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Corazón Católico
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La oración católica

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Abro este nuevo tema para hablar de la oración, en concreto de las oraciones católicas, tanto de las más conocidas como también de aquellas otras que no lo son tanto para la mayoría de personas.

En mi labor pedagógica con jóvenes adolescentes durante los últimos años, he podido comprobar que, por lo general, éstos apenas conservan ya la buena costumbre de orar y quienes lo hacen, conocen muy pocas oraciones, si acaso las más básicas, e incluso muchos de ellos, no alcanzaban a conocer ni siquiera el Padre Nuestro, le piden a Dios, o no,  tal como se les ocurre. Así que, me puse a investigar por mi cuenta y comprobé que no era una cuestión exclusiva de los jóvenes sino que, también me he encontrado con muchos adultos que han abandonado el hábito de orar y desconocen igualmente las oraciones católicas tradicionales o las han olvidado. Todo esto entiendo, como fruto de la secularización de la sociedad y el laicismo imperante en los planes educativos y ofertas culturales, o dicho de otro modo más crudo, por la programación mental a la que se ve sometida la sociedad moderna en aras del progresismo, el liberalismo y todos los ismos que compiten por hacerse con la voluntad de nuestras almas. En fin... 

La cuestión es que, en base a esta realidad que me he encontrado, he pensado que quizás sería bueno rescatar, para todas aquellas personas que nos puedan leer, un pequeño compendio de oraciones católicas y de su origen, sentido y significado. Quizás con ello contribuyamos a animar a alguien a retomar esa sana costumbre, vital para la vida espiritual, e iniciemos un pequeño proceso de conversión que pueda ayudar a más gente. ¿Qué os parece?

Bueno pues os animo a participar y comentar aquí aquellas oraciones que más significado tienen para vosotros, el por qué, cómo os alimentan espiritualmente u os acercan a Dios, o en definitiva todo aquello que consideréis importante compartir. Por mi parte trataré de ir subiendo poco a poco un pequeño compendio que tengo recopilado junto a su historia y algunos comentarios que pueden resultar interesantes, citando las fuentes cuando corresponda.

A ver que sale


«Amor es aquello que nunca cambia, amor es aquello que no tiene fin, amor es Dios»

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En los últimos años procuro rezar todas las noches (durante muchos años estuve sin rezar). Pero mi repertorio es muy limitado: Padrenuestro, Avemaría y Gloria, seguidos a veces de unos minutos de "oración libre". Me interesa este hilo.

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Supongo que todos hemos tenido en algún momento periodos de sequía en nuestras vidas, o al menos a mí también me ha ocurrido. Desde que entré en la adolescencia y la edad del pavo me puso tonto, y hasta que no fuí adulto, yo también estuve muchos años sin rezar. Lo bueno es que, cuando sentí de nuevo la necesidad de hacerlo, tenía una base de mi infancia sobre la que apoyarme, y así fui de nuevo remontando los años perdidos, y con el tiempo recuperando la confianza en Dios porque, de la oración depende y mucho la confianza y por tanto la fe que tengamos en Él.

Sin embargo, muchos de estos jóvenes de hoy en día carecen de esa base porque, en las propias familias se ha olvidado la costumbre de enseñar a los hijos a rezar. Ya no se reza en familia como antes, pocos enseñan a sus hijos a rezar al levantarse y al acostarse, y raramente se ven casas donde se bendice la mesa, por poner los ejemplos tradicionales que antaño eran más comunes.

Así que, antes de comenzar a subir oraciones, aprovecho la cuestión que planteas para comentar un poco sobre la oración. Brevemente qué es y porqué es importante orar para la vida de un cristiano. Creo que es importante y sería muy interesante conocer lo que pensamos al respecto.

Orar es sobre todo hablar con Dios. Conversar con nuestro Padre celestial, con su hijo Jesús y con el Espíritu Santo que nos asiste en nuestra vida. Pero no solo eso, también es dialogar con nuestra Madre la Santísima Virgen, con los santos, con los ángeles, con el ángel de la guarda que nos cuida a diario... Orar es abrir el alma a lo trascendente y maravilloso.

¿Qué criatura es capaz siquiera de dialogar con otra de su misma especie? Y sin embargo, nosotros los hombres, varones y mujeres, además de entre nosotros podemos hacerlo con cualquier criatura, y aún más con Dios mismo, con nuestro Creador. ¿Cabe mayor milagro? Y sin embargo no reflexionamos sobre esto porque nos hemos acostumbrado a hablar constantemente sobre nosotros mismos y sobre infinidad de cosas en el fondo intrascendentes, cuando no a imponer nuestra palabra por pura vanidad u orgullo.

Así que, en este diálogo sublime con el Creador del que somos capaces, lo más natural y lógico es que le reconozcamos, alabemos su obra, le agradezcamos los dones y bienes que nos regala, le pidamos perdón por nuestros desprecios, y por supuesto le pidamos la gracia y todo aquello que necesitamos para alcanzarla, conservarla y ser felices pues, sin gracia, solo queda la desgracia. ¿Hay quién no quiera ser feliz? San Alfonso M. de Ligorio decía: "el que no reza, no se salva".

La oración es además un deber para cualquier cristiano pues así nos lo enseño Jesucristo pero, más allá de la obligación moral de conversar con nuestro Padre y tambien con nuestra Madre, poder orar es sobre todo una necesidad y también una inmensa suerte pues, si lo pensamos con detenimiento, eso es poder hablar con Dios o con la Virgen con la confianza con que un hijo habla con sus propios padres, que eso son para nosotros. Y como niños que somos ante Él, estamos necesitados de su ayuda y su cuidado. Aunque vayamos al gimnasio o hagamos mucho deporte y estudiemos mucho, sabio es reconocer que no lo podemos todo. A veces en la vida hay caminos por los que debemos transitar que sin Dios, sin imposibles.

