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Hispanorromano

sociedad La era del capitalismo de la vigilancia

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Inserto una entrevista a una profesora estadounidense que, por desgracia, probablemente haya pasado desapercibida en foros y redes sociales. Su libro se va a traducir próximamente al español. Trata de lo que ella llama "el capitalismo de la vigilancia", o sea, del modelo actual de internet, que salvo pequeños rincones como este foro, se basa en extraer datos de los ciudadanos para que se enriquezca un sector muy reducido de la población mientras que la mayoría se empobrece. Pero también tiene aplicaciones políticas: el mismo sistema de vigilancia, acompañado de estímulos y recompensas, puede usarse -y se está usando- para moldear el pensamiento de la sociedad y para producir cambios en su comportamiento. He subrayado las partes que me parecen más acertadas.

Cita

Shoshana Suboff: "La forma de socavar el dividendo que genera la vigilancia tecnológica es haciéndola ilegal"

  • Shoshana Zuboff (1951), profesora emérita de la Harvard Business School, alerta en su último libro sobre las amenazas de lo que llama "el capitalismo de vigilancia", ese modelo de negocio de las grandes tecnológicas basado en recopilar nuestros datos personales

María Sánchez Díez

14 de agosto de 2020 22:04h

Cada uno de nuestros gestos cotidianos en internet, por pequeños que sean, generan un rastro de datos: nuestro trayecto diario al trabajo en Google Maps y la cafetería donde paramos a desayunar, un estado de Facebook con palabras que denotan tristeza y el tono de voz con el que le pedimos a Alexa que ponga una canción, los hoteles que estamos mirando para las vacaciones de verano y la última serie a la que te has enganchado en Netflix. Este reguero de información, íntima e inconexa, dice mucho sobre nosotros. Gracias a la inteligencia artificial, gigantes tecnológicos como Google, Facebook, Microsoft o Amazon son capaces de descifrar patrones que permiten predecir nuestro comportamiento futuro. ¿Y qué hacen con esa información? La venden a terceros, que interesados en que nos convirtamos en consumidores, la usan para terminar de persuadirnos. Es el anuncio de Instagram donde sale ese jersey de la marca que te gusta y del que tanto has hablado últimamente.

Shoshana Zuboff (1951), profesora emérita de la Harvard Business School, llama a este sistema capitalismo de vigilancia. Donde muchos solo vemos una intrusión relativamente inofensiva, Zuboff divisa una amenaza antidemocrática a valores esenciales como la soberanía personal y la autonomía. El modelo se inventó en Google, se afinó en Facebook y ahora se ha extendido a decenas de ámbitos como la salud, la educación o la ciudad. En su libro La era del capitalismo de la vigilancia (Paidós, abril de 2020), Zuboff nos invita a imaginar un futuro donde los seguros de coche suban en tiempo real cada vez que nuestros vehículos smart perciban por nuestros frenazos que estamos nerviosos. ¿Asusta? Según ella, ese futuro ya está aquí.

Pregunta: Tan pronto como terminé su libro, cogí el Google Mini que me acababa de comprar, lo apagué, lo metí en un cajón y no lo he vuelto a encender.

Shoshana Zuboff: [Se ríe].

¿Podría explicar cómo acuñó el concepto "capitalismo de vigilancia" y qué significa?

A no ser que tengamos lenguaje para las cosas, no podemos pensar en ellas. Mi gran objetivo con este libro era crear el lenguaje para el fenómeno que lo hiciera visible. Haciéndolo visible, podemos comenzar el trabajo de descubrir cómo cambiarlo y combatirlo. El capitalismo es muy plástico, adaptable. El capitalismo de vigilancia refleja una adaptación del capitalismo a una nueva era digital. Nos relacionamos con estas empresas [tecnológicas] y sus plataformas. Y, al hacerlo, les brindamos información personal, les proporcionamos datos sobre nosotros mismos, nuestras vidas, nuestras experiencias. Pero eso resulta ser solo una fracción muy pequeña de los datos. La mayoría de los datos que impulsan sus operaciones se nos arrebatan individual y colectivamente sin nuestro conocimiento, a través de sistemas diseñados para mantenernos en la ignorancia, para puentear nuestra conciencia.

Sistemas opacos. ¿Cómo funcionan?

Sus cadenas de suministro dependen de estar llenas de datos sobre nuestro comportamiento. Los datos se mueven a través de las cadenas de suministro a nuevas fábricas que llamamos IA, inteligencia artificial. Estas fábricas producen productos que predicen nuestro comportamiento y que se venden en mercados responsables de los flujos de ingresos que yo llamo los dividendos de vigilancia. Todo eso depende de la capacidad de recopilar datos de comportamiento, que son el excedente de nuestro comportamiento online. Si nos pidieran todos estos datos, no querríamos darlos, así que la única forma en que pueden mantener sus cadenas de suministro es a través de lo que es esencialmente una operación de vigilancia. Y por eso lo llamo capitalismo de vigilancia. No está destinado a ser evocador o dramático. Sin vigilancia, la creación de valor que acompaña a esta lógica económica no sería posible.

Últimamente se habla mucho de la economía de la atención, la noción de que nuestro tiempo y nuestra atención se han convertido en recursos preciosos que alimentan a las grandes empresas tecnológicas. ¿Cómo se relaciona este concepto con el capitalismo de vigilancia?

