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Gerión

Errores de Francisco

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Aquí lo que está en juego es responder si el "ciclo español" en la Historia, como si de una saga se tratara, está agotado o no.

De alguna forma no salir en defensa de los escasos restos del Imperio parece que implica que aquellos que se agarran a lo espiritual están casi en "ejercicio puro de Fe" de que algo vendrá, quién sabe de qué forma, para reconstituir el imperio católico, si por franceses, o chinos, o rusos, o alemanes, o africanos, o vascos aranistas, o quién sabe, nuevos individuos y comunidades del futuro. La espiritualidad genera. Esto inauguraría otro "ciclo".

Por el otro lado, estamos los que quizá nos agarramos demasiado a las ruinas, a las Naciones hispanas que han quedado tras la explosión del imperio, confiamos en ellas aunque estén demacradas y rotas, incluso amnésicas. Para nosotros el "ciclo español" o "hispano", porque es lo mismo, aún tiene mucho que decir. Incluso llegamos a argumentar que toda esa espiritualidad se desvanece sin un sustento material en estas naciones y no en otras (¿dónde si no?). La materialidad genera.

Claro, hay cientos de posturas intermedias, y habrá que buscar puntos de trabajo en común.

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hace 5 horas, Español dijo:

Más que salvar el alma, lo importante es convertirla y orientarla en el camino de Dios porque, tampoco podemos caer en el egoísmo de pretender que nuestra alma sea más importante que todo lo demás.

Alma ya tenemos, pero lo importante es unirla a la de Dios, quien es donde confluyen las demás almas de su pueblo y donde todo cobra su sentido más pleno y universal pues, el alma Dios es la esencia pura del amor y el origen de la felicidad a la que todos aspiramos.

Y aquí es donde entra en juego la patria, que no es algo secundario sino igualmente principal pues, si bien la Iglesia es el vector universal de confluencia, la patria es a su vez el lugar donde se manifiesta, y la lengua el vehículo imprescindible para alcanzarla, a través de la comunicación con nuestro prójimo.

Como católicos creemos en el mandamiento único de Cristo:  «Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a tí mismo». Pero amar a Dios sobre todas las cosas, no significa que ese amor sea más importante que todo lo demás, sino que no se puede amar al prójimo y a uno mismo si no se ama a sobre todo a Dios ya que, éste es el verdadero amor. Dios es amor, es decir, sin Dios no se puede amar.

El  amor a Dios, es decir, el amor a la vida, el bien y la verdad se manifiesta en el amor hacia el prójimo y hacia uno mismo, ya que ese amor es el Ser sustancial donde nos movemos y existimos, encarnado en la Iglesia, la Patria y la persona.

A Dios se le ama sobre todo a través del amor a su Iglesia, como manifestación viva de su presencia que es; A través del amor a la Patria, que encarna el prójimo; Y a través también del amor a uno mismo, pues nosotros encarnamos el amor de Dios en cada tiempo de la vida.

Por eso yo no defiendo al Papa porque me guste o me dejen de gustar más o menos sus ideas, sino porque por encima de eso, es el cabeza visible de una común unidad a la que pertenezco y en donde existo, y se que una comunidad sin control, o con luchas intestinas que pugnen entre ellas por dominarlo, finalmente acaba siendo una unidad fracturada y sin destino.

La Iglesia es para mi la realidad material donde Dios se hace vida, pero España es el pueblo donde esa vida se manifiesta, y yo (cada uno de nosotros) soy la persona que Dios ha escogido para manifestar su amor en el mundo, por lo que, como persona, como español y como católico, no puedo concebir una España y una Iglesia separadas y divididas pues eso supone mi propia división y mi condena. Todo es una unidad. 

Para recuperar la unidad de los pueblos que promovió y garantizó España, y que hoy está en tela de juicio, hay que pasar inevitablemente por amar y procurar la unidad de la fe en nuestra casa. Es decir, por amar a Dios y al prójimo a través del amor a la Iglesia y a la Patria, con todo lo que esto implica y en la misma medida que nos amamos a nosotros mismos, como fundamentos espiritual y material que son de nuestro ser.

Son muchas las actitudes de la curia que no puedo sino entender como meramente humanas, con sus pruritos y deseos más o menos en concordancia con la Iglesia que representan. El conflicto que pudiera derivarse de una visión global por su parte y la mía encajada en la idea de la Hispanidad, no voy a resolverlo fácilmente. Es más, me niego, y si bien es cierto que ello no podrá en riesgo mi Fe, también es cierto que los hombres se equivocan y en la Iglesia y sus aferes políticos y diplomáticos, es un hecho histórico.

Tengo "dos" formas de ver las cosas: desde la Fe hasta donde la siento y entiendo, y desde el legítimo derecho a pensar también en clave española. Puedo entender discurso equidistantes acerca de las naciones pues acepto el papel arbitral del la Iglesia. Pero "se" que estos arbitrios no siempre obedecen a formulaciones estrictamente "espirituales"...

Es suficiente saber que dentro de la Iglesia existen "sensibilidades" hacia el mundo que demuestran el vigor de la institución, pero también la disparidad de criterios. Franco protegió a la Iglesia y la Iglesia le olvidó en cuanto pudo. Esas cosas suceden y del mismo modo en que la política expresa ideas opuestas, en la Iglesia se expresan puntos de vista que cuesta entender desde el prisma puramente espiritual. En cuando descendemos de ese plano, todo deviene muy humano, grotescamente humano...

Cuanta menos lata demos como católicos españoles, más fácil lo tendrán para trazar las líneas generales que sin embargo tendrán que tener en cuenta actitudes menos dóciles y entregadas.

Se leer entre líneas y me preocupa el silencio que me advierte de que hay algo que está ocurriendo mientras espero que alguien me lo confirme, tal vez, cuando ya sea tarde.

Estoy de acuerdo con Gerión en que la obra de España tiene continuidad per se. Todo quedó a medio hacer, como algunos habéis dicho en algún momento. Siendo ésto cierto, la visión globalista de las cosas claudica o se enfrenta con suma paciencia y mimo a realidades menos piadosas y casi siempre más contrarias a la propia expresión católica en el mundo.

Se están empeñando en borrar a España de la Historia y del futuro y temo que dentro de la Iglesia hay mucha gente que no le importa lo más mínimo, eso si no se está dando el caso de que los haya que lo verían con buenos ojos...

No puedo entenderlo.

