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Hispanorromano

¿Quién es Aleksandr Dugin?

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hace 1 minuto, Hispanorromano dijo:

Además, en la entrevista valora positivamente el movimiento de Macron, cunado antes le cubría de insultos:

Así que lo de Macron puede ir más en serio de lo que parecía en un principio. A ver cuál es la línea en los próximos meses.

Es un baile de sillas, hay poderes esperando a ser "encarnados" en unos países u otros. 

Otro símil es una lucha de hidras, donde las cabezas se van mordiendo unas a otras, depende de cuándo hagas la foto tienes un panorama u otro.

En España acabamos comiéndonos los paquetes ideológicos extranjeros como si fueran verdades, todo esto pasa por abandonar nuestra Verdad. Luego a la siguiente tanda de órdenes nos pillan con el pie cambiado.

También ocurre porque nuestro "mercado de ideas" está fragmentado, algo que no pasa con el mercado cultural en todo el orbe hispano, a ver si nos ponemos las pilas. Cuanto más integrado esté, más capacidad de reacción tendremos, por puro número.

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Pongo un interesante artículo que se ha publicado la revista en papel Política Exterior en su número de septiembre-octubre, en exclusiva para el foro. Tiene algunas pegas: está escrito desde una perspectiva europeista, le da demasiado crédito a los vendedores de crecepelo fachas y al propio Dugin, por ejemplo, cuando dice que se ha manifestado contra Podemos pero obvia que en otros lugares ha dicho cosas favorables a Podemos. También obvia los contactos que tiene Dugin con otros sectores de la extrema derecha. Pero el artículo ofrece una perspectiva general que puede resultar de interés, además de abordar los contactos de Dugin en España y su presencia aquí desde fecha tan temprana como 1990, cuando todavía no había caído la URSS.

Cita

¿Eurasianismo frente a europeísmo?

Quique Badía y Nicolás de Pedro

Vladímir Putin actúa como aglutinante de quienes, desde posiciones nacionalistas, antagonizan con la idea de una UE liberal.

La apuesta por la Unión Europea es hegemónica en España, pero conviene no dar el europeísmo por descontado. Desde el comienzo de la crisis de 2008, las encuestas apuntan a una cierta insatisfacción de la opinión pública con el desempeño de la UE. Insatisfacción que no cabe leer en una sola dirección en cuanto a sus implicaciones: la máxima de Ortega, “España es el problema, Europa la solución”, sigue pesando en el imaginario colectivo español. Pero estas encuestas sugieren la existencia de un incipiente caldo de cultivo, propicio para quienes abogan por una redefinición profunda del proyecto europeo, lejos del sustrato tradicionalmente compartido por las familias popular, socialdemócrata y liberal. Estas voces siguen siendo minoritarias, pero aumentan a derecha e izquierda. Dada la volatilidad del panorama político y la emergencia de nuevos partidos, no cabe descartar que ganen fuerza durante el nuevo ciclo político europeo iniciado tras las elecciones de mayo. El aumento de las voces que cuestionan consensos básicos de la UE desde el propio Parlamento Europeo contribuirá, probablemente, a una mayor difusión de estas visiones alternativas en la discusión política en España.

En estos debates, la vigencia del vínculo transatlántico y una posible reorientación estratégica hacia Rusia ocupan un espacio significativo. La Rusia de Vladímir Putin suele actuar como aglutinante inspirador de quienes, desde posiciones identitarias y nacionalistas, antagonizan con la idea de una UE liberal y abierta. El Kremlin, no obstante, mantiene la suficiente ambigüedad discursiva como para sostener opciones diversas, reservándose el mayor número de oportunidades. Desarrolla así un enfoque pragmático y oportunista, sin renunciar por ello a la coherencia y solidez estratégicas.

La idea de una Eurasia ampliada e integrada es uno de los conceptos impulsados por el Kremlin para redefinir los debates sobre su relación con la UE y el futuro geopolítico de Europa. El concepto de Eurasia es –conviene no perderlo de vista– flexible, polisémico y no significa lo mismo en Moscú que en Minsk, Nur-Sultán (antigua Astaná), Bishkek, Kazán, Yereván o Kiev. Además, el Kremlin lo modula en función de su audiencia.

