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Hispanorromano

La corrosiva influencia del cine yanqui en la sociedad española

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Siempre he querido hablar de este tema. Me parece uno de los grandes temas de la España reciente y de la España actual. La derecha católica y patriótica siempre le dedicó una gran atención pero, por desgracia, parece que el tema se ha olvidado y ya no forma parte del bagaje doctrinal de esa derecha.

En 1942, el mexicano Luis Calderón Vega advertía del enorme impacto del cine sobre las personas y las sociedades; en concreto, advertía de cómo el cine yanqui estaba transformando la sociedad mexicana con una rapidez insusitada, logrando que viese como normales toda suerte de inmoralidades:

Cita

No cabe hoy discontinuidad ninguna entre público y película. Una corriente honda, íntima, sensual, (en su estricto sentido), y aun, en las pocas grandes obras, espiritual y de altura, hace ciclo vertiginoso entre objetos y sujetos, que giran en torno del mismo tema, de la misma emoción.

Y lo más interesante es que eso es un mundo distinto que va transformando paulatina, inadvertidamente, nuestro propio, peculiarísimo mundo cultural.

Precisamente porque el mundo del Cine dominante es distinto a nuestro mundo “de casa”, por eso ésta se transforma y pierde su fisonomía y su estilo.

En la medida que la perfección técnica y la unidad artística del Cine aumentan en la producción norteamericana, la corriente de las “salas” va saliendo a las calles de nuestras ciudades y, lo que es más serio, va penetrando el dintel de los hogares.

Realización de belleza dicen que es el Arte. El que lo sea, puerta franca y hospitalaria debe tener en el hogar y en el espíritu. Pero no cabe duda que, con toda la fastuosa maquinaria de las grandes “cintas”, el cine norteamericano apenas si ha logrado atisbos de verdadera belleza. Y la razón está en la íntima y sociológica naturaleza del Cine. Aquí, allá, siempre fruto del ambiente cultural, expresión y estilo de pueblos. Y no puede expresar belleza quien carece de contenidos espirituales y arte propio.

Pero, sea cual fuere la calificación estética del arte de nuestros vecinos, una cosa está fuera de polémica: que su Cine es expresión de su Cultura y que su Cultura es un mundo totalmente diverso del mundo cultural, espiritual del resto de los pueblos de América. Y, sea cual fuere también la calidad de las Culturas, lo cierto es que chocan entre sí los tres tipos que de ellas viven en nuestro Continente y que, si el plano de las interinfluencias, no se asimilan mutuamente sino como en el Cine, por vías extralógicas, dominada y dominante sufrirán lesiones vitales e irremediables.

¿Qué puede presentar, como ejemplaridad para México, el Cine norteamericano?... Divorcios y adulterio, “raketerismoo” y fraudes es el “leitmotiv” de sus dramas. Y la “alta comedia” apenas si nos demuestra las extravagantes costumbres de los multimillonarios, los inverosímiles sistemas periodísticos (sin que encontremos expresión de sus méritos auténticos), o la carencia de sentido universitario de sus Universidades deportivas que crean al “hombre confortable”. Tras eso, la multitudinaria comparsa de las películas de vaqueros que, quizá es la más sincera y limpia producción, en medio de sus matanzas de opereta y de sus héroes ingenuos... Fuera de eso, quizá lo menos malo: los muñecos animados, hechos para la psicología americana, pero con los que no pueden soñar dulcemente nuestros niños.

Este mundo se mete en nuestro mundo. Y, como una tutela incontrastable, va marcando pauta a nuestros productores.

Luis Calderón Vega, El quintacolumnismo cultural del cine

No por casualidad el artículo se titula de esa forma. El cine americano siempre ha jugado al quintacolumnismo cultural. Y no hay mejor forma de lavar el cerebro a los pueblos que mediante la imagen en movimiento.

La Iglesia católica planteaba similares reflexiones en torno al cine americano. Fray Francisco de Barbéns ya escribía esto en 1912:

Cita

La cuestión del cine es más grave de lo que parece a primera vista. Tiende a formar un espíritu pagano en los tiempos de su mayor decadencia, un desvío completo del sentido moral, una desnaturalización o prostitución de la conciencia pública. Introduce gérmenes de anarquía intelectual por medio de la falsificación de los conceptos más sagrados de la sociedad y de la religión; trastorna el orden moral, creando nuevas formas de simpatía por la pasión, por el mal; rebaja el nivel de la aristocracia por la sutil insinuación de sentimientos innobles e indelicados; acaba de perder la democracia, arrancándole los pocos instintos de moralidad que le quedan; enerva la naturaleza y el espíritu del joven, por la provocación incesante que ejerce sobre sus energías vitales, su sistema nervioso. Iremos desenvolviendo estos conceptos.

