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El cisma americano que amenaza a la Iglesia Católica

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En diciembre del pasado año, el Papa Francisco nombró como director editorial del  Dicasterio para la Comunicación al historiador, periodista y escritor Andrea Tornielli.

Tornielli es un vaticanista que tiene una notable colección de libros publicados sobre materia religiosa en varios idiomas, pero de entre ellos y por su actualidad y contenido, destaca sin duda uno que publicó en noviembre de 2018, casi coincidiendo con su nombramiento y en comandita con otro historiador y periodista italiano llamado Gianni Valente, titulado "Il Giorno del Giudizio" (El día del juicio).

En el libro se da cuenta de una investigación periodística realizada por los autores en la que, mediante abundante documentación y testimonios internos hasta la fecha desconocidos, ponen de manifiesto las tramas de poder en la iglesia norteamericana y el brutal asalto al pontificado del papa Francisco, llevado a cabo por parte de las fuerzas y élites neocon.

Los que los autores denominan en el libro como "El Cisma americano", es en realidad una fuente de división y desencuentro que está poniendo en grave riesgo la continuidad de la Iglesia Universal. Con una guerra abierta entre liberales (progres aquí) y neoconservadores que, a través de iniciativas coordinadas y ataques contra el Papa, están tratando de imponer en la Iglesia la "Teología del capitalismo", convirtiendo de esta forma al cristianismo en una ideología.

En la introducción del libro se adelanta: “Lo que estamos presenciando no es solamente el surgimiento del ‘mysterium iniquitatis‘, del misterio del mal y del pecado que la ataca desde dentro y que siempre ha existido. La novedad de nuestros tiempos es que falta, precisamente en la Iglesia y también en algunos de sus pastores, la conciencia de lo que es la Iglesia […] Es una mezcla auto-referencial y destructora. Las páginas siguientes pretenden ayudar al lector a que distinga entre la verdad, verdades a medias y la desinformación divulgada por varios autoproclamados ‘medios católicos’, acompañándolo en la comprensión de lo que verdaderamente está sucediendo”.

Desde que salió el libro he estado esperando a ver si editan alguna versión en español que, hasta la fecha no he encontrado, pero recientemente si he podido encontrar la traducción de algunos capítulos y fragmentos que he ido recogiendo, y de los que me gustaría dejar aquí el siguiente capítulo, pues sin duda puede ayudar a desentrañar mejor el oscuro asunto de los ataques al Papa y la procedencia de la guerra interna en la que de facto está inmersa la Iglesia. Una guerra que es considerada por los autores como un cisma, pero que yo me atrevo a sugerir la categoría de apostasía, en la medida que está causando el abandono formal e informal de la fe a millones de católicos.

Es algo largo de leer pero sin duda merece la pena para entender lo que ocurre, además que nos permite distinguir sin ambages las consecuencias de utilizar a la Iglesia para fines ideológicos (las negritas son mías):

Cita

Il Giorno del Giudizio

Capítulo 7. El cisma “americano”

  • Apoyo de altos jerarcas de EE.UU. a Viganó.

 Cuando el ex nuncio vaticano lanzó en los medios su comunicado sobre el cardenal McCarrick, con la petición de dimisión dirigida al Papa Francisco, veinticinco obispos (veinticuatro en los Estados Unidos, más Athanasius Schneider, auxiliar de Astana, en Kazajstán) le manifestaron públicamente su solidaridad en un circuito cerrado y exigieron la necesidad de tomar en serio las acusaciones contenidas en su expediente. Entre ellos se encuentran los cardenales Raymond Burke y el arzobispo de Filadelfia Charles Joseph Chaput. Publican declaraciones inmediatas -en algunos casos incluso con la orden de leerlas en las iglesias de sus diócesis- para mostrar su cercanía a Viganò y pedir urgentemente que se investigue el contenido de su comunicado. Aunque en diferentes tonos y sin comentar la credibilidad del expediente, el cardenal Daniel DiNardo, presidente de la Conferencia Episcopal Americana, reitera su petición de que se lleve a cabo una investigación exhaustiva.”Estoy profundamente convencido de su honestidad, de su lealtad a la Iglesia y de su impecable integridad”, dice Robert Mor, obispo de Madison, Wisconsin, de Viganò. “Puedo atestiguar que es un hombre que ha cumplido su misión con dedicación desinteresada, que ha dirigido la misión petrina que le encomendó el Santo Padre para “confirmar a sus hermanos en la fe”, dice Salvatore Cordileone, arzobispo de San Francisco. Mientras que Robert Barron, obispo auxiliar de Los Ángeles, recuerda que no es “un actor menor”, una “figura incoherente”, sino “el ex nuncio de Estados Unidos”, quien pide la dimisión del papa, y ha hecho “declaraciones muy serias”. Cuando el Papa Francisco, que regresa de Irlanda, cuenta a los periodistas acreditados sobre la huida papal que por el momento no dirá una palabra sobre el “comunicado” de Viganò, confiando en su capacidad de juzgar por sí mismos el contenido del dossier, el obispo estadounidense Thomas John Paprocki, a la cabeza de la diócesis de Springfield, afirma en una entrevista que considera “inadecuada” la respuesta papal. Si se me acusara de encubrir a uno de mis sacerdotes”, exhortaba el obispo, “no me saldría con la suya diciendo “vosotros decidís por vosotros mismos”…”.Las declaraciones de los obispos americanos tras la difusión del primer “dossier Viganò” se hacen eco del tono compasivo de los funcionarios del aparato que exigen “transparencia total” y “limpieza” urgente cuando algún caso desafortunado corre el riesgo de comprometer la reputación de su propia institución.

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  • Un hecho sin precedentes 

La ostentosa diligencia en la aplicación de los parámetros de la responsabilidad corporativa también a la Iglesia en este caso se esconde, en el aluvión de manifestaciones, un acontecimiento sin precedentes en la historia de la Iglesia Católica: por primera vez, decenas de obispos católicos expresan públicamente su apoyo y solidaridad hacia un panfleto que termina con la petición de la dimisión del Sucesor de Pedro. Un documento escrito por un arzobispo católico con la intención de infligir el mayor daño posible al papa y a la confianza de los bautizados en él. Una operación llevada a cabo en muchos pasajes en violación del llamado “secreto pontificio”, lanzada al mismo tiempo en todo el mundo con una estudiada estrategia mediática global.Las decenas de obispos norteamericanos que, entre finales de agosto y principios de septiembre de 2018, se apresuraron a dar su apoyo al dossier Viganò -sin añadir una palabra de consideración al Papa Francisco- parecen referirse a las tácticas utilizadas por los grupos financieros en las subidas de la compañía: el negociador líder lanza la oferta, e inmediatamente los interesados se apresuran a expresar su apoyo a la operación para que parezca necesaria, conveniente y apoyada por un amplio consenso. Un efecto de eco para impresionar a los pequeños accionistas y empujarlos a apoyar la subida. Las dinámicas de la vida eclesial se remodelan a partir de los mecanismos depredadores de las finanzas especulativas. Con el papa en la parte del gerente de la empresa que tratas de “poner en minoría”, para forzarlo a rendirse.Incluso la red logística-mediática de la operación Viganò, aunque utiliza sucursales en todo el mundo, tiene sus bases estratégicas y económicas en Estados Unidos, representadas por grupos y fundaciones que financian los medios de comunicación utilizados para lanzar el dossier y acompañar su recepción. Grupos y redes de medios de comunicación -y este es el hecho sin precedentes y sorprendente- que en los últimos años habían alardeado de su propio “filopapismo” y de su total alineamiento con el Magisterio oficial de la Iglesia como su propio rasgo distintivo, su propia figura de identidad.La cabecera de la web “National Catholic Register“, que distribuyó por primera vez la versión inglesa del dossier Viganò, forma parte de la red de medios de comunicación de la REDA, fundada en 1980 por la monja americana Mary Angelica de la Anunciación -conocida como “Mother Angelica”- y hoy reconocida como el centro multimedia católico más influyente del mundo, capaz de llegar a doscientos cincuenta millones de personas en ciento cuarenta países. En 2009, Madre Angélica recibió el premio Pro Ecclesia et Pontifice del Papa Benedicto XVI. En febrero de 2016, dos meses antes de la muerte de la monja, el Papa Francisco le dirigió un cálido saludo durante su viaje a Cuba.

Michael P. Warsaw, Director General de EWTN, es consultor del Departamento de Comunicación del Vaticano. En la operación Viganò desempeña un papel no secundario Timothy Busch, el abogado millonario, miembro del equipo de administradores de EWTN, que en el lanzamiento del dossier firmado por el ex nuncio aporta una contribución esencial para delinear los contornos y el propósito de toda la operación. En ese momento, Busch declaró al “New York Times” que Viganò, con su iniciativa, “nos hizo un gran servicio”, y, como hemos visto, también informó haber recibido la seguridad de que “el Papa Emérito, Benedicto XVI, había confirmado la historia del arzobispo Viganò”. La información proporcionada por Busch es negada por el secretario particular de Ratzinger. Pero basta con revelar el diseño que pretendía reclutar al papa emérito como “padrino” y gran testimonio de toda la operación.

Timothy Busch, junto con el filántropo financiero Charles Koch, es el patrocinador de la Escuela de Negocios Busch fundada en la Universidad Católica de América como otro centro más para la elaboración de la “teología del capitalismo”, patrocinado por líderes de opinión y centros de estudio alistados para patrocinar teorías sobre el pleno cumplimiento de la ideología capitalista con la doctrina católica. “La evangelización de nuestro país”, declaró el propio Busch en 2017, “está siendo llevada a cabo por fundaciones privadas y ONG católicas como el Instituto Napa y Legatus. Son estas entidades, financiadas y frecuentadas por ricos empresarios conservadores, las que, según Busch, “están marcando la diferencia” en la Iglesia Católica de los Estados Unidos, dado que “somos tan dinámicos y los demás no”. Un dinamismo debido sobre todo a la capacidad de “tener acceso al capital”, a diferencia de lo que sucede en la Iglesia institucional.

El Instituto de Napa, un organismo apoyado por Busch, organiza conferencias anuales para católicos adinerados sobre apologética, ética sexual y lucha contra la secularización. El 2 de octubre de 2018, en el clima marcado por la crisis del abuso sexual clerical y la Operación Viganò, el instituto organizó una conferencia de un día -con una cuota de participación de quinientos dólares- en la Universidad Católica de América dedicada al tema de la “Reforma Auténtica” de la Iglesia. “Como católicos fieles a las enseñanzas de la Iglesia y a la misión”, leemos en los textos de la presentación de la conferencia “pedimos una limpieza profunda y auténtica de las vidas de los católicos estadounidenses. A la conferencia asistieron también el Cardenal Gerhard Ludwig Müller, Prefecto Emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el ya mencionado Obispo Morlino, quien vinculó el escándalo del abuso sexual clerical a la desenfrenada “subcultura homosexual” que también se extendió entre las jerarquías de la Iglesia Católica.