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hace 51 minutos, Gerión dijo:

Aquí lo que está en juego es responder si el "ciclo español" en la Historia, como si de una saga se tratara, está agotado o no.

De alguna forma no salir en defensa de los escasos restos del Imperio parece que implica que aquellos que se agarran a lo espiritual están casi en "ejercicio puro de Fe" de que algo vendrá, quién sabe de qué forma, para reconstituir el imperio católico, si por franceses, o chinos, o rusos, o alemanes, o africanos, o vascos aranistas, o quién sabe, nuevos individuos y comunidades del futuro. La espiritualidad genera. Esto inauguraría otro "ciclo".

Por el otro lado, estamos los que quizá nos agarramos demasiado a las ruinas, a las Naciones hispanas que han quedado tras la explosión del imperio, confiamos en ellas aunque estén demacradas y rotas, incluso amnésicas. Para nosotros el "ciclo español" o "hispano", porque es lo mismo, aún tiene mucho que decir. Incluso llegamos a argumentar que toda esa espiritualidad se desvanece sin un sustento material en estas naciones y no en otras (¿dónde si no?). La materialidad genera.

Claro, hay cientos de posturas intermedias, y habrá que buscar puntos de trabajo en común.

 

No sé a qué te refieres con no salir en defensa de los restos del imperio, pero de cualquier modo, todo es mucho más sencillo que lo que propones: La espiritualidad crea la materialidad y desde ésta se genera la realidad. Por tanto, pretender que el asunto se debata entre elegir una cosa o la otra no es más que dividir la unidad fundamental e impedir así su recuperación, por mucho que nos aferremos al hecho espiritual o a las ruinas del imperio. No somos gnósticos ni paganos, sino católicos.

El ser humano es espíritu y materia, por ese orden ya que una encarna al otro, y desde esta complementariedad construye su realidad. A la inversa no funciona. Cuando la materia quiere "dominar" el espíritu, deja entonces de encarnarlo y lo creado comienza a descomponerse. Guardar el orden natural de los seres y las cosas es crucial para que todo funcione.

La Hispanidad no está acabada ni es necesario que venga nadie de fuera a reconstruirla. Lo hemos dicho muchas veces, la Hispanidad se fundamenta en la fe católica y en la concepción que desde ésta el hombre le da al mundo, generándola en su día. Por tanto, es desde la resurrección de la fe católica, en el seno de la propia comunidad hispana, que puede resucitar la Hispanidad. Pero no en nuestra interpretación personal del significado de la fe católica, ya que eso es protestantismo puro y duro, sino en la observancia y seguimiento de las enseñanzas y promesas del evangelio que custodia la Iglesia Católica.

En su momento, las comunidades del futuro seguirán basándose en aquellas que fundamenten su pasado, y ese pasado de los que vendrán, no es otra cosa que nuestro presente. Tal como hoy el presente de la Hispanidad, se fundamenta en nuestro pasado católico, si queremos que mañana siga existiendo una Hispanidad, unida y fuerte, hoy debemos procurar la unidad de la fe y de los pueblos desde el mismo ideal católico que antaño forjó nuestra historia.

Y siento ser tan franco pero, el ateísmo no es una solución, ni siquiera intermedia, para recomponer la Hispanidad. Es en cambio el alfa y la omega de su proceso destructivo, por mucho que se quiera fundamentar en una cultura o en otra. Sin el Espíritu de Dios es imposible encarnar su obra. Dios debe estar presente en nuestras vidas para que se manifieste su obra. Todo lo que se haga desde otro plano es en gran medida vanidad y tiempo perdido que a la larga no produce sino sufrimiento.

Encarnar a Dios es hacer realidad su vida en esta tierra, en las Españas ibéricas, las americanas o las que vengan. Ese es el proyecto de la Hispanidad y solo desde esa encarnación de Dios, puede acometerse. No hay más.

 

 

 


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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hace 1 hora, BGA dijo:

Son muchas las actitudes de la curia que no puedo sino entender como meramente humanas, con sus pruritos y deseos más o menos en concordancia con la Iglesia que representan. El conflicto que pudiera derivarse de una visión global por su parte y la mía encajada en la idea de la Hispanidad, no voy a resolverlo fácilmente. Es más, me niego, y si bien es cierto que ello no podrá en riesgo mi Fe, también es cierto que los hombres se equivocan y en la Iglesia y sus aferes políticos y diplomáticos, es un hecho histórico.

Tengo "dos" formas de ver las cosas: desde la Fe hasta donde la siento y entiendo, y desde el legítimo derecho a pensar también en clave española. Puedo entender discurso equidistantes acerca de las naciones pues acepto el papel arbitral del la Iglesia. Pero "se" que estos arbitrios no siempre obedecen a formulaciones estrictamente "espirituales"...

Es suficiente saber que dentro de la Iglesia existen "sensibilidades" hacia el mundo que demuestran el vigor de la institución, pero también la disparidad de criterios. Franco protegió a la Iglesia y la Iglesia le olvidó en cuanto pudo. Esas cosas suceden y del mismo modo en que la política expresa ideas opuestas, en la Iglesia se expresan puntos de vista que cuesta entender desde el prisma puramente espiritual. En cuando descendemos de ese plano, todo deviene muy humano, grotescamente humano...

Cuanta menos lata demos como católicos españoles, más fácil lo tendrán para trazar las líneas generales que sin embargo tendrán que tener en cuenta actitudes menos dóciles y entregadas.

Se leer entre líneas y me preocupa el silencio que me advierte de que hay algo que está ocurriendo mientras espero que alguien me lo confirme, tal vez, cuando ya sea tarde.

Estoy de acuerdo con Gerión en que la obra de España tiene continuidad per se. Todo quedó a medio hacer, como algunos habéis dicho en algún momento. Siendo ésto cierto, la visión globalista de las cosas claudica o se enfrenta con suma paciencia y mimo a realidades menos piadosas y casi siempre más contrarias a la propia expresión católica en el mundo.

Se están empeñando en borrar a España de la Historia y del futuro y temo que dentro de la Iglesia hay mucha gente que no le importa lo más mínimo, eso si no se está dando el caso de que los haya que lo verían con buenos ojos...

No puedo entenderlo.

