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  1. Acabo de leer una noticia que me ha llenado de asombro. Y no porque nunca haya escuchado el tipo de planteamientos sobre los que se basa la misma la misma sino por ser la primera vez que veo dichos argumentos estructurados en torno a un grupo organizado y con vocación expansionista. Se trata de un grupo en la India concebido para propagar la idea de la extinción voluntaria de la especie humana, algo sin duda terrorífico. Se me antoja una nueva vuelta de tuerca a ese "run run" malthusianista que permea tantos conceptos actuales y que tantas veces hemos podido comprobar presente en diversos comentarios hechos por usuarios de foros y redes sociales en internet, pero en este caso de forma organizada y como digo, con vocación expansionista. Si en India es capaz de cuajar un grupo así ¿qué podría ocurrir si este tipo de movimientos se trasladan a Occidente, por ejemplo, a una Europa como la nuestra, preñada de antinatalismo y concepciones progres afines a este tipo de planteamientos? ¿Estamos ante el ocaso del modernismo? No sé qué opinión os merecerá a vosotros pero, en un mundo donde las noticias y las ideas corren a la velocidad de la pólvora, y en donde el descontento social es cada vez mayor, por la imposibilidad que tiene el sistema de satisfacer las necesidades existenciales más básicas, sin duda esta clase de iniciativas son un potencial peligro a tener en cuenta, y conviene estar preparados para lo que nos pueda venir. O al menos así lo veo yo.
  2. Esta tarde en TVE2 han puesto un Documental sobre el tortuoso exilio de intelectuales alemanes ante la llegada de Hitler al poder. Las feroces críticas del líder Nazi al "arte corrupto" así como al pensamiento moderno, pusieron en aviso a eso intelectuales de que había llegado la hora de hacer las maletas dejando atrás todo. La verdad es que se le queda a uno el corazón arrugado. Ver a esos "jóvenes" con un futuro prometedor por delante huyendo de su país por el peligro que suponía para ellos la intolerancia dogmática del nuevo régimen, me hizo pensar. ¿Puede el talento narrativo que se expresa en las artes y en las letras sufrir ningún tipo de contención o amedrentamiento?. ¿Puede esa expresión ser origen de males intolerantes a juicio del censor?. ¿Son conscientes los intelectuales del efecto de sus obras?. ¿Existe legitimidad alguna que procure ponerle vallas al monte de la creatividad humana?. ¿Es posible contemplar la posibilidad de catalogar esas obras según el criterio del bien común o la mera acción de proponerlo sería un atentado contra el derecho a decir lo que se piensa?. ¿Qué atributos especiales tendría que tener el censor o debemos aceptar el principio liberal de que las obras se sometan únicamente al criterio público como si éste fuera el único juez tolerable en una sociedad "abierta"?. No somos ajenos a la implicación profunda que tiene la obra intelectual en nuestras vidas, como tampoco que existe un mercado interesado por obras que previamente habrán de sufrir criterios comerciales y de éxito, de inversión, en el que los editores y expertos con su buen juicio profesional acaban siempre poniendo las cosas en su punto justo... Peo tampoco ignoramos la enorme concentración que se está llevando a cabo desde el poder económico de todo lo relativo al arte, al pensamiento, a la literatura y al ocio, y que parece razonable, en una sociedad abierta, que tales conglomerados inversores tenga su propia idea de sociedad y de linea editorial. Esto nos lleva a la paradoja de que todo intento por parte del estado de intervenir en los flujos culturales nos parecen malos, perversos, fascistas... Pero asumimos de buen grado que las corporaciones que se dedican a la cosa cultural; que nadie las elige y que solo responden a sus intereses y que en modo alguno representan el bien común, se comportan después de todo de manera "democrática" pues su criterio no obedecería a razones de tipo ideológico, sino puramente comercial, y entonces, el valor intrínseco de esas obras no estaría en lo que expresan sino en su aceptación por el público y el "mercado". Tampoco se nos escapa que ese público que acaba siendo parte del mercado cultural, previamente ha sido instruido en ideas-fuerza y sus preferencias masivas no es posible justificarlas como procesos individuales de maduración intelectual sino como modas, que nunca las propone la gente, salvo gente que encuentra el apoyo económico de esas corporaciones. El documental acentuaba el aspecto humano de quien se ve perseguido por sus ideas, como si las ideas en sí nunca fueran malas o capaces de causar ningún daño. De repente me vino a la mente la idea de que en el fondo estaban padeciendo en proximidad agobiante el peso del Poder sobre sus hombros amenazando su libertad creativa e incluso su propia vida. Luego sentí pena por ellos y al mismo tiempo comprendía que se veían en una situación como la de los adolescentes arrogantes cuando se dan de bruces con una realidad que los supera. No se, había cierto infantilismo en el sesgo humano del documental como diciendo: mira, eso te pasa cuando el fascismo no quiere que digas la "verdad"... En fín la cosa puede llegar más lejos y me gustaría saber vuestras opiniones. Saludos.
