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La vida es un don, la eutanasia un fracaso.

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Creo que cualquier cosa que pueda yo añadir a la siguiente nota estaría de más, así que os dejo simplemente el escrito de la Conferencia Episcopal Española, con motivo de la inminente aprobación de la Ley de Eutanasia, que esta semana se pretende aprobar en el Congreso de los Diputados de España, y a partir de ahí,  si lo consideráis podemos comentar el tema.

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La vida es un don, la eutanasia un fracaso

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Nota de la Conferencia Episcopal Española ante la aprobación en el Congreso de los Diputados de la ley de la eutanasia

1.- El Congreso de los Diputados está a punto de culminar la aprobación de la Ley Orgánica de regulación de la eutanasia. La tramitación se ha realizado de manera sospechosamente acelerada, en tiempo de pandemia y estado de alarma, sin escucha ni diálogo público. El hecho es especialmente grave, pues instaura una ruptura moral; un cambio en los fines del Estado: de defender la vida a ser responsable de la muerte infligida; y también de la profesión médica, «llamada en lo posible a curar o al menos a aliviar, en cualquier caso a consolar, y nunca a provocar intencionadamente la muerte». Es una propuesta que hace juego con la visión antropológica y cultural de los sistemas de poder dominantes en el mundo.

2.- La Congregación para la Doctrina de la Fe, con la aprobación expresa del papa Francisco publicó la Carta Samaritanus bonus sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida. Este texto ilumina la reflexión y el juicio moral sobre este tipo de legislaciones. También la Conferencia Episcopal Española, con el documento Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida, ofrece unas pautas clarificadoras sobre la cuestión.

3.- Urgimos a la promoción de los cuidados paliativos, que ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor y al acompañamiento integral, por tanto también espiritual, a los enfermos y a sus familias. Este cuidado integral alivia el dolor, consuela y ofrece la esperanza que surge de la fe y da sentido a toda la vida humana, incluso en el sufrimiento y la vulnerabilidad.

4.- La pandemia ha puesto de manifiesto la fragilidad de la vida y ha suscitado solicitud por los cuidados, al mismo tiempo que indignación por el descarte en la atención a personas mayores. Ha crecido la conciencia de que acabar con la vida no puede ser la solución para abordar un problema humano. Hemos agradecido el trabajo de los sanitarios y el valor de nuestra sanidad pública, reclamando incluso su mejora y mayor atención presupuestaria. La muerte provocada no puede ser un atajo que nos permita ahorrar recursos humanos y económicos en los cuidados paliativos y el acompañamiento integral. Por el contrario, frente a la muerte como solución, es preciso invertir en los cuidados y cercanía que todos necesitamos en la etapa final de esta vida. Esta es la verdadera compasión.

5.- La experiencia de los pocos países donde se ha legalizado nos dice que la eutanasia incita a la muerte a los más débiles. Al otorgar este supuesto derecho, la persona, que se experimenta como una carga para la familia y un peso social, se siente condicionada a pedir la muerte cuando una ley la presiona en esa dirección. La falta de cuidados paliativos es también una expresión de desigualdad social. Muchas personas mueren sin poder recibir estos cuidados y sólo cuentan con ellos quienes pueden pagarlos.

6.- Con el Papa decimos: «La eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta a la que estamos llamados es no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca, sino cuidar y amar para dar esperanza». Invitamos a responder a esta llamada con la oración, el cuidado y el testimonio público que favorezcan un compromiso personal e institucional a favor de la vida, los cuidados y una genuina buena muerte en compañía y esperanza.

7.- Pedimos a cuantos tienen responsabilidad en la toma de estas graves decisiones que actúen en conciencia, según verdad y justicia.

8.- Por ello, convocamos a los católicos españoles a una Jornada de ayuno y oración el próximo miércoles 16 de diciembre, para pedir al Señor que inspire leyes que respeten y promuevan el cuidado de la vida humana. Invitamos a cuantas personas e instituciones quieran unirse a esta iniciativa.

Nos acogemos a Santa María, Madre de la Vida y Salud de los enfermos y a la intercesión de San José, patrono de la buena muerte, en su año jubilar.

Madrid 11 de diciembre de 2020

 

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Bien por la Iglesia española. Para mi gusto la nota es algo suavona, pero como es la única institución que viene luchando contra esto, hay que aplaudirla.

También me pareció buena esta iniciativa promovida por la CEE:

Católicos, ortodoxos, judíos, musulmanes, evangélicos e hinduistas de España alzan su voz contra la ley de eutanasia

Creo que puede ser muy útil mostrar que no sólo los católicos estamos en contra de esa ley, que también se oponen a esta aberración otras confesiones religiosas con implantación en España.

En El País unos médicos españoles publican un manifiesto contra esta ley:

Cita

Hemos perdido el sentido común?

La medicina nunca debe causar ni provocar la muerte de manera intencionada

Pacientes de la planta de cuidados paliativos en el Centro de Cuidados Laguna , Madrid. Pacientes de la planta de cuidados paliativos en el Centro de Cuidados Laguna , Madrid.Víctor Sainz

Las discusiones en torno al final de la vida creemos que se han centrado demasiado en la reivindicación de un derecho a la eutanasia. Mientras tanto podemos estar descuidando otras preocupaciones como la atención integral al enfermo con sufrimiento y el desarrollo de los cuidados paliativos.

Nuestro Parlamento está a punto de aprobar la legalización de la eutanasia, con una polémica que nos obliga a todos a posicionarnos a favor o en contra. Sin duda alguna, el escenario que tenemos con la pandemia es razón más que suficiente para reconsiderar la actual agenda legislativa. ¿Cuánto tiempo han dedicado en el Congreso de los Diputados a discutir acerca del fracaso de nuestro modelo sociosanitario y a estudiar y plantear una reforma del modelo de las residencias de ancianos? Con este “debe” tan importante a la vez que acuciante y con esta falta de autocrítica se pretende aprobar a toda prisa una ley de eutanasia en pleno confinamiento, sin la debida, oportuna, necesaria y obligada participación de los profesionales, y secuestrando un debate social que hasta ahora siempre se había defendido como imprescindible.

Los autores de este artículo, con el aval de la experiencia profesional acumulada tras muchos años de haber atendido a miles de pacientes, estamos convencidos, y por ello defendemos que, por supuesto, la medicina debe aliviar el sufrimiento con toda la energía posible, pero nunca debe causar ni provocar la muerte de manera intencionada. Todos nosotros compartimos la experiencia que, tras prestar una atención paliativa de calidad, la gran mayoría han revertido su petición, aceptando una muerte en paz y sin dolor, sin adelantar ni retrasar lo que es inevitable.

Ya existe el derecho del paciente a renunciar a un determinado tratamiento y el deber del médico de paliar el dolor y el sufrimiento, utilizando la sedación cuando está indicada y por ello considerada como un verdadero acto médico. Sin embargo, entendemos que legalizar la eutanasia, como se pretende ahora, va a generar una herida social difícil de reparar, porque se traspasa una línea roja que, lejos de suponer un progreso social, lanza un mensaje que puede acabar chantajeando a los más vulnerables.

Por ello, consideramos que esta legislatura no debería tramitar una ley de eutanasia sin haber garantizado antes unos buenos cuidados paliativos, generalizados a toda la población, algo que actualmente está muy lejos de ser una realidad. La estética es desgarradora y las consecuencias para la relación clínica médico-paciente será muy negativa.

