Jump to content
Diego Álvaro de Moncada

"La Lágrima Ardiente de María"

Recommended Posts

"La Lágrima Ardiente de María". Las llamas, de las que Notre Dame fue víctima, son suficientes.

Un intento de investigación de las causas culturales.

Por David Engels

Publicado originalmente en alemán el 17 de abril de 2019 en el diario Katholische Tagespost

 

 

15 de abril de 2019, Francia, París: Las llamas y el humo se elevan desde uno de los hitos más famosos del mundo, la catedral Notre-Dame de París. El alcalde de la capital francesa habla de un "incendio terrible".

No es exagerado decir que toda Europa está conmocionada desde el lunes por la noche. Las terribles imágenes de la catedral en llamas, en el corazón de la capital francesa, que durante muchos siglos ha sido el verdadero corazón de la cultura occidental, ya se han grabado a fuego indeleblemente en la conciencia histórica de toda una generación y, al igual que el derrumbe de las torres gemelas, probablemente serán un símbolo del fin de una era: allí termina la hegemonía política de los E.E.U.U., aquí termina la última ilusión de dominio cristiano sobre Europa. ¿Y si el desastre de la Semana Santa el final se convirtiese en un nuevo comienzo?

 

Por supuesto que fue un incendio provocado – si bien, a la postre, no importa si detrás del hecho hay una emoción anticristiana cada vez más extendida que ha estado llevando a ataques contra lugares de culto en Francia día tras día durante meses, o más bien "sólo" una negligencia criminal. Las verdaderas raíces del incendio provocado, del que fue víctima Notre Dame, son mucho más profundas: no sólo, como escribió Benedicto XVI hace sólo unos días, esas raíces llegan hasta las convulsiones del Concilio Vaticano II en torno a los años 1968, sino más atrás, hasta el siglo XIX.

 

Fue en esos días cuando la religión fue degradada gradualmente a un "asunto privado" que ya no tenía que contar en la valoración de las preocupaciones sociales, sino que incluso se interponía en el camino del "progreso". Ya en el siglo XIX, Víctor Hugo escribió con razón: "Notre-Dame está hoy vacía, inmóvil, muerta. Uno se da cuenta de que algo ha desaparecido. Este enorme cuerpo está vacío; es un esqueleto; el espíritu lo ha dejado, sólo se puede ver dónde estuvo una vez, y eso es todo".

 

Nada ha cambiado al respecto, todo lo contrario. Porque lo que ardía ayer era sólo una cáscara vacía; como tantas otras herencias de nuestra cultura, había sido degradada durante mucho tiempo, reducida a objeto de museo y sólo ocasionalmente instrumentalizada para convertirla en el perfil externo de una iglesia destripada y de un gremio político globalizado, cuyo verdadero credo, tal como Emmanuel Macron lo formuló en 2017, a pesar de todas las seguridades posteriores y de las lágrimas de cocodrilo presentes, corresponde a una sentencia de muerte sobre nuestra civilización rural: "No existe una cultura francesa. Hay una cultura en Francia, y es diversa." ¿Y qué lugar puede reclamar un lugar de culto a la Virgen y Madre de Dios en los corazones y en las moradas de los europeos que han mancillado sistemáticamente los ideales de pureza y fidelidad sexual, de estima caballeresca por lo eternamente femenino, de veneración del misterio de la maternidad, de la santidad de la vida del recién nacido y de los arquetipos complementarios del amor paterno y materno, y tal mancilla se ha dado a menudo incluso con el aplauso de un sacerdocio ideológicamente igualitarista?

 

Por lo tanto, probablemente sea aún mejor que las puertas del Santísimo Sacramento se cierren ahora durante muchos años y que su interior descanse finalmente de todas esas multitudes de turistas que, en Notre Dame, sólo miran al imponente cadáver de una civilización menguante de la que ya no poseen ninguna referencia interior, o ante aquellas misas en las que el único objetivo parece ser celebrar la relativización del Absoluto y, por lo tanto, metafóricamente dar la espalda al Santo desde el lugar sobre el que se celebraba el Santísimo Sacramento en el siglo XV. En abril de 2019 la torre del crucero se derrumbó. El ensayista Alexander Pschera, por lo tanto, dio en el clavo cuando escribió en vivo sobre las llamas de París, en Facebook: "La Madre de Dios ya no puede soportar la infidelidad de su pueblo, y dejó caer una lágrima de fuego.... eso es lo único que se puede decir sobre la causa del incendio".

 

Por lo tanto, por terrible que sea el fuego a nivel material, puede incluso ser visto como una especie de purificación, como una llamada a los pocos creyentes que quedan diciéndoles que es hora de romper con una ilusión generalizada y peligrosa: la ilusión de que el cultivo puramente comercial y políticamente justificado de los recuerdos seculares de la cultura cristiana significa algo más que una mera toma de rehenes de la cultura occidental en manos de un Estado, de una élite y de un número creciente de ciudadanos indiferentes interiormente con respecto a esa cultura y que, de hecho, tienen más bien probabilidades de ser hostiles a ella. Si queremos cambiar algo de este hecho, es necesario, por tanto, volver a vivir las propias convicciones sin tener en cuenta la tolerancia condescendiente y cada vez más limitada de una sociedad mayoritaria que se ha vuelto esencialmente atea o musulmana, y ello no sólo en el recinto sosegado del corazón, sino también en toda la vida cotidiana pública y política.

 

Como hace muchos siglos, esta es la hora de una confesión abierta de nuestros valores y de la voluntad orgullosa de no relativizar la búsqueda de lo absoluto a través de la aparente consideración por los demás, detrás de la cual se esconde sólo la propia cobardía, reduciéndola así al absurdo sino, por el contrario, es el momento de hacer todo lo posible para asegurar que Occidente siga siendo fiel a sus raíces espirituales y espirituales, así como apostar por una dura disciplina interna, que incluye la preparación para lo peor, y por una correspondiente actividad política polémica. Porque el peligro en el que se encuentra nuestra civilización es todo menos imaginario, y no sería la primera vez en la historia de la humanidad que una religión desaparece completamente de su patria ancestral:

"Tú, romano, expiarás inmerecidamente los delitos de tus mayores, hasta que hayas reconstruido los templos, las moradas ruinosas de los dioses y sus imágenes ensuciadas por el negro humo.

Conservas el imperio por conducirte humildemente ante los dioses: de aquí todo principio, hacia aquí debes guiar el fin. Los dioses, por haber sido despreciados, ocasionaron muchas desgracias a la enlutada Hesperia". (Horacio, Carmina 3,6)

 

Asegurar y reconstruir Notre Dame llevará muchos años, quizás incluso décadas, incluso si se prescinde de ingredientes "modernistas" y "contemporáneos" como terrazas en los tejados, bucles interreligiosos, tiendas de museos y cafeterías futuristas en el cielo. Quizás la tediosa resurrección de la Catedral de Notre Dame a partir de sus propias cenizas se convierta así en el símbolo de esos difíciles años de crisis y purificación que sin duda aguardarán a nuestro continente europeo, continente que se encuentra bajo una fuerte presión tanto interna como externa. Y quién sabe: ¿quizás la reapertura de la catedral, si su reconstrucción va acompañada de una verdadera purificación interna de los europeos, coincida con una verdadera renovación política de Occidente, una verdadera "Renovatio Europae"?

 

Hemos tomado la traducción española de los versos a partir de la Antología de la Literatura Latina, de J.C. Fernández Conde y a. Moreno Hernández, Alianza: Madrid, 2012. Traductor V. Cristóbal López.

Share this post


Link to post
Share on other sites
En 19/4/2019 a las 9:04, Diego Álvaro de Moncada dijo:

Por supuesto que fue un incendio provocado – si bien, a la postre, no importa si detrás del hecho hay una emoción anticristiana cada vez más extendida que ha estado llevando a ataques contra lugares de culto en Francia día tras día durante meses, o más bien "sólo" una negligencia criminal. Las verdaderas raíces del incendio provocado, del que fue víctima Notre Dame, son mucho más profundas: no sólo, como escribió Benedicto XVI hace sólo unos días, esas raíces llegan hasta las convulsiones del Concilio Vaticano II en torno a los años 1968, sino más atrás, hasta el siglo XIX.

He estado ausente estos días de Semana Santa y tampoco he visto la prensa ni la Tv pero, no recuerdo que se haya hecho ningún comunicado informando de la intencionalidad del incendio. ¿ha sido así o se trata de una opinión del autor?

Del incendio de Notre Dame yo me quedo con esta imagen que significa que la fe sigue viva en Europa, pese a quienes se empeñan en apagarla o politizarla como a las llamas de ese incendio:

Por cierto, para el que no conozca el francés, el rezo no es otro que el del Ave María.


