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Hispanorromano

Contra el germanófilo Ortega y Gasset

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Siguiendo la idea formulada por Gerión de que es necesario abordar el "problema alemán", publico un texto, inédito en internet, de Ernesto Giménez Caballero, en el que aborda el problema de la germanofilia en España y de su máximo represente en aquel entonces, Ortega y Gasset. Y posiblemente publique más textos en esta línea, con varios objetivos:

1) dar a conocer el problema germanófilo que siempre ha existido en España;

2) mostrar que esta germanofilia, como orientación cultural, era propia del sector progresista y que, por el contrario, era condenada por las derechas y especialmente por la Falange;

3) mostrar que Ortega y Gasset fue un intelectual muy cuestionable y que uno de los ámbitos donde más se le cuestionaba era precisamente el falangismo, pese a la leyenda en sentido contrario.

A pesar de esta crítica de Giménez Caballero al germanismo, veréis que al final rescata algunos aspectos en clave monárquica, un poco en el sentido que apuntaba Vanu Gómez.

Suprimo las notas a pie de página y respeto las cursivas originales. Me gustaría destacar algunas cosas en negrita, pero al final he optado por no hacerlo y así no orientar el pensamiento del lector. Ya comentaréis qué os parece.

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2) El tema de lo «franco»

Sabido es que el «quid» original de la España invertebrada reside en ese hallazgo orteguiano que pudiéramos llamar de «lo franco». Es decir, en ese remedio que distingue a la terapéutica orteguiana de toda la farmacología anterior.

Para Ortega la raíz de la enfermedad de España no está en lo económico, lo libertario, lo indigenista y lo cultural, sino en algo de puro laboratorio eugenésico, en una espe­cie de clínica vacunatoria de Europa, en el vitalismo de lo franco.

Para la formación de las cuatro naciones europeas (Francia, Inglaterra, Italia y España) entraron, según Or­tega, tres ingredientes: la raza autóctona, el sedimento romano y la inmigración germánica (p. 146).

Para Ortega, la desgracia española consistió en que de esos tres ingredientes, el decisivo (p. 147), fuera el últi­mo, la vitalidad germánica. Porque la vacuna visigoda, re­cibida en el brazo de España, no era lo suficientemente eruptiva, venía ya en malas condiciones, debilitada por su contacto romano (p. 148).

En cambio Francia tuvo la suerte de recibir una vacu­nación perfecta y saludable.

«El franco irrumpe intacto en la gentil tierra de Galia ver­tiendo sobre ella el torrente indómito de su vitalidad» (p. 149).

«Vitalidad es el poder que la célula sana tiene de engen­drar otra célula» (p. 150).

Sentadas tales bases eugénicas e histológicas, lo conse­cuente hubiera sido que Ortega demostrase cómo el desa­rrollo ulterior de España fue una especie de viruelas locas, mientras los desenvolvimientos de los otros tres pacientes fueron una inmunización contra toda virulencia letal.

Y es lo curioso que lo intenta demostrar con España. Demostrar que en España la debilidad del feudalismo (p. 158) (gran síntoma de haber prendido la vacuna vital germánica) fue la causa de que el imperio español durase sólo desde 1480 a 1600 (p. 163). Y que España no se verte­brase definitivamente.

Pero lo sorprendente es que Ortega no demuestre cómo Francia —con su magnífico virus— no logra un imperio... hasta Napoleón. E Inglaterra hasta la reina Victoria. E Ita­lia... hasta que Mussolini se salga con la suya, si se sale algún día.

Y mucho más sorprendente que la ternera de ese virus maravilloso, la misma Alemania, no alcance unidad nacio­nal hasta anteayer. Y que cuando quiso ensayar durante la Edad Media un Imperio, fracasase. Y cuando lo quiere reiterar en 1914... termine en el Tratado de Versalles. Desde ese punto de vista causaría asombro Portugal, lleno de sangre negra, y con el tercer imperio del mundo.

Y no menor asombro: el que pueblos tan rubios, puros e indómitos como los escandinavos, crisol de vikingos, de reyes bárbaros, de dinastías egregias... hayan terminado en unas modestas naciones de socialistas, demócratas y pacifiqueros.

Indudablemente, España está a punto de deshacerse. Eso es cierto. Pero ¡cuatro siglos de perduración imperial! son muchos siglos para que pueda sentirse envidiosa de no haber sido lo bastante «franca» en aceptar el ingre­diente mágico. La vertebración indómita.

Lo que sucedió es que ese mágico ingrediente del «vita­lismo franco», que constituye el único quid original de la España invertebrada de Ortega, no era un descubrimiento original más que... «en el Mediterráneo».

No fue descubrimiento eso del «vitalismo rubio» más que en esta España mediterránea, latina, decadente, donde Ortega —dócil a sus padres del 98— recoge fielmente sus imperativos de «europeizarnos» de «germanizamos», de aceptar la tesis pangermanista de lo ario, de lo rubio, de lo vital que la gran propaganda alemana de la anteguerra —y las complacencias larvadas del anticatolicismo y de la masonería— habían hecho llegar hasta las páginas de la aldea de un Baroja, hasta los puritanismos de un Unamu­no, hasta la delicuescencia exquisita de un Azorín por la dulce Francia. Es ese momento ya histórico del pangerma­nismo en España: cuando Hinojosa busca lo germánico en nuestro Derecho. Menéndez Pidal en nuestra Épica. Mel­quiades Álvarez en el «reformismo» de origen protestante. Baroja en el color del pelo. Y los médicos acuden a Alemania por el fermento milagroso. Y los militares. Y los ingenieros. Y los pedagogos para poner muchos cristales en las escuelas. ¡Luz! Mehr Licht! ¡Ah!, «lo franco», nuevo Lourdes del aldeanismo hispano, así fuese entonces «inte­lectual» tal aldeanismo. Se generaliza la cerveza como bebida de «minorías selectas». En las cervecerías alema­nas de Madrid se espuma El Sol (1917), cuyos titulares góticos encerraron todo el secreto de esa generación que creyó en el «virus germánico» corno salvador de todas las gripes nacionales.

¿Qué de extrañar si Ortega —el coetáneo terapeuta de la gripe nacional— formulase su remedio de «lo germáni­co, de lo franco», como el decisivo de lo español?

Ortega, ya en 1914 (año justo de empezar la guerra), y en sus Meditaciones del Quijote, no se resignaba a ser moreno y latino. Más bronceado que Pío Baroja, hace constar sin embargo su disgusto por ello. «Yo no soy sólo mediterráneo.» «Quién ha puesto en mi pecho estas remi­niscencias sonoras, donde —como en un caracol— pervi­ven las voces íntimas que da el viento en los senos de las selvas germánicas?» «el blondo germano, meditativo, y sen­timental, que alienta en la zona crepuscular de mi alma» (pp. 120, 1, 2).

También en ese mismo ensayo hace la distinción de las dos culturas europeas: la latina es la confusa. La germá­nica, la clara. Es Germania quien hereda a Grecia. Ello sería posible. Pero a España lo que le interesó en su histo­ria no fue Grecia, ¡sino Roma! Y ya lo demuestra el mismo Ortega, como ahora veremos. No el pueblo con exceso de minorías selectas, como el griego, sino el pueblo de Roma, que —como el de Castilla— supo trabar en la historia un formidable imperio. A pesar de que Roma no se vacunó con lo franco. Y de que Castilla no dio excesiva impor­tancia a tan mágica varita de virtudes orteguiana.

La tesis «rubia» de Ortega no es sólo un error tera­péutico respecto a la genialidad de España: es algo más grave: una herejía. La máxima de las herejías que puede escuchar España, genio antirracista, por excelencia: pue­blo que dio a los problemas de raza una solución de fe, pero nunca de sangre. España no asimiló al judío, al protestante o al morisco porque fueran morenos o blondos, sino porque aceptaron o no su credo.

La tesis de Ortega es el viejo mito germánico que tuvo validez allá en el tras Rin, desde el dios Wotan hasta el Los-von-Rom. Y que hoy reverdece, con el hitlerianismo, esa nueva mítica de la sangre, del orgullo de raza que ya analizaremos en la tercera parte de este libro. Si España un día llegó a instituir la Fiesta de la Raza, fue precisa­mente en el sentido contrario al germánico: o sea, en aquel de negar la raza pura de España, admitiendo como base de nuestro genio la fusión de razas, el sentimiento cristiano y piadoso de la comunión del pan y del vino, del cuerpo y de la sangre, bajo el símbolo de una unidad supe­rior, de una divinidad más sublime, menos somática que esa corporal y sangrienta.