Los firmantes de esta tribuna son los médicos Marcos Gómez Sancho (Las Palmas de Gran Canaria. Canarias). José Mª Borrel Martínez (Huesca. Aragón). Daniel Ramos Pollo (Valladolid. Castilla y León). Enric Benito i Oliver (Mallorca. Illes Balears). María de los Angeles Sotto Claude (Madrid. Comunidad de Madrid). Jesús Sánchez Echaniz (Bilbao. País Vasco). Joaquín Fernández Crehuet. (Málaga. Andalucía). María Castellano Arroyo (Granada. Andalucía). Juan Viñas Salas (Lleida. Cataluña). Claudio Navarro Cañadas (Valladolid. Castilla y León). Francisco Barón Duarte (A Coruña. Galicia). Francisco J. Vaz Leal (Badajoz. Extremadura). Ismael Sánchez Hernández (Teruel. Aragón). Enrique Villanueva Cañadas (Granada. Andalucía). Rogelio Altisent Trota (Zaragoza. Aragón). Jacinto Bátiz Cantera (Bilbao. País Vasco). Mariano Casado Blanco (Badajoz. Extremadura). Carmen Francisco López (Cádiz. Andalucía). Luis Ciprés Casasnovas (Teruel. Aragón). Álvaro Gándara del Castillo (Madrid. Comunidad de Madrid). Felicidad Rodríguez Sánchez (Cádiz. Andalucía). Concepción Ferrer Novellas (Zaragoza. Aragón). María Teresa Vidal Candela (Alicante. Comunitat Valenciana). Jaime Boceta Osuna (Sevilla. Andalucía). Carlos Centeno Cortés. (Pamplona. Comunidad Foral de Navarra). Pedro Hidalgo Fernández (Badajoz. Extremadura). José Antonio Herranz Martínez (Castellón. Comunitat Valenciana). Javier Rocafort Gil (Madrid. Comunidad de Madrid) José María Domínguez Roldán (Sevilla. Andalucía). Josep Porta i Sales (Vic. Cataluña). Miguel Ángel Cuervo Pinna (Badajoz. Extremadura). Pilar Martínez García (Cádiz. Andalucía). Alberto Noriega Ortíz (Santander. Cantabria). Aurelio Luna Maldonado (Murcia. Región de Murcia).

¿Hemos perdido el sentido común? | Sociedad | EL PAÍS

Sin embargo, la lista de médicos que firman el manifiesto es bastante exigua. ¿Dónde está el resto de médicos? ¿Es posible que sólo haya 30 médicos en España capaces de firmar un manifiesto contra la eutanasia? Por desgracia, me temo que sí, ya que esta ley lo que hace es dar "seguridad jurídica" a los médicos en relación con prácticas que ya estaban normalizadas dentro de la profesión.

¿Cómo hemos llegado a esta barbaridad? Se ve venir desde los años ochenta por lo menos. Este análisis de Metroscopia da algunas pistas:

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Muerte digna

jueves 11 de abril de 2019 - 11:27:20

Ramón Sampedro, tetrapléjico debido a un accidente, luchó durante años en los tribunales para poder poner voluntariamente fin a su vida. No lo consiguió. Tuvo que ser su amiga, Ramona Maneiro, quien le ayudara a cumplir su voluntad el 12 de enero de 1998.

Diez años antes, en 1988, la mayoría de los españoles (53%) manifestaba en un sondeo que un enfermo incurable debía tener derecho a poder poner fin a su vida sin dolor.

En el año 2005, el doctor Montes —Coordinador de Urgencias del Hospital Severo Ochoa— fue investigado por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid (que en ese momento estaba a cargo de Manuel Lamela, del PP) debido a dos denuncias anónimas en las que se le acusaba de sedaciones en dosis elevadas a enfermos terminales. Una encuesta de Metroscopia de enero de 2008 —coincidiendo con el cierre del caso del doctor Montes en los tribunales con la ratificación del sobreseimiento ya decretado en 2007— reveló el amplio apoyo ciudadano a la muerte digna: el 70% estaba de acuerdo con que un enfermo incurable tuviera derecho a ayuda médica para poner fin a su vida sin dolor. Un porcentaje 17 puntos superior al de 20 años antes. Solo seis meses después de esta primera encuesta en otra (asimismo de Metroscopia), el porcentaje de apoyo se incrementaba 10 puntos llegando al 80% (julio de 2008).

El 2 de marzo de 2017, la Comunidad de Madrid aprobó por unanimidad la Proposición de Ley de derechos y garantías de las personas en el proceso final de la vida. Madrid pasaba, así, a contar con una ley autonómica sobre la muerte digna, uniéndose a Galicia, Asturias, Euskadi, Navarra, Aragón, Andalucía y Baleares. Pocos días antes, en febrero de ese año, una encuesta de Metroscopia detectó el mayor porcentaje de aprobación de los españoles al derecho a una muerte digna registrado hasta ese momento: el 84%.

La semana pasada, Ángel Hernández ayudó a morir a su esposa, María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple y en fase terminal, por expreso deseo de esta. Ángel fue arrestado por la policía quedando posteriormente en libertad, sin medidas cautelares, tras prestar declaración y admitir los hechos. El Código Penal regula en su artículo 143 la inducción al suicidio o la cooperación con el suicidio de otras personas, con un rango de penas que va de los dos a los diez años de prisión, aunque se prevé una rebaja si hay petición expresa de la víctima y esta padeciera una enfermedad grave.

El sondeo llevado a cabo por Metroscopia a comienzos de esta semana indica que el 87% de los españoles, el porcentaje más alto de toda la serie histórica iniciada en 1988, cree que un enfermo incurable tiene derecho a asistencia para poner fin a su vida sin dolor. Esta opinión es compartida por el 97% de los potenciales votantes de Unidas Podemos, el 93% del PSOE, el 91% de Ciudadanos el 73% de VOX y el 65% del PP. Y, significativamente, incluso por el 59% de quienes se definen como católicos practicantes.

 

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1.-Datos-totales.jpg

 

2.-Entre-Potenciales-votantes.jpg

 

3.-Por-grupos-de-edad.jpg

 

4.-Por-religiosidad.jpg

*Potenciales votantes: quienes en este sondeo indican su intención de votar a cada partido

Ficha técnica: Sondeo efectuado mediante entrevistas a teléfonos móviles, completándose en total 1.922 entrevistas que, sometidas a los correspondientes procesos de ajuste (para garantizar su representatividad estadística en cuanto a edad, sexo, zona de residencia) quedan en una efectividad estadística del 72.2% entrevistas. En consecuencia, el margen de error para datos globales es de ±2.7 puntos.  El estudio se ha realizado los días 8 y 9 de abril de 2019.

http://metroscopia.org/8865-2/

En mi opinión, esta ley, lo mismo que las del aborto o las relativas a la homosexualidad, vienen a reconocer legalmente ideas y prácticas que se habían normalizado socialmente décadas atrás, por la propaganda de grupos de presión y por la dejación de las autoridades que tendrían que haberse opuesto enérgicamente a esa deriva. Pero eso no es motivo para transigir con esta nueva legalización que se quiere aprobar. Al contrario, hay que oponerse con todas las fuerzas a esta legalización, pues blindaría jurídica y socialmente estas aberraciones de tal forma que ya sería muy difícil "desnormalizarlas" o hacer que la sociedad las viese mal.

¿A qué se espera para organizar una manifestación contra el blindaje jurídico de esta aberración que clama al cielo? Se han organizado manifestaciones y algaradas por todo tipo de estupideces, ¿y no se va organizar nada contra esta iniquidad?

