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La monopolización ideológica del ecologismo

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Liberado ya bastante de la carga de trabajo que me ha tenido estos días atrás ausente del foro, recojo hoy un interesante artículo que pública El Confidencial a raíz de la celebración de la Cumbre del Clima, que me parece interesante por tanto plantea una cuestión que entiendo crucial para comprender muchos de los procesos sociales y políticos actuales, como es el hecho de la apropiación ideológica de la conservación ambiental que, en España ha desarrollado la izquierda política y el, a mi juicio insensato desprecio de este asunto que ha hecho la derecha española durante las últimas décadas, facilitando así que el ecologismo ideológico se haya convertido en una de las patas fundamentales de esa suerte de nueva religión laica a través de la cual, la izquierda política está monopolizando un nuevo orden moral en la sociedad, que se arroga la facultad de señalar lo que es bueno o malo para la vida, en detrimento del orden moral natural y las buenas costumbres tradicionales.

Enlazo primero el artículo, subrayando algunos puntos que me parecen relevantes, y a continuación añado algunos comentarios y reflexiones particulares al respecto.

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¿Por qué no hay ecologismo de derechas en España?

La izquierda monopoliza la voz de un ecologismo más centrado en cuestiones globales que en mantener limpios los parques naturales

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(Reuters)
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El ecologismo ha cambiado mucho en los últimos veinte años. Antes, un ecologista era el que sacrificaba sus fines de semana en ir a recoger basura al campo; hoy, el rostro de la naturaleza es una niña que cruza el Atlántico en un catamarán para no emitir dióxido de carbono. El primero era transversal, el segundo es cosa de la izquierda. Hemos pasado del ecologismo anónimo al de las superestrellas verdes, y esto no ha hecho más que empezar.

En este nuevo escenario, la derecha española no ha encontrado su sitio. A diferencia de Francia, Alemania o Inglaterra, donde existen fuerzas conservadoras con mucho predicamento verde, en España el ecologismo está dominado por dos organizaciones, Ecologistas en Acción y Greenpeace, de corte progresista, y un partido, Equo, que confluye con Más País en las elecciones.

¿Por qué no hay ecologismo de derechas? Abre fuego Luis Quiroga, socio de una gestora de fondos de inversión en Londres especializada en infraestructuras medioambientalmente sostenibles y miembro del Partido Popular: "El ecologismo no debería ser un arma política, porque la necesidad de proteger el medio ambiente es consecuencia de una realidad cientifica. La izquierda ha abanderado el tema con gran sagacidad, convirtiéndolo en un debate ideológico agravado por la pasividad de la derecha española. Se debe en parte a que en las últimas décadas, el conservadurismo español ha mirado más a Estados Unidos que a Europa, y no ha sido un acierto, porque en Norteamerica históricamente la relacion con el medio ambiente ha sido en términos diferentes a Europa”.

 

Luis Quiroga, a la izquierda, y Toni Timoner, a la derecha. (PP Reino Unido)
Luis Quiroga, a la izquierda, y Toni Timoner, a la derecha. (PP Reino Unido)

Continúa Quiroga, que encuentra las raíces del antiecologismo norteamericano en la conquista del Oeste: “Les viene de la doctrina del destino manifiesto. Creen que el territorio estadounidense es suyo por mandato divino y que pueden hacer con él lo que les dé la gana, incluso meterle fuego. Es el ‘land grab’: llego a una tierra y me la quedo. Si hay petróleo en el subsuelo, todo mío. A diferencia de en Europa, donde lo compartes con el Estado. Eso explica que Estados Unidos es el país avanzado con mayores tasas de negacionismo del cambio climático del mundo”.

"En Reino Unido, los conservadores siempre son los primeros en oponerse a que se desarrollen urbanísticamente zonas naturales, tienen una gran tradición conservacionista, y son los partidos de izquierda los que suelen defender una nueva construccion para abaratar el acceso a la vivienda. En España la problemática es diferente, pero esto muestra que la preocupacion por el medio ambiente no es patrimonio de ninguna ideologia ”, sigue Quiroga.

"La derecha española se desacopló de la europea a comienzos del siglo XX y no se abrió hasta la llegada de la democracia”, le complementa Toni Timoner, también de los Populares en Reino Unido y economista en una entidad financiera internacional en Londres. Su investigación reciente se centra en riesgos medioambientales globales y su impacto macrofinanciero. Timoner, que trabaja con los principales bancos y universidades, considera que existe una percepción errónea del ecologismo en su sector: "El mundo financiero empieza a sentirse cómodo con el escenario de un menor consumo de carbono. Creo que esta idea no ha permeado en la conciencia de la izquierda española. En Londres estamos reconfigurando los marcos de análisis de riesgo centrándonos en una realidad: sabemos que existe el cambio climático y que va a haber que mitigarlo. Muchos de los principales inversores se están implicando y es una actividad en torno a la cual bullen las ideas. En resumen: el sector privado no solo no niega que exista el cambio climático, sino que está centrado ya en cómo financiar la transición ecológica".