Pero la oración no es una palabrería interna en balde o para auto justificarnos, como algunos piensan pues, tal y como está escrito desde hace miles de años, y hasta ahora nadie ha vuelto para quejarse, Dios siempre escucha nuestras oraciones: "Me invocarán, y yo les escucharé" (Jer 29,12); "Pedid y recibiréis" (Jn 16,24). Y tengo la experiencia personal, además de conocer también a mucha gente que lo confirma, que esto es una realidad. Igual que hay una oración por nuestra parte, también hay una respuesta por parte de Dios, y a veces puede llegar a ser indescriptible. Palabra. El que busca encuentra y el que pide recibe, tal y como está escrito.

Así que resumiendo, orar es abrirse a la trascendencia para dialogar con Dios, alabarlo, darle gracias y pedirle aquello que nos conviene. Tenemos la obligación, la necesidad y la suerte de hacerlo, y nos escucha siempre pero, solo nos concede aquello que más nos conviene para nuestra salvación pues, a veces pedimos cosas que pensamos que son buenas y en realidad no es así, y solo cuando pasa el tiempo nos damos cuenta del error y del porqué Dios no nos lo concedió, soy testigo de ello.

Se puede orar mentalmente y también de viva voz, siempre prestando atención y reflexionando sobre cada palabra que decimos porque, eso es lo que nos alimenta espiritualmente y nos da identidad y significado. Hay que digerir la oración y no rezar como si fuéramos gallinas comiendo grano.

Y finalmente, igual que hablamos con Dios, y pese a lo que digan muchos protestantes, hay que hablar también con María, porque es la Madre de Dios y es también Nuestra Madre que intercede por nosotros ante su Hijo. La historia de la Iglesia no se puede entender sin la experiencia mariana. Como reza una parte del Memorae, que es una antigua oración mariana: "...jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando tu auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes".

Y por último tampoco nos podemos olvidar de conversar con los ángeles y los santos porque interceden por nosotros constantemente ante Dios, pero sobre con nuestro ángel de la guarda que nos acompaña en todo momento y está junto a nosotros para ayudarnos y guiarnos. ¿Os acordáis de aquella bonita oración que nos enseñaban de pequeños?  "Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo que me perdería."

¡Ah! otra cosa más, nadie tenga miedo de rezar por pensar que eso es cosa de niños o de beatos. La oración alimenta el alma y hace grande nuestro espíritu, universal, católico.... ¿Os habéis parado a pensar que, la época de mayor esplendor de España, fue aquella en la que más se rezaba, y que conforme se fueron introduciendo las ideas modernas que nos apartan de la oración, fuimos dividiéndonos y decayendo hasta llegar al estado actual?

Felices oraciones a todos y un abrazo.


«Amor es aquello que nunca cambia, amor es aquello que no tiene fin, amor es Dios»

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Me suscribo. Excelente tema.

Aparte, nos viene muy bien, pues la ceniza es el 26 sino estoy errada, y después la Semana Santa. 

Que nos sirva de ayuda para llegar al culmen de la vida de Cristo, más purificados, llenos, en calma abrazados a Dios... O cómo quiera qu cada uno sienta.

Para Resurrección todos agraciados. Quiera Dios.

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La Oración es como la fuerza mecánica que Dios nos ha regalado, para comunicarnos hacía ÉL. Es una virtud que hará de nosotros personas de razón y moral; o al menos nos mejorará hacia ello. Los Sacramentos y la Oración son esas fuerzas que atraen a Dios a estar más cerca en la comunicación divina y humana. San Jerónimo la definió como Oris Ratio, razón en los labios.

Orar es enfocar tu alma hacia Dios, y el Señor te premiará dejándote un corazón más puro.

Para orar hay que estar atentos, centrados, ser humildes, confiar en Dios y perseverar.

Recordar que el hecho de rezar mucho en privado y/o en el Templo no será garantía de que cosas que pides te sean concedidas. Por ejemplo, a veces Dios no nos quita X problema o problemas y nos llega frustración, pues tendremos que asumir que cuando y cómo ÉL disponga. Y recordar que seguimos a un Crucificado no a un judío exitoso principesco de postestad carnal que existió. Además, que el primer Mandamiento es amar a Dios por sobre todo, con lo cual, igual que amas a tus hijos o padres aunque a veces no hagan lo que tú creías pues algo así.

El amor no se engria ni lleva cuentas(San Pablo, el hombre más perfecto que hizo Dios).

La Oración más perfecta es el

Padre Nuestro. La segunda más devota es el Ave María. El Padre Nuestro es de la boca del mismo Señor Jesucristo, es rezo Evangélico. Y el Ave María está en parte en la Sagarda Biblia. Además es del seno de la Santísima Trinidad también. Recordad ese instante en que comienza, tras asentir la Virgen, a encarnarse por obra y gracia del Espíritu Santo, la persona más perfecta, Nuestro Jesús.

Y el Magníficat. Tan precioso. Himno con las palabras de María.

Ya seguiré, voy a descansar. Rezad. Confiad. Recordad lo que San Pablo dijo en Romanos: Todo el que invoque al Señor, será salvo.

Saludos.

Pd: Tengo un libro de la Virgen Santa con unas fotos y poesías y himnos preciosos. Ya haré fotos.

 

 

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Hermosa reflexión, Berenguela. Precisamente estaba preparando este aporte sobre el Padre Nuestro cuando he visto que tú también lo habías mencionado.

Y es que, antes de ninguna otra, el Padre Nuestro es la oración por excelencia de todos los Cristianos. Aquella que Dios mismo nos enseñó de su boca, y que por tanto contiene todos los fundamentos esenciales para comprenderle y dirigirnos a Él. Siendo también de alguna forma, la madre de las demás oraciones que posteriormente han surgido con el paso de los siglos en la cristiandad. Formando todas un verdadero y exquisito legado religioso y cultural que ha servido para orientar nuestros actos durante generaciones.