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

Share this post


Link to post
Share on other sites

Ese video es muy conmovedor pero yo si que creo que pudo ser un atentado, ¿por que no? hay muchos musulmanes que estan tratando de destruir europa. Yo estuve en Francia el año pasado y me quede sorprendida de la cantidad de musulmanes que habia, muchisimos mas que en españa, a vecesparecia que estaba en otro pais y por eso no me extrañaria que alguno se colase en la catedral y la prendiera fuego. Yo es que estoy ya muy harta de todo ese rollo buenista de pobrecitos musulmanes que vienen de fuera porque en su casa estan mal, jolines porque han destruido sus paises y ahora quieren destruir tambien los nuestros, es muy evidente ¿alguien ha visto un moro en españa que se relacione con los españoles? porque yo no siempre van por su lado, vieven en sus propias comunidades y no se relacinan con nadie, entran a las tiendas y no hablan con nadie, van siempre a lo suyo y encima les damos el trabajo y las ayudas que necesitan los españoles, es demencial.

Share this post


Link to post
Share on other sites

Pero eso es suponer desde la base de un prejuicio ¿no te parece? Quiero decir, excepto la rumorología, nada indica que ese incendio fuese un atentado, y esa misma rumorología se basa en gran medida en un discurso identitario previo por el que, todos los musulmanes son unos potenciales terroristas.

No niego la existencia del problema migratorio, ni que países como Francia o Alemania tengan un problema grave con la inmigración musulmana pero, ni todos los musulmanes son terroristas ni nos podemos permitir el lujo de achacar cualquier desgracia que ocurra a un atentado musulmán. Eso nos conduciría a un estado de paranoia y desconfianza social que solo podría acabar mal.


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

Share this post


Link to post
Share on other sites
hace 1 hora, Vecka dijo:

Ese video es muy conmovedor pero yo si que creo que pudo ser un atentado, ¿por que no? hay muchos musulmanes que estan tratando de destruir europa. Yo estuve en Francia el año pasado y me quede sorprendida de la cantidad de musulmanes que habia, muchisimos mas que en españa, a vecesparecia que estaba en otro pais y por eso no me extrañaria que alguno se colase en la catedral y la prendiera fuego. Yo es que estoy ya muy harta de todo ese rollo buenista de pobrecitos musulmanes que vienen de fuera porque en su casa estan mal, jolines porque han destruido sus paises y ahora quieren destruir tambien los nuestros, es muy evidente ¿alguien ha visto un moro en españa que se relacione con los españoles? porque yo no siempre van por su lado, vieven en sus propias comunidades y no se relacinan con nadie, entran a las tiendas y no hablan con nadie, van siempre a lo suyo y encima les damos el trabajo y las ayudas que necesitan los españoles, es demencial.

Vecka, la posibilidad de que sea un atentado musulmán siempre existe. Pero también existe la posibilidad de que sea un atentado judío, o ateo, o ruso o vete tú a saber de quién. La posibilidad siempre existe, pero si no existe ninguna prueba que apoye la tesis, no es razonable afirmarlo.

Ya de entrada sería muy raro que un terrorista (musulmán o de cualquier otro signo) realice un atentado y no lo reivindique, dejando así que la gente crea que ha sido un accidente. El terrorismo es una técnica de propaganda que saca partido de las acciones violentas, con lo que no tendría sentido dejar de reivindicar una acción que se ha cometido.

Yo sí conozco a moros que se relacionan con españoles, entre ellos el que lleva una frutería cercana. Aunque yo no suelo conversar con él, entre otras razones porque no soy cliente habitual, sí observo que tiene largas y afables conversaciones con las señoras y señores españoles que le compran. No tiene acento y, si no fuese porque sé que es moro, creería que es español. También conozco a un farmacéutico sirio que lleva aquí en España desde los años 70, cuando todavía gobernaba Franco. En el barrio se la conoce popularmente como "la farmacia del moro", pero no tiene sentido despectivo, creo yo, y por otra parte él se relaciona normalmente con españoles.

Share this post


Link to post
Share on other sites

 

hace 15 horas, Hispanorromano dijo:

Vecka, la posibilidad de que sea un atentado musulmán siempre existe. Pero también existe la posibilidad de que sea un atentado judío, o ateo, o ruso o vete tú a saber de quién. La posibilidad siempre existe, pero si no existe ninguna prueba que apoye la tesis, no es razonable afirmarlo.

Ya de entrada sería muy raro que un terrorista (musulmán o de cualquier otro signo) realice un atentado y no lo reivindique, dejando así que la gente crea que ha sido un accidente. El terrorismo es una técnica de propaganda que saca partido de las acciones violentas, con lo que no tendría sentido dejar de reivindicar una acción que se ha cometido.

Yo sí conozco a moros que se relacionan con españoles, entre ellos el que lleva una frutería cercana. Aunque yo no suelo conversar con él, entre otras razones porque no soy cliente habitual, sí observo que tiene largas y afables conversaciones con las señoras y señores españoles que le compran. No tiene acento y, si no fuese porque sé que es moro, creería que es español. También conozco a un farmacéutico sirio que lleva aquí en España desde los años 70, cuando todavía gobernaba Franco. En el barrio se la conoce popularmente como "la farmacia del moro", pero no tiene sentido despectivo, creo yo, y por otra parte él se relaciona normalmente con españoles.

Vale que es cierto que sin pruebas no se puede acusar  pero no me negaras que es mas posible que sea un atentado musulman que cualquiera de esos otros. Yo todavia no conozco atentados judios, ateos o rusos en Europa pero islamicos ya han habido un monton. Y no, no es un prejuicio como me dicen por ahí, yo no soy prejuiciosa, solo constato hechos.

 

Share this post


Link to post
Share on other sites
hace 11 horas, Vecka dijo:

Y no, no es un prejuicio como me dicen por ahí, yo no soy prejuiciosa, solo constato hechos.

No era mi intención llamarte prejuiciosa, pero en ese caso concreto que citas, sí que podría haber detrás un prejuicio, sembrado por terceros aunque tú no fueras plenamente consciente de ello. Solo te estoy invitando a considerarlo.

De todas formas, te pido disculpas por si me he expresado mal.

Un saludo


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

Share this post


Link to post
Share on other sites

  • Similar Content

    • By Diego Álvaro de Moncada
      365 QUEJIOS (306) - NOTRE-DAME, PORQUÉ CREO QUE FUE UN ATENTADO
         
      Hay que ser muy cauto en esto de las catástrofes porque, suele ocurrir, que nada es lo que parece. Sin embargo, hay episodios que, la experiencia y el sentido común indican que solamente existe una explicación posible. Está claro que me refiero al incendio de Notre Dame de París. ¿Atentado o accidente? Ante todo, es preciso ser objetivos, e ir con cuidado en la elección de términos. Defender la hipótesis del “accidente” es lo propio de progres, islamófilos, gentes de izquierda, activistas anti-religiosos o angelistas globalizadores estilo Bergoglio o ZP. La opción contraria es la propia de defensores de la identidad europea, islamófobos y anti-inmigracionistas. Sí, esto puede ser cierto, pero hay algo que está por encima de ambas posiciones: el sentido común y la lógica.   Si se utiliza el sentido común, parece bastante claro que las posibilidades de que se trate de un atentado son muy superiores a las que haya sido un accidente. Las diez razones son bastante simples y sencillas de explicar:
         