En un artículo del 5 de octubre de 2018, la periodista Heidi Schlumpf relató la conferencia para el “National Catholic Reporter”. Una visión corporativa de la Iglesia brota de las palabras de Busch, quien dijo que no se puede tolerar en la Iglesia lo que “no toleramos en nuestras empresas”. El abogado añadió que sólo respetaba a los sacerdotes y obispos “en la medida en que se ajustaran al sentido común y al comportamiento corporativo habitual”. Si queremos ser maliciosos, tenemos que preguntarnos, a la luz de los diversos escándalos de acoso que han surgido durante el último año en los Estados Unidos, qué empresas son el modelo para los cambios defendidos por Tim Busch. Y, por cierto, como también señala Schlumpf, Busch se muestra mucho menos preocupado por la “tolerancia cero” cuando el objeto de las acusaciones es el juez Brett Kavanaugh, nombrado por Trump para el Tribunal Supremo y sobre el que el abogado conservador ha comentado con alivio: “Con este nuevo juez tendremos el control del Tribunal durante los próximos cuarenta años”. Busch dijo entonces que no olvidarán la crisis actual, sino que llevarán a los sacerdotes y obispos ante la justicia, los echarán y llevarán a “nuestra Iglesia de vuelta a la santidad”.

Más que el abuso infantil, según Schlumpf, la conferencia se centró en los abusos cometidos contra adultos vulnerables y la homosexualidad en el clero. A esta última se le dedicó toda una sesión titulada El Problema de la Homosexualidad. Schlumpf informa que las reuniones en grupos más pequeños han revelado varias sugerencias de acciones a tomar para tratar la crisis: contactar a los propios obispos, detener las donaciones de dinero, fomentar la “corrección fraternal” entre obispos y sacerdotes hacia sus hermanos que saben cómo ser sexualmente activos. En la homilía de la misa de apertura, el ya mencionado obispo Morlino pronunció unas palabras muy duras, afirmando que “se habla demasiado de amor en la Iglesia y muy poco de odio al mal”. Schlumpf señala que no ha habido ataques directos contra Francisco, pero Busch ha hablado muy claramente sobre el caso Viganò, afirmando que ya no se puede “permitir que el Vaticano se salga con la suya”. “Viganó nos dictó un horario. Tenemos que seguir ese camino y seguir adelante”.

Legatus, otra organización católica a la que está vinculada Busch, reúne a los supermanagers católicos de orientación conservadora y a sus esposas, y los ofrece como una herramienta para grandes operaciones de caridad y financiación de iniciativas conservadoras. Se estableció gracias a los fondos del gerente Tom Monaghan, fundador de la cadena Domino’s Pizza, quien financió los movimientos antiabortistas y otras “causas católicas” abrazadas para “luchar contra la crisis moral de la nación”. Tras la publicación del dossier Viganò, el consejo de administración del grupo Legatus decidió suspender el envío de su contribución anual a la Santa Sede, “a la luz de las recientes revelaciones y preguntas”, considerando necesario y urgente “solicitar respetuosamente aclaraciones sobre el uso específico de estos fondos”. Para ser admitido en el club exclusivo de Legatus – actualmente formado por unos tres mil miembros – hay que pertenecer a la élite de los empresarios católicos, directores generales y empresarios con una facturación anual mínima de siete millones de dólares, propietarios de empresas con al menos cuarenta y nueve empleados o empresas financieras con al menos diez empleados, y un capital disponible de al menos doscientos setenta y cinco millones de dólares.

La operación Viganò adquiere importancia mediática y política porque está acreditada de diversas maneras por una parte del episcopado norteamericano y pone de manifiesto los impulsos mal ocultos que se agitan en el vientre de la rica e invasiva red de instituciones, redes mediáticas, organizaciones y think tanks de matriz neoconservadora o neo-rigorista estructurada en las últimas décadas. Una galaxia que no nació repentinamente bajo el cielo de los Estados Unidos en los años de Donald Trump y su asesor ultracatólico Steve Bannon, sino que se genera dentro de procesos de larga duración, que parecen haber producido una especie de “mutación genética” en una parte del catolicismo estadounidense.

 

  • El neoconservadurismo americano

Es a finales de los años setenta que el fenómeno de los neoconservadores comenzó a surgir en los Estados Unidos. Los primeros exponentes de la corriente también provienen de la intelectualidad judía liberal de Nueva York y del mundo del trotskismo estadounidense. Se basan en el análisis de la modernidad contenido en las obras del filósofo Leo Strauss (fallecido en 1973), cuyo pensamiento se basa también en el esoterismo de la doctrina cabalística. Y quieren distanciarse de los “paleoconservadores” xenófobos, que tienden a ser antisemitas y aislacionistas, dispuestos a justificar en el mundo su apoyo a los regímenes dictatoriales en clave anticomunista. La perspectiva de los neoconservadores va en una dirección completamente diferente: muchos de ellos, como antiguos radicales decepcionados por el fracaso histórico de los regímenes socialistas, se han convertido al culto entusiasta del capitalismo democrático, identificándolo como el modelo americano “universal” que se exporta a todo el mundo. “El neoconservador”, dice la famosa definición de Irving Kristol, uno de los “padres fundadores”, es un liberal que ha sido atacado por la realidad. “Ya en la época del presidente Ronald Reagan, los neoconservadores estaban desarrollando su estrategia de ascendencia “trotskista” con el fin de obtener el control de los principales fundamentos culturales conservadores. Y comienza a resaltar dentro de sí mismo un feroz componente cristiano. Intelectuales católicos y protestantes que atribuyen una connotación teológico-religiosa al esperado triunfo universal del modelo democrático-capitalista americano, bendecido por ellos como la epifanía más exitosa de la civilización occidental de origen judeo-cristiano.

En 1987, cuatro años antes de ser católico, el pastor luterano Richard John Neuhaus, con el libro The Catholic Moment: The Paradox of the Church in the Postmodern World (El momento católico: la paradoja de la Iglesia en el mundo postmoderno), lanzó la hipótesis de que el catolicismo podría aspirar al papel de líder ideal en la nación líder de Occidente, tras el agotamiento de las confesiones protestantes históricas, abrumado por su deriva liberal. En esos años, Neuhaus inspiró el nacimiento y desarrollo de influyentes grupos de reflexión y revistas ideológicas como “First Things”, que ahora se publican en los periódicos estadounidenses dedicados a tiempo completo a la crítica del pontificado del Papa Francisco. Al mismo tiempo, Michael Novak, un ex intelectual católico progresista, comenzó su batalla por el alistamiento del cristianismo como socio religioso en la expansión de la economía de mercado, presentada como el corolario económico de la comprensión cristiana de la naturaleza y el destino del hombre. Mientras que el ensayista George Weigel es acreditado como “biógrafo oficial” de Juan Pablo II, logrando dar forma, al menos en Estados Unidos, a la interpretación prevaleciente del pontificado wojtiliano, donde la exaltación del papa polaco “demoledor” del comunismo va acompañada de la damnatio memoriae del cardenal Agostino Casaroli y de la paciente solicitud pastoral con la que la diplomacia vaticana trató de abordar los problemas de las Iglesias de los regímenes comunistas de Oriente, en tiempos de la guerra fría. Los neoconservadores llevan a cabo un intento multiforme de alistar al cristianismo como Carta Magna y “pensamiento fuerte” de Occidente; buscan apoyo motivado religiosamente para las estrategias geopolíticas de la administración de Estados Unidos, bajo el lema de la expansión mundial de la democracia. Sus líneas estratégicas, centradas en los planes de la geopolítica y de la economía global, están en línea con las tesis de los sectores eclesiales que piensan en revitalizar la conciencia cristiana en sociedades secularizadas por las guerras culturales, las “batallas culturales” llevadas a cabo principalmente para reafirmar el derecho a la ciudadanía de los valores cristianos también en la escena política.

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  • Guerra al aperturismo de la Iglesia católica

En esos años se empezaron a formar redes de líderes de opinión, obreros eclesiales, sacerdotes y obispos, identificando el horizonte de la misión eclesial en la sociedad de los Estados Unidos con las guerras culturales, llevadas a cabo sobre todo en temas éticamente sensibles (política ética), para contrarrestar las derivas secularizadoras y relativistas de la mentalidad liberal. El cristianismo se propone de nuevo como el “núcleo duro” de la civilización occidental, como un manual de “ideas fuertes” en torno a las cuales resistir el asedio de los “enemigos” identificados (comunistas, musulmanes, chinos, relativistas liberales).En los años previos a la elección del Papa Francisco, los obispos y cardenales de la Iglesia americana también recalcularon la relación con la sociedad y la política americana, expresando en tonos sin precedentes también su desacuerdo con la administración de Obama en la trinchera de los valores éticamente sensibles. El arzobispo Pietro Sambi, nombrado nuncio apostólico en Estados Unidos en 2006, en el primer período de la presidencia Obama intentó de varias maneras hacer comprender a los obispos estadounidenses que el exceso de ataques y críticas a la nueva administración acabaría perjudicando a la Iglesia, identificándola como una especie de lobby militante anti-presidencial. En 2012, la administración de los Estados Unidos intentó imponer el principio de que las escuelas y hospitales católicos también deberían proporcionar cobertura de seguro para sus empleados con respecto a la anticoncepción, la esterilización y el aborto. La respuesta del episcopado norteamericano cuestiona los fundamentos mismos de la identidad norteamericana: los grandes ideales bíblicos de libertad y justicia que dieron origen a los Estados Unidos. Con la campaña de oración Quincena por la Libertad, los obispos acusan a la administración estadounidense de poner en peligro la libertad religiosa y la libertad de conciencia al violar la primera de las diez enmiendas a la Constitución. Nuestra batalla, escriben los obispos de Estados Unidos en un manifiesto publicado el 16 de marzo de 2012, “no es ni republicana ni democrática, ni conservadora ni liberal, es simplemente americana”. Durante los años de su expansión en la Iglesia, los teoconitas (así, o “teocones”, se designa a los que centran en Dios su ideología neoconservadora) hicieron alarde de su cercanía a los papas reinantes. Alternando censuras calibradas y estudiando selecciones de las diferentes expresiones del magisterio papal, amplifican los rasgos de los papas más parecidos a sus ideas y oscurecen a los que se sienten más distantes.

Gracias también a los poderosos medios de comunicación y a los medios financieros de que disponen, consiguen dictar la línea, configurando -sobre todo en el caso de Juan Pablo II– lo que volverán a proponer los grandes medios de comunicación como una interpretación oficial y compartida de los últimos pontificados. Con respecto al Papa polaco, en 1987 los neoconservadores católicos también criticaron la encíclica Sollicitudo rei socialis, culpable a sus ojos de equiparar moralmente los imperialismos de Oriente y Occidente. Cuatro años más tarde, en cambio, cubrirán con elogios algunas páginas de la encíclica wojtyliana Centesimus annus, relanzada por ellos como manifiesto de la adhesión de la Iglesia Católica a la ideología neoliberal. El papel atribuido a Juan Pablo II en el colapso del comunismo europeo y soviético le hace adquirir méritos imperecederos a los ojos de los “occidentalistas”. Los tres presidentes de los Estados Unidos -los dos Bush republicanos, junto con el demócrata Bill Clinton- arrodillados en la Basílica de San Pedro frente a los restos del Papa Wojtyla casi representan el icono definitivo de tal gratitud. La parábola del pontificado de Ratzinger, con su llegada en tonos penitenciales y su concentración final en los factores mínimos y gratuitos de la fe y de la vida cristiana, termina decepcionando a quienes habían invertido en el proyecto de una “revolución papal” dirigida por el “papa líder”. Sin embargo, en los primeros años del papa bávaro, la red de think tanks neoconservadores, en su creciente coordinación con las ramas mediáticas abiertas en diferentes países, es la única realidad que busca imponer una interpretación política sistemática también del pontificado de Benedicto XVI. En 2006 hay quienes creen y escriben que “después de la elección de Benedicto XVI los teocones pueden contar entre sus puntos de referencia, además del confirmado Presidente de los Estados Unidos [George W. Bush, nota del editor] también el Santo Padre”.

