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debate Cambio climático

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Como comenté anteriormente, del cambio climático entiendo muy poco, aunque en principio trabajo con la hipótesis de que no hay suficientes evidencias de ese cambio y todavía menos de que esté causado por el hombre. Trabajo entonces con la hipótesis de que el cambio climático es un mito, aunque por otra parte, por las terribles repercusiones tendría una cosa así, creo que tampoco conviene desechar la hipótesis de que realmente esté sucediendo un cambio de esas características. Ahora bien, partiendo de la hipótesis de que el cambio climático es un mito, me atrevo a señalar tres posibles utilizaciones de dicho mito:

1. La malthusiana, en el sentido de que la humanidad debería dejar de procrear para evitar una catástrofe planetaria.

2. La identitaria, en idéntico sentido pero aplicada sólo a los marrones y a los tercermundistas. (En la práctica estas dos primeras opciones resultan fácilmente intercambiables. Los identitarios muchas veces tampoco quieren que procreen los blancos, y los malthusianos puros la mayoría de veces enfocan sus esfuerzos en el Tercer Mundo, donde llevan a cabo políticas mucho más agresivas que aquí.)

3. La católica o simplemente racional, que considera que el hombre está en la Creación por encima del reino animal y vegetal, y que por otra parte asume el mandato divino de procrear, pero que, sin embargo, cree que cierta preocupación por la degradación del planeta puede venir bien para combatir el prometeísmo enloquecido que pretende que absolutamente todo -desde la ropa hasta el cepillo de dientes- lleve un chip conectado a internet y que en último término no quiere otra cosa que el transhumanismo, o sea, el dominio de la Máquina y el fin de la Humanidad. Por lo tanto, la preocupación por el Planeta se podría aprovechar perfectamente para embridar la soberbia prometeica y procurar el retorno a una vida y a una sociedad más cristianas. Me parece que es un poco intención que planea en la encíclica Laudato Si, que leí con gran  provecho en su día. Por otro lado, el Santo Padre tampoco puede hacer otra cosa que trabajar con la hipótesis que da como cierta la mayoría de científicos, aunque estos se puedan equivocar. En ese aspecto, parece inteligente aprovechar el lado positivo que puede tener ese relativo consenso científico en torno al cambio climático, en tanto se dilucida si es real o es sólo un mito fruto de la mala praxis científica.

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En lo que a mí respecta, tampoco soy ningún experto en la materia aunque siempre me ha interesado bastante todo lo relacionado con la física y la vida en el planeta, pues de alguna forma es el entorno real en donde se desarrolla la vida. Y he sido durante años (aún lo soy) un gran aficionado a la observación y el estudio de la naturaleza, la geología, la antropología, la meteorología o el clima,  pues considero que condicionan en buena medida las diversas formas de vida y de ser existentes en cada momento.

Por todo ello entiendo que, mi opinión no pasa de ser la de un simple y mero aficionado, en absoluto comparable con la de ningún experto. Pero también es cierto que, aparte de observar, he leído bastantes libros e información relacionada con esos temas y la conclusión a la que llego, es que el clima no ha sido nunca una constante fija sino un sistema variable que depende de muchos factores, principalmente del sol y de nuestra posición respecto al mismo.

En esa variabilidad, para mí el cambio climático actual es una realidad incontestable, que ha sido demostrada ya por multitud de científicos. Ahora bien, guardo enormes dudas acerca de la responsabilidad última del hombre sobre ese cambio, y niego por completo que las medidas políticas que se intentan aplicar pare evitarlo, puedan tener alguna repercusión significativa en la deriva climática del planeta, si bien pueden tenerla en cambio, en las formas de ser y pensar de los hombres, que es lo que en definitiva interesa.

