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Hispanorromano

Una Francia despoblada sustituye a los niños por perritos (Jacinto Miquelarena, 1939)

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18 de junio de 1939

FRANCIA SE DESPUEBLA

Hablemos de habitantes. En 1865, Francia tenía 38 millones y Alemania exactamente los mismos; el Japón, 32 millones; Gran Bretaña, 24 millones, e Italia, 24 millones asimismo.

En 1937, Alemania alcanza los 67 millones (un año después, con las anexiones, llega a los 82); el Japón está bordeando hoy los 72 millones; la Gran Bretaña tiene 47 millones; Italia, 44 millones; Francia, 42 millones.

Una observación: los 44 millones italianos son los italianos de Italia. No es exagerado afirmar que diez millones de italianos más viven en el extranjero: Francia, Inglaterra, Norteamérica, Sudamérica, etcétera.

Otra observación: de los 42 millones de franceses, tres millones no son franceses, sino extranjeros, lo que reduce dicha cifra a 39 millones.

La natalidad regresiva de Francia es evidente en los últimos años.

Hoy, Francia registra 610.000 nacimientos por año; Alemania, 1.450.000; 1.031.000 Italia; la Gran Bretaña, 725.000.

«Si la fecundidad de los franceses disminuye al ritmo medio de los dieciocho últimos años, dentro de diez años registrará un máximum anual de 550.000 nacimientos. Y no tendrá soldados para defender sus fronteras. No se trata de un peligro lejano para Francia, sino inminente». He aquí lo que escribía Benito Mussolini el 26 de agosto de 1934 en el periódico de Londres Sunday Express. El pronóstico del Duce puede ser exacto, si no alcanza una verdad todavía menos optimista en 1944.

————

Hace mucho tiempo que los franceses saben que este problema es el gran problema de Francia. Madame ne veut pas d'enfants. Y monsieur no discute demasiado, porque tampoco los quiere. Ese perro bien jabonado y lleno de lazos, que cena los domingos en el restaurante con la pareja crepuscular, recoge la ternura tardía del matrimonio que ha secado su vida en la voluptuosidad helada del ahorro...

Fracasan todas las campañas en favor de la mayor alegría de la especie. Fracasan todas las fórmulas de atracción —premios en metálico, por ejemplo— para los que se distingan por su generosidad creadora en la repoblación del país. De vez en cuando, la litografía de un torrero de Bretaña, de su mujer y de sus quince hijos, «que serán recibidos por el presidente de la República», provoca algunas bromas cínicas en lugar de la admiración que se perseguía:

—¡Oh, usted sabe, señora Dupont, cuando se vive en un faro y no se sabe lo que hacer durante años y años...! .

«Se quiera o no se quiera —acaba de escribir Emilio Condroyer en el Journal de París—, Italia y Alemania no tienen una natalidad regresiva, sino todo lo contrario, a pesar de que ya no caben en sus límites los ciudadanos de dichas naciones. Nos encontramos frente a un hecho brutal, frente a la verdad pura de un principio físico: la presión demográfica de estos vecinos resquebraja ya los límites de sus tierras y, sobre todo, los puntos de la mínima resistencia. La mínima resistencia somos nosotros, evidentemente; nuestro país, rico e insuficientemente poblado y nuestro imperio, Para los que siguen con algún interés este hecho, el movimiento ha comenzado: Italia tiene un millón de italianos en el Imperio francés».

Queda por desollar el rabo de Rusia y de su monstruoso enigma. El material humano que contiene aún esa unión de tinieblas del Este de Europa es reclamado angustiosamente por los franceses. Para que la señora y el señor de París puedan cenar tranquilamente los domingos con su perrito, necesitan pensar de vez en cuando en la fecundidad de las noches nevadas de Moscú y en sus dantescas promiscuidades. Rusia es tan grande y tiene tal número de habitantes que Stalin, por mucha que sea su actividad carnicera, no podrá degollarlos a todos en muchos años.

He aquí el terrible problema del número para Francia, tan materializada, que todavía no piensa en el problema de la calidad. El mundo será de los más, pero también de los mejores. De los más generosos, por ejemplo.

 

Jacinto Miquelarena, ABC, 18 de junio de 1939, p. 5.

* * *

COMENTARIO

Jacinto Miquelarena era un escritor falangista. Este artículo ilustra varias cosas:

  • La ínfima natalidad en Francia, fruto del hedonismo, y la consiguiente despoblación en fecha tan temprana como 1939.
  • La sustitución afectiva de los niños por mascotas, cosa por desgracia hoy frecuente también en España.
  • La debilidad de Francia y la necesidad de recurrir a extranjeros para llenar los huecos demográficos. Lo que está pasando ahora en Francia ya pasaba entonces y se preveía que iba a empeorar. Varios políticos avisaron de la que se le venía encima a Francia y ofrecieron soluciones, pero nadie hizo caso.
  • La constante preocupación de los falangistas por estos temas que, sin embargo, han sido abandonados por los que hoy se dicen sus herederos, generalmente en favor de consignas gruesas, y la mayoría de veces estúpidas, contra los inmigrantes.

ABC-18.06.1939-pagina_005.jpg

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Pues ya vemos en lo que ha devenido el problema demográfico francés y lo que en no muchos años nos espera en España.

Aún nos quedan unos pocos años para revertir esto totalmente. Pero para eso debería suceder un hecho excepcional que girara las tornas 180º. E inesperado,  porque no se está fraguando ideológicamente ni en acción nada importante ni con calado social que apunte en esa dirección.

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Algunos creen [especialmente las derechas] que el problema demográfico llanamente pertenece a una equivocada política migratoria que se dio tras la llegada de la V República Francesa cuando esto no es así [este artículo lo demuestra y doy las gracias a nuestro compañero Hispanorromano por ello], el problema demográfico en Francia se ha dado debido a el enraizamiento de unos pensamientos [véase el hedonismo] que poseen un origen claro; la Revolución Francesa y lo que siguió tras de ello.

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Justo ahora, Pius dijo:

Algunos creen [especialmente las derechas] que el problema demográfico llanamente pertenece a una equivocada política migratoria que se dio tras la llegada de la V República Francesa cuando esto no es así [este artículo lo demuestra y doy las gracias a nuestro compañero Hispanorromano por ello], el problema demográfico en Francia se ha dado debido a el enraizamiento de unos pensamientos [véase el hedonismo] que poseen un origen claro; la Revolución Francesa y lo que siguió tras de ello.

El FN se trataría de un partido auténticamente pro-sistema, en el sentido de identificado con los elementos centrales revolucionarios. Y desde luego, uno de esos que enarbolan la bandera identitaria respecto a temas tan "nacionales" como  la defensa del destape femenino, el bikini y esas cosas, como si fueran elementos centrales de la identitad europea.

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hace 1 minuto, don Fernandito dijo:

El FN se trataría de un partido auténticamente pro-sistema, en el sentido de identificado con los elementos centrales revolucionarios. Y desde luego, uno de esos que enarbolan la bandera identitaria respecto a temas tan "nacionales" como  la defensa del destape femenino, el bikini y esas cosas, como si fueran elementos centrales de la identitad europea.

Efectivamente el FN es el partido «revolucionario» por excelencia. Tened por seguro que si hoy Robespierre viviese, sería un militante del FN. 