Muchas veces he estado tentado de realizar el guión de un film burlesco, el pergeño de un sainete, llevando al absurdo y a la comicidad la angustia de estos descarria­dos españoles que sufren del corazón por no haber nacido áureos como valquirias.

 

* * *

 

Ahora bien: no está en mi ánimo llevar la censura del «germanismo en España» hasta el absoluto. ¡Lejos de mí la burla por lo germánico en España! Pues ya se verá más adelante que entre los «fundamentos geniales de España» está el sustrato germánico.

De lo que me sonrío es de la manera falsa y herética de interpretar ese fermento rubio Ortega y su época. Ortega no se atreve a reconocer la forma en que ese fermento nos fue útil y mágico a España: la forma de las dinastías y de la mística occidental. Mística de sangre y mística de libertad. Pero de ello hablaremos a su debido tiempo.

[Ernesto Giménez Caballero, Genio de España, Editorial Planeta, 1983, pp. 60-64]

[…]

España sólo podía admitir —y admitió y volverá a ad­mitirlo— el germanismo, el fermento rubio, para ponerlo al servicio de una religión sin razas, basada en un credo y no en una casta.

Utilizando al Ario, en su capacidad mágica de jerar­quías, de organización y de invenciones mecánicas en la vida.

Y para utilizar así el fermento ario, rubio, ¡no necesitó fundirse con francos puros, con ostrogodos raceadores, en amplias ganaderías humanas! Le bastó —oh señor maes­tro Ortega y Gasset!— utilizar el ario feudal y egregio en esa mágica institución que se llama la dinastía. Y más tarde, en épocas de cruzamiento culturales: a través de la mística flamenca del norte.

Yo censuro la adoptación integral y palurda de los sistemas ideológicos de Alemania para España. Eso es lo que hizo Sanz del Río y luego Ortega y Gasset.

[Ernesto Giménez Caballero, Genio de España, Editorial Planeta, 1983, p. 191]


Esta publicación ha sido promocionada como contenido independiente

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Ortega fue presa de su tiempo, un barquito intelectual de poca monta en un océano de imperios de rubios. El Reich, Estados Unidos, la URSS... Se dejó llevar y quiso ver en lo rubio al imperio. Un siglo después tenemos imperios de morenos, o morenos queriendo hacer imperio con el ascenso del Tercer Mundo. ¿Qué diría ahora? Seguramente se apuntara a la moda "progre" racial temporal de turno. Un papanatas.

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Se me ha olvidado que comentar que, aunque la edición de Genio de España que manejo es de 1983, este libro se publicó en 1932 y se recomendaba en la prensa falangista. De todas formas, hay infinidad de textos en esta misma línea y procuraré ir aportándolos a medida que los encuentre.

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El difunto García-Trevijano solía zurrarlo de lo lindo, entre muchas otras cosas lo hacía responsable del estado de las autonomías:

 

No sé hasta qué punto exagera pero sí que hay una cosa clara, el prestigio y ascendiente de Ortega entre los huérfanos "pensadores" políticos españoles.

Es paradójico también ese ascendiente entre (supuestamente) patriotas españoles, que creen encontrar en la germanofilia una especie de "depurado" de España. Algo desgraciadamente muy, pero que muy actual. 

 

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Rescato otra interesante crítica al germanófilo Ortega, esta vez de José Pemartín, intelectual poco conocido pero que tuvo gran importancia como ideólogo de la Unión Patriótica del General Primo de Rivera y más tarde en el franquismo de los inicios. Se sitúa en las coordenadas de un tradicionalismo al margen de las organizaciones carlistas. El pasaje que cito procede de un artículo de la revista Acción Española, de la que era asiduo colaborador. Se podría titular perfectamente Maeztu frente al germanófilo y anticatólico Ortega. Espero que os guste, pero también podéis comentar si no estáis de acuerdo en algún punto.

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De entre las ruinas de este grupo del 98 sólo dos valores intelectuales destacan, señeros, en este año de 1934: José Ortega y Gasset y Ramiro de Maeztu.

Ambos proceden de un mismo origen; el más bello libro de Ortega y Gasset, Meditaciones del Quijote, lleva la siguiente dedicatoria: «A Ramiro de Maeztu con un gesto fraternal». Después sus rutas se han separado...

Son los dos escritores de la España de hoy que han tenido mayor influencia sobre mi espíritu. El hecho es sin interés; lo anoto porque lo creo común a muchos de mi generación.

José Ortega y Gasset, siguiendo el camino tradicional en los heterodoxos españoles, fue a buscar más allá de las fronteras el ideal que no supo encontrar en España. Ramiro de Maeztu también. Pero fueron en distintas épocas y por distintos mundos. Y esto puede explicar la divergencia total del resultado.

Maeztu, en su temprana juventud, viajó por América. Estuvo en Cuba en los últimos momentos dolorosos de la separación. Y a través de la tremenda declinación del prestigio español en  América pudo vislumbrar en su alma dolorida por la dura circunstancia la obra civilizadora, humana, cristiana de la España del XVI.

Después Maeztu volvió a salir de España poco antes de la guerra, y durante la guerra, en aquellos años azarosos en que el bisturí sangriento de la lucha terrible ponía al descubierto la médula podrida de la llamada civilización europea: la consecuencia de ese europeismo en el que se han inspirado todos, todos los movimientos antinacionales: el de los enciclopedistas, el de los afrancesados, el de los kraussistas. Y por último el de los germanizantes de la generación del 98, de los discípulos de Cohen, de Natorp, de la escuela de Marburgo, sobre cuyo frente se destaca Ortega y Gasset.

Maeztu salió a Europa a buscar respuesta a esta pregunta: «¿En qué consiste la superioridad de los anglo-sajones?». Y se encontró con que esa superioridad, esa civilización superior no es sino aparente, y debida principalmente a ciertas circunstancias y coincidencias pasajeras, de tipo económico: vapor y minas de carbón, industrialismo liberal y dominios de ultramar explotables, etcétera. Civilización que se derrumba estrepitosamente —ejemplos actualísimos y decisivos: Norteamérica, Irlanda, la India— cuando las circunstancias materiales varían. Maeztu encontró también que la civilización católico-hispánica ha creado un admirable tipo social: la familia cristiana en la «Romanía» europea, Portugal, España, Francia, Italia, Rumania, parte de Bélgica y Suiza. Y en las irradiaciones de esta extensa zona sobre Alemania, Austria, Inglaterra y los países del Norte. Y en toda Sud-América. Con ello la civilización romano-cristiana ha construido, en el fondo sustancial humano del mundo, un edificio moral de altísimo valor espiritual y vital, infinitamente superior al de esa pretendida civilización anglo-sajona, fundada en la desviación de soberbia y de rebeldía de Lutero y del puritanismo...

La doctrina esencial de Maeztu es el dogma cristiano de la salvación por el apostolado; la creencia en la misión histórica, providencial, de España, de llevar la Gracia de Cristo y de la Redención por todo el orbe.

La doctrina esencial de Ortega y Gasset (1) es precisamente la supresión del Catolicismo como parte fundamental de la Historia de España. Esto, que parece un monstruoso absurdo, una pura exageración por mi parte, es la verdad exacta. No podemos detenernos en esta rápida crónica todo lo que esta inconcebible actitud cultural merece. Pero a continuación se verá un extracto de la concepción histórica de la cultura europea, y por ende española, resumido en media docena de párrafos tomados todos ellos de Ortega y Gasset:

«Grecia ha inventado los temas substanciales de la cultura europea...»

«Hay, no una cultura latina, sino una cultura mediterránea...»

«Roma no es más que un pueblo mediterráneo...»

«Aparecen semejanzas entre las instituciones de los pueblos norte-africanos y los sur-europeos...»

«La cultura de Roma es, en los órdenes superiores, totalmente refleja...»

«Una vez rota la cadena de tópicos que mantenía a Roma anclada en el Pireo, las olas del mar Jónico, de inquietud tan afamada, la han ido removiendo hasta soltarla en el Mediterráneo, como quien arroja de casa a un intruso.»

«Europa comienza cuando los germanos entran plenamente en el organismo unitario del mundo histórico...»

«Germanizadas Italia, Francia y España, la cultura mediterránea deja de ser una realidad pura y queda reducida a un más o menos de germanismo...»