Timoner, que sostiene que lo importante no son más impuestos, sino emplearlos más eficazmente para paliar el cambio climático, considera que no se debe poner todo el peso sobre los gobiernos: "La izquierda se equivoca al pretender que un gobierno marque completamente y sin consultas la agenda de la transición ecológica, porque será un proceso de varias décadas, que para su éxito necesita un crecimiento orgánico típico del sector privado que no puede estar dirigido por una comisión ni un gobierno. Será un proceso flexible en el que cometeremos errores y habrá que hacer correcciones".

Le responde Héctor Tejero, diputado autonómico y responsable de Ecologismo en Más País: "La responsabilidad de la lucha contra el cambio climático recae en primer lugar en los gobiernos y en las empresas, pero sobre todo en los gobiernos. Ellos son quienes tienen que fomentar, incentivar o en último caso, obligar al sector privado a tener comportamientos ecológicos”.

 

Héctor Tejero. (EFE)
Héctor Tejero. (EFE)

Para Tejero, que la derecha asuma los postulados ecologistas es cuestión de tiempo: “En este aspecto, los políticos conservadores españoles van por detrás de la sociedad. En un país donde izquierdas y derechas están prácticamente al 50%, tenemos unos índices de negacionismo bajísimos, lo que significa que estamos todos de acuerdo, izquierdas y derechas, en que hay un cambio del clima y que hay que hacer algo. Entiendo que es cuestión de tiempo que los partidos de derechas asuman el movimiento, y se me ocurre el caso del Estado del Bienestar, que a comienzos del siglo XX fue percibido como algo de izquierdas, pero que después se admitió por todas las ideologías y a nadie se le ocurrió desmantelarlo… hasta que llegó Thatcher. Y algo parecido sucede con el impuesto al carbono, que está descontado entre economistas y empresarios, aunque algunos partidos quieran instrumentalizarlo para hacer política”.

El diputado de la Comunidad de Madrid cree que nunca ha existido un ecologismo de derechas en España: “Más que ecologismo de derechas, lo que ha existido es el conservacionismo, el de los parques naturales y la caza. Este ecologismo es más asumible desde la derecha, aunque no desde toda, porque hay muchos que querrían construir campos de golf y urbanizaciones en los parques naturales (risas), pero en general está superado”.

“Lo que sucede es que la batalla ahora está en el modelo de crecimiento, y una buena parte del ecologismo consiste en proteger el entorno, lo que choca con las teorías del libre crecimiento económico. Las soluciones del mercado aquí no han funcionado y es lógico que una parte del ecologismo se oponga al modelo liberal actual”, concluye.

Para Isidro López, exinvestigador del Observatorio de la Sostenibilidad, la derecha sí se ha colado en el mensaje ecologista: "Durante años se ha centrado la conservación del planeta en una especie de decisión ética: apaga el grifo, cambia las bombillas por otras más eficientes, recicla… pero si solo pones el peso ahí, en la persona, estás ejerciendo una política conservadora. Te responsabilizan a ti y eso hace que no se hable de nacionalizar las eléctricas para que contaminen menos", dice. "Para la derecha, todo lo que tiene que ver con limitar el capitalismo es tabú. Rechazan que las elites capitalistas tengan que pagar el pato medioambiental. Te dicen que no pueden adaptarse solas porque entonces no pueden competir y así es como se irá todo a la mierda".

 

Isidro López, exdiputado autonómico por Más Madrid. (Más Madrid)
Isidro López, exdiputado autonómico por Más Madrid. (Más Madrid)

 

López señala a Ecologistas en Acción como la referencia en España: "Greenpeace es muy espectacular en sus acciones, pero políticamente son muy blandos. Sin embargo, en mi opinión, Ecologistas es mucho más importante por dos motivos: primero, porque tienen una red enorme por todo el país. Te vas al pueblo más pequeño y ahí hay alguien de Ecologistas vigilando el territorio. Y luego tienen una capacidad técnica muy grande, con gente como Ramón Fernández Durán, que podría haber sido ministro si hubiera querido. Son los únicos capaces de analizar empíricamente cualquier plan de Gobierno en unas horas, es una gente muy solvente", dice.

"Hay un tema muy, muy delicado para la izquierda ecologista", dice el exdiputado autonómico. "Y es la teoría del decrecimiento, que básicamente sostiene que no hay suficientes recursos naturales para tantos seres humanos y que hay que decrecer poblacionalmente. Es una idea que ya postuló el Club de Roma en los años 70, el maltusianismo, y la izquierda desde entonces no ha hecho más que mirar para otro lado. Y qué duda cabe de que, si sobra gente, lo que sobrarán son los pobres", afirma López. "En Francia están asumiendo estas ideas en el Frente Nacional, porque la izquierda no ha encontrado la forma de rebatirlas".