No asombrará a nuestros lectores si defendemos que el cine tiende a formar un espíritu nuevo, altamente reprobable. La conciencia pública, tal como la ha formado el Catolicismo en Europa y en América, comprende, en el orden de las ideas, las enseñanzas de la religión referentes a Dios, a la autoridad, a la ley moral, a la familia; en el orden de los sentimientos, la justicia, la caridad, el decoro, el respeto al prójimo y la fraternidad universal; en el orden de las costumbres, la observancia de la ley moral y divina, que es también ley natural, la suavidad en las relaciones humanas sostenidas y fomentadas por la convicción, por la persuasión y por una honesta seducción. O más claro, como escribe Balmes, la civilización por medio del Catolicismo ha dejado «una admirable conciencia pública, rica de sublimes máximas morales, de reglas de justicia y equidad, y de sentimientos de pundonor y decoro, conciencia que sobrevive al naufragio de la moral privada, y no consiente que el descaro de la corrupción llegue al exceso de los antiguos.»

En la sociedad, el elemento sensato y digno ha execrado siempre la deformación de la conciencia por el error y la maldad, aun encubiertas con ciertas apariencias de verdad y de bien. Al mal se le llama mal, y al bien se le apellida bien. La distinción, o mejor aún, la oposición entre estos dos conceptos ha sido siempre fundamental y radical.

Pues bien, hagamos constar que la obra del cine tiende a subvertir este orden de ideas, este curso de sentimientos, este estado de cosas y este modo de ser de la sociedad. Es un elemento que presenta el veneno cubierto de bellas apariencias, y rodeado de pretextos de instrucción, de arte y de formación social, cuando en su fondo real ofrece la imagen de la corrupción más asquerosa, destruye las bases de la moral y del derecho, deja las costumbres sin pudor, las pasiones sin freno, las leyes sin sanción, la religión sin ley y sin Dios.

No ha de ser muy difícil convencer que el cine que venimos estudiando es inmoral, es antiestético, es degradante, y es disolvente del verdadero espíritu social.

Es inmoral, porque atenta contra la ley divina. Allí se ven en cuadros vivos, realistas, emocionantes, las profanaciones religiosas, los insultos a personas sagradas, escarnios de los misterios de la Religión. En el cine se aplauden los odios fratricidas, los homicidios por celos, por interés, por egoísmo, por pasión; en la película se revelan pequeñas y grandes pasiones; fuego de lujuria, que devora las entrañas de un amante; locura por el juego, que precipita a la miseria a una esposa y a los hijos; infidelidad conyugal, que lleva la discusión y la anarquía al seno de la familia. Es en el cine donde se hace la apología de los desacatos a la autoridad, donde se enseñan gráficamente las maneras de robar, de burlar y sustraerse indecorosamente al imperio y a la sanción de la ley positiva; es allí donde se ostenta con toda su crudeza, su desnudez e infamia el predominio del vicio. Es el cine uno de los poquísimos lugares en donde el hombre, la mujer, la doncella pudorosa, el joven piadoso, miran el vicio frente a frente y no se ruborizan; es allí el único lugar en donde el marido consiente que se enseñe a su esposa el camino de la infidelidad; donde el padre tolera que se aleccione a sus hijos en la forma de burlarle, desobedecerle y derrochar sus pocos o muchos haberes; donde la madre permite que una palabra inconveniente, un ademán poco decoroso, un espectáculo inhonesto, depositen en el corazón de sus hijas un germen de desdicha, un elemento de discordia doméstica, un principio de ruina moral. Digámoslo de nuevo, el cine, objeto de nuestras censuras, es profundamente inmoral.

El cine, por el mero hecho de ser inmoral, es antiestético. Abro el primer tomo de las obras de Milá y Fontanals, y en la página 108 leo este párrafo: «Lo ideal de la belleza en el orden moral consiste la mayor rectitud y grandeza de ánimo, en la ausencia de los sentimientos vulgares y rastreros, tal como se halla en ciertos caracteres morales representados por los más grandes poetas de diferentes épocas.» En la estética, dice el mismo autor, no puede haber diferencia entre lo bueno y lo bello, entre lo malo y lo feo. En consecuencia, comprende muy mal la estética, el que quiere alimentar su espíritu de ideas innobles, de enseñanzas y hechos rastreros, abominables; el que invocando un crudo realismo, en vez de buscar lo bello, lo digno de la naturaleza, tributa culto a lo feo, a lo deformado por la malicia o por la pasión humana.

Es degradante, porqué coloca al actor y al espectador al nivel de las más bajas pasiones. Un joven calavera que arruina a su familia, que comete una infamia, que explota la buena fe de un tío o amigo suyo, por una estratagema ingeniosa sale libre de compromisos ante la ley penal y la sociedad; este joven es admirado por unos, aplaudido por otros y poco menos que venerado por los más. A tal extremo de degradación llega el que empieza por perder el sentido moral.