Tiene que ver con la cadena de suministro. El capitalismo de vigilancia ha construido desde los primeros días del comienzo del siglo XXI las principales interfaces de esta cadena: buscar y navegar en la red, transacciones comerciales online, etc. Ahora están en todas partes. Son cada producto que llamamos "smart", cada servicio personalizado, nuestros teléfonos y las aplicaciones que hay en ellos, todo tipo de dispositivos, el internet de las cosas: tu televisor, tu lavavajillas, tu refrigerador, tu aspiradora. Están en el automóvil, en las cámaras y los sensores integrados en tu hogar. Cuanto más tiempo permanezcas enganchado a cualquier interfaz, más de tu experiencia se puede capturar y traducir a datos de comportamiento. Es un factor crítico de éxito. Dio a luz al botón Me gusta, a los emojis, a la búsqueda con autocompletado y todo lo que lo hace sin fricción, fácil, conveniente. Ahí es donde creo que la pieza de la atención encaja: si no puedes mantener a la gente enganchada, sencillamente no obtienes el mismo suministro. Y el suministro es importante porque la inteligencia artificial que se nutre de datos. Cuantos más datos, mejores serán sus predicciones. Y cuanta más variedad de datos, mejor. Por eso es esencial.

En su libro habla de cómo esta lógica de extracción de datos se está trasladando a otros ámbitos del mundo real: la salud, los seguros de coche, las ciudades. ¿Está por todas partes?

El capitalismo de vigilancia se inventó en Google, se extendió a Facebook y se convirtió en la lógica predeterminada en el sector tecnológico. Pero ya hemos superado esa etapa. Se ha convertido en el tipo de enfoque económico de vanguardia en todos los sectores de la economía. Si estás en el espacio de la salud, es tratando de averiguar cómo ganar dinero con los datos que puedes obtener de los pacientes; en el espacio educativo, con los datos que puedes extraer de los estudiantes; en el espacio de seguros, usando datos para hacer predicciones que te permitirán ajustar tu evaluación de riesgo de una forma completamente nueva. La gente persigue lo que yo llamo el dividendo de vigilancia: la idea de que el único lugar donde obtener margen es recolectando datos y prediciendo el comportamiento para vender esas predicciones de forma que marquen una diferencia en nuestro negocio y en los negocios de nuestros clientes comerciales.

¿Podría hablar un poco más sobre los peligros que el capitalismo de vigilancia puede tener para la autonomía humana?

Los sistemas intervienen y afinan subliminalmente el comportamiento de rebaño en direcciones alineadas con resultados comerciales que tratan de garantizar. Con Pokemon Go, por ejemplo, aprendieron a usar recompensas y castigos para llevar a gente a establecimientos que los estaban pagando por obtener una visita garantizada a ciertos bares y restaurantes. Yo llamo a esto "economías de acción". Cuando ves, por ejemplo, las ambiciones de Google para una ciudad inteligente, ves claramente que el objetivo es desarrollar sistemas que guíen, restrinjan, recompensen, castiguen y modifiquen el comportamiento humano a escala, tanto de individuos como de una población. Esto para mí, nos mueve de una discusión sobre una lógica económica a una nueva forma de poder. Es algo muy preocupante. En el siglo XX, nos preocupaba el poder totalitario, que operaba a través de la violencia, la amenaza constante de asesinato y los regímenes de terror. Pero este nuevo poder no opera a través de la violencia. Funciona de forma remota a través de vigilancia, y consigue lo que quiere de una forma que está oculta para nuestra conciencia. En lugar de venir en medio de la noche para llevarnos al gulag, aparece con un capuccino y un emoji sonriente.

 

Cambridge Analytica mostró lo que podía pasar cuando aplicamos este sistema y su lógica al ámbito político: utilizaron lo que parecía un inofensivo test de personalidad para dirigir mensajes electorales específicos a los usuarios en función de sus respuestas.

Cuando ves cómo Chris Wiley [el analista de datos que filtró a la prensa el escándalo de Cambridge Analytica] describe lo que estaban haciendo, dijo: "Conocemos tus demonios internos". Y luego podemos usar señales y disparadores subliminales para activar esos demonios y lograr que te identifiques con personas, materiales, puntos de vista y actitudes con los que normalmente no te hubieras identificado. Yo describí Cambridge Analytica como un parásito en el organismo anfitrión del capitalismo de vigilancia. Lo que hizo esa pequeña consultoría política fue simplemente adaptar todos los mecanismos y métodos del capitalismo de vigilancia, particularmente su capacidad de afinar y escuchar el comportamiento, modificarlo a escala y simplemente pivotar de resultados comerciales a resultados políticos.

Aunque en realidad no tenemos forma alguna de probar que fueran esos mensajes los que causaron el Brexit o la elección de Trump. ¿Cómo sabemos que es efectivo, que verdaderamente funciona?

Los análisis forenses detallados requieren que Facebook abra sus datos históricos. Y hasta ahora, ningún gobierno ha obligado a Facebook a hacerlo. Ojalá se haga. Sabemos hasta qué punto la gente estuvo expuesta a la desinformación. Podemos ver los patrones en el discurso político online que condujo a la votación del Brexit y las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos. Estamos entrando en un nuevo año electoral y ahora hay miles, decenas de miles de Cambridge Analytics, algunos de ellos patrocinados por campañas políticas, algunos operando como terceros. Están ahí afuera usando estos métodos. Debido a la verdadera falta de compromiso por parte de compañías como Facebook y Google para llegar al fondo de esto, aún somos vulnerables.

Quiero asegurarme de que hablamos de soluciones antes de terminar. ¿Es posible recuperar la promesa original de un internet que iba a facilitar la conectividad y la participación democrática en la sociedad?