El eurasianismo no ha sido el eje doctrinal para articular la unión económica eurasiática, pero desempeña un papel en los debates sobre su conceptualización y proyección internacional. En su versión clásica –afianzada en el periodo de entreguerras– se trata de una doctrina construida sobre la idea de Eurasia como tercer continente entre Europa y Asia, con Rusia en el centro como eje de una civilización singular, distinta de Occidente e históricamente enfrentada a ella. En su versión actual –impulsada sobre todo por la figura del filósofo y activista ruso, Aleksandr Dugin– se convierte en un constructo ecléctico y ambiguo, menos constreñido geográficamente. Esto facilita su creciente difusión y adaptación en contextos diversos y en apariencia contrapuestos: resuena en grupos europeos de derecha e izquierda radicales que comparten animadversión hacia la democracia liberal. Dugin ha reformulado el eurasianismo dentro de su autodenominada “cuarta teoría política”, con la que aspira a superar el eje izquierda-derecha y articular la confrontación contra la democracia y valores liberales en nombre de lo que denomina populismo integral.

La influencia de Dugin sobre el presidente ruso es mucho menor de lo que se cree. No es asesor de Putin, ni tampoco su gurú o filósofo de cabecera. Pero sí es, sin duda, uno de los instrumentos que utiliza un Kremlin con tendencia creciente a externalizar o subcontratar parte de su acción encubierta en el exterior. La campaña para erosionar el conservadurismo liberal europeo enfrentado a Moscú no es una excepción. Dugin alcanza mayor repercusión fuera que dentro de Rusia, donde su influencia es limitada. Pero su capacidad para consolidar redes y alianzas desde Kazajstán a Argentina –pasando por Turquía, Grecia, Alemania, Italia, Hungría o España– le confiere valor añadido a ojos del Kremlin. En España, la difusión de su obra es aún minoritaria, pero existe un interés creciente que podría propiciar una mayor difusión de su pensamiento en el ecosistema cultural que se está articulando en torno al auge nacional-populista.

DUGIN EN ESPAÑA

Su relación con España viene de lejos. Existe constancia de una primera visita en 1990, es decir, antes de la caída de la Unión Soviética. El dato resulta relevante porque permite intuir conexiones con el ambiente rojipardo o nacional-bolchevique que se gestaba, sobre todo, dentro de las fuerzas armadas soviéticas. En aquel primer viaje, Dugin se relacionó con miembros del Círculo Español de Amigos de Europa (Cedade) y de la Sociedad Thule, simpatizantes del nazismo. Fruto de estos contactos, en 1992 se publicó en español Rusia, el misterio de Eurasia, texto plagado de referencias esotéricas y ocultistas.

En las páginas de Fascismo Rojo, libro publicado a finales de los años noventa, bajo el seudónimo grupal Colectivo Karl-Otto Paetel –apelativo escogido en honor a uno de los máximos exponentes del rojipardismo alemán–, aparece una fotografía que deja constancia de la temprana relación del pensador ruso con España. En ella, un joven Dugin sonríe flanqueado por los aún más jóvenes Juan Antonio Llopart y Enrique Moreno, en un acto de la organización Alternativa Europea (AE) en un hotel barcelonés sin identificar, en junio de 1994. Por aquel entonces, Dugin era el intelectual de cabecera y cofundador –junto con el escritor disidente Eduard Limónov– del Partido Nacional Bolchevique, más una plataforma de agitación contracultural que un partido politico convencional. Pero su ideario estaba en sintonía con el de AE, una organización que dentro de la llamada “área patriótica” –denominación que comprendía el amplio abanico de grupos de la ultraderecha española– suscribía las tesis nacional-revolucionarias. Llopart sería, desde entonces y mediante su editorial Ediciones Fides, uno de los principales divulgadores de la obra del ideólogo ruso entre las audiencias hispanohablantes.

