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Hispanorromano

Una crítica al ciberutopismo de algunos contrarrevolucionarios

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Realizo una crítica del optimismo que reina con respecto a internet en la mayoría de ámbitos contrarrevolucionarios; pero lo hago desde el terreno de las hipótesis y adoptando por comodidad el papel imaginario de fiscal, por lo que ruego que no se corte nadie si quiere ejercer de abogado defensor en este caso: el contraste de ideas puede ser bueno.

El ciberoptimismo del que hablo suele tener ribetes utópicos. En realidad, la ciberutopía está muy presente en toda la sociedad desde hace un par de décadas, pero me extraña la facilidad con la que también ha penetrado en ambientes católicos, generalmente más dados a la mesura. Pongo como ejemplo un reciente comentario del periodista católico Eulogio López:

Cita

Un bloguero puede hacer temblar a un imperio

Los periódicos ya no se leen, ni los vegetales ni los digitales. Se leen las noticias.

Eulogio López
Eulogio López 13/09/19 12:33

Los periódicos ya no se leen. Pero, ojo, hablo de los periódicos vegetales y también de los digitales. No se leen periódicos, se leen noticias. El periodismo se ha fragmentado hasta unos extremos increíbles, entre otras cosas porque la fragmentación la hace Google y, como buena máquina es idiota. Esto es: no comete fallos porque su propio método de fallo es clamoroso. En plata: que a lo mejor no encuentran lo que buscan. Sólo tendrán éxito si adoptan la actitud de la máquina, si progresan en el camino de la idiocia.

Pero no hay que llorar sobre la leche derramada. Internet también aporta muchas ventajas. Sobre todo, aporta libertad. Por ejemplo, aporta una conclusión harto interesante: no hay enemigo pequeño. Sí, al no depender del medio, cualquier persona, hasta el más humilde, desde una aldea de Almería, puede hacer temblar a cualquier estructura económica. Un bloguero puede hacer temblar a un imperio. Eso es lo mejor de Internet.

Noticias: Un bloguero puede hacer temblar a un imperio

Eulogio tiene razón en una cosa: ya no se leen periódicos, se leen noticias (filtradas por las redes sociales en función de nuestros afinidades). Esto en mi opinión es malo, y no entiendo que Eulogio acoja esa novedad con neutralidad o indiferencia. Pero me llama sobre todo la atención la parte que he resaltado en negrita: esa idea de que el más humilde bloguero puede hacer temblar a un imperio.

Para empezar, no conozco a ningún bloguero de Almería que haya hecho temblar al imperio. El imperio sigue vivo y coleando. Y no será ningún bloguero de Almería el que lo derribe. ¿De qué manera podría hacer temblar al imperio ese bloguero? Podría dar una noticia que muestre la hipocresía del imperio, pero un bloguero no tiene la capacidad de acceder a esa clase de noticias desde su doritocueva almeriense. Entonces sólo nos queda la opinión del bloguero. Pero con una simple opinión, lanzada al inmenso océano de internet, no se puede derribar un imperio. Esa opinión tendrá que competir con millones de opiniones y de distracciones -entre ellas, el porno- que pugnan por la atención del internauta. Y aun en caso de que en bloguero consiga una gran repercusión, una mera opinión no es capaz de hacer temblar a un imperio. Opiniones las hay para todos los gustos y téngase también en cuenta que, mientras ese bloguero almeriense da su opinión, hay otros blogueros que lanzan una opinión contraria desde Oklahoma o desde Michigan.

¿Ha reflexionado Eulogio sobre el hecho de que ese bloguero almeriense publique su opinión en una plataforma que es propiedad del imperio? Las plataformas condicionan los contenidos y, en caso de que un contenido desafíe de verdad a la plataforma -y al imperio que la sustenta- estas dos entidades pueden optar por desalojar al bloguero.

Un bloguero no tiene fuerza para hacer temblar un imperio, y casi mejor que sea así, en mi opinión. Porque si de verdad un bloguero cualquiera fuese capaz de derribar un imperio viviríamos en un caos permanente. Eulogio supone que ese bloguero almeriense quiere derribar el imperio por buenas y católicas razones. ¿Pero por qué no tiene en cuenta que a lo mejor otros blogueros -quizá la mayoría- usan ese supuesto poder para promover otro imperio todavía más opresor o simplemente para destruir los cimientos cristianos de la sociedad? Si un bloguero almeriense tiene tan grande poder, lo tendrá para el bien y para el mal. Tampoco tiene en cuenta Eulogio que a lo mejor el imperio moviliza a sus propios ejércitos de blogueros contra los que resulta imposible luchar desde un dormitorio almeriense. Pero quizá puede ocurrir algo peor, y es que mafias o entidades privadas oscuras usen ese infinito poder que otorga internet para moldear la sociedad a su gusto, en un sentido nada cristiano.

