Jump to content
Español

El porqué del Sínodo de la Amazonía

Recommended Posts

Recojo nuevamente un artículo publicado en la edición de septiembre de la revista Civiltà Cattolica, donde se ofrecen los motivos y detalles que han llevado a la Iglesia a celebrar, el próximo mes de octubre, el Sínodo de la Amazonía. He pensado que podría resultar de interés, habida cuenta del debate que está suscitando en las redes esta celebración, del uso que se está haciendo del mismo para denostar a la institución, y de la relación directa que tiene con todo el orbe hispanoamericano pues, aborda una realidad que podría entenderse en consonancia histórica con aquellas tensiones y tratados entre España y Portugal durante el S.XVII que acabaron finalmente con las reducciones jesuíticas de los guaraníes y buena parte de nuestros territorios en la región.


Por qué el amazonas amerita un sínodo
12 septiembre, 2019
Amazonas

—Michael Czerny S.J. – Mons. David Martínez de Aguirre Guinea O.P.—

El próximo Sínodo de los obispos sobre la Amazonía, que se celebrará en Roma del 6 al 27 de octubre de 2019, tiene por tema: «Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral». Examinará aspectos muy importantes para «toda persona que habita este planeta», como ha escrito el papa Francisco en la introducción de su Encíclica Laudato si’ (LS).

¿Por qué el Amazonía es tan importante para dedicarle un Sínodo? ¿Qué es la «ecología integral»? ¿Cuáles podrían ser esos «nuevos caminos» para la Iglesia? ¿De qué se trata un sínodo?[1]

El Amazonas

A comienzos de 2018, el papa Francisco se dirigió a los pueblos de la Amazonía en Puerto Maldonado en estos términos: «Probablemente los pueblos originarios amazónicos nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora. La Amazonía es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neo-extractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que apuntan su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales. Por otra parte, la amenaza contra sus territorios también viene por la perversión de ciertas políticas que promueven la “conservación” de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano y, en concreto, a ustedes hermanos amazónicos que habitan en ellas. Sabemos de movimientos que, en nombre de la conservación de la selva, acaparan grandes extensiones de bosques y negocian con ellas generando situaciones de opresión a los pueblos originarios para quienes, de este modo, el territorio y los recursos naturales que hay en ellos se vuelven inaccesibles. Esta problemática provoca asfixia a sus pueblos y la migración de las nuevas generaciones ante la falta de alternativas locales. Hemos de romper con el paradigma histórico que considera la Amazonía como una despensa inagotable de los Estados sin tener en cuenta a sus habitantes».[2]

Alguna información esencial sobre la región Amazónica:

  •     Tiene una extensión de 7,8 millones de km2, casi el mismo tamaño de Australia.
  •     Comprende partes de Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guayana Francesa.
  •     Cuenta con aproximadamente 33 millones de habitantes incluyendo 3 millones de indígenas de unos 390 grupos o pueblos.
  •     Su impacto sobre el ecosistema planetario: la cuenca del río Amazonas y los bosques tropicales que la circundan nutren los suelos y regulan, a través del reciclado de humedad, los ciclos del agua, energía y carbono a nivel planetario.

Las comunidades que habitan la región amazónica han identificado los siguientes problemas como aspectos urgentes para el Sínodo, a través de un gran proceso de consulta:[3]

  •     La criminalización y el asesinato de líderes y activistas defensores del territorio.
  •     La apropiación y privatización de bienes naturales, incluso el agua.
  •     Las concesiones de tala legal e ilegal.
  •     La caza y la pesca depredadoras, principalmente en los ríos.
  •     Los megaproyectos de infraestructura: concesiones hidroeléctricas y forestales, tala para la producción de monocultivos, construcción de carreteras y ferrocarriles; proyectos mineros y petrolíferos.
  •     La contaminación causada por toda la industria extractiva, causa de problemas y enfermedades, especialmente entre niños y jóvenes.
  •     El narcotráfico.
  •     Los problemas sociales que a menudo acompañan a estas situaciones, tales como alcoholismo, violencia contra las mujeres, explotación sexual, trata de personas, pérdida de la cultura originaria y de la identidad, y todas las condiciones de pobreza a las que están condenados los pueblos del Amazonas (Instrumentum Laboris 15).

Otros elementos críticos enfatizados en el Instrumentum Laboris (IL) del Sínodo son:

  •     La falta de reconocimiento de los territorios indígenas y la falta de demarcación y de títulos de propiedad de sus tierras. Para la población amazónica, el «territorio», la tierra, es espacio natural y lugar de la realidad humana en toda su diversidad, relaciones e intercambios (materiales o simbólicos). La gente y el ecosistema (humus) son dinámicamente interdependientes. Para muchos pueblos de la Amazonía, el territorio es donde están sus raíces históricas, donde viven los espíritus de sus antepasados y donde pueden vivir todas las dimensiones de «buen vivir» (IL 12-13). Estas connotaciones de «territorio» están en sintonía con la elección del papa Francisco de utilizar la palabra «casa» («la casa común») para designar la completa relación y responsabilidad de los seres humanos con nuestro planeta.
  •     La rápida pérdida de biodiversidad (extinción de especies de flora y fauna).
  •     Los casos de abuso de los activos naturales por parte de los propios pueblos amazónicos (IL 31).
  •     Las consecuencias para el planeta, porque la selva amazónica constituye los «pulmones» vitales para la atmosfera de la Tierra.
  •     La cosmovisión amazónica y la cristiana están en crisis debido a la imposición del mercantilismo, la secularización, la cultura del descarte y la idolatría del dinero (cf. EG 54-55). Esta crisis afecta especialmente a los jóvenes y a los contextos urbanos que pierden sus sólidas raíces de la tradición. Además, las migraciones de los últimos años también han aumentado los cambios religiosos y culturales en la región. La nueva vida en la ciudad no siempre hace posible los sueños y aspiraciones, sino que muchas veces desorienta y abre espacios para mesianismos transitorios, desconectados, alienantes y vacíos de sentido (IL 27, 32).

La crisis en la región amazónica se acerca a un punto de no retorno. Después de recibir una insuficiente atención —sea a nivel nacional o mundial, o en la vida de la Iglesia— el Amazonas es ahora un nuevo y dramático tema de atención. Los problemas generales de la vida humana y ambiental en la Amazonía son indiscutibles ambos, sujetos a una grave y quizás irreversible destrucción.

Es ahora el momento adecuado para escuchar la voz del Amazonas «a la luz de la fe» (IL 147) para «responder como iglesia profética y samaritana» (IL 43).

Nuevos caminos para una ecología integral

El concepto de «ecología integral» está a la altura de los problemas y de las oportunidades de la Amazonía. Así aparece como concepto rector y un objetivo para el Sínodo.

En el título de Laudato si’, la frase «El cuidado de la casa común» es significativa: es una expresión extraordinaria y bella. Por otra parte, la noción clave de la encíclica, la ecología «integral», no aparece con la misma fuerza; y podría no iluminar inmediatamente, y menos aún estimular a la acción.

Todos más o menos conocen el significado de la palabra «ecología». Añadir el adjetivo «integral» le da un giro desafiante. «Integral» significa «el todo» y la unidad de ese «todo»; todas las partes están allí, no falta ningún elemento esencial, y se conectan o combinan armoniosamente. Al mismo tiempo, «integral» niega la exclusión, la reducción o el aislamiento de cualquier parte. «Integral» da a la idea de ecología una mayor amplitud y desafío.

En Laudato si’, el papa Francisco argumentó que la supervivencia del mundo está en crisis: «Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres» (LS 49). El clamor de la tierra y el clamor de los pobres constituyen un único grito, y la Iglesia debe escucharlo y clamar con ellos.[4]

Aquí encontramos algunos atributos específicos de la ecológica-integral:

  •     «Una ecología integral… que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales» (LS 137), tanto como la naturaleza y la dimensión económica (cf. LS 138)
  •     «Una ecología integral es inseparable de la noción de bien común, un principio que cumple un rol central y unificador en la ética social» (LS 156); «esa mirada amplia» incluye las generaciones futuras (cf. LS 159).
  •     «Una ecología integral» implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia «no debe ser fabricada sino descubierta, develada» (LS 225, citando EG 71).
  •     Todo eso implica «simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo» (LS 230, invocando a santa Teresa de Lisieux).

La ecología integral representa una nueva síntesis de la doctrina social católica. Para apreciar este punto, es útil recordar la Rerum Novarum (1891), la encíclica de León XIII, considerada el punto de partida del pensamiento social católico moderno. Ante los excesos de la revolución industrial, el Papa temía que los trabajadores fueran considerados como cosas, como meras unidades de producción. Para combatir esta distorsión, insistió en que los trabajadores sean vistos como personas con derechos y esencialmente conectados en su dignidad con la familia, la comunidad y la espiritualidad.

Sugerimos este paralelo: el papa Francisco observa los excesos de la explotación industrial, la estrechez del pensamiento tecnocrático, la avaricia financiera y consumista y la indiferencia social, que conducen a una gran desigualdad y a una cruel marginación, simultáneas al rápido calentamiento global y al expolio de la naturaleza. En respuesta, él llama a una nueva actitud hacia la naturaleza y el ambiente social. El objetivo del pensamiento y la acción de la ecología integral —la nueva síntesis— sería el cuidado exitoso de nuestra casa común en sus aspectos sociales y materiales (naturaleza). El IL presenta la ecología integral como un «paradigma relacional» que provee esta articulación fundamental que hace posible un verdadero desarrollo humano (cf. IL 48).

Esta nueva síntesis es una llamada a toda la humanidad. Sugiere una nueva dinámica u orientación sociopastoral para la Iglesia; que debe comprender los desafíos a los que se enfrentan las personas, las familias y los grupos humanos dentro de estas diversas dimensiones; no podemos dar guía espiritual y cuidado pastoral sin una mirada integral de personas, modo de vida y funcionamiento dentro de las condiciones naturales, económicas y sociales que hoy enfrentan.

Apliquemos ahora estas ideas al Amazonas. Desde la aparición de Laudato si’ (2015), han nacido innumerables esfuerzos para contribuir a la ecología integral, muchos de ellos animados por la Iglesia. Mientras tanto, según todos los indicadores, la crisis ambiental/social ha empeorado significativamente. El Sínodo de la Amazonía es deliberadamente un esfuerzo de poner en práctica Laudato si’ en este entorno de la naturaleza y lo humano.

Las circunstancias específicas de la Amazonía requieren «una opción sincera por la defensa de la vida, defensa de la tierra y defensa de las culturas»;[5] la ecología integral abarca la integración de la vida, el territorio y la cultura (cf. IL 49). «La Iglesia no puede dejar de preocuparse por la salvación integral de la persona humana, que comporta favorecer la cultura de los pueblos indígenas, hablar de sus exigencias vitales, acompañar los movimientos y reunir fuerzas para luchar por sus derechos» (IL 143).

Todas las partes involucradas tienen el deber de prestar atención al Sínodo: las que están en la Amazonía, las que están cerca, las que tienen la intención de entrar y el resto del mundo. Dentro de esa perspectiva mundial, la Iglesia está tratando de proponer un liderazgo que escucha, respeta y desea aprender: «La cultura de la Amazonía, que integra los seres humanos con la naturaleza, se constituye en un referente para construir un nuevo paradigma de la ecología integral» (IL 56).

 Nuevos caminos para la Iglesia

A partir del Concilio Vaticano II, la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo ha florecido, pero en ocasiones ha fallado. Está es continuamente objeto de debate, un debate en constante evolución. En reacción a esto, el papa Francisco reconoce que, «la Iglesia puede verse tentada a permanecer encerrada en sí, renunciando a su misión de proclamar el Evangelio y de hacer presente el Reino de Dios». Ante esto el Papa propone «Una Iglesia en salida, que enfrenta los pecados [no solo personales sino también sociales y estructurales] de este mundo al cual no es ajeno (cf. EG 20-24)» (IL 100).

Esta Iglesia en salida debe ofrecer respuestas apropiadas y relevantes a situaciones concretas. En 2013, el Pontífice llamaba a los Obispos de Brasil a reconocer al Amazonas como una verdadera «prueba de fuego» para la Iglesia y para la sociedad. La Iglesia, dijo, «es fundamental para el futuro de esta región».[6]

¿Cuáles son «los nuevos caminos por los cuales la Iglesia en la Amazonía anunciará el Evangelio de Jesucristo en los próximos años»? (IL 5).

Los nuevos caminos guían a la Iglesia a ser para las personas, no para sí misma. Es comprometerse plenamente con ellos como Pueblo de Dios activo. En los últimos años, la disminución de vocaciones religiosas misioneras está poniendo en peligro la presencia de la Iglesia Católica entre los pueblos indígenas de la Amazonía. La Conferencia de Aparecida tuvo la valentía de admitir que «por un lado, muchas personas pierden el sentido trascendente de sus vidas y abandonan las prácticas religiosas , y, por otro lado, que un número significativo de católicos está abandonando la Iglesia para pasarse a otros grupos religiosos».[7]

El pontificado de Francisco ha resaltado el desafío del Amazonas para la Iglesia, y eso está provocando una rápida reacción en varias congregaciones religiosas que están retornando, repensando o reorientando su misión en el territorio. El Sínodo quiere responder al reto de Aparecida de relanzar con «fidelidad y audacia»[8] la misión de la Iglesia en la Amazonía. Se precisa que asumamos la importancia de nuestra presencia en este territorio tan especial, y a la vez que captemos la singularidad del modo de evangelizar que este territorio requiere.

La Iglesia adquiere un rostro Amazónico a través de la participación de la gran diversidad de pueblos que la habitan. No solo de aquellos originarios que habitaron y cuidaron el territorio durante milenios sino de cuantos otros rostros han llegado y se han ido sumando. Estos últimos, muchos de ellos fieles católicos, están especialmente llamados a sentirse parte de la Amazonía, a respetarla y a identificarse con ella.

Como nos dijo el papa Francisco en Puerto Maldonado: «Amen esta tierra, siéntanla suya. Huélanla, escúchenla, maravíllense de ella. Enamórense…, comprométanse y cuídenla, defiéndanla. No la usen como un simple objeto descartable».[9] El Sínodo ayudará a asumir a todos, pueblos originarios, ribereños, afrodescendientes, mestizos, migrantes andinos y habitantes de la ciudad, nuestra identidad Amazónica, y a encontrar una estructura eclesial que permita un estatuto propio para adecuarse a las exigencias pastorales específicas de la misma.

Nuevos caminos para la Iglesia significa también profundizar el «proceso de inculturación» (EG 126) y la interculturalidad (cf. LS 63, 143 146). Es importante que los pueblos originarios se «adueñen» de la Iglesia. Ellos son sujetos activos de la evangelización (no solo objeto) y por lo tanto, quienes deben hacer el proceso de inculturación. El misionero debe asumir el rol secundario que le otorga su provisionalidad para dar prioridad al protagonismo que debe tener la comunidad indígena evangelizada.

La Iglesia Católica todavía mantiene el gran desafío de que los pueblos originarios amazónicos se sientan parte de ella y aporten desde su riqueza espiritual el resplandor de Cristo que brilla en sus culturas. Esta actitud desacomplejada y decidida de la Iglesia no anula el diálogo interreligioso con quienes no acepten a Jesucristo.

El Instrumentum Laboris deja manifiesta la complejidad de la obra de la Iglesia en la Amazonía. Sus grandes distancias, la diversidad cultural, la escasez de sacerdotes obligan a la Iglesia a dar respuestas pastorales audaces y efectivas. Los padres sinodales y los otros participantes tendrán que responder al desafío de pasar de una «pastoral de la visita» a una «pastoral de la presencia» (IL 128).

Para dar este importante paso se necesita un planteamiento sobre los ministerios pastorales y servicios en las comunidades. Por un lado, será una oportunidad para seguir implementando el Concilio Vaticano II y explotar las posibilidades que este abre para que los pastores puedan dar respuestas efectivas a las necesidades ministeriales de sus Iglesias locales. Por otro lado, se tendrá que ver qué novedades pastorales aporta para poder asegurar la presencia de ministros de los sacramentos en cada comunidad. En este sentido, el ministro de la Eucaristía adquiere una relevancia especial en cuanto que «la Iglesia vive de la Eucaristía y la Eucaristía edifica la Iglesia».[10]

Esto exige propuestas «audaces» de la Iglesia en la Amazonía, que presupone valentía y pasión, como nos pide el papa Francisco (cf. IL 106). El Pontifice nos ha llamado a un compromiso audaz con las condiciones contemporáneas, muy específicamente en Laudato si’, más ampliamente en Evangelii Gaudium y Gaudete et Exsultate, y con especial sensibilidad a los anhelos humanos en Amoris Laetitia. Estos documentos ayudan a aclarar qué es pastoral para los líderes eclesiales, los miembros de la iglesia y otras personas en el Amazonas.

La grandeza y la estabilidad del magisterio no deben distraer a la Iglesia de abordar necesidades únicas de manera apropiada. «Una medida no sirve para todos», y en esta región, en este momento, el desafío es ser Iglesia con rostro amazónico e indígena (cf. IL 107-111, 115-116).

Es este el propósito del próximo sínodo, «buscar nuevos caminos proféticos en el Amazonas» (IL 147) para la Iglesia y para la ecología integral.

Un Sínodo de nuevos caminos

Católicos y otros pueden sorprenderse del uso común que Iglesia hace de la palabra «sínodo». Hasta hace poco, la noción de sínodo era más familiar para los cristianos de rito oriental; y es el nombre de una estructura en algunas iglesias cristianas no católicas.

Las raíces del término significan caminar juntos. Desde el inicio, los seguidores de Jesús han ido caminando a través de la historia, guiados por el Espíritu Santo, guiados por sus pastores con el primado de Pedro. En 1965, apreciando los beneficios de la estrecha colaboración entre el Santo Padre y los obispos durante el Vaticano II, san Pablo VI decidió establecer «un consejo especial de Obispos» para que esta «abundancia de beneficios» pudiera continuar.[11]

Los pontífices sucesivos han hecho uso frecuente de los sínodos, que se dividen en tres categorías: «Asamblea general ordinaria» para asuntos relacionados con la iglesia universal; «Asamblea general extraordinaria» para asuntos particularmente urgentes relacionados con la iglesia universal; y «Asamblea especial» (como el próximo sínodo amazónico) para asuntos relacionados con un continente o región en particular. El ya próximo Sínodo de la Amazonas es el 11º sínodo en esta categoría «especial».

Esta es una práctica en evolución. La instrucción más reciente es la Constitución apostólica Episcopalis communio promulgada del papa Francisco el 15 de septiembre de 2018. Sin cambiar su estatus formal de un grupo representativo de obispos que proporcionan asistencia consultiva o deliberativa al Sumo Pontífice, el papa Francisco ha guiado a los sínodos para que se conviertan en algo más rico que simplemente los obispos caminando juntos. Cada vez más, se convierten en encuentros de todo el Pueblo de Dios en la Iglesia.

Un método para animar a los sínodos a ser más inclusivos ha sido la incorporación de encuestas en la fase preparatoria, que recogen las preguntas, la información y las preocupaciones de los fieles laicos y religiosos, y no solo de los obispos. Estas encuestas se realizaron antes de los sínodos de Familia, Juventud y Amazonas.