Si no entiendes que la Iglesia es algo más que la curia, entonces no puedes entenderla ni comprender el motivo de su realidad. Pero es sencillo de entender. La Iglesia es el conjunto de hombres y mujeres que han sido convocados por Cristo para hacerles partícipes de su fe y de su reino, en todo lugar y tiempo. Y la curia es la jerarquía que administra dicho legado, ocupada por tanto en las cosas de Dios y también en las de los hombres, como hombres consagrados que son. Y eso es así porque todos vivimos en este mundo, aunque aspiremos al otro o como mínimo a una realidad mejor. Ocuparse de las cosas de Dios también es ocuparse de lo humano y tratar de entenderlo.

Que haya sacerdotes, obispos y papas, que a veces se dejen guiar más por los intereses del mundo que por los de Dios, no se discute, pero eso no significa que la Iglesia en su conjunto se guíe por los intereses de este mundo. Por encima de esos hombres, incluso del Papa, está Dios actuando constantemente en las vidas de todos, y es en él en quien hay que depositar la confianza, aunque a veces nos cueste o no entendamos mucho lo que ocurre. En eso se basa la fe y la convivencia, en la confianza.

Por lo que respecta a España o la Hispanidad, si bien éstas fundamentan el hecho de su existencia en la fe católica, también hay que entender que la Iglesia no puede dejar de lado a sus otras hijas, las naciones cristianas y aun las extranjeras, como nos recuerda la parábola del hijo pródigo.

Esta parábola, fundamental para entender todo el evangelio y la persona de Cristo encarnado en su Iglesia, es bastante descriptiva de la realidad que denunciáis. España, otrora el hijo nacido y criado al amparo de la Iglesia, ve como ahora el Padre, es decir esa misma Iglesia, colma de abrazos y bendiciones al hijo pródigo descarriado, que son las demás naciones que algún día dieron cuerpo a la cristiandad o mantienen algún deseo de Dios. Y por eso el hijo se irrita y reprocha al padre, es normal, pero en la parábola el padre le responde «Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo...» Por eso hay que reflexionar, que como españoles siempre hemos estado junto a la Iglesia y todo lo que ha tenido y tiene la Iglesia, nada menos que el legado de Cristo, es también nuestro legado y como tal debemos conservarlo y fomentarlo, sin llegar a perderle el amor y el respeto a ese padre que nos ha inspirado a través de su Iglesia, tal como ordena el cuarto mandamiento.

La parábola del Hijo prodigo termina con el padre diciéndole al hijo: «pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.”» Y en esta imagen debemos entender las intenciones de la Iglesia cuando abre sus brazos a otros pueblos e incluso confesiones, quizás olvidándose un poco de España pero desde luego buscando propiciar la conversión y acercamiento al seno de la Iglesia de todos esos pueblos. Pues no solo España ha sido convocada a disfrutar de ese legado de Dios, sino todos los hombres de todos los pueblos y naciones. Eso es el espíritu universal, católico, que inspiró un día los designios y gestas de España y sigue hoy inspirando a la Iglesia, a pesar de todo y aunque no nos lo parezca, pues por encima de ella está Dios actuando constantemente, y no va a dejar que se pierda.

Por eso los agnósticos, los tibios, los hipócritas, las confesiones no católicas o incluso los ateos, no pueden evitar criticar constantemente al Papa o la Iglesia, por que no creen ni entienden que por encima de ella haya ni exista un Dios orientando sus pasos. Su fe acaba en si mismos y por eso solo ven en los demás, obras humanas como las propias, para bien o para mal.

La fe es un don de Dios, que se obtiene mediante un acto de la voluntad: desear creer y abrir el paso a ese Dios en nuestra vida. Pero también se puede perder, si se pierde la confianza y se rellena ese espacio con nuestras propias ideas y juicios, es decir, cuando la voluntad se opone a la de Dios.


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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Yo te entiendo, El Español, digamos que la teoría "me la sé" y lo que no me sé, lo puedo perfectamente intuir. Pero el mundo es complejo, hay múltiples vericuetos, situaciones personales, caminos de regreso individuales, colectivos, caminos en paralelo, sendas muertas... sendas que parecen muertas y luego reviven, etcétera.

Digamos que para que la "roca" se mueva hay que echarle un poco de agua por abajo.

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Y esa agua es nuestra voluntad, unida a la roca y el esfuerzo conjunto. Pero si echas el agua por donde no va la roca, lo unico que consigues es quedarte seco y propiciar que la roca se quede inmovil.


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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¿Nos creemos de verdad lo de la Hispanidad? Si la respuesta es afirmativa, hemos de constatar que el actual Papa es español. Por lo tanto, aunque en algunos aspectos no nos guste del todo, es claro que el actual Papa será más favorable a los intereses de España que, por ejemplo, un papa alemán o un papa polaco. Y esto por el simple hecho de ser español o hispano, al margen de la orientación sociopolítica que pueda tener.

En Yanquilandia lo han captado desde el principio y por eso perciben a este Papa como una amenaza y le acusan de peronista*, que vale tanto como decir antiberal, prohispánico y opuesto al imperialismo angloamericano. El problema viene cuando toda esa propaganda que viene de Yanquilandia, de algunas naciones menores que se sienten agraviadas (como italianos y polacos), y también de Rusia, copa toda la internet hasta el punto de hacernos creer a los españoles que este Papa es malísimo y que debemos derribarlo a toda costa, con lo que al final consiguen una vez más que los españoles vayamos contra nuestros propios intereses de forma inconsciente.

Al principio yo también me dejé llevar por la corriente de críticas al Papa. Algunas críticas las mantengo y las encuadro en el contexto más amplio de crisis de la Iglesia en el último siglo. Pero poco a poco me di cuenta de que la campaña contra Francisco I es parte de una guerra muy seria contra España y —todavía más grave— contra la misma Iglesia católica. Pensemos que, por mucho que se pueda equivocar en algún momento, el nivel de ataque al Papa hace mucho tiempo que ha sobrepasado lo admisible, por faltar a la verdad y por resultar en cualquier caso contraproducente. Llega un momento en que no sólo daña a Francisco; daña también al papado, como institución perdurable, a la Iglesia y al catolicismo. Nos están llevando por una senda que nos perjudica como españoles y como católicos.

* Peronista en el insulto más habitual contra el Papa dentro del catolicismo yanqui; pero algunas veces son más explícitos y se han referido al Papa como antiliberal, antimoderno, nacionalcatólico e incluso fascista. Creo que es evidente la herida por la que respiran estos críticos conservadores. No nos dejemos contaminar por esta marea de propaganda extranjera.