«Los pensamientos nacidos en Grecia toman la vuelta de Germania. Después de un largo sueño, las ideas platónicas despiertan bajo los cráneos de Galileo, Descartes, Leibnitz y Kant, germanos. El dios de Esquilo, más ético que metafísico, repercute toscamente, fuertemente, en Lutero; la pura democracia ática de Rousseau y las musas del Partenón, intactas durante siglos, se entregan un buen día a Donatello y Miguel Ángel, mozos florentinos de germánica prosapia.»

La tesis de Ortega y Gasset es, pues, muy sencilla. Suprimir en absoluto la influencia de la Roma cristiana en la civilización europea. Roma, el cristianismo romano del año 100 al año 800 no ha existido, según esta concepción de la cultura europea. Se borran de la historia los ocho primeros siglos de nuestra era, y ya está.

Los fundamentos históricos de la cultura europea son, pues, para Ortega y Gasset: 1.º La filosofía griega. 2.º Las invasiones germánicas, «que modelan a Europa medieval según el derecho germánico». 3.º El platonismo del Renacimiento y el racionalismo subsiguiente, a los que Ortega, con un desparpajo que asombra, pretende dar una tonalidad exclusivamente germánica. La cultura romano-cristiana, la cultura post-imperial y cristiana, la que dio a Francia, a España, a Italia, a Portugal, a la «Romanía» sus idiomas, su religión; el Derecho romano, las ciudades latinas de Occidente, el Imperio Cristiano de Oriente, los Concilios, la Patrística, toda aquella lenta pero radical transformación del germanismo bárbaro entre el siglo VI y el X bajo la influencia civilizadora del Cristianismo romano; toda esta formación cultural de la que la filología románica nos va marcando la labor civilizadora admirable; todo lo que han escrito Fustel de Coulanges y Gastón Boissier, Schultze y Ferdinand Lot... Todo esto Ortega lo borra de un trazo de su pluma dogmática. Constantino, Teodosio, Tertuliano, San Jerónimo, San Agustín, San Isidoro y San Hermenegildo, San Remigio y Clodoveo, Gregorio VII y Enrique IV, la filosofía aristotélica medieval, San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, Dante... Y después la Contrarreforma, el Concilio de Trento, San Ignacio de Loyola, el divino Impaciente, la Evangelización de los indios, la civilización de América... Todo esto no existe... Tan sólo cuentan, en la civilización europea, según Ortega, Grecia con su pensamiento en el siglo V antes de Jesucristo, y después Germania y sus filósofos, a partir del siglo XV, después de Jesucristo. Todo lo demás es «cultura mediterránea», pseudo africana...

Esta es, en suma, la absurda, la radicalmente antiespañola concepción del mundo occidental por José Ortega y Gasset (2).

Semejante concepción de la Historia es sencillamente una negación de España. Porque borrar al Catolicismo y a Roma de la cultura europea es borrar de ella a España. Ortega y Gasset suscribe, pues, íntegra la necia frase del pretencioso doctrinario hugonote Guizot: «España no influyó en la civilización del mundo».

Por eso, a pesar de su talento innegable, a pesar de la elegancia de su estilo, bien puede decirse que D. José Ortega y Gasset ha clavado su bandera en el castillo de popa del buque Fracaso. Y con él se hunde en el descrédito como político y como pensador español. Como filósofo, no es este el lugar ni el tiempo para el comentario. Señalemos tan sólo que puede decirse de él lo que él dice de Roma: que es un reflejo...

Ramiro de Maeztu tomó decididamente una posición antigermánica —en el sentido filosófico, se entiende— cuando en su célebre libro La Crisis del Humanismo, publicado en el año 1919, hizo notar que la terrible guerra europea había sido una consecuencia directa de la concepción hegeliana del Estado, en contraposición con la concepción cristiana. Y cuando, contra el antiguo humanismo, contra el racionalismo kantiano, descendiente de la Reforma, afirmó la trilogía de los Valores morales: el Poder, el Saber y el Amor. Más tarde, su pensamiento se afirma más y más en sentido positivo, en el sentido español y católico, hasta llegar a esos admirables estudios sobre el Ser de la Hispanidad, con los que tanto ha honrado e ilustrado a nuestra Revista.

_______________

(1) Me refiero a su concepción histórica; su concepción filosófica, de contornos tan esfumados, resulta, por lo menos para mí, indescriptible.

(2) No se crea que esta concepción de Ortega y Gasset —cuyos párrafos citados los tomo todos del Apartado VI, Cultura mediterránea (páginas 76 a 83), de Meditaciones del Quijote (tercera edición)—, es una ligereza pasajera de esas que algunas veces se escapan a nuestro meditador nacional; no. En otros muchos párrafos de su variada obra, su germanismo radical vuelve testarudamente a querer eliminar de la cultura europea toda influencia cristiano-romana.

 

Vida cultural – Filosofía – Maeztu en la Academia Española, José Pemartín, Acción española, Madrid, 16-2-1934, n.º 47, pp. 1138-1142.

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En el foro Hispanismo publican un artículo muy interesante. Procede de una publicación carlista e integrista que tuvo cierta relevancia en las postrimerías del franquismo y en los primeros años de la Transición. El artículo es una respuesta a la conmemoración de Ortega y Gasset que organizó la recién legalizada FE-JONS en 1980. Estamos hablando de una de las neofalanges que, a la muerte Franco, rehicieron y manipularon el legado de José Antonio hasta hacerlo irreconocible.

La crítica del artículo está bien orientada y está formulada desde la mejor fe. Hay un párrafo en el que humildemente creo que se equivoca: aquel en el que le atribuye a José Antonio cierta influencia inicial por parte de Ortega y Gasset. Pero entiendo que no hay maldad en esta opinión (posiblemente parte del equívoco que han fomentado las neofalanges) y el resto del artículo me parece de gran mérito. Pues, además de formular una crítica muy necesaria a Ortega y Gasset, defiende la honra y la integridad de la Falange como deberían haber hecho los falangistas.

Cita

Fuente: ¿Qué Pasa?, Números 694-695, 1-31 Diciembre de 1980, páginas 14 – 15.

ORTEGA Y GASSET Y JOSÉ ANTONIO

Por Julián Gil de Sagredo

Para trazar un paralelo entre estas dos figuras representativas, tomo como puntos de referencia dos aspectos cualificativos: el religioso y el patriótico.

ASPECTO RELIGIOSO

«Yo, Señores –dice Ortega y Gasset– no soy católico, y desde mi mocedad he procurado que hasta los humildes detalles de mi vida privada queden formalizados acatólicamente» (Lira. O. C., pág. 212).

A confesión de parte, sobran pruebas. En confirmación, sin embargo, de su ateísmo, reproduzco algunos de sus textos:

«El ser más auténtico de Dios es la arbitrariedad» (La idea de Principio en Leibniz).

«Hay en mí una antipatía y una suspicacia radicales hacia el misticismo». Califica de mixtificador a San Juan de la Cruz (Arte de este mundo y del otro).

«Lo que nos dicen los místicos es de una trivialidad y monotonía insuperables» (Defensa del teólogo frente el místico).

«Los dogmas y los mandamientos son absurdos, pero son un hecho bruto con el que tenemos que contar» (En torno a Galileo).

«El mundo en que vivimos no se compone de cosas, ni materiales, ni espirituales, por la sencilla razón de que no hay materia ni hay espíritu» (Pasado y porvenir del hombre actual).

«Dios es un ingrediente del cosmos» (En torno a Galileo).


Ortega y Gasset niega a Dios como causa final del hombre en «Ideas y creencias».

El sentido fundamental de su doctrina, es radicalmente incompatible con la Fe católica. Niega el concepto de un Dios Personal, niega la creación, niega nuestra dependencia respecto a Dios, niega Su soberanía sobre la sociedad. (En torno a Galileo).

Ortega, frente a lo sobrenatural, se altera, pierde la calma, y trata de desprestigiar al Catolicismo, de demostrar que constituye un obstáculo para el progreso científico.

Hacia los valores del Catolicismo –que son innegables–, adopta un tono de despreocupación elegante, mezclada de velado menosprecio. En todas sus obras procura sembrar el descrédito sobre aquellos valores que, de un modo o de otro, sobrepasan los límites del mundo natural. En su desdén hacia lo sobrenatural, es donde aparece su incompatibilidad fundamental con las verdades del Catolicismo, pues, para él, el fin de esta vida reside en ella.