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Artículos similares a este que publiqué aquí hay muchos y de fechas muy anteriores. Sobre todo en la prensa carlista, católica y falangista, que siempre tuvo entendimiento preclaro de esta cuestión. Desde finales del siglo XIX se sabe que en Francia hay una natalidad muy baja que no cubre la tasa de reposición y, por tanto, llama a la inmigración. Primero cubrieron ese hueco con italianos, españoles y polacos, que sufrieron la xenofobia (de esto tengo un conocimiento personal, pero buscad "xenofobia" en cualquier hemeroteca histórica y casi siempre os devolverá resultados relacionados con Francia). Luego, cuando se secaron esos manantiales europeos, acudieron a países extraeuropeos. La gente cree que lo de Francia viene de Mayo del 68 cuando es una cosa que lleva  siglos gestándose.

En Cataluña sucedió una cosa similar. Desde principios del siglo XX hay noticias de una natalidad muy baja que se cubre con inmigración interior, principalmente de andaluces y murcianos, que sufrieron las iras de los catalanes. Cuando se seca ese manantial, se acude al extranjero. Ya desde la época final del franquismo hay noticias de que existe un importante contingente de trabajadores musulmanes en Cataluña. Nos venden que es una cosa de los últimos 15 años, pero es un fenómeno mucho más profundo.

Si os interesa el tema, ya iré publicando cosas relacionadas.

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Claro que interesa el tema.

Es bastante esclarecedor la cadena:

renuncia a procrear-me veo obligado a reponer con extranjeros-rechazo y culpo a extranjeros de los problemas de la inmigración masiva.

Tenemos esto muy bien palpable hoy con nuestros "amigos" los indigenistas.

Su alternativa, como podemos imaginar, es echar extranjeros para acabar con el dumping y que se doblen los sueldos, por su cara bonita y su piel clara.

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Terrible esta noticia:

Cita

Ya hay más hogares con mascota que con bebé. Según los datos aportados por la consultora Nielsen, el 40% de las familias españolas tiene perro o gato frente a apenas un 11% con niños pequeños (de cero a seis años), un dato que no sorprende si tenemos en cuenta que la natalidad se ha desplomado un 25% en la última década. El INE registró más muertes (423.643) que nacimientos (391.930) el año pasado, con una diferencia récord (31.713) entre ambos.

En paralelo, el número de hogares unipersonales con solteros, divorciados o ancianos que se han quedado viudos sigue creciendo año tras año, hasta alcanzar los 4,7 millones en 2017 (un 1,1% más respecto al año anterior). Ya representan un 25,4% del total, según la última Encuesta continua de hogares elaborada por el INE.

Hay casi dos millones de viviendas con personas mayores que viven solas (+1,4% frente a 2016), casi cuatro millones de parejas sin hijos (+1,7%), y casi tres millones de menores de 65 que no comparten piso con nadie (+0,8%). En ese contexto, los perros pequeños -sobre todo- se han convertido en el acompañante ideal para mucha gente y constituyen el mayor mercado para las compañías de piensos que operan en España.

Abandono de perros: Más perros que bebés: los singles disparan las ventas de comida para mascotas

El identitario Mateo Salvini es de los que se siente más a gusto con los perros que con las personas:

Matteo_Salvini.png

 

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    • By Hispanorromano
      Siguiendo la idea formulada por Gerión de que es necesario abordar el "problema alemán", publico un texto, inédito en internet, de Ernesto Giménez Caballero, en el que aborda el problema de la germanofilia en España y de su máximo represente en aquel entonces, Ortega y Gasset. Y posiblemente publique más textos en esta línea, con varios objetivos:
      1) dar a conocer el problema germanófilo que siempre ha existido en España;
      2) mostrar que esta germanofilia, como orientación cultural, era propia del sector progresista y que, por el contrario, era condenada por las derechas y especialmente por la Falange;
      3) mostrar que Ortega y Gasset fue un intelectual muy cuestionable y que uno de los ámbitos donde más se le cuestionaba era precisamente el falangismo, pese a la leyenda en sentido contrario.
      A pesar de esta crítica de Giménez Caballero al germanismo, veréis que al final rescata algunos aspectos en clave monárquica, un poco en el sentido que apuntaba Vanu Gómez.
      Suprimo las notas a pie de página y respeto las cursivas originales. Me gustaría destacar algunas cosas en negrita, pero al final he optado por no hacerlo y así no orientar el pensamiento del lector. Ya comentaréis qué os parece.
      _________________________________________________
       
      2) El tema de lo «franco»

      Sabido es que el «quid» original de la España invertebrada reside en ese hallazgo orteguiano que pudiéramos llamar de «lo franco». Es decir, en ese remedio que distingue a la terapéutica orteguiana de toda la farmacología anterior.
      Para Ortega la raíz de la enfermedad de España no está en lo económico, lo libertario, lo indigenista y lo cultural, sino en algo de puro laboratorio eugenésico, en una espe­cie de clínica vacunatoria de Europa, en el vitalismo de lo franco.

      Para la formación de las cuatro naciones europeas (Francia, Inglaterra, Italia y España) entraron, según Or­tega, tres ingredientes: la raza autóctona, el sedimento romano y la inmigración germánica (p. 146).

      Para Ortega, la desgracia española consistió en que de esos tres ingredientes, el decisivo (p. 147), fuera el últi­mo, la vitalidad germánica. Porque la vacuna visigoda, re­cibida en el brazo de España, no era lo suficientemente eruptiva, venía ya en malas condiciones, debilitada por su contacto romano (p. 148).

      En cambio Francia tuvo la suerte de recibir una vacu­nación perfecta y saludable.
      «El franco irrumpe intacto en la gentil tierra de Galia ver­tiendo sobre ella el torrente indómito de su vitalidad» (p. 149).


      «Vitalidad es el poder que la célula sana tiene de engen­drar otra célula» (p. 150).

      Sentadas tales bases eugénicas e histológicas, lo conse­cuente hubiera sido que Ortega demostrase cómo el desa­rrollo ulterior de España fue una especie de viruelas locas, mientras los desenvolvimientos de los otros tres pacientes fueron una inmunización contra toda virulencia letal.
      Y es lo curioso que lo intenta demostrar con España. Demostrar que en España la debilidad del feudalismo (p. 158) (gran síntoma de haber prendido la vacuna vital germánica) fue la causa de que el imperio español durase sólo desde 1480 a 1600 (p. 163). Y que España no se verte­brase definitivamente.
      Pero lo sorprendente es que Ortega no demuestre cómo Francia —con su magnífico virus— no logra un imperio... hasta Napoleón. E Inglaterra hasta la reina Victoria. E Ita­lia... hasta que Mussolini se salga con la suya, si se sale algún día.
      Y mucho más sorprendente que la ternera de ese virus maravilloso, la misma Alemania, no alcance unidad nacio­nal hasta anteayer. Y que cuando quiso ensayar durante la Edad Media un Imperio, fracasase. Y cuando lo quiere reiterar en 1914... termine en el Tratado de Versalles. Desde ese punto de vista causaría asombro Portugal, lleno de sangre negra, y con el tercer imperio del mundo.

      Y no menor asombro: el que pueblos tan rubios, puros e indómitos como los escandinavos, crisol de vikingos, de reyes bárbaros, de dinastías egregias... hayan terminado en unas modestas naciones de socialistas, demócratas y pacifiqueros.
      Indudablemente, España está a punto de deshacerse. Eso es cierto. Pero ¡cuatro siglos de perduración imperial! son muchos siglos para que pueda sentirse envidiosa de no haber sido lo bastante «franca» en aceptar el ingre­diente mágico. La vertebración indómita.