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hace 2 horas, Español dijo:

Si no entiendes que la Iglesia es algo más que la curia, entonces no puedes entenderla ni comprender el motivo de su realidad. Pero es sencillo de entender. La Iglesia es el conjunto de hombres y mujeres que han sido convocados por Cristo para hacerles partícipes de su fe y de su reino, en todo lugar y tiempo. Y la curia es la jerarquía que administra dicho legado, ocupada por tanto en las cosas de Dios y también en las de los hombres, como hombres consagrados que son. Y eso es así porque todos vivimos en este mundo, aunque aspiremos al otro o como mínimo a una realidad mejor. Ocuparse de las cosas de Dios también es ocuparse de lo humano y tratar de entenderlo.

Que haya sacerdotes, obispos y papas, que a veces se dejen guiar más por los intereses del mundo que por los de Dios, no se discute, pero eso no significa que la Iglesia en su conjunto se guíe por los intereses de este mundo. Por encima de esos hombres, incluso del Papa, está Dios actuando constantemente en las vidas de todos, y es en él en quien hay que depositar la confianza, aunque a veces nos cueste o no entendamos mucho lo que ocurre. En eso se basa la fe y la convivencia, en la confianza.

Por lo que respecta a España o la Hispanidad, si bien éstas fundamentan el hecho de su existencia en la fe católica, también hay que entender que la Iglesia no puede dejar de lado a sus otras hijas, las naciones cristianas y aun las extranjeras, como nos recuerda la parábola del hijo pródigo.

Esta parábola, fundamental para entender todo el evangelio y la persona de Cristo encarnado en su Iglesia, es bastante descriptiva de la realidad que denunciáis. España, otrora el hijo pródigo nacido y criado al amparo de la Iglesia, ve como ahora el Padre, es decir esa misma Iglesia, colma de abrazos y bendiciones al hijo menor descarriado, que son las demás naciones que algún día dieron cuerpo a la cristiandad o mantienen algún deseo de Dios. Y por eso el hijo se irrita y reprocha al padre, es normal, pero en la parábola el padre le responde «Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo...» Por eso hay que reflexionar, que como españoles siempre hemos estado junto a la Iglesia y todo lo que ha tenido y tiene la Iglesia, nada menos que el legado de Cristo, es también nuestro legado y como tal debemos conservarlo y fomentarlo, sin llegar a perderle el amor y el respeto a ese padre que nos ha inspirado a través de su Iglesia, tal como ordena el cuarto mandamiento.

La parábola del Hijo prodigo termina con el padre diciéndole al hijo: «pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.”» Y en esta imagen debemos entender las intenciones de la Iglesia cuando abre sus brazos a otros pueblos e incluso confesiones, quizás olvidándose un poco de España pero desde luego buscando propiciar la conversión y acercamiento al seno de la Iglesia de todos esos pueblos. Pues no solo España ha sido convocada a disfrutar de ese legado de Dios, sino todos los hombres de todos los pueblos y naciones. Eso es el espíritu universal, católico, que inspiró un día los designios y gestas de España y sigue hoy inspirando a la Iglesia, a pesar de todo y aunque no nos lo parezca, pues por encima de ella está Dios actuando constantemente, y no va a dejar que se pierda.

Por eso los agnósticos, los tibios, los hipócritas, las confesiones no católicas o incluso los ateos, no pueden evitar criticar constantemente al Papa o la Iglesia, por que no creen ni entienden que por encima de ella haya ni exista un Dios orientando sus pasos. Su fe acaba en si mismos y por eso solo ven en los demás, obras humanas como las propias, para bien o para mal.

La fe es un don de Dios, que se obtiene mediante un acto de la voluntad: desear creer y abrir el paso a ese Dios en nuestra vida. Pero también se puede perder, si se pierde la confianza y se rellena ese espacio con nuestras propias ideas y juicios, es decir, cuando la voluntad se opone a la de Dios.

Me has leído el pensamiento Español. Creemé que tuve en mente la parábola del Hijo Pródigo y en cierto modo asumía yo mismo, en mi enfado, el papel del hijo que no se fue... Pero me quedé parado, porque al mismo tiempo que he entendido del Papa -y justificado no pocas veces en el otro foro- ese abrir los brazos a "los pródigos" mientras con nosotros no tiene el mismo perfil amable, entendí también que muchos de esos pródigos, que no son el pueblo o lo pueblos del mundo, no quieren volver a casa y si lo hacen me pongo a temblar. Ningún pródigo puede ni debe querer destruir España y ningún Padre aceptaría que el regreso de los perdidos supusiera el desastre de quien se mantuvo fiel. Como español, el resto de naciones y sus pueblos los considero mis iguales pero ni ellos son nosotros ni nosotros somos ellos. Las luchas "humanas" están en nuestra condición y desde esa perspectiva sería capaz de admitir un Papado que trate de llevar a acuerdos a las naciones enfrentadas antes que favorecer injustamente a alguna de ellas, ni siquiera a la nuestra.

Comprendo esos niveles de los que hablé antes conviene no perderlos nunca de vista. Las aspiraciones de un país deben ser justas como justa su convivencia entre el resto de naciones, pero no todos piensan lo mismo, ni mucho menos quienes pueden ver en nuestro país un competidor que despierta de su letargo. Ocupar el lugar que nos corresponde por tantas cosas ya dichas y con la Gracia de Dios, no debería ser motivo para que quieran acaban con nosotros, como españoles y como católicos.

Esos no son hijos pródigos y el Papa lo sabe. Entiendo su mano izquierda porque mantener los equilibrios entre las hienas debe ser tremendo. Por ello entiendo el diálogo interreligioso una vez se constata que el verdadero enemigo de las religiones no son sus "competidoras", sino quienes las usan para provocar su enfrentamiento.

Hay un "ellos" y un "nosotros" multinivel y espero haber dejado clara mi postura.

España debe ser salvada. Rezo por ello.

Muy bueno y tranquilizador tu mensaje, Hispanorromano.

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Pues me vas a disculpar, BGA pero debo decirte que veo en tu mensaje un tono de catastrofismo algo insano que no se ajusta a la realidad, y que presumo se debe quizás a una sobrexposición a ambientes y dialécticas bastante hostiles como son los de BBJ.