Destruye, además o disuelve el verdadero espíritu social, toda vez que aplaude y casi diviniza la irreligión, la inmoralidad, la holgazanería, la infamia, el desacato, la injusticia; subvierte toda noción de orden, de ilustración, de civilización, de cordura social; introduce en el cuerpo de la sociedad los gérmenes que han de producir necesariamente su desorganización; al alma de la sociedad se le quita toda acción y todo prestigio; el espíritu queda sin vigor y sin aliento para las grandes obras de restauración, para las grandes producciones artísticas que eleven el nivel de la sociedad.

Es grande, pues, la malicia moral y social que entraña el cinematógrafo, tal como venimos estudiándolo. Estos cuadros que acabamos de delinear, harto saben la mayor parte de nuestros lectores que no son ficciones. Allí asisten, o mejor, son acompañados por sus padres los niños en quienes apenas alborea el uso de razón; allí es conducida por la mano de su madre la niña inocente, a la cual se la rodea de la mayor vigilancia a fin de que una amiga indiscreta no le revele los secretos de la naturaleza, que, por otra parte, ve estampados y puestos al descubierto en la película. Son estos mismos niños los que explican, con un semicandor propio de la edad en que desaparece, los cuadros y las escenas que acabamos de apuntar.

Fray Francisco de Barbéns O. M. Cap., Los problemas pedagógico y moral del cine, 1 de 3

Gumersindo Montes Agudo, falangista de primera hora, denunciaba en un artículo publicado en 1943 que "el bolchevismo y el capitalismo usan del cine como arma de penetración". Curiosamente, ya se quejaba de que en aquel entonces no se estaba haciendo un cine español propiamente dicho:

Cita

En todas las naciones se viene utilizando el cine como poderosa arma política. En cada país ha adoptado un perfil, una modalidad distinta para encubrir la propaganda que oculta. El cine ruso es quizá el más descarado en la exposición de principios políticos. Con sus hondos problemas psicológicos y su exaltación revolucionaria y proletaria, consiguió, no cabe dudarlo, un elevado nivel artístico, trabajando con tesón en la conciencia estrecha de la masa y moldeando su alma con la fuerza de unas reacciones crueles que la pantalla le presenta. Entre construcciones de cemento, tractores y fábricas de armamentos encajó una producción que es un himno continuo a la lucha de clases, a la victoria final del proletariado, al resentimiento como única reacción colectiva.

Frente a este cine sombrío, los norteamericanos alzaron el suyo, dinámico, alegre, intrascendente, cine ideal para que la burguesía pase horas y horas embelesada ante una farsa completamente simple en la mayoría de los casos; pero que, presentando un único lado de aquella civilización –rascacielos y “girls”, música negra y una Escuadra flamante (hasta Pearl Harbour)– oculta las llagas de un sistema explotador, con sus millones de parados, sus huelgas sangrientas, sus tinglados judaicofinancieros, y sobre todo –y ahí está su gran motivo de rencor para Europa– su tremendo vacío histórico.

Vemos, por tanto, que cada sistema político presenta en la pantalla lo que más conviene a su propaganda interior y exterior. Así, Alemania e Italia, con sus noticiarios, sus películas culturales, sus films sobre temas históricos, que tras la anécdota argumental ocultan importantes conclusiones de valor político, sus películas biográficas acerca de las grandes figuras militares o científicas, sus viejas leyendas puestas al día con el orgullo de quien presenta la más cumplida prueba de que el amor y la belleza, el valor y la fe escoltaron sus viejas civilizaciones, construyen igualmente un cine eminentemente político.

¿Y en España, qué se ha hecho en este aspecto? Como en tantas otras cosas, forzoso es reconocer que muy poco. En estos últimos años, algunas películas acerca de episodios de nuestra guerra, diestramente llevadas por un grupo de directores jóvenes, ya que los veteranos parecen huir de estos temas heroicos para refugiarse en otros más trillados y “apolíticos”, que van mejor con su temperamento. Al fin y al cabo, vienen haciendo este mismo cine avestruz muchos años y les ha ido muy bien. Su apartamiento de las inquietudes populares; ellos son los que han dado al cine español marchamo de neutralidad, pero también de esterilidad y vejez prematura, a su imagen y semejanza. Una película –“Raza”– fue el primer paso importante hacia un cine nacional de altura que coordinase arte y propaganda, eficacia política y provecho comercial, y para ello tuvo que ser concebida y llevada a cabo por un organismo del Estado. Allí donde ha ido esta película, se ha visto con interés porque es el exponente de un paso más que España da en el camino de su revolución. En las proyecciones del Coliseum de Oporto, en las sesiones privadas para jefes de departamentos ministeriales alemanes o en las jornadas triunfales de la Bienal veneciana, nuestra película atrajo la atención y sirvió de vehículo de nuestra política, afirmativa y creadora.