      1) El accidente no pudo ser atribuido a las obras de restauración de la catedral. En efecto, se produjo fuera de horario laboral. En Francia y en el sector de la construcción, la jornada laboral no se prolonga más allá de las 17:30. El incendio, según todos los testimonios, se inició mucho más tarde, a las 18:25, aunque otros testimonios lo retrasan hasta las 18:50. Resulta significativo, como muchos medios de comunicación han ido rectificando la hora de inicio del fuego, tratando de aproximarla a la hora del fin de la jornada laboral. (La Vanguardia apunta a las 18:25, pero las últimas informaciones indican que fue mediA hora después).   2) Notre Dame no es un edificio cualquiera y su restauración no había sido entrega a obreros irresponsables y negligentes, sino a “compagnons”: es una joya arquitectónica mundial, por tanto, la empresa contratada para la restauración no era una SL de pacotilla, sino una empresa especializada, contratada para restaurar la aguja que no se había tocado, prácticamente, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, compuesta por operarios especializados salidos del “compagnonage” (los gremios profesionales que construyeron las catedrales en la Edad Media y que todavía existen hoy en Francia enseñando las mismas técnicas y constituyendo la élite especializada a la que siempre se ha recurrido para las obras de restauración del templo. Una “élite obrera”, al abandonar el trabajo se cuida de recoger instrumental y de que todo esté en orden para el día siguiente (especialmente el “compagnonage” la base de cuya enseñanza es el orden, la autodisciplina, la responsabilidad en la “obra bien hecha” y el trabajo eficiente.   3) Destruir un templo del gótico francés es relativamente fácil: los tejados que cubren la nave central están formados por planchas impermeables sostenidas por un entramado de madera sin contacto con las bóvedas sostenidas por las arquerías ojivales. Si se quiere destruir una catedral gótica, no basta con incendiar los bancos de la nave central o algún tapiz, sino que se partirá del pesado entramado de madera (que en Notre Dame era visible desde las torres de los campanarios accesibles para los visitantes), esperando que al ceder por el fuego, hunda las frágiles bóvedas góticas (que suelen estar cubiertas de ollas de barro vacías, para ocupar espacio pero no aumentar el peso, situadas sobre las arquerías y sobre las que se colocan las baldosas homogeneizan la cubierta y de la que solamente emergen las cabezas de las claves de bóveda). Se trata de un conjunto frágil que puede derrumbarse por el peso de los restos ardientes de la carpintería y del agua arrojada para apagar el fuego. Desplomadas las bóvedas y la arquería el templo puede ser considerado destruido. Tal era la estrategia de los incendiarios.   4) En los últimos tiempos, se han producido demasiados incendio e incidentes de los que no cabe la menor duda que se ha tratado de profanaciones deliberadas, en Iglesias importantes de París: hace apenas un mes, el domingo 17 de marzo de 2019, se produjo otro incendio de similares características en Saint-Sulpice, la segunda iglesia más grande de París y que recibía oleadas de turistas por haber sido citada en la novela El Código de Vinci… Parece difícil que se produzcan “accidentes” similares en dos iglesias separadas apenas por 900 metros, y en el plazo de 28 días. Si bien, ninguna autoridad ha mencionado que el incendio de Saint Sulpice (que pudo ser apagado pero que causó daños), fuera deliberado, tampoco ha aparecido ninguna prueba objetiva de que se tratase de un “accidente”.   5) El incendio de Saint Sulpice, el incendio de Notre Dame, no han sido accidentes únicos en la crónica de sucesos de Francia: como si se tratara de una campaña orquestada, en apenas unos meses se ha producido una docena de ataques a templos católicos, los más importantes en el entorno de París. La iglesia de Saint Denis, entre otras, situada en una de las zonas de la banlieu con más concentración de inmigración. Otro tanto ha ocurrido en Yvelines a penos de 25 km de París. Pero esto es solamente la punta del iceberg: en toda Europa se produjeron en 2018, un total de 500 ataques contra templos e instituciones religiosas. Así pues, estos ataques no son “episodios aislados”, sino que forman parte de una campaña sistemática.   6) El incendio sistemático de templos supone un “salto de cualidad” en relación a acciones que han sido las obsesiones del islamismo radical desde principios del milenio y obedece a una secuencia implacable: durante la “intifada” de noviembre de 2005 en Francia se quemaron 8.000 vehículos en todo el país y, desde entonces se ha mantenido en continuo ascenso esta práctica que nunca ha descendido, desde entonces, del centenar de coches destruido por noche. Solamente en 2011 se produjeron ¡40.000 incendios de vehículos! Y en la Noche Vieja de 2018, ardieron en apenas unas horas 1.031 vehículos. Las detenciones permiten afirma que las “bandas étnicas” son las únicas responsables de esta oleada de incendios y, resulta probable que, después de casi veinte años realizando la misma práctica, algunos elementos hayan pensado que era hora de cometer acciones “más audaces”: la quema de símbolos religiosos, por ejemplo.   7) Las agujas de las catedrales góticas son un símbolo de verticalidad que se alca hacia el cielo… el mismo significado que tienen los minaretes en las mezquitas: para el islamismo radical este detalle es sumamente importante. El número de minaretes de una mezquita y su altura están en relación directa con la implantación del islam en esa zona y con la preeminencia del culto a Alá sobre cualquier otra religión. En Granada hemos visto como durante años, irracionalmente, los promotores de la mezquita del Albaicín se obstinaban en que su minarete fuera solamente unos pocos metros más altos que la catedral católica. Por todo ello no puede extrañar que el incendio de Notre Dame se originase en la aguja (que ni siquiera era originaria, sino un añadido en la restauración realizada por Viollet-Le-Duc en el siglo XIX, siendo, por tanto, la parte más moderna del templo).
         
       En junio de 2017 ya tuvo lugar un primer intento de atacar Notre Dame de París, cuando un “soldado del ISIS2 atacó a un policía con martillo frente a la catedral. La acción tuvo como resultado la detención del yihadista, pero no se trataba de un caso aislado: pocos días después, el 19 del mismo mes, un coche cargado de explosivos chocó contra una furgoneta de policía. La investigación aludió a que podía haber actuado contra el palacio del Elíseo, residencia presidencial, o contra Notre Dame de París que, desde hacía unos años era vigilada por la policía al ser considerada como “objetivo preferencial yihadista”.   9) El 8 de septiembre de 2016, la policía francesa detuvo a cuatro personas de religión islámica, tras el hallazgo de un vehículo abandonado lleno de bombonas de gas cerca de Notre Dame de París. El ministro del interior confirmó las detenciones y la realidad de la amenaza terrorista que apuntaba contra la catedral. Es lícito pensar que, si este plan fracasó, algún grupo yihadista decidió recuperarlo y volver a intentarlo.   10) Para un europeo, Notre Dame de París es algo más que un símbolo católico, es una seña de identidad cultural. Para el islamismo radical es la personificación del “enemigo” étnico y religioso. La Iglesia Católica está atravesando los peores momentos de su historia, ante la indiferencia general, la ineptitud vaticana y la crisis cada vez mayor iniciada con el Concilio Vaticano II. Es una religión gastada y en crisis, a lo que se une el que los valores republicanos franceses, son valores laicos. La religión ha dejado de interesar a una gran mayoría de europeos, actitud que supone una ruptura con su pasado, con su tradición y con su identidad. Sin embargo, la religión es el fundamento de la identidad islámica y la preeminencia de su religión, incluso mediante la yihad (el último de los “pilares del islam” en su teología), es algo que para ellos resulta irrenunciable. La mentalidad islámica, obsesiva, intolerante, propia del desierto y deudora del paisaje monocorde, árido y sin matices de otros espacios geográficos, es incompatible -aquí y en la India, en Nigeria y en Egipto- con cualquier otra religión: no importa que, para otras culturas, la religión haya pasado al dominio de lo privado. Para el islam sigue siendo la fuente de su identidad y la religión el eje de su política. Los atentados contra centros religiosos tenidos como “rivales” son la consecuencia de esa concepción. Así pues, no puede extrañar que los centros religiosos católicos sean objetivo preferencial del yihadismo. No importa que otras religiones no se consideren en guerra ni rivales del islamismo radical, lo que importa es que este si está en guerra con cualquier posible rival, especialmente a partir de determinada concentración de islamistas.   CONCLUSIÓN   Si estos diez argumentos apuntan a un atentado yihadista, no hay que olvidar el otro argumento que va en contra: “no existen pruebas objetivas de que se trate de atentados, tan solo son datos para construir una hipótesis”. Bien, esto será así desde el punto de vista jurídico, pero la destrucción de pruebas es algo deliberado. Cuando un incendio se inicia en la techumbre, en las proximidades del eje emblemático de la catedral -la aguja-, lo que se pretende es -como hemos dicho- que la techumbre y el agua para extinguir el fuego, derrumben la bóveda y se precipiten sobre la nave central: en esas circunstancias no existe la más mínima posibilidad de establecer si fue o no un atentado. En otras palabras, la ausencia de pruebas, es la demostración negativa de que se trató de una acción meditada y deliberada… especialmente si la acción se encuadra en el contexto que hemos descrito.   No sabremos la verdad jamás, por lo menos, no en los próximos 40 días. Con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, el mismo día que el Partido de los Verdaderos Finlandeses ha dado una nueva victoria a las fuerzas que defienden la identidad de los pueblos europeos, los partidos demoliberales y las izquierdas progresistas y universalistas, no pueden arriesgarse a desencadenar una adhesión unánime a los partidos identitarios, reconociendo que el incendio de Notre Dame ha sido una operación yihadista más que responde a una estrategia de escalada de violencias, sobre una sociedad anestesiada por sus gobiernos y por sus propios medios de comunicación.   Así pues, oiremos hasta la saciedad la versión del “accidente”. Pero ahí quedan 10 razones, bastante más lógicos y coherentes para demostrar justo lo contrario. Conclusión final: otro chispazo de la guerra étnica que nos han declarado, una guerra que será, a la vez, racial, social y religiosa. Hay guerra cuando un solo bando ha decidido que está en guerra y poco importa que los gobiernos europeos no lo asuman: la otra parte ya ha decidido estrategia y tácticas. Y aquí jugando a elecciones...   http://info-krisis.blogspot.com/2019/04/hay-que-ser-muy-cauto-en-esto-de-las.html Exista intencionalidad o no en esta catástrofe, el significado de la misma, el simbolismo que en el curso de la Historia va a representar es tremendo. Ernesto Milá argumenta de una forma tal que nos mete el miedo en el cuerpo. Francia anuncia el camino de la descomposición de la Civilización Católica. 
      Original source: http://www.corazonespanol.es/index.php?app=core&module=system&controller=redirect&url=http://info-krisis.blogspot.com/2019/04/hay-que-ser-muy-cauto-en-esto-de-las.html&key=595c8b9d87bf932a6c3a93b6053afde7e1c7b3a1be7bcd96c3a3df6d46a901eb&resource=&%23039;%
    • By Español
      Transcribo a continuación el texto de una carta que el Papa Francisco ha enviado a los Obispos de la Conferencia Episcopal de los USA, con motivo de unos ejercicios espirituales que, entre otras medidas, les recomendó realizar a causa de los escándalos de abusos e intrigas que han desbaratado gravemente la institución en aquel país. En el foro hemos ido publicando bastante información al respecto pero me ha parecido oportuno abrir un nuevo tema, dado el carácter fuerte de la misiva -entendida dentro del lenguaje constructivo de la diplomacia eclesial- y el punto de inflexión que a mi juicio suponen las palabras del Papa a los Obispos, en lo que seguramente será una de los escritos que pasará a la historia del pontificado de Francisco, tanto por la reprimenda que representa a un sector concreto de la Iglesia, como por el trasfondo universal que tiene el sentido de algunos párrafos en el ámbito de la Iglesia actual.
      Recordando otras palabras suyas de hace unos años: «Si alguien dice una palabrota sobre mi madre puede esperarse un puñetazo», casi puede interpretarse esta carta como un puñetazo del Santo Padre en la mesa de todo ese entramado corrupto de poder establecido en la jerarquía y élites católicas norteamericanas. Remarco en negrita lo que me parece más interesante.
       
      CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
      A LOS OBISPOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL
      DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE AMÉRICA
       
      Queridos hermanos,
      El pasado 13 de setiembre, durante el encuentro que mantuve con la Presidencia de la Conferencia Episcopal, sugerí que Ustedes hicieran juntos los Ejercicios Espirituales: un tiempo de retiro, oración y discernimiento como eslabón necesario y fundamental en el camino para afrontar y responder evangélicamente a la crisis de credibilidad que atraviesan como Iglesia. Lo vemos en el Evangelio, el Señor en momentos importantes de su misión se retiraba y pasaba toda la noche en oración e invitaba a sus discípulos a hacer lo mismo (Cf. Mc 14, 38). Sabemos que la envergadura de los acontecimientos no resiste cualquier respuesta y actitud; por el contrario, exige de nosotros pastores, la capacidad y especialmente la sabiduría de gestar una palabra fruto de la escucha sincera, orante y comunitaria de la Palabra de Dios y del dolor de nuestro pueblo. Una palabra gestada en la oración del pastor que, como Moisés, lucha e intercede por su pueblo (Cf. Ex 32, 30-32).
      En el encuentro le manifesté al card. DiNardo y a los obispos presentes mi deseo de acompañarlos personalmente un par de días, en estos Ejercicios Espirituales, lo cual fue recibido con alegria y esperanza. Como sucesor de Pedro quería unirme a Ustedes y con Ustedes implorar al Señor que envíe su Espíritu capaz de «hacer nuevas todas las cosas» (Cf. Ap 21,5) y mostrar los caminos de vida que, como Iglesia, estamos Ilamados a recorrer para el bien de todo el pueblo que nos fue confiado. A pesar de los esfuerzos realizados, por problemas de logística no podré acompañarlos personalmente. Esta carta quiere suplir, de alguna manera, el viaje fallido. También me alegra que hayan aceptado el ofrecimiento que el predicador de la Casa Pontifica sea quien guíe con su sapiente experiencia espiritual estos Ejercicios Espirituales.
      Con estas líneas, quiero estar más cerca y como hermano reflexionar y compartir algunos aspectos que considero importantes, así como estimularlos en la oración y en los pasos que dan en la lucha contra la «cultura del abuso» y en la manera de afrontar la crisis de la credibilidad.
      «Entre Ustedes no debe suceder así, el que quiera ser grande, que se haga servidor de Ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos». (Mc 10, 43-44). Estas palabras, con las que Jesús cierra el debate y pone luz a la indignación que se produjo entre los discípulos al escuchar a Santiago y Juan pedir sentarse a la derecha y a la izquierda del Maestro (Cf. Mc 10, 37) nos servirán de guía en esta reflexión que quiero realizar junto a Ustedes.
      El evangelio no teme develar y evidenciar ciertas tensiones, contradicciones y reacciones que existen en la vida de la primera comunidad discipular; es más, pareciera hacerlo ex professo: búsqueda de los primeros puestos, celos, envidias, arreglos y acomodos. Así también como todas las intrigas y complots que, secretamente unas veces y públicamente otras, se organizaron en tomo al mensaje y persona de Jesús por parte de las autoridades políticas, religiosas y de los mercaderes de la época (Cf. Mc 11, 15-18). Conflictos que aumentaban a medida que se acercaba la Hora de Jesús en su entrega en la cruz cuando el príncipe de este mundo, el pecado y la corrupción parecían tener la última palabra contaminando todo de amargura, desconfianza y murmuración.
      Como lo había profetizado el anciano Simeón, los momentos difíciles y de encrucijada tienen la capacidad de sacar a la luz los pensamientos íntimos, las tensiones y contradicciones que habitan personal y comunitariamente en los discípulos (Cf. Lc 2, 35). Nadie puede darse por eximido de esto; estamos invitados como comunidad a velar para que, en esos momentos, nuestras decisiones, opciones, acciones e intenciones no estén viciadas (o lo menos viciadas) por estos conflictos y tenciones internas y sean, por sobre todo, una respuesta al Señor que es vida para el mundo. En los momentos de mayor turbación, es importante velar y discernir para tener un corazón libre de compromisos y de aparentes certezas para escuchar qué es lo que más le agrada al Señor en la misión que nos ha encomendado. Muchas acciones pueden ser útiles, buenas y necesarias y hasta pueden parecer justas, pero no todas tienen «sabor» a evangelio. Si me permiten decirlo de manera coloquial: hay que tener cuidado de que «el remedio no se vuelva peor que la enfermedad». Y eso nos pide sabiduría, oración, mucha escucha y comunión fraterna.
      1. «Entre ustedes no debe suceder así».
      En los últimos tiempos la Iglesia en los Estados Unidos se ha visto sacudida por múltiples escándalos que tocan en lo más íntimo su credibilidad. Tiempos tormentosos en la vida de tantas víctimas que sufrieron en su carne el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de ministros ordenados, consagrados, consagradas y fieles laicos; tiempos tormentosos y de cruz para esas familias y el Pueblo de Dios todo.
      La credibilidad de la Iglesia se ha visto fuertemente cuestionada y debilitada por estos pecados y crímenes, pero especialmente por la voluntad de querer disimularlos y esconderlos, lo cual generó una mayor sensación de inseguridad, desconfianza y desprotección en los fieles. La actitud de encubrimiento, como sabemos, lejos de ayudar a resolver los conflictos, permitió que los mismos se perpetuasen e hirieran más profundamente el entramado de relaciones que hoy estamos llamados a curar y recomponer.
      Somos conscientes que los pecados y crímenes cometidos y todas sus repercusiones a nivel eclesial, social y cultural crearon una huella y herida honda en el corazón del pueblo fiel. Lo llenaron de perplejidad, desconcierto y confusión; y esto sirve también muchas veces como excusa para desacreditar continuamente y poner en duda la vida entregada de tantos cristianos que «muestran ese inmenso amor a la humanidad que nos ha inspirado el Dios hecho hombre» (Cf. EG 76). Cada vez que la palabra del Evangelio molesta o se vuelve testimonio incómodo, no son pocas las voces que pretenden silenciarla señalando el pecado y las incongruencias de los miembros de la Iglesia y más todavía de sus pastores.
      Huella y herida que también se traslada al interior de la comunión episcopal generando no precisamente la sana y necesaria confrontación y las tensiones propias de un organismo vivo sino la división y la dispersión (Cf. Mt 26, 31b), frutos y mociones no ciertamente del Espíritu Santo, sino «del enemigo de natura humana»1 que saca más provecho de la división y dispersión que de las tensiones y desacuerdos lógicos y esperables en la coexistencia de los discípulos de Cristo.
      La lucha contra la cultura del abuso, la herida en la credibilidad, así como el desconcierto, la confusion y el desprestigio en la misión reclaman y nos reclaman una renovada y decidida actitud para resolver el conflicto. «Ustedes saben que aquellos a quienes se consideran gobernantes — nos diría Jesús — dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos los hacen sentir su autoridad. Entre Ustedes no debe suceder así». La herida en la credibilidad exige un abordaje particular pues no se resuelve por decretos voluntaristas o estableciendo simplemente nuevas comisiones o mejorando los organigramas de trabajo como si fuésemos jefes de una agencia de recursos humanos. Tal visión termina reduciendo la misión del pastor y de la Iglesia a mera tarea administrativa/organizativa en la «empresa de la evangelización». Dejémoslo claro, muchas de estas cosas son necesarias, pero insuficientes, ya que no logran asumir y abordar la realidad en su complejidad y corren el riesgo de terminar reduciéndolo todo a problemas organizativos.
      La herida en la credibilidad toca neurálgicamente nuestras formas de relacionarnos. Podemos constatar que existe un tejido vital que se vio dañado y, como artesanos, estamos llamados a reconstruir. Esto implica la capacidad — o no — que poseamos como comunidad de construir vínculos y espacios sanos y maduros, que sepan respetar la integridad e intimidad de cada persona. Implica la capacidad de convocar para despertar y dar confianza en la construcción de un proyecto común, amplio, humilde, seguro, sobrio y transparente. Y esto exige no sólo una nueva organización sino la conversión de nuestra mente (metánoia), de nuestra manera de rezar, de gestionar el poder y el dinero, de vivir la autoridad así también de cómo nos relacionamos entre nosotros y con el mundo. Las transformaciones en la Iglesia siempre tienen como horizonte suscitar y estimular un estado constante de conversión misionera y pastoral que permita nuevos itinerarios eclesiales cada día más conformes al Evangelio y, por tanto, respetuosos de la dignidad humana. La dimensión programática de nuestras acciones debe ir acompañada de su dimensión paradigmática la cual muestra el espíritu y el sentido de lo que se hace. Una y otra se reclaman y necesitan. Sin este claro y decidido enfoque todo lo que se haga correrá el riesgo de estar teñido de autoreferencialidad, autopreservación y autodefensa y, por tanto, condenado a caer en «saco roto». Será quizás un cuerpo bien estructurado y organizado, pero sin fuerza evangélica, ya que no ayudará a ser una Iglesia más creíble y testimonial sino «campana que resuena o platillo que retiñe» (1 Cor 13, 1).