  3. Bueno muchachos, Quienes me conocéis de los foros, creo que en mayor medida sóis casi todos por ahora, sabéis de qué pata cojeo, cuál es mi punto flaco. Efectivamente, vengo aquejado de ciertos síntomas que apuntan al síndrome de Casandra. Soy machacón con algunos temas por ver en ellos indicios de algo grave que se nos viene encima pero al ser una especie de francotirador solitario, salvo admirables excepciones, pues como que puedo dar la imagen de una especie de loco de la colina, abuelo batallitas o simple pesado con tendencias maniáticas. Uno de esos temas es el lento pero insistente intento por parte de los grupos de identitarios de asaltar y usurpar el espacio sociológico que ocupa, o mejor dicho le correspondería ocupar, al tradicionalismo político español. Las razones para creer que esa puede ser una de las vías de infiltración de un movimiento al que hasta ahora se les ha venido resistiendo España son bastante profundas y nos tendríamos que sumergir en un debate bastante denso. Creo que con vosotros esto no va a ser necesario. Abro este hilo para invitaros a monitorizar este proceso en vivo en una de las páginas a las que más admiramos bastantes de los que aquí estamos. No voy a nombrarla directamente, simplemente digo que es la mejor que existe hasta la fecha y existirá durante mucho tiempo. Cada día me llevo un susto nuevo. Ayer fue lo del enlace a Dugin en una televisión hispanófila argentina. Hoy ha sido el enlace a este sitio que apunta claramente al híbrido en fase de conformación y que, de no ser frenado por la vieja guardia, acabará por deglutir el mayor cuerpo doctrinal y de cosmovisión que ha criado la tradición española en dos siglos y ser regurgitado por la loba identitaria para alimentar con ello a su camada en ciernes. Este es el enlace: http://culturalidentitario.blogspot.com.es/2015/12/cultura-identitaria-y-marco-simbolico.html Imaginad mi primera impresión si os digo que otro de los temas recurrentes de mis llantos casándricos es el de la histeria colectiva desatada desde décadas en defensa irracional de ese animal tan de los gustos del neopaganismo identitario, de cuya belleza e inteligencia todos nos quedamos embelesados, pero de una simbolismo tan contrario a nuestro paisanaje más arraigado, ese al que cualquier movimiento patriótico debería aspirar atraer. Y que nada más clicar el enlace se abre una página con un aspa de Borgoña o Cruz de San Andrés como trasfondo a un tótem lobuno, tan del gusto de los referidos. Eso sirve, desde luego, para desatar todas mis alarmas y rápidamente confirmar el rollo de que va este sitio enlazado en mi tan apreciado foro de internet. Efectivamente, con el tema de la bandera como marco simbólico no podía tardar en aparecer una de las disonantes propuestas de este delirante, y no por eso subestimable lugar, la cual viene a ser la idea de que la bandera de España, la rojigualda, esa cuyo restablecimiento pusieron como condición los requetés carlistas para unirse al alzamiento del siglo XX, vendría a ser una bandera más bien ilegítima, de despreciable implantación y como consecuencia de un ya ancestral rechazo popular sería en parte por lo que hoy sería una bandera tan discutida por ese mismo pueblo español.No quiero entrar demasiado en detalle acerca del lenguaje tan claramente tomado del mundillo identitario, paganista, etc., el rollito venerador de simbología pagana, estelas, esvásticas y demás parafernalia que delata la filiación de los creadores de dicho lugar, sin necesidad de saber quiénes son.Lo que me importa es proponeros el seguimiento de ese proceso al que me refiero y, si por el contrario, creéis que de verdad es producto de una paranoia o exageración sin fundamento, pues trataré de reflexionar de otra manera y reformar mis planteamientos.Como resumen de mi proposición, hipótesis, presuposición, presentimiento o como se diga es que viene produciéndose un fenómeno consistente en la usurpación de la etiqueta y el espacio teóricamente correspodiente a lo que otrora fuera el movimiento tradicionalista (carlismo) y desde los rescoldos que quedan de ese sitio o no se están dando cuenta o se están dejando caer en sus brazos con la esperanza de volver a ser aupados. Y es en ese contexto en el que encontraría también una explicación la creciente simpatía hacia el putinismo, Dugin con sus teorías multipolares en la que podría caber una propuesta seductora relativa al mundo hispánico, etc. PD: aunque a algunos pueda parecer una chorrada poco tocante al tema identitario vs. catolicismo, el tema del lobo tiene una gran analogía, un gran simbolismo del proceso que es subvertir los valores de un pueblo, los identitarios no han podido elegir mejor símbolo en su asalto contra el Tradicionalismo, porque detrás de todo esto se huele a leguas el tufo paganista.