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  • La imposible concordia entre católicos estadounidenses

El acaparamiento de las figuras de los papas ya representaba en los años noventa del siglo pasado un elemento distintivo de las estrategias puestas en marcha por los sectores eclesiales americanos más sensibles a las teorías neoconservadoras. El cardenal Joseph Bernardin, Arzobispo de Chicago, ya en 1996 percibió el riesgo de polarización ideológica que amenaza la unidad de la Iglesia en los Estados Unidos, y trató de apoyar la Iniciativa Católica de Base Común, una iniciativa lanzada por el Centro Nacional para la Vida Pastoral en un intento de reducir los enfrentamientos cada vez más violentos entre las alas ultraliberales y ultraconservadoras que debilitan la comunión y el sentido de pertenencia común en la Iglesia. Llamados a ser católicos: La Iglesia en tiempos de peligro es el título de la declaración de intenciones de la iniciativa, que propone directrices para el diálogo en el seno de la Iglesia también sobre temas controvertidos como el papel de la mujer, la sexualidad, la reforma sanitaria y la actitud frente a la inmigración. Pero la iniciativa no despegó, sobre todo porque no encontró el apoyo de otros cardenales estadounidenses, como Bernard Francis Law y William Wakefield Baum. En noviembre de 1996 Bernardin murió de cáncer a la edad de sesenta y ocho años, agotado también por los ataques de los circuitos católicos de ultraderecha que lo atacaron con infames acusaciones de homosexualidad, pertenencia a la francmasonería e incluso participación en ritos satánicos. La radicalización de los contrastes ideológicos en el seno de la Iglesia norteamericana, temida por el Cardenal Bernardin, se acentuó hasta el punto de paroxismo en los años posteriores a su muerte. El paradigma de las “guerras culturales” se convierte en modelo y criterio básico también en las relaciones entre las diferentes sensibilidades eclesiales. No es necesario cuidar los factores elementales de la fe de los apóstoles como criterio y fuente de unidad entre los católicos bautizados. En las diferentes corrientes del catolicismo americano prevalece la identificación militante con sus respectivas plataformas ideológicas de referencia.En el lado liberal, las derivas polarizantes incluyen fenómenos extremos como las parroquias “abiertas” a los grupos LGBT y la observancia de liturgias “inclusivas” en las que se evitan los sustantivos “Dios” o “Señor” debido al género masculino. Pero es la corriente “conservadora/tradicionalista” la que, entre los años noventa y la primera década del nuevo milenio, también planifica sistemática y eficazmente su propia expansión mediática y la estrategia de conquistar los lugares que cuentan en la Iglesia. En ese frente, los criterios para identificar al auténtico católico se convirtieron en la participación en las cruzadas de oración frente a las clínicas de aborto, las movilizaciones contra la reforma de salud de Barack Obama, la objeción declarada a la administración de sacramentos a los políticos que muestran que aceptan las leyes sobre el aborto. El compartir las posiciones y batallas de la corriente neoconservadora -que con una fórmula complaciente también se define como la corriente “de ortodoxia afirmativa”- se hace pasar como un signo distintivo de auténtica fidelidad y continuidad con respecto a la Tradición de la Iglesia. Se inició un proceso/transferencia que duró años y fue ampliamente apoyado por los medios de comunicación, que perdió de vista el dinamismo propio, es decir, sacramental, de la fe y de la vida cristiana, y que pretendía insistir en proponer contenidos de verdad y doctrina considerados evidentes y autofinanciados, para ser defendidos y triunfados incluso en el choque a través de batallas culturales y de militancia identitaria. Los primeros blancos de esta euforia militante casi siempre se convierten en otros bautizados marcados como cristianos “obedientes”, católicos “invertebrados” u “oportunistas”. En 2009, cuando el cardenal dominico Georges Cottier, teólogo emérito de la Casa Pontificia, escribió un artículo para destacar algunas de las ideas del presidente Barack Obama sobre las consecuencias del pecado original, el arzobispo Charles J. Chaput, queriendo honrar su reputación de “defensor público” de la moral cristiana, intervino urgentemente para refutar la apertura de crédito a Obama por parte del estrecho colaborador teológico del Papa Wojtyla y del Papa Ratzinger: Según Chaput, las consideraciones positivas del cardenal dominicano sobre Obama son mal abordadas porque “la posición del presidente sobre cuestiones bioéticas decisivas, como el aborto, es radicalmente diferente de la católica”, y además “las realidades pastorales de cada país son conocidas por los obispos locales en contacto directo con la población”, mientras que el cardenal Cottier vive en Roma, muy lejos de América.

En 2009, cuando intervino para desafiar el ensayo demasiado “positivo” de Cottier sobre Obama, Chaput seguía siendo arzobispo de Denver. Dos años más tarde, en julio de 2011, fue promovido a la Sede Episcopal de Filadelfia, en ese momento considerado un lugar adecuado para asegurar tarde o temprano la entrada de cardenales en el colegio. En aquellos años fue precisamente el nuncio apostólico Pietro Sambi, no condicionado por cierres perjudiciales a Obama, quien tuvo el destino de tener que gestionar los nombramientos y ascensos de numerosos obispos que habían denunciado sus claras críticas y sin descuentos sobre la política obama. La corriente neoconservadora también hipoteca progresivamente las oficinas diocesanas de los Estados Unidos entonces consideradas “cardenales”, cuyos titulares se encuentran en primera posición para ser creados tarde o temprano cardenales y entrar en los cónclaves llamados a elegir a los futuros papas. Cuando Sambi muere repentinamente por las complicaciones de una operación pulmonar, la elección de los candidatos de esa línea para las nominaciones episcopales se hace aún más pronunciada con la llegada del nuevo nuncio, Carlo Maria Viganò. Entre los veinticuatro obispos que dieron testimonio de su solidaridad y apoyaron la necesidad de tener en cuenta su expediente, muchos fueron ordenados o ascendidos a lugares más prestigiosos durante su mandato al frente de la nunciatura en Washington.

 

  • La desconcertante elección de Bergoglio

Pero en el cónclave de marzo de 2013, tras la renuncia del Papa Ratzinger al ministerio petrino, algunos de los arzobispos que han sido nombrados jefes de la “diócesis de los cardenales” -incluido Chaput, arzobispo de Filadelfia- no pueden participar, porque no tuvieron tiempo de ser creados cardenales. El argentino Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, es elegido. La red “ultra-papista” de la derecha católica americana, con sus filiales de medios de comunicación clericales que operan en otros países occidentales, no tarda mucho en entender que no le gusta este Papa. Y desencadena contra él una hostilidad eclesiástica militante que, en sus diversos grados, no tiene precedentes en la historia reciente.En muchos sentidos, el ataque coordinado e implacable de redes hostiles contra el Papa Francisco pertenece al mismo misterio de la Iglesia. En algunas operaciones llevadas a cabo por aparatos clericales-mediáticos -interconectados y bien alimentados- contra Bergoglio hay un odio religioso hacia el actual obispo de Roma que no cae dentro del nivel fisiológico de objeciones, críticas o intolerancia que en la Iglesia católica se puede dirigir también al Papa.

El desprecio sin precedentes hacia el Pontífice por parte de las filas de sus autoproclamados azotadores doctrinales es una señal de que en esos mismos sectores la familiaridad con la experiencia cristiana y la propia doctrina católica ha sido tácitamente suplantada por una ideología religiosa, aunque impregnada de palabras y fórmulas cristianas. Una secularización íntima, oculta bajo las musculosas exhibiciones del rigorismo doctrinal, devastadora precisamente porque ocurrió a la sombra de la ideología “cristianista” (del neologismo acuñado por Rémi Brague).

Los doctrinalistas desatados contra el Papa demuestran que no conocen ni aman la doctrina católica. De lo contrario, habrían comprendido fácilmente que todos los pronunciamientos y sugerencias de Francisco se mueven en el gran cauce de la Tradición de la Iglesia, sin cambiar ni un ápice de la doctrina recibida.

El obispo de Roma entra en la mira de los nuevos pequeños y grandes inquisidores simplemente porque no está “alineado” con las palabras clave del partido eclesiástico dominante en las últimas décadas. Lo que durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI se impuso como depositario de la interpretación “ganadora” de los dos últimos pontificados, y lucha en primer lugar por afirmar su caja de herramientas de política eclesiástica como un nuevo criterio de ortodoxia eclesial y ortopraxia. Su primer objetivo es clavar a todo el Papa Francisco, sus gestos y palabras, a la caricatura del papa “progresista”, aprisionándolo en las cuadrículas polarizantes de la matriz anglosajona -liberal/conservadora, progresista/tradicionalista- que ellos mismos quieren equipar como claves interpretativas universales para todo lo que sucede en la Iglesia.

El Papa Francisco, con su predicación, irrita a lo que él mismo llama los “cristianos ideológicos”, autores de las distorsiones del cristianismo que maltratan “al pueblo santo de Dios” y pretenden guardar los umbrales de la Iglesia para decidir quién puede entrar en ellos y quién no. Incluso en el caso de los Estados Unidos, los tonos de “guerra de liberación” que se volvieron contra el actual Sucesor de Pedro por parte de individuos y redes coordinadas mediáticamente-clericales tienen motivaciones adicionales, más prosaicas. Cuando el Papa Francisco también hizo estallar en Estados Unidos los automatismos que hacían “cardenales” por costumbre a ciertos cargos episcopales, envió el laborioso juego de juntas con el que los cordones eclesiásticos “ganadores” ya habían comenzado a detener a los futuros grandes votantes de los cónclaves de las próximas décadas. Hasta el día de hoy, el Arzobispo de Filadelfia Charles J. Chaput y Salvatare Cordileone, el Arzobispo de San Francisco, entre los más cálidos en mostrar cercanía al ex nuncio Viganò después de la circulación de su dossier, no se han convertido en cardenales. Las elecciones papales en algunos nombramientos episcopales importantes dejan claro que al menos en parte se han pasado por alto los mecanismos de afiliación con los que la mayoría de los obispos habían sido seleccionados durante mucho tiempo. Blase Cupich llega a Chicago, destrozando el tejido con el que el entonces nuncio Viganò ya había preparado el lugar para Robert Barran (desde 2015 obispo auxiliar de Los Ángeles, él también en la lista de obispos en solidaridad con Viganò). En septiembre de 2014 comenzaron a circular rumores en las páginas web afiliadas -sin confirmación- de que “fue Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga y sobre todo Theodore McCarrick quien apoyó el nombramiento de Cupich por el Papa”. Las alusiones se encuentran como cuatro años más tarde en el dossier Viganò, siempre sin confirmación real, pero expuestas con el tono perentorio de las afirmaciones indiscutibles, volando el condicional, y con un lenguaje periodístico más efervescente. Gran parte del dossier Viganò se construye cosiendo acusaciones, dossiers, teoremas, teóricos de la conspiración, ataques personales, pseudo-revelaciones de “tramas oscuras” elaboradas a diario por la red de sitios web y blogs neoconservadores, neoconservadores, neoconservadores y anti-conciliares. El dossier Viganò guiñó el ojo al mundo y se puso inmediatamente al servicio de sus elaboradas estrategias.

