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Hispanorromano

historia Aktion-T4 anarquista: Lo que en verdad la izquierda entendía por 'eutanasia'

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Propongo un pequeño juego:

¿Quién crees que escribió estas palabras? ¿Que orientación política crees que tiene?

Más adelante solucionaré la incógnita y añadiré alguna información más.

Cita

Nuevas conquistas para Asistencia Social

Cuando nos paramos serenamente a buscar las causas que han producido el desmejoramiento físico de la Humanidad, entre un sinnúmero de ellas encontramos invariablemente: el desarrollo poderoso de la Higiene y la Medicina, con una caritativa blandura superlativamente perniciosa. Pues es indudable que la especie humana ha desmejorado visiblemente en su física; como es indudable que la Higiene, la Medicina y la Caridad rivalizan en conservar tipos débiles, tarados, inferiores, que se reproducen bajando notablemente el nivel medio de resistencia y vigor de los hombres.

A tanto extremo inútil se llegó en este sentido, que son enormes las sumas de energía, tiempo y dinero consumidas en el cultivo desdichado y desaprovechado de una serie de profundos anormales en los que jamás ha de aparecer el menor destello de inteligencia animal. Individuos que no aprenden a hablar, que no tienen dirección ninguna de sus funciones corporales, y cuyas manifestaciones de sensibilidad se reducen a gruñidos indiferentes... Individuos que se mantienen, se limpian, se guardan, sin la menor esperanza ni el menor provecho por una falsa idea de amor humano. Para el verdadero destino de estos seres sin nombre, hay elección. Y no vale escandalizarse púdicamente. O matarlos dulcemente, causando a su insensibilidad el menor dolor posible, o aprovecharlos. Aprovecharlos de la única manera posible, al margen de una inteligencia que nunca tendrán, de un trabajo consciente que no rendirán nunca. Aprovecharlos recurriendo a los mecanismos de la Biología, en esa región donde son iguales los animales y el Hombre, los idiotas y los sabios. Aprovecharlos, en fin, en un Instituto de vacunoterapia y sueroterapia, para la obtención de vacunas y de sueros. El hecho reportaría ventajas: suero de la misma especie y posibilidad de obtenerlo con mucha mayor facilidad que ahora en cuanto a determinadas enfermedades: sarampión, parálisis infantil, etc.

La segunda conquista, la segunda entre la multitud de cosas conquistables, sería el Instituto de Eutanasia —el individuo tiene derecho a morir «bien»— institución donde se examinarían severa e imparcialmente, por medio de un tribunal selecto de psicosociólogos, todos los casos de las personas decididas a terminar su vida. El tribunal clasificaría dichos casos en dos grupos: aquéllos cuya decisión de morir obedeciese a causas pasajeras, aunque poderosas, y que pudiesen olvidar en un ambiente adecuado y bajo una vigilancia discreta (de ambas cosas dispondría la institución) y aquéllos cuya razón fuese de tal calidad que no pudiera hacerse desaparecer la influencia que ejerciera sobre el sujeto. Estos individuos del segundo grupo tendrían en la Cámara de Eutanasia, el final deseado y adecuado a su desdicha.

El Instituto de Eutanasia estaría en relación con Hospitales, Maternidades, Sanatorios, etc., y tendría unos equipos de investigación para casos determinados.

He aquí dos valiosas conquistas para el porvenir.

________________________

Nuevas conquistas para Asistencia Social, Mujeres libres, Barcelona, n.º 10, julio de 1937, p. 10. [Ver documento en hemeroteca de Barcelona

Enigma solucionado: ver referencia bibliográfica más arriba e información adicional en el siguiente mensaje.

Amparo-Poch-Mujeres-libres-anarquismo-eu


Esta publicación ha sido promocionada como contenido independiente

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El texto es inmoral hasta para los eugenistas de la línea de Francis Galton y los nazis, ambos se conformaban con esterilizar a los discapacitados y deficientes, pero no descarto que algún seguidor de esas ideas llegara tan lejos como para decir eso. Por otro lado las ideas eugenésicas no eran tan raras a finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, buena parte de Europa tenía políticas eugenésicas, no solo los nazis ni mucho menos, lo que pasa es que son ideas que han envejecido muy mal.

Tampoco ha sido una idea exclusiva de la derecha, pues hubo anarquistas como Bakunin que se acercaron a las ideas malthusianas y eugénesicas mientras que otros se opusieron a ello, como Kropotkin, quién incluso defendía que en los animales era más común la cooperación que la competencia. El anarquismo es un movimiento muy variado y hay de todo, no es descartable que ese texto sea de un anarquista.

La URSS y el leninismo en general se opusieron a estas ideas e incluso a la genética, llegaron a prohibir la teoría de la síntesis evolutiva y sustituirla por la lysenkoista, motivados por su oposición a dicho concepto. Por lo que yo descartaría que el autor fuese marxista-leninista.

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Lysenkoísmo

Descartaría que fuese católico sincero, que se llamase católico a sí mismo no lo descarto, si existen "católicas por el derecho a decidir" todo es posible.

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Católicas_por_el_Derecho_a_Decidir

No veo ninguna idea neoludita en el texto, por lo que no es de Unabomber o similares, que también criticaban la medicina moderna por lo mismo, pero de ser un texto suyo hablarían de eliminarla y que la naturaleza se encargue de los débiles y no de prácticas eugénesicas. Por tanto descartados.

En resumen: Un nazi con ideas extremas, un anarquista en línea con las tesis malthusianas y eugénesicas o simplemente un eugenista influenciado por las tesis de Francis Galton pero bastante más radical porque como he dicho la mayoría se conformaban con esterilizar. Esos eugenesistas eran liberales, por tanto  es nazi, anarquista, o liberal.

 Es la primera vez que leo ese texto, por ende no puedo saber quién es sin hacer trampa buscando el texto en Google. Así que no puedo apuntar con mayor exactitud.

Edited by Isaac Peral

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Yo diría algún anarquista o similar, durante los años 30. Pienso en particular en alguien catalán, tipo Federica Montseny o gente así, es decir, alguien en la órbita del entorno POUM/CNT. Estos sujetos "okuparon" varias carteras en algún Gobierno regional catalán presidido por Companys, durante los primeros meses de la Guerra. Por lo tanto, el texto que pone Hispanorromano bien podría ser parte del programa de Gobierno de alguno de estos elementos. 

Hay que tener en cuenta que Cataluña, por su situación geográfica y otras razones, es la puerta de entrada en España de todas esas ideas de origen foráneo. 

Más allá de lo anterior, creo que esos anarquistas catalanes fueron de los primeros políticos del mundo en legalizar el aborto. 

P. D. Con respecto a la URSS, no conozco afirmaciones de los bolcheviques con respecto a este asunto, ni en un sentido ni en otro. Lo que sí es cierto es que las cifras de abortos en la URSS eran estratosféricas -como también lo son en la Rusia actual- y que, pese a que hoy se ignore y se pretendan utilizar otros argumentos, la eugenesia y el aborto están estrechamente ligados. Por lo tanto, también me cuadraría un izquierdista de línea bolchevique como autor de ese texto. Sin embargo, continúo pensando en los anarquistas antes citados como primera opción. 

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En la URSS estas ideas eugenistas y socialdarwinistas se descartaron parcialmente con Stalin, por una cuestión de estrategia, pero antes de eso estuvieron en vigor. De hecho, en otros textos que traeré más adelante se verá que los eugenistas ponían como ejemplo de algunas de estas políticas a Rusia, sobre todo en lo relativo al aborto y la liberación sexual. Por lo que tiene razón elprotegido en que no se debería descartar a priori el origen comunista o socialista del texto.

Por el espíritu exterminador que demuestra, el texto lo podría firmar perfectamente un ideólogo nazi o algún científico alemán. Lo que pasa es que en ese caso tendría que ser una traducción del alemán, porque a España nunca llegaron ese tipo de aberraciones.

Aunque me ha gustado el mensaje de Isaac Peral, formulo dos matizaciones:

1) Los nazis no sólo esterilizaban a los discapacitados. Eso fue en una primera fase. Cuando empezó la guerra, activaron de forma secreta el programa de eutanasia Aktion-T4, que básicamente hacía lo que dice ese texto. Es la única vez que se ha llevado a la práctica algo así (eutanasia involuntaria contra discapacitados y tarados). Finalmente, ante las reiteradas protestas del obispo de Münster, Clemens von Galen, parece que detuvieron el programa de eutanasia, pero sólo temporalmente y en tanto no cambiase el signo de la guerra.

2) Estas ideas eugenistas sólo estaban más o menos generalizadas en el mundo protestante (Alemania, Holanda, países escandinavos, Suiza, Reino Unido y EEUU). En los países católicos y latinos nunca se adoptaron estas políticas y sólo las defendía la extrema izquierda (anarquistas, comunistas, socialistas, liberales radicales), pues la Iglesia católica siempre se opuso con tenacidad a estas ideas criminales. Es un mérito que el mundo tendrá que reconocer a la Iglesia.

Nos queda la opción que ha mencionado elprotegido: los anarquistas, grandes defensores de la eugenesia, del darwinismo, del determinismo biológico, del neomalthusianismo, y de la revolución sexual; aunque hay que reconocer que en esto seguían a buena parte del estamento médico y científico de la época. En particular, señalaba elprotegido que el texto podría provenir del anarquismo catalán, siempre más abierto que el resto a las corrientes innovadoras de Europa.

Y, efectivamente, es así. El texto procede de la revista feminista y anarquista Mujeres libres, editada en Barcelona, que habitualmente exhiben con orgullo los nostálgicos de la Segunda República. La referencia completa es:

Nuevas conquistas para Asistencia Social, Mujeres libres, Barcelona, n.º 10, julio de 1937, p. 10. [Ver documento en hemeroteca de Barcelona]

Amparo-Poch-Mujeres-libres-anarquismo-eu

https://postimg.cc/YhYxH1hd

El artículo, con ese título tan siniestro de Nuevas conquistas para Asistencia Social, no va firmado por nadie, por lo que hay que interpretar que lo firma o respalda el comité editorial de la revista, formado por las anarcofeministas  Amparo Poch y Lucía Sánchez. En concreto, parece que el texto sería obra de la citada Amparo Poch, médico de profesión que ya había manifestado antes ideas exterminadoras de este tipo en relación con el aborto.

Aunque no he podido acceder a la revista original (Orto. Revista de Documentación Social. Año II. 1932; 20:58-9), en una tesis doctoral sobre Amparo Poch se citan fragmentos de otro artículo suyo, titulado La cuestión del derecho a la vida, en el que manifiesta ideas similares:

Cita

Actualmente ha resurgido la cuestión del aborto artificial, que no puede, en modo alguno, considerarse aislada, sino incluida en el grupo de las que tienen el denominador común de derecho a la vida, y unida, especialmente a las relativas a los derechos del embrión y el derecho a la vida de los niños monstruosos, mal conformados y de los idiotas congénitos.

[...]

Veamos ahora los casos en que el aborto artificial debe ser la “legal” en una mujer sana. Se deduce claramente con solo establecer que a una mujer embarazada contra su voluntad, no se le puede exigir que conserve y ame un hijo “impuesto”; ni se le puede obligar, con amenazas “legales”, a que pase por el trance del parto.Quedan implícitos pues, en esta proposición, múltiples casos que se suceden con desgraciada frecuencia, como el del marido vicioso, que bajo los efectos del alcohol fuerza su mujer a realizar el acto sexual. Si la mujer queda embarazada, la ley debe concederle el derecho al aborto, y más teniendo en cuenta los daños que, por blastoftoria, amenazan al producto de la concepción. Debe ser también legal el aborto en los casos de violación, en los de empleo de fuerza, abuso de confianza o autoridad, amenazas de chantaje. En todos ellos, la fecundación es consecuencia de un acto en que la voluntad de la mujer de la mujer no estuvo presente, y por ello no se le puede obligar a sufrir las consecuencias de una situación forzada; y menos aceptar un hijo del hombre a quien quizás aborrece. Igualmente debe permitirse el aborto cuando un loco o un idiota hace embarazada a una mujer, teniendo en cuenta las taras que han de reflejarse en el embrión, y lo mismo si la enferma mental lo fuese la embarazada.

[...]

Entretanto, hay que respetar la vida de los cretinos, o tiroideos, condenados a una existencia inferior a la de cualquier animal “amigo”; la de los microcéfalos, hidrocéfalos, idiotas mongoloides, y un sinfín de seres humanos, en desdicha, de los que nacen sin miembros, sin orejas, o con otros defectos graves. No solo hay que respetar su vida -afortunadamente corta en los más- sino que la sanción legal, poniendo a contribución para ello talentos y dinero, obliga a prolongarla por todos los medios que posee la Medicina. El resultado es que el cretino llegue  a los veinte o treinta años con una estatura que corresponde a los seis; con un aspecto repulsivo; con una inteligencia que no le sirve más que para lanzar gritos que no tienen timbre humano. Es ver a los microcéfalos menos graves, a otros idiotas, consumir el trabajo la paciencia y el tiempo de sus encargados para apenas aprender a leer, mientras numerosos niños normales quedan abandonados, sin medios de Instrucción ni de subsistencia. (...)