Ortega y Gasset, defensor de la escuela laica, de Pablo Iglesias y de Giner de los Ríos, amigo de todos los enemigos de la Iglesia Católica, se dedicó a vaciar mentalmente, a la juventud universitaria, de fe religiosa y de sentido patrio. Es la figura cumbre de la Institución Libre de Enseñanza, que le aupó como ídolo de las juventudes universitarias y le envolvió con la aureola de la leyenda. Ortega y Gasset murió como había vivido, sin Fe y sin sacramentos. ¡Dios le haya perdonado!

JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA es el reverso de la medalla. Profesa la Fe católica, practica la Religión católica, y muere por la Fe católica y por España, acribillado a balazos entre un falangista y un requeté, después de haberse confesado.

Ortega y Gasset y José Antonio son la antítesis en el aspecto religioso. Veamos ahora el

ASPECTO PATRIÓTICO

En el desdén que siente Ortega y Gasset contra la España católica y mística, reside su visión de España.

El caso más claro de infidelidad a los principios hermenéuticos que él mismo formuló, es su actitud sistemática y permanente ante la realidad española, tanto pasada como presente. Sus juicios sobre España son siempre despectivos, especialmente cuando recaen sobre su época más esplendorosa de los siglos XVI y XVII. Desprecia a una de nuestras glorias más preclaras: Santa Teresa y sus Moradas. La Mística especulativa doctrinal, que España presenta como una de las dimensiones fundamentales de su cultura, es combatida por Ortega. Desconoce y ataca la Teología profunda y opulenta de la España del siglo XVI, a pesar de superar en amplitud y profundidad a la cultura teológica de todas las naciones. Desconoce y menosprecia la conquista, colonización y civilización de América, el hecho más grandioso de la Historia Universal.

Han podido más en Ortega, sus prejuicios antirreligiosos, que su cultura histórica. Para él, España ha vivido en una permanente decadencia, no tiene categoría de nación (personas, obras y cosas), y, acentuando su desvío, añade:

«España no posee una enfermedad, sino que es una enfermedad» (España invertebrada).

«Los disparates de Ortega, la explicación que da a la Historia de España –dice Claudio Sánchez Albornoz (Lira. C. c. t. 11, pág. 341)– no pueden comprenderse sino como fruto amargo de una crisis psicológica, que algún día habrá de ser investigada».

José Antonio es considerado, con cierta razón, como el símbolo de amor a la Patria. Deslumbrado por el barroquismo literario de Ortega, fue en su primera juventud víctima de algunos de sus errores: entre otros, su postura frente a las relaciones entre la Moral y el Derecho, que equivocadamente desvincula y encierra en órbitas diversas (Discurso a los universitarios); así como la afirmación que atribuye al Estado (como misión propia y específica): la de educar a la infancia y juventud española.

Pero José Antonio era, ante todo, católico, español y poeta, y por esos tres conceptos reaccionó esencialmente de la visión de Ortega, se apartó de su magisterio, y encaminó su rumbo hacia la Tradición española, cuyos valores adivinó y asimiló de modo sustancial, aunque careció de tiempo para penetrarlos en su integridad y reproducir con ellos la única estructura político-social que, por ser connatural a la esencia misma de España, tiene la garantía de su autenticidad y de su permanencia.

Ortega y Gasset y José Antonio, son igualmente la antítesis en el aspecto patriótico.

En este artículo sólo he tratado de poner de relieve la contradicción religiosa y patriótica que existe entre dos figuras: la de José Antonio, realzada por su sentido católico y patriótico; y la de Ortega, caracterizada por su espíritu acatólico y extranjerizante.

Por ello, no comprendo que la Falange tribute un homenaje al maestro que, desde su cátedra universitaria, influyó mentalmente en nuestra juventud para vaciarla de espíritu religioso y de sentido patriótico. Y mucho menos comprendo todavía, que pueda hallarse en él la raíz intelectual de la Falange, que es católica y española.

http://hispanismo.org/politica-y-sociedad/25773-distintas-opiniones-en-torno-la-influencia-de-ortega-y-unamuno-en-falange.html

 

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Como estudioso del tema que eres, no estaría de más que algún día nos regalases un resumen más o menos amplio que recogiese la estructura esencial del falangismo original de Primo de Rivera, libre de los condicionantes y modas de aquella época, y de los cambios posteriores que ha sufrido dicha ideología a consecuencia de su historia.

Y lo mismo podría decirse del Carlismo, a quien tenga buen conocimiento de ello. A los que somos legos en esas materias a veces nos cuesta diferenciar el origen, sentido, contexto o incluso veracidad de muchos textos, materiales y opiniones que circulan en torno a estas dos formas de pensamiento, que creo han sido muy importantes en nuestra historia y aún hoy podrían responder a muchas cuestiones actuales por beber de la tradición que ha dado forma a España.


«Amor es aquello que nunca cambia, amor es aquello que no tiene fin, amor es Dios»

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Recojo un artículo sobre Ortega y Gasset publicado en el primer número del periódico F. E., de Falange Española, el 7 de diciembre de 1933.

El artículo se sale un tanto del propósito del foro, pues entra en terrenos  políticos que entonces estaban en boga y que no tienen por qué compartir los patriotas españoles. No obstante, apunta algunas cuestiones interesantes sobre el liberalismo orteguiano y demuestra que este filósofo agermanado estaba muy lejos de ser un referente para la naciente Falange, al contrario de lo que se ha querido vender últimamente.

Veréis que el artículo se refiere como "enemigo" al "populismo católico". Por Dios, no vayáis a pensar que se refiere al catolicismo. Se refiere al partido de Gil Robles, Acción Popular, que luego dio paso a la famosa CEDA. Esto del "populismo católico" que se mueve en torno a la ACdP y que hoy se ha resuelto en feroces ataques contra el Papa actual y en alabanzas idolátricas a Trumputin, es un tema muy complejo que daría para varios hilos propios.

Como digo, el artículo se sale un poco de la temática del foro y puede que algunas afirmaciones los encontréis objetables o cuando menos chocantes. Pero, ya que estamos realizando una pequeña antología del pensamiento antiorteguiano, pienso que es buena idea recoger este artículo, para que lo puedan leer quienes no lo conociesen.

Cita

Autos de F. E.

Antifascistas en España
Don José Ortega y Gasset

El fascismo tiene sus enemigos agrupados en estos tres frentes: El social-comunista, el demoliberal-masónico y el populismo católico.

El enemigo más claro –y, por tanto–, menos peligroso, es el comunista. O tú o yo. No hay equívoco, con el comunista. De mucho más peligro es el complejo de los otros grupos antifascistas. No terminan de estar enfrente sin por eso ponerse al lado. Y si se ponen al lado, es para destruir el fascismo desde dentro. Es muy varia la enorme especie de «los antifascistas». De tratarse de algo botánico o zoológico, ya habría surgido un nuevo Linneo que catalogase esas variedades. Pero se trata de algo moral, social, espiritual, de algo que no puede investigar –no ya el biólogo– sino ni siquiera la policía. Se trata de una inquisición. De una alta y grande inquisición. Santa tarea. Tarea santa y grave que vamos a asumir nosotros, en temporáneos, renovados, solemnes y flameantes Autos de F.E.

Elegimos para nuestra primera hoguera, la figura más noble, importante y peligrosa del heterodoxismo español antifascista, el filósofo don José Ortega y Gasset.

Un amigo nuestro nos decía aún hace poco. «Ortega está muy cerca del Fascismo. Nos convendría mucho que el Fascismo en España lo lanzase Ortega.» Supusimos que al decir esto nuestro camarada tenía indicios de una posible y recientísima simpatía de Ortega por el Fascismo. Y ello nos contristó profundamente. No tanto por el Fascismo que hubiese quedado desvirtuado «ipso facto», sino por el propio Ortega. Hubiera sido la más grande deslealtad que Ortega se hubiese hecho a sí mismo: a su ideología tenazmente mantenida en años y libros, a su conducta de alma liberal y laica, cuyos polos morales son –congruentemente– la soberbia y el desdén, virtudes satánicas y ortodoxamente filosóficas. Virtudes heroicas del liberal, que condujeron a Prometeo al castigo celeste del vultúrido corroedor, a Sócrates al castigo ciudadano de beber la cicuta, a Galileo al martirio; a Fausto, al pacto con Mefistófeles, a Werther, al suicidio, a Adán, a la pérdida del Paraíso, y a Satanás, a caer despeñado en los infiernos.