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Hay una cuestión fundamental en esta Ley, que se señala en la nota de los Obispos, y es que si bien es cierto que este tipo de tratamientos de la enfermedad, ya se estaba dando de facto con la connivencia de las autoridades públicas, con la nueva Ley, lo que se produce es un cambio de iure en los fines del Estado, que deja de tener la protección de la vida humana como uno de sus principios fundamentales, para pasar a procurar también la muerte.

A partir de ahí, lo lógico es que, con el tiempo y conforme vaya calando en la conciencia social la idea de que matar es algo bueno, se produzca un recorrido fatal en el que poco a poco se irán incluyendo nuevos motivos para hacerlo, con el transcurso de los años. Es el mismo caso que ocurrió con el aborto o con otros tantos «supuestos derechos y libertades» que al principio fueron un hito y ahora están plenamente ampliados y normalizados.

Con el aborto y leyes de gestación, el Estado tomó posesión de la concepción humana, y ahora, con la eutanasia toma posesión de su final. En definitiva y de alguna forma, lo que va a ocurrir está semana, es una toma de posesión oficial, de la toda la vida humana, por parte del llamado estado social.

Y además lo hace de una manera profundamente perversa e inicua pues, si bien la vida humana está sujeta a la conciencia, y el hecho de matar produce en el sujeto, un peso moral que le dota de responsabilidad, con este tipo de leyes, el Estado se substrae de dicha responsabilidad al dejar en manos de la supuesta libertad individual, el acto de matar, y además le hace creer al individuo que también queda libre de responsabilidad al ser el propio Estado quién ampara sus actos.

Actos que a la postre son promovidos y alentados a través de las diferentes campañas de publicidad ideológica, que desde gobiernos e instituciones se lanzan a menudo. Por lo que estructuralmente hablando, estamos ante la construcción de una sociedad de carácter criminal.

En resumen, y de forma similar a como ocurre en la estructura democrática en que vivimos, por medio del engaño y la mentira (entroncando con lo que hablábamos en el otro hilo), el sujeto es privado de su responsabilidad moral y por tanto de su libertad fundamental. Y al mismo tiempo, el Estado queda eximido de toda responsabilidad, pues en realidad es el sujeto quién comete el delito, y se apropia de la libertad natural que le corresponde al individuo.

La cuestión, más allá del hecho concreto del sufrimiento o los cuidados paliativos, es gravísima pues implica una demolición controlada de los fundamentos éticos y morales de nuestra civilización, y un profundo cambio de raíz en la posesión e identidad de la vida humana.

Si los obispos han sido bastantes suaves porque es su obligación -a fin de cuentas con esa nota están haciendo un llamado a la oración-, y también es cierto que resulta escandaloso el hecho de que nadie haya convocado una manifestación o acto similar para protestar por esa ley, más allá de todo eso, si se piensa, el asunto podría ser constitutivo y justificativo de reacciones mucho más graves, pues ahora mismo, sumando a estas leyes sobre la vida, otras de carácter económico y social igualmente perversas, el Estado se ha constituido en un ente estructuralmente inicuo al que por conciencia, un creyente está obligado a abominar e incluso combatir por todos los medios moralmente aceptables, hasta el martirio si eso fuese necesario.

No sé si se entiende la magnitud y gravedad de la situación en la que nos encontramos, pero en esa tesitura estamos, en la destrucción o defensa de los términos fundamentales que constituyen al ser humano y la sociedad.

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Tenéis razón los que decís que la degradación moral ya estaba tolerando e incluso fomentando las prácticas eutanásicas, por eso una ley "anacrónica" estaba actuando como último escollo. 

La aprobación de esta ley va a ser como abrir una olla a presión, va actuar como espoleta, va a ser una carnicería en estos tiempos de acelerado envejecimiento poblacional. 

Hay que recordar que la generación baby boom tiene actualmente entre 56 y 74 años. Esta legislación está hecha para que ellos no se conviertan en un problema para las pensiones.

 

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hace 7 horas, javier dijo:

Tenéis razón los que decís que la degradación moral ya estaba tolerando e incluso fomentando las prácticas eutanásicas, por eso una ley "anacrónica" estaba actuando como último escollo. 

La aprobación de esta ley va a ser como abrir una olla a presión, va actuar como espoleta, va a ser una carnicería en estos tiempos de acelerado envejecimiento poblacional. 

Hay que recordar que la generación baby boom tiene actualmente entre 56 y 74 años. Esta legislación está hecha para que ellos no se conviertan en un problema para las pensiones.

 

la llamada lucha generacional, ese nuevo engranaje que el marxismo cultural está logrando introducir entre los llamados milennials a los que se les incita al resentimiento por su supuesta falta de futuro y también a culpabilizar a generaciones mayores especialmente esos "baby boom" a los que te refieres ayudará a hacer mayores los estragos. 

pero creo que el principal objetivo es la generación que está la parte más ancha de nuestra pirámide, que será la que llenará -o igual deberíamos decir "llenaría" porque vamos por otros caminos, por lo que se ve... serían los que están entre los 40 y 54 -según echo de un vistazo en dicha pirámide-  gran parte de los cuales ya están convencidos de esas ideas, los que corroboren en su voto la ley especialmente dirigida para ellos en unas pocas décadas... muchos de ellos terminarán solos y no será muy difícil inducirles una melancolía apta para ideas suicidas ante una "exquisita y limpia oferta" por parte del mismo Estado.

parece de película de terror pero ahí vamos, el aborto también empezó con casos extremos puestos como excusa... hoy ya es una auténtica carnicería, por las cifras que se dan.

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Así es. Sea como sea, son los únicos partidos que al menos han hecho el gesto de oponerse a la aprobación de esa ley. Ahora, a ver que hacen en el Senado.

Y a propósito del asunto, recojo una inquietante información que se publica hoy en la versión de pago de un medio digital. Se trata de las posibilidades de eliminación -vía ley de eutanasia- de un buen número de personas afectadas por trastornos psiquiátricos, según denuncia la Asociación Española de Psiquiatría. Desde deprimidos a personas con Alzheimer podrían ser «eutanasiados» por el simple hecho de haber firmado un consentimiento previo a la enfermedad, que en el caso de España no tiene fecha de caducidad.

Sin mostrarse plenamente contraria a la ley, la AEP considera que la Ley de Eutanasia aprobada en España, se presta a interpretaciones equívocas, que a mi juicio podrían dar lugar a actuaciones parecidas a las que se produjeron en el periodo de la Alemania nazi, y que en todo caso abren la puerta a un sin fin de interpretaciones sobre la propiedad y derecho a la vida, que pueden poner en tela de juicio, a medio y largo plazo, la propia continuidad de nuestra civilización, tal y como la conocemos.

Cita

Source : https://www.abc.es/sociedad/abci-medicos-alertan-enfermos-psiquiatricos-tambien-tendran-acceso-eutanasia-202012182034_noticia.html#ancla_comentarios

ABC

Los médicos alertan de que enfermos psiquiátricos también tendrán acceso a la eutanasia

La Sociedad Española de Psiquiatría considera que la ley «debería someterse a una revisión profunda» antes de salir del Senado. La ley no aclara qué ocurre con estos pacientes ni cómo acreditar su voluntad de morir

Madrid Actualizado:19/12/2020 01:50h Guardar

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Si la proposición de ley orgánica de regulación de la eutanasia sale del Senado tal como fue aprobada este jueves en el pleno del Congreso de los Diputados, la enfermedad psiquiátrica también será motivo para acceder a la «prestación de ayuda a morir». Así lo explica a ABC el vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, el doctor Manuel Martín Carrasco, al apuntar que el texto actual de la norma es «tan ambiguo» que «se presta a esa interpretación».