El Español. Semanario de la política y del espíritu, Madrid, 24 de abril de 1943, año II, número 26, página 4.

Gumersindo Montes Agudo, El cine al servicio de la política

Pero Gumersindo no sólo se queja de la falta de producción española y de su esterilidad, que recuerda en mucho a la del cine español actual. También se queja de que, incluso en 1942, cuando España estuvo más cerca del Eje, las salas españolas estaban copadas por el cine anglosajón:

Cita

Hasta nuestra guerra hubo en España una influencia avasalladora del “cinema” anglosajón; pero después de nuestro triunfo nacional debían haber cambiado algo las cosas. No tenemos hoy deseo de avivar rencores ni de resucitar pasados agravios, pues si recordamos el Comité de Intervención –y otras cosas– nos vamos a poner de muy mal humor. Pero lo indudable es que hubo unos pueblos que estuvieron a nuestro lado, que nos ofrecieron sus armas y sus hombres, en ayuda que no olvidaremos. Pues bien, en el campo de la cinematografía fue lo mismo. Los estudios de Roma y Berlín estuvieron abiertos para que nuestro cine velase sus primeras armas, su material y técnicos, puestos a nuestra disposición; hoy día continúan abriéndonos un crédito de confianza y ayuda, que se traduce en las distinciones de la Bienal, en las invitaciones para viajes de estudio a nuestros técnicos y artistas –recordemos la presencia entre nosotros, a ese objeto, del doctor Duewell–, y tantos otros detalles de deferencia y cortesía que deben tenerse en cuenta. Por eso nos sorprende ver la lista de películas estrenadas en Madrid en el año 1942 y encontrarnos con veintinueve norteamericanas y veintiuna inglesas, por nueve alemanas y ocho italianas. La desproporción es tan visible, que sin que pretendamos ahondar mucho en esta cuestión nos preguntamos: ¿Es mejor el cine inglés y americano que el italiano y alemán? Yo no lo creo, y, como yo, una gran parte del público.

[...]

Y como ya hemos visto que cada cinematografía sirve a su propia propaganda, y hoy más que nunca en razón del conflicto mundial, resulta que una influencia política anglonorteamericana pesa sobre nuestro público de cine. De esta manera, muchos conceptos opuestos con nuestro sentir español se clavan, en un público que inocentemente cae en el garlito. Recuerdo que asistí al estreno de Ninotchska, de la Garbo, en compañía de un italiano destacado a la sazón en España en misión oficial. Era mi acompañante un recio ejemplar de fascista, desde las horas iniciales de la milanesa plaza del Santo Sepulcro. Parecía que la película de Lubischt tenía que agradarnos, ya que era una sátira contra el bolchevismo, finamente llevada, con un ritmo muy cinematográfico, y en esta forma se orientaban los comentarios de los cándidos espectadores. Sin embargo, a ninguno de los dos nos gustó la película. Recuerdo que a la salida me decía mi acompañante: “Este es cine burgués, y, por tanto, para mí, despreciable. Estoy más cerca de comprender a la muchacha fanática que llega a París con la obsesión de su idea y de su misión que de aquella que renuncia a la obra fijada por las caricias tentadoras de un mundo burgués que termina aprisionándola. Prefiero cien veces la personalidad fría del comisario que la despreocupada y seductora del parisién que vive únicamente para gozar de los refinamientos de una sociedad aturdida y estéril. En cuanto a los tres enviados del Soviet, estoy seguro que no es un tipo el suyo que se dé en Rusia, y ya tenemos esa amarga experiencia en muchos pueblos donde han llegado en embajadas similares. Toda la película es una afirmación capitalista, y por eso estoy en completo desacuerdo con la teoría que presenta. Ahora, que si doy mi opinión a estos espectadores, se asustarían, tomándome por un bolchevique.” Tenía razón en lo que me decía. Con aquella película norteamericana no daba ningún golpe importante a Rusia –hoy su aliada–, y en cambio hacía una taimada propaganda de su sistema social y político ante los ojos de los halagados burgueses y de los que sin serlo creían en la superioridad de una civilización que lo único que pudo ofrecer a Ninotchska fue un ridículo sombrero y una borrachera de champán.

