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Hispanorromano

sociedad Una crítica del sistema educativo

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Me ha parecido muy interesante esta crítica del sistema educativo que formula un profesor español. La pega que le veo es que se centra en la falta de conocimientos pero no aborda la falta de valores (aunque se supone que ya tienen que venir con ellos de casa). Pero en líneas generales considero muy acertada su crítica.

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Andreu Navarra, profesor: "La educación actual ha convertido al docente en un monitor de tiempo libre"

 
Lunes, 9 septiembre 2019 - 02:30

Historiador, escritor y profesor interino de Lengua y Literatura Castellana en Barcelona, critica la "pedagogía facilista" y la deriva hacia "la sociedad de la imbecilidad" del sistema educativo en su libro 'Devaluación continua'

15679386687525.jpgEl autor de 'Devaluación continua', en Barcelona. ANTONIO MORENO

Andreu Navarra (Barcelona, 1981) estaba un día en su casa corrigiendo los exámenes de sus alumnos de 14 años cuando se le acercó su hijo. «¿Esto explicas, papi? Pero si es lo que yo hago en clase», le hizo ver el sorprendido crío, que sólo tiene nueve años. «Mi hijo no exagera. Puedo confirmar lo que dice porque conozco lo que hace en clase; si les pongo sus mismos ejercicios a estudiantes de la ESO, muchos suspenden», asegura este historiador, escritor y profesor interino de Lengua y Literatura Castellana al que este año le ha tocado dar clase en un instituto a 40 kilómetros de Barcelona.

En los próximos días saldrá a la venta el libro de Navarra, Devaluación continua (Tusquets), en el que describe con crudeza lo que ha conocido durante los seis años que lleva dando clase en Secundaria. Alumnos de Bachillerato que confundían los océanos con los continentes en el mapamundi, creyendo que la tierra era la mancha azul y que el mar era la marrón; adolescentes a las puertas de la Selectividad que no saben el nombre de los ríos que pasan por su ciudad o que sitúan Madrid en el centro de un mapa de Cataluña; chicos y chicas en la pubertad que no distinguen un triángulo de un rombo o no saben hacer una simple división de calorías.

Tuvo a una estudiante, que iba con una bandera independentista a clase, que no le supo explicar quién era Lluís Companys. En el debate existente sobre si la escuela actual es o no demasiado laxa, su sensación a partir de sus experiencias profesionales es que el nivel de los institutos españoles deja mucho que desear. Llega a decir que hay alumnos de Bachillerato «que no entienden lo que dicen los libros de texto» y que hay estudiantes de esta etapa «a los que le cuesta redactar textos de más de tres líneas».

«Estamos egresando analfabetos, un ciberproletariado sin los niveles mínimos para trabajar ni moverse por el mundo», expresa durante su entrevista a PAPEL este hijo de padres profesores criado en un barrio obrero que admira a Gregorio Luri y a la educadora sueca Inger Enkvist. «No estamos creando ciudadanos ilustrados, sino chicos y chicas muy vulnerables que se vienen abajo por un mal examen o por tener que memorizar tres páginas. ¿Cómo vamos a pretender que más adelante se enfrenten a un divorcio, o a la paternidad, o a un problema de salud?»

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Su tesis es que «la ESO se ha convertido en lo que antes era la Primaria». ¿Por qué? «Porque la atención de los adolescentes pasa a estar secuestrada por el mundo virtual y eso hace que muchos no estén aquí, sino allí, pensando en los likes. Cuando se les compra un móvil, automáticamente dejan de leer. Los institutos no pueden competir con el mundo virtual porque a muchos alumnos no les importa su futuro, sólo les importa su presente en las redes», responde. Eso es culpa del sistema, de esa «sociedad de la imbecilidad» que desdeña el pensamiento ilustrado, las Humanidades y la reflexión y potencia a los youtubers y a los influencers.

Pero, avisa Navarra, la escuela postmoderna también «reproduce esos hábitos de consumo y prescinde de los hábitos académicos». El llamado modelo comprensivo fomenta, en sus palabras, «un sistema injusto» donde «los profesores tienen la función de trabajadores sociales» y donde «al peor alumno se le dedica la mayor cantidad de tiempo y atención». «Se presiona para que la escuela sea un lugar para la felicidad inmediata. La educación actual ha convertido al docente en un animador de hotel, en un monitor de tiempo libre. La tendencia es a convertir los centros académicos en centros de ocio. No estamos creando ciudadanos que participen en un proyecto responsable, los estamos obligando a pasar el rato», denuncia.

Relata que la «pedagogía facilista» presiona para que no se exija mucho a los alumnos, para que se desdeñen las notas y para que se facilite la promoción automática. «La infantilización ambiental ha iniciado el abordaje de las instituciones académicas», donde los críos se pasan el día haciendo actividades. También lo sufren los profesores, a los que durante su formación se les aplica la misma pedagogía comprensiva, con fichas, cuadros explicativos y colorines «que parecen de parvulario». Afirma que, como hay tantos alumnos que no hacen nada y tienen que permanecer en clase de forma obligatoria hasta los 16 años, se pone a los profesores a entretener a todos, igualando el nivel por abajo.

El libro trata de explicar el estado de ánimo de una parte del profesorado, ésa que siente que tiene que pedir perdón por intentar formar a los alumnos en conocimientos concretos y defender la importancia de la memoria -«Nuestro ser está hecho de memoria, sin datos no hay pensamiento posible»-, que vive desbordada por la burocracia y la Nueva Pedagogía.