      Lo que sucedió es que ese mágico ingrediente del «vita­lismo franco», que constituye el único quid original de la España invertebrada de Ortega, no era un descubrimiento original más que... «en el Mediterráneo».
      No fue descubrimiento eso del «vitalismo rubio» más que en esta España mediterránea, latina, decadente, donde Ortega —dócil a sus padres del 98— recoge fielmente sus imperativos de «europeizarnos» de «germanizamos», de aceptar la tesis pangermanista de lo ario, de lo rubio, de lo vital que la gran propaganda alemana de la anteguerra —y las complacencias larvadas del anticatolicismo y de la masonería— habían hecho llegar hasta las páginas de la aldea de un Baroja, hasta los puritanismos de un Unamu­no, hasta la delicuescencia exquisita de un Azorín por la dulce Francia. Es ese momento ya histórico del pangerma­nismo en España: cuando Hinojosa busca lo germánico en nuestro Derecho. Menéndez Pidal en nuestra Épica. Mel­quiades Álvarez en el «reformismo» de origen protestante. Baroja en el color del pelo. Y los médicos acuden a Alemania por el fermento milagroso. Y los militares. Y los ingenieros. Y los pedagogos para poner muchos cristales en las escuelas. ¡Luz! Mehr Licht! ¡Ah!, «lo franco», nuevo Lourdes del aldeanismo hispano, así fuese entonces «inte­lectual» tal aldeanismo. Se generaliza la cerveza como bebida de «minorías selectas». En las cervecerías alema­nas de Madrid se espuma El Sol (1917), cuyos titulares góticos encerraron todo el secreto de esa generación que creyó en el «virus germánico» corno salvador de todas las gripes nacionales.
      ¿Qué de extrañar si Ortega —el coetáneo terapeuta de la gripe nacional— formulase su remedio de «lo germáni­co, de lo franco», como el decisivo de lo español?

      Ortega, ya en 1914 (año justo de empezar la guerra), y en sus Meditaciones del Quijote, no se resignaba a ser moreno y latino. Más bronceado que Pío Baroja, hace constar sin embargo su disgusto por ello. «Yo no soy sólo mediterráneo.» «Quién ha puesto en mi pecho estas remi­niscencias sonoras, donde —como en un caracol— pervi­ven las voces íntimas que da el viento en los senos de las selvas germánicas?» «el blondo germano, meditativo, y sen­timental, que alienta en la zona crepuscular de mi alma» (pp. 120, 1, 2).
      También en ese mismo ensayo hace la distinción de las dos culturas europeas: la latina es la confusa. La germá­nica, la clara. Es Germania quien hereda a Grecia. Ello sería posible. Pero a España lo que le interesó en su histo­ria no fue Grecia, ¡sino Roma! Y ya lo demuestra el mismo Ortega, como ahora veremos. No el pueblo con exceso de minorías selectas, como el griego, sino el pueblo de Roma, que —como el de Castilla— supo trabar en la historia un formidable imperio. A pesar de que Roma no se vacunó con lo franco. Y de que Castilla no dio excesiva impor­tancia a tan mágica varita de virtudes orteguiana.
      La tesis «rubia» de Ortega no es sólo un error tera­péutico respecto a la genialidad de España: es algo más grave: una herejía. La máxima de las herejías que puede escuchar España, genio antirracista, por excelencia: pue­blo que dio a los problemas de raza una solución de fe, pero nunca de sangre. España no asimiló al judío, al protestante o al morisco porque fueran morenos o blondos, sino porque aceptaron o no su credo.

      La tesis de Ortega es el viejo mito germánico que tuvo validez allá en el tras Rin, desde el dios Wotan hasta el Los-von-Rom. Y que hoy reverdece, con el hitlerianismo, esa nueva mítica de la sangre, del orgullo de raza que ya analizaremos en la tercera parte de este libro. Si España un día llegó a instituir la Fiesta de la Raza, fue precisa­mente en el sentido contrario al germánico: o sea, en aquel de negar la raza pura de España, admitiendo como base de nuestro genio la fusión de razas, el sentimiento cristiano y piadoso de la comunión del pan y del vino, del cuerpo y de la sangre, bajo el símbolo de una unidad supe­rior, de una divinidad más sublime, menos somática que esa corporal y sangrienta.
      Muchas veces he estado tentado de realizar el guión de un film burlesco, el pergeño de un sainete, llevando al absurdo y a la comicidad la angustia de estos descarria­dos españoles que sufren del corazón por no haber nacido áureos como valquirias.

       
      * * *

       
      Ahora bien: no está en mi ánimo llevar la censura del «germanismo en España» hasta el absoluto. ¡Lejos de mí la burla por lo germánico en España! Pues ya se verá más adelante que entre los «fundamentos geniales de España» está el sustrato germánico.
      De lo que me sonrío es de la manera falsa y herética de interpretar ese fermento rubio Ortega y su época. Ortega no se atreve a reconocer la forma en que ese fermento nos fue útil y mágico a España: la forma de las dinastías y de la mística occidental. Mística de sangre y mística de libertad. Pero de ello hablaremos a su debido tiempo.
      [Ernesto Giménez Caballero, Genio de España, Editorial Planeta, 1983, pp. 60-64]
      […]
      España sólo podía admitir —y admitió y volverá a ad­mitirlo— el germanismo, el fermento rubio, para ponerlo al servicio de una religión sin razas, basada en un credo y no en una casta.

      Utilizando al Ario, en su capacidad mágica de jerar­quías, de organización y de invenciones mecánicas en la vida.

      Y para utilizar así el fermento ario, rubio, ¡no necesitó fundirse con francos puros, con ostrogodos raceadores, en amplias ganaderías humanas! Le bastó —oh señor maes­tro Ortega y Gasset!— utilizar el ario feudal y egregio en esa mágica institución que se llama la dinastía. Y más tarde, en épocas de cruzamiento culturales: a través de la mística flamenca del norte.
      Yo censuro la adoptación integral y palurda de los sistemas ideológicos de Alemania para España. Eso es lo que hizo Sanz del Río y luego Ortega y Gasset.
      [Ernesto Giménez Caballero, Genio de España, Editorial Planeta, 1983, p. 191]
    • By Hispanorromano
      Siguiendo la idea formulada por Gerión de que es necesario abordar el "problema alemán", publico un texto, inédito en internet, de Ernesto Giménez Caballero, en el que aborda el problema de la germanofilia en España y de su máximo represente en aquel entonces, Ortega y Gasset. Y posiblemente publique más textos en esta línea, con varios objetivos:
      1) dar a conocer el problema germanófilo que siempre ha existido en España;
      2) mostrar que esta germanofilia, como orientación cultural, era propia del sector progresista y que, por el contrario, era condenada por las derechas y especialmente por la Falange;
      3) mostrar que Ortega y Gasset fue un intelectual muy cuestionable y que uno de los ámbitos donde más se le cuestionaba era precisamente el falangismo, pese a la leyenda en sentido contrario.
      A pesar de esta crítica de Giménez Caballero al germanismo, veréis que al final rescata algunos aspectos en clave monárquica, un poco en el sentido que apuntaba Vanu Gómez.
      Suprimo las notas a pie de página y respeto las cursivas originales. Me gustaría destacar algunas cosas en negrita, pero al final he optado por no hacerlo y así no orientar el pensamiento del lector. Ya comentaréis qué os parece.
      _________________________________________________
       
      2) El tema de lo «franco»

      Sabido es que el «quid» original de la España invertebrada reside en ese hallazgo orteguiano que pudiéramos llamar de «lo franco». Es decir, en ese remedio que distingue a la terapéutica orteguiana de toda la farmacología anterior.
      Para Ortega la raíz de la enfermedad de España no está en lo económico, lo libertario, lo indigenista y lo cultural, sino en algo de puro laboratorio eugenésico, en una espe­cie de clínica vacunatoria de Europa, en el vitalismo de lo franco.