Esa idea de que un bloguero aislado puede hacer temblar al imperio o al sistema me parece ilusoria pero, de ser cierta en alguna medida, representaría un peligro más que una oportunidad. Creo que así lo vería un católico contrarrevolucionario del siglo pasado. Un católico de esos tiempos no vería bien que cualquiera pueda opinar y que todas las opiniones valgan lo mismo; como tampoco vería bien que cualquier persona, desde su doritocueva almeriense, pudiese darle la vuelta a la sociedad como un calcetín a base de opiniones y memes. Contemplaría con verdadero pavor que ese poder tan grande pudiera estar en manos de personas malvadas y vería que la evolución natural de esto es que dicho poder lo terminen acumulando las mafias, grupos de presión y Estados que tengan más fuerza y menos escrúpulos a la hora de actuar en internet.

Por supuesto, un contrarrevolucionario del siglo pasado tampoco vería bien que en internet circulen las informaciones, las ideas y las imágenes sin ninguna censura o límite. Los contrarrevolucionarios siempre fueron partidarios de la censura a pesar de que indirectamente les pudiese perjudicar. En la concepción católica, las ideas nocivas no deben fluir alegremente y sin censura; la pornografía tampoco. De poco me sirve que un bloguero almeriense pueda hacer temblar al imperio si la contrapartida es que dicho imperio puede meter en mi mente y en la de mis hijos gigas y gigas de imágenes pornográficas e ideas disolventes. Y se engaña quien crea que el flujo de información es simétrico. El bloguero almeriense tiene muy poca capacidad de contaminar la mente del imperio, pero el imperio tiene una inmensa capacidad de contaminar la mente del bloguero. Por no hablar de los imperios paralelos o alternativos que también suministran aberraciones a la mente del internauta para captar su atención.

En suma, me parece exagerado ese optimismo con respecto a internet que reina en los círculos contrarrevolucionarios; en poco se diferencia del típico utopismo izquierdista. Creo que harían mejor en tomarse lo de internet con más calma y con un espíritu más crítico, sin dejar de utilizarlo pero al mismo tiempo denunciando sus peligros. Creo que conviene hacerse a la idea de que ningún bloguero católico va a derribar el imperio anticristiano desde su dormitorio almeriense. Internet no es la panacea. De igual forma, me parece una traición a la filosofía católica esa idea que se ha extendido de que las ideas deben fluir sin cortapisas y de que la censura es algo negativo. Me parece una idea verdaderamente revolucionaria, en el peor sentido de esta palabra.


Esta publicación ha sido promocionada como contenido independiente

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Esto es como lo del "arden las redes". No arde ná. Internet no deja de ser el conjunto de las antiguas conversaciones de bar. Lo que pasa es que ahora los bares están "deconstruidos", pero siguen funcionando como "cámaras de eco", un bar no es/era más que eso, sustituyendo los doritos por vino.

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Hay  gente que es muy entusiasta de Internet. 

Estos me han ayudado a formarme de una manera que nunca hubiera sido posible en otra época. 

Cito unos ejemplos: 

1. Eulogio López (su diario hispanidad.com lo empezó en su casa de 0 y con muy poco dinero)

2. Javier Paredes: Su programa  de YouTube "Marcando el Norte" tiene contenidos realmente impresionantes

3.  El obispo Munilla de San Sebastián. A parte de Sexto continente, sube muchas conferencias, testimonios, etc.

Es verdad, no han hecho temblar al Imperio.  Pero sí han hecho temblar mi opinión sobre el Imperio. Para mí, y para mi alma, eso es muchísimo más importante. 

Por otra parte completamente deacuerdo en que Internet no es la panacea, hay 1% de bueno y 99% de malo. Esa es la puerta estrecha...

 

 

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Comparto la crítica que hace Hispanorromano, de hecho y si se piensa, Internet es la mejor forma que ha encontrado el imperio para alienar conciencias y tener controlada cualquier tipo de disidencia.

Las corrientes de opinión no las genera un bloguero ni un grupo de foristas en una web de internet. A lo sumo, estos solo pueden aspirar a visibilizar determinada afinidad o disidencia frente a dichas corrientes, pero estas se generan en los "laboratorios y fábricas de opinión" que fecundan las publicaciones de las redes y grandes medios informativos, o subyacen previamente a las mismas, es decir, ya existen con anterioridad a la red y por tanto dependen de sus principios.

Es el caso por ejemplo del catolicismo. Un propagandista católico, ya sea mediante blogs, videos o el medio que elija, no va a poder difundir nada que previamente no haya difundido ya la Iglesia a través de los medios disponibles con anterioridad. Si la Iglesia, como Institución, no ha podido derribar al imperio con todo el poder de que dispone, de hecho esa no es su misión, difícilmente un católico particular, que no dispone de otros medios que nos sean los mismos de la Iglesia, va a poder hacerlo  por más que se esfuerce en ser creativo. El martillo no es más fuerte que la mano que lo sustenta.