Nuestro fascismo –como el resto de los fascismos europeos– necesitaba y necesita el enemigo liberal. Si no existiese habría que inventarlo, como decía Voltaire de Dios. Necesitaba y necesita nuestro fascismo, un enemigo liberal en España de la fuerza y el talento de un Croce en Italia, de un Einstein o un Mann en Alemania.

Ese papel magnífico y necesario –hoeresses oponiet esse– lo tiene asignado y ganado cumplidamente don José Ortega y Gasset. Le rogamos, con fervor y súplica, que no lo abandone, que no lo traicione ni lo pierda. ¡Qué sería entonces de nosotros! ¡Qué presa victimatoria íbamos a elegir para nuestra santa quema! ¡Tendríamos que declararnos cesantes en este oficio santo del Santo Oficio, con que venimos soñando largamente! Quiero defender a Ortega, contra los que le acusan de filofascismo. Nadie ha escrito y pensado en España contra el fascismo las maravillas heréticas que ha pensado y escrito Ortega. ¡Nadie las mueva, que están a prueba con él! Hasta tal punto es cruel y mortífero en sus ataques, que –si algún día triunfa nuestra F.E.– yo, en mi calidad de Gran Inquisidor, propondría al Gran Consejo Ejecutivo, no la quema o fusilamiento de este gran enemigo, sino su absoluta tolerancia. Precisamente, en su última Charla, García Sanchiz aludía al refinamiento de Mussolini para con Croce. Es la única pluma, la pluma más liberal de Italia, a quien permite escribir y despotricar contra el régimen cuanto le venga en gana. ¿Por qué no haríamos nosotros lo mismo con Ortega, cuando Ortega tiene –sobre Croce– el superior peligro de su seducción superior, de su estilo poético y mágico, de sus sofismas encandilantes, enternecedores y terribles? La grandeza de un alma y de una fe se prueba siempre en el modo de tratar al enemigo grande.

Mi Auto de F. E. sobre Ortega, va a consistir hoy en aportar a su proceso una documentación exacta y sumaria de textos. No de acusaciones. Va a consistir en situarle en su frente liberal que representa egregiamente. Va a consistir –con mis acusaciones textuales– en que nadie pueda ya confundirle con nuestra fe. Su fe precisamente consiste en su escepticismo de la Fé. En creer –como buen filósofo– que hay muchas fés, y, por tanto, ninguna válida y verdadera. Su fe consiste en la Razón: un instrumento humano, que sólo vale para destruir la Fe. Por donde Ortega, al proclamar la supremacía de la Razón sobre la Fe, anula la esencia misma del fascismo, que es la Fe sobre la Razón. (La Razón en el fascismo sólo vale para articular y cimentar más la Fe. Para hacerla manejable, comunicable.)

* * *

Sería necesario transcribir la casi total obra de Ortega para corroborar lo que decimos. Esa labor la ha hecho recientemente una Editorial, y nos remitimos a la consulta de tales obras completas. Pero una Antología nos va a bastar.

1) En realidad, Ortega sabe poco sobre el Fascismo y sus orígenes:

«No he estado en Italia hace muchos años y poseo muy pocos datos sobre el Fascismo. Todo será que me equivoque una vez más.»

2) Aunque Ortega –más que por honestidad, por coquetería intelectual- presume que va a equivocarse sobre el Fascismo, insiste y afirma que es un movimiento peyorante, anormal, vulgar y sin altura política.

El fascismo no tiene programa. «Si se observa la vida pública de los países donde el triunfo de los más ha avanzado más –son los países mediterráneos– sorprende notar que en ellos se vive políticamente al día.» «El Poder público se halla en un representante de masas.» «Vive sin programa de vida, sin proyecto.»

Esta idea, expresada hacia 1926, la había expresado ya anteriormente: «Tiene que vivir al día, y a nadie se le ocurra verlo proyectado sobre el futuro. No siquiera teóricamente conseguiremos imaginar una forma futura y estable de organización política desviándose de él.»

«El fascismo es un resultado y no un comienzo.» «Es la debilidad de los demás.» «Es una seudoalborada: primitivismo.»

«Es un modo anormal de gobierno impuesto por las circunstancias.»

3) ¿Cómo ve Ortega a un Lenin en el bolchevismo y a un Mussolini en el fascismo?

«Bolchevismo y fascismo: movimientos típicos de hombres-masas, dirigidos como todos los son, por HOMBRES MEDIOCRES.»

«Bolchevismo y Fascismo no están «a la altura de los tiempos». Por eso no es interesante, históricamente, lo que acontece en Rusia.»

«Cuanto más indómito vea el Fascismo ejercer la gobernación, peor pensaré de la salud política de Italia.»

4) Fundamentalmente, ¿qué es el Fascismo para Ortega?

«La acción directa, o sea la violencia. La Charta Magna de la barbarie.» Eso por un lado. Y por otro: «La Broma, el triunfo del Señorito Satisfecho.» (Ortega fue el inventor del apóstrofe «señorito» para lanzarlo en la revolución española. Hacia 1926. Téngase esto en cuenta para cuando se encuentre ese apóstrofe esgrimido con pistolas y vergajos por las masas, inconscientes y subvertidas.)

«El Fascismo no quiere dar razones ni quiere tener razón. Sino imponer sus opiniones. Es el derecho de no tener razón. Es la razón de la sinrazón.» «El alma vulgar sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad.»

5) Si el Fascismo es el triunfo de la masa, de lo vulgar, de lo mediocre, de lo horrendo, ¿dónde estará la felicidad política para Ortega? En el siglo XVIII, en el liberalismo, en el happy few de las minorías selectas. En el músico de Mallarmé, que toca para unos pocos.

«La forma que en política ha representado la más alta voluntad de convivencia es la democracia liberal. Prototipo de la acción indirecta. Esto es, el Parlamento.»

Lo cual llega a enternecer a Ortega: «semejante ternura, convivir con el enemigo.»

«¡Trámites, normas, cortesía, usos intermediarios, justicia, razón!»

«El liberalismo tenía una razón, y eso hay que dársela per sæcula sæculorum.»

«En el sufragio universal no deciden las masas, sino que su papel consistió en adherir a la decisión de una u otra minoría. Estas presentaban sus «programas» –excelente vocablo–. Los programas eran, en efecto, programas de vida colectiva.»

6) ¿Cuál es, pues, el mayor peligro para ese liberalismo, ese sufragio universal, ese siglo XVIII de minorías selectas, y para esa Razón, diosa de Ortega? El Estado. Ortega llega a decir esto sobre Mussolini y el Estado fascista:

«El mayor peligro: el Estado. Mussolini se encontró con un Estado admirablemente constituido, no por el, sino precisamente por las fuerzas, e ideas que él combate; por la democracia liberal. El se limita a usarlo incontinentemente. Si algo ha conseguido, es tan menudo, poco visible y nada sustantivo.»

En su afán de ir contra el sentido eterno y ecuménico de lo romano, llega a complicar nada menos que a Lucano y a Séneca, a quien inscribe en el «Servicio a la República española».

«Lucano o Séneca –finos provinciales–» (obsérvese el característico adjetivo de finos) al llegar a Roma «sentían contraérseles el corazón por la melancolía de los edificios eternos.» «Ya nada nuevo podía pasar en el mundo.»

7) Para Ortega, Fascismo es sinónimo de Servilismo. Su alma se queda desilusionada frente a esta época nuestra de serviles.

«Incapaz el espíritu de mantenerse por sí mismo en pie, busca una tabla donde salvarse del naufragio y escruta en torno, con humilde mirada de can, alguien que le ampare... Es el can que busca un amo. El hombre, en un increíble afán de servidumbre, quiere servir ante todo. El nombre que mejor cuadra al espíritu que se inicia quizá sea el de espíritu servil.»

8) Estos textos que he ido citando no son muy recientes. Pero Ortega los ha corroborado hasta última hora. Basta leer los editoriales y fondos de «El Sol» en esta su última fase, que él orienta u occidenta; allí están esas estimaciones suyas reiteradas y refundidas en mil modos. Basta aludir también a la acogida que tales opiniones tienen en Francia y en París, últimamente. André Therive, en la Revue Mondiale de 15 de septiembre, formaba una antología de honor al liberalismo con las conferencias y pareceres más últimos de Ortega. «Il n'a pas été touché par cette spéce de messianisme que professent, bien commodément, les champions du présent.» «Il n'y voit pas une victoire de la jeunesse, mais une offensive de la puerilité.» «Quand la Raison n'impose plus ses règles une servitude plus lourde s'installe vite á sa place.» «S'il y a une verité génerale d'époque, una verdad del Tiempo –dit Ortega– elle ressemble plutot a celle qu'on révérait a la fin du XIX siècle: réjouissons nous-en. C'etait le culte del l'homme, de la liberté, et ma foi, de la Raison.»

