU, Rusia, China, Bélgica, Reino Unido, etc. Y se están administrando en países tan "independientes" como Israel. Me parece muy complicado que se haya podido tejer una conjura planetaria por laboratorios de naciones tan diferentes en el aspecto ideológico.

Al mismo tiempo, dada la disparidad entre las informaciones a favor y en contra de las vacunas, que en un sentido y otro parecen muchas veces sólidas, he optado por preguntar a personas del mundo sanitario conocidas por mí y que me merecen confianza. Y estas personas recomiendan la vacunación.

Pero fijaros en que, en cierto modo, he andado "con pies de plomo", fiándome más de mi propio análisis que de lo que dicen las autoridades e instituciones sanitarias, de las que mayormente no me fío. No sé si alguno ha escuchado mi lista de vídeos sobre las teorías de género, pero en varios de ellos me dedico a explicar las incoherencias que se dan entre organizaciones que se supone que tienen que ejercer un control de los tratamientos en defensa de la salud. Por desgracia, las instituciones sanitarias, a nivel global, europeo y nacional, están impregnadas de ideología y de malthusianismo. Quieren reducir la población y por eso apoyan todo lo que frene la natalidad: aborto, homosexualismo, transexualismo, divorcio, paro, mayor duración de la vida de estudiante, anticoncepción... Un horror.

Por tanto, confianza serena y calculada. No podemos fiarnos de todo lo que nos dicen. 

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Tu actitud es perfectamente razonable, @ICTHYS. Te has vacunado, por creer que los beneficios superaban a los inconvenientes, pero no idolatras la ciencia ni las instituciones sanitarias. Crees que se pueden equivocar y eres consciente de que esas instituciones están impregnadas de ideología.

Y así pienso yo más o menos. Aquí nunca hemos hemos profesado un culto idolátrico de la ciencia o de la medicina. Yo he denunciado que la medicina actual prescinde de la moral cristiana y está en el origen de muchos de los cambios en las costumbres (por ejemplo: anticoncepción, eugenesia, aborto, eutanasia). También he denunciado que hay una sobremedicación peligrosa, en parte por intereses de las empresas farmacéuticos, y que hay una tremenda hipocresía en hablar con horror de la heroína y en cambio administrar opiáceos, y otras familias de medicamentos que todavía causan mayor adicción, a todo hijo de vecino. No creo exagerado hablar de una "dictadura sanitaria", pero no creo que las vacunas formen parte de esa dictadura. Si estudiamos bien el asunto, veremos que en realidad son los malthusianos y los eugenistas los contrarios a la vacunación. Vacunar va contra los principios más elementales de la eugenesia y del malthusianismo, ya que trastoca el principio de selección darwinista.

Pero los grupos antivacunas, lo mismo que otros grupos complotistas y vociferantes que se suelen situar a la derecha, pervierten todo lo que tocan y convierten la que podría ser una crítica razonable a la dictadura sanitaria en una gigantesca caricatura que sólo puede creer gente perturbada, deslegitimando así una crítica muy necesaria. Cabría preguntarse si en el fondo no son los tontos útiles de esa dictadura sanitaria de la que tanto hablan.

*    *    *

Cambio de asunto para insertar un artículo recién publicado por Juan Manuel de Prada y pediros vuestra opinión. Prada debe de llevar ya como diez artículos contra las vacunas, contra las medidas de contención y contra el discurso más o menos oficial sobre el coronavirus. Esto ha hecho que los grupos antivacunas lo hayan adoptado como intelectual de cabecera. Acuñó el término "tragacionistas" que ha hecho fortuna en esos grupos. Dejo aquí el artículo que está detrás de un muro de pago:

Cita

Un fracaso indisimulable

Ese mar infinito de problemas sin resolver se empezará a atisbar este invierno

Juan Manuel de Prada

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Actualizado: 30/08/2021 09:56h

Señalaba Unamuno con su vehemencia característica que «es una disposición del espíritu muy frecuente en todas partes, pero mucho más en los pueblos de cultura incipiente o advenediza -y como advenediza, pegadiza-, […] la fe ciega en la ciencia, tanto mayor cuanto menor es la ciencia de los que la poseen». Y añadía el maestro, refiriéndose a estas masas cretinizadas que profesan la fe ciega en la ciencia, que «tienen siempre algún mote con que defenderse de nuestros asaltos: nos llaman místicos o teólogos o paradojistas o, en último caso, ignorantes». Para concluir que «apenas sospechan el mar desconocido que se extiende por todas partes en torno al islote de la ciencia, ni sospechan que a medida que ascendemos por

 la montaña que corona el islote, ese mar crece y crece y se ensancha a nuestros ojos, que por cada problema resuelto surgen veinte problemas por resolver».

Ocho meses después de que las terapias génicas experimentales fuesen presentadas como la purga de Benito, su fracaso se ha vuelto indisimulable. Como ha señalado Robert Malone, el inventor de la técnica del ARN mensajero, la administración masiva de terapias génicas experimentales no servirá para erradicar el virus. Además, se ha probado que provocan multitud de efectos secundarios a corto plazo (muchos más que otras vacunas que, con una incidencia negativa mucho menos relevante, han sido retiradas); y se ha probado también que su acción protectora es muy limitada temporalmente, amén de muy débil, como prueba el hecho de que los vacunados se infecten con una carga vírica semejante a los no vacunados y contagien a personas sanas. Estas afirmaciones no las hace un negacionista locoide, sino el inventor de la técnica empleada en esta terapia génica experimental.

Falta todavía por determinar si, como aseguró Luc Montagnier, la administración masiva de estas terapias génicas experimentales está relacionada con la emergencia de nuevas variantes del virus. Tampoco sabemos todavía los efectos secundarios que estas terapias génicas tendrán a medio y largo plazo. Ese mar infinito de problemas sin resolver se empezará a atisbar este invierno; pero habrán de pasar muchos años antes de que conozcamos su extensión. Lo que sabemos por el momento es que las muertes por coronavirus no hacen sino crecer semana tras semana en pleno verano; y que la inmensa mayoría de los muertos son ancianos vacunados. Sin embargo, la propaganda sistémica trata de maquillar esta evidencia dando publicidad a los casos de no vacunados; y asegurando grotescamente sin ninguna base científica que, en caso de que no se hubiesen administrado las terapias génicas experimentales, la mortandad habría sido mucho mayor.

Desagraciadamente, quienes más obligados estaban a explorar el mar desconocido que se extiende por todas partes en torno al islote de las terapias génicas experimentales -médicos y periodistas- han resuelto apuntarse al silencio de los corderos. Así, mientras callan, los fecundan al modo que Zeus fecundó a Dánae.

https://www.abc.es/opinion/abci-juan-manuel-prada-fracaso-indisimulable-202108300013_noticia.html

Aunque evidentemente hay muchas cosas que me llaman la atención en este artículo, no he señalado nada en negrita, ya que me gustaría conocer vuestra opinión sin filtros.

Un ejemplo del tipo de reacciones que ha suscitado en las redes sociales:

 

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Coincido con lo que habéis comentado @ICTHYS e @Hispanorromano . Una cosa es valorar los beneficios de la vacunación (no solo a nivel sanitario sino también en lo social) con respecto a los inconvenientes, y otra muy distinta valorar solo las posibles teorías oficiales y contra oficiales, a la hora de tomar una decisión como es la de vacunarse. Y en esa tesitura me hallé yo también en su día, por lo que decidí vacunarme.

El grave error que observo en todo esto, fue el de trasladar el mensaje de que las vacunas eran la solución definitiva, cuando ni siquiera los investigadores que se afanan en su desarrollo, pensaban en algo así. Hay informes científicos que datan de la primavera de 2020, donde ya se advertía de que probablemente el virus se iba a quedar con nosotros, hasta pasar a formar parte del enorme listado de enfermedades que cada año nos aquejan, tal como ocurre con la gripe, el sarampión, la varicela etc, que en su momento también fueron causa de epidemias o gran mortandad, y hoy siguen estando ahí, aunque mucho más controladas, gracias al desarrollo de vacunas y fármacos.

Sin embargo, la necesidad política, motivada a medias por la demanda social de una pronta solución, la dinámica de la inmediatez constante en la que vivimos, y el interés partidista de las facciones políticas, siempre enfangadas en sus particulares ambiciones y querellas internas, motivó por un lado que algunos utilizasen la excusa pandémica para tomar medidas políticas que poco tenían de sanitario, y por otro que se emitiera esa falsa esperanza que ha llevado a muchos a ver las vacunas como una panacea. Y claro, ahora se sienten defraudados porque ni las medidas ni las promesas han acabado con el virus, por lo que finalmente acaban siendo pasto de la destrucción lógica que provocan las diferentes teorías conspirativas.

No sé si J.M. De Prada se encuentra entre estos defraudados, o simplemente tal como hacen muchos otros, se suma al carro de "los beneficios inesperados" por pescar en río revuelto que está ocasionando el virus. En cualquier caso y a pesar de lo que dice en su artículo, basta con comparar las tasas de mortalidad de hace un año con las que hay ahora, para comprobar como efectivamente, las vacunas sí han permitido evitar, de momento, muchísimas muertes, que al fin y al cabo puede que sea lo que en el fondo les molesta a algunos, tal como genialmente comentaba @Hispanorromano. Y no digo esto último de manera gratuita pues precisamente, toda la gente que conozco que se mueve en la órbita del pensamiento antivacunas, se mueve también en la órbita del pensamiento eugenista, incluso antes ya de que apareciera el virus. No había caído en ese matiz, pero creo que está muy bien traído y no es en absoluto desdeñable ni banal.

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Hace tiempo abordamos al personaje en el famoso hilo sobre el "asunto Viganó", y quizás lo que voy a publicar podría encajar perfectamente allí, pues se trata de otra andanada del prelado cismático contra el pontífice, en la misma línea que aquella, sin embargo y dado que el tema ahora está también relacionado con la vacuna, y posiblemente el arzobispo sea una de las cabezas del movimiento antivacunas, he preferido incluirlo en este hilo aunque si lo consideráis conveniente podéis moverlo al otro.

Como ya sabemos, Carlo María Viganó es un díscolo arzobispo italiano retirado, que fue nuncio apostólico del Vaticano en los EEUU y actualmente es una de las voces más críticas contra el Papa Francisco dentro de la Iglesia, por decirlo de manera suave.  Se hizo famoso hace un par de años por enfrentarse al Papa con acusaciones de haber encubierto la pederastia dentro de la Iglesia, un tema que ya abordamos en su día y que he enlazado en líneas anteriores. Desde entonces su nombre ha estado presente en varios temas controvertidos, como su apoyo a D. Trump o a la teoría conspirativa del Nuevo Orden Mundial, que pasa por señalar a la Iglesia como herramienta del globalismo, o su pertinaz insistencia en señalar al papa como príncipe del mal. Pero recientemente ha vuelto a dar otra vuelta de tuerca a su polémica actitud, al resurgir con un extenso mensaje grabado en video y publicado en redes sociales, donde da rienda suelta a la teoría de la conspiración del gran reinicio y señala al Papa como su principal activo y liquidador de la Iglesia.

