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  1. Hispanorromano

    Los nuevos tiempos

    Hace unos días leí un artículo de Bárbara Alpuente que me pareció sumamente lúcido y que por ello creo interesante compartir en el foro. Es una reflexión sobre los nuevos tiempos y el nuevo modo de vida que ha propiciado internet, en particular las redes sociales. Se pregunta si este nuevo modo de vida es mejor que el de hace un par de décadas (no mejor que el del Paleolítico, que evidentemente lo es). Es una reflexión crítica sobre las nuevas tecnologías y los cambios sociales que llevan aparejados, no un lamento ludita. Creo que este tipo de críticas son necesarias para comprender y mejorar la sociedad y las propias tecnologías aunque no se compartan todos sus términos. Incluso son buenas estas críticas a la corriente arrolladora del momento aunque no se comparta ningún aspecto de la crítica. Lo comento porque es posible que algún forero discrepe en su totalidad del artículo, pero reconocerá que es positivo que haya quien resista y someta a crítica estas corrientes arrolladoras que ninguno hemos impulsado aunque las hayamos acabado aceptando. Considero el artículo un modelo de crítica inteligente que se podría hacer perfectamente desde la derecha aunque no se está haciendo. Se intercalan algunas citas del filósofo germano-coreano Byung-Chul Han que yo creo que merecen también la pena. Entiendo que el artículo no es una crítica al progreso, ni siquiera al progreso tecnológico, sino a la idea de que todos los cambios tecnológicos son positivos para la sociedad, a la idea de que estas novedades constituyen siempre un progreso y nunca un retroceso. No sé si lo verá de igual forma el amigo @Isaac Peral.
  2. Leo en estos días un libro de Marshall McLuhan, un intelectual católico canadiense que escribió principalmente sobre los medios de comunicación y su influencia en la sociedad. Aunque no comparto todas las ideas de este hombre y de hecho todavía estoy tomando contacto con su pensamiento, me parece que tiene razón en algún aspecto importante y a la postre ha resultado un gran visionario. Presento a los lectores un breve resumen, extraído de un prólogo, de una de sus ideas: que la "electrificación" de las comunicaciones, amén de convertir al mundo en una "aldea global", llevaría a una "retribalización" de la sociedad. Téngase en cuenta que esta idea la formuló allá por los años 60, cuando lo que primaba era televisión y todavía no había irrumpido internet en los hogares: ¿Qué os parece la idea? ¿No es esto lo que en el fondo está sucediendo con internet y en particular con las redes sociales? Donde todo el mundo grita e insulta para imponer su idea y descalificar al adversario; donde se forman "tribus digitales" que combaten y hostigan a otras tribus; donde afloran los peores instintos del individuo y de la horda; donde se glorifican la violencia y la pornografía sin el menor reparo moral; donde importa más el sentimiento -y la manipulación del mismo mediante eslóganes e imágenes, en muchos casos falsas- que el discurso razonado; donde el concepto de "verdad" ha dejado de tener importancia y mucha gente es capaz de creer cualquier cosa si se ajusta a sus necesidades tribales; donde los mensajes escritos son cada vez más cortos -por imposición de las mismas plataformas- hasta quedar reducidos a exabruptos y meros gruñidos; donde reina la discordia y todo el mundo acaba enfrentado con todo el mundo, sobre todo con sus vecinos, familiares y compatriotas; donde la sinrazón y la mentira se deslizan por una pendiente cada vez más resbaladiza hasta producir serias perturbaciones en el mundo real. En definitiva, un retorno a la tribu que ya se venía esbozando con la televisión y que ahora estaría llegando a sus cotas máximas con internet y con el esquema de recompensas que aplican las redes sociales. ¿Os parece razonable esta tesis?
