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Hispanorromano

Una crítica al ciberutopismo de algunos contrarrevolucionarios

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Realizo una crítica del optimismo que reina con respecto a internet en la mayoría de ámbitos contrarrevolucionarios; pero lo hago desde el terreno de las hipótesis y adoptando por comodidad el papel imaginario de fiscal, por lo que ruego que no se corte nadie si quiere ejercer de abogado defensor en este caso: el contraste de ideas puede ser bueno.

El ciberoptimismo del que hablo suele tener ribetes utópicos. En realidad, la ciberutopía está muy presente en toda la sociedad desde hace un par de décadas, pero me extraña la facilidad con la que también ha penetrado en ambientes católicos, generalmente más dados a la mesura. Pongo como ejemplo un reciente comentario del periodista católico Eulogio López:

Cita

Un bloguero puede hacer temblar a un imperio

Los periódicos ya no se leen, ni los vegetales ni los digitales. Se leen las noticias.

Eulogio López
Eulogio López 13/09/19 12:33

Los periódicos ya no se leen. Pero, ojo, hablo de los periódicos vegetales y también de los digitales. No se leen periódicos, se leen noticias. El periodismo se ha fragmentado hasta unos extremos increíbles, entre otras cosas porque la fragmentación la hace Google y, como buena máquina es idiota. Esto es: no comete fallos porque su propio método de fallo es clamoroso. En plata: que a lo mejor no encuentran lo que buscan. Sólo tendrán éxito si adoptan la actitud de la máquina, si progresan en el camino de la idiocia.

Pero no hay que llorar sobre la leche derramada. Internet también aporta muchas ventajas. Sobre todo, aporta libertad. Por ejemplo, aporta una conclusión harto interesante: no hay enemigo pequeño. Sí, al no depender del medio, cualquier persona, hasta el más humilde, desde una aldea de Almería, puede hacer temblar a cualquier estructura económica. Un bloguero puede hacer temblar a un imperio. Eso es lo mejor de Internet.

Noticias: Un bloguero puede hacer temblar a un imperio

Eulogio tiene razón en una cosa: ya no se leen periódicos, se leen noticias (filtradas por las redes sociales en función de nuestros afinidades). Esto en mi opinión es malo, y no entiendo que Eulogio acoja esa novedad con neutralidad o indiferencia. Pero me llama sobre todo la atención la parte que he resaltado en negrita: esa idea de que el más humilde bloguero puede hacer temblar a un imperio.

Para empezar, no conozco a ningún bloguero de Almería que haya hecho temblar al imperio. El imperio sigue vivo y coleando. Y no será ningún bloguero de Almería el que lo derribe. ¿De qué manera podría hacer temblar al imperio ese bloguero? Podría dar una noticia que muestre la hipocresía del imperio, pero un bloguero no tiene la capacidad de acceder a esa clase de noticias desde su doritocueva almeriense. Entonces sólo nos queda la opinión del bloguero. Pero con una simple opinión, lanzada al inmenso océano de internet, no se puede derribar un imperio. Esa opinión tendrá que competir con millones de opiniones y de distracciones -entre ellas, el porno- que pugnan por la atención del internauta. Y aun en caso de que en bloguero consiga una gran repercusión, una mera opinión no es capaz de hacer temblar a un imperio. Opiniones las hay para todos los gustos y téngase también en cuenta que, mientras ese bloguero almeriense da su opinión, hay otros blogueros que lanzan una opinión contraria desde Oklahoma o desde Michigan.

¿Ha reflexionado Eulogio sobre el hecho de que ese bloguero almeriense publique su opinión en una plataforma que es propiedad del imperio? Las plataformas condicionan los contenidos y, en caso de que un contenido desafíe de verdad a la plataforma -y al imperio que la sustenta- estas dos entidades pueden optar por desalojar al bloguero.

Un bloguero no tiene fuerza para hacer temblar un imperio, y casi mejor que sea así, en mi opinión. Porque si de verdad un bloguero cualquiera fuese capaz de derribar un imperio viviríamos en un caos permanente. Eulogio supone que ese bloguero almeriense quiere derribar el imperio por buenas y católicas razones. ¿Pero por qué no tiene en cuenta que a lo mejor otros blogueros -quizá la mayoría- usan ese supuesto poder para promover otro imperio todavía más opresor o simplemente para destruir los cimientos cristianos de la sociedad? Si un bloguero almeriense tiene tan grande poder, lo tendrá para el bien y para el mal. Tampoco tiene en cuenta Eulogio que a lo mejor el imperio moviliza a sus propios ejércitos de blogueros contra los que resulta imposible luchar desde un dormitorio almeriense. Pero quizá puede ocurrir algo peor, y es que mafias o entidades privadas oscuras usen ese infinito poder que otorga internet para moldear la sociedad a su gusto, en un sentido nada cristiano.