  4. No lo llames andaluzofobia, llámalo aporofobia 26 octubre 2018 Javier López Menacho Los mensajes despectivos hacia Andalucía son ya un terreno común entre nuestra clase política, que de vez en cuando se lucen con declaraciones altisonantes acerca de la población andaluza, independientemente del lugar en el espectro político donde se sitúen. ¿Pero qué hay detrás de todo ello? Si analizamos los mensajes, la mayoría se sustentan en tres pilares fundamentales: La alusión a la incultura o falta de capacidades, la idea del pueblo andaluz como parasitario y la burla hacia el acento. Es curioso esa reiterada alusión a la incultura desde el mismo país que saca rédito de grandes manifestaciones culturales procedentes de Andalucía, como pueden ser el flamenco, los carnavales, la arquitectura andaluza en sus grandes ciudades, la gastronomía o incluso la Semana Santa. Por no hablar de sus artistas, asumidos por la cultura popular como propios: Camarón, Lorca, Cernuda, Machado, María Zambrano, Lola Flores, Murillo, Zurbarán, Picasso, Sara Baras, Antonio Banderas… son españoles o españolas, pero los emigrantes anónimos andaluces son pobres primero y encima andaluces. La cultura andaluza suele tener un uso a conveniencia, se acude a ella en términos promocionales para atraer turismo y realzar la riqueza cultural española de cara al exterior, se disfruta de sus playas, su gastronomía y sus costumbres cuando se visita la tierra, pero se desprestigia en el ámbito social como una forma de autoafirmación que te otorga una posición social e intelectual superior. Después de pasarme quince años fuera de Andalucía, de haber vivido cinco años de mi vida en Valencia y algunos más en Barcelona, he conocido personas de todas las comunidades españolas. En un espacio compartido, nadie trabajaba más o menos según su procedencia, dependía exclusivamente de la persona, su ética de trabajo, su carácter y su condición social y económica. He conocido catalanes vagos y andaluces trabajadores, y también todo lo contrario. Porque el rendimiento laboral no tiene nada que ver con el lugar de nacimiento. Así mismo, el conocimiento cultural tampoco entiende de fronteras. El factor más determinante es universal y lo sabemos de sobra: La pobreza. Y es que la pobreza es una factor vertebrador del discurso andaluzofóbico, que es en realidad aporofobia. El mismo discurso que mantienen sobre la población andaluza algunas mentes hipertrofiadas alrededor de España, son las que tienen algunos andaluces sobre la comunidad emigrante en Andalucía, que pueden criticar a los marroquíes o subsaharianos, pero luego disfrutar de las bondades del país vecino cuando van de turismo. En cierta ocasión trabajaba con una joven chilena que se quejaba de los peruanos que invadían su país en busca de trabajo, aunque hicieran exactamente lo mismo que ella había venido a hacer a nuestro país. Sin quererlo, repetimos patrones de comportamiento clasistas y xenófobos, que no esconden más que un miedo injustificado al pobre. Pero las pretensiones son universales: Las personas pasan una vez por esta vida y quieren dignidad, trabajo y amor. Si Andalucía hubiera sido capaz de enarbolar una industria propia y las circunstancias históricas le hubieran librado de terratenientes y saqueadores, quizás hoy nuestro pueblo recibiera otro tipo de miradas, pero es terreno de la ciencia ficción. Nótese en el vídeo a continuación como el locutor tiene ya un prejuicio formado sobre Andalucía, que Willy Toledo desbarata con un discurso a contracorriente mucho mejor fundamentado que el clásico: “A los andaluces les hizo mucho mal el PER”. Porque respecto al PER (Plan de fomento del Empleo Agrario), no sé si han intentado alguna vez vivir con el dinero del PER, en torno a los cuatrocientos euros. Es absolutamente imposible vivir así. Por no hablar ya de si tienes familia, quieres disfrutar de la cultura, pretendes viajar o, qué os