Lo que ocurre lo veo de manera semejante a como en el pasado de algunas civilizaciones, se ofrecían sacrificios humanos para evitar que los dioses desencadenaran su castigo sobre la gente. De alguna forma, la teoría del cambio climático antropogénico forma parte de esa pseudo religión ecológica global, en la que confluyen los mismos factores que confluían en aquellas religiones paganas del pasado, con una concepción materialista de la existencia que no es capaz de valorar otra perspectiva que la biológica. Y por ello la Iglesia católica se ve obligada a responder, ya no tanto dando respuestas científicas al problema climático, que no es su función, sino ofreciendo una visión antropológica, filosófica y religiosa del asunto, que nos permita comprender la importancia primordial de cuidar nuestra casa común, y a la vez liberarnos de "la opresión de conciencia" que, a través del clima y otros factores naturales, el materialismo ecológico trata de imponernos.

Para explicar esto que digo, voy a tratar de trazar un paralelismo con una cruel realidad, de alguna manera y a mi modo de ver semejante a la actual, que encontraron los españoles en la América recién descubierta y a la que se tuvo que dar una respuesta católica.

Cuando aquellos antepasados nuestros llegaron al nuevo continente, entre los grupos humanos que se encontraron sobresalían los aztecas, que tenían un complejo sistema social de castas, dominio y sumisión, entre las que destacaba la sacerdotal, que se dedicaba en buena medida a observar y estudiar los ciclos naturales, con la intención de asegurar las cosechas y la prosperidad de aquellas sociedades. Conocían bastante bien los ciclos orbitales de los astros visibles y habían elaborado complejos sistemas de medición de los tiempos, en los que identificaban hasta cuatro edades anteriores a su historia, viviendo entonces en la que denominaban "el quinto sol", correspondiente al tiempo en el que fueron creados el hombre y el maíz, que eran la base de toda su prosperidad. Y para que estos dos pilares de la vida siguieran existiendo, el dios sol tenía que alimentarse periódicamente de la sangre de los hombres pues, en caso contrario perdería su fuerza para hacer crecer el maíz del que dependían. Así que, para asegurar la vida de su dios, realizaban inmensos sacrificios humanos donde se le ofrecía el corazón y la sangre de los sacrificados.

Aquellos sacerdotes conocían bastante bien el funcionamiento de los ciclos solares y lunares, tal y como se demuestra hoy por el estudio de sus calendarios, y por tanto sabían perfectamente cuándo el astro declinaba o ascendía en las estaciones, o cuándo era ocultado periódicamente por la luna, independientemente de lo que hicieran ellos. Sin embargo hacían creer a la gente que su dios estaba perdiendo la fuerza por falta de alimento y que, de no ofrecer nuevos sacrificios sangrientos, entrarían en un mundo de oscuridad y muerte del que ya no saldrían. En realidad aquellos sacrificios no eran una forma de mantener vivo al dios sol sino de mantener sumisa y dominada por la fuerza aquellas sociedades, y el conocimiento científico de la naturaleza, era lo que les proporcionaba ese poder supremo a las castas superiores y caciques que ejercían el dominio.

Hoy viene a pasar una cosa similar con la teoría del cambio climático antropogénico. Desde mediados del pasado siglo, se sabe que el clima depende en mayor medida de los ciclos orbitales de planeta que, en función de una mayor o menor insolación en determinadas áreas de la tierra, motivada por los movimientos de traslación y rotación del planeta, hace que el clima vaya variando en estaciones y periodos mayores de cientos y miles de años.

Un matemático serbio llamado Milankovitch, recogiendo estudios anteriores, desarrolló en los años veinte toda una teoría al respecto que no fue considerada por la comunidad científica hasta que las observaciones derivadas de la carrera espacial demostraron su veracidad. Sin embargo, y pese a la evidencia matemática que demuestra que los cambios climáticos se producen mayormente por causas naturales, los sacerdotes de la religión ecológica, han elaborado un relato por el que, la actividad y el sacrificio de los hombres, son los principales responsables y garantes de la salud del clima.

De esta forma y como en aquellas sociedades paganas, se ofrecen sacrificios humanos en forma de trabas al desarrollo, tasas, medidas económicas y mercados regulados que impiden el desarrollo natural de las sociedades más débiles y subdesarrolladas, y garantizan la hegemonía y el dominio de las más fuertes, o de lo contrario corremos el riesgo de perecer en medio de grandes catástrofes y desdichas. La similitud con aquellos sistemas de dominio social es brutal.