En su discurso no deja títere con cabeza y llega a decir, acerca de la pandemia de Covid y de las políticas emprendidas, que "nos enfrentamos a un engaño colosal, basado en mentiras y fraudes", o que "somos objeto de una conspiración planeada hasta el más mínimo detalle". No tiene problemas en denunciar a toda autoridad civil y fuentes de comunicación como entes criminales, y habla de lo que él denomina como "Estado profundo e Iglesia Profunda", al referirse a los poderes civiles y religiosos, según él comandados por "Bergoglio" a quien tacha de "celoso ejecutor de  la voluntad del príncipe contra el mandato recibido de Cristo" y "liquidador consciente de la Iglesia".

En definitiva el video, que dura más de una hora, es una retahíla de afirmaciones y acusaciones graves, teorías sobre conspiraciones, o disparates, injurias e incluso difamaciones y enconados ataques contra el Papa, buena parte de la Iglesia y autoridades civiles y sanitarias, donde se mezclan a medias, verdades con mentiras y suposiciones, hasta sumar en general una de las más locuaces arengas que se puedan encontrar en la red en contra del sentido común y en favor, tanto del movimiento antivacunas como de cualquier otra clase de teoría conspirativa, pues todas ellas se reúnen en esta de algún modo. Culminando todo con un llamamiento a la desobediencia, en palabras de monseñor: "de momento no violenta", o sea, sin descartar el recurso a la violencia si así lo considera necesario el interesado, pues toda vez desobedecida toda autoridad, la autoridad última es la conciencia de cada uno:

"La corrupción de la autoridad es tal que es muy difícil -al menos en términos humanos-, plantear la hipótesis de una salida pacífica. A lo largo de la historia, los regímenes totalitarios han sido derrocados por la fuerza. Es difícil pensar que la dictadura de la salud que se ha instaurado en los últimos meses se pueda combatir de otra manera, ya que todos los poderes del Estado, todos los medios de información, todas las instituciones internacionales públicas y privadas, todos las potencias económicas y financieras son cómplices de este crimen.

Ante este sombrío escenario de corrupción y conflicto de intereses, es indispensable que todos aquellos que no están subordinados al plan globalista se unan en un frente compacto y cohesionado, para defender sus derechos naturales y religiosos, su propia salud y la de sus seres queridos, su libertad y sus bienes. Donde la autoridad falla en sus deberes y de hecho traiciona el propósito para el cual ha sido establecida, la desobediencia no solo es legal sino obligatoria: desobediencia no violenta, al menos por ahora, pero decidida y valiente. Desobediencia a los dictados ilegítimos y tiránicos de la autoridad eclesiástica, dondequiera que se muestre cómplice del plan infernal del Nuevo Orden Mundial."

Por supuesto, todo esto no ha pasado desadvertido entre los medios más radicales y enfermizos, ávidos de conflicto, que inmediatamente se han hecho eco del tema y se han apresurado a difundir el mensaje como si se tratase de la palabra de Dios vivo. De hecho, en alguna conocida web llegan a subtitular la información como "de inspiración divina".

Os dejo a continuación, tanto el video como una traducción que he encontrado, por si queréis darle un vistazo o que lo comentemos, y en todo caso para que os prevengáis ante lo que posiblemente está por venir, ya que no es lo mismo que estas cosas las diga un don nadie en la red, a que las diga un arzobispo de la talla de este, cuyas palabras pueden servir de justificación moral para obrar cualquier cosa, en la mente de algunos.

 

Cita

 

Carlo Maria Viganò - Las raices esotéricas del Nuevo Orden Mundial

Durante más de año y medio hemos sido testigos impotentes de la sucesión de hechos incongruentes a los que la mayoría de nosotros no podemos dar una justificación plausible. La emergencia pandémica ha puesto de manifiesto en particular las contradicciones e irracionalidades de las medidas que nominalmente pretenden limitar el contagio -cierres, toques de queda, cierres de actividades comerciales, limitaciones de los servicios públicos y clases, suspensión de los derechos de los ciudadanos-, pero que a diario son desmentidas por voces en conflicto, por evidencias claras de ineficacia, por contradicciones por parte de las mismas autoridades sanitarias. No es necesario enumerar las medidas que han tomado casi todos los gobiernos del mundo sin lograr los resultados prometidos. Si nos limitamos a las supuestas ventajas que el suero genético experimental debería haber aportado a la comunidad -sobre todo inmunidad frente al virus y renovada libertad de movimiento- descubrimos que un estudio de la Universidad de Oxford publicado en The Lancet afirmó que la carga viral de los vacunados con una dosis doble es 251 veces mayor que las primeras cepas del virus , a pesar de los proclamas de los líderes mundiales, comenzando por el primer ministro italiano Mario Draghi, según el cual “quien se vacuna vive, quien no se vacuna muere”. Los efectos secundarios del suero genético, inteligentemente disfrazados o deliberadamente no registrados por las autoridades sanitarias nacionales, parecen confirmar el peligro de vacunarse y las inquietantes incógnitas para la salud de los ciudadanos que pronto tendremos que afrontar.

De la ciencia al cientificismo

El arte de la medicina -que no es ciencia, sino la aplicación de principios científicos a diferentes casos cada vez, sobre una base experiencial y experimental- parece haber renunciado a su prudencia, en nombre de una emergencia que se ha elevado al nivel del sacerdocio de una religión -la religión de la ciencia, de hecho- que para serlo se ha enmascarado en un dogmatismo rayano en la superstición. Los ministros de este culto se han constituido en una casta de intocables, exentos de toda crítica aun cuando sus pretensiones sean desmentidas por la evidencia de los hechos. Los principios de la medicina, considerados universalmente válidos hasta febrero de 2020, han dado paso a la improvisación, hasta el punto de que se aconseja vacunar en plena pandemia, imponiéndose la obligación de las máscaras aunque sean inútiles, el mandato arbitrario de distancias extrañas, la prohibición de tratamientos con fármacos eficaces y la imposición de terapias genéticas experimentales en violación de los protocolos normales de seguridad. Y así como hay nuevos sacerdotes Covid, también hay nuevos herejes, es decir, aquellos que rechazan la nueva religión pandémica y quieren permanecer fieles al Juramento Hipocrático. No es infrecuente que el aura de infalibilidad que envuelve a los virólogos y otros científicos más o menos titulados no parece cuestionarse por sus conflictos de interés o por los sustanciales beneficios económicos que reciben las empresas farmacéuticas, que en condiciones normales serían escandalosas y criminales.

Lo que muchos no comprenden es la incoherencia entre los objetivos declarados y los medios que se adoptan de una manera en constante cambio para lograrlos. Si en Suecia la ausencia de confinamientos y máscaras no dio lugar a tasas de infección más altas que en los países donde las personas han sido confinadas en sus hogares o donde se han colocado máscaras incluso en las escuelas primarias, este elemento no es considerado una prueba de ineficacia de las medidas. Si en Israel o en Gran Bretaña la vacunación masiva ha incrementado las infecciones y las  hizo más virulentas, su ejemplo no induce a los gobernantes de otros países a ser cautelosos en la campaña de vacunación, sino que los empuja a evaluar la naturaleza obligatoria de su administración de la vacuna. Si la ivermectina o el plasma hiperinmune resultan ser tratamientos válidos, esto no es suficiente para autorizarlos y mucho menos recomendarlos. Y aquellos que se preguntan el motivo de esta desconcertante irracionalidad acaban absteniéndose de juzgar, dando una especie de aceptación fideísta a los pronunciamientos de los sacerdotes Covid, o por el contrario, considerando a los médicos como hechiceros poco fiables.

Un solo guión bajo una sola dirección

Como dije antes, nos enfrentamos a un engaño colosal, basado en mentiras y fraudes. Este engaño parte de la premisa de que las justificaciones presentadas por las autoridades en apoyo de sus acciones son sinceras. Más simplemente, el error consiste en creer que los gobernantes son honestos y en asumir que no nos mienten. Por eso persistimos en encontrar justificaciones más o menos plausibles, con el único propósito de no reconocer que somos objeto de una conspiración planeada hasta el más mínimo detalle. Y mientras tratamos de explicar racionalmente el comportamiento irracional, mientras atribuimos lógica a las acciones ilógicas de quienes nos gobiernan, la disonancia cognitiva nos lleva a cerrar los ojos a la realidad y a creer las mentiras más descaradas.

Deberíamos haber entendido -lo escribí hace algún tiempo- que el plan del Gran Reinicio no fue el resultado de los desvaríos de algún “teórico de la conspiración” sino la cruda evidencia de un plan criminal, concebido durante décadas y destinado a establecer una dictadura universal en que una minoría de personas inmensamente ricas y poderosas pretende esclavizar y subyugar a toda la humanidad a la ideología globalista. La acusación de “teoría de la conspiración” quizás podría haber tenido sentido cuando la conspiración aún no era evidente, pero hoy en día negar lo que la élite ha planeado desde la década de 1950 es injustificable. Lo que Kalergi, los Rothschild, los Rockefeller, Klaus Schwab, Jacques Attali y Bill Gates vienen diciendo desde la Segunda Guerra Mundial ha sido publicado en libros y periódicos, comentado y recogido por organismos y fundaciones internacionales, formados precisamente por los partidos y gobiernos mayoritarios. Los Estados Unidos de Europa, la inmigración descontrolada, la reducción de salarios, la cancelación de las garantías sindicales, la renuncia a la soberanía nacional, la moneda única, el control de los ciudadanos con el pretexto de una pandemia y la reducción de la población a través del uso de vacunas con nuevas tecnologías no son inventos recientes, sino el resultado de una acción planificada, organizada y coordinada, una acción que claramente se muestra se muestra adherida perfectamente a un solo guión bajo una sola dirección.

La mens criminal

Una vez entendido que los presentes hechos han tenido como finalidad la obtención de ciertos resultados -y consecuentemente perseguir ciertos intereses en beneficio de una parte minoritaria de la humanidad, con un daño incalculable para la mayoría- también debemos tener la honestidad de reconocer a la mens criminal [mens=mente en latín] de los autores de este plan.

Este diseño criminal también nos hace comprender el fraude perpetrado por la autoridad civil al presentar ciertas medidas como una respuesta ineludible a eventos impredecibles, cuando los eventos han sido creados y magnificados ingeniosamente con el único propósito de legitimar una revolución -que Schwab identifica como la cuarta revolución industrial– prevista por la élite en detrimento de toda la humanidad. La esclavitud de la autoridad es, por otra parte, el resultado de un proceso que comenzó incluso antes, con la Revolución Francesa, y que convirtió a la clase política en sierva no de Dios ni del pueblo soberano, sino de los potentados económicos y financieros, de la oligarquía internacional de banqueros y usureros, de multinacionales y empresas farmacéuticas. En realidad, en una inspección más cercana, todos estos sujetos pertenecen a un pequeño número de conocidas familias muy ricas.

Igual esclavitud es también evidente en los medios: los periodistas han aceptado -sin ningún escrúpulo de conciencia- prostituirse ellos mismos a los poderosos, yendo tan lejos como para censurar la verdad y difundir mentiras descaradas sin siquiera intentar darles la apariencia de credibilidad. Hasta el año pasado los periodistas contaban los números de las “víctimas” de Covid presentando a quienes dieron positivo como enfermos terminales, hoy los que mueren después de ser vacunados son siempre y solo tomados por una vaga “enfermedad”, e incluso antes de la autopsia, ellos deciden oficialmente que no existe una correlación entre la muerte de una persona y la administración del suero genético. Tuercen la verdad con impunidad cuando no confirma su narrativa, doblándola para que se ajuste a sus propósitos.