      Una nueva estación eclesial necesita, fundamentalmente, de pastores maestros del discernimiento en el paso de Dios por la historia de su pueblo y no de simples administradores, ya que las ideas se discuten, pero las situaciones vitales se disciernen. De ahí que, en medio de la desolación y confusión que viven nuestras comunidades, nuestro deber es — en primer lugar — encontrar un espíritu común capaz de ayudarnos en el discernimiento, no para obtener la tranquilidad fruto de un equilibrio humano o de una votación democrática que haga «vencer» a unos sobre otros, ¡esto no! Sino una manera colegialmente paterna de asumir la situación presente que proteja — sobre todo — de la desesperanza y de la orfandad espiritual al pueblo que nos fue encomendado2. Esto nos posibilita sumergirnos mejor en la realidad, intentando comprenderla y escucharla desde dentro sin quedar presos de la misma.
      Sabemos que los momentos de turbación y de prueba suelen amenazar nuestra comunión fraterna, pero sabemos también que pueden convertirse en momentos de gracia que afiancen nuestra entrega a Cristo y la hagan creíble. Esta credibilidad no radicará en nosotros mismos, ni en nuestros discursos, ni en nuestros méritos, ni en nuestra honra personal o comunitaria, símbolos de nuestra pretensión — casi siempre inconsciente — de justificarnos a nosotros mismos a partir de nuestras propias fuerzas y habilidades (o de la desgracia ajena). La credibilidad será fruto de un cuerpo unido que, reconociéndose pecador y limitado es capaz de proclamar la necesidad de la conversión. Porque no queremos anunciarnos a nosotros mismos sino a Aquel que por nosotros murió (2 Cor. 4, 5) y testimoniar cómo en los momentos más oscuros de nuestra historia el Sector se hace presente, abre caminos y unge la fe descreída, la esperanza herida y la caridad adormecida.
      La conciencia personal y comunitaria de nuestros límites nos recuerda, como dijo San Juan XXIII que «la autoridad no puede considerarse exenta de sometimiento a otra superior»3 y por tanto no puede aislarse en su discernimiento y en la búsqueda del bien común. Una fe y una conciencia despojada de la instancia comunitaria, como si fuese un «trascendental kantiano», poco a poco termina anunciando «un Dios sin Cristo, un Cristo sin Iglesia, una Iglesia sin pueblo» y presentará una falsa y peligrosa oposición entre el ser personal y el ser eclesial, entre un Dios puro amor y la carne entregada de Jesucristo. Es más, se puede correr el riesgo de terminar haciendo de Dios un «ídolo» de un determinado grupo existente. La constante referencia a la comunión universal, como también al Magisterio y a la Tradición milenaria de la Iglesia, salva a los creyentes de la absolutización del «particularismo» de un grupo, de un tiempo, de una cultura dentro de la Iglesia. La Catolicidad se juega también en la capacidad que tengamos los pastores de aprender a escuchamos, ayudar y ser ayudados, trabajar juntos y recibir las riquezas que las otras Iglesias puedan aportar en el seguimiento de Jesucristo. La Catolicidad en la Iglesia no puede reducirse solamente a una cuestión meramente doctrinal o jurídica, sino que nos recuerda que en esta peregrinación no estamos ni vamos solos: «¿Un miembro sufre? Todos los demás sufren con él» (1 Cor 12, 26).
      Esta conciencia colegial de hombres pecadores en permanente conversión, pero también desconcertados y afligidos con todo lo sucedido, nos permite entrar en comunión afectiva con nuestro pueblo y nos librará de buscar falsos, rápidos y vanos triunfalismos que pretendan asegurar espacios más que iniciar y despertar procesos. Nos protegerá de recurrir a seguridades anestesiantes que impidan acercamos y comprender el alcance y las ramificaciones de lo acontecido. Por otra parte, favorecerá la búsqueda de medios aptos no ligados a vanos apriorismos ni petrificados en expresiones inmóviles que han perdido la capacidad de hablar y mover a los hombres y mujeres de nuestro tiempo4.
      La comunión afectiva con el sentir de nuestro pueblo, con su desconfianza, nos impulsa a ejercer una colegial paternidad espiritual que no banalice las respuestas ni tampoco quede presa de una actitud a la defensiva sino que busque aprender — como lo hizo el profeta Elías en medio de su desolación — a escuchar la voz del Señor que no se encuentra ni en las tempestades ni en los terremotos sino en la calma que nace de confesar el dolor en su situación presente y se deja convocar una vez más por Su palabra (1 Re 19, 9-18).
      Esta actitud nos pide la decisión de abandonar como modus operandi el desprestigio y la deslegitimación, la victimización o el reproche en la manera de relacionarse y, por el contrario, dar espacio a la brisa suave que sólo el Evangelio nos puede brindar. No nos olvidamos que «la falta colegial de un reconocimiento sincero, dolorido y orante de nuestros límites es lo que impide a la gracia actuar mejor en nosotros, ya que no le deja espacio para provocar ese bien posible que integra en un camino sincero y real de crecimiento»5. Todos los esfuerzos que hagamos para romper el círculo vicioso del reproche, la deslegitimación y el desprestigio, evitando la murmuración y la calumnia en pos de un camino de aceptación orante y vergonzoso de nuestros límites y pecados y estimulando el diálogo, la confrontación y el discernimiento, todo esto nos dispondrá a encontrar caminos evangélicos que susciten y promuevan la reconciliación y la credibilidad que nuestro pueblo y la misión nos reclama. Eso lo haremos si somos capaces de dejar de proyectar en los otros las propias confusiones e insatisfacciones, que constituyen obstáculos para la unidad (Cf. EG 96), y nos atrevamos a ponernos juntos de rodillas delante del Señor y dejarnos interpelar por sus llagas, en las que podremos ver las llagas del mundo. «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes — nos diría Jesús — dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos los hacen sentir su autoridad. Entre Ustedes no debe suceder así».
      2. «el que quiera ser grande, que se haga servidor de Ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos».
      El Pueblo fiel de Dios y la misión de la Iglesia han sufrido y sufren mucho a causa de los abusos de poder, conciencia, sexual y de su mala gestión como para que le sumemos el sufrimiento de encontrar un episcopado desunido, centrado en desprestigiarse más que en encontrar caminos de reconciliación. Esta realidad nos impulsa a poner la mirada en lo esencial y a despojamos de todo aquello que no ayuda a transparentar el Evangelio de Jesucristo.
      Hoy se nos pide una nueva presencia en el mundo conforme a la Cruz de Cristo, que se cristalice en servicio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Recuerdo las palabras de san Pablo VI al inicio de su pontificado: «hace falta hacerse hermanos de los hombres en el momento mismo que queremos ser sus pastores, padres y maestros. El clima del diálogo es la amistad. Más todavía: el servicio. Debemos recordar todo esto y esforzamos por practicarlo según el ejemplo y el precepto que Cristo nos dejó (Jn. 13, 14-17)»6.
      Esta actitud no reivindica para sí los primeros lugares ni el éxito o el aplauso de nuestros actos sino que pide, de nosotros pastores, la opción fundamental de querer ser semilla que germinará cuando y donde el Señor mejor lo disponga. Se trata de una opción que nos salva de caer en la trampa de medir el valor de nuestros esfuerzos con los criterios de funcionalidad y eficiencia que rige el mundo de los negocios; más bien el camino es abrirnos a la eficacia y al poder transformador del Reino de Dios que al igual que un grano de mostaza — la más pequeña e insignificante de todas las semillas — logra convertirse en arbusto que sirve para cobijar (Cf. Mt 13, 32-33). No podemos permitirnos, en medio de la tormenta, perder la fe en la fuerza silenciosa, cotidiana y operante del Espíritu Santo en el corazón de los hombres y de la historia.