Sin embargo, el imperio sí que puede utilizar la creatividad de ese propagandista para conocer las fuerzas de sus enemigos y poder fabricar así las contramedidas necesarias. Esto lo vemos por ejemplo en la forma en que están cayendo una tras otra, infinidad de voluntades que antaño operaban en la red al servicio de la Iglesia y hoy, debido a las corrientes de opinión que generan ciertos medios, están virando hacia posiciones cismáticas o cuanto menos controvertidas, y con ellos arrastrando a otros que buenamente se fiaron en su día de esta gente.  ¿Cuantos de esos blogueros que hace unos años comenzaron su actividad con la noble intención de servir a la Iglesia, hoy están emitiendo juicios y opiniones perjudiciales o directamente contrarias al evangelio? La fuerza de la corriente es capaz de arrastrar hasta los árboles más firmes.

La única utilidad que, como católico, yo le veo a operar en Internet, es la de poder complementar con la palabra, la evangelización con las obras que debiéramos obrar e nuestras vidas. Y si acaso construir refugios que sirvan de descanso a aquellos que anden buscando algún consuelo o fortaleza donde avituallar o reponerse. Pero el mundo no lo vamos a cambiar en las redes sociales ni el imperio va a caer porque ningún David internauta esgrima su onda poderosa en la red de redes, de hecho son eso, redes, es decir, medios donde la gente caemos como pececillos incautos, la mayoría de veces en manos de desaprensivos y en cierta menor medida también de buena gente o al servicio de causas nobles preexistentes pero, las redes sirven para pescar, es decir, para sacar a la gente de su realidad, y no para derribar imperios.

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hace 2 horas, Español dijo:

Comparto la crítica que hace Hispanorromano, de hecho y si se piensa, Internet es la mejor forma que ha encontrado el imperio para alienar conciencias y tener controlada cualquier tipo de disidencia.

Las corrientes de opinión no las genera un bloguero ni un grupo de foristas en una web de internet. A lo sumo, estos solo pueden aspirar a visibilizar determinada afinidad o disidencia frente a dichas corrientes, pero estas se generan en los "laboratorios y fábricas de opinión" que fecundan las publicaciones de las redes y grandes medios informativos, o subyacen previamente a las mismas, es decir, ya existen con anterioridad a la red y por tanto dependen de sus principios.

Es el caso por ejemplo del catolicismo. Un propagandista católico, ya sea mediante blogs, videos o el medio que elija, no va a poder difundir nada que previamente no haya difundido ya la Iglesia a través de los medios disponibles con anterioridad. Si la Iglesia, como Institución, no ha podido derribar al imperio con todo el poder de que dispone, de hecho esa no es su misión, difícilmente un católico particular, que no dispone de otros medios que nos sean los mismos de la Iglesia, va a poder hacerlo  por más que se esfuerce en ser creativo. El martillo no es más fuerte que la mano que lo sustenta.

Sin embargo, el imperio sí que puede utilizar la creatividad de ese propagandista para conocer las fuerzas de sus enemigos y poder fabricar así las contramedidas necesarias. Esto lo vemos por ejemplo en la forma en que están cayendo una tras otra, infinidad de voluntades que antaño operaban en la red al servicio de la Iglesia y hoy, debido a las corrientes de opinión que generan ciertos medios, están virando hacia posiciones cismáticas o cuanto menos controvertidas, y con ellos arrastrando a otros que buenamente se fiaron en su día de esta gente.  ¿Cuantos de esos blogueros que hace unos años comenzaron su actividad con la noble intención de servir a la Iglesia, hoy están emitiendo juicios y opiniones perjudiciales o directamente contrarias al evangelio? La fuerza de la corriente es capaz de arrastrar hasta los árboles más firmes.

La única utilidad que, como católico, yo le veo a operar en Internet, es la de poder complementar con la palabra, la evangelización con las obras que debiéramos obrar e nuestras vidas. Y si acaso construir refugios que sirvan de descanso a aquellos que anden buscando algún consuelo o fortaleza donde avituallar o reponerse. Pero el mundo no lo vamos a cambiar en las redes sociales ni el imperio va a caer porque ningún David internauta esgrima su onda poderosa en la red de redes, de hecho son eso, redes, es decir, medios donde la gente caemos como pececillos incautos, la mayoría de veces en manos de desaprensivos y en cierta menor medida también de buena gente o al servicio de causas nobles preexistentes pero, las redes sirven para pescar, es decir, para sacar a la gente de su realidad, y no para derribar imperios.

ni más  ni menos, al final con la voluntad de ayudar a expandir lo más fácil es acabar atrapado por el monstruo que pretendías combatir, cuya viscosidad es superlativa, cuanta más fuerza despliegas contra él más te devuelve hasta agotarte... es algo que no deberíamos perder de vista en este foro y en el planteamiento de la función que le pretendemos imprimir.

la exposición demasiado continuada sin refugio amigable es agotadora, estoy pensando por ejemplo en ese "viscomonstruo" en que se ha convertido BBJ, en el que solo resistes si adoptas una costra de la misma naturaleza abrasiva que sufres si lo contrarias, lo que la amiga Ariadna suele descubrir con que "este foro -BBJ- envilece", pero quien habla de ese foro podría también referirse a cualquier línea de comentarios de cualquier periódico digital, incluso en los católicos, a los que se supone en principio lugares no adecuados para la corrosión desmoralizadora.

 

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En 15/9/2019 a las 0:59, javier dijo:

Hay  gente que es muy entusiasta de Internet. 