      Para la formación de las cuatro naciones europeas (Francia, Inglaterra, Italia y España) entraron, según Or­tega, tres ingredientes: la raza autóctona, el sedimento romano y la inmigración germánica (p. 146).

      Para Ortega, la desgracia española consistió en que de esos tres ingredientes, el decisivo (p. 147), fuera el últi­mo, la vitalidad germánica. Porque la vacuna visigoda, re­cibida en el brazo de España, no era lo suficientemente eruptiva, venía ya en malas condiciones, debilitada por su contacto romano (p. 148).

      En cambio Francia tuvo la suerte de recibir una vacu­nación perfecta y saludable.
      «El franco irrumpe intacto en la gentil tierra de Galia ver­tiendo sobre ella el torrente indómito de su vitalidad» (p. 149).


      «Vitalidad es el poder que la célula sana tiene de engen­drar otra célula» (p. 150).

      Sentadas tales bases eugénicas e histológicas, lo conse­cuente hubiera sido que Ortega demostrase cómo el desa­rrollo ulterior de España fue una especie de viruelas locas, mientras los desenvolvimientos de los otros tres pacientes fueron una inmunización contra toda virulencia letal.
      Y es lo curioso que lo intenta demostrar con España. Demostrar que en España la debilidad del feudalismo (p. 158) (gran síntoma de haber prendido la vacuna vital germánica) fue la causa de que el imperio español durase sólo desde 1480 a 1600 (p. 163). Y que España no se verte­brase definitivamente.
      Pero lo sorprendente es que Ortega no demuestre cómo Francia —con su magnífico virus— no logra un imperio... hasta Napoleón. E Inglaterra hasta la reina Victoria. E Ita­lia... hasta que Mussolini se salga con la suya, si se sale algún día.
      Y mucho más sorprendente que la ternera de ese virus maravilloso, la misma Alemania, no alcance unidad nacio­nal hasta anteayer. Y que cuando quiso ensayar durante la Edad Media un Imperio, fracasase. Y cuando lo quiere reiterar en 1914... termine en el Tratado de Versalles. Desde ese punto de vista causaría asombro Portugal, lleno de sangre negra, y con el tercer imperio del mundo.

      Y no menor asombro: el que pueblos tan rubios, puros e indómitos como los escandinavos, crisol de vikingos, de reyes bárbaros, de dinastías egregias... hayan terminado en unas modestas naciones de socialistas, demócratas y pacifiqueros.
      Indudablemente, España está a punto de deshacerse. Eso es cierto. Pero ¡cuatro siglos de perduración imperial! son muchos siglos para que pueda sentirse envidiosa de no haber sido lo bastante «franca» en aceptar el ingre­diente mágico. La vertebración indómita.

      Lo que sucedió es que ese mágico ingrediente del «vita­lismo franco», que constituye el único quid original de la España invertebrada de Ortega, no era un descubrimiento original más que... «en el Mediterráneo».
      No fue descubrimiento eso del «vitalismo rubio» más que en esta España mediterránea, latina, decadente, donde Ortega —dócil a sus padres del 98— recoge fielmente sus imperativos de «europeizarnos» de «germanizamos», de aceptar la tesis pangermanista de lo ario, de lo rubio, de lo vital que la gran propaganda alemana de la anteguerra —y las complacencias larvadas del anticatolicismo y de la masonería— habían hecho llegar hasta las páginas de la aldea de un Baroja, hasta los puritanismos de un Unamu­no, hasta la delicuescencia exquisita de un Azorín por la dulce Francia. Es ese momento ya histórico del pangerma­nismo en España: cuando Hinojosa busca lo germánico en nuestro Derecho. Menéndez Pidal en nuestra Épica. Mel­quiades Álvarez en el «reformismo» de origen protestante. Baroja en el color del pelo. Y los médicos acuden a Alemania por el fermento milagroso. Y los militares. Y los ingenieros. Y los pedagogos para poner muchos cristales en las escuelas. ¡Luz! Mehr Licht! ¡Ah!, «lo franco», nuevo Lourdes del aldeanismo hispano, así fuese entonces «inte­lectual» tal aldeanismo. Se generaliza la cerveza como bebida de «minorías selectas». En las cervecerías alema­nas de Madrid se espuma El Sol (1917), cuyos titulares góticos encerraron todo el secreto de esa generación que creyó en el «virus germánico» corno salvador de todas las gripes nacionales.
      ¿Qué de extrañar si Ortega —el coetáneo terapeuta de la gripe nacional— formulase su remedio de «lo germáni­co, de lo franco», como el decisivo de lo español?

      Ortega, ya en 1914 (año justo de empezar la guerra), y en sus Meditaciones del Quijote, no se resignaba a ser moreno y latino. Más bronceado que Pío Baroja, hace constar sin embargo su disgusto por ello. «Yo no soy sólo mediterráneo.» «Quién ha puesto en mi pecho estas remi­niscencias sonoras, donde —como en un caracol— pervi­ven las voces íntimas que da el viento en los senos de las selvas germánicas?» «el blondo germano, meditativo, y sen­timental, que alienta en la zona crepuscular de mi alma» (pp. 120, 1, 2).
      También en ese mismo ensayo hace la distinción de las dos culturas europeas: la latina es la confusa. La germá­nica, la clara. Es Germania quien hereda a Grecia. Ello sería posible. Pero a España lo que le interesó en su histo­ria no fue Grecia, ¡sino Roma! Y ya lo demuestra el mismo Ortega, como ahora veremos. No el pueblo con exceso de minorías selectas, como el griego, sino el pueblo de Roma, que —como el de Castilla— supo trabar en la historia un formidable imperio. A pesar de que Roma no se vacunó con lo franco. Y de que Castilla no dio excesiva impor­tancia a tan mágica varita de virtudes orteguiana.
      La tesis «rubia» de Ortega no es sólo un error tera­péutico respecto a la genialidad de España: es algo más grave: una herejía. La máxima de las herejías que puede escuchar España, genio antirracista, por excelencia: pue­blo que dio a los problemas de raza una solución de fe, pero nunca de sangre. España no asimiló al judío, al protestante o al morisco porque fueran morenos o blondos, sino porque aceptaron o no su credo.

      La tesis de Ortega es el viejo mito germánico que tuvo validez allá en el tras Rin, desde el dios Wotan hasta el Los-von-Rom. Y que hoy reverdece, con el hitlerianismo, esa nueva mítica de la sangre, del orgullo de raza que ya analizaremos en la tercera parte de este libro. Si España un día llegó a instituir la Fiesta de la Raza, fue precisa­mente en el sentido contrario al germánico: o sea, en aquel de negar la raza pura de España, admitiendo como base de nuestro genio la fusión de razas, el sentimiento cristiano y piadoso de la comunión del pan y del vino, del cuerpo y de la sangre, bajo el símbolo de una unidad supe­rior, de una divinidad más sublime, menos somática que esa corporal y sangrienta.
      Muchas veces he estado tentado de realizar el guión de un film burlesco, el pergeño de un sainete, llevando al absurdo y a la comicidad la angustia de estos descarria­dos españoles que sufren del corazón por no haber nacido áureos como valquirias.