      La credibilidad nace de la confianza, y la confianza nace del servicio sincero y cotidiano, humilde y gratuito hacia todos, pero especialmente hacia los preferidos del Señor (Mt 25, 31-46). Un servicio que no pretende ser marketinero o estratégico para recuperar el lugar perdido o el reconocimiento vano en el entramado social sino — como quise señalarlo en la última Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate — porque pertence «a la sustancia misma del Evangelio de Jesús»7.
      El llamado a la santidad nos defiende de caer en falsas oposiciones o reduccionismos y de callarnos ante un ambiente propenso al odio y a la marginación, a la desunión y a la violencia entre hermanos. La Iglesia «signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano» (LG 1) Lleva en su ser y en su seno la sagrada misión de ser tierra de encuentro y hospitalidad no sólo para sus miembros sino con todo el género humano. Pertenece a su identidad y misión trabajar incansablemente por todo aquello que contribuya a la unidad entre personas y pueblos como símbolo y sacramento de la entrega de Cristo en la Cruz por todos los hombres sin ningún tipo de distinción, «ya no hay judío o pagano, esclavo ni hombre libre, varón y mujer, porque todos Ustedes no son más que uno en Cristo Jesús» (Gal. 3, 28). Este es su mayor servicio, más aún cuando vemos el resurgimiento de nuevos y viejos discursos fratricidas. Nuestras comunidades hoy deben testimoniar de modo concreto y creativo que Dios es Padre de todos y que ante su mirada la única clasificación posible es la de hijos y hermanos. La credibilidad se juega también en la medida en que ayudemos, junto a otros actores, a hilar un entramado social y cultural que no sólo se está resquebrajando sino también alberga y posibilita nuevos odios. Como Iglesia no podemos quedar presos de una u otra trinchera, sino velar y partir siempre desde el más desamparado. Desde allí el Señor nos invita a ser, como reza la Plegaria Eucarística Vd: «en medio de nuestro mundo, dividido por las guerras y discordias, instrumentos de unidad, de concordia y de paz».
      ¡Qué altísima tarea tenemos entre manos hermanos; no la podemos callar y anestesiar por nuestros límites y faltas! Recuerdo las sabias palabras de Madre Teresa de Calcuta que podemos repetir personal y comunitariamente: «Sí, tengo muchas debilidades humanas, muchas miserias humanas. [...] Pero él baja y nos usa, a Usted y a mí, para ser su amor y su compasión en el mundo, a pesar de nuestros pecados, a pesar de nuestras miserias y defectos. Él depende de nosotros para amar al mundo y demostrarle lo mucho que lo ama. Si nos ocupamos demasiado de nosotros mismos, no nos quedará tiempo para los demás»8.
      Queridos hermanos, el Señor sabía muy bien que, en la hora de la cruz, la falta de unidad, la división y la dispersión, así como las estrategias para liberarse de esa hora serían las tentaciones más grandes que vivirían sus discípulos; actitudes que desfigurarían y dificultarían la misión. Por eso pidió Él mismo al Padre que los cuidara para que, en esos momentos, fueran uno, como ellos dos son uno, y ninguno se perdiese (Cf. Jn 17, 11-12). Confiados y sumergiéndonos en la oración de Jesús al Padre queremos aprender de Él y, con determinada deliberación, comenzar este tiempo de oración, silencio y reflexión, de diálogo y comunión, de escucha y discernimiento, para dejar que Él moldee el corazón a su imagen y ayude a descubrir su voluntad.
      En este camino no vamos solos, María acompañó y sostuvo desde el inicio a la comunidad de los discípulos; con su presencia maternal ayudó a que la comunidad no se «desmadrara» por los caminos de los encierros individualistas y la pretensión de salvarse a sí misma. Ella protegió a la comunidad discipular de la orfandad espiritual que desemboca en la auto-referencialidad y con su fe les permitió perseverar en lo incomprensible, esperando que llegue la luz de Dios. A ella le pedimos que nos mantenga unidos y perseverantes, como el día de Pentecostés para que el Espíritu sea derramado en nuestros corazones y nos ayude en todo momento y lugar a dar testimonio de su Resurrección.
      Queridos hermanos, con estas reflexiones me uno a Ustedes en estos días de Ejercicios Espirituales. Rezo por Ustedes; por favor háganlo por mí.
      Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.
      Fraternalmente,
      FRANCISCO
      Ciudad del Vaticano, 1° de enero de 2019.
      ______________________
      1 San Ignacio, Ejercicios Espirituales, 135.
      2 Cf. Jorge M. Bergoglio, Las cartas de la tribulación, 12. Ed. Diego De Torres, Buenos Aires (1987).
      3 Juan XXIII, Pacem in Terris, 47.
      4 Pablo VI, Ecclesiam Suam, 39
      5 Francisco, Gaudete et Exsultate, 50.
      6 Pablo VI, Ecclesiam Suam, 39.
      7 Francisco, Gaudete et Exsultate, 97.
      8 Madre Teresa de Calcuta, Cristo en los pobres, 37-38. Francisco, Gaudete et Exsultate, 107.
      Original source: http://www.corazonespanol.es/index.php?app=core&module=system&controller=redirect&url=http://w2.vatican.va/content/francesco/es/letters/2019/documents/papa-francesco_20190101_lettera-vescovi-usa.html&key=1b02b280155c641166d4bfe0b0b810c8efbd7d1b15d9bbf7609
    • By Español
      Entrevista a Mons. Ricardo García, obispo de Yauyos, Perú.
      ZENIT – 28 oct. 2018 José Antonio Varela Vidal - El Sínodo de los Obispos   (Nota: Subrayo lo que me parece de mayor interés) Terminado el Sínodo de los Obispos sobre la juventud, no solo queda un documento final, una carta a los jóvenes del mundo y vivos recuerdos… Lo más valioso es que quedará como modelo unas semanas de diálogo, de interpelación mutua entre fieles y pastores y sobre todo, la convicción de que en la Iglesia hay aún muchísimo por hacer.
      Zenit ofrece a sus lectores una entrevista con el padre sinodal, monseñor Ricardo García García, obispo prelado de Yauyos (Perú). Él llevó a la asamblea su vasta experiencia como presidente de la comisión de pastoral juvenil en su país, y los desafíos en este sector para el país inca.
      ZENIT: ¿Qué le pareció este Sínodo, donde los jóvenes han participado de lo que se ha llamado la ‘sinodalidad’ de la Iglesia? 
      Mons. Ricardo García: Ha sido interesante escuchar a los jóvenes que han participado, no solamente ahora en la asamblea, sino cuando se hicieron las preguntas en su momento. Ahora uno se pregunta ¿a qué jóvenes queremos llegar? Yo creo que este Sínodo tiene que plantear una apertura hacia la gran mayoría de muchachos, que lamentablemente no están cerca de la Iglesia. Hay que plantearse temas para recuperar esa fuerza de la juventud, porque la verdad de Dios es la verdad de todo el mundo.
      ZENIT: Se habló mucho de la ‘sinodalidad’…
      Mons. Ricardo García: La ‘sinodalidad’ me parece importante, porque ha permitido estar, escuchar, no solo desde estos días sino desde atrás. Escuchar, para luego quien tiene que tomar las decisiones, las tome. Recordemos que nuestra Iglesia es jerárquica, y que los sucesores de los apóstoles han estado presentes en este sínodo, asimismo ha habido oyentes que han tenido también la palabra, pero es evidente que la decisión la toman los sucesores de los apóstoles.
      ZENIT: De los temas que se han tratado, ¿cuál le llamó más la atención?
      Mons. Ricardo García: Yo creo que fue el cómo llegar a la juventud, el llegar a los jóvenes para recuperarlos, digamos así. Ha sido constante el tema del acompañamiento a los jóvenes de distintas maneras, sean los sacerdotes, religiosas y también se habló de laicos que estén bien formados. Porque un joven que tiene un poco más de formación que sus amigos cercanos, influye en sus vidas. Otro tema que me atañe particularmente desde América Latina, es la importancia de las escuelas y las universidades, porque así como en nuestro continente, y en África y en Europa, hay muchas escuelas de orientación católica. Por ello, hay un llamado a recuperar ese canal de acompañamiento a los jóvenes, pues los colegios religiosos no siempre han dejado una huella, con todo el fruto que podría ser. 
      ZENIT: Muchos dirigentes, sean políticos como empresariales, salen de los colegios de la Iglesia… ¿Cómo se debería enfocar hoy esa formación del futuro ciudadano?
      Mons. Ricardo García: Habría que ahondar primero a través de la doctrina, con un conocimiento más serio, más estructurado sobre la doctrina de la Iglesia católica, y que responda a los temas morales, familiares, asuntos de la vida cotidiana y también aquellos éticos que tengan que ver con la vida social. Un asunto que ha salido en el sínodo, es la importancia de que los muchachos no se queden en un cuarto cerrado que es la Iglesia, o en la parroquia y los movimientos. No, hay que salir, hay que estar en el mundo y ahí ser sal, ser fermento que mueve y que va canalizando, va orientando a la sociedad. Por ello no solamente se debe llenar la cabeza, también hay que llenar el corazón, dar una imagen de cercanía a Jesucristo. Hay que transmitir con entusiasmo lo que hizo nuestro Señor Jesucristo, para enamorarse de Él y estar dispuesto a comprometer su vida. Si uno se entusiasma con eso, también es mucho mayor la posibilidad de que surjan vocaciones, porque encuentras sentido a la existencia.