Lo que ha estado sucediendo durante un año y medio había sido ampliamente anunciado, hasta el más mínimo detalle, por los propios creadores del Gran Reinicio; tal y como nos dijeron las medidas que se iban a adoptar. El 17 de febrero de 1950, al testificar ante el Senado de los Estados Unidos, el conocido banquero James Warburg dijo: “Tendremos un gobierno mundial, os guste o no. La única pregunta que surge es si este gobierno mundial se establecerá por consenso o por la fuerza”. Cuatro años después, nació el Grupo Bilderberg, que ha contado entre sus miembros con personajes como el empresario italiano Gianni Agnelli, Henry Kissinger, Mario Monti, y el actual primer ministro italiano Mario Draghi. En 1991, David Rockefeller escribió: “El mundo está listo para un gobierno mundial. La soberanía supranacional de una élite intelectual y los banqueros mundiales es ciertamente preferible a la autodeterminación nacional practicada en los siglos pasados”. Y agregó: “Estamos al borde de una transformación global. Todo lo que necesitamos es la crisis global ‘adecuada’ y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial”. Hoy podemos afirmar que esta “crisis del derecho” coincide con la emergencia pandémica y con el “paso a paso” delineado desde 2010 por el documento de la Fundación Rockefeller “Escenarios para el futuro de la tecnología y el desarrollo internacional”, en el que los eventos que ahora estamos presenciando, estaban todos anticipados .

En definitiva, han creado un falso problema para poder imponer medidas de control poblacional como aparente solución, cancelar las pequeñas y medianas empresas con confinamientos y el pase verde en beneficio de unos pocos grupos internacionales, demoler la educación imponiendo educación a distancia, reducir el costo de mano de obra y empleados con «trabajo inteligente», privatizar la salud pública en beneficio de BigPharma, y permitir que los gobiernos utilicen el estado de emergencia para legislar derogando la ley e imponer las llamadas vacunas a toda la población, haciendo que los ciudadanos sean rastreables en todos sus movimientos y sean enfermos crónicos o estériles.

Todo lo que la élite quería hacer, lo ha hecho. Y lo incomprensible es que ante la evidencia de la premeditación de este terrible crimen de lesa humanidad, que ve a los dirigentes de casi todo el mundo como cómplices y traidores, no hay un solo magistrado que abra un expediente en su contra para esclarecer la verdad y condenar a los culpables y cómplices. Aquellos que no están de acuerdo no solo son censurados sino señalados como enemigos públicos, como ‘infectadores’, como no-personas a las que no se les reconocen derechos.

Estado profundo e iglesia profunda

Ahora bien, ante un plan criminal sería al menos lógico denunciarlo y darlo a conocer, para entonces poder evitarlo y juzgar a los culpables. La lista de traidores debe comenzar con los jefes de gobierno, con los miembros del gabinete y funcionarios electos, para luego continuar con los virólogos y médicos corruptos, los funcionarios cómplices, los líderes de las fuerzas armadas incapaces de oponerse a la violación de la Constitución, los periodistas vendidos, los jueces cobardes y los sindicatos serviles. En esa larga lista que tal vez algún día se confeccione, también deberían figurar los líderes de la Iglesia Católica, empezando por Bergoglio y no pocos de los Obispos, quienes se han convertido en celosos ejecutores de la voluntad del príncipe contra el mandato recibido de Cristo. Y ciertamente, en esa lista, se conocería el alcance de la conspiración y el número de conspiradores, confirmando la crisis de autoridad y la perversión del poder civil y religioso. En resumen, se entendería que la parte corrupta de la autoridad civil -el estado profundo– y la parte corrupta de la autoridad eclesiástica -la iglesia profunda– son dos caras de la misma moneda, ambas fundamentales para el establecimiento del Nuevo Orden Mundial.

Sin embargo, para entender esta alianza entre el poder civil y religioso, es necesario reconocer la dimensión espiritual y escatológica del presente conflicto, enmarcándolo en el contexto de la guerra que Lucifer, desde su caída, ha librado contra Dios. Esta guerra, cuyos desenlaces se han decidido ab æterno con la inexorable derrota de Satanás y el Anticristo y la abrumadora victoria de la Mujer rodeada de estrellas, se acerca ahora a su conclusión. Es por eso que las fuerzas de las tinieblas son tan salvajes en la actualidad, tan impacientes por suprimir el nombre de Nuestro Señor de la tierra, no solo para destruir su presencia tangible en nuestras ciudades derribando iglesias, demoliendo cruces y suprimiendo las fiestas cristianas; sino también eliminando la memoria, anulando la civilización cristiana, adulterando su enseñanza y degradando su culto. Y para ello, la presencia de una Jerarquía fiel y valiente, dispuesta a sufrir el martirio para defender la fe cristiana y la doctrina moral, es ciertamente un obstáculo. Por eso, desde la fase inicial del plan globalista, fue esencial corromper a la Jerarquía en moral y doctrina, infiltrarla con quintas columnas y células durmientes, para privarla de cualquier anhelo sobrenatural y para hacerla vulnerable al chantaje gracias a escándalos económicos y sexuales; todo ello con el propósito de excluirlo y eliminarlo una vez logrado su propósito, de acuerdo con la práctica establecida.

Esta operación de infiltración comenzó a fines de la década de 1950, cuando el proyecto del Nuevo Orden Mundial estaba tomando forma. Inició su propia obra de subversión unos años más tarde, con el Concilio Ecuménico Vaticano II, ante el cual la elección de Roncalli y la expulsión del cardenal Siri, el “delfín” de Pacelli o probable sucesor como Papa, supuso un motivo de entusiasmo tanto para el elemento progresista y modernista dentro de la Iglesia, así como para el elemento comunista, liberal y masónico del mundo civil. El Vaticano II representó dentro del cuerpo eclesial lo que el Juramento de la Cancha de Tenis [de la Revolución Francesa] fue para la sociedad civil: el comienzo de la Revolución. Y si en muchas ocasiones he llamado la atención sobre el carácter subversivo del Concilio, hoy creo que merece atención un análisis histórico en el que hechos aparentemente inconexos adquieren una significación inquietante, explicando muchas cosas.

Enlaces peligrosos

Como ha informado Michael J. Matt en un video reciente en The Remnant , hoy empezamos a juntar todas las piezas del mosaico, y descubrimos -por la misma admisión de uno de los protagonistas- que Mons. Hélder Câmara, Arzobispo de Olinda y Recife en Brasil, tuvo un encuentro en esos años con el joven Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial y teórico del Gran Reinicio. Una vez que Schwab reconoció a Câmara por su oposición a la Iglesia tradicional y sus teorías revolucionarias y pauperistas, lo invitó al Foro de Davos, considerando su participación en este evento como de suma importancia en vista del proyecto del Nuevo Orden. Sabemos que Hélder Câmara estuvo entre los organizadores del “Pacto de las Catacumbas”, que fue firmado por unos cuarenta obispos ultraprogresistas el 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio. Entre las tesis heréticas de ese documento, también está la colaboración en el establecimiento de “otro nuevo orden social” basado en la justicia y la igualdad. Y no nos sorprende saber que entre los firmantes también estaba Mons. Enrique Angelelli, obispo auxiliar de Córdoba en Argentina, “[un] punto de referencia para el entonces padre Jorge Mario Bergoglio” . El propio Bergoglio declaró desde el comienzo de su pontificado que estaba de acuerdo con las exigencias del Pacto de las Catacumbas. El 20 de octubre de 2019, durante el Sínodo sobre la Amazonía, se repitió la celebración del pacto entre los conspiradores en las Catacumbas de Santa Domitilla , confirmando que el plan iniciado en el Concilio había encontrado cumplimiento precisamente en Jorge Mario Bergoglio. Lejos de distanciarse de los ultraprogresistas que lo apoyan y que determinaron su elección en el último Cónclave, Bergoglio nunca pierde la oportunidad de dar prueba de su perfecta coherencia con el plan del Nuevo Orden Mundial, comenzando por la colaboración de las comisiones y dicasterios del Vaticano con  el ambientalismo de matriz maltusiana y su participación en el Council for Inclusive Capitalism, una alianza global con los Rothschild, la Fundación Rockefeller y los grandes bancos. Así que, por un lado tenemos a David Rockefeller con la Comisión Trilateral, y por el otro tenemos a Klaus Schwab, quien está relacionado por matrimonio con los Rothschild , con el Foro Económico Mundial, y ambos están ‘codo con codo’ con la cabeza de la Iglesia Católica para establecer el Nuevo Orden por medio del Gran Reinicio, como ha sido planeado desde la década de 1950.

El plan mundial de despoblación

Entre los asociados de este pactum sceleris hay que contar también algunos miembros de la Pontificia Academia para la Vida, cuya estructura organizativa fue recientemente revocada por el propio Bergoglio al destituir a los miembros más fieles al Magisterio, sustituyéndolos por partidarios de la despoblación, anticoncepción y aborto. No debería sorprendernos el apoyo de la Santa Sede a las vacunas: en junio de 2011, el Sovereign Independent  publicó el titular en la portada: “Despoblación por vacunación forzosa: ¡La solución de carbono cero!” . Junto al titular, una fotografía de Bill Gates iba acompañada de una cita suya: “El mundo hoy tiene 6.800 millones de personas. Eso se dirige a unos 9 mil millones. Ahora, si hacemos un verdadero gran trabajo con las nuevas vacunas, la atención médica y los servicios reproductivos [aborto y anticoncepción], lo reducimos quizás en un 10 o un 15 por ciento ”. Esto es lo que dijo Bill Gates hace once años. Hoy es uno de los accionistas del grupo Black Rock que financia a las empresas farmacéuticas que producen las vacunas, uno de los principales patrocinadores de la Organización Mundial de la Salud, y también de una miríada de entidades públicas y privadas vinculadas a la salud. A su lado encontramos curiosamente a George Soros, el “filántropo” de la Open Society, que junto con la Fundación Bill y Melinda Gates invirtieron recientemente en una empresa británica que produce hisopos para pruebas de Covid . Y ya que hablamos de cuestiones económicas, me gustaría recordar que la Santa Sede ha tenido acciones por valor de unos 20 millones de euros en dos empresas farmacéuticas que han producido un medicamento anticonceptivo , y más recientemente invirtió en un fondo que garantizaba beneficios muy elevados en caso de crisis geopolítica o pandémica gracias a la especulación con las divisas internacionales, el fondo “Geo-Risk” gestionado por el banco de inversión Merrill Lynch, que tuvo que cerrarlo por sus disparados rendimientos tras los primeros meses de la pandemia . Otro capital, proveniente de la recaudación «Peter’s Pence», ha sido utilizado para financiar otras iniciativas, incluso colaborando con el empresario italiano Lapo Elkann, cuyos esfuerzos incluyen Rocketman, la película autobiográfica de Elton John. Por no hablar de las especulaciones inmobiliarias y la compra del edificio londinense en el 60 de Sloane Avenue del que nos ha informado ampliamente la cobertura de noticias, una compra que sé, de una fuente confiable, fue decidida por el propio Bergoglio. Y luego está China: siempre en nombre de la «coherencia» y la «iglesia de los pobres para los pobres» que es tan querida en el corazón de Bergoglio, hay quienes creen que el Acuerdo secreto preparado por los Jesuitas y el excardenal Theodore McCarrick pudo haber obtenido fondos sustanciales del régimen comunista en Beijing a cambio del silencio del Vaticano sobre la persecución de los católicos y la violación de los derechos humanos .