Estos me han ayudado a formarme de una manera que nunca hubiera sido posible en otra época. 

Cito unos ejemplos: 

1. Eulogio López (su diario hispanidad.com lo empezó en su casa de 0 y con muy poco dinero)

2. Javier Paredes: Su programa  de YouTube "Marcando el Norte" tiene contenidos realmente impresionantes

3.  El obispo Munilla de San Sebastián. A parte de Sexto continente, sube muchas conferencias, testimonios, etc.

Es verdad, no han hecho temblar al Imperio.  Pero sí han hecho temblar mi opinión sobre el Imperio. Para mí, y para mi alma, eso es muchísimo más importante. 

Por otra parte completamente deacuerdo en que Internet no es la panacea, hay 1% de bueno y 99% de malo. Esa es la puerta estrecha...

Tienes mucha razón en que, si bien un bloguero no puede hacer temblar al imperio, sí puede ayudar a personas concretas a encontrar la verdad. Ésa es la razón por la que participamos aquí y creemos que es bueno que exista un foro como COES. Donde se puede debatir sosegadamente pero siempre desde un respeto hacia España y hacia la Religión católica. Donde se respetan las reglas de un debate honrado y no tiene mayor razón el que más grita o el que más repite los mensajes.

Aclaro que la cita de Eulogio es instrumental. Ya he comentado que no estoy muy de acuerdo con este periodista en algunas cosas, pero encontré su comentario por pura casualidad y pensé que ejemplificaba bien lo que creen muchas personas -de derechas o de izquierdas- sobre este tema de internet. Yo mismo he llegado a creer algo así en una época y creo que nadie escapa a esa lógica. Lo del bloguero que hace temblar al imperio lo dice Eulogio pero en el fondo lo cree la mayoría de la gente, porque es es el tipo de optimismo que fomentan los propietarios de esas tecnologías, curiosamente radicadas en el imperio.

Me dirijo específicamente a los contrarrevolucionarios porque son las derechas las que últimamente se muestran más utópicas con esto de internet, quizá por el éxito de Trump. Pienso que las derechas deberían estar vacunadas contra estos utopismos. Y creo que deberían ser más críticas no sólo con internet, sino en general con la avalancha de nuevas tecnologías que se nos imponen sin evaluar primero si contribuyen al bien o, por el contrario, nos alejan de él.

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Aunque no está relacionado directamente con el tema, transcribo a continuación el discurso que ha ofrecido hoy el Papa Francisco a los participantes en el Seminario “El bien común en la era digital”, porque toca un tema tangencial respecto al desarrollo tecnológico y su subordinación al bien común.

Cita

Discurso del Santo Padre

Sres. cardenales,

queridos hermanos y hermanas,

Doy la bienvenida a todos los participantes en el Encuentro sobre el “Bien Común en la Era Digital”, promovido por el Pontificio Consejo para la Cultura y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y agradezco al cardenal Ravasi su presentación. Los notables avances en el campo de la tecnología, especialmente en el de la inteligencia artificia tienen, cada vez más, implicaciones significativas en todos los ámbitos de la actividad humana; por lo tanto, considero que los debates abiertos y concretos sobre este tema son más necesarios que nunca.

En mi Encíclica sobre el cuidado de la casa común, tracé un paralelismo básico: el beneficio incuestionable que la humanidad puede obtener del progreso tecnológico (cf. Laudato si’, 102) dependerá de la medida en que se utilicen éticamente las nuevas posibilidades disponibles (cf. ibid., 105). Esta correlación requiere que, paralelamente al inmenso progreso tecnológico en curso, haya un desarrollo adecuado de la responsabilidad y los valores.

De lo contrario, un paradigma dominante -el “paradigma tecnocrático” (cf. ibíd., 111)- que promete un progreso incontrolado e ilimitado se impondrá y quizás incluso eliminará otros factores de desarrollo con enormes peligros para toda la humanidad. Con vuestros trabajos, vosotros, habéis querido contribuir a prevenir esta deriva y a hacer concreta la cultura del encuentro y del diálogo interdisciplinario.

Muchos de vosotros sois actores importantes en diversos ámbitos de las ciencias aplicadas: tecnología, economía, robótica, sociología, comunicación, ciber-seguridad, y también filosofía, ética y teología moral. Precisamente por eso, expresáis no sólo diferentes habilidades, sino también diferentes sensibilidades y enfoques variados de los problemas que fenómenos como la inteligencia artificial abren en los sectores de vuestra competencia. Os agradezco que queráis encontraros entre vosotros en un diálogo inclusivo y fecundo, que ayuda a todos a aprender unos de otros y no permita a ninguno encerrarse en sistemas pre-confeccionados.