digo, cambiar los muebles del salón. Quién crea que con el PER se puede vivir en lugar de sobrevivir, es que nunca ha estado lo más remotamente cerca de la pobreza. Y llegamos al habla, o al acento. Como decía el youtuber Nacho Iribarnegaray, hablar no se habla ni bien ni mal, simplemente se habla. Las reglas en el lenguaje escrito pretenden una normalización para el entendimiento comunitario, y está bien que así sea, pero el habla alude al hecho de que dos personas se entiendan en un acto comunicativo. Punto. Es absurdo asociar un acento u otro a la cultura, pues en cada región los acentos fluyen y los tipos de habla se transforman para que dos personas se entiendan. No son ni buenos, ni malos, ni todo lo contrario. Así pues, el parasitismo asociado a lo andaluz es una versión agigantada de la clásica aversión al pobre y del mensaje “eres pobre porque te lo mereces”, tan enraizada en el discurso neoliberal que se ha ido implantando los últimos lustros en la conciencia popular. La aporofobia va en vena en nuestra sociedad y solo tienes que hurgar en el día a día para encontrar las más diversas y rocambolescas justificaciones. Pero en el fondo, no es más que eso. Que nadie quiere compartir mesa con un pobre. Dijeron respecto al pueblo andaluz: Albert Rivera nos enseñó a pescar. “Vamos a enseñar a pescar en Andalucía, no a repartir pescado”. Cristina Cifuentes se jactó de su solidaridad: “Madrid paga con sus impuestos la educación, la sanidad y los servicios básicos de los andaluces”. Antonio Baños se mofó del acento andaluz: “Pisha, ehplicano el embroyo catalufo anteh de uno finoh” Pujol antes de pedir el voto a los emigrantes andaluces: “El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido (…) es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. E introduciría su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir, su falta de mentalidad”. Duran i Lleida: “con nuestra contribución, reciben un PER para que pasen el resto de la jornada en el bar de su pueblo”. Ana Mato: “Los niños andaluces son prácticamente analfabetos”. Alejo Vidal-Cuadras: “Blas Infante –padre de la patria andaluza- es un cretino integral”. Rafael Hernando: “Andalucía es como Etiopía”. Verstrynge: “Es verdad que la formación de la juventud andaluza es menos buena que la de la juventud de una parte importante del país; eso es verdad. Mucho rebujito, mucha cervecita, muchas gambitas, mucha playita, mucho ordenador o móvil ¿verdad?”. Cónsul español en Washington: “Hay q ber q. ozadía”. Montserrat Nebrera: “Tiene un acento que parece un chiste.” http://lareplica.es/no-lo-llames-andaluzofobia-llamalo-aporofobia/
  5. Hispanorromano

    sociedad Los chismes matan

    Me parece muy acertado lo que ha dicho el Papa sobre el Octavo mandamiento en una reciente audiencia: Las mentiras están resultando especialmente dañinas cuando son amplificadas por la tecnología. Y lo que dice el Santo Padre de que los chismes matan puede llegar a ser literal. Algunos ejemplos recientes: - En México: 'Fake news' en México: cómo un mensaje de WhatsApp llevó a un pequeño pueblo a quemar vivos a dos hombres inocentes - BBC News Mundo Quemados hasta la muerte entre aplausos por un bulo de Whatsapp que les acusaba de robar órganos a niños | Tecnología La foto de la turba filmando su propio asesinato lo dice todo: - En España: Brutal paliza a un inmigrante marroquí en Jaén acusado de un robo y una agresión que no había cometido - lavozdelsur.es La paliza que se preparó por “whatsapp” - En Birmania: Facebook reconoce su responsabilidad en el genocidio contra los rohingya Los militares que usaron Facebook para incentivar un genocidio – Español Naturalmente, como aficionados a la mentira que son, en los digitales conservadores han recibido estas palabras del Papa con hostilidad. Tienen mala conciencia y se sienten señalados. Pero lo que dice el Papa es la doctrina cristiana de siempre. Y es de sentido común.