Amparo, Poch y Gascón, La cuestión del derecho a la vida, Orto. Revista de Documentación Social, Año II, 1932; 20:58-9. [Tesis doctoral]

He visto que, en algún libro anarquista que glorifica a esta feminista, la intentan disculpar por estas crueles palabras argumentando que era "lo normal en la época" tanto en la izquierda como en la derecha. ¡Mentira! ¡Nadie en la derecha española formuló ningún pensamiento remotamente similar a ése! ¡Nadie en la derecha defendió la eutanasia o la esterilización de los discapacitados! ¡Al contrario, criticaron esas ideas por criminales!

La realidad es que este icono anarcofeminista proponía ni más ni menos que lo que llevó a cabo secretamente Adolf Hitler con el programa Aktion-T4. Lo que a hurtadillas llevaba a cabo Hitler con la oposición radical de la Iglesia católica, Amparo Poch lo proponía a la luz del día con el aplauso de sus compañeros anarquistas y republicanos. Y sin embargo, esta médico anarquista que quería asesinar discapacitados en nombre de la raza tiene dedicadas en España calles, placas y centros de salud:

800px-Calle_Amparo_Poch_Zaragoza.JPG

800px-Centro_Salud_Amparo_Poch_Zaragoza_

800px-Amparo_Poch_Placa_1.jpg

Si algún anarquista de buena fe nos lee, simplemente le pìdo que reflexione sobre estas cuestiones y vea que ni ellos eran tan buenos ni la Iglesia era tan mala como ellos decían. Una ideología, como la anarquista, que ha defendido una idea tan monstruosa y que a día de hoy no ha abjurado de ella, tiene un mal muy profundo en su interior. Ténganlo muy en cuenta cuando se saque a relucir en el parlamento la legalización de la eutanasia. ¡La eutanasia era esto, amigos!

Edito el mensaje inicial para añadir parte de la información.

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No era sólo cosa de la doctora anarcofeminista Amparo Poch. El también médico Francisco López Ureña decía esto en la publicación anarquista La revista blanca:

Cita

El hombre tiene el deber de conservar su mayor tesoro, que es la salud ; y su salud no es sólo suya, es la salud de toda su descendencia. ¿O es que no es un crimen traer a la sociedad hijos degenerados? La eugenesia, como parte integrante de la higiene, es moral también.

La eutanasia también pertenece a la moral porque interesa a la especie conocer en qué casos puede ser conveniente sacrificar la vida de un individuo si con ello la sociedad se preserva de un peligro, y pensando que acaso las condiciones de vida que haya necesidad de imponer al individuo, quizá sean más inhumanas que la misma muerte.

Se ve, pues, cómo la ciencia biológica da las normas para una moral que la ciencia del porvenir podrá concretar para beneficio de la sociedad.

La revista blanca, Madrid, 1 de agosto de 1929, p. 9 [ver en hemeroteca digital de la BNE].

Los actuales propagandistas de la eutanasia se empeñan en presentarla como 'voluntaria' y como un 'derecho' que se concede por razones exclusivamente humanitarias. En aquel entonces también aliñaban la propaganda con esos falsos argumentos humanitarios (siempre se llamó a la eutanasia 'muerte por compasión'), pero a duras penas recataban sus partidarios que de voluntaria nada y que el verdadero motivo era que esas 'vidas sin valor' suponían una carga económica para la sociedad. ¡Curioso anticapitalismo este!

Por cierto, no sé si notasteis que, en el texto anterior de Amparo Poch, esta doctora anarquista hablaba de unas 'Cámaras de Eutanasia'. Probablemente se refería a cámaras de gas como las que puso en marcha Hitler años después. La ciencia de la época tenía esas cosas. Ahora es más discreta en sus proyectos.

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hace 10 horas, Hispanorromano dijo:

No era sólo cosa de la doctora anarcofeminista Amparo Poch. El también médico Francisco López Ureña decía esto en la publicación anarquista La revista blanca:

Los actuales propagandistas de la eutanasia se empeñan en presentarla como 'voluntaria' y como un 'derecho' que se concede por razones exclusivamente humanitarias. En aquel entonces también aliñaban la propaganda con esos falsos argumentos humanitarios (siempre se llamó a la eutanasia 'muerte por compasión'), pero a duras penas recataban sus partidarios que de voluntaria nada y que el verdadero motivo era que esas 'vidas sin valor' suponían una carga económica para la sociedad. ¡Curioso anticapitalismo este!

Por cierto, no sé si notasteis que, en el texto anterior de Amparo Poch, esta doctora anarquista hablaba de unas 'Cámaras de Eutanasia'. Probablemente se refería a cámaras de gas como las que puso en marcha Hitler años después. La ciencia de la época tenía esas cosas. Ahora es más discreta en sus proyectos.

son trucos para ser validados, en el tema de los homosexuales la ruta ha sido extender la idea de que la homosexualidad es una posibilidad más que hay tan válida como otra… lo que en principio a muchos puede parecer una forma de evitar ensannamientos y discriminaciones que atentan contra la dignidad de la persona al final se convierte en la premisa para consecuencias como la adopción… cómo te opones a la adopción si aceptas que una pareja de homosexuales es equiparable a un matrimonio como Dios manda?

con la eutanasia aplican el mismo principio pero a la inversa, si de entrada aceptas que hay vidas menos dignas, automáticamente estás validando criterios que luego terminan en lo que terminan

aunque pueda parecer off topic quería recordar en ejemplos como este POR QUÉ LAS HUMANIDADES ESTÁN EN UN ORDEN JERÁRQUICO POR ENCIMA DE LAS CIENCIAS, tema que hemos tratado en otros hilos

 

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Sigue su curso la ley de eutanasia en el Parlamento español y yo sigo mostrando lo que la izquierda entendió históricamente por eutanasia y los verdaderos motivos por los que querían legalizarla, muy distintos de los que alegan actualmente.

Los antecedentes históricos de la eutanasia, reivindicados por la izquierda en su día:

Cita

Los brahamanes tenían la costumbre de matar o echar a la selva a los niños que después de dos meses de nacidos les parecían de mala índole. Los espartanos, según relata Plutarco en las vidas paralelas de Licurgo y de Solón, daban muerte a los niños desprovistos de vigor o contrahechos, por considerarlos inútii carga para el Estado. Entre los celtas se hallaban ya muestras no sólo de selección sino de verdaderas prácticas liberadoras, porque no daban únicamente muerte a los niños deformes o monstruosos, sino a los ancianos valetudinarios. Por descripciones de viajeros antiguos y modernos sabemos que el sentimiento del deber filial impulsaba a los masagetas, sardos, eslavos y escandinavos a dar muerte a sus padres enfermos o que hubiesen llegado a una vejez extrema. Parece que incluso en nuestros días conservan esta práctica los fueguinos, los fidjianos, los battas, los tschuktchi, los kamtchadales v los neocaledonios.

Los primeros intentos de legalizar estas prácticas en Occidente después de la venida de Jesucristo:

Cita

Las prácticas viejas de eutanasia y muerte liberadora han intentado injertarse en las leyes, lográndolo últimamente. En el año 1912 discutió el Parlamento de los Estados Unidos un proyecto sobre "homicidio caritativo", pero se rechazó por encontrar demasiado delicadas e inciertas las aplicaciones. Esto no fue obstáculo para que el mismo año Miss Sarah Harris elevase a la Cámara de Representantes y a los magistrados una súplica para que se permitiese a su médico poner término a su vida de manera dulce y sin dolor, ya que por estar paralítica no podía suicidarse.

En Alemania se presentó la cuestión oficialmente el año 1903, con una propuesta de ley al Parlamento de Sajonia, que la repudió. En 1912 fue de nuevo abordado el asunto en el Parlamento imperial. El autor de la ley decía en el primer artículo que todo enfermo incurable tenía derecho a la eutanasia, y en parágrafos sucesivos ordenaba que el derecho fuera declarado por un tribunal, y que aquel que procurara a otro la muerte sin dolor y a petición del paciente, no sería perseguido por la justicia.

En Rusia ha alcanzado ya consagración oficial. El año 1922, según la Krasnaia Gazeta, las autoridades soviéticas hicieron fusilar, en un hospital, a 117 niños aquejados de una enfermedad incurable por haber ingerido carne de caballo infectada. La decisión, dice el periódico bolchevista "ha sido inspirada por un sentimiento de humanidad con respecto a esos niños condenados a morir después de atroces sufrimientos". Pero no es esto sólo. En Rusia el homicidio piadoso se ha hecho plaza en el nuevo Código Penal de 1922, cuyo artículo 143 dice: "El homicidio cometido por compasión, a solicitud del que es muerto, está exento de pena".

Esto es lo que hacía en Rusia la "izquierda definida", que según algunos es de una bondad infinita en comparación con la terrible "izquierda indefinida", en la que militan desde el Papa Francisco a la Escuela de Fráncfort.

Los defensores intelectuales de la eutanasia, que hablaban claramente del "derecho a matar", sin los eufemismos a los que estamos habituados:

Cita

Desde antiguo la eutanasia ha tenido defensores. Platón, en el tercer libro de La República, patrocinó el homicidio de los ancianos, de los débiles y de los enfermos; y Plinio llega a discutir las enfermedades en las que los físicos podían dar la muerte.

Tomás Moro, en la Utopía, defiende la eutanasia. En su país ideal, los magistrados y sacerdotes persuadirían a los incurables para que se dejaran morir de hambre o eliminar durante el sueño.

Pero con más ahínco que en la filosofía, hallamos en la literatura apologistas destacados de las prácticas eutanásicas. La han postulado en Inglaterra, Wells y Benson en sus novelas Anticipaciones y El dueño de la Tierra: en Francia, Guy de Maupassant, Binet - Valmer, en La Criatura y, en el teatro, René Bretón, en L'Euthanasie ou le droit de tuer; en Bélgica, Mauricio Maeterlink, en su libro maestro La Mort. Últimamente el caso de Stanislawa Uminska ha dado, sin duda, inspiración a Marcel Prévost para componer la novela Su querida y yo, en que el conflicto dramático se engendra por la discrepancia sentimental entre una mujer, que ha practicado la eutanasia con su primer amante, y su nuevo marido, camarada íntimo del muerto, que repudia esas prácticas inconcebibles para sus sentimientos de occidental.

[...]

En la Argentina, José Ingenieros se ha enrolado entre los partidarios de la eutanasia, en su precioso artículo La piedad homicida, impreso en la Revista del Circulo Médico Argentino y Centro Estudiantes de Medicina, año XI, Buenos Aires, |, junio de 1911, N.° 118, páginas 489 - 495. Según el gran pensador argentino "la justificación de esta clase de homicidios estaría en el consentimiento o la solicitud reiterada de la víctima, y en las costumbres sociales del ambiente a que los individuos pertenecen".

Vamos con los médicos y juristas que defendían estas prácticas, como el criminólgo socialista Enrico Ferri y el psicólogo  loco Charles Binet-Sanglé, que sostenía que Nuestro Señor Jesucristo era un enfermo mental (y, por tanto, candidato a la eutanasia):

Cita

En 1884 imprime Enrique Ferri, en Turín, Bocca editor, un trabajo extraordinariamente sugestivo, publicado antes en los Archivos de Lombroso, que lleva por título L'Omicidio— suicidio, en el que aborda la responsabilidad jurídica del que da muerte a otro, con su consentimiento. Intenta Ferri las normas que faciliten la distinción de los casos en que ese hecho es delito y aquellos otros en que no lo es. Los móviles le sirven para trazar el límite, y proclama que el que da muerte a otro guiado por motivos altruistas y piadosos no debe ser considerado como delincuente. "Entre el amigo que por piedad mata a su amigo, condenado por una enfermedad incurable, cediendo a sus ruegos reiterados, y el individuo que no mata, pero con falsas noticias y pérfidas sugestiones instiga a otro a suicidarse, proponiéndose con ello librarse de un compromiso o participar de una herencia, existe un abismo moral en favor del primero". De esta obra seductora se han agotado ya varias ediciones, y su autor prepara la 5.ª, que muy pronto verá la luz.

Binet-Sanglé titula su libro L' Art de Mourir. Défense et Technique du Suicide secondé, y se ha impreso en París, por A. Michel, el año 1919. El autor expone incluso un proyecto de reglamento, según el cual la eutanasia será confiada a especialistas, que deben reunir las condiciones del patólogo, psicólogo y terapeuta. El que desee morir, será examinado por tres de estos peritos, que estudiarán al sujeto desde el punto de vista hereditario, constitucional, fisiológico y psicológico, investigando las causas que le impulsan a tan fatal designio. En el caso de que se trate de una enfermedad positivamente dolorosa e incurable, a juicio de los tres "eutanásicos'', será otorgado el derecho de morir. Binet - Sanglé propone que las prácticas eutanásicas se realicen en establecimientos a propósito que denomina "Institutos de Eutanasia". El médico francés pasa revista a los distintos medios útiles para procurar la "muerte buena" y se inclina en favor del protóxido de ázoe que, lejos de producir sensaciones desagradables, parece que procura al agónico una placentera marcha del mundo de los vivos.