      ZENIT: De hecho durante las últimas décadas en América Latina, se ha trabajado mucho con la juventud, Usted mismo ha sido presidente de la comisión de pastoral juvenil en el Perú. ¿Cuál fue el aporte de Latinoamérica para un trabajo práctico con los jóvenes?
      Mons. Ricardo García: Yo creo que en América Latina en general, hay como una mayor organización de trabajo con la juventud en ciertas instancias, sea a nivel episcopal, diócesis, movimientos, grupos juveniles. Veo que hay una praxis en el ponerse de acuerdo. Creo que otro aporte es que nuestros jóvenes todavía tienen una reserva importante, que es toda la piedad popular que hay en nuestra tierra. En el Perú, el Papa nos dio un piropo muy hermoso, de que éramos una tierra ‘ensantada’. Hay una piedad en la gente, y si digo Perú también digo Ecuador, Bolivia, México, Colombia, en fin, América Latina tiene esta riqueza que con naturalidad uno puede aún expresar su fe sin complejos, sin asustarse ante el qué dirán.
      ZENIT: Aunque con una formación que la complemente ¿no?
      Mons. Ricardo García: La piedad popular es una opción muy válida, pero creo que hay que enriquecerla con mayor formación doctrinal y con un compromiso continuo. Que no sea válido solo la fiesta del santo, con mucho entusiasmo, mucha piedad en ese día, pero al día siguiente me olvido.
      ZENIT: También se habló en los medios sobre la posibilidad de que la Iglesia pudiera aceptar la homosexualidad. ¿Esto ha sido así? ¿Acaso se puede cambiar algo en este punto?
      Mons. Ricardo García: Ha sido un tema que se ha tocado en la asamblea, y el consenso casi general ha sido recordar la educación y las enseñanzas habituales de la Iglesia. La moral no cambia. Lo que sí hace falta es explicar bien las cosas, el ¿por qué? de los asuntos. No basta quedarse en señalar el sexto mandamiento o decir que el noveno dice esto, y se acabó. Ha sido un pedido de la asamblea, para que se mencione expresamente el porqué de las exigencias morales que tiene la fe cristiana. Sobre el tema de la homosexualidad, se ha dicho que hay que acompañar a las personas que tienen esa situación; acompañarlas, no rechazarlas. No es que se esté aceptando una situación moralmente incorrecta. A las personas hay que darles una luz, pues no se trata de bajarles las exigencias de la fe cristiana, sino hacerles ver el porqué de las cosas, y darles fuerza para que salgan adelante.
      ZENIT: También vemos que se habló de los abusos, y uno de los temas del sínodo era el discernimiento vocacional ¿Cómo mejorar el discernimiento vocacional y la selección de los candidatos al sacerdocio para evitar problemas?
      Mons. Ricardo García: En el tema de los abusos, es evidente que el sentir no es igual en todas las partes del mundo. Yo creo que si se pone un termómetro y se va a Estados Unidos, se va a otros sitios de Europa o a Chile, la temperatura es más alta. Pero si nos vamos a otros lugares del mundo, no es un tema que se convierta en “el tema”, ni mucho menos. Tampoco generalicemos un asunto que puede ser propio de cada país. Pero junto con eso, diríamos que el discernimiento vocacional no solamente es para ser sacerdote o ser religioso o religiosa, sino que la vocación es más amplia, parte de algo común para todos que es el bautismo. Se habla bastante de las vocaciones laicales, algunos con consagración otros sin consagración, pero hay una vocación laical.
      ZENIT: ¿Y cómo seleccionar mejor a los candidatos al sacerdocio?
      Mons. Ricardo García: Para la selección de los candidatos al sacerdocio, no basta que sea un chico piadoso y punto. Tiene que tener unas condiciones y virtudes humanas que permitan construir lo sobrenatural sobre lo humano. Así se puede construir las virtudes para el trabajo, el orden, la sinceridad, la lealtad, la audacia, la castidad, que es una virtud importante. El desprendimiento también de los bienes, en el sentido de que para muchos jóvenes su ideal es ser un profesional. Me parece muy bien, pero a veces se centra en eso el éxito, pero muchos no se han planteado la posibilidad de entregar su vida a otros asuntos, diríamos así, más trascendentes, y si Dios llama, hay que ir entonces por allí. A algunos Dios les pide más, y uno tiene que estar dispuesto a lo que Dios pida. Pero para llegar a esa situación hay que tener un poco de vida espiritual, un trato con Dios, la gracia de Dios, la acción del Espíritu Santo sobre nosotros.
      ZENIT: De los temas tratados se ha hablado de algunos descuidos, casi un mea culpa en  el trabajo con los jóvenes… ¿Qué se podría corregir a corto plazo? 
      Mons. Ricardo García: Un tema que ha salido es la falta de disponibilidad de los sacerdotes para atender a los jóvenes, pues a veces tienen muchas cosas, mucho trabajo. No creo que se pueda resolver a corto plazo, pero por lo menos sí es una llamada a la actitud de intentar algo en ese tema. Luego también hubo una llamada a los obispos a que apostemos por la juventud, aunque no solamente pensando en una forma teórica, sino destinando medios,  incluso de tipo económicos. Hay que apoyar los encuentros, las actividades, las publicaciones, aunque esto suponga gasto. Luego debemos contar más con los jóvenes en ciertas tareas, decisiones, organización…
      ZENIT: Y la necesidad de la formación…
      Mons. Ricardo García: Hay que formar a los jóvenes para que actúen con libertad, esto es, formarse bien en la mente y el corazón para que ellos tomen sus decisiones a nivel político, laboral o lo que sea, pero con conocimiento de causa. Creo que es muy importante también lo que dije antes, los jóvenes están más allá, están en la universidad, en el café, en el deporte y tantos otros lugares. Y esos también son un sitio para el encuentro con Dios, esto es lo que hay que rescatar.
      ZENIT: En el Perú ahora mismo hay una problemática fuerte sobre la corrupción que ha llegado a muchos sectores, incluso el Papa lo advirtió al hablar sobre los presidentes con denuncias o presos… ¿Qué se puede hacer para evitar que esto se institucionalice y llegue a ser como una mafia organizada?
      Mons. Ricardo García: Creo que los obispos del Perú tienen que hacer un llamado a la responsabilidad, pero con la prudencia de no ponerse en uno u otro partido, o un color u otro color, porque aquí lamentablemente todos tienen rabo de paja, y me refiero a casi todos los políticos. Entonces hay que andar con mucha precaución, porque lo que es una realidad es que hay un enfrentamiento, una venganza de uno a otro, una situación muy desagradable que está desuniendo al país. A corto plazo, hay que llamar a una pacificación, tender puentes, intentar que haya un poco de concordancia en las cosas. Luego a mediano y largo plazo, llamar a la juventud a que se comprometa con las acciones políticas, que son parte del laicado, pues hay una ausencia de políticos que inspiren confianza y transparencia de vida. Una fe que no se manifiesta en lo social, es una fe que está limitada. Debemos animar a los jóvenes para que se involucren en la vida política, bien preparados y muy calificados.
    • By Español
      El Papa Francisco ha aprobado recientemente una modificación de gran calado en la enseñanza doctrinal del Catecismo de la Iglesia Católica, declarando como algo “inaceptable” el castigo con la pena de muerte y afirmando el compromiso de la Iglesia con su abolición universal.
      El cardenal español Luis Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha presentado este cambio a los obispos de todo el mundo, en una carta donde se explica la modificación realizada al artículo 2.267 del Catecismo.
      Anteriormente, el Catecismo manifestaba lo siguiente en su punto 2267:
          «La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas.
          Pero si los medios incruentos bastan para proteger y defender del agresor la seguridad de las personas, la autoridad se limitará a esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana.
          Hoy, en efecto, como consecuencia de las posibilidades que tiene el Estado para reprimir eficazmente el crimen, haciendo inofensivo a aquél que lo ha cometido sin quitarle definitivamente la posibilidad de redimirse, los casos en los que sea absolutamente necesario suprimir al reo suceden muy rara vez, si es que ya en realidad se dan algunos.»
      Tras la reciente modificación el mismo artículo 2267 reza de siguiente forma:
         «Durante mucho tiempo el recurso a la pena de muerte por parte de la autoridad legítima, después de un debido proceso, fue considerado una respuesta apropiada a la gravedad de algunos delitos y un medio admisible, aunque extremo, para la tutela del bien común.
         