El principal objetivo que os habéis fijado es ambicioso: alcanzar criterios y parámetros éticos básicos, capaces dar orientaciones sobre las respuestas a los problemas éticos que plantea el uso generalizado de las tecnologías. Soy consciente de que para vosotros, que representáis tanto la globalización como la especialización del conocimiento, debe ser arduo definir algunos principios esenciales en un lenguaje que sea aceptable y compartido por todos. Sin embargo, no os habéis desanimado en el intento de alcanzar este objetivo, enmarcando el valor ético de las transformaciones en curso también en el contexto de los principios establecidos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible definidos por las Naciones Unidas; de hecho, las áreas clave que habéis explorado ciertamente tienen repercusiones inmediatas y concretas en la vida de millones de personas.

Es común la convicción de que la humanidad se enfrenta a desafíos sin precedentes y completamente nuevas. Los nuevos problemas requieren nuevas soluciones: el respeto de los principios y de la tradición, de hecho, debe vivirse siempre con una forma de fidelidad creativa y no de imitaciones rígidas o de reduccionismo obsoleto. Por lo tanto, creo que es digno de elogio que no hayáis tenido miedo de declinar, a veces también de forma precisa, los principios morales tanto teóricos como prácticos, y que los desafíos éticos examinados se hayan enfrentado precisamente en el contexto del concepto de “bien común”. El bien común es un bien al que aspiran todas las personas, y no existe un sistema ético digno de ese nombre que no contemple ese bien como uno de sus puntos de referencia esenciales.

Los problemas que habéis sido llamados a analizar conciernen a toda la humanidad y requieren soluciones que puedan extenderse a toda la humanidad.

Un buen ejemplo podría ser la robótica en el mundo laboral. Por un lado, podrá poner fin a algunos trabajos fatigosos, peligrosos y repetitivos -pensemos en los que surgieron a principios de la revolución industrial del siglo XIX- que a menudo causan sufrimiento, aburrimiento y embrutecimiento. Sin embargo, por otro lado, la robótica podría convertirse en una herramienta puramente eficiente: utilizada sólo para aumentar beneficios y rendimientos, privaría a miles de personas de su trabajo, poniendo en peligro su dignidad.

Otro ejemplo son las ventajas y los riesgos asociados con el uso de la inteligencia artificial en los debates sobre las grandes cuestiones sociales. Por una parte, se podrá favorecer un acceso más grande a las informaciones fiables y garantizar, pues, la afirmación de análisis correctas; por la otra, será posible como nunca antes, hacer circular opiniones tendenciosas y datos falsos, “envenenar” los debates públicos e incluso manipular las opiniones de millones de personas, hasta el punto de poner en peligro las mismas instituciones que garantizan la convivencia civil pacífica. Por eso, el desarrollo tecnológico del que todos somos testigos requiere que nos reapropiemos de nosotros mismos y reinterpretemos los términos éticos que otros nos han transmitido.

Si el progreso tecnológico causara desigualdades cada vez mayores, no podríamos considerarlo un progreso real. Si se convirtiera en enemigo del bien común, el llamado progreso tecnológico de la humanidad, conduciría a una desafortunada regresión a una forma de barbarie dictada por la ley del más fuerte. Por lo tanto, queridos amigos, os agradezco vuestro trabajo en un esfuerzo de civilización, que también se medirá por el objetivo de reducir las desigualdades económicas, educativas, tecnológicas, sociales y culturales.

Habéis querido sentar las bases éticas para garantizar la defensa de la dignidad de cada persona humana, convencidos de que el bien común no puede disociarse del bien específico de cada individuo. Mientras una persona sea víctima de un sistema, por muy evolucionado y eficiente que sea, que no consiga valorizar la dignidad intrínseca y la contribución de cada persona, vuestro trabajo no estará terminado.

Un mundo mejor es posible gracias al progreso tecnológico si éste va acompañado de una ética basada en una visión del bien común, una ética de libertad, responsabilidad y  fraternidad, capaz de favorecer el pleno desarrollo de las personas en relación con los demás y con la creación.

Queridos amigos, gracias por este encuentro. Os acompaño con mi bendición. ¡Qué Dios os bendiga a todos! Y os pido por favor que recéis por mí. Gracias.

© Librería Editorial Vaticana

 

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Este tema se trato justo el otro día en BBJ en el contexto de una toma y daca con el forero identitario Gothaus en BBJ. El hombre es un claro ejemplo de eugenesia, rechazo a gentes de razas -menos capaces suele decir ese tipo de gente- y una especie de "creyente" en la idea de que él y los suyos han quedado del lado de los "selectos" y, por tanto, son otros los que sobran.

A raíz de avances como el del famoso "supercomputador" los avances de la inteligencia artificial, la robótica, etc...

a muchos "eugenistas" que se creen lo más se les va a caer el escupitajo de soberbia eugénica y  de teología de la prosperidad.... en la misma cara de los que la lanzan o en la de uno de los suyos.

sencillamente, si se acepntan los principios del capitalismo salvaje contra la idea del bien común, llegará un momento en que los pocos dueños de esos avances tecnológicos puedan disponer de la vida de la mayor parte de la Humanidad, incluyendo a los que se creían "selectos" y verán que su trabajo lo podrá "pensar" y hacer cualquier máquina.

 

la Iglesia va varios pasos por delante y está claro que será la que podrá oponer en coherencia un discurso efectivo contra la dictadura tecnológica a la que podría derivar el desarrollo tecnológico.