Otro método ha sido aumentar el número de participantes que representan aspectos del tema. Este fue un rasgo notable del Sínodo de la Juventud, donde compartir la vida diaria con los jóvenes auditores influyó e iluminó a los delegados con derecho a voto.

El documento final reconoció en la experiencia un fruto del Espíritu que renueva continuamente la Iglesia y la llama a practicar la sinodalidad como modo de ser y de actuar, promoviendo la participación de todos los bautizados y de las personas de buena voluntad, cada uno según su edad, su estado de vida y su vocación. En este Sínodo hemos visto que la colegialidad, que une a los obispos cum Petro et sub Petro en el interés por el Pueblo de Dios, debe articularse y enriquecerse mediante la práctica de la sinodalidad en todos los niveles.[12]

Todos se dan cuenta de la importancia de una forma sinodal de la Iglesia para anunciar y transmitir la fe. La participación de los jóvenes ha contribuido a «despertar» la sinodalidad, que es una «dimensión constitutiva de la Iglesia. […] Como dice san Juan Crisóstomo, “Iglesia y Sínodo son sinónimos”, porque la Iglesia no es otra cosa que el “caminar juntos” de la grey de Dios por los senderos de la historia que sale al encuentro de Cristo el Señor». La sinodalidad caracteriza la vida y la misión de la Iglesia, que es el Pueblo de Dios —formado por jóvenes y ancianos, hombres y mujeres de cualquier cultura y horizonte— y el Cuerpo de Cristo, en el que somos miembros los unos de los otros, empezando por los marginados y los pisoteados.[13]

Con vistas al bien de la misión, la Iglesia está llamada a asumir un rostro relacional que ponga en el centro la escucha, la acogida, el diálogo, el discernimiento común, en un camino que transforme la vida de quien forma parte de ella. «Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, con la conciencia de que escuchar “es más que oír”. Es una escucha recíproca en la que cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, Colegio episcopal, Obispo de Roma: cada uno en escucha de los demás; y todos en escucha del Espíritu Santo, el “Espíritu de la verdad” (Jn 14,17), para conocer lo que él “dice a las Iglesias” (Ap 2,7)».[14]

La escucha mutua, la acogida, el diálogo, el consenso y el discernimiento común para identificar los caminos que Dios traza para nosotros como Iglesia, como pueblo de Dios son fundamentales para «una Iglesia llamada a ser cada vez más sinodal» (IL 5). También son fundamentales para el difícil camino de alejarse del clericalismo, y da un énfasis sobre la importancia del Vaticano II en la Iglesia, acercando a una real subsidiariedad. Una Iglesia cada vez más sinodal recorrerá diversos caminos en diferentes regiones y situaciones, y se sentirá más cómoda con la variedad —manifestará características diferentes entre diferentes pueblos, no una «receta única» para todos.

El IL dice al final: «Esperamos que este Sínodo sea una expresión concreta de la sinodalidad de la Iglesia que llega hacia afuera, para que la vida plena que Jesús vino a traer al mundo (cf. Jn 10,10) llegue a todos, especialmente a los pobres» (IL 147).

Este Sínodo, este «caminar juntos» no termina con la Misa de clausura, ni con la presentación del documento final al Papa, ni con una exhortación apostólica. Seguirá en la implementación de acciones por parte del Pueblo de Dios, para salvaguardar una específica parte de la gran casa común que todos habitamos así como nuevos caminos pastorales para la Iglesia.

El Sínodo será constituido por los obispos amazónicos caminando juntos, unos con otros, con los habitantes de aquellas tierras, con los jóvenes y con el Espíritu Santo.

Conclusión

Aquí el por qué, durante el Sínodo de octubre, todas las personas del mundo deberían caminar con las personas de la Amazonía, no para aumentar o distraer la propia agenda, sino para ayudar a hacer la diferencia.

La región amazónica es tan enorme e inmensa como sus desafíos. Si se destruye, los impactos se sentirán en todo el mundo. Para la gente de ese territorio, el Amazonas es su hogar en el sentido más completo del término; así que «es necesario trabajar para hacer de Amazonas un hogar para todos y que merezca el cuidado de todos» (IL 129).

El Amazonas es una parte vital de nuestra casa común. Si el Amazonas se despoja y destruye aún más, el aire puede volverse demasiado sucio y caliente para mantener la vida.

Los jóvenes y los aún no nacidos tienen un papel importante en esta crisis. ¿Cómo se unirán los jóvenes de la Amazonía con los jóvenes de todo el mundo para garantizar que, a medida que crecen, todos podrán respirar, vivir plenamente y transmitir condiciones fundamentales para la vida a sus hijos?

¿Y cómo puede ayudar la Iglesia a encontrar los nuevos caminos necesarios? «El mundo amazónico le pide a la Iglesia que sea su aliada» (IL 144).

 

[1] Los autores agradecen a Hernán Quezada S.I. (México) y a Robert Czerny (Canadá) por colaborar en la estructura y visión de este artículo.

[2] Papa Francisco, Encuentro con los pueblos de la Amazonia, Puerto Maldonado, 19 de enero 2018.

[3] Participaron al proceso de consulta alrededor de 87000 personas, más o menos 22000 has sido parte de Asambleas, Foros y Círculos de conversación, y por lo menos otras 65000 en los procesos preparatorios en los 9 países de la Amazonía. Han estado involucrados el 90% de los obispos y vicarios amazónicos. Asimismo, algunas Conferencias Episcopales hicieron su propio proceso de consulta.

[4] Cf. T. García, «Hoy la Amazonía se puede sentar en la mesa del Planeta Tierra y alzar su voz», entrevista a mons. David Martínez de Aguirre, en Religión Digital (https://www.religiondigital.org/non_solum_sed_etiam-_el_blog_de_txenti/Monsenor-Secretario-Especial-Amazonia-Planeta_7_2127757209.html), 3 de junio de 2019.

[5] Papa Francisco, Encuentro con los pueblos de la Amazonia, op. cit.

[6] Papa Francisco, Encuentro con el Episcopado brasileño, Río de Janeiro, 27 de junio de 2013.

[7] Documento de la V Conferencia General del CELAM, Aparecida, Brasil, 2007, 100 f.

[8] Ibíd., 11.

[9] Papa Francisco, Encuentro con la población en el Instituto «Jorge Basadre», Puerto Maldonado, 19 de enero de 2018.

[10] Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia (2003), 1, cap. II.

[11] Pablo VI, Apostolica Sollicitudo por la cual se constituye el Sínodo de los Obispos para la Iglesia universal, 15 de septiembre de 1965.

[12] Sínodo para los Jóvenes, Documento Final, 27 de octubre de 2018, 119.

[13] Ibíd., 121, citando a Papa Francisco, Discurso con ocasión de la Conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, 17 de octubre de 2015.

[14] Ibíd., 122 citando Papa Francisco, Discurso con ocasión de la Conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, op. cit.

 

 


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

Share this post


Link to post
Share on other sites

El Sínodo es indefendible. En una página que se pretende valedora de las instituciones hispanas (incluidas las lusas) para proyectar el esquema católico sobre el Mundo, más. Tanto espiritualmente (entrega al ecologismo antihumano) como materialmente (paralización de los esquemas de desarrollo de las naciones hispánicas).

Ya podrían haberlo celebrado en el Midwest para recuperar las Planicies del Bisonte o en Canadá o Australia para evitar la minería. 

Share this post


Link to post
Share on other sites
hace 1 hora, Gerión dijo:

El Sínodo es indefendible. En una página que se pretende valedora de las instituciones hispanas (incluidas las lusas) para proyectar el esquema católico sobre el Mundo, más. Tanto espiritualmente (entrega al ecologismo antihumano) como materialmente (paralización de los esquemas de desarrollo de las naciones hispánicas).

Ya podrían haberlo celebrado en el Midwest para recuperar las Planicies del Bisonte o en Canadá o Australia para evitar la minería. 

Tampoco es que me haga mucha gracia este sínodo, pero léelo todo:

Cita

Por otra parte, la amenaza contra sus territorios también viene por la perversión de ciertas políticas que promueven la “conservación” de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano y, en concreto, a ustedes hermanos amazónicos que habitan en ellas. Sabemos de movimientos que, en nombre de la conservación de la selva, acaparan grandes extensiones de bosques y negocian con ellas generando situaciones de opresión a los pueblos originarios para quienes, de este modo, el territorio y los recursos naturales que hay en ellos se vuelven inaccesibles. Esta problemática provoca asfixia a sus pueblos y la migración de las nuevas generaciones ante la falta de alternativas locales.

Ahí veo una crítica clara al ecologismo. Aquí veo una crítica de la tecnocracia (que, por cierto, es la más fabulosa herramienta imperialista de EEUU) y la intención de convertir a los indígenas al cristianismo:

Cita

Sugerimos este paralelo: el papa Francisco observa los excesos de la explotación industrial, la estrechez del pensamiento tecnocrático, la avaricia financiera y consumista y la indiferencia social, que conducen a una gran desigualdad y a una cruel marginación, simultáneas al rápido calentamiento global y al expolio de la naturaleza. En respuesta, él llama a una nueva actitud hacia la naturaleza y el ambiente social. El objetivo del pensamiento y la acción de la ecología integral —la nueva síntesis— sería el cuidado exitoso de nuestra casa común en sus aspectos sociales y materiales (naturaleza).

[...]

Las circunstancias específicas de la Amazonía requieren «una opción sincera por la defensa de la vida, defensa de la tierra y defensa de las culturas»;[5] la ecología integral abarca la integración de la vida, el territorio y la cultura (cf. IL 49)

[...]

La Iglesia Católica todavía mantiene el gran desafío de que los pueblos originarios amazónicos se sientan parte de ella y aporten desde su riqueza espiritual el resplandor de Cristo que brilla en sus culturas.

Lo que sí comparto de tu intervención es que tal vez deberíamos mirar a las Planicies del Bisonte más que al Amazonas. Lo digo exclusivamente por los ecologistas anglocéntricos que parece que sólo quieran coartar el desarrollo de algunas regiones que quedan fuera de su influencia.

Share this post


Link to post
Share on other sites
hace 1 hora, Gerión dijo:

El Sínodo es indefendible. En una página que se pretende valedora de las instituciones hispanas (incluidas las lusas) para proyectar el esquema católico sobre el Mundo, más. Tanto espiritualmente (entrega al ecologismo antihumano) como materialmente (paralización de los esquemas de desarrollo de las naciones hispánicas).

Ya podrían haberlo celebrado en el Midwest para recuperar las Planicies del Bisonte o en Canadá o Australia para evitar la minería. 

Precisamente lo que busca la iglesia es cristianizar ese ecologismo antihumano que señalas, y frenar los esquemas de desarrollo que, lejos de lo que pueda parecer, benefician más al norte que al sur. Solo hay que ver los intereses y multinacionales que operan en la región y a donde van a parar mayormente los recursos que se extraen para darnos cuenta de que, no son precisamente las naciones hispanas las que más se benefician de la explotación amazónica. Por no hablar también del daño integral -de ahí el término de ecología integral que propone la Iglesia-, que esos modelos de desarrollo liberal están ocasionando en los territorios y las culturas.

 


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

Share this post


Link to post
Share on other sites
hace 7 minutos, Español dijo:

Precisamente lo que busca la iglesia es cristianizar ese ecologismo antihumano que señalas, y frenar los esquemas de desarrollo que, lejos de lo que pueda parecer, benefician más al norte que al sur. Solo hay que ver los intereses y multinacionales que operan en la región y a donde van a parar mayormente los recursos que se extraen para darnos cuenta de que, no son precisamente las naciones hispanas las que más se benefician de la explotación amazónica. Por no hablar también del daño integral -de ahí el término de ecología integral que propone la Iglesia-, que esos modelos de desarrollo liberal están ocasionando en los territorios y las culturas.

 

Me recuerda a la polémica en BBJ en que, por ejemplo, al tratar el tema del acercamiento de la Iglesia a los homosexuales... en vez de verlo como una forma de ayudarles a salir de su situación se acusa a la Iglesia de promover o aceptar la homosexualidad.

Acertadamente lo comparaba el Ariki con acusar a Jesucristo de defender el adulterio en vez de a la persona adúltera contra quienes querían apedrearla.

 

 

Share this post


Link to post
Share on other sites

Voy a tratar de ir colgando a continuación, algunos artículos de prensa y contenidos diversos que muestren los intereses económicos y geopolíticos actuales sobre la Amazonía, y de qué forma, la irrupción de personajes como el actual presidente del Brasil, estarían cambiando el actual sistema de protección de tierras y culturas hispanoamericanas, consecuencia en gran medida del legado español, por el modelo liberal extractivo-destructivo anglosajón que practica los EEUU.

Se mencionaba anteriormente que el Sínodo de la Amazonía podría haberse "celebrado en el Midwest para recuperar las Planicies del Bisonte o en Canadá o Australia para evitar la minería". Posiblemente y de no hacer nada, dada la política de repliegue continental del gigante norteamericano, y sus títeres convenientemente colocados para garantizar sus intereses en el continente, los diferentes pueblos originarios de la Amazonía, de aquí a algunas décadas podrían quedar en la misma situación que quedaron las tribus del norte del continente americano porque claro, el egoísmo liberaloide tiene esas cosas, que para su propio desarrollo, le resulta mucho más práctico y rentable explotar a la gente y los recursos hasta agotarlos, que tratar de cristianizar a los más pobres para que puedan hacer un buen uso de sus tierras y tener una vida digna. Poder y dominio mandan, solo hay que mirar al norte para ver el grado de perfección alcanzado.

Bueno pues ahota ya sin ironía, comienzo con un artículo recogido de la prensa peruana de este pasado mes de agosto, en pleno apogeo de los incendios forestales en la región:

Cita

Bolsonaro quiere explotar la Amazonía junto a EEUU

Publicado: 2019-08-23

El pasado mes de marzo, el presidente brasileño le trasladó a Donald Trump su deseo de explotar la selva brasileña de manera conjunta.

Desde inicios de este mes de agosto, un gigantesco incendio afecta a la Amazonía brasileña. El presidente Jair Bolsonaro ha dejado entrever que detrás de esto se encuentran organizaciones no gubernamentales. Sin embargo, la posición del presidente a favor de aumentar la explotación de recursos naturales en la selva ha sido clara.

Desde que estaba en campaña, Bolsonaro dejó claras sus intenciones y cuando llegó al gobierno, cumplió su promesa. En enero pasado el presidente brasileño firmó un decreto que abrió la Amazonía a un aumento de las actividades mineras y agrícolas, aumentando así la presión sobre estos territorios. La responsabilidad de delimitar los territorios indígenas fue transferida del Ministerio de Justicia al Ministerio de Agricultura, acusada de defender los intereses de los grandes terratenientes brasileños.

En marzo pasado, Bolsonaro fue hasta Estados Unidos (EEUU) para reunirse con su homólogo norteamericano, Donald Trump.

En esa reunión, según afirmo en entrevista concedida a "Radio Jovem Pam", el presidente brasileño le manifestó a Donald Trump su intención de explotar "de forma conjunta" la Amazonía, y criticó a la industria de las demarcaciones de tierras indígenas: "Las demarcaciones de tierra que pueda revisar, las revisaré", afirmó.

En este sentido, señaló que hay "una política equivocada sobre la Amazonía" y afirmó que, "la industria de las demarcaciones" de tierras indígenas impide el desarrollo. Bolsonaro mencionó las riquezas minerales del estado de Roraima, precisamente una de las zonas más afectadas por los incendios que están poniendo en peligro este verano, uno de los llamados "pulmones verdes del planeta".

En julio pasado, Bolsonaro pronunció un discurso frente a las Fuerzas Armadas de Brasil, donde afirmo: "Brasil es nuestro, la Amazonía es nuestra, la Presidencia es del pueblo brasileño, pueblo al cual yo debo una lealtad absoluta", y criticó lo que denominó el "ecologismo chiíta" que hay tras los intereses de potencias como Francia y Alemania, que solicitan que Brasil demarque 30 nuevas reservas indígenas y amplíe los territorios actuales protegidos. Su respuesta ante la petición de los países europeos fue: "Solo en reservas indígenas tenemos ya un 14% del territorio tomado aquí en Brasil", y señaló después su intención de reducirlas para poder explotar las reservas minerales que se encuentran en algunas de esas áreas junto a otros socios, entre los que destacó a EEUU.

 


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

Share this post


Link to post
Share on other sites

Vaya, pues no sabía esto de que Bolsonaro pretende explotar el Amazonas conjuntamente con EEUU. Siendo así, no sería de aplicación lo que comentaba Gerión de las Planicies del Bisonte, que entiendo que es una crítica al subdesarrollo en el que EEUU quiere confinar a algunos pueblos con la excusa ecologista. Un caso sería evidente sería África, donde muchos ecologistas occidentales están volcados en proteger a los leones y los tigres, ignorando -tal vez adrede- que si los leones vagan libremente por África los africanos nunca podrán salir del subdesarrollo.

Desde luego, si el plan es que EEUU explote el Amazonas o que se les imponga a los indios un "progreso" como el que se les impuso a los indios cheroquis, bien está esa sensibilidad que manifiesta Francisco por el Amazonas.

Share this post


Link to post
Share on other sites

Me he tenido que leer todo el Instrumentum con cierta prisa; como se dice ahora en diagonal. Mientras lo leía me vinieron a la cabeza escenas de la película "La Selva Esmeralda", "la Misión" y la novela "Manaos". De Brasil, mis primeros recuerdos no eran nada buenos. Aquello de "los niños del Brasil" ha permanecido en mi memoria emocional desde entonces. Es una país "raro".

Lo leí para ver qué tenía que ver ese coco que a tantos espanta con la realidad del documento. Realmente es un "instrumento" integral que aborda y concentra en el caso de la Amazonía, toda una crítica al "progreso" que se ha dado a lo largo de la historia moderna. Al pasar por la "colonización de la espada y la Cruz", uno siempre se lleva una sensación desagradable. En esto de la recuperación de "la memoria Hispánica" podemos llegar a crearnos un relato tan contrario al leyendanegrista que hace bueno todo lo que no fue tanto. Todo desde una óptica religiosa que sabemos no es la óptica bajo la que escrupulosamente haya funcionado nunca el mundo, ni siquiera en su mejor momento.

Engañados como niños no podemos responder con las euforias del adolescente. Conviene admitir esa parte menos gloriosa que los hispanos del otro lado conocen aunque de manera magnificada. El enfrentamiento directo entre esos dos puntos de vista, a muchos les dejará fríos y a otros le empujará en su desconfianza. 

Todo está relacionado. Entendiendo este movimiento de marea católica, como a su contraparte, me hace posible discernir que ese catolicismo religioso y de estado, compartían y comparten mucho más que lo que no comparten. Entender a la Iglesia es entender mejor a la Hispanidad. Resulta francamente curioso a pesar de los reconocimiento tan aparentes como poco profundos que tenemos de ambas realidades.

No temamos reconocer nuestro pecados ante Dios y ante la historia. Ese arrepentimiento en lo que nos toca, no debe ser compungido ni paralizante. Al contrario, es saberse libre de seguir dando pasos.

En la competencia directa bajo el paradigma materialista llevamos todas las de perder. El mundo tiene ya sus templos en este sentido y lo que tenemos en la Hispanidad apenas son parroquias o museos. En el fondo tenemos miedo a la Verdad porque profesamos un servil reconocimiento a la verdad contingente. Esto va de un TODO dejado de explorar frente a alguna de sus ramas desgajadas dispuestas a consumir por su vida la sangre de todo el árbol...