* * *

Ese es Ortega, como Croce, como Mann, como Einstein: culto del Humanismo, de lo Liberal, de la Razón. El siglo XIX, la burguesía selecta, la impiedad por los humildes, el desprecio del Estado –nuevo caballero andante– protector de los desvalidos, de las pobres masas. Ese es Ortega: soberbio, desdeñoso y satánico, frente al hombre auténticamente superior cuando toma la inconfundible forma del Héroe. Cuando este Héroe trasciende a piedad por los débiles, trasciende a cristianismo, a catolicidad, a eternidad.

Nos hace mucha falta, camaradas, que Ortega siga manteniendo –con ese magistral talento– esas herejías e impiedades. Para tenerlas presentes a todas horas. Para no caer nosotros en su pecado. Esto os lo dice profunda y religiosamente,

El Gran Inquisidor

F. E., Madrid, 7 de diciembre de 1933, número 1, página 12.

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    • By Paloma 81
      Es un hecho que vivimos en una UE comandada por Alemania, un poderoso país con un PIB tres veces el español que toma las decisiones importantes.
      En realidad, Alemania es, nada menos que la CUARTA POTENCIA MUNDIAL, y es el país del mundo que más capital exporta.
      El dato a tener en cuenta es que se trata de un país eminentemente industrial, con una agricultura meramente testimonial.
      Alemania exporta principalmente:
      Vehículos
      Maquinaria
      Productos químicos
      Productos electrónicos
      Productos farmacéuticos
      Equipos de transporte
      Con estos datos, la consecuencia es clara. A Alemania lo que le interesa es la exportación, tener las puertas abiertas y evitar cualquier tipo de restricciones para la venta de sus mercancías que tienen una innegable calidad en cualquier parte del mundo. Sobre el papel era un socio estupendo para un país con mucha agricultura que vender como España, solo que Alemania desprecia esta posibilidad, prefiriendo aprovisionarse de las mercancías que le suministra Holanda y sus multinacionales de países terceros, a precios irrisorios. Así gana más.
      Al mismo tiempo, su nivel de poder dentro de la UE se demuestra en su capacidad para utilizar la apertura de fronteras europeas a esos productos agrícolas de terceros países como condición para poder vender sus productos industriales en ellos y ganar cuota de mercado. Y estamos hablando del acuerdo de Sudáfrica, en el que Alemania está suministrando vehículos, camiones, maquinaria agrícola, productos químicos, prohibidos en Europa, de la misma forma que ha hecho en Egipto o Marruecos.
      De tal forma que la agricultura de los países de sur es su moneda de cambio cuando se trata de firmar cualquiera de esos engendros que llaman TRATADOS LIBRE COMERCIO.
      Tan barata consiguen sus mercancías agrícolas, que se llega al punto de que en los grandes supermercados alemanes, los sábados tarde se regala a los clientes una bolsa de naranjas sólo por acudir al centro, como cortesía con los clientes.
      Imaginemos una mesa de negociación en la que uno de los presentes tiene un tamaño tres veces cualquiera de los demás, y no hace ninguna concesión, eso nos puede dar alguna idea de quién tomará las decisiones y en qué sentido irán estas. Y esto es lo que ocurre, España no cuenta ni ha contado hasta la fecha.
      Como resultado de estos abusos, la renta per cápita alemana se ha incrementado exponencialmente desde que se ha creado la UE. Actualmente, la renta per cápita alemana dobla a la española, dado que está en 50.000 euros. Aquí nos hemos quedado sin astilleros, pero ellos si fabrican barcos. No podemos pasarnos de unos cupos de leche impuestos, porque les pertenecen a ellos, no podemos producir ciertos productos agrícolas, pero ellos sí…
      En la UE, los españoles somos como ese pobre al que sientan en la mesa del rico para acabar de robarle lo que tiene, pero que él, lejos de sospechar lo que está pasando, está feliz y satisfecho de que le sienten con los ricos. Además, al finalizar, le dan un pin conmemorativo del encuentro y la felicidad se desborda. También le dicen que puede también usar la moneda del rico. Y este pobre sonríe en su ignorancia… y es feliz…
      Ha llegado ya el momento de borrar esa sonrisa de nuestra cara y sacar cuentas, a no ser que queramos que se burlen de nosotros.
      Bien, siguiendo con la historia, Alemania no está sola en ese grupo de países privilegiados con la UE, tiene dos países socios que digamos le complementan: uno es Luxemburgo y el otro Holanda, el primero como paraíso fiscal en el que las grandes multinacionales alemanas pueden establecer su sede y no pagar impuestos (para eso está la clase media, faltaría más), y el segundo dedicado a abastecer al gigante de los productos agrícolas que necesita a precios de risa producidos en países terceros con mano de obra semiesclava que introducen en Europa en base a unos Tratados de Libre Comercio que nadie sabe ni cuando los firman ni quien los firma. No en vano, el primer país importador de productos en Alemania, a mucha distancia del resto, es Holanda.
      Como resultado de este estupendo juego que lleva l a élite europea, un detalle, la renta per cápita de Luxemburgo es la más alta del mundo, con 114.000 dólares según el Fondo Monetario Mundial.
      Es decir, una renta per cápita más de cuatro veces la española.
      Estos hechos evidencian que cualquier idea sobre la existencia de una cohesión social europea es una mera quimera. Las desigualdades no sólo existen, si no que tienen a agudizarse a medida que pasa el tiempo. El norte no tiene nada que ver con el sur, y además le ignora y le desprecia. Tengamos en cuenta este hecho y acordémonos del etiquetado que como PIGS se llego a hacer en un determinado momento, aludiendo a la palabra inglesa que significa “cerdo” y utilizando los acrónimos de España, Portugal, Grecia e Italia.
      Como hemos visto, volviendo al argumento original, el contrato social europeo original, el que motivó las transferencias de soberanía de los estados a ese superestado europeo con sede en Bruselas, se quiebra en un momento de la historia, cuando la política de la UE decide suprimir de hecho el mercado europeo, sustituyéndolo por otro mundial, favorable a Alemania. De tal forma que Bruselas, decreta ya que no hay fronteras, ni entre los países miembros ni con el resto del mundo, abraza el globalismo que es lo que de verdad interesa a Alemania. Y se declara, de forma totalmente arbitraria y unilateral, sin consultarlo a sus habitantes, la inexistencia de barreras comerciales con TODO EL MUNDO. La total libertad de tráfico de mercancías, personas, bienes, dinero… con carácter MUNDIAL.
      Como decimos, es la GLOBALIZACIÓN FEROZ que interesa a Alemania y sus adláteres. Una política de puertas radicalmente abiertas.
      En esta situación, en la que todo vale, en la que se desregula todo, en la que se desprotege todo, de forma que solo puedan brillar con luz propia los productos industriales alemanes, así como sus multinacionales, el paraíso soñado, para que sin trabas de ningún tipo pueden hacer y deshacer a su antojo; un escenario en el que sólo estos productos de alto valor añadido, es decir, los más tecnológicos y de mayor calidad, pueden tener, y de hecho tienen, su espacio y su oportunidad, en este mercado global totalmente desregulado, es, al mismo tiempo, escenario de la más brutal desprecio a los países del sur, y marco de la competencia desleal e ilícita que se les impone más atroz.
      “La Unión monetaria es un dispositivo para que Alemania obtenga riqueza y otros países no”
      Y por otra parte, ¿Qué pasa con los políticos españoles?, ¿acaso ellos no se han dado cuenta de lo que ha venido ocurriendo?, porque una cosa son los ciudadanos, pero que pasa con los políticos. ¿Es que acaso se dejan engañar como principiantes?
      “Los españoles nunca han dado problemas en la UE porque sus políticos no saben dónde están metidos”
      Wolfgang Streeck
      Por otra parte, esta conversión paulatina de un mercado europeo en otro global, no ha sido una cuestión objeto de debate ni de decisión, si no impuesta y ocultada desde arriba, es un hecho que para muchos ha pasado desapercibido, o ha sido asumido, tontamente, ingenuamente, sin ningún tipo de reflexión consciente por gran parte de la población; no olvidemos que existe gran parte de la ciudadanía viviendo ya en ciudades, e inundados, como decimos, como nos tienen, con toneladas de noticias triviales, fútiles e innecesarias, alejados de la realidad, absorbidos, desde hace veinte años con el problema catalán o con la guerra civil de hace un siglo….. Sin embargo, las consecuencias que se derivan de esto son, sencillamente, terroríficas, como seguidamente veremos.
      José Manuel Millet Frasquet
      Original source: https://laverdadofende.blog/2020/02/10/las-poderosas-razones-para-abandonar-europa-jose-manuel-millet-frasquet/
    • By Hispanorromano
      Seguramente habéis leído en internet sobre una supuesta "Guía de la buena esposa" que se viene atribuyendo con persistencia a la Falange, con la intención de ridiculizarla y también de hacer avanzar la causa feminista. El bulo es de tales dimensiones que ha pasado a numerosos libros editados en España y en el extranjero. Desde que me conecté a internet he visto circular este bulo y, aunque me he esforzado en explicar que ese texto no es de España sino de los idolatrados Estados Unidos, no he conseguido que me hagan mucho caso. Pero dejo que lo explique MALDITO BULO y al final añadiré una breve reflexión:
      Vergüenza para los izquierdistas que inicialmente difundieron este bulo con la intención que es fácil adivinar. Con especial mención a los autores, incluso del ámbito académico, que lo recogieron en su libros. Más valdría tirar a la basura esos libros.
      Pero todavía mayor vergüenza para los fachas imbéciles que, no sólo se tragaron el bulo, sino que se sintieron identificados con el repugnante texto y se dedicaron a difundirlo incluso con mayor vigor que los izquierdistas antes mencionados. Con eso demuestran que no son más que una caricatura que han elaborado otros. Nada que ver con la Falange original ni con el fascismo: son caricaturas andantes, sectas y tribus urbanas que florecen en el mundo capitalista. Son de la Falange como podían ser de Apple o de Adidas.
      Honor a MALDITO BULO por tener la honradez y la gallardía de desmontar un bulo que beneficia a sus posiciones ideológicas, pero también por hacer una excelente labor desmontando otros muchos bulos en esta internet de la mentira. En alguna ocasión he visto alguna cosa de MB (por ejemplo, en relación con la homosexualidad) en la que me pareció que se dejaban arrastrar por sus posturas ideológicas. ¿Pero quién no se deja arrastrar por su ideología en algún momento? Nadie es perfecto. El caso es que ellos se esfuerzan en ser objetivos y en buscar la verdad, a diferencia de muchos derechistas que están entregados a la mentira con pasión demoníaca. No es la primera vez que MB desmonta bulos que afectan negativamente a la derecha; también ha rebatido bulos sobre Vox y sobre otros asuntos que perjudican a ese ámbito ideológico, así que me parece que han acreditado su independencia de juicio.
      Muchos fachas enloquecidos, de estos que son un subproducto del capitalismo, le tienen particular manía a MB porque también rebate sus asquerosos bulos, y hasta han montado varias cuentas específicas en Twtter desde las que se dedican a difamarlos. A ese tipo de derecha, que se enorgullece de la mentira y que prospera gracias la estupidez cibernética, hay que combatirla sin cuartel, lo mismo que a los izquierdistas que mientan, aunque yo diría que hay que ser más severos con los derechistas mentirosos, porque además de falsear la realidad hunden en el descrédito a unas ideas dignas. Como dijo Manuel Hedilla: "Todos sabemos que en muchos pueblos había (y hay) derechistas que eran peores que los rojos". En internet la cosa ha ido todavía a peor. Hay que aplaudir al honrado y al que procura ceñirse a la verdad, sea de derechas o de izquierdas. Otra cosa es pura modernidad disolvente, del tipo que le gusta al Padre de la Mentira.
    • By Hispanorromano
      Seguramente habéis leído en internet sobre una supuesta "Guía de la buena esposa" que se viene atribuyendo con persistencia a la Falange, con la intención de ridiculizarla y también de hacer avanzar la causa feminista. El bulo es de tales dimensiones que ha pasado a numerosos libros editados en España y en el extranjero. Desde que me conecté a internet he visto circular este bulo y, aunque me he esforzado en explicar que ese texto no es de España sino de los idolatrados Estados Unidos, no he conseguido que me hagan mucho caso. Pero dejo que lo explique MALDITO BULO y al final añadiré una breve reflexión:
      Vergüenza para los izquierdistas que inicialmente difundieron este bulo con la intención que es fácil adivinar. Con especial mención a los autores, incluso del ámbito académico, que lo recogieron en su libros. Más valdría tirar a la basura esos libros.
      Pero todavía mayor vergüenza para los fachas imbéciles que, no sólo se tragaron el bulo, sino que se sintieron identificados con el repugnante texto y se dedicaron a difundirlo incluso con mayor vigor que los izquierdistas antes mencionados. Con eso demuestran que no son más que una caricatura que han elaborado otros. Nada que ver con la Falange original ni con el fascismo: son caricaturas andantes, sectas y tribus urbanas que florecen en el mundo capitalista. Son de la Falange como podían ser de Apple o de Adidas.
      Honor a MALDITO BULO por tener la honradez y la gallardía de desmontar un bulo que beneficia a sus posiciones ideológicas, pero también por hacer una excelente labor desmontando otros muchos bulos en esta internet de la mentira. En alguna ocasión he visto alguna cosa de MB (por ejemplo, en relación con la homosexualidad) en la que me pareció que se dejaban arrastrar por sus posturas ideológicas. ¿Pero quién no se deja arrastrar por su ideología en algún momento? Nadie es perfecto. El caso es que ellos se esfuerzan en ser objetivos y en buscar la verdad, a diferencia de muchos derechistas que están entregados a la mentira con pasión demoníaca. No es la primera vez que MB desmonta bulos que afectan negativamente a la derecha; también ha rebatido bulos sobre Vox y sobre otros asuntos que perjudican a ese ámbito ideológico, así que me parece que han acreditado su independencia de juicio.
      Muchos fachas enloquecidos, de estos que son un subproducto del capitalismo, le tienen particular manía a MB porque también rebate sus asquerosos bulos, y hasta han montado varias cuentas específicas en Twtter desde las que se dedican a difamarlos. A ese tipo de derecha, que se enorgullece de la mentira y que prospera gracias la estupidez cibernética, hay que combatirla sin cuartel, lo mismo que a los izquierdistas que mientan, aunque yo diría que hay que ser más severos con los derechistas mentirosos, porque además de falsear la realidad hunden en el descrédito a unas ideas dignas. Como dijo Manuel Hedilla: "Todos sabemos que en muchos pueblos había (y hay) derechistas que eran peores que los rojos". En internet la cosa ha ido todavía a peor. Hay que aplaudir al honrado y al que procura ceñirse a la verdad, sea de derechas o de izquierdas. Otra cosa es pura modernidad disolvente, del tipo que le gusta al Padre de la Mentira.

