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Evangelio diario

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Espero que vivan la Pasión del Señor estos días, con la finalidad de lograr su redención. Y de paso si le prestan escasa o nula atención al coronel Baños, al Iker Jiménez a la v☠️x a los fachas.. Y oran por los sufrientes de esta peste que encabezamos los españoles en el mundo. Y le suplican al Señor que pase, y que aunque nosotros no lo veamos, haya servido para ÉL. Bueno, servido a ÉL.

Me resisto a disputar con ustedes estos días. Sepan que no estoy adecuerdo con cosas que escriben. Pero me aguanto de momento. Mis momentos, no me los van a robar los fachas en conserva ni los izquierdistas endiosados. Porque son para mi bien y para mi Padre Bendito.

Hoy a las 11, y ya he rezado también,  tengo cita, de nuevo, por la red para mi Padre, y que se joroben los infocatolicos y infovaticanos fachas que son lo mismo y lo mismo son; que como están tan chinchados de que sigamos con las redes en contacto con nuestras Iglesias.

Y que siga el Evangelio diario, que sus borregadas para patriotas de pulseras, banderas y himnos. Mi patria es Dios, y mi bandera la suya. Y sus criaturas buenas y sus hijos buenos, han sido maravillosos en esta prueba; y el resto revolcándose en el fango de la maldad como siempre. 

Redención. Quitarle protagonismo a quien no protagoniza. 

Hasta luego. Recen al Cuerpo de Cristo, que podamos unirnos a ÉL. Dios nos pide atención. Y por los enfermos, fallecidos.. Que los protagonistas no son los fachas ni sus contrincantes ni los políticos en este tiempo. 

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Día litúrgico Jueves Santo - Comienzo del Triduo Pascual

Lecturas del Jueves Santo

9 de Abril de 2020 | Ciclo A

CENA DEL SEÑOR

1ª lectura: «Prescripciones sobre la cena pascual»

Lectura del libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:

«Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino más próximo a su casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, lo escogeréis entre los corderos o los cabritos.

Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de los hijos de Israel lo matará al atardecer”. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo comáis. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y hierbas amargas. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor.

Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor.

La sangre será vuestra señal en las casas donde habitáis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora, cuando yo hiera a la tierra de Egipto.

Este será un día memorable para vosotros; en él celebraréis fiesta en honor del Señor. De generación en generación como ley perpetua lo festejareis».

Palabra de Dios

 

Salmo: «El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.»

Sal 115, 12-13. 15-16bc. 17-18

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

 

2ª lectura: «Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor»

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 23-26

Hermanos:

Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».

Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Palabra de Dios

 

Evangelio: «Los amó hasta el extremo»

Lectura del santo Evangelio según san Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando, ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mi?».

Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».

Pedro le dice: «No me lavaras los pies jamás».

Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo».

Simón Pedro le dice: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza».

Jesús le dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos».

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios». Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».

Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Él se dona a nosotros y nos pide permanecer en Él para hacer lo mismo.

El Jueves santo Jesús instituye la Eucaristía, anticipando en el banquete pascual su sacrificio en el Gólgota. Para hacer comprender a sus discípulos el amor que lo anima, lava sus pies, ofreciendo una vez más el ejemplo en primera persona de cómo ellos mismos debían actuar. La Eucaristía es el amor que se hace servicio. Es la presencia sublime de Cristo que desea alimentar a cada hombre, sobre todo a los más débiles, para hacerles capaces de un camino de testimonio entre las dificultades del mundo. No sólo. En el darse a nosotros como alimento, Jesús atestigua que debemos aprender a compartir con los demás este alimento para que se convierta en una verdadera comunión de vida con cuantos están en la necesidad. Él se dona a nosotros y nos pide permanecer en Él para hacer lo mismo.

(Francisco, 23 de marzo de 2016)

SANTORAL

Institución de la Eucaristía. Santos: Hermenegildo, Eugenia de Córdoba, mártires; Martín I, papa; Carpo, Urso, Marcelino, obispos; Papilo, diácono y mártir; Agatónica, Agatodoro, Eleuterio, Zoilo, Teodosio, Justino, Quintiliano, Dadas, mártires; Sabas Reyes Salazar, sacerdote y mártir; Ida, virgen; Ida, viuda, condesa de Boulogne, beata.