  3. La televisión está mal vista y con razón. Cuando en España sólo existían dos canales estatales, todavía se podían encontrar programas de cierta calidad, que no buscaban darle al público lo que quería, o lo que halagaba sus bajos instintos, sino lo que se consideraba un contenido de calidad. Con la llegada de las cadenas privadas la cosa fue degenerando hasta la televisión perfectamente prescindible que conocemos hoy. La televisión es ideal para manipular y para transformar la sociedad, generalmente a peor. La imagen ofrece un mayor potencial de manipulación que los textos escritos o hablados. Siempre ha sido el vehículo ideal de la propaganda porque apela al aspecto más irracional del ser humano. Al leer un texto todavía conservas cierta capacidad crítica y de reflexión, pero la imagen va directa al corazón, a los estratos inferiores del cerebro, y te golpea sin dejarte tiempo para reflexionar. La imagen en movimiento tiene todavía mayor capacidad para sugestionar a las masas y para transformar nuestras creencias y costumbres. Muchas personas están muy contentas de haber dejado atrás la nefasta televisión gracias a internet, donde supuestamente eligen lo que quieren ver. ¿Pero acaso Youtube no sigue siendo televisión? Sí, Youtube también es televisión, es decir, imágenes trasmitidas a distancia. La tele convencional del pasado se transmitía por ondas o por cables; la tele de hoy se trasmite por fibra óptica. El núcleo del asunto sigue siendo el mismo. Los vicios que tenía la televisión de antaño, en cuanto a su potencial para engañar, manipular y transformar hábitos y costumbres, los hereda igualmente Youtube. Ahora bien, yo sostengo que Youtube no sólo hereda esos vicios de la televisión convencional de antaño sino que los potencia en grado sumo y los dota de una capacidad destructiva global que era inimaginable en un pasado. Ilustro el tema con breve artículo de hace tiempo que explica qué tipo de vídeos recomienda Yotutube y por qué los contenidos singularmente tóxicos son inherentes a este nuevo tipo de televisión: Como las palabras sin hechos no sirven de nada, Chaslot, tras abandonar su puesto en Google, creó la página AlgoTransparency, con el objetivo de informar sobre las recomendaciones de YouTube de una forma más clara. El ejemplo en el que más se centra, es en la forma de recomendar que propuso YouTube tras las noticias sobre la publicación del informe Mueller, en el que se proporcionaba información sobre las relaciones entre Rusia y Estados Unidos durante la campaña de Donald Trump en 2016. Más de 236 canales de YouTube empezaron a recomendar un vídeo subvencionado por el propio gobierno ruso, algo que, según Chaslot no termina de entenderse, viendo las pocas reproducciones que tenía el vídeo, y cómo canales mucho más grandes y con más visitas tenían vídeos sobre esta misma temática. Según la propia Google, en palabras para The Next Web, las afirmaciones de Chaslot sobre que YouTube se centra en mostrar contenido límite no son ciertas, afirmando que el algoritmo se basan en los likes, dislikes, veces que se comparte el vídeo, y autoridad del propio canal. "Como con la mayoría de las afirmaciones hechas por AlgoTransparency, no hemos podido reproducir los resultados. Hemos diseñado nuestros sistemas para garantizar que el contenido de fuentes más autorizadas aparezca de manera prominente en los resultados de búsqueda y vea las siguientes recomendaciones en ciertos contextos, incluso cuando un espectador está viendo contenido relacionado con noticias en YouTube". Un algoritmo que no se libra de polémicas Independientemente del grado de razón que lleve o no el antiguo trabajador de Google, el algoritmo de YouTube parece no librarse de polémicas. Como nos hicimos eco hace un tiempo, en el listado de Tendencias de YouTube no era difícil encontrar contenido clickbait y cuestionable en cuanto a su calidad, como los ejemplos que mostramos a continuación. VUELVO A LA MANSIÓN Y ME DAN UN REGALO SORPRESA [Dualcoc] ME VOY DE CASA Y ME DESPIDO DE MI NOVIA.. BROMA TELEFÓNICA A NUESTRO JEFE | Ft. Joaquin PA FRASES DE REGGAETON EN LA VIDA REAL 2 | Celopan PANCAKE "ART" CHALLENGE - CLASH ROYALE Creamos el CAFE mas GRANDE del mundo en la BAÑERA y nos METEMOS DENTRO !! ADIVINAS SU EDAD??? � 