En primer lugar,  yo no veo dónde están esas naciones que quieren destruir a España y que el Papa está supuestamente bendiciendo en su proyecto destructivo,   según entiendo se desprende de tu mensaje. Desde luego sí es una idea que he visto muchas veces entre los "identis" y cismaticos de BBJ, y veo también que cada día se propaga más en la sociedad, proyectándose en ataques más o menos velados o abiertos contra la Iglesia, que supongo buscan su dominio o incluso destrucción, según quienes los encabecen.  

Y de otro lado también hay que tener en cuenta esa misma realidad altamente secularizada, hipócrita, apóstata o criptocismática de buena parte del catolicismo patrio actual,  que supongo no hará ver con los mejores ojos a nuestro país, al Papa y a muchos católicos de fuera de España. 

Nosotros ya no somos el martillo de Trento. En el orbe católico comenzamos a parecernos más a aquellos príncipes alemanes que jaleaban las diatribas de Lutero, que aquella vieja España que se batía el cobre y desangraba por toda Europa por defender a Roma y el Reino de los Cielos. Que desde Roma no nos tengan en primera página,  tampoco debería extrañarnos, sobre todo teniendo en cuenta que la última cruzada se proclamó para defender a España,  y ésta está agradeciendo hoy el favor con un desprecio importante y un utilitarismo de la religión, bastante inaceptables y sin ánimo de reconciliación.

El mayor pecado es creer que Dios nos debe algo. Eso es la esencia misma de la soberbia, que siempre acaba destruyendo a las personas. Dios quiso encarnarse en la Iglesia. Somos nosotros los que le debemos todo lo que somos. 

Quizás seria conveniente dejar de vernos como el hijo mayor de la parábola y comenzar a vernos como el pequeño, que en vista de sus miserias por abandonar la casa del padre, decidió volver y pedir perdón por sus fracasos en solitario. Eso sería interpretar correctamente la parábola según la enseña la tradición. 


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Gerión, comentabas que la entrevista no te produjo mala impresión o por lo menos resultó mucho mejor de lo que esperabas. ¿Puedes ampliar este punto?

El Papa fue muy claro en lo que respecta al aborto y, en cuanto a la homosexualidad, más o menos dijo lo mismo que Fernando Paz, que dista de ser lo óptimo pero que tampoco está mal para los tiempos que corren. Sin embargo, los medios conservadores han obviado esos dos puntos. ¿Por qué lo que en Fernando Paz se considera un gran mérito en el Papa, que hablaba ante una audiencia progre mucho más numerosa, no se destaca?

Si nos atenemos a la prensa conservadora, el Papa es peronista, yihadista, sionista, progre, fascista, podemita, ateo, nacionalcatólico, sorosiano, criptolefebrista, islamista, satánico, judeófobo, antiyanqui y antiespañol. ¿Cómo se puede ser tantas cosas al mismo tiempo?

Tengo conocidos polacos. Hace muchos años, en una de las típicas discusiones de barra de bar, charlábamos sobre el problema de los pederastas infiltrados en la Iglesia. Todo transcurría plácidamente, y con la poca seriedad que caracteriza a estas conversaciones, hasta que se me ocurrió decir que el problema venía en gran parte del pontificado de Juan Pablo II. Entonces noté que todos los polacos presentes giraron el cuello hacia mí, en señal de tensión por haber mentado a su compatriota. La discusión perdió el tono relajado que tenía hasta entonces y terminamos dejando el tema. ¿Por qué no actuamos igual cuando mentan a nuestros compatriotas?

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En 3/4/2019 a las 0:34, Hispanorromano dijo:

poco a poco me di cuenta de que la campaña contra Francisco I es parte de una guerra muy seria contra España y —todavía más grave— contra la misma Iglesia católica

Ahí está el meollo del asunto. Se ha hablado mucho en este tema de la inconveniencia de este Papa para mantener la relación simbiótica entre Imperio e Iglesia. Pero se nos escapa lo esencial que está en la base misma del debate, por ser sustancial acerca del origen de las cosas: Cristo.

El ateísmo de muchos de los actores que hoy profesan cierta idea de identidad hispano-católica, puede estar causando el mayor estrago de nuestra historia como tal ya que, al descartar a Cristo -a Dios- se cae en la falsa suposición de pretender que la Iglesia es la cruz de Cristo y el imperio su espada, cuando no puede ser así. Cristo y la cruz no son la misma cosa, aunque al cristianismo se le represente hoy con una cruz.

El origen de nuestra era se sustenta en la creencia de que Cristo es el Hijo de Dios muerto en la Cruz y resucitado al tercer día para encarnarse en su Iglesia y gobernar así el universo con fortaleza y misericordia: El rey, la espada y la cruz. El ciclo litúrgico precisamente, culmina cada año celebrando la proclamación de Jesucristo Rey del Universo.

Yerran quienes piensan que España representa la espada y la Iglesia la cruz. En efecto, las monarquías cristianas bien pueden ser consideradas representantes de esa espada del proyecto de Cristo en la historia del mundo pero, la cruz no es la Iglesia sino sus órdenes religiosas, cuya fuerza ha sido y es la evangelización. Así es como se puede entender que, la Iglesia es Cristo encarnado, el Rey del Universo, y las monarquías católicas, encabezadas por España, han sido su fuerza conquistadora en la historia, como las órdenes religiosas su poder para convertir, encabezadas por la Compañía de Jesús. La fuerza y el poder del verdadero Rey.

Y con esto aclarado pensemos en lo siguiente. Este Papa, es hispano y jesuita y, tanto la Compañía de Jesús como la Monarquía Católica (hispana), han sido durante siglos la cruz y la espada de ese Imperio Universal del que hablamos, y contra el que compiten otros imperios o proyectos de dominación mundial.

Ambas realidades surgen de la fe y la pasión que fundamentan España en el seno de las guerras de conquista contra el infiel, y contra el cisma. Y ambas se declaran en su origen defensoras y adalides de la verdadera fe. Recordemos que los Jesuitas son la única orden religiosa que se caracteriza por observar los tres votos normativos de la vida religiosa -obediencia, pobreza y castidad-, además de un cuarto voto de obediencia al Papa denominado "circa misiones". Y que la monarquía hispana adquiere el carácter de "Monarquía Católica" en virtud de las bulas alejandrinas que el Papa otorga a favor de los Reyes Católicos para darles el derecho a conquistar América y evangelizarla, un proyecto que adquiere luego un carácter universal de la mano de Carlos I.