Resumiéndolo mucho: "yo sé cuándo y cómo cambia el clima pero te hago creer que lo que ocurra es culpa tuya para que así, tú te sacrifiques por mí, de manera que yo siga manteniendo el dominio sobre tu vida". La buena fe y la conciencia hacen el resto. 

Ante esto, que por entrar en el terreno de la suposición de intenciones, no se puede juzgar abiertamente, la Iglesia solo puede alertar acerca de las realidades y consecuencias reales que, nuestros modos de vida, tienen para el mantenimiento del orden natural y el digno desarrollo de la vida. De cualquier forma lo que la Iglesia, en boca del Papa, dice sobre todo al respecto, es que no se puede considerar otra concepción ecológica que no sea aquella en la que el hombre también forma parte de la ecuación natural y es el principal sujeto a proteger.

De otro lado, la conservación del orden y la vida natural sobre el planeta es una necesidad real para nuestra propia existencia y dignidad de vida pues, todo está relacionado y en la medida que alteramos ese orden natural, alteramos igualmente nuestra vida real y el entendimiento que tenemos de ella. El alejamiento o incluso el desprecio de la naturaleza en favor del poder o la riqueza económica, que han generado los modos de vida modernos, están ocasionando el desprecio y desconocimiento de nuestra responsabilidad sobre el verdadero sentido de nuestro dominio sobre la tierra, como herederos de la Creación, y son los responsables de que millones de seres humanos, de seguir esa tendencia, perezcan indignamente o pasen a formar parte de la vida animal dominada.

El conocimiento y cuidado ecológico del planeta es una cuestión moral de primer orden, como lo es también el conocimiento de las mentiras que a menudo se vierten en ese ámbito pues, al tratarse de una cuestión moral, permite diversas formas de dominación. Por eso la Iglesia está tratando de ofrecer una respuesta a través de aquello que el Santo Padre denominaba "Ecología integral" en la encíclica "Laudato si".

Si en la América de los conquistadores, los españoles tuvieron que vencer el dominio de los aztecas, para liberar y no exterminar a aquellos pueblos de la tiranía de sus caciques, hoy la Iglesia se ve obligada igualmente a responder ante estas nuevas formas de dominio, el paganismo ecológico y la modernidad desnaturalizante, que han extendido sus mentiras sobre miles de millones de almas y dominan de una u otra forma las vidas de todos. La tarea no es nada sencilla.

En definitiva, sí creo que existe un cambio climático, sí creo que el hombre debe recuperar modos de vida que le vuelvan a conectar con su auténtica naturaleza, más digna y más ordenada pero, rechazo de plano las mentiras y el mercado de conciencias y almas que han generado el modernismo y el neopaganismo, en su lucha por dominar a las naciones. Los cambios climáticos se producen mayormente por causas naturales y nuestro deber es adaptarnos a ellos como parte de nuestra realidad que son, y cuidar del planeta como quien cuida de su propia casa, pues todo es un bendito regalo de Dios.


No te preguntes si lo que haces es pecado, pregúntate si al hacerlo estás amando.

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Enumeré los usos ideológicos que se podían hacer del mito del cambio climático. Pero quizá también haya intereses estrictamente comerciales en el tema. Por ejemplo, puede que algunas naciones o grupos de presión estén interesados en debilitar a las naciones (principalmente árabes) que dependen del petróleo. O puede que alrededor de las energías renovables se haya constituído toda una industria que está muy interesada en hacernos creer lo del cambio climático, porque de ello depende su negocio :

Google realiza la mayor compra de energía renovable de la historia – El Periodico de la Energía

Sobra decir que, a la inversa, las petroleras y las naciones con yacimientos estarían interesadas en negarlo a toda costa.

Imposible saber qué hay detrás de todo esto. Con el correr de los años quizá lo veamos más claro.

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La Iglesia tiene una gran lucha ideológico-espiritual contra el malthusianismo. Sería una explicación de por qué necesita actuar más intensamente en el debate ambientalista...además del tema de intereses económicos de grandes corporaciones en todo este asunto.