100% IMPOSIBLE En febrero de este mismo año, YouTube hizo cambios profundos en la plataforma, admitiendo que los usuarios se estaban quejando por el contenido "basura", la búsqueda del click fácil, y los títulos y las descripciones engañosas. En este mismo momento, el propio Charlot consideraba este cambio toda una victoria, y es que la plataforma prometía dejar de recomendar vídeos tan polémicos como aquellos dedicados a explicar que la Tierra es plana. "Ejemplo de este círculo vicioso: hace dos años descubrí que la IA promovía muchas informaciones conspiranoicas en mayor proporción que las verdaderas. Por ejemplo, los vídeos de la Tierra Plana se promovían en torno a diez veces más que los de la Tierra redonda". El trabajador de Google, tiempo atrás, había descubierto que se recomendaban más vídeos sobre terraplanismo que sobre aquellos que contaban la verdad, y que se generaban más visitas, más anuncios y más dinero fomentando las visualizaciones de los primeros. Del mismo modo, han caído sobre YouTube fuertes críticas por haber servido a una red de pedófilos para comunicarse a través de la plataforma, a través de vídeos de niñas de 10 años probándose bikinis, estirándose o jugando. Vídeos con miles de reproducciones que la plataforma recomendaba a estos usuarios, y que hizo que grandes compañías como Nestlé o Epic Games retirasen campañas publicitarias en YouTube y Google. https://www.genbeta.com/actualidad/recomendaciones-youtube-toxicas-ex-trabajador-google-cuestiona-como-funciona-algoritmo-youtube El artículo menciona varios tipos de contenido tóxico que premia el algoritmo de Youtube: a) Vídeos sobre conspiraciones imaginarias, cuanto más absurdas, mejor. b) Con frecuencia ligado a lo anterior, vídeos sobre el mundo del misterio y sobre la habitual panoplia de temáticas gnósticas y ocultistas, alrededor de las cuales se forman verdaderas sectas. c) Contenido extremista, o incluso terrorista, en el plano político y religioso. Cuanto más divida, cuanto más enfrente, cuanto más promueva el odio, mejor para Youtube. d) Contenido basura, engañoso o que busca clicks fáciles; el tipo de contenido en el que no debería perder un segundo ninguna persona razonable. e) Propaganda radicalmente manipuladora de las grandes potencias, aunque parece que Rusia es la que se maneja con más habilidad en este ámbito digital. f) Todo tipo de contenido estúpido y, sobre todo, extremo (incluso pedofilia si se tercia), porque es el que más captura la atención de la gente y, por tanto, el que más ingresos les genera a los pérfidos dueños de Youtube. Se están haciendo billonarios a base de bombear basura, odio y división en la sociedad. Intoxican nuestras mentes e intoxican nuestras sociedades. Es su modelo de negocio. No toco el tema de otras plataformas gratuitas de televisión en internet, como las dedicadas específicamente a la pornografía (cuanto más extrema y degenerada, mejor), a asesinatos reales (al final, el mito de las películas snuff se hizo realidad sin que nos diéramos cuenta), a la promoción del terrorismo y a lo más abyecto que uno pueda imaginar. No niego que en Youtube haya contenidos decentes, positivos o útiles. Pero el sistema está concebido y programado para favorecer el tipo de contenidos extremos o estúpidos que acabo de relatar, con lo que impulsa a la sociedad a la estupidez, a la locura, al enfrentamiento y a su propia autodestrucción. A lo mejor una persona empieza haciendo vídeos decentes sobre cuestiones históricas, pero si ve que le reportan muchas más visitas (y, por tanto, beneficios) los vídeos sobre conspiraciones, terminará haciendo ese tipo de vídeos. Quizá alguien empiece hablando sobre cuestiones políticas con gran sabiduría y respeto, pero si ve que gana mucho más dinero insultando a sus oponentes políticos y crispando el ambiente, se inclinará por esa vía. El sistema tiende al mal. Además, con Youtube se ha dado carta de naturaleza a toda clase de propagandistas de las causas más turbias, ya procedan de sectas, de grupos de presión o de grandes potencias que tienen los recursos necesarios para lavar el cerebro a grandes sectores de la población. Y ya no es como antes, que poníamos un par de horas la tele en el cuarto de estar por las noches; ahora la tele nos acompaña