Toda vez que ese proyecto universal católico, comienza a perder terreno y fuerza a raíz de la caída en desgracia de la Monarquía Católica, es decir, la derrota de la espada, solo resta derribar el poder de la cruz para terminar de vencerlo. Y ahí es donde Francisco, como Jesuita y como Hispano, se hace ahora protagonista de los ataques furibundos de los enemigos del Imperio quienes, no temiendo ya la fuerza de su espada, por estar la Hispanidad derrotada, se dedican a difamar ahora su poder evangelizador, con el objetivo claro de destruir lo que queda del Imperio de Cristo sobre la Tierra y terminar de hacerse con su control.

Las tesis que ignorantemente están defendiendo quienes atacan a Francisco, significan de facto pretender blandir la espada contra el Rey y lo que queda de su Imperio. Es decir, traicionar el fundamento de quienes somos y servirles en bandeja de plata la cabeza de la catolicidad a sus enemigos, como Herodes sirvió la de Juan el Bautista -el más grande entre los hombres- por contentar el pérfido capricho de una dama adúltera. Obsérvese las similitudes profundas que encierra esta parábola histórica, que bien podría representar el prototipo de la pugna histórica entre el proyecto católico de la Hispanidad y el proyecto protestante de la "Pérfida Albión" que hoy señorea el mundo.

Cabría entonces preguntarse, a la luz de esta imagen, dónde nos situamos en la escena cada uno y dónde nos gustaría realmente estar al final del camino, cortando cabezas en los campos de batalla del mundo o dándole un sentido noble y trascendente a todo ese sufrimiento, defendiendo la verdadera y única Corona capaz de dominar y establecer la paz en el mundo, como siempre hicimos los españoles.

 


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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hace 1 hora, Español dijo:

Ahí está el meollo del asunto. Se ha hablado mucho en este tema de la inconveniencia de este Papa para mantener la relación simbiótica entre Imperio e Iglesia. Pero se nos escapa lo esencial que está en la base misma del debate, por ser sustancial acerca del origen de las cosas: Cristo.

El ateísmo de muchos de los actores que hoy profesan cierta idea de identidad hispano-católica, puede estar causando el mayor estrago de nuestra historia como tal ya que, al descartar a Cristo -a Dios- se cae en la falsa suposición de pretender que la Iglesia es la cruz de Cristo y el imperio su espada, cuando no puede ser así. Cristo y la cruz no son la misma cosa, aunque al cristianismo se le represente hoy con una cruz.

El origen de nuestra era se sustenta en la creencia de que Cristo es el Hijo de Dios muerto en la Cruz y resucitado al tercer día para encarnarse en su Iglesia y gobernar así el universo con fortaleza y misericordia: El rey, la espada y la cruz. El ciclo litúrgico precisamente, culmina cada año celebrando la proclamación de Jesucristo Rey del Universo.

Yerran quienes piensan que España representa la espada y la Iglesia la cruz. En efecto, las monarquías cristianas bien pueden ser consideradas representantes de esa espada del proyecto de Cristo en la historia del mundo pero, la cruz no es la Iglesia sino sus órdenes religiosas, cuya fuerza ha sido y es la evangelización. Así es como se puede entender que, la Iglesia es Cristo encarnado, el Rey del Universo, y las monarquías católicas, encabezadas por España, han sido su fuerza conquistadora en la historia, como las órdenes religiosas su poder para convertir, encabezadas por la Compañía de Jesús. La fuerza y el poder del verdadero Rey.

Y con esto aclarado pensemos en lo siguiente. Este Papa, es hispano y jesuita y, tanto la Compañía de Jesús como la Monarquía Católica (hispana), han sido durante siglos la cruz y la espada de ese Imperio Universal del que hablamos, y contra el que compiten otros imperios o proyectos de dominación mundial.

Ambas realidades surgen de la fe y la pasión que fundamentan España en el seno de las guerras de conquista contra el infiel, y contra el cisma. Y ambas se declaran en su origen defensoras y adalides de la verdadera fe. Recordemos que los Jesuitas son la única orden religiosa que se caracteriza por observar los tres votos normativos de la vida religiosa -obediencia, pobreza y castidad-, además de un cuarto voto de obediencia al Papa denominado "circa misiones". Y que la monarquía hispana adquiere el carácter de "Monarquía Católica" en virtud de las bulas alejandrinas que el Papa otorga a favor de los Reyes Católicos para darles el derecho a conquistar América y evangelizarla, un proyecto que adquiere luego un carácter universal de la mano de Carlos I.

Toda vez que ese proyecto universal católico, comienza a perder terreno y fuerza a raíz de la caída en desgracia de la Monarquía Católica, es decir, la derrota de la espada, solo resta derribar el poder de la cruz para terminar de vencerlo. Y ahí es donde Francisco, como Jesuita y como Hispano, se hace ahora protagonista de los ataques furibundos de los enemigos del Imperio quienes, no temiendo ya la fuerza de su espada, por estar la Hispanidad derrotada, se dedican a difamar ahora su poder evangelizador, con el objetivo claro de destruir lo que queda del Imperio de Cristo sobre la Tierra y terminar de hacerse con su control.

Las tesis que ignorantemente están defendiendo quienes atacan a Francisco, significan de facto pretender blandir la espada contra el Rey y lo que queda de su Imperio. Es decir, traicionar el fundamento de quienes somos y servirles en bandeja de plata la cabeza de la catolicidad a sus enemigos, como Herodes sirvió la de Juan el Bautista -el más grande entre los hombres- por contentar el pérfido capricho de una dama adúltera. Obsérvese las similitudes profundas que encierra esta parábola histórica, que bien podría representar el prototipo de la pugna histórica entre el proyecto católico de la Hispanidad y el proyecto protestante de la "Pérfida Albión" que hoy señorea el mundo.

Cabría entonces preguntarse, a la luz de esta imagen, dónde nos situamos en la escena cada uno y dónde nos gustaría realmente estar al final del camino, cortando cabezas en los campos de batalla del mundo o dándole un sentido noble y trascendente a todo ese sufrimiento, defendiendo la verdadera y única Corona capaz de dominar y establecer la paz en el mundo, como siempre hicimos los españoles.

 

Qué te parece si comentamos el momento en que la cooperación entre la Monarquía Católica y la Compañía comenzó a hacer agua por arriba -por abajo es inevitable que en todo lugar y momento pudieran surgir desencuentros- que bien pudiera ser con la puñalada de Carlos III... Puede que igual por ahí vamos encontrando las raíces de los tambaleos de unos y otros.