Seguramente os suene mucho el apellido Binet. Otro psicólogo de apellido Binet fue el que inventó los famosos "test de inteligencia" que servían para esterilizar a algunas personas y más tarde para aplicarles la eutanasia.

Pero la gran traca deshumanizadora y utilitarista (aunque con pretensiones de moralidad), le corresponde, cómo no, a Alemania y a los famosos Binding y Hoche:

Cita

Unidos el gran penalista alemán Carlos Binding y el psiquiatra friburgués Alfredo Hoche, publicaron el año 1920 un interesantísimo folleto intitulado Díe Freigabe der Vernichtung lehensuniverten Lehens. (La autorización para ex-terminar las vidas sin valor vital), editado por Félix Meiner, en Leipzig. En esta obra las ideas del jurisconsulto hallan su complemento en las concepciones del alienista. Carlos Binding murió durante la impresión de este trabajo, que es por tanto, un libro postumo, y como dice, sentidamente, su colaborador Alfredo Hoche, en la primera reagina, "el eco que encontrarán sus ideas responde a la voz de un muerto". El asunto de este folleto es la pesquisa de las razones jurídicas y morales que pueden presentarse en pro de la posibilidad legal de matar a los seres humanos desprovistos de valor vital. La mayor parte de esos alegatos han de ser recordados por mí luego para exponer la tesis de las prácticas eutanáicas. Ahora, por el pronto me basta hacer constar que Binding resume su propio pensamiento favorable a la eutanasia, diciendo: "Yo no encuentro, ni desde el punto de vista religioso, social, jurídico o moral, argumentos que nieguen la autorización de destruir esos seres humanos, remedos de verdaderos hambres, que provocan el disgusto en todos los que los ven. En las épocas de alta moralidad, es indudable que hubieran acabado con semejantes seres". No puedo dejar de advertir que las concepciones de Binding no son sólo eutanásicas sino seleccionadoras, ya que al lado de la eutanasia para los enfermos insalvables, proclama el aniquilamiento de los imbéciles y dementes sin curación posible. En el sentir de Binding, la muerte dada a estas personas no debe estar prohibida cuando otorga su permiso una comisión oficial, nombrada a este fin, para el caso de tratarse de dementes sin remedio o cuando se ejecuta en el fundado supuesto de que existe un consentimiento, que en el caso concreto de enfermos insalvables, se traduce en una autorización. Las muertes así decretadas o consentidas se practicarán en establcimientos especiales, como ya lo había pedido Binet-Sanglé en Francia. Alfredo Hoche ilustra y apoya, con la fuerte convicción del médico, las concepciones de Binding, creyendo que llegará un día en que estimaremos que la eliminación de los individuos de espíritu muerto no es un crimen, sino un acto útil.

Estas ideas de Binding y Hoche fueron excelentemente recibidas por la profesión médica alemana. Apenas protestó algún médico y de todas formas al poco tiempo le hicieron el vacío sus compañeros. Todo esto mucho antes de que los nazis accedieran al poder.

Pero en el sur latino y católico, en Italia, surge el primer crítico, Enrico Morselli:

Cita

Morselli revela lo dudoso e inseguro de los dos conceptos de incurabilidad e inutilidad en que se apoyan la eutanasia y [ilegible], y el escaso valor psicológico y jurídico del consentimiento y de la piedad. El Profesor italiano pide que se descarte al médico de estos problemas en que pugnan trágicaente la Vida y la Muerte. La repulsa de la eutanasia, en 'todas sus formas y sentidos, es absoluta: "Una humanidad verdaderamente superior —dice Morselli al término del segundo capítulo— pensará en prevenir el delito y la enfermedad, no en reprimirle con sangre, ni en curar el dolor con la muerte". En aspecto moral, la eutanasia es siempre condenable. La sociedad no tiene el derecho de desprenderse de los enfermos mentales, en los que la causa  de su afección es oriunda de males colectivos, por lo que el cuerpo social debe sufrir las consecuencias. La eutanasia y la selección no acarrean ningún beneficio social, pues Morselli, de acuerdo con Lindsay, cree que el mejoramiento físico de la raza se obtendría a expensas de los sentimientos morales. "La abnegación para asistir a enfermos repugnantes, la compasión activa por nuestros prójimos sufrientes,  y la simpatía por toda criatura viviente, son valores altamente útiles, a los que no debemos renunciar. Por otra parte, el sufrimiento es un factor de elevación; el dolor tiene una finalidad moral y casi estética". Por todo esto concluye Morselli exclamando ''¡No nos desmoralicemos!".

El libro de Morselli contra la eutanasia puede encontrarse aquí en formato PDF.

Las tres facetas de la eutanasia: la liberadora, que es el falso pretexto y el único aspecto del que se habla ahora para no alarmar a la gente; la faceta eliminadora y la económica, que son la verdadera razón de la eutanasia, como no tenían empacho en reconocer los antiguos defensores de la eutanasia entre las izquierdas:

Cita

b) Muerte liberadora; muerte eliminadora y muerte economica

No sólo me propongo esclarecer el pro y el contra de la eutanasia propiamente dicha, la muerte buena dada con fines libertadores del penoso sufrir, sino que examinaré tambien la muerte eliminadora y económica, que persigue un objetivo seleccionador. Binding y Hoche han presentado el .tema conjuntamente, y Morselli dice que la eutanasia, comprendida en su sentido amplio, no sólo abarca los medios de acortar el dolor humano, sino que se refiere también a los procedimientos de mejorar la especie mediante la eliminación de los menos aptos. Carlos Binding comienza lanzando estas preguntas: ¿Debe limitarse la destrucción de los seres humanos a la forma no permitida, pero sí tolerada e impune del suicidio? ¿Puede, por el contrario, extenderse —y en qué límites— al ani-quilamiento lícito de la vida humana por terceras personas? El problema podría plantearse jurídicamente así: ¿Hay vidas humanas que han perdido la cualidad de bien jurídico, por quedar desprovista de valor la continuación de su existencia, tanto para el mismo sujeto como para la sociedad? La respuesta de Binding es afirmativa con referencia a tres grupos de hombres.

En primer lugar están los perdidos irremediablemente a consecuencia de alguna enfermedad o de alguna herida —como los cancerosos, los tísicos extremos, los lesionados de muerte— que en plena conciencia de su estado demandan perentoriamente el fin de sus sufrimientos, dándolo a entender de un modo cualquiera.

En segundo lugar se hallan los idiotas y dementes incurables, a los que no amenaza la muerte en un breve plazo. La posibilidad de aniquilar a estos infelices seres se presenta igual para los que han nacido así, como para los que han llegado a esa situación en el transcurso de su vida; por |ejemplo, el enfermo de parálisis general progresiva en el ultimo estado de su mal. Les falta —escribe Binding— la voluntad de vivir tanto como la de morir. La orden de matarlos no tropieza aquí con resistencia alguna, con una voluntad de vivir que deba ser truncada: su existencia carece de todo valor; sin embargo no se les presenta a ellos como insoportable. Son una carga pesada para sus familias y para la sociedad. Su muerte, por otra parte, no provoca ningún pesar a no ser, tal vez, en los sentimientos de la madre o de la enfermera fiel. El estado de estos dementes e imbéciles exige cuidados considerables y la formación de profesionales que pierden su existencia prolongando la de estos ''no-valores humanos absolutos", durante años y docenas de años. Hoche finsiste sobre este punto, estimando que la eliminación de los que él llama ''muertos espirituales", llegará a ser un día un acto permitido y beneficioso.

Entre estas dos categorías existe una tercera, a la que pertenecen seres espiritualmente sanos, que por un acontecimiento cualquiera —tal vez por una herida grave— han perdido el conocimiento y que cuando salgan de su incons ciencia, si es que llegan a recobrar el sentido, caeián en el más miserable estado, en una condición enteramente desesperada,con destino a una muerte segura.

En la primera de estas categorías de individuos ''desprovistos de valor vital" la muerte que se les procura es liberadora, ya que ellos mismos la demandan o consienten en ella para cortar su acerbo sufrir; la segunda es eliminadora y económica, puesto que el fin preponderante es la eugenesia y selección; en la última de las clases enunciadas, la muerte dada a esos desgraciados seres es a la vez eliminativa y liberadora, ya que, además de seleccionar, tiende a que los accidentados no experimenten, al recobrar el sentido, posibles padecimientos y dolores extremos.

Incluso han perfilado los partidarios de la eutanasia amplia, procedimientos y métodos para ejecutarla, que han  presentado Elster y Binding en Alemania, Grispigni en talia, y Binet-Sanglé en Francia. Para los sujetos de la primera categoría, es decir, para los que conscientes de su mal y penoso demandan el fin de sus padecimientos, el punto de partida será la autorización del enfermo. En los restantes casos, el consentimiento no puede prestarse por incapacidad mental y decidirán especiales comisiones oficialmente nombradas.

El "Instituto de Eutanasia" y las "cámaras" (de gas) que defendía la médico anarcofeminista Amparo Poch, adelantándose en ello al Tercer Reich y siguiendo, por otra parte, las ideas generalizadas en la profesión médica de los países protestantes:

Cita

La "muerte buena" será practicada en ''Institutos de Eutanasia" especialmente consignados a este fin. El Profesor francés Binet-Sanglé es quien se ha ocupado, con más detenimiento, de la técnica que ha de usarse. Ya dije, al dar  breve cuenta de su libro, que entre los varios medios eutanásicos que se han ofrecido por los autores, Binet-Sanglé prefiere el protóxido de ázoe, por los motivos antes indicados. He aquí, ahora, cómo propone operar: Introducido el sujeto en la sala de eutanasia se le produce una anestesia local con cloruro de etilo; en el lugar anestesiado se le inyectan dos centigramos de clorhidrato de morfina, y por fin, se le hace respirar el protóxido de ázoe, que a los 50 segundos habrá producido una inconsciencia absoluta, procurando al paciente el anhelado reposo eterno.

Todos estos fragmentos proceden de la conferencia titulada "Eutanasia y homicidio por compasión", pronunciada en 1925 por el socialista español Luis Jiménez de Asúa, Catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Madrid. Puede encontrase la versión completa de esta conferencia en los Anales de la Universidad, N.º 120, Montevideo, 1927.

Jiménez de Asúa expone todas estas barbaridades con gran asepsia, como si fueran cosas perfectamente razonables que había que estudiar con suma atención. Al final de la conferencia da su opinión, que rechaza los excesos de Binding y Hoche pero que acepta despenalizar la eutanasia en algunos casos. Pero eso era en 1925. Con el paso de los años y con la radicalización que supuso la Segunda República, Jiménez de Asúa se va acercando a las ideas de Binding y Hoche, como no podía ser de otra forma en quien empieza a juguetear en una pendiente tan resbaladiza.

Que no se egañe la izquierda, que quiere legalizar ahora la eutanasia en España, ni la moderna derecha, que acepta en gran parte estas ideas aunque de manera más discreta. La eutanasia es lo que se retrata en estos pasajes de Jiménez de Asúa y nunca fue otra cosa que eso. Nunco buscó otra cosa que aliviar el sufrimiento de los vivos ("el muerto el hoyo y el vivo al bollo") y eliminar a las personas que se consideraban una carga económica para el Estado, en la mejor escuela del capitalismo malthusiano que odia a los pobres, a los enfermos, a los discapacitados y a los desahuciados. Si la izquierda termina aprobado esa ley habrá demostrado, una vez más, su íntima conexión con las peores versiones de la derecha (por ejemplo, el citado capitalismo malthusiano y el nazismo) y su maligna faz, por mucho que se presente como defensora de los pobres y desheredados.

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A colación de la reciente aprobación de la Ley de Eutanasia en España, y del hilo abierto al respecto en el foro, refloto este tema y añado otro infame artículo que publicaba en este caso, el diario El País en 2008, en favor de la eutanasia, donde queda patente además, la carga ideológica de odio anticlerical que existe también en el seno de los ideólogos y propagandistas de la eutanasia.

Cita

Eutanasia, Iglesia, libertad
Salvador Paniker
04 ago 2008 - 00:00 CEST

Al doctor Luis Montes

No creo que la aprobación de una ley de eutanasia voluntaria, similar a las que ya rigen en Holanda, Bélgica o Luxemburgo, hiciera perder las próximas elecciones generales al Partido Socialista. Al contrario. Un 80% de los españoles, según una reciente encuesta de Metroscopia, está a favor del derecho a la eutanasia activa para los enfermos incurables. Lo cual significa que si todos los partidos políticos permitieran que sus diputados votaran en este tema con libertad de conciencia, la mayoría sería aplastante.