El tema ya salió cuando trazamos los intereses tras el movimiento cismático USano.

 

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En este extenso artículo se recoge la opinión de tres científicos españoles que son escépticos con el cambio climático:

Cambio climático: El 97% de los científicos está con Greta Thunberg. Hablamos con el 3% restante

Me ha gustado la opinión del segundo y el tercero. El primero me ha parecido un tanto influido por la ideología.

A la intención de ligar el posible cambio climático con políticas neomalthusianas se puede responder desde argumentos católicos. Pero también se puede responder con argumentos neutros, cuya validez es evidente para cualquiera, como en esta carta dirigida a La Vanguardia:

Cita

Tener hijos y ecología

Olga Nafría Febrer, Barcelona

21/09/2019 00:09

Se ha puesto de moda entre políticos y activistas decir que tener muchos hijos es antieco­ló­gico. Y me sorprende, porque, cuando pienso en las familias grandes, veo que son lo más ecofriendly que existe, ¡incluso sin buscarlo! Los hijos de familias numerosas han sido los primeros en llevar ropa de segunda mano (y tercera y cuarta...). Y eso, mucho antes de que se pusiera de moda lo vintage . Los coches de estas familias son siempre vehículos de alta ocupación. Sus pisos son los que tienen más población por metro cuadrado, con las literas como grandes aliadas. Cuando van al súper, compran envases de ahorro. En internet proliferan las apps para compartir comida, pero este problema no lo tienen las familias numerosas.

Así que, para salvar el planeta, habrá que seguir pensando opciones. Porque me temo que tener menos hijos no va a ayudar.

Tener hijos y ecología

Creo que el posible error de diagnóstico en lo que respecta al cambio climático puede deberse a que se están utilizando modelos matemáticos y simulaciones por ordenador para predecir el futuro. ¿Pero no es un poco irreal pretender que un modelo matemático puede conocer el clima dentro de 50 años cuando ni siquiera es capaz de predecir el tiempo que hará dentro de tres meses?  Uno de los científicos entrevistados del enlace inicial dice expresamente que son modelos extremadamente complejos y da a entender que ni siquiera los entienden todos los científicos. ¿No vendrá por ahí el error? A lo mejor el modelo es erróneo o a lo mejor es correcto pero un pequeño error de cálculo introduce una distorsión que posteriormente se amplifica y conduce a predicciones erróneas.

En un artículo académico publicado recientemente se evidencian las limitaciones de los ordenadores a la hora reproducir el comportamiento de sistemas caóticos. No es buena costumbre citar textos en inglés, pero en este caso creo que merece la pena:

Cita

Numbers limit how accurately digital computers model chaos

by University College London

numberslimit.jpg
"The Great Floating Point Wave" in homage to Hokusai's "The Great Wave Off Kanagawa" Credit: P V Coveney, H S C Martin & Charu G

The study, published today in Advanced Theory and Simulations, shows that digital computers cannot reliably reproduce the behaviour of 'chaotic systems' which are widespread. This fundamental limitation could have implications for high performance computation (HPC) and for applications of machine learning to HPC.

Professor Peter Coveney, Director of the UCL Centre for Computational Science and study co-author, said: "Our work shows that the behaviour of the chaotic dynamical systems is richer than any digital computer can capture. Chaos is more commonplace than many people may realise and even for very simple chaotic systems, numbers used by digital computers can lead to errors that are not obvious but can have a big impact. Ultimately, computers can't simulate everything."

The team investigated the impact of using floating-point arithmetic—a method standardised by the IEEE and used since the 1950s to approximate real numbers on digital computers.

Digital computers use only rational numbers, ones that can be expressed as fractions. Moreover the denominator of these fractions must be a power of two, such as 2, 4, 8, 16, etc. There are infinitely more real numbers that cannot be expressed this way.

In the present work, the scientists used all four billion of these single-precision floating-point numbers that range from plus to minus infinity. The fact that the numbers are not distributed uniformly may also contribute to some of the inaccuracies.