Recordemos que es bastante probable que las semillas de los descontentos que posteriormente desembocaron en las guerras civiles indianas se sembraran con las famosas reformas borbónicas del XVIII.

Curiosamente, en el momento de mayor aflujo de capitales desde Indias -quinto real, etc- debido al tan cacareado aumento de eficiencia de la administración -igual debemos denominarlo aumento de carga fiscal en ultramar- es cuando se estaría fraguando el colapso posterior.

 

PD: son hipótesis concretas por supuesto cuestionables pero también explicativas.

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Yo también pienso, como he manifestado en otras ocasiones, que con los Borbones comienza la decadencia del Imperio, ya no tanto en el sentido material como en el espiritual, que al fin y al cabo es el que inspira y hace realidad el otro.

A esa idea que planteas bien podríamos añadir un dato que me parece importante para analizar la historia, como es el hecho de la procedencia de las cosas. Si bien la Monarquía Católica y la Compañía de Jesús son realidades que nacen en España, en ambos casos se trata de realidades que lo hacen en el seno de enfrentamientos contra Francia.

Siempre decimos que nuestra eterna enemiga ha sido Inglaterra, cuando el hecho es que, si repasamos la historia, el papel de Francia puede que haya sido tanto o incluso más importante que el otro para entender el motivo de la decadencia y caída del imperio.

Con la llegada de los Borbones llega también la ilustración y el absolutismo, dos maneras de pensar que se contraponen fundamentalmente al eje vertebrador católico, que tradicionalmente la monarquía hispana le había dado a sus reinos, permitiendo su expansión y evangelización desde los Reyes Católicos.

Con ellos viene el derribo de la estructura social católica, que España había construido desde la base del libre albedrío de sus reinos para administrar sus cosas, y la subordinación real de estos a los mandatos de la Iglesia, como expresión política de lo que es la libertad del hombre para obrar moralmente el bien. La Ley natural comienza a perder terreno ante la ley de los príncipes.

Carlos III hereda, además de la corona española, el narcisismo francés que se refleja en la Ilustración, y la ambición francesa por controlar lo civil y lo sagrado reflejado en el absolutismo. Recordemos que desde el S.XVI el Rey de Francia ejercía un poder sobre la iglesia nacional que no tenía ningún otro monarca europeo en sus respectivos reinos. Y es posible, aunque esto es una impresión personal, que también heredase cierta envidia y resentimiento francés hacia lo español, devenido de las confrontaciones pasadas y del auge de lo hispano frente a la decadencia de lo franco.

 En cualquier caso, esa herencia es lo que le lleva a querer rehacer lo hispano desde la soberbia del reformismo ilustrado absolutista y en oposición a la tradición católica de hacer las cosas, que tiene en los Jesuitas sus máximos valedores. Su expulsión va más allá de haber instigado el Motín de Esquilache, era también una forma de decirle a la cristiandad, "ahora mando yo y todo ha de plegarse a mis designios". Ideal que marcaría el signo de la nueva política.

Unos designios que tiempo después volverían estar en la base de las subsiguientes expulsiones, en el fondo de las independencias americanas, y en el auge del liberalismo y la masonería como sucedáneos materialistas del libre albedrío y la Iglesia universal. Dos nuevos actores que acabarían minando el imperio e instalándose como los mayores enemigos del proyecto universal de la Iglesia y la Hispanidad, hasta dar lugar a las democracias actuales en las que, al igual que Carlos III, la gente piensa "ahora mando yo y todo ha de plegarse a mis designios", incluida la Iglesia y el Papa, y si no nos gusta lo que dice, se le debe expulsar como en su día se expulsó a los jesuitas.

Francisco es el Papa, es hispano y es Jesuita. Derribarlo sería como derribar y someter de un plumazo el poder de la Iglesia, la espada y la cruz. El sueño de liberales y absolutistas que han engendrado la hidra de diez cabezas que, desde el anarquismo hasta el identitarismo, hoy señorea el mundo occidental a través de partidos y corrientes ideológicas.


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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Interesantísimo. Hace tiempo leí un comentario respecto a la hipotética existencia de dos "estilos" o escuelas de jesuitismo, una de corte español y otra de corte francés. No recuerdo ahora cuáles serían las características que se le atribuirían a cada uno, lo que sí recuerdo es que encuadraba al papa Francisco dentro de la tipología "francesa"... lo cual explicaría en cierto sentido esa supuesta distancia de este Papa con nuestro país. 

¿Sabes algo de este tema o es pura mitología?

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En la época de la Ilustración, la Compañía de Jesús era la orden religiosa más dinámica y adaptada al mundo de cuantas había. Los Jesuitas contaban en su seno con los hombres más y mejor preparados culturalmente de su tiempo pues, su principal objetivo era la defensa de la ortodoxia romana y el ordenamiento católico, es decir, la defensa y propagación de la fe en el mundo. Por ello tenían muy claro que no podían ceñirse a una mera defensa teológica del catolicismo, sino que, a su vez, debían adoptar una actitud práctica ante las cosas del mundo, que les llevaba a estar siempre cerca de los poderosos para intervenir en la política cuando consideraban que así podían abundar en beneficios para cristiandad.

Cuando los ilustrados franceses traducen la Enciclopedia Universal británica, Diderot define a los Jesuitas como religiosos mundanos "dedicados al comercio, la intriga, la política y las ocupaciones ajenas a su estado e inapropiadas a su profesión", haciéndose eco del pensamiento de los ilustrados escoceses que los veían como "tiranos del pueblo y esclavos de la corte". Hay que entender que esto se produce en el seno de un enfrentamiento entre dos diferentes concepciones completamente opuestas de la cultura: la religiosa y la secular. Una defendida por los Jesuitas que sostenían la supremacía del sistema teológico tradicional, y otra empujada por los ilustrados que preconizaban la secularización de las sociedades ya que así podían ejercer sobre ellas el poder absoluto de los príncipes y señores.

En aquella lucha de la ciencia contra la fe, que se traduce en la lucha del mundo contra la Iglesia, la Compañía estaba en la vanguardia de los conocimientos y también de la defensa de la concepción tradicional, en consecuencia, los ilustrados pusieron todo su empeño en minar los fundamentos doctrinales de los jesuitas, para hacerles quedar ante el mundo como una orden preocupada tan solo de las cosas terrenales. Es así como ellos también se hicieron protagonistas de su propia leyenda negra, que en muchos casos se difuminaba con la española. Voltaire llegó a decir de ellos: "cuando hayamos eliminado a los jesuitas habremos dado un gran paso adelante en nuestra lucha contra lo que detestamos".