Esa idea de que un bloguero aislado puede hacer temblar al imperio o al sistema me parece ilusoria pero, de ser cierta en alguna medida, representaría un peligro más que una oportunidad. Creo que así lo vería un católico contrarrevolucionario del siglo pasado. Un católico de esos tiempos no vería bien que cualquiera pueda opinar y que todas las opiniones valgan lo mismo; como tampoco vería bien que cualquier persona, desde su doritocueva almeriense, pudiese darle la vuelta a la sociedad como un calcetín a base de opiniones y memes. Contemplaría con verdadero pavor que ese poder tan grande pudiera estar en manos de personas malvadas y vería que la evolución natural de esto es que dicho poder lo terminen acumulando las mafias, grupos de presión y Estados que tengan más fuerza y menos escrúpulos a la hora de actuar en internet.

Por supuesto, un contrarrevolucionario del siglo pasado tampoco vería bien que en internet circulen las informaciones, las ideas y las imágenes sin ninguna censura o límite. Los contrarrevolucionarios siempre fueron partidarios de la censura a pesar de que indirectamente les pudiese perjudicar. En la concepción católica, las ideas nocivas no deben fluir alegremente y sin censura; la pornografía tampoco. De poco me sirve que un bloguero almeriense pueda hacer temblar al imperio si la contrapartida es que dicho imperio puede meter en mi mente y en la de mis hijos gigas y gigas de imágenes pornográficas e ideas disolventes. Y se engaña quien crea que el flujo de información es simétrico. El bloguero almeriense tiene muy poca capacidad de contaminar la mente del imperio, pero el imperio tiene una inmensa capacidad de contaminar la mente del bloguero. Por no hablar de los imperios paralelos o alternativos que también suministran aberraciones a la mente del internauta para captar su atención.

En suma, me parece exagerado ese optimismo con respecto a internet que reina en los círculos contrarrevolucionarios; en poco se diferencia del típico utopismo izquierdista. Creo que harían mejor en tomarse lo de internet con más calma y con un espíritu más crítico, sin dejar de utilizarlo pero al mismo tiempo denunciando sus peligros. Creo que conviene hacerse a la idea de que ningún bloguero católico va a derribar el imperio anticristiano desde su dormitorio almeriense. Internet no es la panacea. De igual forma, me parece una traición a la filosofía católica esa idea que se ha extendido de que las ideas deben fluir sin cortapisas y de que la censura es algo negativo. Me parece una idea verdaderamente revolucionaria, en el peor sentido de esta palabra.


Esta publicación ha sido promocionada como contenido independiente

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Esto es como lo del "arden las redes". No arde ná. Internet no deja de ser el conjunto de las antiguas conversaciones de bar. Lo que pasa es que ahora los bares están "deconstruidos", pero siguen funcionando como "cámaras de eco", un bar no es/era más que eso, sustituyendo los doritos por vino.

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Hay  gente que es muy entusiasta de Internet. 

Estos me han ayudado a formarme de una manera que nunca hubiera sido posible en otra época. 

Cito unos ejemplos: 

1. Eulogio López (su diario hispanidad.com lo empezó en su casa de 0 y con muy poco dinero)

2. Javier Paredes: Su programa  de YouTube "Marcando el Norte" tiene contenidos realmente impresionantes

3.  El obispo Munilla de San Sebastián. A parte de Sexto continente, sube muchas conferencias, testimonios, etc.

Es verdad, no han hecho temblar al Imperio.  Pero sí han hecho temblar mi opinión sobre el Imperio. Para mí, y para mi alma, eso es muchísimo más importante. 

Por otra parte completamente deacuerdo en que Internet no es la panacea, hay 1% de bueno y 99% de malo. Esa es la puerta estrecha...

 

 

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Comparto la crítica que hace Hispanorromano, de hecho y si se piensa, Internet es la mejor forma que ha encontrado el imperio para alienar conciencias y tener controlada cualquier tipo de disidencia.