El actual articulado de la norma, que convertirá la eutanasia en una prestación más del Sistema Nacional de Salud (SNS), reconoce el acceso a ese derecho a aquellas personas que sufren «un padecimiento crónico e imposibilitante» o «una enfermedad grave e incurable causantes de un sufrimiento físico o psíquico intolerables». Según explica Martín Carrasco, «muchos trastornos mentales entrarían en esa categoría», como la depresión, la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la enfermedad de alzheimer, el trastorno obsesivo compulsivo o un trastorno de personalidad.

Según su opinión, la ley «no clarifica exactamente qué ocurre con los casos en que ese sufrimiento psíquico se debe a una enfermedad mental, que es probablemente la causa más importante de sufrimiento psíquico». «Evidentemente desde nuestro punto de vista la ley es ambigua y no debería aprobarse en esta situación», asegura el psiquiatra, quien subraya que el texto «debería someterse a una revisión profunda» antes de salir del Senado.

Para Martín Carrasco, la nueva norma debería sobre todo introducir algunos cambios sobre el control previo que debe realizar la Comisión de Evaluación y Garantía antes de dar el visto bueno a una solicitud de «ayuda a morir». Según explica, primero debería comprobarse si «la voluntad manifiesta de morir obedece únicamente a una enfermedad mental susceptible de tratamiento». «En ese caso si la voluntad manifiesta de morir obedece solo a esa enfermedad mental, como ocurre con el caso de una depresión con un deseo suicida, no debería seguirse adelante con la solicitud», subraya.

El psiquiatra también sostiene que la ley debería garantizar que el acceso a la eutanasia se produce solo si «se han agotado todos los recursos terapéuticos de tipo biológico, psicológico y social de acuerdo con la lex artis», es decir, si ese paciente ha recibido una atención en los niveles de calidad exigibles a los servicios profesionales. «Pensamos que si esos recursos no se han agotado tampoco debería seguirse adelante con el procedimiento», apunta.

Para el vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría la norma no es del todo garantista a la hora de señalar cómo se presta el consentimiento informado. Según indica, tiene que quedar claro durante el proceso que «la voluntad de la persona y su capacidad de comprensión no están afectadas por la enfermedad», o dicho de otra manera, que «la enfermedad mental que padece no le limita su libertad o su voluntad para dar un consentimiento informado con todas las garantías».

Por eso, considera un «gran problema» facilitar la eutanasia a través de las voluntades anticipadas suscrita por el paciente con anterioridad en aquellos casos en los que no se encuentre en pleno uso de sus facultades. «Deberíamos preguntarnos en qué estado estaba la persona cuando emitió esas voluntades anticipadas», asevera el médico, al tiempo que señala que en una trayectoria de enfermedad mental «la rúbrica de unas voluntades anticipadas debería también producirse en un contexto de valoración médica o profesional».

De hecho, en algunos países que tienen legalizada la eutanasia y el suicidio asistido, como Bélgica, la vigencia de las voluntades anticipadas es inferior a cinco años. En el caso de España no tienen caducidad y, por tanto, tiene efectividad hasta la muerte de la persona otorgante.

 

Para aquellos que puedan considerar retrógrada la postura de quienes estamos en contra de la aprobación de este tipo de leyes, o que puedan ver hasta cierto punto comprensible su existencia, les invito a leer el siguiente trabajo académico donde se detalla el proceso de exterminio de miles de personas llevado a cabo en Alemania, bajo el amparo de otra ley de Eutanasia parecida, aprobada en su día por el gobierno Nacional Socialista de Hitler.

Resulta curioso comprobar el origen de este tipo de ideas en el ámbito del progresismo, el socialismo y el nacionalismo, y constatar que son los mismos sectores ideológicos que hoy promueven estas leyes, mientras escudan su quehacer criminal señalando como "nazis o fascistas", a quienes en cambio, hoy como ayer, denuncian y se oponen a la aprobación de este tipo de leyes. Podríamos denominarlo «la paradoja del asesino ante el espejo».

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Psiquatría criminal: el programa de eutanasia de la Alemania Nazi
 
Guralnik, Gabriel Eduardo - Universidad de Buenos Aires.
V Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XX Jornadas de Investigación Noveno Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 2013.
 
Dirección estable:
 
Resumen
 

En septiembre de 1939, Hitler inició la eutanasia contra pacientes de instituciones psiquiátricas. Entre ese mes y agosto de 1941, el 50 por ciento de los pacientes de los psiquiátricos alemanes fue exterminado. El genocidio fue, principalmente, organizado y llevado a cabo por médicos psiquiatras y personal de apoyo de las instituciones. Si bien la cantidad de pacientes muertos ronda los 70.000, el número asciende a 200.000 cuando se incluyen personas asesinadas en el marco del mismo programa, aún cuando no habían sido antes consideradas como pacientes mentales. El genocidio sólo fue detenido por denuncias de la Iglesia Católica, y por la presión de muchos alemanes que comenzaban a tomar conocimiento de lo que estaba ocurriendo. En este trabajo mostramos brevemente los antecedentes, dentro y fuera de Alemania, que dieron forma a una ideología basada en el exterminio de los más vulnerables. En este caso, de los pacientes mentales. Y, aún cuando se trata de un capítulo oscuro y aislado en la historia de la Psiquiatría, recordamos cómo, bajo un discurso falsamente científico, podría abrirse la puerta a los peores crímenes contra la humanidad.

 

 

Cita

En la década de 1920, el libro “Permiso para la destrucción de la vida indigna de vida”, de Karl Binding y Alfred Hoche, tuvo una considerable repercusión. Binding era un jurista; Hoche, un psiquiatra. “Se había roto un tabú: se animaba a los médicos a quitar la vida” (Burleigh,2003:384-385). La discusión sobre la eutanasia, no prosperó ni siquiera durante los primeros años del régimen nazi, instalado en 1933. Pero en 1939 (al inicio de la 2º Guerra Mundial), el programa de eutanasia de los considerados “enfermos mentales” pasó a la práctica. En agosto de 1941, cuando el programa se levantó, 70.000 internos psiquiátricos habían sido asesinados, y otros 30.000 estaban a punto de serlo. Se calcula que fue asesinado el 50% de los pacientes de los psiquiátricos alemanes.

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Durante el siglo XIX se hicieron esfuerzos por homologar la sociedad a un organismo. Cuando Darwin publicó, en 1859, “El origen de las especies”, ya Gobineau había publicado, en 1853-55, su “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas” (Touchard,1979:509). El interés de Darwin era biológico, y apenas entraba en conside- raciones sobre la especie humana. Pero su trabajo, leído fuera de contexto, fue la base para que los partidarios de la “supervivencia del más apto”se revistieran de un discurso pseudo-científico. No es casual que uno de los principales teóricos de la doctrina imperialista haya sido, a la vez, un firme impulsor del “darwinismo político” (del que derivará el social). Para Hebert Spencer, la sociedad “es un organismo sometido a las mismas leyes que los organismos vivos. El principio fundamental es de la evolución, del que deriva el principio de adaptación” (Touchard,1979:518-19).