A veces nos preguntamos cómo orar, lo mismo que se preguntaban los discípulos de Jesús y fue el motivo de que uno de ellos le preguntara cómo debían hacerlo. Y aquella pregunta fue providencial porque Él les respondió enseñándoles la oración que hoy conocemos como el Padre Nuestro, y es parte esencial de nuestra cultura. Una oración sobre la que, si meditamos cada una de las palabras y frases que contiene, puede llevarnos años alcanzar la altura y dimensión de lo que decimos. Es más, toda una vida llevar a la práctica cuanto en ella profesamos. Solo con que meditemos sobre el significado de que nos dirijamos a Dios diciendo "Padre", lo que esto implica y supone para el hombre y para el mundo en general, puede ofrecer para darle sentido a toda una vida.

Jesús nos regaló esta oración que se recoge en los textos del evangelio de Mateo (Mt.6 7-15), siendo la oración fundamental para todos los cristianos. Oración que aprendemos habitualmente cuando somos niños y rezamos a lo largo de toda nuestra vida, pero muy especialmente en la misa antes de recibir la Sagrada Comunión.

También se le denomina la “Oración del Señor” ya que, fue el Señor quién nos la enseñó a fin de que aprendiéramos a dirigirnos a Dios correctamente y en el orden que corresponde porque, si algo caracteriza a Dios, además de la verdad, el bien y el amor, es el orden. Todo cuanto vemos y ha sido creado por Él, está magníficamente ordenado. La existencia del orden es el primer y mayor signo de que "alguien" está detrás de cuanto existe, y de que el universo no ha surgido de la nada. Por eso esta oración también guarda un orden conveniente de las cosas, que nos permite llegar a conocer, amar y adorar a Nuestro Creador.

A través del Padrenuestro hablamos con Dios por tanto, conviene vivir y meditar sobre cada una de las palabras que pronunciamos, porque en ellas está la maravilla de la Creación, la relación con Nuestro Ser Creador.

El Padrenuestro se compone de dos partes fundamentales, un saludo y una serie posterior de siete peticiones.

EL SALUDO

Cuando decimos: "Padre nuestro", nos estamos poniendo en presencia de Dios para amarle y bendecirle. Primero nos reconocemos como hijos suyos diciendo "Padre",  lo que significa reconocer y aceptar también su presencia paternal en nuestra vida. Al decirle a Dios "Padre", nos comprometemos igualmente a comportarnos como hijos suyos esto es, a tratar de parecernos a su Hijo Unigénito, que nos mostró con el ejemplo de su vida cómo vive y se comporta el verdadero Hijo de Dios. Pero sobre todo estamos aceptando el mayor regalo que cualquier criatura puede recibir, la confianza amorosa de Dios Padre en nosotros al permitirnos reconocerle como tal.

¿Habéis pensado que hasta aquel momento, a Dios (o a los dioses de otras culturas) se le conocía por lo general como a un ser severo, guerrero y muchas veces iracundo, que habitaba en las alturas y estaba reservado solo al conocimiento de reyes, sacerdotes e iniciados, y al que había que ofrecer sacrificios cruentos, en algunas culturas humanos pero, tras la llegada de Cristo y la extensión del cristianismo, Dios pasa a ser alguien personal, cercano y amoroso, que cuida y orienta poderosamente al hombre hacia el bien y al que puede dirigirse todo aquel que deposite su confianza en Él? El cambio antropológico y cultural que esto supuso para la historia de toda la humanidad es único. Un nuevo tiempo, una nueva Creación. Tanto es así que, no podemos entender la historia de nuestra propia nación, de la Hispanidad o de Occidente en general sin ese cambio. Por supuesto ni muchas otras cosas que hoy existen o han dejado de existir. Y ese es un cambio que revivimos cada día cuando decimos "Padre".

Pero no decimos solo Padre sino también Nuestro, Padre Nuestro, porque reconocemos en Él la unidad de los cristianos y las promesas de amor y esperanza que Dios le ha dado al hombre a través de su historia pero sobre todo a través de su Hijo. Dios ha querido ser Nuestro Padre, el de todos los hombres y nosotros, como hijos suyos, al decir Nuestro estamos reconociendo también ese deseo suyo en nuestra vida, que es el de ser una familia humana unida en torno al amor de un Padre bueno, fiel y protector que nos ama, nos da la fuerza para vivir y nos cuida. El Padre de Jesús también es el tuyo y el mio, y el amor de Jesús hacia el Padre también es el de Dios hacia el prójimo y hacia nosotros mismos. Todo es perfecto y recíproco en estas palabras.

Y además decimos “Que estás en el cielo”, que no es un lugar como muchos piensan sino una manera de estar. Si Dios es el Ser, el Cielo es el Estar. El Ser supremo en el Estar Perfecto. Así que, cuando miremos al cielo pensemos que, más que en un lugar concreto del espacio infinito, Dios está en los corazones de quienes confían y creen en Él. El cielo podemos ser nosotros mismos si permitimos que Dios habite en nosotros. No lo busquemos fuera de este mundo mirando a las estrellas o hacia mundos lejanos, sino en el interior de las personas, en todo aquello bueno y verdadero que llevan en su corazón. La presencia de Dios es infinita y por tanto abarca mucho más de cuanto podamos ver, tocar e imaginar. Busquémoslo pues en el Corazón cercano y al encontrarlo, Él nos mostrará y conducirá hacia la grandeza infinita y la plenitud del Cielo, que es la felicidad eterna.

LAS PETICIONES

Una vez que nos hemos puesto en presencia de Nuestro Padre que está en el Cielo, desde ese mismo cielo que debería ser nuestro corazón humilde y confiado, le hacemos siete peticiones concretas que también son siete bendiciones y siete compromisos.

Las tres primeras peticiones se orientan a dar gloria a Nuestro Padre pues, son los deseos de un hijo que le ama sobre todas las cosas. Posteriormente hacemos cuatro peticiones más en las que le pedimos que nos conceda su gracia.