Conviene insistir en algo muy obvio: la eutanasia voluntaria es un derecho humano, un derecho humano de la primera generación de derechos humanos, un derecho de libertad. Es un derecho, no un deber. Pero ya se sabe que el Gobierno socialista no quiere multiplicar sus frentes de batalla con la Iglesia católica. Y ahí es donde pueden ser útiles algunas consideraciones. En primer lugar, conviene recordar que buena parte de los católicos está a favor del derecho a la eutanasia y en contra de las consignas del Vaticano. Como en tantas otras cuestiones (piénsese en el tema del control de la natalidad, sin ir más lejos). En segundo lugar, cabe preguntar: ¿por qué la Iglesia católica -al menos la oficial- se opone tan ferozmente a la eutanasia? La respuesta parece clara: porque si se generaliza la práctica de la eutanasia voluntaria, si se desdramatiza el acto de morir, la Iglesia pierde poder. La Iglesia siempre ha fomentado una teología del terror a la muerte, reservándose para ella el control de las postrimerías. En consecuencia, la Iglesia tolera mal la secularización desdramatizada del morir que supone la eutanasia. (Probablemente, los hombres de la Iglesia "proyectan" su propio terror a la muerte y tratan de exorcizar su ansiedad -y en el fondo su increencia- aferrándose fanáticamente a la doctrina oficial. Las verdades absolutas "protegen").

Añadamos, de pasada, que la Iglesia siempre ha sido prisionera de su pretendido monopolio teológico de la verdad, lo cual la ha conducido a inmiscuirse en cuestiones que no le competen. Así, por ejemplo, ya san Ambrosio, en el siglo IV, se oponía a los preceptos de la medicina por ser contrarios a la "ciencia celestial" y al poder de la plegaria. Lo mismo pensaba, siglos más tarde, el arrebatado san Bernardo de Claraval. Y hasta el siglo XVI estuvo condenada por la autoridad eclesiástica la disección de cadáveres y el estudio de la anatomía. Y ya a finales del siglo XVIII, el magisterio de las iglesias cristianas se opuso a la vacuna antivariólica porque entendía que la viruela era un castigo divino, y el hombre no debía sustraerse a ese castigo. (Con la misma lógica se prohibió desviar elcurso de los ríos porque ello significaba "corregir la obra de Dios"). Y en el XIX las mismas iglesias se opusieron a la utilización de la anestesia en los partos. Y actualmente se oponen a la investigación con células madre, a la planificación familiar, al uso del preservativo para combatir el sida, etcétera.

Y no olvidemos, claro está, que hasta hace cuatro días la Iglesia condenaba la libertad de conciencia, la libertad de enseñanza, la libertad de reunión, la democracia, el socialismo, el sindicalismo, el liberalismo y los derechos humanos. Lo de la lucha contra la eutanasia no es, por tanto, más que un nuevo episodio dentro de esta costumbre milenaria que tiene la Iglesia de intentar conservar su poder inmiscuyéndose en asuntos que no le incumben.

En España, la Ley General de Sanidad de 1986 (siendo ministro Ernest Lluch) reconoce ya los "derechos del enfermo" y preconiza la práctica del "consentimiento informado". (Esta normativa fue actualizada en noviembre de 2002 con una Ley de Autonomía del Paciente). Por otra parte, desde noviembre de l995, tenemos un nuevo Código Penal en el que de hecho se despenaliza la eutanasia pasiva y se rebajan sustancialmente las penas a quienes ayuden a morir a otra persona, por la petición expresa de ésta, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que condujera necesariamente a su muerte, o que produjera "graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar" (artículo 143).

Ahora bien, una nueva ley debería contemplar no sólo la despenalización de la eutanasia pasiva sino la de la activa. Y no sólo el caso de los enfermos terminales, sino también el de los crónicos. Recordemos que el más célebre y lúcido caso de defensa del derecho a la eutanasia fue en España el de un enfermo crónico y no terminal. Me refiero al tetrapléjico gallego Ramón Sampedro, de cuyo suicidio (médicamente no asistido) se cumplieron hace poco 10 años.

Ello es que la Ley de Autonomía del Paciente, conducida hasta su límite, aboca al derecho de cada persona a decidir libre y racionalmente cuando quiere terminar con su vida, se encuentre o no en situación de enfermedad terminal. No es un tema nuevo. Ya el viejo emperador Marco Aurelio escribió que "una de las funciones más nobles de la razón es la de saber cuándo ha llegado el momento de abandonar este mundo". Y Montaigne: "Cuanto más voluntaria la muerte, más bella". También en la famosa Utopía de Tomás Moro -un hombre, no se olvide, canonizado por la Iglesia católica- había un lugar para la eutanasia.

El caso es que conviene entender de una vez -en contra de las voces demagógicas que plantean la cuestión en blanco y negro- que, en las situaciones de eutanasia activa, la alternativa no es entre vida y muerte, sino entre dos clases de muerte: una rápida y dulce, y otra lenta y degradante. Por otra parte, allí donde hay transparencia informativa -casos de Bélgica y Holanda- es donde menos abusos se producen. No hay ninguna evidencia de que en Holanda hayan aumentado las eutanasias involuntarias; más bien al contrario. (De hecho, en Holanda está completamente protegida la vida: hay penas de hasta 12 años de cárcel para quien practique la eutanasia sin el consentimiento del enfermo). Lo que sí existe en Holanda es una total transparencia informativa y muchísimos más controles legales que en otros países -donde sí es habitual la eutanasia clandestina-.

Por todo lo expuesto, a uno le parece laudable que en el último congreso del PSOE se haya aprobado al fin un texto titulado Derecho a una muerte digna, en el que, aparte de recomendar los cuidados paliativos (bienvenidos sean), se propugna un debate sobre la regulación legal del "derecho de los pacientes afectados por determinadas enfermedades terminales o invalidantes a obtener ayuda para poner fin a su vida". (Subrayo lo de invalidantes porque deja la puerta abierta a los casos, antes mencionados, de enfermos crónicos). En fin, está claro, a mi juicio, que la sociedad española está madura para una ley de eutanasia voluntaria, y que la propia Iglesia católica no perdería nada reconsiderando sus presupuestos teológicos. La Iglesia debería comprender que oponerse a la eutanasia voluntaria equivale a estar en contra de la libertad y en favor de la tortura.

Salvador Pániker es filósofo y presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa de El País, el 04 de agosto de 2008.

 

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Bien traído el artículo de Pániker, ya que ilustra el odio que le tienen a la Iglesia los partidarios de la eutanasia (lo que habla bien de la Iglesia) y su idolatría de la ciencia. Por cierto, que este bellaco miente cuando dice que la Iglesia se oponía las vacunas. La Iglesia no se opone a la ciencia. La Iglesia se opone a la ciencia sin Dios, que rebaja al hombre a la categoría de animal prescindible.

No recordaba que en 1995 ya se ha había despenalizado de hecho la eutanasia pasiva y se habían rebajado sustancialmente las penas de la eutanasia activa. Este artículo nos lo recuerda y tiene la virtud -no buscada por el autor- de golpear las conciencias de los católicos por no habernos opuesto con la suficiente contundencia a esta deriva maligna de la sociedad española. También nos anuncia lo que probablemente suceda al cabo de unos años de aprobarse esta nueva ley: que nadie se acordará de ella y nadie pedirá su derogación. Pero nos puede servir de acicate para ver en qué hemos fallado y para adoptar el compromiso de no dejar pasar ni una en este tema a partir de ahora.

Salvador Pániker es un vil mentiroso porque presenta la eutanasia como un "derecho a morir dignamente" o a "decidir libremente" cuando, por su cultura y estudios, seguro que le consta que no era eso lo que esgrimían inicialmente los defensores de la eutanasia, como Amparo Poch, que se quejaba de que la medicina y la caridad católica rivalizasen "en conservar tipos débiles, tarados, inferiores, que se reproducen bajando notablemente el nivel medio de resistencia y vigor de los hombres", y que la principal razón de esta queja era que "son enormes las sumas de energía, tiempo y dinero consumidas en el cultivo desdichado y desaprovechado de una serie de profundos anormales en los que jamás ha de aparecer el menor destello de inteligencia animal". Por tanto, no les movía a estos antecesores de Pániker en la defensa de la eutanasia la compasión por las personas que sufren ni por sus derechos; más bien la consideración de estas personas como animales a los que hay eliminar rápidamente y sin preguntarles para reducir gastos. Pániker conoce todo esto a buen seguro, pero lo calla porque es un bellaco.

Repasando su biografía, vemos algunas curiosidades, como su condición de diputado de la UCD o la enorme influencia que tenían en él las religiones orientales, como el taoísmo y el hinduismo, que curiosamente intentaba compaginar con el racionalismo laicista que le permitía atacar a la Iglesia de esa manera tan ruin:

Cita

Salvador Pániker Alemany1 (Barcelona, 1 de marzo de 1927-ibidem, 1 de abril de 2017) fue un ingeniero, filósofo y escritor español.

De padre indio y madre catalana, y hermano del también filósofo Raimon Panikkar (Raimundo Pániker), cursó el bachillerato en un colegio de jesuitas y se doctoró en filosofía y en ingeniería. Enseñó filosofía oriental en la Universidad de Barcelona y fundó y dirigió la editorial Kairós. También fue presidente honorario de la asociación Derecho a Morir Dignamente de España y fue elegido diputado por la provincia de Barcelona en las elecciones generales de España de 1977, dentro de la lista de Unión de Centro Democrático. Pero al poco tiempo renunció y dejó su escaño a Juan de Dios Ramírez Heredia, primer diputado de etnia gitana.

Con la Editorial Kairós, que ha sobrepasado el medio siglo de existencia, Pániker trató de conciliar sus dos genealogías –oriente y occidente– y sus dos vocaciones intelectuales —ciencias y letras—. La creó en 1964 con la que entonces era su esposa, la dibujante y novelista Núria Pompeia. Partidario de una educación multicultural, su idea fue que todo lector de Kairós acabe siendo el maestro de sí mismo. Actualmente la dirige su hijo Agustín Pániker.

Pániker creó el concepto filosófico de "retroprogresión", que defiende la necesidad de avanzar simultáneamente hacia la secularización racionalista y hacia el origen místico. Ser a la vez adultos y niños. Una conciliación sui géneris entre pragmatismo filosófico y no-dualidad advaita. Otro leitmotiv de sus escritos fue la descripción y defensa de la “era del hibridismo”. Religión a la carta: solo en una sociedad laica puede prosperar espontáneamente la genuina trascendencia. Para él, sensibilidad mística y sensibilidad estética –especialmente para la música— inciden. Se puede, y se debe, vivir sin valores absolutos. En cuanto aparecen las palabras con mayúsculas, comienzan los crímenes. Pániker se declaró esencialmente antimesiánico, con clara influencia taoísta. La libertad y el bien no se imponen, se contagian. El ego es una aberración evolutiva que deberá ser superada. Todas estas ideas vienen expuestas tanto en sus libros propiamente filosóficos como en su obra memorialista y diarística.

https://es.wikipedia.org/wiki/Salvador_Pániker

No considero casualidad que este apologeta de la eutanasia tuviese un padre indio y estuviese obnubilado por las religiones orientales, como fue también el caso de Nietzsche y de otros defensores de la eutanasia. Al final lo que quieren estos desalmados es imponer en Occidente las Leyes de Manu, que bendecían la eugenesia y la eutanasia. Éste es el verdadero peligro de Oriente que nadie acierta a ver, y no el del islam o el del judaísmo, con los que en estas cuestiones tan trascendentales compartimos los católicos lo esencial:

Cita

Pues bien, en este encuentro (se puede ver íntegro en el vídeo al final del artículo), me ha llamado la atención el discurso de Mohamed Ajana, Secretario de la Comisión Islámica de España. 

Dijo, entre otras verdades las siguientes: "Para el Islam, la vida es un regalo de Dios que hay que cuidarla" ; "la dignidad de la persona se establece entre una relación especial entre el creador y la persona" ;"La dignidad de la persona se establece para todas las personas y no se diferencia entre creyentes y no creyentes, ni origen geográfico ni género"; "Una de las expresiones más importantes de esa dignidad es la protección de la vida misma prohibiendo por ejemplo el suicidio"; "No se maten a ustedes mismos, Dios es misericordioso con ustedes", "Quien mate a una persona, será tratado como si hubiera matado a toda la humanidad y quien salve una vida es como si salvara a toda la humanidad"; "Es competencia de Dios que sabe cuándo cada persona llega al final de su viaje". 

Líder musulmán en España contra la eutanasia - Religión Confidencial

Alguien debió haberle soltado una sonora bofetada al primero que expuso en España ideas como la de Pániker. Todo crimen empieza por el pensamiento. Por no haber soltado esa bofetada a tiempo, estamos como estamos. Tomemos nota para la próxima vez.

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hace 19 horas, Hispanorromano dijo:

No considero casualidad que este apologeta de la eutanasia tuviese un padre indio y estuviese obnubilado por las religiones orientales, como fue también el caso de Nietzsche y de otros defensores de la eutanasia. Al final lo que quieren estos desalmados es imponer en Occidente las Leyes de Manu, que bendecían la eugenesia y la eutanasia.