  6. A diario asistimos a noticias que nos llevan a pensar, al menos a mí me lo parece, que vivimos un tiempo donde existe una pinza política entre derechas e izquierdas, para controlar y apartar de la esfera pública del pensamiento y la razón, la fe religiosa tradicional que fundamenta el ser español, es decir, el catolicismo. Lo que antaño fue un empeño prioritario en las izquierdas, que en algún momento llegó a precipitar nuestra nación en una guerra civil, hoy parece que se extiende también a las derechas que, si bien no estarían tratando de eliminar la religión directamente del espacio público, como siempre han tratado de hacer sus antagonistas políticos, parecen sin embargo tener cierta obsesión en controlar y modificar la fe religiosa, de forma que ésta se adapte a los intereses políticos que les son propios, o mejor dicho, que han adoptado como propios. Desde la deriva liberal que tomaron los conservadores moderados hace años, hasta la neopagana que está tomando la ultraderecha actual, pasando por la más que evidente rebelión católica que se extiende en nuestros días con objeto de quebrantar la comunión apostólica con el Papa y provocar el cisma, todo indica a que las derechas españolas, en su mayoría, se han vencido hacia los postulados que defienden que, la religión católica tradicional y bien entendida, debe ser relegada del espacio público en favor de intereses políticos que le son ajenos, tal cual actúa la izquierda. Quisiera plantear esta cuestión a ver que os parece y si consideráis que se trata de una mala percepción mía o por el contrario, de un error de estrategia política; de un plan premeditado para quebrantar y controlar la fe verdadera en el alma de los españoles con objeto de controlar así su voluntad; o simplemente de una pérdida de la fe y el sentido común. ¿Qué os parece y cómo se puede actuar ante esta realidad? Cito a continuación una entrevista publicada en los Blogs del diario La Razón, al sacerdote conquense Roberto Esteban Duque, quién en su último libro hace un análisis del pensamiento de A. Tocqueville y J. Habermas respecto a la importancia que ocupa la religión en la esfera pública. Pienso que puede ser un buen punto de partida para abordar el tema.
  7. Hoy me han pasado un artículo entrevista al autor de un estudio sobre la educación finlandesa quién, en un libro recientemente publicado, desmonta el mito que en los últimos años se ha ido constuyendo en favor del modelo educativo finlandes, que tantos centros en nuestro país han tratado de imitar. Merece la pena prestarle atención. Os paso copia de la entrevista por si os interesa el tema.
  8. Recientemente y como consecuencia del debate político, generado a raíz del proceso independentista catalán, se ha abierto un debate en la sociedad, acerca de los fundamentos que condicionan la unidad de España. Resulta curioso observar como en el argumentario independentista, existen claras referencias históricas como fuentes fundamentales del origen de Cataluña como Nación. Sin embargo, observo como en el bando, llamémosle unionista, la mayor parte del discurso nacional, se retrotrae a la Constitución de 1978 como fundamento de lo que somos. Como si no hubiera un ayer, o ese ayer fuera tan horrendo que fuese mejor no mencionarlo. En algunos sectores sociales, más cercanos a corrientes de pensamiento izquierdista, se oye hablar de la importancia histórica de la constitución de 1812, como fecha de inicio de lo que hoy podemos considerar España. Y en sectores más tradicionalistas, se alcanzan a escuchar voces que citan las cortes de Castilla y Aragón, reunidas bajo el mandato de los reyes católicos, como origen de nuestra historia. En cualquier caso, aunque siempre fuera de la opinión pública promovida por los grandes medios de comunicación, podemos encontrar un sin fin de respuestas a esta pregunta, sin embargo en general, no parece haber un consenso nacional sobre nuestro origen. Es como si España fuese una persona anciana afectada de Alzheimer, que ha perdido su memoria como consecuencia de su enfermedad. Y eso puede ser letal. Por ello y porque considero que es importante recuperar una idea más o menos clara de nuestro pasado, me gustaría lanzar esta pregunta, para tratar de encontrar las mejores respuestas, que con concreción y fundamento nos ayuden a entender mejor, desde cuándo y por qué España puede ser entendida como una Nación que alcanza hasta nuestros días y en consecuencia, qué motivos históricos de interés común tendríamos hoy todos los españoles para defender nuestra unidad, frente a aquellos que tratan de desestructurarla o convertirla ahora en una federación compuesta por no se sabe muy bien qué clase de entidades político territoriales. Sin duda no es lo mismo defenestrar un hecho puntual, como puede ser el estado de una nación moderna surgida al albur de las corrientes de pensamiento del S.XX, que poner en tela de juicio la unidad y razón de ser, de una de las naciones más antiguas de Europa que, a juicio de quien esto escribe, ha fundamentado la civilización occidental. Gracias de antemano por vuestras respuestas y un saludo a todos.