Tiempos interesantes y por ello casi malditos. Pero tal vez la maldición no consista en otra cosa que obligarnos a salir de nuestras zonas de confort.

Share this post


Link to post
Share on other sites
hace 4 horas, BGA dijo:

Me he tenido que leer todo el Instrumentum con cierta prisa; como se dice ahora en diagonal. Mientras lo leía me vinieron a la cabeza escenas de la película "La Selva Esmeralda", "la Misión" y la novela "Manaos". De Brasil, mis primeros recuerdos no eran nada buenos. Aquello de "los niños del Brasil" ha permanecido en mi memoria emocional desde entonces. Es una país "raro".

Lo leí para ver qué tenía que ver ese coco que a tantos espanta con la realidad del documento. Realmente es un "instrumento" integral que aborda y concentra en el caso de la Amazonía, toda una crítica al "progreso" que se ha dado a lo largo de la historia moderna. Al pasar por la "colonización de la espada y la Cruz", uno siempre se lleva una sensación desagradable. En esto de la recuperación de "la memoria Hispánica" podemos llegar a crearnos un relato tan contrario al leyendanegrista que hace bueno todo lo que no fue tanto. Todo desde una óptica religiosa que sabemos no es la óptica bajo la que escrupulosamente haya funcionado nunca el mundo, ni siquiera en su mejor momento.

Engañados como niños no podemos responder con las euforias del adolescente. Conviene admitir esa parte menos gloriosa que los hispanos del otro lado conocen aunque de manera magnificada. El enfrentamiento directo entre esos dos puntos de vista, a muchos les dejará fríos y a otros le empujará en su desconfianza. 

Todo está relacionado. Entendiendo este movimiento de marea católica, como a su contraparte, me hace posible discernir que ese catolicismo religioso y de estado, compartían y comparten mucho más que lo que no comparten. Entender a la Iglesia es entender mejor a la Hispanidad. Resulta francamente curioso a pesar de los reconocimiento tan aparentes como poco profundos que tenemos de ambas realidades.

No temamos reconocer nuestro pecados ante Dios y ante la historia. Ese arrepentimiento en lo que nos toca, no debe ser compungido ni paralizante. Al contrario, es saberse libre de seguir dando pasos.

En la competencia directa bajo el paradigma materialista llevamos todas las de perder. El mundo tiene ya sus templos en este sentido y lo que tenemos en la Hispanidad apenas son parroquias o museos. En el fondo tenemos miedo a la Verdad porque profesamos un servil reconocimiento a la verdad contingente. Esto va de un TODO dejado de explorar frente a alguna de sus ramas desgajadas dispuestas a consumir por su vida la sangre de todo el árbol...

Tiempos interesantes y por ello casi malditos. Pero tal vez la maldición no consista en otra cosa que obligarnos a salir de nuestras zonas de confort.

Recuerdo con cierta tristeza -por el escarnio que se hizo de la ocasión- y a la vez con alegría las palabras de Francisco en Bolivia en que este papa tan peculiar:

- pedía perdón por los pecados en el proceso de Evangelización americano (qué cristiano puede poner el más mínimo reparo al perdón sincer por un mal hecho?)...

- a la vez que recordaba que las gracias fueron superiores a los pecados (afirmación o "matización" clara que se pasaron casi todos los medios por el arco del triunfo).

de lo que fue un discurso de fondo en defensa de la Evangelización de América consiguió la cizaña vender el mensaje que que se pedía perdón por la Evangelización, como si significara lo mismo que pedirlo por las cosas malas que durante ese proceso valorado como netamente positivo.

Share this post


Link to post
Share on other sites

La ecología integral que defiende el Papa Francisco hay que verla y entenderla en sintonía con lo que en su día fue la Doctrina Social. Recordemos que la Doctrina Social de la Iglesia surge también en el seno de la Compañía de Jesús.

En S.XIX, la Iglesia tuvo que responder al cambio de realidad que supuso la revolución industrial y las graves  desigualdades sociales  y económicas que produjo, dando paso a las diferentes ideologías de corte marxista y liberal, con el desarrollo de lo que se vino a llamar Doctrina Social de la Iglesia.

En el S. XXI, la Iglesia se ve obligada a responder nuevamente al cambio de realidad que ha supuesto el triunfo del liberalismo económico y el progresismo en Occidente y la usurpación de unos supuestos discurso "a favor de la vida" que, desde dichas corrientes, a través del ecologismo y la teología de la prosperidad, pugnan por establecerse como nuevos sustitutos de la religión universal.

Con las características propias de cada época, en el fondo el frente de batalla sigue siendo el mismo: la defensa de la verdad revelada ante los intentos de sustitución ideológica que, por motivos de poder y riqueza, tratan de relegar a la historia el legado de Cristo que ha dado origen a Occidente.

 

 


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

Share this post


Link to post
Share on other sites

América, al que se llama continente de la Esperanza, probablemente vuelva a convertirse en el campo donde la Iglesia con sus jesuítas den otra gran lección a la Humanidad.

PD: el otro día, curiosamente cuando alguien puso la estadística de las adscripciones religiosas y el transvase de "creyentes" desde el catolicismo al protestantismo... vimos cómo los viejos "solares jesuíticos", Paraguay y Bolivia se mantenían como los dos principales bastiones... algo harían bien los jesuítas para haber sido capaces de arraigar así aquellas sociedades.

 

Share this post


Link to post
Share on other sites

Como todos sabréis, el Sínodo de la Amazonía concluyó el pasado fin de semana, y ahora le toca al Papa dilucidar cómo y qué propuestas de las concluidas son implementadas en la vida de la Iglesia. La tarea no es fácil y se espera que antes de final de año, el Santo Padre publique un documento que ponga luz sobre los asuntos tratados.

Aunque el documento puede leerse completo más abajo, pongo en este primer post, un artículo donde se resumen los diez puntos importantes que se han concluído en el sínodo.

Cita

El  documento final  elaborado por los participantes en la   Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos sobre la Región Panamazónica   sobre Amazonía: Nuevos Caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral, recoge 120 propuestas, concentradas en la invitación, a partir de “la única conversión al Evangelio vivo, que es Jesucristo”, a cambiar nuestras actitudes en cinco dimensiones: una conversión integralpastoral, cultural, ecológica y sinodal.

Todas las propuestas, redactadas por los 184 padres sinodales, las 35 “madres sinodales”, y los auditores, expertos y representantes indígenas, fueron aprobadas por las dos terceras partes de los 181 sinodales, siendo los tres puntos con menos apoyos los relativos a la ordenación de hombres casados (41 noes), el diaconado femenino (30 noes) y la elaboración de un rito amazónico propio (29 noes). Sin embargo, han obtenido el sí del 76%, 82% y 83% respectivamente.

1. Ordenación sacerdotal de diáconos casados (p. 111)

El punto 111, en el 5º capítulo del documento, fue el que obtuvo menos consenso durante la votación, con 128 votos a favor y 41 en contra. Esta propuesta se enmarca dentro del apartado “La Eucaristía fuente y colmen de comunión sinodal”, del último capítulo, acerca de una conversión sinodal.

La propuesta se trata de “establecer criterios y disposiciones de parte de la autoridad competente, en el marco de la Lumen Gentium 26, de ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado permanente fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica. A este respecto, algunos se pronunciaron por un abordaje universal del tema”.

2. Diaconado permanente femenino (p. 103)

La solicitud del diaconado permanente para la mujer se propone en el punto 103, votado por 137 a favor, 30 en contra y 14 abstenciones.

“En las múltiples consultas realizadas en el espacio amazónico, se reconoció y se recalcó el papel fundamental de las mujeres religiosas y laicas en la Iglesia de la Amazonía y sus comunidades, dados los múltiples servicios que ellas brindan. En un alto número de dichas consultas, se solicitó el diaconado permanente para la mujer”, escriben los participantes en el Sínodo.

Además, señalan que les gustaría compartir sus experiencias y reflexiones con la “Comisión de Estudio sobre el Diaconado de las Mujeres”, creada por Francisco en el 2016.

3. Ministerio de la “mujer dirigente de la comunidad” (p. 102)

En los nuevos contextos de evangelización y pastoral en la Amazonía, donde la mayoría de las comunidades católicas son lideradas por mujeres, solicitan que sea creado el ministerio instituido de “la mujer dirigente de la comunidad” y reconocer esto, dentro del servicio de las cambiantes exigencias de la evangelización y de la atención a las comunidades.

“Reconocemos la ministerialidad que Jesús reservó para las mujeres”, suscriben en el documento. “Es necesario fomentar la formación de mujeres en estudios de teología bíblica, teología sistemática, derecho canónico, valorando su presencia en organizaciones y liderazgo dentro y fuera del entorno eclesial”.

Así, piden revisar el Motu Propio de San Pablo VI, Ministeria quedam, “para que también mujeres adecuadamente formadas y preparadas puedan recibir los ministerios del Lectorado y el Acolitado, entre otros a ser desarrollados”.

4. Ministerios para laicos (p. 94)

En el punto 94, los participantes en la asamblea reconocer la necesidad de “fortalecer y ampliar los espacios para la participación del laicado, ya sea en la consulta como en la toma de decisiones, en la vida y en la misión de la Iglesia”.

Así, en el punto 95, escriben: “Es la Iglesia de hombres y mujeres bautizados que debemos consolidar promoviendo la ministerialidad y, sobre todo, la conciencia de la dignidad bautismal”.

5. Organismo Eclesial Regional Postsinodal (p. 115)

En este apartado proponen crear un “organismo episcopal” que “promueva la sinodalidad entre las iglesias de la región, que ayude a delinear el rostro amazónico de esta Iglesia y que continúe la tarea de encontrar nuevos caminos para la misión evangelizadora, en especial incorporando la propuesta de la ecología integral, afianzando así la fisonomía de la Iglesia amazónica”.

Se trataría de un organismo episcopal permanente y representativo que promueva la sinodalidad en la región amazónica, articulado con el CELAM, con su estructura propia, en una organización simple y también articulado con la REPAM.

6. Rito amazónico  (p. 116)

El nuevo organismo de la Iglesia en la Amazonía debe “constituir una comisión competente para estudiar y dialogar, según usos y costumbres de los pueblos ancestrales, la elaboración de un rito amazónico, que exprese el patrimonio litúrgico, teológico, disciplinario y espiritual amazónico, con especial referencia a lo que la Lumen Gentium afirma para las Iglesias orientales”, indican en el último capítulo del documento.

“Debemos dar una respuesta auténticamente católica a la petición de las comunidades amazónicas de adaptar la liturgia valorando la cosmovisión, las tradiciones, los símbolos y los ritos originarios que incluyan dimensiones trascendentes, comunitarias y ecológicas”.

7. Pastoral indígena (p. 27)

“Es urgente dar a la pastoral indígena su lugar específico en la Iglesia”, apuntan en el punto 27 del documento. Con el objetivo de “definir, elaborar y adoptar acciones pastorales, que nos permitan desarrollar una propuesta evangelizadora en medio de las comunidades indígenas, ubicándonos dentro del marco de una pastoral indígena y de la tierra”.

La Asamblea sinodal propone dos medidas: “Establecer y consolidar los organismos diocesanos de pastoral indígena con una acción misionera renovada, que escuche, dialogue, esté encarnada y con una presencia permanente”; y “aspirar a una Iglesia indígena con sacerdotes y ministros propios siempre unidos y en total comunión con la Iglesia Católica”.

Asimismo, en los puntos sucesivos, se propone crear unos equipos misioneros para acompañar a los migrantes y la formación de una Pastoral urbana (p. 35), con el objetivo de “defender el derecho de todas las personas a la ciudad”, e “incidir en las políticas públicas y promover iniciativas que mejoren la calidad de vida en el mundo rural evitando así su desplazamiento descontrolado”.

8. Formación presbiteral y consagrada (p. 107)

Para los presbíteros amazónicos, se solicita una “formación más bíblica en el sentido de una asimilación a Jesús como se muestra en los Evangelios: cerca de las personas, capaz de escuchar, sanar, consolar, pacientemente, no buscando solicitar sino manifestar la ternura del corazón de su Padre”.

Además, observan que los centros de formación a la vida presbiteral y consagrada “deben insertarse, preferencialmente, en la realidad amazónica, en vista a favorecer el contacto del joven amazónico en formación con su realidad” (…).

Así, “en vista a ofrecer a los futuros presbíteros de las iglesias en la Amazonía una formación con rostro amazónico, inserta y adaptada en la realidad, contextualizada y capaz de responder a los numerosos desafíos pastorales y misioneros”, proponen un “plan de formación en línea con los desafíos de las iglesias locales y la realidad de la Amazonía”.

9. Ecología integral (p. 67)

Ante la situación apremiante del planeta y de la Amazonía, la ecología integral “no es un camino más que la Iglesia puede elegir de cara al futuro en este territorio, es el único camino posible, pues no hay otra senda viable para salvar la región”.

“La depredación del territorio viene acompañada del derramamiento de sangre inocente y de la criminalización de los defensores de la Amazonía”. Por ello, denuncian que es “urgente” enfrentarnos a la explotación ilimitada de la “casa común” y de sus habitantes.

10. Pecado ecológico (p. 82)

En este punto, se propone “definir el pecado ecológico como una acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad y el ambiente”. Es un pecado contra las futuras generaciones y se manifiesta en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del ambiente, transgresiones contra los principios de interdependencia y la ruptura de las redes de solidaridad entre las criaturas (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 340-344) y contra la virtud de la justicia.

En este contexto, acordaron la posibilidad de “crear ministerios especiales para el cuidado de la ‘casa común’ y la promoción de la ecología integral a nivel parroquial y en cada jurisdicción eclesiástica, que tengan como funciones, entre otras, el cuidado del territorio y de las aguas, así como la promoción de la encíclica Laudato Si’“.

 

A continuación publico el documento completo por si alguien no ha tenido ocasión de leerlo en las diferentes webs que también lo han publicado.


 

SÍNODO DE LA AMAZONÍA

Documento final

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO I: AMAZONÍA: DE LA ESCUCHA A LA CONVERSIÓN INTEGRAL
CAPITULO II: NUEVOS CAMINOS DE CONVERSIÓN PASTORAL
CAPITULO III: NUEVOS CAMINOS DE CONVERSIÓN CULTURAL
CAPITULO IV: NUEVOS CAMINOS DE CONVERSIÓN ECOLÓGICA
CAPITULO V: NUEVOS CAMINOS DE CONVERSIÓN SINODAL CONCLUSIÓN

INTRODUCCIÓN

1. “Y dijo el que está sentado en el trono: “Mira, hago nuevas todas las cosas” Y dijo:

“Escribe: ¡estas palabras son fieles y verdaderas!” (Ap 21,5)

Después de un largo camino sinodal de escucha del Pueblo de Dios en la Iglesia de la Amazonía, que inauguró el Papa Francisco en su visita a la Amazonía, 19 de enero de 2018, el Sínodo se celebró en Roma en un encuentro fraternal de 21 días en octubre 2019. El clima fue de intercambio abierto, libre y respetuoso de los obispos pastores en la Amazonía, misioneros y misioneras, laicos, laicas, y representantes de los pueblos indígenas de la Amazonía. Fuimos testigos participantes en un evento eclesial marcado por la urgencia del tema que reclama abrir nuevos caminos para la Iglesia en el territorio. Se compartió un trabajo serio en un ambiente marcado por la convicción de escuchar la voz del Espíritu presente.

El Sínodo se celebró en un ambiente fraternal y orante. Varias veces las intervenciones fueron acompañadas por aplausos, cantos y todas con hondos silencios contemplativos. Fuera del aula sinodal, hubo una presencia notable de personas venidas del mundo amazónico que organizaron actos de apoyo en diferentes actividades, procesiones, como la de apertura con cantos y danzas acompañando al Santo Padre, desde la tumba de Pedro al aula sinodal. Impactó el vía crucis de los mártires de la Amazonía, además de una masiva presencia de los medios de comunicación internacional.

2. Todos los participantes han expresado una conciencia aguda sobre la dramática situación de destrucción que afecta a la Amazonía. Esto significa la desaparición del territorio y de sus habitantes, especialmente los pueblos indígenas. La selva amazónica es un “corazón biológico” para la tierra cada vez más amenazada. Se encuentra en una carrera desenfrenada a la muerte. Requiere cambios radicales con suma urgencia, nueva dirección que permita salvarla. ¡Está comprobado científicamente que la desaparición del bioma Amazónico tendrá un impacto catastrófico para el conjunto del planeta!

3. El caminar sinodal del Pueblo de Dios en la etapa preparatoria involucró a toda la Iglesia en el territorio, los Obispos, misioneros y misioneras, miembros de las Iglesias de otras confesiones cristianas, laicos y laicas, y muchos representantes de los pueblos indígenas, en torno del documento de consulta que inspiró al Instrumentum Laboris. Destaca la importancia de la escucha de la voz de la Amazonía, movida por el soplo mayor del Espiritu Santo en el grito de la tierra herida y sus habitantes. Se registró la participación activa de más de 87.000 personas, de las ciudades y culturas distintas, además de numerosos grupos de otros sectores eclesiales y los aportes de académicos, y organizaciones de la sociedad civil en los temas específicos centrales.

4. La celebración del Sínodo, logró destacar la integración de la voz de la Amazonía con la voz y el sentir de los pastores participantes. Fue una nueva experiencia de escucha para discernir la voz del Espíritu que conduce a la Iglesia a nuevos caminos de presencia, evangelización y diálogo intercultural en la Amazonía. El reclamo, surgido en el proceso preparatorio, de que la Iglesia fuera aliada del mundo amazónico, fue afirmado con fuerza. La celebración finaliza con gran alegría y la esperanza de abrazar y practicar el nuevo paradigma de la ecología integral, el cuidado de la “casa común” y la defensa de la Amazonía.

CAPÍTULO I

AMAZONÍA: DE LA ESCUCHA A LA CONVERSIÓN INTEGRAL

“Me mostró luego un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que sale del trono de Dios y del Cordero” (Ap 22,1)

5. “Cristo apunta a la Amazonía” (Pablo VI, atrib.). Él libera a todos del pecado y otorga la dignidad de los Hijos de Dios. La escucha de la Amazonía, en el espíritu propio del discípulo y a la luz de la Palabra de Dios y de la Tradición, nos empuja a una conversión profunda de nuestros esquemas y estructuras a Cristo y a su Evangelio.

La voz y el canto de la Amazonía como mensaje de vida

6. En la Amazonía, la vida está inserta, ligada e integrada al territorio, que como espacio físico vital y nutricio, es posibilidad, sustento y límite de la vida. La Amazonía, también llamada Panamazonía, es un extenso territorio con una población estimada en 33.600.000 habitantes, de los cuales entre 2 y 2,5 millones son indígenas. Este espacio, conformado por la cuenca del río Amazonas y todos sus tributarios, se extiende por 9 países: Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Brasil, Guyana, Surinam y Guayana Francesa. La región amazónica es esencial para la distribución de las lluvias en las regiones de América del Sur y contribuye a los grandes movimientos de aire alrededor del planeta; en la actualidad es la segunda área más vulnerable del mundo con relación al cambio climático por la acción directa del hombre.