       
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      Ahora bien: no está en mi ánimo llevar la censura del «germanismo en España» hasta el absoluto. ¡Lejos de mí la burla por lo germánico en España! Pues ya se verá más adelante que entre los «fundamentos geniales de España» está el sustrato germánico.
      De lo que me sonrío es de la manera falsa y herética de interpretar ese fermento rubio Ortega y su época. Ortega no se atreve a reconocer la forma en que ese fermento nos fue útil y mágico a España: la forma de las dinastías y de la mística occidental. Mística de sangre y mística de libertad. Pero de ello hablaremos a su debido tiempo.
      [Ernesto Giménez Caballero, Genio de España, Editorial Planeta, 1983, pp. 60-64]
      […]
      España sólo podía admitir —y admitió y volverá a ad­mitirlo— el germanismo, el fermento rubio, para ponerlo al servicio de una religión sin razas, basada en un credo y no en una casta.

      Utilizando al Ario, en su capacidad mágica de jerar­quías, de organización y de invenciones mecánicas en la vida.

      Y para utilizar así el fermento ario, rubio, ¡no necesitó fundirse con francos puros, con ostrogodos raceadores, en amplias ganaderías humanas! Le bastó —oh señor maes­tro Ortega y Gasset!— utilizar el ario feudal y egregio en esa mágica institución que se llama la dinastía. Y más tarde, en épocas de cruzamiento culturales: a través de la mística flamenca del norte.
      Yo censuro la adoptación integral y palurda de los sistemas ideológicos de Alemania para España. Eso es lo que hizo Sanz del Río y luego Ortega y Gasset.
      [Ernesto Giménez Caballero, Genio de España, Editorial Planeta, 1983, p. 191]

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    • By Diego Álvaro de Moncada
      365 QUEJIOS (306) - NOTRE-DAME, PORQUÉ CREO QUE FUE UN ATENTADO
         
      Hay que ser muy cauto en esto de las catástrofes porque, suele ocurrir, que nada es lo que parece. Sin embargo, hay episodios que, la experiencia y el sentido común indican que solamente existe una explicación posible. Está claro que me refiero al incendio de Notre Dame de París. ¿Atentado o accidente? Ante todo, es preciso ser objetivos, e ir con cuidado en la elección de términos. Defender la hipótesis del “accidente” es lo propio de progres, islamófilos, gentes de izquierda, activistas anti-religiosos o angelistas globalizadores estilo Bergoglio o ZP. La opción contraria es la propia de defensores de la identidad europea, islamófobos y anti-inmigracionistas. Sí, esto puede ser cierto, pero hay algo que está por encima de ambas posiciones: el sentido común y la lógica.   Si se utiliza el sentido común, parece bastante claro que las posibilidades de que se trate de un atentado son muy superiores a las que haya sido un accidente. Las diez razones son bastante simples y sencillas de explicar:
         
      1) El accidente no pudo ser atribuido a las obras de restauración de la catedral. En efecto, se produjo fuera de horario laboral. En Francia y en el sector de la construcción, la jornada laboral no se prolonga más allá de las 17:30. El incendio, según todos los testimonios, se inició mucho más tarde, a las 18:25, aunque otros testimonios lo retrasan hasta las 18:50. Resulta significativo, como muchos medios de comunicación han ido rectificando la hora de inicio del fuego, tratando de aproximarla a la hora del fin de la jornada laboral. (La Vanguardia apunta a las 18:25, pero las últimas informaciones indican que fue mediA hora después).   2) Notre Dame no es un edificio cualquiera y su restauración no había sido entrega a obreros irresponsables y negligentes, sino a “compagnons”: es una joya arquitectónica mundial, por tanto, la empresa contratada para la restauración no era una SL de pacotilla, sino una empresa especializada, contratada para restaurar la aguja que no se había tocado, prácticamente, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, compuesta por operarios especializados salidos del “compagnonage” (los gremios profesionales que construyeron las catedrales en la Edad Media y que todavía existen hoy en Francia enseñando las mismas técnicas y constituyendo la élite especializada a la que siempre se ha recurrido para las obras de restauración del templo. Una “élite obrera”, al abandonar el trabajo se cuida de recoger instrumental y de que todo esté en orden para el día siguiente (especialmente el “compagnonage” la base de cuya enseñanza es el orden, la autodisciplina, la responsabilidad en la “obra bien hecha” y el trabajo eficiente.   3) Destruir un templo del gótico francés es relativamente fácil: los tejados que cubren la nave central están formados por planchas impermeables sostenidas por un entramado de madera sin contacto con las bóvedas sostenidas por las arquerías ojivales. Si se quiere destruir una catedral gótica, no basta con incendiar los bancos de la nave central o algún tapiz, sino que se partirá del pesado entramado de madera (que en Notre Dame era visible desde las torres de los campanarios accesibles para los visitantes), esperando que al ceder por el fuego, hunda las frágiles bóvedas góticas (que suelen estar cubiertas de ollas de barro vacías, para ocupar espacio pero no aumentar el peso, situadas sobre las arquerías y sobre las que se colocan las baldosas homogeneizan la cubierta y de la que solamente emergen las cabezas de las claves de bóveda). Se trata de un conjunto frágil que puede derrumbarse por el peso de los restos ardientes de la carpintería y del agua arrojada para apagar el fuego. Desplomadas las bóvedas y la arquería el templo puede ser considerado destruido. Tal era la estrategia de los incendiarios.   4) En los últimos tiempos, se han producido demasiados incendio e incidentes de los que no cabe la menor duda que se ha tratado de profanaciones deliberadas, en Iglesias importantes de París: hace apenas un mes, el domingo 17 de marzo de 2019, se produjo otro incendio de similares características en Saint-Sulpice, la segunda iglesia más grande de París y que recibía oleadas de turistas por haber sido citada en la novela El Código de Vinci… Parece difícil que se produzcan “accidentes” similares en dos iglesias separadas apenas por 900 metros, y en el plazo de 28 días. Si bien, ninguna autoridad ha mencionado que el incendio de Saint Sulpice (que pudo ser apagado pero que causó daños), fuera deliberado, tampoco ha aparecido ninguna prueba objetiva de que se tratase de un “accidente”.   5) El incendio de Saint Sulpice, el incendio de Notre Dame, no han sido accidentes únicos en la crónica de sucesos de Francia: como si se tratara de una campaña orquestada, en apenas unos meses se ha producido una docena de ataques a templos católicos, los más importantes en el entorno de París. La iglesia de Saint Denis, entre otras, situada en una de las zonas de la banlieu con más concentración de inmigración. Otro tanto ha ocurrido en Yvelines a penos de 25 km de París. Pero esto es solamente la punta del iceberg: en toda Europa se produjeron en 2018, un total de 500 ataques contra templos e instituciones religiosas. Así pues, estos ataques no son “episodios aislados”, sino que forman parte de una campaña sistemática.   6) El incendio sistemático de templos supone un “salto de cualidad” en relación a acciones que han sido las obsesiones del islamismo radical desde principios del milenio y obedece a una secuencia implacable: durante la “intifada” de noviembre de 2005 en Francia se quemaron 8.000 vehículos en todo el país y, desde entonces se ha mantenido en continuo ascenso esta práctica que nunca ha descendido, desde entonces, del centenar de coches destruido por noche. Solamente en 2011 se produjeron ¡40.000 incendios de vehículos! Y en la Noche Vieja de 2018, ardieron en apenas unas horas 1.031 vehículos. Las detenciones permiten afirma que las “bandas étnicas” son las únicas responsables de esta oleada de incendios y, resulta probable que, después de casi veinte años realizando la misma práctica, algunos elementos hayan pensado que era hora de cometer acciones “más audaces”: la quema de símbolos religiosos, por ejemplo.   7) Las agujas de las catedrales góticas son un símbolo de verticalidad que se alca hacia el cielo… el mismo significado que tienen los minaretes en las mezquitas: para el islamismo radical este detalle es sumamente importante. El número de minaretes de una mezquita y su altura están en relación directa con la implantación del islam en esa zona y con la preeminencia del culto a Alá sobre cualquier otra religión. En Granada hemos visto como durante años, irracionalmente, los promotores de la mezquita del Albaicín se obstinaban en que su minarete fuera solamente unos pocos metros más altos que la catedral católica. Por todo ello no puede extrañar que el incendio de Notre Dame se originase en la aguja (que ni siquiera era originaria, sino un añadido en la restauración realizada por Viollet-Le-Duc en el siglo XIX, siendo, por tanto, la parte más moderna del templo).
         