 

  • La olperación Viganó desata los frenos de la oposición a Francisco

La operación Viganò, con la petición de dimisión dirigida al Papa, fue percibida inmediatamente como una ocasión favorable por los círculos eclesiales más hostiles al pontificado del Papa Francisco: los frenos inhibitorios cayeron, el frenesí por acusar al Sucesor de Pedro estaba sentado, y quizás para acelerar el tiempo de su salida de la escena. El objetivo es desviar hacia el Papa toda la ola de indignación global ante el escándalo del abuso sexual cometido por los clérigos. Las tácticas utilizadas con éxito por los medios de comunicación y los servicios de inteligencia de los Estados Unidos para preparar el terreno para los procedimientos de impugnación de los líderes políticos o para las operaciones de Cambio de Régimen llevadas a cabo en los escenarios globales, cuando se trata de cambiar de líderes, son mimetizadas contra el Obispo de Roma: campañas mediáticas globales, dossiers, destrucción de la reputación pública a través de operaciones de difamación.

La combinación de la indignación por los escándalos sexuales y el expediente Viganò se utiliza para desencadenar un ataque sin precedentes contra el Papa, con la participación activa y pasiva de obispos, grupos de presión eclesiásticos y ricos donantes ultracatólicos. Y la mirada hacia el futuro cónclave.

A finales de septiembre de 2018, toma forma la inquietante confirmación de que!’affaire Viganò sirve de detonante para operaciones de intimidación sin precedentes contra toda la jerarquía católica. El mensaje viene de un cóctel organizado en la Universidad Católica de América, la universidad católica fundada por los obispos de los Estados Unidos, con seis cardenales estadounidenses en el Comité de Custodios: un equipo de católicos súper ricos, autoproclamados “Grupo para un mejor gobierno de la Iglesia”, anuncia el proyecto de preparar para 2020 un dossier sobre cada elector cardenal de un futuro cónclave convocado para elegir un nuevo papa, donde se informará el nivel de participación y respuesta individual de cada cardenal con respecto a los escándalos de abuso sexual y otras manifestaciones de corrupción clerical. El proyecto, denominado Informe Red Hat (“Raporto Berrete Rosse”), contará con la participación de al menos cuarenta investigadores -entre ellos periodistas “expertos” en temas del Vaticano y una docena de ex agentes del FBI- y también cuenta entre sus directores de investigación con Jay Richards, profesor de la Busch School of Business de la Universidad Católica de América e invitado habitual de los programas de la red EWTN.

Philip Nielsen, jefe del Reporte y director de investigación del Centro para el Catolicismo Evangélico, explica que la iniciativa también pretende modificar los perfiles de los cardenales presentes en la versión inglesa de Wikipedia, porque “es bien sabido que en el último cónclave muchos secretarios de los cardenales utilizaron esas páginas para ayudar a los porteadores a conocerse mejor”. Tirando del Cardenal Pietro Parolin en la foto, los responsables del proyecto del dossier nos dejan adivinar cuáles son los verdaderos objetivos y metas de toda la operación: “La página Wikipedia del corrupto Secretario de Estado del Vaticano”, dice el programa del grupo, “es actualmente muy benévola, sin ninguna referencia a los escándalos, a pesar de que ha sido ligado en varias ocasiones a los escándalos bancarios (sic) y es mencionado en la carta de Viganò”. En vista del cónclave, el equipo de trabajo del Informe tendrá que asegurarse de que Parolin “sea conocido en todo el mundo como una desgracia para la Iglesia”, y que la entrada de Wikipedia sobre él muestre el dossier realizado por el grupo. Cada cardenal -añade Nielsen- se presentará según un sistema de clasificación que distingue a los sujetos “gravemente culpables” de los sospechosos de culpabilidad y de los “limpios” en comparación con los escándalos clericales. “Si hubiéramos tenido el Informe Red Hat” dice con una vena opuesta en uno de los spots que presentan el proyecto “quizás no hubiéramos tenido al Papa Francisco”.  Cada uno de los cardenales -añadieron los directivos durante la noche del lanzamiento del proyecto- será “supervisado” por al menos seis investigadores, con una ficción progresiva de los equipos regionales inscritos en otros países, empezando por Italia, y financiado con dinero recaudado en feroces campañas de recaudación de fondos (con más de un millón de dólares ya reservados a finales de septiembre de 2018).

El modelo en el que los agentes del Informe Red Hat dicen estar inspirados es el de los dossiers preparados por grupos de investigación vinculados a oposiciones políticas que pretenden desacreditar a cualquier representante del gobierno o del establishment presidencial. Sin demasiada modestia, el primer intento declarado de utilizar las normas del cabildeo político estadounidense para condicionar y guiar la dinámica íntima de la estructura eclesial implicada en cada cónclave se desarrolla en la Operación Viganò. El folleto Viganò se utiliza como parámetro guía para medir la dignidad eclesial de obispos y cardenales.

Cuando el aparato de cabildeo que ataca al Papa Francisco sale, de una manera tan descarada, manifiesta su naturaleza como un formidable factor de devastación de la Tradición y de la memoria cristiana. Con una obra que duró décadas enteras, han transmutado genéticamente parte del contenido cristiano en ideología tribal. Y ahora torrna al obispo de Roma porque no habla su jerga, tratando de desorientar a los católicos bautizados, ordinariamente inclinados a una simpatía y devoción instintiva (sensus fidei) por el Papa, incluso cuando no se ven afectados por su “sello” personal. Los ultrapapapistas ideológicos de los años de Wojtyla y los jóvenes amantes postmodernos de un retorcido “ultramontanismo antiromano” no dudan en utilizar todas las herramientas mundanas de las luchas de poder para tratar de sacar al Sucesor de Pedro de su silla. Una mezcla de disociación de identidad y delirio de omnipotencia observada con alarma también por muchos católicos de sensibilidad tradicional y conservadora: “En un momento en que la Iglesia está preocupada por el escándalo causado por tantas alas dentro de la jerarquía que nos ha decepcionado”, escribe Jim Towey, presidente de la Universidad Ave María, en una declaración “sobre la fractura en la Iglesia”, publicada en línea el 29 de septiembre de 2018, “los ataques personales contra el Vicario de Cristo y la petición de su renuncia están terriblemente divididos y manifiestamente equivocados. Los llamados católicos conservadores desafían ahora la autoridad legítima del Santo Padre y socavan abiertamente su papado, traicionan sus principios e hieren a la Iglesia que profesan amar. Deberían detener esto ahora mismo”.

Incluso Steve Bannon, ex asesor del presidente Donald Trump, demuestra que conoce la doctrina católica mejor que ciertos obispos norteamericanos cuando, en relación con los escándalos sexuales clericales y el expediente Viganò, señala que “no podemos tener memorandos, cartas y acusaciones. El Papa, a través de una cadena ininterrumpida, es el Vicario de Cristo en la tierra. No puedes quedarte ahí sentado y decir: Creo que deberías renunciar“.

  


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¡Muy bueno, Español! ¿Dónde has encontrado el libro? ¿La traducción la has hecho tú? Más que nada, me interesa saber si se está formando algún núcleo de resistencia contra este cisma americano. Por el texto que nos has traído, me da la impresión de que sí, lo cual rebaja un poco mi pesimismo.

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El libro aún no se ha editado en Español. Lo publicó en Italia la editorial "Piemme" el año pasado y yo tuve conocimiento de él hace unos meses, a través de un amigo sacerdote que lo había adquirido (en italiano) y me contó un poco los entresijos de la investigación. De vez en cuando he ido buscando a ver si había alguna traducción al español pero de momento no la he encontrado. Lo que sí he encontrado son algunos fragmentos y artículos que hablan del libro, por lo general en webs conservadoras y en tono bastante crítico, pero ese capítulo en concreto lo he encontrado hace poco ya traducido, publicado en una revista de pensamiento cristiano vinculada a la Iglesia pero de tendencia progresista: Iglesia Viva. Tienen también otro artículo donde se refieren al libro en general, pero sobre todo centrado en el caso Mckarrick.

Te dejo los enlaces a ambos artículos y algún otro que puede serte de interés:

El día del juicio

El Cisma Americano

https://www.lastampa.it/vatican-insider/es/2018/11/06/news/el-dia-del-juicio-como-fue-nombrado-mccarrick-en-washington-1.34058220

En cuanto a si hay algo organizado para hacer frente a este "cisma", pues la verdad es que no sabría decirte. Al menos en el ámbito que yo me muevo no sé de nada como tal, lo que sí conozco es a gente que por su cuenta va haciendo lo que puede para tratar de frenar los efectos de esos ataques y poner cordura en algunas opiniones cismáticas que, incluso ya a pie de calle, se ven cada día más en la Iglesia entre gentes que por lo general no saben de donde sopla el viento. Lo único que sí he visto, son algunas respuestas en ámbitos progresistas, pero cuando te metes a colaborar ahí, corres el riesgo de tener que "tragar con todo el paquete". En general lo que percibo es un gran desconocimiento del asunto y del peligro que actualmente atraviesa la Iglesia. Y cada día más, el fruto de esa división que nos viene de América, entre progres y neocons,  a la que unos y otros se suman aquí sin saber muy bien porqué.

Desde luego creo que lo que hace falta como el agua, es algún tipo de iniciativa o respuesta desde un ámbito más tradicional pues todo lo que surja desde el ámbito progresista, no hace sino sumarse a ese enfrentamiento entre partidarios de uno u otro signo. El problema es que eso parece difícil a día de hoy pues, los sectores más tradicionales, cada día están más fuertemente contaminados e ideologizados por esta corriente cismática neocon.


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hace 40 minutos, Español dijo:

Lo único que sí he visto, son algunas respuestas en ámbitos progresistas, pero cuando te metes a colaborar ahí, corres el riesgo de tener que "tragar con todo el paquete". En general lo que percibo es un gran desconocimiento del asunto y del peligro que actualmente atraviesa la Iglesia. Y cada día más, el fruto de esa división que nos viene de América, entre progres y neocons,  a la que unos y otros se suman aquí sin saber muy bien porqué.

Desde luego creo que lo que hace falta como el agua, es algún tipo de iniciativa o respuesta desde un ámbito más tradicional pues todo lo que surja desde el ámbito progresista, no hace sino sumarse a ese enfrentamiento entre partidarios de uno u otro signo. El problema es que eso parece difícil a día de hoy pues, los sectores más tradicionales, cada día están más fuertemente contaminados e ideologizados por esta corriente cismática neocon.

Totalmente de acuerdo en lo que dices sobre el peligro de "tragar con todo el paquete", con lo que se hace necesaria una respuesta desde un ámbito más tradicional. Eso intentamos nosotros.

Al texto que has traído le pondría alguna pega. Por ejemplo, me parece que se queda corto al enjuiciar la labor subversiva de estos cismáticos yanquis. Comenta que estos sectores conservadores pretenden abanderar la lucha contra la homosexualidad en la Iglesia, pero no deja claro que esta lucha no es sincera. Lo cierto es que las filas de estos neocon están repletas de pederastas y de encubridores de pederastas. Y que su revuelta contra Francisco se debe en gran parte a que este último no se presta a componendas corporativistas en este tema tan delicado. Creo que el periodista debería dejar esto más claro. Pero también entiendo que este periodista se dirige un ámbito culto y académico, generalmente poco conservador, con lo que debe mantener cierta neutralidad. Y el texto lo recibo como agua de mayo porque hay muy poca gente que esté escribiendo sobre este asunto.