Si en 1943 la cosa estaba complicada, os podéis imaginar cómo estaría en 1948. El falangista Antonio Castro Villacañas escribe en La Hora del 14 de mayo de 1948 un artículo titulado "¡Basta ya!", en el que denuncia que España se parece cada vez más a Estados Unidos. Os ruego que prestéis atención a un detalle muy interesante: el articulista dice que la Iglesia es la única institución que se opone a esta corriente de americanización:

Critica-falangista-al-cine-yanqui.jpg

La Iglesia siempre fue muy crítica con el cine yanqui, con la influencia cultural de Estados Unidos y con la pretensión de dar vía libre a esa cultura en España. La Iglesia estaba preocupada por la profunda inmoralidad de ese cine pero también ejercía conscientemente de vanguardia patriótica.

Poco queda de esa crítica que entonces ejercía la derecha católica contra el cine americano y contra las costumbres importadas de allí, a pesar de que hoy estaría mucho más justificada esa crítica, pues las inmoralidades y la propaganda imperialista de ese cine y de esa industria cultural son hoy aún mayores. Toda esa parte de la derecha tradicional se ha metido en un baúl y ha quedado completamente olvidada.

Pero no quiero orientar el hilo hacia la peculiar evolución de estas cuestiones en el ámbito derechista, sino más bien a reflexionar sobre la profunda influencia que ha tenido el cine americano en la sociedad española, en sus costumbres, en su moralidad y en su forma de pensar; quizá también en su forma de concebir a España y en su derrotismo. He citado esos fragmentos de autores vinculados a la derecha porque los vi hace poco y me parecían útiles para encuadrar la cuestión. .

Mi opinión es que esta influencia yanqui a través de su industria audiovisual ha sido muy nociva y lo sigue siendo. En otro hilo hablé de esta mala influencia de las películas de vaqueros y en general del cine americano sobre los españoles de mi generación. Pero es posible que otros foreros tengan una opinión distinta del cine americano y el hilo no está ni mucho menos cerrado a opiniones que lo valoren positivamente. Se trata de que reflexionemos sobre el tema y cada uno dé su opinión, incluso poniendo ejemplos de películas concretas.

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Muy de acuerdo con todo en líneas generales. Esta influencia se ha hecho aún mayor recientemente,  ya no solo está el cine, sino que ahora se le han sumado las plataformas de videostreaming. Especialmente a destacar Netflix, que produce las peores abominaciones que os podáis imaginar. Ahora se producen también series españoles que son en el fondo un calco de las yanquis. La asimilación de la cultura estadounidense por parte de gran parte de la sociedad española es evidente.De hecho, leí hace tiempo que España era uno de los países del mundo que más contenido audiovisual estadounidense consumía. Da que pensar la verdad.

Pero yo creo que la influencia norteamericana ha trascendido lo audiovisual, ahora cualquier gansada surgida  en una facultad de ciencias sociales yanki es asimilada completamente por los universitarios españoles. Las mayores degeneraciones que observamos hoy en día tienen su origen ahí. Podríamos poner otro ejemplo muy reciente, las protestas por la muerte de George Floyd se han trasladado no sólo a España, sino que ha sido generalizado en toda Europa, protestas por algo que nos pilla bastante lejos y totalmente ajeno a nuestra realidad. Es sorprendente lo permeable que es el mundo occidental en general a las nuevas tendencias de origen yanki. Se suele hablar de la decadencia del imperio norteamericano, pero en lo cultural, no hay ninguna superpotencia que se le llegue a la suela de los zapatos en ese tema, y ya vemos lo importante que es hoy en día.

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hace 12 minutos, hocsignovinces dijo:

Muy de acuerdo con todo en líneas generales. Esta influencia se ha hecho aún mayor recientemente,  ya no solo está el cine, sino que ahora se le han sumado las plataformas de videostreaming. Especialmente a destacar Netflix, que produce las peores abominaciones que os podáis imaginar. Ahora se producen también series españoles que son en el fondo un calco de las yanquis. La asimilación de la cultura estadounidense por parte de gran parte de la sociedad española es evidente.De hecho, leí hace tiempo que España era uno de los países del mundo que más contenido audiovisual estadounidense consumía. Da que pensar la verdad.

Pero yo creo que la influencia norteamericana ha trascendido lo audiovisual, ahora cualquier gansada surgida  en una facultad de ciencias sociales yanki es asimilada completamente por los universitarios españoles. Las mayores degeneraciones que observamos hoy en día tienen su origen ahí. Podríamos poner otro ejemplo muy reciente, las protestas por la muerte de George Floyd se han trasladado no sólo a España, sino que ha sido generalizado en toda Europa, protestas por algo que nos pilla bastante lejos y totalmente ajeno a nuestra realidad. Es sorprendente lo permeable que es el mundo occidental en general a las nuevas tendencias de origen yanki. Se suele hablar de la decadencia del imperio norteamericano, pero en lo cultural, no hay ninguna superpotencia que se le llegue a la suela de los zapatos en ese tema, y ya vemos lo importante que es hoy en día.

en el clavo, hocsignovinces... creo que lo tratamos en el hilod edicado a la educación de los hijos de nuestras élites, parece ser que la línea seguida viene más o menos porque los retoños de esa gente hacen sus períodos de formación, cursos o lo que sea, en los USA, etc, allí se contagian de ellos de forma seguidista, luego vienen a Madrid o donde corresponda y como élite que son aquí pues son imitados como borregos por el resto, así en plan piramidal, el fenómeno se da de forma cada vez más rápida y apenas le da tiempo a los padres -si es que quisieran, que esa es otra- a contrarrestar estos efectos.