       En junio de 2017 ya tuvo lugar un primer intento de atacar Notre Dame de París, cuando un “soldado del ISIS2 atacó a un policía con martillo frente a la catedral. La acción tuvo como resultado la detención del yihadista, pero no se trataba de un caso aislado: pocos días después, el 19 del mismo mes, un coche cargado de explosivos chocó contra una furgoneta de policía. La investigación aludió a que podía haber actuado contra el palacio del Elíseo, residencia presidencial, o contra Notre Dame de París que, desde hacía unos años era vigilada por la policía al ser considerada como “objetivo preferencial yihadista”.   9) El 8 de septiembre de 2016, la policía francesa detuvo a cuatro personas de religión islámica, tras el hallazgo de un vehículo abandonado lleno de bombonas de gas cerca de Notre Dame de París. El ministro del interior confirmó las detenciones y la realidad de la amenaza terrorista que apuntaba contra la catedral. Es lícito pensar que, si este plan fracasó, algún grupo yihadista decidió recuperarlo y volver a intentarlo.   10) Para un europeo, Notre Dame de París es algo más que un símbolo católico, es una seña de identidad cultural. Para el islamismo radical es la personificación del “enemigo” étnico y religioso. La Iglesia Católica está atravesando los peores momentos de su historia, ante la indiferencia general, la ineptitud vaticana y la crisis cada vez mayor iniciada con el Concilio Vaticano II. Es una religión gastada y en crisis, a lo que se une el que los valores republicanos franceses, son valores laicos. La religión ha dejado de interesar a una gran mayoría de europeos, actitud que supone una ruptura con su pasado, con su tradición y con su identidad. Sin embargo, la religión es el fundamento de la identidad islámica y la preeminencia de su religión, incluso mediante la yihad (el último de los “pilares del islam” en su teología), es algo que para ellos resulta irrenunciable. La mentalidad islámica, obsesiva, intolerante, propia del desierto y deudora del paisaje monocorde, árido y sin matices de otros espacios geográficos, es incompatible -aquí y en la India, en Nigeria y en Egipto- con cualquier otra religión: no importa que, para otras culturas, la religión haya pasado al dominio de lo privado. Para el islam sigue siendo la fuente de su identidad y la religión el eje de su política. Los atentados contra centros religiosos tenidos como “rivales” son la consecuencia de esa concepción. Así pues, no puede extrañar que los centros religiosos católicos sean objetivo preferencial del yihadismo. No importa que otras religiones no se consideren en guerra ni rivales del islamismo radical, lo que importa es que este si está en guerra con cualquier posible rival, especialmente a partir de determinada concentración de islamistas.   CONCLUSIÓN   Si estos diez argumentos apuntan a un atentado yihadista, no hay que olvidar el otro argumento que va en contra: “no existen pruebas objetivas de que se trate de atentados, tan solo son datos para construir una hipótesis”. Bien, esto será así desde el punto de vista jurídico, pero la destrucción de pruebas es algo deliberado. Cuando un incendio se inicia en la techumbre, en las proximidades del eje emblemático de la catedral -la aguja-, lo que se pretende es -como hemos dicho- que la techumbre y el agua para extinguir el fuego, derrumben la bóveda y se precipiten sobre la nave central: en esas circunstancias no existe la más mínima posibilidad de establecer si fue o no un atentado. En otras palabras, la ausencia de pruebas, es la demostración negativa de que se trató de una acción meditada y deliberada… especialmente si la acción se encuadra en el contexto que hemos descrito.   No sabremos la verdad jamás, por lo menos, no en los próximos 40 días. Con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, el mismo día que el Partido de los Verdaderos Finlandeses ha dado una nueva victoria a las fuerzas que defienden la identidad de los pueblos europeos, los partidos demoliberales y las izquierdas progresistas y universalistas, no pueden arriesgarse a desencadenar una adhesión unánime a los partidos identitarios, reconociendo que el incendio de Notre Dame ha sido una operación yihadista más que responde a una estrategia de escalada de violencias, sobre una sociedad anestesiada por sus gobiernos y por sus propios medios de comunicación.   Así pues, oiremos hasta la saciedad la versión del “accidente”. Pero ahí quedan 10 razones, bastante más lógicos y coherentes para demostrar justo lo contrario. Conclusión final: otro chispazo de la guerra étnica que nos han declarado, una guerra que será, a la vez, racial, social y religiosa. Hay guerra cuando un solo bando ha decidido que está en guerra y poco importa que los gobiernos europeos no lo asuman: la otra parte ya ha decidido estrategia y tácticas. Y aquí jugando a elecciones...   http://info-krisis.blogspot.com/2019/04/hay-que-ser-muy-cauto-en-esto-de-las.html Exista intencionalidad o no en esta catástrofe, el significado de la misma, el simbolismo que en el curso de la Historia va a representar es tremendo. Ernesto Milá argumenta de una forma tal que nos mete el miedo en el cuerpo. Francia anuncia el camino de la descomposición de la Civilización Católica. 
      Original source: http://www.corazonespanol.es/index.php?app=core&module=system&controller=redirect&url=http://info-krisis.blogspot.com/2019/04/hay-que-ser-muy-cauto-en-esto-de-las.html&key=595c8b9d87bf932a6c3a93b6053afde7e1c7b3a1be7bcd96c3a3df6d46a901eb&resource=&%23039;%
    • By Hispanorromano
      Yo no quiero ser madre
      Tres mujeres de tres generaciones explican por qué tener hijos no es una prioridad: "Prefiero oír ladrar a un perro que a un bebé"
      Un artículo de Miriam Cos
      Es una de las partes más cruciales en la vida de una mujer. Tener un hijo lo cambia todo, o eso dicen. La vida, la forma de ver las cosas... aunque el problema viene cuando una mujer totalmente fértil decide descartar esta opción. Al cierre de 2018, la natalidad en España había descendido un 5,8%, según datos del Instituto Nacional de Estadística. El crecimiento vegetativo de la población presentó un saldo negativo de 46.590 personas durante la primera mitad del año y el número de matrimonios disminuyó un 5,7% respecto al mismo periodo de 2017. En total, hubo 179.794 nacimientos, el 20% de ellos de madres extranjeras. Pero, ¿cuál es la razón de este declive de la natalidad? ¿Puede ser la economía, la tardía independencia o el empoderamiento de la mujer una razón?
      Rostros conocidos del mundo del cine o la televisión ya han puesto sobre la mesa las razones por las que probar con la maternidad no es una opción en sus vidas."Ser mujer no es sinónimo de madre. Ser madre es una opción, no una obligación. La gente debería dejar hacer al otro lo que le da la gana sin entrometerse en su vida, ya quiera tener siete, dos o ningún hijo", sentenciaba en declaraciones a la prensa la actriz Maribel Verdú. "Hay gente que necesita tener esa experiencia en su vida pero yo no, lo he tenido clarísimo siempre", decía Alaska en el programa de Bertín Osborne, 'En tu casa o en la mía', hace unos meses."Vivo una época de plenitud y, sin embargo, lo que más he oído cuando me he convertido en cuarentañera es 'todavía estás a tiempo de tener un hijo'. ¿Pues sabes qué te digo? Que me declaro en rebeldía ante toda esa gente que te marca el camino. En el tema de las mujeres y los hijos hay muchísimo machismo, indiscreción y osadía. Estoy harta de preguntas impertinentes y prejuicios", aseguraba la periodista Mamen Mendizábal durante una entrevista. El listado se engrosa si se mira al otro lado del charco Cameron Díaz, Jennifer Anniston, Oprah Winfrey, Khloé Kardashian o Ashley Judd son algunas de las caras conocidas.