  9. El Español

    Sexo, modernismo y sociedad

    Copio un extracto de un artículo que he leído hoy en Hispanidad, como consecuencia de la desaparición de la revista Interviu, que me ha parecido interesante de cara a tratar de que forma la sexualidad ha sido empleada por la política y la ideología para extender sus mensajes y permear la sociedad, y de qué forma los valedores de la tradición y el orden han ido sucumbiendo a la intemperie de dicha extensión.
  10. Recientemente se han publicado los datos correspondientes al número de abortos registrados en el año 2015. Han transcurrido, pues, 30 años desde su legalización en España, y desde entonces los abortos han aumentado de tal manera que actualmente se han convertido, junto a las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, en la principal causa de mortalidad. En el año 2009 se aprobó la dispensación de la PDD sin receta médica a niñas a partir de los 13 años. En 2010 se aprobó una nueva ley del aborto del 2010 en la que, además de legalizar el aborto libre sin ningún tipo de causa (“a petición de la mujer”), se potencia los abortos químicos pero sin necesidad de realizar protocolos de seguimiento/notificación. Todo esto está provocando, por una parte, un trasvase de aumentos quirúrgicos hacia abortos químicos, y por otra parte, el aumento creciente de “abortos no registrados”. Por todo ello, se podría afirmar que los actuales informes del Ministerio de Sanidad son incompletos y no recogen ni reflejan la realidad del aborto en España. En el informe “El Aborto en España. 30 años después (1985-2015)”, realizado por el Instituto de Política Familiar, se analiza por primera vez el impacto del aborto químico en la realidad del aborto. Así, se contempla no solo un análisis por separado de los abortos quirúrgicos y los denominados “abortos farmacológicos”, sino que además se abordan los abortos “no registrados” lo que va a permitir disponer de una visión más global y exacta del grado de magnitud de los abortos en España. Las principales conclusiones que destaca el informe son: Hay más abortos que los que se reflejan. Los datos oficiales de los abortos difieren de los reales ya que los datos actuales del Ministerio de Sanidad son incompletos y no reflejan la realidad del aborto. Se está produciendo un trasvase de abortos quirúrgicos a abortos químicos. El descenso en los últimos 5 años es “incompleto”, y “transitorio” ya que se debe a errores de contabilización como a factores coyunturales y, por tanto, está “fuera de la realidad”. Es una de las causa del déficit de Natalidad en España. El aborto es una de las causas de la inversión de la pirámide poblacional y del envejecimiento poblacional El aborto se ceba especialmente con la Juventud y a la inmigración En España se usa el aborto como un método anticonceptivo más. El aborto se ha convertido en un “negocio” a costa de la mujer que mueve más de 70 millones de euros al año. No habido distinciones con respecto al aborto entre los partidos gobernantes. El aborto está ocasionando graves consecuencias económicas y sociales. El 60% de las mujeres menores de veite años que quedaron embarazadas, terminaron abortando a sus hijos. En las tres décadas que comprende el estudio, se ha acabado con la vida de más de dos millones de seres humanos. Si esto no es el mayor genocidio histórico que ha ocurrido en nuestro país, de cual son culpables todos los partidos políticos que de alguna manera han promovido o callado ante estos hechos, no se de qué otra forma se puede calificar.
  11. Extraigo un corte de una entrevista publicada por Religión Digital a Fernando N. Chomalí, arzobispo de Concepción y gran canciller de la Universidad Católica de la Santísima Concepción , con ocasión de un ensayo publicado por monseñor, titulado 'Francisco: Economía y sociedad', donde el prelado hace un análisis contrastado del pensamiento del Papa en materia de economía y sociedad. 'Francisco: Economía y sociedad' "¿Qué opina el Papa Francisco sobre el dinero y el orden social imperante? ¿Qué lectura hace del mercado y de la empresa? ¿Por qué promueve una “economía de comunión” y de “cooperativismo”? ¿Cómo pretende impulsar entonces la equidad y la justicia social? Este ensayo responde a estas y otras inquietudes a través de la propia voz del Santo Padre con una recopilación de extractos de sus homilías, entrevistas, encíclicas y exhortaciones apostólicas, seleccionadas y analizadas —con especial lucidez— por monseñor Fernando Chomali."