Navarra habla de una jefa de departamento, una docente curtida que había enviado a la universidad a decenas de chicos del suburbio, que un día se le puso a llorar de forma desconsolada mientras corregía exámenes de 2º de Bachillerato. Se dio cuenta de que ninguno de estos alumnos llegaría a completar el curso. «Ella, que se había formado con el objetivo de transmitir unos conocimientos que pudieran proporcionar un salto social a los alumnos, se daba cuenta de que ahí no había nada. de que era una estación final. Era la constatación de que una generación no podría pasar a la Selectividad».

«La escuela ha dejado de ser un ascensor social», sostiene Navarra. Relata que en un colegio privado donde trabajó le hicieron aprobar a un estudiante de Bachillerato. La dirección le cambió la nota a pesar de que el alumno «no sabía ni interpretar cuatro líneas». Tres o cuatro años después se lo encontró trabajando en un tren y el chico le dijo que había intentado hacer la carrera de Derecho, pero no había podido terminarla ni salir adelante.

«Fuera los políticos de la educación»

El libro de Andreu Navarra pasa de puntillas por el conflicto catalán. Nada se dice en 'Devaluación continua' sobre el adoctrinamiento, la falta de neutralidad en escuelas de Cataluña o el modelo de inmersión lingüística, más allá de reconocer que su asignatura de Lengua y Literatura Castellana sólo tiene tres horas semanales (en otras autonomías son cinco) y hablar, en genérico, de que «en lugar de democracia estamos creando generaciones enteras de ultranacionalistas».

«Me parece que es sólo aparente que mi libro no hable de la situación en Cataluña. Lo que ocurre es que intento ofrecer una visión desde una perspectiva occidental, en la que los problemas de Cataluña se enmarcan: digo, por activa y por pasiva, que una sociedad sin análisis matizado de la realidad no sólo proporciona un sistema educativo fragmentario y defectuoso, sino que cultiva y desarrolla identidades políticas que se convierten en religiones civiles, intolerantes entre sí, precisamente para evitar la responsabilidad de que se construyan versiones racionales de lo que ocurre en el entorno inmediato», se defiende.

Andreu Navarra, profesor: "La educación actual ha convertido al docente en un monitor de tiempo libre" | Historias

 

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El mismo profesor concede otra entrevista a El País y deja alguna que otra perla:

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“Estamos creando una nueva Edad Media en las aulas”

Andreu Navarra, profesor de Secundaria, denuncia el “ciberproletariado” extendido en una generación sin léxico y con escasa capacidad de atención

 
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educacion españaAndreu Navarra, profesor y autor del libro 'Devaluación continua'. LORENA RUIZ

El mundo educativo debate sobre las horas de clase, la evaluación del profesor y los malos resultados de España en las pruebas de PISA, pero todo eso es bastante secundario en el universo de Andreu Navarra, un profesor de Lengua y Literatura de Secundaria que retrata desde las tripas de la enseñanza, a pie de aula, una realidad de urgencias más acuciantes: desde la desnutrición de un buen porcentaje de alumnos a la incapacidad de concentrarse de la nueva generación de “ciberproletariado” o la ausencia de debate sobre el futuro al que esta sociedad quiere conducir a sus jóvenes. Navarra no es un teórico, pero sí un torrente de verdades que acaba de publicar Devaluación continua (Tusquets), un latigazo contra la ceguera, una llamada de emergencia ante la degradación del modelo educativo.

Los profesores queremos crear ciudadanos autónomos y críticos, y en su lugar estamos creando ciberproletariado, una generación sin datos, sin conocimiento, sin léxico. Estamos viendo el triunfo de una religión tecnocrática que evoluciona hacia menos contenidos y alumnos más idiotas. Estamos sirviendo a la tecnología y no la tecnología a nosotros”, afirma Navarra. “El profesor está exhausto, devorado por una burocracia para generar estadísticas que le quita energía mental para dar clase”.

El testimonio de Andreu Navarra (Barcelona, 1981), historiador, tiene el valor de quien ha impartido clase durante seis años en colegios concertados y públicos, en zonas ricas y castigadas, donde encuentra por igual “profesores heroicos” en un sistema educativo estresado por la propia sociedad de la que es espejo: hay padres ausentes porque trabajan demasiado; hay violencia; hay chicos sin comer o desayunar; hay muchos problemas mentales; y hay una generación ausente por su concentración en las redes y su identidad virtual.

Lo audiovisual está creando una nueva Edad Media de personas dependientes de satisfacer el placer aquí y ahora, cuando la vida es muy diferente. En la vida hay que saber leer contratos, alquilar pisos, cuidar a tus mayores, criar hijos. Pero el ciberproletariado se viene abajo ante cualquier problema. Son personas que no serán capaces de trabajar porque tienen la concentración secuestrada por las redes”, dice. No es que todos los jóvenes encajen en su mirada crítica, pero sí ve el riesgo de exclusión de una cuarta parte de los alumnos en una tormenta perfecta de precariedad y vida virtual.