Tejero, de Más País, lo ve desde otra perspectiva: "Si tenemos en cuenta que el 10% de la Humanidad genera el 50% de todas las emisiones, nos damos cuenta de que el problema no es de decrecimiento, sino de desigualdad. Este es un enorme error de la izquierda, porque la transición demográfica se produce por sí sola: cuando a una persona pobre le das buenas condiciones sanitarias y de educación, automáticamente deja de tener tantos hijos. Pensar que debemos controlar la natalidad para salvar el planeta es una puerta abierta a los ecofascismos". Continúa el diputado: "Garret Harding estableció el dilema del bote salvavidas, que se pregunta si tienes derecho a evitar que alguien suba si eso hará que se hundan todos. Es la misma teoría que se usa para cerrar fronteras con criterios ecológicos. Yo creo que sí cabemos todos, siempre que haya un reparto justo de los recursos".

Ecologistas de ciudad

Uno de los principales escollos del ecologismo en España es que no cala en las zonas rurales. Agricultores, ganaderos y cazadores consideran, en líneas generales, que los movimientos animalistas y medioambientales se diseñan en las ciudades sin contar con ellos. Borja Cardelús y Muñoz Seca fue presidente del Patronato de Doñana con González y secretario general de Medioambiente con Aznar: "No puedo entender este ecologismo ultramontano que se estila ahora y que prohíbe, por ejemplo, limpiar el bosque de matojos y que nos genera unos incendios pavorosos, como sucedió en Yellowstone. El ecologismo extremo es muy peligroso para la naturaleza".

 

Borja Cardelús ganó el Premio Nacional de Medio Ambiente en 2001 (B.C.)
Borja Cardelús ganó el Premio Nacional de Medio Ambiente en 2001 (B.C.)

 

Sigue Cardelús: "Hay un tremendo choque entre los que viven del campo y los que teorizan sobre el campo. Un caso claro es el del lobo: en las ciudades no quieren que se le cace, pero eso es porque no tienen un rebaño al que atacan todas las noches. La gente del campo está harta de que vengan ecologistas de ciudad a enmendarles la plana cuando desconocen por completo los procesos naturales más básicos. No podemos olvidar que los parques nacionales y los parques naturales proceden de fincas cuyos propietarios han mantenido un equilibrio ecológico", dice Cardelús. "La gente del campo se siente completamente ajena a eventos como la cumbre del clima, pese a que ellos han percibido, como el que más, que el clima está cambiando. No sienten que les acontezca porque nadie les pregunta".

 

César Lumbreras, durante su programa Agropopular. (Cope)
César Lumbreras, durante su programa Agropopular. (Cope)

Por último recabamos la opinión del periodista César Lumbreras, una de las voces más influyentes del campo español, que va en la línea de Cardelús: "Está claro que se ha instalado una opinión del ecologismo desde una óptica urbana, ahora sería interesante saber qué opina la gente del campo de todo esto", dice. "El día 11 de este mes, la Comisión Europea publicará las líneas maestras de cómo será su futuro, el Green New Deal. Su intención es que en los próximos cinco años, la lucha contra el cambio climático y la preservación del medioambiente tengan un papel preponderante".

"Y le atribuyen un papel fundamental al sector agrario y ganadero. ¿Cómo lo hacen? Pues poniéndoles más cortapisas: les restringen los productos fitosanitarios, les dicen cómo tienen que labrar... pero les dejas en una situación de inferioridad a la hora de competir con las fresas que vienen de fuera, por poner un ejemplo. El 40% del presupuesto de la Política Agraria Comunitaria (PAC) va a tener que estar vinculada con la defensa del cambio climático, pero no se ha contado con ellos", zanja el comunicador.

 

En primer lugar me gustaría señalar que comparto plenamente la idea que plantea el artículo, acerca de que la izquierda progresista ha monopolizado el discurso medio ambiental, a la par que la derecha ha descuidado su labor de conservar, entre otras cosas, el orden natural, en el cual también se circunscribe por definición la propia naturaleza del hombre y su entorno, es decir, la Creación.

Con su viraje hacia los postulados liberales norteamericanos, la derecha ha hecho suya esa corriente de pensamiento protestante que se cita en el artículo y da forma a "La doctrina del destino manifiesto", pasando así a entender la naturaleza como una simple fuente de recursos para producir la riqueza que nos lleve a ser una potencia política y económica, es decir, una nación superior, sin que importen mucho las consecuencias que dicha producción pueda ocasionar en el equilibrio natural, tanto del entorno como de las sociedades, puesto que asume la errada idea que de la riqueza y el mercado son las bases para lograr su objetivo, de acuerdo con la formulación del laissez-faire liberal.

Sin embargo esto no siempre ha sido así y España goza de una amplia historia en materia medioambiental, que ya desde los tiempos de Afonso X 'El Sabio', da testimonio de haber tenido muy en cuenta la conservación y cuidado del entorno en las leyes y costumbres, como consta por ejemplo en la ordenación forestal de 'El Pinar Grande' en el norte de la provincia de Soria. En el S.XVI, hay también una exhaustiva legislación en materia minera, agraria y ganadera, tanto en la Península como en las Américas, que da cuenta de la sensibilidad ambiental presente en aquella época tan lejana, legislando entre otras cosas sobre la protección de los bosques o el trabajo de los indios, para evitar abusos y desmanes.