      "Nunca he querido tener hijos. Todas las razones y motivos por las que los demás me instaban a tenerlos o me avisaban de que ya los tendría, sencillamente no han surtido efecto en mí", asevera Elisa Coca, bailarina y animadora de tiempo libre de 45 años. "Nunca he sentido el instinto maternal, no me entusiasma la tarea de cuidar de otros en ese sentido tan básico de alimentar y limpiar, mi cuerpo no me ha reclamado nunca llenar ningún vacío ni físico ni emocional, no me ha afectado ni he sentido el llamado reloj biológico. Y aún podría tenerlos de modo natural, soy perfectamente fértil, pero no me gusta la idea. Y lo dejaré pasar. Seré la última de mi saga. Tampoco tengo sobrinos", recalca.
      Su decisión no viene de ahora, es algo que ha pensado y sentido durante toda su vida, al igual que Andrea Abasolo, periodista de 27 años, y Alicia Navascuez, socióloga y responsable de recursos humanos de 33, que asegura que "nunca he querido tener descendencia, no lo veo como una necesidad para ser feliz o para sentirme realizada".
      En el caso de Coca, achaca las razones de su decisión a cosas que van más allá que una simple opción personal. "Mis mayores creen que la precariedad laboral y la falta de estabilidad económica hacen que nunca llegue el momento adecuado y se acabe perdiendo la ilusión de ampliar la familia. En este país no hay suficientes alicientes, garantías o ayudas a la maternidad. Si eliges mal el momento y no cuentas con una solidez mínima, puedes llegar a caer en la ruina y nadie te levantará de allí, te remiten al Banco de Alimentos y a Cáritas, y eso da escalofríos", dice. "Si no tienes apoyo familiar -abuelos que cuiden de su nieto mientras tú sigues trabajando, o un marido que os mantenga a los dos-, una mujer lo pasa francamente mal. Y yo no soy una heroína, la situación podría superarme y estaría sola", concreta.
       
      "La gente que no entiende mi decisión tampoco entiende que viva sola. ¿No pasas miedo por la noche?, me dicen"
      Andrea Abasolo - 27 años
      Abasolo se aferra a algo mucho más personal. "Nunca he tenido esa sensibilidad de acercarme a niños pequeños... no sé cómo actuar, no los entiendo. Para mí son máquinas creadoras de residuos, mocos y ruido. Puede que lo que digo suene muy fuerte, pero los veo así. A mí me molesta más un niño llorando que un perro ladrando. ¿Por qué? No tengo ni idea. Y es desde siempre", afirma sin tapujos para dilucidar que "puede que sea algo genético. Nunca he tenido esa psicología infantil para entenderlos o tratarlos. Con 18 años aguanté un mes como niñera. Nunca más. Porque no los entiendo, me desquician, no me sale hacerles tonterías".
      En el caso de Navascuez, las cosas también están más que claras. "Creo que la sociedad y, sobre todo, las mujeres que sí han decidido ser madres, te intentan persuadir contándote todas las ventajas y la felicidad que ser madre te reporta, sin embargo, no te hablan de los muchos problemas a los que te tienes que enfrentar, y de cómo la sociedad y ellas mismas se exigen ser 'super mamás'; profesionales en el ámbito laboral que inviertan tiempo de "calidad" con sus hijos; que vayan siempre a la última moda, que trabajen sus relaciones sociales y por supuesto que no desatiendan su relación de pareja".
      Presión social
      En este sentido, las tres mujeres opinan lo mismo, sobre todo señalando directamente la presión que la propia sociedad ejerce sobre sus decisiones. Sobre todo, Abasolo, aún muy joven, y que tiene que aguantar todo tipo de comentarios por, supuestamente, anticiparse. "Es mi vida y decido hacer lo que me dé la gana. Por no tener hijos no considero que vaya a ser peor persona. Hay gente que me entiende perfectamente y otros tantos que no, y es sorprendente saber que los que menos me entienden son personas de mi edad. Que tampoco se explican que viva sola y llegan a preguntarme cosas como: ¿No pasas miedo tú sola en casa? ¿Cómo te vas tú sola a esquiar?".
       
      "Cuando digo que no quiero tener hijos la gente le pregunta a mi pareja y antes de que conteste me tachan de egoísta"
      Alicia Navascuez - 33 años
      El machismo, la cultura social y lo establecido son las principales cortapisas para que las mujeres con poder de decisión se tengan que ver continuamente cuestionadas. Algo que reafirma más, si cabe, la opción de estas féminas de no tener descendencia. "En parte me gusta escandalizar a esta gente que se cree que por ser mujer no puedes hacer cosas tú sola por tu cuenta y deberías tener hijos. Desde pequeña ya me decían que era un poco chico y, hoy en día, sigo siendo un poco chico, frase considerada machista ahora mismo. Esto lleva implícito el hecho de vivir sola, no querer tener hijos, no necesitar a nadie para nada€ y es muy triste", asevera Abasolo.
      "Llevo 13 años con mi pareja, por lo que es una etapa que ya hemos superado. Sin embargo, antes de llegar a este punto he tenido que tolerar comentarios de todo tipo. Gente que decía que no entendía como una mujer no quería ser madre, que diesen por supuesto que no me gustan los niños o incluso ver como al decir que yo no quería ser madre, se giraban hacia mi pareja y le preguntaba si él no quería ser padre, a la par que me calificaban de egoísta por privarle a él de ello sin tan siquiera esperar a la respuesta", añade Navascuez.
      En opinión de Coca, "ya no hay ese estigma de la solterona de antaño, pero sí es verdad que la familia saca el tema con lástima, como si les estuvieras defraudando. También los grupos de amistades cambian y acabas fuera del círculo de madres con sus historias de potitos y pañales. Eres la rara, la inadaptada. Por qué no tendrás hijos, será que nadie te aguanta; ah, que tienes pareja... entonces será por algún problema de fertilidad. ¿No? Pues qué egoísta".
       