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no fueron los nazis, ciertamente, los primeros en tomarse seriamente la esterilización de los “no aptos” para la reproducción. “La primera cátedra de eugenesia se creó en 1909, en el University College de Londres, ... bastión de progresismo educativo...; la primera institución centrada exclusivamente en este campo fue el Institutio de Biología Racial de Uppsala, Suecia..., en 1922” (Buleigh,2003:380). En la República de Weimar existió, en 1923, un proyecto de ley “para la esterilización obligatoria de los nacidos ciegos o sordos, de los idiotas, los epilépticos, los pacientes mentales, los delincuentes, los infractores sexuales y los padres de más de dos hijos ilegítimos” (Burleigh,2003:387) (3) . Pero la Alemania de Weimar no planteó la eutanasia. Se requería un régimen que generaliazara “...de modo absoluto el biopoder y... el derecho soberano de matar... la emergencia de un Estado absolutamente racista, absolutamente homicida y absolutamente suicida” (Fou- cault,1996:210). Un Estado como el que construyó Adolf Hitler.

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el paso inicial hacia la eutanasia lo dio el propio Hitler, con un decreto fechado el 1º de septiembre de 1939. En él delegaba en el jerarca nazi Philipp Bouhler y en su médico personal, Karl Brandt, la designación de médicos para “conceder una muerte piadosa a los enfermos manifiestamente incurables”

Cita

La campaña para la eutanasia de pacientes psiquiátricos comenzó hacia noviembre de 1939, cuando “se enviaron los primeros for-mularios de registro de los pacientes a los institutos alemanes y austríacos”. Por su índole deliberadamente ambigua, los médicos de esos institutos no sabían para qué eran los formularios. Así, pronto se contó con un registro de los pacientes mentales pasibles de ser asesinados ((Plater-Hallermund,2007:66). No había, aquí, razones económicas de ahorro en tiempos de guerra (que igualmente habrían sido aberrantes), sino la pura intención de aplicar la eutanasia: “La orden de declarar a los internos crónicos les costó la vida a muchísimos pacientes aptos para el trabajo...” (Plater- Hallermund,2007:67). De hecho, al principio los pacientes “figuraban por orden alfabético en las listas de traslado. Sólo más tarde se hizo una selección más precisa; pero hasta el final cayeron víctimas de la ‘eutanasia’ muchos pacientes que en modo alguno estaban ‘mentalmente muertos” (Plater-Hallermund,2007:67). Tres organizaciones fueron creadas para encubrir los traslados y los crímenes. La principal, la “Fundación General de institutos psiquiátricos”(6) , creó seis centros de eutanasia: Grafeneck, Bernburg, Sonnenstein, Hartheim, Brandenburgo y Hadámar. Eran, en miniatura, locaciones de exterminio, como lo sería más tarde Auschwitz.

La participación de psiquiatras en la eutanasia quedó documentada: “...se sabe de una reunión de cincuenta a sesenta psiquiatras y directores de manicomios... a los que se les presentó el programa y que -con una única exepción- no formularon protestas... Al parecer, tras despejar algunas dudas de carácter jurídico, no dudaron del derecho del Estado a la eutanasia” (Plater-Hallermund,2007:21-22). Sólo en Grafeneck y Hadamar se estima que las víctimas ascendieron a 33.000. Para cuando el programa fue suspendido, en agosto de 1941, unos 70.000 pacientes mentales habían sido muertos (cerca del 1 por mil de la población total). En promedio, fue aniquilado el 50% de los pacientes permanentes de los psiquiátrios alemanes (Plater-Hallermund,2007:70-72) (7) .

Cita

Cuando el programa de eutanasia de Hitler tomó estado público, el genocidio se intentó detener desde la Iglesia Católica, cuando “Von Galen, obispo de Münster... [hizo en público, el 3 de agosto de 1941] graves acusaciones contra el programa de ‘eutanasia’... Von Galen advertía que esta política conduciría al asesinato por el Estado de cualquier ‘vida improductiva, ya se trate del incapacitado, los ancianos o incluso los soldados gravemente heridos” (Burleigh,2003:437-438). Su sermón ya había tenido un antecedente, cuando en diciembre de 1940 condenó inequívocamente la matanza de vida indigna de vida (Burleigh,2003:436). Un hecho ha sido establecido por gran parte de los autores modernos: “El odio al nazismo era abrumador dentro de la Iglesia Católica…” (Kershaw,2004:279). Von Galen no hacía, en su sermón, más que canalizar uno de los fundamentos de ese odio. Al mismo tiempo, muchos alemanes comenzaban a tomar conocimiento -aún en medio del secreto- de lo que terminaba ocurriendo con sus pacientes psiquiátricos.

 

Cita

El programa de eutanasia nazi contra los internos de instituciones psiquiátricas funcionó entre 1939 y 1941. Consta que “...la sus-pensión oficial de la Campaña de eutanasia..., [se produjo] de manera absolutamente informal, mediante una orden verbal de Hitler” (Platen-Hallermund,2007:31). Con toda probabilidad, la abierta oposición de la Iglesia Católica, y el estado de alerta de muchos alemanes que comenzaron a percibir que los internos psiquiátricos iban desapareciendo masivamente, jugó un rol central en la suspensión. Basta recordar que el sermón del obispo Von Galen fue, justamente, en agosto de 1941.

Cita

La deliberada y perversa combinación entre unas vagas leyes naturales y una manipulación deliberada de los diagnósticos de los pacientes psiquiátricos destinados al exterminio impide articular la menor explicación que permita matizar, en términos académicos, cómo un grupo de profesionales de la salud mental (que debían curar, aliviar o, en su defecto, mejorar en lo posible la vida de los sujetos) se dedicaron al genocidio sistemático. No se trataba de matones de las SS, ni de los “hombres grises” del Batallón 101 que se volvieron asesinos en masa (Browing,2011:394-395). Se trataba de psiquiatras, médicos generales y enfermeras especializadas. El programa de eutanasia de pacientes psiquiátricos de la Alemania Nazi constituye un capítulo oscuro de la historia de la Psiquiatría. Y un recordatorio sobre cómo, bajo un manto de supuesto saber, puede darse cabida a medidas aberrantes. En el caso del nazismo, por acción. En otros, incluso tal vez en nuestros días, por omisión.

Descargar aquí el artículo completo en PDF

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Los de la ultraizquierda ya tienen en mente más vueltas de tuerca, que incluye a menores de 16, gente con "cansancio vital", etc. 

Es brutal la caja de vientos que se abre. 

Por cierto, me llama la atención ver a Colombia en la lista de "honor" de países eutanasieros del mundo, junto a España. 

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En efecto, toda vez que «el criminal» ve legalmente justificado «el crimen», nada le va a impedir desarrollarlo ni profundizar en su dinámica «criminal», ya que la frontera moral que delimita el bien y el mal ha sido eliminada.

Y uso las palabras «crimen» y «criminal» intencionadamente con el objeto de señalar lo que se ha aprobado en España esta semana, es decir, el ejercicio público del crimen, pues así es como la Iglesia católica define la eutanasia y como todo buen católico debería entender dicha práctica.

«La Iglesia considera que debe reafirmar como enseñanza definitiva que la eutanasia es un crimen contra la vida humana porque, con tal acto, el hombre elige causar directamente la muerte de un ser humano inocente. La definición de eutanasia no procede de la ponderación de los bienes o los valores en juego, sino de un objeto moral suficientemente especificado, es decir la elección de «una acción o una omisión que por su naturaleza, o en la intención, causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor». «La eutanasia se sitúa, pues, en el nivel de las intenciones o de los métodos usados». La valoración moral de la eutanasia, y de las consecuencias que se derivan, no depende, por tanto, de un balance de principios, que, según las circunstancias y los sufrimientos del paciente, podrían, según algunos, justificar la supresión de la persona enferma. El valor de la vida, la autonomía, la capacidad de decisión y la calidad de vida no están en el mismo plano.»