El capitalismo de vigilancia no es tecnología. Es una historia sobre una lógica económica que esencialmente se apoderó de lo digital. En las dos últimas décadas, hemos sido persuadidos con propaganda muy inteligente de que así es como debe ser lo digital. Y creo que la gente ahora está adoptando cada vez más la idea de: "Espera un momento, no necesitas todos estos datos. ¿Por qué es eso necesario que mi televisor tenga una política de privacidad? ¿Mi colchón, mi cama?". Los asaltos se han vuelto más audaces. Mires en la dirección que mires, hay algo intentando llevarse datos para su uso y beneficio secretos. Con una lógica económica diferente, sería posible disfrutar de productos y servicios digitales sin las externalidades antidemocráticas que acompañan al capitalismo de vigilancia. Tenemos que crear un nuevo espacio para nuevas formas de productos y servicios digitales que sean comerciales, operen en el mercado, pero que también sean propiedad y operados por ciudadanos. Yo elijo en qué medida mi experiencia no se traducirá en datos de comportamiento, cómo serán las ganancias, si esos datos se compartirán, cómo se compartirán, con qué propósito… Las respuesta a esas preguntas deben reposar en la autoridad del ciudadano individual bajo el paraguas de la gobernabilidad democrática. Este ya no puede ser un espacio sin ley, un espacio sin gobierno.

¿De qué depende?

Depende de la ciudadanía llegar a un punto de inflexión donde decimos que esto es intolerable. No voy a contribuir a un mundo donde mis hijos tengan que esconderse en el interior de sus propias vidas, donde todos estamos buscando un equivalente práctico y existencial de la criptografía solo para ir por la vida con cierta apariencia de privacidad. No elegimos a estas personas. No elegimos esta lógica económica. Se nos ha impuesto en secreto por el bien de la prosperidad de otros. No es casualidad que los veinte años de crecimiento del capitalismo de vigilancia sean los mismos veinte años en que la desigualdad de ingresos se ha convertido en un flagelo en la mayoría de las sociedades occidentales.

¿Qué podemos hacer tanto desde el punto de vista individual como en la esfera pública para detener esta deriva?

Adoptamos la ley, traemos la gobernanza democrática para decir: ya no puedes tomar unilateralmente el comercio de la experiencia humana como una fuente gratuita de materia prima para convertirla en datos que benefician a un grupo muy pequeño a expensas de la democracia y de toda la población. La forma de socavar el dividendo de la vigilancia es, en primer lugar, cortando directamente en el suministro, la oferta. Decir: ya no es legal. No es que sea legal ahora, es simplemente que no es ilegal porque no tenemos leyes que prohíban la vigilancia unilateral que se alimenta de la experiencia humana. Los mercados de futuros humanos tienen consecuencias predeciblemente destructivas que son incompatibles con nuestras aspiraciones como sociedades democráticas. Deberíamos hacerlos ilegales como lo hemos hecho con los mercados que comercializan con órganos, bebés o esclavos humanos. Los mercados que comercian con futuros humanos son perniciosos y socavan la democracia. Necesitamos que nuestros legisladores se despierten de este sueño de la retórica sobre la tecnología digital.

Todas estas soluciones trascienden el debate de la privacidad, o al menos lo complementan.

Hemos sufrido un engaño en los últimos veinte años y es esa ilusión de que la privacidad es privada, un cálculo personal: yo te doy un poco de información personal si tú me das productos o servicios gratuitos.

Pero la privacidad es pública, es un problema de acción colectiva. Hay un montón de elementos que son interdependientes y que realmente no se pueden separar: democracia, soberanía individual, autodeterminación, autonomía… esas son las cualidades que hacen posible la privacidad. Son inseparables. Hay quien dice: "No me importa, pues no tengo por qué leer esos anuncios personalizados". Pero caminas por la calle y las compañías tecnológicas han luchado por el derecho a tomar tu rostro en donde sea que aparezcas. Pueden tomar tu rostro en una foto mientras caminas por las calles de tu barrio, por el parque. ¿Por qué? Porque siempre hay pequeños músculos que se analizan e informan sobre tu estado emocional y tu estado emocional es un dato altamente predictivos. Por lo tanto, las caras son codiciadas.

Me recuerda al experimento en que Facebook identificaba el momento de la semana en que los adolescentes australianos se sentían más inseguros y, por lo tanto, eran más vulnerables y propensos a comprar algo que los hiciera sentir mejor.

Luego tienes a un contratista de Google ofreciendo cinco dólares a los sintecho de Atlanta para tomar su cara, no informándolos de que en realidad estás tomando sus caras para reconocimiento facial. Creas una subclase: el que se ve obligado a vender sus datos igual que quien vende órganos. Estos son ejemplos de cómo la privacidad es pública. Y eso es lo que llamo "poder instrumental". Es un tipo de poder completamente nuevo que nunca ha existido antes. Puede ejercer tanto control mientras se evita nuestro derecho a combatirlo. Pero porque no opera a través de la violencia, hemos estado prestando mucha menos atención y eso es lo que tiene que cambiar. Estamos entrando en la tercera década del siglo XXI, el siglo digital. Se suponía que este era el momento más democrático de todos para la democratización del conocimiento a través de lo digital. En cambio, estamos volviendo a una especie de patrón feudal de asimetrías extremas de conocimiento y poder que crean un nuevo eje de desigualdad social. Y esta desigualdad social es lo que yo llamo desigualdad epistémica, desigualdad del derecho a saber. Se ejemplifica en este abismo creciente entre lo que sabemos y lo que se puede saber de nosotros.

*Esta entrevista ha sido editada y abreviada para mayor claridad.

Shoshana Suboff: "La forma de socavar el dividendo que genera la vigilancia tecnológica es haciéndola ilegal"


Esta publicación ha sido promocionada como contenido independiente

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Genial entrevista, gracias por traerla Hispano.

Es increíble como hemos entregado a todas las grandes empresas tecnológicas nuestros datos sin rechistar, gratis cuando su valor es altísimo y en algunos casos sencillamente no tiene precio. Todo esto ha sido posible gracias a la aquiescencia de todos los gobiernos, que son los principales interesados en tener datos privados de sus ciudadanos. Hoy prácticamente es imposible escaparse de su control y monitorización, y la crisis del covid va a acelerar este proceso aún más.

Me dan escalofríos con solo pensar lo que pueden hacer con nuestros datos. Pueden elaborarse listas de ciudadanos "buenos" y "malos" a partir de esos datos como se pretende hacer el partido comunista chino. Tristemente esto cada día se parece más a 1984.