Describe Navarra, por ejemplo, una clase de desdoblamiento de 20 alumnos con dificultades en la que, tras preguntar, descubrió que ninguno había desayunado. “Están pálidos y se marean. Hay alumnos que no comen por trastornos alimentarios, otros por desidia de sus familias, otros por pura miseria”. Pero, a falta de profesores de apoyo y de especialistas, las patologías (ha tenido clases con un 30% con algún diagnóstico) concentran la atención de los profesores en las reuniones de evaluación e impiden pensar en los contenidos. Se ha confundido al pedagogo con el terapeuta, asegura. Y en el debate de la inclusión se ha olvidado, dice, que “lo que de verdad falta incluir es la academia”. Navarra narra cómo él o sus compañeros se alegran cuando encuentran algún libro de texto de segunda mano de los noventa y lo compran “como si fuera oro”. “En los libros de Lázaro Carreter hay explicaciones, ahora tenemos retales, flipped classroom [un método participativo que considera inaplicable con exceso de alumnos]. ¡Explica Quevedo con una flipped classroom! Lo que no puede haber es una pedagogía indecente. Tenemos a personas inteligentes, queremos una sociedad inteligente, no la rebajemos. Debemos distinguir el tiempo de la academia del tiempo de fuera, no rebajarlo. Ser alumno es importante. Ser profesor es importante. ¡Expliquemos quién es Quevedo! Quitamos la literatura del currículum y luego nos preguntamos por qué la nación es débil. ¡Es que la nación es eso! Hay que darles la oportunidad de un debate crítico”.

No todo es negativo, por supuesto. Su libro tiene tantos sumideros de problemas como signos de esperanza en experiencias posibles, dice, cuando la autonomía del profesor es respetada: talleres de poesía, microrrelatos, el recreo dedicado a tiempo de lectura como en su instituto actual, en Collbató, donde los alumnos leen y luego cuentan lo que han leído con éxito. “La clave es la autonomía del centro frente al pensamiento único, frente a las teorías panacea. En cuanto Portugal ha dado el 25% de autonomía a los centros, ha mejorado”.

El libro de Navarra recurre a Ortega y Gasset para apelar a un debate necesario antes de todo lo demás: a dónde vamos. “Si sabes a dónde vas, si abrimos un debate sobre el modelo de futuro al que queremos avanzar, después regularás la tecnología, los horarios o lo que sea, pero antes de aumentar o disminuir las horas tienes que pensar qué quieres hacer con ellas”, sostiene. Y el modelo de sociedad que convierte en héroes carismáticos a Pablo Escobar o Jesús Gil en las series; la falta de ejemplaridad de unos políticos “pillos, de ahora no te hablo, de quién la tiene más larga”; la mentalidad Fraga de “turismo y populismo que prosigue en Salou, en Magaluf, en que destrocen Barcelona” no ayuda. “Falta reflexión sobre la sociedad que queremos, por qué no apostamos por un MIT español, por exportar literatura, ingeniería patentada aquí y no exportar ingenieros”.

Pero “el papel de ascensor social de la educación está fracasando y estamos creando bolsas de guetos, de personas sin futuro”. Menciona también el maquillaje de la ignorancia que practican los colegios para mejorar la estadística. E insiste una y otra vez en la incapacidad de fijar la atención, gran carencia de una nueva generación con fotos en las redes, pero sin memoria. “Hemos conocido varios capitalismos y ahora mismo estamos en el capitalismo de la atención, en una economía de plataformas que mercantilizan tu atención. Si estás viendo unos mensajes, alguien gana dinero y si ves otros, lo gana otro alguien. No podemos repensar la educación si no pensamos cómo devolver la atención a las aulas, el regreso del mundo virtual. Ahora no podemos ensimismarnos, como defendía Ortega, porque todo es ruido, la política es gritos, eslóganes, nadie piensa, nadie escribe, todo es tontería y eslogan y eso ha llegado a las aulas: lo simplista, lo binario, el bien y el mal”. Los Steve Jobs o Zuckerberg, recuerda, recibieron educación analógica. Y los gurúes tecnológicos mandan a sus hijos a colegios analógicos. Es por ello por lo que, concluye, “hasta que arreglemos la sociedad, no podremos arreglar el sistema educativo”.

Andreu Navarra: “Estamos creando una nueva Edad Media en las aulas” | Sociedad | EL PAÍS

 

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En línea con este profesor, El Mundo comenta que está teniendo lugar una especie de revuelta "analógica" por parte de profesores y padres de alumnos. Uno de los que abandera la rebelión es un profesor de Matemáticas:

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La rebelión analógica de la escuela

Actualizado Martes, 17 septiembre 2019 - 02:23

Profesores, padres y directores se plantan ante la digitalización de los centros / Se populariza entre las familias una carta que pide al menos un aula por curso sin tabletas

Fernado de la Cueva, profesor que se ha declarado insumiso con el...Fernado de la Cueva, profesor que se ha declarado insumiso con el 'e-book' y ha prestado a sus alumnos 120 libros de Matemáticas. TONI GALÁN

Fernando de la Cueva es profesor de 2º de la ESO de Matemáticas en un instituto de Zaragoza. Lleva 31 años dando clase. El claustro de su centro ha aprobado por mayoría sustituir a partir de este curso los libros de papel por libros electrónicos y, pese a que es obligatorio, él se ha negado a hacerlo. Es un insumiso a favor de la escuela analógica, un defensor de las virtudes del aprendizaje no digital.

El pasado jueves Fernando se presentó en el instituto con 120 libros de Matemáticas de Anaya de la edición en papel de 2008 para prestárselos a sus alumnos, en contra del criterio de la dirección del instituto. Son 103 kilos de peso que llevó cargando a pulso desde el coche al aula mientras el resto de profesores le miraba estupefacto. Los ha recopilado gracias a profesores de otros centros y familias que simpatizaron con su causa. Envió correos electrónicos a todos los colegios públicos, privados y concertados de Aragón, a las asociaciones de padres y a la mayoría de profesores de Matemáticas de la comunidad autónoma. «Es un libro de hace 11 años, pero había mucha gente que lo conservaba. Unos y otros se han solidarizado conmigo con muchísima generosidad. Me han llegado libros de pueblos y capitales de las tres provincias aragonesas», explica.