7. El agua y la tierra de esta región nutren y sustentan la naturaleza, la vida y las culturas de cientos de comunidades indígenas, campesinos, afro-descendientes, mestizos, colonos, ribereños y habitantes de los centros urbanos. El agua, fuente de vida, posee un rico significado simbólico. En la región Amazónica, el ciclo del agua es el eje conector. Conecta ecosistemas, culturas y el desarrollo del territorio.

8. En la región Amazónica existe una realidad pluriétnica y multicultural. Los diferentes pueblos supieron adaptarse al territorio. En el interior de cada cultura, construyeron y reconstruyeron su cosmovisión, sus signos y sus significados, y la visión de su futuro. En las culturas y pueblos indígenas conviven las prácticas antiguas y explicaciones míticas, con las tecnologías y retos modernos. Los rostros que habitan en la Amazonía son muy variados. Además de los pueblos originarios, existe un gran mestizaje nacido con el encuentro y desencuentro de los diferentes pueblos.

9. La búsqueda de los pueblos indígenas amazónicos de la vida en abundancia, se concreta en lo que ellos llaman el ‘buen vivir’, y que se realiza plenamente en las Bienaventurazas. Se trata de vivir en armonía consigo mismo, con la naturaleza, con los seres humanos y con el ser supremo, ya que hay una intercomunicación entre todo el cosmos, donde no hay excluyentes ni excluidos, y donde podamos forjar un proyecto de vida plena para todos. Tal comprensión de la vida se caracteriza por la conectividad y armonía de relaciones entre el agua, el territorio y la naturaleza, la vida comunitaria y la cultura, Dios y las diversas fuerzas espirituales. Para ellos, ‘buen vivir’ es comprender la centralidad del carácter relacional trascendente de los seres humanos y de la creación, y supone un ‘buen hacer’. Este modo integral se expresa en su propia manera de organizarse que parte de la familia y de la comunidad, y que abraza un uso responsable de todos los bienes de la creación. Los pueblos indígenas aspiran a lograr mejores condiciones de vida, sobre todo en salud y educación, a disfrutar del desarrollo sostenible protagonizado y discernido por ellos mismos y que mantenga la armonía con sus formas tradicionales de vida, dialogando entre la sabiduría y tecnología de sus antepasados y las nuevas adquiridas.

El clamor de la tierra y el grito de los pobres

10. Pero, la Amazonía hoy es una hermosura herida y deformada, un lugar de dolor y violencia. Los atentados contra la naturaleza tienen consecuencias contra la vida de los pueblos. Esta única crisis socio-ambiental se reflejó en las escuchas pre-sinodales que señalaron las siguientes amenazas contra la vida: apropiación y privatización de bienes de la naturaleza, como la misma agua; las concesiones madereras legales y el ingreso de madereras ilegales; la caza y la pesca predatorias; los mega-proyectos no sostenibles (hidroeléctricas, concesiones forestales, talas masivas, monocultivos, carreteras, hidrovías, ferrocarriles y proyectos mineros y petroleros); la contaminación ocasionada por la industria extractiva y los basureros de las ciudades y, sobre todo, el cambio climático. Son amenazas reales que traen asociadas graves consecuencias sociales: enfermedades derivadas de la contaminación, el narcotráfico, los grupos armados ilegales, el alcoholismo, la violencia contra la mujer, la explotación sexual, el tráfico y trata de personas, la venta de órganos, el turismo sexual, la pérdida de la cultura originaria y de la identidad (idioma, prácticas espirituales y costumbres), la criminalización y asesinato de líderes y defensores del territorio. Detrás de todo ello están los intereses económicos y políticos de los sectores dominantes, con la complicidad de algunos gobernantes y de algunas autoridades indígenas. Las víctimas son los sectores más vulnerables, los niños, jóvenes, mujeres y la hermana madre tierra.

11. La comunidad científica, por su parte, advierte de los riesgos de la deforestación, que hasta la fecha se acerca a casi el 17% del bosque amazónico total, y que amenaza la supervivencia de todo el ecosistema, poniendo en peligro la biodiversidad y cambiando el ciclo vital del agua para la supervivencia del bosque tropical. Además, la Amazonía desempeña también un papel crítico como amortiguador contra el cambio climático y proporciona invalorables y fundamentales sistemas de soporte vital relacionados con el aire, el agua, los suelos, los bosques y la biomasa. Al mismo tiempo, los expertos recuerdan que utilizando ciencia y tecnologías avanzadas para una bioeconomía innovadora de bosques en pie y de ríos que fluyen, es posible ayudar a salvar al bosque tropical, proteger los ecosistemas de la Amazonía y a los pueblos indígenas y tradicionales, y al mismo tiempo, brindar actividades económicas sostenibles.

12. Un fenómeno para abordar son las migraciones. En la Región Amazónica, ocurren tres procesos migratorios simultáneos. En primer lugar, los casos de movilidad de grupos indígenas en territorios de circulación tradicional, separados por fronteras nacionales e internacionales. En segundo lugar, el desplazamiento forzado de pueblos indígenas, campesinos y ribereños expulsados de sus territorios, y cuyo destino final suele ser las zonas más pobres y peor urbanizadas de las ciudades. En tercer lugar, las migraciones forzadas interregionales y el fenómeno de los refugiados, que obligados a salir de sus países (entre otros, Venezuela, Haití, Cuba) deben cruzar la Amazonía como corredor migratorio.

13. El desplazamiento de grupos indígenas expulsados de sus territorios o atraídos por el falso brillo de la cultura urbana, representa una especificidad única de los movimientos migratorios en la Amazonía. Los casos en que la movilidad de estos grupos se produce en territorios de circulación indígena tradicional, separados por fronteras nacionales e internacionales, exige atención pastoral transfronteriza capaz de comprender el derecho a la libre circulación de estos pueblos. La movilidad humana en la Amazonía revela el rostro de Jesús Cristo empobrecido y hambriento (cf. Mt 25,35), expulsado y sin hogar (cf. Lc 3,1-3), y también en la feminización de la migración que hace que miles de mujeres sean vulnerables a la trata de personas, una de las peores formas de violencia contra las mujeres y una de las violaciones más perversas de los derechos humanos. El tráfico de personas vinculado, a la migración, requiere un permanente trabajo pastoral en red.

14. La vida de las comunidades amazónicas aún no afectadas por el influjo de la civilización occidental se refleja en la creencia y los ritos sobre el actuar de los espíritus de la divinidad, llamados de innumerables maneras, con y en el territorio, con y en relación con la naturaleza (LS 16, 91, 117, 138, 240). Reconozcamos que desde hace miles de años han cuidado su tierra, sus aguas y sus bosques, y han logrado preservarlos hasta hoy para que la humanidad pueda beneficiarse del goce de los dones gratuitos de la creación de Dios. Los nuevos caminos de la evangelización deben construirse en diálogo con estos conocimientos fundamentales en los que se manifiestan como semillas de la Palabra.

La Iglesia en la Región Amazónica

15. La Iglesia en su proceso de escucha al clamor del territorio y del grito de los pueblos ha de hacer memoria de sus pasos. La evangelización en América Latina fue un don de la Providencia que llama a todos a la salvación en Cristo. A pesar de la colonización militar, política y cultural, y más allá de la avaricia y la ambición de los colonizadores, hubo muchos misioneros que entregaron su vida para transmitir el Evangelio. El sentido misional no sólo inspiró la formación de comunidades cristianas, sino también una legislación como las Leyes de Indias, que protegían la dignidad de los indígenas contra los atropellos de sus pueblos y territorios. Tales abusos produjeron heridas en las comunidades y opacaron el mensaje de la Buena Nueva. Frecuentemente el anuncio de Cristo se realizó en connivencia con los poderes que explotaban los recursos y oprimían a las poblaciones. En el momento presente, la Iglesia tiene la oportunidad histórica de diferenciarse de las nuevas potencias colonizadoras escuchando a los pueblos amazónicos para poder ejercer con transparencia su actividad profética. Además, la crisis socioambiental abre nuevas oportunidades para presentar a Cristo en toda su potencialidad liberadora y humanizadora.

16. Una de las páginas más gloriosas de la Amazonía la han escrito los mártires. La participación de los seguidores de Jesús en su pasión, muerte y resurrección gloriosa, ha acompañado hasta el día de hoy la vida de la Iglesia, especialmente en los momentos y lugares en que ella, por causa del Evangelio de Jesús, vive en medio de una acentuada contradicción, como sucede hoy con quienes luchan valerosamente en favor de una ecología integral en la Amazonía. Este Sínodo reconoce con admiración a quienes luchan, con gran riesgo de sus propias vidas, para defender la existencia de este territorio.

Llamados a una conversión integral

17. La escucha del clamor de la tierra y el grito de los pobres y de los pueblos de la Amazonía con los que caminamos nos llama a una verdadera conversión integral, con una vida simple y sobria, todo ello alimentado por una espiritualidad mística al estilo de San Francisco de Asís, ejemplo de conversión integral vivida con alegría y gozo cristiano (cf. LS 20-12). Una lectura orante de la Palabra de Dios nos ayudará a profundizar y descubrir los gemidos del Espíritu y nos animará en el compromiso por el cuidado de la “casa común”.

18. Como Iglesia de discípulos misioneros suplicamos la gracia de esa conversión que “implica dejar brotar todas las consecuencias del encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea” (LS 217); una conversión personal y comunitaria que nos compromete a relacionarnos armónicamente con la obra creadora de Dios, que es la “casa común”; una conversión que promueva la creación de estructuras en armonía con el cuidado de la creación; una conversión pastoral basada en la sinodalidad, que reconozca la interacción de todo lo creado. Conversión que nos lleve a ser una Iglesia en salida que entre en el corazón de todos los pueblos amazónicos.

19. Así, la única conversión al Evangelio vivo, que es Jesucristo, se podrá desplegar en dimensiones interconectadas para motivar la salida a las periferias existenciales, sociales y geográficas de la Amazonía. Estas dimensiones son: la pastoral, la cultural, la ecológica y la sinodal, las cuales están desarrolladas en los próximos cuatro capítulos.

CAPITULO II

NUEVOS CAMINOS DE CONVERSIÓN PASTORAL

“Quien no nace de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios” (Jn 3,5)

20. Una Iglesia misionera en salida nos exige una conversión pastoral. Para la Amazonía este caminar supone también “navegar”, por nuestros ríos, nuestros lagos, entre nuestra gente. En la Amazonía el agua nos une, no nos separa. Nuestra conversión pastoral será samaritana, en diálogo, acompañando personas con rostros concretos de indígenas, de campesinos, de afrodescendientes y migrantes, de jóvenes, de habitantes de las ciudades. Todo ello supondrá una espiritualidad de la escucha y el anuncio. Es así como caminaremos y navegaremos en este capítulo.

La Iglesia en salida misionera

21. La Iglesia por naturaleza es misionera y tiene su origen en el “amor fontal de Dios” (AG 2). El dinamismo misionero que brota del amor de Dios se irradia, expande, desborda y se difunde en todo el universo. “Somos insertados por el bautismo en la dinámica de amor por el encuentro con Jesús que da un nuevo horizonte a la vida” (DAp 12). Este desbordamiento impulsa a la Iglesia a una conversión pastoral y nos transforma en comunidades vivas que trabajen en equipo y en red al servicio de la evangelización. La misión así comprendida no es algo optativo, una actividad de la Iglesia entre otras, sino su propia naturaleza. ¡La Iglesia es misión! «La acción misionera es el paradigma de toda la obra de la Iglesia» (EG 15). Ser discípulo misionero es algo más que cumplir tareas o que hacer cosas. Se sitúa en el orden del ser. «Jesús nos indica a nosotros, sus discípulos, que nuestra misión en el mundo no puede ser estática, sino que es itinerante. El cristiano es un itinerante» (Francisco, Angelus, 30/06/2019).

a. Iglesia samaritana, misericordiosa, solidaria

22. Queremos ser una Iglesia Amazónica, samaritana, encarnada al modo en que el Hijo de Dios se encarnó: “asumió nuestras enfermedades y cargó con nuestras dolencias” (Mt 8,17b). El que se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (2 Co 8,9), por medio de su Espíritu, exhorta a los discípulos misioneros de hoy a salir al encuentro de todos, especialmente de los pueblos originarios, los pobres, excluidos de la sociedad y los otros. Deseamos también una Iglesia magdalena, que se siente amada y reconciliada, que anuncia con gozo y convicción a Cristo crucificado y resucitado. Una Iglesia mariana que genera hijos a la fe y los educa con cariño y paciencia aprendiendo también de las riquezas de los pueblos. Queremos ser una iglesia servidora, kerigmática, educadora, inculturada en medio de los pueblos que servimos.

b. Iglesia en diálogo ecuménico, interreligioso y cultural

23. La realidad pluriétnica, pluricultural y plurireligiosa de la Amazonía demanda una actitud de abierto diálogo, reconociendo igualmente la multiplicidad de interlocutores: los pueblos indígenas, ribereños, campesinos y afrodescendientes, las otras Iglesias cristianas y denominaciones religiosas, organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales populares, el Estado, en fin todas las personas de buena voluntad que buscan la defensa de la vida, la integridad de la creación, la paz, el bien común.

24. En la Amazonía, “las relaciones entre católicos y pentecostales, carismáticos y evangélicos no son fáciles. La aparición repentina de nuevas comunidades, vinculada a la personalidad de algunos predicadores, contrasta fuertemente con los principios y la experiencia eclesiológica de las Iglesias históricas y puede ocultar el peligro de ser arrastrados por las ondas emocionales del momento o de encerrar la experiencia de la fe en ambientes protegidos y tranquilizadores. El hecho de que no pocos fieles católicos se sientan atraídos por estas comunidades es motivo de fricción, pero puede convertirse, por nuestra parte, en un motivo de examen personal y renovación pastoral” (Papa Francisco, 28.9.2018). El diálogo ecuménico, interreligioso e intercultural debe ser asumido como camino irrenunciable de la evangelización en la Amazonía (cf. DAp 227). La Amazonía es una amalgama de credos, la mayoría cristianos. Ante dicha realidad, se nos abren caminos reales de comunión: “No bastan las manifestaciones de buenos sentimientos. Hacen falta gestos concretos que penetren en los espíritus y sacudan las conciencias, impulsando a cada uno a la conversión interior, que es el fundamento de todo progreso en el camino del ecumenismo” (Benedicto XVI, Mensaje a los Cardenales en la Capilla Sixtina, 20/04/2005). La centralidad de la Palabra de Dios en la vida de nuestras comunidades es factor de unión y diálogo. En torno a la Palabra se pueden dar tantas acciones comunes: traducciones de la Biblia a las lenguas locales, ediciones en conjunto, difusión y distribución de la Biblia y encuentros entre teólogos y de teólogos y teólogas católicos y de diversas confesiones.

25. En la Amazonía, el diálogo interreligioso se lleva a cabo especialmente con las religiones indígenas y los cultos afrodescendientes. Estas tradiciones merecen ser conocidas, entendidas en sus propias expresiones y en su relación con el bosque y la madre tierra. Junto con ellos, los cristianos, basados en su fe en la Palabra de Dios, se ponen en diálogo, compartiendo sus vidas, sus preocupaciones, sus luchas, sus experiencias de Dios, para profundizar mutuamente su fe y actuar juntos en defensa de la “casa común”. Para ello es necesario que las iglesias de la Amazonía desarrollen iniciativas de encuentro, estudio y diálogo con los seguidores de estas religiones. El diálogo sincero y respetuoso es el puente hacia la construcción del ‘buen vivir’. En el intercambio de dones, el Espíritu conduce cada vez más hacia la verdad y el bien (cf. EG 250).

Iglesia misionera que sirve y acompaña a los pueblos amazónicos

26. Este Sínodo quiere ser un fuerte llamado a todos los bautizados de la Amazonía a ser discípulos misioneros. El envío a la misión es inherente al bautismo y es para todos los bautizados. Por él todos recibimos la misma dignidad de ser hijos e hijas de Dios, y ninguno puede ser excluido de la misión de Jesús a sus discípulos. “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16,15). De allí que creemos necesario generar un mayor impulso misionero entre las vocaciones nativas; la Amazonía debe ser evangelizada también por los amazónicos.

a. Iglesia con rostro indígena, campesino y afrodescendiente

27. Es urgente dar a la pastoral indígena su lugar específico en la Iglesia. Partimos de realidades plurales y culturas diversas para definir, elaborar y adoptar acciones pastorales, que nos permitan desarrollar una propuesta evangelizadora en medio de las comunidades indígenas, ubicándonos dentro del marco de una pastoral indígena y de la tierra. La pastoral de los pueblos indígenas tiene una especificidad propia. Las colonizaciones motivadas por el extractivismo a través de la historia, con las diferentes corrientes migratorias, las pusieron en una situación de alta vulnerabilidad. En este contexto, como Iglesia, sigue siendo necesario crear o mantener una opción preferencial por los pueblos indígenas, en virtud de la cual tienen que establecerse y consolidarse los organismos diocesanos de pastoral indígena con una acción misionera renovada, que escuche, dialogue, esté encarnada y con una presencia permanente. La opción preferencial por los pueblos indígenas, con sus culturas, identidades e historias, nos exige aspirar a una Iglesia indígena con sacerdotes y ministros propios siempre unidos y en total comunión con la Iglesia Católica.

28. Reconociendo la importancia de la atención que la Iglesia está llamada a prestar en la Amazonía al fenómeno de la urbanización y a los problemas y perspectivas relacionados con ella, es necesaria una referencia al mundo rural en su conjunto y a la pastoral rural en particular. Desde el punto de vista pastoral, la Iglesia debe dar respuestas al fenómeno de la despoblación del campo, con todas las consecuencias que de ello se derivan (pérdida de identidad, laicismo imperante, explotación del trabajo rural, desintegración familiar, etc.).

b. Iglesia con rostro migrante

29. Dado su incremento y volumen, actualmente el fenómeno de las migraciones se ha convertido en un inédito reto político, social y eclesial (cf. DA, 517, a). Ante eso, muchas comunidades eclesiales, han recibido a los migrantes con mucha generosidad, recordando que: “fuí forastero y me hospedaste” (Mt 25,35). El desplazamiento forzado de familias indígenas, campesinas, afrodescendientes y ribereñas, expulsadas de sus territorios por la presión sobre los mismos o por la asfixia ante la falta de oportunidades, exige una pastoral de conjunto en la periferia de los centros urbanos. Para ello será preciso crear equipos misioneros para su acompañamiento, coordinando con las parroquias y demás instituciones eclesiales y extraeclesiales las condiciones de acogida, ofreciendo liturgias inculturadas y en las lenguas de los migrantes; promoviendo espacios de intercambios culturales, favoreciendo la integración en la comunidad y en la ciudad y motivándoles en esta labor al protagonismo.

c. Iglesia con rostro joven

30. Entre los diversos rostros de las realidades panamazónicas, destaca el de los jóvenes presentes en todo el territorio. Son jóvenes con rostros e identidades indígenas, afrodescendientes, ribereños, extractivistas, migrantes, refugiados, entre otros. Jóvenes residentes de zonas rurales y urbanas, que diariamente sueñan y buscan mejores condiciones de vida, con el profundo deseo de tener una vida plena. Jóvenes estudiantes, trabajadores y con fuerte presencia y participación en diversos espacios sociales y eclesiales. Entre la juventud amazónica, se presentan realidades tristes como pobreza, violencia, enfermedades, prostitución infantil, explotación sexual, uso y tráfico de drogas, embarazo precoz, desempleo, depresión, trata de personas, nuevas formas de esclavitud, tráfico de órganos, dificultades para acceder a la educación, salud y asistencia social. Lamentablemente, en los últimos años, ha habido un aumento significativo en el suicidio entre los jóvenes, así como el crecimiento de la población juvenil encarcelada y crímenes entre y contra los jóvenes, especialmente afrodescendientes y periféricos. Ellos viviendo en el gran territorio del Amazonas, tienen los mismos sueños y anhelos como otros jóvenes en este mundo: ser considerados, respetados, tener oportunidades de estudio, trabajo, de un futuro de esperanza. Pero viven una intensa crisis de valores, o una transición hacia otros modos de concepción de la realidad, en donde los elementos éticos están cambiando, incluso para los jóvenes indígenas. La labor de la Iglesia es la de acompañarlos para hacer frente a toda situación que destruya su identidad o dañe su autoestima.