 Lamento mucho no haber guardado en su día una crítica buenísima, creo que era de un falangista pero no recuerdo bien, donde captaba gestos, modos, costumbres, etc, introducidos exclusivamente a través del cine en nuestro país. Comentaba cosas como eso ir solo a un bar y tomarse un copazo en la barra de un bar sin hablar con nadie como algo totalmente ajeno a nuestro paisanaje de aquellos tiempos,  cosas que no podían menso que chocar a cualquiera. Era todad un listado de costumbristo importado e impostado por estos imitadores de lo propagado en el cine.

PD: imagino que @Isaac Peral ya estará con la vena del cuello henchida ante nuestra hipercriticismo en este asunto, está claro que desde los USA se han hecho cosas muy buenas en cine, pero es como en el hilo de Youtube, tratamos de hacer una especie de balance.

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A ver, por un lado estoy de acuerdo hasta cierto punto en el tema de las inmoralidades, aunque no creo que sea algo exclusivo del cine americano, el italiano está lleno de cosas así desde siempre, e incluso diría que las peores en este sentido son italianas, como por ejemplo la de Saló de Pasolini, qué es básicamente una película pornográfica para gente muy enferma de la cabeza disfrazada de "critica social".

https://m.filmaffinity.com/es/movie.php?id=182360

Hasta ahí bien, ahora la cuestión es definir cuál es el límite, aceptable en ese medio. Las escenas sexuales, desnudos y demás no lo son, para no extenderme pego este artículo en el que se explica y que comparto:

https://www.infocatolica.com/blog/apologeticamundo.php/0910250650-desde-el-desnudo-artistico-ha

Ahora bien, yo lo que no tengo claro es que es lo permisible en el medio audiovisual fuera de este tema, critica que se muestran cosas inmorales pero las pasiones humanas se llevan mostrando en la pintura, la escultura y la literatura desde siempre, por lo que eso no tiene demasiado sentido salvo que se llegue a la conclusión de que  el medio audiovisual es especial en ese sentido y no deberían mostrarse maldades, habría que aclarar ese punto antes de poder ponerse a ponderar nada.

Luego lo de que es americanizante y que eso es malo, aquí habría que distinguir entre americanizante en el sentido de que se le pegan costumbres de ese país a la población y americanizante en el sentido estilístico, de influenciar en el estilo de cine español o que incluso se copié directamente, sobre lo segundo voy a poner la crítica que hizo Cristóbal de Castillejo a la poesía italianizante que había empezado a entrar en España de manos de gente como Garcilaso de la Vega, y para el que no lo sepa la poesía del Siglo de Oro proviene estilísticamente de la tradición italiana, por ejemplo el soneto viene de ahí:

Cita

REPRENSIÓN CONTRA LOS POETAS ESPAÑOLES QUE ESCRIBEN EN VERSO ITALIANO

Pues la sancta Inquisición
suele ser tan diligente
en castigar con razón
cualquier secta y opinión
levantada nuevamente,
resucítese Lucero,
a corregir en España
una tan nueva y extraña,
como aquella de Lucero
en las partes de Alemaña.
Bien se pueden castigar
a cuenta de anabaptistas,
pues por ley particular
se tornan a bautizar
y se llaman petrarquistas.
Han renegado la fee
de las trovas castellanas,
y tras las italianas
se pierden, diciendo que
son más ricas y lozanas.

 

El juicio de lo cual
yo lo dejo a quien más sabe;
pero juzgar nadie mal
de su patria natural
en gentileza no cabe;
y aquella cristiana musa
del famoso Joan de Mena,
sintiendo desto gran pena,
por infieles los acusa
y de aleves los condena.
«Recuerde el alma dormida»
dice don Jorge Manrique;
y muéstrese muy sentida
de cosa tan atrevida,
por que más no se platique.
Garci-Sánchez respondió:
«¡Quién me otorgase, señora,
vida y seso en esta hora
para entrar en campo yo
con gente tan pecadora!»

«Si algún Dios de amor había,
dijo luego Cartagena,
muestre aquí su valentía
contra tan gran osadía,
venida de tierra ajena».
Torres Naharro replica:
«Por hacer, Amor, tus hechos
consientes tales despechos,
y que nuestra España rica
se prive de sus derechos».