«La eutanasia es un acto homicida que ningún fin puede legitimar y que no tolera ninguna forma de complicidad o colaboración activa o pasiva»

Carta Samaritanus bonus de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida, 22.09.2020. Aprobada por el Sumo Pontífice Francisco, en fecha 25 de junio de 2020.

 

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hace 21 horas, Vanu Gómez dijo:

me llama la atención ver a Colombia en la lista de "honor" de países eutanasieros del mundo, junto a España. 

Olvidé mencionar antes que a mí también me sorprendió este hecho, pues desconocía que en Colombia estuviese legalizada la eutanasia. He buscado algo de información y entre los resultados me he encontrado con este breve artículo donde se relata la evolución y origen del tema en aquel país hermano.

¿Cómo llegó Colombia a ser uno de los pocos países del mundo que permiten la eutanasia?

Retomando el tema de hacia donde nos puede llevar este tipo de leyes, no hay más que ver la evolución que ha tenido en países como Holanda, pionera en este tipo de leyes en la actualidad, donde actualmente se permite incluso la eutanasia a bebés menores de 1 año con consentimiento paterno, es decir, en palabras simples, el infanticidio.

Países Bajos aprueba planes para practicar la eutanasia a niños menores de 12 años

Resulta curiosa también, la enorme crítica que se le hizo a Vox por afirmar, en el debate de la ley, que en los países bajos algunos ancianos huyen del país por miedo a ser «eutanasiados». No tardaron mucho los panfletos de izquierda en salir a desmentir, desde sus supuestas plataformas de verificación de informaciones, el hecho denunciado por ese partido.

Es mentira que los ancianos "corran" de los hospitales en países del norte de Europa por miedo a la eutanasia, como asegura Abascal

Sin embargo es fácil encontrar artículos en prensa, donde se ponen en tela de juicio las afirmaciones de dichas plataformas. Sin buscar mucho y solo en la primera página de resultados:

Huyendo de la muerte

Huir de los médicos

Más de 30.000 ancianos holandeses huyen por miedo a la eutanasia

O esta otra noticia que todos hemos conocido este año, donde se informaba del triaje criminal que se ha realizado en aquel país con motivo del COVID (cosa que por cierto también ha ocurrido en algunas comunidades de España):

Holanda no hospitaliza débiles ni ancianos

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Español, gracias por traer la noticia de ABC sobre al ampliación de la eutanasia a personas en tratamiento psiquiátrico. Vi el titular pero no pude ver el contenido por ser de pago.

Es absolutamente demencial todo este tema. Un gran porcentaje de españoles toma tranquilizantes y antidepresivos incluso recetados por los mismos médicos de cabecera; que, por cierto, recetan estos fármacos tan peligrosos como si fueran caramelos, de lo que tengo noticia por varios familiares. Así que una parte de la población está técnicamente en "tratamiento psiquiátrico" aunque no haya pasado por la consulta del psiquiatra y, por tanto, sería susceptible de que se le aplique la eutanasia llegado el momento.

¿Cabe la posibilidad de que el Senado tumbe la Ley? Tenía entendido que la izquierda no tenía mayoría en el Senado. Pero como Cs está favor de esta Ley, imagino que será difícil que prospere esta posibilidad. Salvo que PP y VOX amenacen con romper los gobiernos autonómicos formados con Cs como baza de negociación.

Siempre he tenido interés por investigar este tema de la eutanasia en las hemerotecas y más en estos últimos días. No sé si serviría de algo que abordásemos los antecedentes históricos de esta aberración y cómo la sociedad española la ha ido aceptando sigilosamente. A mi juicio hay un argumento histórico definitivo para abrir los ojos a los ilusos que puedan creer que esta ley tiene intenciones humanitarias:

Si no me creo a un nazi que en el año 2020, como argucia propagandística, me dice que el racismo es "el respeto por las diferencias" en vez de la supremacía racial aria que habían proclamado abiertamente los nazis primigenios, ¿por qué he de creerme que la eutanasia en el año 2020 es el "derecho a morir dignamente" cuando los defensores iniciales de esta idea hablaban claramente de reducir costes y eliminar a los enfermos y "parásitos"? ¿Qué milagro habría logrado que una idea abiertamente egoísta y exterminacionista en un principio se hubiese transformado silenciosamente en un piadoso designio de que las personas mueran con dignidad y sin sufrimiento? ¿Por qué he de creer que la eutanasia es lo que dice hoy la izquierda que es y no lo que decía la médico anarcofeminista Amparo Poch?

Apunto alguna cosa más: son los médicos los que históricamente han presionado para que se legalicen estas prácticas. Un caso célebre fue el de Lieja, al que aludía indirectamente el artículo de Juan Aparicio que traje al foro en su día. Un médico le recetó a su paciente el famoso tranquilizante Talidomida, fruto del cual tuvo una hija con deformidades. Este mismo médico que había causado la deformidad les extendió posteriormente una receta del sedante Luminal (de los típicos que se usan en "cuidados paliativos") a los padres para que lo introdujesen en el biberón de la niña y le provocasen la muerte, cosa que hicieron. Los padres y el médico fueron absueltos de homicidio por el tribunal popular que les juzgó y, de hecho, fueron aclamados como héroes por la opinión pública belga y por los compañeros de profesión.

Hay cientos de casos de este tipo durante el siglo XX y la hemeroteca atestigua que fueron los médicos (o algunos médicos) los que tradicionalmente abogaron por estas prácticas que había desterrado el cristianismo y crearon ligas para la defensa de eutanasia, sobre todo en el ámbito protestante. La ciencia médica y biológica, si no está sujeta a la guía del teólogo católico, acaba siendo una eugenesia a lo bestia. La izquierda española asume ese bagaje y se pone en vanguardia de estas aberraciones porque siempre fue positivista y siempre practicó el culto de la ciencia.

Si una sociedad aborta a sus niños, es cuestión de tiempo que estos niños les apliquen la eutanasia a sus padres. Estaba cantado que esto llegaría. Si no existe Dios y el hombre no es más que un amasijo de células producto de la evolución, donde el alma a lo sumo es una ficción producto de reacciones químicas en el cerebro, no hay razón alguna para respetar la vida del enfermo o para no seguir otro criterio que el utilitario. Con esta ley finalmente ha triunfado Nietzsche en España:

Cita

36

Moral para médicos.— El enfermo es un parásito de la sociedad. Hallándose en cierto estado es indecoroso seguir viviendo. El continuar vegetando, en una cobarde dependencia de los médicos y de los medicamentos, después de que el sentido de la vida, el derecho a la vida se ha perdido, es algo que debería acarrear un profundo desprecio en la sociedad. Los médicos, por su parte, habrían de ser los intermediarios de ese desprecio, no recetas, sino cada día una nueva dosis de náusea frente a su paciente... Crear una responsabilidad nueva, la del médico, para todos aquellos casos en que el interés supremo de la vida, de la vida ascendente, exige el aplastamiento y la eliminación sin consideraciones de la vida degenerante, por ejemplo, en lo que se refiere al derecho a la procreación, al derecho a nacer, al derecho a vivir... Morir con orgullo cuando ya no es posible vivir con orgullo. La muerte elegida libremente, la muerte realizada a tiempo, con lucidez y alegría, entre hijos y testigos: de modo que aún resulte posible una despedida real, a la que asista todavía aquel que se despide, así como una tasación real de lo conseguido y querido, una suma de la vida, todo ello en antítesis a la lamentable y horrible comedia que el cristianismo ha hecho de la hora de la muerte. ¡No debe olvidársele jamás al cristianismo que ha abusado de la debilidad del moribundo para estuprar su conciencia, y de la manera misma de morir, para dictar juicios de valor sobre el hombre y su pasado! Pese a todas las cobardías del prejuicio, aquí es importante restablecer ante todo la apreciación correcta, es decir, fisiológica, de la llamada muerte natural: la cual no es, en última instancia, más que una muerte «no natural», un suicidio. No se perece jamás por causa de otro, sino sólo por causa de sí mismo. Sólo que es una muerte en las condiciones más despreciables, una muerte no libre, una muerte a destiempo, una muerte propia de un cobarde. Se debería, por amor a la vida, querer la muerte de otra manera, libre, consciente, sin azar, sin sorpresa... Finalmente, un consejo para los señores pesimistas y demás décadents. No está en nuestra mano el impedir haber nacido: pero ese error -pues a veces es un error- podemos enmendarlo. Cuando uno se suprime a sí mismo hace la cosa más estimable que existe: con ello casi merece vivir... La sociedad, ¡qué digo!, la vida misma saca más ventaja de esto que de una «vida» cualquiera vivida en la renuncia, la anemia y demás virtudes, se ha liberado a los otros del espectáculo de uno mismo, se ha liberado a la vida de una objeción....

Friedrich Nietzsche, El crepúsculo de los ídolos, Alianza Editorial, 2002, pp. 116-117.

¿Qué resistencia podemos ejercer a partir de ahora? Para mí estaría justificada la rebelión armada ante una ley de estas características. El problema que veo es que los que se oponen a esta aberrante ley desde el flanco derecho del parlamento lo hacen de boquilla y no tardaremos en comprobarlo cuando accedan al poder.

Puesto que el Rey probablemente firmará esta ley, ¿sería bueno dejar de lado a la monarquía a partir de ahora?

¿Sirve de algo lo que podemos decir aquí, y las pruebas históricas que podamos aportar, o ya sólo cabe resignarse a que esta aberración apocalíptica adquiera naturaleza legal en unas pocas semanas?

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Creo que en el Senado no hay posibilidades de frenar la ley, incluso si Ciudadanos cambiase de opinión. En la anterior legislatura la oposición tenía mayoría, pero ahora creo que está muy dividido, además de que los propios liberales de Ciudadanos, le pondrían la zancadilla. La única solución política es esperar a que otro gobierno derogue la ley, aunque habiendo visto lo que ocurrió con el tema del aborto, francamente, tengo muy pocas esperanzas en que eso ocurra.

El argumento que presentas para alegar contra los de aquellos que defienden la eutanasia, me parece muy bueno, más aún, excelente. El único problema que le veo es que, desgraciadamente, vivimos tiempos en los que los argumentos racionales han quedado relegados a un lado en favor de los argumentos emocionales. Esta ley tiene ahora el apoyo que tiene, gracias a las miles de falsas emociones sembradas en la conciencia de las gentes, a través de la televisión y el cine. Durante lustros lo intentaron de una forma si se quiere más racional, pero no lo lograban, incluso partidos como el PSOE eran contrarios a presentar a debate este tipo de leyes, porque eran conscientes de que no lo iban a sacar a delante y sabían que buena parte de su voto procedía de un sustrato católico de familias obreras que no lo iba a admitir. Pero tras la conveniente reeducación generacional de las emociones, y una feminización castrante de la sociedad, ahí tenemos una ley criminal como esa, aprobada por millones de almas aterrorizadas ante el sufrimiento y convencidas de que así avanzamos hacia el bien.

A mi juicio, todo ese asunto del feminismo, el homosexualismo y las teorías de género tiene mucho que ver en estos temas, porque en definitiva no es sino una castración de la racionalidad masculina dominante en las sociedades tradicionales patriarcales, que permite debilitarlas y hacerlas comulgar con ruedas de molino como esta ley. Evolutivamente para vencer al hombre había que matarlo en buena lid, mientras que a la mujer bastaba con engañarla pues su propia naturaleza compasiva haría el resto. Racionalidad y emotividad son las dos características que definen al hombre y a la mujer. Sea como sea, sin duda es un tremendo logro de la ingeniería social, solo comparable quizás al de la propaganda nazi en la Alemania de los años treinta, aunque entonces era más fácil porque nunca antes se habían desplegado aquellos medios de comunicación en sociedad y aquel país estaba en la triste situación de postguerra que estaba, sin embargo y en nuestro caso, todo esto se ha venido sembrando poco a poco en medio de la abundancia. Y no lo olvidemos, con la complicidad criminal, involuntaria si se quiere, de una derecha que ha estado más preocupada durante todos estos años, de asegurar lo económico antes que lo humano, y ahora se ha visto así desbordada.

¿Qué hacer ahora? ¿Cuál es el futuro? Pues no lo sé. Pienso que sobre todo deberíamos seguir rogando a Dios para que cambien las cosas, y al mismo tiempo, seguir denunciando profética y políticamente esta distopía en la que vivimos inmersos. En lo personal considero que la estructura de un estado como el nuestro es ahora mismo un ente criminal, por lo que en conciencia no me veo obligado a defenderlo, llámese monarquía o república. Cuando juré la bandera, no juré defender lo que bajo esa bandera está ocurriendo ahora, así que personalmente entiendo que, en conciencia me encuentro en estado de desobediencia civil. No soy favorable a rebeliones armadas ni ese tipo de soluciones, porque entiendo que a la larga producen un mal mayor que acaban pagando los más inocentes, y que además, quizás sea lo que algunos busquen, pero desde luego, la resignación tampoco la veo como una solución pues veo en ella el mayor de los pecados, el de omisión.

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Estoy muy de acuerdo en lo que dices sobre la "castración de la racionalidad masculina", que tiene mucho que ver con la constante apelación a las emociones y el consiguiente avance de aberraciones como el aborto, la eutanasia y la sodomía. 

También hablabas en el hilo del lobo sobre el uso que hace la ideología anticristiana de las emociones. Sin la manipulación de las emociones no habrían logrado todos esos cambios. Creo razonable que también nosotros empecemos a usar las emociones, aunque siempre gobernadas por la razón y la fe, porque no podemos ser como ellos.

Este debate ya se planteó en los años treinta. El comunismo avanzaba más por su uso de las emociones que por las finas disquisiciones de Marx en El Capital , que pocos habían leído. Ante esa "poesía que destruye", José Antonio decía que había que levantar la "poesía que promete", es decir, las emociones, pero con un sentido constructivo y desde luego gobernado por la razón.

Mi argumento contra la eutanasia era racional pero también pretendía apelar a las emociones. De alguna manera le estoy diciendo al lector de izquierdas: "Oye, que te están engañando; que ahora tus jefes te venden esto de la eutanasia como el 'derecho de morir con dignidad', pero que hace pocos años lo vendían como eliminar a los enfermos para reducir costes. El capitalismo rapaz, al que le sobran los enfermos y los improductivos, se disfraza de compasión" .

Un eslogan que yo habría utilizado es el siguiente: "Pedro Sánchez legaliza el gerontocidio de Ayuso". También habría puesto por las calles el cartel con el que el NSDAP argumentaba a favor de la eutanasia pero traducido al español, quizá acompañado de una cita de Amparo Poch.