Las corrientes de opinión no las genera un bloguero ni un grupo de foristas en una web de internet. A lo sumo, estos solo pueden aspirar a visibilizar determinada afinidad o disidencia frente a dichas corrientes, pero estas se generan en los "laboratorios y fábricas de opinión" que fecundan las publicaciones de las redes y grandes medios informativos, o subyacen previamente a las mismas, es decir, ya existen con anterioridad a la red y por tanto dependen de sus principios.

Es el caso por ejemplo del catolicismo. Un propagandista católico, ya sea mediante blogs, videos o el medio que elija, no va a poder difundir nada que previamente no haya difundido ya la Iglesia a través de los medios disponibles con anterioridad. Si la Iglesia, como Institución, no ha podido derribar al imperio con todo el poder de que dispone, de hecho esa no es su misión, difícilmente un católico particular, que no dispone de otros medios que nos sean los mismos de la Iglesia, va a poder hacerlo  por más que se esfuerce en ser creativo. El martillo no es más fuerte que la mano que lo sustenta.

Sin embargo, el imperio sí que puede utilizar la creatividad de ese propagandista para conocer las fuerzas de sus enemigos y poder fabricar así las contramedidas necesarias. Esto lo vemos por ejemplo en la forma en que están cayendo una tras otra, infinidad de voluntades que antaño operaban en la red al servicio de la Iglesia y hoy, debido a las corrientes de opinión que generan ciertos medios, están virando hacia posiciones cismáticas o cuanto menos controvertidas, y con ellos arrastrando a otros que buenamente se fiaron en su día de esta gente.  ¿Cuantos de esos blogueros que hace unos años comenzaron su actividad con la noble intención de servir a la Iglesia, hoy están emitiendo juicios y opiniones perjudiciales o directamente contrarias al evangelio? La fuerza de la corriente es capaz de arrastrar hasta los árboles más firmes.

La única utilidad que, como católico, yo le veo a operar en Internet, es la de poder complementar con la palabra, la evangelización con las obras que debiéramos obrar e nuestras vidas. Y si acaso construir refugios que sirvan de descanso a aquellos que anden buscando algún consuelo o fortaleza donde avituallar o reponerse. Pero el mundo no lo vamos a cambiar en las redes sociales ni el imperio va a caer porque ningún David internauta esgrima su onda poderosa en la red de redes, de hecho son eso, redes, es decir, medios donde la gente caemos como pececillos incautos, la mayoría de veces en manos de desaprensivos y en cierta menor medida también de buena gente o al servicio de causas nobles preexistentes pero, las redes sirven para pescar, es decir, para sacar a la gente de su realidad, y no para derribar imperios.


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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hace 2 horas, Español dijo:

Comparto la crítica que hace Hispanorromano, de hecho y si se piensa, Internet es la mejor forma que ha encontrado el imperio para alienar conciencias y tener controlada cualquier tipo de disidencia.

Las corrientes de opinión no las genera un bloguero ni un grupo de foristas en una web de internet. A lo sumo, estos solo pueden aspirar a visibilizar determinada afinidad o disidencia frente a dichas corrientes, pero estas se generan en los "laboratorios y fábricas de opinión" que fecundan las publicaciones de las redes y grandes medios informativos, o subyacen previamente a las mismas, es decir, ya existen con anterioridad a la red y por tanto dependen de sus principios.

Es el caso por ejemplo del catolicismo. Un propagandista católico, ya sea mediante blogs, videos o el medio que elija, no va a poder difundir nada que previamente no haya difundido ya la Iglesia a través de los medios disponibles con anterioridad. Si la Iglesia, como Institución, no ha podido derribar al imperio con todo el poder de que dispone, de hecho esa no es su misión, difícilmente un católico particular, que no dispone de otros medios que nos sean los mismos de la Iglesia, va a poder hacerlo  por más que se esfuerce en ser creativo. El martillo no es más fuerte que la mano que lo sustenta.