Que bien traída esa mención al hinduismo, aunque si lo piensas, esa filosofía está ya bastante extendida en el pensamiento de la sociedad occidental. Las ideas del karma, las castas, o igualmente las ideas eugenésicas, y sobre todo la gnosis, han penetrado en el pensamiento moderno de una manera brutal, de tal forma que son conceptos que hoy manejamos casi a diario, aunque sea descontextualizados de su origen asiático, no obstante igualmente presentes en una sociedad que otrora se manejaba entre conceptos cristianos. Sería interesante exponer y analizar los orígenes de toda esa contaminación.

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Estoy de acuerdo en tu percepción del hinduismo como la fuente remota de estas ideas tan nocivas que golpean a Occidente en el último siglo. Es un tema en el que me gustaría profundizar, pero de momento no he encontrado ningún libro que aborde el tema de forma monográfica, por lo que voy picoteando de los escasísimos libros (la mayoría extranjeros) que tocan el tema de refilón y no tengo una visión completa del asunto.

Sigo aportando documentos históricos que explican lo que siempre se entendió por 'eutanasia' y por qué razones la apoyaban la izquierda y una parte del estamento médico. Este pasaje tan simpático procede de un libro de Hildegart Rodríguez, icono del progresismo español que inicialmente milita en el socialismo para terminar en el republicanismo, antes de ser asesinada por su madre, que profesaba idénticas ideas:

Cita

EUTANASIA. EL DERECHO A MORlR. LA TESIS DE BINDING Y HOCHE. Binding, un gran penalista alemán y Hoche, un psiquiatra friburgués, publicaron el año 1920 un libro interesantísimo que lleva por título La autorización para exterminar las vidas sin valor vital. Los dos mantienen el criterio de las razones jurídicas y morales que se presentan en pro de la posibilidad legítima de matar a los seres humanos desprovistos de valor vital. Binding resume su propio pensamiento diciendo: "Yo no encuentro, desde el punto de vista religioso, social, jurídico o moral, argumentos que nieguen la autorización para destruir esos seres humanos. remedos de verdaderos hombres, que provocan el disgusto en todos los que los ven. En las épocas de alta moralidad es indudable que hubieran acabado con semejantes seres". Las ideas de Binding no representan sólo un culto a la Eutanasia, sino también una selección, ya que no sólo propone la "muerte buena" para los enfermos insalvables, sino el aniquilamiento de los imbéciles y dementes sin curación posible. Para Binding, "la muerte dada a estas personas no debe estar prohibida cuando otorga su permiso una comisión oficial nombrada a ese fin, para el caso de tratarse de dementes sin remedio, o cuando se ejecuta en el fundado supuesto de que existe un consentimiento, que en el caso concreto de enfermos insalvables se traduce en una autorización". Alfredo Hoche termina corroborando los pensamientos del abogado, diciendo que "llegará un día en que estimaremos que la eliminación de los individuos de espíritu muerto no es un crimen, sino un acto útil".

Al través de la tesis mantenida por los dos maestros se percibe el criterio que nosotros mantenemos de que la finalidad seleccionadora de la Eutanasia debe ser hoy de una inmediata aplicación. Mientras todos los hombres no se hayan penetrado de la necesidad de rendir culto a la Eugenesia, mirando por la cantidad de hijos futuros; mientras haya muchos inconscientes que, no obstante estas doctrinas, continúen en su marcha egoísta, sin importarles el perjuicio que irrogan a esos nuevos seres y a toda la Humanidad en general, la Eutanasia será, cuando menos, un medio de suplir la acción que debería ser consciente y enérgica por parte de los propios ciudadanos. La Eutanasia defiende a la sociedad del contagio y libra a estos seres de dolores sin cuento. Ella cumplirá la labor que los padres no han sabido ejecutar a tiempo. Ella será, pues, un medio purificador de la raza.

Hidegart Rodríguez, El problema sexual tratado por una mujer española, pp. 192-193. [Vesión digital en BNE]

Observad que reconoce abiertamente que la eutanasia es ante todo un "acto útil". Es decir, lejos de las humanitarias intenciones que proclaman ahora sus partidarios, los defensores históricos de la eutanasia siempre tuvieron claro que era un acto de puro utilitarismo: había que matar a los viejos, a los enfermos, a los deformes y a los débiles para que el resto de la sociedad pudiera vivir más cómoda. Se prescinde de las personas como se prescinde de un juguete roto: se le arroja al cesto de la basura, para que no moleste. La izquierda pierde cualquier credibilidad que pudiera tener como defensora de los oprimidos cuando asume estas ideas.

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Recojo a continuación un interesante artículo publicado originalmente en el Forum Libertas, que describe el proceso de implantación de los conceptos eugenésicos en la sociedad, como en este caso la eutanasia.

Cita

 De la Eugenesia utilitarista a la Eutanasia global 

I) Abriéndonos paso en la selva conceptual bioética y biopolítica

La gente habla y opina sin parar sobre la vida y la muerte con la misma ligereza que sobre fútbol o moda. A veces con menos precisión en periódicos, cátedras y leyes que en los bares. No sólo se ignoran datos claves y no se llega a las cuestiones de fondo, sino que ni siquiera se entienden los términos básicos con los que se sentencia y pontifica. Se impone, pues, la necesidad de una mínima clarificación conceptual e histórica. Así empezaremos a captar el contexto eugenésico, utilitarista y denaturalista que moviliza toda una agenda global antivida de radical manipulación o ingeniería social.

Antes de lanzarnos a definir una supuesta realidad llamada por unos y otros “eutanasia”, hemos de cuestionar el mismo uso de tal término. “Eutanasia” significa en su origen griego “buena muerte”, algo que unánimemente desean los seres humanos de cualquier época. En cambio, el uso de este término para expresar una opción particular y polémica evidencia un propósito eufemístico y artero: ocultar las verdaderas intenciones y graves consecuencias de toda una práctica sistemática que se anhela imponer subrepticiamente.
El término se halla tan extendido, que hemos debido usarlo en el mismo título. Al menos sirve para aludir, aunque de modo confuso, a una problemática que nos afecta a todos y que hoy se replantea con inusitada vehemencia por poderes públicos y grupos de interés: el final de nuestra vida terrena en situaciones consideradas muy difíciles. Lo que de verdad resulta polémico en la “eutanasia”, es la pretendida licitud de la complicidad con el suicidio en una amplia gama de situaciones y, en última instancia, con el exterminio “eugenésico” de muchos seres humanos cuya vida se desprecia radicalmente. Da igual que tal desprecio homicida por la vida humana más débil se manifieste con descaro o que se intente camuflar bajo un tupido y cínico ropaje de buenas intenciones y garantías.

Utilizaremos con cautela la expresión “eutanasia” en la versión de los que la enarbolan como práctica buena, necesaria y amparable por los estados. En este sentido, la “eutanasia” no viene a expresar actualmente ni la genérica buena muerte que todos deseamos, ni la “muerte digna” machaconamente publicitada por sus promotores. ¿Cómo va a ser una “buena muerte” o una “muerte digna” la que consiste en exigir desesperadamente que nos maten lo antes posible? La aceptación política de la “eutanasia” representa el sistemático homicidio impune de seres humanos cuya vida ya no se considera valiosa. Aunque en sus primeras propuestas se prometen varias precauciones, en cuanto el movimiento eutanasista se asienta en las leyes y costumbres, sus víctimas cubren un espectro cada vez más amplio de la población y no tienen que ser necesariamente enfermos terminales ni ancianos. El Protocolo de Groningen, sólo en función de una hipotética “calidad de vida” futura, estipula ya la eutanasia para recién nacidos, acercando más visiblemente el eutanasismo a la práctica abortista. Además, las legislaciones eutanasistas llegarían a sociedades ya atravesadas por décadas de abortismo, por lo que agravarían la pérdida de respeto a la vida humana más indefensa y de valores y virtudes humanistas.

Los eutanasistas manejan como discriminativo el concepto de “calidad de vida”, como si la vida humana misma no constituyera el valor y la calidad básica para todos los demás valores y calidades. ¿Qué valores o calidades otorgamos a un cadáver, aparte del respeto de las honras fúnebres? Otro de sus asideros argumentativos es el de la “autonomía” individual, presuponiendo erróneamente que ésta es ilimitada y que siempre se va a respetar. Cada persona adulta y en uso de razón es la principal responsable de su vida, pero nadie es dueño absoluto y arbitrario de su vida, porque nadie se ha dado la vida y porque nuestra misma entraña social nos hace corresponsables e interdependientes. Hipócritamente, en sociedades y en sistemas sanitarios donde se controla y limita tanto la autonomía personal, se pretende apelar a una autonomía ilimitada cuando la persona es más débil y vulnerable y cuando se carece de mucha información relevante. ¿No limitan la autonomía del paciente las abusivas listas de espera para operaciones importantes, por ejemplo?. ¿Hay más “autonomía” para matar que para curar y cuidar?

Las diferenciaciones entre “eutanasia activa” o “pasiva”, “directa” o “indirecta” son interesantes, pero resultan secundarias frente a lo que ante todo está en juego: si se mata o no a miles o millones de personas muy debilitadas. “Eutanasia” y “ayudar a morir” se emplean como eufemismos que intentan ocultar la intención programada de matar a personas cuya vida no se valora o se valora como inútil, con la coartada de una supuesta aceptación cabal de las víctimas. Sarcásticamente hay que reconocer que todos los asesinos “ayudan a morir” a sus víctimas. La misma noción de “suicidio asistido” es cuestionable, pues a veces el papel del “asistente” es tan determinante, que, más que “ayudar”, ejecuta. Con frecuencia, antes que de “suicidios asistidos” se ha de hablar de “asesinatos consentidos”. Pero quien consiente en su asesinato, normalmente no está en condiciones razonables de ejercer su libre autonomía.

Sí es de importancia primaria distinguir la “distanasia” u obstinación terapéutica. Los eutanasistas señalan este reprobable comportamiento como única alternativa si no se obedece a sus exigencias. Esta argucia no se sostiene. Prácticamente nadie defiende semejante práctica. Lo que el humanismo elemental enseña es el respeto incondicional a toda vida humana hasta su muerte natural, sin anticiparla bruscamente (matar) ni posponerla desmesurada y dolorosamente. Morir es algo natural, pero no el que te maten. Lo único admisible es que el tratamiento de un dolor rebelde e insoportable en un enfermo terminal aconseje calmantes o una sedación que pueda tener como doble efecto un acortamiento de la vida en su recta final. En este caso, la acción no busca matar (por acción u omisión), sino aliviar el dolor en una situación realmente extrema y definitiva.

“Eutanasia” fue retomada a comienzos del siglo XVII por el pensador y estadista inglés sir Francis Bacon. Desde Suetonio en el siglo II d. C. no se conocía otro autor que hubiese usado el término. Algunos interpretan que Bacon pretendía justificar el suicidio de enfermos con ayuda sanitaria. Tal mentalidad eutanasista se consolidaría si interpretáramos la obra de Bacon “Un anuncio tocante a la guerra santa” en clave de genocidio eugenésico. Pero otros estudiosos desmienten toda esta intencionalidad.
El término “eugenesia” fue puesto en circulación por otro “Francis” inglés: sir Francis Galton, primo segundo de Charles Darwin. Su pensamiento eugenésico le acerca al del también inglés y contemporáneo Herbert Spencer, creador del darwinismo social. El eugenesismo de Galton trasladaba “la selección natural” darwiniana del más fuerte a la selección artificial en la sociedad a favor también del supuestamente más fuerte o superior. Su mejora de la raza no podía sino basarse en el racismo y en el desprecio hacia los presuntamente “inferiores”. Sin escrúpulo alguno, desde comienzos del siglo XX se fueron creando asociaciones autodenominadas “eugenésicas”. Éstas abogaban por una amplia extensión de la eutanasia como única opción para evitar consecuencias apocalípticas. El origen y el destino eugenésico del eutanasismo son innegables.

En 1939 una abuela pedía a Hitler una “muerte por compasión” para su nieto discapacitado. La obtuvo y meses después en la Alemania nazi se impuso la obligación de declarar qué niños de hasta tres años tenían defectos físicos para que una comisión analizase si merecían seguir viviendo. Cinco mil niños fueron aniquilados con morfina o fenobarbital. El siguiente paso fue el programa eutanásico“Acción T-4” para acabar por “motivos humanitarios” con “las vidas humanas sin valor”, que a la postre fueron millones.
En el siglo XX, aparte del más crudo y masivo eugenesismo y eutanasismo germánico de los nacional-socialistas, han destacado y mantienen una enorme influencia otros dos anglosajones: la norteamericana Margaret Sanger y el australiano afincado en Princeton Peter Singer. Sanger fue la fundadora de la principal multinacional abortista y eugenésica del mundo, la International Planned Parenthood Federation (IPPF). Sus descaradas teorías eugenésicas y racistas alarmarían a todos los contribuyentes norteamericanos cuyos impuestos van a las arcas de la IPPF por deseo de presidentes como Clinton u Obama.
Singer es fundador de la principal organización bioética mundial y el principal ideólogo animalista (proyecto“Gran Simio”y del más extremo utilitarismo abortista, infanticida y eutanasista. Sin embargo, cuando su madre enfermó gravemente y, según sus criterios, debería haberse sometido a la “eutanasia”, el propio Singer no aceptó perderla y tuvo que admitir que resulta más difícil cuando le toca a uno mismo asumir su doctrina eutanásica.
Como ejemplo actual, el editor del British Medical Journal, Tony Delamothe, apoya en su publicación el suicidio asistido y culpa de que no se legalice, a los impedidos que quieren seguir viviendo. Jack Kevorkian, el conocido “doctor Muerte”, se vanagloria de haber “ayudado a suicidarse” impunemente a ciento veinticinco personas. Tras una condena por matar directamente a un paciente, continúa su apología eutanasista como si se tratara de una celebridad.