Cuando decimos "Santificado sea tu nombre", estamos diciéndole que nuestro deseo es que sea alabado por todos los hombres, santificado en cada corazón humano. En realidad le pedimos que nos muestre su amor para alabarle y darle gracias, para santificarle, y también que todos los hombres lo conozcan en amor y verdad para que igualmente lo bendigan y santifiquen. Pero esta realidad depende en buena parte de nuestra propia vida porque, nosotros mismos con nuestros pensamientos, palabras y actos, somos los primeros que santificamos o no su nombre, y hacemos o no posible que su amor se extienda al corazón de otros hombres con los que a diario nos encontramos. Es una petición de amor y también es un compromiso. Le estamos diciendo que nuestro deseo es que su nombre sea bendecido por todos los hombres de una manera santa, y que nos comprometemos a bendecir el nombre de Dios con la santidad de nuestra propia vida.

Luego decimos "Venga a nosotros tu reino", refiriéndonos a que deseamos hacerlo presente en nuestra vida diaria. Como cristianos deseamos tener a Cristo en nuestra vida, en nuestro ser y estar para poder así ofrecrelo a los demás y extender su Reino. Pero también significa que aguardamos esperanzados el regreso de Cristo y la venida final de su Reino. Sabemos que Cristo vino por primera vez como hombre de manera humilde. Pero también se nos dijo que volvería como Rey eterno en el fin del mundo, cuando llegue la Resurrección de los muertos y el juicio final. Al decir esto, estamos comprometiéndonos también a ayudar en la evangelización y conversión de todos los hombres, para que todos lo conozcan, lo amen y se salven. En definitiva le estamos rogando a Dios por el crecimiento de su Reino en nuestras vidas, el retorno de Cristo como Rey y la venida final su Reino.

A continuación decimos "Hagase tu voluntad en la tierra como en el cielo" lo que significa que le pedimos que mueva nuestra voluntad hacia la suya. La voluntad del Cielo es la de quienes tienen a Dios en su corazón. Dios es amor, y quiere que todos los hombres se salven, es decir, que ninguno tras la muerte quede en un estado de negación hacia él, de falta de amor, de soledad y sufrimiento permanente. Cuántas veces al despedirnos de alguien sufrimos porque sentimos la pérdida de un amor, y cuánto no será el sufrimiento si finalmente nuestra alma parte hacia la morada eterna quedando en un estado donde falte el AMOR. Para nosotros, Dios es la salvación de nuestra alma, el cese de todo sufrimiento y la felicidad eterna, porque Dios es el verdadero AMOR, y el camino hacia ello es hacer su voluntad en nuestra vida. Por eso le pedimos que una nuestra voluntad a la suya para que en nuestra vida podamos tratar de ayudar a salvar a todos los hombres que alcancemos, comprometiéndonos a ofrecerles ese AMOR con mayúsculas de Dios. Que el mal, la mentira, el pecado y el error desaparezcan de este mundo para siempre y al fin reine la verdad, que brille la virtud sobre la tierra para que el vicio y la oscuridad sean destruidos. En realidad, al decir esto le estamos pidiendo a Dios que nos haga santos, y estamos también comprometiéndonos con él a poner nuestra voluntad en esa tarea.

Tambien decimos "Danos nuestro pan de cada día" lo que significa que tenemos nuestra confianza puesta en Él como la tendría un hijo que le pide a su padre de comer, y en esa confianza le pedimos "nuestro pan" porque éste es el símbolo del alimento, material y espiritual. Necesitamos alimentar el cuerpo y por ello, cuando pedimos "nuestro pan" le estamos pidiendo que a todos nos provea de lo materialmente necesario para llevar una vida digna. Pero sobre todo le estamos pidiendo que nos provea de nuestro alimento espiritual para satisfacer las necesidades y angustias del alma pues, sabemos que su Hijo está presente en las especies del Pan y el Vino. Dios es la Providencia y también el Pan de Vida por ello, como hermanos entre nostros e hijos suyos que nos reconocemos, al pedirle lo "nuestro" nos comprometemos a ser también nosotros providencia para los demás, compartiendo el alimento que de Él recibimos para saciar el cuerpo y el alma de todos.

Luego hay otra petición muy hermosa e importante cuando decimos "Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden", porque todos somos pecadores y al pecar, abandonamos el cielo, es decir, nos ponemos de espaldas a Dios y nos alejamos de su Amor, endureciéndose así nuestro corazón que se convierte en una roca que nos provoca sufrimiento a nosotros mismos y a los demás. Nuestro estar en el cielo se convierte entonces en un estar prisioneros en una celda cerrada y oscura de roca fría. Necesitamos pedirle perdón a Dios para poder fundir esa roca y retornar al cálido hogar del Cielo donde nos sentimos vivos, libres y llenos de alegría. Pero el perdón de Dios no es algo que se obtiene como si fuera un certificado de asistencia a un cursillo de formación cívica, sino que es lo más sagrado, el fuego que funde la roca, Amor en estado puro y para poder recibirlo, nuestra alma necesita estar preparada, limpia de odios y rencores. Necesitamos entonces perdonar a los demás para poder tener un corazón limpio donde albergar el fuego de Dios nos libera de nuestra propia prisión conviertiéndo la roca en el templo del Amor. Le pedimos pues que nos ayude también a perdonar para ser perdonados pues, la primera roca que hay que fundir es la de nuestro orgullo, que suele ser la más dura y por tanto la más difícil de quebrar, y para todo eso hace falta la asistencia del Espíritu Santo pues solo su amor es más fuerte que el pecado y el orgullo. Pedimos perdón y nos comprometemos a perdonar con la ayuda de Dios.