Sin embargo, el imperio sí que puede utilizar la creatividad de ese propagandista para conocer las fuerzas de sus enemigos y poder fabricar así las contramedidas necesarias. Esto lo vemos por ejemplo en la forma en que están cayendo una tras otra, infinidad de voluntades que antaño operaban en la red al servicio de la Iglesia y hoy, debido a las corrientes de opinión que generan ciertos medios, están virando hacia posiciones cismáticas o cuanto menos controvertidas, y con ellos arrastrando a otros que buenamente se fiaron en su día de esta gente.  ¿Cuantos de esos blogueros que hace unos años comenzaron su actividad con la noble intención de servir a la Iglesia, hoy están emitiendo juicios y opiniones perjudiciales o directamente contrarias al evangelio? La fuerza de la corriente es capaz de arrastrar hasta los árboles más firmes.

La única utilidad que, como católico, yo le veo a operar en Internet, es la de poder complementar con la palabra, la evangelización con las obras que debiéramos obrar e nuestras vidas. Y si acaso construir refugios que sirvan de descanso a aquellos que anden buscando algún consuelo o fortaleza donde avituallar o reponerse. Pero el mundo no lo vamos a cambiar en las redes sociales ni el imperio va a caer porque ningún David internauta esgrima su onda poderosa en la red de redes, de hecho son eso, redes, es decir, medios donde la gente caemos como pececillos incautos, la mayoría de veces en manos de desaprensivos y en cierta menor medida también de buena gente o al servicio de causas nobles preexistentes pero, las redes sirven para pescar, es decir, para sacar a la gente de su realidad, y no para derribar imperios.

ni más  ni menos, al final con la voluntad de ayudar a expandir lo más fácil es acabar atrapado por el monstruo que pretendías combatir, cuya viscosidad es superlativa, cuanta más fuerza despliegas contra él más te devuelve hasta agotarte... es algo que no deberíamos perder de vista en este foro y en el planteamiento de la función que le pretendemos imprimir.

la exposición demasiado continuada sin refugio amigable es agotadora, estoy pensando por ejemplo en ese "viscomonstruo" en que se ha convertido BBJ, en el que solo resistes si adoptas una costra de la misma naturaleza abrasiva que sufres si lo contrarias, lo que la amiga Ariadna suele descubrir con que "este foro -BBJ- envilece", pero quien habla de ese foro podría también referirse a cualquier línea de comentarios de cualquier periódico digital, incluso en los católicos, a los que se supone en principio lugares no adecuados para la corrosión desmoralizadora.

 

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En 15/9/2019 a las 0:59, javier dijo:

Hay  gente que es muy entusiasta de Internet. 

Estos me han ayudado a formarme de una manera que nunca hubiera sido posible en otra época. 

Cito unos ejemplos: 

1. Eulogio López (su diario hispanidad.com lo empezó en su casa de 0 y con muy poco dinero)

2. Javier Paredes: Su programa  de YouTube "Marcando el Norte" tiene contenidos realmente impresionantes

3.  El obispo Munilla de San Sebastián. A parte de Sexto continente, sube muchas conferencias, testimonios, etc.

Es verdad, no han hecho temblar al Imperio.  Pero sí han hecho temblar mi opinión sobre el Imperio. Para mí, y para mi alma, eso es muchísimo más importante. 

Por otra parte completamente deacuerdo en que Internet no es la panacea, hay 1% de bueno y 99% de malo. Esa es la puerta estrecha...

Tienes mucha razón en que, si bien un bloguero no puede hacer temblar al imperio, sí puede ayudar a personas concretas a encontrar la verdad. Ésa es la razón por la que participamos aquí y creemos que es bueno que exista un foro como COES. Donde se puede debatir sosegadamente pero siempre desde un respeto hacia España y hacia la Religión católica. Donde se respetan las reglas de un debate honrado y no tiene mayor razón el que más grita o el que más repite los mensajes.

Aclaro que la cita de Eulogio es instrumental. Ya he comentado que no estoy muy de acuerdo con este periodista en algunas cosas, pero encontré su comentario por pura casualidad y pensé que ejemplificaba bien lo que creen muchas personas -de derechas o de izquierdas- sobre este tema de internet. Yo mismo he llegado a creer algo así en una época y creo que nadie escapa a esa lógica. Lo del bloguero que hace temblar al imperio lo dice Eulogio pero en el fondo lo cree la mayoría de la gente, porque es es el tipo de optimismo que fomentan los propietarios de esas tecnologías, curiosamente radicadas en el imperio.

Me dirijo específicamente a los contrarrevolucionarios porque son las derechas las que últimamente se muestran más utópicas con esto de internet, quizá por el éxito de Trump. Pienso que las derechas deberían estar vacunadas contra estos utopismos. Y creo que deberían ser más críticas no sólo con internet, sino en general con la avalancha de nuevas tecnologías que se nos imponen sin evaluar primero si contribuyen al bien o, por el contrario, nos alejan de él.