 

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    • By Hispanorromano
      La televisión está mal vista y con razón. Cuando en España sólo existían dos canales estatales, todavía se podían encontrar programas de cierta calidad, que no buscaban darle al público lo que quería, o lo que halagaba sus bajos instintos, sino lo que se consideraba un contenido de calidad. Con la llegada de las cadenas privadas la cosa fue degenerando hasta la televisión perfectamente prescindible que conocemos hoy.
      La televisión es ideal para manipular y para transformar la sociedad, generalmente a peor. La imagen ofrece un mayor potencial de manipulación que los textos escritos o hablados. Siempre ha sido el vehículo ideal de la propaganda porque apela al aspecto más irracional del ser humano. Al leer un texto todavía conservas cierta capacidad crítica y de reflexión, pero la imagen va directa al corazón, a los estratos inferiores del cerebro, y te golpea sin dejarte tiempo para reflexionar. La imagen en movimiento tiene todavía mayor capacidad para sugestionar a las masas y para transformar nuestras creencias y costumbres.
      Muchas personas están muy contentas de haber dejado atrás la nefasta televisión gracias a internet, donde supuestamente eligen lo que quieren ver. ¿Pero acaso Youtube no sigue siendo televisión? Sí, Youtube también es televisión, es decir, imágenes trasmitidas a distancia. La tele convencional del pasado se transmitía por ondas o por cables; la tele de hoy se trasmite por fibra óptica. El núcleo del asunto sigue siendo el mismo. Los vicios que tenía la televisión de antaño, en cuanto a su potencial para engañar, manipular y transformar hábitos y costumbres, los hereda igualmente Youtube.
      Ahora bien, yo sostengo que Youtube no sólo hereda esos vicios de la televisión convencional de antaño sino que los potencia en grado sumo y los dota de una capacidad destructiva global que era inimaginable en un pasado. Ilustro el tema con breve artículo de hace tiempo que explica qué tipo de vídeos recomienda Yotutube y por qué los contenidos singularmente tóxicos son inherentes a este nuevo tipo de televisión:
      El artículo menciona varios tipos de contenido tóxico que premia el algoritmo de Youtube:
      a) Vídeos sobre conspiraciones imaginarias, cuanto más absurdas, mejor.
      b) Con frecuencia ligado a lo anterior, vídeos sobre el mundo del misterio y sobre la habitual panoplia de temáticas gnósticas y ocultistas, alrededor de las cuales se forman verdaderas sectas.
      c) Contenido extremista, o incluso terrorista, en el plano político y religioso. Cuanto más divida, cuanto más enfrente, cuanto más promueva el odio, mejor para Youtube.
      d) Contenido basura, engañoso o que busca clicks fáciles; el tipo de contenido en el que no debería perder un segundo ninguna persona razonable.
      e) Propaganda radicalmente manipuladora de las grandes potencias, aunque parece que Rusia es la que se maneja con más habilidad en este ámbito digital.
      f) Todo tipo de contenido estúpido y, sobre todo, extremo (incluso pedofilia si se tercia), porque es el que más captura la atención de la gente y, por tanto, el que más ingresos les genera a los pérfidos dueños de Youtube. Se están haciendo billonarios a base de bombear basura, odio y división en la sociedad. Intoxican nuestras mentes e intoxican nuestras sociedades. Es su modelo de negocio.
      No toco el tema de otras plataformas gratuitas de televisión en internet, como las dedicadas específicamente a la pornografía (cuanto más extrema y degenerada, mejor), a asesinatos reales (al final, el mito de las películas snuff se hizo realidad sin que nos diéramos cuenta), a la promoción del terrorismo y a lo más abyecto que uno pueda imaginar.
      No niego que en Youtube haya contenidos decentes, positivos o útiles. Pero el sistema está concebido y programado para favorecer el tipo de contenidos extremos o estúpidos que acabo de relatar, con lo que impulsa a la sociedad a la estupidez, a la locura, al enfrentamiento y a su propia autodestrucción. A lo mejor una persona empieza haciendo vídeos decentes sobre cuestiones históricas, pero si ve que le reportan muchas más visitas (y, por tanto, beneficios) los vídeos sobre conspiraciones, terminará haciendo ese tipo de vídeos. Quizá alguien empiece hablando sobre cuestiones políticas con gran sabiduría y respeto, pero si ve que gana mucho más dinero insultando a sus oponentes políticos y crispando el ambiente, se inclinará por esa vía. El sistema tiende al mal.
      Además, con Youtube se ha dado carta de naturaleza a toda clase de propagandistas de las causas más turbias, ya procedan de sectas, de grupos de presión o de grandes potencias que tienen los recursos necesarios para lavar el cerebro a grandes sectores de la población. Y ya no es como antes, que poníamos un par de horas la tele en el cuarto de estar por las noches; ahora la tele nos acompaña a todas partes con nuestro smartphone, con lo que estamos las veinticuatro horas a merced de la propaganda en forma de vídeos e imágenes que quieran bombear en nuestras cabezas. No hay escapatoria. La tele convencional la podías apagar. Internet no lo puedes apagar. Solamente ese detalle debería hacernos reflexionar.
      Mi conclusión es que Youtube es un tipo de televisión mucho más destructiva para la sociedad que la televisión convencional de antaño. No hay degeneración que no esté recogida en Youtube, mientras que en la tele convencional el catálogo de degeneraciones está mucho más acotado. El mejor contenido de la televisión convencional siempre será superior al mejor contenido producido exclusivamente para Youtube. El peor contenido de la tele convencional siempre será infinitamente superior al peor contenido producido para Youtube. Y es probable que los peores contenidos de la tele convencional superen en calidad a los vídeos más vistos de Youtube. Lo poco que alberga de valor Youtube generalmente lo ha robado de la televisión convencional, donde hay unos profesionales que cobran su salario al margen de los clicks que reciban. La manipulación de la tele convencional se queda chiquita al lado de la manipulación de las almas que es posible ejercer a través de Youtube. La mentira y el odio reinan en Youtube en mucha mayor medida que en la televisión convencional. En la tele convencional era posible escuchar el consejo de que apagases la tele e hicieses algo más enriquecedor. En Youtube no encontrarás nunca el consejo de que apagues internet (porque, de hecho, no se puede) y mandes al guano a Youtube. La caja tonta, como la llamaban nuestros profesores de EGB, nunca ha sido más tonta que con Youtube. La nueva televisión de Youtube es una receta segura para la degeneración, el enfrentamiento y el caos dentro de nuestras sociedades.