First author, Professor Bruce Boghosian (Tufts University), said: "The four billion single-precision floating-point numbers that digital computers use are spread unevenly, so there are as many such numbers between 0.125 and 0.25, as there are between 0.25 and 0.5, as there are between 0.5 and 1.0. It is amazing that they are able to simulate real-world chaotic events as well as they do. But even so, we are now aware that this simplification does not accurately represent the complexity of chaotic dynamical systems, and this is a problem for such simulations on all current and future digital computers."

The study builds on the work of Edward Lorenz of MIT whose weather simulations using a simple computer model in the 1960s showed that tiny rounding errors in the numbers fed into his computer led to quite different forecasts, which is now known as the 'butterfly effect'.

The team compared the known mathematical reality of a simple one-parameter chaotic system called the 'generalised Bernoulli map' to what digital computers would predict if every one of the available single-precision floating-point numbers were used.

They found that, for some values of the parameter, the computer predictions are totally wrong, whilst for other choices the calculations may appear correct, but deviate by up to 15%.

The authors say these pathological results would persist even if double-precision floating-point numbers were used, of which there are vastly more to draw on.

"We use the generalised Bernoulli map as a mathematical representation for many other systems that change chaotically over time, such as those seen across physics, biology and chemistry," explained Professor Coveney. "These are being used to predict important scenarios in climate change, in chemical reactions and in nuclear reactors, for example, so it's imperative that computer-based simulations are now carefully scrutinised."

The team say that their discovery has implications for the field of artificial intelligence, when machine learning is applied to data derived from computer simulations of chaotic dynamical systems, and for those trying to model all kinds of natural processes.

More research is needed to examine the extent to which the use of floating-point arithmetic is causing problems in everyday computational science and modelling and, if errors are found, how to correct them.

Professor Bruce Boghosian and Dr. Hongyan Wang are at Tufts University, Medford, Massachusetts, United States (Dr. Wang now works at Facebook in Seattle). Professor Peter Coveney of UCL is speaking at an event tomorrow in the Science Museum on the future of quantum computing.

https://phys.org/news/2019-09-limit-accurately-digital-chaos.html

 

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Un ejemplo de la teoría del cambio climático aplicada a todo tipo de aberraciones eugenésicas:

Cambio climático: Una solución contra el cambio climático sería hacer humanos más bajitos

Y un ejemplo de lo fácil que derivan estas premisas ecologistas a posiciones problemáticas:

El fundador de Extinction Rebellion: «El Holocausto es solo una mierda más en la historia de la humanidad»

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Cambio climático: Un fantasma pseudo-científico fabricado para generar miedo y así someter mejor a las masas (por sus frutos los conoceréis). 

Eso no quita que no vivamos en una locura consumista montada sobre una inmensa fábrica de basura que nos va a llegar al cuello dentro de muy poco. 

Necesitamos predicar un verdadero evangelio de la pobreza (que no miseria), de la belleza y de la elegancia.  Amor a la vida sencilla y a las rectas costumbres.

La inmensa mayoría vivimos una vida desarreglada, un verdadero desbarajuste. Unos ejemplos: 

¿Cuantos viajes son totalmente innecesarios y una perdida de tiempo?

¿Cuánto dura una prenda de media en el armario?

¿Cuanto tarda en romperse un electrodoméstico?

¿Cuantas veces juega un niño con el mismo juguete?

¿Cuanto nos gastamos para adelgazar lo que previamente hemos engordado?

...

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Muy de acuerdo con las últimas intervenciones.

Se me pasó comentar lo de la naturaleza caótica en los modelos que describen el clima, pero desde luego es un argumento de peso a la hora de plantear objeciones al relato sobre el cambio climático, quizá el de mayor peso que pueda darse.