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Aunque no está relacionado directamente con el tema, transcribo a continuación el discurso que ha ofrecido hoy el Papa Francisco a los participantes en el Seminario “El bien común en la era digital”, porque toca un tema tangencial respecto al desarrollo tecnológico y su subordinación al bien común.

Cita

Discurso del Santo Padre

Sres. cardenales,

queridos hermanos y hermanas,

Doy la bienvenida a todos los participantes en el Encuentro sobre el “Bien Común en la Era Digital”, promovido por el Pontificio Consejo para la Cultura y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y agradezco al cardenal Ravasi su presentación. Los notables avances en el campo de la tecnología, especialmente en el de la inteligencia artificia tienen, cada vez más, implicaciones significativas en todos los ámbitos de la actividad humana; por lo tanto, considero que los debates abiertos y concretos sobre este tema son más necesarios que nunca.

En mi Encíclica sobre el cuidado de la casa común, tracé un paralelismo básico: el beneficio incuestionable que la humanidad puede obtener del progreso tecnológico (cf. Laudato si’, 102) dependerá de la medida en que se utilicen éticamente las nuevas posibilidades disponibles (cf. ibid., 105). Esta correlación requiere que, paralelamente al inmenso progreso tecnológico en curso, haya un desarrollo adecuado de la responsabilidad y los valores.

De lo contrario, un paradigma dominante -el “paradigma tecnocrático” (cf. ibíd., 111)- que promete un progreso incontrolado e ilimitado se impondrá y quizás incluso eliminará otros factores de desarrollo con enormes peligros para toda la humanidad. Con vuestros trabajos, vosotros, habéis querido contribuir a prevenir esta deriva y a hacer concreta la cultura del encuentro y del diálogo interdisciplinario.

Muchos de vosotros sois actores importantes en diversos ámbitos de las ciencias aplicadas: tecnología, economía, robótica, sociología, comunicación, ciber-seguridad, y también filosofía, ética y teología moral. Precisamente por eso, expresáis no sólo diferentes habilidades, sino también diferentes sensibilidades y enfoques variados de los problemas que fenómenos como la inteligencia artificial abren en los sectores de vuestra competencia. Os agradezco que queráis encontraros entre vosotros en un diálogo inclusivo y fecundo, que ayuda a todos a aprender unos de otros y no permita a ninguno encerrarse en sistemas pre-confeccionados.

El principal objetivo que os habéis fijado es ambicioso: alcanzar criterios y parámetros éticos básicos, capaces dar orientaciones sobre las respuestas a los problemas éticos que plantea el uso generalizado de las tecnologías. Soy consciente de que para vosotros, que representáis tanto la globalización como la especialización del conocimiento, debe ser arduo definir algunos principios esenciales en un lenguaje que sea aceptable y compartido por todos. Sin embargo, no os habéis desanimado en el intento de alcanzar este objetivo, enmarcando el valor ético de las transformaciones en curso también en el contexto de los principios establecidos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible definidos por las Naciones Unidas; de hecho, las áreas clave que habéis explorado ciertamente tienen repercusiones inmediatas y concretas en la vida de millones de personas.

Es común la convicción de que la humanidad se enfrenta a desafíos sin precedentes y completamente nuevas. Los nuevos problemas requieren nuevas soluciones: el respeto de los principios y de la tradición, de hecho, debe vivirse siempre con una forma de fidelidad creativa y no de imitaciones rígidas o de reduccionismo obsoleto. Por lo tanto, creo que es digno de elogio que no hayáis tenido miedo de declinar, a veces también de forma precisa, los principios morales tanto teóricos como prácticos, y que los desafíos éticos examinados se hayan enfrentado precisamente en el contexto del concepto de “bien común”. El bien común es un bien al que aspiran todas las personas, y no existe un sistema ético digno de ese nombre que no contemple ese bien como uno de sus puntos de referencia esenciales.

Los problemas que habéis sido llamados a analizar conciernen a toda la humanidad y requieren soluciones que puedan extenderse a toda la humanidad.