Sin embargo, no se trataba de que hubiera dos corrientes en el seno de la Compañía, una ocupada de los asuntos religiosos y otra de los políticos (no sé si es esto a lo que te referías), sino que era todo una sola y misma corriente que, al amparo de la tradición, se ocupaba tanto de lo religioso como de lo político, como dos realidades humanas que son. Lamentablemente, como toda leyenda negra, está también tuvo su repercusión, y hoy son muchos los que siguen viendo a la Compañía de Jesús como una oscura entente de poder en el mundo. Y efectivamente, siempre han estado ocupados en el poder, es decir, en preservar el poder de Dios en el mundo, cosa que se le reprocha constantemente a Francisco cuando desde su educación jesuita, aborda tanto los temas mundanos que preocupan a las sociedades como los asuntos teológicos que preocupan a la Iglesia, pues el hombre todo es uno.

Es posible que en el haber de Francisco, pese también el hecho de que fué la corona española una de las que más intrigó contra la Compañía hasta lograr que Clemente XIV firmara la supresión, y una también de las que más ha traicionado el estandarte católico que antaño enarbolaron ambas sociedades. No podemos obviar que la historia de España ha sido muy católica, pero tiene también en su haber un gran trasfondo anticatólico que hoy está en plena ebullición y ha puesto a Francisco en el objetivo de su mira, bien mundanizándolo como hace la izquierda contribuyendo así a fomentar la leyenda negra jesuita, bien despreciando su magisterio tal como hacían los ilustrados de la época para minar su poder.


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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    • Antes que nada quería remarcar que me estoy refiriendo al contexto de estado liberal que disfrutamos/padecemos.

      Soy uno de esos que en su día cayeron en la moda de meter en el mismo saco a todos los funcionarios y hacerlos deudores de los más diversos agravios.

      Pero he ido modificando mi opinión y llegado a la conclusión de que  gran parte de lo decente en nuestro país ha entrado bajo ese manto y, en buena parte, está dormitando por desmotivación pero que seguro podrían ser, de forma relativamente sencilla, reactivados y recuperados para el bien de España.

      Os pongo aquí un video a una conferencia de un tipo al que le tengo bastante respeto, Alfonso Nieto, un gran experto en derecho administrativo (sé que no os tragaréis la conferencia pero ahí lo dejo y me gustaría hacer unos extractos de la misma con algunas observaciones que me parecen interesantes).

       





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    • Post in Observatorio contra la Hispanofobia y la Leyenda Negra
      Ataque hispanófobo esta vez desde México.

      López Obrador olvida la fundación hispánica del país y vuelve a caer en el indigenismo más ramplón que lleva arrasando el país desde hace ya un par de siglos.¿Quiere volver a sacar a la extracción de corazones a lo azteca, a miles y en vivo?

      El presidente cae definitivamente como opción hispánica.

      Hay que decir que muchísimos mexicanos se están manifestando en las redes sociales en contra de esta estupidez. Aguanta, México.
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    • El terrorismo estocástico y el atentado de Nueva Zelanda
      El pasado octubre se produjo una cadena de sucesos que me hizo pensar que estamos ante una nueva era de terrorismo inducido a través de internet. El día 23 de octubre, George Soros y otros adversarios de Trump empezaron a recibir cartas bomba que no llegaron a causar ninguna víctima. El 27 de octubre un sujeto abrió fuego contra una sinagoga de Pittsburgh y dejó 11 muertos y 7 heridos. El anterior día 26 se produjo otra noticia de la que no se informó en España: Gregory Bush asesinó a dos transeúntes negros; minutos antes había intentado entrar en una iglesia negra para perpetrar una matanza. En cuestión de una semana se produjeron tres acciones terroristas de inspiración identitaria y se dio la casualidad de que los tres terroristas tenían una intensa actividad en internet, donde difundían teorías de la conspiración típicas de la nueva ultraderecha: el Gran Reemplazo, el Plan Kalergi, el Genocidio Blanco, Soros llena EEUU de inmigrantes hispanos, etcétera.

      (...)Hace tiempo alguien habló de terrorismo estocástico para referirse a este nuevo fenómeno en que las comunicaciones masivas, especialmente las redes sociales, inspiran actos de violencia al azar que son estadísticamente predecibles pero individualmente impredecibles. Es decir, cada acto y cada actor es diferente, y nadie sabe quién lo cometerá ni dónde ocurrirá el próximo acto, pero es probable que algo termine ocurriendo. No puedo programar a nadie para que cometa un atentado en tal fecha y lugar, como a veces se decía fantasiosamente en algunas películas de espías, pero sí puedo inundar esa mente colmena que es internet con la suficiente intoxicación como para que alguien termine cometiendo una acción terrorista contra los enemigos que voy designando. No sé cuándo ocurrirá el acto terrorista ni dónde se llevará a cabo, pero es probable que termine ocurriendo un acto terrorista que a su vez facilite los siguientes actos, pues el terrorismo es ante todo propaganda. 
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    • Masacre en Nueva Zelanda ¿Son las redes sociales culpables?
      Como imagino que todos sabréis ya, ayer se produjo una matanza en Christchurch, una pequeña población de Nueva Zelanda donde, un supremacista blanco entró armado con rifles y escopetas en dos mezquitas y comenzó a disparar a todos los que se encontraban dentro, ocasionando 49 muertos y otros tantos heridos de bala, entre ellos mujeres y niños.

      Lo más grave del asunto es que el tipo retransmitió en directo su salvajada a través de Facebook, como si fuera un stream de un videojuego, logrando viralizarse a los pocos minutos de comenzar la matanza. Fue la policía la que tuvo que pedir a esa red social que cortase la emisión ya que durante casi veinte minutos, el asesino estuvo emitiendo impunemente sus crímenes.
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    • La diversificación de la propaganda rusa: PACMA, Podemos y ultraderecha
      La maquinaria rusa de desestabilización política parece que comienza a calentar motores de cara a las próximas citas electorales. Analizamos algunas cuentas en Facebook, bajo bandera de Rusia, que estarían apoyando toda la amalgama de ideologías y movimientos radicales, desde el animalismo hasta la extrema derecha.





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