      Es posible que alguien tenga una visión muy diferente del tema: para eso estamos, para debatir amigablemente :)
    • By Hispanorromano
      Realizo una crítica del optimismo que reina con respecto a internet en la mayoría de ámbitos contrarrevolucionarios; pero lo hago desde el terreno de las hipótesis y adoptando por comodidad el papel imaginario de fiscal, por lo que ruego que no se corte nadie si quiere ejercer de abogado defensor en este caso: el contraste de ideas puede ser bueno.
      El ciberoptimismo del que hablo suele tener ribetes utópicos. En realidad, la ciberutopía está muy presente en toda la sociedad desde hace un par de décadas, pero me extraña la facilidad con la que también ha penetrado en ambientes católicos, generalmente más dados a la mesura. Pongo como ejemplo un reciente comentario del periodista católico Eulogio López:
      Eulogio tiene razón en una cosa: ya no se leen periódicos, se leen noticias (filtradas por las redes sociales en función de nuestros afinidades). Esto en mi opinión es malo, y no entiendo que Eulogio acoja esa novedad con neutralidad o indiferencia. Pero me llama sobre todo la atención la parte que he resaltado en negrita: esa idea de que el más humilde bloguero puede hacer temblar a un imperio.
      Para empezar, no conozco a ningún bloguero de Almería que haya hecho temblar al imperio. El imperio sigue vivo y coleando. Y no será ningún bloguero de Almería el que lo derribe. ¿De qué manera podría hacer temblar al imperio ese bloguero? Podría dar una noticia que muestre la hipocresía del imperio, pero un bloguero no tiene la capacidad de acceder a esa clase de noticias desde su doritocueva almeriense. Entonces sólo nos queda la opinión del bloguero. Pero con una simple opinión, lanzada al inmenso océano de internet, no se puede derribar un imperio. Esa opinión tendrá que competir con millones de opiniones y de distracciones -entre ellas, el porno- que pugnan por la atención del internauta. Y aun en caso de que en bloguero consiga una gran repercusión, una mera opinión no es capaz de hacer temblar a un imperio. Opiniones las hay para todos los gustos y téngase también en cuenta que, mientras ese bloguero almeriense da su opinión, hay otros blogueros que lanzan una opinión contraria desde Oklahoma o desde Michigan.
      ¿Ha reflexionado Eulogio sobre el hecho de que ese bloguero almeriense publique su opinión en una plataforma que es propiedad del imperio? Las plataformas condicionan los contenidos y, en caso de que un contenido desafíe de verdad a la plataforma -y al imperio que la sustenta- estas dos entidades pueden optar por desalojar al bloguero.
      Un bloguero no tiene fuerza para hacer temblar un imperio, y casi mejor que sea así, en mi opinión. Porque si de verdad un bloguero cualquiera fuese capaz de derribar un imperio viviríamos en un caos permanente. Eulogio supone que ese bloguero almeriense quiere derribar el imperio por buenas y católicas razones. ¿Pero por qué no tiene en cuenta que a lo mejor otros blogueros -quizá la mayoría- usan ese supuesto poder para promover otro imperio todavía más opresor o simplemente para destruir los cimientos cristianos de la sociedad? Si un bloguero almeriense tiene tan grande poder, lo tendrá para el bien y para el mal. Tampoco tiene en cuenta Eulogio que a lo mejor el imperio moviliza a sus propios ejércitos de blogueros contra los que resulta imposible luchar desde un dormitorio almeriense. Pero quizá puede ocurrir algo peor, y es que mafias o entidades privadas oscuras usen ese infinito poder que otorga internet para moldear la sociedad a su gusto, en un sentido nada cristiano.
      Esa idea de que un bloguero aislado puede hacer temblar al imperio o al sistema me parece ilusoria pero, de ser cierta en alguna medida, representaría un peligro más que una oportunidad. Creo que así lo vería un católico contrarrevolucionario del siglo pasado. Un católico de esos tiempos no vería bien que cualquiera pueda opinar y que todas las opiniones valgan lo mismo; como tampoco vería bien que cualquier persona, desde su doritocueva almeriense, pudiese darle la vuelta a la sociedad como un calcetín a base de opiniones y memes. Contemplaría con verdadero pavor que ese poder tan grande pudiera estar en manos de personas malvadas y vería que la evolución natural de esto es que dicho poder lo terminen acumulando las mafias, grupos de presión y Estados que tengan más fuerza y menos escrúpulos a la hora de actuar en internet.
      Por supuesto, un contrarrevolucionario del siglo pasado tampoco vería bien que en internet circulen las informaciones, las ideas y las imágenes sin ninguna censura o límite. Los contrarrevolucionarios siempre fueron partidarios de la censura a pesar de que indirectamente les pudiese perjudicar. En la concepción católica, las ideas nocivas no deben fluir alegremente y sin censura; la pornografía tampoco. De poco me sirve que un bloguero almeriense pueda hacer temblar al imperio si la contrapartida es que dicho imperio puede meter en mi mente y en la de mis hijos gigas y gigas de imágenes pornográficas e ideas disolventes. Y se engaña quien crea que el flujo de información es simétrico. El bloguero almeriense tiene muy poca capacidad de contaminar la mente del imperio, pero el imperio tiene una inmensa capacidad de contaminar la mente del bloguero. Por no hablar de los imperios paralelos o alternativos que también suministran aberraciones a la mente del internauta para captar su atención.
      En suma, me parece exagerado ese optimismo con respecto a internet que reina en los círculos contrarrevolucionarios; en poco se diferencia del típico utopismo izquierdista. Creo que harían mejor en tomarse lo de internet con más calma y con un espíritu más crítico, sin dejar de utilizarlo pero al mismo tiempo denunciando sus peligros. Creo que conviene hacerse a la idea de que ningún bloguero católico va a derribar el imperio anticristiano desde su dormitorio almeriense. Internet no es la panacea. De igual forma, me parece una traición a la filosofía católica esa idea que se ha extendido de que las ideas deben fluir sin cortapisas y de que la censura es algo negativo. Me parece una idea verdaderamente revolucionaria, en el peor sentido de esta palabra.
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    • https://www.mundorepubliqueto.com/2020/05/01/no-todo-lo-que-brilla-es-oro/