Un buen ejemplo podría ser la robótica en el mundo laboral. Por un lado, podrá poner fin a algunos trabajos fatigosos, peligrosos y repetitivos -pensemos en los que surgieron a principios de la revolución industrial del siglo XIX- que a menudo causan sufrimiento, aburrimiento y embrutecimiento. Sin embargo, por otro lado, la robótica podría convertirse en una herramienta puramente eficiente: utilizada sólo para aumentar beneficios y rendimientos, privaría a miles de personas de su trabajo, poniendo en peligro su dignidad.

Otro ejemplo son las ventajas y los riesgos asociados con el uso de la inteligencia artificial en los debates sobre las grandes cuestiones sociales. Por una parte, se podrá favorecer un acceso más grande a las informaciones fiables y garantizar, pues, la afirmación de análisis correctas; por la otra, será posible como nunca antes, hacer circular opiniones tendenciosas y datos falsos, “envenenar” los debates públicos e incluso manipular las opiniones de millones de personas, hasta el punto de poner en peligro las mismas instituciones que garantizan la convivencia civil pacífica. Por eso, el desarrollo tecnológico del que todos somos testigos requiere que nos reapropiemos de nosotros mismos y reinterpretemos los términos éticos que otros nos han transmitido.

Si el progreso tecnológico causara desigualdades cada vez mayores, no podríamos considerarlo un progreso real. Si se convirtiera en enemigo del bien común, el llamado progreso tecnológico de la humanidad, conduciría a una desafortunada regresión a una forma de barbarie dictada por la ley del más fuerte. Por lo tanto, queridos amigos, os agradezco vuestro trabajo en un esfuerzo de civilización, que también se medirá por el objetivo de reducir las desigualdades económicas, educativas, tecnológicas, sociales y culturales.

Habéis querido sentar las bases éticas para garantizar la defensa de la dignidad de cada persona humana, convencidos de que el bien común no puede disociarse del bien específico de cada individuo. Mientras una persona sea víctima de un sistema, por muy evolucionado y eficiente que sea, que no consiga valorizar la dignidad intrínseca y la contribución de cada persona, vuestro trabajo no estará terminado.

Un mundo mejor es posible gracias al progreso tecnológico si éste va acompañado de una ética basada en una visión del bien común, una ética de libertad, responsabilidad y  fraternidad, capaz de favorecer el pleno desarrollo de las personas en relación con los demás y con la creación.

Queridos amigos, gracias por este encuentro. Os acompaño con mi bendición. ¡Qué Dios os bendiga a todos! Y os pido por favor que recéis por mí. Gracias.

© Librería Editorial Vaticana

 


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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Este tema se trato justo el otro día en BBJ en el contexto de una toma y daca con el forero identitario Gothaus en BBJ. El hombre es un claro ejemplo de eugenesia, rechazo a gentes de razas -menos capaces suele decir ese tipo de gente- y una especie de "creyente" en la idea de que él y los suyos han quedado del lado de los "selectos" y, por tanto, son otros los que sobran.

A raíz de avances como el del famoso "supercomputador" los avances de la inteligencia artificial, la robótica, etc...

a muchos "eugenistas" que se creen lo más se les va a caer el escupitajo de soberbia eugénica y  de teología de la prosperidad.... en la misma cara de los que la lanzan o en la de uno de los suyos.

sencillamente, si se acepntan los principios del capitalismo salvaje contra la idea del bien común, llegará un momento en que los pocos dueños de esos avances tecnológicos puedan disponer de la vida de la mayor parte de la Humanidad, incluyendo a los que se creían "selectos" y verán que su trabajo lo podrá "pensar" y hacer cualquier máquina.

 

la Iglesia va varios pasos por delante y está claro que será la que podrá oponer en coherencia un discurso efectivo contra la dictadura tecnológica a la que podría derivar el desarrollo tecnológico.

 