Los autores que nutrían el ideario de AE eran un elenco de pensadores eclécticos, situados en los márgenes o hasta en oposición al fascismo y al nacionalsocialismo del primer tercio del siglo XX europeo. Entre ellos se contaban Otto Strasser, Ernst Jünger, Nicola Bombacci, Ramiro Ledesma o Martín Heidegger, influencia crucial en la obra de Dugin. AE se disolvió en 1999, tras la fundación e inscripción en el registro de partidos del ministerio del Interior del Movimiento Social Republicano (MSR), un intento por consolidar una opción electoral de corte tercerista en España. En estos ámbitos, la llamada tercera vía o posición era una forma de renovación dentro del neofascismo para tratar de superar su irrelevancia política y cultural. Una línea que acabó abandonada por la mayoría de activistas, incluido el propio Dugin, dadas las limitaciones electorales de opciones abiertamente racistas (“racialistas”, en su terminología) o subsumidas en etnicismos de corte supremacista. España no ha sido una excepción y el MSR ha tenido un escaso éxito electoral.

Jordi Garriga, exmiembro del MSR y militante del ámbito nacional-revolucionario que desempeñó un papel destacado en la introducción del pensamiento de Dugin en España, explica que este no ocupaba un lugar central en las discusiones de ese espacio político en los años noventa. Era uno más entre los múltiples pensadores leídos por la tercera vía. En opinión de Garriga, la tercera vía se agotó dada la imposibilidad de relanzar el proyecto político derrotado en 1945, pues el liberalismo se erigió, tras la caída del muro de Berlín, como una ideología hegemónica en todos los ámbitos. Ahí es donde la cuarta teoría política de Dugin trata de articular un espacio en clave binaria, con opciones de crecimiento real. En el mundo que dibuja el pensador ruso se enfrentan dos bandos: quienes aceptan y quienes rechazan la sociedad abierta y sus valores. Se trata así de un contendiente ecléctico y aún por configurarse, pero que toma conciencia de sí mismo y se aglutina por oposición a un enemigo común, el liberalismo en todas sus formas.

El exsecretario de organización del partido identitario y xenófobo Plataforma per Catalunya (PxC), antiguo miembro del MSR y hoy en Vox, Jordi de la Fuente, resume la aportación de Dugin y sus alabanzas a líderes como Donald Trump o Víktor Orbán en la máxima: “si molesta a Soros, me vale”, en referencia al inversor y filántropo promotor de la Open Society Foundations, George Soros. En 2016, De la Fuente presentó en Casa Rusia de Barcelona –fundación benéfica creada como un proyecto privado de grandes compañías rusas y representantes de la sociedad civil rusa, si bien son conocidos sus vínculos orgánicos con el Estado ruso– el libro de Dugin Proyecto Eurasia, que incluye un prólogo suyo.

En opinión de Garriga, en el mundo hispanohablante el eurasianismo es promovido y divulgado por un número muy pequeño de individuos dispersos, entre los que se cuentan él mismo o De la Fuente, sin una organización que ofrezca cobertura institucional. Queda por ver si la disolución de PxC y la integración en Vox de otros elementos de extrema derecha conllevan una difusión de estos postulados dentro de este partido, cuyas líneas en política internacional aún no están definidas.

En América Latina, la situación no difiere mucho de la española. El investigador del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica Argentina (CEI-UCA), Ariel González Levaggi, atribuye el interés por Dugin entre algunos pensadores latinoamericanos a tres vectores. El primero, su apoyo a la tesis multipolar, que no sea una única potencia quien domine militar y culturalmente al resto; el segundo, el rechazo a la hegemonía estadounidense; y el tercero, una cosmovisión reaccionaria en torno a cuestiones sociales, culturales y religiosas. “Sin embargo –sostiene González–, las ideas de Dugin son marginales y los principales representantes de la nueva derecha en la región no las perciben como atractivas”. Es conocida la animadversión de Dugin por el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a quien califica de “dictador liberal demagogo” y “peor representante de la simulación del populismo”, y por uno de sus pensadores de cabecera, Olavo de Carvalho. Entre los intelectuales que abiertamente reconocen sus simpatías por el pensador ruso en el cono Sur, destacan aquellos que se dedican a los asuntos internacionales con una perspectiva geopolítica, como Marcelo Gullo, Miguel Barrios, André Roberto Martín y Alberto Buela. No obstante, el propio Dugin solo considera embajadores de sus ideas en el mundo hispanohablante al peruano Israel Lira y al español José Alsina, ambos, como todos los mencionados, con una dilatada militancia en grupos de tercera posición.