Y a continuación decimos "No nos dejes caer en tentación" pues el pecado, que nos produce sufrimiento, es la consecuencia de consentir a la tentación de obrar mal, de omisión, de pensamiento o de obra. Por eso le pedimos que no permita que tomemos ese mal camino para que el Espíritu Santo nos ayude a no ceder. Este es quizás el mayor reto de nuestra vida cristiana pues implica un compromiso por nuestra parte que no es fácil de cumplir. Hay que orar mucho para no caer en la tentación pues, el demonio es muy astuto y siempre busca aquellas debilidades que más nos tientan para ponernos en tropiezo, pues nosotros somos criaturas débiles que nos dejamos llevar facilmente por la vanidad del orgullo y la seducción del deseo. No dejemos nunca de orar para no caer, aunque sea solo esta oración del Padre Nuestro

Finalmente decimos "Y líbranos del mal", para que nos libere de las insidias del ángel rebelde; de las ideas que nos conducen por el mal camino o nos atromentan; del espíritu que se opone a la voluntad de Dios: de Satanás. Le estamos pidiendo a Dios que nos libre y guarde a todos de los males pasados, presentes y futuros, para que podamos estar en paz, en la gracia necesaria para vivir en ese estar anhelado que es el Cielo. Y nos comprometemos al hacerlo, a ayudar también en la tarea de liberar al mundo de todo mal, haciendo el bien con nuestras buenas obras.

Y así concluimos diciendo "Amén", que significa "Así sea", por que creemos y queremos que ocurra verdaderamente en nuestras vidas todo cuanto le hemos pedido y profesado a Dios, y nos comprometemos a que se haga realidad.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
danos nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.

Amén.

 

NOTA FINAL: Disculpad lo extenso de esta entrada pero, como se trata de la oración principal de los cristianos, he creído que sería oportuno extenderse ya que contiene todos los fundamentos para dirigirnos a Dios y comprender también el sentido de otras oraciones. En el futuro trataré de ser más breve.

He procurado contrastar los comentarios con fuentes católicas y creo que se ajustan a las enseñanzas de Nuestra Madre Iglesia, aunque esto no debe tomarse en modo alguno como una explicación cerrada. Si meditamos el sentido de estas palabras en nuestra vida cristiana y relación con Dios, estoy convencido de que cualquiera podría escribir muchos libros sobre el significado de cada una de estas palabras que Cristo nos enseñó.

Gracias en cualquier caso por vuestra atención y paciencia para llegar hasta aquí y sobre todo, que Dios os bendiga a todos.


«Amor es aquello que nunca cambia, amor es aquello que no tiene fin, amor es Dios»

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En ‎21‎/‎02‎/‎2020 a las 2:12, Hispanorromano dijo:

En los últimos años procuro rezar todas las noches (durante muchos años estuve sin rezar). Pero mi repertorio es muy limitado: Padrenuestro, Avemaría y Gloria, seguidos a veces de unos minutos de "oración libre". Me interesa este hilo.

En línea con este mensaje y la posterior respuesta de Español acerca de esa infancia a la que se pudo agarrar quería comentar de historia que a partir de un momento X hubo un alejamiento paulatino no asociado a ninguna crisis de renegado con ruptura rebelde, sino simplemente un dejarse arrastrar por la corriente de los tiempos, un abandono gradual... el caso es que un día tuve la impactante experiencia de que tras una noche de fiesta y regreso de madrugada a casa un amigo que me comentó que ese mismo día acudiría a una misa por su abuelo (esto sucedió fuera de España). Y algo me llamó a acompañarle aquel día, a pesar de estar sin dormir. El caso es que, de alguna manera, ese efecto de "siembra en la infancia" fue el que se activó por aquella casualidad.

Y dejadme decir algo, ese efecto infancia -ahora que lo pienso- no me vino por las catequesis aquellas que desde mi punto de vista dejaron tanto que desear (quizás podamos abrir un hilo dedicado a este delicado asunto) sino a una  generacional costumbre en la familia, especialmente los abuelos, la forma tradicional de rezo, qu en mi caso tuvo muchísimo más arraigo que esas catequesis insustanciales de las que no recuerdo, al menos conscientemente, que me dejasen el más mínimo poso. Eran catequesis que apenas incidían en Doctrina, mucho menos en instrucción en el rezo sino que parecían más bien una especie de entretenimiento para catequistas monitores de tiempo libre y chavalillos que hacen una actividad extraescolar más.

A partir de aquel momento es cuando aquel repertorio empezó como a emerger de lo hondo casi olvidado. Y allá donde hubiera alguna laguna, como p.e. el Credo largo, la Salve, etc... preguntando en casa, encontrando incluso alguna sorpresa "arcaica" , imagino que anclada en una tradición remontable por lo menos hasta el siglo XVI.

El problema de la ruptura de esta cadena en los niños de hoy es un grave problema. No solo es que en muchas familias se haya anulado sino que a veces si haces cualquier pequeño intento de revitalizar te puedes encontrar con alguna cara rara o incluso oposición de algún padre.

Creo que tendríamos que abrir ese hilo acerca de la catequesis y otro dedicado a otro elemento relacionado con la historia de la que hablo, que también quedó en mi infancia grabado a fuego, que es la forma tradicional de despedir a nuestros difuntos en católica comunidad... algo ya casi destruído por el proceso industrial en que se ha convertido la muerte y entierro en nuestra sociedad. Ni rosarios, ni vigilias, funeral "dímelo andando", cada vez menos gente solicita/acude a las misas posteriores por el difunto, etc, etc.

Bueno, ya me comentaréis si os parecen bien las dos ideas.  

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hace 6 minutos, Vanu Gómez dijo:

En línea con este mensaje y la posterior respuesta de Español acerca de esa infancia a la que se pudo agarrar quería comentar detalles más, que a partir de un momento X hubo un alejamiento paulatino no asociado a ninguna crisis de renegado, sino simplemente un dejarse arrastrar por la corriente de los tiempos... el caso es que un día tuve la impactante experiencia de que tras una noche de fiesta y regresó de madrugada a casa un amigo que me comentó que ese mismo día acudiría a una misa por su abuelo (esto sucedió fuera de España). El caso es que, de alguna manera, ese efecto de "siembra en la infancia" fue el que se activó por aquella casualidad.