¡Feliz Jueves Santo a todos!

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La Pascua es Jesús, el Cristo. Viene este año, para no catarlo y apreciarlo. ¿ Qué pecados no veíamos entonces? Para que el Señor nos haya privado este 2020 de lo que se donaba, al menos físicamente. 

Jesús fue servido, hasta le preguntaron que qué quería hacer para la pascua judía. Y termina agachado lavando a sus hermanos. Lavó a Judas también. Eso es la Redención, el segundo Mandamiento. El señor servido, sirve. Servir al Señor..

Como siempre, la esencia de la Palabra tiene frutos, nos significa más de una, se abre. sangra, la matan, porque Resucitará.

Donde yo voy no podéis venir conmigo. Mucha Palabra hoy, estos días. De momento, yo me quedo con ésta. Nos viene como anillo al dedo.

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Todos tenemos libre albedrío y bien está que, en el uso de esa libertad, cada cual tenga sus ideas, propuestas o preferencias de todo tipo, ya sean culturales, políticas, sociales, económicas, etc, pero por favor, no confundamos eso con pretender interpretar cada cual a nuestro gusto, el Magisterio de la Iglesia. Somos católicos y no protestantes librepensadores por tanto, al menos en este foro todos aceptamos sí o sí lo que la Iglesia nos enseña respecto de Dios.

"Dios es amor", y como nos enseña San Pablo, el amor es "es paciente,  es amable; no es envidioso, no obra con soberbia, no se jacta,  no es ambicioso, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra por la injusticia, se complace en la verdad; todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta."

Dios es compasivo y misericordioso. La mera idea de aceptar que lo que está ocurriendo, incluyendo la privación sacramental que sufrimos, pueda ser algo querido o enviado por Dios como castigo, puede llegar a ser blasfemo. Reconozcamos que la voluntad de Dios no es la de privarnos de todo lo bueno que ha puesto en nuestras vidas, muchísimo menos de su presencia sacramental que pagó con el precio de su vida en la Cruz. Dios mio.

Todo lo contrario, Dios nos ha dado absoluta libertad, y somos nosotros los hombres quienes en el buen o mal uso de esa libertad, generamos cada realidad que nos enriquece o nos priva de las buenas cosas que Dios ha dispuesto para todos, y en consecuencia hemos generado esta realidad trágica que incluso nos priva circunstancialmente de Él, y esta privando a muchos de sus propias vidas y la de sus seres queridos.

Somos nosotros, los seres humanos, los que anteponemos nuestros propios intereses nacionales, personales, ideológicos, materiales, políticos, económicos, sociales e incluso espirituales, al único mandamiento de Dios, es decir, al Amor Verdadero sobre todas las cosas.

Somos nosotros, los hombres, los que hemos olvidado el mandamiento de Dios que nos invita a amarle a Él sobre todas las cosas, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y así hemos puesto nuestros intereses por delante de la verdad, de la caridad, de la esperanza, de la fe, de la justicia,  del bien común o de la compasión por los demás es decir, por delante de Dios. Así hasta generar esta realidad absurda que nos obliga ahora a nosotros mismos a vernos circunstancialmente privados de su presencia sacramental, aunque nos vinieran avisando con tiempo de la pandemia, y mucho más tiempo aún sobre lo que ocurre cuando no se vive conforme al amor de Dios.

Dios no nos castiga, seamos sensatos, nos estamos castigando nosotros mismos. Le endosamos a Él el juicio y el castigo que albergamos para los demás, y al hacerlo volvemos a olvidamos de ser buenos y misericordiosos como Él nos enseñó. Nuestro pecado no es otro que ese, el único, el que genera todos los demás, el de siempre aunque adopte mil formas. El que le llevó a la Cruz. Anteponer lo propio a la verdad, la vida y el amor, esto es, a Dios.