¿EURASIANISMO A LA ESPAÑOLA?

En noviembre de 2018 –un cuarto de siglo después del primer acto con Dugin en España–, Alsina pronunció una conferencia en Madrid sobre la posibilidad de importar las tesis del pensador ruso al contexto español en el marco de las Jornadas de la Disidencia, organizadas por la editorial de Llopart.

Para Alsina, el hispanismo sería el equivalente funcional a la cuarta teoría política. Siguiendo el esquema heideggeriano, Alsina considera que España o Hispania deviene comunidad antes de que surja el Estado-nación. Esta realidad comunitaria se verá obligada a batirse contra el cisma protestante y la Ilustración para conservar su ser. El filósofo catalán entiende que el liberalismo nunca cuajó en la península y reivindica el carlismo: no por la cuestión dinástica, sino por su sustrato ideológico de reacción frente a la modernidad. Una revuelta que impugna la idea de la historia como un fenómeno lineal, de progreso, en línea con el ser en el tiempo de Heidegger. Alsina pone en valor a Ramiro de Maeztu, el corpus ideológico del nacionalsindicalismo o la metapolítica del pensador marxista Gustavo Bueno como contribuciones endógenas para su concepción del hispanismo. Como fuentes externas cabrían el pensador de la nueva derecha francesa Alain de Benoist, los movimientos nacional-revolucionarios franceses e italianos, el ensayista argentino y peronista Carlos Cossio y el propio Dugin.

En el prefacio de uno de sus últimos libros publicados en España, Geopolítica existencial, Dugin reflexiona sobre la situación política española. En el texto, se deshace en elogios hacia el país, que considera “un ejemplo histórico de resistencia conservadora al liberalismo y a su espíritu”, mientras lamenta que no haya surgido aún una fuerza política que dispute la hegemonía a lo que él denomina élites globalistas, como ha pasado en Italia. Para Dugin, Unidas Podemos, a los que se refiere como “movimiento populista de izquierdas”, no es más que un apéndice de las actividades de Soros. Entrevistado por uno de los autores de este artículo durante las mencionadas Jornadas de la Disidencia, descartó también que Vox pudiese encarnar, por el momento, una propuesta en sintonía con su apuesta por el populismo integral.

Cabe apuntar que la idea de enfrentamiento contras las élites globalistas, desligadas de sus Estados-nación, es de difusión creciente y compartida tanto por la derecha como por la izquierda populista. Así por ejemplo, en un polémico artículo titulado “¿Fascismo en italia? Decreto dignidad”, publicado en septiembre de 2018, Manuel Monereo, Julio Anguita y el profesor de la Universidad de Valencia Héctor Illueca alabaron la iniciativa homónima del gobierno de Luigi Di Maio y Matteo Salvini, definiéndola como un ejemplo a seguir para la izquierda soberanista. En una conversación con Illueca, editada como libro por la editorial El Viejo Topo, Monereo menciona como lecturas de cabecera las obras de intelectuales franceses euroescépticos como Jean-Pierre Chevènement, Jacques Sapir o Emmanuel Todd. En ese mismo libro, Monereo agradece sus aportaciones a Jorge Verstrynge, ahora en la izquierda, anteriormente en Alianza Popular y pionero en introducir en España la idea de un imperio eurosiberiano en línea con la tesis del belga Jean Thiriart, cuya obra aboga por la unidad europea en clave neofascista e identitaria. El Viejo Topo ha publicado también textos del controvertido autor marxista Diego Fusaro, que sostiene discursos antifeministas y xenófobos. Su participación en actos de la neofascista CasaPound, así como las simpatías que muestra Salvini por su obra, lo han convertido en un pensador controvertido en la izquierda. Monereo lo ha ensalzado en alguna ocasión en debates en televisión.