31. Los jóvenes también están intensamente presentes en los contextos migratorios del territorio. Una atención especial merece la realidad de los jóvenes en los centros urbanos. Cada vez más las ciudades son receptoras de todos los grupos étnicos, pueblos y problemas de la Amazonía. La Amazonía rural se está despoblando; las ciudades se enfrentan a enormes problemas de delincuencia juvenil, falta de trabajo, luchas étnicas e injusticias sociales. Aquí, en particular, la Iglesia está llamada a ser una presencia profética entre los jóvenes, ofreciéndoles un acompañamiento adecuado y una educación apropiada.

32. En comunión con la realidad juvenil amazónica, la Iglesia proclama la Buena Nueva de Jesús a los jóvenes, el discernimiento y acompañamiento vocacional, el lugar de apreciación de la cultura e identidad local, el liderazgo juvenil, la promoción de los derechos de la juventud, el fortalecimiento de espacios creativos, innovadores y diferenciados de evangelización a través de un ministerio juvenil renovado y audaz. Una pastoral siempre en proceso, centrada en Jesucristo y su proyecto, dialógica e integral, comprometida con todas las realidades juveniles existentes en el territorio. Los jóvenes indígenas tienen un enorme potencial y participan activamente en sus comunidades y organizaciones contribuyendo como líderes y animadores, en defensa de los derechos, especialmente en el territorio, la salud y la educación. Por otro lado, son las principales víctimas de la inseguridad sobre las tierras indígenas y la ausencia de políticas públicas específicas y de calidad. La difusión del alcohol y las drogas a menudo llega a las comunidades indígenas, dañando gravemente a los jóvenes e impidiéndoles vivir en libertad para construir sus sueños y participar activamente en la comunidad.

33. El protagonismo de los jóvenes aparece claramente en los documentos del Sínodo de los Jóvenes (160, 46) en la exhortación papal Christus Vivit (170) y en la Encíclica Laudato Si’ (209). Los jóvenes quieren ser protagonistas y la Iglesia Amazónica quiere reconocerles su espacio. Quiere ser compañera a la escucha reconociendo a los jóvenes como un lugar teológico, como “profetas de esperanza”, comprometidos con el diálogo, ecológicamente sensibles y atentos a la “casa común”. Una Iglesia que acoge y camina con los jóvenes, especialmente en las periferias. Frente a esto, surgen tres urgencias: promover nuevas formas de evangelización a través de los medios sociales (Francisco, Christus Vivit 86); ayudar al joven indígena a lograr una sana interculturalidad; ayudarlos para hacer frente a la crisis de antivalores que destruye su autoestima y les hace perder su identidad.

d. Iglesia que recorre nuevos caminos en la pastoral urbana

34. La fuerte tendencia de la humanidad a concentrarse en ciudades, se migra de las pequeñas a las más grandes, se da también en la Amazonía. Al crecimiento acelerado de las metrópolis amazónicas le acompañan la generación de periferias urbanas. A la par, se transmiten estilos de vida, formas de convivencia, lenguas y valores configurados por las metrópolis y que cada vez más se implantan tanto en las comunidades indígenas como en el resto del mundo rural. La familia en la ciudad es un lugar de síntesis entre la cultura tradicional y la moderna. Sin embargo, las familias a menudo sufren de pobreza, vivienda precaria, falta de trabajo, aumento del consumo de drogas y alcohol, discriminación y suicidio infantil. Además, en la vida familiar hay falta de diálogo entre las generaciones y las tradiciones y la lengua se pierden. Las familias también se enfrentan a nuevos problemas de salud, que requieren una educación adecuada en materia de maternidad. Los rápidos cambios actuales afectan a la familia amazónica. Así, encontramos nuevos formatos familiares: familias monoparentales bajo la responsabilidad de las mujeres, aumento de las familias separadas, uniones consensuadas y familias reunidas, disminución de los matrimonios institucionales. La ciudad es una explosión de vida, porque “Dios vive en la ciudad” (DAp 514). En ella hay ansiedades y búsquedas del sentido de la vida, conflictos, pero también solidaridad, fraternidad, deseo de bondad, verdad y justicia” (cfr. EG 71-75). Evangelizar la ciudad o la cultura urbana significa “lograr y, por así decirlo, modificar por la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores que cuentan, los centros de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes de inspiración y los modelos de vida de la humanidad, que se presentan en contraste con la Palabra de Dios y el designio de salvación” (EN 19).

35. Es necesario defender el derecho de todas las personas a la ciudad. El reivindicado derecho a la ciudad se define como el disfrute equitativo de las ciudades dentro de los principios de sostenibilidad, democracia y justicia social. No obstante, también será preciso incidir en las políticas públicas y promover iniciativas que mejoren la calidad de vida en el mundo rural evitando así su desplazamiento descontrolado.

36. Las comunidades eclesiales de base han sido y son un don de Dios a las Iglesias locales de la Amazonía. Sin embargo, es necesario reconocer que, con el tiempo, algunas comunidades eclesiales se han asentado, debilitado o incluso desaparecido. Pero la gran mayoría sigue siendo perseverante y es el fundamento pastoral de muchas parroquias. Hoy los grandes peligros de las comunidades eclesiales provienen principalmente del secularismo, del individualismo, de la falta de dimensión social y de la ausencia de actividad misionera. Por eso, es necesario que los pastores animen en todos y cada uno de los fieles al discipulado misionero. La comunidad eclesial deberá estar presente en los espacios de participación de políticas públicas donde se articulan acciones para revitalizar la cultura, la convivencia, el ocio y la celebración. Debemos luchar para que las “favelas” y “villas miseria”, tengan asegurados los derechos básicos fundamentales; agua, energía, vivienda y promover la ciudadanía ecológica integral. Instituir el ministerio de acogida en las comunidades urbanas de la Amazonía para la solidaridad fraterna con los migrantes, refugiados, personas sin hogar y personas que han abandonado las zonas rurales.

37. Una atención especial merece la realidad de los indígenas en los centros urbanos, pues son los más expuestos a los enormes problemas de delincuencia juvenil, falta de trabajo, luchas étnicas e injusticias sociales. Es uno de los mayores desafíos hoy en día: cada vez más ciudades son los lugares de destino de todos los grupos étnicos y pueblos de la Amazonía. Se deberá articular una pastoral indígena de la ciudad que atienda esta realidad específica.

e. Una espiritualidad de la escucha y el anuncio

38. La acción pastoral se sustenta en una espiritualidad que se basa en la escucha de la palabra de Dios y el grito de su pueblo, para después poder anunciar con espíritu profético la buena nueva. Reconocemos que la Iglesia que escucha el clamor del Espíritu en el grito de la Amazonía puede hacer suyos los gozos y las esperanzas, las tristezas y angustias de todos, pero especialmente de los más pobres (cf. GS 1), que son hijas e hijos predilectos de Dios. Descubrimos que las aguas caudalosas del Espíritu, semejantes a las del río Amazonas, que periódicamente se desbordan, nos conducen a esa vida sobreabundante que Dios nos ofrece para compartirla en el anuncio.

Nuevos caminos para la conversión pastoral

39. Los equipos misioneros itinerantes en la Amazonía, van tejiendo y haciendo comunidad en el camino, ayudan a fortalecer la sinodalidad eclesial. Pueden sumar varios carismas, instituciones y congregaciones, laicos y laicas, religiosos y religiosas, sacerdotes. Sumar para llegar juntos donde solos no se puede. Las giras de los misioneros que salen de su sede y pasan un tiempo visitando comunidad por comunidad y celebrando sacramentos dan pie a lo que se llama la “pastoral de visita”. Se trata de un tipo de método de pastoral que responde a las condiciones y posibilidades actuales de nuestras iglesias. Gracias a esos métodos, y por la acción del Espíritu Santo, esas comunidades han desarrollado también una rica ministerialidad que es motivo de acción de gracias.

40. Proponemos una red itinerante que reuna los distintos esfuerzos de los equipos que acompañan y dinamizan la vida y la fe de las comunidades en la Amazonía. Los caminos de incidencia política para la transformación de la realidad deben ser discernidos con los pastores y laicos. Con miras a pasar de visitas pastorales a una presencia más permanente, las congregaciones y/o provincias de religiosos/as del mundo, que aún no están involucrados en misiones, son invitados a establecer al menos un frente misionero en cualquiera de los países amazónicos.

CAPITULO III

NUEVOS CAMINOS DE CONVERSIÓN CULTURAL

“Y la Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros” (Jn 1,14)

41. América Latina posee una inmensa biodiversidad y una gran diversidad cultural. En ella, la Amazonía es una tierra de bosques y de agua, de páramos y humedales, de sabanas y cordilleras, pero sobre todo tierra de innumerables pueblos, muchos de ellos milenarios, habitantes ancestrales del territorio, pueblos de perfume antiguo que continúan aromando el continente contra toda desesperanza. Nuestra conversión debe ser también cultural, hacernos al otro, aprender del otro. Estar presentes, respetar y reconocer sus valores, vivir y practicar la inculturación y la interculturalidad en nuestro anuncio de la Buena Noticia. Expresar y vivir la fe en la Amazonía es un desafío siempre haciéndose. Ella se encarna no sólo en la pastoral sino en las acciones concretas para con el otro, en la atención de la salud, en la educación, en la solidaridad y apoyo para con los más vulnerables. Quisiéramos compartir en esta sección todo ello.

El rostro de Iglesia en los pueblos amazónicos

42. En los territorios de la Amazonía hay una realidad pluricultural que exige tener una mirada que incluya a todos y a usar expresiones que permitan identificar y vincular a todos los grupos y reflejen identidades que sean reconocidas, respetadas y promovidas tanto en la Iglesia como en la sociedad, que debe encontrar en los pueblos amazónicos un interlocutor válido para el diálogo y el encuentro. Puebla habla de los rostros que habitan en Latinoamérica y constata que, en los pueblos originarios, hay un mestizaje que ha crecido y sigue creciendo con el encuentro y desencuentros entre las diferentes culturas que hacen parte del continente. Este rostro, también de la Iglesia en la Amazonía es un rostro que se encarna en su territorio, que evangeliza y abre caminos para que los pueblos se sientan acompañados en diferentes procesos de vida evangélica. También, está presente un renovado sentido misionero por parte de los habitantes de los mismos pueblos, realizando la misión profética y samaritana de la Iglesia que debe fortalecerse con la apertura al diálogo de otras culturas. Sólo una Iglesia misionera inserta e inculturada hará surgir las iglesias particulares autóctonas, con rostro y corazón amazónicos, enraizadas en las culturas y tradiciones propias de los pueblos, unidas en la misma fe en Cristo y diversas en su manera de vivirla, expresarla y celebrarla.

a. Los valores culturales de los pueblos amazónicos

43. En la gente de la Amazonía encontramos enseñanzas para la vida. Los pueblos originarios y los que llegaron posteriormente y forjaron su identidad en la convivencia, aportan valores culturales en los que descubrimos las semillas del Verbo. En la selva no solo la vegetación está entrelazada sosteniendo una especie a la otra, también los pueblos se interrelacionan entre sí en una red de alianzas que a todos aporta ganancia. La selva vive de las interrelaciones e interdependencias y esto ocurre en todos los ámbitos de la vida. Gracias a ello, el frágil equilibrio de la Amazonía, se mantuvo por siglos.

44. El pensamiento de los pueblos indígenas ofrece una visión integradora de la realidad, que es capaz de comprender las múltiples conexiones existentes entre todo lo creado. Esto contrasta con la corriente dominante del pensamiento occidental que tiende a fragmentar para entender la realidad, pero no logra volver a articular el conjunto de las relaciones entre los diversos campos de conocimiento. El manejo tradicional de lo que la naturaleza les ofrece ha sido hecho del modo que hoy denominamos manejo sostenible. Encontramos además otros valores en los pueblos originarios como son la reciprocidad, solidaridad, el sentido comunitario, la igualdad, la familia, su organización social y el sentido de servicio.

b. Iglesia presente y aliada de los pueblos en sus territorios

45. La codicia por la tierra está en la raíz de los conflictos que conducen al etnocidio, así como al asesinato y la criminalización de los movimientos sociales y de sus dirigentes. La demarcación y protección de la tierra es una obligación de los Estados nacionales y de sus respectivos gobiernos. Sin embargo, buena parte de los territorios indígenas están desprovistos de protección y los ya demarcados están siendo invadidos por frentes extractivos como la minería y la extracción forestal, por los grandes proyectos de infraestructura, por los cultivos ilícitos y por los latifundios que promueven el monocultivo y la ganadería extensiva.

46. De esta manera, la Iglesia se compromete a ser aliada de los pueblos amazónicos para denunciar los atentados contra la vida de las comunidades indígenas, los proyectos que afectan al medio ambiente, la falta de demarcación de sus territorios, así como el modelo económico de desarrollo depredador y ecocida. La presencia de la Iglesia entre las comunidades indígenas y tradicionales necesita esta conciencia de que la defensa de la tierra no tiene otra finalidad que la defensa de la vida.

47. La vida de los pueblos indígenas, mestizos, riberiños, campesinos, quilombolas y/o afrodescendientes y las comunidades tradicionales se ve amenazada por la destrucción, la explotación ambiental y la violación sistemática de sus derechos territoriales. Es preciso defender los derechos a la libre determinación, la demarcación de territorios y la consulta previa, libre e informada. Estos pueblos tienen “condiciones sociales, culturales y económicas que los distinguen de otros sectores de la comunidad nacional, y que se rigen total o parcialmente por sus propias costumbres o tradiciones o por una legislación especial” (Conv. 169 OIT, art. 1º, 1a). Para la Iglesia, la defensa de la vida, la comunidad, la tierra y los derechos de los pueblos indígenas es un principio evangélico, en defensa de la dignidad humana: «He venido para que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10, 10b).

48. La Iglesia promueve la salvación integral de la persona humana, valorando la cultura de los pueblos indígenas, hablando de sus necesidades vitales, acompañando a los movimientos en sus luchas por sus derechos. Nuestro servicio pastoral constituye un servicio para la vida plena de los pueblos indígenas, que nos mueve a anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios y a denunciar las situaciones de pecado, estructuras de muerte, violencia e injusticias, promoviendo el diálogo intercultural, interreligioso y ecuménico (cf. DAp 95).

49. Un capítulo específico precisan los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario (PIAV) o Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI). En la Amazonía existen cerca de 130 pueblos o segmentos de pueblos, que no mantienen contactos sistemáticos o permanentes con la sociedad envolvente. Abusos y violaciones sistemáticas del pasado provocaron su migración a lugares más inaccesibles, buscando protección, procurando preservar su autonomía y optando por limitar o evitar sus relaciones con terceros. Hoy continúan teniendo su vida amenazada por la invasión de sus territorios desde diversos frentes y por su baja demografía, quedando expuestos a la limpieza étnica y a la desaparición. En su encuentro con los Pueblos Indígenas de enero de 2018 en Puerto Maldonado, el Papa Francisco nos recuerda: “Son los más vulnerables de entre los vulnerables (…) Sigan defendiendo a estos hermanos más vulnerables. Su presencia nos recuerda que no podemos disponer de los bienes comunes al ritmo de la avidez de consumo.” (Fr. PM). Una opción por la defensa de los PIAV/PIACI, no exime de la responsabilidad pastoral a las Iglesias locales sobre ellos.

50. Esta responsabilidad debe manifestarse en acciones específicas por la defensa de sus derechos, concretarse en acciones de incidencia para que los Estados asuman la defensa de sus derechos mediante la garantía legal e inviolable de los territorios que ocupan de forma tradicional, inclusive adoptando medidas de precaución en las regiones donde habiendo sólo indicios de su presencia, ésta no es confirmada oficialmente y estableciendo mecanimos de cooperación bilateral entre estados, cuando estos grupos ocupen espacios transfronterizos. En todo momento se debe garantizar el respeto a su autodeterminación y a su libre decisión sobre el tipo de relaciones que quieren establecer con otros grupos. Para ello será preciso que todo el pueblo de Dios, y en especial las poblaciones vecinas a los territorios de los PIAV/PIACI, sean sensibilizados sobre el respeto a estos pueblos y la importancia de la inviolabilidad de sus territorios. Como San Juan Pablo II dijo en Cuiabá, en 1991 “La Iglesia, queridos hermanos y hermanas indios, ha estado y seguirá estando siempre a vuestro lado para defender la dignidad de los seres humanos, su derecho a tener una vida propia y pacífica, respetando los valores de sus tradiciones, costumbres y culturas”.

Caminos para una Iglesia inculturada

51. Cristo con la encarnación dejó su prerrogativa de Dios y se hizo hombre en una cultura concreta para identificarse con toda la humanidad. La inculturación es la encarnación del Evangelio en las culturas autóctonas (“lo que no se asume no se redime”, San Ireneo, cf. Puebla 400) y al mismo tiempo la introducción de estas culturas en la vida de la Iglesia. En este proceso los pueblos son protagonistas y acompañados por sus agentes y pastores.

a. La vivencia de la fe expresada en la piedad popular y la catequesis inculturada

52. La piedad popular constituye un importante medio que vincula a muchos pueblos de la Amazonía con sus vivencias espirituales, sus raíces culturales y su integración comunitaria. Son manifestaciones con las que el pueblo expresa su fe, a través de imágenes, símbolos, tradiciones, ritos y otros sacramentales. Las peregrinaciones, procesiones y fiestas patronales deben ser apreciadas, acompañadas, promovidas y algunas veces purificadas, ya que son momentos privilegiados de evangelización que deben llevar al encuentro con Cristo. Las devociones marianas están muy arraigadas en la Amazonía y en toda América Latina.