a todas partes con nuestro smartphone, con lo que estamos las veinticuatro horas a merced de la propaganda en forma de vídeos e imágenes que quieran bombear en nuestras cabezas. No hay escapatoria. La tele convencional la podías apagar. Internet no lo puedes apagar. Solamente ese detalle debería hacernos reflexionar. Mi conclusión es que Youtube es un tipo de televisión mucho más destructiva para la sociedad que la televisión convencional de antaño. No hay degeneración que no esté recogida en Youtube, mientras que en la tele convencional el catálogo de degeneraciones está mucho más acotado. El mejor contenido de la televisión convencional siempre será superior al mejor contenido producido exclusivamente para Youtube. El peor contenido de la tele convencional siempre será infinitamente superior al peor contenido producido para Youtube. Y es probable que los peores contenidos de la tele convencional superen en calidad a los vídeos más vistos de Youtube. Lo poco que alberga de valor Youtube generalmente lo ha robado de la televisión convencional, donde hay unos profesionales que cobran su salario al margen de los clicks que reciban. La manipulación de la tele convencional se queda chiquita al lado de la manipulación de las almas que es posible ejercer a través de Youtube. La mentira y el odio reinan en Youtube en mucha mayor medida que en la televisión convencional. En la tele convencional era posible escuchar el consejo de que apagases la tele e hicieses algo más enriquecedor. En Youtube no encontrarás nunca el consejo de que apagues internet (porque, de hecho, no se puede) y mandes al guano a Youtube. La caja tonta, como la llamaban nuestros profesores de EGB, nunca ha sido más tonta que con Youtube. La nueva televisión de Youtube es una receta segura para la degeneración, el enfrentamiento y el caos dentro de nuestras sociedades. Es posible que alguien tenga una visión muy diferente del tema: para eso estamos, para debatir amigablemente :)
  4. Realizo una crítica del optimismo que reina con respecto a internet en la mayoría de ámbitos contrarrevolucionarios; pero lo hago desde el terreno de las hipótesis y adoptando por comodidad el papel imaginario de fiscal, por lo que ruego que no se corte nadie si quiere ejercer de abogado defensor en este caso: el contraste de ideas puede ser bueno. El ciberoptimismo del que hablo suele tener ribetes utópicos. En realidad, la ciberutopía está muy presente en toda la sociedad desde hace un par de décadas, pero me extraña la facilidad con la que también ha penetrado en ambientes católicos, generalmente más dados a la mesura. Pongo como ejemplo un reciente comentario del periodista católico Eulogio López: Eulogio tiene razón en una cosa: ya no se leen periódicos, se leen noticias (filtradas por las redes sociales en función de nuestros afinidades). Esto en mi opinión es malo, y no entiendo que Eulogio acoja esa novedad con neutralidad o indiferencia. Pero me llama sobre todo la atención la parte que he resaltado en negrita: esa idea de que el más humilde bloguero puede hacer temblar a un imperio. Para empezar, no conozco a ningún bloguero de Almería que haya hecho temblar al imperio. El imperio sigue vivo y coleando. Y no será ningún bloguero de Almería el que lo derribe. ¿De qué manera podría hacer temblar al imperio ese bloguero? Podría dar una noticia que muestre la hipocresía del imperio, pero un bloguero no tiene la capacidad de acceder a esa clase de noticias desde su doritocueva almeriense. Entonces sólo nos queda la opinión del bloguero. Pero con una simple opinión, lanzada al inmenso océano de internet, no se puede derribar un imperio. Esa opinión tendrá que competir con millones de opiniones y de distracciones -entre ellas, el porno- que pugnan por la atención del internauta. Y aun en caso de que en bloguero consiga una gran repercusión, una mera opinión no es capaz de hacer temblar a un imperio. Opiniones las hay para todos los gustos y téngase también en cuenta que, mientras ese bloguero almeriense da su opinión, hay otros blogueros que lanzan una opinión contraria desde Oklahoma o desde Michigan. ¿Ha reflexionado Eulogio sobre el hecho de que ese bloguero almeriense publique su opinión en una plataforma que es propiedad del imperio? Las