Algunos de los intelectuales organizados alrededor de la Fundación Gustavo Bueno, entre los que destaca Iván Vélez, director de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes) y cabeza de lista de Vox al Congreso por Cuenca en las elecciones generales de abril de 2019, mantienen posiciones próximas. De esta manera, algunos elementos del pensamiento de Bueno, como la promoción de la inmigración latinoamericana en detrimento de la de otras nacionalidades, resuenan en el programa de Vox. Los llamados buenistas ya se habían distanciado de la izquierda española por su compromiso con el centralismo en España y algunos discursos, similares a los de Fusaro, contra la inmigración de países de mayoría musulmana. No es de extrañar que Vélez participara en las Jornadas de la Disidencia ni que Alsina cite algunas de las tesis de lo que él representa como un elemento de su hispanismo.

Para Dugin, la coalición de gobierno italiana es un buen ejemplo del populismo integral que defiende. Salvini representa un populismo de derechas y Di Maio encarnaría el de izquierdas; juntos habrían superado sus diferencias para disputar la hegemonía globalista de la UE. Desde la perspectiva del ideólogo ruso, es un modelo a seguir para todas las fuerzas europeas que combaten a las élites liberales. Dugin señala a Alternativa por Alemania y La Izquierda, a Marine Le Pen o a Jean-Luc Mélenchon y se pregunta “cómo es posible que en un país como España no exista un populismo, bien de izquierdas o de derechas”.

En su opinión, en el contexto español la disputa se produce entre una izquierda progresista y una derecha vinculada a los grandes capitales, incluyendo a Vox. En una entrevista con Clara Ramas y Jorge Tamames para la web de esta revista, Dugin se mostró ambiguo sobre el papel de Vox y la posibilidad de que represente un paso insuficiente, pero hacia delante, como para él lo es Trump. Es de suponer que la integración de Vox en el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) no ha sido de su agrado y dificultará la expansión de su ideario. No obstante, por otros canales, el magma eurasianista podría seguir su lenta, pero creciente difusión a derecha e izquierda en España. ●

Política Exterior, Septiembre-Octubre de 2019.

 

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    • By Gerión
      Una interesante ponencia de Jesús Laínz, ensayista, sobre el "Pasado, presente y futuro del separatismo catalán". 
       