Estamos viviendo los días más importantes de la Iglesia, que denominamos como un "Tiempo fuerte", y este año coincide también con uno de los momentos más fuertes que está viviendo la humanidad. Eso nos debería hacer reflexionar acerca del significado de estos tiempos, si se me permite "super fuertes", y de nuestra participación y responsabibilidad personal en lo que ocurre, sea por acción, omisión o compllicidad en alguna medida o momento. La conversión del corazón es eso, vaciarnos completamente de lo nuestro, de nuestros juicios e intereses para darle el espacio a Dios.

No sería correcto arroparnos en el orgullo para no reconocer nuestros pecados y pretender señalar en cambio a Dios como autor de nuestros propios menosprecios e intereses, y si alguien nos invita a pensar así, debemos rechazar con todas nuestras fuerzas esa idea porque no es verdadera ni viene de Dios. Pidámosle al Señor que sea Él quién ilumine nuestros corazones, para que podamos ver nuestras faltas y arrepentirnos de ellas, no sea que nos veamos como aquel que circulaba por carretera sin cumplir con las señales de tráfico y cuándo llegó el accidente, aún se preguntaba de quién sería la culpa.

Y seamos también capaces, como no, de que cuando vemos estos días la imagen de Cristo colgado en la cruz, reconozcamos en él a aquel que cargó verdaderamente con nuestras culpas y nuestros juicios para darnos la libertad y abrirnos la puerta de la vida eterna.

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Yo si creo que Dios castiga en la otra vida, y aquí. Si en tu libertad eliges un camino de pecado, obtendrás tu perdición. Por que iba a ser la santísima España imposible de castigar. La peste la hemos buscado las personas, y Dios no nos ha desviado ese mal esta vez. Yo pienso así. También que es el más Misericordioso. Y también hace unos 84 años aproximadamente que aquí tampoco sujetó una guerra fratricida el Señor.

Si unos chinos se comían animales medio vivos o como sea que descubran que ha pasado el coronavirus a nosotros y a  Italia, ¿No hemos permitido que se mueran en el mar personas?, por ejemplo. En quién se fijó Dios, en los más miserables, los judíos. Había otros pueblos para elegir. Hay que coger humildad. Pero si seguimos en que nosotros estamos muy súper bien, pues nada. Por qué todo se tiene que solucionar, las vidas, ser atendidos como personas, bajo el signo del dios dinero. 

Igual podría haberse hecho de otra forma. ¿Los Samaritanos tenían nacionalidades? Y no me estoy refiriendo a dar nacionalidades.

¿No ha habido muestras de odio en los españoles e italianos ante esas personas? No tenemos ni idea ninguno de si es o no acción directa de Dios, porque en este país no se puede dar pábulo a miles de acciones dónde está el Señor; ya que la publicidad del demonio predomina. Debería de servir para algo este virus. A nosotros los Católicos y al resto de personas. Está todo que no se sabe aún que nos deparará. 

Aunque mejor discutiremos esto en otro hilo si le parece. Y a modo, que es tiempo de sufrir, para discutir a toda hora y momento ya están [email protected], que es su religión esa.

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hace 19 minutos, Berenguela dijo:

La peste la hemos buscado las personas, y Dios no nos ha desviado ese mal esta vez.

Exacto Berenguela. Dios no nos ha desviado ese mal como tampoco desvió el mal que tuvo que sufrir en la cruz, pero eso no significa que Dios haya querido castigarnos con esta peste, como su pasión en la Cruz no significa que aquello fuera la voluntad del Padre. En ambos casos fuimos los hombres quienes trajimos la peste y quienes crucificamos a Dios. Y Él, cumpliendo la voluntad del Padre de habernos creado libres, respetó nuestra libertad y cargó con nuestros pecados para que pudiéramos así arrepentirnos  y no condernarnos en nuestro propio juicio, como Judas se juzgó y condenó. El error de aquel discípulo no fue el de haber traicionado a Cristo, cosa que hicieron todos excepto Juan, es más, Pedró incluso lo negó. Su error en cambio fue no aceptar la misericordia y el perdón de Dios, que hoy como ayer, está disponible para todos aquellos que se acercan a Él, y me atrevo a pensar que incluso mucho más pues muchos son los que no le conocen.