El aparato mediático de la revuelta en España (Infocatólica e Infovaticana) nos hurta infinidad de noticias sobre estos temas. A mí me llegan algunas de estas noticias por otros cauces, pero en internet es tal la acumulación de información que la mayoría de veces no tengo tiempo de comentarlo en el foro. Por ejemplo, cito un hecho grave que apenas se ha comentado en España: hace pocos meses se desarticuló una red conservadora estadounidense que se dedicaba a ayudar a clérigos pederastas:

Refugiaban a curas acusados de abuso | Omnia

Priests accused of sex abuse turned to under-the-radar Michigan group

Entre ellos estaba el P. Perrone, uno de los conservadores que promueven la revuelta contra Francisco. En ChurchMilitant, uno de los principales focos de la revuelta y dirigida por un homosexual, salían en defensa de esta ONG que habían montado los conservadores para ayudar a los clérigos pederastas:

Fr. Perrone’s Suspension: A Political Hit Job

Es una auténtica vergüenza lo que está haciendo esta gentuza yanqui que quiere derribar a nuestro Papa. Desde una perspectiva estrictamente tradicionalista, sólo cabe la rebelión contra estos bellacos aunque en el camino tengamos que coincidir con algún progresista. La Iglesia es más importante que las banderías ideológicas, que muchas veces no responden al fondo de la persona. En el fondo son mucho más progresistas esos pedocons que cualquiera de las personas que señalan como progres en sus medios.


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Tienes toda la razón, es de auténtica vergüenza, ya no solo el hecho de que pretendan cambiar al Papa, que a fin de cuentas es una persona y como tal su pontificado es temporal, sino el hecho en sí de que pretendan transformar la Iglesia de Cristo en una herramienta de propaganda al servicio de una ideología y de los intereses geopolíticos de una potencia determinada, que por otro lado tiene una gran componenda anticristiana en su propia estructura social y económica. Pero sin duda lo más grave es que el ataque venga desde dentro, y dentro mismo no haya (al menos en España) una respuesta firme lo suficiente dura como para frenar ese proceso destructivo, por andar ocupados en posicionamientos y remilgos de uno u otro signo.

Cuando comentaba lo de evitar colaborar con el sector progresista, no lo decía en el sentido de albergar reparos a la hora de coincidir con quienes se sitúan en ese sector en la defensa del Papa, que por mi parte no los tengo y en multitud de ocasiones lo he hecho con otros motivos sin que se me caigan los anillos. Lo primero es lo primero. Lo mencionaba más en el sentido de evitar posicionarnos, de manera digamos formal, con ese sector de la Iglesia ya que, en el fondo forman parte también del cisma y pretenden, al igual que el otro, controlar el rumbo y orientación de la Iglesia convirtiéndola en un instrumento al servicio de sus intereses, que no siempre son del todo cristianos.

Cuando estaba Benedicto XVI, a quién tachaban de ultra conservador, en alguna medida los ataques y difamaciones venían entonces de esa parte, por resultarles un pontífice "menos utilizable" para sus intereses pero, como ahora las cosas han cambiado y Francisco les parece "más útil" por su sensibilidad social, hoy se dedican a defenderlo. Sin embargo, a mi no me caben muchas dudas de que, si no les pareciese útil, harían lo mismo que hacen los neocons ya que, el respeto a la autoridad y la defensa de la justicia y la verdad, parece que se han perdido en la dinámica de esas guerras culturales que se mencionan en el libro. En definitiva y por mi propia experiencia, me da la impresión de que, tanto a unos como a otros, lo que menos les importa es la defensa de la verdad y la Comunión Universal en Cristo, sino la defensa de sus propios intereses de parte y la comunión subrogada de todos los católicos en estos, sean los que sean y caiga quien caiga.

De ahí que servidor siempre ande alertando acerca del tema de la apostasía porque, eso es de facto lo que a mi juicio está ocurriendo, aunque no se trate en la mayoría de casos, de una renuncia de iure a la fe. Cuando alguien apostata lo que ocurre es que abandona la fe que hasta entonces le ha identificado e informado en el orden de su vida, y eso puede ocurrir formalmente mediante escrito, pero también informalmente cuando se abandonan los principios firmes e inquebrantables de la fe y se sustituyen por otros de carácter ideológico o económico. Casi es aún peor esto otro porque el mal siguen entonces anidando y creciendo dentro del cuerpo.

La defensa de la fe y la unidad de la Iglesia debe ser total, sin dobleces, medias tintas ni reparos de ningún tipo. Lo mismo nos tiene que dar, que se defienda a un Papa hispano que a uno alemán; a un ministerio pastoral que a otro más teológico; coincidir con tradicionalistas o con progresistas. Todo es lo mismo, es la defensa del Cristo Total, es decir, la defensa total de nuestra vida.

 


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Poner al mismo nivel a Infocatólica y a Infovaticana me parece injusto, sobretodo porque en Infocatólica se hacen verdaderos esfuerzos para evitar los insultos al Papa sobre todo cerrando y censurando los comentarios. 

Aunque tristemente hay que aceptar que una mayoría de lectores activos de Infocatolica muestran muy poco respeto por el Papa Francisco y por su pontificado. 

 

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Tienes razón, Javier. En Infocatólica son, al menos formalmente, bastante más respetuosos con el Santo Padre que en Infovaticana, donde a veces parece que se haya perdido todo sentido del pudor. Sin embargo, lo que yo entiendo y comparto de la afirmación que ha hecho Hispanorromano, es el hecho de que la línea editorial de Infocatólica (ojo que no hablo de todos los  colaboradores que publican allí sus blogs, que los hay bastante buenos, sino del consejo editorial), coincide en cierta medida con la de Infocatólica a la hora de deslegitimar la autoridad y el ministerio de Francisco, posicionándose a menudo con las líneas ideológicas del neoconservadurismo norteamericano.

De otro lado, lo de los comentarios públicos, tanto en esas páginas como en otras, es directamente de juzgado de guardia. Si de mí dependiesen los cerraba sin mayor contemplación porque, lo que se fomenta albergando ese tipo de comentarios, a menudo de gente sin escrúpulos que ni siquiera es católica y aprovechan que el Pisuerga pasa por Valladolid para desfogarse o lanzar allí sus dardos envenenados, es la difusión de la impiedad y la herejía en el mismo seno de la Iglesia. A costa de ir leyendo ese tipo de cosas, que no son otra cosa que pornografía intelectual, estamos acostumbrando nuestro intelecto, una de las potencias de nuestra alma, a permitir que el odio y la impureza aniden en nuestro ser en igualdad de condiciones que la pureza y el amor de Cristo. Seguramente no somos conscientes de hasta qué punto le hacemos daño y nos lo hacemos a nosotros mismos en nuestra alma, cuando leemos o participamos en ese tipo de "festines impíos".


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Es lo mismo que ocurre, por ejemplo, en todo lo que se refiere a la información sobre noticias vinculadas con la guerra, las desgracias o el terrorismo. Nos hemos acostumbrado de tal manera a ver y leer sobre ese tipo de cosas que ya apenas nos importa cuando ocurre algo en un país lejano, o no tan lejano, si no es que nos interpela personalmente por algún interés de parte. Vemos los cadáveres humanos en la televisión como si fueran carne expuesta en el mostrador de una carnicería, y en no pocas ocasiones se llega ya al punto de bromear o incluso poner en duda, la autoría y la veracidad de las informaciones. Y así la vida humana va perdiendo el sentido y solo queda el aquí y el ahora, es decir, la satisfacción inmediata de nuestros deseos y caprichos porque entendemos que la vida al final solo es eso, carne muerta expuesta en un mostrador del hipermercado, a la que al menos mientras dure, debemos darle gusto.

Es un poco lo mismo que describía Hannah Arendt en su libro "Eichmann en Jerusalén", donde daba cuenta de aquel personaje del holocausto describiéndolo como "un burócrata operando dentro de un sistema basado en los actos de exterminio". Eichmann no era un  antisemita ni tenía el perfil de un psicópata, pero actuaba de manera eficiente por su deseo de ascender profesionalmente en un mundo que había perdido la noción del bien y del mal. Algo que la autora definió como la "banalidad del mal, refiriéndose a la forma de actuar que lleva a aceptar que se debe funcionar según las reglas del sistema, sin reflexionar sobre la moralidad del mismo. Nos estamos acostumbrando a banalizar el mal.


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Ya me había acostumbrado a ese lodazal que son las secciones de comentarios de cualquier medio de comunicación digital. Pero ver ese mismo ambiente en portales "católicos" me produce una gran pena que invade todo mi corazón. 

Si los católicos no sabemos ser ni siquiera un poco mejores que los comentaristas de medios generalistas, sino que echamos allí nuestra bilis, odio e ira contra nuestros hermanos en la fe con la misma o más virulencia, ¿Cómo vamos a ser la sal de la tierra? ¿el fermento de la masa?

Alguien que se desahoga vilmente echando su azufre sobre la red con esa falta total de caridad, se está desautorizando totalmente como cristiano al expresar cualquier opinión, aunque en principio fuera defendible. 

¿De que nos sirven todos los auxilios y consuelos sobrenaturales que recibimos por parte de Dios en sus sacramentos?

Nosotros que hemos escuchado y que nos hemos adherido a la Verdad, vamos después y la pisoteamos con la misma energía de los demonios. 

 

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Bueno, pues propongo que este sitio ponga un grano a la reacción en España contra semejante barrabasada pro cismática. Si es alentada desde la misma Roma, desde los USA, desde Kazajistán o todos en comandita... non lo so, pero que esto no es de ninguna manera aceptable.

 

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He tenido acceso a la obra original  y he estado dándole un repaso por encima, con las limitaciones propias del idioma que a veces no me permiten entender algunas ideas que el autor trata de transmitir. No obstante quiero añadir una traducción del capítulo final del libro, donde presenta sus conclusiones, ya que me ha parecido muy interesante porque aborda el mismo concepto de apostasía que mencionaba anteriormente.

La traducción está hecha párrafo a párrafo con el traductor de Google primero y corregida posteriormente por mí. Disculpadme pues si alguna frase o pasaje no ha quedado lo suficientemente clara. Las negritas, vuelven a ser mías intentando señalar lo que me parece más importante, aunque todo el texto me parece igual de interesante.

Cita

14
¿Fin de la iglesia?

«Time is running out, Pope Francis». “Papa Francisco, el tiempo se acaba.” El 12 de septiembre de 2018, el “Washington Post”, uno de los acorazados de los medios de comunicación de Estados Unidos, activó la señal de fin de carrera para el Sucesor de Pedro. El periódico estadounidense aludió a la urgente necesidad de tomar medidas adecuadas y sin ambigüedades para hacer frente a la nueva ola de denuncias de abusos sexuales y pedofilia cometidos por miembros del clero católico. Pero el título también parecía evocar el rápido debilitamiento de la línea de crédito concedida por el mundo al pontificado de Bergoglio.

Para aquellos que se dedican al juego de descifrar mensajes codificados dispersos en los periódicos, esas palabras podrían incluso evocar sugerencias sobre la proximidad de un tiempo final para la Iglesia y para el mundo. Lo que, según lo que también está escrito en el Catecismo de la Iglesia Católica, verá la aparición de la impostura religiosa del Anticristo, la revelación del “Misterio de la iniquidad” y la prueba final de que “sacudirá la fe de muchos creyentes”. Luego vendrá la venida gloriosa de Cristo, que en el Día del Juicio “revelará la disposición secreta de los corazones y dará a cada uno según sus obras y según la aceptación o el rechazo de la gracia” 1.