Y así podemos recorrer nuestra historia comprobando como la cuestión que hoy denominamos protección medio ambiental, fue siempre uno de los objetivos del antiguo régimen, hasta llegar al S.XIX donde comienzan a aparecer las primeras figuras legales de protección ambiental, que podrían considerarse creadas al efecto, por estar las anteriores suscritas a otras políticas más amplias aunque no por ello carentes de dicha sensibilidad.  Por ejemplo, en 1877 se promulga la 'Ley de Mejora, Fomento y Repoblación de los Montes Públicos', donde aparecen los 'Capataces de cultivos', considerados estos como los primeros agentes forestales de nuestra historia, sin que ello no impida reconocer anteriormente otras figuras precursoras como fueron los guardas de montes, campos y sembrados,  los migueletes y fusileros guardabosques, o los celadores de montes, monteros, ballesteros y lanceros entre otros. Prueba todos ellos de la importancia que antaño se le daba a la conservación y cuidado de nuestro entorno.

Y la historia siguió a comienzos de nuestro siglo, mientras las demás potencias mundiales se mataban en las trincheras europeas, entre otras con la promulgación de la primera Ley de Parques Nacionales que data de 1916, y dos años después sirvió para declarar el primer parque nacional español, que es el de la Montaña de Covadonga, hoy Picos de Europa, o el del Valle de Ordesa  que actualmente conocemos como Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. La naturaleza per se protegía ahí sin otro objetivo que el de la pura conservación y protección ambiental (estamos hablando de los tiempos de Alfonso XIII, cuando el marxismo aún era una novedad filosófica y todavía no había estallado la revolución soviética), y durante el régimen de Franco también hubo una abundante actividad ambiental que produjo entre otras cosas importantísimas reforestaciones, que ha hecho que España sea hoy el segundo país de Europa con un mayor crecimiento forestal.

Todo esto lo digo con el ánimo de recordar que es ABSOLUTAMENTE FALSO que el ecologismo y la preocupación ambiental sean una iniciativa de la izquierda, que tan solo está utilizando una preocupación siempre presente de una forma u otra en nuestras sociedades, para hacer de ella un vector de crecimiento ideológico y, como decía al comienzo del tema, edificar desde ahí un nuevo orden moral que señale sobre lo bueno y lo malo para la vida, obviamente desplazando el orden moral tradicional, con la complicidad inane de una derecha descastada que ha olvidado su deber de conservar lo  que es bueno, justo y necesario en pos de un desarrollismo que en otros tiempos sería propio de la izquierda más antinatural.

Es hora de que en los círculos de pensamiento tradicional y conservador, se dejen de economicismos y charlatanería liberal, y vuelvan a recuperar el espíritu conservador proteccionista que nuestra historia siempre supo darle, tanto al ambiente como a las personas que viven en él, antes de que la izquierda haga de ello una nueva religión.


Esta publicación ha sido promocionada como contenido independiente

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Pues a mí me mete tanto miedo ese discurso ecologista de la derecha como el de la izquierda. Cuando digo de derecha, me refiero a ese ecofascismo sobre el que advierte el tipo de Mas País.

Me considero alejado de estos ecologismos, tanto de izquierda como de derecha, que se instalan en el consenso basado en un supuesto cambio climático -me gustaría saber a mí cuándo el clima no ha cambiado desde que el mundo es mundo- y sobre todo que la Humanidad es por un lado culpable de dicho cambio y a la vez capaz de influir sobre él. Son principios que no trago.

Puedo admitir que los urbanitas, que de entre ellos salen todo este tipo de ideas, pretendan decrecer. Pero que lo lleven a cabo en las ciudades antes de ir al campo a imponer sus ideas.

Tengo la intuición de que el verdadero núcleo del ecologismo está en grandes élites mundiales con pretensiones malthusianas, y tanto unos como otros movimientos ecologistas, de derecha a izquierda, de arriba a abajo y de adelante a atrás están llevándole a cabo el plan a esa gente. Quizás las palabras de Cardelús me parezcan las únicas medio razonables del artículo.

Me ha bastado ver el soniquete común en casi todos, hasta cuando ha salido el tema con tradicionalistas. Curiosamente, el único sector donde he visto un algo de sentido común es curiosamente entre falangistas, al que considero un fenómeno de incubación o transmisión más bien urbano.

A día de hoy probablemente el único discurso que me parece cohrente vuelve a ser el de la Iglesia, que rechaza de frente el malthusianismo en la raíz de todos los ecologismos. Mi impresión es que todo lo relacionado con el Sínodo amazónico tiene como perspectiva el de desplazar a la izquierda y al malthusianismo del centro del debate conservacionista, porque la Iglesia ha visto perfectamente lo que se está cociendo.

 

Veo sinceramente una fuente de futuros totalitarismos en este asunto, especialmente con una de las puntas de lanza de todos estos movimientos, el animalismo.