  12. Hola a todos. Tras el breve paréntesis navideño en el foro, retomo la actividad con este tema que entronca de raíz con la temática general del mismo. Como cada año, su majestad el rey pronunció la noche del pasado domingo, el discurso televisado de Navidad. Entre los diversos temas tratados por el Rey, destaca sobre todos la mención al tema de Cataluña tras las elecciones, advirtiendo que no se debe retomar el camino del enfrentamiento social, e hizo un recorrido histórico por los cuarenta años de democracia, que calificó como «la historia de un gran triunfo de todos los españoles», a la que no debemos renunciar. También se refirió a otros temas como el terrorismo islamista, la justicia social, el empleo y la economía, la unidad europea y el peso de España en Europa, o la siempre presente corrupción política. Destaca también la mención explicita al cambio climático o la violencia de género, temas que, aparte de tener un gran transfondo ideológico, no recuerdo haberlos escuchados otros años en este tipo de discursos. Si os parece reproduzco el texto tomado de la web de la Casa Real, por si creéis oportuno hacer alguna valoración. Un saludo. ********************* Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey Buenas noches, Me dirijo a todos vosotros para felicitaros la Navidad y transmitiros junto a la Reina, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía nuestros mejores deseos para el año 2018. Y os agradezco que en esta noche de encuentro de familias y de seres queridos, me permitáis acompañaros unos minutos para compartir con vosotros algunas reflexiones cuando estamos ya a punto de terminar el año. 2017 ha sido en España, sin duda, un año difícil para nuestra vida en común; un año marcado, sobre todo, por la situación en Cataluña, a la que luego me referiré. Pero también ha sido un año en el que hemos comprobado el compromiso muy sentido, firme y sincero de los españoles con la España democrática que juntos hemos construido. Porque lo largo de los últimos 40 años, hemos conseguido hacer realidad un país nuevo y moderno, un país entre los más avanzados del mundo: Hemos asentado definitivamente la democracia, incluso superando hace décadas un intento de involución de nuestras libertades y derechos. Somos una parte esencial de una Unión Europea con la que compartimos objetivos y una misma visión del mundo. Frente al terrorismo hemos conseguido hacer prevalecer la vida, la dignidad y la libertad de las personas con la fuerza de nuestras convicciones democráticas. Y hemos llevado a cabo, en fin, la transformación más profunda de nuestra historia en muchos ámbitos de nuestra vida: en educación y en cultura, en sanidad y en servicios sociales, en infraestructuras y en comunicaciones, o en defensa y seguridad ciudadana. En definitiva, a lo largo de todos estos años de convivencia democrática, los derechos y libertades, el progreso y la modernización de España, y también su proyección y relevancia internacional, han ido de la mano. Y todo ese gran cambio, todo ese gran salto sin precedentes en nuestra historia, ha sido posible gracias a una España abierta y solidaria, no encerrada en sí misma; una España que reconoce y respeta nuestras diferencias, nuestra pluralidad y nuestra diversidad, con un espíritu integrador; una España inspirada en una irrenunciable voluntad de concordia. En el camino que hemos recorrido, desde luego, hay que reconocer que no todo han sido aciertos; que persisten situaciones difíciles y complejas que hay que corregir, y que requieren de un compromiso de toda la sociedad para superarlas. A pesar de todo ello, el balance tan positivo de todos estos años es innegable. Tenemos que apreciarlo y valorarlo. Merece la pena y nos lo merecemos como país y como sociedad. Porque la historia de la España que juntos hemos construido es la historia de un gran triunfo de todos los españoles. Una España a la que no debemos renunciar, que debe ilusionar y motivarnos, y que debemos seguir construyendo, mejorándola, actualizándola, sobre la base sólida de los principios democráticos y los valores cívicos de respeto y de diálogo que fundamentan nuestra convivencia. Unos principios y valores que, como hemos comprobado incluso en este año 2017, están profundamente arraigados en nuestra sociedad, en la vida diaria de nuestros ciudadanos, y tienen raíces muy hondas en las conciencias y en los sentimientos de los españoles. Mucho más de lo que nos podíamos imaginar. España es hoy una democracia madura, donde cualquier ciudadano puede pensar, defender y contrastar, libre y democráticamente, sus opiniones y sus ideas; pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás. Respetar y preservar los principios y valores de nuestro Estado social y democrático de Derecho es imprescindible para garantizar una convivencia que asegure “la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político”, tal y como señala nuestra Constitución. Porque cuando estos principios básicos