En los últimos tiempos, incluso las convulsiones geopolíticas que sacuden el mundo empujan a muchos a mirar el camino de la historia a la luz de los últimos tiempos. Analistas como Graeme Wood y William McCants han destacado la matriz ideológica “apocalíptica” detrás de las atrocidades de los yihadistas del Estado islámico, con los milicianos abrumados también por la convicción de que habían recibido, en el plan de Dios, la tarea de “manifestar el Apocalipsis”2. Un delirio que aumentó su potencial de sacrificio y su furia inhumana al cosechar víctimas, sacrificios humanos de una sangrienta palingenesia. Mientras, los milenarismos alimentados por el pensamiento apocalíptico cristiano se encuentran en una parte de la galaxia neo-protestante norteamericana y, según estudios convergentes, también han influido en algunos rasgos de las doctrinas políticas hechas en los EE.UU., como la justificación del “desorden creativo” para fomentar el derribo de los regímenes autoritarios de Oriente Medio y las consignas “mesiánicas” utilizadas para motivar las guerras contra los “estados rebeldes” y “los ejes del mal”. Mientras tanto, la impresionante expansión de las comunidades cristianas pentecostales y carismáticas transmite a la presencia cristiana en el mundo el rasgo de una permanente expectativa de nuevo Pentecostés, de manifestaciones del Espíritu sin precedentes.

2018 fue el año de una nueva avalancha universal de noticias sobre escándalos financieros, pecados y crímenes sexuales perpetrados también por cardenales y obispos católicos, previamente cubiertos por el aparato eclesiástico. Los principales medios de comunicación informaron inmediatamente que la imagen de una Iglesia asediada por escándalos y abusos también habría causado una pérdida de autoridad moral y una falta de credibilidad mediática para el pontificado del Papa Francisco. Sobre esta base, se hizo un intento sensacionalista de acusar al Papa, orquestado por una parte de la red global de círculos mediáticos-clericales de marca neoconservadora o neotradicionalista, siempre intolerante con el actual obispo de Roma. Ha habido una extravagante soldadura entre los códigos políticamente correctos de las grandes redes de medios de comunicación –generalmente tolerantes y amigables con los homosexuales– y las estrategias de las redes que dentro de la Iglesia Católica están constantemente reclutadas para generar críticas y ataques contra el actual Sucesor de Pedro. Al jugar con la indignación general por los escándalos de abuso y pedofilia, estos grupos tenían como objetivo difundir la caricatura del Papa Francisco como cómplice de una "ideología homosexual" desenfrenada entre las filas del clero católico, identificada por ellos como la auténtico raíz "cultural" de la pedofilia y el abuso clerical.

En la Iglesia Católica, la nueva ola de noticias sobre el abuso sexual del clero y los ataques contra el Papa Francisco ha abierto preguntas lacerantes, no solo relacionadas con los problemas de responsabilidad y credibilidad mediática de la Iglesia. Algunos obispos y cardenales, en sus declaraciones públicas, han declarado que el abuso sexual y la pedofilia del clero católico han socavado la fe de muchos. Algunos fieles han comenzado a preguntarse si no es necesario revertir el orden de la conexión: ¿no es el cáncer de la pedofilia clerical, la plaga endémica del abuso sexual cometido por sacerdotes y obispos, síntomas y efectos de la desaparición de la fe, que ya se percibe incluso entre el clero? ¿No es esto un derrumbe total, una señal rotunda de la extinción de la fe católica en el mundo? Han surgido muchas preguntas similares en presencia de la operación Viganò, que el 26 de agosto de 2018 hizo llover sobre el mundo su expediente  pidiendo la renuncia del papa Francisco, acusándolo de haber "cubierto" al cardenal Theodore Edgar McCarrick. Después de la publicación de ese expediente, docenas de obispos expresaron declaraciones públicas de solidaridad con el arzobispo Carlo Maria Viganò y apoyaron la urgencia de inspirarse en su expediente como una fuerza impulsora para "purificar" a la Iglesia de sus males. En otras palabras, por primera vez en la historia, docenas de obispos han valorado públicamente un documento escrito por un arzobispo para pedir la renuncia del Papa. Y muchos, fuera y dentro de las comunidades eclesiales, han venido a preguntarse: ¿pero los obispos católicos saben qué es la Iglesia católica? Y de nuevo: ¿está la Iglesia Católica realmente destinada a continuar su viaje a través de la historia hasta el final de los tiempos, como lo prometió Cristo, o está a punto de terminar? Y de esta confusión, de todo este desconcierto, ¿cómo se está saliendo?

El Papa Francisco, ante todo esto, no proporcionó respuestas para proteger su reputación o la imagen pública de la Iglesia. Con un comunicado emitido en la fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, pidió a todos los fieles del mundo que rezaran el Rosario todos los días, durante el siguiente mes mariano de octubre de 2018, uniéndose "en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, pidiéndole a la Santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre intenta separarnos de Dios y de entre nosotros". La solicitud papal, tan detallada, de recitar rosarios en todo el mundo, de pedirle a María y a San Miguel que protejan a la Iglesia de los ataques del diablo, no tiene precedentes en la historia reciente. Con él, el Papa Francisco ha comunicado implícitamente a todos al menos dos cosas importantes: quería decir que la situación es grave. Y también quería decir que no hay remedios humanos que puedan garantizar una salida.

Aquellos que miran a la Iglesia con una mirada de fe, pueden reconocer el hecho de la realidad una vez más atestiguado en la solicitud del Papa: la Iglesia no avanza con la fuerza de sus recursos humanos. Todos, creyentes y ateos, agnósticos e indiferentes, pueden reconocer fácilmente al menos otro dato implícito en la solicitud papal: a sus ojos, no hay otros métodos, otras ideas y otras formas de salir de las crisis y problemas que atacan a la Iglesia desde el interior. Todas las otras respuestas, todos los otros trucos, incluso cuando son oportunos, efectivos y justos, no captan el meollo del asunto. En un momento en que el misterio de la Iglesia está llamado a soportar el enigma de los clérigos y laicos que envenenan los pozos del pueblo de Dios disfrazándose de ángeles de purificación, haciéndose pasar por emisarios del juicio celestial.

Sobre la pedofilia y el abuso sexual del clero, el Papa Francisco ha propuesto y continuará proponiendo hasta el agotamiento, la urgencia dramática de archivar para siempre las prácticas eclesiásticas que en el pasado garantizaban la impunidad para los pedófilos y los abusadores. En su pontificado continuó y consolidó la introducción de los estándares de "tolerancia cero" hacia la pedofilia y el abuso sexual clerical, ya iniciado por el Papa Benedicto. Y esta política es importante para proteger a los niños y dar justicia a las víctimas. Pero la realidad de los hechos sugiere que los métodos de control, los procedimientos disciplinarios y las disposiciones punitivas quizás no sean suficientes por sí solos para erradicar las patologías y perversiones en el clero del alcance de las que surgieron también en los últimos meses en diferentes países. Las pautas, los protocolos, la profilaxis, pero también las teorías de conspiración del lobby gay que se habrían "infiltrado" en la Iglesia y producido como resultado el aumento del abuso sexual no son suficientes para deshacer las disimulaciones e hipocresías de los clérigos de la "doble vida". Y la Iglesia ni siquiera tiene la fuerza para transformarse en un inmenso instrumento de autocorrección, una especie de megatribunal especial en busca de clérigos corruptos, capaz de erradicar todas las luchas del campo, de aniquilar el misterio del mal y los "poderes inicuos" que en el transcurso de la historia la socavan 3.

El aparato eclesiástico más inclinado y expuesto a nuevas patologías es el que pretende resolver sus problemas por sí mismo, con la única preocupación de mostrar al mundo que la institución eclesial "se sostiene". Tal presunción también evita que uno enfrente verdaderamente el misterio del mal y la propia impotencia ante él. Se basa en remedios que ocultan los síntomas sin tocar los centros de infección, sin reconocer realmente lo que falta. Si, por ejemplo, se pierde el camino de la gracia y una buena vida de la que surjan sacerdotes sanos, tal abismo no puede remediarse con “caminos de calidad” sacerdotales que imiten los formatos de las mejores prácticas corporativas.

Para salir de las crisis que sacude a la Iglesia, el camino ni siquiera parece ser aumentar las dosis de “riguroso” adoctrinamiento moral sobre cuestiones de sexo en seminarios, noviciados y universidades eclesiásticas. En las últimas décadas, y en particular en las del largo pontificado Wojtiliano, los líderes de la Iglesia habían prestado especial atención a reafirmar, incluso en la formación de los sacerdotes, las reglas y el contenido de la moral sexual católica y, sin embargo, incluso en esos tiempos, las infecciones y las patologías se extendieron en las filas del clero, ahora en el centro de atención.

La manera de purificar a la Iglesia de males y conflictos es ni siquiera ver la afirmación y el triunfo de uno u otro de los “partidos clericales” que se enfrentan en la escena eclesial, tratando de imponer sus propias “soluciones” y sus propias visiones, mientras hacen todo lo posible para ahogar las “recetas” de las otras facciones clericales. La reducción de la comparación entre las diferentes sensibilidades eclesiales a la dialéctica política es un efecto de la crisis, y no puede indicar en modo alguno la forma de salir de ella. Los “partidos clericales” se convierten en instrumentos de secularización íntima de la Iglesia, incluso cuando afirman levantar como emblemas las banderas de la Tradición, de la sana doctrina y de la ortodoxia.

Precisamente, la operación Viganò, diseñada en el contexto de los escándalos sexuales, ha puesto de relieve una afinidad genética final, impresionante y vertiginosa, entre el alcance endémico del abuso y las perversiones registradas en las últimas décadas entre las filas del clero y el celo feroz de los medios de comunicación que atacaron al sucesor de Pedro. Los dos fenómenos, en sus diferentes casos, han revelado la apostasía de los corazones dentro de los aparatos y en los círculos eclesiales. Una dinámica tanto más devastadora cuanto más se disfraza bajo las poses de los rigorismos pseudodottrinales y adquiere la forma de neoclericalismo complaciente.

El Papa Francisco, con su solicitud de oraciones dirigida a los católicos de todo el mundo, demostró que para salir de la crisis no es suficiente con descargar la culpa y responsabilidad en el pasado, o distribuir condenas y oraciones retroactivas a los pecadores y criminales de ayer, o peor, inculcar leyendas negras en las épocas eclesiales ya pasadas para complacerse a sí mismo y salvar la propia conciencia. "Con esta solicitud de intercesión", dice la declaración del Vaticano anunciando la solicitud del Papa, "el Santo Padre pide a los fieles de todo el mundo que recen para que la Santa Madre de Dios coloque a la Iglesia bajo su manto protector: para preservarlo de los ataques del maligno, el Gran Acusador, y al mismo tiempo hacerla cada vez más consciente de los abusos y errores cometidos en el presente y en el pasado». En el presente y en el pasado ergo, reconociendo que incluso hoy la Iglesia debe pedirle a alguien que le libere del mal. Y este es precisamente el hecho más significativo que recordó el Papa, pidiendo que las oraciones de todo el mundo sean defendidas del ataque del diablo.