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tienes razón, hoc, es algo escalofirante sobre lo que no solemos reflexionar porque HASTA AHORA la mayoría de gente no se ha visto directa y conscientemente en el trance de un mal uso de esos datos.

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Gracias por los comentarios. Me alegro de que os haya gustado la entrevista y consideréis de interés el asunto tratado. Tenía el temor de que se viese como un "lamento ludita".

Estoy también muy de acuerdo con lo que comentáis. @hocsignovinces, nada más introduciría un pequeño matiz en esto que dices:

Cita

Todo esto ha sido posible gracias a la aquiescencia de todos los gobiernos, que son los principales interesados en tener datos privados de sus ciudadanos

Bueno, en realidad no son los gobiernos (por lo menos no el Gobierno español) los que hacen acopio de esos datos y generalmente dichos datos no les resultan accesibles. De hecho, estas grandes empresas, como Google y Facebook, se niegan a dar datos a los gobiernos incluso en casos judiciales muy graves de asesinatos, violaciones o terrorismo. Por principio se niegan a toda petición y dilatan el proceso todo lo que pueden, salvo si se trata del Gobierno de EEUU o de un Gobierno potente, como el ruso, al que no le temblaría la mano en cerrar el acceso a esas plataformas si no colaboran en la resolución de crímenes.

Los gobiernos, por su parte, también recogen datos y saben de nosotros más cosas de las que sabían hace veinte años, sobre todo en relación con movimientos bancarios, pero en Europa y en España los gobiernos no saben casi nada de nosotros en comparación con lo que saben estás macrocorporaciones radicadas en Estados Unidos (lo que vale tanto como decir que lo sabe también el Gobierno de EEUU).

Ahora mismo creo que el gran peligro viene de estas megaempresas estadounidenses más que de los gobiernos europeos. Pero es una idea mía que no tiene por qué compartir todo el mundo. Y, por otra parte, hay que tener en cuenta que las empresas que recogen esos datos en algún momento podrían pasárselos a los gobiernos. Una vez que se recoge el dato, no se elimina; como mucho, se vende al mejor postor.

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Sin duda debería estar muy limitada o penada esa recogida de datos de parte de las empresas, aunque ello suponga pagar por servicios que ahora son "gratis" (realmente no, el precio son esos datos). 

No veo que sea neoludita, no está criticando Internet en sí misma, en sí misma es algo muy bueno que permite poner en contacto a mentes de todo el planeta, pero como todo se puede hacer un mal uso de la misma.

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Magnífico artículo que merece estar en portada. Brillante y revelador acerca de ciertos aspectos del mundo en el que nos adentramos.

En 18/8/2020 a las 3:27, Hispanorromano dijo:

Gracias por los comentarios. Me alegro de que os haya gustado la entrevista y consideréis de interés el asunto tratado. Tenía el temor de que se viese como un "lamento ludita".

Estoy también muy de acuerdo con lo que comentáis. @hocsignovinces, nada más introduciría un pequeño matiz en esto que dices:

Bueno, en realidad no son los gobiernos (por lo menos no el Gobierno español) los que hacen acopio de esos datos y generalmente dichos datos no les resultan accesibles. De hecho, estas grandes empresas, como Google y Facebook, se niegan a dar datos a los gobiernos incluso en casos judiciales muy graves de asesinatos, violaciones o terrorismo. Por principio se niegan a toda petición y dilatan el proceso todo lo que pueden, salvo si se trata del Gobierno de EEUU o de un Gobierno potente, como el ruso, al que no le temblaría la mano en cerrar el acceso a esas plataformas si no colaboran en la resolución de crímenes.

Los gobiernos, por su parte, también recogen datos y saben de nosotros más cosas de las que sabían hace veinte años, sobre todo en relación con movimientos bancarios, pero en Europa y en España los gobiernos no saben casi nada de nosotros en comparación con lo que saben estás macrocorporaciones radicadas en Estados Unidos (lo que vale tanto como decir que lo sabe también el Gobierno de EEUU).

Ahora mismo creo que el gran peligro viene de estas megaempresas estadounidenses más que de los gobiernos europeos. Pero es una idea mía que no tiene por qué compartir todo el mundo. Y, por otra parte, hay que tener en cuenta que las empresas que recogen esos datos en algún momento podrían pasárselos a los gobiernos. Una vez que se recoge el dato, no se elimina; como mucho, se vende al mejor postor.

Tienes razón al matizar que mayormente son esas empresas privadas las que recaban los datos, y que por tanto son las que han creado este nuevo modelo económico y las mayor beneficio pueden obtener de esa dinámica, aunque quizás se podría matizar el matiz, si me lo permites, ya que esas empresas no podrían haber extendido sus redes de recogida de datos, y por tanto haber generado esa nueva economía, si no fuera porque los sucesivos gobiernos les han permitido hacerlo, cuando no invitado a introducirse en nuestras vidas.

Igual que existe el pecado de acción, existe también el de omisión, que puede ser incluso más grave que el otro, y eso es lo que pienso que pasa en este tema con respecto a gobiernos y corporaciones. 

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Otra reseña del mismo libro, pero también comenta otros libros como Datanomics, publicado por una española, que aporta muchas claves interesantes sobre este tema. Muy importante lo que dice sobre la gamificación (de gamification en inglés, que yo preferiría traducir como ludificación) y sobre el trabajo gratis que extraen de nosotros todas estas plataformas.