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    • By Hispanorromano
      El otro día terminé el libro Política de la familia, de Ferdinando Loffredo, un intelectual fascista que en la posguerra trabajó desde la Acción Católica. El libro es muy recomendable para toda persona que esté interesada en reactivar la natalidad española, pues aborda todas las cuestiones esenciales, desde la Religión hasta el feminismo. Siempre que leo algún libro anoto referencias que luego investigo en internet, pues generalmente me dan pistas útiles sobre multitud de temas. En esta ocasión la investigación me ha llevado por algunos derroteros que creo interesante compartir con vosotros antes de que se pierdan en mi memoria.
      Tenemos la idea de que la eugenesia es una cosa más bien de derechas. Un profesor de demografía recoge así la historia de la eugenesia en España [introduzco algunas notas en rojo]:
      El último párrafo no dice la verdad y si lo cito es por no mutilar el escrito. Este profesor de demografía es progresista y, como tiene mala conciencia por la responsabilidad del progresismo en la eugenesia y en los subsiguientes genocidios, se ve obligado a añadir este párrafo final según el cual el franquismo habría continuado con la eugenesia. Primero, se confunde al hablar de César Vallejo Nájera. El tan mentado doctor se llama Antonio, no César,  y a poco que uno lea su obra "Eugenesia de la Hispanidad" se da cuenta de que lo que propone en realidad es una antieugenesia. Esto era muy común en la época: se utilizaba el nombre de eugenesia para cosas que, según la perspectiva actual, no son eugenesia. La Iglesia, por ejemplo, decía que la mejor eugenesia era la moral católica. Pero bueno, este tema se puede tratar aparte si alguien tiene dudas.
      El caso es que tenemos varias realidades comprobadas:
      Las ideas eugenésicas son introducidas en España por sectores progresistas. Las defienden muy especialmente anarquistas, republicanos y socialistas. Las derechas se oponen radicalmente. Los únicos periodos en los que las que el eugenismo es reprimido son la Dictadura de Primo de Rivera y la de Franco, es decir los dos únicos periodos en que la sociedad y la política giran hacia la derecha. La democracia -y esto no lo cuenta el profesor de demografía- rehabilita la eugenesia con el aborto eugenésico y la esterilización de deficientes. Queda claro que el eugenismo es una idea progresista y no hay ningún estudioso académico serio que discuta el hecho, aunque algunos lo intenten minimizar, como nuestro profesor de demografía, inventando una falsísima eugenesia franquista.
      En el caso del racismo, el origen progresista e ilustrado también está claro para muchos estudiosos de prestigio, pero pesa mucho la idea de que el racismo sería una cosa de derechas por las asociación que todos hacemos con el régimen nacionalsocialista. Por ello, es algo más difícil encontrar estudios académicos en español que expongan esta raigambre progresista del racismo. Y sobre todo al público general le choca mucho la idea de que el racismo pueda ser algo de izquierdas. Veamos si puede aportar alguna luz esta reseña de un libro sobre el hispanomericanismo durante la Restauración:
      Tres conclusiones que se pueden extraer de aquí:
      El "Día de la Raza" lo instituyó el liberalismo de la Restauración y lo mantuvo sin problemas la Segunda República. Es Franco el que lo cambia al "Día de la Hispanidad" con el aplauso de la Falange y de las derechas, que veían ese término mucho más adecuado. Los derechoides que se aferran a la primera denominación quedan retratados en su ignorancia. Quienes empiezan con los discursos raciales son los progresistas, entre ellos los krausistas, pues parten de la misma concepción naturalista y biologicista del hombre que da lugar a la eugenesia. El progresismo está en el origen de todas estas ideologías que reducen al hombre a la animalidad. Los conservadores y los reaccionarios de la época se oponen a esa interpretación racial. Los reaccionarios, como Menéndez Pelayo, exaltan la latinidad española frente a la raza germana, que asocian -con razón- al progresismo y a la barbarie. Habría mucho que hablar sobre estos temas. Y se podrían poner muchos más ejemplos. Pero de momento expongo estos breves apuntes para explicar la raigambre progresista de algunas ideas que hoy han asumido las derechas.