Y dejadme decir algo, ese efecto infancia -ahora que lo pienso- no me vino por las catequesis aquellas que desde mi punto de vista dejaron tanto que desear (quizás podamos abrir un hilo dedicado a este delicado asunto) sino a una costumbre en la familia, especialmente los abuelos, la forma tradicional de rezo, qu en mi caso tuvo muchísimo más arraigo que esas catequesis insustanciales de las que no recuerdo, al menos conscientemente, que me dejasen el más mínimo poso.

A partir de aquel momento es cuando aquel repertorio empezó como a emerger de lo hondo casi olvidado. Y allá donde hubiera alguna laguna, como el Credo largo, la Salve, etc... preguntando en casa, encontrando incluso alguna sorpresa "arcaica" , imagino que anclada en una tradición remontable por lo menos hasta el siglo XVI.

El problema de la ruptura de esta cadena en los niño e hoy es un grave problema. No solo es que en muchas familias se haya anulado sino que a veces si haces cualquier pequeño intento de revitalizar te puedes encontrar con alguna cara rara o incluso oposición.

Creo que tendríamos que abrir ese hilo acerca de la catequesis y otro dedicado a otro elemento relacionado con la historia de la que hablo, que también quedó en mi infancia grabado a fuego, que es la forma tradicional de despedir a nuestros difuntos en católica comunidad... algo ya casi destruído por el proceso industrial en que se ha convertido la muerte y entierro en nuestra sociedad. Ni rosarios, ni vigilias, funeral "dímelo andando", cada vez menos gente solicita/acude a las misas posteriores por el difunto, etc, etc.

Bueno, ya me comentaréis si os parecen bien las dos ideas.  

A mí me parecen perfectas y muy convenientes ambas ideas.

Lo único que pediría es que si se abre ese hilo que mencionas sobre la catequesis, en este Fuero católico, procuremos hacerlo desde el mayor respeto hacia la comunidad catequista que por lo general, se trata de gente mayor, en muchos casos con poca preparación, que sin embargo hace todo lo que puede con la mayor y mejor voluntad. Pensemos que, en la mayoría de casos, más que una enseñanza transmiten un vínculo, es decir, un formar parte de una comunidad que es también un ejemplo de servicio y compromiso. Sé por experiencia que a veces pueden ser manifiestamente mejorables las catequesis parroquiales pero, si abordamos el tema, tratemos de hacerlo desde una óptica razonable y constructiva, pero sobre todo amorosa y agradecida. Pensemos que esas personas son también en gran medida, quienes mantienen viva la Iglesia de hoy en día. Por lo demás, creo que es una buena idea aportar todo lo bueno que tengamos para la mejora de la comunidad católica.


«Amor es aquello que nunca cambia, amor es aquello que no tiene fin, amor es Dios»

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hace 12 minutos, Español dijo:

A mí me parecen perfectas y muy convenientes ambas ideas.

Lo único que pediría es que si se abre ese hilo que mencionas sobre la catequesis, en este Fuero católico, procuremos hacerlo desde el mayor respeto hacia la comunidad catequista que por lo general, se trata de gente mayor, en muchos casos con poca preparación, que sin embargo hace todo lo que puede con la mayor y mejor voluntad. Pensemos que, en la mayoría de casos, más que una enseñanza transmiten un vínculo, es decir, un formar parte de una comunidad que es también un ejemplo de servicio y compromiso. Sé por experiencia que a veces pueden ser manifiestamente mejorables las catequesis parroquiales pero, si abordamos el tema, tratemos de hacerlo desde una óptica razonable y constructiva, pero sobre todo amorosa y agradecida. Pensemos que esas personas son también en gran medida, quienes mantienen viva la Iglesia de hoy en día. Por lo demás, creo que es una buena idea aportar todo lo bueno que tengamos para la mejora de la comunidad católica.

en mi caso hablo de catequesis de hace ya más de dos décadas en un sitio concreto, imagino que  haya cambiado... tampoco es mi intención despotricar sino señalar que quizás deberían rellenar ese hueco que ha dejado en las familias esas prácticas tradicionales que también son importantes, quiero decir... si ya no tienes en casa nadie que te enseñe,queseyó, por ejemplo el "con Dios me acuesto, con Dios me levanto", pues a lo mejor se deberían reintroducir estas prácticas a través de la Catequesis... no lo se, igual ando demasiado desconectado de la actualidad de las prácticas catequistas hoy día.

por nada del mundo traería una polémica de ese tipo al foro, solo hablaba de mi caso personal y de cómo el poso de una tradición oral fue mucho mayor que el de aquellas catequesis en una parroquea de una población obrera en unos tiempos de revuelo o cambios de tintes no se si tildarlos de progresistas o simplemente de limitación en los catequistas (ojo, salvando las distancias, también practiqué el futbol, y podría decir algo similar de la mayor parte de entrenadores que me tocaron).

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hace 59 minutos, Vanu Gómez dijo:

por nada del mundo traería una polémica de ese tipo al foro, solo hablaba de mi caso personal y de cómo el poso de una tradición oral fue mucho mayor que el de aquellas catequesis en una parroquea de una población obrera en unos tiempos de revuelo

Por supuesto, Vanu. No lo decía por ti, hombre. Disculpa si ha dado esa impresión.

Más que nada lo comenté por si alguien al leernos piensa que este subforo es un buen lugar para depositar sus críticas contra la Iglesia, ya que últimamente hemos tenido varios accesos a la comunidad que al parecer han entrado con esa idea. Para evitar eso lo decía. No me molestaría responder a esas críticas, como ya habrás comprobado por otros hilos generales donde he  participado en esa línea, pero este subforo concreto dedicado a la fe católica, no lo abrí con idea de que sirviese para eso.

Lo que de cualquier manera está claro es que, la familia ha sido y sigue siendo el pilar fundamental de la sociedad, por más que se empeñen muchos en cambiarlo, y por eso, si no hay un ambiente en la familia que invite a cultivar también la religiosidad desde  la infancia, cualquier cosa que pueda aportar después la Iglesia a través de las catequesis, los cursillos de formación, los retiros espirituales o lo que sea, siempre quedará cojo de una pata, pues lo que se recibe y cultiva en familia durante los primeros años de vida, suele ser lo que marca después todo el rumbo de nuestra vida. Esa es la raíz que hay que curar, por eso me parece tan oportuna tu idea y es también el motivo por el que abrí este tema dedicado a fomentar la oración.