Pese a la ejemplaridad del Juramento Hipocrático, en las sociedades precristianas o naturalistas había cierta permisividad con la eliminación de vidas no valoradas. Nunca, sin embargo, se produjo una sistematización tan letal como la del eugenesismo contemporáneo, propio de mentes postcristianas o descristianizadas. No olvidemos que vivimos en la época en la que más personas son asesinadas.

No confundamos el ser simplemente “pro-eutanasia” con ser “eutanasista”. Un pro-eutanasia puede ser quien opine o vote genéricamente a favor de lo que entiende por “eutanasia”. En cambio, los eutanasistas son los militantes o promotores activos de la generalización de la “eutanasia” legal o eliminación sistemática de vidas “indignas” en las sociedades de todo el mundo. Para los eutanasistas, cuando la vida ya no es “digna”, cuando ya no tiene “calidad”, sólo queda un callejón sin salida: su peculiar “muerte digna”.
Como el abortismo, el eutanasismo forma parte del general movimiento eugenésico del control mundial de la población, basado en la falacia de la “bomba demográfica”, que hunde sus raíces en la ideología malthusiana y el darwinismo social. Pertenecen a tal entramado ideológico que intenta controlar toda vida y toda muerte: la antifamiliar ideología de género, la revolución pansexualista y las políticas de esterilización y anticoncepción masiva. Tanto el capitalismo de estado, el marxismo, como el capitalismo usurero multinacional entran de lleno en esta red ideológica, pues convergen en una antropología utilitarista en la que todo se dirime en dialéctica, lucha sin cuartel y victoria del más fuerte. La persona no es reconocida ni valorada por sí misma, sino sólo por su fuerza o su utilidad. Convergen los partidos marxistas, reivindicando o imponiendo legislaciones abortistas y eutanasistas, y los máximos magnates mundiales disfrazados de “filántropos” (Bill Gates, Warren Buffet, etc.), donando millones de dólares al abortismo, el generismo y a toda la subcultura de la muerte. Ésta, desde una mentalidad utilitarista y eugenésica, abre paso al eutanasismo global.

En conjunto, todo este eugenesismo emerge como un colosal e insensato ejercicio de artificioso control absoluto sobre las vidas humanas. Tan desmesurado control demográfico desde la vida naciente (con la anticoncepción y el abortismo) hasta la muerte (con la eutanasia eugenésica) sólo es aplicable mediante un férreo control de las conciencias, seducidas y reducidas a esclavitudes hedonistas primarias. Como se ha indicado en numerosos análisis, todo este horizonte se adelanta premonitoriamente en la novela de Aldous Huxley Un mundo feliz (“Brave new world”). Es, con mucho, el mayor de los imperialismos conocidos, porque está mucho más globalizado, es multinacional, transideológico, seduce y controla lo más íntimo de las personas y es profundamente prometeico y arrogante. Es la principal torre de Babel que introduce la mayor cizaña en la familia humana, pues corroe toda la confianza de la que se nutre el tejido social.
En fin, la “eutanasia” no es más que la aplicación eufemísticamente edulcorada del utilitarismo eugenésico ínsito en el darwinismo social y el malthusianismo político, no exento de frecuentes componentes racistas y clasistas. Es una ley de la selva descontrolada, antiecológica y recargada de hipócrita propaganda que invoca la “compasión” y la “dignidad”.

 

II) De la eugenesia a la eutanasia: la agenda global de manipulación social

La ideología eugenésica traza el camino de la eutanasia. Su imagen prototípica y propagandista es la de un anciano enfermo “terminal”, con sufrimientos insoportables y al que el estado no respeta su reiterado deseo de que le “ayuden” a morir. Contra tal deseo y autonomía individual conspirarían principalmente los sectores “conservadores” y sobre todo el clero católico. Aunque el personaje no fuese de avanzada edad, la película financiada por PRISA sobre el caso de Ramón Sampedro es un claro ejemplo de ese tipo de caricaturas sentimentalistas. En contra del sentir general de este tipo de enfermos, esta serie de películas (Mar adentro, Million dollar baby, etc.) elude las alternativas no violentas a la desesperanza en la que pueden caer algunas personas.
Para dar razones de la inviolabilidad de la vida humana basta un elemental humanismo, que muestra la belleza y el valor intrínseco de cada individuo humano. Si se abre la veda entre seres humanos, ninguno estamos a salvo. Cuesta frenar una espiral de violencia. Entenderlo no es específico de ninguna confesión religiosa, aunque generalmente la religión madura afianza el humanismo. En todo caso, es palpable que una sociedad descristianizada y entregada a tendencias irracionales, hedonistas y consumistas queda más expuesta a ceder en la defensa de la vida humana más débil. En todo caso, todos parten de una confesión, credo o cosmovisión, se digan ateos o budistas. A tenor de la saña con que se persigue imponer o ampliar legislaciones eugenésicas (abortista o eutanásicas), parece que el dios de la subcultura de la muerte es el fenicio Moloc, uno de aquellos a los que se ofrecían sacrificios humanos. Hay una entraña de aviesa espiritualidad en toda esta ofensiva mundial en algunos organismos de la ONU, parlamentos, gobiernos, medios de comunicación y de la industria cultural, grupos de presión, ong’s, partidos, etc..

La táctica eutanasista es análoga a la de la implantación del abortismo: se presenta sesgadamente y con gran orquestación mediática un caso extremo como representativo y sin ninguna alternativa que no sea el suicidio asistido y legalizado. A partir de tal caso particular, se legisla en general con la suficiente ambigüedad para que la práctica se desboque y descontrole, con pésimas secuelas para el equilibrio demográfico y la humanidad de las relaciones sociales. En consecuencia, la educación y la misma economía ven cavadas sus tumbas.

Por su parte, la sociedad, que en gran medida ha perdido el sentido vital y ve cómo se van desmembrando los lazos familiares, se ha hecho más intolerante y asustadiza ante la experiencia humana del dolor. También desfavorece el respeto a la vida declinante el que se pase por alto la posible depresión por la que atraviesa el enfermo que solicita una “eutanasia”. En lugar de tratar esa solicitud como un síntoma depresivo o como una petición angustiada de ayuda positiva, algunos quieren optar por la vía más fácil y expeditiva de suprimir la vida humana.

Los debates sociales suelen enredarse en un simplista “eutanasia-sí” frente a “eutanasia-no”. Pero la cuestión práctica no es de carácter mera o principalmente ético, sino de cariz político y jurídico. No se trata de decir sin más si es bueno o malo lo que se entienda por “eutanasia”, sino de si se sistematiza ampliamente y hasta se promueve con todo el peso de la ley una determinada práctica que nos presentan de un modo, pero que por experiencia sabemos lo que depara. Lo que realmente se debate, es la legalización de la “eutanasia” frente a la no legalización de ésta.

Ahora bien, no tiene sentido despenalizar o legalizar algo que no está siendo penalizado a lo largo del tiempo. En un país como España, que como casi todos prohíbe la “eutanasia”, nunca se ha encarcelado o condenado a nadie por este delito descrito en el código penal (artíc. 143.4). Ni siquiera se ha dado un auto de archivo. No hay ni puede haber una demanda social de tal despenalización. Nunca se ha visto una notable movilización social a su favor. Nunca se ha visto una nutrida manifestación que reclamase la “eutanasia”. Como mucho, ante la intoxicación informativa y en un contexto social de creciente deshumanización, algunas encuestas pueden dar una mera opinión genérica y ambigua a favor de dicha “palabra”, disfrazada de “autonomía”, “dignidad”, “progresismo” o “liberalismo”. Y luego hay que calibrar el contexto más inmediato de quien opina. En la misma Holanda, país pionero en legislación eutanasista, se opina diametralmente distinto si se está fuera o dentro de un hospital. Es lógico, porque en este país las autoridades han reconocido que cada año se aplica la “eutanasia” a unos mil pacientes sin su consentimiento.

Si no se penaliza a nadie, a pesar de que se realizan prácticas “eutanásicas” o eugenésicas, no se pretende simplemente que no se penalice a quien las practique o que haya un amplio margen de permisividad al respecto. En buena lógica, esto puede darse por descartado. Lo único que puede pretenderse tan enconadamente bajo el estandarte de “eutanasia” o de “suicidio asistido” es una inconfesable promoción masiva y creciente de esta práctica eugenésica y diezmadora de las vidas más despreciadas. Para ello también se promueve el nihilismo, de suerte que muchos individuos lleguen a despreciar su propia vida.

Aparte de un malsano y visceral desprecio por ciertas clases de seres humanos, la prolongación de la vida de una cada vez mayor cantidad de personas dependientes en sociedades sin suficiente relevo generacional y empobrecidas en valores solidarios, hace insostenible la economía y el esfuerzo por cuidar de los más débiles. Pero, si regeneramos los valores humanistas, retomaremos la vitalidad natalista y el respeto provida, y habrá recursos y motivación sobrados para cuidar de todos los seres humanos que lo necesiten. No se resentirá la prosperidad ni la humanidad.

En legislaciones como la española se pretende distinguir entre “eutanasia” y “suicidio asistido”. Como la primera se entiende más inaceptable, los eutanasistas han procurado insistir más en la segunda opción. En la práctica las supuestas diferencias se difuminan. Y, dado que los eutanasistas insisten tanto en alegar el debido respeto a la autonomía de quien quiere “ayuda” para acabar de inmediato con su vida, la cuestión deriva en si despenalizamos el suicidio asistido. Lo peor es que el suicidio “asistido” fácilmente degenera en suicidio incitado, provocado y hasta sutilmente impuesto. La promoción del suicidio parte de difundir la idea de que se es una mera carga social. Se entiende mejor en el contexto de unas culturas en plena crisis de identidad. En ellas ya está en marcha cierto suicidio cultural y espiritual, acompañado del más claro suicidio demográfico. La tasa mundial de suicidios consumados es alarmante: un millón anual. Frente a tantos suicidios de sanos y de enfermos, la respuesta no es la claudicación eutanasista, sino la del incondicional cuidado amoroso y profesional a todo ser humano. Además de beneficiar a los más dolientes, insufla esperanza y sentido a toda la sociedad.

Nadie deja de reconocer la importancia de los cuidados paliativos, ni siquiera los eutanasistas. Al menos ante la opinión pública no pueden dejar de hacerlo. Pero es obvio que la implantación del eutanasismo legalizado desincentiva la necesaria investigación y extensión de los cuidados paliativos. Ya se ha progresado mucho en este terreno. El problema es que no se han generalizado de acuerdo con las necesidades. No se estimula a los profesionales a dedicarse a esta noble área de la medicina. Con todo, el dr. Javier Rocafort, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (con 1.800 miembros), asegura que los paliativistas “saben cómo tratar el sufrimiento en la enfermedad terminal, sin necesidad de que alguien acabe con la vida de otro” (El Mundo, 10 de sept. de 2009, suplemento de salud, p. 8).

 

III) El laboratorio andaluz del eutanasismo español

Sólo se ha despenalizado o legalizado la eutanasia en el pequeño Benelux (Holanda, Bélgica y Luxemburgo) y en los estados norteamericanos de Oregon y Washington. Un persistente vacío legal se aprovecha en Suiza para todo un macabro “turismo eutanásico” de suicidas ricos. Al movimiento antivida la generalización de la “eutanasia” se le resiste mucho más que el abortismo. Las víctimas mortales del aborto provocado pasan desapercibidas. En un primer momento, las que abortan y quienes las apoyan, suelen sentirse aliviados de una “carga”. Los aborteros se lucran. Los ideólogos del control poblacional sin escrúpulos aprovechan el abortismo como su principal arma. Son muchos los que se creen beneficiados por la extensión del aborto. Nadie de los que opinan, se siente amenazado en primera persona por el aborto. En cambio, cualquiera puede sentirse amenazado de ser “eutanasiado”, “liquidado” o eliminado antes de tiempo en su cama hospitalaria.

En tal contexto internacional España, gobernada por un partido de tradición marxista como el PSOE, destaca enormemente por el brutal incremento del abortismo en la última década (incremento al que no se atrevió a poner freno el anterior gobierno del Partido Popular). En crecimiento del paro y del aborto España deja muy atrás a cualquier otro país europeo. Correlativamente, su deterioro educativo es casi igual de destacado. No obstante, también en España se mantienen las resistencias al eutanasismo o eliminación masiva de vidas “no deseadas”. El abortismo viene a ser un eutanasismo eugenésico de seres humanos “no deseados” (“embarazos no deseados”), pero la “eutanasia” postnatal se puede llevar por delante a cualquiera de nosotros. Por ello, se tiene más cautela, consciente o inconscientemente. El gobierno “socialista” ha manifestado hasta fechas recientes su intención de legalizar la “eutanasia”. Recuérdense las manifestaciones del ministro Bernat Soria. Sólo por motivos electorales el gobierno ha pospuesto para una próxima legislatura su eutanasismo confeso, sobre todo ahora que se ha embarcado en una legislación aún más extremamente abortista.