Lo mismo ocurre con el negocio de la inmigración: entre los que obtienen beneficios de la industria de la acogida de inmigrantes se encuentran las comisiones vaticanas y las conferencias episcopales, a las que varias naciones aportan fondos sustanciales para la recepción de inmigrantes ilegales. El horrendo monumento con la barca de bronce erigida por Bergoglio en la plaza de San Pedro es la representación plástica de una hipocresía que es el sello distintivo de este pontificado. En una audiencia de miércoles reciente pudimos escuchar estas palabras: “Los hipócritas son personas que fingen, adulan y engañan porque viven con una máscara en el rostro y no tienen el valor de enfrentar la verdad. […] La hipocresía en la Iglesia es particularmente detestable; y lamentablemente, la hipocresía existe en la Iglesia y hay muchos cristianos y ministros hipócritas” . Creo que no es necesario ningún comentario.

Interferencia de estado profundo

Ha habido múltiples ejemplos de interferencia del estado profundo en la vida de la Iglesia. No podemos olvidar los correos electrónicos de John Podesta y Hillary Clinton, que muestran la intención de expulsar a Benedicto XVI del papado y así iniciar una nueva “primavera de la Iglesia” que sería progresista y globalista, que luego surgió con la renuncia de Benedicto y la elección del argentino. Tampoco podemos pasar por alto la injerencia de entidades e instituciones que no son nada cercanas a la religión, como los B’nai B’rith, al dictar la dirección de la “renovación” de la Iglesia después del Concilio Vaticano II y, sobre todo, bajo este Pontificado. Finalmente, conviene recordar, por un lado, las desdeñosas negativas a conceder audiencias a personalidades políticas e institucionales conservadoras, y por otro, los apasionados y sonrientes encuentros con líderes de izquierda y del progresismo, junto con expresiones de entusiasta satisfacción con motivo de su elección. Muchos de ellos deben su éxito a haber asistido a universidades dirigidas por la Compañía de Jesús o círculos del catolicismo que en Italia se llamarían Dossettian,[1] donde la red de relaciones sociales y políticas constituye una especie de masonería progresista y asegura carreras deslumbrantes para los llamados «católicos adultos», aquellos que usan el nombre «cristiano» sin comportarse consistentemente con la fe y la moral cristianas en su servicio a los asuntos públicos: Joe Biden y Nancy Pelosi; Romano Prodi, Mario Monti, Giuseppe Conte y Mario Draghi; por nombrar sólo algunos. Como podemos ver, la cooperación entre el estado profundo y la iglesia profunda es de larga data y ahora ha producido los resultados esperados por sus partidarios, con un daño muy grave tanto para el Estado como para la religión.

El cierre de iglesias a principios de 2020, incluso antes de que las autoridades civiles impusieran los cierres; la prohibición de la celebración de Misas y la administración de los sacramentos durante la emergencia pandémica; la grotesca ceremonia realizada el 27 de marzo de 2020 en la Plaza de San Pedro ; la insistencia en las vacunas y su promoción como moralmente legítima a pesar de haber sido producidas con líneas celulares originadas en fetos abortados; Las declaraciones de Bergoglio de que el suero genético representa un «deber moral» para todo cristiano; la introducción del pasaporte sanitario “Green Pass” en el Vaticano y más recientemente en las escuelas católicas y en algunos seminarios; la Santa Sede prohibiendo a los obispos anunciar que están en contra de la obligación de vacunación, prontamente respaldados por ciertas Conferencias Episcopales: todos estos son elementos que demuestran la subordinación de la iglesia profunda a las órdenes del estado profundo, y la forma en la que la iglesia bergogliana es una parte integral del plan globalista. Si combinamos todo esto con el culto idólatra de la pachamama justo debajo de los arcos de la Basílica de San Pedro; la insistencia en el ecumenismo, el pacifismo y el pauperismo irenista; el aval de la ética situacional y la sustancial legitimación del adulterio y el concubinato en Amoris Laetitia; la declaración de que la pena de muerte es moralmente ilícita; el respaldo de políticos de izquierda, líderes revolucionarios y activistas del aborto; las palabras de entendimiento para temas LGBT, homosexuales y transexuales; el silencio sobre la legitimación de las uniones homosexuales y el silencio aún más desconcertante sobre la bendición de parejas sodomíticas por parte de obispos y sacerdotes alemanes; y la prohibición de la Misa Tridentina con la abolición del Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, nos damos cuenta de que Jorge Mario Bergoglio está cumpliendo la tarea que le ha encomendado la élite globalista, que quiere que sea el liquidador de la Iglesia Católica y de el fundador de una secta filantrópica y ecuménica de inspiración masónica que está destinada a constituir la Religión Universal en apoyo del Nuevo Orden. Ya sea que esta acción se lleve a cabo con plena conciencia, por miedo o bajo chantaje, nada resta  gravedad a lo que está sucediendo, ni a la responsabilidad moral de quienes la promueven.

La matriz luciferina del Nuevo Orden Mundial

En este punto, es necesario aclarar qué se entiende por “Nuevo Orden Mundial”, o más bien qué quieren decir sus creadores, independientemente de lo que digan públicamente. Porque por un lado, es cierto que hay un proyecto, que ciertas personas lo concibieron y se encargan de llevarlo a cabo; pero por otro lado también es cierto que los principios inspiradores del proyecto no siempre se dan a conocer, o al menos no  pueden admitirse abiertamente como que estén estrechamente relacionados con lo que está sucediendo hoy, ya que tal admisión suscitaría oposición incluso de quienes son los más pacíficos y moderados. Una cosa es imponer el “Pase Verde” con la excusa de la pandemia; pero otra muy distinta es reconocer que la finalidad del pasaporte es acostumbrarnos a que nos rastreen; y otra más decir que este control total es la “marca de la Bestia” de la que habla el Libro del Apocalipsis. El lector me perdonará si, para demostrar mi argumento, debo recurrir a citas de tal gravedad y maldad que despiertan desconcierto y horror, pero esto es necesario si queremos comprender cuáles son las verdaderas intenciones de los arquitectos de esta trama, y la verdadera naturaleza de la batalla trascendental que están librando contra Cristo y Su Iglesia.

Para comprender las raíces esotéricas del pensamiento que se encuentra en la base de las Naciones Unidas, una vez anhelado por el activista político italiano del siglo XIX Giuseppe Mazzini, no podemos dejar de considerar personajes como Albert Pike, Eliphas Levi, Helena Blavatsky, Alice Ann Bailey u otros discípulos de sectas luciferinas. Sus escritos, publicados desde finales del siglo XIX, son bastante reveladores.

Albert Pike, amigo de Mazzini y compañero masón, pronunció un discurso en 1889 en Francia a los más altos niveles de la masonería, que luego fue reimpreso el 19 de enero de 1935 por la revista inglesa The Freemason. Pike declaró:

Lo que debemos decir a la multitud es,   adoramos a un dios, pero es el dios que uno adora sin superstición […]. La religión masónica debería ser mantenida en la pureza de la doctrina luciferina por todos nosotros que somos iniciados de los más altos grados. Si Lucifer no fuera Dios, ¿Adonay [sic] [el Dios de los cristianos] cuyas acciones prueban su crueldad, perfidia y odio al hombre, barbarie y repulsión de la ciencia, Adonay y su sacerdote lo calumniarían?

“Sí, Lucifer es Dios y, lamentablemente, Adonay también es Dios. Porque la ley eterna es que no hay luz sin sombra, no hay belleza sin fealdad, no hay blanco sin negro, porque lo absoluto sólo puede existir como dos dioses: la oscuridad es necesaria para que la luz sirva de su contraste, como el pedestal es necesario para la estatua, y el freno para la locomotora … la doctrina del satanismo es una herejía; y la religión filosófica pura y verdadera es la creencia en Lucifer, el igual de Adonay; pero Lucifer, Dios de la Luz y Dios del Bien, está luchando por la humanidad contra Adonay, el Dios de las Tinieblas y el Mal.

Esta profesión de fe en la divinidad de Satanás no es solo una admisión de quién es el verdadero Gran Arquitecto que adora la masonería, sino también un proyecto político blasfemo que pasa por el ecumenismo conciliar, cuyo primer teórico fue la masonería:

El cristiano, el judío, el musulmán, el budista, el seguidor de Confucio y Zoroastro pueden unirse como hermanos y unirse en oración al único dios que está por encima de todos los demás dioses.

Y la identidad del «único dios que está por encima de todos los demás dioses» ha sido bien explicada en la cita anterior.

En otra carta, Pike le escribió a Mazzini:

Desencadenaremos a los nihilistas y ateos y provocaremos un formidable cataclismo social que demostrará claramente a las naciones, en todo su horror, el efecto del ateísmo absoluto, origen de la barbarie y la subversión sangrienta. Entonces los ciudadanos de todas partes, obligados a defenderse de una minoría mundial de revolucionarios, […] recibirán la verdadera luz a través de la manifestación universal de la pura doctrina de Lucifer, finalmente revelada a la vista del público; una manifestación que será seguida por la destrucción del cristianismo y también del ateísmo, ¡que será conquistado y aplastado al mismo tiempo!.

No pasará desapercibido que la “gran herejía de la separatividad” suena curiosamente en concordancia con el ecumenismo condenado por Pío XI en su Encíclica Mortalium Animos, un ecumenismo que fue adoptado por la Declaración Dignitatis Humanae y recientemente fusionado con la doctrina de la “inclusividad” formulado por quienes permitieron que se ofreciera el culto idólatra a la pachamama en la Basílica de San Pedro. Es claro que el término “separatividad” pretende designar en clave negativa la necesaria separación entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo correcto y lo incorrecto que constituye el criterio del juicio moral de la conducta humana. La “inclusividad” se opone a esta distinción, dejándose deliberadamente contaminar por el mal para adulterar el bien, equiparando lo verdadero y lo falso para corromper al primero y legitimar al segundo.

Las raíces ideológicas compartidas del ecumenismo

Si uno no comprende que las raíces ideológicas del ecumenismo están intrínsecamente ligadas al esoterismo luciferino masónico, no podrá captar la conexión que vincula las desviaciones doctrinales del Vaticano II con el plan del Nuevo Orden Mundial. La revolución de 1968 fue un triste ejemplo de esas ambiciones pacifistas y ecumenistas, en las que la “Era de Acuario” fue celebrada por el musical Hair  y luego por John Lennon con Imagine:

Imagina que no hay cielo. Es fácil si lo intentas.

Ningún infierno bajo nosotros. Sobre nosotros sólo el cielo.

Imagina a todas las personas, viviendo para hoy.

Imagina que no hay países. No es difícil de hacer.

Nada por lo que matar o morir, y tampoco religión.

Imagina toda la gente, viviendo la vida en paz.

Podrás decir que soy un soñador, pero no soy el único.

Espero que algún día te unas a nosotros, y el mundo sea uno.

Imagina no posesiones. Me pregunto si puedes.

No hay necesidad de codicia o hambre, una hermandad de hombres.

Imagina a toda la gente, compartiendo todo el mundo.

Este manifiesto del nihilismo masónico puede considerarse el himno del globalismo y la nueva religión universal: no es casualidad que se haya utilizado como tema principal de los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres y, más recientemente, de los de Tokio. Un alma que no se extravía solo puede sentir horror ante estas palabras blasfemas. Lo mismo ocurre con las palabras de la no menos blasfema canción God de Lennon:

Dios es un concepto con el que medimos nuestro dolor. […]

Yo sólo creo en mí.