se quiebran, la convivencia primero se deteriora y luego se hace inviable. Hace unos días, los ciudadanos de Cataluña han votado para elegir a sus representantes en el Parlament, que ahora deben afrontar los problemas que afectan a todos los catalanes, respetando la pluralidad y pensando con responsabilidad en el bien común de todos. El camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión, que –como sabemos ya– solo generan discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y –por supuesto– económico de toda una sociedad. Un camino que, en cambio, sí debe conducir a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana –tan diversa y plural como es– recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo; de manera que las ideas no distancien ni separen a las familias y a los amigos. Un camino que debe conducir también a que renazca la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña; y a que se afirmen los valores que la han caracterizado siempre en su propia personalidad y le han dado los mejores momentos de su historia: su capacidad de liderazgo y de esfuerzo, su espíritu creativo y vocación de apertura, su voluntad de compromiso, y su sentido de la responsabilidad. Pero superar los problemas de convivencia que ha generado esta situación no nos puede hacer olvidar, por supuesto, otras serias preocupaciones y desafíos de la sociedad española, que también condicionan nuestro futuro y a los que me voy a referir muy brevemente: Nuestra economía y el empleo han mejorado sustancialmente, pero la creación de puestos de trabajo estables tiene que ser siempre un objetivo esencial y prioritario. Como igualmente no puede caer en el olvido la obligación y la responsabilidad de afrontar la desigualdad y las diferencias sociales, sobre todo tras las consecuencias generadas por la reciente crisis económica, que tanto daño ha hecho a no pocas familias, y ha afectado tanto al futuro de muchos jóvenes. El terrorismo yihadista sigue siendo una amenaza mundial y este año nosotros lo hemos sufrido directamente en Barcelona y Cambrils. Los españoles sabemos muy bien que solo desde la unidad democrática, la firmeza del Estado de Derecho, y la eficacia de la cooperación internacional, podremos vencerlo y derrotarlo. Y así lo haremos, teniendo siempre muy presentes el recuerdo y el respeto permanente a sus víctimas. La corrupción se mantiene también como una de las principales preocupaciones de la sociedad, que demanda que sigan tomándose las medidas necesarias para su completa erradicación y que los ciudadanos puedan confiar plenamente en la correcta administración del dinero público. Por otra parte somos Europa, y Europa se encuentra en estos momentos en una encrucijada histórica. España debe recuperar su protagonismo en un proyecto europeo que ahora requiere una mayor vitalidad e impulso. Europa –y España con ella– tiene que hacer frente a unos retos que son globales y ante los que no cabe la debilidad o la división sino la fortaleza de la unión. La defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático no son problemas menores ni secundarios por la dimensión y los riesgos que acarrean y que ya estamos sufriendo. Debemos ser muy conscientes de ello, e implicarnos todos mucho más. Y España debe mantenerse firme en sus compromisos ante un problema que afecta a todo el planeta y que requiere soluciones no sólo globales, sino verdaderamente urgentes. Tenemos otras muchas preocupaciones –desde luego– pero esta noche no quiero olvidarme de las mujeres que, en un silencio tantas veces impuesto por el miedo, sufren la violencia de género. Una lacra inadmisible que nos hiere en nuestros sentimientos más profundos y nos avergüenza e indigna. Mantengamos la firmeza y el apoyo político para ayudar y defender a las víctimas y concienciemos a toda la sociedad contra esa violencia, criminal y cobarde, que degrada nuestra convivencia. 2018 nos espera en unos días y debemos seguir construyendo nuestro país, porque la historia no se detiene. Y no hemos llegado hasta aquí para temer al futuro sino para crearlo. Y estoy seguro de que nadie desea una España paralizada o conformista, sino moderna y atractiva, que ilusione; una España serena, pero en movimiento y dispuesta a evolucionar y a adaptarse a los nuevos tiempos. Sintámonos, sin complejos, orgullosos de todo lo que hemos conseguido porque es mérito de todos; confiemos en lo que siempre nos ha unido, en lo que somos, tal y como somos, y sobre todo en lo que podemos alcanzar juntos con una fe firme en nuestras convicciones y en nuestras capacidades. Si seguimos por ese camino, si lo hacemos así, y con todas nuestras energías, yo estoy convencido de que el año que viene –y los que vendrán después– serán mucho mejores. Sin duda. Ese es mi deseo para todos en esta noche tan especial. Muchas gracias. Feliz Navidad, Eguberri on, Bon Nadal y Boas festas. Buenas noches. Y Feliz y próspero año 2018.
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