Cita

Capitalismo de vigilancia, el nuevo mundo feliz en el que el producto eres tú (y prefieres no saberlo)

elEconomista.es
13-17 minutos

En el mundo feliz que dejó plasmado el escritor británico Aldous Huxley en su novela homónima de 1932, las personas viven drogadas y felices, manipuladas por un plan superior en el que la ciencia más puntera sólo sirve a una estructura de dominación. Ahora no tomamos 'soma' -la droga que consumen los personajes de Huxley-, pero tenemos un abanico infinito de aplicaciones y servicios gratis diseñados específicamente para convertirnos en felices adictos y en los auténticos recursos que surten la acumulación de riqueza en el nuevo capitalismo que ordena el mundo. Bienvenidos al capitalismo de vigilancia, el lugar en el que nunca nos hemos sentido tan libres pese a ser observados sin descanso.

Tu smartTV te observa. Pero también tu teléfono, tu coche, tu robot de limpieza, tu asistente de Google y hasta esa pulserita que monitoriza el número de pasos que das. Una pista: todos los productos que llevan la palabra smart o incluyen la coletilla de 'personalizado' ejercen de fieles soldados al servicio del capitalismo de vigilancia. Así lo resume Shoshana Zuboff, profesora emérita de la Harvard Business School y creadora del concepto llamado a sepultar el capitalismo que hemos conocido hasta ahora.

Su origen se remonta a hace dos décadas con la burbuja de las 'puntocom', y aún no somos conscientes de que la era económica ha cambiado. Establezcamos primero el nuevo mapa para saber orientarnos en esta realidad económica.

Capitalismo industrial vs. capitalismo de vigilancia

En el capitalismo industrial, los propietarios de los medios de producción son los emprendedores que, a través de una inversión, compran las materias primas y la estructura necesaria para la producción de bienes y servicios, y contratan mano de obra con este fin. El objetivo último es colocar estos productos en el mercado, donde los clientes coinciden con los trabajadores. El medio sobre el que reposa todo el sistema del capitalismo de vigilancia, sin embargo, es la infraestructura digital. Las redes de internet, las tecnologías informáticas y las propias vidas humanas son los medios de producción imprescindibles para proveer datos personales, la auténtica materia prima del sistema.

El ser humano es un terminal de corrientes de datos. Con este saber se puede influir, controlar y dominar totalmente a las personas

La mano de obra ya no está configurada por empleados que reciben un salario a cambio de su trabajo, sino por usuarios de aplicaciones y servicios gratuitos, satisfechos de adquirirlos a cambio de ceder sin consentimiento a múltiples empresas un registro de sus experiencias vitales.

movil-tablet-usuarios-dreams.jpg  

En el nuevo capitalismo, los datos personales se acumulan para producir el bien que se pondrá a la venta en el mercado: predicciones sobre nosotros mismos. Los propietarios de los medios de producción, ya lo habrán adivinado, no son otros que los que ejercen el monopolio del negocio digital: Google, Facebook, Apple y Amazon. A su modelo, sin embargo, se han sumado todo tipo de compañías del entorno tradicional. "El capitalismo industrial, con todas sus crueldades, era un capitalismo para las personas. En el de vigilancia, por el contrario, las personas apenas somos ya clientes y empleados, somos por encima de todo fuentes de información. No es un capitalismo para nosotros, sino por encima de nosotros", sentencia Shoshana Zuboff en una entrevista en la BBC.

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, profesor en la Universidad de las Artes de Berlín y autor de una decena de libros, profundiza en esta idea: "El ser humano es un terminal de corrientes de datos, el resultado de una operación algorítmica. Con este saber se puede influir, controlar y dominar totalmente a las personas".

Cómo descubrió Google la bola de cristal

Volvemos a la crisis de las 'puntocom'. A finales del siglo pasado, Google, una compañía entonces alérgica a la publicidad, tuvo que replantearse su modelo de negocio y cómo lograr rentabilidad. Sheryl Sandberg, directiva al frente de la publicidad on line de la firma, llegó a la conclusión de que la combinación de la información derivada de su algoritmo y los datos computacionales recogidos de sus usuarios podían ofrecer un análisis muy interesante para que los anunciantes no erraran su objetivo. Con una predicción de quién necesitaba o deseaba qué, el anunciante sabía a quién dirigirse y qué venderle.

Los servicios que ofrece el capitalismo de vigilancia consisten en predicciones basadas en datos sobre nuestros comportamientos, y estas predicciones se venden a otras empresas

"Google había encontrado una fórmula para predecir comportamientos humanos", resume Zuboff, quien establece en este punto un "giro oscuro e inesperado" en el capitalismo de vigilancia, "pues reclama experiencias humanas privadas para convertirlas en datos de comportamiento e integrarlas en el mercado".

google-oficina-claro.jpg  

Entre 2001 y 2004, los ingresos del motor de búsqueda crecieron casi un 3.600%. En marzo de 2008 Sandberg fue fichada por Mark Zuckerberg para Facebook, donde implantaría el mismo modelo de éxito.

A partir de aquí, esta estructura de negocio se extendió a todos los ámbitos económicos, donde los datos suponen ahora la verdadera fuente de riqueza. "Los servicios que ofrece el capitalismo de vigilancia consisten en predicciones basadas en datos sobre nuestros comportamientos, y estas predicciones se venden a otras empresas como anunciantes, aseguradoras, grandes almacenes o proveedores sanitarios", desgrana la economista norteamericana.

La mentira del consentimiento y la adicción

Para la creación de estos datos en cantidades masivas para extraer predicciones como de una bola de cristal, los humanos resultan agentes imprescindibles. La singularidad es que, en este nuevo capitalismo, nadie les cuenta que suponen la mano de obra gratis. Tampoco lo importantes que son sus comportamientos, sus hábitos, sus deseos, sus miedos, sus sueños, sus proyectos, sus dudas. Todos estos detalles, esta intimidad, es extraída desde la infraestructura digital para ser vendida. Y ni siquiera hay una remuneración por ello. ¿Cómo hemos llegado a consentir esto?