53. Es característica la no clericalización de las hermandades, cofradías y grupos vinculados a la piedad popular. Los laicos asumen un protagonismo que difícilmente alcanzan en otros ámbitos eclesiales, con la participación de hermanos y hermanas que ejercen servicios y dirigen oraciones, bendiciones, cantos sagrados tradicionales, animan novenas, organizan procesiones, promueven las fiestas patronales, etc. Es preciso “dar una catequesis apropiada y acompañar la fe ya presente en la religiosidad popular. Una manera concreta puede ser ofrecer un proceso de iniciación cristiana…. que nos lleva a asemejarnos cada vez más a Jesucristo, provocando la progresiva apropiación de sus actitudes” (DAp 300).

b. El misterio de la fe reflexionado en una teología inculturada

54. La teología india, la teología de rostro amazónico y la piedad popular ya son riqueza del mundo indígena, de su cultura y espiritualidad. El misionero y agente de pastoral cuando lleva la palabra del Evangelio de Jesús se identifica con la cultura y se produce el encuentro del que nace el testimonio, el servicio, el anuncio y aprendizaje de las lenguas. El mundo indígena con sus mitos, narrativa, ritos, canciones, danza y expresiones espirituales enriquece el encuentro intercultural. Ya Puebla reconoce que «las culturas no son terreno vacío, carente de auténticos valores. La evangelización de la Iglesia no es un proceso de destrucción, sino de consolidación y fortalecimiento de dichos valores; una contribución al crecimiento de los “gérmenes del verbo”» (DP 401, cf. GS 57) presentes en las culturas.

Caminos para una Iglesia intercultural

a. El respeto a las culturas y a los derechos de los pueblos

55. Todos estamos invitados a acercarnos a los pueblos amazónicos de igual a igual, respetando su historia, sus culturas, su estilo del ‘buen vivir’ (PF 06.10.19). El colonialismo es la imposición de determinados modos de vivir de unos pueblos sobre otros, tanto económica, cultural o religiosamente. Rechazamos una evangelización de estilo colonialista. Anunciar la Buena Nueva de Jesús implica reconocer los gérmenes del Verbo ya presentes en las culturas. La evangelización que hoy proponemos para la Amazonía, es el anuncio inculturado que genera procesos de interculturalidad, procesos que promueven la vida de la Iglesia con una identidad y un rostro amazónico.

b. La promoción del diálogo intercultural en un mundo global

56. En la tarea evangelizadora de la Iglesia, que no debe confundirse con proselitismo, habremos de incluir, procesos claros de inculturación de nuestros métodos y esquemas misioneros. En concreto se propone a los centros de investigación y pastoral de la iglesia que, en alianza con los pueblos indígenas, estudien, recopilen y sistematicen las tradiciones de los grupos étnicos amazónicos para favorecer un trabajo educativo que parta de su identidad y cultura, ayude en la promoción y defensa de sus derechos, conserve y difunda su valor en el escenario cultural latinoamericano.

57. Las acciones educativas se ven hoy interpeladas por la necesidad de inculturación. Es un desafio buscar metodologías y contenidos adecuados a los pueblos en los cuales se quiere ejercer el ministerio de la enseñanza. Para ello, es importante el conocimiento de sus lenguas, sus creencias y aspiraciones, sus necesidades y esperanzas; así como la construcción colectiva de procesos educativos que tengan tanto en la forma como en los contenidos, la identidad cultural de las comunidades amazónicas, insistiendo en la formación de la ecología integral como eje transversal.

c. Los desafíos para la salud, la educación y la comunicación

58. La Iglesia asume como tarea importante promover la educación en salud preventiva y ofrecer asistencia sanitaria en lugares donde la asistencia del Estado no llega. Se requiere favorecer iniciativas de integración que beneficien la salud de los amazónicos. También es importante promover la socialización de conocimientos ancestrales en el campo de la medicina tradicional propia de cada cultura.

59. Entre las complejidades del territorio amazónico, destacamos la fragilidad de la educación sobre todo en los pueblos indígenas. Aunque la educación es un derecho humano, la calidad educativa es deficiente y la deserción escolar muy frecuente, sobre todo en las niñas. La educación evangeliza, promueve la transformación social, empoderando a las personas con un sano sentido critico. “Una buena educación escolar a una temprana edad pone semillas que pueden producir efectos a lo largo de una vida” (LS 213). Es nuestra tarea promover una educación para la solidaridad, que brote de la conciencia de un origen común y de un futuro compartido por todos (cf. LS 202). Es preciso exigir a los gobiernos la implementación de una educación pública, intercultural y bilingüe.

60. El mundo, cada vez más globalizado y complejo, ha desarrollado una red informativa sin precedentes. Sin embargo, tal flujo de información instantánea no conlleva a una mejor comunicación o conexión entre los pueblos. En la Amazonía, queremos promover una cultura comunicativa que favorezca el diálogo, la cultura del encuentro, y el cuidado de la “casa común”. Motivados por una ecología integral, deseamos potenciar los espacios de comunicación ya existentes en la región, para así promover de modo urgente una conversión ecológica integral. Para ello, es preciso colaborar con la formación de agentes de comunicación autóctonos, especialmente indígenas. Ellos no sólo son interlocutores privilegiados para la evangelización y la promoción humana en el territorio, sino que además nos ayudan a difundir la cultura del ‘buen vivir’ y del cuidado por la creación.

61. Con el fin de desarrollar las diversas conexiones con toda la Amazonía y mejorar su comunicación, la Iglesia quiere crear una red de comunicación eclesial panamazónica, que comprende los diversos medios utilizados por las iglesias particulares y otros organismos eclesiales. Su contribución puede tener resonancia y ayuda en la conversión ecológica de la Iglesia y el planeta. La REPAM puede colaborar en el asesoramiento y apoyo a los procesos formativos, seguimiento y fortalecimiento de la comunicación en la región panamazónica.

Nuevos caminos para la conversión cultural

62. En este sentido proponemos la creación de una red escolar de educación bilingüe para la Amazonía (similar a Fe y Alegría) que articule propuestas educativas que respondan a las necesidades de las comunidades, respetando, valorando e integrando en ellas la identidad cultural y la lingüística.

63. Queremos sostener, apoyar y favorecer las experiencias educativas de educación intercultural bilingüe que ya existen en las jurisdicciones eclesiásticas de la Amazonía e implicar a universidades católicas para que trabajen y se comprometan en red.

64. Buscaremos nuevas formas de educación convencional y no convencional, como la educación a distancia, de acuerdo con las necesidades de los lugares, tiempos y personas.

CAPITULO IV

NUEVOS CAMINOS DE CONVERSIÓN ECOLÓGICA

“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10.10)

65. Nuestro planeta es un regalo de Dios, pero sabemos también que vivimos la urgencia de actuar frente a una crisis socioambiental sin precedentes. Necesitamos una conversión ecológica para responder adecuadamente. Por ello como Iglesia Amazónica, frente a la agresión cada vez mayor a nuestro bioma amenazado por su desaparición con consecuencias tremendas para nuestro planeta, nos ponemos en camino inspirados por la propuesta de la ecología integral. Reconocemos las heridas causadas por el ser humano en nuestro territorio, queremos aprender de nuestros hermanos y hermanas de los pueblos originarios, en un diálogo de saberes, el desafío de dar nuevas respuestas buscando modelos de desarrollo justo y solidario. Queremos cuidar nuestra “casa común” en la Amazonía y proponemos nuevos caminos para ello.

Hacia una ecología integral desde la encíclica Laudato si’

a. Amenazas contra el bioma amazónico y sus pueblos

66. Dios nos ha dado la tierra como don y como tarea, para cuidarla y para responder por ella; nosotros no somos sus dueños. La ecología integral tiene su fundamento en el hecho de que “todo está íntimamente relacionado” (LS 16). Por ello ecología y justicia social están intrínsecamente unidos (cf. LS 137). Con la ecología integral emerge un nuevo paradigma de justicia, ya que “un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (LS 49). La ecología integral, así, conecta el ejercicio del cuidado de la naturaleza con aquél de la justicia por los más empobrecidos y desfavorecidos de la tierra, que son la opción preferida de Dios en la historia revelada.

67. Es urgente enfrentarnos a la explotación ilimitada de la “casa común” y de sus habitantes. Una de las causas principales de la destrucción en la Amazonía es el extractivismo predatorio que responde a la lógica de la avaricia, propia del paradigma tecnocrático dominante (LS 101). Ante la situación apremiante del planeta y de la Amazonía, la ecología integral no es un camino más que la Iglesia puede elegir de cara al futuro en este territorio, es el único camino posible, pues no hay otra senda viable para salvar la región. La depredación del territorio viene acompañada del derramamiento de sangre inocente y de la criminalización de los defensores de la Amazonía.

68. La Iglesia es parte de una solidaridad internacional que debe favorecer y reconocer el rol central del bioma amazónico para el equilibrio del clima del planeta; anima a la comunidad internacional a disponer nuevos recursos económicos para su protección y la promoción de un modelo de desarrollo justo y solidario, con el protagonismo y la participación directa de las comunidades locales y de los pueblos originarios en todas las fases desde el planteamiento hasta la implementación, fortaleciendo también las herramientas ya desarrolladas por la convención marco sobre el cambio climático.

69. Resulta escandaloso que se criminalice a los líderes e incluso a las comunidades, por el sólo hecho de reclamar sus mismos derechos. En todos los países amazónicos hay leyes que reconocen los derechos humanos, en especial los de los pueblos indígenas. En los últimos años, la región (amazónica) ha vivido complejas transformaciones, donde los derechos humanos de las comunidades han sido impactados por normas, políticas públicas y prácticas enfocadas principalmente en la ampliación de las fronteras extractivas de recursos naturales y en el desarrollo de megaproyectos de infraestructura, los cuales ejercen presiones sobre los territorios ancestrales indígenas. Esto va acompañado, según el mismo informe, de una grave situación de impunidad en la región con relación a violaciones de derechos humanos y de barreras para obtener justicia (Informe CIDH /OEA, Pueblos Indígenas y tribales de la Panamazonía. 5 y 188. Sept. 2019).

70. Para los cristianos, el interés y preocupación por la promoción y respeto de los derechos humanos, tanto individuales como colectivos, no es opcional. El ser humano es creado a imagen y semejanza del Dios Creador, y su dignidad es inviolable. Por eso la defensa y promoción de los derechos humanos no es meramente un deber político o una tarea social, sino también y sobre todo una exigencia de fe. Tal vez no podamos modificar inmediatamente el modelo de un desarrollo destructivo y extractivista imperante, pero, sí tenemos la necesidad de saber y dejar en claro ¿dónde nos ubicamos?, ¿al lado de quién estamos?, ¿qué perspectiva asumimos?, ¿cómo trasmitimos la dimensión política y ética de nuestra palabra de fe y vida? Por esta razón: a) denunciamos la violación de los derechos humanos y la destrucción extractiva; b) asumimos y apoyamos las campañas de desinversión de compañías extractivas relacionadas al daño socio-ecológico de la Amazonía, comenzando por las propias instituciones eclesiales y también en alianza con otras iglesias; c) llamamos a una transición energetica radical y a la búsqueda de alternativas: «La civilización requiere energía, ¡pero el uso de la energía no debe destruir la civilización!» (Papa Francisco, Discurso a los participantes en la conferencia “Transición energética y cuidado de la casa comun”, 9 junio 2018). Proponemos desarrollar programas de capacitación, sobre el cuidado de la “casa común”, que deben ser diseñados para agentes pastorales y demás fieles, abiertos a toda la comunidad, en “un esfuerzo de concientización de la población” (LS 214).

b. El desafío de nuevos modelos de desarrollo justo, solidario y sostenible

71. Constatamos que la intervención del ser humano ha perdido su carácter “amigable”, para asumir una actitud voraz y predatoria que tiende a exprimir la realidad hasta la extenuación de todos los recursos naturales disponibles. “El paradigma tecnocrático tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política” (LS 109). Para contrarrestar esto, que daña gravemente la vida, es preciso buscar modelos económicos alternativos, más sostenibles, amigables con la naturaleza, con un sólido “sustento espiritual. Por eso, junto con los pueblos amazónicos, solicitamos que los Estados dejen de considerar a la Amazonía como una despensa inagotable (cf. Fr PM). Quisiéramos que desarrollen políticas de inversión que tengan como condición para toda intervención, el cumplimiento de elevados estándares sociales y medio ambientales y el principio fundamental de la preservación de la Amazonía. Para ello, es necesario que cuenten con la participación de los Pueblos Indígenas organizados, de otras comunidades amazónicas y de las diferentes instituciones científicas que ya vienen proponiendo modelos de aprovechamiento del bosque en pie. El nuevo paradigma del desarrollo sostenible debe ser socialmente inclusivo, combinando conocimientos científicos y tradicionales para empoderar a las comunidades tradicionales e indígenas, en su mayoría mujeres, y hacer que esas tecnologías sirvan al bienestar y la protección de los bosques.

72. Se trata entonces de discutir el valor real que cualquier actividad económica o extractiva posee, es decir, el valor que aporta y devuelve a la tierra y a la sociedad considerando la riqueza que extrae de ellas y sus consecuencias socio-ecológicas. Muchas actividades extractivas, como la minería a gran escala, particularmente la ilegal, disminuyen sustancialmente el valor de la vida amazónica. En efecto, arrancan la vida de los pueblos y los bienes comunes de la tierra, concentrando poder económico y político en manos de pocos. Peor aún, muchos de estos proyectos destructivos se realizan en nombre del progreso, y son apoyados – o permitidos – por los gobiernos locales, nacionales y extranjeros.

73. Junto a los pueblos amazónicos (cf. LS 183) y a su horizonte del ‘buen vivir’, llamarnos a una conversión ecológica individual y comunitaria que salvaguarde una ecología integral y un modelo de desarrollo en donde los criterios comerciales no estén por encima de los medioambientales y de los derechos humanos. Deseamos sostener una cultura de paz y respeto – no de violencia y atropello – y una economía centrada en la persona que además cuide de la naturaleza. Por lo tanto, proponemos generar alternativas de desarrollo ecológico integral desde las cosmovisiones que sean construidas con las comunidades, rescatando la sabiduría ancestral. Apoyamos proyectos que proponen una economía solidaria y sostenible, circular y ecológica, tanto a nivel local e internacional, a nivel de investigación y en el campo de acción, en los sectores formales e informales. En esta línea, convendría sostener y promover experiencias de cooperativas de bio-producción, de reservas forestales y de consumo sostenibles. El futuro de la Amazonía está en manos de todos nosotros, pero depende principalmente de que abandonemos de inmediato el modelo actual que destruye el bosque, no trae bienestar y pone en peligro a este inmenso tesoro natural y a sus guardianes.

Iglesia que cuida la “casa común” en la Amazonía

a. La dimensión socio-ambiental de la evangelización

74. A todos nos corresponde ser guardianes de la obra de Dios. Los protagonistas del cuidado, la protección y la defensa de los derechos de los pueblos y de los derechos de la naturaleza en esta región son las mismas comunidades amazónicas. Son ellos los agentes de su propio destino, de su propia misión. En este escenario, el papel de la Iglesia es el de aliada. Ellos han expresado claramente que quieren que la Iglesia los acompañe, que camine junto a ellos, y no que les imponga un modo de ser particular, un modo de desarrollo específico que poco tiene que ver con sus culturas, tradiciones y espiritualidades. Ellos saben cómo cuidar la Amazonía, cómo amarla y protegerla; lo que necesitan es que la Iglesia los apoye.

75. La función de la Iglesia es fortalecer esa capacidad de apoyo y participación. Así promovemos una formación que tenga en cuenta la calidad de vida ética y espiritual de las personas desde una visión integral. La Iglesia debe atender de forma primordial a las comunidades afectadas por daños socio-ambientales. Continuando con la tradición eclesial Latinoamericana, en donde figuras como San José de Anchieta, Bartolomé de las Casas, los mártires paraguayos, muertos en Rio Grande do Sul (Brasil) Roque González, San Alfonso Rodríguez y San Juan del Castillo, entre otros, nos enseñaron que la defensa de los pueblos originarios de este continente está intrínsecamente ligada con la fe en Jesucristo y su buena nueva. Hoy en día debemos formar agentes pastorales y ministros ordenados con sensibilidad socioambiental. Queremos una Iglesia que navega río adentro y hace su andadura por la Amazonía, promoviendo un estilo de vida en armonía con el territorio, y a la vez con el ‘buen vivir’ de los que allí habitan.

76. La Iglesia reconoce la sabiduría de los pueblos amazónicos sobre la biodiversidad, una sabiduría tradicional que es un proceso vivo y siempre en marcha. El robo de esos conocimientos es la biopiratería, una forma de violencia contra esas poblaciones. La Iglesia debe ayudar a preservar y mantener esos conocimientos y las innovaciones y prácticas de las poblaciones, respetando la soberanía de los países y sus leyes que reglamentan el acceso a los recursos genéticos y el conocimiento tradicional asociado. En la medida de lo posible ella debe ayudar a esas poblaciones a garantizar la repartición de los beneficios provenientes de la utilización de ese conocimiento, de las innovaciones y prácticas en un modelo de desarrollo sostenible e inclusivo.

77. Se necesita de manera urgente el desarrollo de políticas energéticas que logren reducir drásticamente la emisión de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases relacionados con el cambio climático. Las nuevas energías limpias ayudarán a promover la salud. Todas las empresas deben establecer sistemas de monitoreo de la cadena de suministro para garantizar que la producción que compran, crean o venden, sea producida de una manera social y ambientalmente sostenible. Además, “el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”. (LS 30). Tal derecho está reconocido por las Naciones Unidas (2010). Necesitamos trabajar conjuntamente para que el derecho fundamental, de acceso al agua limpia se respete en el territorio.

78. La Iglesia opta por la defensa de la vida, de la tierra y de las culturas originarias amazónicas. Esto implicaría, el acompañar a los pueblos amazónicos en el registro, la sistematización y difusión de datos e informaciones sobre sus territorios y la situación jurídica de los mismos. Queremos priorizar la incidencia y el acompañamiento para lograr la demarcación de tierras, especialmente la de los PIACI (América hispanófona) o PIAV (América lusófona). Incentivamos a los Estados a que cumplan con sus obligaciones constitucionales sobre estos asuntos, incluyendo el derecho de acceso al agua.

79. La Doctrina Social de la Iglesia, que desde hace tiempo ha tratado el tema ecológico, se ve hoy enriquecida con una mirada más de conjunto que abarca la relación entre los pueblos amazónicos y sus territorios, siempre en diálogo con sus conocimientos y sabidurías ancestrales. Por ejemplo, reconociendo la forma en que los pueblos indígenas se relacionan y protegen sus territorios, como una referencia indispensable para nuestra conversión hacia una ecología integral. En esta luz queremos crear ministerios para el cuidado de la “casa común” en la Amazonía, que tengan como función cuidar el territorio y las aguas junto con las comunidades indígenas, y un ministerio de acogida para aquellos que son desplazados de sus territorios hacia las urbes.

b. Iglesia pobre, con y para los pobres desde las periferias vulnerables

80. Reafirmamos nuestro compromiso por defender la vida en su integralidad desde su concepción hasta su ocaso y la dignidad de todas las personas. La Iglesia ha estado y está al lado de las comunidades indígenas para salvaguadar el derecho a tener una vida propia y tranquila, respetando los valores de sus tradiciones, costumbres y culturas, la preservación de los ríos y bosques, que son espacios sagrados, fuente de vida y sabiduría. Apoyamos los esfuerzos de tantos que, de modo valiente, defienden la vida en todas sus formas y etapas. Nuestro servicio pastoral constituye un servicio a la plena vida de los pueblos indígenas que nos obliga a proclamar a Jesucristo y a la Buena Nueva del Reino de Dios, para frenar las situaciones de pecado, las estructuras de la muerte, la violencia y las injusticias internas y externas y promover el diálogo intercultural, interreligioso y ecuménico.