Entiendo que para muchos es angustioso aceptar que la Jerarquía se haya dejado engañar por sus enemigos, haciendo suyas sus peticiones en cuestiones que tocan el alma misma de la Iglesia. Es cierto que hubo prelados masónicos que lograron introducir sus ideas en el Concilio disfrazándolas, pero con plena conciencia de que conducirían inexorablemente a la realización de esa demolición de la religión que es la premisa para el establecimiento de la Nueva Era -la Era de Acuario- en la que Nuestro Señor es desterrado de la sociedad para recibir al Anticristo. Se comprende entonces el guiño de indulgencia que muchas personalidades católicas han dado a la masonería -me refiero a los cardenales Martini y Ravasi, entre muchos- y su oposición a las excomuniones que los Papas renovaron contra la secta. También se comprende el motivo del entusiasmo de las Logias Masónicas por la elección de Bergoglio y, a la inversa, su odio mal disimulado hacia Benedicto XVI, considerado como el kathèkon para ser eliminado.

También hay que recordar, con cierta vergüenza, que ciertas declaraciones de Ratzinger sugieren un intento de “cristianizar” el proyecto globalista, sin condenarlo como anticristico y anticristiano:

¡Deja que el Niño de Belén te tome de la mano! No temas; ¡confía en él! El poder vivificante de su luz es un incentivo para construir un nuevo orden mundial .

Estas palabras, lamentablemente, confirman la falacia del pensamiento hegeliano, que influyó en el profesor desde Tubinga hasta el Trono. Ciertamente, el hecho de que el Pontífice no se posicionara le permitió ser considerado de alguna manera un aliado del plan globalista, si el presidente italiano Giorgio Napolitano pudo afirmar en su discurso de fin de año de 2006 al pueblo italiano: “Hay armonía entre el Papa Benedicto y yo en nuestro apoyo a un Nuevo Orden Mundial”. Por otro lado, el proceso hegeliano de tesis-antítesis-síntesis se hace eco del lema de la alquimia, Solve et Coagula, que fue adoptado por la masonería y por el esoterismo luciferino. Es el lema que aparece en los brazos de Baphomet, el ídolo infernal adorado por los más altos niveles de la secta masónica, como lo admiten sus miembros más autorizados. En su ensayo Lucifer Rising, Philip Jones especifica que la dialéctica hegeliana “combina una forma de cristianismo como tesis con un espiritualismo pagano como antítesis, con el resultado de una síntesis muy similar a las religiones mistéricas babilónicas”.

El panteísmo globalista de Theilard de Chardin

El ecumenismo es uno de los temas clave del pensamiento globalista. Esto ha sido confirmado por Robert Muller, quien fue el Subsecretario General de las Naciones Unidas: «Debemos avanzar lo más rápido posible hacia un gobierno mundial, una religión mundial y un líder mundial único». Antes que él, uno de los defensores de la Liga de Naciones, Arthur Balfour, creó la «Sociedad Sintética», que tenía como propósito la creación de la «religión mundial». El propio Pierre Theilard de Chardin, hereje jesuita condenado por el Santo Oficio y hoy célebre teólogo del progresismo, consideraba a las Naciones Unidas como “la encarnación progresista institucional de su filosofía”, expresando su esperanza de que “una convergencia general de religiones en un Cristo universal, que las cumple todas … me parece la única conversión posible del mundo, y la única forma en que se puede concebir una religión del futuro” para “reducir la brecha entre panteísmo y cristianismo dibujando lo que podría llamarse el alma cristiana del panteísmo o el aspecto panteísta del cristianismo». No pasará desapercibido que la pachamama y la atribución de connotaciones marianas a la Madre Tierra convierte estos conceptos de Theilard de Chardin en una inquietante realidad. Y eso no es todo: Robert Muller, el teórico del gobierno mundial y también discípulo de la teósofa Alice A. Bailey, declara: “Teilhard de Chardin influyó en su compañero  [el padre jesuita Emmanuel Saguez de Breuvery, quien ocupó cargos importantes en la ONU], quien a su vez inspiró a sus colegas, quienes a su vez iniciaron un rico proceso de pensamiento global y de largo plazo dentro de las Naciones Unidas, que ha afectado a muchas naciones y personas de todo el mundo. Teilhard me influenció profundamente». En su libro El futuro del hombre, Theilard escribe: «Incluso si su forma aún no es visible, mañana la humanidad se despertará en un mundo panorganizado». Muller fue el fundador del World Core Curriculum, que tenía como objetivo «orientar a nuestros hijos hacia la ciudadanía global, las creencias centradas en la tierra, los valores socialistas y la mentalidad colectiva, que se están convirtiendo en un requisito para la fuerza laboral del siglo XXI». Y si afirma con orgullo a Alice A. Bailey entre sus inspiradoras, descubrimos que fue discípula del Movimiento Teosófico fundado por Helena Blavatsky, una declarada luciferina. Para comprender correctamente el carácter de Blavatsky, aquí hay algunas citas de sus escritos:

Lucifer representa la Vida, el Pensamiento, el Progreso, la Civilización, la Libertad, la Independencia … Lucifer es el Logos, la Serpiente, el Salvador.

Y, casi anticipando la pachamama:

La Virgen Celestial se convierte así, al mismo tiempo, en Madre de Dioses y Demonios, porque es la Divinidad siempre amorosa y benéfica … Pero en la antigüedad y en realidad el nombre [de este dios] es Lucifer. Lucifer es la Luz divina y terrenal, tanto el Espíritu Santo como Satanás al mismo tiempo ”.

Y por último pero no menos importante:

Satanás es el dios de nuestro planeta y el único dios.

Fue Alice A. Bailey quien fundó la Lucifer Publishing Company, que ahora se conoce como Lucis Publishing Company, estrechamente relacionada con Lucis Trust, anteriormente Lucifer Trust, reconocida como una ONG por las Naciones Unidas. Si a este montón de divagaciones infernales le sumamos las palabras de David Spangler, Director del Planetary Initiative Project de las Naciones Unidas, nos daremos cuenta de lo terrible que es la amenaza que se cierne sobre todos nosotros:

Nadie será parte del Nuevo Orden Mundial a menos que lleve a cabo un acto de adoración a Lucifer. Nadie entrará en la Nueva Era a menos que reciba una iniciación luciferina.

Alice A. Bailey escribe sobre la New Age:

 Los logros de la ciencia, las conquistas de naciones y las conquistas de territorios son todos indicativos del método de la Era de Piscis [la era de Cristo], con su idealismo, su militancia y su separatividad en todos los campos: religioso, político, y económico. Pero la era de la síntesis, de la inclusión y la comprensión está sobre nosotros, y la nueva educación de la Era de Acuario [la era del Anticristo] debe comenzar a penetrar muy delicadamente en el aura humana.

Hoy vemos cómo los métodos de enseñanza teorizados por Muller en el World Core Curriculum han sido adoptados por casi todas las naciones, incluida la ideología LGBT, la teoría de género y todas las demás formas de adoctrinamiento. Así lo confirma el exdirector de la OMS, Dr. Brock Chisolm, al explicar lo que a la política educativa de la ONU le gustaría lograr:

Para lograr un gobierno mundial, es necesario quitar de la mente de los hombres su individualismo, la fidelidad a las tradiciones familiares, el patriotismo nacional y los dogmas religiosos.

He aquí una vez más el fil rouge que une no solo a Klaus Schwab con Hélder Câmara, sino también a Robert Muller y Alice A. Bailey a Pierre Theilard de Chardin y Emmanuel Saguez de Breuvery, siempre en clave globalista y bajo la nefasta inspiración del pensamiento  luciferino. Un análisis en profundidad de estos inquietantes aspectos permitirá arrojar luz sobre la verdad y revelar la complicidad y traiciones de no pocos eclesiásticos esclavizados por el enemigo.

Nuestra respuesta a la crisis de autoridad

La corrupción de la autoridad es tal que es muy difícil -al menos en términos humanos-, plantear la hipótesis de una salida pacífica. A lo largo de la historia, los regímenes totalitarios han sido derrocados por la fuerza. Es difícil pensar que la dictadura de la salud que se ha instaurado en los últimos meses se pueda combatir de otra manera, ya que todos los poderes del Estado, todos los medios de información, todas las instituciones internacionales públicas y privadas, todas los potentados económicos y financieros son cómplices de este crimen.

Ante este sombrío escenario de corrupción y conflicto de intereses, es indispensable que todos aquellos que no están subordinados al plan globalista se unan en un frente compacto y cohesionado, para defender sus derechos naturales y religiosos, su propia salud y la de sus seres queridos, su libertad y sus bienes. Donde la autoridad falla en sus deberes y de hecho traiciona el propósito para el cual ha sido establecida, la desobediencia no solo es legal sino obligatoria: desobediencia no violenta, al menos por ahora, pero decidida y valiente. Desobediencia a los dictados ilegítimos y tiránicos de la autoridad eclesiástica, dondequiera que se muestre cómplice del plan infernal del Nuevo Orden Mundial.

Conclusión

Permítanme concluir esta reflexión con un breve pensamiento espiritual. Todo lo que sabemos, descubrimos y entendemos sobre la conspiración global que se desarrolla actualmente nos muestra una tremenda realidad que también es al mismo tiempo nítida y claramente definida: hay dos lados, el lado de Dios y el lado de Satanás, el lado de los hijos de la luz y del lado de los hijos de las tinieblas. No es posible reconciliarse con el enemigo, ni servir a dos amos. Las palabras de Nuestro Señor deben quedar grabadas en nuestra mente: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que  no ecoge conmigo, desparrama” (Mt 12:30). Esperar construir un gobierno mundial en el que el Reinado Divino de Jesucristo sea ilegal es una locura y una blasfemia, y nadie que tenga un plan así tendrá éxito jamás. Donde reina Cristo, reinan la paz, la armonía y la justicia; donde no reina Cristo, Satanás es un tirano. ¡Consideremos esto bien, siempre que tengamos que elegir si hacemos acuerdos con el adversario en nombre de una falsa convivencia pacífica! Y que también lo consideren bien aquellos prelados y dirigentes civiles que piensan que su complicidad solo afecta a temas económicos o de salud, pretendiendo no saber qué hay detrás de todo esto.

Acudamos a Cristo, Cristo Rey de corazones, familias, sociedades y naciones. Proclamémoslo como Nuestro Rey y María Santísima como Nuestra Reina. Solo de esta manera se podrá derrotar el malvado proyecto del Nuevo Orden Mundial. Solo así la Santa Iglesia podrá purificarse de traidores y renegados. Y que Dios escuche nuestra oración.

 

Sobre la impresión que me produce el último punto dedicado a las conclusiones, con esas apelaciones al espíritu, a la oración, a María Santísima y a Cristo Rey, en el contexto de este mensaje cismático, prefiero no hablar, aunque aprovecho para insistir en la recomendación de un libro que reseñé no hace mucho, donde se habla y mucho de todo esto: La fe de los demonios.

 

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La carta de Viganò es absolutamente delirante, como cabe esperar de este personaje afeminado al que le escribe los discursos un sodomita que organiza bodas gays. Parece que haya recogido en su carta todas las teorías de conspiración que circulan por internet, hasta la del "Plan Kalergi", y las haya mezclado en una batidora para intentar derribar al Papa.