Efectivamente, los modelos meteorológicos utilizados para predecir el tiempo de los próximos días y semanas son bastante precisos por lo que respecta a las horas inmediatamente posteriores a realizar las mediciones. Sin embargo, el error que necesariamente se comete al hacer las mediciones, los errores de redondeo de los ordenadores (incluso de los más potentes) combinado con la naturaleza caótica del problema (esto es, minúsculas variaciones en las condiciones iniciales introducidas provocan que, a partir de un cierto momento, se obtenga un comportamiento muy diferente del real) provoca que las predicciones meteorológicas no tengan validez a partir de un cierto momento. Y, de hecho, que eso siempre será así, ya que los ordenadores siempre tendrán una memoria finita, así como siempre será finita la capacidad de medición de los aparatos. Aunque hipotéticamente podría llegarse a ampliar bastante ese umbral de fiabilidad mediante refinamientos tecnológicos.

Desde luego, a falta de conocer la opinión de un especialista en esos modelos, no hay, a priori, razón para creer que la historia sea muy distinta en los modelos utilizados para predecir el cambio climático a largo plazo.

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El País tiene una sección de matemáticas en la que publica un interesante artículo sobre los modelos en los que se basa la predicción del cambio climático. Aunque la conclusión del autor es que sí podemos fiarnos de estos modelos, el artículo ofrece detalles de dichos modelos que invitan a la duda. Al final, el autor dice que conocen el grado de error que tiene la afirmación que existe un cambio climático provocado por el hombre, pero evita poner por escrito la cifra, no sé si porque este grado de error es tan alto que daría alas a los escépticos. Será interesante conocer la opinión de @elprotegido, pues la verdad es que estos temas son complicados de evaluar para el profano.

Cita

¿Nos podemos fiar de los modelos matemáticos del cambio climático?

Todos son coherentes con las observaciones que muestran que, efectivamente, está cambiando el clima y está siendo influido por acción de los humanos

 

El cambio climático y sus efectos en el medio ambiente y en la sociedad son de los asuntos más importantes y controvertidos del momento actual, como se puede comprobar durante estos días en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Pero para poder entablar un debate profundo sobre el cambio climático es importante saber cómo se construyen los modelos en los que se basan las predicciones y recomendaciones planteadas, cómo se comprueba su funcionamiento, qué tipo de predicciones producen y cómo de fiables son.

Partimos de un hecho claro: es muy difícil predecir el clima. Por un lado, la atmósfera es un sistema complejo, en el que afectan numerosos factores y en el que aparecen comportamientos caóticos. Básicamente, el clima es una interacción de la energía emitida por el sol, con la atmósfera, los océanos, el hielo y la vegetación, cuya evolución describimos mediante las leyes de la física validadas a lo largo de los siglos. La mayoría de los modelos del clima parten de modelos meteorológicos que ofrecen una predicción del tiempo a cinco días. Estos usan las ecuaciones de Navier-Stokes en una esfera en rotación –un conjunto de ecuaciones en derivadas parciales que determinan el movimiento de la atmósfera, incluyendo información del momento y la energía del aire y los océanos–, y las leyes de la termodinámica –que describen la evolución de la temperatura y el efecto del calor del sol en el aire, el agua y la evaporación–.

El sistema de ecuaciones resultante se resuelve cada seis horas para obtener soluciones aproximadas, con ayuda de un ordenador. Para ello, se divide la Tierra y su atmósfera en pequeños cubos en los que se estiman las soluciones: este método recibe el nombre de discretización. Para hacer un pronóstico del tiempo se resuelven unas mil millones de ecuaciones discretas. Este proceso implica invertir matrices muy grandes, lo que lleva aproximadamente una hora de cálculo en una supercomputadora. Los resultados obtenidos hoy en día son bastante acertados, y además, podemos compararlos con la realidad diariamente para determinar los errores cometidos.

Además de estos algoritmos de predicción meteorológica, los modelos de la evolución del clima añaden información física, química e incluso biológica. El resultado son sistemas de ecuaciones tremendamente no lineales y que pueden tener soluciones caóticas. Además interesa obtener pronósticos no a cinco días, sino a miles o millones de años. También es necesario en cuenta el impacto actual y futuro de la humanidad (el incremento de dióxido de carbono en la atmósfera por la quema de combustibles fósiles, las modificaciones en las prácticas agrícolas, o por talas de selvas tropicales…). Esto es quizás lo que más incertidumbre añade al modelo.