 


«Amor es aquello que nunca cambia, amor es aquello que no tiene fin, amor es Dios»

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Y animamos a que participe el personal, seguramente nos leen personas que les guste compartir refranillo, himno.. Católicos. 

Lo de Vanu es un caso, como tantísimos; pero es como con todo. La culpa es cada uno. Los catequistas son los que Dios ha logrado llevar a su terreno. No podemos generalizar y tildarlos a todos de poco cultos sin más porque cada generación ha tenido acceso a cambios bruscos en el aspecto educacional. Y ni se es mejor ni peor porque el Señor llega con libros y arte y sin el. 

No por ti Vanu ni por nadie, lo pongo para que quien nos lea tenga redicho, que lo habéis señalado también, que no englobamos a una generación.

La culpa del catolicismo del postín no ha sido por eso. Hemos sido nosotros, habría dado igual que los catequistas supiesen álgebra, historia y latín. Yo me quedo con lo bueno, que habrá sido mucho y hermoso, seguro. Lo malo que se vaya por el desagüe.

Saludos. 

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hace 2 horas, Español dijo:

Por supuesto, Vanu. No lo decía por ti, hombre. Disculpa si ha dado esa impresión.

Más que nada lo comenté por si alguien al leernos piensa que este subforo es un buen lugar para depositar sus críticas contra la Iglesia, ya que últimamente hemos tenido varios accesos a la comunidad que al parecer han entrado con esa idea. Para evitar eso lo decía. No me molestaría responder a esas críticas, como ya habrás comprobado por otros hilos generales donde he  participado en esa línea, pero este subforo concreto dedicado a la fe católica, no lo abrí con idea de que sirviese para eso.

Lo que de cualquier manera está claro es que, la familia ha sido y sigue siendo el pilar fundamental de la sociedad, por más que se empeñen muchos en cambiarlo, y por eso, si no hay un ambiente en la familia que invite a cultivar también la religiosidad desde  la infancia, cualquier cosa que pueda aportar después la Iglesia a través de las catequesis, los cursillos de formación, los retiros espirituales o lo que sea, siempre quedará cojo de una pata, pues lo que se recibe y cultiva en familia durante los primeros años de vida, suele ser lo que marca después todo el rumbo de nuestra vida. Esa es la raíz que hay que curar, por eso me parece tan oportuna tu idea y es también el motivo por el que abrí este tema dedicado a fomentar la oración.

 

Mi propuesta no tiene por qué abrirse en este subforo. Y doy por descontado de que sabrías capotear con gran torería cualquier crítica malintencionada, como bien has demostrado en el hilo de los protestantes/evangélicos/como se diga en el hilo "qué es ser cristiano".

Mi intención, Español, Berenguela, es comentar qué hacer en un momento en que ya hay bastantes familias jóvenes -y no tan jóvenes- donde la mencionada cadena es ha roto por lo que no podemos hablar en esos casos concretos de la familia como pilar de transmisión desde la infancia. Es donde aquí donde comento que la catequesis podría ayudar. Que no lo se, igual estoy equivocado y por eso planteo la cuestión.

saludos a ambos.

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Es importante si. Mucho. Desde la infancia absorber la Religión del Señor. 

Y el hacer de las parroquias sitios cálidos y puros para que quien llegue de nuevas sienta acogimiento, apoyo, amistad, ayuda y ejemplo, mucho ejemplo.

Tenemos que colaborar todos. Es la única forma de regresar a la Fe de los padres y abuelos a tanta gente. Que con Dios van a ser mejores y más hermosos que como ahora son. Tanta persona válida y bella. Qué lástima. Tanta valía sin la bondad del Señor, que produciría una fuerza increíble.

Dios es tan Misericordioso, hay que darle oportunidad a qué actúe en tu vida. Da y pide.

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En 22/2/2020 a las 16:03, Vanu Gómez dijo:

Mi intención, Español, Berenguela, es comentar qué hacer en un momento en que ya hay bastantes familias jóvenes -y no tan jóvenes- donde la mencionada cadena es ha roto por lo que no podemos hablar en esos casos concretos de la familia como pilar de transmisión desde la infancia. Es donde aquí donde comento que la catequesis podría ayudar. Que no lo se, igual estoy equivocado y por eso planteo la cuestión.

El problema es que, la catequesis es la transmisión de unas enseñanzas a alguien que está dispuesto a aplicarlas en su vida, pero si la persona no tiene esa disposición por haberse perdido en su núcleo familiar, por más conceptos y dinámicas que les enseñes o hagas con ellos, la mayoría de cosas les entran por un oído y les sale por el otro. Si a eso le añades todo lo que la modernidad les pone a disposición en sus vidas, pues el desastre es mayúsculo.

Llevo algo más de una década como catequista de grupos de adolescentes que se preparan para recibir el sacramento de la confirmación, por lo general jóvenes entre 15 y 18 años, y una de las cosas que comentamos entre compañeros y sacerdotes es que, dicho sacramento, en lugar de ser la puerta de entrada a la vida de adulto cristiana y comprometida, se ha convertido en la puerta de salida de la Iglesia ya que, tristemente es el último que reciben antes de acceder a la vida adulta de hoy en día y alejarse definitivamente de cualquier actividad parroquial o religiosa.

La Iglesia exige del cumplimiento de unas normas esenciales para poder recibir debidamente los sacramentos y una de ellas es que, para recibir los de iniciación cristiana esto es, bautismo, primera comunión y confirmación, el interesado debe primero recibir una formación catequética que le informe acerca de lo que va a recibir y el compromiso de vida que ello le supone. Hasta aquí todo parece algo lógico y normal.