Su clase va a ser la única del curso que no utilice e-books en Matemáticas. Él defiende que para su asignatura no funcionan. «En Matemáticas estamos constantemente haciendo anotaciones con un lápiz en los márgenes de los libros. Pero tratar de modificar un texto digital es muy trabajoso, porque sólo para subrayar una frase los alumnos tardan 10 minutos. ¿Y cómo apuntas una fórmula o un símbolo, dibujas una esfera o marcas su diámetro? ¿Cómo cambias una escala que está mal? Es imposible usar el compás para medir una circunferencia porque no se puede clavar la aguja en el cristal», argumenta.

Sostiene que, durante los últimos cuatro años, en que sus alumnos han trabajado de forma experimental y voluntaria con las tabletas, el rendimiento ha bajado. No son sólo los inconvenientes técnicos, sino que los críos se pasan el rato en YouTube o en Instagram. Se distraen. Piensan más en los likes que en el álgebra, la geometría o la aritmética.

Para Matemáticas no funcionan. ¿Cómo utilizas un compás en una tableta? ¿Cómo anotas una fórmula?

Fernando de la Cueva (docente)

Oficialmente Fernando tiene a casi todo el centro en contra. «¿Puede vetar el claustro los libros de papel?», le preguntó al Justicia de Aragón, y este organismo -equivalente regional al Defensor del Pueblo- ha desestimado su queja y le ha dicho que se tiene que aguantar, que las decisiones relacionadas con los proyectos curriculares y con los métodos didácticos son «de obligado cumplimiento». Pero el jueves varios padres le agradecieron que sus hijos lleven libros de papel este año. Otra docente se acercó y le felicitó. El padre de un ex alumno, inspector de Trabajo, se desplazó expresamente al centro para conocerle en persona. Se ha convertido en una especie de Quijote, un héroe de la tinta y del trabajo manual.

En realidad, él es partidario de la tecnología. En 1988 empezó a usar medios informáticos en sus clases; a diario se comunica con padres y con alumnos a través del email, y cuelga todos sus materiales con hiperenlaces y vídeos en la web del instituto. Pero en su experiencia del día a día ha constatado que una herramienta que puede ser muy útil para unos fines, para sus clases ha resultado un lastre. «Yo lo que pretendo es que se reconozca el derecho del profesor y de los padres para elegir los medios de enseñanza que consideren más adecuados para los alumnos. No tengo nada en contra de la tecnología, pero sin obligaciones», recalca.

Algo se está moviendo en la escuela. Hay una revolución en ciernes protagonizada por personas como Fernando. No son antitecnológicos, pero piden una reflexión en torno a la tendencia a sustituir los libros de papel por las tabletas sin evaluar sus efectos. Cada vez hay más docentes, padres y directores que están plantándose ante la creciente digitalización de las aulas.

SIGUE AQUÍ: La rebelión analógica de la escuela | España

He pegado sólo una pequeña parte del artículo, pero es muy interesante todo lo que cuenta. Este profesor de Matemáticas tiene mucha razón en lo que dice. Ya no podrán decir que es sólo cosa de los de "Pinta y Colorea".

Sobre el bilingüismo que se promueve en la escuela española, he encontrado en Twitter una cita interesante (aunque no la he verificado):

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Muy buenas aportaciones.

Por lo que se refiere al tema de la tecnología, yo imagino que aún estamos en plena explosión tecnológica, y a menudo eso lleva a querer "tecnologizarlo" todo un poco hasta el absurdo. Por mi trabajo he visto en algunos colegios privados, pizarras electrónicas, proyectores de video, portátiles y tabletas en aulas de infantil, y la verdad es que pienso que antes de formar las mentes de los pequeños en toda esa cacharrería, sería más sensato y conveniente hacerlo primero en las relaciones humanas, la intercomprensión mutua o el trabajo y esfuerzo manual, que no hacerles dependientes de una tecnología en gran medida consumista y que puede o no existir en función del nivel social o el lugar de mundo donde se viva.

Recuerdo de jovencillo en el instituto que, por aquel entonces se empezaban a popularizar las primeras calculadoras de bolsillo y sin embargo estaban prohibidas en clase porque los profesores querían que aprendiéramos nosotros mismos a calcular, antes de utilizarlas. La idea era que no se podía delegar directamente a la máquina, funciones que en principio son propias de la persona, pero eso puede que se esté perdiendo un poco porque, parece que cada día más, las escuelas ya no forman personas sino elementos de produccción y consumo en un sistema de mercados.

En cuanto al tema del multilingüismo, pues no sé cuanto habrá de cierto en esa frase pero yo siempre he pensado que, antes de aprender mediocremente varios idiomas, las personas deberíamos aprender a pensar, relacionarnos y razonar en profundidad en nuestro propio idioma común, y desde esa base, que es la del pensamiento humano, acceder después si procede al conocimiento de otras lenguas y características de las diferentes culturas.