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      El ciberoptimismo del que hablo suele tener ribetes utópicos. En realidad, la ciberutopía está muy presente en toda la sociedad desde hace un par de décadas, pero me extraña la facilidad con la que también ha penetrado en ambientes católicos, generalmente más dados a la mesura. Pongo como ejemplo un reciente comentario del periodista católico Eulogio López:
      Eulogio tiene razón en una cosa: ya no se leen periódicos, se leen noticias (filtradas por las redes sociales en función de nuestros afinidades). Esto en mi opinión es malo, y no entiendo que Eulogio acoja esa novedad con neutralidad o indiferencia. Pero me llama sobre todo la atención la parte que he resaltado en negrita: esa idea de que el más humilde bloguero puede hacer temblar a un imperio.
      Para empezar, no conozco a ningún bloguero de Almería que haya hecho temblar al imperio. El imperio sigue vivo y coleando. Y no será ningún bloguero de Almería el que lo derribe. ¿De qué manera podría hacer temblar al imperio ese bloguero? Podría dar una noticia que muestre la hipocresía del imperio, pero un bloguero no tiene la capacidad de acceder a esa clase de noticias desde su doritocueva almeriense. Entonces sólo nos queda la opinión del bloguero. Pero con una simple opinión, lanzada al inmenso océano de internet, no se puede derribar un imperio. Esa opinión tendrá que competir con millones de opiniones y de distracciones -entre ellas, el porno- que pugnan por la atención del internauta. Y aun en caso de que en bloguero consiga una gran repercusión, una mera opinión no es capaz de hacer temblar a un imperio. Opiniones las hay para todos los gustos y téngase también en cuenta que, mientras ese bloguero almeriense da su opinión, hay otros blogueros que lanzan una opinión contraria desde Oklahoma o desde Michigan.
      ¿Ha reflexionado Eulogio sobre el hecho de que ese bloguero almeriense publique su opinión en una plataforma que es propiedad del imperio? Las plataformas condicionan los contenidos y, en caso de que un contenido desafíe de verdad a la plataforma -y al imperio que la sustenta- estas dos entidades pueden optar por desalojar al bloguero.
      Un bloguero no tiene fuerza para hacer temblar un imperio, y casi mejor que sea así, en mi opinión. Porque si de verdad un bloguero cualquiera fuese capaz de derribar un imperio viviríamos en un caos permanente. Eulogio supone que ese bloguero almeriense quiere derribar el imperio por buenas y católicas razones. ¿Pero por qué no tiene en cuenta que a lo mejor otros blogueros -quizá la mayoría- usan ese supuesto poder para promover otro imperio todavía más opresor o simplemente para destruir los cimientos cristianos de la sociedad? Si un bloguero almeriense tiene tan grande poder, lo tendrá para el bien y para el mal. Tampoco tiene en cuenta Eulogio que a lo mejor el imperio moviliza a sus propios ejércitos de blogueros contra los que resulta imposible luchar desde un dormitorio almeriense. Pero quizá puede ocurrir algo peor, y es que mafias o entidades privadas oscuras usen ese infinito poder que otorga internet para moldear la sociedad a su gusto, en un sentido nada cristiano.
      Esa idea de que un bloguero aislado puede hacer temblar al imperio o al sistema me parece ilusoria pero, de ser cierta en alguna medida, representaría un peligro más que una oportunidad. Creo que así lo vería un católico contrarrevolucionario del siglo pasado. Un católico de esos tiempos no vería bien que cualquiera pueda opinar y que todas las opiniones valgan lo mismo; como tampoco vería bien que cualquier persona, desde su doritocueva almeriense, pudiese darle la vuelta a la sociedad como un calcetín a base de opiniones y memes. Contemplaría con verdadero pavor que ese poder tan grande pudiera estar en manos de personas malvadas y vería que la evolución natural de esto es que dicho poder lo terminen acumulando las mafias, grupos de presión y Estados que tengan más fuerza y menos escrúpulos a la hora de actuar en internet.
      Por supuesto, un contrarrevolucionario del siglo pasado tampoco vería bien que en internet circulen las informaciones, las ideas y las imágenes sin ninguna censura o límite. Los contrarrevolucionarios siempre fueron partidarios de la censura a pesar de que indirectamente les pudiese perjudicar. En la concepción católica, las ideas nocivas no deben fluir alegremente y sin censura; la pornografía tampoco. De poco me sirve que un bloguero almeriense pueda hacer temblar al imperio si la contrapartida es que dicho imperio puede meter en mi mente y en la de mis hijos gigas y gigas de imágenes pornográficas e ideas disolventes. Y se engaña quien crea que el flujo de información es simétrico. El bloguero almeriense tiene muy poca capacidad de contaminar la mente del imperio, pero el imperio tiene una inmensa capacidad de contaminar la mente del bloguero. Por no hablar de los imperios paralelos o alternativos que también suministran aberraciones a la mente del internauta para captar su atención.