El problema, como te decía, es que la mayoría de personas que vienen hoy a las parroquias a catequesis, no lo hacen porque en realidad estén interesados en llevar una vida conforme a las exigencias de la fe y quieran o deban formarse, ni siquiera porque tengan conciencia de lo que es un sacramento o lo que significa formarse moralmente, sino mayormente por tratarse de una costumbre social o a lo sumo una obligación para con sus mayores u otros. Así que asisten en buena medida esperando que acabe pronto, y en cuanto terminan los cursos y reciben el sacramento, el que lo recibe, desaparecen mayoritariamente y no los vuelves a ver. Esa es la cruda realidad que vivimos y cada año que pasa va a más.

Se ha probado a hacer de todo, desde seguir el método tradicional de la enseñanza clásica hasta adoptar recorridos educativos basados en dinámicas grupales, juegos, medios informáticos y audiovisuales, grupos vivenciales, convivencias parroquiales e interparroquiales, encuentros pastorales, salidas y viajes... De todo y en todos los casos, por activa y por pasiva, y por más azúcar o sal que pongas, la mayoría de catecúmenos cuando se confirman desaparecen. Y te aseguro que, al menos en el ambiente que yo me muevo, hay gente muy bien formada a nivel pedagógico y también religioso. Educadores, maestros o psicólogos, además de personas, como es mi caso, que provenimos de otros sectores y hemos tenido que formarnos previa y ampliamente para ejercer. Gente por lo demás en todos los casos, que lo hace voluntariamente y sin ningún tipo de remuneración económica a cambio ya que, su única motivación no es otra que la formativa. Con lo que se deduce por todo ello que la desidia, monotonía o falta de preparación no es el motivo de esa realidad. Simplemente carecen de raíces religiosas y no hay nada fuera de la parroquia que se las aporte, todo les invita a ir en cambio, en sentido opuesto.

En mis grupos he llegado a encontrarme con personas que ni siquiera creían en la existencia de Dios y consideraban que la religión era una superchería. Muchos simplemente no creen en lo que les enseñas y te contrarían a cada paso, sobre todo en temas como el aborto, la homosexualidad, la castidad o en todos aquellos relacionados con el feminismo, la ideología de género, o la obtención y el uso de las riquezas, sobre todo tras el auge de los radicalismos políticos actuales. Y aunque en todos los casos les rebatas sus argumentos y te pongas a razonar con ellos hasta el punto de dejarlos sin argumentación, simplemente te contestan que así se lo han enseñado en su casa o en el instituto y no van ahora a cambiar de opinión. ¡Ah! y no se te ocurra llevarles la contraria de manera directa o ponerte en plan severo, porque entonces te boicotean las clases o dejan de venir arrastrando a otros con ellos, sobre todo cuando se trata de alguien con aptitudes para el liderazgo, con que imagina cómo está el panorama.

¿Cómo afrontas esa situación generalizada? Porque no se trata de casos puntuales sino de una inmensa mayoría secularizada o incluso ateizada que, salvo excepciones acude por compromiso u obligación. Y por la que aún hay que dar las gracias ya que son una minoría con respecto a los jóvenes de su edad que no pisan una iglesia ni les interesa la fe, ni aunque les regales una moto o provengan de familias cristianas. Y más o menos te podría decir lo mismo de las primeras comuniones pues, aunque son grupos diferentes a los nuestros, llevados sobre todo por madres y abuelas comprometidas con las parroquias, conozco a muchas de ellas y todas te cuentan lo mismo. Y con la catequesis bautismal o matrimonial pasa igual, un trámite para poder montar el fiestorro y luego si te he visto no me acuerdo. Catolicismo cultural sin sustancia.

Simplemente se ha secularizado la sociedad, y eso que te hablo de un entorno bastante tradicional, porque en la ciudad es mucho peor y en bastantes iglesias, casi ha desaparecido la catequesis porque no acude nadie. Son muy pocos, contados con los dedos de las manos, los que continúan tras haber recibido los sacramentos.

La única esperanza que nos queda es que, al tratarlos todo lo mejor que podemos y sabemos, con dignidad, cariño, confianza, cercanía y amistad, esa experiencia de acogida se les quede grabada en el corazón, y el día en que sus vidas den un vuelco que les obligue a buscar respuestas, ese recuerdo les mueva a buscar en la fe dichas respuestas. Y por supuesto confiar en que Dios está por encima de todos y sabrá mejor que nosotros como reconducirles porque, por lo demás, como digo la cosa está muy mal y va a peor. Hay que orar mucho por todas estas personas y familias, mucho.


«Amor es aquello que nunca cambia, amor es aquello que no tiene fin, amor es Dios»

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Español, tu relato sobre la secularización de la sociedad es conmovedor y, por desgracia, muy cierto. Te refieres a la Confirmación como la puerta de salida de la Iglesia y esto coincide bastante con lo que observado en mí y en otras personas de mi generación.

Vanu tiene razón en que son fundamentales los vínculos con la fe que se establecen en la primera infancia. En mi caso, me enseñó a rezar mi abuela, que muchas noches me acompañaba a la hora de dormir para contarme apasionantes historias de la guerra; pero también me enseñó la maestra de parvulitos, que antes de empezar la clase nos hacía rezar el Padrenuestro, al tratarse de un colegio católico. Aunque abandoné la oración y la práctica religiosa, esa semilla que plantaron en mí mi familia y mis maestros me ha facilitado retomar esa oración en años posteriores. Muchos de los jóvenes de ahora no han recibido esa primera semilla, por lo que quizá lo tienen mucho más difícil para acercarse a la fe o para salir del plano estrictamente cultural o social en el que se mueve su relación con el cristianismo.

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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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      Lo mismo que señalo algunas cosas que me disgustan de Prada, no tengo inconveniente en reconocer sus aciertos. Publica una interesante crítica a la "La opción benedictina", libro de un converso a la ortodoxia y militante del Partido Republicano que extrañamente se viene promocionando en ambientes católicos. La crítica de Prada está muy inspirada en argumentos desarrollados previamente por el profesor Miguel Ayuso.
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