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    • By Latino I
      Fuente: https://www.lavozdeasturias.es/noticia/opinion/2022/03/11/iglesia-abusos-tiempos-guerra/00031647024072652295398.htm
      Leo con bastante frecuencia artículos como el que enlazo, ya que me parecen muy representativos del tipo de crítica a la Iglesia que se hace actualmente desde muchos ámbitos de la sociedad. En particular, lo que me parece más representativo en el artículo es el juicio que al autor merece el tema de la culpa en los cristianos, una emoción "negativa", según él. Junto con esta culpa, también tenemos que mencionar el "miedo" como elemento esencial de la fe cristiana, al menos de la fe que el autor atribuye a los dogmas promulgados por las jerarquías eclesiásticas. El autor parece dar por sentado que , en primer lugar, el sentimiento de culpa es esencialmente negativo para los humanos y, segundo, que este "sentimiento" se traduce en una "emoción negativa" que experimentamos los cristianos. Me pregunto si estas dos opiniones no serán más que prejuicios, ya que ni la culpa tiene por qué ser algo negativo (como se suele sostener hoy de forma, a mi juicio, acrítica), ni tampoco los cristianos que creemos en la gracia vivimos atemorizados y esclavizados por dichas culpas. 
      Creo que el artículo es lo suficientemente representativo de muchas críticas a las que hoy se ve sometida la Iglesia, por lo que me parece que puede ser un buen punto de partida para comentar este tipo de prejuicios que abundan hoy en nuestras sociedades occidentales, como el tema de la culpa y el miedo que acabo de mencionar. ¿Qué pensáis vosotros de lo expuesto en el artículo? Subrayo algunas partes que pueden ser jugosas para comentar:
       