Mientras tanto... se sigue hablando de la España despoblada... de forma incoherente se fomentan:

* puntilla a explotaciones familiares:

    https://cadenaser.com/emisora/2019/04/08/radio_lugo/1554721690_989226.html

 

* focos de problemas sanitarios incontrolables (se hacen controles exhaustivos sobre la ganadería, pero es imposible mantener a raya la fauna salvaje) 

   https://cadenaser.com/emisora/2019/04/17/radio_bierzo/1555487808_401862.html

*  expansión mediante protección a toda costa, si hay que erradicar explotaciones tradicionales pues se hará por aburrimiento:

  https://cadenaser.com/emisora/2019/06/06/ser_madrid_norte/1559820939_811446.html

 

Tras muchos años de rascar en este tema al final me doy con un problema solo comprensible teológicamente, en mi opinión hay una pulsión misántropa detrás del movimiento ecologista mundial.

 

Se queen este tema soy bastante inflexible y habrá compañeros del foro que vean una posición extremista en mi caso. Pero a mí lo que me parece tremendamente arrogante es la idea esta de que el ser humano puede manejar el clima a nivel global como si fuera un juguete. Quizás lo que estemos viendo es lo contrario, la constatación de que la capacidad de control que tenemos sobre él es ínfima. Considero una estafa y un robo que se establezcan organismos que se dediquen a asumir un control omnipotente sobre la actividad de otros seres humanos según ideologías y criterios indiscutibles.

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Me parecen muy atinadas las reflexiones del @Español sobre el ecologismo. La preocupación por la conservación de la naturaleza que nos ha dado Dios es buena y no tiene signo ideológico. La izquierda y una parte de la extrema derecha, por las pulsiones misántropas que denuncia @Vanu Gómez, tratan de utilizar esta legítima preocupación por el medio ambiente para imponer un programa ideológico antihumano y anticristiano que pasa por el malthusianismo y por cosas todavía peores. Pero no porque la izquierda manipule estos temas en su provecho debe la derecha abandonarlos o, peor aún, ponerse en contra por sistema.

De acuerdo en que la izquierda está inaguantable con lo del cambio climático y en general con el ecologismo. Pero la respuesta que está dando la derecha también es bastante ridícula. Hay razones para dudar del cambio climático, pero como es una predicción realizada en función de modelos matemáticos, les corresponde evaluar el tema a físicos y sobre todo a matemáticos. Si no es admisible la propaganda de la izquierda a favor del cambio climático, tampoco lo es la contrapropaganda chocarrera que viene desplegando la derecha. Es un tema que deben evaluar los expertos.

La derecha también debe preocuparse por la ecología, en el sentido conservador y proteccionista que señala el Español. La derecha debe darle a la ecología un sentido integral, que contemple al hombre como la principal criatura a proteger dentro de la Creación, con lo que rechazará radicalmente cualquier inclinación malthusiana o contraria al plan de Dios. Así lo vienen exponiendo los últimos pontífices y creo que es una idea perfectamente católica y tradicional. Me parece ridículo que la derecha adopte posturas antiecológicas en clave liberal-capitalista por imitación de Estados Unidos. ¡Basta ya de copiar de ese maldito país!

Por supuesto, como bien señala Vanu, si en algún momento se considera adecuado poner límites al crecimiento, no ha de ser a costa de los pueblos y de las zonas rurales despobladas, sino en todo caso de las megaurbes que crecen sin medida y que en ese proceso van absorbiendo el manantial moral y vital de la nación hasta desecarlo.

En este punto, me parece oportuno recoger la declaración que ha realizado recientemente la Conferencia Episcopal, que a su vez se hace eco de lo señalado por el Papa. La derecha vendida a los Estados Unidos y a Rusia caracteriza al Pontífice como un ecolojeta y viene burlándose de todo lo que la Iglesia señala en esta materia. Pero si acudimos a los textos, vemos que la Iglesia condena rotundamente el malthusianismo y cualquier veleidad misántropa del ecologismo actual, con lo que en realidad propone una ecología integral de orientación cristiana en la que, por encima de la vegetación y de los animales, está el hombre y por encima del hombre, Dios.

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AMP.- La Iglesia alerta del "riesgo" de "corrrientes ecológicas" que lleven a "la reducción del número de humanos"


El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, ha advertido del "riesgo" de que "algunas corrientes ecológicas" puedan llevar a "propuestas de reducción del número de humanos" porque consideran que la especie humana es el problema para el medio ambiente.


Redacción
05/12/2019 12:22 Actualizado a 05/12/2019 13:08

MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, ha advertido del "riesgo" de que "algunas corrientes ecológicas" puedan llevar a "propuestas de reducción del número de humanos" porque consideran que la especie humana es el problema para el medio ambiente.

"Otro riesgo que vemos aparecer en algunas de las corrientes llamadas ecológicas es pensar que es la especie humana la que verdaderamente supone el problema y que, ante la dificultad de resolver nuestros asuntos, y tampoco estando dispuestos a cambiar nuestras pautas de consumo, lo mejor sea reducir el número de humanos, hacer propuestas de reducción de lo que significamos las personas", ha indicado Luis Argüello.