Por ello, de momento pone a prueba una legislación de inspiración eutanasista en uno de sus feudos electorales: la sufrida Andalucía. El caso autóctono aprovechado para forzar el debate fue el de Inmaculada Echeverría. Se alegó un gran vacío legal (a favor de la “eutanasia” o suicidio con complicidad médica). Sin embargo, el testamento vital de 2002 ya evita la prolongación artificial y desmesurada de la propia vida. Y lo no regulado por la ley estatal, lo orientan los códigos de buena práctica médica. El proyecto “socialista” de la Junta de Andalucía insiste en hablar del “proceso de muerte”, en lugar de reconocer que se trata del proceso final de la vida. Abunda en el estereotipo de “muerte digna”, sin considerar que lo digno reside en la vida misma. Da a entender que la “eutanasia” se valora como tratamiento del dolor. Pero ésta nunca es un cuidado paliativo. La Junta arguye la necesidad de esta legislación ante el creciente número de personas que alargan su “proceso de muerte”, con lo que deja entrever el inconfesable interés economicista de eliminar pacientes costosos. Confunde la dignidad personal con el ejercicio de una ilimitada autonomía, precisamente cuando la autonomía personal se halla más condicionada. No entiende que la dignidad, o valor intrínseco e incondicional, no depende de nada aleatorio, ni del comportamiento ni del ejercicio de la autonomía. La libertad se contradice cuando actúa contra sí misma, anulándose al aniquilar la vida en la que se sostiene. La autonomía desaparece, si se niega a sí misma negando el debido respeto a uno mismo, a la propia vida. Y desde luego, no hay autonomía, no se respira libertad, si no es en un ambiente de búsqueda y reconocimiento de la verdad sobre lo humano.

La mejor arma para matar es mentir. Si se quiere matar mucho, se ha de mentir mucho. Mentir mata la conciencia, el espíritu, y prepara el terreno para destruir también el cuerpo. Para matar sin escrúpulos, se miente y se engaña descaradamente a sí mismo y a los demás. El crimen perfecto es el que se realiza con el consentimiento y la cooperación de las víctimas, o el que al menos se hace ver como consentido y hasta moralmente meritorio, digno y compasivo. Por ello, la institucionalización y la aceptación social del abortismo y el eutanasismo constituyen el perfecto crimen. Más que una colosal mentira, llegan a constituir toda una atmósfera global de engaño generalizado, un océano de falsedad cultivada en el que, como mucho, quedan restos del naufragio de la verdad.

Así pues, en todo momento hemos de estar advertidos de que el estudio de la ortotanasia o buena muerte, como otras áreas de la bioética, se encuentra minado por una densa red de eufemismos y conceptos-trampa que enmascaran un veraz planteamiento de los problemas y de sus soluciones alternativas. Hay demasiados intereses y pasiones en juego, como para que en muchos sectores tales cuestiones se estudien y diriman con la sobriedad y el rigor intelectual debidos. Las cuestiones de bioética son de vida o muerte, nos implican a todos, marcan el progreso o el declive de la civilización y son un eje primordial sobre el que gira la política mundial. Dime cuál es tu bioética y tu biopolítica, y te diré quién eres. Y, si no sabes cuál es tu ética sobre el comienzo y el final de la vida, no sabes ni quién eres. Si dejas la bioética a los bioéticos y a los “políticos”, tu mente vive en otra galaxia, aunque sea en compañía de una multitud de extraterrestres mentales.
La bioética provida se denomina con razón “bioética personalista”, en oposición a la bioética utilitarista. Toda bioética digna de tal nombre es la comprometida con la defensa y la promoción de la vida humana, que es vida comunitaria de la persona. Todo personalismo comunitario y en general todo humanismo deben, hoy más que nunca, militar desde una bioética y una biopolítica providas, personalistas. Es imprescindible más empeño y perseverancia, más estudio y discernimiento y una mayor colaboración entre los diferentes sectores que conforman intercultural, interconfesional e interdisciplinarmente la defensa y la promoción de las vidas humanas más vulnerables y hostigadas. Así, el activismo de los movimientos providas y profamilias ha de articularse con la bioética personalista y las políticas centradas en el valor de la persona. Desde la acción de cabildeo o “lobby”, pasando por la labor de sanitarios, comunicadores, educadores e intelectuales, hasta los abnegados padres de familia y los consagrados a un ministerio espiritual, todos hemos de constituir un mismo cuerpo de regeneración del respeto incondicional a la vida humana, en el marco de un completo cuidado de todos los derechos humanos y de la justicia social más exigente. Pongamos a disposición nuestras mejores fuerzas para que España y otros países dejen de ser ejemplos de legislación antivida y antifamilia y retomen su vitalidad natalista, familiar y humanista.

Pablo López López es fílósofo personalista y provida


Fuente: https://www.forumlibertas.com/hemeroteca/de-la-eugenesia-utilitarista-a-la-eutanasia-global/

 

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El prestigioso médico anarquista Isaac Puente sostenía que había que aplicar la eutanasia a los que padeciesen alguna enfermedad mental incurable (cuestión harto subjetiva en la que entraba hasta el alcoholismo):

Cita

DECIR LA VERDAD ES UN DELITO

En una serie de excelentes reportajes publicados en Solidaridad Obrera, el camarada Toryho ha sacado a la vergüenza pública con pelos y señales, con nombres y fochas, algunos de los aspectos de la vida del loco en los manico­mios. Para ello se ha fijado en la que parece ser institución modelo; en el manicomio de Ciempozuelos. Los hechos de­nunciados por la pluma fácil de nuestro camarada rebasan el limite de lo que la gente es capaz de suponer. Se leen con incredulidad. Parecen hinchados a propósito por la imaginación novelesca del escritor. Como esos grandes trau­matismos, que en fuerza de violentos no producen siquiera dolor en los primeros instantes. Y, no obstante, rezuman exactitud.

A mí me parecen fiel reflejo de ia realidad. Conozco algo, por mi profesión, las interioridades de esos establecimientos, donde el loco no entra a curarse, sino a conservarse enterrado en vida, igual que el preso en la cárcel. Como el penado se perfecciona en la delincuencia, el loco se re­macha en el frenocomio. Seria más humano y más racional practicar la eutanasia con los diagnósticos incurables. Ya que nada se quiere hacer para prevenir la locura, hija del alcoholismo y de la herencia degenerativa, que se haga algo por podarla. Es humillante para el siglo y para la Medicina ese lamentable espectáculo de la reclusión manicomial.

CNT, Madrid, 21 de marzo de 1933.

Recogido también en el siguiente libro:

Isaac Puente, Propaganda, Barcelona, 1938, p. 225. [Versión digital en BNE]

A esto se le llama cortar por lo sano: acabar con la enfermedad matando al enfermo. Pero para eso no hacía falta que estudiéis una carrera, médicos.

Por cierro, Isaac Puente es otro de los ilustres médicos que tienen dedicadas calles en España y quizá también centros de salud. Las comisiones de memoria histórica le homenajearon hace unos años por haber sido fusilado por los nacionales y pedían recuperar su cuerpo de las cunetas. Pero yo creo que si don Isaac era partidario de mandar a sus pacientes a las cunetas, lo más honrado es que él mismo les haga compañía en esas cunetas.

Esto era lo que entendía la profesión médica por 'eutanasia' hace ochenta años. Y también lo que entendía la izquierda. No hay ninguna razón para creer que, por arte de magia, hoy ese concepto designa otra cosa muy distinta. Además, en esta ley que aprueba ahora PSOE-Podemos-Cs se han incluido cláusulas específicas para que la eutanasia se les pueda aplicar a pacientes psiquiátricos.

No digan que no estaban avisados.

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En 1/7/2020 a las 17:20, Hispanorromano dijo:

Propongo un pequeño juego:

¿Quién crees que escribió estas palabras? ¿Que orientación política crees que tiene?

Más adelante solucionaré la incógnita y añadiré alguna información más.

Enigma solucionado: ver referencia bibliográfica más arriba e información adicional en el siguiente mensaje.

Amparo-Poch-Mujeres-libres-anarquismo-eu


Esta publicación ha sido promocionada como contenido independiente

 

 

 

Madre Santísima, ampáranos.

Espanto, espanto. ¿Cómo es posible que esto exista? Pero si hace casi cien años...y ya entonces...

A lo mejor sería conveniente crear una sección para albergar directamente este tipo de materiales históricos con palabras clave. No sé si es posible...dudo incluso de si sería recomendable, porque es más difusión y dar ideas. 

Qué barbaridad.

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hace 2 horas, david dijo:

Madre Santísima, ampáranos.

Espanto, espanto. ¿Cómo es posible que esto exista? Pero si hace casi cien años...y ya entonces...

A lo mejor sería conveniente crear una sección para albergar directamente este tipo de materiales históricos con palabras clave. No sé si es posible...dudo incluso de si sería recomendable, porque es más difusión y dar ideas. 

Qué barbaridad.

probablemente todo este tipo de ideas hayan existido más o menos siempre, lo que ha cambiado es la difusión que han alcanzado, colonizando cada vez más y más gente.

 

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    • By Español
      A raíz de una interesante pregunta que lanzaba un compañero al hilo de otro tema, me puse a investigar en las hemerotecas los diferentes discursos y noticias políticas durante los años de la II Republica y la posterior Guerra Civil, para ver si encontraba acusaciones provenientes de las derechas o del bando sublevado contra Roma, similares a las que hoy se esgrimen desde sectores similares contra el actual papado.
      Si bien apenas he abundado en la investigación, recojo a continuación un interesante artículo publicado en un diario valenciano, acerca de una cuestión que podría emparentarse con el tema, como es la mediación de paz que insistentemente se propuso desde Roma para acabar con el conflicto civil, y que contrariamente al pensamiento de muchos, fue rechazado en España, tanto por republicanos como sorprendentemente también por los alzados, pese a que gran parte de su justificación social la encontraban en el concepto de cruzada que le habían dado a la guerra.
       