El tamaño y la complejidad de los sistemas resultantes hace tremendamente difícil verificarlos, modificarlos y ejecutarlos. También es complicado interpretar los resultados, ya que producen una gigantesca cantidad de datos, complicada analizar e incluso de almacenar. Por suerte en las últimas décadas los modelos climáticos han evolucionado considerablemente, tanto en precisión como en complejidad. Y en paralelo, mejoran también los ordenadores –cada vez son más rápidos– y el software que permite obtener buenas aproximaciones de las soluciones.

Para valorar las predicciones también es fundamental controlar los errores cometidos, que provienen tanto de la forma en que se representa la física, como de los algoritmos utilizados para resolver las ecuaciones, la codificación de los algoritmos, los datos que se introducen en el cálculo y las condiciones iniciales utilizadas para iniciar todo el sistema. Para evaluar la magnitud del error final es necesario comparar las soluciones estimadas con la solución real.

Un primer paso es testear el modelo meteorológico sobre el que se basa el modelo climático, lo que expondría, por ejemplo, cualquier error sistemático del código. También, mediante argumentos matemáticos –de una rama llamada análisis numérico– es posible constatar la convergencia de los algoritmos empleados; y se emplean herramientas de estadística y probabilidad para cuantificar la incertidumbre de los datos con los que se trabaja, tanto como condiciones iniciales como de posibles escenarios. Por otro lado, como es imposible contrastar los modelos climáticos directamente con datos futuros (a no ser que estemos dispuestos a esperar décadas), se comparan con datos del pasado, usando un método llamado hindcasting, que básicamente afirma que si un modelo puede predecir el pasado, tenemos argumentos para creer que también podrá anticipar el futuro.

Pero, incluso aunque somos capaces de anticipar ciertos sucesos y estimar cómo de certero es nuestro pronóstico, sigue siendo muy complicado explicar por qué obtenemos los resultados finales. Para entenderlo se trabaja con una jerarquía de diferentes modelos, que van incrementando su complejidad, de manera que partimos de ladrillos simples, que somos capaces de entender, y a partir de ellos, se configuran la siguientes piezas, cuyo funcionamiento se deduce más o menos de lo anterior, y así sucesivamente: modelos de equilibrio de energía, modelos de caja, modelos de complejidad intermedia de la Tierra o los modelos del clima reducidos, modelos globales del clima para atmósferas y océanos, y modelos del sistema Tierra. En conjunto, todos los modelos se basan en afirmaciones científicas sólidas y nos ofrecen la mejor manera de explicar los cambios del clima del pasado, y de predecir lo que pasará en el futuro.

Las preguntas finales son: ¿coinciden en sus predicciones los diferentes modelos? ¿Qué indican? Por mucho que quieran negar algunos políticos, todos son coherentes con las observaciones que muestran que, efectivamente, está cambiando el clima y está siendo influido por acción de los humanos. Sabemos, además, con qué grado de error se hacen estas afirmaciones. Las conclusiones, son matemáticas.

Chris Budd es gresham professor of Geometry en la Universidad de Bath (Reino Unido) y fue uno de los ponentes de la sesión “Climate crisis: facts and actions” del 7º Heidelberg Laureate Forum

Traducción: Ágata A. Timón G-Longoria (ICMAT)

Café y Teoremas es una sección dedicada a las matemáticas y al entorno en el que se crean, coordinado por el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), en la que los investigadores y miembros del centro describen los últimos avances de esta disciplina, comparten puntos de encuentro entre las matemáticas y otras expresiones sociales y culturales y recuerdan a quienes marcaron su desarrollo y supieron transformar café en teoremas. El nombre evoca la definición del matemático húngaro Alfred Rényi: "Un matemático es una máquina que transforma café en teoremas".