Así lo ha indicado el secretario general de los obispos españoles este jueves 5 de diciembre en un Foro que tiene lugar en la Fundación Pablo VI y organizado por instituciones de la Iglesia con motivo de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebra en Madrid.

El obispo ha hilado su reflexión sobre estas "propuestas" de "reducción del número de humanos" con el Objetivo del Desarrollo del Milenio número 5, que preveía lograr para 2015, el acceso universal a la salud reproductiva, con acceso a los métodos anticonceptivos.

"No en vano, incluso cuando Naciones Unidas se plantea en 2000 los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), 15 años después la propia Naciones Unidas tiene que reconocer que solo uno de los objetivos había logrado medianamente cumplirse: el referido a la salud reproductiva, lo cual singularmente nos llama la atención", ha añadido Argüello.

Así, ha indicado que ante cualquier propuesta que vive la humanidad en momentos de "crisis, dificultad o de avance" siempre existe "el riesgo de que las buenas intenciones sean manipuladas para una nueva fase del capitalismo global".

"El riesgo de poder vivir un llamado capitalismo verde que haga también de tantas propuestas de renovables, de formas de vida, de formas de consumo un ejercicio nuevo y siempre sorprendente por su capacidad dominadora y manipuladora de lo que queremos vivir", ha insistido.

En todo caso, Argüello ha hecho una "propuesta ecológica integral" porque están "preocupados" por el planeta, es decir, "la Casa común", tal y como se refieren a él desde la Iglesia. Especialmente les inquietan, según ha dicho, "las alteraciones del clima debidas a la intervención de la propia actividad humana".

En este contexto, ha subrayado que la aportación de la Iglesia es "el deseo de unir el clamor de la Tierra y el clamor de los pobres", añadiendo que ambos clamores piden "una propuesta económica nueva y un estilo de vida nuevo". "Supone un gran desafío educativo y evangelizador", ha enfatizado el portavoz de los obispos.

Así, en línea con el Papa Francisco y su encíclica Laudato Si, sobre el cuidado del planeta, Luis Argüello ha hecho una propuesta de cambio de los estilos de vida. "Los hábitos de consumo y vida , nuestra decisión a la hora de ir al mercado", ha ejemplificado. Y ha concluido pidiendo "una mirada trascendente para preocuparse de las siguientes generaciones".

AMP.- La Iglesia alerta del "riesgo" de "corrrientes ecológicas" que lleven a "la reducción del número de humanos"

 

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Cito a continuación un artículo publicado originalmente hace algún tiempo por el conocido dominico colombiano Fr. Nelson Medina en su web, donde hacía una reflexión sobre la ecología y el ecologismo que me parece bastante interesante en tanto en cuanto delimita de manera muy sencilla y certera la diferencia entre la conciencia ecológica que debiera tener un católico y esa otra conciencia panteísta/materialista que de alguna manera forma parte del colectivo ecologista.

A excepción de la parte donde habla del calentamiento climático, donde aporta algunos datos ilustrativos que entiendo discutibles, aunque necesarios en el contexto de su reflexión por estar dirigida a quienes sí creen el relato oficial del calentamiento climático, el resto del artículo sí lo suscribo completamente. Subrayo en negritas lo que me parece de mayor interés.

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¿Ecología o ecologismo?

La Ecología es la ciencia que mira a los seres vivos en relación con su entorno y por ello mismo en la complejidad de sus mutuas relaciones. Es una ciencia con nombre hermoso porque la raíz "eco" viene del griego "oikos" que quiere decir "casa;" es la misma raíz que está en la palabra "economía." Según eso, la ecología quiere que conozcamos nuestra "casa común," que en cierto sentido es este planeta Tierra, y en otro sentido se confunde con el universo, con el cosmos mismo.

Surgimiento de la Conciencia Ecológica

El surgimiento de la ecología hasta las primeras planas de los diarios no sucede por causas tan hermosas, sin embargo. El siglo XIX inició la llamada Revolución Industrial, de la cual podemos decir que no se ha detenido. Las máquinas de vapor, o más tarde, de los derivados del petróleo, el uso extenso de la electricidad y el fenómeno imparable del urbanismo han afectado no sólo nuestras vidas sino el presente y el futuro de la vida en el planeta. Los primeros usuarios de los vehículos de gasolina tenían demasiadas cosas de qué preocuparse para darse cuenta de que sus aparatos estaban también produciendo contaminación. Con una población motorizada de millones y millones de personas aglomeradas en espacios relativamente pequeños, pronto esta contaminación se hizo visible. Ciudades como Londres o Chicago se hicieron famosas por su "smog," neologismo para designar una niebla (fog) que viene del humo (smoke) de nuestras máquinas.

El smog fue una de las primeras señales de que no todo iba bien con el avance acelerado de la industrialización. Y pronto llegaron otras señales de desastre: las especies extintas o en vías de extinción, el avance de los desiertos, los desastres nucleares como Chernobyl, la polución a veces irreversible de ríos y canales, el mal manejo de basuras y desechos industriales, la deforestación acelerada, el avance del cáncer y también de daños genéticos en animales y personas... Todo ello fue revelando el rostro oscuro y preocupante del avance de la industrialización; todo ello hizo que la ecología dejara de ser una afición romántica o técnica y empezara a ser del interés de todos.