Las aplicaciones están basadas en un inteligentísimo sistema de adicción y gamificación. Diseñan esto para hacernos adictos

Para Paloma Llaneza, abogada, experta en ciberseguridad y autora de Datanomics, la respuesta se reduce, primero, a que el consentimiento en realidad no existe cuando escribimos nuestros datos personales rápidamente para bajarnos aún más rápido una aplicación gratis o recibir una newsletter semanal. "El consentimiento es una de las grandes mentiras de internet", afirma en una conversación con elEconomista. La experta asegura que el problema empieza cuando nuestros datos son usados para otras finalidades y cedidos a terceras empresas que buscan conocernos mejor y sacar un perfil de cómo somos. Esto es legal, pero el usuario normalmente accede a los términos sin haberlos leído en profundidad. E incluso cuando lo hace, resulta difícil no perderse en la terminología legislativa, técnica y los conceptos. "Sin saberlo, el usuario puede estar dando consentimiento a ser escaneado en redes sociales y, de ahí, se saca el perfil de la persona. Solo con las fotos de Instagram ya se pueden deducir cosas del comportamiento", explica.

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Paloma Llaneza, abogada y experta en seguridad informática. Imagen: elEconomista.es

Si cada vez más empresas nos están utilizando, la siguiente pregunta es ¿por qué lo aceptamos como algo irremediable? ¿Por qué no decir 'basta'? Llaneza -quien, por cierto, no utiliza WhatsApp ni está en Facebook- nos invita a enfocar la atención en otro punto, a adentrarnos en aspectos de la psicología humana. Sólo entonces resulta obvio que tampoco un alcohólico dice 'basta' frente a otro botellín de cerveza. "Las aplicaciones están basadas en un inteligentísimo sistema de adicción y gamificación. Diseñan esto para hacernos adictos, todo es como un juego y tienes que participar para formar parte de la sociedad", resuelve.

Una vez que somos adictos, parece prácticamente imposible decir 'no' a ceder nuestra vida una vez más a cambio de la 'app' del momento. La abogada considera que las personas no son inconscientes, sino adictas, y que viven en un estado de infantilización ante la tecnología. "A mí me preguntan: '¿cómo puedes vivir sin WhatsApp?', y yo les contesto: '¿y tú cómo puedes vivir tan enganchado?", relata.

La gamificación, la técnica por la que cualquier cosa adquiere formato de juego, es capital en el nuevo sistema

El fervor adolescente de querer formar parte de lo último, recibir atención y no perder comba de lo que hace el grupo afecta ahora a todos los grupos de edad. Como los personajes de Huxley, las personas son felices con aplicaciones que les ahorran tareas tan sencillas como apagar la luz. En otros casos, ni siquiera eso. ¿Recuerda esta app que cotejaba una foto de la cara con pinturas clásicas para ver a qué rostro inmortal se parecía más? La finalidad de este juego era crear modelos para el reconocimiento facial y servirlos en bandeja a la inteligencia artificial para que, en el futuro, quizá nos puedan denegar el acceso en un local determinado. De haberlo sabido, probablemente nadie hubiera caído en la trampa. De ahí que la gamificación, la técnica por la que cualquier cosa adquiere formato de juego, sea capital en el nuevo sistema.

"Se nos está engañando por partida doble" -expone en uno de sus artículos Evgeny Morozov, escritor e investigador experto en la implicación social de la tecnología, "en primer lugar, cuando hacemos entrega de nuestros datos a cambio de unos servicios relativamente triviales, y, en segundo, cuando esos datos son después utilizados para personalizar y estructurar nuestro mundo de una manera que no es ni transparente ni deseable".

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El cebo no es un regalo

Además de la gamificación, la otra clave que explica que se ponga en funcionamiento el ciclo de la adicción reside en la gratuidad de estos servicios. Las apps gratuitas son el cebo, no un regalo que le hace una empresa magnánima. A través de ellas, comienza la extracción de datos, la acumulación de comportamientos que serán horneados para poner en bandeja un festín de predicciones listas para ser transformadas en dinero. "Detrás de todo esto está el problema de la gratuidad", incide Paloma Llaneza, para quien el cebo de los servicios gratis emergió como fórmula alternativa de la monetización.

Si no estás acostumbrado a pagar por contenidos, por servicios, por información especializada, al final alguien perderá su trabajo y, antes o después, a ti te va a tocar

La gratuidad no sólo hace más sencillo que las compañías sigan recolectando datos personales, sino que quede abierto el grifo de la precarización laboral. O más bien, de una "autoprecarización" que acabará afectando al mismo ciudadano que ha descargado un servicio gratis. Así lo explica la experta en ciberseguridad: "Si no estás acostumbrado a pagar por contenidos, por servicios, por información especializada, al final alguien en el otro lado de la cadena de valor se resentirá. Alguien perderá su trabajo y, antes o después, a ti te va a tocar".

 

 

Las personas, felices con la innovación tecnológica -como en cualquier religión, la crítica no es tolerada-, han abierto las puertas de su casa a que la vigilancia continúe en su refugio más íntimo. El llamado Internet de las Cosas, que ya cuenta con sus primeros escándalos tras convertir a ingenuos juguetes en espías de niños, ha llegado para maravillarnos con sus efectos hipnóticos. "Le digo a Alexa que me apague las luces y las apaga. ¡Es magia!", ejemplifica con sorna Llaneza, aludiendo al 'asistente' de Google.

Los robots de limpieza conocen el perímetro de tu casa, tu coche sabe si metes bien o mal las marchas, tu libro electrónico registra qué prefieres leer, y Alexa... Alexa lo sabe todo

Los aparatos conectados a internet nos ofrecen un panorama oscuro donde la vigilancia queda sellada. En concreto, la autora de Datanomics alerta sobre la evolución de la televisión inteligente -smart TV-. Los últimos modelos están concebidos para que la conexión a la red sea 24 horas los siete días de la semana. "Es como tener un micrófono en tu casa", se queja Llaneza, quien advierte de otra perversión más: las apps que permiten encender la televisión desde el propio móvil. Así, los hábitos que se tienen ante la televisión, el tiempo que pasas viéndola, "si paras en una escena determinada de sexo, de amor o violencia", quedan guardados y se mezclan con los datos extraídos del móvil.