plataformas condicionan los contenidos y, en caso de que un contenido desafíe de verdad a la plataforma -y al imperio que la sustenta- estas dos entidades pueden optar por desalojar al bloguero. Un bloguero no tiene fuerza para hacer temblar un imperio, y casi mejor que sea así, en mi opinión. Porque si de verdad un bloguero cualquiera fuese capaz de derribar un imperio viviríamos en un caos permanente. Eulogio supone que ese bloguero almeriense quiere derribar el imperio por buenas y católicas razones. ¿Pero por qué no tiene en cuenta que a lo mejor otros blogueros -quizá la mayoría- usan ese supuesto poder para promover otro imperio todavía más opresor o simplemente para destruir los cimientos cristianos de la sociedad? Si un bloguero almeriense tiene tan grande poder, lo tendrá para el bien y para el mal. Tampoco tiene en cuenta Eulogio que a lo mejor el imperio moviliza a sus propios ejércitos de blogueros contra los que resulta imposible luchar desde un dormitorio almeriense. Pero quizá puede ocurrir algo peor, y es que mafias o entidades privadas oscuras usen ese infinito poder que otorga internet para moldear la sociedad a su gusto, en un sentido nada cristiano. Esa idea de que un bloguero aislado puede hacer temblar al imperio o al sistema me parece ilusoria pero, de ser cierta en alguna medida, representaría un peligro más que una oportunidad. Creo que así lo vería un católico contrarrevolucionario del siglo pasado. Un católico de esos tiempos no vería bien que cualquiera pueda opinar y que todas las opiniones valgan lo mismo; como tampoco vería bien que cualquier persona, desde su doritocueva almeriense, pudiese darle la vuelta a la sociedad como un calcetín a base de opiniones y memes. Contemplaría con verdadero pavor que ese poder tan grande pudiera estar en manos de personas malvadas y vería que la evolución natural de esto es que dicho poder lo terminen acumulando las mafias, grupos de presión y Estados que tengan más fuerza y menos escrúpulos a la hora de actuar en internet. Por supuesto, un contrarrevolucionario del siglo pasado tampoco vería bien que en internet circulen las informaciones, las ideas y las imágenes sin ninguna censura o límite. Los contrarrevolucionarios siempre fueron partidarios de la censura a pesar de que indirectamente les pudiese perjudicar. En la concepción católica, las ideas nocivas no deben fluir alegremente y sin censura; la pornografía tampoco. De poco me sirve que un bloguero almeriense pueda hacer temblar al imperio si la contrapartida es que dicho imperio puede meter en mi mente y en la de mis hijos gigas y gigas de imágenes pornográficas e ideas disolventes. Y se engaña quien crea que el flujo de información es simétrico. El bloguero almeriense tiene muy poca capacidad de contaminar la mente del imperio, pero el imperio tiene una inmensa capacidad de contaminar la mente del bloguero. Por no hablar de los imperios paralelos o alternativos que también suministran aberraciones a la mente del internauta para captar su atención. En suma, me parece exagerado ese optimismo con respecto a internet que reina en los círculos contrarrevolucionarios; en poco se diferencia del típico utopismo izquierdista. Creo que harían mejor en tomarse lo de internet con más calma y con un espíritu más crítico, sin dejar de utilizarlo pero al mismo tiempo denunciando sus peligros. Creo que conviene hacerse a la idea de que ningún bloguero católico va a derribar el imperio anticristiano desde su dormitorio almeriense. Internet no es la panacea. De igual forma, me parece una traición a la filosofía católica esa idea que se ha extendido de que las ideas deben fluir sin cortapisas y de que la censura es algo negativo. Me parece una idea verdaderamente revolucionaria, en el peor sentido de esta palabra. Esta publicación ha sido promocionada como contenido independiente