Dios dé su gloria a Boscán
y a Garcilaso poeta,
que con no pequeño afán
y por estilo galán
sostuvieron esta seta,
y la dejaron acá
ya sembrada entre la gente;
por lo cual debidamente
les vino lo que dirá
este soneto siguiente:

SONETO

Garcilaso y Boscán, siendo llegados
al lugar donde están los trovadores
que en esta nuestra lengua y sus primores
fueron en este siglo señalados,

los unos a los otros alterados
se miran, con mudanza de colores,
temiéndose que fuesen corredores
espías o enemigos desmandados;

y juzgando primero por el traje,
paresciéronles ser, como debía,
gentiles españoles caballeros;

y oyéndoles hablar nuevo lenguaje
mezclado de extranjera poesía,
con ojos los miraban de extranjeros.

Mas ellos, caso que estaban
sin favor y tan a solas,
contra todos se mostraban,
y claramente burlaban
de las coplas españolas,
canciones y villancicos,
romances y cosa tal,
arte mayor y real,
y pies quebrados y chicos,
y todo nuestro caudal.

Y en lugar destas maneras
de vocablos ya sabidos
en nuestras trovas caseras,
cantan otras forasteras,
nuevas a nuestros oídos:
sonetos de grande estima,
madrigales y canciones
de diferentes renglones,
de octava y tercera rima
y otras nuevas invenciones.

Desprecian cualquiera cosa
de coplas compuestas antes,
por baja de ley, y astrosa
usan ya de cierta prosa
medida sin consonantes.
A muchos de los que fueron
elegantes y discretos
tienen por simples pobretos,
por solo que no cayeron
en la cuenta a los sonetos.

Daban, en fin, a entender
aquellos viejos autores
no haber sabido hacer
buenos metros ni poner
en estilo los amores;
y qu’el metro castellano
no tenía autoridad
de decir con majestad
lo que se dice en toscazo
con mayor felicidad.

Mas esta falta o manquera
no la dan a nuestra lengua,
qu’es bastante y verdadera,
sino solo dicen que era
de buenos ingenios mengua;
y a la causa en lo pasado
fueron todos carescientes
destas trovas excellentes
que han descubierto y hallado
los modernos y presentes.

Viendo pues que presumían
tanto de su nueva ciencia,
dijéronles que querían
de aquello que referían
ver algo por experiencia;
para prueba de lo cual,
por muestra de novel uso,
cada cual de ellos compuso
una rima en especial,
cual se escribe aquí de yuso.

SONETO

Si las penas que dais son verdaderas,
como bien lo sabe el alma mía,
¿por qué no me acaban? y sería
sin ellas el morir muy más de veras;

y si por dicha son tan lisonjeras,
y quieren retozar con mi alegría,
decid, ¿por qué me matan cada día
de muerte de dolor de mil maneras?

Mostradme este secreto ya, señora,
sepa yo por vos, pues por vos muero,
si lo que padezco es muerte o vida;

porque, siendo vos la matadora,
mayor gloria de pena ya no quiero
que poder alegar tal homicida.

OCTAVA

Ya que mis tormentos son forzados,
bien que son sin fuerza consentidos,
¿qué mayor alivio en mis cuidados
que ser por vuestra causa padecidos?
Si como son en vos bien empleados
de vos fuesen, señora, conoscidos,
la mayor angustia de mi pena
sería de descanso y gloria llena.

Juan de Mena, como oyó
la nueva trova polida,
contentamiento mostró,
caso que se sonrió
como de cosa sabida,
y dijo: «Según la prueba,
once sílabas por pie
no hallo causa por qué
se tenga por cosa nueva,
pues yo mismo las usé.

Don Jorge dijo: «No veo
nescesidad ni razón
de vestir nuevo deseo
de coplas que por rodeo
van diciendo su intención.
Nuestra lengua es muy devota
de la clara brevedad,
y esta trova, a la verdad,
por el contrario, denota
oscura prolijidad».

Garci-Sánchez se mostró
estar con alguna saña,
y dijo: «No cumple, no,
al que en España nació
valerse de tierra extraña;
porque en solas mis liciones,
miradas bien sus estancias,
veréis tales consonancias,
que Petrarca y sus canciones
queda atrás en elegancias».

Cartagena dijo luego,
como plático en amores:
«Con la fuerza d’este fuego
no nos ganarán el juego
estos nuevos trovadores;
muy melancólicas son
estas trovas, a mi ver,
enfadosas de leer,
tardías de relación
y enemigas de placer».

Torres dijo: «Si yo viera
que la lengua castellana
sonetos de mí sufriera,
fácilmente los hiciera,
pues los hice en la romana;
pero ningún sabor tomo
en coplas tan altaneras,
escriptas siempre de veras,
que corren con pies de plomo,
muy pesadas de caderas».