       
      Original source: https://www.lavozdeasturias.es/noticia/opinion/2022/03/11/iglesia-abusos-tiempos-guerra/00031647024072652295398.htm
    • By Gmartos
      Abro este hilo para conocer las medidas que tomaban los gobiernos católicos a la hora de tratar con estas realidades sociales. Y también saber cuáles deberíamos tomar en caso de lograr un gobierno tradicionalista, o al menos un gobierno católico o de inspiración católica. Tengo entendido que en el franquismo la prostitución no era legal, pero sí se toleraba, dada la imposibilidad práctica de combatirla, desconozco las medidas tomadas por gobiernos previos.  @Hispanorromano  
    • By Español
      Básicamente, la inflación económica es el fenómeno que describe el aumento desordenado de precios, de los bienes y servicios que se comercian en los mercados, por un periodo de tiempo prolongado. Cuando esto ocurre, el presupuesto de las familias y empresas deja de cubrir las mismas necesidades que antes, especialmente entre quienes disponen de menor capacidad económica.
      Aunque existen diferentes causas que pueden ocasionar inflación, las más comunes son dos. Por un lado, el exceso de demanda de bienes y servicios, por lo general motivado a su vez por un exceso de dinero circulante, que hace que la gente gaste más de lo necesario. Y, por otro lado, la escasez de determinadas materias primas necesarias para la producción o distribución. En cualquiera de los casos, esto ocasiona una falta de capacidad productiva o distributiva suficiente para cubrir la demanda, cosa que lleva a un aumento de los precios. Cuantas más personas requieran de un producto, más aumenta su valor, y cuanto más difícil sea de producir o distribuir, igualmente más aumenta su valor, lo que significa que el valor que tiene el dinero del que se dispone, disminuye conforme aumenta la inflación.
      La forma en cómo los estados controlan estos acontecimientos, suele ser a través de los índices nacionales de precios y los bancos centrales, midiendo, por una parte, el precio y la demanda de los bienes y servicios, y regulando por otra la cantidad de dinero del que dispone la sociedad, a fin de encontrar el equilibrio. Cuando el estado detecta un fenómeno inflacionario, generalmente opta por emprender una política monetaria restrictiva, que suele darse en forma de subida de los tipos de interés, aumento de los coeficientes de caja de los bancos, y venta de deuda pública, de manera que con todo ello se reduzca la cantidad de dinero circulante y de esta forma se frene el consumo y disminuyan los precios.
      Hasta aquí estamos hablando de los conceptos más o menos básicos del funcionamiento de las economías actuales, pero ¿qué ocurre cuando en lugar de hablar de dinero, hablamos de personas? ¿Qué ocurre cuando la propia persona humana es tomada como dinero con el que comerciar?
      En el nuevo paradigma social en el que vivimos, en este siglo XXI, dominado por la omnipresencia de las comunicaciones digitales y las redes sociales, las personas nos hemos convertido poco a poco en mercancía para las corporaciones detrás de dichas redes, como también para los usuarios de las propias redes. Cada cuenta de usuario es un valor, y a su vez, una mercancía.
      Hoy pueden encontrarse miles de páginas web donde se venden seguidores, likes, etc, con objeto de alimentar las cuentas de usuario de las empresas y particulares que se promocionan en redes. Si uno tiene, por ejemplo, una pequeña empresa de viajes, por unos pocos euros puede comprarse mil, dos mil o diez mil seguidores orgánicos en Twitter, Instagram o Facebook, por citar las más conocidas, que le asegurarán miles de likes o comentarios, lo que a su vez atraerá la atención de una mayor cantidad de público, potencialmente interesado este sí, en adquirir los viajes que ofrezca dicha empresa.
      Otro ejemplo frecuente es el de los comunicadores sociales. Para una institución pública, un agente social, un político, un periodista o un medio informativo, cuanto mayor sea el número de seguidores que tenga, mayor es la importancia y alcance de sus comunicaciones, y por tanto, más repercusión social alcanza. De ahí que incluso en estos casos, sea frecuente el uso de bots o cuentas falsas, programadas para interactuar con las publicaciones del emisor, pues a mayor número de seguidores, mayor es también el interés que despierta el comunicador y el efecto marea que genera en la sociedad.
      En el ámbito de las redes sociales en sí mismas, ocurre algo similar. Cuanto mayor sea el número de usuarios e interacciones que se producen en una red, mayor es la cantidad de información que puede extraerse de dicha actividad, por parte de los gestores y propietarios de la red, que luego es utilizada para realizar estudios sociales, de mercado, etc. Una información que luego es vendida a empresas e instituciones interesadas en disponer de esa información, o es usada por la propia red para implementar estrategias de mercado y en definitiva lograr un mayor dominio sobre la voluntad de sus usuarios. De igual manera, cuanto mayor es la presencia y actividad de una red en una determinada región geográfica, mayor es también el valor en bolsa de la empresa titular de la red.
      En definitiva, no resulta difícil entender que siendo así las cosas, las personas nos hayamos convertido, en el nuevo mundo digital, en vulgar moneda y mercancía con la que comerciar. "He comprado diez mil seguidores" ó "esta red vale mil millones de seguidores frente a la otra que solo vale quinientos". Y aquí es donde el tema enlaza con lo que comentábamos antes acerca de la inflación, pues si a mayor cantidad de dinero en los mercados, mayor es el riesgo de inflación, igualmente, a mayor cantidad de personas en las redes, menor será el valor de su dignidad y relaciones.  
      Hace décadas, para un pequeño comerciante de provincias, disponer de una pequeña cartera de clientes podía asegurarle mantener su actividad, empresa y puestos de trabajo. Una hoja parroquial podía mantenerse con unas pocas decenas de suscriptores; un diario local, sobrevivir con unos pocos cientos o miles de lectores, y una publicación oficial, no necesitaba apenas publicidad, pues sus usuarios estaban restringidos a los pocos profesionales o funcionarios locales interesados en su contenido. Hoy, todo eso no vale casi nada. Frente a la marea global de las comunicaciones y el comercio, todas esas actividades han pasado a ser despreciables, casi por la mayoría de sus antiguos usuarios. Muchas de esas empresas han tenido que cerrar y despedir a sus trabajadores, o en el mejor de los casos hipotecarse o vender su labor e identidad a grandes franquicias, con la consecuente pérdida de empleo, emprendimiento y riqueza humana que eso supone. Y lo que se mantiene, lo hace mayormente gracias a ayudas y subvenciones, que a la postre castigan al contribuyente y obligan al interesado a sumarse a los dictados del fenómeno globalizador. Por otra parte, el valor de los bienes y servicios que estos profesionales y empresas producían y ofrecían, ha disminuido considerablemente, disminuyendo así su propio valor profesional.  
      En mi caso por ejemplo, en los años noventa, en casa podíamos pasar el mes holgadamente con lo que recibía de realizar un reportaje gráfico para alguna publicación. Actualmente, hay veces que tienes que regalar las imágenes, solo para evitar que prescindan de ti en el futuro, pues no falta material gratuito y abundante en las redes, aunque sea de peor calidad. Y cuando lo pagan, no tienes ni para pasar la semana,  a pesar de que la calidad y el esfuerzo se hayan multiplicado exponencialmente con respecto al de aquellos años, por la aparición de las nuevas tecnologías.
      Pero esa devaluación ocurre de manera similar en el ámbito de las redes. Cuando Internet comenzó a ser popular, una pequeña web o foro con algunos cientos de seguidores, tenía un valor determinado capaz de trasladar a la sociedad una serie de inquietudes, valores o ideas, y aunque en algunos casos fuesen cuestionables, también eran rebatibles. Se competía en calidad más que en cantidad. Sin embargo, hoy todo eso resulta despreciable frente a la mil millonaria multitud que abunda en las grandes redes sociales y se mueve por ellas como cardúmenes. Un pequeño foro como este, por ejemplo, hoy apenas tiene repercusión ni importancia social y si la tuviera, en términos cuantitativos resulta despreciable, resultando de esta manera despreciable también, el trabajo o el empeño en el quehacer que sus promotores hayan puesto para llevarlo adelante, por más nobles que sean los fines.
      Lo que cuenta ahora, en definitiva, es la cantidad, pero como esta es inflacionaria, a medida que pasa el tiempo y las redes se hacen cada vez más grandes e influyentes, el valor de las personas en las redes, y de las pequeñas cosas valiosas que hace la gente, dentro o fuera de las redes, disminuye o se hace más y más efímero e insignificante.
      Esta dinámica tiene a su vez su repercusión en la vida real, pues no obstante, la realidad virtual no deja de ser un espejo donde nos miramos o reflejamos lo que llevamos en nuestro interior. Esto puede observarse muy bien en la política, por ejemplo, donde cada vez parece importar menos el desprecio por la dignidad de las personas y la mentira generalizada de la que hacen gala los políticos. ¿Para qué ser honesto si a fin de cuentas todo es efímero y desechable? ¿Para qué mirar por el bien común si revaluar lo mío va primero?
      Pero, qué decir de las empresas, ahí tenemos a muchas especulando con el valor de las cosas, sin importarles siquiera si las gentes van a poder acceder a ellas, aunque sean esenciales. O qué mencionar igualmente del trato que reciben muchos trabajadores, donde a pesar de las innumerables leyes laborales existentes, su valor como personas está cada vez más devaluado, asemejándose así a piezas o máquinas sustituibles. Por no hablar del que reciben los consumidores, sobre los que se opera como el pescador de altura opera con las redes de arrastre en el fondo del océano, sin importar mucho su condición y situación humana, pues lo importante es arrastrarlos a la cubierta del beneficio inversor.
      La globalización tiene estas cosas, que no solo afecta a la economía y las relaciones entre naciones, sino que también diluye en ese inmenso mercado el propio valor de las personas. Ante todo esto, el liberalismo propone esa suerte de individualismo, donde el que más tiene es el que más vale y, por tanto, la persona nunca deja de ser un valor de cambio subordinado al mercado, pero el socialismo intenta resolver el problema sancionando leyes e imponiendo obligaciones, que acaban devaluando aún más a las personas como individuos.
      Por eso, la pregunta que finalmente me hago es la siguiente: Al igual que ocurre en economía, además de elevar la calidad de nuestros actos ¿no sería también una solución eficiente, el empezar a tomar políticas restrictivas, en lo que respecta a nuestras relaciones políticas, sociales y por supuesto virtuales, de manera que comenzase a revaluarse y apreciarse nuestro valor como personas? ¿Qué otra solución le veis a este fenómeno?
    • By Español
      Abro este hilo dedicado a un canal de YouTube, que quisiera compartir con todos pues me parece que recoge una de las mejores colecciones documentales en abierto, sobre cultura y tradiciones olvidadas o casi desaparecidas en España.
      El canal lo dirige el conocido fotógrafo y realizador documental Eugenio Monesma Moliner, el cual le ha dado su nombre. Don Eugenio es director de la productora Pyrene PV, en el Alto Aragón, y es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, en Zaragoza. Durante más de cuarenta años, ha realizado diversos trabajos y producciones para la televisión, y en su canal de YouTube lleva recopilando desde hace poco menos de un año, muchos de sus documentales, que son una delicia y un verdadero tesoro nacional a mi juicio. Actualmente posee la que quizás sea una de las mejores colecciones documentales de España sobre cultura tradicional: costumbres, oficios, tradiciones, fiestas, gastronomía...
      Si os gusta el tema, os sugiero y recomiendo encarecidamente que le deis un vistazo a su canal, pues en él se encuentran auténticas perlas de nuestra cultura popular, que posiblemente en muchos caso ya, reflejen el último vestigio vivo de la vieja y tradicional España.
      Como comentario último, destacar lo mucho que me ha llamado la atención, los innumerables comentarios de agradecimiento procedentes de América, que reciben sus videos, de personas que ven reflejados en estos videos el origen a su vez de muchas de sus costumbres en aquel continente. La raíz de sus ancestros. Sin pretenderlo, puede que este hombre con su trabajo, esté haciendo más por unir puentes entre la península y el continente, que muchos de los supuestos nuevos hispanistas que suelen utilizar otras vías más políticas, divisivas y agresivas.
      Dejo como presentación un ejemplo de lo que se puede encontrar en su canal, junto al enlace al mismo.
      Canal: Eugenio Monesma
       