      Como vemos, el orgullo y la inquina que se derivan de la ideología, puede que sean un mal endémico en nuestra patria, que deberíamos esforzarnos por no cultivar, no sea que por no hacerlo, tengamos que revivir momentos y situaciones como los ocurridos desde el 36 al 39 del pasado siglo. Porque al final, detrás de ese orgullo y de esa inquina, lo que se esconde es la miseria y el sufrimiento de nuestra propia gente, de las personas y familias que, al margen de quienes en uno u otro momento ostenten el gobierno o la fuerza de un país, componen realmente la patria y dan sentido único a nuestras vidas.
    • By Hispanorromano
      En el hilo sobre el carácter progresista de la eugenesia, cite parte de una entrevista al doctor Guillermo Rendueles Olmedo, psiquiatra y escritor situado en la izquierda, e incluso en la parte más radical de esta izquierda, en el que con una honradez digna de encomio reconocía que algunas acusaciones contra Vallejo Nájera era inciertas y que la culpa había que buscarla más bien en la intelectualidad progresista de la época, que abrazó con fervor la ideología eugenésica y eutanásica de exterminio.
      He descubierto varios textos de este médico y humanista de gran interés. Pero ahora que se acaba de legalizar la eutanasia, me parece muy importante rescatar un artículo que escribió en un periódico local de Asturias, La nueva España, en el año 2007. En ese artículo advertía de los peligros de la eutanasia y del frívolo debate que se había suscitado en los medios para promover su legalización, con un continuo goteo de artículos sensibleros que se apoyaban en casos extremos para manipular a la opinión pública. Ya en 2007 el doctor Rendueles nos avisaba de estos peligros que han terminado de materializarse hace pocos días. Y, con la honradez que la caracteriza, se mostraba avergonzado por compartir el izquierdismo con los principales promotores de esa aberración que es la eutanasia:
      Hacen falta más Guillermos Rendueles. Hacen falta más personas de izquierdas que se atrevan a cuestionar las ideas imperantes entre los suyos si son equivocadas. Hacen falta más personas de izquierdas que reconozcan las culpas de los suyos y que digan la verdad aunque les perjudique. Y hacen falta también personas que hagan lo propio en las derechas.
      Sorprende muy gratamente que una persona de izquierdas como Guillermo publicase este valiente escrito contra la eutanasia en 2007, cuando muchos de derechas no le prestábamos la debida atención al tema. Pero en verdad no lo creo tan sorprendente por varias razones. Es un error creer que las personas de izquierdas tienen un discurso monolítico, al dictado de algún señor maligno, o que la mayoría de ellos se mueven por perversas intenciones. El doctor Rendueles es muy crítico con el cientifismo —por ejemplo, cuestiona su propia especialidad, la psiquiatría— y tiene un perfil humanista muy destacado. Esos estudios humanísticos le han permitido entender que es de una deshonestidad brutal atribuir al doctor Vallejo Nájera y al franquismo lo que en verdad le pertenece a las izquierdas, aunque considere a esas izquierdas los suyos, probablemente por su afán de justicia social.
      El doctor Rendueles ha estudiado la historia reciente y sabe que los primeros defensores de la eutanasia no eran almas caritativas que querían favorecer a los débiles y a los enfermos sino, muy al contrario, personas despiadadas que querían exterminar a los débiles por ahorrar costes, por evitarse molestias y por el puro placer demoníaco de exterminar a los débiles, en aplicación de una moral naturalista y radicalmente anticristiana que bebe de Darwin, Galton y Nietzsche. También sabe que el camino al infierno a veces está pavimentado de buenas intenciones. El doctor Rendueles sabe todo eso porque siempre cultivó las humanidades y se ha preocupado de estudiar los antecedentes históricos de todas estas cuestiones que se suscitan hoy en día como si fueran novedosas. El doctor Rendueles ha comprendido que la idolatría de la ciencia y de la técnica, que forman parte de su propia profesión, son el más seguro camino hacia la deshumanización y el exterminio en proporciones industriales. Guillermo Rendueles no es un médico al uso, para desgracia de la medicina actual.
      Al margen de esta reflexión sobre temas adyacentes, los argumentos que aporta el doctor Rendueles en su artículo sobre la eutanasia son muy dignos de tener en cuenta. Es evidente que esta legislación va a afectar a los ancianos que, a pesar de estar en perfectas condiciones, se sienten una carga o les han hecho sentirse una carga; a todo tipo de personas que tomen tranquilizantes y otros fármacos de ese estilo (el 21% de españoles, según las últimas estadísticas); a todos los sospechosos de padecer alguna enfermedad mental, concepto tan flexible como una cama elástica; a todos los enfermos cuyo tratamiento resulte muy costoso para las arcas públicas o privadas; a todos los que no se adapten al ritmo frenético de la sociedad actual; a todos los que no «produzcan» o no sean considerados rentables por el poder de turno; a todos los que la sociedad actual considere «sobrantes».
      También es evidente que esta nueva ley supone el paso definitivo para que los médicos traten a sus pacientes como los ganaderos tratan a su ganado, como señala el doctor Rendueles; para terminar de animalizar al hombre y abrir una caja de Pandora que, salvo milagro, ya no podrá cerrarse. Quizá sea la muerte definitiva de Occidente, la consecuencia postrera de haber dejado de reproducirnos. A partir de ahora, los médicos tienen licencia para matar, como James Bond. O, mejor dicho, verán respaldada jurídicamente esa licencia que ya ejercían muchos de facto, con lo que serán intocables. A partir de ahora se rompe la confianza del paciente con el médico, ya muy tocada en los últimos tiempos. Si últimamente vienen sufriendo agresiones algunos médicos, a veces por motivos poco justificados, que se preparen para lo que van a experimentar a partir de ahora.
      Se rompe la confianza entre médico y paciente, se rompe la confianza en la política, se rompe la solidaridad entre generaciones y se rompe la sociedad. Si el cálculo de costes ya presidía la relación del establishment político y científico con los ciudadanos, a partir de ahora será el criterio exclusivo. Si te consideramos una «carga», te vas al hoyo, por las buenas (o sea, convenciéndote de que lo mejor es que tú mismo te quites de en medio) o por las malas.
    • By Hispanorromano
      No sé si nos sigue leyendo el forero @José María Carrera. Me ha parecido sensacional el artículo que ha escrito en la Revista Hispánica sobre nuestro emperador Teodosio, figura inmensa que no entiendo por qué se minusvalora en España y en general cuando se habla del Imperio Romano y su cristianización. Se habla a todas horas de Constantino, pero lo único que hizo éste fue legalizar el cristianismo, dejar de perseguirlo. El que realmente cristianizó el imperio fue Teodosio y era hispano para más señas. Debería ser considerado una gloria del catolicismo y de la Hispanidad pues, como bien dice José María, la preparó, la hizo posible. Cuando era pequeño mi casa tenía un portero, venido de un pueblo de León, que se llamaba como este emperador. Un tipo rural de gran reciedumbre y honradez, que yo creo es la más perfecta esencia de España y que desgraciadamente se ha perdido. Los niños del barrio se mofaban de su nombre, como si fuera algo "paleto"; le ponían motes despectivos y le hostigaban (así éramos los niños entonces). Y a mí me parecían unos gilipollas estos niños que se reían de alguien por llamarse como este enorme emperador romano e hispano, desconocedores de nuestra historia. Hay que reivindicar más a Teodosio. Y le agradezco a José María Carrera que lo haya hecho en este precioso artículo:
    • By Hispanorromano
      La salud reproductiva es el eufemismo con el que últimamente la gente se refiere a lo que antes se denominaba neomalthusianismo, es decir, el conjunto de ideas y prácticas destinadas a limitar la descendencia y someterla a decisiones supuestamente racionales; lo que incluye el aborto, la esterilización, los métodos anticonceptivos (artificiales y naturales), la educación sexual, el empoderamiento de la mujer, la eugenesia, la promoción de la idea que no es bueno tener muchos hijos y de todo aquello que propicie la separación de la sexualidad humana y la reproducción.
      Este neomalthusianismo ahora se presenta como una idea liberadora y empoderante para el individuo, que hace con su cuerpo lo que quiere y se ve liberado de la carga de los hijos para vivir una vida llena de placeres. Pero esto es una pequeña farsa que hay que reconocer que ha vendido muy bien en el Occidente hedonista del capitalismo. Tiempo atrás, el neomalthusianismo no ponía tanto énfasis en la voluntariedad de estas prácticas y hablaba sin tapujos de esterilizaciones involuntarias; de aborto y métodos anticonceptivos también involuntarios y con fines principalmente eugenésicos; de la necesidad de eliminar a los tarados, a los pobres y a las personas poco productivas para que no molesten.
      Pero he aquí que China, con su brutalidad asiática que no entiende la sutileza de las componendas y subterfugios occidentales, nos ha revelado involuntariamente lo que en verdad son la "salud reproductiva" y "la igualdad sexual". La Embajada de China en Estados Unidos publicaba el pasado 7 de enero un tuit en el que explicaba que estaba "emancipando" a la minoría musulmana de China, que tiene recluida en campos de concentración, mediante programas de "salud reproductiva" e "igualdad sexual" para que las mujeres musulmanas no sean "fábricas de niños" y así se vaya reduciendo la población de estos "extremistas":

      Aquí los chinos hacen sus pinitos con la técnica occidental de presentar la opresión como una liberación que concede mayor autonomía al individuo, pero la verdad es que no dominan la técnica y no les sale muy bien. Pues además todo el mundo sabe que lo de la voluntariedad de estos programas chinos es una ilusión y que lo que vienen haciendo con los musulmanes uygures es una limpieza étnica en toda la regla.
      China nos ha venido a recordar a los occidentales lo que en verdad son estos programas de "salud reproductiva" y lo que hay en el fondo de la "igualdad sexual". Tienen un componente liberador en el sentido hedonista del término, desde luego, pero en el fondo están concebidos para librarse de la gente que consideran indeseable. ¿Y qué hacen los occidentales? Muchos se han escandalizado con ese tuit de la Embajada china, pero pocos han sacado las consecuencias oportunas en relación a la aplicación de estas políticas en nuestras sociedades. No se han planteado que quizá también aquí, en Occidente, lo de la emancipación es una farsa destinada a convencer al individuo de que haga por sí mismo, creyendo que es por su bien, lo que de otra forma le obligaría a hacer el Estado. El problema de esta farsa es que ya todo el mundo está convencido de ella en Occidente. La intención eugenésica y coercitiva estaba clara en los que empezaron a defender estas políticas a principios del siglo XX, pero ya pocos son conscientes de esa intención, que ha quedado en los libros de Historia, y la mayoría de los que las defienden a nivel político o personal lo hacen porque están convencidos de que son prácticas emancipadoras. Con lo que no es necesario aplicar ninguna coerción, como sí se hace en África, Asia e Hispanoamérica. Estamos ya todos convencidos de que esto es lo mejor. Y así, nos vamos suicidando poco a poco.
    • By Hispanorromano
      Han resultado impactantes las imágenes de la quema de una iglesia en Chile, que recuerdan mucho a lo que sucedió en nuestra última Guerra Civil o a lo que sucedía durante la Restauración, en episodios como el de La Semana Trágica. Es terrible ver que el corazón de algunas personas alberga tanto odio.
      No sé a qué corriente ideológica se adscriben los incendiarios. Es seguro que son de izquierdas y es probable que sean en su mayoría anarquistas.
      Quisiera comentar una imagen que me ha llamado poderosamente la atención. Una pintada de los incendiarios dice: "MUERTE AL NAZARENO".

      ¿De dónde viene esta frase? Para mí es evidente que viene de Nietzsche. En sus vómitos literarios, Nietzsche se refería despectivamente a Nuestro Señor Jesucristo como "el Nazareno". Esa referencia despectiva es constante en toda su obra. Y por otra parte, Nietzsche festeja la "muerte de Dios", que no es otro que "el Nazareno".
      A juzgar por esa esa pintada, me parece claro que la principal inspiración de esos incendiarios es Nietzsche, además de la que tengan de Bakunin y otros pensadores anticristianos de la corriente anarquista.
      Los comunistas y socialistas también consideran enemiga a la Iglesia y son capaces de grandes violencias. Pero tienen por enemiga a la Iglesia en tanto que le consideran punto de apoyo de la burguesía. Es decir, su odio a la Iglesia es parte de su "odio de clase". En los nietzscheanos, en los anarquistas y en los librepensadores republicanos hay, sin embargo, un odio propio e inextinguible que va más allá del "odio de clase", pues considera al sacerdote y al católico un "enemigo biológico" que hay que exterminar por el bien de la "vida", la "humanidad" y la "ciencia".
      Y con esto de Nietzsche tenemos un problema añadido. Si los autores de la pintada blasfema se han inspirado en Nietzsche, muchos de los que, desde el ámbito derechista, han paseado con indignación la imagen de esos incendios en Twitter están también muy influidos por Nietzsche y lo citan constantemente, hasta el punto de que se podría considerar su filósofo de cabecera. Si utilizan esa imagen de los incendios en sus propagandas es por los réditos políticos que les pueda proporcionar más que por una indignación real ante la profanación de un templo cristiano. Así que los católicos estamos cercados por los dos lados del espectro ideológico.
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    Spanish Heart

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    • https://www.mundorepubliqueto.com/2020/05/01/no-todo-lo-que-brilla-es-oro/

      Una vez más, por aprecio a estos amigos dejo solo el enlace para enviar las visitas a la fuente.

      Solo comento la foto que ponen de un congreso internacional identitari que hubo un México. Ahí se plasma el cáncer que han supuesto y parece que aún sigue suponiendo aquella enfermedad llamada CEDADE. En dicha foto veo al ex-cabecilla de CEDADE, Pedro Varela -uno de esos nazis que se dicen católicos- junto a Salvador Borrego -que si bien no era nazi, de hecho es un mestizo que además se declara hispanista y favorable a la mezcla racial propiciada por la Monarquía Católica,  sí que simpatizó con ellos por una cuestión que quizá un día podamos comentar- uno de los "revisionistas" más importante en lengua española, así como el también mexicano Alberto Villasana, un escritor, analista, publicista, "vaticanista" con gran predicamento entre los católicos mexicanos, abonado totalmente a la errática acusación contra el papa Francisco... posando junto a tipos como David Duke, ex-dirigente del Ku Kux Klan, algo que lo dice todo.

      Si mis rudimentarias habilidades en fisonomía no me fallan, en el grupo hay otro español, supongo que también procedente del mundillo neonazi de CEDADE.

      Imaginemos la corrupción de la idea de Hispanidad que supone semejante injerto, semejante híbrido contra natura.

      Nuestra querido México tiene la más potente dosis de veneno contra la hispanidad, inyectado en sus venas precisamente por ser un país clave en ella. Es el que otrora fuera más próspero,  el más poblado, también fue y en buena parte sigue siendo muy católico, esta en la línea de choque con el mundo anglo y... los enemigos de nuestra Hispanidad no pueden permitir una reconciliación de ese país consigo mismo ni con la misma España, puente clave en la necesaria Reconquista o reconstrucción. Si por un lado está infectado por el identitarismo amerindio -el indigenismo- por el otro la reacción está siendo narcotizada por un identitarismo falsohispanista, falsotradicionalista o como queramos verlo, en el cual CEDADE juega, como vemos, un factor relevante.

      Sin más, dejo ahí otra vez más mi sincera felicitación al autor de ese escrito. Enhorabuena por su clarividencia y fineza, desde luego hace falta tener personalidad para ser capaz de sustraerse a esa falsa polarización con que se está tratando de aniquilar el hispanismo.

       





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    • La libertad sexual conduce al colapso de la cultura en tres generaciones (J. D. Unwin)
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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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