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Los robots de limpieza conocen el perímetro de tu casa, tu coche sabe si metes bien o mal las marchas, tu libro electrónico registra qué prefieres leer, y Alexa... Alexa lo sabe todo. "El hombre y sus datos se ponen al servicio de internet. Pienso que estoy leyendo un ebook, pero en realidad es el ebook el que me lee a mí", critica el filósofo surcoreano Byung-Chul Han.

Vigilados pero 'libres' y felices

"No vivimos en un mundo conectado, vivimos en un mundo vigilado", sentencia la experta en seguridad. El doctor en Filosofía instalado en Alemania se suma a esta idea y compara la nueva observación de los ciudadanos con el sistema del panóptico de la arquitectura carcelaria. "En la cárcel, hay una torre de vigilancia. Los presos no pueden ver nada pero todos son vistos. En la actualidad se establece una vigilancia donde los individuos son vistos pero no tienen sensación de vigilancia, sino de libertad", explica en su obra La expulsión de lo distinto (Herder), que analiza el impacto de la hipercomunicación y la hiperconexión en la sociedad. Para Han, la sensación de libertad que brota en los individuos es engañosa: "Las personas se sienten libres y se desnudan voluntariamenate. La libertad no es restringida, sino explotada". El profesor asiático expone que "la gran diferencia entre internet y la sociedad disciplinaria es que en esta última, la represión se experimenta. Hoy, en cambio, sin que seamos conscientes somos dirigidos y controlados".

¿Han pasado por delante de un gimnasio e inmediatamente han recibido una notificación con una irresistible oferta para apuntarse? ¿Han chateado con un amigo por WhatsApp sobre un viaje a Estocolmo y han empezado a recibir anuncios de alojamiento en Suecia? ¿Han comentado en voz alta que les apetece comer una pizza y su pantalla les bombardea con ofertas de alguna conocida pizzería? Si alguna vez les ha pasado algo de esto, no se maravillen y párense a pensar. No es magia, es el capitalismo de vigilancia alimentándose de sus vidas.

Capitalismo de vigilancia, el nuevo mundo feliz en el que el producto eres tú (y prefieres no saberlo)

 

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    • By Hispanorromano
      Recojo una noticia que me ha parecido muy interesante. Ya hace tiempo que Google integra textos e imágenes que toma de otras webs (sin ninguna retribución a cambio) en su propia página de resultados, con el fin de que no salgas salgas de su buscador y no pinches en ningún enlace que te saque de ahí. Es la táctica de crear cotos cerrados, de fragmentar internet en aplicaciones privadas para que no te salgas del correspondiente redil, que tan buen resultado les ha dado a las redes sociales. En realidad es una «balcanización» de internet que ya lleva en marcha unas décadas, solo que es vez de por razones políticas se hace por intereses comerciales.
       
    • By Vanu Gómez
      A ver qué os parece, en relación con lo que ya ha salido en otros hilos, este anhelo de buscar crear un mundo perfecto desde cero. El texto que enlazo es de Abril-2020 pero parece que ya han puesto la primera piedra:
       https://asia.nikkei.com/Business/Technology/Toyota-builds-smart-city-in-Japan-with-eye-on-self-driving-R-D
       
       
      https://www.motor.com.co/actualidad/tecnologia/ciudad-tejida-toyota/33559
      LA CIUDAD TEJIDA DE TOYOTA EN JAPÓN
      Sistemas integrados y comunicados, transporte autónomo, casas robotizadas, energía solar. Así será la ciudad que Toyota construirá el próximo año.
      REDACCIÓN MOTOR
        02:43 P. M. 04 DE FEBRERO DEL 2020 Ciudad Toyota
      MAS LEÍDOS   1
      CIUDAD TOYOTA
      Este vehículo de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL, Electric Take off and Landing) como cualquier helicóptero es el complemento de la ciudad del futuro que ya Toyota está construyendo. Pero para mañana.

      Este prototipo de urbe en pequeña escala física pero totalmente funcional se levantará en un terreno de 175 acres que posee Toyota en las laderas del monte Fuji, y su diseño fue contratado con el arquitecto danés Bjarke Ingels, cuyo equipo ha desarrollado la casa Lego en Dinamarca, el Mountain View de Google y dos World Trade Centers en Nueva York.

      El proyecto está concebido como la ciudad entrelazada o tejida, Woven City, que será un moderno laboratorio que tendrá residentes de tiempo completo, quienes podrán valorar y probar tecnologías en materia de autonomía, robótica, movilidad personal y casas con inteligencia artificial en el mundo real y la vida cotidiana.
      CIUDAD TOYOTA
      Todos los edificios, la gente, los servicios y los vehículos estarán interconectados y se comunicarán mediante datos y sensores a través de toda una infraestructura digital. La movilidad o el uso está planeado en tres niveles: para vehículos rápidos, para una mezcla de aparatos que se mueven a baja velocidad y para los peatones, que tendrán el uso exclusivo de un gran parque central. Esta plataforma será esencial para mejorar y probar la funcionalidad de los carros autónomos.

      La ciudad será autosostenible y sus edificios se harán mayoritariamente con madera para usar la tradicional artesanía combinada con ayudas robóticas. Todos los techos serán láminas fotovoltaicas que usarán la energía solar para el consumo de electricidad de la ciudad, que se apoyará con plantas de hidrógeno. Los exteriores estarán adornados con vegetación nativa y plantas hidropónicas.