Debo decir que me ha parecido penosa la respuesta que se ha dado desde la ACNP a este tema: una sábana negra con la calavera, acompañada del hashtag #vividores. Me parece completamente absurdo desde el punto de vista propagandístico y nadie lo va a entender, además de que se ha hecho cuando ya estaba aprobada la ley, a última hora y con desgana. Me parece de vergüenza la dejación y la torpeza en este tema de la derecha, incluido el ámbito católico, pero de momento prefiero no incidir mucho en ello ya que quien aprueba la ley es el PSOE.

Sería muy interesante estudiar cómo se ha producido esa profunda transformación de la sociedad española para que vea bien la eutanasia y qué tipo de mensajes se nos han ido mandando para producir ese efecto. Un hito importante fue la eutanasia de Ramón Sampedro, con la que día y noche nos machacaban en la televisión, luego inmortalizada por Bardem en el cine. Tuve claro entonces que sería cuestión de tiempo que se legalizase esa aberración. Ya entonces mucha gente de derechas hablaba a favor de la eutanasia. Pero mis recuerdos se remontan a mucho tiempo atrás y al cine de Hollywood que, en mi infancia de los años ochenta, inundaba los cines y las televisiones españolas. Recuerdo que en un número no desdeñable de esas películas se presentaba la eutanasia como algo positivo. Por ejemplo, en las típicas películas de vaqueros no era raro que alguien de la cuadrilla quedase herido a mitad del camino y que los compañeros, ante la supuesta imposibilidad de continuar el camino con el herido, terminasen con su vida pegándole un tiro, generalmente a petición del propio herido. Recuerdo que ese tipo de escenas, donde se hacía apología del "homicidio por compasión", me escandalizaban profundamente. No comprendía por qué mataban al compañero al que supuestamente querían. Chocaba radicalmente con todo lo que me habían enseñado mis padres y profesores, con lo que yo entendía que eran las costumbres cristianas y españolas. Creo que es una de las razones por las que les cogí asco a las películas de vaqueros.

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A ver, tienes razón en que hay que arremeter directamente contra la izquierda y este gobierno que  es quien ha impulsado y aprobado esto. La derecha hay que verla como el ámbito en el que anida un sector que puede y debe oponerse a esto, recordándoles que la colonización de estas ideas es un indicio de infiltración izquierdista, progre-liberal en su seno.

Un familiar político mío -ningún crío ya por cierto- tiene simpatías pro nazis y le escuchabas habitualmente comentarios despectivos contra los judíos. Un día quedó cortocircuitado cuando le recordé que sus constantes ridiculizaciones contra la Virgen y el marianismo podrían ser firmadas por los judíos más radicales, lo cual asintió su propio hermano. Os parecerá una tontería, pero creo que desde entonces no le he visto despotricar como entonces.

Quiero decir con esto que también veo necesario dejar bien claro cómo se manifiestan las infiltraciones de ideas progres en la derecha. La eutanasia, aceptación de la homosexualidad, el aborto, etc, son algunos de estos elementos. Irse a cuestiones más abstractas es complicado, pero en temas concretos como esos es bien sencillo y necesario.

Qué nuevo aportaría recordar lo obvio, que estas degeneraciones son traídas siempre por la siniestra en su versión progre... pero, por el contrario, qué hacemos si el bastión ideológico que debe combatir eso se deja infiltrar, como ya está sucediendo a través de la rama liberal de la derecha?

Gerión y similares, esto no lo quieren ver, pero cualquiera con un mínimo de clarividencia y nobleza lo percibe, lo que pasa es que es muy duro decir entre los tuyos lo que nadie quiere oir. Que la derecha está extensamente infiltrada también de estas ideas. Por eso tiene razón, no se si fue Hispano o Español, el que dijo que cuando lleguen al gobierno no se atreverán a tumbar esa ley. Ya es "dogma de fe" la creencia de que el 80% de la población apoya la eutanasia. Así que no se expondrán, corroborando el ya viejo dicho de que los "conservadores" son los que conservan las herejías que implantan los revolucionarios progres. Un hipotético gobierno PP-VOX acabaría dejando lo que han hecho los PSOE-Podemos dándole a lo sumo un retoque.

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Igual lo que habría que procurar es la superación de esa falsa dicotomía entre derechas e izquierdas, que en el fondo no redunda sino en mantener dividida la nación. Pienso que sería más útil denunciar los fundamentos  y consecuencias de los procesos políticos y económicos en curso, que perder demasiado tiempo en señalar quiénes los promueven o hacia dónde se extienden, pues en definitivas cuentas la contaminación afecta ya a todos los sectores ideológicos, y señales a quién señales siempre va a haber alguien que se sienta señalado y por tanto responda, redundando esto aún más en el proceso divisivo. No digo que no sea necesario señalar los sujetos, sino que me parecen más importantes los procesos. 

Y reconozco ser el primero que debe hacer un esfuerzo en el sentido mencionado.

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    • https://www.mundorepubliqueto.com/2020/05/01/no-todo-lo-que-brilla-es-oro/

      Una vez más, por aprecio a estos amigos dejo solo el enlace para enviar las visitas a la fuente.

      Solo comento la foto que ponen de un congreso internacional identitari que hubo un México. Ahí se plasma el cáncer que han supuesto y parece que aún sigue suponiendo aquella enfermedad llamada CEDADE. En dicha foto veo al ex-cabecilla de CEDADE, Pedro Varela -uno de esos nazis que se dicen católicos- junto a Salvador Borrego -que si bien no era nazi, de hecho es un mestizo que además se declara hispanista y favorable a la mezcla racial propiciada por la Monarquía Católica,  sí que simpatizó con ellos por una cuestión que quizá un día podamos comentar- uno de los "revisionistas" más importante en lengua española, así como el también mexicano Alberto Villasana, un escritor, analista, publicista, "vaticanista" con gran predicamento entre los católicos mexicanos, abonado totalmente a la errática acusación contra el papa Francisco... posando junto a tipos como David Duke, ex-dirigente del Ku Kux Klan, algo que lo dice todo.

      Si mis rudimentarias habilidades en fisonomía no me fallan, en el grupo hay otro español, supongo que también procedente del mundillo neonazi de CEDADE.

      Imaginemos la corrupción de la idea de Hispanidad que supone semejante injerto, semejante híbrido contra natura.

      Nuestra querido México tiene la más potente dosis de veneno contra la hispanidad, inyectado en sus venas precisamente por ser un país clave en ella. Es el que otrora fuera más próspero,  el más poblado, también fue y en buena parte sigue siendo muy católico, esta en la línea de choque con el mundo anglo y... los enemigos de nuestra Hispanidad no pueden permitir una reconciliación de ese país consigo mismo ni con la misma España, puente clave en la necesaria Reconquista o reconstrucción. Si por un lado está infectado por el identitarismo amerindio -el indigenismo- por el otro la reacción está siendo narcotizada por un identitarismo falsohispanista, falsotradicionalista o como queramos verlo, en el cual CEDADE juega, como vemos, un factor relevante.

      Sin más, dejo ahí otra vez más mi sincera felicitación al autor de ese escrito. Enhorabuena por su clarividencia y fineza, desde luego hace falta tener personalidad para ser capaz de sustraerse a esa falsa polarización con que se está tratando de aniquilar el hispanismo.

       





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    • La libertad sexual conduce al colapso de la cultura en tres generaciones (J. D. Unwin)
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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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