La guerras, la epidemias, las miserias y hambrunas, el mal en general no es algo que Dios quiera ni envie para castigarnos, si no que son cosas que generamos nosotros mismo y él respeta y permite que ocurran por habernos creado libres por encima de todo. Si el obrar de Dios fuese el de ir evitando que nos pasarán cosas, también habría evitado que Adán y Eva hubieran pecado y así nadie, ni siquiera su Hijo hubieran tenido que sufrir, pero de igual forma tampoco hubieramos aprendido a ser libres, ni entenderíamos el significado y la responsabilidad que implica tener la libertad de los Hijos de Dios, ni mucho menos conoceríamos hasta que extremo es capaz de llegar el amor, como cuando Dios nos amó y perdonó en la cruz.

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Desde mi desconocimiento en estas materias, veo compatibles las interpretaciones del Español y Berenguela.

Por un lado no es correcto decir -como están haciendo algunos en las derechas- que esto es un castigo de Dios por tal o cual razón que a ellos les interesa. Pero por otro lado creo que no hay que excluir esa posibilidad, aunque no acertemos a comprender las razones. Claro está que tampoco conviene incidir mucho en este aspecto en medio de la crisis.

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Dios no castiga, el que conoce el corazón de Dios sabe que Dios no castiga. Dios es un padre y un padre bueno…un padre bueno no castiga, un padre bueno corrige”….“ Es imposible que Dios castigue, pues el castigo viene del odio, y en Dios no hay lugar para el odio, en cambio, la corrección viene del amor. Dios que es nuestro Padre, sólo anhela nuestra edificación, por eso nos corrige.”

Ojo con esa falsa doctrina del "dios castigador y vengativo" porque, aparte de beber de fuentes protestantes, en España hace tiempo que quienes se empecinaron en colarla por la puerta de atrás, son los mismos que a diario cargan contra la Iglesia y contra el Papa:

INFOVATICANA: "Osoro reescribe el Catecismo: ‘Dios no castiga nunca’"

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hace 2 horas, Español dijo:

Ojo con esa falsa doctrina del "dios castigador y vengativo" porque, aparte de beber de fuentes protestantes, en España hace tiempo que quienes se empecinaron en colarla por la puerta de atrás, son los mismos que a diario cargan contra la Iglesia y contra el Papa:

INFOVATICANA: "Osoro reescribe el Catecismo: ‘Dios no castiga nunca’"

Lo sé, lo sé; son los infocatólicos y los infovaticanos los que están empeñados en que el coronavirus es un castigo (por la imagen de la "Pachamama", decían al principio los muy golfos). Por eso yo me adhiero a la tesis que exponías de que no es un castigo y creo que la Iglesia hace bien en defenderla.

Ahora bien, creo que al mismo tiempo no se debe excluir que todo esto pueda formar parte del plan de Dios de alguna forma que ahora no podemos comprender. Por ejemplo, si se llegase a demostrar que el virus ha sido creado artificialmente en un laboratorio, ¿no sería lícito sostener que pueda ser un castigo por nuestra soberbia prometeica? De igual forma, no puedo dejar de pensar en la hipótesis que ha planteado Bereneguela, de la que veo numerosos signos. Creo que la Iglesia, a veces, cuando han pasado estas catástrofes, las ha utilizado para aleccionar a la humanidad sobre determinados pecados colectivos o individuales. Aunque, por otra parte, resultaría injusto que la catástrofe se lleve a personas que quizá han tenido poca o ninguna responsabilidad en esos pecados colectivos. Y ahí reconozco que no sé salvar la contradicción. Por lo que al final, entiendo que es más segura la doctrina que expones tú. Aunque desde un punto de vista filosófico o sociológico (es decir, sin comprometer a la Iglesia en esto) quizá no estaría de más apuntar a las causas morales que hayan podido propiciar la expansión del virus pese a que todos estábamos advertidos de lo que estaba pasando en otros países.