Nuevos caminos para la promoción ecológica integral

a. Interpelación profética y mensaje de esperanza a toda la Iglesia y todo el mundo

81. La defensa de la vida de la Amazonía y de sus pueblos requiere de una profunda conversión personal, social y estructural. La Iglesia está incluida en esta llamada a desaprender, aprender y reaprender, para superar así cualquier tendencia hacia modelos colonizadores que han causado daño en el pasado. En ese sentido es importante que seamos conscientes de la fuerza del neo-colonialismo que está presente en nuestras decisiones cotidianas y el modelo de desarrollo predominante que se expresa en el modelo creciente de agricultura de monocultivo, nuestros modos de transporte y el imaginario de bienestar desde el consumo que vivimos en la sociedad y que tiene implicaciones directas e indirectas en la Amazonía. Ante ello, un horizonte global, aún escuchando las voces de iglesias hermanas, queremos abrazar una espiritualidad de la ecología integral, a fin de promover el cuidado de la creación. Para alcanzarlo debemos ser una comunidad de discípulos misioneros mucho más participativa e incluyente.

82. Proponemos definir el pecado ecológico como una acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad y el ambiente. Es un pecado contra las futuras generaciones y se manifiesta en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del ambiente, transgresiones contra los principios de interdependencia y la ruptura de las redes de solidaridad entre las criaturas (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 340-344) y contra la virtud de la justicia. También proponemos crear ministerios especiales para el cuidado de la “casa común” y la promoción de la ecología integral a nivel parroquial y en cada jurisdicción eclesiástica, que tengan como funciones, entre otras, el cuidado del territorio y de las aguas, así como la promoción de la encíclica Laudato si’. Asumir el programa pastoral, educativo y de incidencia de la Encíclica Laudato si’ en sus capítulos V y VI en todos los niveles y estructuras de la Iglesia.

83. Como manera de reparar la deuda ecológica que tienen los países con la Amazonía, proponemos la creación de un fondo mundial para cubrir parte de los presupuestos de las comunidades presentes en la Amazonía que promueven su desarollo integral y autosostenible y así también protegerlas del ansia depredadora de querer extraer sus recursos naturales por parte de las empresas nacionales y multinacionales.

84. Adoptar hábitos responsables que respeten y valoren a los pueblos del Amazonas, sus tradiciones y sabiduría, protegiendo la tierra y cambiando nuestra cultura de consumo excesivo, la producción de residuos sólidos, estimulando el reuso y el reciclaje. Debemos reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y el uso de plásticos, cambiando nuestros hábitos alimenticios (exceso de consumo de carne y peces/mariscos) con estilos de vida más sobrios. Comprometerse activamente en la siembra de árboles buscando alternativas sostenibles en agricultura, energía y movilidad que respeten los derechos de la naturaleza y el pueblo. Promover la educación en ecología integral en todos los niveles, promover nuevos modelos económicos e iniciativas que promuevan una calidad de vida sostenible.

b. Observatorio Socio Pastoral Amazónico

85. Crear un observatorio socioambiental pastoral, fortaleciendo la lucha en la defensa de la vida. Realizar un diagnóstico del territorio y de sus conflictos socioambientales en cada Iglesia local y regional, para poder asumir una posición, tomar decisiones y defender los derechos de los más vulnerables. El Observatorio trabajaría en alianza con el CELAM, la CLAR, Caritas, la REPAM, los Episcopados nacionales, las Iglesias locales, las Universidades Católicas, la CIDH, otros actores no eclesiales en el continente y los representantes de los pueblos indígenas. Igualmente pedimos que en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, se cree una oficina amazónica que este en relación con este Observatorio y las demás instituciones locales amazónicas.

CAPITULO V

NUEVOS CAMINOS DE CONVERSIÓN SINODAL

“Yo en ellos, y Tú en Mi, para que sean perfeccionados en unidad” (Jn 17,23)

86. Para caminar juntos la Iglesia necesita una conversión Sinodal, sinodalidad del Pueblo de Dios bajo la guía del Espíritu en la Amazonía. Con este horizonte de comunión y participación buscamos los nuevos caminos eclesiales, sobre todo, en la ministerialidad y la sacramentalidad de la Iglesia con rostro amazónico. La vida consagrada, los laicos y entre ellos las mujeres, son los protagonistas antiguos y siempre nuevos que nos llaman a esta conversión.

La sinodalidad misionera en la Iglesia Amazónica

a. La sinodalidad misionera de todo el Pueblo de Dios bajo la guía del Espíritu

87. “Sínodo” es una palabra antigua venerada por la Tradición; indica el camino que recorren juntos los miembros del pueblo de Dios; remite al Señor Jesús, quien se presenta como “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6), y al hecho de que los cristianos, sus seguidores, fueron llamados “los discípulos del camino” (Hech 9,2); ser sinodales es seguir juntos “el camino del Señor” (Hch 18,25). La sinodalidad es el modo de ser de la Iglesia primitiva (cf. Hech 15) y debe ser el nuestro. “Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo” (1 Co 12,12). La sinodalidad caracteriza también la Iglesia del Vaticano II, entendida como Pueblo de Dios, en igualdad y común dignidad frente a la diversidad de ministerios, carismas y servicios. Ella “indica la forma específica de vivir y actuar (modus vivendi et operandi) de la Iglesia del Pueblo de Dios, que manifiesta y realiza de manera concreta su ser “comunión”, en el caminar juntos, en el reunirse en asamblea y en la participación activa de todos sus miembros en su acción evangelizadora” (…), es decir, en la “corresponsabilidad y participación de todo el pueblo de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia” (CTI, La sinodalidad…, n. 6-7).

88. Para caminar juntos, la Iglesia de hoy necesita una conversión a la experiencia sinodal. Es necesario fortalecer una cultura de diálogo, de escucha recíproca, de discernimiento espiritual, de consenso y comunión para encontrar espacios y modos de decisión conjunta y responder a los desafíos pastorales. Así se fomentará la corresponsabilidad en la vida de la Iglesia con espíritu de servicio. Urge caminar, proponer y asumir las responsabilidades para superar el clericalismo y las imposiciones arbitrarias. La sinodalidad es una dimensión constitutiva de la Iglesia. No se puede ser Iglesia sin reconocer un efectivo ejercicio del sensus fidei de todo el Pueblo de Dios.

b. Espiritualidad de comunión sinodal bajo la guía del Espíritu

89. La Iglesia vive de la comunión con el Cuerpo de Cristo por el don del Espíritu Santo. El llamado “Concilio apostólico de Jerusalén” (cf. Hech 15; Gal 2,1-10) es un acontecimiento sinodal en el que la Iglesia Apostólica, en un momento decisivo de su camino, vive su vocación a la luz de la presencia del Señor resucitado en vista de la misión. Este acontecimiento se constituyó en la figura paradigmática de los Sínodos de la Iglesia y de su vocación sinodal. La decisión tomada por los Apóstoles, con la compañía de toda la comunidad de Jerusalén, fue obra de la acción del Espíritu Santo que guía el camino de la Iglesia asegurándole la fidelidad al Evangelio de Jesús: “Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros” (Hch 15,28). Toda la asamblea recibió la decisión y la hizo propia (Hch 15,22); luego hizo lo mismo la comunidad de Antioquía (Hch 15, 30-31). Ser verdaderamente “sinodal” es avanzar en armonía bajo el impulso del Espíritu vivificador.

90. La Iglesia en la Amazonía está llamada a caminar en el ejercicio del discernimiento, que es el centro de los procesos y acontecimientos sinodales. Se trata de determinar y de recorrer como Iglesia, mediante la interpretación teologal de los signos de los tiempos, bajo la guía del Espíritu Santo, el camino a seguir en el servicio del designio de Dios. El discernimiento comunitario permite descubrir una llamada que Dios hace oir en cada situación histórica determinada. Esta Asamblea es un momento de gracia para ejercitar la escucha recíproca, el diólogo sincero y el discernimeinto comunitario para el bien común del Pueblo de Dios en la Región Amazónica, y luego, en la etapa de actuación de las decisiones, para seguir caminando bajo el impulso del Espíritu Santo en las pequeñas comunidades, las parroquias, las diócesis, los vicariatos, las “prelacías”, y en toda la región.

c. Hacia un estilo sinodal de vivir y de obrar en la región amazónica

91. Con audacia evangélica, queremos implementar nuevos caminos para la vida de la Iglesia y su servicio a una ecología integral en la Amazonía. La sinodalidad marca un estilo de vivir la comunión y la participación en las iglesias locales que se caracteriza por el respeto a la dignidad y la igualdad de todos los bautizados y bautizadas, el complemento de los carismas y los ministerios, el gusto de reunirse en asambleas para discernir juntos la voz del Espíritu. Este Sínodo nos brinda la ocasión de reflexionar sobre la forma de estructurar las iglesias locales en cada región y país, y de avanzar en una conversión sinodal que señale rutas comunes en la evangelización. La lógica de la encarnación enseña que Dios, en Cristo, se vincula a los seres humanos que viven en las “culturas propias de los pueblos” (AG 9) y que la Iglesia, Pueblo de Dios inserto entre los pueblos, tiene la belleza de un rostro pluriforme porque arraiga en muchas culturas diversas (EG 116). Esto se realiza en la vida y la misión de las iglesias locales radicadas en cada “gran territorio socio-cultural” (AG 22).

92. Una Iglesia con rostro amazónico necesita que sus comunidades estén impregnadas de un espíritu sinodal, respaldadas por estructuras organizativas acordes a esta dinámica, como auténticos organismos de “comunión”. Las formas del ejercicio de la sinodalidad son variadas, deberán ser descentralizadas en sus diversos niveles (diocesano, regional, nacional, universal), respetuosas y atentas a los procesos locales, sin debilitar el vínculo con las demás Iglesias hermanas y con la Iglesia universal. Las formas organizativas para el ejercicio de la sinodalidad pueden ser variadas, ellas establecen una sincronía entre la comunión y la participación, entre la corresponsabilidad y la ministerialidad de todos, prestando especial atención a la participación efectiva de los laicos en el discernimiento y en la toma de decisiones, potenciando la participación de las mujeres.

Nuevos caminos para la ministerialidad eclesial

a. Iglesia ministerial y nuevos ministerios

93. La renovación del Concilio Vaticano II sitúa los laicos en el seno del Pueblo de Dios, en una Iglesia toda ella ministerial, que tiene en el sacramento del bautismo la base de la identidad y de la misión de todo cristiano. “Los laicos son fieles que por el bautismo fueron incorporados a Cristo, constituidos en el Pueblo de Dios y, a su modo, hechos partícipes del munus sacerdotal, profético y regio de Cristo, por lo que ejercen su rol en la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo” (LG 31). De esta triple relación, con Cristo, la Iglesia y el mundo, nace la vocación y la misión del laicado. La Iglesia en la Amazonía, en vista de una sociedad justa y solidaria en el cuidado de la “casa común”, quiere hacer de los laicos actores privilegiados. Su actuación, ha sido y es vital, sea en la coordinación de comunidades eclesiales, en el ejercicio de ministerios, así como en su compromiso profético en un mundo inclusivo para todos, que tiene en sus mártires un testimonio que nos interpela.

94. Como expresión de la corresponsabilidad de todos los bautizados en la Iglesia y del ejercicio del sensus fidei de todo el Pueblo de Dios, surgieron las asambleas y consejos de pastoral en todos los ámbitos eclesiales, así como los equipos de coordinación de los diferentes servicios pastorales y los ministerios confiados a los laicos. Reconocemos la necesidad de fortalecer y ampliar los espacios para la participación del laicado, ya sea en la consulta como en la toma de decisiones, en la vida y en la misión de la Iglesia.

95. Aunque la misión en el mundo sea tarea de todo bautizado, el Concilio Vaticano II puso de relieve la misión del laicado: “la esperanza de una Nueva Tierra, lejos de atenuar, antes debe impulsar la solicitud por el perfeccionamiento de esta tierra” (GS 39). Para la Iglesia amazónica es urgente que se promuevan y se confieran ministerios para hombres y mujeres de forma equitativa. El tejido de la iglesia local, también en la Amazonía, está garantizado por las pequeñas comunidades eclesiales misioneras que cultivan la fe, escuchan la Palabra y celebran juntos cerca de la vida de la gente. Es la Iglesia de hombres y mujeres bautizados que debemos consolidar promoviendo la ministerialidad y, sobre todo, la conciencia de la dignidad bautismal.

96. Además, el Obispo pueda confiar, por un mandato de tiempo determinado, ante la ausencia de sacerdotes en las comunidades, el ejercicio de la cura pastoral de la misma a una persona no investida del carácter sacerdotal, que sea miembro de la comunidad. Deben evitarse personalismos y por ello será un cargo rotativo. El Obispo podrá constituir este ministerio en representación de la comunidad cristiana con un mandato oficial mediante un acto ritual para que la persona responsable de la comunidad sea reconocida también a nivel civil y local. Queda siempre el sacerdote, con la potestad y facultad del párroco, como responsable de la comunidad.

b. La vida consagrada

97. El texto evangélico – “El espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido, para anunciar a los pobres la Buena Nueva” (Lc 4,18) – expresa una convicción que anima la misión de la vida consagrada en la Amazonía, enviada a proclamar la Buena Nueva en el acompañamiento cercano a los pueblos indígenas, a los más vulnerables y a los más alejados, desde un diálogo y anuncio que posibiliten un conocimiento profundo de la espiritualidad. Una vida consagrada con experiencias intercongregacionales e interinstitucionales puede permanecer en comunidades, donde nadie quiere estar y con quien nadie quiere estar, aprendiendo y respetando la cultura y las lenguas indígenas para llegar al corazón de los pueblos.

98. La misión, al mismo tiempo que contribuye a edificar y consolidar la Iglesia, fortalece y renueva la vida consagrada y la llama con más fuerza a retomar lo más puro de su inspiración original. De esta suerte su testimonio será profético y fuente de nuevas vocaciones religiosas. Proponemos apostar por una vida consagrada con identidad amazónica, fortaleciendo las vocaciones autóctonas. Apoyamos la inserción y la itinerancia de los consagrados, junto a los más empobrecidos y excluidos. Los procesos formativos deben incluir el enfoque desde la interculturalidad, la inculturación y los diálogos entre espiritualidades y cosmovisiones amazónicas.

c. La presencia y la hora de la mujer

99. La Iglesia en la Amazonía quiere “ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia” (EG 103). “No reduzcamos el compromiso de las mujeres en la Iglesia, sino que promovamos su participación activa en la comunidad eclesial. Si la Iglesia pierde a las mujeres en su total y real dimensión, la Iglesia se expone a la esterilidad” (Papa Francisco, Encuentro con el Episcopado brasileño, Rio de Janeiro, 27 de julio de 2013).

100. El Magisterio de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II ha resaltado el lugar protagónico que la mujer ocupa dentro de ella: “Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga” (Pablo VI, 1965; AAS 58, 1966, 13-14).

101. La sabiduría de los pueblos ancestrales afirma que la madre tierra tiene rostro femenino. En el mundo indígena y occidental la mujer es la que trabaja en múltiples facetas, en la instrucción de los hijos, en la transmisión de la fe y del Evangelio, son presencia testimonial y responsable en la promoción humana, por lo que se pide que la voz de las mujeres sea oída, que ellas sean consultadas y participen en las tomas de decisiones y, de este modo, puedan contribuir con su sensibilidad para la sinodalidad eclesial. Valoramos “la función de la mujer, reconociendo su papel fundamental en la formación y continuidad de las culturas, en la espiritualidad, en las comunidades y familias. Es necesario que ella asuma con mayor fuerza su liderazgo en el seno de la Iglesia, y que ésta lo reconozca y promueva reforzando su participación en los consejos pastorales de parroquias y diócesis, o incluso en instancias de gobierno.

102. Ante la realidad que sufren las mujeres víctimas de violencia física, moral y religiosa, incluso el feminicidio, la Iglesia se posiciona en defensa de sus derechos y las reconoce como protagonistas y guardianes de la creación y de la “casa común”. Reconocemos la ministerialidad que Jesús reservó para las mujeres. Es necesario fomentar la formación de mujeres en estudios de teología bíblica, teología sistemática, derecho canónico, valorando su presencia en organizaciones y liderazgo dentro y fuera del entorno eclesial. Queremos fortalecer los lazos familiares, especialmente a las mujeres migrantes. Aseguramos su lugar en los espacios de liderazgo y capacitación. Pedimos revisar el Motu Propio de San Pablo VI, Ministeria quedam, para que también mujeres adecuadamente formadas y preparadas puedan recibir los ministerios del Lectorado y el Acolitado, entre otros a ser desarrollados. En los nuevos contextos de evangelización y pastoral en la Amazonía, donde la mayoría de las comunidades católicas son lideradas por mujeres, pedimos sea creado el ministerio instituido de “la mujer dirigente de la comunidad” y reconocer esto, dentro del servicio de las cambiantes exigencias de la evangelización y de la atención a las comunidades.

103. En las múltiples consultas realizadas en el espacio amazónico, se reconoció y se recalcó el papel fundamental de las mujeres religiosas y laicas en la Iglesia de la Amazonía y sus comunidades, dados los múltiples servicios que ellas brindan. En un alto número de dichas consultas, se solicitó el diaconado permanente para la mujer. Por esta razón el tema estuvo también muy presente en el Sínodo. Ya en 2016, el Papa Francisco había creado una “Comisión de Estudio sobre el Diaconado de las Mujeres” que, como Comisión, llegó a un resultado parcial sobre cómo era la realidad del diaconado de las mujeres en los primeros siglos de la Iglesia y sus implicaciones hoy. Por lo tanto, nos gustaría compartir nuestras experiencias y reflexiones con la Comisión y esperamos sus resultados.

d. Diaconado permanente

104. Para la Iglesia Amazónica es urgente la promoción, formación y apoyo a los diáconos permanentes, por la importancia de este ministerio en la comunidad. De un modo particular, por el servicio eclesial que requieren muchas comunidades, especialmente los pueblos indígenas. Las necesidades pastorales específicas de las comunidades cristianas amazónicas nos llevan a una comprensión más amplia del diaconado, servicio que existe ya desde el inicio de la Iglesia, y restaurado como un grado autónomo y permanente por el Concilio Vaticano II (LG 29, AG 16, OE 17). El diaconado hoy debe también promover la ecología integral, el desarrollo humano, el trabajo pastoral social, el servicio de los que se encuentran en situación de vulnerabilidad y pobreza, configurándolo al Cristo Servidor, haciéndose Iglesia misericordiosa, samaritana, solidaria y diaconal.

105. Los presbíteros han de tener en cuenta que el diácono está al servicio de la comunidad por designación y bajo la autoridad del obispo, y que tienen la obligación de apoyar a los diáconos permanentes y de actuar en comunión con ellos. Hay que tener presente la manutención de los diáconos permanentes. Esto incluye el proceso de vocación según los criterios de admisión. Las motivaciones del candidato deben apuntar al servicio y a la misión del diaconado permanente en la Iglesia y en el mundo de hoy. El proyecto formativo se intercala entre el estudio académico y la práctica pastoral, acompañado por un equipo formativo y la comunidad parroquial, con contenidos e itinerarios adaptados a cada realidad local. Es deseable que la esposa e hijos participen en el proceso de formación.