    • By Español
      Supongo que a estas alturas todos conocéis ya lo que está ocurriendo en la isla de La palma, con el estallido de un nuevo volcán que está arrasando la parte oeste de la isla.
      Personalmente y por motivos que no vienen al caso, llevo siguiendo de cerca este evento desde hace varios días, cuando comenzaron a producirse los primeros terremotos que acabaron dando paso al volcán. Y hay una constante que he venido observando desde el comienzo, que me gustaría comentar con vosotros, para ver si es una mala apreciación mía o realmente está ocurriendo lo que percibo.
      Se trata de la percepción de una gran indiferencia hacia el aspecto humano de esta tragedia, que comenzó entre la comunidad científica, al comienzo alegremente emocionada por la posibilidad de ser testigos de una erupción, y que ahora se ha trasladado al conjunto de la sociedad, que viene siguiendo las noticias, retransmisiones e imágenes en directo de la erupción con gran jolgorio, como si la pérdida de tantos bienes y el sufrimiento de centenares de familias, no tuviera la menor importancia. La emoción del espectáculo y la asepsia científica, parece que priman sobre todo.
      !ALUCINANTE! ¡ESPECTACULAR! ¡MARAVILLOSO...! Son algunos de los calificativos que más abundan por las redes. Incluso alguna ministra se ha llegado a pronunciar de manera semejante. Comparativamente, pocos comentarios en cambio se ven, apiadándose por la gente que está sufriendo la tragedia. En los chats de los canales de Youtube que están retransmitiendo en directo la erupción, mediante la señal que ofrece la televisión canaria, parece que se reúna cualquier cosa menos un grupo de personas siendo testigos de una tragedia.
      De otro lado: !Wow!, ¡genial", "volcan de tipo tal", "erupción de clase cual", "metros por segundo", "bomba de lava", "piroclastos..." La comunidad científica se me antoja en muchos momentos, más un grupo de elefantes que acaba de descubrir un abrevadero, que una comunidad de hombres sabios ocupada en prevenir tragedias y salvar vidas.
      Cierto es que las imágenes y el evento en sí pueden resultar espectaculares e interesantes dada su dimensión natural, pero pienso que es mucho más importante cuidar la dimensión humana, ya que si esta llegase algún día a perderse, lo del volcán iba a ser un juego de niños comparado con la tragedia que nosotros mismos podríamos causar.
      Y luego está la soberbia de quién cree tener dominio sobre todo. En la reunión técnica que mantuvieron las autoridades y científicos el sábado por la tarde con los vecinos de la zona, se les decía que no se preocupasen, pues tendrían tiempo suficiente para evacuar, ya que ellos "lo tenían todo controlado". El mismo domingo, una hora antes de estallar, les aseguraban que estuvieran tranquilos pues de momento no iba a pasar nada, en un exceso de engreimiento científico que minutos después se derrumbó cuando el volcán estalló. A muy pocos he oído pedir disculpas o reconocer que se equivocaron en sus cálculos. Al contrario, por todas partes oigo decir que gracias a la ciencia no ha habido desgracias personales, cuando hasta ayer noche, bien entrada la madrugada, aún había bomberos, guardias civiles y vecinos poniendo en riesgo sus vidas para evacuar a gente que no había tenido tiempo de ponerse a salvo, y todavía hoy ha habido brigadas poniendo a salvo a los animales domésticos y ganado de las casas afectadas, que poco después han sido engullidas por la lava.
      Toda esa gente sí que ha evitado desgracias y no tanto la comunidad científica, demasiado ocupada en presumir de conocimientos ante las cámaras o imprimir su nombre al pie de algún artículo científico con el que pasar a la posteridad. Pero con todo se equivocaron en sus cálculos, en cuanto al lugar, dimensión y momento de la erupción, y al final acertaron lo mismo que cualquier lugareño sin formación, que la semana anterior ya advertían, sin tener formación científica, que iba a haber una erupción inminente dados los terremotos que sentían y lo que habían aprendido de sus ancestros por otras erupciones del pasado. Demasiada soberbia y relumbrón científico para tan poco resultado práctico. Un poco más de humildad no vendría mal y haría más digna la profesión científica.
      Todo esto por no mencionar los arribistas políticos que lo mismo les vale un volcán que un inmigrante o una violación, para cargar sus anzuelos envenenados y pescar votos. O aún peor, los chalados de turno que no pierden tiempo en utilizar cualquier evento catastrófico para sembrar sus teorías disparatadas, y que por desgracia encuentran todas las puertas abiertas y acaban así sembrando el miedo y la ignorancia entre la gente. Hay miles de americanos que viven en las costas atlánticas, aterrados pensando que este volcán puede producir un mega tsunami que les arrase, por una estúpida teoría que algunos medios se han prestado en reproducir, haciéndose eco de una patraña diseñada por un científico británico financiado por un grupo de aseguradoras y patrocinado por la BBC, que hace algunos años lanzó esa teoría, vaya usted a saber con qué propósito. En esos chats que antes mencionaba de YouTube, hay casi más brasileños que españoles, siguiendo los acontecimientos muy preocupados por la posibilidad de esa supuesta catástrofe.
      No sé, no pretendo con este hilo denunciar a nadie ni hacer tampoco ninguna crítica contra ningún colectivo en concreto. Sé que en todas partes hay gente para todo, y que cada cual hace lo que puede, quiere y sabe, unos bien y otros no tan bien. Además, resulta evidente que la magnitud de esta tragedia supera cualquier medida humana, pero me parece que el tratamiento que se le está dando a esta tragedia, tanto en los medios y redes sociales por parte de una inmensa mayoría, como por la propia comunidad científica (o quizás habría que hablar de sus divulgadores) tiene una excesiva componente cientifista e inhumana, que dice mucho de la sociedad infantil, nihilista, caprichosa, indiferente, descreída y egoísta en la que vivimos. El morbo siempre ha existido y estos sucesos suelen producirlo, pero en este caso pienso que ya no es tanto cosa del morbo, sino de pura indiferencia humana ante la tragedia y sufrimiento del prójimo, cosa que me parece muy preocupante y ha dado pie a compartiros esta reflexión.
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    Spanish Heart