En fin, es un tema muy complejo y, como mis conocimientos son muy precarios, me adhiero a la doctrina segura que tú has expuesto. Pero yo dejaría un resquicio a la tesis Berenguela, que creo que en algunas épocas la Iglesia no ha desechado del todo, en la medida que resulte compatible la doctrina que tú has expuesto.

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Entiendo lo que quieres decir y lo que plantea Berenguela, además, estaríamos locos si pensáramos que Dios se desentiende de nosotros en estos momentos, limitándose simplemente a dejarnos hacer. Pero es que no hay que verlo así porque, en esto que nos ocurre también puede verse el amor de Dios y una corrección moral muy profunda que viene de Él y nos invita  a ser mejores personas.

De un lado hay que pensar que, si decimos que Dios permite esto como castigo, estaríamos dándole la razón y por tanto justificando, a aquellos que se alejan de Dios o incluso lo desprecian por permitir las guerras y las miserias humanas. Y cuidado que no son pocos los que se escudan en ese mensaje, ya sea para justificar su falta de fe como para sembrar zizaña entre los creyentes. Es muy peligroso ese mensaje porque va directo al corazón de aquellos que más sufren y por tanto están más expuestos a caer en la desesperanza o en la tentación de dejar de creer,  e incluso de culpar a Dios, a la fe,  a la religión o a la Iglesia de las desgracias. Cierto es que esa forma de pensar puede llevar a algunos a pensar que, si Dios nos está castigando, es porque algo malo habremos hecho que habrá que corregir pero, no menos cierto es el hecho de que, también habrán muchos otros que optarán por la rebelarse contra ese Dios castigador, y así habremos puesto en las manos del enemigo el alma de nuestro prójimo. No es un pensamiento que pueda conducir al bien de una manera universal y por tanto católica, y por eso advertía de que puede conducir a la blasfemia.

Como comentaba anteriormente, ese es el mismo camino que tomó Judas cuando erradamente interpretó que, era tan grande el mal que había hecho, que ya nada ni nadie podría eximirle del justo castigo que merecía, y así se suicidó. Es decir, tomo para sí el papel de juez sumarísimo que solo a Dios le corresponde, despreciando de esta forma el amor con que el verdadero juez le estaba juzgando en el suplicio de la cruz que él mismo le propició: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” La única diferencia entre Judas y Pedro fue que, el primero se juzgó en su propia soberbia que le impidió ver o aceptar la infinita misericordia de Dios, anteponiéndole su propio juicio iracundo contra si mismo, esto es, suicidándose.

Todos en algún momento de nuestras vidas obramos así pues, no son pocas las veces que juzgamos severamente a los demás, o incluso a nosotros mismos, despreciando de alguna forma la misericordia de Dios. Cuántas veces habremos oído o incluso mencionado esa frase de "esto no tiene perdón de Dios" o "Dios va a castigar esto con las penas del infierno". Pero no es así, Dios no nos castiga con el infierno porque no está en su naturaleza, sino que precisamente nos corrige para que no vayamos a caer en el sufrimiento infernal de apartarnos de su amor.  Dios en cambio quiere que todos se salven y sean felices eternamente, y por eso dio su vida en una cruz infame que vino a convertirse en su mayor gloria, pues en ella aprendimos qué es el verdadero amor, capaz de dar origen a un nuevo tiempo, un mundo nuevo y una nueva Creación.

El único pecado que no tiene perdón de Dios es precisamente el desprecio de su misericordia, que es aquella que puede perdonar nuestra soberbia, es decir, el pecado contra el Espíritu Santo, que es Espiritu de misericordia, de amor, de bondad, de perdón, de paz... Y el único castigo es vernos privados de su amor, es decir, apartarnos de Él.