El vídeo no lo he visto, pero veo que va encabezado por una imagen de Mme. Blavatsky, cuyas doctrinas gnósticas nada tienen que ver con el hecho de llegar a un entendimiento político con otras religiones, cosa que no tiene nada de sincrética. Precisamente algunas de las teorías que maneja Viganò tienen un claro tufillo teosófico, y el propio Viganò participó en una conferencia con el teósofo y satanista Dugin. Blavatsty milita en sus filas.

Algunos medios tradicionalistas, como Corrispondenza Romana, ya están reaccionando con alarma ante esta peligrosa deriva de tintes sectarios que afecta a muchos católicos:

Da libero vaccino a libera eutanasia. La deriva dei cattolici No-vax - Corrispondenza romana

Pero son muchos los sacerdotes que apoyan y difunden estas teorías en Twitter. Y es una auténtica vergüenza, porque destruye el trabajo de muchos años. Décadas y décadas de apologética para explicar que la Iglesia católica no se opone a la ciencia en lo que tiene de razonable, y llegan estos señores y se cargan todo ese trabajo de un plumazo, porque les da la gana. Hasta los talibanes quedan como un prodigio de racionalidad al lado de estos frikis:

Taliban backs vaccine drive as Afghan government receives $112 million funding pledge | Reuters

El conspiracionismo antivacunas se expande de internet a las calles españolas, donde se han visto estos paneles publicitarios:

E-NvAGcXIAIGjvs?format=jpg&name=small

En Rambla Libre, su demenciado propietario llama a asesinar a doctor Fauci y cabe esperar que haga lo propio con los médicos españoles y con los vacunados. Es la conclusión lógica. Si sostienen que los vacunados somos los que infectamos y los cómplices del plan asesino, tendrán que matarnos. Sorprende que las redes sociales y las compañías de alojamiento permitan este discurso, que ya es de puro terrorismo. Y aun así se quejan de censura. La propaganda exterior ha conseguido lo que se proponía al difundir estas teorías de la conspiración: sembrar el descontento y la confusión, aumentar el número de muertos y alentar una guerra civil.

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En 1/9/2021 a las 4:58, Hispanorromano dijo:

Tu actitud es perfectamente razonable, @ICTHYS. Te has vacunado, por creer que los beneficios superaban a los inconvenientes, pero no idolatras la ciencia ni las instituciones sanitarias. Crees que se pueden equivocar y eres consciente de que esas instituciones están impregnadas de ideología.

Y así pienso yo más o menos. Aquí nunca hemos hemos profesado un culto idolátrico de la ciencia o de la medicina. Yo he denunciado que la medicina actual prescinde de la moral cristiana y está en el origen de muchos de los cambios en las costumbres (por ejemplo: anticoncepción, eugenesia, aborto, eutanasia). También he denunciado que hay una sobremedicación peligrosa, en parte por intereses de las empresas farmacéuticos, y que hay una tremenda hipocresía en hablar con horror de la heroína y en cambio administrar opiáceos, y otras familias de medicamentos que todavía causan mayor adicción, a todo hijo de vecino. No creo exagerado hablar de una "dictadura sanitaria", pero no creo que las vacunas formen parte de esa dictadura. Si estudiamos bien el asunto, veremos que en realidad son los malthusianos y los eugenistas los contrarios a la vacunación. Vacunar va contra los principios más elementales de la eugenesia y del malthusianismo, ya que trastoca el principio de selección darwinista.

Pero los grupos antivacunas, lo mismo que otros grupos complotistas y vociferantes que se suelen situar a la derecha, pervierten todo lo que tocan y convierten la que podría ser una crítica razonable a la dictadura sanitaria en una gigantesca caricatura que sólo puede creer gente perturbada, deslegitimando así una crítica muy necesaria. Cabría preguntarse si en el fondo no son los tontos útiles de esa dictadura sanitaria de la que tanto hablan.

*    *    *

Cambio de asunto para insertar un artículo recién publicado por Juan Manuel de Prada y pediros vuestra opinión. Prada debe de llevar ya como diez artículos contra las vacunas, contra las medidas de contención y contra el discurso más o menos oficial sobre el coronavirus. Esto ha hecho que los grupos antivacunas lo hayan adoptado como intelectual de cabecera. Acuñó el término "tragacionistas" que ha hecho fortuna en esos grupos. Dejo aquí el artículo que está detrás de un muro de pago:

Aunque evidentemente hay muchas cosas que me llaman la atención en este artículo, no he señalado nada en negrita, ya que me gustaría conocer vuestra opinión sin filtros.

Un ejemplo del tipo de reacciones que ha suscitado en las redes sociales:

 

También hay varias cosas que me llaman la atención del artículo de JM de Prada. 

- Dice que las vacunas tienen una efectividad limitada y que no servirán para erradicar el virus. Esto lo señala como una supuesta contradicción en el discurso oficial. Sin embargo, yo recuerdo a gran cantidad de científicos, digamos oficialistas, y demás que siempre avisaron de que las vacunas no eran una solución mágica. Mira por donde, a quien sí recuerdo expresarse en esos términos era al anti-sistema Donald Trump, quien puso mucho énfasis en que se obtendría una vacuna antes del fin del 2020 (en lo que tuvo razón) y que entonces la pandemia ya se habría prácticamente terminado, lo cual evidentemente no fue así. 

- Sobre las variantes, hasta dónde yo sé, tanto las vacunas como la inmunidad natural favorecen su aparición. No veo, por lo tanto, en qué cambiaría la cosa la vacunación. Pero este tema es más técnico y desconocido para mí, así que no voy a entrar.

- Sobre los efectos secudarios, recuerdo que en la UE se dejó de administrar la vacuna AstraZeneca a los menores de 55 años por un riesgo de trombosis que era prácticamente residual. Si algo, las autoridades sanitarias han sido especialmente cautelosas, sabedoras de los recelos que existen en la sociedad. Aunque claro, uno siempre puede pensar que hay un complot para ocultar los numerosos efectos secundarios de las vacunas y etc. 

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Yo en este asunto confío en las autoridades sanitarias, los científicos, y los trabajadores de la salud.

 Hasta donde yo sé, las variantes de este virus, los vacunados tenemos menos probabilidades de pisar las ucis (recordemos ese estar intubado. Un horror. Bueno, sólo ir al hospital es un horror). Intereses siempre habrá y se moverá dinero a espuertas para ganarlo a costa de.

 Pero también un inmenso trabajo de muchas personas para salvar vidas, para dejar enfermos menos dependientes, etc. Es una de las ramas profesionales más hermosas que hay, ayudando a los demás. A mí me interesan lo que me trasmiten quienes saben de sus materias. No lo que diga ni yo misma. Yo confío  
 

Hay muchas cosas mejorables en las actuaciones sanitarias. Hay otras tantas que se alejan de nuestra fe. Pero pervive un bien muy grande en quienes dejan todo su empeño en curar a los demás. Es una absoluta demostración del Señor vivo.

 

 Pero en este país hemos rallado la locura. Y la política lo ha ensuciado todo. Es muy triste. Son luchas que han trasladado al pueblo, que una cosa es saber y discutir las cosas y otra ya es, este contradecir todo a todas horas. 
 

Cada uno es libre de pensar como quiera, eso también.

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La opinión dr Schneider, uno de los obispos rebeldes, en una entrevista a LifeSitenews:

Cita

Entrevista a monseñor Schneider: «Las normas anticóvid pueden ser como una prefiguración de lo que será la Marca de la Bestia»

Jeanne Smits, corresponsal en París
Martes 31 de agosto de 2021

LifeSiteNews: Las autoridades francesas han dispuesto la obligatoriedad de la vacunación para los profesionales de salud y todas las personas que cuiden de enfermos o de ancianos. Abarca de los bomberos hasta los asistentes sociales que cuidan de ancianos confinados en casa. Ha habido una enérgica movilización contra esta imposición de la vacuna. Para otros, las autoridades han dispuesto un salvoconducto sanitario: quien no esté vacunado puede obtener uno, válido por 72 horas, tras someterse a una prueba PCR que dé negativo. En el fondo, esto está pensado para impedir que lleven una vida normal, ya que sin esa prueba --que tendrían que repetir cada tres días-- no tendrán acceso a los centros comerciales, restaurantes y gran cantidad de hoteles, salas de concierto, cines, etc. Desgraciadamente, no se ha excluido de este plan a los templos, y está también prohibido visitar a los hospitalizados, así como entrar en un hospital salvo por una urgencia. Al exigírsele el uso de un código QR, quien no esté vacunado se convierte de hecho en un paria al que se le amenaza con fuertes multas por la menor infracción de la ley. ¿Qué le parece este plan?

Monseñor Athanasius Schneider: Yo diría que en esencia va contra los derechos humanos y la dignidad de la persona, porque como dice, crea dos clases de personas en la sociedad, y los no vacunados se están perdiendo en la práctica casi todos los derechos que tienen los demás. Eso supone una suerte de esclavitud, ya que carecen de derechos: en el fondo, no tienen libertad. A mí me parece muy peligroso; divide a la sociedad en dos clases. Como digo, en esencia es contrario a los derechos y la dignidad de la persona; volvemos a las sociedades totalitarias. Hemos conocido sistemas totalitarios en los que determinados grupos de personas por motivos diversos, por ejemplo raciales; se las señalaba con un signo externo y no tenían los mismos derechos civiles que los demás.

Por eso, es un fenómeno muy peligroso. Nos acercamos a eso con el pretexto, naturalmente, de tomar medidas preventivas de salud. No es sino un pretexto, porque no hay pruebas fehacientes de que las vacunas sean realmente eficaces para prevenir el contagio. Hay incluso casos probados --no son teorías de conspiración-- de personas, cuyos nombres se conocen, que han contraído el virus después de vacunarse; han dado positivo, y en algunos casos su salud ha empeorado. En vista de que ya se han dado casos así, debería entenderse como una señal de que la vacunación no puede ser una exigencia absoluta; por tanto, es preciso protestar contra estas flagrantes vulneraciones de los derechos fundamentales y aun contra la negación de esas pruebas. Cuando en la sociedad en que vivimos se niega sin más lo evidente, ello es prueba de que vivimos en una dictadura, porque sólo un sistema político dictatorial niega la evidencia para llevar a cabo sus planes. Está claro que existe un programa para vacunar a todo el mundo con miras a alcanzar unos objetivos políticos, sociales o ideológicos.

LSN: El Tribunal Constitucional de España ha resuelto hace poco que es anticonstitucional la obligatoriedad de la administración de una vacuna cuya eficacia es teórica, incluso en el caso de una epidemia de grandes proporciones.

M.S.: Ésa al menos es una buena noticia: que el Gobierno no puede obligar a nadie a vacunarse. Y el Consejo Europeo resolvió algo parecido. Eso ya es una buena señal, porque cuando el gobierno tiene plena potestad sobre las personas y puede decidir lo que éstas tienen que hacer con su cuerpo, cae el último bastión de la intimidad, porque uno es dueño de su cuerpo. Al decretar la obligatoriedad de vacunarse, los gobiernos declaran --y no en teoría sino de facto-- que se han hecho los dueños de nuestro cuerpo. Para mí, es el comunismo llevado al extremo, porque el fin del comunismo es decretar que todo es propiedad del Estado, como los medios de producción y todo lo demás: la enseñanza, la familia, todo es comunitario. Y ya hasta el cuerpo, el propio cuerpo, se está convirtiendo en propiedad del Estado.