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    • https://www.mundorepubliqueto.com/2020/05/01/no-todo-lo-que-brilla-es-oro/

      Una vez más, por aprecio a estos amigos dejo solo el enlace para enviar las visitas a la fuente.

      Solo comento la foto que ponen de un congreso internacional identitari que hubo un México. Ahí se plasma el cáncer que han supuesto y parece que aún sigue suponiendo aquella enfermedad llamada CEDADE. En dicha foto veo al ex-cabecilla de CEDADE, Pedro Varela -uno de esos nazis que se dicen católicos- junto a Salvador Borrego -que si bien no era nazi, de hecho es un mestizo que además se declara hispanista y favorable a la mezcla racial propiciada por la Monarquía Católica,  sí que simpatizó con ellos por una cuestión que quizá un día podamos comentar- uno de los "revisionistas" más importante en lengua española, así como el también mexicano Alberto Villasana, un escritor, analista, publicista, "vaticanista" con gran predicamento entre los católicos mexicanos, abonado totalmente a la errática acusación contra el papa Francisco... posando junto a tipos como David Duke, ex-dirigente del Ku Kux Klan, algo que lo dice todo.

      Si mis rudimentarias habilidades en fisonomía no me fallan, en el grupo hay otro español, supongo que también procedente del mundillo neonazi de CEDADE.

      Imaginemos la corrupción de la idea de Hispanidad que supone semejante injerto, semejante híbrido contra natura.

      Nuestra querido México tiene la más potente dosis de veneno contra la hispanidad, inyectado en sus venas precisamente por ser un país clave en ella. Es el que otrora fuera más próspero,  el más poblado, también fue y en buena parte sigue siendo muy católico, esta en la línea de choque con el mundo anglo y... los enemigos de nuestra Hispanidad no pueden permitir una reconciliación de ese país consigo mismo ni con la misma España, puente clave en la necesaria Reconquista o reconstrucción. Si por un lado está infectado por el identitarismo amerindio -el indigenismo- por el otro la reacción está siendo narcotizada por un identitarismo falsohispanista, falsotradicionalista o como queramos verlo, en el cual CEDADE juega, como vemos, un factor relevante.

      Sin más, dejo ahí otra vez más mi sincera felicitación al autor de ese escrito. Enhorabuena por su clarividencia y fineza, desde luego hace falta tener personalidad para ser capaz de sustraerse a esa falsa polarización con que se está tratando de aniquilar el hispanismo.

       





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    • La libertad sexual conduce al colapso de la cultura en tres generaciones (J. D. Unwin)
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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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