      Las residencias estarán dotadas de robots que harán muchas de las labores domésticas y de paso serán unidades médicas que chequearán en tiempo real el estado de salud de los habitantes. La movilidad será únicamente en vehículos eléctricos en las zonas periféricas, y en el centro pasarán a usar células autónomas que dejarán a la gente en el corazón del tejido, donde solo se podrá caminar.
      CIUDAD TOYOTA
      Los parques y las zonas comunes serán esenciales para promover la integración de la comunidad y fortalecer la conexión humana, que es parte de las condiciones de ese nuevo hábitat, cuyas obras empiezan en el 2021.

      Visto esto, el taxi volador es esencial y deja de ser una utopía.

      Dato
      Toyota planea que la habiten unos 2.000 empleados de la corporación y sus familias, parejas jubiladas, vendedores, científicos visitantes y socios industriales, que desde este mismo año estarán preparándose para esta nueva experiencia y forma de vida.
      Original source: http://www.corazonespanol.es/index.php?app=core&module=system&controller=redirect&url=https://www.motor.com.co/actualidad/tecnologia/ciudad-tejida-toyota/33559&key=d1273528f14655ce4cad6f4770c94c929767c09e4de81b176d6acf39f834edc0&resource='%20target='_blan
    • By Hispanorromano
      Rescato un viejo artículo de MERCABA, una excelente página católica, sobre el supermercado de las religiones o, mejor dicho, de las pos-religiones, de los sucedáneos religiosos a la carta. A pesar de su antigüedad, el artículo retrata a la perfección la situación actual, ahora potenciada por la multiplicación de gurúes que adoctrinan a sus rebaños desde Youtube. Un artículo para meditar con tranquilidad.
    • By Hispanorromano
      Este foro envía un correo electrónico a la persona que recibe un mensaje privado. Son ya innumerables las ocasiones en las que Gmail me ha metido los mensajes procedentes de COES en la carpeta de 'spam', ocultándolos así de mi visión.
      Me pasó hace tres días: descubrí por casualidad que había varios mensajes de COES en la carpeta de 'spam'. Le indiqué a Google que dichos mensajes no eran 'spam' por enésima vez. Hoy vuelvo a mirar la carpeta de 'spam' y veo que, otra vez, contiene mensajes de COES.
      ¡A Google le importa una mierda que yo le haya dicho más de una decena de veces que los mensajes procedentes de COES no son spam! La máquina decide por nosotros; la máquina decide lo que debemos leer y lo que no, desoyendo nuestras reiteradas órdenes. Lo que de que en internet leemos lo que queremos es una ilusión: Facebook y Twitter operan de la misma forma, ocultándonos unas cosas y mostrándonos otras. La máquina se rebela contra el hombre. La máquina de Google aplasta y tritura las páginas modestas como la nuestra, porque quiere quedarse con todo.
      ¿Se entiende ahora por qué Google es una de las entidades más malignas del mundo actual?
  • Corazón Español is a community of forums founded in October 2017, aimed at promoting harmony and the common good from the universal perspective of Hispanic Catholic culture and tradition. The registration of a personal account is public and free, and allows you to participate in general forums, create forums communities, and enjoy different services in accordance with the rules of participation. Register now if you do not have your user account yet.

     

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    • https://www.mundorepubliqueto.com/2020/05/01/no-todo-lo-que-brilla-es-oro/

      Una vez más, por aprecio a estos amigos dejo solo el enlace para enviar las visitas a la fuente.

      Solo comento la foto que ponen de un congreso internacional identitari que hubo un México. Ahí se plasma el cáncer que han supuesto y parece que aún sigue suponiendo aquella enfermedad llamada CEDADE. En dicha foto veo al ex-cabecilla de CEDADE, Pedro Varela -uno de esos nazis que se dicen católicos- junto a Salvador Borrego -que si bien no era nazi, de hecho es un mestizo que además se declara hispanista y favorable a la mezcla racial propiciada por la Monarquía Católica,  sí que simpatizó con ellos por una cuestión que quizá un día podamos comentar- uno de los "revisionistas" más importante en lengua española, así como el también mexicano Alberto Villasana, un escritor, analista, publicista, "vaticanista" con gran predicamento entre los católicos mexicanos, abonado totalmente a la errática acusación contra el papa Francisco... posando junto a tipos como David Duke, ex-dirigente del Ku Kux Klan, algo que lo dice todo.

      Si mis rudimentarias habilidades en fisonomía no me fallan, en el grupo hay otro español, supongo que también procedente del mundillo neonazi de CEDADE.

      Imaginemos la corrupción de la idea de Hispanidad que supone semejante injerto, semejante híbrido contra natura.

      Nuestra querido México tiene la más potente dosis de veneno contra la hispanidad, inyectado en sus venas precisamente por ser un país clave en ella. Es el que otrora fuera más próspero,  el más poblado, también fue y en buena parte sigue siendo muy católico, esta en la línea de choque con el mundo anglo y... los enemigos de nuestra Hispanidad no pueden permitir una reconciliación de ese país consigo mismo ni con la misma España, puente clave en la necesaria Reconquista o reconstrucción. Si por un lado está infectado por el identitarismo amerindio -el indigenismo- por el otro la reacción está siendo narcotizada por un identitarismo falsohispanista, falsotradicionalista o como queramos verlo, en el cual CEDADE juega, como vemos, un factor relevante.

      Sin más, dejo ahí otra vez más mi sincera felicitación al autor de ese escrito. Enhorabuena por su clarividencia y fineza, desde luego hace falta tener personalidad para ser capaz de sustraerse a esa falsa polarización con que se está tratando de aniquilar el hispanismo.

       





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      • 32 replies
    • La libertad sexual conduce al colapso de la cultura en tres generaciones (J. D. Unwin)
        • An applause (10 positives and 5 improvement points)
        • Extraordinary (100 positive and improvement points)
    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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      • 103 replies
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