Lo más grave, en efecto, está en que es muy fácil dañar la vida, porque la vida es frágil, pero es muy difícil corregir o restaurar lo que se daña. Surgió así una conciencia progresiva sobre el impacto de la mano humana en el planeta que es casa de todos. Los datos más recientes solamente han mostrado más la seriedad de la situación porque parece innegable que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) vinculadas a la actividad humana están produciendo un aumento continuo en el promedio de temperatura en todo el mundo.

Este calentamiento global, que se mide en la escala de unos dos o tres grados centígrados por siglo podría parecer despreciable a primera vista, pero sus consecuencias son gigantescas. Pagando un precio muy elevado estamos aprendiendo que, por ejemplo, la ferocidad y frecuencia de los huracanes tienen que ver con esta clase de promedios pues ellos inciden directamente en los depósitos de aire caliente sobre la superficie del Caribe. Cuando hablamos de uno o dos grados estamos hablando de esa cifra como un hecho sostenido, que por lo tanto afecta las corrientes de convección en la atmósfera y la capacidad disipatoria del sistema como tal. Una comparación puede servir: medio grado centígrado parece poca cosa, pero cuando una persona tiene fiebre de sólo medio grado centígrado eso afecta todo su metabolismo, su manera de procesar la energía.

El efecto es devastador al cabo de unas horas: agotamiento, descompensación, deshidratación, etc. La ecología en este sentido nos obliga a mirar al medio ambiente de un modo notoriamente unificado, casi como si se tratara de un solo ser vivo al que no le puede dar "fiebre."



La Iglesia ante los retos de la Ecología

La Iglesia Católica no ha sido indiferente a estos análisis que, aunque provienen del mundo de la ciencia especializada, nos afectan a todos los seres humanos, y en realidad a toda la vida como la conocemos sobre esta Tierra.

Relativamente pronto un buen número de autores creyentes han encontrado conexiones profundas entre las inquietudes ecológicas y los contenidos de nuestra fe. Ello ha sucedido en tres líneas principalmente.

En primer lugar, si la Creación es obra de Dios, ningún creyente puede quedarse impasible ante la destrucción de lo que Dios ha hecho. En cada flor, en cada galaxia, en cada animalito hay un mensaje de sabiduría, de poder y de amor, que viene de Dios. Perder una especie, o peor aún, colaborar en su extinción, es como cerrar los ojos a las maravillas del Señor. Es algo equivalente a la ingratitud y la sordera. Por el contrario, como lo testificó sobre todo San Francisco de Asís, la contemplación respetuosa y amorosa de la Naturaleza es un camino real de encuentro con el Señor.

En segundo lugar, el libro del Génesis nos habla de cómo Dios encarga la creación al cuidado del Hombre. El ser humano, cada uno en particular y todos como familia de Dios, tenemos no el encargo de saquear a la naturaleza, como quien desocupa una cantera, sino de cuidarla, como quien cultiva un jardín. Tal es la visión bíblica. No es difícil ver las implicaciones que esto tiene en relación con algunos conceptos modernos como "desarrollo sostenible" o planeación urbana.

En tercer lugar, detrás de los desastres ecológicos hay siempre seres humanos afectados, y siempre los más afectados son los más pobres. La búsqueda de un mundo más apto para la vida coincide en buena parte con la búsqueda de una sociedad más abierta a la justicia. De hecho, cada "pecado" ecológico puede ser descrito en términos de una injusticia cometida contra la casa de todos. El que tiene la mentalidad de saquear a la naturaleza no parece que cambie de mentalidad cuando trata con seres humanos: en ambos casos priman el egoísmo, la miopía, el utilitarismo a corto plazo. Por estas y parecidas razones es evidente que quienes creemos en Cristo como Señor de todo lo creado tenemos buenas razones para comprender el lenguaje de la ecología y para apoyar, a nuestra propia forma, la causa de los ecologistas. Sobre esto, sin embargo, hay que añadir algunas precisiones.



Ambigüedades del Movimiento Ecológico

La ecología es una cosa y los ecologistas son otra. Mientras que las perspectivas básicas de la ecología y sus propuestas fundamentales son no sólo razonables sino perfectamente compatibles con nuestra fe, uno no debe pensar que eso justifica o "canoniza" todo lo que venga bajo el rótulo de lo ecologista, o también lo "orgánico," lo "natural" o lo "verde." Recordemos que con alguna frecuencia las mismas personas que se horrorizan de que mueran focas no se espantan de que se aborten niños. Pasa lamentablemente que muchos quieren oponer los derechos de la madre, bajo el título de "derechos reproductivos de la mujer," contra los derechos del niño no-nacido; y en el contexto de tal oposición consideran que ser de izquierda, políticamente hablando, ser ecologista y ser feminista a ultranza, va todo junto.