          Hoy está cada vez más viva la conciencia de que la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera después de haber cometido crímenes muy graves. Además, se ha extendido una nueva comprensión acerca del sentido de las sanciones penales por parte del Estado. En fin, se han implementado sistemas de detención más eficaces, que garantizan la necesaria defensa de los ciudadanos, pero que, al mismo tiempo, no le quitan al reo la posibilidad de redimirse definitivamente.
          Por tanto la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona, y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo.»
       
      Texto de la carta que el cardenal Ladaria ha enviado a los obispos de todo el mundo:
       
      La última modificación importante que hizo la Iglesia respecto a este asunto, fue un 'motu propio' firmado por el beato Juan Pablo II en 2001, ordenando eliminar por completo dicha pena de las leyes vaticanas, al tiempo que hizo, ya por aquel entonces, una dura crítica a EE.UU. y otros países donde se sanciona con frecuencia con dicho castigo, tachándoles de imponer a menudo penas crueles e inútiles. Actualmente la pena de muerte sigue vigente en numerosos países, siendo China, Arabia Saudí, Irán, Irak y Pakistán, aquellos donde más sentencias a muerte se producen actualmente. Solo en China se producen cada año alrededor de mil ejecuciones, aunque sin duda esta modificación tiene una mayor repercusión en aquellos países con gran población católica, como puedan ser los EE.UU. donde la ejecución sumaria aun sigue vigente en algunos estados.
      De todas formas, la mayor importancia de esta reforma estriba en que aún son muchos los católicos en todo el mundo que se acogían al texto que ahora se ha eliminado, para justificar su juicio o prejuicio contra la actitud de otras personas a quienes no consideran dignas de estar vivas. A partir de ahora nadie podrá ya justificar la ejecución de ninguna persona desde una perspectiva católica, algo que sin duda es un torpedo a la línea de flotación de ese movimiento supuestamente «tradicionalista y patriota» que anda sembrando la división, la discordia o la justificación de la violencia al amparo de dichos postulados, en el seno del pensamiento y el sentir católico.
      ¿Qué os parece?
       
    • By Español
      Ayer sábado, la capilla del hospital Virgen de la Salud de Elda, en la comarca del medio Vinalopó, provincia de Alicante, sufrió el ataque incontrolado del odio antirreligioso que cada día se está instalando con mayor fuerza en la sociedad, especialmente en toda esta zona levantina que actualmente gobierna una entente comunitaria de comunistas, socialistas e independentistas.
      Esta mañana, en la iglesia arciprestal de Monóvar, a la que pertenezco y que es de la que depende la capilla hospitalaria, se ha celebrado una misa y una oración de desagravio por el acto vandálico sufrido ayer, en el que varios individuos indocumentados forzaron el sagrario y extrajeron el copón con las hostias consagradas, que posteriormente arrojaron y pisotearon en la vía publica a la entrada del centro hospitalario. Por supuesto esta noticia no aparece en los medios de comunicación local ni provincial, fuertemente vinculados al ámbito progresista.
      Vamos progresando.
       
  • Corazón Español is a community of forums founded in October 2017, aimed at promoting harmony and the common good from the universal perspective of Hispanic Catholic culture and tradition. The registration of a personal account is public and free, and allows you to participate in general forums, create forums communities, and enjoy different services in accordance with the rules of participation. Register now if you do not have your user account yet.

     

    Spanish Heart

  • Our picks

    • Antes que nada quería remarcar que me estoy refiriendo al contexto de estado liberal que disfrutamos/padecemos.

      Soy uno de esos que en su día cayeron en la moda de meter en el mismo saco a todos los funcionarios y hacerlos deudores de los más diversos agravios.

      Pero he ido modificando mi opinión y llegado a la conclusión de que  gran parte de lo decente en nuestro país ha entrado bajo ese manto y, en buena parte, está dormitando por desmotivación pero que seguro podrían ser, de forma relativamente sencilla, reactivados y recuperados para el bien de España.

      Os pongo aquí un video a una conferencia de un tipo al que le tengo bastante respeto, Alfonso Nieto, un gran experto en derecho administrativo (sé que no os tragaréis la conferencia pero ahí lo dejo y me gustaría hacer unos extractos de la misma con algunas observaciones que me parecen interesantes).

       





        • Correct (3 positives and 1 improvement point)
        • I like what you say (5 positives and 3 improvement points)
      • 8 replies
    • Post in Observatorio contra la Hispanofobia y la Leyenda Negra
      Ataque hispanófobo esta vez desde México.

      López Obrador olvida la fundación hispánica del país y vuelve a caer en el indigenismo más ramplón que lleva arrasando el país desde hace ya un par de siglos.¿Quiere volver a sacar a la extracción de corazones a lo azteca, a miles y en vivo?

      El presidente cae definitivamente como opción hispánica.

      Hay que decir que muchísimos mexicanos se están manifestando en las redes sociales en contra de esta estupidez. Aguanta, México.
        • I like what you say (5 positives and 3 improvement points)
    • El terrorismo estocástico y el atentado de Nueva Zelanda
      El pasado octubre se produjo una cadena de sucesos que me hizo pensar que estamos ante una nueva era de terrorismo inducido a través de internet. El día 23 de octubre, George Soros y otros adversarios de Trump empezaron a recibir cartas bomba que no llegaron a causar ninguna víctima. El 27 de octubre un sujeto abrió fuego contra una sinagoga de Pittsburgh y dejó 11 muertos y 7 heridos. El anterior día 26 se produjo otra noticia de la que no se informó en España: Gregory Bush asesinó a dos transeúntes negros; minutos antes había intentado entrar en una iglesia negra para perpetrar una matanza. En cuestión de una semana se produjeron tres acciones terroristas de inspiración identitaria y se dio la casualidad de que los tres terroristas tenían una intensa actividad en internet, donde difundían teorías de la conspiración típicas de la nueva ultraderecha: el Gran Reemplazo, el Plan Kalergi, el Genocidio Blanco, Soros llena EEUU de inmigrantes hispanos, etcétera.

      (...)Hace tiempo alguien habló de terrorismo estocástico para referirse a este nuevo fenómeno en que las comunicaciones masivas, especialmente las redes sociales, inspiran actos de violencia al azar que son estadísticamente predecibles pero individualmente impredecibles. Es decir, cada acto y cada actor es diferente, y nadie sabe quién lo cometerá ni dónde ocurrirá el próximo acto, pero es probable que algo termine ocurriendo. No puedo programar a nadie para que cometa un atentado en tal fecha y lugar, como a veces se decía fantasiosamente en algunas películas de espías, pero sí puedo inundar esa mente colmena que es internet con la suficiente intoxicación como para que alguien termine cometiendo una acción terrorista contra los enemigos que voy designando. No sé cuándo ocurrirá el acto terrorista ni dónde se llevará a cabo, pero es probable que termine ocurriendo un acto terrorista que a su vez facilite los siguientes actos, pues el terrorismo es ante todo propaganda. 
        • I like what you say (5 positives and 3 improvement points)
        • A grateful applause (10 positives and 5 improvement points)
      • 3 replies
    • Masacre en Nueva Zelanda ¿Son las redes sociales culpables?
      Como imagino que todos sabréis ya, ayer se produjo una matanza en Christchurch, una pequeña población de Nueva Zelanda donde, un supremacista blanco entró armado con rifles y escopetas en dos mezquitas y comenzó a disparar a todos los que se encontraban dentro, ocasionando 49 muertos y otros tantos heridos de bala, entre ellos mujeres y niños.

      Lo más grave del asunto es que el tipo retransmitió en directo su salvajada a través de Facebook, como si fuera un stream de un videojuego, logrando viralizarse a los pocos minutos de comenzar la matanza. Fue la policía la que tuvo que pedir a esa red social que cortase la emisión ya que durante casi veinte minutos, el asesino estuvo emitiendo impunemente sus crímenes.
        • A grateful applause (10 positives and 5 improvement points)
        • Excellent (100 positive and improvement points)
      • 16 replies
    • La diversificación de la propaganda rusa: PACMA, Podemos y ultraderecha
      La maquinaria rusa de desestabilización política parece que comienza a calentar motores de cara a las próximas citas electorales. Analizamos algunas cuentas en Facebook, bajo bandera de Rusia, que estarían apoyando toda la amalgama de ideologías y movimientos radicales, desde el animalismo hasta la extrema derecha.





        • I like what you say (5 positives and 3 improvement points)
      • 12 replies
  • Recently Browsing

    No registered users viewing this page.

  • Who's Online (See full list)

    • Chrome(5)
    • Bingbot(4)
×