      En suma, me parece exagerado ese optimismo con respecto a internet que reina en los círculos contrarrevolucionarios; en poco se diferencia del típico utopismo izquierdista. Creo que harían mejor en tomarse lo de internet con más calma y con un espíritu más crítico, sin dejar de utilizarlo pero al mismo tiempo denunciando sus peligros. Creo que conviene hacerse a la idea de que ningún bloguero católico va a derribar el imperio anticristiano desde su dormitorio almeriense. Internet no es la panacea. De igual forma, me parece una traición a la filosofía católica esa idea que se ha extendido de que las ideas deben fluir sin cortapisas y de que la censura es algo negativo. Me parece una idea verdaderamente revolucionaria, en el peor sentido de esta palabra.
    • By Hispanorromano
      Me ha parecido interesante este mensaje publicado en BBJ en el que se formula una crítica a dicho foro que es extensible a toda internet, con importantes implicaciones sociales:
      Lo podía haber puesto en alguno de los hilos en que abordamos el fénomeno complotista, pero creo que la reflexión de este forero es lo bastante interesante para encabezar un hilo propio. Puede que exagere en algún punto, pero creo que retrata con bastante fidelidad el espíritu que reina en BBJ. Pero creo que sería un error centrarlo en ese foro. Es también el espíritu que reina en otros foros masivos y en las redes sociales. Es un espíritu de radical desconfianza hacia todas las autoridades (políticas, académicas o morales) y a la vez de infinita credulidad en todos los charlatanes que saben tocar las teclas adecuadas. Es un pesimismo radical que lleva a la autodestrucción y al aislamiento de la sociedad, al destruir por el placer de destruir, a la esterilidad completa en el plano físico y moral.
      Ha sentado fatal ese mensaje en BBJ. Acusan al autor de progre. Pero no veo nada de progre en ese retrato de la internet actual. Los progres, es verdad, se caracterizan por ser excesivamente optimistas, pero también hay un sector de la izquierda que se regodea en el pesimismo hasta provocar la autodestrucción. Es verdad que las cosas no marchan bien, pero llevarlo a ese punto de negatividad me parece que hace al individuo impotente y le impide una respuesta. Cierto pesimismo es ingrediente necesario en una actitud realista y hasta sana, pero llevar el pesimismo y el escepticismo a cotas tan radicales puede ser igual de contraproducente que el más radical de lo optimismos. Desde luego —poniéndome en plan conspiranóico— si quisiera cargarme una sociedad trataría de insuflarla sentimientos negativos de ese cariz que sólo pueden llevar a la impotencia y, finalmente, al suicidio.
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    • Una crítica a "La opción benedictina"
      Lo mismo que señalo algunas cosas que me disgustan de Prada, no tengo inconveniente en reconocer sus aciertos. Publica una interesante crítica a la "La opción benedictina", libro de un converso a la ortodoxia y militante del Partido Republicano que extrañamente se viene promocionando en ambientes católicos. La crítica de Prada está muy inspirada en argumentos desarrollados previamente por el profesor Miguel Ayuso.
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    • Pieza movida: Discusión sobre la Iglesia procedente del tema "Pregunta al Lector silente"
      Debate de alcance sobre la posición de la Iglesia en el mundo actual y el liderazgo del Papa Francisco al frente de la misma.
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    • Post in El fenómeno VOX
      Yo diría que en VOX pesa más el discurso migratorio que cualquier otra consideración. Esto se podía intuir antes de las últimas elecciones. Pero lo de este verano ha sido de traca: he procurado conectarme todos los días al Twitter de Abascal y básicamente ha sido una recopilación de delitos protagonizados por inmigrantes. No han hablado de otra cosa en este último verano.
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    • La sociedad española, la más anticapitalista de Europa
      Creo que hay un trasfondo real en la noticia de la que se puede hacer una lectura mucho más profunda desde el punto de vista hispano y católico. Y es que, en el fondo, no andan muy desacertados quienes aseguran tal cosa. La lucha decimonónica liberalismo vs. tradicionalismo sigue latente aunque con sus nomenclaturas solapadas. Varios pensadores ya han asegurado que el espanol es el pueblo europeo  más reacio al capitalismo. Si aceptamos que éste es un subproducto o derivado de la ruptura luterana y que ya de aquella nuestra nación fue la más beligerante... pues tendríamos que el encontronazo espiritual se va traduciendo en nuevas formas, aunque éstas se hayan ido desdibujando.
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