      Esta publicación ha sido promocionada como artículo
    • By elprotegido
      Arthur de Gobineau, quien inventó el racismo moderno y es el padre intelectual de los identitarios (lo sepan o no), basa su famosa obra "Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas" sobre una tesis principal: El auge y la decadencia de las civilizaciones se explica solamente por la composición racial de la nación y, en particular, de su élite. Mientras ésta se mantenga blanca, afirma Gobineau, y sólo entonces, la nación sobrevivirá. El declive de las civilizaciones se explicaría, por tanto, solamente por la "bastardización" racial de la élite blanca.
      Éste podría ser un resumen bastante tosco y rápido de lo esencial de la obra de este pensador. A partir de ahí, Gobineau se dedica a recorrer todas las civilizaciones humanas una por una y tratando de ligar la caída de cada una de ellas con su tesis central.
      Tras exponer esta tesis, Gobineau, que no es estúpido, afirma explícitamente su consecuencia directa, que contradice lo que había enseñado siempre la recta filosofía cristiana: La irreligión, la impiedad, las malas costumbres, etc, no son la causa del declive de las civilizaciones. En todo caso, una simple consecuencia de haber mezclado la raza.
      La tesis de Gobineau, que sienta las bases de todo el pensamiento racista posterior (sin ir más lejos, Hitler la sostiene en el Mein Kampf), se revela, pues, de naturaleza tremendamente subversiva y progresista: Observar las buenas costumbres -como siempre ha enseñado la Iglesia- tiene una importancia a lo sumo secundaria, pues lo que cuenta de verdad es mantener la pureza de la raza. No necesito demostrar que semejante tesis habría sido calificada de delirante e inconcebible por cualquier filósofo escolástico. 
      Todo lo anterior es plenamente asumido por los identitarios actuales -como he dicho, herederos directos de Gobineau- aunque en la mayoría de los casos no han leído a Gobineau. Por ejemplo, considero "progre" todo lo que no sea denigrar a los negros, pero no me hables de la castidad, de la que me burlo en cualquier ocasión. Occidente puede ser todo lo degenerado que quiera si se mantiene blanco.
      Por concluír, a título de curiosidad, sólo veo dos ideas de Gobineau no asumidas por el identitarismo actual:
      En primer lugar, Gobineau pone a las razas negra y amarilla al mismo nivel (el del betún) por lo que respecta a sus capacidades. La raza amarilla es retratada con la misma crueldad que la raza negra. Eso contrasta fuertemente con el identitarismo actual, que considera a la raza amarilla como igualmente capacitada que la blanca y a la negra como muy inferior. El motivo se debe probablemente a cuestiones de índole "geopolítica" que interfieren en el asunto.
      En segundo lugar, Gobineau es un erudito amante de cierto rigor. Y, más importante, es hombre de su tiempo. Por lo tanto, en su obra no vemos aparecer en ningún momento al George Soros o al judío de turno tratando por todos los medios de bastardear a la raza blanca. Nada de "Plan Kalergi": Todos los fenómenos de mestizaje son descritos por Gobineau como procesos espontáneos y en gran parte inevitables, no como llevados a cabo por la acción premeditada de una minoría de poderosos. Esta segunda apreciación enlaza con el hilo sobre las conspiraciones, pues se confirma una vez más que el pensamiento de tipo conspiracionista es de origen recentísimo y que antes nadie pensaba en estos términos.

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    • Traigo de la hemeroteca un curioso artículo de José Fraga Iribarne publicado en la revista Alférez el 30 de abril de 1947. Temas que aborda: la desastrosa natalidad en Francia; la ya muy tocada natalidad española, especialmente en Cataluña y País Vasco; las causas espirituales de este problema, etc.

      Si rebuscáis en las hemerotecas, hay muchos artículos de parecido tenor, incluso mucho más explícitos y en fechas muy anteriores (finales del s. XIX - principios del s. XX). He traído este porque es breve y no hay que hacer el trabajo de escanear y reconocer los caracteres, que siempre da errores y resulta bastante trabajoso, pues ese trabajo ya lo ha hecho la Fundación Gustavo Bueno.

      Señalo algunos hechos que llaman la atención:

      1) En 1947 la natalidad de Francia ya estaba por los suelos. Ni Plan Kalergi, ni Mayo del 68, ni conspiraciones varias.

      2) Pero España, en 1947 y en pleno auge del catolicismo de posguerra, tampoco estaba muy bien. En particular, estaban francamente mal regiones ricas como el País Vasco y Cataluña. ¿Será casualidad que estas regiones sean hoy en día las que más inmigración reciben?

      3) El autor denuncia que ya en aquel entonces los españoles estaban entregados a una visión hedonística de la existencia, que habían perdido la vocación de servicio y que se habían olvidado de los fines trascendentes. No es, por tanto, una cosa que venga del Régimen del 78 o de la llegada al poder de Zapatero. Las raíces son mucho más profundas.

      4) Señala que el origen de este problema es ético y religioso: se ha perdido la idea de que el matrimonio tiene por fin criar hijos para el Cielo. Pero también se ha perdido la idea del límite: las personas cada vez tienen más necesidades y, a pesar de que las van cubriendo, nunca están satisfechas con su nivel de vida.

      Este artículo antiguo ilumina muchas cuestiones del presente. Y nos ayuda a encontrarle solución a estos problemas que hoy nos golpean todavía con mayor fuerza. Creo que puede ser de gran provecho rescatar estos artículos.
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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    • Una teoría sobre las conspiraciones
      ¿A qué se debe el pensamiento conspiracionista que tiene últimamente tanto auge en internet? Este artículo baraja dos causas: la necesidad de tener el control y el afán de distinguirse de la masa.
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    • Una crítica a "La opción benedictina"
      Lo mismo que señalo algunas cosas que me disgustan de Prada, no tengo inconveniente en reconocer sus aciertos. Publica una interesante crítica a la "La opción benedictina", libro de un converso a la ortodoxia y militante del Partido Republicano que extrañamente se viene promocionando en ambientes católicos. La crítica de Prada está muy inspirada en argumentos desarrollados previamente por el profesor Miguel Ayuso.
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