La Iglesia por su propia naturaleza , que esto es también lo que significa la solicitud del Papa, no tiene confianza en sí misma frente a los males. Incluso desde el vertiginoso abismo de abuso sexual cometido por miembros del clero, uno no sale en virtud de auto-purificaciones, promoviendo un control más estricto y una represión más rápida como remedios necesarios y suficientes. La Iglesia no es autosuficiente. No brilla con luz propia. No puede decir nada realmente interesante ni siquiera para el mundo, para los hombres y mujeres que esperan la salvación de heridas y enfermedades, si no se reconoce como un mendigo necesitado de sanación. Si Cristo mismo no trabaja allí con la medicina eficaz de su misericordia y perdón. Si no está allí para curar incluso las enfermedades de la propia Iglesia.

Con su magisterio, y con su investigación teológica, el Papa Benedicto también dijo lo mismo sobre la Iglesia. A lo largo de su largo viaje, siguiendo los pasos de "su" San Agustín, Joseph Ratzinger siempre ha repetido que la Iglesia no se ha creado a sí misma, no vive por su propio poder, ni se da a conocer en la historia y en el mundo como una entidad preestablecida. También en su último discurso público como Papa, al mirar hacia atrás, Benedicto XVI recordó los “momentos en que las aguas se agitaban y el viento soplaba contra ellas, como en toda la historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir”. Pero también confesó haber percibido siempre que "en esa barca está el Señor",que “la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino suya y no la deja hundirse; es Él quien la conduce, ciertamente también a través de los hombres que ha elegido, porque así lo ha querido”. La afinidad sustancial entre los dos últimos papas con respecto a la naturaleza de la Iglesia es más significativa que las diferencias entre los modelos de zapatos que calzan en los pies o que las formas de sus bastones pastorales. Precisamente por esta razón, los arquitectos de las movilizaciones clericales mediáticas contra el Papa Francisco, siempre han tratado de ocultar este hecho, con el objetivo de oponerse al papa y al papa emérito, para desestabilizar a la Iglesia en el delicado pasaje institucional histórico caracterizado por la coexistencia inédita en el Vaticano de dos obispos de Roma.

La solicitud de rezar a la Virgen María para invocar su ayuda ante los ataques del diablo, dirigida por el Papa Francisco a todos los fieles del mundo, hizo aún más incongruente la retórica que anteriormente había presentado al papa argentino como un superhéroe solitario, comprometido para luchar y superar todos los males de la Iglesia con sus recursos humanos. Ante las crisis y los ataques, muchos viejos laudatores comenzaron también a reposicionarse, quejándose de retrasos e inconsistencias en las reformas emprendidas bajo el Papa Francisco. Y ante las operaciones coordinadas llevadas a cabo contra él, la frágil armadura de las fórmulas festivas sobre Bergoglio globalplayer no sirvió para defenderlo. Expuesto a las mordeduras mediáticas de sus detractores, con sus resbalones y sus límitaciones humanas, no ocultas detrás de las cortinas del Palacio Apostólico, Francisco también renovó en la historia el misterio del apóstol Pedro, el pescador lleno de imperfecciones y fragilidad, elegido por Cristo como roca sobre la cual construir la Iglesia.

Cuando el Papa parece frágil, eso también manifiesta el misterio de la Iglesia. Así, también, el Papa Francisco, llamando a toda la multitud de fieles a rezar el Rosario juntos durante un mes, nuevamente mostró con confianza que la Iglesia puede salvarse, precisamente porque su salvación no está en manos de los eclesiásticos. "Muchos", dijo San Pablo VI el 7 de diciembre de 1968 cuando se reunió con los estudiantes del Seminario Lombard, "esperan del Papa gestos sensacionales, intervenciones enérgicas y decisivas. El Papa no cree que deba seguir otra línea que la de la confianza en Jesucristo, a quien su Iglesia le preocupa más que a ninguna otra. Él sofocará la tormenta [...]. No se trata pues de una espera estéril o inerte, sino de una espera vigilante en oración. Esta es la condición que Jesús mismo eligió para nosotros, para que pueda obrar en plenitud. El Papa también necesita ayuda con la oración".

 

1 Catecismo de la Iglesia Católica, párrafos 673-682.

2 G. WooD, What Isis Really Wants, en “The Atlantic”, marzo de 2015.

3 Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 671.

 


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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hace 10 horas, javier dijo:

Ya me había acostumbrado a ese lodazal que son las secciones de comentarios de cualquier medio de comunicación digital. Pero ver ese mismo ambiente en portales "católicos" me produce una gran pena que invade todo mi corazón. 

Si los católicos no sabemos ser ni siquiera un poco mejores que los comentaristas de medios generalistas, sino que echamos allí nuestra bilis, odio e ira contra nuestros hermanos en la fe con la misma o más virulencia, ¿Cómo vamos a ser la sal de la tierra? ¿el fermento de la masa?

Alguien que se desahoga vilmente echando su azufre sobre la red con esa falta total de caridad, se está desautorizando totalmente como cristiano al expresar cualquier opinión, aunque en principio fuera defendible. 

¿De que nos sirven todos los auxilios y consuelos sobrenaturales que recibimos por parte de Dios en sus sacramentos?

Nosotros que hemos escuchado y que nos hemos adherido a la Verdad, vamos después y la pisoteamos con la misma energía de los demonios. 

 

 

yo no me expongo al debate teológico, aparte de que no controlo lo veo un tema muy delicado solo al alcance de gente muy docta, para la mayoría de los mortales puede ser una fuente más de frustración o incluso de quiebra que de logros... cuál ha sido tu experiencia en esto?

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hace 12 horas, javier dijo:

Poner al mismo nivel a Infocatólica y a Infovaticana me parece injusto, sobretodo porque en Infocatólica se hacen verdaderos esfuerzos para evitar los insultos al Papa sobre todo cerrando y censurando los comentarios.

No lo veo exactamente así, Javier. Tienes razón en que Infocatólica tiene más nivel que Infovaticana. Infovaticana utiliza provocaciones e insultos chocarreros que no usa Infocatólica en sus titulares. Pero debes tener en cuenta lo siguiente:

1) El Director de Infocatólica con asiduidad insulta y profiere graves amenazas contra el Santo Padre en las redes sociales. Prácticamente no hay día que no le falte al respeto. Un simple ejemplo:

BUSTAMANTE.jpg

2) El Director de Infocatólica y el equipo directivo incurren en faltas de respeto (similares a las de Infovaticana) en los comentarios.

3) Infocatólica ejerce una censura previa implacable en los comentarios. Deja pasar los insultos contra el Papa y borra a muchas de las personas que salen educadamente en su defensa. Esto lo he experimentado yo, pero hay algún forero más que creo que también lo ha experimentado. Es política del portal. Así consiguen poner a la gente en contra del Papa.

4) En algunas noticias sobre el Papa los comentarios aparecen cerrados, pero no es por lo que crees. Una de las razones es que les supone mucho trabajo moderar y censurar los comentarios, así que optan por la vía del mínimo esfuerzo. Otra razón es que algunas de las noticias son susceptibles de crear corrientes de opinión favorables al Papa. He observado que si el Papa dice algo que puede ser considerado "de derechas" (por ejemplo, relativo al aborto) es seguro que cierran los comentarios, para evitar una corriente de opinión favorable.

5) Todos los portales tienen los comentaristas que merecen. Y en Infocatólica esto es todavía más cierto, porque ejercen un estricto control sobre los comentarios que pasan. Por lo tanto, Infocatólica tiene los comentaristas que ha venido cultivando. Ni más ni menos.

6) No son raras las faltas de respeto también en el cuerpo de los artículos, en forma de ironía corrosiva que a duras penas consigue ocultar el odio que le tienen al actual Pontífice. Pero, en cualquier caso, en Infocatólica todos los días están sacando noticias para desacreditar al Papa, muchas de ellas manipuladas, con lo que al final buscan exactamente lo mismo que Infovaticana. Si lo quieres ver de otra forma, Infocatólica es la versión fina de Infovaticana. Sus artículos tienen cierto nivel y el Director presume de celo apostólico, pero al final buscan lo mismo y son lo mismo. Y esto al margen de que haya algunos columnistas respetuosos o que escriben cosas que merecen la pena.

Así lo veo yo. Pero entiendo que tengas otra opinión.

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Os traigo del "otro" foro un comentario que escribí esta mañana en un hilo que pretendía desmontar al paganismo y está acabando con una ataque frontal contra el Papa Francisco.

Entiendo que existe correlación entre "este tocho que os coloco" y las estrategias sutiles y no tanto que se coordinan como un sistema complejo en perfecto funcionamiento. He llegado a considerar que efectivamente de ésta no salimos solos... Si alguien busca un milagro que justifique su Fe; una prueba irrefutable de la Voluntad de Señor, que empiece ahora mismo a rezar por nuestra Santa Iglesia.

Cita

Están bien estas acusaciones que se lanzan contra el Papa Francisco siempre que no nos obnubilemos mirando al dedo acusador como si el hecho de que haya un dedo implica necesariamente alguna buena voluntad capacitada para defender hasta sus últimas consecuencias la veracidad de lo que denuncia. Está bien siempre y cuando uno sea capaz de mantener la calma pues es un hecho que las cosas están poco claras, como lo es también que la maldad sabe cómo aprovecharlas, más en estos tiempos en los que a la confusión reinante en todos los ámbitos -todos- se impone al "ciudadano" no solo el derecho a juzgar, sino que prácticamente se lo impone bajo amenaza de exclusión en diferentes versiones: no eres buena gente; no eres responsable; no defiendes "valores"... De manera que para integrarse en el mundo actual es preciso que tomemos parte en una pelea asimétrica en la que muchos hablan y maldicen y otros callan mientras hacen.

La difamación bien podría ser considerada como una cruz en sentido literal para quien y quienes la sufren, pues si algo sabemos de cómo funciona este mundo, es que la difamación prevalece en el ambiente aún cuando el difamador se haya visto obligado a desdecirse de sus falsas acusaciones. Cada caso de difamación se cobra su víctima de dos modos: el que se pretende en primera instancia y que consiste en que el difamado pierda la confianza que se quiere y/o necesita tumbar, y lo que queda detrás una vez se haya dirimido la falsedad de la acusación. El difamado siempre pierde y el difamador, aunque pierda el caso, no queda igual de manchado que su víctima inocente. Podemos comprender y hasta justificar que en la guerra vale todo y por ello al que acusa en falso apenas le quedan secuelas, pero al acusado en falso, su fama y su honor dejan de contar con nuestras confianza...

Es injusto y si lo piensan bien, de lo más injusto que existe, pues si la difamación mancha, ningún juicio a favor que procure poner remedio, será capaz de borrar completamente esa mancha.

Ya se darán cuenta de que aquí no están funcionando solo las Leyes, y por tanto, la injusticia de la difamación desborda con sus efectos la capacidad real de la justicia para deshacer el entuerto. En la difamación actúa un espíritu corruptor que sobrevive al hecho en sí y al tiempo, y lo hace "gracias" a nosotros, que por alguna extraña razón ponemos más rigor contra el inculpado que contra el acusador, incluso después, cuando el inculpado es declarado inocente y culpable el acusador, como si una esencia maligna habitara en nosotros sin que nos inquiete realmente ni mucho ni poco... Esa malignidad tiene forma y contenido concreto en el gusto por lo morboso porque altera nuestra rutina y proporciona emoción. Es como si en la calma se fueran cociendo a fuego lento todas nuestras frustraciones y lo provocador, lo morboso, nos trajera un poco de "aire" fresco a una vida aburrida y mezquina.