106. El programa de estudios (currículum) para la formación del diaconado permanente, además de las asignaturas obligatorias, debe incluir temas que favorezcan el diálogo ecuménico, interreligioso e intercultural, la historia de la Iglesia en la Amazonía, el afecto y la sexualidad, la cosmovisión indígena, la ecología integral y otros temas transversales que son típicos del ministerio diaconal. El equipo de formadores estará conformado por ministros ordenados y laicos competentes que estén en línea con el directorio de diaconado permanente aprobado en cada país. Queremos alentar, apoyar y acompañar personalmente, el proceso vocacional y la formación de futuros diáconos permanentes en las comunidades ribereñas e indígenas, con la participación de párrocos, religiosos y religiosas. Finalmente, que haya un programa de seguimiento para la formación continua (espiritualidad, formación teológica, asuntos pastorales, actualizaciones de documentos de la iglesia, etc.), bajo la guía del obispo.

e. Itinerarios de formación inculturada

107. “Yo les daré pastores según mi corazón” (Jer 3,15). Esta promesa, siendo divina, es válida para todos los tiempos y contextos; por lo tanto, también es válida para la Amazonía. Destinada a configurar al presbítero a Cristo, la formación para el ministerio ordenado debe ser una escuela comunitaria de fraternidad, experiencial, espiritual, pastoral y doctrinal, en contacto con la realidad de las personas, en armonía con la cultura local y la religiosidad, cerca de los pobres. Necesitamos preparar buenos pastores que vivan la Buena Noticia del Reino, conozcan las leyes canónicas, sean compasivos, tan parecidos a Jesús como sea posible, cuya práctica sea hacer la voluntad del Padre, alimentados por la Eucaristía y la Sagrada Escritura. Es decir, una formación más bíblica en el sentido de una asimilación a Jesús como se muestra en los Evangelios: cerca de las personas, capaz de escuchar, sanar, consolar, pacientemente, no buscando solicitar sino manifestar la ternura del corazón de su Padre.

108. En vista a ofrecer a los futuros presbíteros de las iglesias en la Amazonía una formación con rostro amazónico, inserta y adaptada en la realidad, contextualizada y capaz de responder a los numerosos desafíos pastorales y misioneros, proponemos un plan de formación en línea con los desafíos de las iglesias locales y la realidad de la Amazonía. Ha de incluir en los contenidos académicos disciplinas que aborden la ecología integral, la eco teología, la teología de la creación, las teologías indias, la espiritualidad ecológica, la histórica de la Iglesia en la Amazonía, la antropología cultural amazónica, etc. Los centros de formación a la vida presbiteral y consagrada deben insertarse, preferencialmente, en la realidad amazónica, en vista a favorecer el contacto del joven amazónico en formación con su realidad, mientras se prepara para su futura misión, garantizando así que el proceso de formación no se distancie del contenido vital de las personas y su cultura, como también ofreciendo a otros jóvenes no amazónicos la oportunidad de hacer parte de su formación en la Amazonía, fomentando así las vocaciones misioneras.

f. La Eucaristía fuente y culmen de comunión sinodal

109. Según el Concilio Vaticano II, la participación en la Eucaristía es la fuente y el culmen de toda vida cristiana; es símbolo de esa unidad del Cuerpo Místico; es el centro y la culminación de toda la vida de la comunidad cristiana. La Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia; es la fuente y la culminación de toda evangelización. Hagamos eco de la frase de San Juan Pablo II: «La Iglesia vive de la Eucaristía» (Ecclesia de Eucharistia, 1). La Instrucción de la Congregación para el Culto Divino Redemptoris sacramentum (2004) insiste en que los fieles disfruten del derecho a tener la celebración eucarística tal como se establece en los libros y normas litúrgicas. Pero parece extraño hablar del derecho a celebrar una Eucaristía según lo prescrito, por no hablar del derecho más fundamental de acceso a la Eucaristía para todos: «En la Eucaristía la plenitud ya se ha realizado, y es el centro vital del universo, el centro lleno de amor y vida inagotable. Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucaristía, todo el cosmos da gracias a Dios. En efecto, la Eucaristía es en sí misma un acto de amor cósmico» (LS 236).

110. Existe un derecho de la comunidad a la celebración, que deriva de la esencia de la Eucaristía y de su lugar en la economía de la salvación. La vida sacramental es la integración de las diversas dimensiones de la vida humana en el Misterio Pascual, que nos fortalece. Por eso las comunidades vivas claman verdaderamente por la celebración de la Eucaristía. Ella es, sin duda, punto de llegada (culmen y consumación) de la comunidad; pero es, a la vez, punto de partida: de encuentro, de reconciliación, de aprendizaje y catequesis, de crecimiento comunitario.

111. Muchas de las comunidades eclesiales del territorio amazónico tienen enormes dificultades para acceder a la Eucaristía. En ocasiones pasan no sólo meses sino, incluso, varios años antes de que un sacerdote pueda regresar a una comunidad para celebrar la Eucaristía, ofrecer el sacramento de la reconciliación o ungir a los enfermos de la comunidad. Apreciamos el celibato como un don de Dios (Sacerdotalis Caelibatus, 1) en la medida que este don permite al discípulo misionero, ordenado al presbiterado, dedicarse plenamente al servicio del Pueblo Santo de Dios. Estimula la caridad pastoral y rezamos para que haya muchas vocaciones que vivan el sacerdocio célibe. Sabemos que esta disciplina “no es exigida por la naturaleza misma del sacerdocio… aunque tiene muchas razones de conveniencia con el mismo” (PO 16). En su encíclica sobre el celibato sacerdotal san Pablo VI mantuvo esta ley y expuso motivaciones teológicas, espirituales y pastorales que la sustentan. En 1992, la exhortación postsinodal de san Juan Pablo II sobre la formación sacerdotal confirmó esta tradición en la Iglesia latina (PDV 29). Considerando que la legítima diversidad no daña la comunión y la unidad de la Iglesia, sino que la manifiesta y sirve (LG 13; OE 6) lo que da testimonio de la pluralidad de ritos y disciplinas existentes, proponemos establecer criterios y disposiciones de parte de la autoridad competente, en el marco de la Lumen Gentium 26, de ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado permanente fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituída y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica. A este respecto, algunos se pronunciaron por un abordaje universal del tema.

Nuevos caminos para la sinodalidad eclesial

a. Estructuras sinodales regionales en la Iglesia amazónica

112. La mayoría de las Diócesis, Prelaturas y Vicariatos de la Amazonía tienen extensos territorios, pocos ministros ordenados y escasez de recursos financieros, pasando por dificultades para sostener la misión. El “costo amazónico” repercute seriamente sobre la evangelización. Ante esta realidad es necesario replantearse la forma de organizar las iglesias locales, repensar las estructuras de comunión en los niveles provinciales, regionales, nacionales y, también, desde la Panamazonía. Por ello, es necesario articular espacios sinodales y generar redes de apoyo solidario. Urge superar las fronteras que la geografía impone y trazar puentes que unan. El documento de Aparecida ya insistía que las Iglesias locales generen formas de asociación interdiocesana en cada nación o entre países de una región y que alimente una mayor cooperación entre las iglesias hermanas (cf. DAp 182). En miras a una Iglesia presente, solidaria y samaritana proponemos: redimensionar las extensas áreas geográficas de las diócesis, vicariatos y “prelazias”; crear un fondo Amazónico para el sostenimiento de la evangelización; sensibilizar y estimular a las agencias internacionales de cooperación católica para que apoyen más allá de los proyectos sociales a las actividades de evangelización.

113. En el 2015, al conmemorar el 50º aniversario de la Institución del Sínodo de los Obispos por parte de san Pablo VI, el Papa Francisco invitó a renovar la comunión sinodal en los distintos niveles de la vida de la Iglesia: local, regional y universal. La Iglesia está desarrollando una renovada comprensión de la sinodalidad a escala regional. Apoyada en la tradición, la Comisión Teológica Internacional expresa: “El nivel regional en el ejercicio de la sinodalidad es el que se da en reagrupaciones de Iglesias particulares presentes en una misma región: una provincia -como sucedía sobre todo en los primeros siglos de la Iglesia- o un país, un continente o parte de él” (Documento “La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia”, Vaticano, 2018, 85). El ejercicio de la sinodalidad en este nivel refuerza los vínculos espirituales e institucionales, favorece el intercambio de dones y ayuda a proyectar criterios pastorales comunes. La labor conjunta en la pastoral social de las diócesis situadas en las fronteras de los países debe ser fortalecida para afrontar problemas comunes que superan lo local, como la explotación de las personas y del territorio, el narcotráfico, la corrupción, el tráfico de personas, etc. El problema migratorio necesita ser afrontado de forma coordinada por las iglesias de las fronteras.

b. Universidades y nuevas estructuras sinodales amazónicas

114. Proponemos que sea establecida una Universidad Católica Amazónica basada en la investigación interdisciplinaria (incluyendo estudios de campo), en la inculturación y en el diálogo intercultural; que la teología inculturada incluya la formación conjunta para ministerios laicales y formación de sacerdotes, basada principalmente en la Sagrada Escritura. Las actividades de investigación, educación y extensión deben incluir programas de estudio ambientales (conocimiento teórico ambientado con la sabiduría de los pueblos que viven en la región amazónica) y estudios étnicos (descripción de los diferentes idiomas, etc.). La formación de docentes, la enseñanza y la producción de material didáctico debe respetar las costumbres y tradiciones de los pueblos indígenas, elaborando material didáctico inculturado y realizando actividades de extensión en diferentes países y regiones. Pedimos a las universidades católicas de América Latina que ayuden a la creación de la Universidad Católica Amazónica y acompañen su desarrollo.

c. Organismo Eclesial Regional Postsinodal para la región amazónica

115. Proponemos crear un organismo episcopal que promueva la sinodalidad entre las iglesias de la región, que ayude a delinear el rostro amazónico de esta Iglesia y que continúe la tarea de encontrar nuevos caminos para la misión evangelizadora, en especial incorporando la propuesta de la ecología integral, afianzando así la fisonomía de la Iglesia amazónica. Se trataría de un organismo episcopal permanente y representativo que promueva la sinodalidad en la región amazónica, articulado con el CELAM, con su estructura propia, en una organización simple y también articulado con la REPAM. De esta manera puede ser el cauce eficaz para asumir, desde el territorio de la Iglesia latinoamericana y caribeña, muchos de las propuestas surgidas en este Sínodo. Sería el nexo que articule redes e iniciativas eclesiales y socio – ambientales a nivel continental e internacional.


d. Rito para los pueblos originarios

116. El Concilio Vaticano II abrió espacios para el pluralismo litúrgico “para variaciones y adaptaciones legítimas para los diversos grupos y pueblos” (SC 38). En este sentido, la liturgia debe responder a la cultura para que sea fuente y culmen de la vida cristiana (cf. SC 10) y para que se sienta ligada a los sufrimientos y a las alegrías del pueblo. Debemos dar una respuesta auténticamente católica a la petición de las comunidades amazónicas de adaptar la liturgia valorando la cosmovisión, las tradiciones, los símbolos y los ritos originarios que incluyan dimensiones trascendentes, comunitarias y ecológicas.

117. En la Iglesia Católica hay 23 Ritos diferentes, signo claro de una tradición que desde los primeros siglos ha intentado inculturar los contenidos de la fe y su celebración a través de un lenguaje lo más coherente posible con el misterio que se quiere expresar. Todas estas tradiciones tienen su origen en función de la misión de la Iglesia: “Las Iglesias de un mismo ámbito geográfico y cultural han venido a celebrar el misterio de Cristo con expresiones particulares, caracterizadas culturalmente: en la tradición del “depósito de la fe”, en el simbolismo litúrgico, en la organización de la comunión fraterna, en la comprensión teológica de los misterios y en las diversas formas de santidad” (CIC 1202; cf. también CIC 1200-1206).

118. Es necesario que la Iglesia, en su incansable labor evangelizadora, trabaje para que el proceso de inculturación de la fe, se exprese en las formas más coherentes, a fin de que también pueda celebrarse y vivirse según las lenguas propias de los pueblos amazónicos. Urge formar comités de traducciones y redacción de textos bíblicos y litúrgicos en las lenguas propias de los diferentes lugares, con los recursos necesarios, preservando la materia de los sacramentos y adaptándolos a la forma, sin perder de vista lo que sea esencial. En este sentido es preciso fomentar la música y el canto, todo lo cual es aceptado y fomentado por la liturgia.

119. El nuevo organismo de la Iglesia en la Amazonía debe constituir una comisión competente para estudiar y dialogar, según usos y costumbres de los pueblos ancestrales, la elaboración de un rito amazónico, que exprese el patrimonio litúrgico, teológico, disciplinario y espiritual amazónico, con especial referencia a lo que la Lumen Gentium afirma para las Iglesias orientales (cf. LG 23). Esto se sumaría a los ritos ya presentes en la Iglesia, enriqueciendo la obra de evangelización, la capacidad de expresar la fe en una cultura propia y el sentido de descentralización y de colegialidad que puede expresar la catolicidad de la Iglesia.También podría estudiar y proponer cómo enriquecer ritos eclesiales con el modo en que estos pueblos cuidan su territorio y se relacionan con sus aguas.

CONCLUSIÓN

120. Concluimos bajo el amparo de María, Madre de la Amazonía, venerada con diversas advocaciones en toda la región. Con su intercesión, pedimos que este Sínodo sea una expresión concreta de la sinodalidad, para que la vida plena que Jesús vino a traer al mundo (cf. Jn 10, 10) llegue a todos, especialmente a los pobres, y contribuya al cuidado de la “casa común”. Que María, Madre de la Amazonía, acompañe nuestro caminar; a San José,

BOLLETTINO N. 0821 – 26.10.2019 30

custodio fiel de María y de su hijo Jesús, le consagramos nuestra presencia eclesial en la Amazonía, Iglesia con rostro amazónico y en salida misionera.

[01706-ES.01] [Texto original: Español]

Votazioni del Documento finale

S Y N O D U S E P I S C O P O R U M

C O E T U S S P E C I A L I S P R O R E G I O N E A M A Z O N I C A

Nº Placet Non
Placet

1. 159 2
2. 165 2
3. 165 4
4. 165 5
5. 164 3
6. 168 1
7. 166 2
8. 168 1
9. 157 9
10. 163 3
11. 161 7
12. 165 2
13. 167 2
14. 159 9
15. 162 7
16. 167 3
17. 169 2
18. 167 3
19. 167 3
20. 169 1
21. 167 0
22. 168 3
23. 166 5
24. 166 7
25. 160 9
26. 170 1
27. 159 8
28. 167 3
29. 168 3
30. 168 2
31. 164 6

Número del punto/ Placet/ Non Placet

32. 167/3
33. 166/5
34. 169/3
35. 163/5
36. 159/10
37. 165/5
38. 163/7
39. 159/12
40. 158/13
41. 167/4
42. 163/6
43. 166/5
44. 153/14
45. 166/4
46. 168/4
47. 165 5
48. 163 5
49. 164/7
50. 164/5
51. 164/6
52. 168/2
53. 166/4
54. 150/17
55. 157/11
56. 158/10
57. 163/7
58. 164/6
59. 168/2
60. 167/3
61. 158/10
62. 161/9
63. 166/4
64. 152/9
65. 166/1
66. 170/1
67. 167/2
68. 161/6
69. 161/7
70. 161/6

Número del punto/ Placet/ Non Placet

71. 166/4
72. 165/3
73. 164/4
74. 162/7
75. 165/4
76. 163/5
77. 162/7
78. 168/4
79. 164/4
80. 165/2
81. 160/9
82. 150/13
83. 152/16
84. 163/7
85. 157/11
86. 167/1
87. 169/1
88. 164/7
89. 171/1
90. 164/5
91. 165/5
92. 166/5
93. 167/6
94. 162/7
95. 158/9
96. 156/14
97. 162/6
98. 162/5
99. 161/2
100. 168/3
101. 165/5
102. 160/11
103. 137/30
104. 162/3
105. 164/8
106. 170/2
107. 169/3
108. 158/11
109. 154/13

Número del punto/ Placet/ Non Placet

110. 156/14
111. 128/41
112. 161/5
113. 160/5
114. 158/11
115. 145/22
116. 147/22
117. 140/27
118. 156/12
119. 140/29
120. 166/2


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

Share this post


Link to post
Share on other sites

Pues esperemos a ver cuáles son las conclusiones del Santo Padre.

No soy muy fan de este Sínodo ni en general de los sínodos, pero me parece lamentable la campaña falaz en contra. Se busca provocar turbulencias y poner al pueblo de Dios en contra del Papa. Como ha matizado el Español, al final lo que importa son las cuestiones que el Papa aborde en el documento defintivo.

En el peor de los casos, y aunque reconozco que algunas propuestas no me hacen mucha gracia, no veo razones suficientes como para romper con la Iglesia o con el Papa.

Share this post


Link to post
Share on other sites

Así es, y ya no porque el Papa pueda caernos mejor o peor, que eso siempre será circunstancial, sino porque en esencia representa el fundamento de la sucesión apostólica y la comunión de la Iglesia a lo largo del tiempo. Romper con el Papa es también romper la unidad de la Iglesia, que es lo fundamental y lo que debería mover a reconsiderar la postura de muchos que abiertamente lo calumnian y difaman desde supuestas posiciones católicas


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

Share this post


Link to post
Share on other sites

  • Corazón Español is a community of forums founded in October 2017, aimed at promoting harmony and the common good from the universal perspective of Hispanic Catholic culture and tradition. The registration of a personal account is public and free, and allows you to participate in general forums, create forums communities, and enjoy different services in accordance with the rules of participation. Register now if you do not have your user account yet.

     

    Spanish Heart

  • Our picks

    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
        • A grateful applause (10 positives and 5 improvement points)
    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
        • A grateful applause (10 positives and 5 improvement points)
      • 55 replies
    • Una crítica a "La opción benedictina"
      Lo mismo que señalo algunas cosas que me disgustan de Prada, no tengo inconveniente en reconocer sus aciertos. Publica una interesante crítica a la "La opción benedictina", libro de un converso a la ortodoxia y militante del Partido Republicano que extrañamente se viene promocionando en ambientes católicos. La crítica de Prada está muy inspirada en argumentos desarrollados previamente por el profesor Miguel Ayuso.
        • Thank you (1 positive)
        • I like what you say (5 positives and 3 improvement points)
        • A grateful applause (10 positives and 5 improvement points)
      • 15 replies
    • Pieza movida: Discusión sobre la Iglesia procedente del tema "Pregunta al Lector silente"
      Debate de alcance sobre la posición de la Iglesia en el mundo actual y el liderazgo del Papa Francisco al frente de la misma.
        • I like what you say (5 positives and 3 improvement points)
      • 64 replies
    • Post in El fenómeno VOX
      Yo diría que en VOX pesa más el discurso migratorio que cualquier otra consideración. Esto se podía intuir antes de las últimas elecciones. Pero lo de este verano ha sido de traca: he procurado conectarme todos los días al Twitter de Abascal y básicamente ha sido una recopilación de delitos protagonizados por inmigrantes. No han hablado de otra cosa en este último verano.
        • Excellent (100 positive and improvement points)
  • Current Donation Goals

  • Recently Browsing

    No registered users viewing this page.

  • Who's Online (See full list)

    • Español
    • Chrome(4)
    • Bingbot(1)
    • Googlebot(1)
×