      "Darle una educación como me gustaría se me antoja también imposible, por caro y por las imposiciones y restricciones del sistema actual"
      Elisa Coca - 45 años
      Los residuos de la crisis económica, los sueldos limitados, la conciliación laboral son otros muchos de los factores que hacen que personas en edad de concebir no se lancen a la aventura de la maternidad. No tener un trabajo estable o sí tenerlo también influye. "Dudo que mi vida laboral se estabilice, y si es así, ¿qué tiro de los abuelos? La gente de hoy en día no tiene tiempo para sus hijos y cuando están con ellos el cansancio hace que no les eduquen como es debido", afirma Abasolo.
      "Me cuesta mantenerme y cuidarme a mí y no sé cómo podría hacerlo con mayor mimo con otro ser dependiente. Y darle educación como me gustaría se me antoja también imposible, por caro y por las imposiciones y restricciones del sistema actual", comenta Coca. "Jamás he dudado de mi decisión", concluye Navascuez.
      Fuente: https://www.lne.es/sociedad/2019/03/01/quiero-madre/2434534.html
    • By Hispanorromano
      En estos días se habla mucho del Pacto Global sobre Migración. No lo he leído y por lo tanto no puedo opinar con propiedad. Leí en la prensa este análisis que me tranquilizó:
      Como decía, este análisis me tranquilizó y me hizo creer que el dichoso Pacto no era como nos lo estaban pintando. Pero entiendo perfectamente que se piense otra cosa. Y entiendo que algunos países, en uso de su soberanía, no lo quieran firmar. Ningún problema a este respecto. El problema surge cuando el que nos dicen que es el gran bastión blanco contra la inmigración (Rusia) no sólo firma ese Pacto sino que saca pecho en sus medios oficiales:
      Se da entonces la paradoja de que mientras el FN denuncia, con financiación rusa, que este Pacto sobre Migración es el gran problema de Francia, Rusia por su parte lo firma al tiempo que pone en marcha estrategias para atraer a la inmigración y así paliar su espantosa pirámide demográfica.
      ¿A quién creer? ¿A los agoreros que anuncian la muerte de Europa a causa de este Pacto? ¿O al patriota Putin que lo firma? Porque Putin será muchas cosas malas, pero uno de las cosas buenas que tiene es que ama a su país.
      Finalmente, ¿cómo explican esta contradicción los partidos identitarios que tienen a Rusia como modelo?
      Nota: lamento la reiteración en estos temas. Prefiero no hablar mucho de Rusia porque a la larga puede resultar contraproducente. Pero he pensado que sería un error dejar pasar esta noticia, pues nos ayuda a comprender muchas de las cosas que están pasando.
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    • Antes que nada quería remarcar que me estoy refiriendo al contexto de estado liberal que disfrutamos/padecemos.

      Soy uno de esos que en su día cayeron en la moda de meter en el mismo saco a todos los funcionarios y hacerlos deudores de los más diversos agravios.

      Pero he ido modificando mi opinión y llegado a la conclusión de que  gran parte de lo decente en nuestro país ha entrado bajo ese manto y, en buena parte, está dormitando por desmotivación pero que seguro podrían ser, de forma relativamente sencilla, reactivados y recuperados para el bien de España.

      Os pongo aquí un video a una conferencia de un tipo al que le tengo bastante respeto, Alfonso Nieto, un gran experto en derecho administrativo (sé que no os tragaréis la conferencia pero ahí lo dejo y me gustaría hacer unos extractos de la misma con algunas observaciones que me parecen interesantes).

       





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    • Post in Observatorio contra la Hispanofobia y la Leyenda Negra
      Ataque hispanófobo esta vez desde México.

      López Obrador olvida la fundación hispánica del país y vuelve a caer en el indigenismo más ramplón que lleva arrasando el país desde hace ya un par de siglos.¿Quiere volver a sacar a la extracción de corazones a lo azteca, a miles y en vivo?

      El presidente cae definitivamente como opción hispánica.

      Hay que decir que muchísimos mexicanos se están manifestando en las redes sociales en contra de esta estupidez. Aguanta, México.
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    • El terrorismo estocástico y el atentado de Nueva Zelanda
      El pasado octubre se produjo una cadena de sucesos que me hizo pensar que estamos ante una nueva era de terrorismo inducido a través de internet. El día 23 de octubre, George Soros y otros adversarios de Trump empezaron a recibir cartas bomba que no llegaron a causar ninguna víctima. El 27 de octubre un sujeto abrió fuego contra una sinagoga de Pittsburgh y dejó 11 muertos y 7 heridos. El anterior día 26 se produjo otra noticia de la que no se informó en España: Gregory Bush asesinó a dos transeúntes negros; minutos antes había intentado entrar en una iglesia negra para perpetrar una matanza. En cuestión de una semana se produjeron tres acciones terroristas de inspiración identitaria y se dio la casualidad de que los tres terroristas tenían una intensa actividad en internet, donde difundían teorías de la conspiración típicas de la nueva ultraderecha: el Gran Reemplazo, el Plan Kalergi, el Genocidio Blanco, Soros llena EEUU de inmigrantes hispanos, etcétera.

      (...)Hace tiempo alguien habló de terrorismo estocástico para referirse a este nuevo fenómeno en que las comunicaciones masivas, especialmente las redes sociales, inspiran actos de violencia al azar que son estadísticamente predecibles pero individualmente impredecibles. Es decir, cada acto y cada actor es diferente, y nadie sabe quién lo cometerá ni dónde ocurrirá el próximo acto, pero es probable que algo termine ocurriendo. No puedo programar a nadie para que cometa un atentado en tal fecha y lugar, como a veces se decía fantasiosamente en algunas películas de espías, pero sí puedo inundar esa mente colmena que es internet con la suficiente intoxicación como para que alguien termine cometiendo una acción terrorista contra los enemigos que voy designando. No sé cuándo ocurrirá el acto terrorista ni dónde se llevará a cabo, pero es probable que termine ocurriendo un acto terrorista que a su vez facilite los siguientes actos, pues el terrorismo es ante todo propaganda. 
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    • Masacre en Nueva Zelanda ¿Son las redes sociales culpables?
      Como imagino que todos sabréis ya, ayer se produjo una matanza en Christchurch, una pequeña población de Nueva Zelanda donde, un supremacista blanco entró armado con rifles y escopetas en dos mezquitas y comenzó a disparar a todos los que se encontraban dentro, ocasionando 49 muertos y otros tantos heridos de bala, entre ellos mujeres y niños.

      Lo más grave del asunto es que el tipo retransmitió en directo su salvajada a través de Facebook, como si fuera un stream de un videojuego, logrando viralizarse a los pocos minutos de comenzar la matanza. Fue la policía la que tuvo que pedir a esa red social que cortase la emisión ya que durante casi veinte minutos, el asesino estuvo emitiendo impunemente sus crímenes.
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    • La diversificación de la propaganda rusa: PACMA, Podemos y ultraderecha
      La maquinaria rusa de desestabilización política parece que comienza a calentar motores de cara a las próximas citas electorales. Analizamos algunas cuentas en Facebook, bajo bandera de Rusia, que estarían apoyando toda la amalgama de ideologías y movimientos radicales, desde el animalismo hasta la extrema derecha.





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