¿Nos podemos fiar de los modelos matemáticos del cambio climático? | Ciencia | EL PAÍS

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    • By Gerión
      El título y el hilo puede interpretarse quizá, como algo impregnado de cierta oscuridad o negatividad, algo que siempre intento evitar en mis escritos. Pero la idea es, aquí, intentar abstraernos de nosotros mismos, como "motores de cambio", de nuestras propuestas que intentan tanto hacer memoria, como proyectarnos en el futuro, e intentar analizar las grandes inercias sociales, antropológicas, demográficas, culturales, religiosas, que llevan a que una entidad sociopolítica o sociorreligiosa exista, se fragmente o desaparezca.
      Vayamos al grano, la pregunta es directa: ¿ha dejado la Hispanidad de caer?
      Y si no es el caso, ¿dejará de caer? ¿Cuándo?
      Entendemos "caer" como la pérdida de dinamismo, unidad, capacidad de proyección, y sometimiento a esquemas ajenos.
      Iré poniendo pensamientos al vuelo, sin estructurar, a lo largo del hilo, y me gustaría que los fuéramos comentando y fuerais aportando lo que se os ocurra.
    • By Hispanorromano
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      Este discurso me sorprende positivamente por varias razones. Primero, porque habla del imperio sin complejos, a diferencia de bastantes carlistas que siempre lo han mirado con cierta precaución, cuando no con desdén. Segundo, porque para Don Sixto el imperio no parece ser únicamente un recurso retórico. Entiende el imperio como algo espiritual, por supuesto, pero también como algo material, que es bueno que se concrete en estructuras políticas. En los años 40 y 50 se hablaba mucho del imperio, pero en la mayoría de casos era una vaga alusión retórica que no aspiraba a concretarse en nada. Se hablaba, por lo general, de un imperio espiritual, pero no se explicaba en qué consistía ni cómo se llegaba a él.
      El discurso de Don Sixto me plantea otra reflexión. ¿Es posible el imperio espiritual sin el imperio material? Teóricamente sería posible, pero en la práctica me parece que no se ha dado el caso de ninguna nación que impere espiritualmente antes de imperar materialmente. ¿Cómo pueden dominar los anglosajones el plano cultural si no es habiéndose asegurado previamente el dominio político-militar?
      Por descontado, no me refiero a la naturaleza profunda de todos los imperios, que debe estar siempre subordinada a lo espiritual, y más en concreto a la única religión verdadera, la católica. No concibo ningún imperio español que no parta de la fe católica o que no tenga como fin último el de servir a Dios. Pero, incluso desde esa realidad católica, creo que no es posible influir espiritualmente en el mundo, en el sentido católico que queremos, sin procurarnos previamente ciertas conquistas materiales. Que no tienen por qué ser bélicas. Podría ser la reunificación voluntaria de Puerto Rico con España o la firma de un tratado por el que todas las naciones hispanas establecen cierta coordinación económica o política. Aunque tampoco se puede renunciar definitivamente a lo bélico si se aspira a influir en el mundo.
      Puede que no compartáis mi punto de vista o el de Don Sixto. O puede que de las palabras de Don Sixto deduzcáis otra cosa muy diferente. Pero me parece un tema de debate muy interesante y me gustaría conocer vuestras opiniones.
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      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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      Lo mismo que señalo algunas cosas que me disgustan de Prada, no tengo inconveniente en reconocer sus aciertos. Publica una interesante crítica a la "La opción benedictina", libro de un converso a la ortodoxia y militante del Partido Republicano que extrañamente se viene promocionando en ambientes católicos. La crítica de Prada está muy inspirada en argumentos desarrollados previamente por el profesor Miguel Ayuso.
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    • Pieza movida: Discusión sobre la Iglesia procedente del tema "Pregunta al Lector silente"
      Debate de alcance sobre la posición de la Iglesia en el mundo actual y el liderazgo del Papa Francisco al frente de la misma.
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    • Post in El fenómeno VOX
      Yo diría que en VOX pesa más el discurso migratorio que cualquier otra consideración. Esto se podía intuir antes de las últimas elecciones. Pero lo de este verano ha sido de traca: he procurado conectarme todos los días al Twitter de Abascal y básicamente ha sido una recopilación de delitos protagonizados por inmigrantes. No han hablado de otra cosa en este último verano.
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