  5. Realizo una crítica del optimismo que reina con respecto a internet en la mayoría de ámbitos contrarrevolucionarios; pero lo hago desde el terreno de las hipótesis y adoptando por comodidad el papel imaginario de fiscal, por lo que ruego que no se corte nadie si quiere ejercer de abogado defensor en este caso: el contraste de ideas puede ser bueno. El ciberoptimismo del que hablo suele tener ribetes utópicos. En realidad, la ciberutopía está muy presente en toda la sociedad desde hace un par de décadas, pero me extraña la facilidad con la que también ha penetrado en ambientes católicos, generalmente más dados a la mesura. Pongo como ejemplo un reciente comentario del periodista católico Eulogio López: Eulogio tiene razón en una cosa: ya no se leen periódicos, se leen noticias (filtradas por las redes sociales en función de nuestros afinidades). Esto en mi opinión es malo, y no entiendo que Eulogio acoja esa novedad con neutralidad o indiferencia. Pero me llama sobre todo la atención la parte que he resaltado en negrita: esa idea de que el más humilde bloguero puede hacer temblar a un imperio. Para empezar, no conozco a ningún bloguero de Almería que haya hecho temblar al imperio. El imperio sigue vivo y coleando. Y no será ningún bloguero de Almería el que lo derribe. ¿De qué manera podría hacer temblar al imperio ese bloguero? Podría dar una noticia que muestre la hipocresía del imperio, pero un bloguero no tiene la capacidad de acceder a esa clase de noticias desde su doritocueva almeriense. Entonces sólo nos queda la opinión del bloguero. Pero con una simple opinión, lanzada al inmenso océano de internet, no se puede derribar un imperio. Esa opinión tendrá que competir con millones de opiniones y de distracciones -entre ellas, el porno- que pugnan por la atención del internauta. Y aun en caso de que en bloguero consiga una gran repercusión, una mera opinión no es capaz de hacer temblar a un imperio. Opiniones las hay para todos los gustos y téngase también en cuenta que, mientras ese bloguero almeriense da su opinión, hay otros blogueros que lanzan una opinión contraria desde Oklahoma o desde Michigan. ¿Ha reflexionado Eulogio sobre el hecho de que ese bloguero almeriense publique su opinión en una plataforma que es propiedad del imperio? Las plataformas condicionan los contenidos y, en caso de que un contenido desafíe de verdad a la plataforma -y al imperio que la sustenta- estas dos entidades pueden optar por desalojar al bloguero. Un bloguero no tiene fuerza para hacer temblar un imperio, y casi mejor que sea así, en mi opinión. Porque si de verdad un bloguero cualquiera fuese capaz de derribar un imperio viviríamos en un caos permanente. Eulogio supone que ese bloguero almeriense quiere derribar el imperio por buenas y católicas razones. ¿Pero por qué no tiene en cuenta que a lo mejor otros blogueros -quizá la mayoría- usan ese supuesto poder para promover otro imperio todavía más opresor o simplemente para destruir los cimientos cristianos de la sociedad? Si un bloguero almeriense tiene tan grande poder, lo tendrá para el bien y para el mal. Tampoco tiene en cuenta Eulogio que a lo mejor el imperio moviliza a sus propios ejércitos de blogueros contra los que resulta imposible luchar desde un dormitorio almeriense. Pero quizá puede ocurrir algo peor, y es que mafias o entidades privadas oscuras usen ese infinito poder que otorga internet para moldear la sociedad a su gusto, en un sentido nada cristiano. Esa idea de que un bloguero aislado puede hacer temblar al imperio o al sistema me parece ilusoria pero, de ser cierta en alguna medida, representaría un peligro más que una oportunidad. Creo que así lo vería un católico contrarrevolucionario del siglo pasado. Un católico de esos tiempos no vería bien que cualquiera pueda opinar y que todas las opiniones valgan lo mismo; como tampoco vería bien que cualquier persona, desde su doritocueva almeriense, pudiese darle la vuelta a la sociedad como un calcetín a base de opiniones y memes. Contemplaría con verdadero pavor que ese poder tan grande pudiera estar en manos de personas malvadas y vería que la evolución natural de esto es que dicho poder lo terminen acumulando las mafias, grupos de presión y Estados que tengan más fuerza y menos escrúpulos a la hora de actuar en internet. Por supuesto, un contrarrevolucionario del siglo pasado tampoco vería bien que en internet circulen las informaciones, las ideas y las imágenes sin ninguna censura o límite. Los contrarrevolucionarios siempre fueron partidarios de la censura a pesar de que indirectamente les pudiese perjudicar. En la concepción católica, las ideas nocivas no deben fluir