Al cabo la conclusión
fue que por buena crianza
y por honrar la invención
de parte de la nación
sean dignas de alabanza.
Y para que a todos fuese
manifiesto este favor,
se dio cargo a un trovador
que aquí debajo escribiese
un soneto en su loor.

SONETO

Musas italianas y latinas,
gentes en estas partes tan extrañas,
¿cómo habéis venido a nuestra España
tan nuevas y hermosas clavellinas?

O ¿quién os ha traído a ser vecinas
del Tajo, de sus montes y campaña?
O ¿quién es el que os guía y acompaña
de tierras tan ajenas peregrinas?–

–Don Diego de Mendoza y Garcilaso
nos trujeron, y Boscán y Luis de Haro
por orden y favor del dios Apolo.

Los dos llevó la muerte paso a paso,
solimán el uno y por amparo
nos queda don Diego, y basta solo

https://poeticas.es/?p=869

Como se puede ver no era lo que se diría un entusiasta de la poesía de origen italiano y no opinaba muy diferente de ese país que lo que pueda opinar un hispanista hoy del mundo anglo. Por supuesto a día de hoy el tradicionalista hispanista saca pecho de la poesía de Góngora, Quevedo y demás, pero si Cristóbal de Castillejo les escuchase les diría que eso son innovaciones italianizantes, que la auténtica poesía española es la de Jorge Manrique, :D

Pero es que, para más cachondeillo, Cristóbal de Castillejo al menos tenía un modo poético que oponer, en cambio en el cine no hay ninguno porque España no tiene tradición cinematográfica, por lo que primero habría que crearla antes de ponerse a hablar de cine extranjerizante.

El otro punto de las costumbres ya tiene más miga, personalmente pienso que hay que distinguir entras las perjudiciales, las beneficiosas -suponiendo que las haya- y las neutrales, en mi opinión bastaría con evitar las perjudiciales, pero ahí ya es opinión de cada uno. Nuevamente lo primero sería dilucidar cuales pertenecen a cada grupo, algunas son obvias, otras no tanto.

Edited by Isaac Peral

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    • https://www.mundorepubliqueto.com/2020/05/01/no-todo-lo-que-brilla-es-oro/

      Una vez más, por aprecio a estos amigos dejo solo el enlace para enviar las visitas a la fuente.

      Solo comento la foto que ponen de un congreso internacional identitari que hubo un México. Ahí se plasma el cáncer que han supuesto y parece que aún sigue suponiendo aquella enfermedad llamada CEDADE. En dicha foto veo al ex-cabecilla de CEDADE, Pedro Varela -uno de esos nazis que se dicen católicos- junto a Salvador Borrego -que si bien no era nazi, de hecho es un mestizo que además se declara hispanista y favorable a la mezcla racial propiciada por la Monarquía Católica,  sí que simpatizó con ellos por una cuestión que quizá un día podamos comentar- uno de los "revisionistas" más importante en lengua española, así como el también mexicano Alberto Villasana, un escritor, analista, publicista, "vaticanista" con gran predicamento entre los católicos mexicanos, abonado totalmente a la errática acusación contra el papa Francisco... posando junto a tipos como David Duke, ex-dirigente del Ku Kux Klan, algo que lo dice todo.

      Si mis rudimentarias habilidades en fisonomía no me fallan, en el grupo hay otro español, supongo que también procedente del mundillo neonazi de CEDADE.

      Imaginemos la corrupción de la idea de Hispanidad que supone semejante injerto, semejante híbrido contra natura.

      Nuestra querido México tiene la más potente dosis de veneno contra la hispanidad, inyectado en sus venas precisamente por ser un país clave en ella. Es el que otrora fuera más próspero,  el más poblado, también fue y en buena parte sigue siendo muy católico, esta en la línea de choque con el mundo anglo y... los enemigos de nuestra Hispanidad no pueden permitir una reconciliación de ese país consigo mismo ni con la misma España, puente clave en la necesaria Reconquista o reconstrucción. Si por un lado está infectado por el identitarismo amerindio -el indigenismo- por el otro la reacción está siendo narcotizada por un identitarismo falsohispanista, falsotradicionalista o como queramos verlo, en el cual CEDADE juega, como vemos, un factor relevante.

      Sin más, dejo ahí otra vez más mi sincera felicitación al autor de ese escrito. Enhorabuena por su clarividencia y fineza, desde luego hace falta tener personalidad para ser capaz de sustraerse a esa falsa polarización con que se está tratando de aniquilar el hispanismo.

       





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    • La libertad sexual conduce al colapso de la cultura en tres generaciones (J. D. Unwin)
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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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