Por otro lado, debemos pensar que, si creemos en el Dios creador, amoroso, compasivo y misericordioso que nos enseña la Iglesia, que nos ha creado semejantes a Él, es decir libres, y aceptamos que dicha libertad lleva inexorablemente aparejada la responsabilidad de hacer un buen uso de ella, según nos indican los mandamientos y las bienaventuranzas, podremos comprender que, cuando dejamos de ejercer esa potestad y de responsabilizarnos de nuestro lugar en la Creación, toda la armonía, la belleza, la verdad, el orden, la bondad o la paz que dependen del buen uso de nuestra libertad, se viene abajo como un castillo de naipes, esclavizándonos y convirtiéndonos en animales prisioneros de los efectos de nuestras pasiones y deseos, que es poco más o menos lo que nos está ocurriendo ahora. Millones de almas confinadas en sus propias casas por haber antepuesto nuestros propios intereses al bien común, poco a poco, ya sea de pensamiento, acción u omisión, directa o indirectamente, antes o después, hasta que el edificio común se ha venido abajo por el quehacer de un simple bichito microscópico.

Quién no a antepuesto nunca lo suyo a lo de los demás. Quién no se ha reído alguna vez de los avisos que nos daban, ya no solo de la pandemia si no de muchas otras cosas que afectan a la manera en que vivimos. Quién no ha pensado en algún momento que con él no iba la cosa cuando alguien nos corregía por alguna causa, o cuando alguien nos pedía nuestra ayuda porque lo considerábamos lejano o indiferente a nuestros principios, origen o intereses. O quién en algún momento no ha contribuido de alguna manera a esta alocada forma de vida en la que todo queremos tenerlo de inmediato conforme a nuestro gusto, y que en definitiva es el espíritu de la globalización que ha permitido la extensión de la pandemia. Quién incluso no ha pretendido nunca juzgar a la gente o incluso a toda humanidad como si fuese Dios. Quién incluso no se ha llegado a juzgar a sí mismo con una severidad que no se corresponde con el amor infinito de Dios. No sé, se me ocurren muchos ejemplos pero yo no soy juez para saber qué ha hecho o pensado cada cual, solo puedo saber lo que he hecho yo, que no es poco pues peco a diario, y reconocer mi error para poder arrepentirme verdaderamente y dejar que sea la misericordia de Dios la que me juzgue y convierta esta cruz que padecemos en algo glorioso. Porque incluso en esta trágica situación, Dios se vale del mal que hemos creado para darnos la oportunidad de corregirnos y convertirnos a él a través del arrepentimiento y del servicio a los demás, aunque sea desde un balcón o desde un foro de internet.

Precisamente estos días santos que vivimos, deben servirnos para reflexionar sobre todas estas cosas y ver en qué medida nosotros, todos y cada uno, somos también, aunque sea de manera muy pequeñita e infima, parte responsable de este mundo en qué vivimos,  y que así, reconociendo eso, podamos arrepentirnos y aceptar la infinita misericordia de Dios que está dispuesta para todos y cada uno de los hombres desde aquella Hora Santa de la Cruz. Y al fin podamos en la mañana de Pascua, salir al balcón con la certeza de que hemos resucitado en el Señor y nuestra vida va a estar dispuesta a partir de ese momento a servir al bien y a la verdad de manera más firme y decidida, con la seguridad de que es Dios quién obra en nuestros corazones , moviendo así nuestro entendimiento y nuestra voluntad. Si al fin ocurre eso, será la Mañana de Pascua más gloriosa que podamos vivir, aunque aún debamos esperar hasta poder celebrar en los templos la Pascua de la Resurrección.

 

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Día litúrgico Viernes Santo

Lecturas del Viernes Santo

1ª Lectura: «Él fue traspasado por nuestras rebeliones»

Lectura del libro de Isaías 52, 13-53, 12

Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho.

Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito.

¿Quién creyó nuestro anuncio?, ¿a quién se reveló el brazo del Señor?

Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza.

Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado.

Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes.

Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron.

Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes.

Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.

Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién se preocupará de su estirpe ?

Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron.

Le dieron sepultura con los malvados, y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano.

Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento.

Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.

Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre.

Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

Palabra de Dios.

 

Salmo: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.»

Sal. 30, 2 y 6. 12-13. 15-16. 17 y 25

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.

Soy la burla de todos mis enemigos,
la irrisión de mis vecinos,
el espanto de mis conocidos;
me ven por la calle, y escapan de mi.
Me han olvidado como a un muerto,
me han desechado como a un cacharro inútil.