      Una vez más, por aprecio a estos amigos dejo solo el enlace para enviar las visitas a la fuente.

      Solo comento la foto que ponen de un congreso internacional identitari que hubo un México. Ahí se plasma el cáncer que han supuesto y parece que aún sigue suponiendo aquella enfermedad llamada CEDADE. En dicha foto veo al ex-cabecilla de CEDADE, Pedro Varela -uno de esos nazis que se dicen católicos- junto a Salvador Borrego -que si bien no era nazi, de hecho es un mestizo que además se declara hispanista y favorable a la mezcla racial propiciada por la Monarquía Católica,  sí que simpatizó con ellos por una cuestión que quizá un día podamos comentar- uno de los "revisionistas" más importante en lengua española, así como el también mexicano Alberto Villasana, un escritor, analista, publicista, "vaticanista" con gran predicamento entre los católicos mexicanos, abonado totalmente a la errática acusación contra el papa Francisco... posando junto a tipos como David Duke, ex-dirigente del Ku Kux Klan, algo que lo dice todo.

      Si mis rudimentarias habilidades en fisonomía no me fallan, en el grupo hay otro español, supongo que también procedente del mundillo neonazi de CEDADE.

      Imaginemos la corrupción de la idea de Hispanidad que supone semejante injerto, semejante híbrido contra natura.

      Nuestra querido México tiene la más potente dosis de veneno contra la hispanidad, inyectado en sus venas precisamente por ser un país clave en ella. Es el que otrora fuera más próspero,  el más poblado, también fue y en buena parte sigue siendo muy católico, esta en la línea de choque con el mundo anglo y... los enemigos de nuestra Hispanidad no pueden permitir una reconciliación de ese país consigo mismo ni con la misma España, puente clave en la necesaria Reconquista o reconstrucción. Si por un lado está infectado por el identitarismo amerindio -el indigenismo- por el otro la reacción está siendo narcotizada por un identitarismo falsohispanista, falsotradicionalista o como queramos verlo, en el cual CEDADE juega, como vemos, un factor relevante.

      Sin más, dejo ahí otra vez más mi sincera felicitación al autor de ese escrito. Enhorabuena por su clarividencia y fineza, desde luego hace falta tener personalidad para ser capaz de sustraerse a esa falsa polarización con que se está tratando de aniquilar el hispanismo.

       





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    • La libertad sexual conduce al colapso de la cultura en tres generaciones (J. D. Unwin)
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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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