No hubo en realidad una contra-leyenda negra católica o una leyenda negra contra los protestantes. No si entendemos que una leyenda se basa en mitos construidos de retales del mundo real. En los mitos suele haber algo de cierto pues sin ello no tendrían capacidad para enraizar, como es el caso de los ideales que arrancan en hechos ciertos, generalmente escasos y extraordinarios, para convertirse en ordinarios a fuerza de idealidad. Los ideales son buenos cuando orientan al mundo real pero son perversos cuando pretenden ser ellos el mundo real. Mitos e idealismos son sublimaciones del pasado y del futuro respectivamente y cuando la mente es moldeada por ambos, es incapaz de enfrentarse a la realidad de los recuerdos y a la realidad humana presente y futura.

En este hilo se refleja esa doble condición escapista del pasado, del presente y del futuro. Del pasado porque a su manera los que viven el presente con temor, lo imaginan perfecto y poderoso, saltando por encima de cualquier contrariedad que les estropee su ensoñación. Así tenemos a los que hablan "del cristianismo verdadero" llegando tan lejos como a los albores mismos del Cristianismo, o tan cerca en la historia como necesiten para fundar su mito.

Y es a partir del mito, como base fundacional, que se construyen las voluntades idealistas. La razón es simple: si el mito prescinde de la realidad completa de los hechos acontecidos, poniendo en su lugar interpretaciones al efecto de oscurecer en lo posible la importancia del hecho cierto, la voluntad del idealismo soslaya la potencialidad humana que contraríe su ideal. Donde se eliminan los hechos ciertos -porque ocurrieron- y los condicionantes humanos -y naturales- "que nunca deberían ocurrir", se obtiene "un relato" del pasado y del futuro cuya fuerza me parece impensable enfrentar desde los recursos meramente humanos. Una mente adoctrinada sobre su historia y su porvenir, dándose además el caso de que no siente en realidad que ni el pasado ni el futuro hayan de afectarla, es una mente disponible para aceptar cualquier "relato", convirtiéndose ella misma en su correa de transmisión, dejando en un aparte su propia realidad y en coloquio de mudos su respuesta ante las brechas abiertas entre su pasado, su presente y su futuro. Arrastrados por un torrente de relatos y contra relatos, ya no levantamos la mirada a una referencia externa, cuya necesidad queda cubierta por otras referencias "móviles" que nos acompañan en ese fluir más fruto de la adaptación "al medio" que acto de plena voluntad. Somos como peces viviendo un shock crónico que nos reduce al mismo tiempo la amplitud del campo visual y su profundidad y en el que apenas alcanzamos a manejar alguna adhesión sensible y pasajera sobre la que construiremos nuestra futura cárcel mental, pues no ha de ser sino cárcel aquello en lo que nos signifiquemos movidos por la mitificación y el idealismo que rechazan la realidad de los hechos y de la condición humana. Hubo una tiempo en que el hombre supo comprender la diferencia entre acudir a un "recurso exterior" para comprender a su vez su propia condición humana y en lo posible superarla, y otro, el actual, que ha llegado a la conclusión de que la condición humana, obstáculo insuperable para toda idealidad, se revelará a sí misma sobre sí misma como por arte de magia; como si una capa que está bajo otra, pudiera al mismo tiempo estar por encima.... ¡¡solo es cuestión de voluntad!!.

Los ataque que recibe la Iglesia ahora beben de todas esas fuentes: el mito del cristianismo primitivo; el mito del cristianismo guerrero; el mito de la puta de Babilonia y la idealización del hombre "libre"; la idealización del "conocimiento" como vía de salvación; la idealización de que todo cuanto podía entenderse acerca de la Verdad, había sido entendido hasta en sus menores detalles.... La Verdad no cambia, no muta... La Verdad en el hombre es apenas un reflejo condicionado por su temporalidad, tanto individual como cultural. La Verdad está siempre presente pero también lo está la mutabilidad del hombre que se enfrenta a situaciones nuevas y a condiciones "ambientales" nuevas a las que debe dar respuesta en comunión con la Verdad y esas respuestas son quizás, el mayor de los retos, pues como se puede constatar, los hay que "entienden" que o bien la Verdad de Dios ha sido entendida e interpretada en toda su dimensión y que por tanto es certera y de obligado cumplimiento sea cual sea el aspecto de la Verdad que compete a cada generación, o que la Verdad es tan verdadera, tan presente en cada pensamiento, que no importa qué pensamiento siempre pertenecerá a la "verdad".

Cristo habló con todos creando un profundo desconcierto entre los suyos. Sufrió en su carne los efectos perversos de la difamacion por parte de los que veían peligrar lo que para ellos era la Verdad "terminada", como un código de conducta después de todo interpretable... Mataron a los Profetas y a sus novedades porque no respondían a sus coordenadas de hombres santos y elegidos... El mismo pueblo que recibiera a Cristo como el mesías montado sobre un asno, jalearía poco después su muerte más violenta. ¿Qué sucedió a ese pueblo que pasó de la admiración al odio en apenas unos días?.

No se construyan sobre mitos, ni difamaciones, ni sobre ideales. Para el creyente honesto que viva consciente del tesoro de su Fe, será siempre más iluminadora su propia experiencia cristiana que el ruido del entorno. Si hemos de confiar en la acción del Espíritu en nuestras vidas ¿cómo podríamos prescindir del Espíritu para ponernos a las órdenes de quienes viven más pendientes de la Letra que de su Espíritu?.

¿Están tan seguros de que los que juegan con su Fe haciendo como que quieren apuntalarla se comportan como verdaderos cristianos?. Eso son hechos y no palabras pues de la palabra sin hechos se adueña el relato mítico e idealista moldeado sobre el engaño y la difamación.

Pongan en marcha su "amorómetro" porque les ayudará a discernir qué tanto de Amor de Dios habla por sus bocas y qué tanto de su gran y pequeño amor por si mismos presienten en sus conductas agresivas y fuera del cauce natural de la resolución de los conflictos.

 

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¿Qué más se puede decir, BGA? El relato hace una lectura ajustadísima, de la cual el hilo en que se inserta es solo un ejemplo. No creo que haya precedentes cercanos de una difamación de tal calibre contra los anteriores papas, al menos no en España. Hay una guerra clarísima, hasta el punto que hay mucha gente que ha decidido decantarse públicamente. Me parece que ahora es cuando cobran sentido las palabras del Papa acerca de una posible visita a España que él no veía inminente "hasta que no haya paz".  Algunos no lo pudieron/pudimos ver nítidamente en aquel momento, pero ahora... qué duda nos cabe.

De todos modos, los que desataron los ataques contra el Papa en ese hilo casi seguro que son directamente trolles, dudo que sean católicos siquiera.

Lo que entristece un poco es ver ciertas cosas en personas de las que no esperaba y, por el contrario, alegra en otras buenas reacciones que tampoco esperaba. Bueno... personas somos y el libre de defecto que tire el primer canto.

Regusto agridulce pero, al cabo, un paso adelante porque se van redefiniendo trayectorias.

 

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    • Antes que nada quería remarcar que me estoy refiriendo al contexto de estado liberal que disfrutamos/padecemos.

      Soy uno de esos que en su día cayeron en la moda de meter en el mismo saco a todos los funcionarios y hacerlos deudores de los más diversos agravios.

      Pero he ido modificando mi opinión y llegado a la conclusión de que  gran parte de lo decente en nuestro país ha entrado bajo ese manto y, en buena parte, está dormitando por desmotivación pero que seguro podrían ser, de forma relativamente sencilla, reactivados y recuperados para el bien de España.

      Os pongo aquí un video a una conferencia de un tipo al que le tengo bastante respeto, Alfonso Nieto, un gran experto en derecho administrativo (sé que no os tragaréis la conferencia pero ahí lo dejo y me gustaría hacer unos extractos de la misma con algunas observaciones que me parecen interesantes).

       





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    • Post in Observatorio contra la Hispanofobia y la Leyenda Negra
      Ataque hispanófobo esta vez desde México.

      López Obrador olvida la fundación hispánica del país y vuelve a caer en el indigenismo más ramplón que lleva arrasando el país desde hace ya un par de siglos.¿Quiere volver a sacar a la extracción de corazones a lo azteca, a miles y en vivo?

      El presidente cae definitivamente como opción hispánica.

      Hay que decir que muchísimos mexicanos se están manifestando en las redes sociales en contra de esta estupidez. Aguanta, México.
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    • El terrorismo estocástico y el atentado de Nueva Zelanda
      El pasado octubre se produjo una cadena de sucesos que me hizo pensar que estamos ante una nueva era de terrorismo inducido a través de internet. El día 23 de octubre, George Soros y otros adversarios de Trump empezaron a recibir cartas bomba que no llegaron a causar ninguna víctima. El 27 de octubre un sujeto abrió fuego contra una sinagoga de Pittsburgh y dejó 11 muertos y 7 heridos. El anterior día 26 se produjo otra noticia de la que no se informó en España: Gregory Bush asesinó a dos transeúntes negros; minutos antes había intentado entrar en una iglesia negra para perpetrar una matanza. En cuestión de una semana se produjeron tres acciones terroristas de inspiración identitaria y se dio la casualidad de que los tres terroristas tenían una intensa actividad en internet, donde difundían teorías de la conspiración típicas de la nueva ultraderecha: el Gran Reemplazo, el Plan Kalergi, el Genocidio Blanco, Soros llena EEUU de inmigrantes hispanos, etcétera.

      (...)Hace tiempo alguien habló de terrorismo estocástico para referirse a este nuevo fenómeno en que las comunicaciones masivas, especialmente las redes sociales, inspiran actos de violencia al azar que son estadísticamente predecibles pero individualmente impredecibles. Es decir, cada acto y cada actor es diferente, y nadie sabe quién lo cometerá ni dónde ocurrirá el próximo acto, pero es probable que algo termine ocurriendo. No puedo programar a nadie para que cometa un atentado en tal fecha y lugar, como a veces se decía fantasiosamente en algunas películas de espías, pero sí puedo inundar esa mente colmena que es internet con la suficiente intoxicación como para que alguien termine cometiendo una acción terrorista contra los enemigos que voy designando. No sé cuándo ocurrirá el acto terrorista ni dónde se llevará a cabo, pero es probable que termine ocurriendo un acto terrorista que a su vez facilite los siguientes actos, pues el terrorismo es ante todo propaganda. 
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    • Masacre en Nueva Zelanda ¿Son las redes sociales culpables?
      Como imagino que todos sabréis ya, ayer se produjo una matanza en Christchurch, una pequeña población de Nueva Zelanda donde, un supremacista blanco entró armado con rifles y escopetas en dos mezquitas y comenzó a disparar a todos los que se encontraban dentro, ocasionando 49 muertos y otros tantos heridos de bala, entre ellos mujeres y niños.

      Lo más grave del asunto es que el tipo retransmitió en directo su salvajada a través de Facebook, como si fuera un stream de un videojuego, logrando viralizarse a los pocos minutos de comenzar la matanza. Fue la policía la que tuvo que pedir a esa red social que cortase la emisión ya que durante casi veinte minutos, el asesino estuvo emitiendo impunemente sus crímenes.
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    • La diversificación de la propaganda rusa: PACMA, Podemos y ultraderecha
      La maquinaria rusa de desestabilización política parece que comienza a calentar motores de cara a las próximas citas electorales. Analizamos algunas cuentas en Facebook, bajo bandera de Rusia, que estarían apoyando toda la amalgama de ideologías y movimientos radicales, desde el animalismo hasta la extrema derecha.





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