Pero yo confío en ti, Señor,
te digo: «Tú eres mi Dios.»
En tu mano están mis azares;
líbrame de los enemigos que me persiguen.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en el Señor.

 

2ª Lectura: » Aprendió a obedecer; y se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación»

Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9

Hermanos:

Ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de la fe.

No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado. Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.

Cristo, en efecto, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presento oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial. Y, aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que le obedecen, en autor de salvación eterna.

Palabra de Dios.

 

Evangelio: Pasión de nuestro Señor Jesucristo

Lectura del santo Evangelio según san Juan 18,1 a 19,42

Prendieron a Jesús y lo ataron

En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:

«¿A quién buscáis?»

Le contestaron:

«A Jesús, el Nazareno.»

Les dijo Jesús:

«Yo soy.»

Estaba también con ellos judas, el traidor. Al decirles: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:

«¿A quién buscáis?»

Ellos dijeron:

«A Jesús, el Nazareno.»

Jesús contestó:

«Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos»

Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste.»

Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:

«Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?»

Llevaron a Jesús primero a Anás

La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo.»

Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:

«¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?»

Él dijo:

«No lo soy.»

Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.

El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina.

Jesús le contestó:

«Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? 1nterroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo.»

Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:

«¿Así contestas al sumo sacerdote?»

Jesús respondió:

«Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?»

Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.

¿No eres tú también de sus discípulos? No lo soy

Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:

«¿No eres tú también de sus discípulos?»

Él lo negó, diciendo:

«No lo soy.»

Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:

«¿No te he visto yo con él en el huerto?»

Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.

Mi reino no es de este mundo

Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:

«¿Qué acusación presentáis contra este hombre?»

Le contestaron:

«Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos.»

Pilato les dijo:

«Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley.»

Los judíos le dijeron:

«No estamos autorizados para dar muerte a nadie.»

Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.

Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

«¿Eres tú el rey de los judíos?»

Jesús le contestó:

«¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?»

Pilato replicó:

«¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?»

Jesús le contestó:

«Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.»

Pilato le dijo:

«Conque, ¿tú eres rey?»

Jesús le contestó:

«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»

Pilato le dijo:

«Y, ¿qué es la verdad?»

Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:

«Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»

Volvieron a gritar:

«A ése no, a Barrabás.»

El tal Barrabás era un bandido.

¡Salve, rey de los judíos!

Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:

«¡Salve, rey de los judíos!»

Y le daban bofetadas.

Pilato salió otra vez afuera y les dijo:

«Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa.»

Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color purpúra.. Pilato les dijo:

«Aquí lo tenéis.»

Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:

«¡Crucifícalo, crucíficalo!»

Pilato les dijo:

«Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él.»

Los judíos le contestaron:

«Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios.»

Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más y, entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:

«¿De dónde eres tú?»

Pero Jesús no le dio respuesta.

Y Pilato le dijo:

«¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?»

Jesús le contestó:

«No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor.»

¡Fuera, fuera; crucifícalo!

Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:

«Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César.»

Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía.

Y dijo Pilato a los judíos:

«Aquí tenéis a vuestro rey.»

Ellos gritaron:

«¡Fuera, fuera; crucifícalo!»

Pilato les dijo:

«¿A vuestro rey voy a crucificar?»

Contestaron los sumos sacerdotes:

«No tenemos más rey que al César.»

Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.

Lo crucificaron, y con él a otros dos

Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: «Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos.»

Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego.

Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:

«No, escribas: “El rey de los judíos”, sino: “Éste ha dicho: Soy el rey de los judíos.”»

Pilato les contestó:

«Lo escrito, escrito está.»

Se repartieron mis ropas

Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:

«No la rasguemos, sino echemos a suerte, a ver a quién le toca.»

Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica».

Esto hicieron los soldados.

Ahí tienes a tu hijo. – Ahí tienes a tu madre

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:

«Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Luego, dijo al discípulo:

«Ahí tienes a tu madre.»

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

Está cumplido

Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:

«Tengo sed.»

Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:

«Está cumplido.»

Inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

-Todos se arrodillan, y se hace una pausa.-

Y al punto salió sangre y agua

Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron»

Vendaron todo el cuerpo de Jesús, con los aromas

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe.