alegremente y sin censura; la pornografía tampoco. De poco me sirve que un bloguero almeriense pueda hacer temblar al imperio si la contrapartida es que dicho imperio puede meter en mi mente y en la de mis hijos gigas y gigas de imágenes pornográficas e ideas disolventes. Y se engaña quien crea que el flujo de información es simétrico. El bloguero almeriense tiene muy poca capacidad de contaminar la mente del imperio, pero el imperio tiene una inmensa capacidad de contaminar la mente del bloguero. Por no hablar de los imperios paralelos o alternativos que también suministran aberraciones a la mente del internauta para captar su atención. En suma, me parece exagerado ese optimismo con respecto a internet que reina en los círculos contrarrevolucionarios; en poco se diferencia del típico utopismo izquierdista. Creo que harían mejor en tomarse lo de internet con más calma y con un espíritu más crítico, sin dejar de utilizarlo pero al mismo tiempo denunciando sus peligros. Creo que conviene hacerse a la idea de que ningún bloguero católico va a derribar el imperio anticristiano desde su dormitorio almeriense. Internet no es la panacea. De igual forma, me parece una traición a la filosofía católica esa idea que se ha extendido de que las ideas deben fluir sin cortapisas y de que la censura es algo negativo. Me parece una idea verdaderamente revolucionaria, en el peor sentido de esta palabra.
  6. Me ha parecido interesante este mensaje publicado en BBJ en el que se formula una crítica a dicho foro que es extensible a toda internet, con importantes implicaciones sociales: Lo podía haber puesto en alguno de los hilos en que abordamos el fénomeno complotista, pero creo que la reflexión de este forero es lo bastante interesante para encabezar un hilo propio. Puede que exagere en algún punto, pero creo que retrata con bastante fidelidad el espíritu que reina en BBJ. Pero creo que sería un error centrarlo en ese foro. Es también el espíritu que reina en otros foros masivos y en las redes sociales. Es un espíritu de radical desconfianza hacia todas las autoridades (políticas, académicas o morales) y a la vez de infinita credulidad en todos los charlatanes que saben tocar las teclas adecuadas. Es un pesimismo radical que lleva a la autodestrucción y al aislamiento de la sociedad, al destruir por el placer de destruir, a la esterilidad completa en el plano físico y moral. Ha sentado fatal ese mensaje en BBJ. Acusan al autor de progre. Pero no veo nada de progre en ese retrato de la internet actual. Los progres, es verdad, se caracterizan por ser excesivamente optimistas, pero también hay un sector de la izquierda que se regodea en el pesimismo hasta provocar la autodestrucción. Es verdad que las cosas no marchan bien, pero llevarlo a ese punto de negatividad me parece que hace al individuo impotente y le impide una respuesta. Cierto pesimismo es ingrediente necesario en una actitud realista y hasta sana, pero llevar el pesimismo y el escepticismo a cotas tan radicales puede ser igual de contraproducente que el más radical de lo optimismos. Desde luego —poniéndome en plan conspiranóico— si quisiera cargarme una sociedad trataría de insuflarla sentimientos negativos de ese cariz que sólo pueden llevar a la impotencia y, finalmente, al suicidio.
  7. Hispanorromano

    Por qué internet favorece el odio

    En un artículo que habla del movimiento de célibes involuntarios ("incel"), que han llevado a cabo dos atentados en los últimos tiempos, se recoge la siguiente reflexión sobre el papel que juega internet: No comparto el trasfondo feminista del artículo y tampoco quisiera hablar de la problemática "incel" salvo que vosotros lo consideréis oportuno. Simplemente me ha parecido acertada la explicación que ofrece de por qué internet favorece los movimientos de odio. Lo mismo es aplicable a cualquier otro movimiento, incluidos los islamistas que se radicalizaron a través de internet. Es posible que algunos no compartáis esta crítica a internet. Reconozco que soy un ciberpesimista. Pero no pretendo negar lo que tiene de bueno, como este foro. Me conformaría con que se intervenga para limitar los efectos negativos que pueda tener la actual estructura de internet.
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