      El vídeo es largo pero el grueso de la ponencia e ideas dura los primeros 50 minutos. Especialmente recomendable, por lo repugnante, es la colección de citas racistas y supremacistas que aporta a partir del minuto 30. Básicamente dibuja varias fases. 
      1. Constatación del triunfo económico catalán. En torno a 1840, Barcelona es una ciudad industrializada junto con sus alrededores, el resto de España no. Balmes hace notar esta distinción, subrayando que el centro del país no tiene la vitalidad económica que sí tiene la periferia.
      2. Cataluña como la región "más española de España". Entre 1840 y 1898, la Cataluña colonialista fue la región más implicada en la industria y el comercio colonial con Cuba y Filipinas. Fue también la región más belicista, más antiseparatista, la que más alentó el reclutamiento para someter las rebeliones cubanas. En la despedida a los voluntarios catalanes embarcándose a Cuba, hay enfervorecidas muestras de apoyo a España y una multitud de banderas de España, contra los separatistas (cubanos). La prensa catalana se queja de que el Arco de Triunfo de recepción de las tropas que viajan a Cuba no es "lo bastante español", porque se parece a la Puerta de Alcalá madrileña, "que es italiana". Obtuvo además importantes protecciones económicas que fomentaron su industria textil, hasta el punto de propiciar el que los Estados Unidos (con importante industria algodonera e intereses en Cuba, pero alejados con aranceles) dieran el paso de atacar a España.
      3. Comienzo de la fase del odio. Tras el desastre del 1898 y la pérdida de Cuba tras el ataque americano, hay un giro de 180 grados: sólo siete días después de la última batalla, los periódicos describen a Cataluña como "anclada a un barco que se hunde". Hasta entonces, el catalanismo era mínimo. Los payeses no se tomaban en serio a los catalanistas, sólo una persona por comarca se interesaba. Pero comienza la agitación antiespañola en los 1900. Hacen suya la Leyenda Negra de la vieja propaganda retomada por los EEUU en la guerra. Empiezan a afirmar que "los catalanes y los vascos" no tienen nada que ver con lo ocurrido en América (cuando en realidad, España acababa de ser el último país en abolir la esclavitud por los intereses de las plantaciones de los industriales catalanes).
      4. Supremacismo racial. En el primer tercio del XX, Pompeyo Gener y otros empiezan a asegurar que los catalanes son racialmente superiores a los españoles. El argumento es múltiple: los catalanes son arios, europeos, germánicos, francos, "en el camino del Superhombre", frente a los semíticos españoles, donde sólo se adivina "la cruel bestia africana". Aseguran que la altitud, la bioquímica y los aires de la Meseta, por su baja presión y la rareza de algunos elementos, impiden el desarrollo del cerebro. Daniel Cardona afirma que "un cráneo de Ávila jamás será como un cráneo del valle de Vic". Aparece un editorial en el 1926 que recomienda a las catalanas que no mezclen su sangre con los castellanos/españoles, por "impurificar la raza catalana". Se consideran "anticatalanas" dichas uniones.
      5. Supremacismo lingüístico. Tras la caída de la Alemania nazi, el argumento racial se deja de lado y se vira a un discurso centrado en la lengua. Ahora, catalán es quien habla la lengua catalana. Se toma toda la ingeniería romántica de que una lengua es el constituyente básico de una nación. 
      6. Apoyo del socialismo. En torno a 1970. La izquierda española, enferma de Leyenda Negra, comulga con el nacionalismo catalán, empieza a trasladar su discurso de proletarios oprimidos y burgueses opresores, a un discurso de "naciones oprimidas" y "naciones opresoras". Los socialistas se hacen antinacionalistas españoles, pronacionalistas catalanes y federalistas, cambian el nombre del comité estatal de  "Comité Nacional" a "Comité Federal".
      7. Viraje al nacionalismo cívico. Surge en torno a 1990-2000, les sirve para integrar a los charnegos. Constituye la etapa posmoderna del nacionalismo catalán. Ahora es catalán "quien se siente catalán", dejando de lado el origen biológico e incluso la lengua. Por tanto, un catalán de sangre y habla catalana, pero que no es nacionalista, es "menos catalán" que un charnego o incluso que los "nou catalans" (pakistaníes, magrebíes) que se adhieran al nacionalismo catalán.
      8. "La pela" o nacionalismo económico. Es la última vuelta de tuerca, y vuelve a los orígenes. Nos encontramos en una fase en la que se intenta decir a la gente que aunque no sean catalanes de sangre, ni se sientan catalanes, ni hablen catalán, "les conviene" apoyar la independencia porque les va a rentar económicamente a su bolsillo (su negocio, inversión, etc.). Hasta tal punto, que se pone el ejemplo de Irlanda, que abandona el fomento del gaélico justo cuando se independiza, por el interés económico del uso de la lengua inglesa.
    • By Hispanorromano
      Hace una semanas me sorprendió un extraño artículo en ABC:
      Aunque el artículo pretende alertar de la conducta de Podemos, parece que la finalidad principal es hacer visible la amenaza del reconocimiento de Cataluña como Estado independiente por Israel.
      Un periódico judío nos explica de qué va la vaina:
      Para mi sorpresa, en días posteriores continúa la campaña un destacado columnista de ABC, en este caso haciendo responsable a Borrell de la independencia de Cataluña si se atreve a reconocer al Estado palestino:
      Me parece indigno que un español justifique el reconocimiento de una Cataluña independiente por Israel si España se atreve a reconocer el Estado palestino.
      No me parece el artículo de un patriota español que está sinceramente preocupado por las consecuencias de tal reconocimiento. Me parece el artículo de alguien que pone a Israel por delante de España. Me parece el artículo de un chantajista. En concreto de  alguien que chantajea al Gobierno español de parte de Israel.
      Ayer seguían los chantajes:
      Parece que no sólo han prestado la tribuna de ABC a un grupo de cabildeo proisraelí. Parece que el propio ABC está empeñado en esta campaña con toda su artillería.
      Admito que quizá no sea oportuno que Borrell reconozca al Estado palestino en este preciso momento. Pero hacerle responsable de la independencia sólo porque reconozca al Estado palestino me parece una maniobra indigna. Entre España e Israel, parece que ABC opta por la segunda.
      No sé cómo lo veréis vosotros. En mi opinión, Israel está chantajeando al Estado español a través de ABC. Que un español se preste a esa maniobra es muy grave. Que, además, sea de derechas nos demuestra que la traición a la patria no es patrimonio exclusivo de la izquierda.
    • By Español
      Como veo que esta noche estamos todos un pendientes de lo de Cataluña y no se ha abierto ningún tema, aprovecho para abrir uno al respecto y ver que opinión nos merece los resultados del referendum catalán.
      ¿Volveremos a repetir la historia? ¿se arreglará todo con nuevas inyecciones económicas, tal como proponen los socialistas? ¿Creeis que el derrumbe del PP es definitivo? ¿Gobernara 'naranjita'?
      A mi entender, y muy a groso modo porque el tema me tiene bastante harto, estamos viviendo una farsa para enquistar el problema y seguir obteniendo priviigios y silencios. Y si de paso mañana se abre e melón constitucional y hay reparto de dividendos, pues mejor para muchos y peor para los españoles. No se que pensáis vosotros.
      Un saludo
    • By Hispanorromano
      Leo en Katehon un artículo en el que acusan al Papa de connivencia con islam. El artículo supuestamente lo firma un católico. Afirma que la Iglesia siempre sale en defensa de los musulmanes y que está colaborando en la campaña para traer inmigrantes y refugiados a Occidente. El columnista avisa -en mi opinión, con un tono que roza la amenaza- de que esto puede provocar una reacción contra la Iglesia por parte de ateos y de otras denominaciones cristianas. Una reacción que por lo visto el columnista considera justificada. Cito el artículo en inglés:
      Comprendo que se puede criticar a la Iglesia en determinados asuntos. No estoy de acuerdo con todo lo que dice y hace el Papa Francisco. Y creo que no acierta del todo en su tratamiento del problema de la inmigración. Pero este artículo me parece un tanto malicioso. Primero, porque el autor parece tomar partido por esos ateos que según él se están poniendo en contra del Papa. ¿Por qué es tan importante la opinión de los ateos?
      Segundo, observo malicia en el artículo por venir de quien viene. A pie de página se pueden ver algunos artículos relacionados en Katehon; entre ellos hay uno en el que un musulmán colaborador de Dugin niega que el Daesh tenga relación con el islam. ¿Por qué en Katehon acusan al Papa de lo mismo que hacen ellos? ¿Qué pretenden con este artículo?
      Tercero, Katehon no es una página cualquiera. Es una página vinculada con el Estado ruso a través de la cual tratan de influir en la extrema derecha occidental. La página estaba dirigida por Aleksandr Dugin, un turbio personaje que considera el satanismo como parte de la Tradición Primordial de los gnósticos; y está patrocinada por Konstantin Malofeev, un oligarca ruso que siempre anda mezclado en operaciones para atraer a la derecha occidental al campo ruso. Hace tiempo que lo borraron, pero antes se podía ver lo siguiente en el apartado "¿quiénes somos"?:

      (Para hacer zoom sobre la imagen)
      Como se puede ver, hay varios generales del ejéricito ruso, además del citado Dugin. Éste último ha desaparecido del consejo editorial, quizá porque da muy mala imagen por su conocida vinculación con el neonazismo, y actualmente prefiere centrarse en Geopolitica.ru, que básicamente realiza la misma labor que Katehon (conviene diversificar). ¿Qué interés tiene el Estado ruso en fomentar esa clase de consignas sobre la Iglesia católica? Porque aquí ya no hablamos sólo de libertad de expresión de un particular.
      El autor del artículo es un tal William Kilpatrick que firma en Crisis Magazine. ¿Quién es este caballero? Crisis Magazine parece una publicación conservadora de las que se estilan ahora en los círculos católicos que están contra Francisco. Pero Kilpatrick destaca por repetir machaconamente todos los tópicos de la extrema derecha que cobra en rublos. Por ejemplo, no faltan las alusiones al colapso de Suecia, la obsesión con los "rapefugees", la ferviente defensa de Trump y en general la obsesión con el islam. Puede verse en su perfil que el 90% de los artículos que escribe son contra los musulmanes y los inmigrantes:
      William Kilpatrick - Crisis Magazine
      Es autor de este libro, que tiene la pinta de ser grotesco:

      Podría llegar a entenderlo si aplicase la misma vara de medir a otras religiones. Pero veo que, como cabe esperar en estos casos, tiene una página propia donde se muestra favorable a Israel y defiende la decisión de Trump de mover la capital a Jerusalén:
      On Moving the American Embassy to Jerusalem | Turning Point Project
      How will the Church respond to “pay-to-slay”? | Turning Point Project
      No sé muy bien quién es este Kilpatrick, pero en mi opinión no se expresa de la manera que se expresaría un católico, sino más bien como un propagandista con la cabeza llena ideología. ¿Por qué esa obsesión con los musulmanes que contrasta con su aprecio por los judíos? ¿Por qué publica sus escritos Katehon, página vinculada al Estado ruso? ¿Por qué casi siempre que se tira del hilo éste se bifurca en dos hebras, una que lleva a Moscú y otra que lleva a Tel Aviv?
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    • En torno a la posibilidad de que se estén usando las redes sociales artificialmente para encrespar los ánimos, recojo algunas informaciones que no sé sin son importantes o son pequeñas trastadas.

      Recientemente en Madrid se convocó una contramanifestación que acabó con todos los asistentes filiados por la policía. Militantes o simpatizantes de ADÑ denuncian que la convocó inicialmente una asociación fantasma que no había pedido permiso y cuyo fin último podría ser provocar:

      Cabe preguntarles por qué acudieron a una convocatoria fantasma que no tenía permiso. ¿Os dais cuenta de lo fácil que es crear incidentes con un par de mensajes en las redes sociales?

      Un periodista denuncia que se ha puesto en marcha una campaña titulada "Tsunami Español" que pretende implicar a militares españoles y que tiene toda la pinta de ser un bulo de los separatistas o de alguna entidad interesada en fomentar la discordia:

      El militar rojo que tiene columna en RT es uno de los que difunde la intoxicación:

      Si pincháis en el trending topic veréis que mucha gente de derechas ha caído en el engaño.

      Como decía, desconozco la importancia que puedan tener estas intoxicaciones. Pero sí me parece claro que con las redes sociales sale muy barato intoxicar y hasta promover enfrentamientos físicos con unos cuantos mensajes bien dirigidos. En EEUU ya se puso en práctica lo de citar a dos grupos contrarios en el mismo punto para que se produjesen enfrentamientos, que finalmente ocurrieron.
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      Yo diría que en VOX pesa más el discurso migratorio que cualquier otra consideración. Esto se podía intuir antes de las últimas elecciones. Pero lo de este verano ha sido de traca: he procurado conectarme todos los días al Twitter de Abascal y básicamente ha sido una recopilación de delitos protagonizados por inmigrantes. No han hablado de otra cosa en este último verano.
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