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

Palabra del Señor.

 

 

REFLEXIÓN

El Viernes santo es el momento culminante del amor. La muerte de Jesús, que en la cruz se abandona al Padre para ofrecer la salvación al mundo entero, expresa el amor donado hasta el final, sin fin. Un amor que busca abrazar a todos, sin excepción. Un amor que se extiende a todo tiempo y a todo lugar: una fuente inagotable de salvación a la cual cada uno de nosotros, pecadores, puede acceder. Si Dios nos ha demostrado su amor supremo en la muerte de Jesús, entonces también nosotros, regenerados por el Espíritu Santo, podemos y debemos amarnos los unos a los otros.

(Papa Francisco, 23 de marzo de 2016)

SANTORAL

Santos: Tiburcio, Valeriano, Máximo, Antonio, Juan, Eustaquio, Próculo, Tomaides, mártires; Lamberto, Pretextato, obispos; Domnina, Liduvina (Ludiwina, Lidvina, Lydvid o Lidia), vírgenes; Ardalión, comediante; Frontón, Bernardo de Abbeville, abades; Abundio, Benedeto, confesores; beato Raúl (Rodolfo), obispo.

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Bueno, las info y las inter son holdings empresariales. Yo ni siquiera las leo. Ni el enlace que me puso Español. 

Debería yo haber abierto otro hilo para este asunto. He afeado la palabra por el foro. Pero bueno, ya puse otra veces que la Palabra está en la Biblia Sagrada. Aquí no pasamos de enamorados, aficionados.. 

 

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    Spanish Heart

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    • https://www.mundorepubliqueto.com/2020/05/01/no-todo-lo-que-brilla-es-oro/

      Una vez más, por aprecio a estos amigos dejo solo el enlace para enviar las visitas a la fuente.

      Solo comento la foto que ponen de un congreso internacional identitari que hubo un México. Ahí se plasma el cáncer que han supuesto y parece que aún sigue suponiendo aquella enfermedad llamada CEDADE. En dicha foto veo al ex-cabecilla de CEDADE, Pedro Varela -uno de esos nazis que se dicen católicos- junto a Salvador Borrego -que si bien no era nazi, de hecho es un mestizo que además se declara hispanista y favorable a la mezcla racial propiciada por la Monarquía Católica,  sí que simpatizó con ellos por una cuestión que quizá un día podamos comentar- uno de los "revisionistas" más importante en lengua española, así como el también mexicano Alberto Villasana, un escritor, analista, publicista, "vaticanista" con gran predicamento entre los católicos mexicanos, abonado totalmente a la errática acusación contra el papa Francisco... posando junto a tipos como David Duke, ex-dirigente del Ku Kux Klan, algo que lo dice todo.

      Si mis rudimentarias habilidades en fisonomía no me fallan, en el grupo hay otro español, supongo que también procedente del mundillo neonazi de CEDADE.

      Imaginemos la corrupción de la idea de Hispanidad que supone semejante injerto, semejante híbrido contra natura.

      Nuestra querido México tiene la más potente dosis de veneno contra la hispanidad, inyectado en sus venas precisamente por ser un país clave en ella. Es el que otrora fuera más próspero,  el más poblado, también fue y en buena parte sigue siendo muy católico, esta en la línea de choque con el mundo anglo y... los enemigos de nuestra Hispanidad no pueden permitir una reconciliación de ese país consigo mismo ni con la misma España, puente clave en la necesaria Reconquista o reconstrucción. Si por un lado está infectado por el identitarismo amerindio -el indigenismo- por el otro la reacción está siendo narcotizada por un identitarismo falsohispanista, falsotradicionalista o como queramos verlo, en el cual CEDADE juega, como vemos, un factor relevante.

      Sin más, dejo ahí otra vez más mi sincera felicitación al autor de ese escrito. Enhorabuena por su clarividencia y fineza, desde luego hace falta tener personalidad para ser capaz de sustraerse a esa falsa polarización con que se está tratando de aniquilar el hispanismo.

       





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    • La libertad sexual conduce al colapso de la cultura en tres generaciones (J. D. Unwin)
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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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