Los comunistas ya empezaban a confiscar los hijos a los padres que no plegaban a la ideología del Estado y se los llevaban a campamentos de adoctrinamiento. ¡Les quitaban los hijos a los padres! Ahora algunos países de Europa Occidental están haciendo lo mismo; se llevan a los hijos de las familias que se oponen a que en el colegio les enseñen ideología de género. Y estamos presenciando algo parecido con la obligación de vacunarse. Que te pidan el pasaporte cóvid y te obliguen a someterse a una prueba cada tres días es una coacción práctica, muy astuta y descarada para obligar a la gente a vacunarse. Me pregunto: ahora que el Consejo de Europa y el Tribunal Constitucional de España han dictaminado que el Estado no tiene derecho a obligar a nadie a vacunarse, ¿aplicarán los gobiernos estas decisiones? ¿Quién tendrá autoridad para garantizarnos que se aplicarán? Pero por algo se empieza, y es un avance positivo.

LSN: En Francia ya hay 11 vacunas obligatorias para los menores de 2 años, entre ellas la de la rubéola, que en muchos casos está mancillada de aborto. Pero no se exigen salvoconductos ni códigos QR para demostrar que se está vacunado con ellas. ¿Cree que con la imposición de un código QR entramos en una nueva etapa?

MS: Claro, porque nos tienen totalmente fichados. Se acabó la libertad, hasta para algo tan íntimo como el cuerpo. Como el código contiene información sobre nuestro organismo, desde luego hace mucha diferencia. Por eso hay que protestar contra ese código que afecta algo tan privado como el propio cuerpo.

LSN: Vuestra Excelencia se opone enérgicamente al empleo de células de origen fetal procedentes de abortos en la elaboración, producción y pruebas de vacunas contra el cóvid. Como todos sabemos, muchos expertos en teología moral explican que si una persona recibe una de esas vacunas la cooperación con el mal sería remota, y teniendo en cuenta todo lo que está en juego, se puede aceptar esa inyección. Vuestra Excelencia ya ha hablado a fondo en numerosas ocasiones de estos temas; ha explicado lo que opina del asunto. Hoy me gustaría preguntarle si no le parece que esos teólogos están privando a los católicos del apoyo que la Iglesia debería a su derecho --no digamos ya deber-- de objetar en conciencia, el cual puede llegar a rechazarlos?

MS: Eso está claro, porque las autoridades eclesiásticas dicen que bueno, que uno puede ponerse esa vacuna porque existe una teoría moral que asegura que la cooperación material es remota. Tranquilizan y apaciguan las conciencias con esas palabras, pero en el fondo lo que hacen es debilitar totalmente la resistencia que hay que oponer.

Hay que resistir ese horrendo fenómeno de nuestra sociedad que es la industria de los fetos, y protestar contra él. Es preciso distinguir entre dos industrias que están estrechamente ligadas: la del aborto, que ya de por sí es terrible, y la otra, la de los fetos; la que utiliza tejidos procedentes de niños abortados y comercializa órganos y tejidos de bebés asesinados. En este caso se emplean en la investigación o la producción de medicamentos y vacunas. O sea, que las vacunas en cuya producción se han utilizado esas líneas celulares, o que se han probado en ellas, son de hecho parte de esa industria fetal. Hay que distinguir esa industria de la del aborto, aunque estén relacionadas. Pero la fetal nos es más próxima; cuando se utiliza el producto, la vacuna, procede directamente de la industria fetal. Es decir, que ya no estamos tan alejados de esa industria, y supone una grave inmoralidad participar con pleno conocimiento y libertad en ese horroroso fenómeno de nuestra sociedad. Para un católico, la industria fetal es inmoral y muy grave, porque si no protesta enérgicamente y sin pelos en la lengua, al menos contra el empleo de líneas procedentes fetos y la vacunación en ellas, colabora de hecho con ella, y sobre todo comete un grave pecado de omisión.

Por consiguiente, una grave responsabilidad pesa sobre la Iglesia, incluso sobre el Vaticano y los teólogos que tranquilizan y aplacan conciencias neutralizando de eso modo la resistencia. La cosa es grave.

Yo añadiría otro fenómeno. Hace poco conversé con una señora que ha experimentado una conversión profunda. Antes de convertirse se hizo varios abortos, y después de convertirse a Dios se dio cuenta del horror de ello. Le hablé de las vacunas de origen abortivo, y me dijo que ella entendía mejor que yo la terrible situación de las vacunas y medicamentos de origen abortivo, o incluso que cualquier mujer que haya abortado. Afirmó: «Para mí, todo lo que tenga que ver con el empleo de tejidos abortivos en la producción de medicamentos es terrible, porque el aborto me dejó una herida profunda». Añadió que dijo no podía aceptar ninguna medicina o vacuna que tuviera la menor relación con el asesinato de un niño.

LSN: Me encuentro con muchas personas que, por diversos motivos, se oponen tajantemente a la vacuna, pero si no se la ponen se juegan su puesto de trabajo, el pan de sus hijos. Dicen: mi obligación es mantener a mi familia, y no tengo más remedio que vacunarme, aunque me opongo totalmente. A esto hay que añadir que con muchos medicamentos y otras vacunas que muchos ya se han puesto en Francia pasa lo mismo- ¿Qué les diría a esas personas?

MS: En el caso de otros medicamentos y vacunas que estén contaminados por abortos, necesitaríamos la prueba; las compañías farmacéuticas tienen que demostrar que esa medicina está contaminado o se probó con células fetales. Por lo que respecta a las actuales vacunas anticóvid más populares, como las de Pfizer, Moderna, AstraZeneca, Johnson & Johnson y Sputnik, la industria farmacéutica lo ha reconocido. En cuanto a otros fármacos, todavía no hemos visto un reconocimiento público, por lo que al no haber pruebas se pueden usar. Pero habría que preguntarlo con todas las medicinas. Desde el momento en que la empresa farmacéutica me demuestra que un medicamento cualquiera está salpicado con sangre de aborto, tengo la obligación de dejarlo y medicarme con otro. Hay que buscar empresas y médicos que nos puedan facilitar otros fármacos que no tengan un origen abortivo, o al menos remedios naturales; quizá esto último sea lo más eficaz.

Lo segundo es más difícil, porque se trata de personas que saben que se juegan su puesto de trabajo, sobre todo los padres que tienen que ganarse el pan para su familia. Desde luego, la cuestión es peliaguda. Pero al menos deben hacer todo lo que esté en sus manos para que no les pongan la vacuna. Pueden objetar en conciencia; tal vez puedan pedir a su médico una declaración de que por motivos de salud no se pueden vacunar; digamos, porque tengan una alergia. En ese caso, tendrán que buscar todos los medios posibles para evitarlo, o incluso cambiar de trabajo aunque ganen menos. Ésa es la opción y no la vacuna, para no apoyar la industrial fetal; no los aborteros sino la industria fetal.

A mí me parece que Dios premiará con muchos dones espirituales a quienes opten por ganar menos dinero en vez de cooperar con la industria fetal. Desde luego no se morirán de hambre; ¡Dios nunca lo permitiría! Ésa fue la experiencia de mi familia en tiempos del comunismo. Mis padres no colaboraban con el partido; por eso, no podían ejercer una profesión oficial, no estaba permitido. Eran simples trabajadores que cobraban un sueldo muy bajo, y vivíamos con mucha sencillez. Pero Dios no nos abandonaba; éramos felices con nuestra fe, que nos aportó riquezas para toda la vida, a pesar de que los que habían aceptado las condiciones impuestas por el partido tenían un nivel de vida más alto que nosotros y que otras personas como los cristianos. De modo que pienso que devolver la prioridad a la vida eterna, tan olvidada en estas últimas décadas. Aun en la Iglesia, incluso entre buenos católicos, estábamos invadidos por una especie de materialismo, por el gran apego a la vida material, que se priorizaba sobre lo eterno y lo espiritual.

Es cuestión de principios: yo aconsejaría cambiar de trabajo, aunque tuviera que dedicarme a una tarea más humilde como barrer las calles. Todavía podría mantener a mi familia aunque ganara menos. Yo creo que es una decisión de conciencia, pero Dios premiará a quien lo haga, claro, y será una señal de protesta y un testimonio de que no colaboramos con la infame industria fetal.

LSN: ¿Qué respondería a quienes afirman que medidas como el pasaporte cóvid o la vacunación generalizada son imprescindibles para que todos podamos recuperar las libertades, y que negarse a recibir la vacuna es síntoma de egoísmo? Lo hacen constantemente: llaman egoístas a los que no se vacunan.

MS: No, no es egoísmo. La libertad de quien se vacune será aparente, porque el pasaporte cóvid lo habrá convertido en un esclavo, ya que entonces su cuerpo será propiedad del Estado; en cierta forma ya no será de él, con esos códigos y demás. Así se pierde la libertad. ¿Cómo se puede calificar de egoísmo cuando no está demostrado que la vacuna impida contraer el virus? No está demostrado que una vez recibida la vacuna no se pueda contraer o transmitir el cóvid. Si no nos vacunamos, somos más libres.

LSN: ¿Es el código QR una tentativa de imponer la marca de la Bestia de la que habla el Apocalipsis, o una especie de precursor de ella, teniendo en cuenta que los no vacunados se arriesgan a ser víctimas de confinamientos que impiden a muchos ganarse la vida o estudiar una carrera?

MS: Se podría decir que es tal vez una prefiguración de la marca de la Bestia. Yo no diría que ya sea la marca de la Bestia tal cual. No dispongo de todos los elementos para afirmarlo, pero al menos podemos decir que es una especie de anticipo, porque dice el Apocalipsis que quien no tenga la marca en la mano o en el cuerpo no podrá comprar ni vender. Está muy próximo cuando dicen que quien no tenga el cuerpo marcado con la vacuna --eso es una marca-- no podrá entrar en ciertas tiendas y supermercados, así no pueden comprar ni vender, eso ya está pasando literalmente.

Creo que tenemos que hacernos a la idea de que pueden excluirnos de la sociedad. Quizás sea posible crear otros sistemas: Por ejemplo, quienes se opongan a la vacuna podrían crear por ejemplo una red de intercambio, de trueque de productos a pequeña escala de particular a particular, o tiendas pequeñas que no estén obligadas a exigir el certificado de vacunación, o puestos al aire libre, o redes privadas de intercambio. A mí me parece que algo así sería posible. En Francia ya hay protestas multitudinarias contra la obligación de la vacuna. Creo que de esas protestas podría surgir un nuevo sistema de compra y venta de productos de primera necesidad, dado que es tanta la gente que participa. Esperemos que en otros países se puedan implantar sistemas así.

Hay que buscar otras opciones; es muy importante nada más para comprar y vender productos. Si se nos excluye del transporte público, trenes, autobuses y demás, se podría crear un sistema de transporte con vehículos privados. Hay que estudiar ya todas las posibilidades factibles para evitar esta dictadura que quieren imponer sobre nuestros cuerpos y nuestra libertad. Si no lo hacemos, habrá un totalitarismo sin barreras y será el fin de toda sociedad humana.

Apelo incluso a los no creyentes, a toda persona de buena voluntad: empiecen ya a planear otros sistemas de transporte, de compra y venta de productos, quizá también para la enseñanza, con centros de estudio privados. Hay que crearlos, al menos en teoría y más tarde en la práctica, con toda esa buena gente que se está manifestando; para ver cómo se puede sobrevivir. Hay que forjar una alianza internacional de protesta planteando otras opciones. De lo contrario nos las veremos con un sistema totalitario sin remedio. Hay que evitarlo a toda costa.