En realidad ese es un coctel mal diseñado, que sólo superficialmente aparenta unidad. Dicho de otro modo: hay ecologistas y ecologistas, y uno no debe suponer que todo aquel que habla con ternura o con emoción sobre la naturaleza es en realidad un aliado del bien común real de la humanidad y de la creación misma. Como cristianos debemos recordar siempre que san Pablo vinculó el bien de la creación a la manifestación de los hijos de Dios (Romanos 8,19-21). Hay algo muy profundo ahí: si amamos la naturaleza, no la idolatramos, pues ningún bien es superior al bien humano, y ningún bien humano es permanente y profundo si no tiene raíz en el bien de la redención.

Otra cosa a tener en cuenta en el diálogo con los ecologistas es qué clase de medidas se quieren implantar. No faltan los que quieren ligar todos los males a la sobrepoblación humana y por eso son muchos ya los que opinan que los "primeros auxilios" para el planeta Tierra incluyen controles drásticos de las tasas de reproducción. Un paso más, y estaremos hablando de esterilizaciones masivas, que de hecho han sucedido ya.

Finalmente, no podemos cerrar los ojos ante un hecho: muchos tratan a las teorías y propuestas ecológicas como si se tratara de una religión, muy al estilo de la llamada Nueva Era (New Age). La razón es que, como la ecología busca conexiones entre seres vivos, hay gente que habla del planeta como de un solo ser vivo, y no están pensando en una metáfora. Luego dan otro paso: así como la vida "material" está tan interconectada, entonces, según ellos, toda vida debe estarlo, y eso implica la vida "espiritual." Por supuesto, como su concepto de espíritu es bastante confuso, ahí cabe por ejemplo decir cosas como que "en el fondo yo soy Dios, y tú eres Dios y todo es Dios." Semejante panteísmo es insostenible racionalmente y sobre todo es contrario e incompatible con nuestra fe.

Federico Nietzsche, uno de los pensadores más anticristianos de la Historia, dio como consigna a sus seguidores: "Permaneced fieles a la tierra." Con este lema Nietzsche quería que su gente no anhelara ni esperara un "cielo," sino que buscara todas sus preguntas y respuestas en el reino de lo visible y lo "natural." La suya fue una guerra contra lo "sobrenatural" porque lo único que debía estar "libre" era el "super-hombre." No deja de existir el riesgo de que muchos ecologistas se conviertan en fieles devotos del principio nietzscheano, pues se puede llegar a un punto en que el cosmos y su armonía se vuelven tan importantes que en sus altares resulta que hay que matar a todos... desde fetos humanos hasta Dios mismo.

 

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    • https://www.mundorepubliqueto.com/2020/05/01/no-todo-lo-que-brilla-es-oro/

      Una vez más, por aprecio a estos amigos dejo solo el enlace para enviar las visitas a la fuente.

      Solo comento la foto que ponen de un congreso internacional identitari que hubo un México. Ahí se plasma el cáncer que han supuesto y parece que aún sigue suponiendo aquella enfermedad llamada CEDADE. En dicha foto veo al ex-cabecilla de CEDADE, Pedro Varela -uno de esos nazis que se dicen católicos- junto a Salvador Borrego -que si bien no era nazi, de hecho es un mestizo que además se declara hispanista y favorable a la mezcla racial propiciada por la Monarquía Católica,  sí que simpatizó con ellos por una cuestión que quizá un día podamos comentar- uno de los "revisionistas" más importante en lengua española, así como el también mexicano Alberto Villasana, un escritor, analista, publicista, "vaticanista" con gran predicamento entre los católicos mexicanos, abonado totalmente a la errática acusación contra el papa Francisco... posando junto a tipos como David Duke, ex-dirigente del Ku Kux Klan, algo que lo dice todo.

      Si mis rudimentarias habilidades en fisonomía no me fallan, en el grupo hay otro español, supongo que también procedente del mundillo neonazi de CEDADE.

      Imaginemos la corrupción de la idea de Hispanidad que supone semejante injerto, semejante híbrido contra natura.

      Nuestra querido México tiene la más potente dosis de veneno contra la hispanidad, inyectado en sus venas precisamente por ser un país clave en ella. Es el que otrora fuera más próspero,  el más poblado, también fue y en buena parte sigue siendo muy católico, esta en la línea de choque con el mundo anglo y... los enemigos de nuestra Hispanidad no pueden permitir una reconciliación de ese país consigo mismo ni con la misma España, puente clave en la necesaria Reconquista o reconstrucción. Si por un lado está infectado por el identitarismo amerindio -el indigenismo- por el otro la reacción está siendo narcotizada por un identitarismo falsohispanista, falsotradicionalista o como queramos verlo, en el cual CEDADE juega, como vemos, un factor relevante.

      Sin más, dejo ahí otra vez más mi sincera felicitación al autor de ese escrito. Enhorabuena por su clarividencia y fineza, desde luego hace falta tener personalidad para ser capaz de sustraerse a esa falsa polarización con que se está tratando de aniquilar el hispanismo.

       





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    • La libertad sexual conduce al colapso de la cultura en tres generaciones (J. D. Unwin)
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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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