LSN: ¿Se podría considerar el código QR utilizado como prueba de vacunación una modalidad de la marca de la Bestia?

MS: Sí. Ese código contiene toda la información referente a la salud personal que ya está en manos del Estado. Según entiendo, el código en cuestión está relacionado con la vacuna. La vacuna contiene al menos algunos rastros de abortos, por muy lejano que esté el terrible asesinato de de niños, que ya de por sí es un acto satánico. La utilización de sus cuerpos, de sus tejidos, es también de por sí satánica, porque supone rebelión contra Dios, el Dador de la vida. En este caso, las vacunas manchadas de aborto tienen también sus huellas satánicas, aunque sean remotas, huellas de la Bestia. Así pues, la vacuna, con su correspondiente número de código, es un precursor de la marca de la Bestia. No digo que sea la marca misma de la Bestia, quede claro, pero en parte podría ser ya un adelanto de esa marca, y por ello hay que evitarla también. En cierto modo ese código es inmoral porque, repito, las autoridades ya se están adueñando totalmente del cuerpo de las personas.

LSN: En su opinión, ¿sería en teoría permisible estudiar maneras de eludir la ley para librarse de su rigor? Por ejemplo, mediante certificados falsos de vacunación?

MS: Imponer de facto la vacunación es un abuso de autoridad por parte del Estado, y eso ya es inmoral. Repito, con ello el Estado se está apoderando de nuestro cuerpo y nuestra intimidad, y eso contraviene los derechos fundamentales. Dios ha dispuesto la estructura de la sociedad, y el gobierno no puede hacerlo. La vacunación obligatoria por ley, intrínsecamente maligna y relacionada o manchada con sangre de abortos y la industria fetal es inmoral. En vista de que se trata de una imposición a la fuerza, a mí me parece que sería lícito presentar un certificado falso.

Yo compararía esta situación con las leyes inmorales que impusieron algunos gobiernos contra los judíos. Sabemos que Pío XII y los obispos, cuando los nazis perseguían a los judíos, permitieron la utilización de documentos falsos para protegerlos. Se permitió porque las leyes contra los judíos eran intrínsecamente inmorales.

Sería una forma de legítima defensa: defender el cuerpo y la intimidad personal de un agresor y opresor. Del mismo modo que uno defiende a sus hijos de quien los quiera matar o esclavizar. Digamos que una madre está en casa con sus hijos y llega gente mala que se los quiere llevar. Lógicamente la madre dirá que no, los tiene que defender. Sería una locura que dijera: «Sí, aquí están, ahora les abro y les digo dónde están«. Sino que dirá: «No, aquí no están». Aunque no sea cierto, lo hace porque es intrínsecamente malo llevarse a los niños prisioneros. Cuando no hay otra salida, es el último recurso para defenderse de las agresiones del Estado.

LSN: ¿Cuál sería exactamente la responsabilidad del político elegido que vota por semejantes medidas? En Francia han conseguido la aprobación por parte de la Asamblea y el Senado. En todas las ocasiones, una proporción considerable de parlamentarios faltaba, no estaban presentes. ¿Qué responsabilidad tienen, a su juicio, los funcionarios del Estado elegidos por votación que votaron a favor de esas leyes o se ausentaron y no votaron contra ellas? ¿O la de los policías que están obligados a hacerlas cumplir?

MS: Yo diría que los diputados tienen plena responsabilidad, porque están para el bien común de los ciudadanos, fueron elegidos para trabajar en pro de él. Cuando se abstienen a la hora de votar esas disposiciones dictatoriales y totalitarias destinadas a controlar totalmente a la población, a expropiarlo a uno o expropiar su cuerpo imponiendo vacunas obligatorias, cometen un acto de maldad, porque participan en la labor de convertirnos en esclavos del Estado, hacen de nuestro cuerpo de propiedad estatal. Es inmoral colaborar con la elaboración de leyes así, y también lo es abstenerse. En cuanto a los policías que se encargan de hacer cumplir esas normas, tienen menos responsabilidad, porque cumplen órdenes del Estado. Puede que ellos mismos no estén convencidos, pero como los obligan no tienen tanta responsabilidad al hacer cumplir leyes injustas. Yo creo que en algunos casos los agentes de la policía, como ciudadanos responsables, pueden encontrar maneras de proteger a las personas no siendo muy severos, por ejemplos en controles rutinarios, sin dejar de obedecer formalmente la ley. En todas las dictaduras, incluso en los campos de concentración nazis, hay policías que se les arreglan para ayudar a la gente.

LSN: ¿Qué consejo espiritual daría a los católicos preocupados? Veo que muchos están aterrorizados con lo que se nos viene encima. ¿Qué les aconsejaría?

MS: En primer lugar, lo que dice Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio: no temáis a los que matan el cuerpo, sino a los que arrebatan el alma o la dañan. No debemos temer a las autoridades; lo que hay que hacer es dar prioridad al alma, a nuestra vida espiritual, a la vida de oración y los sacramentos, para estar bien arraigados en la oración todos los días. Hay que estar arraigados en la Fe, en la convicción de que, en últimas, nuestra vida está en las manos de Dios y no en las de las autoridades, ¡ni siquiera en una dictadura, en un gobierno totalitario! Estamos en manos de Dios, que es nuestro Padre celestial. Es nuestro Padre aun cuando en ciertas épocas estemos en peligro, perseguidos y humillados, como con estas vacunaciones forzadas. Es un tiempo relativamente breve, así que tenemos que ver más allá, con amplitud de miras, porque al final Dios lo permite para el bien de nuestras almas. Dice San Pablo que todo redunda en mayor beneficio de los que aman a Dios, que no hay mal que por bien no venga --un mayor bien-- para los que aman a Dios. Si estamos firmemente arraigados en la Fe, confiando en la Providencia de nuestro Padre Celestial y sabemos que nuestra vida está en manos de Él, deberíamos confiar. Sabemos que esta dictadura covídica, este totalitarismo, es relativamente breve; ¡no es la eternidad! La historia siempre ha demostrado que las dictaduras no duran mucho, y Dios les hará ver a esos nuevos dictadores de la salud que el poder de ellos es limitado. Hemos de creer que Dios intervendrá en la historia.

Debemos también centrarnos en que es posible que esto sea una llamada de Dios para que profundicemos en nuestra vida de oración. Tenemos que dar más importancia a los sacramentos en nuestra vida, con confesión, comunión y oración más frecuentes. Quizá deberíamos estar más unidos con quienes se oponen a esta dictadura, formar una cadena. A lo mejor estos tiempos difíciles nos brindan una oportunidad de confesar a Dios, de serles fieles. Y Dios es tan bueno que siempre nos da las fuerzas que necesitamos, nos premia en las dificultades y nos consuela. Este es mi consejo, mi recomendación.

LSN: Da la impresión de que existe una intención de apropiarse del cuerpo humano, que se está trazando e incluso llevando a cabo un plan transhumanista. ¿Es concebible que Dios permita que el hombre caiga --en la caso de la mayoría, inconscientemente-- en algo tan contrario a su voluntad para la humanidad?

MS: No creo, porque Dios se reserva para Sí mismo su poder divino para crear, de modo que no llegará a producirse de un modo significativo ese nuevo ser humano al que aspiran los transhumanistas. No lo conseguirán; Dios no lo consentirá. El Señor es Él. Tenemos que creerlo. Es posible que produzcan algunas cosas, pero no serán seres humanos, jamás, porque el alma, que es la parte esencial del ser humano, la crea Dios. Repito: no creo que Dios lo tolere. El poder para crear lo tiene Él, le está reservado a El. Si siguen con esas barbaridades tan blasfemas, llegará el final de los tiempos del que habla el Apocalipsis, el Juicio Final. Y Jesús nos dijo que cuando lleguen esos tiempos levantemos la cabeza porque se acerca la salvación. Levantemos la cabeza confiados; ¡la salvación está cerca! Una vez más, hay que aprovechar esta situación como una oportunidad de afianzar nuestra fe, nuestra vida de oración, y estar más cimentados en la vida eterna futura, sobrenaturalmente más orientados a la vida eterna, porque vivimos en el valle de lágrimas del que cantamos en la Salve, hac lacrimarum valle. Ésa es nuestra situación, pero sentimos también la intensa alegría de que tenemos una Madre que nunca nos abandona y siempre está a nuestro lado. Ese es mi consejo: recordar que nunca nos abandonará, que es la omnipotencia intercesora rogando por nosotros. Velara por nosotros, y siempre tenemos que refugiarnos bajo su manto. Hoy más que nunca debemos rezar: «Sub tuum presidium confugimus, Sancta Dei Genitrix»; bajo su amparo nos acogemos.

https://www.lifesitenews.com/news/interview-with-bishop-schneider/

 

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    • https://www.mundorepubliqueto.com/2020/05/01/no-todo-lo-que-brilla-es-oro/

      Una vez más, por aprecio a estos amigos dejo solo el enlace para enviar las visitas a la fuente.

      Solo comento la foto que ponen de un congreso internacional identitari que hubo un México. Ahí se plasma el cáncer que han supuesto y parece que aún sigue suponiendo aquella enfermedad llamada CEDADE. En dicha foto veo al ex-cabecilla de CEDADE, Pedro Varela -uno de esos nazis que se dicen católicos- junto a Salvador Borrego -que si bien no era nazi, de hecho es un mestizo que además se declara hispanista y favorable a la mezcla racial propiciada por la Monarquía Católica,  sí que simpatizó con ellos por una cuestión que quizá un día podamos comentar- uno de los "revisionistas" más importante en lengua española, así como el también mexicano Alberto Villasana, un escritor, analista, publicista, "vaticanista" con gran predicamento entre los católicos mexicanos, abonado totalmente a la errática acusación contra el papa Francisco... posando junto a tipos como David Duke, ex-dirigente del Ku Kux Klan, algo que lo dice todo.

      Si mis rudimentarias habilidades en fisonomía no me fallan, en el grupo hay otro español, supongo que también procedente del mundillo neonazi de CEDADE.

      Imaginemos la corrupción de la idea de Hispanidad que supone semejante injerto, semejante híbrido contra natura.

      Nuestra querido México tiene la más potente dosis de veneno contra la hispanidad, inyectado en sus venas precisamente por ser un país clave en ella. Es el que otrora fuera más próspero,  el más poblado, también fue y en buena parte sigue siendo muy católico, esta en la línea de choque con el mundo anglo y... los enemigos de nuestra Hispanidad no pueden permitir una reconciliación de ese país consigo mismo ni con la misma España, puente clave en la necesaria Reconquista o reconstrucción. Si por un lado está infectado por el identitarismo amerindio -el indigenismo- por el otro la reacción está siendo narcotizada por un identitarismo falsohispanista, falsotradicionalista o como queramos verlo, en el cual CEDADE juega, como vemos, un factor relevante.

      Sin más, dejo ahí otra vez más mi sincera felicitación al autor de ese escrito. Enhorabuena por su clarividencia y fineza, desde luego hace falta tener personalidad para ser capaz de sustraerse a esa falsa polarización con que se está tratando de aniquilar el hispanismo.

       





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    • La libertad sexual conduce al colapso de la cultura en tres generaciones (J. D. Unwin)
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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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